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Amberes 1920: una plata muy vasca

Gabe Abrahams

La selección española de fútbol ha realizado un magnífico torneo en la recientemente creada Liga de las Naciones Europea, torneo de la UEFA. España ha desplegado un juego basado en el control del balón y en la rapidez y la técnica. La derrota por 2-1 en la final ante Francia, la actual Campeona del Mundo, ha sido injusta. España mereció ganar.

Esta actuación de España tiene grandes paralelismos con la actuación de la selección española que disputó los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, hace un siglo. Ambas selecciones acudieron a un nuevo torneo, quedaron segundas y consiguieron la medalla de plata. Pero, ¿qué ocurrió hace 101 años en Amberes? Tenemos muy presente lo ocurrido ahora. ¿Qué pasó entonces?

Los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 fueron la sexta edición de los Juegos de la época moderna. Celebrados en Amberes (Bélgica) del 20 de abril al 12 de septiembre de 1920, significaron un gran éxito para la selección española de fútbol y supusieron el inicio de una trayectoria que se coronó con la victoria de España en la Copa Mundial de Sudáfrica de 2010.

El torneo de fútbol fue disputado por 14 equipos, entre el 28 de agosto y el 5 de septiembre. Los estadios que acogieron la competición de fútbol fueron varios: el Estadio Olímpico de Amberes, el Estadio Broodstraat de Amberes, el Estadio Joseph Marien de Bruselas y el Estadio La Butte (actual Joseph Marien) de Forest.

España disputó su primer partido el 28 de agosto, en el Estadio La Butte, ante unos 3.000 espectadores y bajo la lluvia. Ganó por 1-0 a Dinamarca, gracias a un gol del vasco Patricio (Patricio Arabolaza Aranburu) marcado en el minuto 54. Tras recibir Patricio un centro de otro jugador vasco, Pagaza (Francisco Pagazaurtundua González-Murrieta), y chutar con un disparo fuerte y pegado al poste, la pelota alcanzó el fondo de la red. El mítico portero Ricardo Zamora tuvo una actuación magistral durante todo el encuentro que evitó el empate.

Posteriormente, España se enfrentó a la anfitriona Bélgica en cuartos de final, siendo derrotada por 3-1.

La final del torneo de fútbol la disputaron Bélgica y Checoslovaquia. El partido no se finalizó, porque los checos abandonaron el campo por las decisiones arbitrales. Eso provocó que Checoslovaquia fuera descalificada y que Bélgica ganase la medalla de oro.

Con la descalificación de los checos, el segundo puesto se lo disputaron España y los Países Bajos el 5 de septiembre. España volvió a ganar y derrotó por 3-1 a los Países Bajos, alcanzando el segundo puesto y la plata olímpica. Los goles de España fueron conseguidos por otros dos jugadores vascos: Pichichi (Rafael Moreno Aranzadi) y Sesúmaga (Félix Sesúmaga Ugarte).

En los Juegos Olímpicos de Amberes, nació la famosa “furia española” que se culminó en el Mundial de Sudáfrica de 2010 y que ha reaparecido en la Liga de las Naciones Europeas de 2021. En el partido disputado por España ante Suecia el 1 de septiembre de 1920, el vasco José María Belauste chilló a su compañero de selección y del Athletic Sabino Bilbao: “¡A mí, Sabino, que los arrollo!” o “¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!” (difieren las versiones). Esa frase dio vida a lo que luego se conoció como “furia española”, en cierta forma una furia muy vasca.

Y es que en esa primera gran cita con la historia del fútbol de la selección española, la de Amberes 1920, la selección estuvo compuesta prácticamente por vascos, catalanes y gallegos. Además de los cuatro goleadores citados (Patricio, Pagaza, Pichichi y Sesúmaga), formaron parte de la selección otros vascos como Agustín Eizaguirre Ostolaza, Pedro Vallana Jeanguenat, Domingo Gómez-Acedo Villanueva, Mariano Arrate Esnaola, Juan Artola Letamendía, Sabino Bilbao Líbano, Ramón Eguiazábal Berroa, Marcelino Silverio Izaguirre Sorzabalbere o el capitán José María Belaustegigoitia Landaluce, conocido como José María Belauste, mediocentro del Athletic Club y, junto con Pichichi, la gran estrella del Athletic de las décadas de 1910 y 1920.

Los otros héroes de la selección en Amberes fueron jugadores catalanes de la talla de Ricardo Zamora, considerado uno de los mejores porteros de todos los tiempos por la FIFA, o Josep Samitier, mito del FC Barcelona y el Real Madrid.

El entrenador que estuvo al frente de aquella selección fue otro personaje mítico, Francisco Bru Sanz o Paco Bru, futbolista del primer Barça, practicante de Jiu-Jitsu, plusmarquista nacional de lanzamiento de disco, árbitro, entrenador… Parece ser que Bru, en su primer partido como árbitro, portó un revólver en los pantalones, y que, al ser preguntado por ello, contestó que, en su primer partido, quería tranquilidad.

Eran otros tiempos. Muy diferentes. Ha pasado un siglo de todo esto. De los héroes de Amberes y de una “furia española” muy vasca. El propio Mundial de Sudáfrica donde el fútbol español alcanzó su cima tiene más de una década. La selección española que ha disputado la Liga de las Naciones en este 2021 se ha reencontrado con su historia, consigo misma, y vuelve a volar alto.

El color Rojo de nuestra Bandera representa la sangre generosa derramada y el sacrificio hecho por los patriotas y los héroes nacionales en la búsqueda, en la lucha y en la defensa constante de la Independencia, la Soberanía y la Libertad

Vladimir de la Cruz

Los Símbolos Nacionales son la expresión de la identidad del pueblo costarricense, de nuestra Libertad, nuestra soberanía y nuestra Independencia. Representan al país y a la República, como organización política, reflejan y exaltan tradiciones, la cultura, la geografía, la biodiversidad, la riqueza marina, la flora y la fauna de aquello que se considera una característica sobresaliente, especial y propia de nuestro territorio y nuestra vida cultural y social.

Con los Símbolos Nacionales se logra la mayor identificación del pueblo y la consolidación de la nación costarricense, en su proceso evolutivo, político, económico y social. La aprobación de los símbolos nacionales resulta de un proceso de maduración, de una toma de conciencia sobre aquello que se pretende exaltar como representativo de la nacionalidad y cultura y el folclor costarricense. Es la Asamblea Legislativa la que puede aprobar un Símbolo Nacional.

A los Símbolos Nacionales Mayores se les debe rendir respeto en el uso de ellos, y se exige un protocolo especial y riguroso para su uso, exhibición y entonación. Ninguno de los símbolos puede ser apropiado comercialmente, no se pueden inscribir como símbolos particulares, empresariales o comerciales.

Los Símbolos Nacionales pueden distinguirse entre Símbolos Mayores y Símbolos Menores.

Los Símbolos Nacionales Mayores son la Bandera, el Escudo, el Pabellón Nacional, que integra a la Bandera y el Escudo, el Himno Nacional, en su Música y su Letra. Los Símbolos Menores son los que reflejan y recogen los elementos destacados que identifican parte de nuestra nacionalidad y de las particularidades culturales de la nación costarricense y de su geografía. Así tenemos, entre ellos, la flor de la Guaria Morada, el Árbol de Guanacaste, los animales como el Yigüirro, el Manatí, el Venado de Cola Blanca, el Perezoso, elementos orográficos como los Crestones de Chirripó, elementos culturales como La Marimba, la Carreta típica, el Teatro Nacional, la Antorcha, la Esferas de Piedra, el Café.

Con la exaltación de animales se trata también de proteger especies en peligro de extinción y de velar por la conservación de los animales y sus hábitats naturales.

Los Símbolos Nacionales Mayores reflejan en su desarrollo la evolución de la Historia Patria. Desde que proclamaos la Independencia, el 29 de octubre de 1821, hemos tenido seis Banderas. La sexta, fue la elaborada en el Gobierno del Dr. José María Castro Madriz, que es la actual tricolor, ha tenido ligeras modificaciones, cada una de ellas cuenta como una nueva Bandera. Cuando nos integramos a las Provincias Unidas de Centro América y a la República Federal de Centroamérica adoptamos como propia la Bandera de las Provincias y de la República. La primera Bandera fue blanca con una estrella de seis picos de color rojo. Las otras banderas fueron con los colores celeste blanco celeste y la quinta bandera fue blanco celeste blanco, en franjas horizontales. Luego siguió la tricolor actual. Las Banderas de las Provincias Unidas y de la República Federal tomaron los colores de la Bandera de Argentina, de la Revolución de Mayo. La Bandera tricolor se apartó desde 1848 de la tradición centroamericana que mantuvo en esos países la bandera azul o celeste, blanco azul o celeste.

En el caso de Costa Rica se adoptó en sus colores los de la Bandera de Francia, especialmente la que se reelaboró el 5 de marzo de 1848, que es la actual Bandera de Francia, solo que nosotros en franjas horizontales mientras Francia la tiene en franjas verticales.

El significado de los colores es interpretativo cuando no está expresamente señalado en la Ley o el Decreto que establece a la Bandera como símbolo. En la imitación de los colores de la Bandera de Francia lo que se quiso exaltar fueron los valores de la Revolución Francesa, porque esos colores se usaban durante la Revolución, tanto así que en los escudos de las Provincias Unidas y de la República Federal se incluyó el Gorro Frigio de la Libertad de Francia.

A los colores en banderas se les atribuyen ciertos rasgos o asociaciones. Así tenemos que, el Azul simboliza el cielo que cubre el país, a los ríos que tenemos y los mares, el Caribe, y el océano Pacífico, con sus costas, las que lindan el país. En algunos países el azul significa la justicia y la perseverancia, la lealtad, la dulzura, la fortaleza, la verdad, y también la libertad. El Rojo representa la sangre generosa derramada y el sacrificio hecho por los patriotas y los héroes nacionales en la búsqueda, en la lucha y defensa constante de la Independencia, la Soberanía y la Libertad, por lo que se le considera como un símbolo del patriotismo y la lucha. También refleja el coraje, la valentía, la fuerza, el trabajo y el valor, el progreso y el poder que el país y el pueblo tiene. El Blanco representa la unidad, la Paz, la pureza de sentimientos. También se asocia a la libertad, la justicia social, la integridad, la fe, la obediencia, la firmeza, la vigilancia, la Nación, la honestidad, la armonía, la religión, la dignidad, la claridad. y la inocencia del pueblo.

Los significados de los colores, aunque no están expresamente señalados en las Leyes que establecieron los símbolos, no se pueden alterar debilitando o variando el contenido que tradicionalmente se les ha dado. El color rojo no se puede variar del que tradicionalmente se ha enseñado y lo justifica en el propio Himno Nacional, en el Himno a la Bandera y en otros cantos patrióticos.

La globalización y mayor internacionalización de nuestras relaciones políticas, económicas y diplomáticas, que vivimos. pareciera que atonta a los gobernantes en estos aspectos cuando más deben fortalecerse los Símbolos Nacionales Mayores, y sus significados, en ese rompimiento de fronteras, y e inserción de nuestro país, como se divulgan los contenidos de algunos de los Símbolos Menores para la atracción de turismo mundial.

Las instituciones que deben velar por el respeto de los Símbolos Nacionales son todos los Poderes Públicos del Estado, los Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral, y especialmente los Ministerios de Educación, de Cultura, de Ciencia y Tecnología, de Turismo, de Deporte.

Igualmente, los medios de comunicación, en todas las formas que existan, deben contribuir en que los usos, costumbres y tradiciones de los Símbolos Nacionales se respeten, se guarden y protejan, para contribuir con ello a desarrollar una nacionalidad más fuerte y una conciencia nacional más sólida. Los Símbolos Nacionales son como el ADN de nuestra identidad costarricense.

Los Símbolos Nacionales nos pertenecen a todos los costarricenses, nos dan unidad nacional, territorial y poblacional. Somos los costarricenses los primeros que debemos velar por su respeto, por ello no podemos permitir y reclamamos del Gobierno de la República, y a su Ministerio de Educación, que no se le dé otro significado en los textos de estudio escolar y colegial a los significados de los colores que se tradicionalmente se le han rendido de la Bandera Nacional, especialmente el Rojo.

Los símbolos Nacionales son como el ADN de nuestra identidad costarricense.

 

(Artículo para la Cámara Nacional de Radio, https://www.panoramadigital.co.cr/wp-content/uploads/2021/10/Com_Viernes_8_Octubre_21-2.mp3, leído el de octubre del 2021)

A los colores en las banderas se les atribuyen ciertos valores, rasgos, características y significados

Vladimir de la Cruz

(Respuesta a las preguntas hechas por la periodista Rocío Sandí, el día 30 de setiembre del 2021)

– ¿De dónde fueron tomados los colores de la bandera de Costa Rica?

Costa Rica desde que proclamó su Independencia, el 29 de octubre de 1821, hasta hoy, ha tenido seis Banderas, como símbolo Nacional. La sexta, fue la elaborada en el Gobierno del Dr. José María Castro Madriz, que es la actual tricolor, ha tenido ligeras modificaciones, cada una de ellas cuenta como una nueva Bandera. Cuando nos integramos a las Provincias Unidas de Centro América y a la República Federal de Centroamérica adoptamos como propia la Bandera de las Provincias y de la República. La primera Bandera fue blanca con una estrella de seis picos de color rojo. Las otras banderas fueron con los colores celeste blanco celeste y la quinta bandera fue blanco celeste blanco, en franjas horizontales. Luego siguió la tricolor actual. Las Banderas de las Provincias Unidas y de la República Federal tomaron los colores de la Bandera de Argentina, de la Revolución de Mayo. La Bandera tricolor se apartó desde 1848 de la tradición centroamericana que mantuvo en esos países la bandera azul o celeste, blanco azul o celeste.

– ¿Cómo se determina la elaboración de una Bandera Nacional?

Se hace en primer lugar por una decisión interna, del país, mediante una Ley o un Decreto Ejecutivo, que la impone como Símbolo Nacional. Se le establece tamaño o dimensión oficial, de largo y ancho. Si contiene franjas se determina el ancho de cada franja y lo mismo se determina la ubicación de los colores. Actualmente, al momento de determinarla, se toman en cuenta parámetros internacionales para no repetir una Bandera que ya tenga un país. A los colores y los otros elementos que puedan tener las Banderas se les puede asignar un significado. Los colores tienen en el espectro de los mismos una asignación de valores y de significancias. El significado de los colores en la tradición de los países puede variarse o modificarse.

– ¿Qué significado se les dio a los colores de la bandera en su inicio?

En el caso de Costa Rica se adoptó en sus colores los de la Bandera de Francia, especialmente la que se reelaboró el 5 de marzo de 1848, que es la actual Bandera de Francia, solo que nosotros en franjas horizontales mientras Francia la tiene en franjas verticales. En el caso de Francia la Bandera significó la unión del pueblo con el monarca, que contenía los colores rojo y azul que eran los colores de la ciudad de París, mientras el blanco era de la monarquía. Esa Bandera, en ese momento simbolizaba eso, esa unión. Hoy podría significar lo mismo: la unión del pueblo con el grupo gobernante.

El significado de los colores es interpretativo cuando no está expresamente señalado en la Ley o el Decreto que establece a la Bandera como símbolo. En la imitación de los colores de la Bandera de Francia lo que se quiso exaltar fue los valores de la Revolución Francesa, porque esos colores se usaban durante la Revolución, tanto así que en los escudos de las Provincias Unidas y de la República Federal se incluyó el Gorro Frigio de la Libertad de Francia.

– De manera precisa, ¿qué significado pueden tener los colores de la Bandera?

A los colores en banderas se les atribuyen ciertos rasgos o asociaciones. Así tenemos que el Azul simboliza el cielo que cubre el país, a los ríos que tenemos y los mares, el Caribe, y el océano Pacífico, con sus costas, las que lindan el país. En algunos países el azul significa la justicia y la perseverancia, la lealtad, la dulzura, la fortaleza, la verdad, y también la libertad. El Rojo representa la sangre generosa derramada por los patriotas y los héroes nacionales en la búsqueda, lucha y defensa de la Independencia, la Soberanía y la Libertad, por lo que se le considera como un símbolo del patriotismo y la lucha. También refleja el coraje, la valentía, la fuerza, y el valor, el progreso y el poder que el país y el pueblo tiene. El Blanco representa la unidad, la Paz, la pureza de sentimientos. También se asocia a la libertad, la justicia social, la integridad, la fe, la obediencia, la firmeza, la vigilancia, la Nación, la honestidad, la armonía, la religión, la dignidad, la claridad y la inocencia del pueblo.

– ¿En qué momento se habló por primera vez de que el rojo de la bandera representaba la sangre derramada por los costarricenses en las batallas por defender la soberanía?

En general se le ha atribuido ese papel, asociado a las luchas que se dieron por la Independencia en general, por su defensa y afirmación. Este es el que se le debe enfatizar. Antes se enseñaba con más fuerza esta característica. Pareciera que el globalismo influye para debilitar esos valores de Libertad, Independencia y Soberanía Nacional.

– ¿Qué opina de que ahora el MEP e incluso la Presidencia, hablen de un nuevo significado del rojo de la bandera que nunca nadie había escuchado?

Eso puede hacerlo el presidente, con lo cual le estaría dando un nuevo contenido al significado ya no asociado directamente a la Independencia, la Libertad y la Soberanía. La globalización atonta a los gobernantes en estos aspectos que más bien deben fortalecerse en ese rompimiento de fronteras.

– ¿Quién o qué institución es la que debe velar porque se respeten los símbolos nacionales y su significado?

Los Símbolos Nacionales nos pertenecen a todos los costarricenses. Hay Símbolos Mayores que son la Bandera, el Escudo, El Pabellón Nacional, que es la integración de la Bandera y el Escudo, El Himno Nacional, en su música y letra. Los otros símbolos son los llamados Símbolos Menores, que particularmente expresan alguna característica especial de nuestra flora, fauna, naturaleza, cultura y tradición, entre otros elementos. Así se están la Guaria Morada, la Marimba, los Crestones de Chirripó, las Esferas Indígenas, el Manatí, el Yigüirro, el Teatro Nacional, el Perezoso, el Venado de Cola Blanca, el Café, la Carreta, la Antorcha, el Árbol de Guanacaste, la Marimba, por ejemplo.

Los Símbolos Mayores caracterizan, identifican, exaltan a todo el pueblo, a toda la Nación. A los Símbolos Mayores se les rinde culto, respeto y formalidades de comportamiento ante ellos, así mismo se rigen por un protocolo especial riguroso en su uso.

Las instituciones que deben velar por el respeto a los Símbolos Nacionales son los Poderes Públicos del Estado, los Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral, y especialmente los Ministerios de Educación, de Cultura, de Ciencia y Tecnología, de Turismo, de Deporte. Pero, igualmente, los medios de comunicación, en todas las formas que existan, deben contribuir en que los usos, costumbres y tradiciones de los Símbolos Nacionales se respeten, se guarden y protejan, para contribuir con ello a desarrollar una nacionalidad más fuerte y una conciencia nacional más sólida. Los Símbolos Nacionales son como el ADN de nuestra identidad costarricense.

No hay problema con dobles candidaturas

Vladimir de la Cruz

Que haya muchos candidatos a la Presidencia de la República, para mí, no es un grave problema. Es tan solo una expresión de la diversidad actual de la sociedad costarricense que se manifiesta en la necesidad organizativa de ciudadanos preocupados por la forma de cómo se maneja, dirige y gobierna el país.

Puede ser también una respuesta para tratar de despejar el escenario de nubarrones que afecta el cielo patrio en torno a los principales problemas que se perciben por los ciudadanos, y ante los graves problemas que se mencionan en la cotidianidad de la vida política y gubernativa nacional, como en la necesidad de formularles respuestas y soluciones, alternativas a las que se impulsan por el Gobierno, por el Partido Acción Ciudadana y sus aliados parlamentarios.

En un escenario más tétrico podría ser una respuesta desesperada de ciudadanos ante la percepción de una gran crisis económica social y política, y una gran ingobernabilidad, donde cada grupo organizado, en estos partidos, trata de resolver su situación procurando llegar a la Presidencia de la República, puesto que niegan que los partidos existentes y el gobierno puedan seguir gobernando y resolviendo los problemas del país y de los ciudadanos.

Esta respuesta organizativa de ciudadanos en tantos partidos solo puede ser eficazmente válida si estos partidos, y sus candidatos, hacen de su participación electoral, verdaderas propuestas de solución a los distintos problemas que cada uno de ellos, y sus partidos, ven como los principales del país, y los esenciales de los ciudadanos.

Esto adquiere mayor dimensión en estas elecciones porque, por la reforma constitucional de iniciar el gobierno, en mayo próximo, con las sesiones extraordinarias del Poder Legislativo, le da músculo político a los candidatos, en este caso a todos, para que en esa perspectiva digan a los ciudadanos, a los electores, cuáles serán sus principales proyectos de ley y cuáles serán sus primeros decretos ejecutivos, a partir del 8 de mayo, en atención a los temas que han agitado, o agitarán, en la campaña electoral, o que ofrezcan en sus discursos e intervenciones públicas, así como lo que señalen en sus respectivos Programas de Gobierno, que deben poner en copia ante el Tribunal Supremo de Elecciones, aunque sea solo para el archivo histórico de esa Institución.

Esto también corresponde al inicio de la Costa Rica del Bicentenario, a partir de ahora, a esperar que los partidos y sus candidatos nos digan cómo quieren dirigir y cuales proyectos de ley y políticas públicas trazarán para la Costa Rica de los próximos 10 o 20 años por lo menos.

En la historia electoral del país siempre ha habido variedad de partidos con candidatos presidenciales. Solo en una ocasión hubo dos candidatos. Antes de 1948 era frecuente la elección entre dos o tres candidatos.

Desde 1998 ha habido más de ocho partidos presidenciales en cada proceso electoral. En las elecciones del Siglo XXI, desde 1998 hasta el 2018 ha habido bastantes partidos con candidatos presidenciales, llegando a tener en una papeleta hasta 15 candidatos. En esta ocasión se produce un salto porque hay en posibilidad de que en el 2022 participen hasta 27 partidos políticos con candidatos presidenciales.

En los resultados que se produzcan tampoco habrá gran problema, porque los votos presidenciales se dividen entre los partidos y candidatos que participan, quedando ganador el que obtenga más del 40% de los votos válidamente emitidos, o pasando a una segunda ronda electoral los dos que tengan mayor cantidad de votos o mayor porcentaje electoral, inferior al 40%, definiéndose el ganador de la segunda vuelta con el mayor número de votos, sin porcentaje básico. Tampoco tiene importancia porque el Gabinete, el Consejo de ministros, el Consejo de Gobierno, no se integra proporcionalmente entre los partidos que participan luchando por ganar la presidencia. Estos quedan por fuera. El Presidente electo y su partido nombran a mano llena a todos los ministros, sin obligación alguna de considerar a personas de otros partidos. El que gana la presidencia hace, como se dice popularmente, mesa gallega, arrea con todo, saca el provecho total sin que sea abusivamente porque así está establecido el sistema electoral y así ha operado siempre. No evita que un Presidente pueda integrar miembros de otros partidos o de otros gobiernos en su Gabinete.

Desde 1998 existe la reforma electoral que permite que los candidatos presidenciales puedan ser, a la vez, candidatos a diputados. En las elecciones desde 1998 hasta el 2018 poco se ha usado este mecanismo. En las actuales elecciones muchos candidatos presidenciales van a la doble postulación. Esto es lo novedoso y “escandaloso”, como se ha tratado de pintar. Pero, eso no quiere decir que los dobles candidatos tengan asegurada su curul legislativa. Eso no es tan fácil y puede resultar muy difícil para la mayoría de estos postulantes. En ese nivel legislativo juegan otras reglas electorales que afectan a los partidos pequeños, a los nuevos partidos, a los partidos que se organizan ad hoc, para cada elección, para los partidos que en la práctica no son permanentes.

En el nivel legislativo operan normas electorales que favorecen exclusivamente a los partidos mayoritarios y tradicionales, que sacan tantos votos que logran elegir cocientes, los votos suficientes para elegir un diputado y subcocientes, la mitad más uno de esos votos para elegir otro diputado. Es frecuente que esa cifra de subcociente a veces sea menor que la que tiene otro partido que no alcanzó cociente ni tampoco logró el subcociente, pero el diputado se lo asignan al partido que ya tuvo cociente. Sobre esto opera también el llamado residuo mayor de igual forma, lo que en la práctica parlamentaria elimina varios diputados que podrían ser representativos de núcleos poblaciones o electorales.

Si el Parlamento, la Asamblea Legislativa, es una instancia de representación popular, no debería tener un sistema de escogencia de diputados que elimina representantes populares de partidos pequeños, favoreciendo la concentración en los partidos grandes. Debería darse la oportunidad a la mayor cantidad de representantes legislativos, por poca población que representen, porque eso son esos diputados, los representantes de esa poca población. De eso se trata.

Curiosamente ningún partido pequeño, de los que han electo diputados, se han preocupado por impulsar esta reforma legislativa que favorecería a los partidos pequeños, y al mayor número de ciudadanos que tendrían sus representantes.

Se podrá pensar que el sistema existente es para evitar la proliferación de diputaciones unipersonales y facilitar con ello la gobernabilidad. La práctica parlamentaria demuestra que cuando se separan diputados de sus partidos y se declaran “independientes” esa realidad se produce, lo que obliga a mayor capacidad de negociación política parlamentaria, que es lo que debe haber en la Asamblea Legislativa. Obligaría también a que los partidos políticos se desarrollen como grandes organizaciones permanentes, con líderes políticos más reconocidos nacionalmente.

Cuando son los candidatos presidenciales los que se postulan a la doble candidatura, como en esta ocasión, puede hacer que lleguen a la Asamblea líderes políticos de mayor peso, que a la vez faciliten la toma de decisiones y los acuerdos políticos.

Si se quiere evitar esto hay que avanzar hacia un sistema parlamentario, o al menos a uno semi parlamentario, pero se requiere, de igual manera, un gran acuerdo político nacional, que ojalá, en el próximo período legislativo, y de gobierno, se pueda tratar esto con una gran discusión nacional, que ya es necesaria.

El único problema que presenta tantas candidaturas es la presentación pública de los candidatos para debates. A nivel privado no hay problema porque ya está definido por disposiciones legales y jurisprudencia electoral que los sectores privados pueden hacer debates e invitaciones a aquellos candidatos que quieran oír. No están obligados a oír a todos ni a provocar debates con todos. A nivel público, de cualquier institución pública o medios de comunicación públicos, si hay obligación de invitar y de tomar en cuenta a todos los candidatos, en igualdad de condiciones, de tiempo y horarios de preferencia de radioaudición o televisión.

Las Cámaras empresariales ya hicieron una primera escogencia. Unos días después igualmente lo hizo el periódico La Nación. Estos grupos empresariales y económicos probablemente se moverán con un grupo de unos ocho candidatos que irán zarandeando hasta inicios de diciembre, cuando terminen con un pelotón de cabecera electoral de unos seis para llegar a inicios de enero con cuatro máximo, con lo cual refuerzan las encuestas de opinión pública, que miden opiniones de ciudadanos, que se informan con estos medios, orientando, de esa manera, la voluntad final de los votantes hacia unos candidatos sobre los otros. Para estos grupos el número de candidatos no importa. Lo que les importa son los candidatos que escojan como principales para finalmente optar dentro de ellos. Algo parecido, con mayor dificultad, harán los grupos sociales y alternativos a los partidos tradicionales. La fragmentación y división político-ideológica que hay, en toda la oferta electoral, perjudica mucho en estas decisiones, donde hay que “partir” votos en la práctica.

El 22 de octubre se cierra el plazo para que los partidos cumplan con todos los requisitos ante el Tribunal Supremo de Elecciones, para asegurar su participación. Esperemos estos diez días que quedan, para ver cuáles partidos quedan debidamente inscritos.

 

(Artículo publicado en la Columna Pizarrón, del periódico La República, en su edición digital, larepublica.net, el miércoles 13 de octubre del 2021).

LA POBLACIÓN “OTRA”

(Por Memo Acuña, Sociólogo y escritor costarricense)

Recientemente se desarrollaron en Tokio, Japón, las justas paralímpicas, competencias destinadas a posibilitar la participación de miles de atletas con capacidades diferenciadas en varias disciplinas.

Para muchas personas, la gran mayoría, la novedad consistió en que ahí mismo en Tokyo, se llevarán a cabo unas competencias bajo ese prisma integrador, donde semanas antes se cumplieron los primeros Juegos Olímpicos de la era pandémica, los disruptivos juegos de Biles, Osaka, y tantos otros deportistas que se esforzaron no solo para ganar medallas, sino para mostrar simplemente humanidad.

No es de extrañar la sorpresa producida sobre la realización de los juegos paralímpicos si la cobertura mediática local se limitó a presentarlos en cápsulas de corta duración durante los espacios de las noticias dedicados a los deportes.

La reducción de los espacios noticiosos o de cobertura para estas competencias tiene su explicación en la conducta de desatención que históricamente se ha tenido con estas poblaciones, que según estimaciones globales representa el 10% de la población total.

Quizá resulten glamorosas las imágenes de cuerpos incompletos bregando en una piscina o en una pista de atletismo. No siguen la estética del mercado y sus signos totalizantes y homogenizantes.

Sirva esta ocasión para recordar los desafíos que todavía como sociedad nos asisten en la inclusión de estas poblaciones. Conviene repasar los desafíos para esa población “otra”.

En primer lugar, una dimensión política que cruza transversalmente los discursos sociales relacionados con las personas con discapacidad: la agencia y la autonomía que les asiste. Esto pasa, entre otras cosas, por borrar del vocabulario palabras limitantes, castrantes que les asignan roles pasivos como personas con derechos.

En segundo término, considerar y hacer consciente que, pese a los esfuerzos institucionales, las barreras de acceso en espacios públicos y también privados siguen siendo un pesado obstáculo cotidiano que deben sortear.

La ley 7600 debe revisarse con urgencia pues surgió en un contexto infraestructural y social distinto al que tenemos hoy en día en el país.

Finalmente, en el marco de la tan promocionada democracia Bicentenaria costarricense es importante reflexionar sobre esas tantas costaricas que somos y que traspasan los conceptos totalizantes bajo una supuesta comunidad de iguales.

Igualiticos nunca hemos sido, decía el querido Carlos Sojo. Actuemos en consecuencia, para incluirnos todos en nuestras diferencias, sin excepciones.

 

Imagen ilustrativa.

“Si no perjudicas a otros, puedes hacer cuanto quieras con libertad»

Por Ignacio Navarrete Gutiérrez. *

Ayer fuimos a una ceremonia para despedir a una amiga. Era una amiga de la vida, vecina de nosotros y madre de dos hijas de edades similares a los chicos de mi casa. A lo largo de los años terminamos compartiendo una gran cantidad de actividades y momentos que nos llevaron a ser familia postiza, además de sintonizarnos en muchísimos temas, porque era una persona progresista y solidaria, siempre comprometida con los demás.

El viernes pasado a sus 60 años murió por COVID-19. Tenía tanto miedo a la vacuna que fue la única de toda su familia que no se vacunó, se contagió y terminó muriendo. Quizás esa sea su única dicha, por no haber contagiado a ningún ser querido, porque normalmente eso no es lo que ocurre. Y su fallecimiento fue muy triste, después de más de veinte días luchando por poder respirar y que su cuerpo tuviera las defensas para poder responder al virus. Los últimos cinco días ya inconsciente, en coma inducido y sin ninguna posibilidad de despedirse de este mundo.

Una persona con una vitalidad contagiosa, llena de proyectos e iniciativas, se apagó en tres semanas, cuando tenía una vida por delante. No solo la sobreviven sus hijas y esposo, sino hasta todos sus hermanos, su madre y su abuela materna, como muestra de genes longevos que también eran los de ella. Y muchos “familiares postizos” la lloraremos egoístamente, aunque nos quedará la gratitud de que nos iluminó con su existencia.

¿Cómo una persona comprometida con la vida y con los demás pudo terminar negando la realidad de la pandemia y la vacuna como única opción de respuesta a nivel colectivo? Los niveles de desinformación y de manipulación con el miedo que vivimos hoy en día, hacen que gente progresista termine actuando igual que las personas más retrógradas.

Es increíble que creencias tan variadas (muchas de ellas totalmente comprensibles y de valor, otras totalmente irracionales), terminen siendo usadas para justificar el temor a vacunarse, la reserva mental ante los avances tecnológicos y el no compromiso con los demás.

Como mejor ejemplo, la publicación de uno de los sindicatos más combativos de Costa Rica, que en vez de exigir respuestas de salud pública eficaces e inclusivas, termina actuando de la mano con los sectores más reaccionarios de la sociedad.

En momentos que en Costa Rica se está implantando la obligatoriedad de la vacuna para todos los funcionarios del sector público, que la ANEP le haga el juego a la caverna muestra el nivel de manipulación que realiza y su falta de compromiso con su gente, al grado de poner en riesgo a sus propios afiliados ante una causal de despido sin responsabilidad patronal.

¿Y en qué momento alguien progresista puede sentir que su decisión personal está eximida de responsabilidad ante el colectivo? Se podría entender los cuestionamientos a las vacunas hace un año, cuando la pandemia estaba comenzando, pero al ver que ya hay más de seis vacunas en el mundo reduciendo con efectividad los estragos de la pandemia, todas las justificaciones para su rechazo se caen por su propio peso.

El principio de la libertad, es un principio de acción válida que para los humanistas nos sirve como una norma ética de acción que dice que «Cuando perjudicas a los demás, quedas encadenado. Pero, si no perjudicas a otros, puedes hacer cuanto quieras con libertad«[1].

Si a alguien no le preocupan los demás, se podría entender que haga lo que quiera desde su razonamiento egoísta. Pero, esa lógica no funciona en una pandemia. Hoy en día, vacunarse es un deber, aunque muchos de los opositores asuman el rol de víctima y de «defensores de la libertad», igual que lo haría el nefasto Donald Trump.

Si alguien tiene una contraindicación médica contra la vacuna, no solo no debe vacunarse, sino que tampoco debe salir a lugares públicos. Y estos, son una minoría.

Los que no quieren vacunarse, pero sí quieren poder ir a cualquier lado, son unos irresponsables. Y creer que eso es luchar por la libertad, es una actitud cínica, desde la que no se comprende nada de lo que significa el bien colectivo.

Si alguno de mis amigas y amigos ha llegado hasta aquí y todavía no se ha vacunado, les invito a que lo hagan, no tengan miedo. Seguramente nada les va a pasar y les quedará la satisfacción de haber contribuido a la salud de todas y todos.

*Ignacio Navarrete Gutiérrez. Es costarricense. Consultor empresarial y asesor gerencial.

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[1] Silo, “Humanizar la Tierra” en Principios de Acción Válida, Madrid, Editorial Plaza & Janés, 1989.

EL CUENTO DE LA RANITA EN LA OLLA CALIENTE

Manuel Hernández

¿Cuál democracia?
Todavía algunos siguen creyendo que disfrutamos de un sistema robusto de libertades públicas.
La democracia hace rato que la derrumbaron.
Recuerdan la metáfora del cuento de Olivier Clerc.
Una ranita que la metieron en una olla con agua tibia, que estaba muy cómoda en su charca, cuya temperatura empezó a aumentar hasta que ya no pudo saltar y quedó totalmente rostizada.
Pues, por contrario a esta fabula, aquí, desde 2018, nos ensartaron, como decimos, de una, en la olla hirviendo, que cada vez le metieron más fuerza al fuego, y no reaccionamos o saltamos cuando teníamos que hacerlo resueltamente.
¿Nos falló el instinto de conservación o salvación?
Nos disciplinaron fácilmente, desde el puro principio de la orgía en la olla caliente y se trajeron, de un solo tajo, al suelo la democracia
Así, rostizaron, sin despeinarse, las libertades democráticas.
La pregunta que corresponde hacernos, como dicen Levitsky y Ziblatt, es la siguiente:
“Realmente es tan fácil borrar del mapa las instituciones democráticas?” (Cómo mueren las democracias, pág. 116).
Por cierto, el menú de la foto está exquisito para la cena de hoy.
Por si alguno tiene interés:
El restaurante principal está en Alto de Cuesta de Moras, con una Sucursal en Zapote y otra en Calle Morenos, muy cerca de la Iglesia del Perpetuo Martirio de la Constitución.
Los chef son carniceros certificados.
Delikatessen!

Los Reconocimientos y Declaraciones Honoríficas Nacionales

Vladimir de la Cruz

La Asamblea Legislativa es el órgano institucional que puede declarar reconocimientos a ciudadanos, nacionales o extranjeros, o instituciones, que se denominan Honores.

Es facultativo, potestativo y exclusivo de la Asamblea Legislativa este tipo de reconocimientos, que una vez hechos no pueden ser revisados ni apelados. Se aprueban por simple mayoría, por votación de 29 diputados a favor del reconocimiento respectivo. Así está regulado en la Constitución Política y en el Reglamento Legislativo.

Al decretar estos Honores de los Benemeritazgos, que se hace a la memoria de las personas cuyas actuaciones eminentes, sobresalientes, se las reconoce como acreedoras a esas distinciones. También se hace a instituciones que hayan realizado o se le reconozca una destacada labor a favor del país, o de una proyección social o regional amplia cuando así se considera. Cuando se refiere a instituciones no es a clubes, ni a asociaciones o instituciones de barrio, o de pueblo, o ciertos tipos de instituciones demasiado precisas de una comunidad. En esto hay que tener cuidado, pero ocurrencias de diputados en ese sentido no faltan.

En los Benemeritazgos están de manera precisa el Benemeritazgo de las Ciencias, las Artes o las Letras Patrias, o el que la propia Asamblea establezca en esta distinción, como el que se acaba de reconocer para José Figueres Ferrer como Héroe de la Paz, y los Benemeritazgos de la Patria.

Esta categoría de Héroe de la Paz, o Benemeritazgo de la Paz, si se le pudiera llamar de esta manera, quedó abierto para otras personas que la Asamblea Legislativa pueda darle el reconocimiento de luchar contra el militarismo y el armamentismo, contra la guerra, que luche por la desmilitarización en general, por la producción y el control de armas, por la abolición de ejércitos, que son gestas indudablemente a favor de la Paz.

Los Benemeritazgos, en principio, solo pueden ser otorgados a personas con más de siete años de fallecidas. Sin embargo, muchos Benemeritazgos fueron otorgados en vida de los declarados Beneméritos. Se pueden dar en vida si lo llegare a estimar y aprobar la Asamblea Legislativa.

Entre los Honores que la Asamblea Legislativa puede reconocer está la Ciudadanía de Honor, que se hace por una valoración de servicios notables prestados a la República y por los reconocimientos de mérito que la propia Asamblea Legislativa haga de una persona extranjera a la que se le quiere distinguir con la Ciudadanía de Honor, por lo que también esa Declaración ennoblezca y exalte a Costa Rica, y proyecte positivamente al país.

La declaración de Ciudadano de Honor no tiene restricciones, y se puede hacer tanto a personas vivas como fallecidas, a nacionales y extranjeros.

En teoría la Comisión Permanente Especial de Honores de la Asamblea Legislativa trabaja en secreto, y su integración es igualmente secreta, de nombramiento potestativo del presidente de la Asamblea Legislativa, cada primero de mayo. Esta particularidad es para evitar presiones a favor o en contra de quienes se estudian para dichos reconocimientos.

La Comisión de Honores puede hacer consultas, llamando expertos o conocedores de las personas o instituciones, en proceso de estudio, para enriquecer el trabajo de la Comisión de Honores, sobre los méritos que justifiquen el reconocimiento que se proponga y las opiniones negativas que igualmente se hagan, todo esto como informes confidenciales.

Hecha la propuesta por la Comisión de Honores al Plenario Legislativo, su discusión es secreta, y su votación se decide por simple mayoría, 29 votos a favor, sin recurso de revisión ni apelación alguna. El resultado de la votación se anuncia como Declaración aprobada o rechazada.

Es de mala leche que miembros de la Comisión de Nombramientos hagan públicas sus discusiones, o desavenencias, con lo que se va resolviendo en la Comisión, con el ánimo de presionar, con opinión pública, o desde la opinión pública y los medios de comunicación, a sus compañeros de Comisión, y de influir para que se presione en tal o cual dirección lo que se discute en la Comisión. Esa discusión se puede dejar para cuando el expediente con el Informe positivo de la Comisión vaya al Plenario Legislativo, donde adquiere publicidad el posible homenajeado.

Si en la Comisión se rechaza un Homenaje de estos no se pasa el expediente al Plenario Legislativo, igual que como se hace con los proyectos de ley que se rechazan en comisiones y se envían al archivo.

En la práctica legislativa, y por regulaciones establecidas, los Benemeritazgos no deben darse más de cinco, en cada categoría que se reconozca, por cada período constitucional, por cada Legislatura. En el caso de las Ciudadanías de Honor pueden darse sin límite.

Recientemente se han venido haciendo estas distinciones en cascada, a montones, posiblemente para destacar algo de actual Gobierno de la República, y con motivo del Bicentenario, hacer reconocimientos a mujeres, para mejorar y elevar la cantidad de ellas con relación a los Benemeritazgos masculinos que eran y siguen siendo dominantes.

Desde 1966 se estableció en la Asamblea Legislativa un Salón especial dedicado a estos reconocimientos, como digno homenaje a los ciudadanos e instituciones que hubieran recibido estos homenajes de la Patria, otorgados por la Asamblea Legislativa.

Estas distinciones también se dan o realizan en muchos países, entre ellos, en América Latina, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Bolivia, Guatemala, Paraguay.

Los Reconocimientos y Honores que la Asamblea Legislativa hace son en las siguientes categorías:

Benemeritazgos en Artes Patrias, Ciencia y Tecnología, Cultura y Arte, Educación, Enseñanza, Letras Patrias, Defensores de la Libertad, Ciudadanos de Honor, Instituciones Beneméritas

También el de Ciudadanos Esclarecidos. Este reconocimiento se le dio al Juan José Flores, que fue presidente de Ecuador, quien no aceptó este reconocimiento.

Los Benemeritazgos se han hecho a jefes de Estado, presidentes de la República, clérigos, Obispos, arzobispos, diplomáticos, historiadores, médicos, científicos, abogados y juristas, políticos, educadores, escritores, economistas, pensadores o filósofos, Primeras Damas de la República, compositores de Música, poetas, pioneros en algún campo, reconocidos líderes sindicales, feministas y regionales, ingenieros, empresarios, artistas.

Dentro de estos Benemeritazgos destacan dos con referencia a la actividad militar, el de Gregorio José Ramírez, líder de proceso de la Independencia que se le reconoce como comandante General de las Armas a Gregorio, y el de Jorge Volio Jiménez, en el que se le menciona como militar que no fue su oficio. Si por esto fuera es importante destacar que este tipo de reconocimientos no se ha hecho históricamente a militares, valorando su función, lo que refuerza, desde el siglo XIX las tendencias civilistas del Estado y la sociedad costarricense.

En el campo de los Benemeritazgos hay una categoría extraña establecida, que se arrastra parlamentariamente, que la llaman “Beneméritos no reconocidos”, que debería modificarse, y a las dos personas que allí están se le coloque en la categoría de Beneméritos. Aquí se encuentran dos personajes asociados a los días de la Independencia, Rafael Francisco Osejo y José María de Peralta y La Vega, que merecen el título de Beneméritos, no el título extraño de “Beneméritos no reconocidos”. ¿Son o no son Beneméritos?

A propósito de la Independencia y de la celebración del Bicentenario se deberían considerar algunas de las personas que jugaron un papel muy importante, de nuestros Próceres, en aquel proceso y en la Declaración de Independencia de Costa Rica, del Acta del 29 de octubre de 1821, cuyo Bicentenario está por celebrarse en pocos días, entre ellos Pablo Alvarado Bonilla, quien produjo, lo que podríamos llamar el primer grito de independencia el 15 de setiembre de 1808, lo que lo llevó a la prisión en Guatemala, donde estudiaba Medicina, y quien también preparó las bases de la Primera Constitución Política de Costa Rica, la del Pacto Social Fundamental Interino de Costa Rica, o Pacto de Concordia, del 1 de diciembre de 1821.

Igual procede la Asamblea Legislativa con el establecimiento de los llamados Símbolos Nacionales. Estos símbolos podemos distinguirlos entre Símbolos Nacionales Mayores y Símbolos Nacionales Menores.

Los Símbolos Mayores son los correspondientes a La Bandera Nacional, el Escudo Nacional, El Pabellón Nacional, El Himno Nacional, en su Música y Letra. Estos son los Símbolos que nos identifican como nación, como pueblo, como Estado y República. Son los que representan la esencia de la nacionalidad costarricense, que en su dimensión cubren y protegen a todo el territorio nacional y a toda su ciudadanía y habitantes. Son a la vez una síntesis de la Historia Nacional, la Independencia, la Libertad y la Soberanía Nacional, que expresan también la unidad del pueblo costarricense, su destino común y su afirmación de La Libertad.

Los Símbolos Menores son aquellos que destacan alguna particularidad de nuestra cultura, nuestra geografía, nuestra orografía, nuestra flora y fauna, nuestra biodiversidad.

En estos Símbolos Menores hay una tendencia, también, a la declaración en cascada de ellos.

En estos actos legislativos hay que tener cuidado, para no “charralear” las declaraciones y reconocimientos que de este tipo realiza la Asamblea Legislativa, que no deben obedecer solo a ocurrencias de legisladores. Por su especificidad deben ser bien estudiados, meditados y analizados para que su Declaración corresponda a una real necesidad y distinción.

Argentina, Honduras y Paraguay electos como integrantes del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas

Nicolas Boeglin (*)

El pasado 14 de octubre se realizó la elección, en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, de los nuevos integrantes del Consejo de Derechos Humanos.

Como bien es sabido, el Consejo de Derechos Humanos constituye la máxima instancia en materia de derechos humanos dentro del organigrama de Naciones Unidas: se compone de 47 Estados Miembros, de los cuales ocho corresponden a Estados de América Latina y del Caribe.  El Consejo de Derechos Humanos se renueva de manera parcial cada año, con ocasión de una votación directa (y secreta) realizada en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, en la que participan los 193 Estados Miembros de la organización.

Los Estados de América Latina que dejaron libre su escaño para estas elecciones, al finalizar su mandato en este 2021, fueron Argentina, Bahamas y Uruguay.

Cabe precisar que las elecciones en el Consejo de Derechos Humanos constituyen siempre un momento de cierta importancia para los Estados que se postulan para integrarlo, al medir las capacidades de sus respectivos aparatos diplomáticos para lograr reunir los votos necesarios y así poder materializar sus pretensiones. A su vez, las organizaciones de derechos humanos buscan, en algunos casos, la manera de desdecir las posiciones oficiales de Estados con relación a la realidad imperante en materia de derechos humanos de las personas que viven bajo su jurisdicción. En esta oportunidad, fueron 18 los nuevos Estados electos para integrar el Consejo de Derechos Humanos. Como dato de interés sobre la intensidad de la rivalidad existente entre Emiratos Árabes Unidos (EAU)  y Qatar, ambos fueron electos, el primero con 180 votos y el segundo con 182 votos (véase comunicado oficial de Qatar y comunicado de EAU).

Tres postulaciones para tres sillas vacantes

Las tres plazas vacantes por parte de América Latina en este 2021 fueron objeto de tres únicas postulaciones de la región: la de Argentina que optó por una reelección (véase carta de postulación de febrero del 2021), la de Honduras (véase carta de postulación presentada en julio del 2021) y la candidatura de Paraguay (véase carta de marzo del 2021). La lectura de las cartas de postulación oficiales presentadas permite conocer con mayor detalle los diversos compromisos adquiridos por cada Estado ante la comunidad internacional en materia de derechos humanos: estas cartas pueden resultar de cierto interés para activistas y para diversas organizaciones sociales (que posiblemente se sorprendan al conocer algunas partes de su contenido). En el caso de Honduras, fueron varias entidades de la sociedad civil en exigir que no se apoyara su candidatura (véase carta circulada desde la Federación Internacional para los Derechos Humanos /FIDH). En el caso de Paraguay, su elección fue precedida de una fuerte llamada de atención por parte del Comité de Derechos Humanos, en una decisión en favor de la comunidad indígena de Campo Agua’ẽ, situada en el departamento de Canindeyú que se considera «histórica» en Naciones Unidas (véase texto completo de la decisión y comunicado oficial de Naciones Unidas empleando este calificativo) (Nota 1).

Los demás Estados, para las demás regiones del mundo que se postularon en estas elecciones, se pueden revisar en este enlace oficial del Naciones Unidas.

En lo que concierne los votos a favor reunidos de los 193 Estados Miembros de la Asamblea General de Naciones Unidas, la diplomacia de Paraguay obtuvo la mejor marca, con 185 votos (véase nota de prensa), al tiempo que Argentina (reelección) reunió 175 votos, y Honduras obtuvo 172 votos. El comunicado oficial de Argentina sobre su reelección está disponible en este enlace oficial; el de Honduras en este otro enlace; y el comunicado oficial de Paraguay se puede leer desde este otro enlace

Estados Unidos, un Estado Miembro que, en el mes de junio del 2018, decidió retirarse del Consejo de Derechos Humanos en señal de solidaridad con Israel (véase breve nota nuestra al respecto titulada «El retiro de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos: breves apuntes«)  (Nota 2) decidió retornar al Consejo de Derechos Humanos en este 2021, logrando su candidatura reunir un total de 168 votos a favor (véase cable de la Agencia Reuters). El comunicado oficial del Secretario de Estado norteamericano celebrando los resultados de esta elección está disponible en este enlace.

Costa Rica y el Consejo de Derechos Humanos

Con relación a Costa Rica, habíamos tenido la oportunidad de analizar su tardía y frustrada candidatura en octubre del 2019 que no logró reunir más que 96 votos (véase nuestra breve nota titulada «La reciente candidatura de Costa Rica al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas: breves apuntes» y nuestra otra nota titulada «Elección de Brasil y de Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas: apuntes«). 

Cabe recordar que la última vez que Costa Rica resultó electa en el seno del Consejo de Derechos Humanos fue en el 2011, conjuntamente con Chile y Perú: en aquella votación, Chile recibió 159 votos a favor, Costa Rica 138 y Perú 136, al tiempo que Nicaragua no logró ser electa, recibiendo el apoyo de tan solo 98 Estados miembros de Naciones Unidas. En el año 2014, Costa Rica logró reunir 120 votos, resultando insuficientes frente a los logros obtenidos por los aparatos diplomáticos de Bolivia (144 votos), El Salvador (151 votos) y Paraguay (139 votos): véase nuestra breve nota titulada «Consejo de Derechos Humanos: nuevos miembros electos de América Latina son Bolivia, El Salvador y Paraguay«.

A modo de conclusión

Más allá de las decisiones desafortunadas que pueden – al menos en parte – explicar el hecho que desde hace ahora más de 10 años, Costa Rica no resulta electa en el máximo recinto en materia de derechos humanos existente en el plano universal (Nota 3), a partir del 1ero de enero del 2022, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sesionará con los siguientes integrantes por parte de América Latina y el Caribe: Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Honduras, México, Paraguay y Venezuela.

Es de notar que Brasil y Venezuela finalizarán su mandato en el año 2022, por lo que únicamente serán dos las vacantes a ocupar para la región de América Latina y el Caribe de cara a las elecciones a celebrarse en octubre del 2022.

Nota 1: En el punto 7.4 y en el punto 8.8 resolutivos de esta decisión pocamente divulgada en la prensa internacional (véase texto completo), se leen argumentos que deberían interesar a muchas comunidades que sufren similares daños en su entorno natural en otras latitudes: «7.4 El Comité observa en primer lugar que la excepción del Estado parte de falta de agotamiento de recursos internos parece estar vinculada con una alegación de inadmisibilidad ratione materiae por no estar contemplados los derechos ambientales en el Pacto. El Comité observa que los autores no alegan la violación del derecho a un ambiente sano sino de sus derechos a la vida privada y familiar, a la vida cultural y a un recurso efectivo, por incumplimiento por el Estado parte de su obligación de proteger estos derechos que, en sus circunstancias particulares, entrañaba el control del respeto de las normas ambientales. En particular, los autores denunciaron a nivel interno que las fumigaciones sin control estatal conllevaron la muerte de sus gallinas y patos, la pérdida de sus cultivos de subsistencia y de árboles frutales, la desaparición de los recursos de caza, pesca y recolección, la contaminación de cursos de agua, e implicaron afectaciones en su salud, alegando que todo lo anterior implica desintegración de la comunidad. En consecuencia, el Comité estima que el artículo 3 del Protocolo Facultativo no constituye un obstáculo a la admisibilidad de la presente comunicación, que puede ser examinada porque todo lo anterior constituye, en las circunstancias particulares del caso, la sustancia de los artículos 17 y 27 del Pacto… /  … 8.8 En el presente caso, el Comité observa que los autores y demás integrantes de la comunidad ejercen el derecho al disfrute de su cultura en relación con un modo de vida estrechamente asociado a su territorio y uso de los recursos naturales en él contenido. El Comité también observa que las fumigaciones masivas con agrotóxicos constituyen amenazas que eran razonablemente previsibles por el Estado parte: no solamente las autoridades estatales competentes habían sido alertadas de dichas actividades y de sus incidencias en los integrantes de la comunidad, sino que la Fiscalía encontró que el hecho punible estaba “plenamente configurado” (supra, párr. 2.23), y los propios empresarios acusados reconocieron su responsabilidad (supra, párr. 2.21). Sin embargo, el Estado parte no detuvo dichas actividades por lo que siguieron contaminando los ríos en los cuales los autores pescan, se abastecen de agua, se lavan y lavan su ropa, siguieron matando a sus animales de cría, fuente de alimentación, destruyendo sus cultivos, así como los recursos del bosque de donde recolectan y cazan. El Comité observa que el Estado parte no ha proporcionado explicación alternativa sobre lo sucedido ni ha justificado haber tomado medida alguna para proteger los derechos de los autores y demás miembros de la comunidad a tener su propia vida cultural. Por ende, el Comité concluye que los hechos que tiene ante sí ponen de manifiesto una violación del artículo 27 del Pacto en perjuicio de la Comunidad Indígena de Campo Agua’ẽ «. 

Nota 2: En aquella oportunidad nos permitimos señalar que: «El pasado 18 de mayo, el Consejo de Derechos Humanos aprobó crear un mecanismo de investigación sobre la situación en Gaza, mediante una resolución adoptada con 29 votos a favor, 14 abstenciones y dos votos en contra (Estados Unidos y Australia) – véase nota de prensa de Europa Press. Por parte de América Latina, el único Estado en abstenerse fue, como previsible, Panamá. El tablero de votación se puede apreciar a partir de los 30 segundos en este enlace de Youtube«.

Nota 3:  Con relación a las últimas elecciones realizadas en el 2020 para renovar tres vacantes en el seno del bloque de América Latina y del Caribe, en las que quedaron electos Bolivia (172 votos), Cuba (170) y México (175), nos permitimos precisar que: «Con relación a Costa Rica, después del verdadero traspié que significó su no elección en el 2014, pareciera que optó por varios años por no postular su candidatura para integrar la máxima instancia en materia de derechos humanos de Naciones Unidas: una actitud que puede sorprender al observador, dada la trayectoria y el amplio reconocimiento que ha beneficiado a Costa Rica a nivel internacional en el ámbito de los derechos humanos. El tardío interés que manifestó unas pocas semanas antes de la realización del voto en octubre del 2019 parece haber obedecido a una iniciativa (bastante peculiar) de sus actuales autoridades» (véase nuestra breve nota publicada en octubre del 2020 en el sitio jurídico especializado de Ius360). 

 

(*) Esta nota fue publicada por Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).

Imagen: Foto de elección realizada en la Asamblea General, extraída de nota de prensa titulada » India gets re-elected to UN Human Rights Concil for a new term», News9live, edición del 14/10/2021

Aumento de los combustibles a nivel mundial y en Costa Rica

Por Freddy Pacheco León

-¿Y ES QUE ESOS INÚTILES  DEL GOBIERNO NO PUEDEN OBLIGAR A LA OPEP A BAJAR EL PRECIO INTERNACIONAL DEL PETRÓLEO? ¿O por qué RECOPE no obliga al Banco Central a bajar el tipo de cambio del dólar respecto al colón? ¿O por qué el presidente Alvarado no invita a empresas extranjeras a venir a Costa Rica a  competir con RECOPE? Empresas que solo tendrían que  construir un muelle petrolero, inmensos tanques de almacenamiento para más de dos meses de todos los combustibles, un poliducto de más de 500 km de longitud, estaciones de bombeo en las dos vertientes costeras, oficinas administrativas encargadas de la logística que conlleva manejar la empresa más grande del istmo centroamericano calificada por Fitch Ratings como AAA. ESAS EMPRESAS, después de esa «inversioncilla» vendrían a competir con Recope en todo el eficiente servicio energético que se le brinda a todo el país, donde los precios no son determinados por Recope sino por un ente regulador independiente, y además, donde esa sociedad anónima del Estado TRABAJA SIN FINES DE LUCRO, por lo que del precio total del litro de combustible, Recope recibe para administración y mantenimiento de todos los procesos, alrededor del 8% del precio al consumidor. Dicen que se dice que algunos han buscado empresas extranjeras para venir a competir con la eficiente empresa del Estado, pero que la respuesta ha sido algo así como ¡ESTÁN LOCOS! Aunque tal vez algunos de los que escriben pidiendo «competencia» para RECOPE quizá tendrían la fórmula, para, por un lado provocar una rebaja sustancial del combustible sin importar los precios internacionales y el valor del dólar, y por otro garantizar menores precios al consumidor pese a la inversión de miles de millones de dólares. Ah, por cierto, el «peso» de los artículos de la convención colectiva en el precio del litro de gasolina ronda solo los ¢4.

 

Imagen ilustrativa.