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Ataque de Estados Unidos y de Israel a Irán del 28 de febrero del 2026: reacciones oficiales en América Latina

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR). Contacto: nboeglin(a)gmail.com

El ataque planificado por Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado este 28 de febrero del 2026, constituye un nuevo episodio que viene a  desestabilizar a la ya convulsa región de Oriente Medio y al mundo en general, con consecuencias imprevisibles. 

Con, a modo de respuesta, una amenaza hecha en su momento que Irán ha materializado desde el mismo 28 de febrero: se trata de una respuesta militar de su parte con un alcance regional, y que abarca no solamente a Israel sino a todos los Estados de la región en los cuales se encuentra una base militar norteamericana (Arabia Saudita, Bahrein, Catar, Emiratos Arabes Unidos, Irak, Kuwait, Jordania y Omán). 

Las embajadas de Estados Unidos en la región, sus naves, sus empresas, sus turistas o simples nacionaes de igual manera pueden verse convertidos en blancos militares a partir del 28 de febrero y resulta bastante aventurado pretender estar en capacidad de proteger puntos tan dispersos, de posibles ataques por parte de Irán. Ello sin contar con actos violentos que se puedan dar contra legaciones diplomáticas de Israel y de Estados Unidos y contra sus empresas o grupos de turistas en muchas otras partes del mundo.

El observar si las capacidades militares persas logran penetrar en el suelo de Israel y en diversos otros puntos permitirá determinar si los decisores en Estados Unidos e Israel ponderaron y balancearon de manera correcta (o incorrecta …) los  enormes riesgos que conllevaba su accionar contra Irán. De igual manera, la amenaza de bloquear el flujo de carga naviera que pasa  frente a las costas de Irán es otra amenaza hecha en su momento por Irán, en caso de iniciar Estados Unidos hostilidades en su contra.

Ya en junio del 2025, tuvimos la oportunidad de analizar desde la perspectiva jurídica, la total ilegalidad de los bombardeos realizados por Israel y Estados Unidos en Irán, durante 12 días. Dicho sea de paso, en aquel episodio, misiles y drones enviados por Irán lograron burlar los sistemas de defensa de Israel pese a las «seguridades» dadas por algunos altos jefes militares en Israel (véase al respecto nuestra nota titulada «Irán  / Israel: algunas reflexiones desde la perspectiva del derecho internacional público», del 28 de junio del 2025). Y es que, como bien se sabe, en las confrontaciones modernas el recurso a drones (incluso comerciales de muy bajo costo) permite ahora a los ejércitos de un Estado ya sea:

– burlar de manera relativamente sencilla los sistemas de defensa de otro Estado (pensados para interceptar misiles, y no drones), ya sea;

– saturar el espacio con drones y misiles de poca carga y desgastar los sistemas de defensa antimisiles, para luego, enviar misiles con cargas mucho mayores en determinados puntos considerados estratégicos.

Estados Unidos e Israel: una necesidad urgente de desplazar la atención

No esta de más indicar que esta operación militar conjunta de Estados Unidos y de Israel permite a ambos Estados desviar la atención mediática  internacional y la de la comunidad internacional en su conjunto..

En el caso norteamericano, tanto el escándalo por los denominados «Epstein files» como la verdadera humillación sufrida el pasado 20 de febrero por el actual ocupante de la Casa Blanca ante el mundo y ante su propia opinión (al declarar la Corte Suprema totalmente ilegales los aranceles decididos de manera arbitraria al iniciar su gestión), han pasado a un segundo plano desde el 28 de febrero, lo cual resulta sumamente útil de cara a la contienda electoral del los «midterms» en Estados Unidos. No obstante, desde el punto de vista electoral, el apoyo popular (incluso dentro de su propio partido) a esta nueva aventura militar de Estados Unidos en Oriente Medio no pareceria darse para el actual ocurrente ocupante de la Casa Blanca, luego de cuatro dias de intensa confrontación con Irán, y con las primeras personas muertas y heridas (tanto en Israel como en las filas del ejército norteamericano). Esta nueva y costosa aventura militar, cuyos objetivos son incertos, es contraria a una promesa hecha y reiterada como candidato presidencial a sus correligionarios del actual ocupante de la Casa Blanca.

En el caso de Israel, esta operación militar conjunta con  Estados Unidos  permite a Israel desviar toda la atención del mundo:

– del drama indecible al que somete a la población civil palestina y al genocidio en curso en Gaza, tal y como confirmado por investigadores del Consejo de derechos Humanos de Naciones Unidas en el informe A/HRC/60/CRP.3 de septiembre del 2025  (Nota 1), así como;

– de la colonización a marcha forzada muy intensa que lleva a cabo en otro territorio palestino ocupado, Cisjordania, la cual fue objeto de un reciente comunicado de varios Estados condenándola de manera vehemente (véase comunicado del 23 de febrero colgado por la diplomacia de España). 

El hecho de posponer nuevamente una investigación independiente en Israel sobre las responsabilidades del actual pimer ministro y sus jefes militares al permitir el ataque del Hamás del 7 de octubre del 2023, teniendo información de sus servicios de inteligencia sobre los planes del Hamás que fue archivada, es otro aspecto muy positivo para el actual primer ministro israelí.

Es de notar que este 4 de marzo, el denominado Grupo de La Haya, liderado por Colombia y Sudáfrica convocó a una reunión urgente con 35 Estados que han dicho presente, para considerar nuevas acciones de cara al genocidio en curso en Gaza (véase nota de prensa).

Algunas reacciones oficiales registradas en el continente latinoamericano

Las reacciones oficiales no se han hecho esperar por parte de Estados que condenan este ataque de Estados Unidos y de Israel y la respuesta de Irán iniciada el mismo 28 de febrero del 2026. 

En Europa, se puede citar el comunicado oficial de Noruega, y en Oriente Medio, el comunicado oficial de Turquia, de Senegal (véase comunicado oficial) en cuanto al continente africano, o bien el comunicado oficial de Singapur o el comunicado oficial emitido por el vocero de la diplomacia de China, entre muchos otros textos de Estados que condenan oficialmente mediante su aparato diplomático, el uso de la fuerza entre Estados, en violación flagrante a la Carta de Naciones Unidas de 1945.

En América Latina, entre muchos, podemos referir a nuestros estimables lectores a la reacción oficial de  Brasil (véase comunicado), o bien la de Chile (véase comunicado oficial) que claramente expresa que:

«El Gobierno de Chile expresa su preocupación por la grave escalada militar en el Medio Oriente y condena los ataques contra Irán perpetrados por Estados Unidos en conjunto con Israel, así como la respuesta del régimen iraní contra Israel y países del Golfo. Estas acciones, en un contexto regional altamente tensionado, pueden tener consecuencias para la estabilidad de la región y la seguridad internacional«.

En igual sentido se pronunció Colombia (véase comunicado oficial), México (véase comunicado oficial) o bien Uruguay (véase comunicado oficial), comunicado en el que se indica que:

«El gobierno de Uruguay expresa su extrema preocupación por los ataques militares contra Irán por parte de los Estados Unidos e Israel, así como la respuesta militar iraní, que incluye objetivos en los territorios de sus países vecinos«.

El comunicado oficial de Costa Rica

En el caso de Costa Rica, es interesante indicar que, a diferencia de Brasil, de Chile, de Colombia, de Uruguay y de muchos otros Estados del planeta, se omite mencionar a Estados Unidos y a Israel en el comunicado oficial, publicado pasadas las 16:00 horas del 28 de febrero, que se lee de la siguiente manera (texto integral):

Costa Rica urge desescalada y diálogo en Medio Oriente

San José, 28 de febrero de 2026. El Gobierno de Costa Rica expresa su grave preocupación por la escalada de tensiones y las operaciones militares en el Medio Oriente. 

Costa Rica condena enérgicamente los ataques de Irán contra Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania.

Costa Rica reitera su firme apego a los principios de paz, el respeto al derecho internacional y a las normas de la Carta de las Naciones Unidas y urge a la desescalada y a la búsqueda de soluciones pacíficas para proteger la vida humana y evitar el sufrimiento de la población civil en los países de la región.

Comunicación Institucional

049-2026 CR ataque Medio Oriente 

Sábado 28 de febrero de 2026» 

Se puede considerar el texto bastante omiso al «urgir» por una desescalada en su título …sin mencionar la escalada inicial que constituye el ataque conjunto realizado por Estados Unidos e Israel. De igual manera, el tercer y último párrafo texto de este comunicado oficial pareciera dar a entender de manera bastante evidente, que el «respeto al derecho internacional y a las normas de la Carta de Naciones Unidas» no aplican cuando se trata de Estados Unidos y de Israel. 

Un reciente análisis publicado en el sitio especializado de EJIL Talk precisa la ilegalidad total que constituye (sin discusión alguna) el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel perpetrado contra Irán el pasado 28 de febrero, a la luz de las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas. 

Es de notar que ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el delegado de Estados Unidos no encontró nada mejor que sostener que Estados Unidos actuó el 28 de febrero en … legítima defensa, invocando el Artículo 51 de la Carta de Naciones (véase texto de intervención). Al respecto, merece lectura la intervención del delegado de China durante la misma sesión urgente del Consejo de Seguridad, celebrada el mismo 28 de febrero por la noche en Nueva York (véase texto intregral).

La diplomacia de Argentina en resguardo de Israel (nuevamente) y la de Paraguay (nuevamente)

Finalmente, en el caso del comunicado oficial de Argentina, se apoya la acción conjunta de Estados Unidos e Israel y se condena a Irán (véase comunicado oficial): lo cual en nada debe sorprender dada la alineación de la diplomacia de Argentina a las posiciones de Israel y de Estados Unidos desde varios años, y facilmente comprobable revisando los votos de Argentina en Naciones Unidas a partir de diciembre del 2023. 

De igual manera, se pueden verificar las votaciones en las que Paraguay alinea sistemáticamente su voto con el de Israel en Naciones Unidas, por lo que el texto de su comunicado oficial tampoco debe mayormente sorprender (véase texto completo).

Ya habíamos tenido la opoprtunidad, al momento de analizar el otro ilegal bombardeo por parte de Israel de la capital de Catar, Doha, el 9 de septiembre del 2025 y el silencio de Argentina y de Paraguay, de indicar que:

«En  lo que respecta a Argentina y a Paraguay, su silencio con relación a lo ocurrido este 9 de septiembre del 2025 en Doha, confirma  – una nueva vez – su calidad de «fichas útiles» de Israel en América Latina y ello desde varios años: una posición oficial que se ha visto reflejada en varias votaciones en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre Gaza e Israel» (Nota 2). 

Es de notar que el sitio oficial de la diplomacia de Bolivia se ha mantenido mudo sobre lo ocurrido el 28 de febrero del 2026.

A modo conclusivo

Más allá del triste espectáculo que brindan las diplomacias argentina y paraguaya cuando se trata de evitar condenar a Israel cuando viola de manera grosera y flagrante el derecho internacional, lo cierto es que este ataque de Estados Unidos e Israel inicia un período incierto en el que al parecer, algunos decisores en Estados Unidos e Israel evaluaron de manera poco correcta la capacidad de respuesta militar de Irán. Y ello pese a las advertencias que los mismos Estados de la zona le hicieron ver a Estados Unidos semanas antes del 28 de febrero del 2026. En esta nota de prensa publicada en India el 3 de marzo del 2026, se hace ver la profunda frustración de varios Estados árabes con Estados Unidos, al exponerlos de manera irresponsable a los misiles de Irán, lo cual puede poner en tela de duda los acuerdos suscritos con el actual ocupante de la Casa Blanca durante su gira en Oriente Medio en el 2025..

Por otra parte, este editorial del New York Times advierte del lo riesgoso y costoso que puede significarle a Estados Unidos esta nueva aventura militar improvisada por el actual ocupante de la Casa Blanca.

Ya en el caso reciente de Groenlandia, se pudo observar un espectáculo raramente visto con pretensiones totalmente desapegadas de la realidad y del derecho internacional del ocurrente y algo errático ocupante de la Casa Blanca (Nota 3).

Estos mismos decisores en Washingthon y en Tel-Aviv además, obviaron al parecer las lecciones aprendidas en Irak (2003), Afganistán (2002), o Libia (2011): las intervenciones militares externas logran a veces decapitar a un régimen y derrocarlo, pero lejos de estabilizar la situación en un Estado, provocan un caos y una radicalización extrema de ciertos sectores políticos que hacen imposible un consenso nacional dentro de los Estados víctimas de este tipo de intervenciones. 

Cabe recordar que en el caso de la agesión militar sufrida por Irak en el 2003, y el caos total que siguió, Estados Unidos había invocado una legítima defensa denominada «preventiva«: un concepto legal inexistente en la Carta de Naciones Unidas. 

Desde el punto de vista de los derechos humanos, el comunicado oficial del mismo Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas en persona (véase texto completo), alerta sobre el siguiente punto:

 «I have already warned that failing to do so risks an even wider conflict, that will inevitably lead to further senseless civilian deaths and destruction on a potentially unimaginable scale, not just in Iran but across the Middle East region«.

Notas

Nota 1:En el último informe de Naciones Unidas (al 12 de febrero del 2026), sobre la realidad que se vive en Gaza desde el punto de vista humanitario, se detalla el nivel de violencia al que Israel sigue sometiendo a los habitantes de Gaza con bombardeos incesantes, destruyendo lo que queda de la poca infraestructura educativa existente. Se lee en particular, entre muchos otros aspectos, que:

«Over the past two weeks, strikes were reported on both sides of the “Yellow Line,” including in densely populated areas, heightening risks to civilians. Médecins Sans Frontières (MSF) reported that its teams across Gaza treated seven patients, including two children, injured in incidents attributed to Israeli attacks between 31 January and 2 February. On 5 February, Israeli forces reportedly demolished an UNRWA school that was the last remaining structure within a compound of six schools. Highlighting the extremely precarious situation for many children in Gaza, UNICEF noted that children continue to be affected by airstrikes and the disruption of essential services, with 37 children reported killed since the beginning of the year«.

Este informe puede ser completado con el anterior informe  de Naciones Unidas (al 28 de enero del 2026), en el que se lee que: 

«The MoH reported that since the ceasefire, 492 Palestinians have been killed, 1,356 injured, and 715 bodies retrieved from under the rubble«.

Nota 2: Véase BOEGLIN N.«Gaza / Israel: análisis del ataque de Israel a Qatar del 9 de septiembre, desde la perspectiva jurídica«, 14 de septiembre del 2025. Texto integral disponible en este enlace

Nota 3: En el caso de Groenlandia, las recientes amenazas proferidas por el actual ocupante de la Casa Blanca para adquirir este territorio que se encuentra bajo la jurisdicción de Dinamarca «por las buenas o por las malas» demonstró su profundo desconocimiento de su parte de las reglas internacionales en la materia vigentes desde 1945. Por cierto, el pasado 22 de febrero del 2026, Groenlandia y Dinamarca, algo desconfiadas y precavidas, rechazaron la oferta de enviar un barco hospital a Groenlandia ofrecido por Estados Unidos (véase nota de The Guardian). Tuvimos la oportunidad de indicar en un breve análisis desde la perspectiva legal sobre este repentino apetito norteamericano por adquirir Groenlandia observado en estos primeros meses del 2026 (véase nota nuestra titulada «Groenlandia y Estados Unidos: aspectos desde la perspectiva jurídica internacional muy, pero muy, basicos …» ) que:

«no hay manera de sostener en este inicio del 2026  que Groenlandia está en venta o que puede ser adquirida. Sostenerlo es hacer un ridículo internacional, raramente observado por parte de un jefe de Estado en ejercicio gozando de sus plenas facultades«.

Diplomacia tica sintonizada con las peores causas

Rafael A. Ugalde Q.*

Con la indiferencia del grueso de la población nacional, la diplomacia costarricense, sigue en sintonía perfecta con las peores causas políticas contra el derecho internacional, la autodeterminación de los pueblos, la soberanía de las naciones y la paz mundial. Aunque, la versión oficial, es que estas aspiraciones legales, concordia y convivencia universal son prioritarias, de cara a la crisis en Oriente Medio.

En un reciente comunicado, ampliamente promocionado por creadores de contenidos, por diarios y los principales tele noticieros locales, la cancillería dice que “Costa Rica condena enérgicamente los ataques de Irán contra Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania”, tras extenderse como un reguero de pólvora el conflicto en Medio Oriente como habían previsto geopolíticos de todo signo ideológico.

No se trataba de simpatizar con esta o aquella nación. Pero solo en un estado mental cercano a la demencia aconsejaría acaso lanzar el primer cerillo encendido en una región estratégica, tanto para Occidente como Oriente, sin sufrir devastadores daños económicos y militares.

A diferencia de las pasadas invasiones a Guatemala, Granada, Panamá o más recientemente a Venezuela, por parte de Estados Unido en su patio trasero, para hacer realidad la “promesa” hecha a Abraham hace 3.000 o 4000 años sobre el “Gran Israel”, de la que Benjamín Netanyahu se autoproclama su heredero, Donald Trump requiere una gigantesca movilización de recursos militares y tecnológicos a Oriente Medio, si ambos personajes quieren someter a poblaciones tan ancestrales y variadas hoy asentadas en países como el Líbano, Siria, Jordania, Irak o Irán.

Sin embargo, la diplomacia costarricense en el documento divulgado matiza su posición añadiendo que “el país reitera su firme apego a los principios de paz, el respeto al derecho internacional y a las normas de la Carta de las Naciones Unidas. Y urge a la desescalada y a la búsqueda de soluciones pacíficas para proteger la vida humana y evitar el sufrimiento de la población civil en los países de la región”, cuando en realidad el conflicto con Irán esconde una “guerra de conquista”.

En una entrevista el pasado mes de febrero realizada al embajador estadounidense en Tel Aviv, Mike Huckabee, por el conocido periodista Tucker Carlson, afirmó que «estaría bien» que Israel se anexionase todo el Oriente Medio desde el río Nilo hasta el Éufrates, en consonancia con el pasaje del Génesis 15:18-21, referente a la “promesa” sobre el “Gran Israel”. (Consúltese https://www.facebook.com/trtespanol/videos/embajador-de-eeuu-defiende-expansi%C3%B3n-territorial-de-israel/2827768764228408/).

Llegó demasiado tarde nuestra cancillería haciendo ahora llamados a favor de la paz y a que prevalezca el derecho internacional. No entendió la Casa Amarilla que cuando nos callamos ante las arbitrariedades de las cañoneras prevalecerá siempre la ley del matón del barrio; o acaso el actual canciller, el anterior y quien venga no lo han visto y verán como desde hace seis década bloquearon un país que habla el mismo idioma nuestro y actualmente asfixian con un cerco petrolero para que su pueblo perezca de hambre. ¿Podrán explicar con qué comen ustedes el invocado derecho internacional?

La posición diplomática de San José por la guerra de ocupación en Medio Oriente, contrastó, empero, con un importante número de naciones en el Consejo de Seguridad de la ONU, reunidos de emergencia recientemente para analizar la agresión a Irán. Los representantes diplomáticos que aún creen en las Naciones Unidades llamaron las cosas por su nombre y calificaron de «un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad» los bombardeos israelíes y estadounidenses contra la población civil iraní.

Por lo tanto, no deja dudas, como nuestro país en cuanto a su política exterior nos exhibe a todos los costarricenses completamente sumisos a los intereses estadounidenses, donde éstos permanezcan alrededor del mundo. Es decir, la cancillería, no importa quien la ocupe, ve hacia otro lado cuando se trata de dimensionar el verdadero valor de los principios civilizatorio, en relación con el derecho de los pueblos a organizarse según sus perspectivas de desarrollo político y económico, de forma independiente y soberana.

Así, la cancillería, , olvidó reseñar en dicho pronunciamiento que la coalición Israel-Estados Unidos fue precisamente la que atacó a la República Islámica de Irán, cuando se realizaban conversaciones indirectas entre Teherán y Washington, en torno a un acuerdo nuclear. Dicho de este modo: ocultar a la gente este hecho relevante equivale a propalar como válido tirar al cajón de la basura los esfuerzos diplomáticos, porque es mejor la guerra. Y eso sucedió.

El canciller iraní, Abás Araqchi, en varias ocasiones – de ello debió enterarse nuestra cancillería -, advirtió que su “pueblo no quería la guerra, pero tampoco temía” a una agresión extranjera, la cual, según él, “convertiría la región en un conflicto de grandes proporciones”. Si nos imponen la guerra, “responderemos con firmeza” a los estadounidenses e israelíes, que no quepan dudas, reafirmó el diplomático, pocas horas antes de iniciarse los actuales enfrentamientos bélicos, a través del canal iranie Hyspantv. Este es un medio abierto al que tiene acceso cualquier diplomático.

Añadió a este mismo medio que sí, los estadounidenses y los israelíes inician las hostilidades, esta vez será Irán el que pondrá fin, en clara alusión a la llamada guerra de los 12 días con Tel Aviv, cuando el famoso sistema de defensa aérea llamado la “Cúpula de Hierro” hizo agua por los ataques con misiles entre 10 y 15 años de antigüedad.

El jefe de la diplomacia de Irán, pero esta vez, en el contexto de las conversaciones indirectas en el Sultanato de Omán entre su país y Estados Unidos, había dicho a la cadena de noticias qatarí Al Jazeera, que hay “avances” en cuanto a lograr un acuerdo sobre Uranio con fines civiles. La contra parte quiere que Irán no tenga nada de Uranio enriquecido; nosotros presentamos nuestra propuesta, dijo.

Esta propuesta oficialmente no se conoció por precipitarse los acontecimientos bélicos el pasado 28 de febrero. Sin embargo, extraoficialmente, trascendió que los iranies propusieron un acuerdo de no proliferación de armas nucleares en la zona por seis años, bajo la fiscalización del cuestionado Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)

La misma fuente periodística qatarí citada anteriormente, recordó que el “martirizado” ayatolá Ali Jamenni insistió en que Irán no fabricaría bombas nucleares, pero utilizaría en distintas áreas este tipo de energía para el desarrollo soberano de su nación. Esta posición podría cambiar radicalmente, pues Irán tiene científicos nucleares, abundante enriquecimiento de Uranio para fines civiles e instalaciones protegidas.

Además, siendo Irán la parte agredida y confirmado asimismo el asesinado de su líder supremo, junto a su plana de asesores, su cúpula militar y familiares, el derecho internacional permitiría su legítima defensa, así como considerar “objetivos militares” todos activos del enemigo, no importa donde se encuentren.

A estos activos castrenses fuera del territorio de Estados Unidos es que, se refiere la diplomacia tica, cuando dice que “Costa Rica condena enérgicamente los ataques de Irán contra Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Jordania”, desde cuyas bases militares se coordinan los ataques a Irán.

Según el diario “The Jerusalem Post”, afín al sionismo y a las posiciones supremacistas de la Casa Blanca, la Fuerza Aérea de su país, en una sola noche, utilizó “más de 200 aviones para golpear 500 objetivos iranies”. En uno de estos operativos se golpearon la radio estatal iraní, clínicas y sitios civiles, como el museo de arte de Teherán, declarado Patrimonio cultural de la humanidad.

Asimismo, la conocida página “Análisis Militar” divulgó recientemente imágenes de protestas contra Israel y Estados Unidos en la isla de la monarquía de Bahréin. Los estadounidenses tienen en esa ínsula la importante base castrense denominada la Quinta Flota, inutilizada por una lluvia de misiles iranies la segunda noche de enfrentamientos.

El rey de esta isla, Hamad bin Isa Al Jalifa, antigua provincia iraní , amenazó además con la pena de muerte a quienes divulguen imágenes en redes sociales con ataques de Irán a puestos de Estados Unidos y de Israel.

Por otra parte, el edificio de la televisión iraní fue sacudido por fuertes detonaciones en pleno noticiero de mediodía, sin inmutarse el presentador que abrió el micrófono para que se escucharan las explosiones. Hay daños materiales, pero no se registran víctimas, aclaró al final del telenoticiero.

Para el abogado, periodista y analista español, Miguel Ruiz Calvo, el carácter “criminal” de esta coalición entre Israel-Estados Unidos quedó en evidencia a pocas horas de iniciarse la agresión a Irán, cuando bombardearon una escuela de niñas, con saldo de 84 de ellas asesinadas y 120 víctimas más, entre maestros y padres de familias.

Se trata, precisó el conservador diario español “El País”, de la escuela de niñas Shajareh Tayyebec, en la ciudad de Minab, provincia de Hormozgan, al sur de Irán. El asesinato se llevó a cabo a plena luz del día, cuando la escuela estaba llena de ellas, denunció en su red social X, el canciller iraní.

Destrucción del hospital materno infantil Gandhi en el centro de Teherán (F. Periódico El Heraldo).

En esta misma línea informativa, la Organización Mundial de la Salud (OMS), acaba de confirmar que un hospital materno infantil en Teherán, fue bombardeado por aviones de la coalición. El director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó en sus redes sociales que se trata del hospital Gandhi en la capital iraní. Recordó que los centros de salud están protegidos por el derecho internacional.

El gobierno israelí, con apoyo norteamericano, reviven la bárbara táctica militar de hace 4.000 años de antigüedad, consistente en que sí, se elimina las reproductoras y a sus hijos, a futuro no tendré quienes me ataquen. Si nos atenemos a las cifras del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), de 65 mil niños eliminados en Palestina, de medio millón de padres asesinados, el plan salió perfecto.

En síntesis, con poco margen de error, Costa Rica se libró de genuflexos, solo en ocasión de la campaña antifilibustera de 1856, de la mano de Juan Rafael Mora Porras, cuando calificó a los invasores de «horda de bandidos».

*Periodista, abogado y notario de la U.C.R, miembro del Círculo Bolivariano de Solidaridad con los Pueblos Yamilet López.

No hay peor cuña que la del mismo palo

Marielos Aguilar Hernández

Según la Real Academia, la palabra canalla se refiere a una persona despreciable y de malos procederes. En consecuencia, la “prensa canalla”, según algunos voceros del oficialismo en Costa Rica, la componen aquellos medios que son “despreciables” porque no privilegian la información “positiva” proveniente del seno del gobierno y, más bien, subrayan los aspectos negativos de la administración.

Las contradicciones entre la prensa costarricense y los gobiernos de turno constituyen una de las manifestaciones consustanciales al proceso histórico experimentado por la democracia de nuestro país. Si revisamos, por ejemplo, la prensa nacional que circuló a partir de 1943, cuando se aprobó la reforma social que incorporó el capítulo de las Garantías Sociales a la constitución de 1871, tendríamos tan solo un ejemplo claro de cómo los medios de comunicación, por lo general, han sido la voz de los distintos intereses económicos, políticos e ideológicos en los distintos momentos de la vida nacional. Por esa razón, la pluralidad de voces periodísticas es consustancial a la madurez democrática.

Cuando leemos y constatamos que la periodista y diputada saliente, doña Pilar Cisneros se refiere, con gran propiedad, a ciertos medios de comunicación del país calificándolos como “prensa canalla” con el argumento de que no informan cotidianamente sobre la agenda presidencial, pero sí sobre otros liderazgos políticos, nos queda un gran sinsabor. A menudo habíamos escuchado esa expresión en voces anónimas que por alguna razón disentían con unos u otros medios. Bueno, eso es parte del lenguaje popular que podríamos interpretar como expresión del resentimiento que un gran sector de la ciudadanía ha cultivado desde hace varias décadas con la clase política y los sectores hegemónicos por el abandono de sus necesidades y aspiraciones.

Sin embargo, el uso por parte de personajes políticos tan relevantes -como la citada periodista y diputada- de expresiones tan poco edificantes, no hacen más que mostrar el poco respeto que el chavismo tiene por nuestro país y lo bajo que ha caído un sector de la política costarricense.

No me deja de sorprender el silencio del Colegio de Periodistas en estos tiempos tan convulsos que ponen en entredicho su prestigio como institución. ¿Qué pensarán al respecto? Aún no he leído ni escuchado -me corrigen si estoy equivocada- una manifestación de desagravio para con sus colegiados. La ofensa que implica la expresión prensa canalla para el ejercicio del periodismo costarricense lo lesiona seriamente, al igual que a toda la ciudadanía costarricense.

En fin, son muchas las dudas que deja ese gran desprecio de parte de doña Pilar, especialmente hacia dos de los medios que menciona en su entrevista, el diario La Nación y el Canal Siete, justamente, los dos espacios en los que ella cultivó la imagen nacional que el chavismo ha explotado tan exitosamente, para llevar a la silla presidencial a Rodrigo Chaves y a Laura Fernández.

Guerra en el Medio Oriente

Edición de Juan Carlos Cruz-Barrientos

  • No es una guerra por la bomba: es una disputa por hegemonía regional y reconfiguración del poder en Oriente Medio.
  • Irán es pieza clave en la pugna global entre una primacía occidental en crisis y el ascenso de China.
  • La narrativa del “ataque preventivo” y la “liberación” reproduce el libreto que precedió a Irak, Libia y Afganistán.
  • El derecho internacional queda subordinado a la lógica de la fuerza y a la política de hechos consumados.
  • El conflicto abre un escenario de alto riesgo: escalada regional, presión sobre el estrecho de Ormuz y efectos económicos globales.

El 2 de marzo, el programa La Base dedicó una emisión monográfica a la guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán, tras los bombardeos coordinados que marcaron un salto cualitativo en la confrontación regional. Más allá del recuento de hechos, el análisis presentado apunta a una reconfiguración profunda del equilibrio de poder en Oriente Medio y a un momento de inflexión en el orden internacional.

La ofensiva, bautizada como “Furia Épica” por el Comando Central estadounidense y “Rugido del León” por el gobierno israelí, comenzó en la madrugada del 1 de marzo bajo órdenes directas de la Casa Blanca. El objetivo formal fue desmantelar capacidades nucleares y militares iraníes. Sin embargo, la operación fue más ambiciosa: incluyó el bombardeo de la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, cuya muerte fue confirmada horas después, así como la eliminación de varios miembros de la cúpula militar, entre ellos el jefe del Estado Mayor y el comandante de la Guardia Revolucionaria. En términos estratégicos, se trató de una operación de “decapitación” orientada a provocar un colapso del mando político y militar iraní.

El despliegue fue masivo. Israel reconoció el lanzamiento de alrededor de 100 bombas, mientras que Estados Unidos habría empleado más de un millar de proyectiles contra infraestructuras nucleares, centros de mando, instalaciones de comunicación y capacidades misilísticas. Fuentes citadas en el programa indicaron que la operación llevaba meses planificándose en estrecha coordinación entre Washington y Tel Aviv. El propio presidente Donald Trump declaró que el operativo podría prolongarse durante varias semanas.

La respuesta iraní fue inmediata y regional. Teherán lanzó misiles balísticos y drones contra territorio israelí y contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí y Omán. El Comando Central estadounidense confirmó la muerte de tres militares y varios heridos graves. En Israel se registraron víctimas mortales y daños en zonas urbanas. En paralelo, Hizbulá abrió un frente desde el Líbano. El conflicto dejó de ser un intercambio limitado para convertirse en una guerra de alcance regional.

Uno de los puntos críticos es el estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 20% y el 30% del petróleo marítimo mundial y hasta el 15% del gas natural licuado. Irán anunció su intención de restringir el tráfico, lo que disparó las alertas en los mercados energéticos. Un bloqueo sostenido tendría efectos inmediatos sobre los precios globales y la estabilidad económica internacional. En términos geopolíticos, Ormuz se convierte nuevamente en palanca estratégica: una herramienta de presión asimétrica frente a la superioridad aérea occidental.

El programa subrayó tres narrativas utilizadas para justificar la ofensiva. La primera es la amenaza nuclear iraní. Se recordó que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu sostiene desde mediados de los años noventa que Irán estaría “a semanas” de fabricar un arma nuclear. La segunda narrativa apela a la “liberación” del pueblo iraní, con la figura del príncipe Reza Pahlaví, hijo del último Sha, emergiendo desde el exilio como posible referente de transición. La tercera sostiene que la vía diplomática estaba agotada, aunque se señaló que las negociaciones auspiciadas por Omán parecían activas antes del ataque.

Desde el punto de vista estratégico, la operación no puede entenderse solo como una respuesta a un programa nuclear. El análisis planteado en La Base sostiene que los objetivos estadounidenses e israelíes incluían el desmantelamiento del programa de misiles balísticos iraní, la ruptura de su red de alianzas regionales —el llamado “eje de la resistencia”— y la consolidación de un nuevo equilibrio favorable al proyecto israelí en la región. En otras palabras, una redefinición del mapa de poder en Oriente Medio.

La reacción internacional revela las fracturas del sistema global. China condenó el uso de la fuerza y pidió respeto a la soberanía iraní, coordinando posiciones con Rusia. La Unión Europea llamó a la desescalada, pero centró su discurso en exigir a Irán el abandono de sus programas estratégicos, sin condenar explícitamente la ofensiva inicial. Este alineamiento sugiere que, a diferencia de la invasión de Irak en 2003, no hubo fractura visible en el bloque occidental.

En el plano interno iraní, la muerte del líder supremo activó el mecanismo constitucional para la formación de un consejo provisional hasta la elección de un nuevo líder por la Asamblea de Expertos. Sin embargo, el impacto político dependerá de la capacidad del sistema para mantener cohesión frente a la presión externa. Históricamente, las agresiones militares han tendido a fortalecer dinámicas de cierre interno más que a producir cambios de régimen inmediatos.

El escenario abierto en 2026 difiere del de 2025 por un elemento clave: la participación directa y desde el primer momento de Estados Unidos, fijando objetivos estratégicos máximos. La exigencia de desmantelar no solo el programa nuclear, sino también la capacidad de disuasión convencional y las alianzas regionales, equivale a una demanda de rendición estratégica.

En términos estructurales, la guerra pone en cuestión el papel del derecho internacional y de las instituciones multilaterales en un contexto donde las potencias actúan por fuera de marcos negociados. También reactiva un dilema central para los Estados no alineados: la utilidad de desarrollar capacidades de disuasión frente a intervenciones externas.

La evolución del conflicto dependerá de varios factores: la duración de la campaña aérea, la efectividad de las represalias iraníes, la estabilidad del mercado energético y la disposición de actores como China o Rusia a implicarse más allá del plano diplomático. Por ahora, lo que comenzó como un ataque quirúrgico se perfila como una guerra regional con implicaciones globales.

Oriente Medio vuelve a situarse en el centro de la geopolítica mundial, no como escenario periférico, sino como tablero donde se redefine el equilibrio entre hegemonía, disuasión y multipolaridad.

“Trump e Israel también arriesgan mucho con esta locura”

En una entrevista de Sergi Picazo con el periodista Rafel Poch para la revista «Critic», éste plantea una tesis fuerte y coherente: la guerra contra Irán no es un episodio aislado, sino parte de una estrategia más amplia para frenar el declive de la hegemonía estadounidense frente al ascenso de China. Desde esa mirada, los frentes de Venezuela, Ucrania e Irán formarían parte de un mismo conflicto global.

El punto de partida es la idea de que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, ya no se mueve dentro del marco del derecho internacional, sino bajo una lógica abierta de fuerza. El asesinato de dirigentes enemigos en medio de negociaciones sería la prueba de que las garantías diplomáticas han perdido valor. En ese contexto, instituciones como la Organización de las Naciones Unidas aparecen debilitadas, comparadas incluso con la fallida Sociedad de Naciones. La Corte Penal Internacional y figuras como Francesca Albanese serían ejemplo de esa impotencia frente a conflictos como Gaza.

Según el entrevistado, la clave estructural es el ascenso de China. Occidente esperaba que la integración global subordinara a Pekín, pero ocurrió lo contrario: China se fortaleció, mantuvo su autonomía y expandió su influencia económica sin recurrir a la vía militar. Ante esa pérdida relativa de poder, Washington habría optado por el recurso que aún domina: la superioridad militar. Desde el “pivot to Asia” hasta los aranceles de Trump, la estrategia sería contener a China directa o indirectamente.

En ese marco se inscribe Ucrania. Ignorar los intereses rusos y ampliar la OTAN habría empujado a Moscú hacia una alianza más estrecha con Pekín. Documentos como los de la RAND Corporation habrían anticipado la estrategia de “sobre extender” a Rusia. Cuando la guerra no produjo la “derrota estratégica” esperada, Estados Unidos habría intentado separar frentes: trasladar parte del peso ucraniano a Europa y concentrarse en Irán, considerado el eslabón más débil del eje China-Rusia-Irán.

Sobre el programa nuclear iraní, el entrevistado sostiene que el problema no es la bomba en sí. Recuerda el acuerdo de 2015, el Plan de Acción Integral Conjunto, abandonado por Trump pese a que establecía límites verificables. Desde esa óptica, el objetivo real sería geopolítico: impedir la consolidación de corredores euroasiáticos donde Irán es pieza clave, tanto energética como logísticamente.

Para Israel, el ataque tendría una dimensión existencial y expansiva. Se menciona incluso la idea del “Gran Israel” y el respaldo ideológico de figuras como Mike Huckabee. En el plano interno estadounidense, la guerra también podría leerse como cálculo político de cara a elecciones de medio mandato.

El texto cuestiona que la demostración de fuerza militar sea señal de fortaleza estratégica. Más bien la presenta como síntoma de un poder en crisis que recurre a la violencia para sostener su posición. Aun así, descarta una invasión terrestre de Irán por el precedente de Irak y por la capacidad iraní de desgaste con misiles y ataques regionales, lo que podría derivar en una guerra ampliada en el Golfo.

China aparece como actor central: Irán es socio energético clave y pieza de la Nueva Ruta de la Seda. Un colapso iraní afectaría directamente a Pekín. Sin embargo, se sugiere que ni China ni Rusia parecen dispuestas a implicarse militarmente de forma directa, lo que dejaría a Irán relativamente aislado.

Finalmente, sobre el dilema de la izquierda frente a un régimen represivo atacado por una potencia extranjera, el entrevistado rechaza que el motivo del ataque sean los derechos humanos y sostiene que el cambio de régimen forzado no es una vía emancipadora. Cita al analista Trita Parsi para señalar que la intervención externa suele cerrar las vías de reforma interna y generar más desesperación.

En conjunto, la entrevista dibuja un escenario de alta inestabilidad: una hegemonía occidental en crisis, instituciones multilaterales debilitadas y un riesgo real de guerra regional con implicaciones globales. Trump e Israel, concluye, estarían apostando fuerte en una jugada que podría reforzarlos políticamente… o volverse en su contra.

Ni amenaza nuclear inminente ni defensa de la libertad

Po r su parte, la analista Olga Rodríguez sostiene que el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán no responde ni a una amenaza nuclear inminente ni a la defensa de la libertad del pueblo iraní, sino a una estrategia de poder mucho más amplia.

Desde el punto de vista jurídico, lo define como un “crimen de agresión” según el derecho internacional. Rechaza la etiqueta de “ataque preventivo” usada por el Gobierno de Benjamín Netanyahu y por parte de la prensa europea, y subraya que Irán no estaba a punto de lanzar un ataque. Recuerda además que Israel sí posee armamento nuclear, mientras que Irán no, y que el argumento de la supuesta bomba iraní es una narrativa que Netanyahu repite desde los años noventa.

Para la periodista, el objetivo real es reforzar la hegemonía regional israelí y consolidar su proyecto colonial, en un contexto marcado por la devastación en Gaza y la expansión sobre territorios palestinos y sirios. Washington, bajo la presidencia de Donald Trump, actuaría como principal respaldo de esa estrategia, entendiendo a Israel como pieza clave para garantizar sus intereses en Oriente Medio. La Unión Europea —con figuras como Kaja Kallas— y potencias como Alemania también aparecen retratadas como alineadas con esa lógica.

Rodríguez sitúa el petróleo y el gas en el centro del conflicto. Irán controla junto a Omán el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de crudo, y posee enormes reservas energéticas, incluido el yacimiento compartido South Pars-North Dome con Catar. Además, es proveedor relevante de China —China— en transacciones que no utilizan el dólar. Según el análisis, Estados Unidos busca asegurar el control de rutas, precios y flujos energéticos, reforzar su moneda y contener la expansión china. En ese marco se insertan también acciones previas contra Venezuela y otras operaciones militares recientes.

El texto establece un paralelismo con la invasión de Irak en 2003, cuando se usó el argumento de las armas de destrucción masiva para justificar una guerra ilegal. Recuerda que en 2015 se firmó un acuerdo nuclear con Irán que fue abandonado por Trump en 2018, pese a que Teherán cumplía con restricciones y supervisión internacional. De hecho, señala que los bombardeos actuales se producen en un momento en que las negociaciones mediadas por Omán mostraban avances, no retrocesos.

También cuestiona la retórica de la “liberación” del pueblo iraní, señalando que ni las intervenciones en Irak, Libia o Afganistán trajeron más derechos ni estabilidad. Advierte que Israel tendría incluso un candidato preferido para un eventual cambio de régimen: Reza Pahlavi, hijo del último Sha, alineado con Tel Aviv.

En cuanto a los riesgos, Rodríguez alerta de una escalada regional de consecuencias imprevisibles: cierre del estrecho de Ormuz, disparada del precio del crudo, mayor fragmentación interna en Irán y expansión del conflicto. Cita al académico iraní Hamid Dabashi, quien interpreta la ofensiva como un intento de provocar división interna y debilitar al país para facilitar la consolidación territorial israelí y un orden regional favorable a sus intereses.

En síntesis, el análisis plantea que la guerra no se explica por seguridad nuclear ni por derechos humanos, sino por hegemonía, recursos estratégicos y reconfiguración del equilibrio global en un contexto de disputa con China y de crisis del orden internacional.

Un escenario de alto riesgo

Las tres miradas coinciden en señalar el paralelismo con Irak en 2003: la construcción de una narrativa sobre armas de destrucción masiva o amenazas inminentes como antesala de una intervención mayor. También comparten escepticismo respecto a la retórica de la “liberación” del pueblo iraní. La experiencia de Irak, Libia o Afganistán demuestra que los cambios de régimen inducidos externamente no han producido estabilidad ni ampliación de derechos.

Existen, no obstante, matices. La Base enfatiza la dimensión militar-operativa y la correlación de fuerzas regional. Poch subraya la crisis estructural de la hegemonía estadounidense y la centralidad del factor chino. Rodríguez pone el foco en la ilegalidad de la ofensiva, la lógica colonial israelí y la disputa por recursos estratégicos.

En conjunto, los tres análisis dibujan un escenario de alto riesgo. El cierre o restricción del estrecho de Ormuz podría disparar los precios del crudo y afectar la economía mundial. Una fragmentación interna iraní podría desestabilizar aún más el Golfo. Y la implicación indirecta de potencias como China o Rusia consolidaría la dimensión global del conflicto.

Más allá de la narrativa nuclear, la guerra parece inscribirse en una transición sistémica: la tensión entre un orden internacional moldeado por la primacía occidental y un mundo cada vez más multipolar. Oriente Medio vuelve a ser el epicentro donde se cruzan hegemonía, energía y disuasión. Lo que está en juego no es solo el equilibrio regional, sino la arquitectura misma del poder global en el siglo XXI.

Fuentes:

  • La guerra del Medio Oriente. La Base 2/3/26
  • El ataque ilegal de Israel y EEUU contra Irán no tiene que ver con el programa nuclear ni con la libertad– Olga Rodríguez. elDiario.es 1/3/26
  • “Trump e Israel también arriesgan mucho con esta locura” Entrevista de Sergi Picazo con Rafael Poch para la revista «Critic»). 02/03/2026

Manual del esclavo voluntario: Por qué el hambre hoy vota por su verdugo

Por JoseSo (José Solano-Saborío)

Hay una imagen que recorre América Latina como una epidemia: el árbol que, viendo venir al leñador, vota por el hacha porque el mango está hecho de madera. Nos convencieron de que el verdugo es un «aliado» solo porque usa nuestro mismo lenguaje de frustración. Es la ironía más cruel de nuestra era: ver a personas que, no tienen seguro si pagar la luz o el diario de comida, defendiendo a capa y espada el derecho del banquero a llevarse hasta las migajas del pan.

Empezamos viendo a Chile, donde el miedo al caos fue el fertilizante para que discursos autoritarios de un heredero de Pinochet prometieran un orden que solo protege los activos de la élite. Seguimos con Ecuador, entregando la soberanía a grupos que ven lo público como un estorbo para el negocio privado. En Argentina, el experimento es casi quirúrgico: un liderazgo que grita «libertad» mientras le arrebata el medicamento al jubilado, vendiendo la idea de que el sacrificio del pobre es el combustible necesario para el yate del rico al que sirve el loquito Milei. Y en El Salvador, la seguridad se ha vuelto la moneda de cambio de Bukele para hipotecar la democracia, donde el ciudadano aplaude sus propias cadenas mientras los derechos fundamentales se vuelven un lujo que el trabajador de a pie ya no puede pagar, sin solucionar, en ningún caso, la pobreza extrema y la desigualdad.

¿Cómo nos hicieron esto? No fue por accidente. Es el triunfo de una Programación Neurolingüística aplicada al asco social. ¿Cómo? es, básicamente, un hackeo emocional: consiste en repetir palabras «llave» para que tu cerebro deje de razonar y solo reaccione desde la víscera. Un ejemplo descarado lo vivimos cada miércoles en Zapote con Rodrigo Chaves y Laura Fernández: cuando usan etiquetas como «dictadura perfecta» para atacar a las instituciones o «prensa canalla» para anular cualquier crítica. No están describiendo la realidad, están instalando un «chip» en tu cabeza para que vos mismo pidas que quiten los controles que te protegen del abuso de poder. Te convencen de que el árbitro es el enemigo para que no veás que el capitán de su equipo se está robando el balón.

Y aquí caemos en la contradicción más absurda y dolorosa: el pobre que se convierte en el guardaespaldas voluntario de la bóveda del millonario. Es el fenómeno del «guardaespaldas del patrón«: personas que viven en precarios o que llegan a fin de mes haciendo milagros, pero que salen a redes sociales a defender que se le bajen los impuestos a las grandes corporaciones o que se desmantele la Caja. Se han vuelto expertos en defender intereses que nunca los invitarán a su mesa. Es como ser el ratón que aplaude cuando el gato quita las leyes de protección de roedores, convencido de que, si el gato es «libre«, algún día lo invitará a cenar en lugar de comérselo.

En nuestra Costa Rica, este populismo de modales bruscos, violencia verbal y testosterona digital nos está programando para odiar al vecino que tiene un poquito más, mientras adoramos al magnate que nos quita lo poco que nos queda. Nos dicen que el Estado social de derecho es un «gasto» para que no notemos que lo que quieren es privatizar hasta el aire que respiramos.

Es hora de despertar del trance. Ser pobre y defender a ultranza a un millonario con ínfulas de mesías no es una postura política, es un error de cálculo emocional provocado por el hambre y el hartazgo. No seas el pavo que celebra que adelantaron la Navidad; recordá que en esa fiesta, vos no vas a la mesa, vos sos el plato principal.

Postdata de JoseSo: La manipulación es tan perfecta que terminás odiando al que te quiere ayudar y amando al que te está desplumando… ¿Ya revisaste quién sostiene el mango del hacha que estás aplaudiendo?

Una operación estratégica de alcance aun desconocido

Juan Carlos Cruz Barrientos para SURCOS*

La ofensiva lanzada este 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán marca un punto de inflexión en la crisis de Oriente Medio. No se trata de un episodio más en la prolongada tensión entre Teherán y Tel Aviv, sino de una operación de alcance estratégico que transforma un conflicto de fricción permanente en un escenario de confrontación abierta y regionalizada.

Según las informaciones disponibles, los ataques han tenido como objetivo infraestructura militar y capacidades estratégicas iraníes, con el propósito declarado de debilitar su potencial ofensivo y contener su influencia regional. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: lanzamiento de misiles contra territorio israelí y contra instalaciones militares estadounidenses en varios países del Golfo. Este elemento es clave, porque desplaza el conflicto más allá del eje bilateral y lo convierte en un enfrentamiento multinivel.

La extensión geográfica ya es evidente. Se han reportado acciones o alertas en países como Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, donde existen bases militares estadounidenses. Esto implica que cualquier represalia iraní no solo golpea a Israel, sino también a la arquitectura militar occidental desplegada en la región. El conflicto, por tanto, deja de ser localizado y se proyecta sobre todo el sistema de seguridad del Golfo.

Un segundo nivel de riesgo proviene de los actores no estatales aliados de Teherán. Organizaciones como Hezbollah en Líbano y los hutíes en Yemen podrían activar frentes adicionales, abriendo una guerra por delegación que multiplique los focos de violencia. La experiencia de los últimos años demuestra que estas redes tienen capacidad de operar de forma coordinada o autónoma, lo que complica cualquier intento de contención rápida.

El impacto económico global tampoco es menor. Una escalada sostenida pone en riesgo el tránsito energético por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del comercio mundial de hidrocarburos. Cualquier interrupción significativa en ese corredor elevaría los precios del petróleo, afectaría cadenas logísticas y presionaría economías ya tensionadas por la desaceleración global. El cierre parcial de espacios aéreos y la cancelación de vuelos en la región son señales tempranas de esa perturbación sistémica.

En el plano diplomático, la crisis reconfigura posiciones. China ha llamado al cese inmediato de hostilidades, consciente de que su estabilidad energética y sus rutas comerciales dependen en buena medida de la región. Arabia Saudí, por su parte, enfrenta un dilema estratégico: equilibrar su rivalidad histórica con Irán con la necesidad de evitar una guerra total que desestabilice el Golfo.

En términos estratégicos, el alcance de este ataque radica en tres dimensiones. Primero, consolida una confrontación directa entre Estados con capacidad militar significativa, lo que eleva el umbral de riesgo respecto a conflictos previos de baja intensidad. Segundo, internacionaliza el escenario al involucrar bases, alianzas y corredores comerciales vitales. Tercero, introduce una variable de imprevisibilidad asociada a actores armados no estatales que pueden expandir el teatro de operaciones.

La pregunta central ya no es si habrá consecuencias regionales, sino cuán profundas y prolongadas serán. Si la lógica predominante es la de la disuasión limitada, podría abrirse un espacio para la negociación indirecta tras una fase de demostración de fuerza. Pero si se impone la lógica de la represalia acumulativa, Oriente Medio podría ingresar en un ciclo de confrontación abierta con implicaciones económicas y geopolíticas globales.

Estamos, en suma, ante un episodio que rebasa el plano táctico y se instala en el terreno de la disputa estratégica por el equilibrio de poder regional y por la arquitectura de seguridad internacional. Lo que ocurra en los próximos días definirá si esta ofensiva será recordada como un golpe puntual de alto impacto o como el inicio de una nueva fase de guerra extendida en el corazón energético del mundo.

*Resumen basado en varias fuentes.

Hacia una nueva Costa Rica

Por Arnoldo Mora

Como bien sabemos, la campaña electoral recién pasada culminó con el triunfo arrollador (en las urnas, es decir, en los votos emitidos, pero no así en el padrón electoral, que nos da el número de ciudadanos con derecho a votar, ejerzan o no ese derecho) de la candidata oficial y su partido. Esta campaña debe ser analizada con especial atención, pues no es una campaña más como las que se sucedieron ininterrumpidamente desde que la Constitución Política de 1949 rige la marcha de la política nacional. Esta campaña representa un salto cualitativo en nuestra historia política, lo cual significa que, a partir de ahora, viviremos una Costa Rica inédita, una Costa Rica que no tiene marcha atrás, nos guste o no nos guste. Habitualmente hemos hablado de que el Estado Social de Derecho está en juego, por lo que las fuerzas sociales y políticas del país se dividen entre quienes lo defienden e, incluso, desean ampliarlo y quienes lo combaten. Estos últimos emplean para lograr sus objetivos, en no pocas ocasiones, métodos autoritarios que rozan la Constitución, como en esta campaña, en que se incrementó el choque entre los dos polos ideológicos; por lo que se desarrolló con una confrontación en que, en no pocas ocasiones, afloraron los insultos y amenazas de agresión física, sobre todo, a través de las redes sociales.

En mi opinión, esta polarización tiene una raíz nueva que va más allá de la anteriormente mencionada. Es el contrato social básico en que se funda nuestra vida republicana, el que se ha roto tan hondamente que alcanza los orígenes mismos de la creación del Estado Nación, desde los ya los lejanos días de Don Braulio Carrillo y la Guerra de la Liga (1835), la segunda guerra civil de nuestra historia patria. Esta guerra civil que enfrentó a San José con las otras provincias vecinas y les infligió una derrota de la cual nunca se repusieron, trajo como consecuencia que la creación del Estado Nación convirtió al ganador en epicentro de la vida política, cultural y económica de la naciente nación. Poco a poco y de manera inexorable San José se fue engullendo a las ciudades vecinas, hasta el punto de que la GAM no es hoy más que un vecindario de San José. Pero ahora lo que debemos preguntarnos es qué tipo de nación queremos ser en la nueva era, en cuyos dinteles los más recientes eventos políticos nos han puesto. Comencemos por indagar qué pasó en el resto del país, ese que yo llamo LA OTRA COSTA RICA, esa Costa Rica que no gozó en el mismo grado de los beneficios que implica la concentración prácticamente omnímoda y, con ello, el disfrute del poder estatal.

Sin embargo, no deja de ser paradójico que la élite gobernante haya entregado las provincias costeñas al capital extranjero, especialmente de origen anglosajón. En concreto, con los liberales como D. Bernardo Soto, gran parte de la, hasta entonces inhóspita región del Caribe, fue entregada en las codiciosas manos del empresario inglés Minor Keith. Posteriormente, la situación se agravó con la construcción del ferrocarril, que indujo a los ingleses a traer trabajadores chinos, italianos y, particularmente, jamaiquinos en condiciones que rayaban en la esclavitud. Posteriormente se instaló la Compañía Bananera que, luego de la huelga de 1934, se trasladó a las regiones del Sur de Puntarenas (popularmente conocida como “Zona Bananera”). Todo el país que no fuera lo que hoy es la GAM se convirtió en la periferia de ésta, se entregó a las empresas transnacionales y la jurisdicción del Estado Nacional se redujo – y con ello la democracia real – a un mero formalismo. Porque sin soberanía no hay democracia real. El vacío dejado por el Estado Nación está siendo hoy en día llenado por la penetración de las mafias del narcotráfico. Éste se lleva a cabo actualmente por vía marítima. En concreto, en aguas del Océano Pacífico va hacia los Estados Unidos un 85% de la droga proveniente de los países de Sur América, porque el país del Norte, albergando tan sólo el 5% de la población mundial, consume un 30% de ese maléfico producto. Por su parte, desde nuestras costas del Caribe se trafica la droga hacia Europa, que consume 20% de la droga del mundo entero.

Lo dicho constituye el trasfondo de lo que ha pasado en la campaña recién pasada en las provincias costeñas. Como el chavismo no se ha organizado como un partido que merezca el calificativo de tal, sino que no pasa de ser un conglomerado heterogéneo unido tan sólo por el culto a un caudillo, el actual presidente Rodrigo Chaves, su candidata Laura Fernández buscó y logró concretar un acuerdo político con los pastores evangélicos de la región, dado que en las dos provincias porteñas ya los católicos son minoría. Esa alianza, coyuntural por el momento, nos recuerda el régimen político imperante durante los siglos de la Colonia entre el clero católico y la Corona Española, llamado en sociología de la religión “régimen de cristiandad”; según el cual el clero recibía privilegios del Estado a cambio de una lealtad acrítica. El gran perdedor de este pacto fue Fabricio Alvarado, quien había sido un furgón de cola del gobierno, hasta el punto de que en la nueva configuración de la Asamblea Legislativa su partido ni siquiera logró sacar un diputado. Esto explica el triunfo arrollador logrado por el chavismo que llevó como candidata, hasta hace poco una figura anodina en el ámbito político, que fue impuesta a dedo por el propio presidente Chaves. Quienes votaron por el Partido Pueblo Soberano no lo hicieron por Laura Fernández sino por Rodrigo Chaves, el gran triunfador de esta campaña. Por lo cual mucho me temo que nos estemos encaminando hacia un régimen caudillista, que tratará de impulsar aquellas reformas a la Constitución que lo faculten a gobernar a su gusto y talante. Lo que está en juego no es sólo la democracia, sino el régimen republicano forjado por nuestros próceres en el siglo XIX.

Frente a tan amenazante perspectiva, sólo cabe como alternativa patriótica el forjar la unión de todos aquellos que creemos que, en una crisis como la actual, no basta con defender el estado social de derecho que reproduzca tan sólo nuestra actual democracia representativa; hay que ir más allá en vistas a lograr poner las bases políticas para crear una democracia directa, popular y participativa. Para ello se debe comenzar por hacer un trabajo político en las zonas donde el chavismo se ha arraigado. No se trata solamente de que el Estado central asuma un papel protagónico para resolver a corto plazo los graves problemas que, dado el atraso en que con sistemática negligencia los han tenido los gobiernos anteriores, incluido el actual. Como primer paso se debe promover una organización desde las bases populares. En esto los partidos políticos deben jugar un papel protagónico; por lo que deben dejar de ser tan sólo aparatos burocráticos que consumen los descomunales recursos de la deuda política en hacer una contienda electoral que tiene más de “marketing” que de campaña masiva de formación cívica. Es en la sociedad civil donde se juega el futuro de la democracia. Sólo con una organización que desarrolle la conciencia cívica de toda la población y la implique en sus luchas, se logrará la construcción de una democracia viva. Sólo así será posible superar el clientelismo. Los dirigentes políticos de las zonas periféricas, especialmente de las municipalidades, no deben comportarse como mendigos pidiendo limosnas a quienes gobiernan desde la GAM, sino como ciudadanos que ejercen sus derechos constitucionales en igualdad de condiciones. Los derechos no se mendigan, sólo se logran mediante organización y luchas comunales. La democracia comienza desde abajo. La democracia real debe llegar hasta el último rincón de la Patria.

Una visión del sur: Los riesgos de un mundo que se derrumba…

Gilberto Lopes
San José, 27 de febrero de 2026

El mundo corre inmensos riesgos. “Nunca, desde la Segunda Guerra Mundial, la situación geopolítica y militar global había sido tan peligrosa”, estiman los brasileños Mauricio Bustani, exdiplomático, y el economista Paulo Nogueira Batista Jr., director del New Development Bank (NDB), el banco de los BRICS, entre 2015 y 2017.

Bustani y Batista Jr. pasan revista al escenario internacional y a algunos desafíos que la situación representa para Brasil, en un artículo publicado el pasado 26 de enero. Exembajador de Brasil en Londres y París, Bustani era el director general de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) cuando la administración Bush montaba su campaña contra el gobierno de Sadam Hussein, en Irak, al que acusaba de poseer armas de destrucción masiva.

Elegido para el cargo en 1997 y reelegido en 2001, fue destituido en abril del 2002 cuando la presión del gobierno norteamericano logró una votación mayoritaria en ese sentido: 48 a 7, con 43 abstenciones. Abstenciones a las que Bustani atribuyó a la falta de un apoyo explícito del gobierno brasileño de Fernando Henrique Cardoso y del canciller Celso Laffer. Los países de América Latina, Asia y África pensaron que Brasil veía con reservas mí desempeño y, a última hora, se abstuvieron, dijo Bustani.

Bustani negociaba con el gobierno iraquí su incorporación a la OPCW, otorgando así acceso a los inspectores de la organización al supuesto arsenal de armas químicas, de cuya existencia dudaba.

Pero Bush ya preparaba la invasión de Irak y no le interesaba la gestión de Bustani. Por el contrario, el 5 de febrero del año siguiente –un mes antes de la invasión– hizo que su secretario de Estado, el general Colin Powell, hiciera una dramática presentación de “documentos” y “pruebas” en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –falsas, como sabemos hoy– justificando el ataque que ocurriría el mes siguiente.

La tradición imperial norteamericana

La principal fuente de amenazas y agresión en este escenario es bien conocida, aseguran. Sin embargo “sería un error atribuir la responsabilidad de todo lo que está sucediendo actualmente únicamente a Donald Trump. El ‘factor Trump’ es temporal, mientras que el problema es esencialmente estructural y, por lo tanto, duradero”.

Bustani recordó más tarde –en entrevista a un diario brasileño–, que son, sobre todo, los presidentes demócratas “los responsables de las grandes guerras desatadas por los norteamericanos”. El imperio norteamericano no da tregua: Obama, responsable del mayor número; Clinton, el que decidió apoyar la ampliación de la OTAN hacia el este, violando los acuerdos logrados entre Gorbachov y Reagan para poner fin a la Guerra Fría.

El fenómeno Trump debe verse como la reacción de una superpotencia en decadencia que ya no puede mantener su hegemonía global respetando las reglas de una competencia económica organizada de forma ordenada”. Con Trump, el poder imperial simplemente “se quitó las máscaras”. En un mundo donde China, Rusia y el Sur global se hacen oír, “desenmascaran su verdadero rostro y pierden los modales”.

Irán y Ucrania

En la otra entrevista –concedida al periodista Leão Serna, publicada en el diario conservador Folha de São Paulo el pasado 21 de febrero–, Bustani se refirió a la perspectiva de una guerra contra Irán y al escenario europeo, luego de la invasión rusa a Ucrania.

Estados Unidos repite hoy acusaciones contra un supuesto plan iraní para hacerse de armas atómicas. Plan que Irán niega. Cuyo desarrollo estuvo, además, bajo control del Organismo Internacional de Energía Atómica de Naciones Unidas hasta que Trump rompió los acuerdos con el gobierno iraní durante su primer mandato y se puso fin a esa vigilancia.

Hay señales de que el régimen iraní solo sobrevive gracias a una represión brutal, dijo el periodista.

Estás equivocado, contestó Bustani. Esa es una historia mal contada, es la visión de Occidente. Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, es inspeccionado regularmente por la Agencia Internacional de Energía Atómica, pero sigue siendo demonizado, afirmó. “No creo que vaya a ocurrir una rebelión interna, como dice al prensa occidental”.

Serna le preguntó también cuál sería la próxima víctima de Putin, luego del ataque a Ucrania.

No habrá, afirmó Bustani. Esta amenaza “es una creación europea”. “¿Ud. cree que Putin va a invadir Londres y París? ¿Alguien, con conciencia política, puede imaginar eso?”.

El periodista insistió: creo que va a invadir los países bálticos.

¡Jamás! Ya habrían invadido. ¿Por qué lo harían? No lo necesitan. Europa no lo entiende. Rusia siempre quiso ser europea.

Para Bustani, Trump quiere una solución para ese conflicto porque no hay forma de que Ucrania pueda ganar.

La Doctrina Donroe

¿Qué puede hacer un país como Brasil frente a estos cambios en el escenario internacional? ¿Cómo resistir a la Doctrina Donroe, una actualización de la vieja Doctrina Monroe con la que, en 1823, un naciente Estados Unidos definió su política de “América para los americanos”? En ese intento por controlar el hemisferio –dice Bustani– Trump cuenta con el apoyo de Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile, Ecuador, Costa Rica, Honduras y El Salvador.

En Costa Rica, un asesor del nuevo gobierno, que asumirá en mayo próximo, ya sugirió reformar la constitución para permitir la instalación de bases militares norteamericanas en las costas del país y combatir el narcotráfico. Parece un paso lógico, después de que la actual Asamblea Legislativa aprobara el año pasado, por unanimidad, una reforma que permite extraditar a costarricenses a Estados Unidos.

El ataque a Venezuela y el intento de recolonizar el país debe despertar en Brasil y en otros países la preocupación por su capacidad de disuasión, advierten Bustani y Batista Jr. El secuestro del presidente Nicolás Maduro dejó en evidencia la ausencia de medios para esa defensa. Proponen, para eso, el desarrollo de una fuerte base industrial de defensa, el control de los recursos naturales, así como de las rutas de comercio por el Atlántico Sur. Y llegan a la conclusión de que es necesario reexaminar la participación del país en el Tratado de No Proliferación Nuclear.

En eso también el orden de posguerra, que solo reconoce como potencias nucleares a los cinco integrantes del Consejo de Seguridad, está completamente superado.

La última oportunidad de Occidente

La discusión sobre las perspectivas del nuevo orden internacional se extiende, naturalmente, por todo el mundo.

El presidente finlandés, Alexander Stubb, un ferviente partidario de la OTAN y que hoy Rusia considera representante de la extrema rusofobia que se extiende por Europa, se lamenta del fracaso de las esperanzas surgidas al final de la Guerra Fría, de un mundo unificado bajo las normas de la democracia y del mercado capitalista. “La era de la posguerra Fría es cosa del pasado”, asegura, en un artículo titulado “The West last chance”, publicado en Foreign Affairs en diciembre pasado.

Para Stubb, Occidente tiene una última oportunidad para preservar el orden liberal mundial. Para eso debe aprender a oír y promover reformas de las instituciones internacionales, de modo que reflejen de mejor manera el peso económico y político del Sur global y del Oriente global.

El académico y diplomático singapurense, Kishore Mahbubani, coincide con el visión de Stubb sobre el papel del Sur global. Desde su perspectiva, el Occidente y el Oriente luchan por conquistar el corazón y las mentes del Sur global. La razón es simple, asegura: ellos perciben que “el Sur global decidirá la dirección del nuevo orden mundial”.

Una invasión provocada

Mahbubani se refiere a la invasión rusa de Ucrania. Occidente insiste en que “no fue provocada”. Claro que Ucrania nunca atacó a Rusia –afirma– , pero muchos pensadores occidentales, “como el diplomático estadounidense George Kennan y el intelectual australiano Owen Harries, advirtieron hace décadas que la expansión de la OTAN hacia el este acabaría provocando una reacción violenta por parte de Rusia”.

Para Mahbubani, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó “una visión más matizada sobre la guerra en Ucrania cuando, en mayo de 2022, declaró: ‘Putin no debería haber invadido Ucrania. Pero no solo Putin es culpable. Estados Unidos y la UE también lo son. ¿Cuál fue el motivo de la invasión de Ucrania? ¿La OTAN? Estados Unidos y Europa deberían haber dicho: ‘Ucrania no se unirá a la OTAN’”.

Como sabemos, eso no ocurrió. Ocurrió todo lo contrario. Derrotada y desaparecida la Unión Soviética, Washington pensó que su hora había llegado. Que no tenía que dar cuenta de sus decisiones. Sin el tono estridente con que hoy Trump dice poder hacer lo que quiera en el mundo, Clinton decidió avanzar las líneas de la OTAN hacia las fronteras rusas, sin oír las advertencias sobre lo peligroso de esa decisión.

Invocando principios morales y compromisos con la democracia y los derechos humanos, tensaron también las relaciones con China. Creían estar del lado correcto de la historia, dice Mahbubani.

Pero, el pueblo chino “ha prosperado cuando han contado con un fuerte, un efectivo gobierno central que los gobierne sabiamente. Bajo la dirección del Partido Comunista el pueblo chino ha disfrutado de los mejores 40 años de desarrollo humano y social en 4.000 años de historia”.

Mahbubani concluye que Stubb tiene razón al pensar que “esta es la última oportunidad de Occidente para convencer al resto del mundo de que son capaces del diálogo, en vez del monólogo”.

Pero –agrega– para dialogar hay que oír. “Desgraciadamente, el 12% de la población que vive en Occidente no ha aprendido el arte de oír al restante 88% con los que comparte el planeta”.

Europa sueña otra vez con derrotar a Rusia

Mientras tanto, en Europa sube el tono de las voces que apuestan por continuar la guerra hasta la derrota de Rusia. “Hoy, Europa se rearma. Los países de la UE han pasado de invertir 214.000 millones de euros en defensa en 2021 a 326.000 millones en 2024”, dice una corresponsal del diario español El País en una nota sobre los cuatro años de la guerra, que se cumplieron el pasado 24 de febrero. Nos recuerda que la Unión Europea, “ha desembolsado unos 194 mil millones de euros para Ucrania” y tiene pendiente un préstamo por otros 90 mil millones.

Es inevitable pensar en cual sería el papel de la UE en el mundo si hubiese destinado alguna suma cercana a esa a proyectos de desarrollo, en Ucrania, en África, o en cualquier lugar del mundo. Pero eso es impensable.

“Nosotros debemos asumir toda posibilidad de incrementar la presión sobre la economía rusa y fortalecer la posición de Ucrania”, dijeron Rachel Reeves, ministra de Finanzas de Inglaterra y Elisabeth Svantesson, de Suecia, en un informe donde aseguran que la presión económica sobre Moscú, “está funcionando”.

Europa sueña con cumplir la misión a la que Alemania no pudo dar fin en los años 40 del siglo pasado. Hace ya años que su único plan es ganar la guerra, sin que prospere ni una sola iniciativa diplomática.

Cierro este texto el viernes 27 de febrero, cuando crecen las amenazas de otra guerra, con dramáticas consecuencias, fáciles de imaginar: el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, una decisión que Trump ha reivindicado como únicamente suya.

Ante esta realidad, Mahbubani no pierde las esperanzas: –Si el ensayo de Stubb despierta un proceso de escucha en Occidente, especialmente en Europa, habrá servido para un fin útil, afirma.

No parece, en todo caso, estar ocurriendo así. Occidente no parece oír la advertencia de Stubb, él mismo un entusiasta del esfuerzo militar y económico por derrotar a Rusia. Occidente está desperdiciando su “última oportunidad”. El riesgo que corremos es que el resto del mundo tampoco tenga otra…


NOTAS

El artículo, titulado “If you want peace…”, publicado el pasado 26 de enero, puede ser visto aquí: https://eng.globalaffairs.ru/articles/peace-bustani-batista/

La entrevista a Bustani puede ser vista aquí: https://www1.folha.uol.com.br/amp/ilustrissima/2026/02/bustani-diz-que-trump-mente-sobre-risco-nuclear-do-ira-e-repete-bush-no-iraque.shtml

El artículo de Alexander Stubb, titulado “The West last chance”, puede ser visto aquí: https://www.foreignaffairs.com/united-states/wests-last-chance

El artículo de Kishore Mahbubani, titulado “The dream palace of the West”, publicado en febrero, puede ser visto aquí: https://www.foreignaffairs.com/united-states/dream-palace-west?utm_medium=newsletters&utm_source=fatoday&utm_campaign=Ukraine%20and%20the%20New%20Way%20of%20War&utm_content=20260220&utm_term=EDZZZ006ZX

La verdad sobre el Estado de la Unión de Trump

Senador Bernie Sanders*

Muchas gracias por acompañarme. Permítanme decir unas palabras sobre algunas de las mentiras y distorsiones que el presidente Trump hizo anoche en su discurso sobre el Estado de la Unión. Y no se preocupen, a diferencia de Trump, no voy a extenderme durante una hora y 47 minutos. Será bastante más corto que eso.

Anoche, como recordarán, el presidente Trump afirmó, cito: “Miembros del Congreso y compatriotas estadounidenses, nuestra nación ha vuelto. Más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”. Fin de la cita. Bueno, debo admitir que Trump acertó a medias. Él y sus amigos multimillonarios son, en efecto, más ricos que nunca. Desde que es presidente, como resultado de un nivel sin precedentes de cleptocracia, la familia de Trump es ahora 4.000 millones de dólares más rica que antes de que fuera elegido. Sin mencionar el avión de 400 millones de dólares que recibió como regalo de la familia real de Qatar. Además, la clase multimillonaria en su conjunto está obteniendo resultados increíblemente favorables bajo Trump.

Desde su elección, los multimillonarios han visto un aumento de 1,5 billones de dólares en su riqueza. Eso es realmente extraordinario.

El resultado es que ahora tenemos más desigualdad de ingresos y de riqueza que en cualquier otro momento de la historia de nuestra nación. Pero mientras las personas más ricas están prosperando de manera extraordinaria, sorpresa, sorpresa, esto es lo que Trump no mencionó.

Hoy en Estados Unidos, más del 60% de nuestra población vive al día, con millones de estadounidenses luchando por poner comida en la mesa, pagar la vivienda, la atención médica, el cuidado infantil, la educación y otras necesidades básicas de la vida. 60% de nuestra gente viviendo al día. Trump simplemente se olvidó de hablar de eso. Hoy en Estados Unidos, más de 20 millones de hogares están destinando más de la mitad de sus ingresos limitados a la vivienda y casi 800.000 personas no tienen hogar.

Hoy en Estados Unidos, el 21% de nuestros adultos mayores intenta sobrevivir con menos de 15.000 dólares al año. Intenten hacerlo. Intenten sobrevivir con 15.000 dólares al año. Y casi la mitad de los trabajadores mayores no tiene ningún ahorro para la jubilación. Hoy en Estados Unidos, cientos de miles de jóvenes brillantes no pueden costear la universidad y más de 40 millones están lidiando con niveles escandalosos de deuda estudiantil. Hoy en Estados Unidos tenemos una de las tasas más altas de pobreza infantil entre los países principales del mundo. Ahora bien, si esa es la economía en auge, la mejor economía en la historia de la humanidad, si eso es de lo que Trump está hablando, que Dios nos ayude.

Además, sobre otro tema, Trump dijo anoche que quiere, cito: “Detener a los extranjeros ilegales y a otras personas no autorizadas de votar en nuestras sagradas elecciones estadounidenses, donde el fraude es desenfrenado”. Fin de la cita, según Donald Trump.

Para empezar, me parece interesante que Trump hable de nuestras elecciones sagradas. Este es el mismo hombre que, después de las elecciones de 2020, fue grabado presionando por teléfono al secretario de Estado de Georgia para, cito, “encontrar 11.780 votos”, fin de la cita, para poder revertir el resultado. Supongo que esa elección en Georgia no era tan sagrada. Este es el mismo hombre que provocó una insurrección violenta el 6 de enero de 2021 para intentar revertir una elección que perdió y permanecer en el poder. Y a pesar de más de 60 casos judiciales que dictaminaron lo contrario, sigue afirmando que ganó las elecciones de 2020 y que le fueron robadas.

Este hombre que dice que nuestras elecciones son sagradas todavía no ha afirmado que no buscará un tercer mandato, a pesar de que eso es claramente inconstitucional. La Constitución limita a las personas a dos mandatos.

Pero aquí está la verdad sobre nuestras elecciones.

A pesar de que 154 millones de estadounidenses en los 50 estados votaron en la última elección, el fraude electoral en nuestro país es extremadamente raro. Incluso la base de datos de delitos electorales de la conservadora Fundación Heritage, partidaria de Trump, registró solo 24 casos de no ciudadanos votando en elecciones estadounidenses entre 2003 y 2023.

Cientos de millones de votantes en un período de 21 años, 24 casos de no ciudadanos votando. Eso no es precisamente una crisis. Pero esa gran mentira de que millones y millones de personas indocumentadas están votando es la base del SAVE Act, una legislación que efectivamente obligaría a cada estadounidense a presentar un pasaporte o un certificado de nacimiento para registrarse para votar. Así que detengámonos un momento. ¿Tiene usted pasaporte? Algunos sí. Muchos no. ¿Tiene su certificado de nacimiento? Francamente, yo no. ¿Cómo va a conseguir ese certificado? Pues bien, si no tiene pasaporte ni certificado de nacimiento, no podrá registrarse para votar. Eso despojaría de sus derechos a millones y millones de personas. Despojaría del derecho al voto a millones de mujeres que cambiaron su apellido después de casarse y cuyos documentos ya no coinciden, así como a millones de otros estadounidenses que simplemente no tienen pasaporte ni certificado de nacimiento.

Y luego está el tema de la inmigración del que Trump habló anoche, donde se jactó y cito: “Estamos deportando a criminales extranjeros ilegales de nuestro país en números récord y los estamos sacando de aquí rapidísimo”. Fin de la cita. Bueno, no exactamente la verdad. La realidad es que menos del 14% de las personas arrestadas por ICE en el primer año de Trump de regreso en el cargo tenían antecedentes de delitos violentos. El 86% no los tenía.

Pero la verdad es, como hemos visto en nuestras pantallas de televisión, que ICE está ocupando y aterrorizando ciudades estadounidenses, deteniendo a ciudadanos estadounidenses y solicitantes de asilo, derribando puertas sin el debido proceso, enviando a niños de cinco años a centros de detención y deportando ilegalmente a personas a países en los que nunca han estado, de manera horrífica.

También vimos los videos de agentes de ICE y de la Patrulla Fronteriza asesinando a Renee Good y Alexander Petty a sangre fría.

Anoche, el presidente Trump dijo que está trabajando para reducir drásticamente los costos de la atención médica. Bueno, podría haberme engañado. El llamado “gran y hermoso proyecto de ley” de Trump está dejando a 15 millones de estadounidenses, personas de bajos ingresos y de clase trabajadora, sin la cobertura de salud que tienen, mediante un recorte de un billón de dólares a Medicaid y a la Ley de Cuidado de Salud Asequible. Por cierto, el propósito de ese recorte es otorgar un billón de dólares en exenciones fiscales al 1% más rico.

Este año, como resultado de las acciones de Trump, las primas de los seguros de salud se han duplicado en promedio para 20 millones de estadounidenses bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible. Esa es una manera bastante extraña de reducir los precios de la atención médica y mejorar el sistema.

Anoche, Trump también afirmó que está poniendo fin al costo desorbitado de los medicamentos recetados como nunca antes había sucedido. Fin de la cita. Bueno, no exactamente. Este año, la industria farmacéutica anunció que aumentará los precios de más de 850 medicamentos recetados en Estados Unidos. Y, a pesar de lo que dice Trump, seguimos pagando, por mucho, los precios más altos del mundo por medicamentos recetados.

Permítanme concluir diciendo esto. El pueblo estadounidense entiende cada vez más que Donald Trump es un mentiroso patológico que representa los intereses de la clase multimillonaria y que está moviendo rápidamente a nuestro país hacia el autoritarismo.

El pueblo estadounidense también entiende que cuando permanecemos unidos y no dejamos que Trump y sus amigos nos dividan —y lo vimos en Minnesota, y lo estamos viendo en estados de todo el país— cuando hacemos eso, podemos y vamos a crear la nación que sabemos que podemos ser: un país basado en los principios de libertad, justicia y democracia.

Sigamos adelante juntos. Muchas gracias.

* Transcripción y traducción del discurso que puede verse en el enlace colocado al final.

Estos son los “datos duros” de la crítica de Sanders al informe de Donald Trump:

Primero, sobre concentración de riqueza y beneficios para multimillonarios:

La familia Trump sería 4.000 millones de dólares más rica desde que él asumió la presidencia.
– Trump habría recibido un avión valorado en 400 millones de dólares como regalo de la familia real de Qatar.
– Desde la elección de Trump, los multimillonarios habrían incrementado su riqueza en 1,5 billones (trillón) de dólares.
– Afirma que la desigualdad de ingresos y riqueza es la mayor en la historia del país.

Segundo, sobre condiciones socioeconómicas en Estados Unidos:

Más del 60% de la población vive “paycheck to paycheck” (al día, dependiendo del salario mensual).
– Más de 20 millones de hogares destinan más de la mitad de sus ingresos a la vivienda.
– Cerca de 800.000 personas están en situación de calle.
– 21% de las personas mayores sobreviven con menos de 15.000 dólares al año.
– Casi la mitad de los trabajadores mayores no tiene ahorros para la jubilación.
– Más de 40 millones de personas cargan con deuda estudiantil.
– Estados Unidos tendría una de las tasas más altas de pobreza infantil entre los países desarrollados.

Tercero, sobre fraude electoral:

154 millones de personas votaron en la última elección.
– Entre 2003 y 2023, la base de datos de delitos electorales de la
Heritage Foundation registró 24 casos de no ciudadanos votando.
– El período considerado fue de 21 años.

Cuarto, sobre inmigración y aplicación de la ley:

Menos del 14% de las personas arrestadas por ICE en el primer año de Trump tenían antecedentes por delitos violentos.
– 86% no los tenía.

Quinto, sobre salud y política fiscal:

El “gran proyecto de ley” de Trump implicaría un recorte de 1 billón de dólares a Medicaid y a la Ley de Cuidado de Salud Asequible.
– Ese recorte dejaría sin cobertura a 15 millones de personas.
– El objetivo sería financiar 1 billón de dólares en recortes fiscales para el 1% más rico.
– Las primas de seguros bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible se habrían duplicado para 20 millones de personas.
– La industria farmacéutica habría anunciado aumentos de precios en más de 850 medicamentos.

Fuente: https://youtu.be/W2qpYkLZxeY

Los embarazos políticos hacia la elección el 2030

Vladimir de la Cruz

Hace algunos años escribí un artículo, después de un proceso electoral nacional, en el que enfatizaba, que al día siguiente de las elecciones en los partidos políticos tradicionales en particular, pero también los otros, se ponía en marcha hacia el siguiente proceso electoral todo un movimiento con presuntos candidatos electorales que de manera inmediata empezaban a actuar, a movilizarse en el interior de sus partidos, para ir preparando sus postulaciones.

En ese sentido dije que al terminar las elecciones esos partidos ya quedaban embarazados con posibles candidatos. Igualmente, que muchos de los “embarazados” en incubación se conocían desde ese final electoral haciendo la fila.

Dije, de esa manera, que ya estaban en proceso de embarazo los futuros candidatos, y que en algunos partidos esos procesos ya se habían consumado, es decir ya estaban madurando.

No necesariamente se daba a conocer de manera inmediata el embarazo, su padre, pero si se sospechaba del “niño”, del posible “candidato” por nacer, y hasta nombre se le daba, para introduciendo al mundo político. Había a veces embarazos múltiples, varios posibles candidatos a la vez.

Las elecciones que acaban de terminar no me presentan ese cuadro ni me dan esa sensación para todos los partidos políticos, exceptuando algunos, con lo cual puedo seguir afirmando que al terminar las elecciones, ya está en marcha ese “nacimiento”, que en este caso es muy divulgado, cacareado, como es en el partido Pueblo Soberano, que se proyecta al actual Rodrigo Chaves como un próximo candidato presidencial en el 2030.

Las elecciones que acaban de pasar afirman, de conocimiento público más claro y contundente esta situación. En ese partido se habla del continuismo del presidente y se ha presentado a Laura Fernández tan solo como un eslabón de ese continuismo. Ella misma se ha visto, “preñada de esa forma”, y se ve a sí misma, como un paso más, para que en su gobierno se hagan las modificaciones constitucionales que permitan que Rodrigo Chaves pueda ser candidato presidencial dentro de cuatro años, y no dentro de ocho, como se permite actualmente.

Igualmente, plantean la posibilidad de que el presidente, pensando en Rodrigo Chaves, pueda ser reelecto de manera inmediata, es decir consecutiva a su mandato presidencial. Es decir, que si se puede llegar a reelegir en el 2030, también pueda hacerlo en 2034, y en el 2038…

En el Partido Pueblo Soberano, hay que reconocer, hay bastante homogeneidad en esa idolatría por el presidente, pero no evita que puedan desarrollarse contradicciones y fisuras importantes.

El Partido Pueblo Soberano se levantó como una organización nueva girando alrededor del Presidente Rodrigo Chaves, de su propuesta discursiva contra todos los partidos políticos existentes, contra los que están y han estado en la Asamblea Legislativa, contra todos los presidentes que han habido desde 1949 calificándolos de dictadores y tiranos que solo gobernaron para ciertos grupos de empresarios, sectores empresariales, banqueros, financieros y productores, y que no gobernaron para el pueblo. Su discurso fue contra los Poderes Públicos haciendo ver ineficacia o atrasos sustantivos en la solución de problemas que eran sensibles a los ciudadanos.

Especialmente, su bandera fue y ha sido la de una Nueva Costa Rica, sin esas ataduras, que “no dejan gobernar para el soberano”, para el pueblo. De allí han levantado levemente la idea de una “Tercera República” dando por sentado que el período de la Segunda República, desde 1948 hasta ahora, se acabó con el ascenso a la presidencia de Rodrigo Chaves, y que a partir de este período o momento histórico hay que iniciar nuevos pasos, con nuevo ropaje hacia una nueva Costa Rica, la de la Tercera República.

Ese discurso ha calado en el electorado que apoyó a Laura Fernández. No le produjo los 40 diputados que necesitaban para gobernar sin limitación alguna, pero tienen los suficientes para permitir que el Gobierno de Laura Fernández pueda salir airoso y se pueda lucir, si sabe conducir bien las acciones del Poder Ejecutivo.

De la acción del gobierno de Laura Fernández va a depender que, en el 2030, el Partido Pueblo Soberano sea una maquinaria organizativa en capacidad de reelegirse como partido de manera sucesiva. Para ello tiene que desarrollar organización y estructuras políticas, que se pondrán a prueba en las elecciones municipales en dos años, que serán el trampolín hacia las elecciones del 2030, para todos los partidos, y para evaluar políticamente los dos primeros años del nuevo gobierno.

Estas elecciones municipales son un reto para todos los partidos políticos nacionales que quieran volver a participar en la elección nacional del 2030.

Hasta ahora, en el discurso de Laura Fernández se luce su solidaridad y lealtad a toda prueba con Rodrigo Chaves. Su oferta de llevarle como ministro de la Presidencia justo es para ayudarle en el camino a la reforma constitucional y su eventual candidatura presidencial. Este podría ser el embarazo que ya tiene el partido Pueblo Soberano del futuro candidato del 2030. ¡Oh!, para decirlo de mejor forma, Laura Fernández ya esté embarazada políticamente por Rodrigo Chaves, y el niño por nacer candidato se llamará Rodrigo Chaves, por su político padre putativo.

Pero veamos la realidad real del futuro gobierno. Pensemos que efectivamente puede darse la reforma constitucional para la reelección presidencial y de manera consecutiva, ¿si no para qué?

Si la reelección presidencial se hace solo para modificar el plazo de años para volver a ser candidato reduciendo de ocho a cuatro, se entenderá que es nada más una reforma para darle oportunidad a Rodrigo Chaves de volver a ser presidente.

Si se va a hacer la reforma constitucional hay que hacerla en debida forma. Se hace para que cualquier presidente en el futuro pueda reelegirse consecutivamente a su mandato.

Aquí viene la otra discusión. “Un solo mandato en reelección o dos seguidos”, podría ser la discusión y la reforma, salvo que la quieran hacer sin límite lo que facilita la llegada de presidentes “casi de por vida”. Ejemplos hay como los presidentes de Argentina, Venezuela o Nicaragua donde no existe límite en el proceso de reelección consecutiva para el mandatario. No entra Cuba aquí porque ya establecieron en Cuba que un presidente no puede gobernar más de ocho años, es decir más de dos gobiernos seguidos.

Ahora bien, si se va a proponer la reelección consecutiva del presidente, entonces también debe proponerse la reelección consecutiva de los diputados, que son además los que tienen que aprobar la reelección del presidente. En ambas reelecciones consecutivas al menos teóricamente yo estaría de acuerdo, porque soy de la idea que cuatro años de gobierno es un plazo corto para impulsar una obra de gobierno que se hace descansar en la imagen de una persona.

Supongamos, que estas reformas se aprueban para que inicien de inmediato en el 2030 y no a partir del 2034, como podría suceder que así lo aprueben.

Si esas reformas son de aplicación inmediata, entonces la presidenta Laura Fernández, en el supuesto de que haga, en percepción pública y en la realidad, un buen gobierno, se convertiría en una muy buena candidata presidencial para el 2030. Quizá la mejor, porque tiene todo el aparato gubernativo bajo su dirección y eso le da ventajas. Si utiliza los mismos mecanismos publicitarios y de comunicación que ha empleado Rodrigo Chaves, llevaría más ventaja. Si a ello suma su inteligencia para una buena relación con los poderes públicos, con las universidades públicas especialmente, con los diversos sectores sociales, empresariales y productivos sería una magnífica candidata para la reelección en el 2030. Entonces, ¿para qué promocionar a Rodrigo Chaves si ella puede resultar mejor que él para seguir en el Gobierno? Aunque desarrollara un gobierno autoritario, siguiendo al de Chaves, si su cacumen le da para hacer de su gestión gubernativa una especie de modelo autoritarista ilustrado, que sepa combinar la razón, el progreso, la educación, la cultura y las artes en general, podría entender mejor para su gestión la confusa y difícil realidad institucional, económica y política social que le tocará administrar y dirigir.

Así, si ella promueve a Chaves como futuro candidato, con todos los apoyos que le pueda brindar, hay que decir que, desde esta elección, durante este breve período, de febrero a abril, en que Chaves la llamó de nuevo al Ministerio de la Presidencia, ya la embarazó con su candidatura, lo que hace valer mi tesis de que al final de cada campaña ya se producen los embarazos de candidatos para la siguiente. ¿cuándo se producirá ese parto? Si es real, en mayo.

Si Rodrigo Chaves no va a ningún ministerio ni cargo público con inmunidad, y si no hay reelección para el 2030, la lucha interna en el Partido Pueblo Soberano se va a desatar para producir embarazos precoces, inmaduros en el seno de esa organización, que puede producirles escisiones, particiones, transfuguismo, fraccionamiento legislativo. En cierta forma ya empezó con decisión impuesta, desde Casa Presidencial, de la integración del primer directorio legislativo de la Primera Legislatura, 2026-2027, del próximo gobierno. Se les producirán así embarazos no deseados, que pueden tener riesgos en la salud de ese partido político. Al menos a la vista están el embarazo ya anunciado de Nogui Acosta, el más fiel representante de Rodrigo Chaves en esa fracción parlamentaria, el de Gonzalo Ramírez y su grupo religioso cristiano no católico, el de José Miguel Villalobos, que por su propia iniciativa egocéntrica procurará escalar puestos visibles en el aparato legislativo, con el beneplácito de los grupos narcos y los deudores de instituciones públicas la candidatura de José Miguel Villalobos, que me recuerda mucho la candidatura a la presidencia legislativa de otro Villalobos, muy ligado a esos grupos, que por cierto terminó muy mal su vida política. Villalobos es el más propenso a hacer casa aparte en cuanto se sienta el más presidenciables para el 20230 de ese partidos y de esa fracción legislativa.

En esta elección, que acaba de pasar, se produjo una situación muy particular, puesto que de esa forma no se había presentado antes, la de que los candidatos posibles por nacer, hacia esa candidatura presidencial, excluía al presidente que, en ejercicio de la presidencia, sabía que si quería aspirar nuevamente a un ejercicio presidencial tenía que esperarse ocho años para volver a ser candidato. Ahora no. El presidente tiene aspiración real de volver a la presidencia. ¡Cuanto antes mejor!

Esa situación sigue siendo válida porque no se ha modificado la Constitución Política para permitir que el presidente, en ejercicio, pueda reelegirse de manera consecutiva a su ejercicio presidencial, por otros cuatro años. Tampoco se ha modificado la Constitución para permitir que el presidente pudiera aspirar, nuevamente, una vez que hubiera transcurrido el período presidencial de cuatro años y no de dos períodos, después de que el gobierno finaliza, esperando de esa manera ocho años, con lo cual prácticamente queda fuera de cualquier aspiración.

Desde que se impuso la restricción de la reelección, en 1969, ninguno de los presidentes desde 1949 hasta 1966, tuvieron ese impedimento, porque afectaba a los nuevos presidentes a partir de 1970. Por eso Otilio Ulate, José Figueres, Mario Echandi, Francisco Orlich o José Joaquín Trejos Fernández tuvieron esa oportunidad de volver a ser presidente de la República, después de 1970, si así hubieren tenido esa oportunidad. Inauguró el período, en 1970, Figueres que quedó electo para su segunda presidencia constitucional. Ya había sido presidente constitucional en 1953.

De los presidentes electos a partir de 1970, excluyendo a José Figueres Ferrer, hasta la elección del 2006, no podían aspirar a una reelección. Tenían que satisfacerse con su período gubernamental. Así fue con Daniel Oduber, Rodrigo Carazo, Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón Fournier, José María Figueres Olsen, Miguel Ángel Rodríguez y Abel Pacheco.

Para las elecciones del 2006 se había modificado la Constitución Política, permitiendo la reelección de un presidente, tal y como existía antes de 1969, dejando pasar un período de ocho años después que la había ejercido. Eso le permitió a Oscar Arias reelegirse en el 2006.

Desde entonces, 2006, todas los personas que han ejercido la Presidencia pueden hoy reelegirse, si son electos, ocho años después de que dejan su gobierno.

La reforma que permitió la reelección de nuevo, a partir del 2006, se basó, en un Fallo de la Sala Constitucional, que anuló la Reforma Constitucional de 1969, que había establecido la prohibición de la reelección, porque no se podía limitar un derecho constitucional dado por los Constituyentes Originales, como era el de la reelección presidencial.

En Teoría Constitucional los Derechos y las Libertades no se pueden restringir una vez establecidos. Pueden ampliarse positivamente, pero no restringirse o disminuirse.

El otro fundamento, de la Sala Constitucional, fue que el procedimiento parlamentario de la restricción electoral en 1969 estaba mal hecho. Por ello se anuló el artículo de la restricción presidencial y se reestableció el artículo original de la Constitución Política de 1949, que permitía la reelección, en la forma que se hace actualmente, dejando pasar ocho años.

Para entender esto, de otra manera, indico lo siguiente. La Constitución Política de 1949 estableció el segundo párrafo de Artículo 98 que restringía la participación política de aquellos partidos que por sus vinculaciones internacionales podían atentar contra la democracia nacional. No señalaba a ningún partido en particular, ni a ninguna identificación específica. Pero, esa restricción se acompañaba con el Decreto Ley No. 105, de la Junta fundadora de la Segunda República, del 17 de julo de 1948, con el cual se proscribió al Partido Comunista de Costa Rica. Esto hacía que el Tribunal Supremo de Elecciones, con denuncias que se hacían contra la inscripción de un partido político, señalando que había firmas de ciudadanos que habían sido o eran comunistas, con base a ficheros que se tenían y se presentaban, de esa manera en el Tribunal Supremo de Elecciones, permitía el control para indicar que tal o cual partido podía ser “comunista” y sacarlo de la posibilidad de una elección, como sucedió con casi una decena de partidos políticos entre 1949 y 1975, entre ellos el Partido Alianza Popular Socialista, PAPS, del cual mi querida abuelita Ofelia Rodríguez Rodríguez era parte de su Directiva Constituyente.

En 1975, cuando fue eliminado el segundo párrafo del Artículo 98 de la Constitución Política se amplió el derecho ciudadano del sufragio, los comunistas podían votar por los comunistas, por ellos mismos. Se ampliaron en ese sentido los derechos ciudadanos, que estaban restringidos. Eso se podía hacer constitucionalmente, ampliar Derechos.

Lo que no se puede hacer todavía es restringir, debilitar, eliminar o afectar negativamente derechos establecidos y adquiridos por los ciudadanos. Eso es parte esencial de nuestro Estado de Derecho y de nuestro Estado Democrático y Social de Derecho, que vivimos los costarricenses.

Volviendo al tema de las actuales elecciones y del momento actual.

Hay que reconocer que en esta elección hubo mayoría de caras nuevas participando como candidatos. Igualmente, hubo gente más joven participando dentro de los partidos tradicionales. Hay que decir también que la inmensa mayoría de los partidos que participó eran nuevos. De los tradicionales solo Liberación Nacional, que resultó con buen suceso presidencial, a pesar de las pugnas que tuvo ese partido y de las trabas de inscripción que le aparecieron. Su fracción legislativa fue amenazada y advertida por el presidente Chaves de ser fracturada por él, de “comprar” o “presionar” diputados para lograr sumarlos o integrarlos, como hizo en este gobierno con diputados de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana.

La Unidad Social Cristiana fue un desastre. Sus pugnas y divisiones internas, y el ponerse parlamentariamente de cola del gobierno de Rodrigo Chaves prácticamente lo hundieron. Casi lo desaparecen. Una diputada electa que tiene un gran reto personal, más que político, para hacer sobrevivir ese partido, considerando que probablemente tenga una agenda personal muy cercana a la del gobierno próximo, del partido Pueblo Soberano, de su presidenta Laura Fernández y de su fracción parlamentaria.

El trabajo parlamentario de Abril Gordienko tiene que proyectarse, en su posible candidatura presidencial, hacia el 2030, salvo que Juan Carlos Hidalgo, si él quiere volver a ser candidato, asuma un papel muy destacado como dirigente público del partido, sin ser la cola del partido de gobierno de Laura Fernández como lo fue en muchos aspectos del actual gobierno. De esta forma, en la Unidad Social Cristiana, pueden darse estos dos embarazos, el de Abril y el de Juan Carlos.

A la diputada Abril Gordienko la veo como diputada de oposición política para muy pocas cosas relacionadas con la alteración del Estado de Derecho y las Libertades públicas. Ojalá me equivoque en esto, y sea una defensora de todo el Estado Social de Derecho, que comprende los Derechos sociales y laborales, el presupuesto público de las universidades de manera muy destacada. Pero estos no son temas hoy del partido Unidad Social Cristiana.

La tarea titánica de la oposición democrática parlamentaria la tendrá el Frente Amplio, con sus siete diputados y la diputada de la Coalición Agenda Ciudadana, Claudia Dobles.

Por su parte Claudia Dobles debe tener claro que fue electa por una Coalición y no solo por lo que quedaba del Partido Acción Ciudadana. Tiene que hablar en su ejercicio parlamentario a nombre de la Coalición. Si no lo hace debilita la acción y la participación política, pero también se quema ella misma y pierde confianza política. Si mantiene su figura de la Coalición, y hace una buena labor legislativa con ella y su trabajo se fortalecen los dos partidos de la Coalición, y crea las bases para ampliarla hacia las elecciones del 2030, donde ella podría ser de nuevo candidata de la Coalición.

En la perspectiva de este artículo, la Coalición está embarazada desde ahora, si se tiene claro que hay que trabajar desde ya, con esa candidatura presidencial. Si no se opera así, con esa perspectiva, se actúa mezquinamente y con puro oportunismo político, en la “esperanza” que pueda surgir un “mejor” candidato en el futuro, o en vísperas de la próxima elección del 2034.

La labor legislativa es el mejor terreno para forjar ese “mejor” candidato, si se es diputado, y si así se trabaja en los partidos que tienen representación parlamentaria.

En el Frente Amplio no tengo duda de que el mejor candidato que tiene hacia la campaña electoral del 2030 es José María Villalta, ya curtido en tareas parlamentarias, lo que le dará ventaja legislativa. En lo personal lo he visto trabajar de cerca y es muy buen trabajador, diría excelente, de mucha disciplina, ordenado, estudioso de los temas que debe atender. Tiene buen modo, tiene don de gentes, es educado y preparado profesionalmente, con dominio de los temas que le toca abordar o atender.

El Frente Amplio ha cometido el error de no dejar que sus candidatos a la presidencia lleven la doble postulación, lo que les ha retardado en la preparación de ese candidato presidenciable. Ahora tienen la oportunidad hacia el 2030 con Villalta, que no tendrá impedimento para su posible candidatura en esa elección.

Creo que en ese sentido deben elegirlo en las cuatro legislaturas, que vienen, como el jefe de la fracción parlamentaria, para que tenga más presencia pública y forje mejor su candidatura, que dependiendo del próximo gobierno, lo puede hacer visiblemente más presidenciable.

Para todos los partidos hay que señalarles que los candidatos presidenciales no se improvisan, como no se improvisan partidos políticas, para una sola campaña electoral. De allí sus resultados. Hay que desarrollarlos con vida interna de partidos, con vida externa y puestos públicos si es posible. Así se forman los dirigentes y los candidatos. Deben tener presencia pública, tienen que estar en el debate nacional. Tienen que convertirse en fuentes informativas y formativas de opinión pública y de opinión ciudadana.

Los precandidatos legislativos que me he atrevido a formular deben tener claro que no deben andarse con tonterías de negar sus aspiraciones. Al menos deben admitir que esa es una posibilidad resultante de su próximo trabajo político en los siguientes cuatro años. Si se negaran desde ahora, a esa posibilidad, hay que decir que sus candidaturas y elección fueron un verdadero fraude oportunista tan solo para haberse postulado, para ser electas como diputados, por una sola vez, para su hoja de vida, su currículum personal.

Los embarazos políticos hacia la elección el 2030 ya están en marcha.