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Costa Rica: 25 años entre la impunidad y la (des)memoria

Costa Rica: 25 años entre la impunidad y la (des)memoria
Escrito por Mauricio Álvarez Mora.
Editado por Rebeca Arguedas Ramírez.

Un frente frío despierta el recuerdo de una trágica madrugada de hace dos décadas y media atrás. Ha sido un cuarto de siglo de nublados para muchas personas que estamos ligadas a la historia de tres ecologistas, a quienes les arrebataron la vida ese día.

El 7 de diciembre de 1994 murieron en un incendio María del Mar Cordero, Oscar Fallas y Jaime Bustamante. Los orígenes del incendio nunca pudieron ser explicados por las autoridades respectivas. El miedo de ser el siguiente abrazado por la impunidad, de este espacio y tiempo, sigue siendo latente.

Sobre el acontecimiento se ha escrito mucho, al menos un artículo al año publicado en algunos medios digitales y en las efímeras redes (anti) sociales, podría decir que hay mucho que recordar y poco que agregar. Sin embargo, siempre existe la necesidad de construir y darle cuerpo a un relato más o menos oficial, al tiempo que convive con el efecto de la negación que acompaña el olvido, del que la injusticia también se nutre.

Han sido varios los intentos de reinvestigar y ponerle, al menos, apellidos a la impunidad que aniversario con aniversario, envejece y se hace más fuerte. Un círculo vicioso que se rompe con algún hecho nuevo de violencia selectiva, que sufren las personas que disienten y resisten. Es algo que se podría denominar el ciclo de violencia contra activistas.

Este es el proceso de criminalización cíclica que implica la estigmatización, denigrar y señalar a las personas luchadoras como problemáticas, opuestas al “desarrollo” o más comúnmente se usa reducir y descalificar las luchas como “berrinches de chanchetudos”. Después de la descalificación, puede venir el acoso vía judicialización con demandas legales o con amenazas de muerte. Cuando esto no surte efecto, se pasan a las acciones de hecho y finalmente a el asesinato.

Este ciclo no es lineal, pero es el resumen de lo que empezamos a vivir con mayor intensidad en los últimos 25 años. Cada una de las partes o etapas del círculo, alimenta y justifica la siguiente. Hemos visto en Costa Rica completarse este aro de opresión en múltiples ocasiones, y en los últimos 6 años con el asesinato de Jairo Mora en 2013 y este año con el asesinato del compañero indígena Sergio Rojas. Un desgarrador recordatorio de que las cabezas de quienes defiendan cuerpos y territorios, tienen precio.

Por otro lado, la memoria en el caso de AECO, ha sido un proceso más de ubicación de retazos que aún falta unir para hacerla más colectiva, a pesar de que no tengamos todas las palabras y la historia única, hoy tenemos el recuento de los impactos y efectos de este hecho como para ir dándole un lugar distinto.

¿Cómo construir esta memoria de vidas violentadas y aniquiladas en un territorio donde el autoengañado es el más feliz? Cómo superar el olvido en el supuesto país “ambientalista” de portada de revista donde el discurso y la historia oficial no aguanta, no tiene cabida, para un evento de asesinatos políticos tan cruel como confuso, tan evidente como oculto y tan recordado como impune.

Para mi compañera y compañeros ¡presentes!

 

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Abrumadora mayoría en Naciones Unidas condena los asentamientos de Israel en territorio ocupado palestino

Nicolas Boeglin(*)

El pasado 3 de diciembre, por una abrumadora mayoría de 147 votos a favor y 7 en contra, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó una resolución titulada «Arreglo pacífico de la cuestión de Palestina» (véase texto completo). El comunicado oficial de prensa de Naciones Unidas está disponible en este enlace (versión en inglés).

En esta resolución, la Asamblea General expresamente:

«6. Exhorta a Israel, la Potencia ocupante, a que cumpla estrictamente las obligaciones que le incumben en virtud del derecho internacional y ponga fin a todas las medidas contrarias al derecho internacional y todas las acciones unilaterales en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, que tengan por objeto alterar la composición demográfica, el carácter y el estatuto del Territorio y de ese modo prejuzgar el resultado final de las negociaciones de paz, y recuerda a ese respecto el principio de la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la fuerza y, por consiguiente, la ilegalidad de la anexión de cualquier parte del Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, que es contraria al derecho internacional, socava la viabilidad de la solución biestatal y pone en peligro la posibilidad de llegar a un arreglo pacífico y lograr una paz justa, duradera y general«

/

«6. Calls upon Israel, the occupying Power, to comply strictly with its obligations under international law, and to cease all of its measures that are contrary to international law, including all unilateral actions in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem, that are aimed at altering the demographic composition, character and status of the Territory, and thus at prejudging the final outcome of peace negotiations, and recalls in this regard the principle of the inadmissibility of the acquisition of land by force and therefore the illegality of the annexation of any part of the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem, which constitutes a breach of international law, undermines the viability of the two-State solution and challenges the prospects for the achievement of a peaceful settlement and of just, lasting and comprehensive peace«.

Foto de asentamientos ilegales israelíes, extraída de artículo de prensa titulado «EU’s top court rules food from Israeli settlements must carry special label», The Telegraph, edición del 12/11/2019

Esta votación tuvo lugar tan solo dos semanas después de un abrupto cambio de la posición oficial de Estados Unidos con relación a los asentamientos israelíes en territorios palestinos ocupados, y que tuvimos la oportunidad de analizar (véase nuestra breve nota titulada «El reciente giro de Estados Unidos con relación a los asentamientos israelíes en territorios palestinos: breves apuntes«, del 19/11/2019).

Como de costumbre para este tipo de resoluciones, la única oposición al texto (votos en contra registrados) provinó de siete Estados, a saber: Australia, Canadá, Estados Unidos, Islas Marshall, Israel, Micronesia y Nauru. Por parte de América Latina, cabe destacar que, entre las 13 abstenciones, se registran las de Brasil, Guatemala y Honduras. Con relación al voto registrado en el año 2018 al votarse la misma resolución (A/RES/73/19), es Brasil el que hace su aparición en este peculiar grupo de Estados de América Latina que optan por esta (singular) opción de voto. Pese a las gestiones de unos y otros para fisurar el bloque europeo, es de notar que todos los Estados miembros de la Unión Europea (UE) votaron a favor del texto: lo cual constituye una nueva y clara señal de repudio de la región europea a las acciones emprendidas por las autoridades israelíes en Palestina.

Tablero de votación registrada con relación a la resolución titulada «Arreglo pacífico de la cuestión de Palestina», 3 de diciembre del 2019

Como también viene ya siendo costumbre, el voto abrumador en favor de esta resolución que anualmente se registra en Naciones Unidas fue pocamente divulgado por muchos de los grandes medios de prensa.

 

(*)Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, UCR.

Enviado por el autor.

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La ideología de la usura: De la falacia al insulto

Luis Paulino Vargas Solís

Economista/Director CICDE-UNED

El argumento central de los banqueros privados y sus economistas, para oponerse a la fijación de un tope a las tasas de interés, bebe del modelo teórico de oferta y demanda, según el planteamiento simplista esperable en los cursos introductorios en las escuelas de economía de la UCR o la UNA.

La cuestión va más o menos así: el crédito es el bien o mercancía que se intercambia; los bancos son los oferentes y la gente común y silvestre es la que demanda. La tasa de interés, entonces, opera como el precio. Desde ahí se da un salto acrobático realmente espectacular, ya que, de forma implícita pero muy clara, se asume que las tasas de interés observadas en el mercado, son “las tasas de equilibrio”. Es decir, esas tasas que vemos en el mercado financiero costarricense son los precios donde los deseos de la gente por la obtención de crédito, que se expresan en la curva de demanda, se equilibran con la oferta que la banca “produce” y lleva al mercado.

El paso siguiente, también de manual básico de economía, advierte que fijar un tope a las tasas es fijar un límite a éstas que estará por debajo de la tasa o precio de equilibrio. Recordemos que ésta última permite establecer la igualdad entre oferta y demanda. Al poner un tope inferior a la tasa de equilibrio, automáticamente se darán dos efectos: los “productores” –o sea los bancos– ofertarán menos crédito, y los demandantes –o sea la gente– demandarán más crédito. Se abre entonces una brecha, y mucha gente que querría “comprar” crédito ya no podrá obtenerlo.

Se producirá así un efecto de racionamiento. A eso se refieren los bancos cuando dicen que la clientela bancaria más modesta, o sea, la de ingresos más bajos, se quedarán sin su tarjeta de créditos o, más en general, sin acceso al crédito. Acontece –según esta narrativa agiotista– que el precio, o sea la tasa de interés, ya no cubre los costos, excepto si se trata de clientes de mayores ingresos, que por ello mismo son más confiables. La clientela de ingresos más bajos es por ello más riesgosa y, por lo tanto, proveerle el servicio es más costoso. A esa clientela le darían la patada y la dejarían por fuera.

La argumentación, así formulada, parte de supuestos fantasiosos y apela a una construcción teórica comprobadamente falaz e inconsistente. Así, por ejemplo, la curva de demanda, tal cual es postulada, parte de la presunción de que es posible construirla por simple agregación o sumatoria de las demandas de cada persona. Eso es absurdo: primero, porque la interacción entre las personas cambia sus propias demandas individuales y, segundo, porque el movimiento de los precios “en busca” del presunto equilibrio, cambia las distribuciones del ingreso y, con esto, toda la función de demanda. La cuestión, entonces queda indeterminada, por lo que el equilibrio se vuelve una imposibilidad, tanto teórica como empírica.

Pero, sobre todo, la argumentación de estos banqueros y economistas, incurre en múltiples contradicciones.

Primero, suponen que esa clientela de humildes ingresos, está dispuesta a “comprar” crédito a precios exorbitantes (tasas arriba del 40% o incluso por encima del 50%), todo conforme a los principios de racionalidad del “consumidor soberano”. Si el modelo tuviera algún sentido –pero claramente no lo tiene– a esas tasas altísimas la demanda se reduciría drásticamente, y, sobre todo, las personas de menos ingresos se autoexcluirían, precisamente porque precios tan altos las induciría a hacerlo, igual que el elevado precio de los cortes finos de carne, reducen su demanda.

Pero lo cierto es que la demanda que el mercado registra es, en su mayor parte, una demanda inducida, fundamentalmente por dos factores que se refuerzan mutuamente. Primero, las agresivísimas e irresponsables estrategias de mercadeo de los bancos privados, que de forma engañosa atraen a una clientela incauta y muy mal informada. Segundo, las carencias en los ingresos de la gente (cuyo poder adquisitivo se ha mantenido estancado por todo un decenio), que, en el contexto de una cultura desbocadamente consumista, empuja al endeudamiento en forma desmedida y, finalmente, insostenible.

O sea, y en contra de lo que el burdo modelito nos receta, la demanda se mantiene alta incluso a precios muy elevados, por causas complejas que convierten en papel higiénico toda la banal verborrea teórica a la que se apela.

Pero, además, es lo cierto es que esta dinámica del sistema financiero –algo por completo ajeno a la virtuosa racionalidad autorreguladora que se le atribuye al mercado– tiene en sí mismo un poderoso efecto de exclusión: conduce a niveles insoportables de deuda, que a su vez conducen a la moratoria de pagos, el cobro judicial y los expedientes crediticios manchados. Y, como sabemos, esto hoy día está literalmente expulsando del mercado financiero a miles y miles –hasta sumar centenares de miles– de personas.

O sea, lo que los banqueros y sus economistas nos dicen, es que para evitar la exclusión financiera hay que ¡¡¡promover la exclusión financiera!!!

Está claro que se trata de una argumentación insostenible. Pero además es ofensivamente demagógica. Pretenden hacernos creer que les preocupa la clientela de bajos ingresos y que les mueve el propósito de evitar que esa clientela se quede sin acceso al crédito. Y con tan “loables” motivaciones vienen y nos dicen que los topes, caso de establecerse, deben andar por encima del 50%, y hasta más del 60%.

Que, por gracia del cielo, alguien me expliqué: ¿cómo es eso de que para favorecer a la gente pobre hay que cobrarles tasas de interés de hasta el 60%? Esto es demagogia de la más vulgar, pero sobre todo, da testimonio de una falta de imaginación realmente patética. Habría que ser muy estúpido para tomarse en serio un cuento tan burdo.

O sea: de la falacia hemos pasado al insulto. Es la ideología de la usura en su expresión más repulsiva. Tanto cinismo y tal grado de desfachatez ponen en evidencia un comportamiento abiertamente antisocial, irrespetuoso incluso con las más elementales normas que rigen la convivencia civilizada. Es grave y evidencia un grado de descomposición moral realmente alarmante.

Igualmente alarmante es la complicidad por parte de encumbradas autoridades de gobierno: ya no solo el Banco Central y su presidente Rodrigo Cubero, sino incluso el propio presidente Carlos Alvarado.

Sin exageración, debe admitirse que esto es realmente muy grave.

 

Tomado del blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/

Enviado por el autor.

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Ética y periodismo en las sociedades democráticas

Una discusión más allá de un título

En las democracias modernas como sistema político imperan reglas de oro que salvaguardan, precisamente, la supervivencia del modelo elegido. Esta es la forma en que una sociedad determinada que comparte cultura e historia, deciden, que esa es la mejor forma de convivencia.

Entre estas reglas de oro están el respeto a las ideas ajenas, el diálogo, la tolerancia, respeto a las mayorías y la construcción de consensos alrededor de asuntos medulares de la sociedad.

Por eso es muy cuestionable, que periodistas asentados en medios de comunicación masiva de prensa, radio y televisión, que operan incluso como conglomerados, amigables, arremetan de manera irreverente, fuera de los cánones del buen periodismo, contra la profesión, que los tiene en esa palestra. Menuda ironía y contradicción, más que eso, una profunda inconsistencia, con la formación, que se supone recibieron en sus años de estudiantes de periodismo en las universidades.

En otros países el periodismo no solo es una digna profesión, sino que además, tiene el respeto y la legitimidad de la ciudadanía. Son formadores de opinión pública, y visores de la realidad social, es a través de ellos que se exponen las diversas visiones de mundo, y que tienen el propósito de exhibir los hechos sociales en sus diversas perspectivas, con absoluta objetividad, veracidad y equilibrio, respetando los puntos de vista de las fuerzas sociales que se generan en una sociedad libre, democrática, plural y diversa.

Pensar que el periodismo no es una profesión, que rebajada a la categoría de oficio, incluso de pasatiempo y nuevo nicho de empleo, es tener una visión muy pobre, cortoplacista, ahistórica, utilitarista y banal de lo que en el mundo moderno llamamos prensa de opinión, periodismo e información. Porque estimados colegas, el país ha invertido parte de la riqueza social que produce en formar profesionales en las diversas carreras que requiere el desarrollo, no solo material, sino espiritual, emocional, cultural y en general en la formación de consciencia, entre ellas el periodismo.

El periodismo como lo vivimos y sentimos los miembros del Colegio de Periodistas, y desde el Tribunal de Honor y Ética del Colegio de Periodistas es un periodismo al servicio de la información relevante con vocación de servicio público, con sentido de bien común. Por eso cuando se defiende la profesionalización, señores no estamos protegiendo un privilegio, ni una regalía, ni un plus, ni un cartoncillo, menos de los que se compran por ahí. Hablamos de un afán social, de una respuesta a una necesidad definida y bien argumentada por académicos e intelectuales de la época. Nos referimos a la profesión que desde 1969, fue considerada una necesidad para que el pueblo, la sociedad como un todo tuviese, la oportunidad de confrontar las lecturas de los hechos que la actualidad y la sociedad vivían.

¿Cómo pensar que miembros extraordinarios, editorialistas de los más prestigiosos medios de comunicación, excelentes periodistas de oficio, cronistas y formadores de opinión como Ricardo Castro Beche, Julio Suñol, estaban equivocados? Pues fueron ellos entre muchos otros, quienes fueron pioneros, propulsores e inspiradores del Periodismo como profesión la profesión, quiénes advirtieron la necesidad social, la coyuntura y el contexto para crear la Escuela de Periodismo. Entonces, cómo podemos entender el retroceso de los que niegan la existencia del periodismo profesional, hasta el punto que Directores de medios, que fundaron éstos brillantes ciudadanos se atrevan a señalar, que no hace falta la formación académica para ejercer tan digna profesión. ¿Cómo desconocer el profundo interés y razón que justificaron históricamente la profesionalización del periodismo en Costa Rica?

Hoy en un contexto abigarrado de información fútil, de excesos de discursos, muchos de ellos, sin sentido, objetivo ni meta, simplemente como práctica, como ritualismo volutivo, parecen desplazar la información como información relevante, como capacidad de entender el mundo a través de sus mediadores, los periodistas. El contexto en donde los hechos noticiosos se pasaron de acera, y se convirtieron en fanfarria, en circo, en show mediático en los medios de comunicación, solo es una tendencia global, mercantil, subsidiaria de nuevas formas de comunicación e interacción, siendo su plataforma fundamental las redes, las aplicaciones de internet y en general las otras formas y géneros propias de esta era digital. En síntesis, reconocemos en teoría un novedoso modelo empresarial, pero eso no les da ningún derecho para interpretar y generalizar que la profesión del periodismo no existe, que es irrelevante, sustituible y desechable, y que cualquier persona tiene la capacidad para traducir los hechos sociales en materia comprensible para la convivencia social.

De igual manera, con los cambios tecnológicos e innovaciones, otras profesiones sufren el impacto de los cambios, el avance de los conocimientos, la innovación de teorías y procedimientos, sin embargo, esto no hace que el médico, el sociólogo, el odontólogo, el abogado, el ingeniero, arquitecto, dejen de ser profesionales, porque cambiaron las formas de realizar o entender el ejercicio de esa profesión. Menos aún, que porque existe un arsenal de conocimientos en todas esas disciplinas diseminadas en la red, éstas las pueda ejercer cualquier persona, por el simple hecho de que tiene un programa, una aplicación, o un seudo medio y maneja mucha información.

La educación y la formación profesionales son también bases fundamentales de los regímenes democráticos, ellos son responsables del continuum cultural, del acervo civilizatorio, de la tradición, del avance y del progreso. Entre este bagaje se sitúan los valores, las profesiones, los aportes tecnológicos, filosóficos y espirituales de una sociedad. No en vano se ha reseñado que Costa Rica desde la República Liberal apostó por el camino de la educación como fuente de progreso, como mecanismo para redistribuir la riqueza social. Ahora resulta que, una transformación tecnológica, que además es de carácter civilizatorio, pone en entredicho, aspectos fundamentales de la vida y de la Sociedad. Como son las reglas del juego democrático.

Cuando se habla de un Colegio Profesional, se debe atender al trasfondo de su origen. Lo que la Sociedad en su marco institucional declaró como necesario para salvaguardar el ejercicio idóneo del mismo. Nadie puede señalar que se trata de un capricho, privilegio o dádiva. Porque el espíritu de la fundación de los Colegios profesionales, no es la ambición gremialista, ni la mezquindad intimista privativa o prerrogativa clasista, esos no son los valores que la animan, sino la protección que deben tener los ciudadanos frente a los excesos, abusos y disrupciones de quiénes en forma irresponsable asaltan las redes y sustituyen el deber de informar con conocimiento, con objetivos claros, del deber ser del quehacer informativo. Porque la Sociedad debe velar para que el ejercicio de quienes informan, relatan, reflexionan, comentan los hechos de la vida social sea transparente, en su forma y fondo. Muchas de las informaciones que recorren las redes, se basan en supuestos, mentiras, falacias, que trastocan la realidad y reproducen medias verdades que contribuyen a la sensación de caos, inestabilidad, desorden y desesperanza.

Una sociedad inteligente, progresista, civilizada como Costa Rica, no puede aceptar, que en esta coyuntura de profundas transformaciones culturales, se deje a la libre el ejercicio de una honorable profesión, cuya dignidad, ha sido puesta a prueba en momentos de crisis social y moral. Mientras que en el mundo actual la anarquía, la violencia, el desorden y la barbarie amenazan el orden, el equilibrio social y la paz, deben existir reglas claras en el ejercicio de la profesión periodística.

En este punto de la reflexión ¿nos preguntamos qué es lo que se cuestiona del periodismo actual?

Si bien es cierto, las salas de redacción hoy, no son necesariamente físicas, pues los profesionales se instalan en sus propias áreas de trabajo con sus teléfonos y computadoras, y la urgencia del raiting y la instantaneidad, hace rato pasaron la factura a las buenas formas de comunicar, de transmitir, y de narrar, no es menos cierto, que la calidad informativa en sus diversas modalidades ha dejado de ser importante. Resalta pues como la deformación plástica, visual, auditiva y sensorial en general, no sigue cánones, ni estéticas, mucho menos atiende a las normas de los formatos, tal y como los estudiamos aprendimos y generábamos. Es decir que la escritura de la información y las estructuras narrativas, sucumbieron frente al mundo digital, generando otras formas de lenguaje sin reglas.

La libertad de información, de expresión, de acceso a la información, por supuesto son y deben seguir siendo derechos humanos fundamentales. Pero hay otros muchos derechos que tienen igual estatus jurídico, El derecho a la vida, a la privacidad, a la intimidad, a la seguridad, entre otros. Incluso el derecho de ser bien informado, porque también es un delito la difamación, la exposición de hechos falsos, la subversión, la anarquía y el llamado al desorden social del cual Costa Rica no se exime. Por eso resulta deleznable, que en aras de liberalizar el ejercicio de quienes acceden a las redes como informantes, se confundan con las funciones profesionales del periodismo. A nivel privado cada quien ejerce su derecho de comunicabilidad, pero como ejercicio público con marcado interés común y con fines sociales, nos encontramos con el campo del periodismo. No importa si éste es en prensa, radio televisión o incluso en medios digitales. Hay una responsabilidad, un compromiso una acción colectiva, que lo impulsa, que lo compele a hacer de éste ejercicio una misión con vocación, se trata de una acción ética.

Quién y a quiénes se les puede exigir un compromiso moral, con lo que se cuenta, narra, informa y divulga en medios digitales y físicos, sin que tengan ninguna clase de reglas, solamente porque se reconoce el derecho individual de informar, de hablar, de interactuar de manera masiva. Castells ha redefinido la vida en la Red, y aunque fue el gurú de la libertad extrema y del triunfo de la democracia digital, hoy dista mucho de esta perspectiva entusiasta y eufórica y ahora ha cambiado esta posición por una más mesurada, entre caótica y apocalíptica, en el sentido de que esta disrupción cultural deja más encrucijadas, más retos, muchas otras ironías, porque no se han creado las reglas del juego que desbordaron la democracia.

Una reflexión final, toda profesión deviene de una necesidad social, el periodismo también, por eso hoy más que nunca en un mundo hiperconectado, donde la comunicación es la plataforma de la acción social, la cuarta revolución humana donde la vida social transcurre por la redes y el mundo digital conforma la psiquis y el quehacer cultural económico y social, el periodismo está vigente, fuerte y lo que se requiere , es diferenciar el mundo de la comunicación a secas, cotidiana, privada, recreativa , de aquella que tiene una función de transformar y fortalecer las democracias . Cada profesión tiene su propia Ética y esa hay que defenderla. Somos profesionales, formados y competentes, dignos, honorables e idóneos, mucho más allá de un cartoncillo, como han sugerido lamentablemente algunos colegas.

Dra. Beatriz Pérez Sánchez

Periodista

 

Enviado a SURCOS por M.S.c Efraín Cavallini Acuña, Presidente Tribunal de Honor y Ética, COLPER.

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Trabajadores del mundo, únanse (por fin)

Ronaldo Munck*

Algunos procesos hoy en curso ponen en duda la sabiduría popular de que la globalización neoliberal es un desastre sin precedentes para los trabajadores, los sindicatos y el movimiento obrero. Sin duda, los obstáculos a la organización de los trabajadores significan desafíos muy serios. La creciente movilidad del capital ha desencadenado un fuerte aumento de reubicaciones, externalizaciones y traslados al exterior. Las empresas multinacionales pueden amenazar con cerrar plantas de producción, si los trabajadores reclaman aumentos salariales o los Estados pretenden introducir impuestos. Los ejecutivos de las empresas multinacionales pueden enfrentar las plantas entre ellas al inclinarse por una u otra para lograr que las/los directores y trabajadoras/trabajadores locales hagan ofertas cada vez más bajas. Paralelamente, a partir de la creciente movilidad del trabajo se han incrementado los movimientos migratorios que pueden ser percibidos como una amenaza a los salarios y condiciones de trabajo, si los trabajadores migrantes ingresan a una fuerza de trabajo ya establecida. En esa situación las empresas pueden generar divisiones raciales, étnicas y lingüísticas con el fin de socavar la solidaridad.

Más allá del pesimismo

Sin embargo, la fijación en los obstáculos crea un pesimismo simplista. La globalización puede haber abierto tantas puertas como las que cerró. Gracias al correo electrónico, los medios sociales y otras plataformas en línea, hoy las/los trabajadoras/trabajadores disponen de mejores herramientas para organizarse más allá de las fronteras; imaginemos por un momento, cómo hubiera sido organizar una huelga transnacional un siglo atrás. La comunicación globalizada fomenta la solidaridad en la medida que las/los trabajadoras/trabajadores pueden ver, oír y compartir sus historias (Evans, 2010). Mejores software de traducción podrían contribuir a superar la brecha lingüística y abrir nuevos caminos hacia el diálogo entre las culturas. En efecto, el capitalismo global puede haber creado las bases para la conformación de una clase obrera global, tanto por su conciencia como por sus condiciones materiales.

El sindicalismo transnacional puede funcionar tanto a nivel de los líderes sindicales como en las bases. La organización puede ser orientada al lugar de trabajo o centrarse en la cooperación con organizaciones no gubernamentales (ONG) en el marco de campañas temáticas. El sindicalismo transnacional tendrá que navegar en un entorno complejo y operar en múltiples niveles. Los sindicatos de orientación transnacional ya han aprovechado la globalización al organizar acciones transnacionales, establecer nuevas estructuras y fomentar relaciones de solidaridad con trabajadores migrantes en el país.

Cuando una empresa transnacional reparte sus centros de producción entre varios países y, de esta manera, también su fuerza de trabajo, la expansión geográfica incrementa también los puntos de apalancamiento para la organización. Las/los trabajadoras/trabajadores de Ryanair lo han entendido muy bien. Desde la fundación de la línea aérea en 1984, su consejero delegado, Michael O´Leary, se opuso expresamente a los sindicatos, pero las/los trabajadoras/trabajadores decidieron hacer oídos sordos. A mediados de 2018 iniciaron una huelga –que empezó en Irlanda, antes de extenderse a Europa continental– por aumentos de salario, empleo directo y convenios de trabajo colectivos que contemplasen la legislación laboral nacional. La dirección, que se había apoyado en su condición transnacional para dividir a las/los trabajadoras/trabajadores, debió enfrentar una fuerza de trabajo internacional unida (Lafuente Hernández et al., 2018). Esta movilización verdaderamente excepcional generó su fuerza a través del trabajo en red, la identificación de aliados en las estructuras sindicales nacionales e internacionales, el trabajo inteligente con el público y la obtención de apoyo oficial de la UE para que prevalecieran las relaciones laborales `normales´.

Otra fuente de fuerza de los trabajadores organizados ha sido la asociación con diferentes aliados a lo largo de la cadena de producción global. La acción directa de estudiantes estadounidenses apoyó a las/los trabajadoras/trabajadores que organizaban las fábricas explotadoras de ropa en Honduras. Por lo general, las/los trabajadoras/trabajadores de la vestimenta que integran las cadenas de producción globales se encuentran en una posición más débil que quienes trabajan en empresas sumamente flexibles y muy redituables como Nike (Greenhouse, 2010). Sin embargo, empresas como esta son vulnerables ante los boicot y el subsiguiente daño a su reputación. Y si los recursos sindicales transnacionales son concentrados en una rama industrial o un país específico, también pueden ejercer un poder considerable para negar el acceso al mercado y, de esta manera, respaldar las demandas en el punto de producción. Las nuevas movilizaciones de este tipo involucran asimismo a capas más amplias como por ejemplo estudiantes y grupos de presión, y el cabildeo ante el sistema política `en casa´. Conocemos algunos puntos de presión que pueden redundar en concesiones de las multinacionales.

Defensa del sindicalismo transnacional

Además de permitir acciones específicas, la nueva geografía económica abre el camino a nuevas estructuras de organización, en la medida que los sindicatos reconocen que los viejos métodos ya no dan resultado. En los años 60, las secretarías industriales internacionales (en la actualidad, conocidas como federaciones sindicales internacionales, FSI) respondieron a la expansión de los multinacionales estableciendo consejos de empresa internacionales. Los Trabajadores Automotrices Unidos (UAW) y la Federación Internacional de Trabajadoras y Trabajadores del Metal fueron las primeras organizaciones en establecer tales consejos que coordinaron las actividades de varios sindicatos nacionales a lo largo de las operaciones de una empresa multinacional. Sin embargo, no tenían la capacidad de crear la estabilidad y continuidad necesaria para desarrollar su poder de negociación colectiva transnacional (Bourque, 2009). Esto se debe a muchas razones: la Guerra Fría ejercía un efecto muy polarizador, las multinacionales no vieron razón alguna por la que debieran comprometerse (la responsabilidad social corporativa estaba aún lejos), y los principales sindicatos del Atlántico Norte, que promocionaban los consejos, seguían apegados a un estilo de negociación colectiva casi perimido. Pero en la medida que se definían los contornos de la globalización a partir de la década de 1980, esa memoria histórica cobró importancia: Los trabajadores podían organizarse a nivel transnacional.

En los años 90 la estrategia sindical internacional ya había reorientado de la promoción de `códigos de conducta´ voluntarios ante las multinacionales y la introducción de cláusulas sociales (relativas a los derechos de los trabajadores) en los convenios colectivos a los acuerdos marco internacional (AMI). Como expresión de la solidaridad obrera transnacional, los AMI vinculan las operaciones globales de una empresa a la normativa laboral vigente en el país de la sede central, generalmente en Europa. De esta manera los beneficios logrados donde el movimiento sindical es más fuerte, pueden propagarse a los lugares, donde tiene menos fuerza. En el año 2015 ya se habían firmado 156 AMI en todo el mundo que se ocuparon sobre todo en las condiciones básicas del lugar de trabajo y el derecho a la negociación colectiva (cfr., por ejemplo, Ford y Gillan, 2015).

Esta evolución fue el reflejo del reconocimiento de que el movimiento obrero necesitaba nuevas estrategias, tácticas y modalidades de organización. Visto que los modos de organización al estilo `aquí no pasa nada´ ya no son los adecuados, muchos líderes sindicales empezaron a reclamar solidaridad internacional. Pusieron en tela de juicio a la `condición especial´ que comparten con el Estado y los empleadores, la famosa modalidad tripartita de la Organización Internacional de Trabajo. Si el capital se organizaba, principalmente, como actor transnacional, los sindicatos también tendrían que optar por la vía internacional.

La aparición de las federaciones sindicales internacionales constituyen una manifestación significante de esta reorientación. En 2008 los Trabajadores Siderúrgicos Unidos de Estados Unidos fusionaron con Unite the Union, la mayor organización sindical de Gran Bretaña e Irlanda. Al momento de su fundación, el nuevo sindicato, Workers Uniting, representaba casi 3 millones de trabajadores de los sectores siderúrgico, papelero, petrolero, salud y transporte. Por lo tanto, las/los trabajadoras/trabajadores del conglomerado de petróleo, BP, y del gigante siderúrgico ArcelorMittal también son transnacionales y se niegan a ser enfrentados entre ellos en las negociaciones. Los trabajadores del mar, con su internacionalismo intrínseco, han tomado pasos similares. En 2006 el Sindicato Nacional de Oficiales de Aviación, Marina y de Transporte Marítimo del Reino Unido se asoció formalmente con el sindicato de los trabajadores marítimos holandeses, Federación de los Trabajadores del Transporte Marítimo (Federatie van Werknemers in de Zeevart) y cambió su nombre a Nautilus UK y Nautilus NL, respectivamente. Dos años más tarde, los trabajadores votaron a favor de la creación de un sindicato transnacional único, Nautilus International. En 2015 los Trabajadores Automotrices Unidos de Estados Unidos y el sindicato metalúrgico IG Metall de Alemania unieron esfuerzos para crear el Instituto Transatlántico de Trabajo (Transatlantic Labor Institute), que se centra en asuntos relativos a la representación de los trabajadores de la industria automotriz en las plantas estadounidenses de los fabricantes de coches alemanes. En el transcurso de una década el transnacionalismo se ha convertido en parte de la corriente principal del sindicalismo en la medida que las direcciones se están poniendo al corriente de las posibilidades objetivas que la globalización presenta.

Los sindicatos más inteligentes, en particular, no tratan a la presencia de trabajadores migrantes como amenaza, sino como oportunidad. Los sindicatos están profundizando su papel democrático a través de la integración de los trabajadores migrantes a los sindicatos y mediante el combate a las fuerzas políticas divisionistas y racistas. En Singapur y Hong Kong sindicatos, que cuentan con el respaldo del Estado, están reclutando trabajadores migrantes, en beneficio de ambas partes. En Malasia, la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera, una FSI, recluta trabajadores migrantes temporales, conjuntamente con otros miembros `regulares´. Una proyección tan positiva y proactiva tiene el potencial de oponerse a la estrategia de dividir para vencer, sobre cuya base las direcciones antisindicales prosperan.

A pesar de puntos prometedores como los reseñados, hay numerosas contradicciones y obstáculos que pueden impedir la organización transnacional del trabajo. El desfase entre la escala infinita y la complejidad del desafío y la falta de recursos disponibles subsiste como un problema crónico. Asimismo el reclutamiento exitoso de nuevas capas de trabajadores puede reducir la capacidad de los sindicatos de emprender acciones, debido a las dificultades de movilizar una fuerza de trabajo informal y precarizada. Esos problemas no son insuperables para un movimiento obrero sagaz, con visión estratégica, pero deben ser encarado.

En la fase de formación del movimiento obrero, los sindicatos intervenían activamente en torno a los asuntos políticos más generales del momento, sobre todo la exigencia del sufragio universal. No hay razón alguna, por qué tales preocupaciones muy importantes no pudieran convertirse en un punto central de la agenda trabajadora, además de una excelente razón por qué deberían formar su columna vertebral: por la interrelación de una cantidad de factores económicos, sociales y ambientales. A diferencia de la tradición del antiguo sindicalismo en la tradición de los oficios los organizadores tempranos del trabajo no reconocían divisiones sobre la base de las destrezas o razas. La organización de los trabajadores en esta tradición, conocida como sindicalismo de la comunidad, organización en profundidad, o sindicalismo del movimiento social está de regreso. Su difusión podría abrir un nuevo capítulo en la lucha continuada del trabajo organizado contra el capitalismo.

*Ronaldo Munck es el director de la unidad de Participación Cívica de la Universidad de la Ciudad de Dublín y activo sindicalista. Hace poco publicó su último libro: Rethinking Global Labour: after neoliberalism (Repensar el trabajo global: después del neoliberalismo). Twitter: @ronaldomunck @GT_initiative

Twitter: @DrFutureTech

Las opiniones expresadas en esta publicación no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Friedrich-Ebert-Stiftung.

http://columnesp.global-labour-university.org/2019/11/trabajadores-del-mundo-unanse-por-fin.html

 

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Durán Castro.

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Tsunami de no-violencia en Colombia

Hernán Alvarado

 

«Todas las revoluciones son imposibles,

hasta que se tornan inevitables.»[1]

[1] Consigna pintada por estudiantes, después de la última toma del edificio de Ciencias Sociales en la Universidad de Costa Rica.

Hasta ahora la violencia parecía haber ganado en Colombia. El ejército justificó a la guerrilla y viceversa; los paramilitares[1] a otras formas populares de auto defensa; los «vándalos» a la policía, de donde ha surgido el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) para prever motines, aunque también los provoca. Por eso aparecen los encapuchados que defienden a los manifestantes. Todos comparten que el fin justifica los medios y que la violencia se combate con violencia. El narcotráfico suma guardaespaldas y sicarios a ese coctel. Así, la «maldita violencia» parecía haberse enquistado en la cultura, reforzando los comportamientos patriarcales[2]. Sus principales víctimas han sido los más vulnerables: niños, jóvenes, mujeres y ancianos[3]. ¿Un ejemplo emblemático? Dilan Cruz, él luchaba por su educación, haciendo valer su derecho constitucional, cuando un arma del ESMAD le alcanzó en la cabeza. ¿Cómo se llama un policía que asesina a quien debe proteger? El alto mando tendrá que hacer milagros para justificarlo[4]. Un joven soldado se suicidó a raíz de ese conflicto. Por décadas, Colombia ha visto morir y partir a demasiada gente inocente.

Y, a pesar de todo, la gente sigue sonriendo, amando, bailando y conquistando cimas deportivas. La alegría, las bellas canciones, la extraordinaria ironía, tanto como la crítica, son modos cotidianos de resistencia. Uno de los países más felices del mundo es también el más desigual de la OCDE y el segundo de América Latina con media fuerza laboral en la informalidad. Por eso, hoy una inmensa mayoría defiende su derecho a vivir en paz. Solo una minoría prefiere mantener el estatus quo que beneficia al 1% de la población y a sus socios extranjeros, en perfecta sintonía con el autoritarismo neoliberal, propio del «capitalismo salvaje».

El pasado 21 de noviembre, el pueblo respondió masivamente al llamado de las organizaciones sociales en todo el país. Había más de cien razones para protestar y más de mil para defender la vida. La primera es el derecho a indignarse. El senador Gustavo Bolívar contaba 247 líderes sociales asesinados, 77 en lo que va del año. En enero pasado, la ONU urgió al Gobierno sobre la matanza de líderes indígenas. Hace pocas semanas, el ejército bombardeó un campamento guerrillero y mató a 8 niños (los lugareños dicen que podrían ser más). El Ministro de Defensa tuvo que renunciar. Son goterones en un vaso que ya estaba relleno con los 2248 «falsos positivos»[5], tema por el que se indaga judicialmente a Álvaro Uribe. Así que a nadie extraña la denuncia de violaciones de derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad.

En Boyacá, donde el gobernador no permitió la entrada del ESMAD, la multitud protestó en forma pacífica[6]. La prensa independiente jugó un papel crucial en la divulgación. En todas partes la asistencia fue multitudinaria, pese a las provocaciones y amenazas del «uribismo» y los desplantes militares del nuevo Ministro de Defensa. Después, un ruido espontáneo de cacerolas, que se oyó en todas partes, dijo ¡basta! Los colombianos exigen que se cumplan los acuerdos de paz y se oponen a más proyectos confiscatorios. Los jóvenes dicen que les han quitado la salud, la educación, el empleo, el futuro; incluso les han quitado el miedo. Ahí está la clave de esta coyuntura. Por eso se está desplomando el «uribismo», incluso en Medellín.

La reacción del presidente Iván Duque ha agravado las cosas. Claudia López, alcaldesa electa de Bogotá, le dijo cómo aplacar la protesta. Entre otras cosas, que era momento de ser humildes, reconocer errores y hacer concesiones. Pero el presidente no entiende qué es «diálogo social», o se hace el desentendido[7]. Tras la gran marcha, reconoció el derecho a protestar y dijo estar escuchando, pero solo habló de «vándalos» para alabar a sus «héroes»: los policías. En plena desobediencia civil, siete días después se había reunido con los ministros, con los alcaldes, con los empresarios, pero no con el Comité del paro nacional. ¿Esperaba que la gente se cansara? Luego, propuso «conversar» sectorialmente (divide y vencerás), lo que fue rechazado.

El presidente no entiende que debe rendir cuentas a quienes pagan su salario, igual que policías y militares; no solo a su partido político. Ganar una elección no da derecho a usurpar el poder. El «uribismo» se tapa los oídos para insistir en una maniobra desestabilizadora y pirómana de sus oponentes. Al presidente nadie le había pedido la renuncia, sino que asumiera su responsabilidad, pero dijo que quieren arrebatarle «con violencia» lo que no pudieron ganarle en las urnas, como si su victoria hubiera sido brillante. Ahora, procura ignorar que muchos de sus electores se han convertido en manifestantes. Ha reprobado en lectura política, en empatía, en liderazgo, cuando ya rondaba el 70% de desaprobación.

Las protestas no cesan, el pueblo ha multiplicado su unidad y solidaridad, su fuerza pacífica crece con arte en las plazas; su participación plantea el dilema democracia o neofascismo[8]. ¿Quién manda en una democracia: la ciudadanía o el gobierno; los representantes o los representados? ¿Para qué sirve la violencia del Estado: para proteger a los ciudadanos o para aterrorizarlos? En uno de los países más violentos de América Latina, el pueblo ha izado la no-violencia en el asta más alta de la patria. Según Diana Uribe, se celebra la historia, es decir, la evolución incesante de la sociedad y la cultura. Una multitud sin miedo revive la idea de Mahatma Ghandi con yoga y música en la calle. En Colombia, como en otras partes de Latinoamérica, la «hiperpotencia» popular en estado de rebelión está reuniendo la fuerza marítima de quienes digna y creativamente exigen justicia y paz[9]. Si sigue firme obligará a evacuar, cuando menos, a los corruptos del gobierno, el ejército y la policía. Por el bien de todos y el futuro de los que vienen, hay que derrotar pacíficamente a los violentos ¡Basta ya y nunca más!

[1] Se trata de mercenarios que actúan en la ilegalidad donde la represión del Estado aún no alcanza.

[2] Ver: Betancur, JM (2000) Moscas de todos los colores, historia del barrio Guayaquil de Medellín, 1894-1934. Santa Fé de Bogotá, Ministerio de cultura.

[3] Colombia también tiene una alta tasa de femicidios con una impunidad encima del 90%.

[4] Álvaro Uribe, líder del «uribismo», ya intentó justificar el bombardeo de niños y los actos represivos del ESMAD. La senadora Paloma Valencia, también del Centro Democrático, publicó de manera expedita: Dilan era un vándalo.

[5] Así se llama a los muertos presentados por el ejército como guerrilleros para mejorar sus resultados. Esas «ejecuciones extrajudiciales» son una práctica de lesa humanidad conocida por Estados Unidos cuando menos desde 1984.

[6] Daniel Quintero, alcalde de Medellín, también pidió al ESMAD no intervenir, pues no era necesario (#LAVIDAESSAGRADA).

[7] Algo que atizó la indignación fue ver al presidente evadir a un periodista, que le preguntaba sobre los niños bombardeados, diciéndole: «¿De qué me hablas, viejo?»

[8] Neoliberalismo + represión = Neofascismo. ¿El paradigma? Augusto Pinochet.

[9] Dussel, E (2016 ) 10 tesis de política. México: Siglo XXI y CREFAL. Tesis 12, pág. 94.

 

Foto de: http://www.resumenlatinoamericano.org/

Enviado por el autor.

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Llaman a no arruinar testimonio evangélico

«Como evangélico bautista creo en la separación de la religión y el Estado, pero no por eso separo fe y sociedad, ni teología y política, ni mucho menos discipulado cristiano y compromiso con la transformación social y la opción preferencial por las personas vulnerables. Lo qué hay que replantear con urgencia es la participación de las iglesias, sus pastores y otros líderes en la política partidista, antes de que sigan arruinando el testimonio evangélico y, lo peor, improvisando con modelos teocráticos en la administración del Estado». TWITTER: @HAROLDSEGURA

 

Harold Segura es pastor Bautista colombiano, líder evangélico latinoamericano, vive en Costa Rica y trabaja para Visión Mundial Latinoamérica.

Foto: https://laicismo.org/

Compartido con SURCOS por Alberto Rojas.

Mercaderes de Ideologías

Por Marlín Oscar Ávila

Un amigo nos envió, el jueves 28 de noviembre, la grabación del discurso dado por el Cardenal hondureño Andrés Rodríguez Maradiaga, al regresar de una supuesta gira por Sudamérica. Discursa a un grupo de feligreses, evidente es su suposición sobre la brecha que le separa su intelecto con su audiencia, al expresarse contra lo que él califica de «mercaderes de ideologías» de manera muy contradictoria, por ser él un activista de una corriente de pensamiento dentro de la iglesia católica, aun cuando pregona inocencia.

Acostumbrado a no ser interrumpido con preguntas y mucho menos con intervenciones que cuestionen “su verdad absoluta”, narra su paso por Bogotá, Colombia, donde casi un millón de manifestantes en protesta contra el gobierno de Duque, recibieron unas «caricias con unos bastones» de la policía. Esto lo justifica, porque «lo que querían es destruir». «venga a máscara y la tea para incendiar, para romper…» “… ¿qué toca entonces, echar los mercaderes…? » Los mercaderes de ideologías…se nos meten en el templo de Dios» lo que debe hacerse es «la revolución… Lo que hacen es dejarnos encandilados, y después no se logra nada. Esto se está llevando a cabo ya en México, Bolivia, Chile, Ecuador, Brasil. ¿Qué es lo que está pasando?», se pregunta él mismo.

Por lo visto, ha girado su testa hacia otra dirección en la problemática colombiana, cuando se trata de más de 250 asesinatos a líderes sociales en el presente año, esto entre 591 asesinatos, amenazas, atentados y detenciones solo en 2019[1] ; a la violación del acuerdo de paz suscrito por el presidente Santos y las FARC, a quienes les han asesinado más de 135 excombatientes. Entre los incumplimientos está, el acuerdo de restitución de cultivos al campesinado que cultiva coca para sobrevivir; proporcionar tierras de cultivos a excombatientes; el desplazamiento interno obligado de millares de familias buscando salvar sus vidas; la constante persecución contra las comunidades indígenas y negras tampoco ve los altos grados de impunidad y de crímenes de lesa humanidad que vive ese país. Es la Colombia que exporta mercenarios, paramilitares, sicarios, además de técnicas como los “falsos positivos”, sin dejar de ser los mayores suplidores de la droga que pasa por Centroamérica en alianza con el gobierno militar hondureño.

Nos referimos a sacerdote Oscar Andrés Rodríguez, con el más alto título honorífico que puede conceder el Papa. Este pastor de la Iglesia Católica, obispo de Tegucigalpa, a quien, según algunos medios, le compararon con el perfil del Papa Francisco, por mostrar preocupación por los pobres[2], parece tener habilidades para confundir a la feligresía sobre su propia ideología. Los libros escritos por este Cardenal expresan una posición ortodoxa inclinada hacia una pureza exigida más en la ideología promulgada por el Opus Dei, algunos de sus escritos recientes como «Solo el evangelio es revolucionario» (2018); «El reto de la desigualdad» (2015), «Sin ética no hay desarrollo» (2014) y otros escritos más, tienen una connotación filosófica ideológica hacia lo más conservador y políticamente favoreciendo a las élites religiosas, sociales y económicas.

Ese pensamiento es muy distante, desde luego, de la Teología de la Liberación. Liberación de los pueblos pobres. Los pensamientos que gestó tanto miembros de la iglesia católica como evangélica en las décadas de los sesentas y setentas en América Latina tras la aparición de las Comunidades Eclesiales de Base, el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968). Esa corriente de liberación sobre el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres. Corriente de pensamiento que los liberales radicales y conservadores (neoliberalismo) tuvieron éxito en borrarla hasta de los espacios sociales de la misma iglesia católica, campaña en la que fueron muy activos obispos y cardenales acomodados a los vientos del poder político y económico de los ochenta hasta la actualidad. Ni qué decir de iglesias evangélicas tradicionales. Ahora, uno se encuentra con viejos curas que defendieron y promovieron la teología de la liberación y parecen avergonzarse de esa opción, volviéndose cómplices de la ignorancia y de la propaganda de una “guerra fría” caduca, pregonada solamente por quienes ni siguiera leen una novela al año.

El Cardenal Rodríguez es un hondureño de familias privilegiadas en la capital Tegucigalpa (sangre azul), integrantes del Partido Nacional. Asistió a los centros educativos que ningún catracho de clase media puede lograr fácilmente, aun teniendo un alto cociente intelectual. Es un líder dentro de la iglesia católica, con muchos créditos ganados en los sectores más conservadores, tanto religiosos como sociales.[3] Es de esta estirpe de cardenal que estamos hablando al referirnos a Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, pretendiente, al menos una vez, del papado romano.[4]

 El califica de mercaderes de ideologías, a sus detractores, haciendo referencias al pasaje bíblico cuando Jesucristo hecha del templo de oración en Jerusalén, a mercaderes locales, según San Juan 2, 13-22. Desde luego, lo hace previo a la Pascua, jugando con lo religioso y lo profano. Si de sacar ventajas tanto de los valores, principios y doctrina que dan forma a las ideologías, para guiar el comportamiento de la sociedad y definiendo los fines que cada sociedad debe seguir, el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, posee, construye y activa en pro de su ideología, como lo hacen otros grupos sociales, sectores políticos y comunidades. El mismo es entonces un “mercader de ideologías”. Para muestra un botón. Se ha publicado un libro denominado Traiciones Sagradas, escrito por la viuda del embajador de Honduras en el Vaticano, Alejandro Valladares, doña Martha Alegría Reichmann.[5] Ella devela los engaños financieros de los cuales fueron víctimas del Cardenal. Pero hace ver su enriquecimiento personal por sus cargos dentro de instituciones a las que ha sido dirigente.

Ahora, después de haber sufrido un pequeño desplazamiento dentro de la Conferencia Episcopal hondureña, parece estar más activo en medios internacionales, donde seguramente tiene mucho que ofrecer a las corrientes conservadoras ultraderechistas que ahora reprimen, asesinan, dan golpes de Estado y buscan destruir cualquier expresión de los pueblos oprimidos de América Latina.

…/

[1] https://www.semana.com/nacion/articulo/asesinatos-de-lideres-sociales-somos-defensores-presenta-informe-2019-sobre-agresiones/635297

[2] https://www.elheraldo.hn/otrassecciones/nuestrasrevistas/627437-373/rodriguez-y-bergoglio-comparten-la-misma-vision

[3] https://infovaticana.com/2013/07/10/quien-es-oscar-andres-rodriguez-maradiaga/#La_infancia_deOscar_Andres_Rodriguez_Maradiaga

[4] https://www.elimparcial.es/noticia/120041/biografia-de-oscar-andres-rodriguez-madariaga-nuevo-papa.html

[5] https://criterio.hn/libro-devela-las-traiciones-sagradas-del-cardenal-oscar-rodriguez-maradiaga/

 

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Falacias e inconsistencias en expediente 21035 sobre pensiones

Hervey Badilla Rojas

Sobre la aprobación en segundo debate del expediente 21035 “Ley para fijar topes equitativos a las pensiones, rediseñar y redistribuir los recursos de la contribución especial solidaria y crear la figura de la jubilación obligatoria excepcional “, me permito señalar algunas falacias e inconsistencias en quienes han impulsado y defendido este tipo de mentiras que crean en contra de la clase trabajadora del sector público.

Al respecto, los detractores de semejante atropello en contra de este grupo de trabajadores han venido desde hace muchos años poco a poco convenciendo a la ciudadanía del tema que nos trata.

Por lo difícil de entender y por la complejidad en su contexto técnico el pueblo carece de un análisis exhaustivo y objetivo relacionado con pensiones, lo cierto del caso, es que simplemente han buscado la forma de alimentar mediante el discurso camuflado y espurio vender una mentira que ha sido amasada y comprada sin importar o medir el impacto social que por medio de sus engaños y mentiras esto puede causar. No quiero generalizar, pero es más que evidente el desconocimiento que sobre estos temas existe y que muy pocos conocen a fondo el verdadero interés que se esconde tras estas acciones funestas y corruptas de esa clase política que día a día carcomen y hunden al país y con ello al sector menos pudiente y trabajador de esta nuestra Costa Rica.

Ahora bien, sobre estos temas, de jubilaciones y pensiones es muy fácil hablar y juzgar, pero de análisis y conocimientos reales hay muy poca preparación y por ende muy fácil repicar hasta la saciedad que lo logrado con esfuerzo y sobre todo bajo un principio de legalidad no es válido. Repito, se pregona lo que el pueblo quiere oír.

Por ningún lado escuchamos ni leemos sobre una verdad tan grande como es la irresponsabilidad de los gobiernos de turno desde 1958 a la fecha de no haber creado el Fondo de Pensiones del Magisterio Nacional, así establecido por medio de la ley 2248 del 5 de setiembre de 1958. El fin de ese Fondo era para dar contenido presupuestario y pagar a futuro aquellas pensiones propias del Régimen, con los recursos aportados directamente por todos los trabajadores del Magisterio Nacional; pero que sucedió? cuál es la verdad de ese mandato? NO SE HIZO LA PREVISIÓN y los recursos generados pasaron directo a caja única del estado, dejando desmantelada la protección que a futuro se empezaría a dar. ¿Será esto culpa del Magisterio Nacional? ¿Por estos desordenes y malos manejos políticos se nos debe tratar hoy día como se nos endilga?

¿Y a los responsables que les debemos decir? ¿Será que los debemos premiar por semejante acto de irresponsabilidad? Ustedes medios de comunicación y políticos actuales, han buscado la verdadera razón por la que hoy día se deben cubrir algunas pensiones con recursos del estado (Régimen Transitorio de Reparto)? Les insto a investigar y hacer un debate público para darle al pueblo resultados reales y no sesgados de un fin que nunca fue llevado a la práctica.

Finalmente y para que se tenga como verdadero con base al marco legal que nos cobija, los que hemos obtenido una jubilación bajo el régimen del Magisterio, hemos tenido que pagar altas tasas impositivas que no son divulgadas ni lo explicitan, ni los medios de comunicación, ni los diputados y diputadas. ¿Por qué será?

Aún hoy, ya pensionados, nos hacen tributar con las mismas tasas impositivas de cuando éramos funcionarios activos, veamos unos números tomados de la ley No. 7531: (art. 70, del 10% al 16%), art. 71, del 25 al 75%), impuesto de renta, Seguro Social.

Ah, pero esto no se lleva a la luz pública, pero si nos atacan con la etiqueta de “Pensiones de Lujo”.

Lujo es el festín que se dan muchos y muchas personas que saquean al pueblo miserablemente y sin ningún reparo por medio de las grandes EVASIONES Y ELUSIONES, con las enormes deudas por no pago de los IMPUESTOS DE RENTA Y VENTAS, PARAÍSOS FISCALES y un enorme ETC.

A esos no se les ataca, porque son los que sostienen o financian las grandes componendas políticas y argollas de aquellos ilustres que por medio del poder blindan a esas clases para que se engorden a costa de las clases necesitadas y que sin mediar escrúpulos los tienen cada día más y más subyugados a una tiranía propia de mafias entronizadas.

 

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El Desarrollo de la zona de Los Santos: Alternativas e Innovación

German Masís

La zona de Los Santos, constituida por los cantones Dota, Tarrazú y León Cortés, ha sido una de las zonas productoras de café más importantes del país, en ella se producen alrededor del 30% de la producción nacional, de un café reconocido nacional e internacionalmente como café tipo Tarrazú.

La producción de café es la actividad fundamental para el desarrollo económico de la zona, ya que en ella se cultivan más de 23.000 hectáreas compuestas por pequeñas fincas de 2.5 has en promedio en manos de más de 6.500 pequeños agricultores familiares.

En la zona de Los Santos, las pequeñas fincas de café tradicionalmente entregaban su producto a las 3 cooperativas existentes (CoopeDota, CoopeTarrazú y Coopellanobonito) o los beneficios privados, que producían tanto para la exportación, como para el mercado nacional.

No obstante, a principios de la década de los 90 debido a la crisis cafetalera generada por la reducción en los precios internacionales, se inició el establecimiento de pequeños microbeneficios familiares o asociativos, que han llegado a sumar más de 40 y que les ha permitido a los agricultores participar en el beneficiado, con la finalidad de agregar valor a la producción, tener más poder en la cadena productiva y obtener mejores resultados en el proceso de comercialización.(Masís,G,2019,p.29)

Algunos microbeneficios se han involucrado en el impulso de ferias agroindustriales y agroturísticas, como las ferias del café y las ferias de microbeneficios que se han realizado en los últimos años en Dota, Tarrazú y León Cortés, así como la participación de éstos en ferias regionales y nacionales de productos agroindustriales.

Los microbeneficios han buscado nuevas alternativas de comercialización del café, como son la venta directa enfocada en el café de calidad (numerosos microbeneficios exportan directamente a mercados como Estados Unidos, Europa, Japón, Corea y Australia, con precios más altos que los de los mercados tradicionales), el mercado justo y el inicio del proceso de asignación de la denominación de origen al café Tarrazú.

Junto a la producción y agroindustrialización del café como actividad principal, en la zona de Los Santos se desarrollan otras actividades agroindustriales en manos de micro y pequeñas empresas y emprendedores rurales. Entre ellas se encuentran, la producción y procesamiento de frutales de altura (manzana, mora, granadilla, aguacate), de miel de abeja, de productos lácteos y la producción de productos acuícolas, que se comercializan en los mercados locales.

En consecuencia, algunas fincas combinan la producción de café, la de frutales, la crianza de ganado, pequeñas especies, acuícultura con el turismo rural, constituyendo micro empresas y emprendimientos agroindustriales y agroturísticos.

Esta zona del país ha alcanzado una dinámica productiva de gran impacto en la generación de ingresos, empleo y capacidades en la economía y población local, que sin embargo presenta desiguales niveles de desarrollo y genera uno de los más notorios fenómenos migratorios hacia el exterior (fundamentalmente a estados Unidos) y al interior del país.

Si se analizan algunos indicadores sociales básicos presentados en el Censo del año 2000 para los tres cantones, se nota que existen algunas diferencias entre los mismos, Tarrazú presenta el porcentaje de analfabetismo más alto (7.3%) mientras que Dota tiene el porcentaje más bajo (5.4%). Con respecto al porcentaje de población con secundaria, las personas del cantón de Dota también obtienen el mejor desempeño con un 30.1%, mientras que León Cortés apenas un 21.2% de la población tiene educación secundaria.

Al comparar toda la zona de Los Santos (incluyendo Caraigres) con todo Costa Rica, existe un peor desempeño de algunas variables socioeconómicas presentes en la Región de Los Santos con respecto todo el país. Por ejemplo, el PIB per cápita en la zona de Los Santos en el 2000 fue de $2 000 más bajo que el del país; la tasa de analfabetismo es 3 puntos porcentuales mayor en la Zona de Los Santos; la tasa de desempleo también es 2.8 puntos porcentuales mayor la Zona de Los Santos que el promedio país y el porcentaje de la población con estudios secundarios es mucho menor en la dicha Zona.

Un dato interesante es que la pobreza extrema es menos impactante en la Zona de Los Santos y Caraigres que en el resto del país, sólo 2% contra 6%, lo anterior puede estar explicado por el alto grado de emigración que presenta dicha región, que hace que el porcentaje de pobreza extrema sea reducido ya que las personas sin oportunidades emigran al Valle Central o a otros países como Estados Unidos. Estas personas se convierten luego en aportadoras de remesas para la zona una vez que están establecidas en la región a donde emigraron. (Valenciano,2008, p.8)

Para el 2014, diversos indicadores señalan bajos niveles de desarrollo y de bienestar para los cantones de la zona de Los Santos, con un índice de 0,693(69) para el cantón de Tarrazú, 0,701(68) para Dota y 0,690(71) para León Cortés, así como índices de Bienestar material de 0,339(71), 0,324(73) y 0,328(72) respectivamente para los tres cantones y su respectiva ubicación en la última parte de la escala de los 82 cantones del país.(PNUD,Atlas Cantonal,2016)

Tanto los cantones como sus distritos cuentan en general con los servicios públicos básicos: agua, electricidad, teléfono, servicios de salud, escuelas (primaria), colegios (secundaria), así como servicios financieros y comercio en general.

A pesar de ello, siempre se encuentran particularidades en cada uno de los cantones; por ejemplo, el cantón de Dota presenta características conservadoras, por ejemplo en el ámbito comercial, presenta muy poco desarrollo en comparación con Tarrazú, aunque presenta mejores niveles de vida y una mayor estabilidad económica, mientras que Tarrazú es un cantón con mayor desarrollo comercial una red financiera más articulada, pero condiciones de vida un poco más bajas, pero más altas que León Cortés que tiene el menores niveles de vida.

En la zona de Los Santos, se puede afirmar que la subsistencia de las familias rurales está ligada a la finca, que existe una relación directa entre la agricultura y el desarrollo humano de dichas familias y que los medios de vida predominantes de dichas familias están ligados a los recursos que poseen primordialmente dentro de sus fincas.

Esta relación de subsistencia tan marcada (familia – finca) también los hace vulnerables a presiones externas o factores de riesgo que pueden alterar aspectos claves dentro del funcionamiento interno de la unidad productiva, tales como una plaga que pude bajar las cosechas, los cambios en los precios de los productos o alteraciones en el clima; frente a las cuales las estructuras productivas y familiares han desarrollado continuamente estrategias para defenderse de éstas, pueden ser técnicas o tecnológicas como la diferenciación tanto de calidad como ambiental del café y la diversificación agrícola, organizativas como las cooperativas y socioeconómicas, como el que miembros de la familia se dediquen a otro tipo de actividades complementarias.

La zona de Los Santos, aunque no ha alcanzado altos niveles de desarrollo de la población, ha logrado una dinámica territorial ligada a la agricultura, estable e innovadora, con gran democracia económica y distribución de la riqueza, en la que los actores locales se han comprometido en la búsqueda de alternativas de producción y comercio. Queda como fenómeno excepcional la migración al exterior, que pese a que se percibe como una inmigración más cultural (costumbre de las personas de irse de la zona) que por la falta extrema de oportunidades, es ambivalente porque genera recursos adicionales a la economía local, pero provoca un gran problema de desintegración familiar y de desplazamiento del capital humano local.

Foto: UCR

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