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El Día de Acción de Gracias no se debe aprobar como un día de celebración nacional

Vladimir de la Cruz

Un grupo de diputados pareciera americanizados, especialmente de los grupos parlamentarios no católicos, de los partidos cristianos anticatólicos, de los llamados popularmente ramachecos, que arrastraron, seguramente por ignorancia a otros diputados, como Pablo Heriberto Abarca, Aracelly Salas, Oscar Cascante, del partido Unidad Social Cristiana, Patricia Villegas, del Partido Integración Nacional, Jonathan Prendas, Carmen Chan, Nidia Céspedes, Harllan Hoepelman, del partido Nueva República y de los llamados diputados independientes Shirley Díaz y Erick Rodríguez Steller, han presentado el Proyecto de Ley No. 22.807, ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica, que propone celebrar, en Costa Rica, el último jueves de noviembre, en concordancia con el cuarto jueves, en que se celebra en Estados Unidos, el llamado Día de Acción de Gracias.

Este Día se celebra en pocos países, en Estados Unidos, en Canadá, en algunas islas angloparlantes del Caribe, y en Liberia, que es un país africano, que a principios del siglo XIX la Sociedad Estadounidense de Colonización definió como el lugar donde se podían enviar a los esclavos negros afroamericanos que eran liberados. Los que así se trasladaron, fueron considerados emigrantes, como fueron los primeros colonos de los Estados Unidos, que llegaron de Inglaterra.

En 1847, el 26 de julio, se declaró la República de Liberia y los colonos allí afincados se autodenominaban “americanos”, identificados en muchos aspectos con la tradición y costumbres de los Estados Unidos.

Liberia desde su fundación recibió el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y se estructuró con base en el modelo democrático de los Estados Unidos, siendo hoy una República presidencialista, que en su desarrollo en el siglo XX y siglo XXI ha tenido muchas crisis políticas.

El Día de Acción de Gracias también se celebra en Canadá pero se hace el segundo lunes de octubre. En Canadá tuvo un origen similar a los Estados Unidos, por los colonos leales a Inglaterra que iban llegando, resultado de la Guerra de Independencia de las 13 Colonias.

También se celebra por las comunidades estadounidenses en el extranjero, en otros países, y por quienes han vivido, trabajado o estudiado en los Estados Unidos, que se identifican con esta festividad, porque la aprendieron a vivir, religiosamente como lo es, o en la parte secular, no religiosa, de esta tradición, que se hace, en ambos casos, con una gran comida de pavo. Igualmente, se celebra en las familias donde hay un miembro de nacionalidad estadounidense, como en mi familia paterna, que una tía de origen norteamericano estaba casada con un tío ya fallecido, y organizaba una cena, ese día, para toda la familia, motivo de una gran reunión familiar y de algunos amigos.

La esencia de la festividad del Día de Acción de Gracias o celebración es agradecer a Dios por los alimentos, y las cosechas, de manera más particular. En las diferentes tradiciones de los pueblos se hacen distintas celebraciones relacionadas con los cultivos, especialmente con relación la época de las cosechas.

La tradición que da origen al Día de Acción de Gracias en Estados Unidos se asocia directamente a la presencia de la Iglesia Anglicana, primero, por la Reforma Anglicana que se da durante el reinado de Enrique VIII en Inglaterra, que redujo los días festivos religiosos, que antes de 1536, eran casi 100, junto a los domingos de la celebración de las misas, días que no se trabajaban. Con esta Reforma los días festivos se redujeron a 27.

Los de tradición cristiana puritana querían eliminar todos los días feriados o festivos religiosos, incluyendo la Navidad y la Pascua, sustituyéndolos por días de ayuno, también llamados de Acción de Gracias, como reacción a los eventos de la naturaleza, entre ellas las sequías, inundaciones o plagas en los cultivos, consideradas entonces, acciones de Dios, por lo que se debía dar gracias a las bendiciones, de los buenos períodos.

También se asoció el Día de Acción de Gracias al triunfo de los ingleses sobre los españoles en 1588, a la Reina Ana Estuardo, de Gran Bretaña, Escocia e Irlanda, en 1705, educada en la tradición protestante, cuando sus padres fueron católicos, así como a la llamada conspiración de la pólvora, un conflicto de católicos y protestantes a principios del siglo XVII, de manera que el 5 de noviembre de cada año, se celebra en el Reino Unido, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Terranova, Canadá, San Cristóbal y Nieves, en algunas partes de Estados Unidos y antiguamente en Australia el fracaso del complot, lo que se conoce como la Noche de Guy Fawkes, la Noche de la Hoguera y la Noche de los Fuegos Artificiales, que recuerda el descubrimiento a tiempo de la conspiración del 5 de noviembre de 1605 que impidió el derrocamiento de la dinastía protestante de los Estuardo, y la llegada de un monarca católico.

En los Estados Unidos es una fiesta nacional, de los pocos días feriados que tiene ese país. Su festejo se origina en 1623, en el Estado de Massachusetts, agradeciendo las buenas cosechas, compartiendo alimentos con colonos y nativos que carecían de ellos, y enseñándolos a sembrar y a pescar, mediante un festival de la cosecha que se convirtió en tradición. Hay historiadores que refieren que esta fecha y esta actividad se originó antes, por colonos españoles en las regiones de Florida y en Texas.

La tradición de la celebración del Día de Acción de Gracias es de una gran reunión familiar, con amigos cercanos de las familias, alrededor de una gran comida, que tiene por plato principal un pavo que se estila preparar relleno, y acompañar postres, licores, bebidas de distintos tipos, y queques de nueces y manzanas.

Con el desarrollo de la sociedad de consumo capitalista se ha hecho de esta fecha una celebración de gran movilización comercial, por los elementos de las comidas y porque también se realizan actos asociados, culturales como comerciales propiamente dichos, para movilizar turistas y compradores, “consumidores” de los grandes almacenes, que con motivo de esta fecha hacen rebajas importantes en sus productos. Así se ha establecido el llamado “Viernes negro”, que corresponde al viernes posterior del Día de Acción de Gracias, que es cuando inicia, en Estados Unidos, la temporada de compras de los días de Navidad, temporada que aquí en Costa Rica, ya se está viendo en las calles, en negocios y en iluminación pública y residencial, y hasta con la misma celebración de “viernes negro”.

Según el diputado Jonathan Prendas, y los diputados americanizados que le apoyan en aprobar la celebración de Día de Acción de Gracias, para el último jueves de noviembre, al igual que en Estados Unidos, es para “fortalecer los valores familiares y la convivencia pacífica en el país”, para “atraer turistas que conmemoran esa fecha en sus países, para generar desarrollo, crear fuentes de empleo y bienestar”, para “aumentar los servicios de la oferta de visitantes extranjeros, así como acciones dinamizadoras en restaurantes y comercio”, y para “dar gracias en el seno de cada hogar para sanear la sociedad y crecer como país”.

Nada de estas afirmaciones son válidas. Los valores familiares no se fortalecen con una cena, que es más comercial, en un país como Costa Rica, que en Estados Unidos, donde sí reúnen familias, y provoca el desplazamiento de familiares de distintos lugares para encontrarse en esa fecha.

Por otra parte hay que ver las ofertas que se han publicado de restaurantes para celebrar este día. No bajan los precios de $40 (cuarenta dólares por persona). Para la situación económica que viven la inmensa mayoría de las familias esto es ofensivo, con el desempleo, la reducción de jornadas y la reducción de salarios, pensiones e ingresos de las personas. Solo la clase media media, con esfuerzos, y la media alta, y la alta, pueden darse ese lujo o gusto de ir a celebrar esta fecha a un restaurante.

En la realidad las familias que practican o celebran este día lo hacen en sus hogares. Y los ingredientes de esa cena ya son caros para la venta de ese día.

La convivencia pacífica tampoco se fortalece con una cena de pavo.

La fecha no atrae turistas. Para celebrar esta fecha turísticamente es mejor ir a un restaurante en Estados Unidos en esa fecha, haciendo la reservación con tiempo, porque la celebración se hace en la familia, principalmente en la casa, en el hogar. Solo el extranjero norteamericano, o el que celebra esta fecha, lo hará en Costa Rica, si se encuentra ese día en el país, cenando en el Hotel en que se encuentre, o yendo a un restaurante que promocione la cena de pavo, o si vive en el país.

Ningún desarrollo, ni bienestar se produce asociado a esta celebración de una noche del año, ni tampoco genera fuentes de empleo. Lo que puede generar es que en algunos hogares, de clase media para arriba, se puedan contratar servicios de atención, “catering”, para suministrar la cena y atender a los comensales, servicios que tampoco son baratos. La dinamización de los restaurantes será solo por esa noche.

Dar gracias para sanear la sociedad en el hogar, se puede hacer todas las noches, en cada cena, o en cada comida, especialmente en aquellas familias religiosas que todavía dan gracias a Dios por los alimentos que se van a consumir, que son cada vez menos los que practican estas “gracias” al instante en la mesa.

Lo que realmente evidencian estos diputados es su lamentable estado de aculturación, de pérdida de la cultura costarricense, si alguna vez la han tenido fuerte y arraigada, y su adaptación de patrones culturales extranjeros como propios. Probablemente ninguno de ellos, antes de este año, haya celebrado ese Día de Acción de Gracias. Pura pantomima, pura imitación aculturizada.

Solo les faltará, en esta perspectiva de ocurrencias, proponer también la celebración del Día de Martin Luther King Jr., el tercer lunes de enero, el Día de los Presidentes, que se hace por George Washington y Abraham Lincoln, que se ha generalizado a todos los presidentes de Estados Unidos. Aquí lo podríamos celebrar por Juan Mora Fernández y por Juan Rafael Mora Porras, si no se les ocurre otros, porque tal vez serían de los pocos presidentes que tendrían un gran consenso nacional.

Aquí también se les podría ocurrir a estos diputados celebrar el Día de la Recordación. En Estados Unidos se hace en memoria y tributo de los que han perdido sus vidas en servicios a la Nación, generalmente en guerras. Aquí, como no participamos ni inventamos guerras, como negocio de armas, y de la industria de la guerra, podríamos establecer el Día de Recordación a los caídos en la Guerra Nacional contra los Filibusteros Norteamericanos, de los caídos en los conflictos fronterizos con Colombia, Panamá y Nicaragua, sin exaltar a los caídos en conflictos militares internos, que los hemos tenido, o como lo celebró don Pepe Figueres en el Monumento en Dota, del 25 aniversario, de la Guerra Civil, “a los caídos de ambos bandos”.

En Costa Rica ni siquiera tenemos Tumbas o Mausoleos, en las cabeceras de Cantón o de Provincia que recuerden a los caídos, originarios de esos cantones, en la Guerra contra los filibusteros norteamericanos, que se conocen porque existe la lista de los fallecidos. Sería más importante impulsar una Ley que obligue en este sentido. Así el 20 de marzo, Batalla de Santa Rosa, el 10 de abril, Batalla de Sardinal, el 11 de abril, Batalla de Rivas, el 22 de diciembre, la Batalla de la Trinidad, por citar algunos de los enfrentamientos contra los filibusteros, se podrían hacer actos recordatorios con escolares y colegiales en memoria de nuestros héroes y caídos en defensa de la Patria, su Soberanía e Independencia, y por la Libertad de los pueblos centroamericanos.

Con la celebración del Día de la Independencia del 29 de octubre de 1821, los diputados no han podido hacer una Declaración definitiva de la Asamblea Legislativa, de manera que el feriado del 15 de setiembre, que se celebra la Independencia de Centroamérica, con la de Guatemala como detonante, se cambie al 29 de octubre como día feriado nacional alusivo a la Independencia Patria, pero sí corren y enloquecen de felicidad para celebrar un día festivo de otro país como propio.

Entre otras ocurrencias que podrían tener los diputados es pasar el Día del Trabajo, que se celebra en Costa Rica el 1 de mayo, para festejarlo como en Estados Unidos, el primer lunes de setiembre, en virtud de que el 1 de mayo es feriado obligatorio, desde 1858, para recordar eternamente, a perpetuidad, la rendición de William Walker y su horda filibustera, que es lo que menos se recuerda y se festeja en el país en esa fecha. El feriado del 1 de mayo no es por el Día de los Trabajadores, es por la rendición de Walker, que ese día tampoco se recuerda en los actos oficiales que hace la Asamblea Legislativa.

Por quienes están impulsando esta fecha de celebración del Día de Acción de Gracias, o Thanksgiving, en inglés, sin lugar a dudas, por su militancia no católica, de la mayoría de los proponentes de este proyecto de Ley, es para hacer más fuertes las tradiciones no católicas en el país y disminuir, y debilitar, las tradiciones religiosas católicas, porque, al menos en Estados Unidos, como fecha, es más importante el Día de Acción de Gracias, y de más solemnidad, que la Navidad, que se celebra el 25 de diciembre, que se asocia al nacimiento de Jesús, y la Pascua, día que también es festividad nacional en Estados Unidos.

Ya los diputados metieron la celebración del Día de la Biblia de una manera poco amplia y democrática, porque la Biblia, como libro importante, es de la tradición cristiana, católica y no católica.

Si querían establecer un día de celebración de un Libro Sagrado, debieron los diputados haber aprobado el Día de los Libros Sagrados, de todas las Religiones, donde se vean reflejados al menos la Biblia de los Cristianos, el Corán de los Musulmanes, la Torá y el Talmud de los judíos, el Libro de los Mormones, los Cánones del Budismo o Tipitaka, y la misma Constitución Política, que no siendo un libro religioso, en sí mismo, es el Libro más Sagrado y más importante de todos los costarricenses.

Si de celebración del Día de Gracias asociado a las cosechas se tratara, se debió haber impulsado, por estos diputados americanófilos, el día de la Celebración de Halloween, que se celebra tradicionalmente el 31 de octubre, lo que se hace ya en el país, con bastante pomposidad en distintos círculos sociales, en barrios populares que se ha metido, y en condominios residenciales, ya que esta fecha tradicionalmente, se originó en Irlanda, al terminar las cosechas, o cuando estas llegaban a su fin e iniciaba el “año nuevo celta”.

Como Noche de Brujas, que se conoce esta fecha, que también se celebra en Costa Rica, se acude a la propia tradición nacional de las brujas, así como en México, Argentina y otros países, que tienen su Día de Brujas. En Costa Rica se ha agregado a esta celebración el Día de la Mascarada Tradicional, así celebrado desde 1997, pero no faltará algún diputado que trate de inmortalizar el Día de Halloween, al estilo estadounidense.

Por favor, señores Diputados, no aprueben el Proyecto de Ley No. 22.807, presentado ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica, que propone celebrar en Costa Rica, el último jueves de noviembre, en concordancia con el cuarto jueves, en que se celebra en Estados Unidos, el llamado Día de Acción de Gracias.

No es un día que tenga que ver con nada nacional, con nuestra cultura, ni con nuestra tradición histórica, la costarricense.

¿Existe el ciclo de la violencia electoral? *

Isabel Ducca D.

Si bien la violencia doméstica puede darse sin que exista un ciclo definido, su presencia ha sido más estudiada y visibilizada desde un ciclo que tiene sus propias reglas y que, con variantes particulares y específicas según los actores –agresores y víctimas-, se repite al infinito hasta que alguno de los actores muere o la víctima rompe el círculo y busca la ayuda requerida para recomponer su amor propio y la autoimagen que había sido destruida por las palabras y los actos del agresor.

Dicho círculo catastrófico de sumisión-dominación sigue principalmente las siguientes facetas: aumento de la tensión en la relación con la irritabilidad, hostigamiento emocional, sexual o físico de parte del polo dominante –generalmente un varón- hasta llegar al abuso emocional o físico con el consabido estallido de violencia. En la culminación de esta etapa, la víctima es literalmente castigada por algo que dijo, hizo, dejó de hacer o simplemente quien agrede imaginó la afrenta.

Evidentemente, hay amenazas de castigo, ocultas o evidentes, que pueden ser desde alzar la voz hasta advertirle los posibles castigos. Con la amenaza, la víctima entra en pánico y se paraliza. El propósito es ver sufrir a la víctima y castigarla para lograr la obediencia y la sumisión. La amenaza se hace realidad. Este momento es la culminación de la agresión y es en el que más atención se pone. Sin embargo, hay aspectos del ciclo menos visibles y muy difíciles de comprender para quienes estamos fuera. Se trata de los momentos de perdón y olvido.

¡Perdón y olvido! Si los seres humanos no tuviéramos que incorporar ese lema como parte de la dominación, no seríamos la base fundamental y el sustento de toda relación asimétrica o de explotación. En el manejo del ciclo, después de la agresión, el polo dominante, es decir quien agrede, sabe que cometió un acto despiadado y utilizó la fuerza contra un ser indefenso o más indefenso. Por eso culpabiliza a la víctima. La víctima se lo buscó: “Si no me sacaras de quicio, yo no sería capaz de eso…” La culpabilización de la víctima le permite al agresor quedar; impune: él no es el culpable, e invisibilizar su verdadera responsabilidad, llega a la irrealidad de convertirse en la víctima porque lo llevaron a esos extremos, sin quererlo. Pero además de culpabilizarla, se muestra arrepentido y suplica el perdón. Y viene la faceta del ciclo que más me interesa destacar: junto con el arrepentimiento surge la promesa de cambio. Se muestra cariñoso, tierno, caluroso y zalamero; vive pendiente de la víctima porque sin ella no podría ser feliz. La víctima cree en la promesa de cambio, ES SU ESPERANZA y no puede concebir que se trate de una manipulación.

Vuelve y retorna a la normalidad, pues el polo dominante le ofrece los momentos más dulces, si acepta regresar y todo vuelve al ciclo. Siempre que escuchamos un caso de agresión, nos indignamos y nos preguntamos: ¿Cómo le cree que va a cambiar?

Hay dos componentes esenciales: la parálisis o minusvalía aprendida. La víctima cree que sola no puede salir adelante y, además, no se percibe a sí misma con derechos y virtudes. El otro componente es un modelo mental basado en dos actos lingüísticos: la promesa y la amenaza. Aunque no se den contemporáneos, son interdependientes, el uno depende del otro. La amenaza paraliza por el miedo que produce de recibir el castigo. La promesa paraliza por la esperanza del cumplimiento. Y en la realidad que vive la víctima únicamente la amenaza se cumple; sin embargo, la promesa es la que alivia la herida. Es el analgésico de la relación de dominación, opresión o explotación. La promesa permite olvidar o evadir el dolor de la realidad.

La minusvalía aprendida es una escuela social, cotidiana e invisible donde los y las alumnas incorporan la regla de tres: no valgo nada, no tengo derechos y me puede ir peor si hago algo que le desagrade al poder dominante.

Desde mi perspectiva, podemos salir del ámbito doméstico e ir al social. Y, por eso, afirmo que, sobre todo en los últimos cuarenta años, como parte del cinismo neoliberal, se da un ciclo de violencia electoral en nuestro país. Un campesino de Guanacaste, uno de los tantos que están luchando por no perder su derecho de posesión en la zona costera, lo sintetizó asÍ: “Se acuerdan de nosotros cada cuatro años…” Luis Paulino Vargas en un texto acerca de la democracia planteaba la presencia de las promesas, pero pasa desapercibida la existencia de las amenazas. Mi parecer es que no se dan la una sin la otra.

Por ejemplo, si pensamos en la Inquisición, con todos sus terribles rituales de tortura, lo que las poblaciones veían convertirse en realidad eran las amenazas: muertes, ejecuciones, hogueras, persecuciones, etc. Pero lo que amarraba a una religión sangrienta, sacrificial y opresora era la promesa de salvación eterna. El miedo al castigo paralizaba tanto como la promesa de salvación.

En nuestro país, el discurso de la prensa comercial y los políticos neoliberales acerca del Tratado de Libre Comercio estuvo marcado por una lluvia torrencial de promesas, entre las que cabe destacar: salir del subdesarrollo, ser como los países ricos, miles de empleos, inversiones extranjeras, defender los valores patrios y, sobre todo, defender el ICE. Cuando el cuento de Caperucita dejó de funcionar, trajeron a Zoellick a que le golpeara la mesa a Abel Pacheco y entonces apareció en escena la amenaza, nos sacarían del paraíso terrenal, pues nos dejarían fuera del CAFTA.

Ahora, en campaña todos y todas las neoliberales se ponen el disfraz de justicieras sociales y defensoras de los pobres, reparten bonos de vivienda para los más pobres y los seducen con la promesa del cambio.

La dulzura de la promesa no funcionaría si no estuviera quitándole el sabor amargo a la amenaza de que les puede ir peor, de que si luchan por sus derechos, que, a veces, desconocen totalmente, podrán recibir el castigo que estos políticos manejan muy bien: la represión popular.

¿No es el pueblo costarricense víctima de una minusvalía aprendida? Va de la promesa a la amenaza y lo único que se le hace real es la amenaza. Desconoce o no osa recordar sus derechos y sus potencialidades, pues cada vez que los recuerda y los quiere hacer realidad, aparece el castigo. En el año 2000, los bloqueos no eran ilegales. Ahora lo son. Las promesas llueven durante las campañas; las amenazas se reproducen cotidianamente durante los siguientes cuatro años; las leyes son cada vez más injustas y las instituciones más importantes están siendo destruidas paulatinamente.

Lo fundamental para romper cualquier ciclo en que se viven relaciones de opresión, es tomar conciencia y empezar a romper el círculo:

  • ¡No creamos en sus promesas de campaña!
  • Recordemos lo que han sido cuarenta años de neoliberalismo.
  • ¡No comamos cuento, pidamos cuentas!

* Este texto se publicó en diciembre del 2009, ¿conservará vigencia?

Imagen: http://extremaduraprogresista.com

Martí Ventolrà: un mito del fútbol español en el exilio mexicano

Gabe Abrahams

Martí Ventolrà (Barcelona, 1906-Ciudad de México, 1977) empezó a jugar a fútbol a los 14 años. El Fortpienc y el Cataluña de Les Corts, situado en el barrio barcelonés de dicho nombre, fueron sus primeros equipos.

En 1924, Ventolrà fichó por el RCD Español, con el cual consiguió el Campeonato de Cataluña y la Copa del Rey ante el Real Madrid en 1929, año en el que debutó con la selección española de fútbol.

Tras su etapa en el RCD Español, entre 1930 y 1933, Ventolrà jugó en el Sevilla FC. En la capital andaluza, acabó de consagrarse. Ventolrà empezó a ser considerado uno de los grandes jugadores del fútbol español. Destacaban sus centros milimétricos, sus goles espectaculares y su dominio del juego aéreo.

En 1933, Ventolrà fichó por el FC Barcelona e inició una etapa que lo consagraría definitivamente como un mito futbolístico. En esta etapa, consiguió dos Campeonatos de Cataluña (1934-35 y 1935-36) y notables gestas. La más destacada ocurrió el 21 de abril de 1935 contra el Real Madrid (5-0). Ventolrà marcó cuatro goles. Todavía sigue siendo el único jugador del club catalán que ha conseguido esa cifra de goles en un clásico.

En 1934, Ventolrà jugó también la Copa del Mundo de Fútbol celebrada en Italia con la selección española, llegando hasta los cuartos de final. Precisamente, la selección italiana que luego sería la campeona impidió tras un doble partido que España alcanzase las semifinales. España estuvo cerca de llegar a ellas y de alcanzar la gloria.

En 1937, en plena Guerra Civil Española, el FC Barcelona participó en una gira internacional por México y Estados Unidos. En México, Ventolrà decidió no regresar a España. La versión oficial afirmó que el jugador se quedó en tierras mexicanas por una oferta del Club España; la realidad fue diferente. Martí Ventolrá era de izquierdas, catalanista y republicano y, durante la Segunda República Española, había ejercido de secretario general del sindicato de futbolistas catalanes. Ante la posibilidad de que los sublevados contra la República Española ganasen la guerra y de represalias posteriores, Ventolrà decidió optar por el exilio.

El camino del exilio fue escogido por otros jugadores azulgranas en la misma gira. Por ejemplo, Josep Escolà y Domènec Balmanya fijaron su residencia en Francia y ficharon por el FC Sète. El Barça prácticamente se deshizo en esa gira. Ventolrà no regresó a Barcelona hasta el año 1955.

Con el Club España de México, Ventolrà jugó dos años y ganó la Liga mexicana de la temporada 1939-40. Después, fichó por su rival el Atlante FC, consiguiendo varios títulos de Liga (1940-41 y 1946-47), Copa (1941-42) y Supercopa (1941-42), a los que añadió el logro de ser máximo goleador de la Liga mexicana en la temporada 1940-41. En México, Ventolrà reforzó su condición de mito.

En 1937, el presidente de México, Lázaro Cárdenas, realizó una recepción importante a la plantilla del FC Barcelona que se encontraba de gira y acababa de llegar a México. El Barça era visto por aquellas tierras como una especie de embajador deportivo de la Segunda República Española. Durante la recepción, Ventolrà conoció a Josefina Rangel Cárdenas, pariente del presidente mexicano. En 1939, se casó con ella y tuvo cuatro hijos: Martín, José, Guadalupe y Jorge.

Uno de esos hijos, José Ventolrà Rangel, fue futbolista y jugó el Mundial de México’70, hecho que provocó que Ventolrà estableciese otro registro único. Con su hijo, se convirtió en la primera pareja padre-hijo en disputar dos mundiales con dos selecciones distintas.

Ventolrà regresó a Barcelona en 1955, porque su padre estaba enfermo. Los directivos del FC Barcelona de la época, todos adeptos del régimen de Franco, intentaron convencerle para que entrenase al club. Era un intento de utilizar a un jugador carismático del exilio para dar una imagen afable del régimen. Ventolrà no cedió y rápidamente volvió a México.

Martí Ventolrà murió en 1977 a los 70 años en la Colonia Portales, en Ciudad de México. Los aficionados mexicanos lloraron su muerte. El Barça y el fútbol español le recuerdan como uno de sus más grandes delanteros de todos los tiempos.

Monopolio privado provoca desempleo

Por Freddy Pacheco León

La indefendible creación de un monopolio privado en el trasiego de contenedores a favor de una transnacional, trastornó el equilibrio financiero de la terminal portuaria de Japdeva. No solo era una de las 12 mejores terminales de Latinoamérica y el Caribe, de entre 120 evaluadas, sino que pese a tener tarifas mucho menores que el puerto de APM, permitía el autofinanciamiento de Japdeva.

Hoy, gracias a otra atropellada concesión, Costa Rica tiene una terminal mucho menor a la promocionada en su oportunidad, y un mayor problema de desempleo sobre los limonenses. Ha sido duro para esos habitantes despertar del espejismo de APM para sufrir la realidad que se había disimulado cuando «se vendió» la idea de una terminal portuaria del primer mundo que vendría a crear más de cien mil nuevos empleos en la privilegiada Costa Rica. ¡Así de grande fue el cinismo!

La décimo tercera variante del SARS-Cov-2

Por Freddy Pacheco León

La décimo tercera variante del SARS-Cov-2 (la ÓMICRON) detectada en Suráfrica, con su ARNm caracterizado por muchas mutaciones, está golpeando el planeta. Se desconoce cuán contagiosa es y qué puede resultar a partir de ese ARNm tan modificado, por lo que es grande la incertidumbre e inmensa la preocupación, pues en medio de una cuarta ola que afecta a algunas naciones europeas, la VARIANTE ÓMICRON nos viene a recordar que hay que tener prudencia y no dejarse llevar por la peligrosa percepción de que la pandemia ya se está despidiendo, cuando no es así.

Como los que toman decisiones macroeconómicas a nivel mundial vislumbran un regreso a la paralización de la economía, las bolsas de valores lo están resintiendo severamente, con pérdidas sin control. Y por supuesto, Costa Rica está igualmente en peligro pues, como sucede en Alemania, Austria, Rusia (por ahora), aunque tenemos más del 60% de la población con las dos dosis de vacuna, la experiencia en por lo menos los países citados, es de que les cayó una nueva ola de contagios, ¡como efectivamente podría suceder en nuestro país!

De darse esta situación, es esperable que traería consigo más pobreza, mayor desempleo, desilusión y hambre.

¡La casa de los pobres no se toca!

Orlando Barrantes envía a SURCOS las siguientes apreciaciones sobre los recortes del gobierno al BANHVI:

Aunque lo hemos dicho varias veces, volvemos a recordar lo siguiente, porque vemos que aún hay un poquito de confusión:

– El recorte planteado por el gobierno al BANHVI es por 34.000 millones para el 2022.

– Lo que hemos recuperado hasta ahora con la moción del diputado Gustado Viales son 15.500 millones.

– Al BANHVI le están faltando para el 2022 unos 18.500 millones. Esta plata debemos de tratar de recuperarla con un Presupuesto Extraordinario a presentarlo a la Asamblea Legislativa a partir de enero del 2022. Hay que acercarse a todos los diputados

Las siguientes tres actividades son urgentes para trabajar en forma inmediata para diciembre:

1-. Preparar con los diputados amigos la presentación del Presupuesto Extraordinario, en enero o en febrero.

2- Vamos a revisar cada uno de los proyectos art. 59 y bonos individuales para presentarlos al BANHVI y a la Ministra de Vivienda.

3- Fiesta de fin de año/Asamblea Nacional del Bloque de Vivienda.

Felicitamos con mucho orgullo y respeto a todos ustedes por preocuparse y darle vida a este chat viviendas.

No que renuncien – Hay que echarlos

Óscar Madrigal

La conversación del alcalde Walter Céspedes con un gerente de Meco es el claro y fiel reflejo del nivel moral y político al cual han llegado buena parte de los políticos costarricenses. La inmoralidad y ausencia de ética que muestra esa conversación, así como las otras divulgadas del resto de alcaldes detenidos, es la imagen real de la bancarrota de muchos políticos.

Los alcaldes son los máximos dirigentes de los gobiernos locales pero muestran que no tienen respeto ni por ellos mismos, que son simples mercaderes de prebendas, que muestran una falta de dignidad para convertirse en sucios servidores de los gerentes de las grandes compañías.

El alcalde de Matina ofrece favores sexuales a cambio de bacheos; el de Escazú que le hagan arreglos en la casa de la mamá en vehículos sin el logo de Meco; el de Alajuela intercambio de “favores” dando y dando; el de Osa que le eliminen esa “mierda” de la acusación penal que le impide ser diputado o el de San José que le “donen” miles de dólares para pagar abogados. Estos son sobre los cuales hay pruebas irrefutables, porque fueron grabadas sus conversaciones. ¿Cómo estará el resto de alcaldes, nos preguntamos?

El primer sentimiento que embarga a las gentes es el del asco, porque choca con una realidad que todos sabíamos que existía pero que ahora ha quedado claramente documentada en las grabaciones. Pero ese primer sentimiento se convierte en rabia y certeza que todos los políticos son corruptos y que por eso son motivo del desprecio de los ciudadanos. Por eso llaman “ladrón” al presidente, porque él encarna, con razón o no, la representación de todo ese grupo de políticos corruptos.

La verdad es que hasta a los más avezados, duchos o experimentados en la participación política, nos ha alarmado el nivel moral donde ha caído la política nacional. Esos dirigentes ya no tienen respeto ni por ellos mismos, son más pachucos que los pachucos, son más arrastrados ante los poderes económicos que nadie, son unos pordioseros de la ética, unos inescrupulosos que no se detienen ante nada, son los que utilizan el poder para su exclusivo enriquecimiento, son solo parásitos del pueblo.

Ante estos hechos tan repugnantes, es impostergable actuar con la fuerza necesaria para dar un vuelco radical y acabar con todo ese grupo, no solo para pedirles que se vayan, sino para obligarlos a irse.

FOTO DE FAMILIA

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

En un primerísimo plano la imagen nos devuelve las caras sonrientes y seguras de un grupo familiar completo. El puctum, como llama Barthes, dirigido a captar la necesaria esencia de ese lugar de añoranzas, recuerdos y proyectos.

En la fotografía pareciera no existir tiempo ni espacio. Es solamente un momento histórico que quizá refleje para siempre la forma simple en que se tatuó en la memoria el significado de eso que llamamos coloquialmente estar juntos.

No es este el espacio para discutir las esencialidades asignadas a los núcleos familiares, envueltos como están en procesos complejos, incompletos, a veces contradictorios. Pero valga la referencia sobre la imagen, el momento.

Recientemente fui invitado a conversar sobre migración centroamericana con un grupo de guías turísticos costarricenses. Propuse una serie de contenidos sobre las continuidades y las rupturas recientes en los procesos de movilidad humana.

Conversamos sobre fronteras, interrupciones y necesidades de las personas para emprender eso que tan glamorosamente algunos llaman “el proyecto migratorio” y que justamente puede ser definido como un acto último para sobrevivir, huir de la barbarie y la depredación de la violencia y los modelos económicos de los gobiernos regionales.

Ese éxodo que ha continuado a pesar de la clausura, la intensificación de las respuestas securitarias y como hemos comentado recientemente, la producción de hipérboles discursivas que colocan el acento en estigmatizar a la persona migrante tanto, al punto de compararla con el terrorismo y el narcotráfico, ha significado un hiato en la construcción de Centroamérica, un desgarre constante en su piel.

Como ejercicio final de la conversación con los guías turísticos propuse una pregunta que también he formulado en otros momentos en el marco de estas reflexiones: ¿qué objeto se llevaría consigo si tuviera que dejar su hogar de forma obligada? ¿Por qué?

La mayoría de sus respuestas tenían que ver con hacerse acompañar de una imagen, una foto de la familia. Las justificaciones fueron variadas, pero acudían a nombrar la fuerza que da ese concepto para seguir adelante: motor, motivación, razón.

Como hemos dicho ya en varias oportunidades, la vera del camino que van construyendo las personas centroamericanas en contextos de movilidad se convierte en un museo de fósiles en el que cientos de miles de objetos y pertenencias son encontrados. Entre ellos, si, fotografías familiares que alguna vez aprisionaron contra sus pechos para tomar valor y salir adelante.

Las narrativas de los medios de comunicación empresariales nos devuelven a menudo lecturas homogenizantes sobre las movilidades humanas. Una forma de cuestionarlas es preguntarse por esas subjetividades y biografías significantes que son más que estadísticas. Es un paso necesario, absoluto, hacia la empatía.

 

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La vieja y la nueva derecha en la Torre de Babel

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (14).
Tercera época.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

La descomposición absoluta que muestra el sistema político y social imperante en este cambio de siglo, tanto como la inopia y la estulticia reinantes en materia de pensamiento y acción alcanzan también a la llamada derecha, o las derechas más diversas de nuestros países latinoamericanos, pues sucede que mientras sus pensadores y líderes más destacados han abandonado el escenario histórico sin que aparezca, por ningún lado, una generación de relevo que esté a la altura de los nuevos desafíos históricos, de suyo muy complejos.

Por otra parte, las derechas de raíz oligárquica, tan propias de esta parte del mundo sólo mostraron, a lo largo del siglo anterior, una vocación democrática de la boca para afuera, dado que consideran que sólo cuando ganan ellos no hay fraude electoral, por lo que han acudido a los golpes militares para desplazar a la izquierda y a la centroizquierda del poder, especialmente en los casos de los odiados peronismo argentino y varguismo brasileño (el de Getulio Vargas y sus seguidores Juscelino Kubitschek y Joao Goulart, que gobernaron después de su dramático deceso, ocurrido en 1954), más recientemente han acudido a los golpes parlamentarios y a los juicios políticos fraudulentos como cuando desplazaron del gobierno a la presidenta brasileña, Djilma Roussef, a mediados de 2016, acudiendo para ello a un montaje típicamente mafioso.

También en ese sector, de tendencia conservadora, y defensor en apariencia de un statu quo tan poco transparente e inescrutable, tanto que quienes lo componen no logran siquiera definirlo, dada su desesperación por liquidar el “estado social de derecho”, surgido al concluir la Segunda Guerra Mundial y preconizado por los Figueres Ferrer, Perón, Getulio Vargas, Árbenz, Batle y otros, dentro de un período que encarnó una disminución  importante de la pobreza, la miseria extrema y abrió enormes oportunidades de ascenso social a una población que hace un siglo carecía de ellas en países como Costa Rica, Uruguay, Argentina y Chile, acudiendo al fomento de la inversión pública y la redistribución del ingreso, por la vía de unas políticas que fomentaban los salarios crecientes y fortalecimiento del mercado interno, a la manera keynesiana-rooseveltiana.

Se puede decir que hoy nos encontramos con que el despliegue de una cierta dimensión sociológica, como aquella de la que nos hablaba don Alberto Cañas Escalante (1920-2014), hace ya algún tiempo, la que cobra plena vigencia en estos primeros años de la tercera década del nuevo siglo: la gradería de sol asaltó la cancha y una ruidosa chusma invadió la conducción política, especialmente en el campo de las llamadas derechas, en especial las de los falsos liberales y los falsos cristianos.

En vez de nutrir sus filas con lo que podríamos calificar como una intelectualidad propia del “antiguo régimen” han acudido a los remanentes de una vieja oligarquía, formados por gentes cada vez más incultas y obsesionadas con visiones meramente tecnocráticas de la realidad, en un extraño panorama que se vino desplegando una vez concluida la guerra fría entre los bloques encabezados por los Estados Unidos y la Unión Soviética, un hecho que para ciertos intelectuales de Washington marcaría el fin de la historia (Fukuyama, dixit) con la derrota del socialismo-comunismo no sólo en su versión soviética, china o trotskistizante, sino incluso en cuanto al fin paulatino de la socialdemocracia, cuyos partidos más representativos tanto en Europa como en América Latina se fueron corriendo hacia la derecha, con lo que dejaron abandonado a su suerte el estado social de derecho o welfare state, del que renegaron para adoptar los dogmas de un novísimo neoliberalismo, que como sabemos de liberal tiene muy poco. Los herederos de la socialdemocracia regional (PLN de Costa Rica incluido) perdieron su esencia aunque no quieren soltar la etiqueta, o franquicia electoral a la que han quedado reducidos, los beneficios que obtienen de ella les resultan muy apetecibles.

Más bien, en medio de ese arrebato neoliberal del cambio de siglo nos hemos encontrado con una chusma como la del fujimorismo en el caso del Perú, o la masa de falsos cristianos (neopentecostales) seguidores de Jair Bolsonaro en Brasil, hoy dedicado a acabar con los bosques de la Amazonía y las conquistas sociales de los trabajadores, campesinos e indígenas, pues esas son unas gentes que han empobrecido hasta límites insospechados y hasta ensombrecido los  escasos debates parlamentarios que todavía suelen darse en esos otros países. Es un populismo (en el mal sentido del término) inculto y vociferante que ha terminado por darle un marcado tono plebeyo a las filas de una ultraderecha emergente, desconcertada ante de los desafíos de sus contrapartes de una izquierda muy diversa. Tanto el fujimorismo como los restos del aprismo (el APRA un viejo partido histórico peruano que marcó la pauta de las aspiraciones de una izquierda democrática, durante la primera parte de los años treinta, pero que topó con una brutal oligarquía que les respondió fusilando a seis mil de los suyos en las ruinas de Chan Chan en el norte peruano, cuando se había consagrado a la organización reivindicativa de los trabajadores azucareros del departamento de La Libertad, es un partido que desde entonces ha venido girando, cada vez más hacia la derecha y hacia las prácticas gangsteriles) se han convertido en un puñado de grupos violentos, vociferantes que amenazan a un tímido intento de transformación social, como el emprendido por el profesor Pedro Castillo Terrones para revertir treinta años de saqueo de la economía nacional por parte de una mafia neoliberal.

Algunas damas de esa plebe derechista y reaccionaria, tales como cierta Patricia Chirinos, hija de un militante aprista y ligada a las prácticas mafiosas en el puerto de El Callao, contiguo a la metrópoli limeña y entrada desde el Pacífico, no sólo se han dedicado a satanizar y denostar a los políticos serranos de izquierda como Vladimir Cerrón, Guido Bellido y Pedro Castillo que le ganaron las elecciones generales del mes de junio pasado a las élites limeñas, encabezadas por la hija del dictador Alberto Fujimori, sino que ahora dicha señora pide el derrocamiento o vacancia del presidente Pedro Castillo…resultaba intolerable para esta gente, tan rancia como inculta, en el sentido más amplio del término, el sólo hecho de que el hijo de una mujer quechua, que sólo habla esa lengua ancestral de los Andes como Guido Bellido, se desempeñara como Primer Ministro y diera un mensaje en ese idioma tan importante en el Parlamento, o que un profesor primario de Cajamarca, cuya madre habla un castellano con ingredientes de la sintaxis del quechua de esa región, diciendo por ejemplo: “Yo soy su mamá de Pedro Castillo” los ha puesto a delirar, pues para la estrecha y autista visión de las élites (plebe fujimorista incluida) de la capital peruana esto es imposible de aceptar, ni siquiera en términos abstractos. Así están las cosas en estos países que formaron parte del imperio colonial español o del portugués (para el caso de Brasil) durante tres siglos. La derecha tampoco ha tomado nota de los desafíos del presente cambio de siglo.