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La respuesta subversiva del movimiento popular a los asesinatos de líderes y lideresas sociales

Por Carlos Meneses Reyes

 

La tragedia colombiana al reproducirse el genocidio de la Unión Patriótica (UP), ahora en cabeza del asesinato de los líderes sociales, hombres y mujeres de arraigo popular, nos coloca en la advertencia del poeta Ilhan Berk, “como si la muerte fuere un asunto cotidiano”.

Pareciere que el número de víctimas que atiborra estadísticas, tanto oficiales, de investigadores, ong´s, medios de comunicación, se convirtiere en un propósito; valiendo destacar que las escalofriantes cifras reseñadas de asesinatos de tal a tal fecha, o de los últimos meses o en lo corrido del año etc., reflejare insolidaridad e indolencia, como si el tiempo de vida fuere un fugaz relámpago y viento para miles de dedicados y abnegados activistas de derechos humanos, defensores del derecho de la naturaleza y de los animales, dirigentes naturales nacidos de las propias entrañas del pueblo, a quienes en cualquier parte del mundo elevarían en los estrados de héroes y en Colombia representan un guarismo más de la larga lista de un martirologio de quienes optaron por la noble causa de la defensa de la vida, del ecosistema, de la reivindicación de la tierra despojada, de los derechos humanos de la dignidad y soberanía de la nación.

Se suceden las denuncias y las expresiones de artículos en periódicos y publicaciones similares. Existe verdadera conmoción social, tanto a nivel nacional como internacional, destacando las manifestaciones de rechazo y de advertencias al estadio gubernamental colombiano por parte de organismos como Las Naciones Unidas, para que cese la matanza, se identifique a los responsables intelectuales y se condene a los culpables, mas no existe una respuesta contundente, ni de fondo.

Al paso de cada día prosigue sesgándose vidas en forma sistemática, continúa, selectiva; denotándose que el verbo asesinar, como acción de matar a una persona bajo circunstancias agravantes, cobarde y con alevosía, no obtiene respuesta eficaz de un Estado fallido, signado en una constante de Terrorismo de Estado, adonde confluye de manera inevitable, la dantesca permanencia de un conflicto armado interno en ascendencia, que pudo tener un respiro de civilizada concertación, con la entrega de las armas por parte de la antigua insurgencia de las farc, pero que el bloque de poder oligárquico y pro imperio torció a un lado con la práctica de la deslealtad, vulnerando los principios del cumplimiento de lo acordado y atravesando, cual talanquera, la oportunidad de una salida política civilizada al conflicto económico, político, militar, ecológico, de más de medio siglo de angustias padecidas por la población.

LA PERMANENCIA DEL PARAMILITARISMO

Falso que exista una especie de neo paramilitarismo en Colombia. El fenómeno paramilitar como instrumento de creación contrainsurgente, continúa siendo el mismo desde que fue creado por el bloque de poder oligárquico y que se mantiene con la hegemonía de derecha instaurada desde el “triunfo” electoral presidencial de la derecha que ungió al señor Iván Duque y que abre el periodo de continuismo presidencial neoliberal y militarista bajo el distintivo de Uribe III.

En referencia histórica mediata, el paramilitarismo, que constituyó “la sexta división” del ejército colombiano, además de cumplir la “lavada de cara” de las fuerzas armadas estatales y depositar el trabajo sucio en esa horrenda división de trabajo contrainsurgente, ante el rechazo mundial de unas fuerzas armadas incursas en delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, cumplió un fase de desinstitucionalización y acude ante un estadio de “posconflicto”, que no se dio, a una permanencia en el escenario del persistente conflicto armado interno.

La inteligencia militar y la dictadura mediática los denominó como bandas criminales “bacrim” en un juego de multiplicaciones de expresiones armadas persistentes; que han funcionado como la aceitada maquinaria para la permanencia de formas delincuenciales del narcotráfico, rearmamento de ejércitos privados locales regionales con intereses en la permanencia del estatus quo de propiedad sobre tierras usurpadas debido a una reforma agraria sangrienta de moche de cabezas y motosierra; aplicada en interés del latifundismo, la ganadería extensiva terrateniente, la agroindustria extractiva y el poder político-económico local que representa el monopolio del narcotráfico, la minería ilegal y el usufructo de esos extremos por parte de un comportamiento non sancta de las Fuerzas Armadas estatales en el escenario de ese conflicto. Todo ello aparejado de forma con causal con el fortalecimiento hegemónico de la derecha, políticamente hablando, y gráficamente entronizado en el poder local y regional de los directorios políticos, en consonancia con el utilitarismo de un poder electoral corrupto, que ha logrado el domino de un modelo neoliberal, de privatización a ultranza, en el reinado del capitalismo salvaje de estos tiempos.

Resulta de presentación indisoluble que en la medida en que persista el conflicto armado interno, por la existencia y permanencia de enfrentamientos de fuerzas rebeldes irregulares contra el Estado, en Colombia, el paramilitarismo subsiste. Y subsiste puesto que es el paramento, cual adorno o atavío en el accionar sobre encubierto de las fuerzas armadas estatales. En ello está el meollo del asunto y saber popular de adonde llega el agua al molino.

LA JUDICIALIZACIÓN DE LAS VICTIMAS

La marca con hierro candente cual tinta indeleble, que reposa sobre el Estado colombiano, de ser un narco-estado funcional, por una economía subterránea de persistencia parasitaria financiera; parece que no ofendiere el honor de una república ni la dignidad personal de sus gobernantes. La respuesta ante los asesinatos selectivos y consecuenciales de líderes sociales, enfoca a denigrar de los líderes sacrificados, enunciando como causa de esos crímenes, ora que obedecen a líos de faldas, ora a rencillas personales, ora a comportamiento antisocial en el entorno de los negocios turbios de la economía ilegal. La injusta denominación y por ende anticipada injusta condena alentada por los medios de intoxicación masiva presentan el antecedente que en los casos más emblemáticos de denuncias de asesinatos de líderes sociales, ya los organismos de inteligencia del Estado los estaban investigando. Los asesinatos de líderes más destacados, que acaparan la atención por el impacto social causado, ahora resultan que en despliegue publicitario la Fiscalía General, en concordancia con el Ministerio de Defensa, los coloca en el intervalo de la duda de tener relación con organizaciones delincuenciales imperantes en sus regiones. Tamaña felonía, por desvió de la función estatal, es inconcebible. Con el san Benito de la Fiscalía, en su ya manoseada práctica, de guardarse la información “para más adelante” procede a la condena por presunción de los lideres asesinados. Esto indigna y por ende configura una respuesta de masas contundente, en el panorama nacional, que, dadas las circunstancias del momento, redundará en una campaña de movilización, de denuncia, de desenmascaramiento y de imposición popular, al logro que las medidas de fondo para erradicación y cese del fenómeno paramilitar vigente en Colombia, de una vez por todas.

SIGNIFICADO DE UNA RESPUESTA SUBVERSIVA ANTE LA OLA DE ASESINATOS

En Colombia está proscrita la participación política directa y popular y por ende cualquier protesta pública es judicializada y calificada de “terrorista” dentro de la dictadura mediática de la guerra contrainsurgente y el “enemigo interno”. Con esa denominación justifican la existencia de un ejército que combate internamente a su mismo pueblo y que ha degenerado en un ejército de invasión, dada la aplicación de una doctrina militar y el adocenado y ya reiterativo comportamiento de unidades militares de potencia extranjera, capturados “en caliente” por el accionar beligerante insurgente; traído a colación ante el fracaso del fin del conflicto.

Acudo a los estudios de dos sociólogos sobre el tema: Miguel de Unamuno, con su obra “La Rebelión de Las Masas” y el francés Gustav Le bon con sus aportes de fenomenología política; transcribiendo apartes de anterior ensayo de mi autoría sobre la caracterización de lo subversivo en el escenario de la protesta de masas.

En su turno impositivo, el militarismo desplaza al Ministerio del Interior, concibiendo una normativa tendiente a reglamentar las manifestaciones de protesta social en Colombia; en las cuales los manifestantes participantes no podrán llevar gorras, sombreros, ni cachuchas, ni gafas negras que oculten el rostro, ni botellas de agua; tampoco sombrillas, ni celulares que permitan la comunicación…; ni pasamontañas; ni el bastón de mando popular-palo artesanal bellamente adornado por los campesinos catatumberos y las guardias indígenas- prohibiendo quizás también el que en acto de espontaneidad se quiten la camisa y se la enrollen en la cabeza, para cubrírsela de lo que sea; acto subversivo al que le aplicarán la mínima de la tarjeta amarilla de la garrotera sobre viniente; a ello agregado el que las mantas o pasacalles no podrán ser sostenidas con varas, potencialmente objetos contundentes contra las fuerzas policivas. Medidas todas innocuas, cual extraño mundo de Subuso, solo dignas de tenerse en cuanta ante el estatuto legal de la imposición de la judicialización de la protesta social en Colombia; cuando precisamente en ese momento un grupo de ciudadanos y ciudadanas están haciendo un uso excepcionalmente soberano de las mismas; por ser ellas los actores en el escenario natural de las protestas.

Las múltiples formas de violencia que aquejan al pueblo colombiano se expresan por actores en la protesta callejera. Sabiéndolo de antemano, que no pueden judicializar como violento a todo aquel o aquella, que por múltiples y justificadas razones, ocultan su rostro: un ejercicio directo al derecho al habeas data, es decir, el derecho a la intimidad e identidad de la imagen; en momentos en que en Colombia el terrorismo de estado selectivo, continúa suministrando la información a fuerzas paramilitares y paraestatales; cuando el dedo acusador contra la impunidad les hace variar de un comportamiento de ilegalidad y contrainsurgencia a uno de supuesta legalidad. Son las medidas militaristas de guerra con que pretenden limitar el auge de la protesta política en Colombia.

Que pese al maquillaje de las encuestas la institucionalidad policial en Colombia es sinónimo de temor, criminalidad y violación a los derechos humanos. Que una policía militar como la colombiana aplica practicas militares. Ejemplo el Escuadrón de la Muerte ESMAD.

Sí corresponde enunciar que la virulenta reacción de los manifestantes contra los efectivos policiales desnuda consecuencialmente los niveles de rechazo, indignación ante la perplejidad por tan fatal acumulado histórico de impunidad que con o sin estatuto militar especial ha imperado en Colombia.

LO SUBVERSIVO. En Colombia están estigmatizadas ciertas expresiones del acontecer político. Como con marca de hierro incandescente, la dictadura mediática sataniza a lo rebelde, lo insurgente, la beligerancia, lo subversivo, las formas de lucha política y de masas.

LO SUBVERSIVO COMO PENSAR

Se puede catalogar como el resultado del razonar práctico ante la importancia de una necesidad, por una situación crítica, mayoritariamente planteada.

Se trata de la manifestación del pensar individualmente considerado que termina por concluir que, ante un estado de cosas planteado, denigrante, injusto, alienante, surge la necesidad de cambiar, de transformar de raíz, esa anacrónica situación. El individuo se arma (en el sentido menos militarista) en su interior y no utilizo el término “se blinda”, por ser esencialmente militarista. Es decir, el individuo se consolida ideológicamente en lo que considera que es auténtico, valioso y cosmogónicamente necesario para cambiar. Logra la reivindicación de individuo como ser social. Digamos que opera en él (o ella) una especie de revolución interna, por el cambio, por lo Nuevo. Asume un reto de ciudadanía. “La subversión humanizadora aparece breve en el tiempo, como un soplo de vida nueva”, enseña la Teología de la Liberación.

LO SUBVERSIVO COMO PRÁCTICA

Existe una dualidad conceptual en el pensamiento subversivo. Se bifurca, se divide en dos: Uno, el analizado, imbuido de una fuerte conciencia interna de la necesidad de un cambio. Bulle en una lucha de contrarios interna, por la supresión de un orden de “valores”; por la creación de un nuevo orden moral; por superar la opresión; por cambiar lo que se vive; por la imposición de un nuevo futuro. Por aquello que irrumpe en lo consecuencial, ya convencido que se encuentra encerrado en un status quo asfixiante y alienante, imponiéndose lo categórico de un cambio radical. Otro, ese impulso interno, se transforma así en una consigna y practica consecuencial de un accionar social, real, expresado en una movilización de fuerza social y colectiva. Ese accionar social es accionar de la ciudadanía, que no concibe estar de espalda a la realidad. En eso radica la eficacia del pensar original subversivo: en su proyección de movilización como fuerza social; como fuerza de la colectividad. Corresponde al empoderamiento de ciudadanía. Es el paso a lo transformador. De allí la importancia de la subversión, planteada en la consecuencia lógica de una nueva institucionalidad; en la consecución de un orden alternativo. Pero ese accionar dialéctico, no queda allí. El acto subversivo creador de dinámica social colectiva puede ser violento, pacifico, dialógico. Depende del análisis concreto, de la situación concreta (…).

La valiente exsenadora Piedad Córdoba-en su momento- ante el conflicto estudiantil llamó a la juventud universitaria colombiana, a la subversión. A su vez, el Papa Francisco I, lanza también desde Brasil ese llamado subversivo.

Ante el ejercicio de una oposición radical se conocerán los diagnósticos más avanzados de la rebelión sociopolítica. La acción de las masas en contraposición a las normas e igualmente respuesta al comportamiento por el estado de cosas inconstitucionales.

Comencemos por ubicarnos en el doblez hombre-masa. En el papel del individuo que ingresa al torrente de la masa. Opera en él una mutación de interacción, que hace no sea el mismo. El dicho popular “a donde va Vicente, a donde va la gente…”, es gráfico de ese momento. Independiente de la motivación interna que lleva al protestante, al manifestante, al inconformista, a los indignados; una vez en la coparticipación masiva se generan variantes en su cualificación individual. Opera una variante en la personalidad del hombre medio o promedio. Esto funciona a toda forma activa y pudiéremos afirmar, inconsciente.

La ley de masas enunciada por Le bon, informa el fenómeno de las masas como de una colectividad amorfa. Es forma colectiva de comportamiento. No es forma de comportamiento de los individuos, cuando se comportan en instantes o momentos colectivos. Motiva un alma colectiva; por donde el individuo y su propia identidad, se confunden. En esos momentos afloran los acuerdos atávicos, a lo pasado originario, a los prejuicios. Gobiernan los impulsos, los instintos. ¡Resaltan los imaginarios! Por ello la violencia que se genera es acción directa de las masas. Por lo mismo se predica que las masas participantes, sin importar el número de quienes las engrosan, califican como minorías esencialmente cualificadas. Importa precisar cuándo se pasa de lo espontáneo a lo organizativo de masas. Diferenciar de la aglomeración y el bullicio, a la protesta dirigida, conducida, organizada. Claro que ello es posible e implica el juego de la responsabilidad política de los dirigentes. Diferente a la responsabilidad punitiva. Algo diferente es controlar y evitar que la acción desvié en saqueo o en la responsabilidad individual por el saqueo, en que degeneró la acción.

De manera que cuando se difunde la noticia que el canta-autor Caetano Veloso a sus 71 años, desfiló con los indignados brasileros con la cara encubierta, nos manda a los indignados e indignadas colombianas a seguir su ejemplo.

No va a permitir el movimiento popular y de masas la entronización de otro genocidio estilo UP. ¡A la Calle! o ¡A la carga! que es también mandato gaitanista de la Colombia Humana.

 

Enviado por el autor.

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Los impuestos deben ser un pacto social negociado

Un sistema tributario que no sirve para distribuir riqueza debe desaparecer

 

Carlos José Cabezas Mora

Secretario general

Central General de Trabajadores

 

El tan “simpático” llamamiento y posterior conformación del gobierno de Coalición Nacional de Carlos Alvarado, argumentando que por causa de la compleja situación del país un solo partido no la resolvería, podemos ya interpretar que se trata de la unidad de los partidos de la derecha -de los sectores poderosos- para continuar con el desarrollo de su proyecto económico y lo más grave la definición de la política social, sin consultarle a las mayorías afectadas y excluyendo claramente la participación sindical.

Nuestro país debe primero definir que servicios públicos, cual cobertura y que calidad deben brindarse y luego, mediante un verdadero acuerdo nacional determinar el aporte de cada clase social a su sostenimiento, buscando que el sistema tributario sea una forma de distribuir la riqueza, pero la propuesta del Ministerio de Hacienda ni se acerca un poco a estos fundamentos. El nuestro está “patas arriba”, mal diseñado, rezagado, complejo e injusto a propósito.

El ministerio de Hacienda le esconde a la población la verdad de su propuesta. Está más que demostrado en la práctica política de estos meses, que va fundamentalmente en el impulso de un paquete de impuestos que incluye no solo el impuesto del Valor Agregado (IVA) lo que es un mecanismo para el control del delito fiscal pero es una medida tributaria que es injusta para el que menos paga y muy cómoda para los que más ingresos tienen, disminuir el gasto (dañando salarios) implicará no hacer crecer la producción, aumentará el costo de la vida y el desempleo, lo que ya es un grave problema sin atender.

La política fiscal pretende engañar a la población haciendo creer que el problema de fondo es el gasto público, cuando que realmente pasó es que los huecos son producto de la disminución drástica de los impuestos.

El actual sistema fiscal está administrado de manera tan ineficiente, en un mercado nacional poco competitivo producto de que hay una gran monopolización, ha hecho creer a las mayorías que el costo de la vida se debe a los altos impuestos e incluso con altos costos estatales, lo cual es una vil manipulación, cerrando con “broche de oro” que el tema gravísimo del problema relacionado con el delito fiscal sea ultra secundario.

La política fiscal tiene un 80 por ciento de decisiones políticas (incluida visión ideológica) y un 20% de política fiscal, en el actual sistema tributario se defiende a capa y espada el “clima de negocios para los inversionistas” porque el argumento es que “dañarlo” generará más desempleo (a lo que se refieren con eso es a no aumentar impuestos o mejorar la recaudación), lo que hemos notado que sí sucede es que la acumulación de riqueza nos ha convertido en uno de los países más desiguales del mundo, pues nuestros poderosos se han hecho superricos y no lo reflejan en su aportación fiscal.

El gobierno de Alvarado con un discurso demagógico se ha cerrado a la negociación en la práctica, promoviendo que la respuesta lógica del movimiento sindical sea la protesta como forma de evitar que se siga profundizando en la injusta política de que “paguen más los que menos tienen”.

Actualmente el cambio del régimen fiscal debe ser radical para lograr que cumpla una función útil a la sociedad y deje de engordar los bolsillos de los sectores ya poderosos.

 

Imagen con fines ilustrativos.

Enviado por Carlos Cabezas.

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Sala Constitucional y matrimonio igualitario: Hablemos de democracia y república que esto no es religión

Luis Paulino Vargas Solís (*)

 

Los señores magistrados y las señoras magistradas de la Sala Constitucional o Sala IV, son, sin excepción, personas muy eruditas. Entienden con plena claridad cuál es el lugar de la religión en un contexto democrático y republicano. Y, sin la menor duda, también tienen claros, no solo los principios democráticos y republicanos, sino la significación que conceptos como derechos humanos, ciencia y razón tienen en el mundo actual.

La democracia, en su acepción más avanzada, funda un principio de participación de las personas en los procesos de toma de decisiones sobre los asuntos de interés colectivo. Esto, a su vez, parte del principio de la plena igualdad frente a la ley. Cierto que, en la práctica, diversas condiciones –económicas, culturales y de otro tipo– limitan y empobrecen la plena vigencia de tales principios: puesto que la igualdad frente a la ley no siempre es efectiva, la participación no siempre es paritaria. Pero reconocer tales restricciones tan solo nos dice que la democracia es siempre un proceso, es decir, una aspiración, un proyecto en permanente construcción y perfeccionamiento y, en fin, un motivo que invita a la lucha en procura de una mejor sociedad, una mejor convivencia.

La república, por su parte, es una propuesta por un orden político basado en las leyes, en la distribución y los contrapesos del poder, en la decisión democrática y participativa, en la vigencia de los derechos de ciudadanía, en la permanente rendición de cuentas por parte de quienes temporalmente ejercen el poder político.

Recordemos, por otra parte, que las sociedades del siglo XXI –y Costa Rica da buen ejemplo de ello– se caracterizan por un altísimo y creciente nivel de complejidad. Lo mismo en el campo de la economía o de la cultura; en el ámbito político y el de la organización ciudadana. Y tan solo por poner algunos ejemplos adicionales, la complejidad se visibiliza asimismo en los territorios, en las emergentes construcciones identitarias, la diversificación de las relaciones y conflictos en el mundo del trabajo, y todas las emergentes movilizaciones, conflictos y propuestas vinculadas con la problemática ambiental, el calentamiento global y el cambio climático.

Esa complejidad también se expresa en las relaciones e identidades de género, las familias, la vivencia de la afectividad y de la sexualidad. El mundo social -incluso en espacios geográficos reducidos donde en otros tiempos se imponía la homogeneidad- se parece cada vez más al mundo natural: rompe dicotomías simplificadoras o regulaciones que restringen y limitan, y se despliega al modo que lo hace la propia naturaleza: diverso, heterogéneo y multicolor. Sin duda, nada es tan antinatural como la homogeneidad monocolor.

Las democracias modernas y el orden republicano, deben avanzar hacia el pleno reconocimiento e incorporación de tal complejidad. Ello es así, incluso por un asunto de sobrevivencia, para mantener vigencia y viabilidad. De otra forma se desfasarían frente a la realidad, perderían eficacia y por lo tanto legitimidad, con todo el peligro que ello conlleva.

La religión también es parte de estos sistemas sociales complejos. De hecho, la religión misma se ha complejizado en grado significativo, y ello resulta obvio, tan solo con que se repare en la declinación que ha experimentado la hegemonía de la iglesia católica, la cual, hasta hace muy poco, era prácticamente absoluta.

El orden democrático y republicano debe garantizar plena libertad a cada persona para profesar la fe que elija. En la convivencia democrática, cada quien debe respetar plenamente esa fe que otra u otras personas han abrazado para sí. Y, desde luego, ello supone total garantía del derecho a seguir y aplicar en la propia vida las prescripciones morales que derivan de la religión que se profesa. Lo cual también legitima la posibilidad de no tener fe alguna, y de regirse por una moral laica.

Pero lo anterior también significa, que ninguna religión en particular podría imponer su visión de mundo y criterios morales, mucho menos imponerlos a las leyes que regulan la vida en sociedad. En un mundo cada vez más complejo y heterogéneo, ello excluiría a sectores importantes de la sociedad, y, por lo tanto, subvertirían las bases más fundamentales del orden republicano y democrático. Éste tiene el deber –para ser lo que es y no transformarse en una negación de sí mismo– de crear una institucionalidad que incluya a todas sus ciudadanas y todos sus ciudadanos, con las mismas obligaciones y los mismos derechos, en condiciones paritarias para participar y decidir, y gozando de las mismas protecciones para vivir sus vidas según sus propias elecciones y decisiones personales, que, entre otras, pueden ser de orden religioso, como también en material sexual, familiar y afectiva.

La limitación es bien conocida y absolutamente inviolable: mis derechos terminan donde empiezan los derechos de las otras personas. Eso hace posible los valores de la paz y del amor, que jamás florecerían si ese respeto y tales límites no existieran. Puesto de otra forma: donde haya alguien que se cree en derecho de imponer su visión de mundo, su proyecto de vida y sus reglas morales a otras personas, se termina el respeto y se muere la paz.

Dije anteriormente que los valores y aspiraciones democráticas y republicanas enfrentan múltiples limitaciones, que han de ser superada en una lucha cotidiana. Es un proceso, una construcción dinámica. Nunca, y de ninguna manera, una realidad acabada.

De ahí la importancia de la decisión que la Sala Constitucional ha de tomar pronto sobre matrimonio igualitario. No es algo que pueda decidirse con base en criterios religiosos que, por su misma naturaleza de tales, incluye a quienes los profesan, pero deja por fuera a las demás personas. Se trata de dejar atrás un lastre histórico que, al discriminar y excluir, por ello mismo violenta los principios democráticos y republicanos. Supondría, por lo tanto, un paso adelante en el proceso de construcción de una democracia y una república, más plenas y completas. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo entendió bien y lo argumentó con grandísima elocuencia. Toca a la Sala Constitucional hacer otro tanto.

 

(*)Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED)

Presidente Movimiento Diversidad Abelardo Araya

 

Enviado por el autor.

Reacciones oficiales de Estados y de organizaciones internacionales ante la situación imperante en Nicaragua: breves apuntes

Nicolás Boeglin (*)

 

El pasado 16 de julio, 13 Estados de América Latina difundieron un comunicado conjunto en el que condenaron firmemente los actos de violencia que se viven en Nicaragua desde el pasado 18 de abril, que ya han costado la vida a más de 300 nicaragüenses. En su comunicado, estos Estados, entre otros puntos:

«Exigen el cese inmediato a los actos de violencia, intimidación y amenazas dirigidas a la sociedad nicaragüense; y el desmantelamiento de los grupos paramilitares» (véase texto integral en español reproducido al final de esta nota y remisión a su versión en portugués).

Breve recapitulativo sobre algunos usos diplomáticos

Como es sabido todo Estado puede expresarse con relación a la situación interna que vive otro Estado, y que le genera algún tipo de preocupación, como lo hicieron, por ejemplo Argentina, España y Ecuador con relación a la situación en Nicaragua: véase el comunicado de Argentina, el texto del comunicado oficial de España así como el contenido del comunicado de Ecuador, los tres del 15 de julio del 2018. Muy distintos en cuanto a su contenido, pese a llevar la misma fecha, referirse a la misma situación, estos tres comunicados responden a la lectura que cada uno hace de la situación y a la forma escogida, desde Buenos Aires, Madrid y Quito, para expresar su preocupación a las autoridades en Nicaragua.

Usualmente, el uso correcto del léxico diplomático en un comunicado oficial permite enviar un mensaje al Estado receptor de este sin que perciba este comunicado como una indebida intromisión en sus asuntos internos. En cambio, un uso incorrecto del vocabulario o expresiones valorativas pueden causar un profundo malestar por parte del Estado objeto del comunicado, al considerarse como una manifiesta violación a un principio fundamental en derecho internacional: el principio de no intervención en asuntos internos.

Ahora bien, a diferencia de los comunicados oficiales elaborados por un solo Estado, en el que puede modular y calibrar el vocabulario utilizado en función de su cercanía, distancia o bien hostilidad con las autoridades del Estado objeto del comunicado, los comunicados conjuntos obligan a los aparatos diplomáticos de diversos Estados a negociar y a consensuar un texto colectivo.

Una comparación con comunicados similares adoptados a raíz de las crisis políticas internas vividas en Honduras (2009), Paraguay (2012), Venezuela (2014) y Brasil (2016) arrojaría posiblemente interesantes hallazgos con relación a la consistencia de algunos.

Si bien esta profunda crisis política en Nicaragua ha dado lugar a un gran número de opiniones y análisis desde el punto de vista político, desde la perspectiva jurídica han sido mucho menos; en algunos casos, se ha mencionado el derecho internacional «en passant«, sin tener mucha claridad sobre su alcance real en el caso de una situación como la que vive Nicaragua, y creando algun tipo de confusión. Los comunicados oficiales conjuntos que se han multiplicado en las últimas semanas a raíz de esta crisis evidencian las reglas que deben respetar los Estados (así como las organizaciones internacionales) en casos de esta naturaleza: reglas que hay que diferenciar de las herramientas jurídicas de las que disponen en materia de derechos humanos las víctimas en el plano internacional, como lo veremos a continuación.

Un comunicado conjunto, de otros llamados al cese de la violencia

Este pronunciamiento colectivo suscrito por 13 Estados de América Latina fue precedido un día antes por un comunicado por parte de la Unión Europea – UE- (véase texto oficial) que se lee así:

«The acts of violence against students and civilians in Nicaragua as well as the delays in providing urgent medical assistance for the wounded are deplorable. We expect the authorities to ensure the security of the population and the respect for fundamental rights. All violence must stop now. We reiterate our appeal for a peaceful and democratic solution for the situation in the country in the framework of the national dialogue«.

Además del comunicado de 13 Estados en América Latina y del llamado hecho por los responsables de la política exterior de los 28 Estados Miembros de la UE, los Estados miembros del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) – del que forma parte íntegra Nicaragua – también adoptaron una declaración titulada «Declaración especial sobre Nicaragua» (véase texto completo), el pasado 30 de junio.

Una instancia de Naciones Unidas en derechos humanos también se pronunció, en otros términos: el mismo 17 de julio, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas señaló en un comunicado oficial (véase texto completo) que:

«La espantosa pérdida de vidas debe detenerse inmediatamente. Es imperativo que el Estado nicaragüense, que tiene obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, garantice el derecho a la vida y la seguridad de la población, así como los derechos a la libertad de expresión y reunión pacífica, y adopte medidas concretas lo antes posible para terminar la crisis y encontrar una solución pacífica«.

Tal y como se puede apreciar, la presión diplomática sobre las autoridades de Nicaragua se concentró en los últimos días, al conmemorarse el pasado 18 de julio tres meses desde el inicio de las protestas, y al celebrarse el 19 de julio en Nicaragua, en circunstancias muy peculiares, una festividad como el denominado «Día de la Revolución«, conmemorando el triunfo definitivo de la revolución sandinista de julio de 1979.

Precisamente el mismo 18 de julio, fue el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) el que adoptó una resolución sobre Nicaragua (véase nota con texto completo): el texto no fue adoptado por consenso, sino con un voto de 21 Estados a favor. Esta última votación debe compararse al hecho que el pasado 5 de junio, fue la Asamblea General de la OEA la que aprobó una declaración titulada «Declaración de Apoyo al Pueblo de Nicaragua» (reproducida integralmente en esta nota nuestra): esta resolución fue adoptada por consenso entre los delegados de los 34 Estados Miembros de la OEA, incluyendo a Nicaragua.

Situacion en Nicaragua el informe de la Comision Interamericana de Derechos Humanos
Foto extraída de nota de prensa titulada «Nicaragua convulsionada por represión de protestas al Gobierno».

Estos comunicados conjuntos repudiando el uso de la violencia se justifican por la situación algo atípica que se vive en Nicaragua, en la medida en que gran parte de los fallecidos y heridos son civiles y estudiantes protestando sin armas en las calles, víctimas de francotiradores y grupos paramilitares y parapoliciales que actúan encapuchados con la complacencia de las autoridades. La agencia japonesa de cooperación (JICA) expresó su preocupación al observar vehículos donados por ella en operaciones violentas de grupos organizados contra manifestaciones callejeras (véase nota de prensa del 4/07/2018).

Reacciones oficiales de Estados y de organizaciones internacionales ante la situacion imperante en Nicaragua
Foto extraída de nota de prensa del 4 de julio del 2018 titulada «Japón reclama por posible mal uso de donación».

Pese al profundo dolor que embarga a muchas familias nicaragüenses tanto dentro como fuera de Nicaragua, desde la perspectiva internacional, estamos ante una situación de carácter interno: sobre este preciso ámbito, el mismo derecho internacional público prohíbe expresamente a otros Estados intervenir en sus asuntos internos. Lo cual no significa que no puedan externar criterio alguno manifestando su profunda preocupación ante determinada situación de violencia mediante comunicados oficiales.

Ello explica que entidades internacionales y Estados procedan a elaborar estos llamados y estos comunicados oficiales, exigiendo el cese de la violencia y la búsqueda de un mecanismo que permita el diálogo en aras de encontrar una salida política a la crisis política que sufre Nicaragua.

Nótese que este 24 de julio, la muerte de una estudiante brasileña en medicina en Nicaragua suscitó un comunicado oficial de la diplomacia brasileña en la que se lee que:

«Diante do ocorrido, o governo brasileiro torna a condenar o aprofundamento da repressão, o uso desproporcional e letal da força e o emprego de grupos paramilitares em operações coordenadas pelas equipes de segurança, conforme constatado pelo Mecanismo Especial de Seguimento para a Nicarágua instalado para implementar as recomendações da Comissão Interamericana de Direitos Humanos» (véase texto completo). El mismo 24 de julio, Brasil procedió a llamar a consulta a su embajador en Managua, recurriendo a esta figura diplomática para hacer ver su profundo malestar (véase comunicado de prensa del Itamaraty).

Ante la crisis en Nicaragua, un sistema interamericano de protección de los derechos humanos activado

Ahora bien, como integrante de la OEA y como Estado parte de varios instrumentos interamericanos de derechos humanos, el Estado de Nicaragua está sometido a las obligaciones que derivan de estos últimos en materia de resguardo del orden público y de garantías otorgadas a manifestantes en vías públicas. Acciones policiales recurriendo a un uso de la fuerza desproporcional e indiscriminado contra manifestantes causándoles la muerte y heridas graves, atentan gravemente contra estas obligaciones; al igual que la falta de investigación y de sanción de los responsables de hechos violentos y muchas otras actuaciones atribuibles a las autoridades de Nicaragua evidenciadas en los últimos meses.

Precisamente el pasado 21 de junio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dio a conocer un detallado informe sobre la situación de violencia que se vive en Nicaragua en el que identifica patrones de conducta de sus autoridades sumamente cuestionables (véase breve nota nuestra con remisión al informe de 91 páginas de la misma ComIDH).

Como parte de las herramientas legales de las que disponen las víctimas en Nicaragua, la CIDH anunció el pasado 12 de julio haber ordenado una serie de medidas cautelares a las autoridades de Nicaragua en aras de resguardar y de proteger la vida de varios líderes sociales y estudiantiles objeto de amenazas y de actos de intimidación (véase comunicado de prensa de la CIDH del 12/07/2018).

Además de las herramientas jurídicas que corresponden al mandato de la CIDH, la crisis en Nicaragua ha dado lugar a la creación de dos entidades que trabajan in situ:

– desde el 24 de junio quedó formalmente instalado el Mecanismo de Seguimiento en Nicaragua (MESENI), ente interamericano que supervisa y que monitorea la situación desde Nicaragua, así como el seguimiento hecho por el Estado a las recomendaciones de la CIDH (véase comunicado oficial de la CIDH del 25/06/2018).

– desde el 2 de julio, quedó constituido el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), encargado de documentar las acciones violentas en Nicaragua (véase comunicado de la CIDH del 2/07/2018). El mandato del GIEI acordado con las autoridades de Nicaragua es de seis meses, y busca garantizar a las víctimas el derecho a la verdad así como identificar a los responsables de hechos violentos.

Justamente este 19 de julio, el MESENI dio a conocer después de tres semanas de trabajo en Nicaragua sus hallazgos, lo cuales señalan, entre muchos otros aspectos, «la intensificación de la represión y los operativos desplegados en todo el país por agentes de la Policía Nacional y grupos parapoliciales con el objetivo de desmantelar los tranques ubicados en diferentes ciudades» así como «el alto grado de apoyo y colaboración entre las fuerzas de la Policía Nacional y los grupos parapoliciales encapuchados caracterizado por la coordinación de acciones tanto para el despliegue de actos de violencia, represión, hostigamiento y persecución contra la población, así como para el levantamiento de los tranques. Adicionalmente, pudo constatar que tanto los agentes policiales como parapoliciales han realizado decenas de detención de personas que han sido referidas a centros de detención de la Policía Nacional» (véase comunicado de prensa de la CIDH del 19/07/2018).

Nicaragua ante el sistema universal convencional de derechos humanos

Cabe precisar que, en el ámbito universal, Nicaragua es parte de 12 tratados considerados básicos sobre derechos humanos de Naciones Unidas. Estas convenciones internacionales preven mecanismos de supervisión y monitoreo a los que podrían en algunos casos acudir las víctimas en caso de violaciones específicas de derechos humanos (malos tratos y tortura, discriminación, por ejemplo) o que afectasen a una categoría específica de personas (mujeres, niños, comunidades indígenas, entre muchos otros): véase estado oficial de ratificación. Es de notar que Nicaragua acumula desde varios años un atraso significativo con relación a la presentación de los informes del Estado a varios comités u órganos de supervisión de Naciones Unidas en materia de derechos humanos, así como a solicitudes de mecanismos no convencionales que han emitido recordatorios sin mayoz éxito para visitar Nicaragua (véase listado oficial): una señal inequívoca, a la que lamentablemente, muy pocos fuera de Nicaragua, le han prestado la debida atención.

Por el momento, la máxima instancia en derechos humanos dentro de Naciones Unidas como lo es el Consejo de Derechos Humanos, compuesto por 47 Estados (véase listado oficial de Estados miembros) no ha adoptado ninguna decisión sobre la situación en Nicaragua. Por parte de América Latina, lo integran en estos momentos Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Perú y Venezuela.

Presión diplomática internacional y derecho internacional: dos ámbitos distintos con reglas propias

Ante la coyuntura actual que se vive en Nicaragua y las reacciones suscitadas en el plano internacional, es importante distinguir el ámbito político de lo jurídico. La presión diplomática que ejercen Estados y organizaciones internacionales mediante comunicados oficiales intenta poner un freno a la violencia en Nicaragua. A su vez, el sistema interamericano activado monitorea desde fuera pero también a partir de dos entidades in situ, la situación desde la perspectiva de los derechos humanos.

La presión diplomática se ejerce según los usos que conocen bien los aparatos diplomáticos, salvo situaciones singulares que se pueden presentar de manera esporádica. Al respecto, a pocos días de estallar la crisis política a mediados de abril del 2018 en Nicaragua, sus autoridades cursaron una nota de protesta, aduciendo una indebida injerencia de Costa Rica, al valorar uno de sus altos funcionarios la situación interna en Nicaragua (véase nota nuestra con texto del comunicado de Nicaragua del 20 de abril del 2018).

Como parte de la lectura peculiar que algunos hacen desde Costa Rica de la situación imperante en Nicaragua, un ex Presidente de Costa Rica sugirió este 18 de julio llevar al Presidente de Nicaragua ante la Corte Penal Internacional (CPI) (véase nota de prensa), sin percatarse (tal vez) que Nicaragua no es parte del Estatuto de Roma adoptado en 1998, instrumento que cumplió 20 años este 18 de julio (véase listado oficial de Estados Partes).

A modo de conclusión

Como bien es sabido, el derecho internacional público es una rama de la ciencia jurídica que intenta regular las relaciones entre varios Estados o resolver disputas entre varios Estados.

En el caso de situaciones internas de violencia que no involucren a otros Estados, el accionar del derecho internacional es limitado, al menos a la fecha, a mecanismos de derechos humanos vigentes en virtud de instrumentos internacionales aceptados por el mismo Estado: el MESENI y la CIDH están documentando y monitoreando la situación en Nicaragua en el marco de las atribuciones que le corresponden acordadas con las autoridades de Nicaragua, mientras el GIEI busca con sus investigadores hacer una realidad el derecho a la verdad de las víctimas y de los familiares de las víctimas.

Los ofrecimientos que desde el exterior puedan hacer Estados y organizaciones internacionales para intermediar en una crisis política interna y para crear un clima propicio para resolverla son también recomendables, y por ello es que varios de los comunicados conjuntos precitados apuntan en esta precisa dirección.

————–

Texto completo del comunicado conjunto suscrito este 16 de julio del 2018 por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, difundido desde el sitio oficial de la diplomacia de Argentina (la versión en portugués está disponible en este enlace del sitio del Palacio del Itamaraty en Brasil).

Declaración Especial sobre la situación en la República de Nicaragua Lunes 16 de julio de 2018

Los Gobiernos de la República Argentina, República Federativa de Brasil, República de Chile, República de Colombia, República de Costa Rica, República del Ecuador, República de Guatemala, República de Honduras, México, República de Panamá, República del Paraguay, República del Perú y República Oriental del Uruguay, ante la situación en la República de Nicaragua:

Expresan su preocupación por la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y su más firme condena a los graves y reiterados hechos de violencia que se vienen produciendo en Nicaragua y que han provocado hasta la fecha la lamentable pérdida de más de 300 vidas humanas y centenares de heridos; la represión y violencia contra estudiantes y miembros de la sociedad civil, así como la tardanza en brindar asistencia médica urgente a los heridos.

Exigen el cese inmediato a los actos de violencia, intimidación y amenazas dirigidas a la sociedad nicaragüense; y el desmantelamiento de los grupos paramilitares

Instan a reactivar el diálogo nacional en Nicaragua, dentro de un clima de respeto a las libertades fundamentales, que involucre a todas las Partes para generar soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se vive en Nicaragua y el fortalecimiento de la democracia, los Derechos Humanos y el Estado de derecho en ese país;

Apoyan a la Conferencia Episcopal de Nicaragua para que continúe sus trabajos en pro de la búsqueda y promoción de soluciones del conflicto y en el respeto de los derechos humanos de los nicaragüenses;

Agradecen a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por las visitas realizada a Nicaragua para investigar los sucesos e instan al gobierno de Nicaragua a cumplir con las 15 recomendaciones formuladas; y a colaborar con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI);

Hacen un llamado al Gobierno de Nicaragua y otros actores sociales para que demuestren su compromiso y participen constructivamente en negociaciones pacíficas con resultados concretos que aborden los desafíos fundamentales del país, de forma pacífica, incluido el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la implementación de las recomendaciones de la Misión de Observación Electoral de la OEA y la celebración de elecciones libres, justas y oportunas, en un ambiente libre de miedo, intimidación, amenazas o violencia.

 

(*)Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).

 

Enviado por el autor.

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A propósito de la reciente oleada de comunicados oficiales sobre la situación en Nicaragua: apuntes

Nicolás Boeglin (*)

 

El pasado 16 de julio, 13 Estados de América Latina difundieron un comunicado conjunto en el que condenaron firmemente los actos de violencia que se viven en Nicaragua desde el pasado 18 de abril, que ya han costado la vida a más de 300 nicaragüenses, y en el que, entre otros puntos:

«Exigen el cese inmediato a los actos de violencia, intimidación y amenazas dirigidas a la sociedad nicaragüense; y el desmantelamiento de los grupos paramilitares» (véase texto integral en español reproducido al final de esta nota y remisión a su versión en portugués).

A diferencia de los comunicados oficiales elaborados por un solo Estado, en el que puede modular el vocabulario utilizado en función de su cercanía, distancia o bien hostilidad con las autoridades del Estado objeto del comunicado, los comunicados conjuntos obligan a los aparatos diplomáticos de diversos Estados a acordar y a consensuar un texto colectivo.

Una comparación con comunicados similares adoptados a raíz de las crisis políticas internas vividas en Honduras (2009), Paraguay (2012), Venezuela (2014) y Brasil (2016) arrojaría posiblemente interesantes hallazgos con relación a la consistencia de algunos.

Si bien esta profunda crisis política en Nicaragua ha dado lugar a un gran número de opiniones y análisis desde el punto de vista político, desde la perspectiva jurídica han sido mucho menos; o bien, se ha mencionado el derecho internacional «en passant«, sin tener mucha claridad sobre su alcance real en el caso de una situación como la que vive Nicaragua. Los comunicados oficiales conjuntos que se han multiplicado en las últimas semanas a raíz de esta crisis evidencian las reglas que se imponen a los Estados y a las organizaciones internacionales, tal y como lo veremos a continuación.

Un comunicado conjunto, de otros llamados al cese de la violencia

Este pronunciamiento colectivo suscrito por 13 Estados de América Latina fue precedido un día antes por un comunicado por parte de la Unión Europea – UE- (véase texto oficial) que se lee así:

«The acts of violence against students and civilians in Nicaragua as well as the delays in providing urgent medical assistance for the wounded are deplorable. We expect the authorities to ensure the security of the population and the respect for fundamental rights. All violence must stop now. We reiterate our appeal for a peaceful and democratic solution for the situation in the country in the framework of the national dialogue«.

Además del comunicado de 13 Estados en América Latina y del llamado hecho por los responsables de la política exterior de los 28 Estados Miembros de la UE, una instancia de Naciones Unidas en derechos humanos también alzó la voz: el mismo 17 de julio, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas señaló en un comunicado oficial (véase texto completo) que:

«La espantosa pérdida de vidas debe detenerse inmediatamente. Es imperativo que el Estado nicaragüense, que tiene obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, garantice el derecho a la vida y la seguridad de la población, así como los derechos a la libertad de expresión y reunión pacífica, y adopte medidas concretas lo antes posible para terminar la crisis y encontrar una solución pacífica«.

Tal y como se puede apreciar, la presión diplomática sobre las autoridades de Nicaragua se concentró en los últimos días, al conmemorarse el pasado 18 de julio tres meses desde el inicio de las protestas, y al celebrarse el 19 de julio en Nicaragua, en circunstancias muy peculiares, una festividad como el denominado «Día de la Revolución«, conmemorando el triunfo definitivo de la revolución sandinista de julio de 1979.

Precisamente el mismo 18 de julio, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) adoptó una nueva resolución sobre Nicaragua (véase nota con texto completo): el texto fue adoptado por voto, con 21 votos a favor. Esta última votación debe compararse al hecho que el pasado 5 de junio, fue la Asamblea General de la OEA la que aprobó una declaración titulada «Declaración de Apoyo al Pueblo de Nicaragua» (reproducida integralmente en esta nota nuestra): esta resolución fue adoptada por consenso entre los delegados de los 34 Estados Miembros de la OEA.

Situacion en Nicaragua el informe de la Comision Interamericana de Derechos Humanos
Foto extraída de nota de prensa titulada «Nicaragua convulsionada por represión de protestas al Gobierno».

Estos llamados repudiando el uso de la violencia se justifican por la situación algo atípica que se vive en Nicaragua, en la medida en que gran parte de los fallecidos y heridos son civiles y estudiantes protestando sin armas en las calles, víctimas de francotiradores y grupos paramilitares y parapoliciales que actúan encapuchados con la complacencia de las autoridades. La agencia japonesa de cooperación JICA expresó su preocupación al observar vehículos donados por ella en operaciones violentas de las fuerzas de seguridad contra manifestaciones callejeras (véase nota de prensa del 4/07/2018).

Pese al profundo dolor que embarga a muchas familias nicaragüenses tanto dentro como fuera de Nicaragua, desde la perspectiva internacional, estamos ante una situacion de carácter interno: sobre este preciso ámbito, el mismo derecho internacional público prohibe expresamente a otros Estados intervenir en sus asuntos internos. Lo cual no significa que no puedan externar criterio alguno manifestando su profunda preocupación ante determinada situación de violencia mediante comunicados oficiales.

Ello explica que entidades internacionales y Estados procedan a elaborar estos llamados y estos comunicados oficiales, exigiendo el cese de la violencia y la búsqueda de un mecanismo que permita el diálogo en aras de encontrar una salida política a la crisis política que sufre Nicaragua.

El sistema interamericano de protección de los derechos humanos activado ante la crisis en Nicaragua

Ahora bien, como integrante de la OEA y como Estado parte de varios instrumentos interamericanos de derechos humanos, el Estado de Nicaragua está sometido a las obligaciones que derivan de estos últimos en materia de resguardo del orden público y de garantías otorgadas a manifestantes en vías públicas. Acciones policiales recurriendo a un uso de la fuerza desproporcional e indiscriminado contra manifestantes atentan gravemente contra estas obligaciones, al igual que la falta de investigación y sanción de responsables de hechos violentos y muchas otras actuaciones de las autoridades de Nicaragua evidenciadas en los últimos meses.

Precisamente el pasado 21 de junio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dio a conocer un detallado informe sobre la situación de violencia que se vive en Nicaragua en el que identifica patrones de conducta de sus autoridades sumamente cuestionables (véase breve nota nuestra con remisión al informe de 91 páginas de la misma ComIDH).

Como parte de las herramientas legales de las que disponen las víctimas en Nicaragua, la CIDH anunció el pasado 12 de julio haber ordenado una serie de medidas cautelares a las autoridades de Nicaragua en aras de resguardar y de proteger la vida de varios líderes sociales y estudiantiles objeto de amenazas y de actos de intimidación (véase comunicado de prensa de la CIDH del 12/07/2018).

Además de las herramientas jurídicas que corresponden al mandato de la CIDH, la crisis en Nicaragua ha dado lugar a la creación de dos entidades que trabajan in situ:

– desde el 24 de junio quedó formalmente instalado el Mecanismo de Seguimiento en Nicaragua (MESENI), ente interamericano que supervisa y que monitorea la situación desde Nicaragua, así como el seguimiento hecho por el Estado a las recomendaciones de la CIDH (véase comunicado oficial de la CIDH del 25/06/2018).

– desde el 2 de julio, quedó constituido el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), encargado de documentar las acciones violentas en Nicaragua (véase comunicado de la CIDH del 2/07/2018). El mandato del GIEI acordado con las autoridades de Nicaragua es de seis meses, y busca garantizar a las víctimas el derecho a la verdad así como identificar a los responsables de hechos violentos.

Justamente este 19 de julio, el MESENI dio a conocer después de tres semanas de trabajo en Nicaragua sus hallazgos, lo cuales señalan, entre muchos otros aspectos, «la intensificación de la represión y los operativos desplegados en todo el país por agentes de la Policía Nacional y grupos parapoliciales con el objetivo de desmantelar los tranques ubicados en diferentes ciudades» así como «el alto grado de apoyo y colaboración entre las fuerzas de la Policía Nacional y los grupos parapoliciales encapuchados caracterizado por la coordinación de acciones tanto para el despliegue de actos de violencia, represión, hostigamiento y persecución contra la población, así como para el levantamiento de los tranques. Adicionalmente, pudo constatar que tanto los agentes policiales como parapoliciales han realizado decenas de detención de personas que han sido referidas a centros de detención de la Policía Nacional» (véase comunicado de prensa de la CIDH del 19/07/2018).

Nicaragua ante el sistema universal de derechos humanos

Cabe precisar que, en el ámbito universal, Nicaragua es parte de 12 tratados sobre derechos humanos de Naciones Unidas que preven mecanismos de supervisión y monitoreo al que pueden en algunos casos acudir las víctimas en caso de violaciones específicas de derechos humanos (malos tratos y tortura, discriminación, por ejemplo) o que afecten a una categoría específica de personas (mujeres, niños, comunidades indígenas, entre muchos otros): véase estado oficial de ratificación. Es de notar que Nicaragua acumula desde varios años un atraso significativo con relación a la presentación de informes del Estado a varios comités u órganos de supervisión de Naciones Unidas en materia de derechos humanos, así como a solicitudes de mecanismos no convencionales que han emitido recordatorios sin mayor éxito para visitar Nicaragua (véase listado oficial): una señal inequívoca, a la que lamentablemente, muy pocos fuera de Nicaragua, le han prestado la debida atención.

Por el momento, la máxima instancia en derechos humanos dentro de Naciones Unidas como lo es el Consejo de Derechos Humanos, compuesto por 47 Estados (véase listado oficial de miembros) no ha adoptado ninguna decisión sobre la situación en Nicaragua. Por parte de América Latina, lo integran Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, México, Panamá y Perú y Venezuela.

Presión diplomática internacional y derecho internacional: dos ámbitos distintos con reglas propias

Ante la coyuntura actual que se vive en Nicaragua y las reacciones suscitadas en el plano internacional, es importante distinguir el ámbito político de lo jurídico. La presión diplomática que ejercen Estados y organizaciones internacionales mediante comunicados intenta poner un freno a la violencia en Nicaragua. A su vez, el sistema interamericano activado monitorea desde fuera pero también a partir de dos entidades in situ, la situación desde la perspectiva de los derechos humanos.

La presión diplomática se ejerce según los usos que conocen bien los aparatos diplomáticos, salvo situaciones singulares que se pueden presentar de manera esporádica. Al respecto que, a pocos días de estallar la crisis política a mediados de abril del 2018 en Nicaragua, sus autoridades cursaron una nota de protesta, aduciendo una indebida injerencia de Costa Rica, al valorar uno de sus altos funcionarios la situación interna en Nicaragua (véase nota nuestra con texto del comunicado de Nicaragua del 20 de abril del 2018).

Como parte de la lectura peculiar que algunos hacen desde Costa Rica de la situación imperante en Nicaragua, un ex Presidente de Costa Rica sugirió este 18 de julio llevar al Presidente de Nicaragua ante la Corte Penal Internacional (CPI) (véase nota de prensa), sin percatarse (tal vez) que Nicaragua no es parte del Estatuto de Roma adoptado en 1998, instrumento que cumplió 20 años este 18 de julio (véase listado oficial de Estados Partes).

A modo de conclusión

Como bien es sabido, el derecho internacional público es una rama del derecho que intenta regular las relaciones entre varios Estados o resolver disputas entre varios Estados. En el caso de situaciones internas de violencia que no involucran a otros Estados, el accionar del derecho internacional es limitado, al menos a la fecha, a mecanismos de derechos humanos vigentes en virtud de instrumentos internacionales aceptados por el mismo Estado: el MESENI y la CIDH están documentando y monitoreando la situación en Nicaragua en el marco de las atribuciones que le corresponden acordadas con las autoridades de Nicaragua, mientras el GIEI busca con sus investigadores hacer una realidad el derecho a la verdad de las víctimas y de los familiares de las víctimas.

Los ofrecimientos que desde el exterior puedan hacer Estados y organizaciones internacionales para intermediar en una crisis política interna y para crear un clima propicio para resolverla son también recomendables, y por ello es que varios de los comunicados conjuntos precitados apuntan en esta precisa dirección.

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Texto completo del comunicado conjunto suscrito este 16 de julio del 2018 por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, difundido desde el sitio oficial de la diplomacia de Argentina (la versión en portugués está disponible en este enlace del sitio del Palacio del Itamaraty en Brasil).

Declaración Especial sobre la situación en la República de Nicaragua lunes 16 de julio de 2018

Los Gobiernos de la República Argentina, República Federativa de Brasil, República de Chile, República de Colombia, República de Costa Rica, República del Ecuador, República de Guatemala, República de Honduras, México, República de Panamá, República del Paraguay, República del Perú y República Oriental del Uruguay, ante la situación en la República de Nicaragua:

Expresan su preocupación por la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y su más firme condena a los graves y reiterados hechos de violencia que se vienen produciendo en Nicaragua y que han provocado hasta la fecha la lamentable pérdida de más de 300 vidas humanas y centenares de heridos; la represión y violencia contra estudiantes y miembros de la sociedad civil, así como la tardanza en brindar asistencia médica urgente a los heridos.

Exigen el cese inmediato a los actos de violencia, intimidación y amenazas dirigidas a la sociedad nicaragüense; y el desmantelamiento de los grupos paramilitares

Instan a reactivar el diálogo nacional en Nicaragua, dentro de un clima de respeto a las libertades fundamentales, que involucre a todas las Partes para generar soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se vive en Nicaragua y el fortalecimiento de la democracia, los Derechos Humanos y el Estado de derecho en ese país;

Apoyan a la Conferencia Episcopal de Nicaragua para que continúe sus trabajos en pro de la búsqueda y promoción de soluciones del conflicto y en el respeto de los derechos humanos de los nicaragüenses;

Agradecen a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por las visitas realizada a Nicaragua para investigar los sucesos e instan al gobierno de Nicaragua a cumplir con las 15 recomendaciones formuladas; y a colaborar con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI);

Hacen un llamado al Gobierno de Nicaragua y otros actores sociales para que demuestren su compromiso y participen constructivamente en negociaciones pacíficas con resultados concretos que aborden los desafíos fundamentales del país, de forma pacífica, incluido el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la implementación de las recomendaciones de la Misión de Observación Electoral de la OEA y la celebración de elecciones libres, justas y oportunas, en un ambiente libre de miedo, intimidación, amenazas o violencia.

 

(*)Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).

 

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La guerra comercial y el cinismo de sectores políticos de EUA

Marlin Oscar Ávila

 

El país más poderoso del mundo, al menos hasta recientemente, Estados Unidos de América, tiene en su clase política al sector más cínico que pueda conocerse en el mundo. Desde hace más de año y medio han debatido frenéticamente una posible intervención del gobierno ruso en las últimas elecciones nacionales para la presidencia. Ahora, su gobierno ha iniciado una guerra comercial internacional, gravando los productos en materia prima y procesados, de lo que llama sus países “socios” del libre mercado. Todo mundo sabe que históricamente, hasta la actualidad, EUA ha intervenido en una elevada proporción de elecciones en los países que cree son o deben ser de su dominio, es decir, más de dos terceras partes de los miembros de las Naciones Unidas. Así mismo, ha sido ese país, junto con Inglaterra y la mayoría de la Unión Europea, quienes promovieron e impusieron el libre mercado al cual ahora se opone la administración Trump. Desde luego, con balances comerciales desfavorables para los llamados, por ellos mismos, países en desarrollo. El argumento de la guerra comercial de la Casa Blanca, es su alto déficit comercial con los demás países industrializados, particularmente, China. Trump sabe que esta guerra le trae beneficios inmediatos (no mediatos) a su necesidad de popularidad política en los sectores nacionalistas estadounidenses, al igual que su política “tolerancia cero”, abonando a su próxima re elección.

En el caso centroamericano, la balanza comercial es deficitaria para la región, más para unos que para otros de sus miembros, pero no se escucha los reproches de los gobernantes y la renuncia a los tratados de “libre comercio”. En el 2016, se registró una exportación de US$46,265.9 millones, mientras se importaron US$86,133 millones de los EUA. Una diferencia o des-balance de casi un 54%. (La Prensa/Económica 23/03/17). Sin embargo, con Nicaragua la balanza comercial ha tenido sus primaveras, donde EUA tuvo déficit comercial. ¿La pregunta es si algún país centroamericano se atrevería a grabar las importaciones desde EUA, para estimular su economía interna y resolver parte de su deuda externa o su déficit fiscal?

Recientemente, Ruanda, un país africano exportador de café, con un 45% de población bajo la línea de la pobreza, decidió subir los aranceles a la ropa usada importada, principalmente de los EUA, de US$0.25 a 2.50 dólares por cada kilogramo, a manera de estimular su industria textil, para subir la demanda de ropa producida internamente. Ruanda importa 17 millones de dólares en ropa usada desde EUA. Esto ha enojado al Tío Sam, quien le amenaza con aplicarle sus leyes de manera bilateral, tal cual lo hace con cualquier otro país del mundo, sin importar la pobreza del país víctima.

Esta guerra comercial ya está a toda marcha, solamente que adentro del campo de batalla, solamente participan los países industrializados del norte, Europa Occidental y Asia. Los demás, observan nerviosos, buscando refugio de protección y evadiendo los golpes directos e indirectos que pueden venir desde esas zonas, esperando que no sean letales. Entre más estrechas sus relaciones comerciales con esos países del G20, que ya implantaron más de cuarenta restricciones comerciales, los efectos e impactos serán mayores. Si antes de iniciado el presente año, habían diversificado la relación comercial, dejando de depender en más del 50% en su comercio con EUA, es posible que los países del Sur tengan posibilidades de mayor maniobra.

Como sabemos, la Organización Mundial del Comercio (OMC) depende más de las aportaciones del G20, y EUA no respeta a los organismos multilaterales cuando estos no coinciden con sus políticas nacionales. Así que, la OMC será poco o nada lo que haga para un comercio justo, y nuestros países sub desarrollados, en esta guerra comercial, se verán obligados a optar. Indudablemente, esta guerra comercial tiene implicaciones políticas internacionales y el mapa mundial está cada vez más alterado, por las políticas estadounidenses con su guerra comercial, por el Brexit en la UB, y por qué los países que están siendo fustigados por el imperio norteamericano, buscan como evadir las sanciones financieras y de mercado de que son objeto. En medio de las guerras comerciales de muchas regiones del mundo y las bélicas de oriente medio, están las batallas por el control de los recursos naturales, en las cuales, quiera latinoamericana o no, está íntimamente vinculada. Es por el control de estos recursos naturales y por la ubicación geográfica de algunos países suramericanos que diariamente nuestros países se ven involucrados en fuertes discusiones internacionales y en represiones intestinas de sus gobernantes.

Otra aberración actual de los EUA, es escandalizarse porque otro gobierno haya podido influir en sus elecciones políticas.

En los últimos días, la derecha rancia de los dos partidos políticos que dominan el espectro político de EUA, le han dirigido toda las baterías letales a su presidente Donald Trump, por las conversaciones con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quienes consideran coludidos, para que los Republicanos ganaran las últimas elecciones. Cierto o no, sabemos que eso es como aquel que viste sotana y condena diariamente las relaciones extra-maritales de sus parroquianos, pero tiene regados a varios “ahijados” por su parroquia.

Al menos en Centroamérica se sabe que no puede elegirse un mandatario sin la venia del Departamento de Estado, incluyendo a “izquierdistas” como el caso nicaragüense. Si no, pregúntenle al ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales. Él ni los candidatos de Libre pueden llegar a tomar el poder, si la “Embajada” no se lo aprueba. Así como imponen gobernantes con golpes suaves o duros, definen, no solamente a quién se elige, pero a quiénes el elegido define como miembros de su gabinete. Para el Departamento de Estado, tener un presidente re electo de derecha en Honduras y otro, supuestamente de “izquierda”, en Nicaragua, es una fórmula adecuada en sus relaciones con Centroamérica. No sería difícil adivinar las negociaciones tras bambalinas que J. Orlando Hernández y Daniel Ortega sostuvieron con el Departamento de Estado, la NSA, la DEA y la CIA, para hacer viable su re elección. La historia latinoamericana esta cundida de ejemplos de intervenciones estadounidenses en las elecciones de sus gobernantes. Por lo que, suena hasta ridículo que ahora, los sectores más conservadores estadounidenses levanten banderas contra una posible intervención en sus últimas elecciones. Ese comportamiento exclusivista no les abona en nada.

Así se desenvuelve el cinismo de los Republicanos y Demócratas conservadores de EUA, mientras tanto, sus medios corporativos siguen aumentando sus capitales con los escándalos que ellos fermentan diariamente. Quienes finalmente pagan las consecuencias de esas políticas imperiales y sus exabruptos, son las clases trabajadoras, la ciudadanía indefensa, las minorías vulneradas y las mayorías inocentes.

 

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Estrategia de la Ultra-derecha Internacional

Para la derecha internacional, conservadora, neo-liberal y hasta neo fascista, se trata no solamente de acumular el mayor capital posible en las élites mundiales, regionales y nacionales, su misión es dejar a las grandes mayorías y sus líderes sin capacidad de protesta, de sobrevivir hasta que estas rueguen clemencia, para llevarlos a estados de esclavitud, pues hasta la pobreza, miseria y esclavitud, ha sido convertida en negocio de élites nacionales e internacionales.

Los pequeños círculos de poder de cada nación, son asistidos por los círculos de mayor altura y trascendencia, para que logren las mayores riquezas durante sus funciones burocráticas. Para ello, aumentan tarifas de los servicios públicos, en educación y salud, en el transporte aéreo, terrestre y marítimo. Los bancos internacionales colaboran concediendo créditos indefinidamente a nombre de los gobiernos que luego debe pagar el pueblo. Este drenaje de los raquíticos ingresos del pueblo e instituciones del Estado, no llega a satisfacer a los círculos del poder local, que tiene que compartirlo con los organismos internacionales, por lo que se involucran en mayores acciones que rebasan los cánones de la honestidad y el derecho establecidos, como son los lavados de activos, el tráfico de drogas y de humanos y el sicariato. Finalmente, llegan a un punto de no saber en dónde comienza la organización criminal y adonde se inicia la acción de las instituciones del Estado.

Algo similar, se está dando en las dimensiones internacionales. Cada vez se respetan menos las instituciones multilaterales y legados democráticos dejados en épocas anteriores, como son los acuerdos de paz, de los derechos humanos universales y parciales, de comercio, como del equilibrio climático, eco sistemas y riquezas culturales de la humanidad, del respeto a las autonomías y soberanías de los pueblos, gobiernos y naciones. Se rompe con mayor frecuencia con acuerdos multilaterales, buscando la hegemonía del más fuerte y poderoso. Instituciones multilaterales que han estado presentes cuando se requiere de intermediación, de puntos de equilibrio político y social, de la aplicación de la justicia ciega, de la aplicación de medidas restrictivas para evitar los abusos de los más fuertes contra los más débiles, esto y más hemos estado perdiendo en nuestra sociedad universal.

Se sabe que han existido esfuerzos constantes de la ultra derecha internacional para cooptar esas instituciones multilaterales, con resultados parciales. El caso de la OEA ilustra algunos resultados de cooptación conservadora. El rompimiento unilateral con el acuerdo multilateral suscrito por los 5+1 para el desarme nuclear de Iran, en mayo del presente año (ahora en negociación de un 4+1), es otro ejemplo. La sustracción de membresía unilateral de los EUA al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en julio del presente año y de UNESCO en octubre del 2017. La que ha sido una potencia mundial, controlada ahora por un gobierno ultraderechista, neo fascista, como el de EUA, se sustrae de los organismos multilaterales que no logra controlar o someter a su voluntad. EUA no resiste competencia en el control del mundo global, por lo que las Naciones Unidas son “su mal necesario” pero en proceso de reducción de fuerzas, por las políticas de la Casa Blanca. Según el partido Republicano en las Naciones Unidas no se actúa en concordancia de sus políticas internacionales y es un obstáculo para el control del destino global. Se lucha por el control absoluto del mundo y por ejemplo: en decisiones sobre quién respeta o no los derechos humanos, los EUA busca hegemonizar con su aplicación constante de sanciones a los países que no se someten a sus criterios e intereses. Ahora mismo está sancionando a altos funcionarios del gobierno nicaragüense, por corrupción y violación a los derechos humanos. Es posible que muchas personas estén de acuerdo, sin embargo, no aplica su regla medidora a otros países que han hecho lo del gobierno Ortega y mucho más. Es el caso de Colombia, desde Uribe y sigue sucediendo, sobre la eliminación de cienes de líderes sociales, negros e indígenas; en Honduras desde que apoyó el golpe de 2009 y el gran fraude en noviembre 2017 la impunidad, represión y violación de los derechos humanos es constante; sigue apoyando al presidente de Guatemala, Jimmy Morales, pese a su gran corrupción y últimamente, acusado de ser un depredador sexual, oculto en salas y cuartos oscuros. Tampoco se manifiesta contra las violaciones de los DH en otros países con gobiernos que son de su simpatía como Brasil, Argentina, Ecuador, adonde se coopta al sistema judicial local, para que persigan y neutralicen a los líderes políticos que no son de la simpatía de la Casa Blanca; menos actúan en contra de las matanzas masivas de palestinos por el gobierno israelita, ni por el asesinato en masa de yemeníes, en donde se ha demostrado su complicidad. Se ha tenido una década de quejas y acusaciones contra el gobierno venezolano por la violación de los derechos humanos, igual o mayor período de estar sucediendo matanzas cotidianas, femicidios, masacres, etc., en México y Colombia, pero allí la Casa Blanca se ha mandado al silencio.

Esto demuestra por donde van sus contradicciones de la ultra derecha con los organismos multilaterales, que como la ONU se manifiestan de forma colegiada respaldándose en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en convenios y acuerdos multilaterales. Es decir, lo que buscan los de la ultra derecha internacional es utilizar a los derechos humanos como un instrumento de lucha contra los gobiernos y pueblos que sí respetan los derechos humanos para lograr sus objetivos políticos de control, para finalmente apoderarse de los recursos naturales y el mercado que contribuyan a la acumulación del poder económico, militar y político de las élites mundiales conservadoras.

Los grandes conflictos bélicos que se han venido dando en el Golfo Pérsico por el control del petróleo y demás energéticos naturales, se está buscando implantarlos en nuestra Cuenca del Caribe, para lo cual, el Pentágono y las élites conservadoras buscan agudizar los conflictos sociales, llevarlos a conflictos políticos y eventualmente a conflictos bélicos. El objetivo es el mismo, pero el contexto es muy diferente. No es lo mismo asaltar y asesinar poblaciones completas a 8 mil kilómetros de distancia que hacerlo a las puertas de su casa. Indispensable es que se involucre a los gobiernos y pueblos de Sur América primero. No importa si en esto se involucra a pueblos como el costarricense, con una historia de paz y democracia envidiable. Y ya la OEA, mediante Luis Almagro, lo ha logrado al hacer miembro activo a Costa Rica del Grupo de Lima, frente político regional de esta estrategia regional contra América Latina.

Por lo anterior, la conquista contundente del pueblo mejicano el primero de julio, al elegir a un gobierno progresista, representado por Andrés Manuel López Obrador, está en un contexto muy delicado. Aunque el neo-liberalismo implantado por Peña Nieto ya le entregó la mayoría de su petróleo mejicano a las corporaciones gringas, queda todavía ver cómo va a reaccionar frente a esta estrategia regional de la Casa Blanca y su partido Republicano, de control de las riquezas existentes en toda la Cuenca del Caribe y en el Cono Sur, con el control también, del agua y otros recursos.

Desde luego, el tema de la migración seguirá siendo un problema que irá de mal en peor, dada esta estrategia estadounidense. Así como en Europa, el tema es de grandes “preocupaciones”, en ningún momento se verá a EUA viéndose dentro de las causales principales de la migración de latinos (“morenos discapacitados”). Desde luego, la causa principal está en el fracaso del neo-liberalismo para satisfacer las necesidades de las grandes mayorías, puesto que desde su creación fue para beneficio de una minoría elitista monetarista.

Algunos pueblos han venido enterándose lentamente del fondo de las maniobras elitistas conservadoras. Desde luego, es urgente que los pueblos de la clase trabajadora se concientice y deje al lado riñas secundarias e infantiles, para unirse en un solo bloque internacional. Seguir el ejemplo del pueblo mejicano es indispensable. Apoyar a los gobiernos en cada uno de sus proyectos en beneficio social general, y hacer valer su opinión ante cualquier medio, es prioridad. Como es prioridad no dejar a solas la lucha que ya está iniciando el nuevo gobierno mejicano, que aun cuando no se pertenezca a ese gran país, está buscando romper con las crisis, los abusos y las acciones imperiales de los EUA. Aún estamos a tiempo de que nuestro territorio no se convierta en campo de batalla por acaparar los recursos primarios y secundarios que la naturaleza nos proporciona, tal como han convertido al Golfo Pérsico.

Debemos estar claros que, en América Latina no existe una lucha entre el comunismo y el capitalismo como tales. Primero, porque el comunismo tal como se explica teóricamente no existe. Los gobiernos que hemos tenido denominados de izquierda, por favorecer a las mayorías que les eligió, no llegan a veces ni a socialistas. La izquierda no es sinónimo de comunismo, pero sí puede ser de la social democracia, el reformismo, y a veces, ha pasado de un perfil social demócrata a una imposición autoritaria conservadora que le hace el juego al neo liberalismo, como son los casos de Ecuador y Nicaragua actuales. En el contexto actual, donde la derecha se coloca en posiciones ultra-derechistas, hasta neo fascistas, los mismos liberales son acusados de socialistas y comunistas.

Así que dejando de lado la cacería de brujas a que se dedican las élites económicas por su incultura e intereses, se debe colocar bien los perfiles estratégicos de una lucha regional a la cual se ha invitado al pueblo trabajador latinoamericano. Así como emocionalmente se apoya a las selecciones deportivas en los torneos mundiales, así debemos trabajar para una vida de mejor calidad en la región donde hemos nacido.

 

Enviado por el autor.

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¿Cómo queremos y qué queremos de los servicios públicos en Costa Rica de cara al Bicentenario?

FORO FES DIALOGO SOCIAL Y POLÍTICO EN Costa Rica

 

Por Juan Carlos Cruz Barrientos y Margarita Bolaños Arquín

“La Constitución Política de 1949, como desenlace de una confrontación social y política que desnuda las asimetrías de una sociedad desigual y con una débil institucionalidad pública, establece un conjunto de basamentos sustentados en los artículos 50 y 74 que moldea el Estado Social de Derecho costarricense desde entonces. La institucionalidad pública articulada en instituciones autónomas y gobierno central, extiende los servicios de salud, educación, seguridad, electricidad, telecomunicaciones, transporte y agua potable bajo el principio de universalidad para todo el país que da vida a los valores de la democracia social de igualdad, solidaridad y justicia social.

(…)

A las puertas del bicentenario de la independencia y a 170 años de vida republicana, es perentorio para todos los sectores que integramos la sociedad costarricense sentarnos a dialogar y definir el futuro de los servicios públicos, actual andamiaje y arquitectura del Estado Social de Derecho. Seguimos presionados por las ondas globalizadoras aperturistas y privatizadoras que ven en los servicios públicos los negocios de una nueva forma de acumulación de riqueza con el argumento de generar empleo, bajar costos y hacer más eficientes los servicios”.

 

Ingrese en el siguiente enlace para leer el artículo completo.

Concepto FORO FES servicios públicos en Costa Rica

 

Imagen con fines ilustrativos.

Enviado a SURCOS por Calos Sáenz.

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Administración Alvarado: La economía como acto circense de magia

Luis Paulino Vargas Solís (*)

La economia como acto circense de magia
Actores de la película de terror fiscal.

La política económica en el gobierno de Carlos Alvarado, responde, con disciplinada fidelidad, al recetario ortodoxo de la economía neoclásica. Ésta ha sido sometida a una crítica teórica devastadora y naufraga estrepitosamente en su escrutinio frente a los datos de la realidad. Es, sin embargo, el zombi que, como en acto de prestidigitación, conduce hoy la economía de Costa Rica.

Repasaré enseguida algunas de esas ideas peligrosamente desatinadas.

Los olvidos de El Financiero

En su editorial de la edición de la semana 30 de junio al 6 de julio –“Crecimiento y empleo”– este semanario discute acerca del desfalleciente crecimiento de la economía costarricense, y los problemas del empleo. De entrada formula dos preguntas retóricas: “¿De dónde proviene la pérdida de impulso en la actividad económica del Costa Rica? ¿De la economía externa o de la demanda interna?”. La respuesta era fácil de anticipar: el problema surge desde lo interno, porque en lo externo todo camina fabulosamente bien. Afirman entonces que si no hemos caído en recesión es “…gracias al impulso del motor externo de la economía”.

En rigor esto último es falso, porque el sector externo no solo está conformado por las exportaciones sino también por las importaciones, y el efecto neto depende del balance entre unas y otras, el cual sigue siendo negativo. Es decir, las importaciones superan a las exportaciones, lo que reduce el crecimiento de la economía.

Ahora, que si lo que se desea es resaltar la expansión exportadora que, en conjunto, casi triplica el crecimiento del resto de la economía, llama la atención que omitan preguntarse ¿por qué ello no se refleja en mejoría alguna del empleo? ¿Cómo es que en medio de tanto dinamismo exportador, la situación del empleo, de por sí calamitosa, lejos de mejorar, se sigue deteriorando? La respuesta tendría que reconocer lo que la realidad dice a gritos: que, como tendencia dominante, el sector más dinámico de las exportaciones, es el que goza de las condiciones especiales que conceden las zonas francas, cuya capacidad de generación de empleos es insignificante. Insignificantes los empleos que aporta directamente, como también los que propicia en forma indirecta, puesto que sus ligámenes con el resto de la economía son sumamente limitados.

Y, por favor, guárdense el manoseado argumento de que esas exportaciones de zona franca demandan calificaciones que la mayor parte de trabajadoras y trabajadores no poseen, lo que les impide emplearse ahí. Porque si eso fuera cierto, quedarían atrapadas en un cuello de botella que asfixiaría ese crecimiento que exhiben, ya que no encontrarían a quien contratar. Pero eso evidentemente no ocurre, ¿o acaso no es imagen familiar ver filas kilométricas de personas buscando colocación cada vez que se anuncia una “feria de trabajo”?

Pero igual vale preguntarse ¿Y cómo es que tan formidable dinamismo exportador no contribuye a aliviar, ni siquiera poquito, el problema del déficit fiscal? Lo cual ratifica que, contrario a la mentira que se ha querido vender, el aporte de las transnacionales de zona franca al fisco es menos que irrelevante.

Pero si uno observa que la inversión empresarial de tipo productivo, está prácticamente en depresión, todavía cabe otra pregunta ¿cómo es que el sector exportador anda tan boyante sin que ello dé impulso a la inversión? Seguramente estas empresas exportadoras tenían una considerable capacidad ociosa que les ha permitido incrementar la producción sin invertir gran cosa, pero es notable que tanto dinamismo, no se refleje tampoco en la inversión de otros sectores y empresas fuera de zona franca. Lo cual reafirma lo que ya dijimos: que entre estas últimas y el resto de la economía, no hay nexos significativos.

El villano de la película

Omitir todas estas incómodas consideraciones, es conveniente para los ideólogos de El Financiero. Primero, para evitar interpelaciones “inapropiadas” acerca de las graves falencias de “su” modelo neoliberal. Pero también para dirigir los misiles hacia donde les interesa: afirmar que el financiamiento del déficit fiscal hace subir las tasas de interés, lo que presuntamente explica que el consumo de la gente se frene y la inversión de las empresas se retraiga.

La idea subyacente a esa aseveración ha sido ampliamente debatida a nivel teórico. La economía crítica –en especial la corriente poskeynesiana– ha demostrado que es errónea y falaz. Tendría algún mínimo sentido, si viniéramos atravesando una situación de vibrante bonanza económica, con encendida demanda de crédito tanto por parte de las empresas (para invertir) como de las personas consumidoras. Un pálido remedo de tal cosa se vivió hacia 2015, favorecido claramente por la baja de los precios de los combustibles, pero rápidamente empezó a dar signos de agotamiento, que han hecho que el crecimiento de la economía venga cuesta abajo prácticamente desde inicios de 2016. Entender esto en serio, más allá de tanta basura ideológica, obligaría a reconocer que, ante los graves problemas del empleo y el perdurable estancamiento de los salarios, la gente ha optado por fugarse hacia el crédito para consumo. Con ello crece la deuda privada que, a estas alturas, ha llegado a ser lo suficientemente agobiante como para obligar a las personas y familias a “socarse la faja”, lo cual se refleja en el declinante dinamismo del consumo.

Por su parte, el sostenido movimiento declinante de la inversión empresarial –que inicia un decenio atrás– está seguramente vinculado a problemas de competitividad y rentabilidad, lo cual está vinculado a factores diversos: infraestructura, limitada capacidad de innovación empresarial, bajos niveles de productividad, crédito caro (producto, desde hace mucho, del rentismo e ineficiencia del sistema financiero costarricense y no del déficit fiscal). Y, desde luego, el peliagudo tema del tipo de cambio.

En todo caso, es fácilmente demostrable que el aumento de las tasas de interés durante el segundo semestre de 2017, en particular la tasa básica pasiva a la que muchos créditos están vinculados, ha sido fruto de las decisiones directas del Banco Central. Las necesidades de financiamiento del déficit fiscal estaban presentes en ese momento, como también ahora, pero en este 2018 las tasas han dejado de subir en el tanto el Banco Central ha dejado de empujarlas hacia arriba. Es que, por ahora, logró lo que quería: terminar de ahogar la economía y el empleo para tirar abajo la inflación.

Contrario a la cantinela de estos ideólogos, el déficit fiscal no ejerce presión sobre las tasas de interés, porque las condiciones generales de la economía frenan el gasto privado. En otra nota de La Nación (Gobierno sobrepasó en 67% captaciones anunciadas para el primer semestre) no les quedó de otra sino reconocerlo: “(l)o llamativo de la situación del primer semestre es que, a pesar de que Hacienda captó mucho más de los que anunció, no ejerció una presión importante al alza sobre las tasas de interés”. Claro, ello resulta “llamativo” para quien razona desde el desnudo prejuicio ideológico.

La economia como acto circense de magia2

El ojo de Sauron

En medio de tanta superchería e ignorancia, ya no extraña que el discurso derive hacia el amarillismo más recalcitrante. Así en otra nota de La Nación: OCDE: Viviremos ‘terribles consecuencias’ por la crisis fiscal, jóvenes serán los más perjudicados. Ponen aquí a hablar –el percudido argumento de autoridad– al jefe de la División Económica de la OCDE. Como parte de la diatriba alarmista, este sujeto, portugués y de apellido Pereira, miente descaradamente acerca de los orígenes de la crisis en su país. Además se habla de una política de austeridad que deberá lograr un ajuste fiscal (reducción gasto público + reducción gasto privado) del 4% del PIB. Con una economía que crece menos del 3%, ello podría llevarla al estancamiento, quizá la recesión. Hablando de crisis, he ahí el probable detonante de la esa crisis.

Al final de esa nota, la ministra Rocío Aguilar alucina que con “la reforma” fiscal, se logrará generar “confianza…de inmediato”. No sé si ella tendrá idea de la teoría detrás de tal disparate. En cualquier caso, es una teoría fantasiosa y perfectamente desprestigiada.

Resumo: todo esto no pasa de ser un sonrojante acto circense de magia.

 

(*) Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, CICDE-UNED)

 

Enviado por el autor.

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Fútbol a fuego lento

Costa Rica en Rusia 2018

Hernán Alvarado

 

Esto es lo peor de la propuesta costarricense del 2018: nada nuevo que ver, ninguna sorpresa. El esfuerzo estuvo centrado en hacer bien lo mismo de siempre ¡Qué no nos vuelva a ocurrir nunca más! Por ende, no es extraño que el resultado, en Rusia, haya sido, en tres partidos jugados, ofensivamente: 0 + 0 + 2 = 2. Y, defensivamente: – 1 + – 2 + – 2 = – 5. En el 2018, la diferencia de goles fue negativa = – 3. De 9 puntos posibles se ganó 1, para un 11% de rendimiento. En Brasil 2014, el resultado fue, en ofensiva: 3 + 1 + 0 = 4; en defensa: -1 + 0 + 0 = -1. La diferencia de goles fue positiva = 3. De 9 puntos posibles se obtuvo 7, 6 más que esta vez, contra contrincantes más difíciles, para un 78% de rendimiento.

Si sumamos los goles de estos dos últimos mundiales quedamos en 0. Ahora ¿partimos, entonces, una vez más, de 0? Lo cierto es que no apareció la Costa Rica que el mundo entero estaba esperando. Entre Brasil y Rusia se abrió una abismal diferencia. Salimos de Brasil como la selección número 8 del mundo, de Rusia salimos como la número 29. Bajamos 21 posiciones en cuatro años. Un resultado así no puede quedar impune ¿Cómo lo hicimos para no volverlo a hacer? ¿No deberían renunciar todos enseguida, es decir, directivos y cuerpo técnico? Los jugadores no tienen por qué hacerlo, pues en la selección nadie debiera tener su puesto asegurado. Sirvan las siguientes reflexiones para hacer un balance que resulta hoy lo único razonable que nos queda por hacer.

Una potente metáfora

El fútbol parece un entretenimiento o un espectáculo, a lo sumo un deporte, pero es mucho más que eso. A pesar de la competencia, que pretende reducir el fútbol a un sistema, a una mecánica, a un cálculo de resultados; lo importante sigue siendo lo que aún tiene de espontáneo, imprevisible y liberador. Este deporte fascina por lo que aún conserva de juego. No es para menos, gracias al juego hay símbolo y, por ende, lenguaje; hay cultura y no sólo natura. Esa redonda que va y viene de aquí para allá hipnotiza y, en ese vaivén, cualquiera reconoce el atávico comportamiento que conduce a la identificación, inconsciente, de cada uno con la especie, pese a las diferencias de toda clase que separan a los seres humanos. Tal la base de todo poder, de todos los poderes, sean grandes o pequeños.

De ahí la enorme potencia metafórica del fútbol, que es capaz de transportarnos desde la guerra a una la sublime confrontación de estadio. De hecho, sólo las guerras mundiales suspendieron el torneo por un lapso de doce años; hasta 1950, en que se reanudó en aquel Brasil del “maracanazo”. De ahí, también, que el fútbol lleve a hablar de todo, a propósito de un partido o de cualquiera de sus detalles. Incluso con gran facilidad nos sumerge en esa cháchara babilónica que causa la más curiosa de las incomunicaciones: todos hablando al mismo tiempo, sin que nadie entienda a nadie, sobre algo que todos creemos entender perfectamente.

Entonces, que a nadie extrañe que cuando se habla de la selección nacional, unos hablen de los que faltan y otros de los que sobran; unos se refieran a los puntos ganados y otros a los perdidos; algunos critiquen el cuerpo técnico mientras otros a los directivos. Cada cual habla como si discutiera lo mismo, como si el tema fuera obvio. El fútbol da para hablar de casi todo y, al final, en realidad, de casi nada; porque las pasiones cotidianas se consuman así, casi sin resto, cayendo pronto en el olvido.

El fútbol cambia a cada minuto, pero al mismo tiempo, es la repetición del mismo ritual. Parece ser siempre lo mismo, porque puede repetirse mil veces sin que aparezca un solo cambio, alguna innovación. Nada cambia tanto para que no cambie nada. Por eso es, también, un excelente instrumento de dominación de masas. Reyes, presidentes, generales, dictadores, amos, se sientan a ver jugar, igual que lo hacen sus súbditos, sus electores, sus soldados, sus subordinados y sus esclavos. Durante esas horas míticas todos somos iguales, somos de los mismos. Incluso sentimos como si estuviéramos jugando en la cancha, hasta tal punto llega la identificación. Aunque sea unos contra otros, o unos en el palco y otros en la gradería. Patria es la selección nacional de fútbol, decía, con alguna ironía, Camus.

Advertidos de esto, para hablar de fútbol, con algún sentido, conviene, en primer lugar, seleccionar el tema: ¿A qué referirse? ¿En qué enfocarse esta vez, a cuál de sus múltiples facetas? ¿De qué hablar primero? Por ahora, en fresco, cabe referirse a lo más básico, para aclarar ideas fundamentales, con la esperanza de comenzar a aprender algo del triste e innecesario fracaso de la selección de Costa Rica en Rusia 2018. Tal vez, si esto se hace en serio, no se desperdicie también la siguiente oportunidad. Aunque el torneo sigue sin Costa Rica, hay que seguir con el torneo, con el próximo, para no repetir, una vez más, los mismos errores. En eso consiste evitar el ridículo, en no volver a fracasar de la misma manera.

El alto rendimiento

Hablar del Mundial es referirse al alto rendimiento, de eso se trata en ese torneo. A éste no se va simplemente a competir, mucho menos a pasear. En realidad, se llega ahí a demostrar el avance obtenido después de cuatro años; en comparación con los demás y con vista a la meta alcanzada anteriormente. Panamá, por ejemplo, cayó ante Inglaterra seis a uno; fue una goleada estremecedora, hasta el “Bolillo” Gómez se reía en el banquillo. Pero Panamá estaba en su primer mundial, así que cuando cayó su gol, el primero de su historia, la afición estalló en júbilo, como si hubieran ganado el partido, en Rusia y en el país centroamericano. Estuvieron brincando en las graderías hasta el final y después siguió la fiesta. Los seis goles de Inglaterra se hicieron humo. Días después, la prensa no paraba de alabar a Felipe Abdiel Baloy. Pero, cuando Brasil perdió 7 a 1, en su casa, contra Alemania, en julio de 2014, aquello fue una tragedia, la gente se tapaba la cara de vergüenza.

El alto rendimiento es, como el amor, una marcha: si no va para adelante, va para atrás. Puede ir paso a paso o dar un gran salto adelante, pero cualquier retroceso es fatal, notorio, injustificable. Cuando no se alcanza la meta anterior, no hay razón ni excusa que valga. Recordemos que entre lo sublime y lo ridículo a veces no hay más que un pestañeo. El alto rendimiento no conoce piedad. Los que hacen lo mismo de siempre, o los que no se superan, salen por la puerta de atrás. No queda margen para los “pobrecitos”, para quienes merecían mejor suerte. Ser o no ser, tal es la lapidaria cuestión.

En el alto rendimiento una serie encadenada de acciones se ponen en marcha y están a prueba cada segundo. Se habla, entonces, de máximos y óptimos, tanto personales como organizacionales. Aquí la excelencia no admite pretexto ni conoce exceso. O se está entre los mejores o se vuelve a casa. El desfile de los fracasados, conforme pasa el mundial, puede ser conmovedor, pero es, asimismo, irreversible e inapelable.

Todos los que no llegan a la segunda ronda fracasan. Al final, sólo uno, entre todos, triunfa. Cada vez, sólo hay un campeón mundial; los demás, simplemente, van cayendo, en fila, en una especie de nunca jamás. El sub campeonato es, a menudo, sólo un premio de consolación que no consuela a nadie. El que más copas levanta es el campeón de campeones; hoy en día es Brasil. Pueden correr ríos de tinta y convertirse en mares, que nada puede cambiar ese hecho, hasta que otra selección supere la marca.

En el alto rendimiento, el diablo también está en los detalles: la condición física, la preparación psicológica, la táctica fija, el sitio de la concentración, los uniformes, los símbolos, los titulares de los periódicos, las circunstancias, el azar. Todo cuenta y se torna significativo, dado el momento. La ley de Morphy se cumple ahí con una contundencia deslumbrante: lo que puede salir mal… saldrá mal y, probablemente, en el peor momento. También se puede decir, en alusión al principio de Peter, que cuanto más se avanza haciendo lo mismo, o sea, cuanto más éxito se obtiene, más cerca se estará del nivel de incompetencia.

Por eso, cuando se trata de alto rendimiento, cualquier fracaso debiera ser objeto de la auto crítica más severa, sin contemplaciones. Si lo que se quiere es superarse y aprovechar mejor la siguiente oportunidad. No hacerlo y, en vez de eso, esconder los errores o disimular o minimizar las malas decisiones, es caer en una mediocridad mayúscula y llevarla al extremo. Algo inadmisible, porque es como fracasar por partida doble: fracasar de hecho y fracasar a la hora de aprender del fracaso.

Atacar y defender

Los sistemas tácticos se describen, a menudo, estáticamente, según se para cada equipo al iniciar el partido. Cuando se habla de un 4-3-3 se quiere decir que se ha alineado cuatro defensas, tres mediocampistas y tres delanteros. Se refieren sólo a 10 jugadores porque en este esquema se omite, por costumbre, al guardameta. Pero, visto dinámicamente, habría que describir, al menos, un sistema defensivo y otro ofensivo. Así que, defensivamente, ese 4-3-3 se puede convertir en un 5-4-1; mientras que, ofensivamente, se puede transformar en un 3-5-2, o en un 3-4-3.

Si el juego tiene estas dos partes, lo menos que se puede decir es que a un Mundial no se puede llegar sólo a defender. Eso es tan absurdo como si se fuera sólo a atacar. Por más que la mejor defensa sea el ataque, si sólo se fuera a atacar seguro que se obtendría una goleada. Jugar sólo a defenderse es medio jugar, por eso es tan frecuente que dicho error se pague con la derrota. Si se sale a no ser goleado, si se sale con la intención de empatar, lo más seguro es que se pierda. Esto se cumple con tanta frecuencia que debería considerarse una ley del fútbol. Así como se dice que el que perdona pierde, es decir, que quien desaprovecha sus oportunidades de gol paga con la derrota su falta de contundencia. Desde luego, habrán siempre algunas excepciones.

Además, el equipo que sale a defenderse hace sufrir a su afición. En un juego de confrontación, como es el fútbol, esto es una falta ética, además de un craso error estratégico. Lo adecuado es defenderse para atacar y atacar para defenderse. Del mismo modo, no se pueden ir todos al ataque sin prever el contraataque adversario. Ahí está el ejemplo de Neuer, el arquero alemán, que contra Corea se va al ataque a lo loco, sin que el equipo prevea el contraataque de Corea. Esto les costó un gol que los liquidó. Así que lo más importante es la transición de una fase a la otra. Hay que defenderse con la intención de que el contrincante se desorganice y se abra, para contra atacarlo veloz y contundentemente, o para vencerlo en su propio campo y en el momento preciso. En fútbol, la defensa no tiene sentido en por si misma, debe organizarse como una manera de preparar el ataque; la defensa es un objetivo táctico, el ataque un objetivo estratégico.

Por tanto, no atreverse a atacar con todo a Serbia o a Brasil fue como renunciar al juego, renunciar al triunfo, rendirse sin pelear. Tal como los guardametas de hoy se rinden en los penales tirándose sin bola a una de las esquinas, disque adivinando el remate. Ahí está el triste ejemplo de De Gea en la resolución del resultado entre Rusia y España. En el mejor de los casos, si se logra el empate, esto significa hacer media tarea o, dicho sin ambages, cumplir de manera mediocre. El empate no puede ser una meta, es sólo el resultado indeseado de unos contrincantes que no pudieron superarse el uno al otro.

Tanto en la defensa como en la ofensiva, la clave está en la sorpresa, en la capacidad para cambiar de un modo de juego a otro. Por ejemplo, cuando expulsan a un jugador, la defensa debe ser capaz de mantener su equilibrio y el ataque tiene que cambiar de táctica. Pasar de la defensa al ataque es el cambio que más hay que entrenar, pero defenderse con línea de tres, de cuatro o de cinco no es fácil; lo mismo habría que decir de atacar con uno, con dos o con tres delanteros. A veces hay que atacar pero a veces más bien contraatacar. La cuestión es que cada uno de esos momentos y cada una de esas tácticas requiere entrenamiento y requiere variantes, porque hay que saber aplicarlas en conjunto. La velocidad, los movimientos, las posiciones varían en cada caso y en cada circunstancia de juego.

Para defenderse bien, como para atacar, hay que contar con recursos y opciones previamente instalados en el equipo. La improvisación es exitosa sólo si se da en el marco de un trabajo bien planificado. Un equipo que siempre se defiende igual, se expone a que cualquier adversario, que estudia su sistema, encuentre la manera de superarlo. De igual manera, si siempre ataca de la misma forma, la defensa contraria estará cada vez mejor preparada para controlar y repeler su ofensiva. Por la misma razón, no se puede hacer siempre la misma táctica fija y esperar resultados diferentes. Mucho menos se puede asistir a un Mundial sin tácticas fijas prefabricadas. En un Mundial la clave está en la evolución, conforme avanza el torneo el que será campeón debe mejorar y seguir cambiando.

Por eso, una selección no puede dirigirse como si fuera un club nacional. El D.T. de selección mayor debiera jugar con más opciones y más variantes a disposición. Él requerirá de jugadores más polivalentes y con mayor capacidad de adaptación y aprendizaje. Más que adecuar el sistema táctico a las características de los jugadores, conviene tener jugadores que se adapten a distintos sistemas tácticos. Aquellas selecciones que lo logran son las que tienen chance de llegar a campeón. Particularmente, en el Mundial, un equipo debe crecer partido a partido, de lo contrario se queda a la vuelta de cualquier esquina. Asimismo ocurre con los jugadores, pues hay unos que se agrandan en la selección, pero hay otros que se achican. Hay jugadores que no son de selección nacional, por muy buenos que parezcan en otro nivel.

En este sentido, el pecado de la Selección nacional de Costa Rica, en Rusia 2018, fue doblemente grave. No sólo llegó a defenderse sin atacar a sus dos primeros partidos (dos opciones de remate, no digamos de gol, en 180 minutos o más, lo revela de manera alarmante) sino que además lo hizo de la misma reconocida manera que en la etapa clasificatoria. En táctica fija, por ejemplo, la selección de Costa Rica tampoco presentó novedad.

El encuentro contra Suiza fue un punto y aparte. Oscar Ramírez entendió que ya todo había acabado (grave error) y que lo que quedaba era darle la oportunidad a los que no habían jugado. Los muchachos sabían que el D.T. ya había tirado la toalla, pero era el momento de reivindicarse. Juegan entonces su mejor partido, el más alegre, aunque sin mayor sorpresa. Así logran, jugando más sueltos, empatarle a Suiza. Hubo ataque, aunque sin contundencia ganadora. Se descubre, entonces, lo que ya se sabía: que el D.T. no había encontrado sus mejores armas ofensivas. Dejó sentado a Waston, por ejemplo, que le había resuelto ya varios partidos de cabeza y lo volvió a hacer contra Suiza. Luego se le ve hacer cambios sin ton ni son, como si estuviera en un amistoso. Mientras los muchachos se partían el alma tratando de dejar una buena impresión, él hacía tres cambios para quedar bien con el equipo. Como se veía venir, este Mundial le pasó por encima al D.T. de la tricolor, simplemente no estuvo a la altura de las circunstancias.Ahora, no se debe dejar perder la lección más dolorosa y valiosa: Un Mundial no es un premio, es un reto mayor. No puede servir para agradecer a alguien, ni a los más leales al D.T. De principio a fin, es una oportunidad para sorprender a propios y extraños con una ambición amparada en el talento de los más audaces, sean o no los predilectos del cuerpo técnico. No se puede ganar con jugadores que no están en óptimas condiciones, ni con nombres, ni con hazañas pasadas. No se puede ganar con los mejores amigos. Se gana con los que están al máximo en el momento preciso, se llamen como se llamen, vengan de donde vengan. No hay tiempo para que se recuperen los lesionados, no hay tiempo para que aprendan y mejoren los que no tienen experiencia o han perdido continuidad. Competir en un mundial no es sólo saber, es hacer y poder, es la actualidad del mejor. Puede que a los jugadores no les haya gustado el rigor disciplinario de Jorge Luis Pinto en el 2014, pero queda claro también que sin disciplina extrema no se puede llegar muy largo.

Otro fútbol es posible

Ningún equipo es más grande que otro, todos tienen, al iniciar, como máximo once integrantes. Cuando un equipo se cree más pequeño y sale a defenderse, ya tiene la mitad del partido perdido. En ese caso se dice que la camiseta juega en contra. A cada equipo hay que jugarle distinto, ciertamente, pero de igual a igual; a eso se llama dignidad deportiva. Pero hay que ganarle poniendo en juego una u otra virtud del propio equipo, según sean las fortalezas y debilidades del adversario. Renunciar a la ofensiva es renunciar al juego y al fútbol. Quien no se cree capaz de ganar se convierte en su principal enemigo.

A unos habrá que ganarles tirando de lejos, a otros a pura táctica fija; habrá a quienes se les gana tocando la bola hasta el fondo de la red, o escondiéndola la mayor parte del encuentro. Jugar a lo mismo con los mismos de siempre es un error garrafal. No se puede atacar con éxito de la misma manera a Brasil que a Suiza. Cuando Oscar Ramírez declara que jugamos igual pero “sin concretar”, confiesa, sin darse cuenta, que nada aportó a la Selección, porque un partido se gana o se pierde primero en la mente.

No hay equipo más grande que otro, pero hay unos mejor entrenados que otros. Cuando se dice que las distancias se han acortado es porque, en efecto, los sistemas de entrenamiento se han universalizado, especialmente, en relación con la preparación física. El fútbol es asociación, es un trabajo en equipo; solo en ese marco brillan las individualidades. No es que el talento de un jugador no cuente, es que nunca podrá eclipsar el trabajo de los demás. Creer que el partido lo gana el que mete el gol es como creer que lo empata el que lo ataja. Más allá de esos momentos ¿que ha pasado? ¿Por qué no ha habido más goles o más atajadas? ¿Qué ha pasado el resto del tiempo? No es cosa de humildad, sino de justicia, cuando el goleador reconoce que el triunfo se debe a todo el equipo.

El mejor ejemplo lo ha dado esta vez, como otras veces antes, Leonel Messi. No se puede decir que Argentina casi no clasifica porque Messi fallara un penal. Este razonamiento es falaz, pues reduce un sinnúmero de acciones a un solo error. Por tanto, no son las diferencias técnicas individuales las que se imponen, así parece porque siempre es uno el que mete el gol o el que hace ésta o aquella jugada. Aunque así piense la prensa, un partido se gana o se pierde colectivamente, en noventa minutos, y eso quiere decir que depende, ante todo, de cómo se ha entrenado al conjunto, como actúan unos en relación con los otros.

No obstante, lo extraordinario en fútbol no es el resultado esperado, el que se planeó rigurosamente; sino aquel que nadie esperaba. Lo importante es lo que el equipo genera espontáneamente en la cancha, sobre la base de un trabajo bien planificado, pero más allá de él. A Costa Rica le tocó jugar, en Brasil 2014, en el “grupo de la muerte”, hasta Maradona se rió de nuestra mala suerte. Tocaba jugarse la clasificación con tres campeones del mundo: Uruguay, Italia e Inglaterra. Pero Costa Rica se convirtió, sorpresivamente, en la muerte para esos grandes equipos, pasando, por primera vez, a octavos de final. Lo logró defendiéndose rigurosamente, pero también anotando, porque nadie pasa a la siguiente fase sin hacer goles. Por eso, esta vez se esperaba más de Costa Rica, se esperaba, como corresponde, el paso siguiente. En el 2018, Costa Rica, evidentemente, ha retrocedido y eso no se puede justificar de ninguna manera.

Aquella experiencia del 2014 nos demostró que es posible jugar otro fútbol, el fútbol que este pueblo siempre ha soñado. Uno que se juega con disciplina y sin miedo, con carácter y con arte, con una buena defensa y también con ambición y creatividad ofensiva. Lo primero ha sido quererlo, lo segundo ha sido creerlo, lo tercero ha sido imaginarlo, lo cuarto ha sido intentarlo. Pero sin siquiera imaginarlo no hay ninguna buena razón para esperar que se vea en la cancha. La posibilidad nace en la mente. La realidad nace en los pies. Tenerlo en la mente no es suficiente, pero es indispensable.

Por eso, la afición se enoja tanto cuando nota que un D.T. no confía en que ese otro fútbol es posible, cuando lo ve amarrar al equipo en busca del empate, cuando desaprovecha sus recursos ofensivos, cuando se aferra a un jugador que no da la talla. El pueblo defiende así sus ilusiones que, como decía Lacan, pueden ser, para el ser humano, más importantes que la misma realidad.

Pero la culpa de ello no la tiene el D.T., él, como los jugadores, siempre harán lo que pueden, lo mejor posible. La culpa la tienen quienes han tomado las decisiones, ni más ni menos que los dirigentes, que nombraron y sostuvieron al D.T., a pesar de verlo hacer siempre lo mismo de la misma dudosa manera. Si el equipo hubiera ganado habría sido justo honrarlos, por la audacia de su apuesta; pero de la misma manera, ahora que el equipo ha fracasado, hay que destituirlos y darle oportunidad a otros.

No obstante, el fútbol es un juego, ni más ni menos ¡Qué no se olvide nunca! Nada justifica la violencia contra nadie; ni verbal, ni virtual, ni simbólica, mucho menos física; ni en el hogar, ni en el trabajo, ni en las calles. Usar el juego como pretexto de violencia es la estupidez suprema. Hay que exigir a la dirigencia que sea seria, que sea responsable, que sea consecuente con nuestras aspiraciones. A ellos, que han quedado debiendo desde tiempos inmemoriales, se les debe pedir, si quieren, que se vayan todos. Pero no hay por qué ofender a alguien, ni agredir ni amenazar a nadie. Ni se justifica, ni es necesario, ni soluciona nada. No nos adelanta ni un paso al próximo mundial. Más bien empeora las cosas y aumenta la vergüenza. La noticia de que Oscar Ramírez quería abandonar la concentración de la Selección, antes del partido contra Suiza, por miedo a las amenazas que le hicieron a su familia es un claro ejemplo de eso.

Claro que nuestro fútbol merece un futuro mejor, pero no es tratándolo a “patadas y manotazos” como se va a lograr, porque el fútbol sigue siendo, ante todo y en primer lugar, un asunto de cabeza, como solía decir nuestro extrañado Parmenio Medina.

 

Imagen tomada de www.fedefutbol.com

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