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Implicaciones para el sector productivo del manejo del tipo de cambio con la política monetaria actual

Renzo Céspedes Vargas.

Renzo Céspedes Vargas
Consultor en Comercio Internacional

Lo primero que hay que tener claro, es que en Costa Rica no tenemos mercados financieros, ni cambiarios, ni en muchos otros ámbitos que puedan llamarse competitivos. Esto les permite a los entes oligopólicos y al BCCR, ejercer un gran poder de mercado y fijar, por ejemplo, tasas piso, y otros mecanismos que afectan directamente a los clientes finales. Por lo que está claro, que a nivel del MONEX donde se determina el tipo de cambio del día, la capacidad de incidencia del BCCR ejerce un rol que hace esos mercados anticompetitivos, por lo que es evidente la celeridad con que actuó e intervino el BCCR para controlar el tipo de cambio cuando estuvo cerca de los 700 colones por dólar, para llevarlo a 600 colones por dólar en menos de 5 meses. Escenario que ante la prioridad obsesiva de controlar la inflación llevo al BCCR mayoritariamente por la vía de un elevado nivel de endeudamiento externo y de la lentitud en el manejo y nivel de reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM) de un 9% entre octubre del 2022 y abril del 2023, hasta llegar a una TPM de 5.75 a finales de enero del 2024, que bajo una situación de deflación, procedió a atraer capitales especulativos que vinieron a Costa Rica con el fin de derivar utilidades de altos niveles de rendimiento que aseguraba el BCCR respecto de los que podían obtener en el mercado internacional.

Este ingreso masivo de divisas, continuo con la presión de la tendencia a la baja del tipo de cambio, sin que el BCCR haya hecho lo suficiente al poder reducir más rápidamente la TPM, con lo cual hubiese buscado posicionar el tipo de cambio en niveles cercanos a los 600 colones por dólar, sino que más bien al reducir lentamente la TPM lanzo la señal a los agentes económicos de que la tendencia de apreciación del colon iba a continuar hasta llevarlo a niveles de 500 colones por dólar creando una imagen aún más superavitaria de divisas que no ha contribuido en nada a que esta situación cambie.

Otros factores que considerar:

La autorización de endeudamiento externo del Gobierno Central no tiene precedentes en los últimos 40 años. A ningún Gobierno en tan corto lapso se le ha autorizado emitir tanta deuda en dólares como a este Gobierno. A eso hay que sumarle los empréstitos de organismos multilaterales. Esto implica una entrada de dólares muy grande en un corto lapso, ajenos a la dinámica propia de crecimiento de las exportaciones de bienes o servicios e IED, que, si bien se han crecido, apenas muestran niveles similares a los previos a la pandemia, sin que eso afectara de manera significativa el tipo de cambio en el pasado.

Pareciera que la única variable extraordinaria en el mercado cambiario hoy es precisamente la abundancia de endeudamiento externo del Gobierno Central sumado a la captación de capital especulativo y muy posiblemente de lavado de dinero que ha provocado un cambio objetivo en las condiciones de los pseudomercados oligopólicos que tenemos, incidiendo de forma directa sobre la competitividad de múltiples sectores productivos y provocando que el costo de la mano de obra costarricense sea una de las más caras de todo Latinoamérica, según los parámetros de la OECD.

Si bien es cierto que al Gobierno le sirve un tipo de cambio bajo para pagar los intereses de una deuda en dólares creciente y de que, además, baja el monto de la deuda total en dólares al pasarla a colones, lo que mejora los índices de endeudamiento globales de cara al cumplimiento de la regla fiscal y de que al reducirse por debajo del 60%, liberaría recursos para gasto del Estado, la realidad es que la situación de deflación que esta política ha generado y el encarecimiento de nuestros costos de producción internos producto de la revaluación del colon viene provocando una contracción de las actividades económicas más importantes para contratar mano de obra no especializada, con una pérdida de recaudación de impuestos que superan los ahorros por revaluación del colon frente al dólar de nuestra deuda externa.

No es sino hasta que han empezado a bajar la TPM en colones a niveles del 4,75% que ha empezado a facilitarse la salida de capitales especulativos, con una muy leve tendencia a volver a depreciar el colón, pero esto tendría las consecuentes presiones inflacionarias, por lo que el Banco Central ha sido reticente a caminar en esa dirección, a pesar del evidente estado de agotamiento y contracción que ya confirman los sectores productivos que operan bajo régimen definitivo y que son los que pagan impuestos, así como las mismas Zonas Francas que han contraído sus niveles de creación de nuevos empleos en el periodo 2023, en más de un 73% respecto de los niveles generados en el periodo 2022.

La revaluación del colon cercana al 28% desde el periodo del mes de junio del 2022 al mes de abril del 2024, ha impactado sobre la competitividad de múltiples sectores productivos, a pesar de los reclamos casi unánimes sobre la apreciación cambiaria de actividades, tales como: Sectores Agroexportadores, Sector Turismo, Sector Hortícola, Sector Cafetalero y Productores nacionales agropecuarios, que enfrentan una pérdida de rentabilidad grave y/o sufren la amenaza de múltiples productos importados que hoy ingresan al mercado con bajos aranceles y a precios en colones más bajos para sustituir la demanda por la producción nacional.

Esta política monetaria y cambiaria, atenta contra el desarrollo futuro de una economía muy abierta a nivel global como la nuestra, porque presiona hacia un proceso de desindustrialización, de quiebra o contracción de múltiples sectores productivos por pérdida de competitividad en el mercado externo e interno, que, según los alcances que llegue a tener, podría ser muy difícil de revertir, provocando un derrumbe o contracción de los sectores productivos bajo régimen definitivo con masiva pérdida de empleos, que impactara en una reducción de los niveles de recaudación de impuestos, con lo que se va a agravar la crisis fiscal de este gobierno y se profundizara el nivel de pobreza, la crisis social y la perdida de bienestar de la población costarricense.

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Consecuencias de un dólar barato: El diablo se esconde en los detalles

Dr. Luis Paulino Vargas Solís
Economista

Este artículo se centra en el análisis y la explicación de las afectaciones derivadas de la baja del dólar, y omite la discusión de dos aspectos clave en relación con esa situación: primero, la posibles causas y factores desencadenantes detrás de la evolución que el dólar ha registrado, y, segundo, las posibles opciones de política para intentar corregir ese estado de cosas, incurriendo en el menor costo social posible. Espero abordar ambos aspectos en algún escrito o escritos posteriores.

Si bien en una primera y superficial mirada, la baja del dólar aparece como algo beneficioso, un examen más detenido podría revelar elementos menos satisfactorios e, incluso, aspectos francamente problemáticos. Es eso lo que, de la forma más sintética posible, intento dilucidar en este escrito.

  • Deflación de precios y “clavos de oro” para el negocio importador

En general, la baja del dólar favorece una inflación más baja. De hecho, durante ya más de año y medio -desde septiembre de 2022- venimos moviéndonos en territorios deflacionarios, o sea, de inflaciones negativas.[i] No por casualidad, esto coincide con la caída del dólar, si bien debemos comprender que no es el único factor que explica esa tendencia hacia la deflación. Pero no imaginemos, ni por asomo, que la caída del dólar se va a transmitir en una caída equivalente de los precios. La razón es que el comercio importador es un negocio oligopolizado, o sea, controlado por un pequeño número de grandes empresas, y estas se van a cuidar muy mucho de no bajar los precios más que en el monto justo para “robarle” mercado a los productores nacionales que compiten con las importaciones, o no bajarlos en absoluto en los casos cuando es inexistente esa competencia por parte de empresas nacionales, como podría ser el caso de muchos insumos agropecuarios.

Esto último nos advierte sobre otro aspecto importante: dado el predominio de poderosos oligopolios en los negocios vinculados al comercio importador, la caída del dólar les permite a estos hacer “clavos de oro”. O sea, el abaratamiento del dólar propicia un movimiento muy fuerte de redistribución del ingreso y la riqueza a favor de esos sectores.

  • Crédito en dólares

Claro que la baja del dólar favorece también a quienes tienen créditos en dólares y ganan en colones, por la obvia razón de que el monto de las mensualidades, expresadas en colones, disminuyen conforme el dólar baja. Cuando, de hecho, esto también favorece la colocación de nuevos créditos en dólares, ya que esta se ve como una opción más cómoda, relativamente a la que ofrecen los créditos en colones. Todo lo cual, por cierto, es una excelente noticia para la banca privada, cuyo negocio en gran parte descansa en ese tipo de créditos en moneda extranjera. He aquí otro sector al que la caída del dólar le resulta una buena noticia.

  • El diablo se oculta en los repliegues

Pero, por favor, que no nos pase inadvertido que, en los dos puntos anteriores, hay una trampa oculta.

El abaratamiento de las importaciones, aun cuando solo sea en el margen, o sea, apenas lo justo para que las importaciones capturen porciones crecientes del mercado, pone en aprietos a las empresas y productores nacionales que ofrecen productos que compiten con esas importaciones. Esas empresas y productores nacionales pierden participación en el mercado y sufren una reducción de sus ventas. Eventualmente, eso pondría en riesgo los empleos que generan. Las afectaciones de este tipo alcanzan a una amplia gama de actividades productivas, tanto del sector manufacturero como del agropecuario, incluyendo la producción láctea y la de alimentos para el mercado nacional.

Las ganancias para quienes tienen créditos en dólares -o para quienes deciden hoy tomar créditos en dólares- conlleva un riego -usualmente llamado “riesgo cambiario”- asociado a la posibilidad de una devaluación futura de la moneda, lo que incrementará el monto en colones que deberían entonces dedicar a cumplir con los pagos de la deuda.

  • Deuda pública en dólares

Un efecto similar ocurre con la deuda en dólares del Gobierno Central. En los dos años comprendidos entre diciembre de 2021 y diciembre de 2023, esa deuda, expresada en dólares, aumentó un 36,5%. Pero al pasarla a colones, y favorecida por la baja del dólar, el aumento solo fue de un 11,2%. Esto tiene importancia sobre todo a la hora de considerar el porcentaje del monto total de esa deuda externa, en relación con el Producto Interno Bruto (PIB), el cual es el referente usual a la hora de evaluar la sostenibilidad de la deuda. De tal modo, ese porcentaje, que era de 16,8% en 2021, se sitúa en 16,0% en 2023. Parece una reducción muy pequeña, pero el asunto adquiere una dimensión distinta cuando consideramos que, si tan solo se hubiese mantenido en 2023, el mismo tipo de cambio de 2021, ese porcentaje deuda-PIB, habría dado un salto al 19,7%.

Pero, de hecho, esa no es la historia completa, puesto que una porción de la deuda interna, que se supondría debería ser en colones, en realidad está en dólares, lo que, para todo efecto práctico relevante, la convierte en deuda externa. A diciembre de 2023, la parte de esa deuda interna en dólares, representaba un 7,4% del PIB. Bastaría con que el dólar estuviese en su nivel de diciembre de 2021, para que esa proporción pasara a ser del 8,8%.

Considerando todo lo anterior, resulta que, gracias a la caída del dólar, la deuda del Gobierno Central, expresada como porcentaje del PIB, está hoy 5 puntos porcentuales más baja de lo que potencialmente pudo haber estado.

  • Las riesgosas apuestas del presidente Chaves

Esto permite entender la irresponsable complacencia con que el presidente Chaves mira todo esto. Hay aquí dos ruletas en las cuales Chaves está apostando: la ruleta de la deuda externa expresada en dólares, y la ruleta de una tasa de cambio dólar-colón baja. Si esta segunda apuesta se malogra, si, por lo tanto, el movimiento del dólar se revierte y se da lugar a una devaluación del colón, la primera apuesta también se vendrá abajo: crecerá la proporción o porcentaje deuda/PIB, y crecerá el monto en colones del servicio de la deuda, lo cual nos traerá multiplicados problemas. Y aquí bueno es tener presente que el gobierno “gana” en colones, puesto que los impuestos que recauda son en colones.

  • Consecuencias para las exportaciones y las actividades turísticas

Esta es la problemática alrededor de la cual ha girado la mayor parte del debate público: los efectos para las actividades productivas vinculadas, sea a las exportaciones, sea el turismo.

Para mejor entender este punto, recordemos que, en las últimas semanas, el tipo de cambio ha oscilado apenas por encima de los ₡500 por dólar. Eso significa retornar a los niveles en que se situaba en febrero-marzo de 2014, hace más de diez años. En ese mismo lapso, la inflación -medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC)- ha alcanzado cerca de un 20,5%. Este último dato, nos da indicio aproximado de la evolución de los costos de producción -incluyendo los costos salariales- durante ese período.

No es el único factor a considerar, puesto que también influye el comportamiento de la inflación en los países con los cuales Costa Rica comercia o aquellos con los cuales compite en el comercio internacional, como también habría que tomar en cuenta la evolución de la productividad (o sea, la evolución de la capacidad productiva de los países medida con base en el valor que, en promedio, se genera en una hora de trabajo).

Pero, aún haciendo abstracción de estas últimas cuestiones, el evidente desajuste entre la tasa de cambio colón-dólar y la evolución de los costos de producción, nos ayuda a entender porqué la caída del dólar les trae problemas a las mencionadas actividades productivas. Pero, sin duda, las afectaciones no son homogéneas, seguramente varían de un sector a otro, dependiendo principalmente de dos factores:

  • el peso relativo de los costos salariales en colones dentro del total de la estructura de costos,
  • y la significación relativa del “componente importado” (o sea, el valor aportado a la mercancía producida, por los insumos, equipos, maquinarias, etc. que son importados).

Para actividades -como es el caso de muchas pequeñas y medianas empresas turísticas o empresas exportadoras del sector agroindustrial- en las cuales los costos salariales en colones son relativamente altos, el efecto negativo será más significativo. Para las empresas de alta tecnología de las zonas francas, fuertemente intensivas en el uso de equipos, máquinas e insumos importados, y para las cuales el costo salarial en colones es relativamente menor, las afectaciones son seguramente más leves. En cambio, lo perciben con más intensidad las empresas de zona franca del sector servicios, cuyos costos salariales en colones son más significativos.

  • Empleo es, a fin de cuentas, el nombre del juego

Ya veíamos los riesgos para el empleo, derivados del proceso de gradual arrinconamiento que sufren las empresas y productores nacionales que producen para el mercado interno, derivado de importaciones que se vuelven más competitivas gracias a la baja del dólar. Como es fácil de entender, ese mismo riesgo se presenta en relación con estas empresas orientadas a las exportaciones y el turismo.

Tener presente estas amenazas al empleo, es seguramente el mejor antídoto frente a los cantos de sirena de quienes proclaman las ventajas para el “consumidor” derivados de la caída del dólar ¿Tiene sentido alegrarnos por la posibilidad de que resulte más cómodo endeudarse para comprar un auto del año o viajar al extranjero, cuando los empleos de miles y miles de personas están en peligro? Para ser “consumidor” primero se necesita disponer de un ingreso, y para tener un ingreso la gran mayoría de la gente requiere tener un empleo (excepto las personas muy ricas, que, mientras toman el sol a la vera de la piscina de su mansión, reciben en sus cuentas bancarias los dividendos de sus acciones, los rendimientos de sus inversiones en bonos de la deuda pública, o los pagos por alquiler de sus edificios de apartamentos y de oficinas).

Si la situación de revalorización del colón frente al dólar se vuelve crónica y se prolonga por mucho tiempo, ello puede tener efectos en términos de un proceso de desindustrialización de la economía. “Desindustrialización” no en referencia tan solo a la industria manufacturera sino, en forma más amplia, respecto de las diversas actividades productivas. Estas, eventualmente, sufrirían una contracción importante, cuando, a su vez, nuestra economía viraría hacia un sesgo importador especialmente agudizado.

Les mencionaré una anécdota, para ilustrar este último punto. La empresa Gallito, hoy día propiedad de la Dos Pinos, y que tradicionalmente producía confites y chocolates, recientemente ha empezado a comercializar galletas. Si usted lee la letra menuda en los sobrecitos de las galletas se encontrará con que estas son producidas en República Dominicana, no en Costa Rica. Sin duda la baja del dólar lo propicia, puesto que hace más rentable producirlas en aquella isla caribeña que en nuestro propio país, no obstante que ese es un sector manufacturero en el cual poseemos experiencia y conocimiento. A eso se refiere el concepto de desindustrialización, que conlleva un traslado al exterior de empleos que muchos costarricenses desearían tener a su disposición.

A la larga, todo esto resultaría económica, social y políticamente insostenible.

[i] La percepción popular, acerca del “alto costo de la vida”, que contrasta con las estadísticas que demuestran un movimiento deflacionario, no andan descaminadas. Los datos del INEC son correctos, pero también es correcta la percepción popular, puesto que los mismos datos del INEC demuestran que, a lo largo de muchos años (desde 2010), el poder adquisitivo de la población no ha mejorado. De ahí que persista una justificada sensación de que “la plata no alcanza”.

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Más allá de un tipo de cambio

Fernando Rodríguez Garro.

Fernando Rodríguez Garro
Coordinador del Observatorio Económico y Social
Universidad Nacional

La manifestación convocada para el 15 de mayo por un grupo variado de gremios de productores pone de manifiesto algo que en las aulas de economía rara vez enseñamos: los procesos de ajuste no son, ni de cerca, asépticos. La mayor parte del tiempo la economía recita la misma lógica, que cuando se presenta un desequilibrio las variables se ajustan de forma libre y resuelven ese desequilibrio hasta el punto en que la estabilidad retorna. Esto no toma en cuenta la realidad de todos los participantes de las distintas actividades productivos y lo sucedido actualmente con el tipo de cambio no es la excepción.

En primer lugar, debemos de entender que está produciendo la marcada revaluación que venimos observando desde hace meses. Ahí empieza el problema, pues a la fecha no tenemos claridad sobre lo que está pasando en detalle y cómo los distintos factores pesan en la evolución actual del tipo de cambio. Una pista para entender el asunto podría ser que hay varias fuentes de liquidez en moneda extranjera, que colaboran con la revaluación que hemos visto, desde un mejor comportamiento de las exportaciones, hasta más inversión extranjera directa, más financiamiento del gobierno en moneda extranjera, dinero proveniente de actividades ilícitas y movimientos de capitales especulativos, todo eso podría estar jugando.

El problema que tenemos hasta el momento es que no tenemos una explicación clara del BCCR sobre el comportamiento actual del tipo de cambio, o una manifestación clara de que no pueden explicarlo (lo que sería una mala señal en el contexto actual). La insistencia de las autoridades monetarias de que es el resultado de las condiciones de mercado parece dejar de lado que nuestro mercado cambiario es imperfecto, poco profundo y muy concentrado. Además, ¿será que abandonaremos a su suerte la fijación del tipo de cambio, si la variabilidad se mantiene de forma indefinida? Es una pregunta compleja, porque genera otras inquietudes, en caso de decidirse a intervenir: ¿en qué momento se haría?, ¿cómo?, ¿hasta alcanzar qué valor?, ¿qué va a pasar cuando lleguemos ahí?

Esa es mi primera preocupación cuando se analiza la propuesta de los grupos que se han visto afectados y que se manifiestan en esta ocasión, pues piden un tipo de cambio neutro, que algunos fijan en 615 colones por dólar. Claramente no debimos llegar donde estamos, ni debemos suponer que el problema se arreglará solo y sin consecuencias, pero la dificultad actual es que ya estamos ahí y movernos hacia un tipo de cambio que implique una devaluación tan marcada no tiene nada de neutro, sería una devaluación de aproximadamente 20% y sus consecuencias se sentirán sobre otros grupos y personas en nuestra economía.

Segundo, ciertamente tenemos un problema con muchos sectores productivos, pero esto no se produjo solo con la revaluación cambiaria, ni saldremos de esto con una depreciación como la señalada. Ver los procesos de ajuste como historias abstractas de algún libro de texto, de los que usamos para enseñar economía, nos hace olvidar que los perdedores de estas situaciones son personas y familias que se dedican a actividades vitales en el día a día de nuestra sociedad. La capacidad productiva perdida debe dolernos de forma importante y obligarnos a reflexionar cómo evitar esas salidas, porque en la realidad no existe esa “elasticidad” de transformación inmediata para cambiar de actividad económica, el que sale de una actividad tal vez no regrese a producir de forma definitiva y eso nos afecta a todos.

Si nos preocupásemos de los productores agropecuarios afectados por crisis y procesos de ajuste, tanto como lo hemos hecho globalmente por los bancos y los intermediarios financieros, otra sería la historia que estamos contando. Pero lo cierto es que no tenemos ni una política de estímulo y rescate de actividades productivas, ni estamos sopesando de forma apropiada las consecuencias de ver desaparecer de la actividad productiva a personas y familias del sector agropecuario.

Estas falencia de una política pública dedicada al sector agrícola, o incluso para los pequeños negocios del sector turístico, no se solventa con una devaluación, requiere más acción y propuestas. Si bien le podemos exigir al Banco Central más claridad para entender lo que está pasando, y un desarrollo adecuado de nuestro mercado cambiario, que propicie más competencia, más profundidad y más control de los grandes jugadores y de los movimientos especulativos, no es en el Banco Central donde debemos plantear la exigencia de políticas productivas claras.

Desde que empezó con más fuerza el proceso de apertura comercial le debemos al sector agropecuario una política clara para enfrentar una competencia más fuerte, proveniente de nuestros socios comerciales, muchos de ellos con políticas de estímulo muy sólidas. El anuncio de Coopeleche en días pasados, por ejemplo, sobre la salida de los negocios que venían realizando, es una muestra clara que caminábamos sobre el filo de la navaja, con un desenlace propiciado por la situación cambiaria pero que no nació ahí.

Por último, respetuosamente creo que debemos evitar simplificar el problema a un solo dato, la cotización del tipo de cambio. Eso tal vez funcione para algunos sectores y para grandes negocios, pero el sector agropecuario y los pequeños negocios requieren de recibir respuestas a otros problemas que siguen sufriendo. Se vienen cambios importantes en los procesos de producción, a fin de contribuir con una economía verde y resiliente ante el cambio climático, en ese contexto urgimos una política clara para evitar la lamentable salida de personas y familias de las actividades productivas agropecuarias.

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Impacto de la baja del dólar

Daniel Vartanián.

Daniel Vartanián, M.Sc.

Desde hace algunos meses surgió una nueva preocupación para los agricultores, los exportadores y los empresarios turísticos: se trata de la apreciación del colón o lo que es lo mismo, una baja en el tipo de cambio que pasó de ₡ 700 por dólar a sólo ₡ 500 por cada dólar. En términos simples, solamente por efecto de la variación en el tipo de cambio, los ingresos de quienes reciben dólares disminuyen en 25 al 30%. Pero esta condición no es igual para todos.

Agricultores

Quienes más sufren esta variación son los agricultores que producen para el mercado local. A la disminución de sus ingresos, disminuye la posibilidad de vender. Como resulta más barato importar, los agricultores locales que colocan su producción a través de grandes comercializadores que tienen la capacidad de vender productos en todo el país, enfrentan la competencia de bienes agrícolas importados y cada vez más baratos que esas mismas empresas comercializadoras ponen en las góndolas al lado de los productos locales. Solo una cadena de supermercados con cuatro formatos diferentes (conocidos como Walmart, Más por Menos, Maxi Palí y Palí) domina más del 55% de esta modalidad de ventas al detalle. Y otras cadenas de supermercados operan de la misma manera: si los precios locales no bajan al nivel de productos importados con costos de importación en descenso, difícilmente podrán ser tomados de las góndolas por parte de los compradores.

En las economías que buscan proteger el mercado interno probablemente se aplicarían políticas que fortalezcan a los productores locales ya sea mediante aranceles temporales a productos importados que compiten con productos locales o mediante impulsos al desarrollo tecnológico que facilite aumentar la productividad (medida en kilos o toneladas por hectárea) que conduzca a una mejora significativa en la competitividad de los productos de consumo local o destinado al mercado externo.

A modo ejemplo podemos citar el caso del principal exportador mundial de cebolla; es el caso de Países Bajos que compite en los mercados con Indonesia, a pesar de contar con poca extensión y un clima claramente adverso la mayor parte del año. Costa Rica también tiene condiciones de desarrollo tecnológico excepcionales, como es el caso de la producción de café (cada vez con mayor incorporación de valor agregado y una creciente comercialización de producto final, en sustitución de las exportaciones de café “verde” o “pergamino”);

de piña (somos el principal exportador mundial); banano (desde hace unos 10 años el precio mínimo al productor independiente, regulado en Costa Rica es tomado como precio de referencia en los principales países productores como Ecuador y Colombia) y aceite de palma, que duplicó su productividad desde hace menos de 10 años. Otros productos agrícolas podrían seguir este camino, si se contara con una política adecuada que priorice la seguridad alimentaria.

Lamentablemente los incentivos o promoción de la producción local siguen el signo contrario. Las empresas comercializadoras pueden y se incorporan al régimen de subsidios tributarios como el de zonas francas, que acentúa el peso de la carga tributaria sobre las empresas y sectores de menor tamaño relativo.

Exportadores

Desde la década de los años sesenta; es decir desde hace al menos 60 años, el discurso de temas económicos y sobre todo el régimen de incentivos, toma como un precepto esencial la “necesidad” de ampliar el mercado hacia el resto del mundo. A la sustitución de importaciones y el Mercado Común Centroamericano siguió la política que otorgaba Certificados de Abono Tributario a las exportaciones no tradicionales y a nuevos mercados, hasta el actual régimen de zonas francas que asigna subsidios que generan cada vez mayor desigualdad y proporciona empleo a menos del 10% de la población que podría integrar la fuerza de trabajo. Ni los “Ni-ni”, ni los inmigrantes, ni los desplazados al trabajo informal y al sector tradicional rural, tienen cabida en este sector que cada vez cuenta con mayores privilegios. En cambio, las pequeñas y medianas empresas que hacen un esfuerzo excepcional por encontrar mercados en el exterior a partir de sus propios recursos perciben menos ingresos como consecuencia de la apreciación del colón. Para este sector el aumento en la eficiencia y la competitividad se convierte en un imperativo sin los cuales difícilmente pueden permanecer en el mercado. La baja en el tipo de cambio acentúa la triste estadística del fracaso del 75% de los nuevos emprendimientos en menos de tres años que caracteriza a la economía costarricense. A pesar de algunos esfuerzos aislados, resulta insuficiente la política económica que facilite la maduración de proyectos productivos, que premie la apertura de mercados y compense el faltante de ingresos ante un menor tipo de cambio.

Empresarios turísticos

Probablemente un número significativo de pequeños empresarios turísticos sufre las mismas condiciones que los pequeños y medianos exportadores; con tarifas estables como las que se ofrece en diversas plataformas informativas y de promoción, disminuye el ingreso que perciben los hoteleros que tienen un esquema de costos basados en la moneda local: salarios, cargas sociales, seguros, mantenimiento de instalaciones, insumos alimenticios para atención de sus clientes, entre otros.

¿A qué responde la apreciación del colón?

Resulta notable que a pesar de los efectos adversos que provoca la apreciación de la moneda y del aumento en las importaciones que se ven favorecidas por un tipo de cambio más favorable, los saldos del comercio y particularmente de la Balanza de pagos, muestran un superávit que se expresa en niveles altos alcanzados por las Reservas Monetarias Internacionales, que superan los US$ 13.500 millones. Esto podría explicarse por un aumento importante del endeudamiento público frente a organismos multilaterales, el endeudamiento privado que se refleja en la Balanza de pagos, así como a la Inversión Extranjera Directa y otros componentes de las Cuentas Nacionales.

Adicionalmente cabe considerar que el paulatino abandono de controles aduaneros que en pocos casos se intenta revertir (v.gr. uso de escáneres), nos colocan frente a la posibilidad real de sobre facturación de exportaciones y de ocupación hotelera y subfacturación de importaciones, con el objetivo de legitimar importantes movimientos de capitales que buscan ser blanqueados.

Los excedentes de divisas que inciden en el tipo de cambio (al menos según los postulados teóricos) tiene el impacto favorable de contener la inflación, objetivo de política nada despreciable, aunque resulta notorio que el IPC no muestra una reducción de precios del 25% desde mediados del 2022 como podría haberse esperado y mientras tanto cualquier aumento en el tipo de cambio sí se refleja históricamente en aumentos de precios al consumidor.

Algunos sectores reclaman mayor intervención del BCCR para que aumente el tipo de cambio y así “ganar” la actividad exportadora. Tal vez una forma de intervención que podría tener un impacto positivo podría encontrarse no solo en acciones que mejoren la competitividad, sino también en la realización de pagos que reduzcan la deuda externa, y con ella el pago de intereses de la deuda. De esa forma los beneficios podrán ser compartidos.

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¡Así hasta yo!

José Luis Valverde Morales.

José Luis Valverde Morales

Si cruelmente esperamos un pobre se muera para darle la pensión a otro en la miseria.

Si le negamos ayuda a más de 100.000 niños y jóvenes de barrios marginales o en condición de extrema pobreza: primaria ₡18.000 mensuales, secundaria ₡30.000 (de sétimo a noveno año) y ₡40.000 (de décimo a quinto o sexto año) por mes.

Los estamos entregando en las manos del sicariato y la delincuencia.

Mientras los jerarcas del ICE, Hacienda , Seguro Social, muestran músculo con los balances macroeconómicos, los servicios esenciales (educación, salud, vivienda, seguridad) desmejoran.

Los organismos financieros internacionales aplauden, como nación, somos candil en la calle, oscuridad en la casa.

La venta de humo nubla algunas entendederas.

Tristemente:

“¡Así hasta yo!

Expresión icónica de doña Niní Chinchilla, ilustre educadora, costarricense.

Dilema del liderazgo negro costarricense

Bernardo Archer Moore

Bernardo Archer Moore
Cahuita

Parece como si nuestros actuales Líderes Negros estuvieran siendo atormentados por las sombras de sus predecesores e incluso, en muchos casos, de sus propios ancestros.

Durante las dos primeras décadas de la nueva República (1953-1973), los afortunados afrocostarricenses que ascendieron al poder político pusieron el listón del desempeño y la integridad mucho más allá del alcance de quienes los siguieron.

El primero fue el honorable Congresista Abogado Alex Curling Delisser (1953 – 1958) quien logró la promulgación de la Ley 1902 de 1955, que otorgó la ciudadanía y el derecho al voto a todos sus compañeros inmigrantes negros. Incluyendo a mis propios abuelos y también a mis padres quienes nacieron a principios del siglo pasado en Madre de Dios, Siquirres y Cahuita, Limón.

Luego vino el Congresista Carl Eduardo Neil Neil (1966 – 1970) quien en 1968 logró aprobar el Estatuto N° 4230 del 21/11/1968; legislación histórica que penaliza las prácticas de discriminación racial que consisten en negar a los negros la entrada a lugares públicos como clubes sociales «sólo para blancos» y similares.

Mantener ese nivel de logros ha sido el desafío insuperable para los políticos negros durante el último medio siglo (54 años para ser exactos).

Por lo tanto, han elegido el camino bajo del simbolismo y las fachadas para eludir las continuas injusticias que enfrentan las comunidades negras del Caribe.

Lo cual se puede resumir como una continua política gubernamental en perjuicio de las mismas, evidenciada por la falta de inversión pública y como si fuera poco, el cierre de nuestras  pocas entidades públicas que generan empleo.

Y más reciente, el intento de invisibilizar la imagen y aportes  de los más connotados líderes políticos negros, asignando cárceles con sus nombres, en lugar de escuelas, colegios, universidades o autopistas. ¡Solo eso faltaba!

¿Qué pasa con las personas con discapacidad en Gaza?

Luis Fernando Astorga Gatjens

El mundo ha presenciado estupefacto y pasivo el genocidio que desarrolla Israel en Gaza. Ya más de 35 mil palestinos han muerto como consecuencia de las balas y bombas de las Fuerzas Armadas israelíes. La gran mayoría de los palestinos muertos son mujeres y niños. Sin embargo, quién se pregunta: ¿Cuántas personas con discapacidad han muerto o han sido heridas como consecuencia de esos ataques indiscriminados contra la población civil?

Se imaginan a una persona ciega ante el sonido estruendoso de las bombas, de los proyectiles de los cañones, de las balas, sin saber dónde huir. Se imaginan también la zozobra y confusión de una persona sorda ante tan amenazante destrucción que lo rodea. Y ¿Qué sucede con los palestinos con discapacidad física? ¿Cómo escapar entre los escombros de la muerte en silla de ruedas o usando muletas? Y ¿Cómo explicarle a una persona con discapacidad intelectual lo que está sucediendo?

Según los datos que aporta la Asociación Nacional para la Rehabilitación de los Discapacitados de Palestina, en Gaza, la población con discapacidad es de 47 096 personas. Tales datos son de antes del inicio de esta guerra que Israel dice que es contra Hamás pero que tiene como principales víctimas a todo el pueblo gazatí. ¿Cuántas de esas personas con discapacidad han fallecido o están heridas, en una situación de desesperante desamparo?

Si el estado de indefensión es terrible e injusto para toda la población civil, sin duda que se hace mayúsculo para las personas con discapacidad. Sin embargo, la ofensiva israelí no se contiene y cualquier oposición a su desproporcionada acción destructiva, de inmediato es calificada, desde Tel Aviv, por el régimen de Netanyahu de antisemita.

Como seres humanos debemos de rechazar cualquier tipo de genocidio. Empero para el Netanyahu, su gobierno y sus generales, el único genocidio que ha existido es el que practicaron los nazis contra el pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial. 

Esta era una masacre que podría haberse evitado si desde Washington se lo hubieran propuesto y el gobierno de Joe Biden, habría presionado mucho antes al primer ministro, Benjamin Netanyahu, cortándole el apoyo político y la ayuda económica y militar traducida en armas y proyectiles que han devastado Gaza hasta sus cimientos, y también han afectado severamente a Cisjordania.

El pueblo palestino debía contar con un Estado desde 1949 pero las potencias coloniales de Europa y Estados Unidos, lo han impedido durante los últimos 75 años. Así aunque proclaman que es necesario que Israel y Palestina cuente cada uno con su propio Estado, para convivir en paz, de múltiples maneras se ha evitado que tal solución se haya concretado. Es tal la hipocresía y el doble discurso que aún en las circunstancias actuales, donde se ven los alcances genocidas del régimen de Netanyahu y que el único camino justo es que Palestina cuente con un Estado propio, Estados Unidos sigue vetando ese reconocimiento y que Palestina se coloque como miembro pleno de las Naciones Unidas.

Está claro que lo que sigue gobernando al mundo son las armas. Así las cosas cuando se promueven y alargan conflictos fratricidas en Gaza y Ucrania, quienes se ven beneficiados son los acciones de las empresas de los complejos industriales militares. Estos no se fijan en los muertos, ni en los terribles sufrimientos de los pueblos. Lo que es importante son las ganancias y los números favorables en Wall Street.

Por eso a quienes todavía nos queda consciencia y humanidad, tenemos que concluir que ante cada gazatí inocente que muere en Gaza sin que nos pronunciemos, que es herido, que es desplazado, que se le condena al hambre sin que lo repudiemos ante este genocidio televisado, nos hace perder esa humanidad que todavía nos queda.

(13 de mayo, 2024)

La situación que vivimos no es responsabilidad sólo de este gobierno

Gustavo Cabrera Vega
SERPAJ – CR
11 mayo 2024

Invito a reflexionar sobre la situación que vivimos, que no es responsabilidad sólo de este gobierno.

Este gobierno es la continuidad de todo un proyecto transnacional capitalista neoliberal (y neofascista), impulsado aquí por los grupos «nacionales» de poder que se alternan en «coaliciones» en Casa Presidencial, Asamblea Legislativa, Corte Suprema, apoyados directa o indirectamente por jerarquías eclesiásticas y cámaras patronales; con la promoción de sus medios de desinformación e incomunicación social… mayoría de su propiedad.

Desde los Acuerdos de Stanby con FMI y BM (propuesta Chicago Boys) de 1982, seguidos por los PAEs I – II y III … el Consenso de Washington y los TLCs…UE y EU, la Alianza Pacífico de Inversiones y Comercio (APIC)… hemos vivido las pujas entre ellos (los grupitos de poder), por las tajadas y particiones de las inversiones, negocios y ganancias, cumpliendo con la destrucción del Estado Social, venta y privatización de activos y empresas estratégicas del Estado, desregulación de leyes laborales y de protección a consumidores y productores nacionales, depredación ecológica, agendas distractoras y engañosas, explotación laboral, desempleo, hambre, y si protestamos, garrote y persecución. (Leyes para aumentar penas a la protesta social).

Tenemos una creación amplia de leyes con instituciones de nombres ostentosos «en favor» de las y los habitantes: mujeres, niñez, consumo, campesinado, indígenas, el ambiente, etc. Sin embargo, la situación empeora y se agrava, aumentando los daños, muchas veces irreversibles e irreparables como los feminicidios y crímenes de odio o la destrucción ecológica.

Los movimientos sociales y partidos autoproclamados populares, estamos divididos, o en algunos casos cooptados (o en alianzas discutibles con los grupos de poder); desmovilizados (producto de todo lo anterior), muchos gremializados (con luchas focales por cada quién) y hasta movimientos y acciones funcionales, sea que al realizarlas (con o sin intención) sirven para que funcione el proyecto violento, depredador y de muerte.

Son casi 40 años de este reacomodo del capitalismo.

Por dicha también hay otros procesos que avanzan y se fortalecen, de economías autónomas y solidarias, alternativas en salud – medicina natural, educación y agricultura orgánicas y desde las personas afectadas e interesadas en ese Otro Mundo Posible AHORA

Hay que seguir luchando, articulando, movilizando, protestando y construyendo fuertes alternativas al sistema y NO en el sistema.

Juventudes y sindicalismo

Carolina Zúñiga Castro
10 de mayo del 2024

Carolina Zúñiga Castro, ANEP.

El pasado abril del presente año fui electa por las juventudes de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) como presidenta de la seccional para que les represente, por lo que acepté bajo juramento al lado de mis compañeros y compañeras y esto me lleva a sentir una gran pasión, compromiso y entusiasmo.

Pienso que este puesto tiene muchos retos ya que no solo es la imagen de todas la juventudes anepistas, sino que es parte de un eslabón fundamental para la representación de la democracia costarricense, sin ese eslabón como lo son las juventudes, la estructura en algún momento puede caer, porque si somos el futuro y también somos el presente; hago mención de esto no solo para el movimiento sindical sino también para cualquier grupo organizado de ciudadanos que desee que sus legados y sus organizaciones sobrevivan.

Ahora bien, no hablamos de juventud sino de juventudes, porque hay muchas formas de ser joven con vivencias y experiencias, realidades en sí, en esto influye lo económico, demográfico, cultural entre otras características sociales y que como personas jóvenes nos estamos refiriendo aquellas personas entre los 18 a los 35 años.

Las juventudes queremos que escuchen lo que tenemos para decir, que nos tomen en cuenta, en lo político y en lo laboral, que el adultocentrismo deje los estigmas sobre que tenemos falta de experiencia y de interés, que no sabemos lo que estamos haciendo, o en otros casos me han dicho que gracias a los jóvenes el país está como está, pero eso no es así, no toda la responsabilidad cae en nosotros, queremos espacios inclusivos a todas las juventudes.

Y retomando lo dicho anteriormente, sobre que cualquier organización de ciudadanos que no desee fenecer podría tomar en cuenta lo siguiente, y mi opinión al respecto, es que deberían de tomar más la participación de las juventudes en sus espacios y considero que el Papa Francisco mantiene esa visión, ya que el 14 de noviembre del 2023 en Lisboa tuvo un acercamiento con las juventudes cristianas y en su discurso se indicaba: “Pidió a los jóvenes que den esperanza, que sean expresión del amor de Dios, que hace nacer la alegría y la esperanza, incluso allí donde parece imposible, que sean esperanza para tantos compañeros afligidos por las guerras, el acoso escolar, la depresión. Insta a chicos y chicas a alimentar la confianza a través de opciones de vida concretas. Empezando por el buen uso de las redes sociales: «Es más fácil compartir malas noticias, que publicar cada día una palabra de esperanza». La invitación a «no dejarse contagiar por la indiferencia y el individualismo». Este extracto fue tomado de la página vaticannews.va

En este discurso el Papa nos sienta una responsabilidad como jóvenes líderes, que trabajemos por la justicia social y claramente la esperanza para quienes sienten no tenerla.

Cierro mencionado una frase de Martin Luther King “I have a dream” en español “Yo tengo un sueño”.

Reforma fiscal para fortalecer la actuación de quienes trabajan cobrando los impuestos

Exposición de motivos

Costa Rica, sufre año a año el flagelo de la evasión fraude, elusión y hasta el contrabando mismo, situaciones o hechos que se estima rondan hasta en no más del 8 puntos del PIB, a 2024, cada punto significa en promedio 356 mil millones de colones, un hospital geriátrico acondicionado o contratado llave en mano, podría costar no más de 100 mil millones, es decir, cada año estaríamos de dejar de suplir un promedio de no menos de tres hospitales por provincia , y este dinero alguien se lo está embolsando, no queremos pecar de ingenuos pero si muy prudentes en señalar potenciales delincuentes, porque ciertamente, estos potenciales delincuentes, están siendo sujetos activos de una pena de carácter penal, con un delito tipificado como de Lesa humanidad.

El cercenar las finanzas del Estado mismo, y restarle posibilidad de una actuación social digna, le resta vida a miles de costarricenses, que hoy tienen padecimientos crónicos, les cuesta en salarios y medicinas a los costarricenses, atender la patología quizás de un irradiado, por haber comprado un instrumento de deficiente calidad, al proponer en su compra que el factor precio sea el más preponderante, cuando en finanzas, la regla o premisa es eso, entre mas barato, más malo, mayor riesgo y hacemos alusión al estado de salud , debido a que estas prácticas causan cáncer en la economía del país. Y nos corresponde como buenos costarricenses, hacer un alto en el camino, y ver hacia donde vamos, y rectificar quizás la dirección de hacia dónde queremos ir.

Podremos quizás tener la ruta de un sueño democrático y solvente de nuestras finanzas del Estado, oh decidir continuar, sin mayor protagonismo, por temor a romper paradigmas.

Es por eso, en pocas palabras, la posibilidad histórica de cambiar hacia un mejor rumbo, de igualdad de condiciones, de un mundo territorio de competencia perfecta, donde todos los actores de le economía misma, saben cómo enfrentar a su competencia, no como hoy percibimos, que el litigante temerario, figura del Código de Normas y Procedimientos Tributarios, se instauro, se establecen penas privativas de libertad, pero le roban con artilugios de legalidad misma, eso es lo grave, artilugios de legalidad misma, simplemente, porque la Administración Tributaria, carece de los recursos, administrativos, financieros, tecnológicos, y no solo eso, de lo más lamentable de una legislación vigorosa, inmediato y ejemplarizante, del combate de ese cáncer en las practicas del fraude y evasión, así como la elución y el contrabando.

Podemos apostar que delincuentes tributarios siempre estarán presentes, tal cual pena abraza el Código Penal, y necesitaremos el concurso de toda la sociedad civil, y debemos llegar al punto donde; aquel que intente tal cual flagrante delito, sea sancionado, de manera inmediata, por la “bendita Pública”.

No basta hace cátedra de los principios que se deben tener presentes en cualquier reforma fiscal, debemos aclarar que aquí no se está ante una reforma fiscal, impositiva, contra el sujeto pasivo, lo que estamos o pretendemos es ordenar la actuación fiscal, para que cuente con esas herramientas necesarias, para regularizar su actuación, simplificarla quizás, y enmarcarla legalmente, para que el sujeto pasivo, sepa que ante la comisión de un instrumento de afectación al Estado mismo, es claro, que el hecho de no pagar a tiempo los impuestos, es un instrumento de afectado, y si no pagarlos a pesar de declarar, afecta el flujo de caja del Estado, pues de manera más severa, debe apreciarse, si recurre al ardid de cercenar las finanzas del Estado.

La eficiencia, en el cobro de los tributos abrigada a diversidad de leyes, como El Código Tributario, la Ley del Impuesto General Sobre las ventas, la Ley del Impuesto sobre la renta, la Ley General de Aduanas, razonable en un tiempo por división territorial o material, contribuyo quizás a ordenar distintas materias, desconocida por personas que llegan a administrar la gestión tributaria, logrando la especialización, no obstante, esto no tapa el sol con un dedo, es el llegado por turnos de carácter político de personas que llegan a hacer escuela tributaria, representantes o integrantes de diversidad d despachos privados, con impedimentos legal para conocer quizás actos en contra de sus clientes, pero que a la fecha, se desconoce de la recusación de esas autoridades, a que si no es por el chisme, nadie se entera de si un cliente o investigado, es sujeto de una actuación de carácter tributario. Esto debe llamar en mucho la atención de nuestros Diputados.

Hoy día proponemos una reforma fiscal de primer mundo, no es vi a tarifaria, ni por deuda, es una reforma para fortalecer la actuación de quienes trabajan cobrando los impuestos de esta gran nación.

Debemos fortalecer la figura del servidor público, como es la de constituir la figura del comisionado fiscal, actor simplificante del quehacer tributario, hoy día un auditor fiscal debidamente investido del poder estatal, es menos impactante su presencia, que el guarda de un almacén fiscal, que posee la llave del candado del portón, dicho de otra manera, se considera usurpación el poder recabar prueba del potencial y flagrante delito de un fraude fiscal, fraude en termino general, y con las figuras ya señaladas.

Este Comisionado Fiscal, deberá en consecuencia, conocer la materia tributaria de Tributación y de Aduanas, no puede ser cualquier hijo de vecino, debe tener solvencia académica, moral y en experiencia, debe conocer si se enfrente a una mala actuación de carácter aduanero o tributario interno, entendiéndose esta como de comercio local o comercio internacional y aun cuando se promueve la actuación de control sin limitación de competencia material y territorial, ciertamente, hay un marco jurídico que define la actuación en Tributación interno, como lo es el Código Tributario, también la Ley y Reglamento de Aduanas, no deben en mucho ser derogados, ya que en todo lo que se oponga, privaría este instrumento, ya que será una reforma tacita de todo aquello que se le oponga.

Debemos asegurar que, con la figura del comisionado fiscal, se acaben etapas procesales, que hoy día le llevan demasiado tiempo al Estado a hacer eficiente y eficaz el proceso de cobro de dichas determinaciones.

Hoy debemos acudir a un nuevo orden legal, estamos con un panorama tecnológico que no hay distancia en el mundo entero que impida comunicarme con mensajes o hasta video llamadas, de un polo a otro, pues así debemos apostar, contribuir a crear y dotar la Administración Tributaria, como un solo cuerpo y cada extremidad atienda las instrucciones jurídicas de un órgano legal suficientemente robusto que cada movimiento este sobradamente, hasta poder utilizar en forma complementaria, las sanciones contempladas en los delitos informáticos. Aquel que suplante la identidad de otro para asegurar a si mismo un beneficio fiscal, induciendo a error a la determinación tributaria o en la aplicación de un crédito fiscal a su favor ocultando los ingreso, disfrazando gastos, como los fletes, seguros, valor del bien (subfacturando) o no emitiendo la factura comercial al trasladar de dominio la mercancía o someterla a tránsito nacional o internacional, debe constituirse tal acto como un acto que sin duda alguna merezca la imposición de una sanción de carácter administrativa inmediata y si la actuación es flagrante y que supere los umbrales punitivos, ser analizados por la sala correspondiente a su jurisdicción material, con esto queremos señalar la necesidad de constituir un solo tribunal fiscal, con dos salas especializadas, la de aduanas o comercio internacional, y la de tributación o comercio nacional, misma, que veri los conflictos municipales, es decir, mantener las funciones de los tribunales actuales, no perjudicar la actuación sino más bien, con la concentración en un marco legal, hacer un solo tribunal, y no dos como hoy sucede, y que el litigante temerario disfruta para dilatar la resolución del caso y que impide aunque el Estado tenga sobrada motivación y razón, cobrar los tributos en el plazo permitido y no revocable.

Debemos igual que exigimos como ESTADO, garantizar los actos de fiscalización, no reiterar año a año, siendo eventuales sacadas de clavo de los programadores de los riesgos que determinan los sujetos a fiscalías, muchas veces lastimosamente, hay procesos de investigación fiscal, que intentan desnudar el buen comportamiento tributario de sujetos pasivos responsables, pero cuando son sujetos de fiscalización, se definen los alcances y actuaciones con una potencial inseguridad jurídica, ya que hoy piden un requisito, duran un largo tiempo, luego piden otro requisito, y así duran hasta más de un año para resolver un caso en concreto, sumiendo el ejercicio de poder de imperio, pero ante un escenario de terror fiscal, cuando debe ser lo contrario, facilitar el cumplimiento voluntario, pero sancionar severamente el incumplimiento de los deberes formales.

No estamos dando la talla en las Fiscalizaciones, los riesgos subjetivos no superan el 2%, dicho de otra manera, tenemos un 98% de probabilidad de éxito al fraude, tal cual bolsa de valores, el ESTADO con su inacción, está contribuyendo a que le metan todos los goles posibles.

Ciertamente se han creado instrumentos informáticos que inicialmente surten grandes efectos, TICA y factura digital son ejemplo de ellos, pero al tiempo, tal cual ardid delincuencial, hasta los billetes de plástico falsifican, en consecuencia, la materia tributaria, en pocos meses sigue siendo vulnerable y sujeta a la actuación de los delincuentes.

Podemos apostar a reparar en mucho la atención eficiente de la salud y la educación, pilares fundamentales de un sistema tributario, pero apostado en una dotación de bienestar nacional sin precedentes.

Soñar no cuesta, hacerlo realidad, pues encontraremos detractores de la propuesta, su pensamiento los identifica, están oh en la acera contraría, oh simplemente ignoran y no pueden opinar al respecto, de ahí, que sin interés mezquinas proponemos el cuerpo normativo de un instrumento creado por hombres, pidiendo la iluminación del altísimo, para crear un instrumento justo, bajo el principio bíblico, de AL CESAR LO QU ES DEL CESAR y convencidos de esa autoridad y refrendo.

La gran premisa para un Estado saludable, es que todo aquello que mejore la recaudación Tributaria, sin cobrar más tarifas de las ya establecidas, no debe ser materia de discusión o atraso parlamentario, tal cual se ha propuesto en diversidad de eventos de las distintas comisiones, o bien de la incorporación de Costa Rica a organismos internacionales como la OCDE

Exposición de motivos, elaborada por Lic. Miguel Ureña, con el aporte de más compañeros pensionados o activos.

Miguel Ureña. 30 años de experiencia en el Ministerio de Hacienda, 15 años de experiencia docente en el campo, auditor fiscal, licenciado en Administración, licenciado en Derecho, costarricense preocupado por los más necesitados, aspirante a periodista.