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Programa Alternativas. Comisión de Alternativa Joven

El pasado 1 de setiembre, el programa de radio Juventudes en Política transmitió una nueva sesión con el siguiente panel de personas jóvenes invitadas: 

  • Antony Trejos (Ingeniero Producción Industrial UTN).
  • Brandon (Trabajador Social UCR, candidato a regidor Frente Amplio).
  • Kenia García (Coordinadora Nacional Federación Nacional de Estudiantes de Secundaria).

Moderadora:

  • Rebeca Astorga González (Estudiante de Ciencias Políticas UCR). 

El primer eje del conversatorio fue sobre las posiciones de cada uno de los participantes en política nacional y en la agenda de juventudes. 

La ronda comenzó con Antony, quien comenta que las personas jóvenes no sólo deben ser escuchadas sino también que se les dé la posibilidad de formar parte de la toma y creación de decisiones. Al ser ingeniero, señala que busca integrar herramientas de la ingeniería dentro de la política. 

Seguidamente, Brandon comenta que le preocupa particularmente la crisis climática, la crisis de vivienda y los altos niveles de desempleo de las personas jóvenes. La realidad de San José es que la Municipalidad ha servido para un pequeño grupo de personas corruptas, las cuales se han enriquecido por décadas. En este sentido, Brandon desea que la Municipalidad haga mucho más por la gente y que pueda dar soluciones a las distintas crisis que mencionó. 

En cuanto a la crisis climática, la Municipalidad podría trabajar en evitar las inundaciones que afectan a tantas comunidades y en regular las temperaturas con la siembra de árboles en los espacios públicos. Por otro lado, a raíz de la crisis de vivienda, la Municipalidad podría realizar la compra de terrenos abandonados para tener una especie de banco de tierras, las cuales pueden ser utilizadas para construir albergues para poblaciones vulnerabilizadas, así como viviendas transicionales subsidiadas para personas jóvenes con 18 años que son expulsadas del PANI y se quedan sin un hogar o personas en condición de pobreza extrema. Asimismo, se pueden construir edificios habitacionales para vivienda social, y generar incentivos fiscales para vivienda de alquiler. 

Sobre la crisis de desempleo, Brandon considera que el cooperativismo puede ser una alternativa muy interesante para generar empleo digno y democrático. La Municipalidad podría intentar que las pequeñas y medianas empresas tengan participación en la concesión de obra pública, la cual siempre gana el mismo grupo que se ha beneficiado por años (MECO HSolís). 

Por otro lado, Kenia comenta que ella se comenzó a interesar en la política cuando tenía 15 años gracias al movimiento feminista. De igual forma, la joven activista señala que las juventudes, más allá de considerarse como el futuro del país, deberían entenderse como el presente. 

En Costa Rica, tenemos la necesidad de juventudes activas, y de trabajar en la desestigmatización de la lucha estudiantil y joven, y que esta población reconstruya su sentido de responsabilidad y pertenencia con el país. 

Seguidamente, el segundo eje trató de ¿qué manera podemos informar a los que nos rodean y de qué forma podemos confrontarlo?

Anthony sugiere utilizar los medios de comunicación a disposición para informar y discutir con otras personas sobre la necesidad de luchar por la educación y por el beneficio de la mayoría.

De igual forma, Brandon propone comprometernos con el activismo, el Movimiento Estudiantil  y la lucha por la educación pública. También señala que el activismo debería ser considerado por las personas estudiantes como «un curso», es decir, una responsabilidad y compromiso que nos pertenece. Las personas que ya salieron de la Universidad, también tienen que continuar comprometidas con estas luchas.

Por otra parte, el tercer eje se basó en la pregunta: ¿cómo deben responder las personas jóvenes ante un gobierno y una Asamblea Legislativa neoliberales?

Anthony plantea salir a las calles, no solo pronunciarnos desde las redes. 

Brandon sugiere buscar y crear espacios de incidencia, así como manifestarse y participar de huelgas. Hacernos un espacio en la política y cambiarla desde ahí. 

Asimismo, Kenia señala que la educación es la base de todo, de la gente que es el futuro, por lo que es fundamental recibir una mejor educación cívica en el colegio.  

Como posibles abordajes a las problemáticas ambientales, las personas participantes plantearon la necesidad de darle acceso equitativo al agua a toda la población, impulsar la educación ambiental, la instauración del reciclaje semanal en San José (el cual abarca tan solo el 1%), la práctica del compostaje, el uso de la bicicleta en ciclovías adecuadas, y la transformación de la ciudad de un modelo autocentrista a una con un enfoque sostenible inclusivo, donde la gente se pueda mover. 

Al acercarse a la última parte del conversatorio, las personas panelistas respondieron puntualmente a la pregunta: en un mundo gobernado por jerarquías y adultocentrismo ¿cómo podemos hacernos escuchar como personas jóvenes?

Ser proactivos.

Seguir formándonos.

Atacar las ideas, no a las personas.

Finalmente, las personas participantes dieron algunas recomendaciones para las personas jóvenes que siguieran la transmisión: 

Vayan a las calles, hagan artes. -Anthony

Luchemos por nuestros ideales. No dejemos que nos roben el sueño de ver una Costa Rica mejor. -Brandon

Manifestémonos con alegría, y con optimismo de que es posible el cambio, que cada uno de nosotros es la esperanza. -Kenia. 

Facebook: https://www.facebook.com/AlternativasGrecia 

Youtube: https://www.youtube.com/@alternativasgrecia4344  

Spotify: Alternativas.  

Costa Rica, ¿una Banana Republic o Patio Trasero?

Vladimir de la Cruz

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX surgió la etapa superior del capitalismo, de esos años, llamada fase del Imperialismo. Características de aquel momento fueron el llamado desarrollo del capital financiero, cuando se fusionaron, para impulsar grandes negocios, los intereses bancarios comerciales y los industriales; cuando surgieron empresas o corporaciones como los monopolios, oligopolios, trust y carteles, cuando se dividieron y disputaron áreas geográficas de materias primas, de mano de obra barata y de mercados para la colocación de productos caros, que elaboraban con esa materia prima y esa mano de obra barata.

Al construirse el Ferrocarril al Atlántico como se le llamó en Costa Rica, entre 1869 y 1884, sus empresarios contrataron mano de obra negra cesante de las obras del Canal de Panamá que se habían paralizado. Mano de obra industrial, en sus salarios, más cara que la mano de obra agrícola de las haciendas de café y de caña de azúcar que ya estaban en producción, en el país, de allí la necesidad del ferrocarril para el comercio más rápido con Europa.

La mano de obra negra de Panamá fue sustituida, por presión de los hacendados, por mano de obra agrícola traída de Jamaica, más barata en sus salarios, base actual de la presencia afrodescendiente en el caribe limonense costarricense.

El contacto con el Caribe hizo que el empresario ferrocarrilero Minor Keith conociera de las plantaciones bananeras que se estaban desarrollando en Jamaica, dirigidas por Andrew Preston. Experimentó su cultivo en las zonas de construcción del ferrocarril con gran éxito. Al terminar la construcción mediante el Contrato Soto Keith, de 1884, se le concedieron, en gratificación extensas áreas de tierras que libremente escogió en los terrenos aledaños al ferrocarril y en los distritos de Tilarán y Abangares. En la región hacia Limón las dedicó al cultivo del banano y las de Abangares y Tilarán a la explotación minera.

El éxito de la producción bananera llevó a Keith y a Preston a fundar en marzo de 1899 la United Fruit Company, como la empresa monopólica productora de banano más importante de toda la región Caribe, proyectada desde Colombia hasta Guatemala. Para el caso costarricense, Preston controlaba la producción de Jamaica y los medios de trasporte navieros y Keith la producción de Costa Rica.

Preston tenía el control de colocación de banano en los mercados de los estados norteños de los Estados Unidos, y Keith, comercializaba el banano por New Orleans, en los Estados sureños de Estados Unidos. Así operaba este monopolio, que se fue extendiendo por todo Centroamérica.

El peso de la United Fruit Company fue tan grande en las economías centroamericanas que hizo que en el escenario político el monopolio bananero impusiera y quitara gobiernos; impusiera y quitara tiranos y dictadores; ejerciera influencia directa en los Poderes Ejecutivos, Legislativos y Judiciales de la región, y también en las fuerzas armadas, todos los países con ejércitos, algunos de ellos modernizados en la figura de las Guardias Nacionales, a partir de 1910, por iniciativa de los Estados Unidos. Alfredo González Flores se opuso a esta modernización del ejército para Costa Rica.

El contrato Soto Keith de 1884 fue de tal peso en la historia judicial, política y legislativa de Costa Rica, que todos los Contratos que se firmaron con la United Fruit Company desde 1884 hasta 1928, se consideraron adición al Contrato original, afectando por ello, y por las cláusulas establecidas, a los empresarios, productores y bananeros nacionales, como Ernesto Rohmoser, que se hizo vocero de ellos denunciando al “imperialismo” en 1901, y a Ricardo Jiménez Oreamuno, diputado entre 1906-1910, hablando del “imperialismo absorbente que nos carcome”; originando ellos las luchas antiimperialistas en el país, con papel importante de los sectores oligárquicos, afectados por esas desiguales relaciones comerciales, que culminaron, con las protestas y la renuncia del Ministro de León Cortés, Manuel Francisco Jiménez Ortiz, denunciando el Tratado o Convenio de Comercio con Estados Unidos en 1936, por las mismas razones de ser un Convenio que afectaba a los productores nacionales.

En el libro el “Imperio del Banano. Las compañías bananeras contra la soberanía de las naciones del Caribe”, de los abogados de la United Fruit Company, Charles David Kepner y Jay Henry Soothill, redactado a modo de una historia que terminó en denuncia de la empresa bananera, se afirma que, en Centroamérica, autoridades de los poderes públicos eran pagados, corruptamente, por la United Fruit Company, y que eran más baratos que lo que costaba la alimentación de cerdos en las bananeras.

En 1954 el Golpe de Estado en Guatemala, contra el Presidente Jacobo Arbenz, por la reforma agraria que acababa de aprobar, lo dirigió y apoyó la United Fruit Company, con apoyo de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, que fue fundada el 18 de setiembre de 1947. La documentación de este Golpe se publicó en el libro “The Bitter Fruit”, o “La fruta amarga”, en 1984 escrito por Stephen Schlesinger. Esto solo para señalar el peso de este monopolio imperialista en las decisiones políticas de los países centroamericanos.

En el gobierno de Rodrigo Carazo Odio, 1978-1982, fueron expulsados dos funcionarios internacionales, del Fondo Monetario Internacional, en 1980, por haberle golpeado el escritorio al Presidente de la República, en una discusión que tenían sobre asuntos de economía interna. Carazo dijo que a un Presidente de Costa Rica ningún funcionario extranjero le golpeaba el escritorio dándole órdenes. Ocho días después para equilibrar esa expulsión también expulsó funcionarios de la Embajada Soviética acusándolos de intervenir en los movimientos huelguísticos que se estaban dando.

Hace pocos días llegó a Costa Rica la General Laura Richardson, Jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, que traía una “invitación”, que era un llamado urgente, para el Presidente Rodrigo Chaves, para visitar la Casa Blanca a reunirse con el Presidente Biden, visita que sin demorar se hizo del pasado 28 al 30 de agosto.

Clara fue la General en sus manifestaciones, al estilo de cómo gobernaban a las Repúblicas Bananeras, y a sus Presidentes, como vasallos y súbditos, al imponerse al Presidente Chaves. El mensaje directo fue para expresar sus preocupaciones por las relaciones que Costa Rica tiene con la República Popular China, insinuando que esas relaciones tienen un “eventual uso militar”. Manifestó su preocupación por “la participación que el gigante asiático tiene en el desarrollo de infraestructura crítica, en puertos de aguas profundas, ciber tecnología, inversiones en el campo espacial y las redes 5G”.

Le dijo la Generala al Presidente que China no “invierte” sino que “extrae” inversiones, refiriéndose al flujo de recursos provenientes de China para la región. Señaló su preocupación la General porque según ella China ha desarrollado su mayor Ejército, que lo tiene en China. Se preguntó: “¿por qué China impulsa inversión en infraestructura en América, tan alejada de China?”

Cuestionó, la General, la calidad de las inversiones y de las obras de infraestructura, brincándose todos los mecanismos nacionales que tienen que ver con obras de infraestructura, de inversiones; interviniendo directamente en la toma de decisiones políticas y comerciales de Costa Rica.

Su visita remató en anunciar una “inversión” en Costa Rica de $9.8 millones de dólares en tres años, a razón de $ 3 millones y algo más por año, para que en el Ministerio de Seguridad se establezca un Centro de Operaciones de Ciberseguridad. Anunció también que el Gobierno de Estados Unidos asignará un “asesor estratégico, a tiempo completo, para el desarrollo de las políticas en estrategias nacionales de ciberseguridad, así como una donación de $25 millones de dólares para reforzar la infraestructura digital del país, recursos que estarían a cargo del Ministerio de Ciencia y Tecnología, MICIIT.

Dijo también que harían varias donaciones “para luchar contra el narcotráfico, el lavado de dinero y la trata de personas”, con apoyo “en un sistema de 6 drones no tripulados de largo alcance, tipo Puma, para operaciones antinarcóticos y de patrullaje fronterizo”; drones que han sido probados en el campo de Batalla, con capacidad para múltiples misiones y operaciones de día y de noche, en todos los entornos, y una donación de $14 millones de dólares más para “crear una red de telecomunicaciones para el Ministerio de Seguridad”. El Ministro de Seguridad dijo que los drones ya están en APM Terminals, desde febrero, y “en situaciones de frontera”.

De hecho, la presencia de la General Richardson en la Casa Presidencial fue totalmente injerencista en nuestra política exterior. Vino a definirle al Presidente Chaves cuál era su ámbito de actuación en el contexto geopolítico definido e impuesto por Estados Unidos.

El Presidente Chaves dócilmente, como buen funcionario que fue del Banco Mundial, frente a políticas que les trazan desde Washington, a ciertos funcionarios internacionales de organismos cómo ese, atendió la llamada de atención que le hiciera Richardson y el Presidente Biden, metiéndose a definir con quién podemos comerciar y a cuáles empresas extranjeras se deben bloquear, o impedir que participen en licitaciones internacionales en el país, sobre todo si son de la República Popular China.

El sometido Presidente, sin pudor alguno, no se había terminado de bajar del avión cuando anunció su decisión que empresas Chinas no podían participar en concursos nacionales, como ya se había anunciado lo de Huawei. La jalada de orejas fue contundente… apenas le dio margen de sonreírle al Presidente Biden.

Al Presidente Chaves, Biden lo considera un simple peón en su juego de ajedrez internacional, una simple marioneta al que le pueden dar órdenes y mandatos, ofreciéndole unos cuantos manís, para actuar en el campo de las relaciones internacionales de acuerdo y alineado a la política exterior de los Estados Unidos.

Al mono aunque lo vistan de Presidente, mono lo tratan. Al Presidente Chaves lo están elevando a la condición de Presidente vasallo de una Republic Banana… ¡qué tristeza para Costa Rica!

Esa fue la impresión que me causó la visita del Presidente Chaves, luego de que ha anunciado su decisión presidencial, hablada con Biden, de dejar por fuera cualquier negociación con China, que puede ser tan beneficiosa o más para Costa Rica en algunos aspectos, violando en este sentido preceptos constitucionales y legales nacionales. También ha dejado por fuera a 5 de 8 empresas que son líderes mundiales en alta tecnología, por apegarse a los intereses de las empresas de Estados Unidos, como lo marcó y trató Biden, de Presidente de su República Bananera y su patio Trasero. Funcionarios del MICIIT ya se pronunciaron en igual sentido que el Presidente, seguramente acatando sus directrices washingtonianas.

China ya ha publicado que el Huawei lo están fabricando totalmente con materiales chinos, lo que Estados Unidos no puede evitar de su producción, porque en sus materiales no participan empresas norteamericanas o que realizan negocios comerciales con Estados Unidos.

Mientras a Chaves lo sermonearon, al mismo tiempo Biden ha enviado a la República Popular China misiones muy importantes para mejorar sus relaciones comerciales, productivas y financieras.

Cuando se dio la lucha contra la ALCOA, 1969-1970, el Presidente Carazo, entonces diputado opositor a ese Contrato, decía que a los diputados a favor les habían hecho buen pago. De allí aquel cartel de los estudiantes en la calle, “¿Diputados how much!”.

Presidente, ¿hubo pago, ¿how much?, para sacar a China de toda negociación en Costa Rica?

La nota de Carlos

Carlos Meneses Reyes

  1. En el XXVI Encuentro de la Jurisdicción Ordinaria, nuestro Presidente de inspiración popular, Gustavo Petro, expresó que la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) no investigará a terceros participantes en los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, durante el conflicto armado con las antiguas FARC-EP.
  2. La JEP aplica una jurisdicción alterna internacional, para resolver esa clase de delitos, en el logro de la solución política a los conflictos armados internos entre los, Estados – Parte y las Fuerzas Insurgentes.

  3. Se aplica una jurisdicción alterna internacional precisamente por lo inviable e ineficaz de la Justicia ordinaria en Estado escenario de esa confrontación interna armada.

  4. El Estado – Parte colombiano fue representado por el presidente Santos y la contra parte insurgente por el Secretariado de las antiguas FARC-EP, en calidad de plenipotenciarios.

  5. Acordaron dos situaciones que alteraban el modelo de Justicia Transicional Universal: 1. No serían juzgados por la JEP, los expresidentes, durante el periodo prefijado de confrontaciones armadas internas 2. Tampoco serían juzgados los terceros, llámese políticos, colaboradores, empresarios, industriales, multinacionales; siendo una violatoria al Derecho Internacional (DI) y el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

  6. Olvida nuestro Presidente que la JEP se rige por los principios del DI y el DIH. Que el Tribunal Alterno llamado JEP, no fue nombrado por autoridad alguna constitucional colombiana.

  7. Que la Jurisdicción de la JEP es ultra constitucional. Que opera con los propios reglamentos que ella crea. Que la imposición de un Reglamento por el Legislador del Estado – Parte colombiano, violó el principio de bilateralidad de los confrontados.

  8. Que no aplicaba posesión de los ilustres magistrados designados ante el Presidente de la República, por lo ya señalado. Debiera haberse hecho ante quienes les nombraron y compusieron la JEP, supliendo así lo de fiscalidad y legalidad.

  9. Recordar que a la JEP la rigen los Principios Universales del Derecho Internacional y en particular los principios de Independencia y de Autonomía.

  10. Recordar que la JEP, así como llama bajo su jurisdicción al combo paramilitar de Mancuso y demás, también puede hacerlo para investigar a los ex presidentes y terceros incursos en los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, en aplicación a los principios de Independencia y Autonomía que la rigen.

  11. Por ende: ex presidentes, ex ministros y todo el escalafón de empleados públicos del Estado – Parte; así como los terceros, son imputables ante la JEP por esos dos delitos específicos. Darle función a la Fiscalía Ordinaria es sinónimo de impunidad.

  12. Que la JEP está en mora de explicar que el secuestro, individualmente considerado, no es un delito de lesa humanidad. Si lo es el delito de toma de rehenes (dos o más personas retenidas, como elemento de pluralidad), torturas, vejámenes, etc. a los retenidos, que tipifican lesa humanidad y crímenes de guerra.

¡Puro Abogado! Carlos Meneses Reyes

Los medios de comunicación deben formar, función que no cumplen

José Luis Pacheco Murillo

Cada día se nos hace más difícil encontrar en la prensa artículos que nos enriquezcan en temas de actualidad, o que nos informen de manera objetiva sobre situaciones que vive el país y que nos permitan tomar nuestras propias decisiones. Esto es muy lamentable y hay que denunciarlo pues, para lograr un mayor desarrollo requerimos información veraz y objetiva.

Ahora la farándula es la que ocupa los mayores espacios en los medios de comunicación. Los chismes sobre la vida de personajes poco ejemplarizantes son los que acaparan la atención de una gran parte de la población y eso forma parte de la escasa preparación que tiene esa población para la toma de decisiones.

No podemos obviar el impacto que tienen los medios de comunicación sobre el desarrollo político, económico y social del país y por eso es por lo que no podemos menos que lamentar la situación que hoy nos brindan esos medios.

Otro tema que llena espacios de esos medios son los deportes y para decirlo más concretamente el fútbol. Son muchos los programas que se dedican a comentar sobre lo que sucede en el fútbol, pero de una manera que no proporciona posibilidades de cambiar lo que tenemos: pésima dirigencia, pésimos arbitrajes, y futbolistas que más parecen actores de cine que verdaderos deportistas. Inventan faltas, se tiran al césped sin que haya motivo y con la pretensión de engañar al árbitro, al que luego se le critica por falta de objetividad.

Los medios de comunicación deben entender que forman parte de un sistema educativo general y que deben formar la opinión seria y objetiva de la ciudadanía para la toma de decisiones futuras.

Es necesario que cambien las metodologías y que haya mayor objetividad en la información que se suministra y en los artículos de opinión que se brindan, y que los espacios de radio y televisión puedan servir para formar más y mejores ciudadanos.

Dios quiera que los medios de comunicación sirvan para hacer crecer el conocimiento y que proporcionen elementos para que los ciudadanos puedan tomar más y mejores decisiones para un mejor futuro, especialmente para las nuevas generaciones.

50 años del golpe de estado en Chile 1973 – 2023

José Joaquín Meléndez González

El triunfo de Salvador Allende en Chile con la Unidad Popular, la alianza en el Congreso de la Democracia Cristiana para la ratificación de Presidente, no obstante la división de ese partido y la esperanza de un pueblo, llega a la Presidencia de la República de Chile, Salvador Allende. Ese triunfo en América despierta nuevas esperanzas en la juventud, aspiraciones de la clase trabajadora y los pueblos con ansias libertarias, se unían nuevamente en un horizonte de sueños, cantos, arte y realidades socialistas. Obviamente, por otra parte, se conocía la reacción reservada de la derecha recalcitrante y conservadora.

Los resultados empiezan a emerger, las reformas sociales evidentes como la nacionalización del cobre que se encontraba en manos de compañías estadounidenses, la cooperativización de empresas privadas, el mejoramiento de las condiciones laborales, salariales y alianzas con los sindicatos; la reforma agraria. Su popularidad alcanza cifras muy significativas expresadas con el triunfo en las elecciones parlamentarias y luego en 1973 las municipales. La euforia generalizada lanza la voz hacia el PODER POPULAR. La juventud cantaría en las calles: ¡El pueblo unido jamás será vencido!, canto que se extendía cruzando fronteras y sobrepasando los ANDES, llegando como el aire a todo América.

Aparecerán luego las reacciones de la ultra derecha, la CIA, el gobierno de los Estados Unido a tejer la desestabilización del gobierno con medidas económicas y financieras, el desabastecimiento de bienes y servicios, la inflación galopante, se había producido el asesinato del General, René Schneider, el ascenso como jefe del Estado mayor del ejército de Carlos Prats y su época del Tanquetazo quien renunciara posteriormente, luego, con el consentimiento de Allende el ascenso al Estado Mayor como Jefe del Ejército, el General Augusto Pinochet. La Cofradía Náutica del Pacífico Astral inicia en secreto la planificación el Golpe de Estado, la marcha de las cacerolas vacías, la huelga de los transportistas, la huelga de los mineros, colegios médicos. El terrorismo ante la destrucción de las torres eléctricas y puentes, la reacción a la reforma educativa, la transformación bancaria. Todo ello fue caldo de cultivo y excusa hacia el Golpe de estado y el asesinato de Salvador Allende en el Palacio de La Moneda.

El golpe de estado perpetrado por Augusto Pinochet se consolida el 11 de setiembre de 1973 y con ello la persecución, muerte, asesinatos, torturas, desaparecido, disolución del congreso, los campos de concentración, las migraciones a todos los confines de la Tierra.

Costa Rica se constituye en un territorio de asilados, de estadía y tránsito.

Como dirigente del Sindicato de Educadores Costarricenses, SEC, me tocó vivir la triste experiencia de tantos y tantos chilenos. Puedo dar testimonio de la ayudar a chilenos en búsqueda de trabajo como diagramadores en centros especializados, imprentas, empresas comerciales, en la Universidad Nacional, UNA y en el Ministerio de Educación. Particularmente hospedé en mi casa a Alberto Vidaurrázaga Henríquez, quien llegó destrozado por las torturas, las uñas levantadas, no hablaba, no quería ni salir a la sala, a su hermano se lo habían matado, su madre impotente magistrada. Alberto, medianamente restablecido, lo integramos como educador en Boca de Parismina, bajo nombramiento de Fernando Volio Jiménez quien sabía de los sucesos en Chile pues había visitado ese país y enfrentado a Pinochet como Miembro de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos. También hospedé en mi casa al Senador, César Godoy Urrutia del Partido Comunista, quien había sido diputado, educador, dirigente del gremio de los educadores en Argentina, periodista; le acompañaba su señora esposa María Herrera Ferrado. Al Senador Godoy le hospedé en paso de muerte, como consecuencia de las torturas causando el cierre de la uretra cuya infección trascendía a su cuerpo durante el viaje a Costa Rica, por las torturas le habían trancado la orina, sus dolores y espasmos eran espantosos. Logré la ayuda del Dr. Rodrigo Gutiérrez Sáenz que lo visitara, le internara en el Hospital Calderón Guardia y fuera atendido de inmediato por el Dr. Salas quien lo intervino con una sonda y le aliviara de su intenso dolor. Con medicamentos y el cuidado de su señora se fue recuperando no obstante su avanzada edad. Decide trasladarse a México donde vive por largo tiempo, sin embargo, su sueño fue regresar a Chile donde fallece el 1 de diciembre de 1985, bajo el gobierno de Pinochet.

También vivimos la experiencia con nuestro amigo compañero y fundador del SEC, Rogelio Cedeño Castro, quien por estudios y compartir con el pueblo chileno la experiencia socialista, fuera agredido, confinado al campo de concentración del estadio de Santiago luego expulsado hacia Costa Rica con su señora esposa chilena Luz María de la Cruz Redon bajo condiciones deplorables, así recibido en el Aeropuerto Juan Santamaría.

Los dirigentes nacionales del Continente agrupados en la Organización Regional Interamericana de Trabajadores; ORIT, realizamos un encuentro en Santiago de Chile apoyando el Referéndum del SÍ y del NO respecto si continuaba o no Pinochet en el Poder. Asimismo, el apoyo al Secretario General de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Manuel Bustos exigiendo su liberación, quien había sido sentenciado a 10 años de cárcel y su destierro. El apoyo lo representamos en la gran manifestación masiva, la cual fue reprimida por las fuerzas militares y carabineros con garrote y dispersada usando la “chompipa” la cual lanzaba agua fétida y gas lacrimógena. El pueblo ganó el referéndum y Pinochet sale derrotado ante el sufragio popular.

Estos 50 años nos han de servir para reflexionar, porque las aspiraciones de libertad, paz, desarrollo, democracia, trabajo y justicia siguen palpitando en nuestros corazones en el continente hasta el triunfo final, pese a las posturas dictatoriales de presidentes y fuerzas militares.

San José, Costa Rica, 9 septiembre 2023

ALCOA: una lectura jurídico-política

Por Arnoldo Mora

Suelo decir que un libro se compone de tres elementos básicos, que son indispensables para evaluar su importancia. Estos tres elementos son los siguientes: el autor, el contenido y el formato. Evidentemente, el más importante de los tres es el segundo, el contenido, por ser el que le confiere el mayor peso a la obra. Sin embargo, ante la opinión, ante los ojos inquisitivos del eventual lector, ante la mirada pletórica de curiosidad de quien ve la obra en un estante de una biblioteca pública o privada, o exhibido en un sitio o vitrina de venta de una librería, el factor que, para bien o para mal, goza de mayor influencia en la imaginación y motivación del lector, y en los criterios que lo inducen a evaluar a simple y primera vista una obra, es el primero: el autor; como dicen los libreros, su solo nombre vende; cuando de un autor famoso se trata, basta con leer su nombre en la portada para que el presunto lector se forje un (pre)juicio de la obra e incline su actitud al leerla; el autor es el mayor atractivo de una obra, dado el prestigio o desconocimiento que el presunto lector tenga de quien ha escrito una obra, cuya carátula deslumbra su mirada aunque ignora su contenido.

Todos estos elementos he tenido en cuenta al leer con enorme interés el libro titulado EL CONTRATO DE ALCOA, REBELIÓN Y DOMINACIÓN (EDInEXO, San José, 2022) que el Doctor Fernando Cruz Castro, ilustre jurista y actual distinguido magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, publicó recientemente, pero cuyo mayor contenido es, ni más ni menos, que la versión literal de la tesis que él presentara como requisito formal en vistas a la obtención del grado académico de licenciado en la Facultado de Derecho de la Universidad de Costa Rica, en 1976. No me es necesario resaltar que el nombre del autor es ya de por sí un atractivo y una motivación de inconmensurable valor para inducir al lector a leer con detenimiento un enfoque, basado en documentos originales, sobre un evento histórico de indiscutible actualidad, en torno al cual se ha hecho correr mucha tinta en las décadas posteriores en nuestros medios intelectuales y políticos. Título y subtítulo son ya de por sí harto; de manera particular, el subtítulo no carece de un sesgo provocador. La carátula constituye un documento gráfico que evoca, tanto el acontecimiento mismo, como el retrato de algunos de sus principales inspiradores y protagonistas, tanto del pasado como del presente, de nuestra historia política.

En sí, la obra no es más que el análisis, hecho a la luz las más sólidas normas de la hermenéutica jurídica, del contrato-ley con que la clase social tradicionalmente hegemónica en la Patria que nos legara Juanito Mora, ha “legitimado” su atávico filibusterismo. Pero en este caso, el autor debe ser valorado no sólo por su brillante y patrióticamente inclaudicable trayectoria como juez, jurista y magistrado, sino también por su protagonismo en su condición de activo miembro del movimiento estudiantil generado en las aulas y correderos de la Universidad de Costa Rica, única existente entonces en el país; hablar de los eventos que se escenificaron en la ciudad capital frente a la Asamblea Legislativa en la tarde de ese memorable 26 de Abril de 1973 e, incluso, en los días que la precedieron, es para el actual magistrado Dr. Fernando Cruz, rememorar un episodio inolvidable de su propia vida y que la marcó por siempre a manera de un destino helénico; hablar de ALCOA es para el ciudadano Fernando Cruz es construir un relato autobiográfico. En todo momento el autor nos recuerda el motivo del levantamiento patriótico, protagonizado en primera línea por los estudiantes organizados en sus movimientos universitarios, como reacción libre y soberana ante el debate que la Asamblea Legislativa efectuaba en torno a la aprobación o rechazo del leonino y colonialista contrato-ley con el que el emporio minero de ALCOA, de origen canadiense, pretendía apoderarse de vastas áreas del subsuelo del Sur del país, con el fin de extraer la bauxita, de la cual se extrae el aluminio. En resumen, estamos ante una obra de indiscutible valor histórico, jurídico y político nutrida de fuentes primarias; por lo que constituye una pieza de riguroso y científico asidero legal, sobre todo constitucional, de ese malhadado contrato-ley.

Pero el autor va más allá de enfatizar el indiscutible valor histórico y actualidad del tema. El autor ve su vigencia en que la más que discutible legalidad del mismo, la conclusión que extrae el lector es que y lo refiere a, entre otros casos, a las patrióticas más recientes jornadas en contra del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Como se ve, esta es una obra que, no sólo ilustra la historia de un acontecimiento que rescata el papel patriótico jugado por una generación de jóvenes universitarios de la que él mismo se siente con toda razón, orgulloso, sino que constituye – y no con menor énfasis- un llamado para que las actuales y futuras generaciones se cuestionen honestamente sobre si somos realmente una nación soberana, como exige que deba serlo nuestra Constitución Política ya desde sus primeros artículos. De mi parte y a guisa de conclusión, yo señalaría que, en este mes de la Patria, debemos preguntarnos, con el corazón en la mano y la mente puesta en el futuro de nuestra Patria: ¿qué sentido tiene hoy en día la celebración del 15 de Setiembre, más a allá de colorido de los desfiles y del ruido de los tambores estudiantiles. La respuesta la estamos dando con nuestra actitud frente a los acontecimientos políticos que se suceden a diario e inundan le escenario político nacional.

Fiesta en el infierno el 10 de diciembre del 2006

Isabel Ducca D.

El 28 de julio de 1999 fue una fecha extraordinaria en la vida del diablo. Ese día Juan Pablo II afirmó que el infierno no existía. El demonio, como había estado tan ocupado, desde hacía tantos siglos, en repartir latigazos, avivar calderas o mantener helados ciertos círculos, no supo qué hacer. La orden le llegó tan de improviso que no le quedó más que sentarse a cavilar sobre aquella nada en que se le había convertido el infierno. Sus subalternos pedían explicaciones y él no sabía qué responder. Les dio a todos vacaciones mientras se despejaban los nublados de su mente y los citó para algún día incierto.

Decidió irse a dar una vuelta por Roma para ver qué explicaciones obtenía. Tenía tanto tiempo de no andar por estos rumbos que hasta le pareció buena idea esa clausura del infierno y ese descanso. No se lo tomó a mal. Con el mejor de los ánimos, se lanzó a su nueva aventura.

No había terminado de llegar a la plaza de San Pedro cuando se llevó su primera gran sorpresa. Se abrió paso entre una multitud de mujeres para observar qué sucedía. Había una gran hoguera en media plaza y aquellas mujeres gritaban: “¡Nunca más una torturada!”, al momento del grito lanzaban al fuego una sotana con el nombre de algún inquisidor. Ahí figuraron: el papa Adriano VI, Alonso de Salazar, Bernardo Gui, el papa Alejandro II, el papa Paulo IV, Konrad von Marburg, Pedro de Arbués, Roberto Belarmino, Tomás de Torquemada; hasta sotanas con el nombre de Calvino y Lutero desfilaron ante sus ojos. Cuando vio que lanzaban al fuego un ejemplar de El martillo de las brujas, se interesó `por el asunto; como pudo le robó a una mujer un ejemplar cuando estaba a punto de lanzarlo a la hoguera.

Se fue a un rincón y empezó a leerlo. Esa edición contaba con un prólogo en el cual explicaban lo sucedido y cómo la cacería de brujas había servido a los grandes intereses económicos para empobrecer el campesinado, arrebatar tierras comunales y engrandecer las riquezas del Vaticano y de otros reinos.

No sabía qué hacer ni qué decir. Suspendió la visita a Juan Pablo II y siguió a las mujeres. Por casualidad, se fue detrás de unas mujeres latinoamericanas que se dirigían a un foro donde las Madres de la Plaza de Mayo iban a exponer sus veinte años de lucha. Ahí escuchó hablar del Plan Cóndor, Richard Nixon, Henry Kissinger, Rafael Videla, Augusto Pinochet, dictadura de los militares y un gran etc. Por su parte, las centroamericanas dieron su versión de la guerra de baja intensidad emprendida por Ronald Reagan y demás desastres como empobrecimiento, persecución, desapariciones, matanzas, aldeas quemadas y otro gran etc.

El diablo no sabía por dónde empezar a ordenar aquel rompecabezas. Sin embargo, llegó a una primera conclusión. Desde que el imperio romano se había cristianizado, él había estado a las órdenes de los señores de la dominación, de los Señores de la Muerte. Él debía estudiar y aprender mucho de lo que sucedía en este mundo, pues se había limitado a ejecutar castigos y recibir órdenes; había sido su burócrata. Por lo que estaba escuchando y observando, se había dedicado a castigar a las víctimas. Encima de que habían sido explotadas, castigadas, torturadas, violadas en este mundo, llegaban al infierno a recibir castigos por pensar y sentir diferentes o simplemente por ser humanos con dignidad.

En América Latina, se enteró de todo lo que había sucedido desde 1492, cuando desembarcó Colón y los misioneros empezaron a repartir torturas y castigos en su nombre. Después de eso, ya no tuvo dudas: “Estos desalmados, mis hijos más auténticos, han renegado hasta de mí. Han venido creando infiernos aquí en la tierra y me lo han ocultado. Llevan mi sello. ¡Ahora sabrán quién soy!”.

Cuando en abril del 2007, Benedicto XVI afirmó que el infierno sí existía el diablo no dijo nada. No se reunió con nadie. Ya él había su quehacer desde mucho antes. Había enviado a todos sus diablos a recabar información con nombres, fechas, datos, crímenes de todos los que crean verdaderos infiernos en este mundo. Se había encontrado un viejo archivo guardado con mucho esmero en el Hades, donde se enteró que el verdadero rol de Satanás había sido el de acusador frente al juicio divino. Pero no le dio importancia. Las fiestas seguirían como siempre que recibían a un gran criminal. Pero esta vez, se había asegurado de que ninguno se le escaparía. En plena agonía del que lleva la marca diablo, están del más allá asegurándose que se lo llevan derechito.

Por esa razón, cuando Augusto Pinochet murió en diciembre del 2006 el demonio ya lo reconocía con su marca. Él no podía dejar escapar a un perverso de esa estatura. Cuando estuvo frente al demonio y este lo empezó a condecorar, los diablillos a aplaudir y a decirle una y mil lisonjas, se puso furioso, gritó que él no se merecía estar ahí, que él era un verdadero salvador y padre de los chilenos, que los había salvado del demonio del comunismo.

El demonio se esperaba esa respuesta. Ya sabía, porque lo había escuchado andando por aquí, que los victimarios se sienten como dioses; no son, según ellos, culpables de nada y no quieren saber nada de los efectos depredadores de sus acciones. Por esa razón, a quienes no se reconocen como creadores de infiernos terrenales, les da su propio veneno.

Ahí está Pinochet sentado en una sala vacía, en medio la nada, escuchando los testimonios de todas las personas que fueron torturadas, de quienes tuvieron que salir huyendo de Chile para salvar su vida, de todas las madres que perdieron a sus hijos e hijas, de toda la niñez que creció con hambre y con miedo, de todas las personas que mandó matar, sufrir o explotar de alguna forma. Para no multiplicar los padecimientos de las víctimas, solo se escuchan sus voces. Ellas fueron liberadas de cualquier infierno, pues al demonio no le interesan las víctimas, se sintió rebajado. Él quiere victimarios tan auténticos como él.

Cada genocida, escuchará por toda la eternidad las voces de sus víctimas hasta que se reconozca con la marca de la perversidad.

A los cincuenta años del golpe militar contra el pueblo chileno, no debemos olvidar nunca lo que genocidas como Augusto Pinochet o Henry Kissinger hicieron.

¡En nombre de sus víctimas, prohibido olvidar!

Imagen: https://nuso.org

Lecciones para aprender – Los ejércitos, a 50 años del golpe contra Allende

El golpe de Estado contra Salvador Allende debe hacernos entender la verdadera función de los ejércitos. El ascenso al poder de un proyecto socialista y revolucionario por vía electoral fue una enorme cantera de experiencias sociales. El brutal golpe militar significó, en un corto plazo, la diáspora del pueblo chileno.

Frank Ulloa*
11 | 09 | 2023

Imagen: Allan McDonald | Rel UITA

El inventario de estas experiencias está lejos de haber sido terminado: lo que caracterizó este ascenso de las ideas socialistas fue precisamente la irrupción en la historia de nuevas ideas y un nuevo mensaje, que multiplicó las formas de acción, las iniciativas, en la lucha por sociedades democráticas y respetuosas de los derechos humanos.

El golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973 fue una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile en colaboración con sus similares de Estados Unidos.

A cincuenta años, podemos recordar cómo en la Facultad de Derecho de Costa Rica los estudiantes nos organizamos y nos fuimos a protestar al centro de San José, frente a la emisora de Radio Monumental.

Toda Costa Rica se sentía indignada como si se tratara la muerte de alguien muy cercano, querible y sin excepción no hubo quien manifestara simpatía por los criminales. Esta solidaridad se multiplicaría cuando miles de chilenos migraron a nuestro país y se los recibió como hermanos.

Agazapados

Hoy los ejércitos están en los cuarteles, pero en cualquier momento, si las fuerzas reaccionarias lo requieren, los tienen a su disposición. Sucedió recientemente, en 2009, cuando el golpe de estado en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya.

Los derechos humanos son subsidiarios de la ambición de las corporaciones transnacionales y naciones imperialistas que, a toda costa, llegan para apropiarse de nuestras riquezas y recursos.

Un nuevo aniversario del golpe de Estado en Chile debe convertirse en una oportunidad para comprender que “los militares actuaron (actúan) como un ejercito de ocupación en sus propios países, sirviendo de brazo armado” al gran capital, como bien lo supo definir Eduardo Galeano.

Desde la Segunda Internacional (14 de julio de 1889) el rol de los ejércitos en el capitalismo había quedado claro desde la óptica de la teoría política del movimiento obrero.

Pero esta lección nunca fue aprendida. Los trabajadores europeos no fueron capaces de parar las guerras mundiales, y sus pares de otras partes del mundo abandonamos esta importante lucha por acabar con los ejércitos y luchar por el desarme. Muchos sindicatos se forman inclusive en las fábricas de armas de los países desarrollados.

La amenaza continúa

Hoy, más que nunca, desde Rel UITA debemos impulsar un debate profundo en torno a la definición de una nueva estrategia contra la carrera armamentista, la lucha por la paz y el desarme.

En Brasil o el nuevo Chile, el ejército sigue siendo una fuerza política más o menos silenciada pero igualmente peligrosa. Las tropas siguen amenazando al pueblo y sus intereses.

Depende de los dirigentes jóvenes no olvidar y aprender de la historia. Este recordatorio obliga al movimiento sindical, que se había sustraído al debate, a participar en él ante una nueva conmemoración de esta tragedia histórica.

Publicado en https://www.rel-uita.org/chile/lecciones-para-aprender/ y compartido con SURCOS.

A 50 años del magnicidio chileno. Testimonio

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Residíamos en calle Mac Iver, por la cual, a gran velocidad e igual estruendo, corrían, tanques, tanquetas, camiones con soldados del ejército y carabineros del «general rastrero» Mendoza. Llamado así por el presidente Salvador Allende, por sumarse al magnicidio ejecutado por el general Augusto Pinochet, cuanto superiores a él, en el cuerpo policial, se habían negado a sumar las imprescindibles fuerzas policiales al golpe de Estado.

Volaban a muy baja altura los cazabombarderos británicos Hawcker Hunter, cargados con armas para atacar, por orden del general Gustavo Leigh, el Palacio de La Moneda, la residencia del presidente Allende en la localidad de Tomás Moro, las antenas de transmisión de las radios Corporación y Portales, y otros sitios presuntamente “peligrosos” para la “seguridad del Estado”.

Pasaron los meses, y eventualmente, el almirante de la fuerza naval, Toribio Merino, quien en meteórica «carrera académica» del más alto nivel, fuere designado para nombrar a los «rectores militares» de las universidades, escogió al general Ruiz Danyau como jerarca de la avasallada Universidad de Chile. ¡Un militar entrenado para matar, y además imbécil, pasó a ser rector de la más importante casa de educación superior de Chile!, para evitar que desde allí se divulgaran pensamientos antidemocráticos, decían. General que un año después del golpe, fuese condecorado por el dictador español Francisco Franco, con quien tenía muchas cosas en común, principalmente en cuanto a habilidades intelectuales.

Ese martes 11 de setiembre, día lleno de brutalidad, por orden de la espuria junta militar presidida por Augusto Pinochet (recordado como ladrón y «asesino vitalicio»), las Fuerzas Armadas y Carabineros se movilizaban en busca del supremo objetivo: asesinar al Presidente de la República, doctor Salvador Allende. ¡Ese era su trofeo! Presidente constitucional quien había sido electo y asumido el cargo presidencial, tres años antes, y quien contaba con un apoyo popular creciente, que, paradójicamente lo hacía más peligroso para la aristocracia civil y militar, acostumbrada al disfrute de injustos privilegios, que no estaban dispuestos a perder con un gobierno de Unidad Popular. Conspiradores que iniciaron sus acciones aún antes de que el Dr. Allende asumiera su cargo ejecutivo, en cuyo camino asesinaron en una de las calles de Santiago al general René Schneider, quien entonces, como comandante en jefe del Ejército, se había manifestado dispuesto a defender la voluntad popular expresada en las urnas electorales, y a hacer respetar el orden constitucional, aún antes de que se realizara la elección de Allende, frente al representante de la ultraderecha, el expresidente Jorge Alessandri, quien luego fuese nombrado por los golpistas militares, miembro del llamado Consejo de Estado, como premio a su complicidad.

Mientras caían las bombas desde los aviones de guerra, paradójicamente adquiridos para defender supuestamente las fronteras chilenas, el estridente y criminal ruido de las descargas de ametralladoras y cañones, era multiplicado por el el eco del pavimento de las calles y edificios del centro de Santiago, ocupadas por los milicos y algunos trabajadores que corrían hacia sus hogares, bajo las balas de soldados que jugaban al tiro al blanco. El salvajismo bestial estaba desatado.

La noche antes, del lunes 10 de setiembre, mientras la vida parecía transcurrir con normalidad, compartíamos una cena en la comuna de Las Condes, con los participantes de un curso internacional que ese mismo día había concluido en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina, adscrita al Hospital José Joaquín Aguirre, en Santiago. Lo que no sabíamos, era que cobardemente, bajo las sombras, a todo lo largo de la geografía chilena, los militares golpistas habían empezado a ejecutar un criminal Golpe de Estado, forjado por «expertos» de Chile, la CIA, la Casa Blanca y El Pentágono, pues era un pésimo ejemplo continental, que un presidente socialista hubiese sido electo en elecciones libres. ¡Eso había que acabarlo de raíz! ¡No se podía permitir! Y por ello, conceptos como derechos humanos y democracia, pasaron a constituirse en obstáculos para los fines de la casta militar que tanto disfrutaba de las regalías que sus pares de la aristocracia política, principalmente, usaban como moneda de pago por sus indecentes servicios.

Sobre lo sucedido después, se ha escrito y seguirá documentándose mucho. El “golpe militar”, repudiado por los demócratas del mundo, fue cínicamente negado como tal, por Pinochet y sus secuaces. «Se trató de un pronunciamiento militar ejecutado para defender la democracia y los derechos del pueblo chileno», reclamaron, mientras prohibían incluso, la mención de la palabra «golpe», porque a un “héroe” no se le puede calificar de golpista…

Igualmente se indignaban cuando se preguntaba por los miles de asesinados que se fueron sumando a las cifras que se levantaban en algunas morgues de Arica a Magallanes, pues para el asesino vitalicio (así lo escuchamos), “esos cadáveres que ustedes ven en el cauce del río Mapocho, con las caras destrozadas por tiros de gracia, son de delincuentes comunes que se están matando entre ellos”, se burlaba con sarcasmo en las conferencias de prensa, donde pseudoperiodistas eran usados, para hacer las preguntas que les dictaban minutos antes, los encargados de la propaganda de la dictadura.

El Derecho Laboral y las Garantías Sociales surgieron de la necesidad de regular las relaciones desiguales de las principales clases sociales de nuestra sociedad

(Intervención de Vladimir de la Cruz, en el Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, el viernes 8 de setiembre del 2023, en el acto de la presentación del Libro del Dr. Erick Briones Briones, “Prontuario Laboral. En conmemoración del 80 aniversario del Código de Trabajo”; acto dedicado al Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, organizado por la Comisión de Derecho Laboral del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica)

En estos días celebramos el 95 aniversario de la gestación de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, el 80 aniversario del Capítulo de Garantías Sociales de la Constitución, el 80 aniversario de la promulgación del Código de Trabajo y el 80 aniversario de la Jurisdicción Laboral de la Corte Suprema de Justicia.

La legislación laboral en Costa Rica no existe a partir de la promulgación del Código de Trabajo en 1943. Haré, por regulación del tiempo de exposición, algunas pinceladas de este proceso.

La tradición jurídica del país recoge desde la época de la Conquista y la Colonia normas y disposiciones legales que regulaban las relaciones laborales de aquellos tiempos, de un régimen de trabajo donde la inmensa mayoría social no trabajaba para sí, sino que laboraban para otros, en los distintos trabajos y oficios que se dieron en la colonia.

La violencia ejercida contra los indígenas impulsó a la Iglesia Católica a protegerlos como mano de obra en exterminio, por el impacto mismo de la conquista, resultado de las guerras de resistencia, de las pestes, de la inhibición de las mujeres a la procreación; por lo que se dictaron ordenanzas y disposiciones para la protección de la mano de obra indígena, la regulación de las distintas actividades económico productivas; sobre las personas que trabajaban en las casas o haciendas; el despido de trabajadores; se creó un preaviso de cesantía de quince días, con sanción para el patrón que lo incumpliera; se regularon las jornadas de trabajo y se fijó la duración máxima de las jornadas; se estableció la liberación del trabajo en los días de fiesta, y del trabajo de los sábados después de que se pusiera el sol o hasta la siete de la noche.

Se reguló el cautiverio de los vencidos, como trabajadores, por las guerras; los servicios personales, la de los libertos del régimen colonial; la supresión de los servicios personales de las encomiendas; el pago o rentas en dinero y en especie.

La colonia no estableció el asalariado libre pero sí reguló el número de trabajadores, el tiempo y clase de los servicios, los montos de remuneración o pago; reguló el apremio por deuda, figura que se proyectó durante el siglo XIX, en trabajos agrícolas. La mano de obra se consideraba alquilada forzosamente.

Se reguló la enseñanza, el adiestramiento y el aprendizaje de los oficios

Como salario en la colonia se usó la moneda india que usaban los españoles, el real español, el cacao, y el pago en especie de comida y alimentos.

El alquiler de indios, el trabajo femenino, de indias y mulatas al servicio de estancias ganaderas, se reguló desde 1578; los trabajos y salarios de mulatos, torneros, carpinteros se regularon desde 1579; de sastres desde 1600; de maestros de niños desde 1600; de panaderos desde 1620; de tejedores desde 1676; de trabajadores, jornaleros y sirvientes desde 1679.

En cuanto a jornadas se había establecido, desde 1593, una semana laboral de 47 horas; los salarios debían ser justos y suficientes, existiendo uno mínimo y se prohibió el pago en especie. Se regularon algunos accidentes de trabajo.

En el período independiente, con el Código General de Carrillo se establecieron formas de alquiler del trabajo y de salario de las gentes de servicio; se reguló el despido y alimentos por parte de los patronos para los trabajadores; el trabajo de menores de edad, comprendidos entre los 10 y 18 años, se prohibió el trabajo bajo la lluvia, así como trabajo a destajo y tipos de jornadas, y contratos de trabajo y obligaciones derivadas de estos, usándose aún conceptos como amo y criado.

Después de Carrillo se reguló el trabajo nocturno y la edad de retiro después de 10 años de servicio continuado. En el Código de Comercio de 1853 se reguló el preaviso de los trabajadores del comercio, las enfermedades y accidentes. Para esa época había disposiciones contra los vagos y contra la crueldad de trato con los peones.

Luego se reguló el trabajo de servicio doméstico y los permisos con goce y sin goce de salario. Con las inversiones extranjeras, a partir de 1870, se reguló la mano de obra migrante y extranjera.

Más tarde fueron los maestros y otros oficios urbanos, imprentas, cocheros, trabajadores del Poder Judicial, los trabajadores del mar y de la construcción del ferrocarril los que regularon sus trabajos.

Así, desde el siglo XIX se fueron tomando una serie de medidas legislativas y decretos ejecutivos que de distinta manera regularon aspectos relacionados con la familia, las mujeres, los niños, los ancianos, enfermos desvalidos, que estimularon la producción, que procuraban un mejor reparto de la riqueza sin que existiera este concepto de política social; que estimularon el trabajo como un deber social apoyado por normas coactivas contra la vagabundería; que regularon salarios o alquileres de servicios, conforme la fórmula que el Código Civil establecía; atendieron las relaciones obrero patronales, regulando débilmente jornadas y salarios, así como días de descanso, pensiones, el reconocimiento fáctico de la organización gremial y de trabajadores en el siglo XIX.

En 1906 se enfatizó en la jornada de 6 días semanales. Igual se reguló el trabajo de los privados de libertad.

En el siglo XX se regularon, las primeras manifestaciones sindicalistas, así como sus formas de resistencia, motines y rebeliones laborales, huelgas o paros, la salud pública, y las condiciones de vida en relación a potabilidad del agua, aspectos relacionados con viviendas, la educación en general, y de los trabajadores, sobre todo cuando se desarrollan programas técnico vocacionales y con énfasis regionales; los Seguros Sociales, que logran plasmarse en el Art. 10 de la Constitución de 1917, antecedente constitucional de esta Reforma, que señaló expresamente la obligación del Estado de velar por el bienestar de las clases trabajadoras, y para lo cual se dictarían las leyes necesarias; y a falta de iniciativa social promovería y en todo caso apoyaría, en la medida de sus recursos, las instituciones que tengan por objeto armonizar sobre bases de justicia las relaciones obrero patronales y las que tendieran a mejorar la situación económica de estos y a ampararlos en caso de enfermedad, vejez o accidente, paro de trabajo u otras circunstancias de desgracia independiente de su voluntad.

En 1917 al instalarse la Asamblea Constituyente el diputado Alejandro Alvarado Quirós, propuso una moción, para agregar al artículo 78, para que se obligara a dictar leyes sobre el trabajo, de acuerdo a las necesidades del país, aplicándose las mismas a empleados, obreros, jornaleros y sirvientes. Estas leyes debían comprender: jornada máxima de ocho horas; obligatoriedad del descanso semanal; responsabilidad del empresario o patrono por los accidentes de trabajo y las enfermedades que adquieran los empleados o trabajadores como consecuencia del trabajo que realicen; donde se pedía también, obligar al patrono a pagar indemnización por estos riesgos; establecimiento de una junta de conciliación o arbitraje para dilucidar los conflictos obrero patronales, la que debería integrarse por igual número de representantes de los patronos, de los trabajadores y del Estado, que lo sería del Gobierno de la Provincia o su delegado.

En 1920 desde enero hasta diciembre se peleó, por procesos huelguísticos, el establecimiento de la jornada de 8 horas de trabajo, que se decretó ese año, reconociéndose igualmente el derecho de organización sindical y de huelga.

En 1923 en el Programa del Partido Reformista, se propuso la Ley de Accidentes de Trabajo, que se logra en 1925; los centros de cultura popular; la dignificación de la vida de los ciudadanos por medio de la higienización y mejoramiento de las viviendas, declarando inhabitables en las ciudades aquellas que no reunieran buenas condiciones y el fomento de sociedades por cooperativas, como propósitos vivamente sostenidos por el Partido Reformista, así como la ley de escalafón y estabilidad en ciertos ramos de la administración pública, a fin de preparar una Administración técnica para poner a salvo de la política las más importantes funciones administrativas.

En la década del 1920 se crea la Secretaría de Estado de Salubridad y Protección Social, en 1927, y en 1928, el 2 de julio, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, así como la Secretaría de Agricultura.

Este mismo año, 1928, se intentó redactar un Código de Trabajo, el cual debía comprender entre otras materias, las siguientes: la organización de los departamentos de Inspección de minas e industrias, del trabajo en general, de la enseñanza industrial profesional y del seguro y previsión social; la suprema inspección de todas las leyes relativas al trabajo y previsión social y la fundación de un Instituto para Estudios Sociales.

Esta Ley es el antecedente inmediato, desde el punto de vista jurídico, del Decreto Ejecutivo Nº 5 del 12 de mayo de 1942, que impulsó el Código de Trabajo vigente.

A finales de la década de 1920, en medio de la crisis de la depresión mundial, con un impacto enorme en el país, bajo el seudónimo de De Potter, se propusieron públicamente, soluciones para atender la grave situación de los desocupados, llamados «Los sin trabajo», exponiendo las siguientes medidas obreras para solucionar la crisis:

a)- Contrato de trabajo y empleo: reglamento sobre las libretas de trabajo o carta de identidad, reglamento de pago de salario a obreros, empleados y peones agrarios, reglamentación de la forma de medir el trabajo; reglamentos de talleres y fábricas; ley de horas de trabajo y reposo dominical,

b)- Inspección del Trabajo y Oficina Central del Trabajo; leyes creando estas instituciones.

c)- Protección del trabajo: sobre los niños empleados; tutela sanitaria de los niños; ley sobre los servicios médicos del trabajo; sobre la protección laboral de las mujeres; sobre el reposo dominical; ley de reposo semestral con goce de sueldo para todo trabajador; reglamento de inspección de los establecimientos peligrosos, insalubres e incómodos; sobre seguridad y salud de los obreros, reglamentación especial para cada industria.

d)- Accidentes de trabajo: revisión de la actual ley que es copia de la española de 1900 y extensión de los beneficios a todo trabajador.

e)- Pensiones de vejez, previsión, mutualistas; seguros de vejez contra la falta de trabajo, las enfermedades y la invalidez; ley de seguros de previsión de enfermedades y la invalidez; pensiones de vejez y retiro del trabajo; ley sobre las sociedades mutualistas y cooperativas pobres: ley sobre el fondo nacional de crisis; seguros contra la falta involuntaria de trabajo; ley de contrato colectivo de trabajo y colocación pública de trabajadores.

f)- Asociación: ley sobre asociación de trabajadores: sindicatos, federaciones, gremios, etc. (ligas de resistencia).

g)- Jurisdicción y conciliaciones: ley de Consenso de Arbitraje y comisiones paritarias.

h)- Instituciones culturales: Casa del Pueblo; Universidad Obrera; Confederación General de Trabajadores.

i)- Habitaciones obreras: ley sobre barrios y construcciones obreras.

j)- Instituciones económicas: ley creadora del Banco de Trabajo.

En 1931, el naciente Partido Comunista de Costa Rica, en su Programa estableció un capítulo de Política de defensa y previsión social, que señalaba:

1.- Establecimiento de seguros sociales a cargo del Estado, para la desocupación, accidentes del trabajo, enfermedades en general, vejez, maternidad, etc.

2.- Abolición del trabajo para los niños menores de quince años, y reglamentación del trabajo de los mayores de quince años y de la mujer, sobre el principio de que igual trabajo igual salario y con el propósito primordial de proteger la debilidad de esos componentes sociales.

3.-Obligación de trabajar para todos los consumidores mayores de dieciocho años en la medida de sus capacidades físicas o intelectuales.

4.- Efectividad de la jornada de ocho horas para los trabajadores en general y de seis para los de industrias agrícolas (minas, etc.)

5.- Ley de salario mínimo y control, del mismo, por un Consejo de Obreros y Campesinos el cual tendrá facultades para fijar el límite de ese salario atendiendo al costo de la vida.

6.- Leyes de organización sindical. Consagración expresa del «derecho de huelga».

7.-Provisión de casas de habitación higiénicas para los trabajadores de la ciudad y del campo.

8.- Higienización del país. Creación y sostenimiento por el Estado de colonias sanitarias para niños débiles; de dispensarios y hospitales modernos; de casas de maternidad; de granjas de descanso en el campo para los trabajadores. Campaña educativa entre las masas sobre la necesidad de una alimentación racional. Lucha contra las enfermedades sociales (venéreas, tuberculosis, drogomanía, etc.).

En 1933 se crea el Consejo de Obreros y Patronos para fijar salarios justos y mínimos; más tarde Comisiones de Salarios, leyes de vejez y retiro, de pensiones, del registro de agrupaciones obreras y gremiales, de seguridad e higiene industrial; todo esto dentro de muchas otras leyes y normas que se fueron logrando establecer en estos años.

Así, el Derecho Laboral y las Garantías sociales, surgieron como consecuencia de la necesidad de regular aún más las relaciones desiguales de las principales clases sociales de nuestra sociedad, los trabajadores de un lado y del otro, los patronos.

El período de la II Guerra Mundial creó el marco propicio para la gran alianza política entre el gobierno del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, la Iglesia Católica, encabezada por Víctor Manuel Sanabria y el Partido Comunista, dirigido por Manuel Mora Valverde, después de diciembre de 1941, con motivo del ataque a Pearl Harbor y el fortalecimiento de la alianza internacional antifascista.

Resultado de esta alianza fue la promulgación del Capítulo de las Garantías Sociales, en la Constitución de 1871, que recogía esta larga aspiración institucional legislativa, y de luchas sociales, por esta legislación; la aprobación del Código de Trabajo y con ello de la jurisdicción laboral del Poder judicial que surge inmediatamente.

La lucha por la legislación obrera no fue inútil. Fue una escuela revolucionaria. Fue el triunfo práctico de la movilización, parcial o total de los trabajadores. En esta lucha la economía política de la oligarquía había sido derrotada por la economía política social de la clase obrera. Estas disposiciones mencionadas fueron principios en que se puso a fuego a todos los trabajadores. No se trataba de proteger a un obrero sino a todos, es decir a la clase social de los trabajadores.

Influyó en este sentido una valiosa legislación laboral que se venía aprobando en América Latina. En 1904, en Argentina, se somete la Ley Nacional del Trabajo al Congreso. En 1905, en Argentina y Colombia aprueban la ley de descanso dominical. En 1906, en Guatemala, se aprueba ley de accidentes de trabajo; igual se procede en Argentina y Colombia en 1915, en Cuba en 1916, en Brasil en 1919 y en Costa Rica, fue en 1925.

En 1909, en Cuba, se aprueba ley jornada de 8 hora; en Panamá se aprobó en 1914, en Uruguay en 1915, en Ecuador en 1916. En 1917 en México se aprueba la Ley del Trabajo. En 1919 se constituyó la OIT como una instancia tripartita, Estado, patronos y trabajadores para impulsar justicia social y mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Su primer Convenio fue el de las 8 horas diarias y 48 semanales. En Costa Rica se estableció la jornada de 8 horas en 1920.

En Chile se aprueba la Ley de Contratos de trabajo en 1924. En 1930 la OIT elimina el trabajo forzoso u obligatorio en todas sus formas. En 1931 se aprueba el Código de Trabajo de Chile; en 1936 el de Seguridad Social en Venezuela. En Ecuador, Bolivia y Cuba se aprobaron Códigos de Trabajo en 1938, 1939 y 1940 respectivamente. En Costa Rica en 1943; en Nicaragua en 1945 y en Guatemala y Panamá los aprobaron en 1945 y 1947.

En el gobierno del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia se asumió responsablemente esta tarea legislativa de impulsar la Reforma Social y el Código de Trabajo.

Por Decreto Nº 5 del 12 de mayo de 1942 se crea la Comisión Redactora del Código de Trabajo integrada por el Secretario en los despachos de Trabajo y Previsión Social y por los siguientes miembros: Lic. Alberto Durán Roche, Dr. Guillermo Padilla Castro, Lic. Héctor Beeche Luján, Lic. Oscar Barahona Streber, Lic. Eugenio Jiménez Sancho y Máximo Quesada Picado.

El 12 de abril de 1943 el Dr. Calderón Guardia envió al Congreso el proyecto de Código de Trabajo. En el Congreso la conoció una Comisión Especial que rindió dictamen favorable por unanimidad. Esta Comisión estaba integrada por los diputados José Albertazzi Avendaño, Francisco Fonseca Chamier, C. L. Jiménez P., Rodrigo Sancho R. y Manuel Monge A.

El Código tuvo su primer debate el 17 de agosto para lo cual el Presidente de la República se dirigió al Congreso solicitando hacer patria viva para todos y no para unos cuantos. Se aprobó el 23 de agosto de ese mismo año poniéndosele el ejecútese del Poder ejecutivo el 27 de agosto y entrando en vigencia el 15 de setiembre, en conmemoración de la Independencia nacional, por lo que a dicho día de 1943, se llamó para celebrar la promulgación del Código, Día de la Segunda Independencia. La ratificación del Código de Trabajo el 27 de agosto se hizo en reconocimiento de Manuel Mora Valverde, , en el día de su cumpleaños, por las luchas sociales que él simbolizaba vinculadas a esa Reforma Social y Código de Trabajo.

Durante las semanas que precedieron y sucedieron la presentación y aprobación del Código de Trabajo en el Congreso, el Lic. Enrique Benavides Chaverri, entonces miembro del Comité Nacional Sindical de Enlace, luego Asesor Legal de la Confederación de Trabajadores de Costa Rica, y miembro del Partido Comunista de Costa Rica, publicó una serie de artículos referidos a esclarecer el origen e importancia de la legislación laboral que se impulsaba.

En 1943 Oscar Barahona Streber y Harry Zurcher Acuña realizaron un minucioso estudio, uno por iniciativa del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, y el otro por encargo del Banco Nacional de Seguros, del Proyecto de Reformas a la Ley de Accidentes de Trabajo, a solicitud del Banco de Seguros, en el cual plantearon el concepto de Riesgos Profesionales, cuestión que también se incorporó en el Código de Trabajo en su Capítulo Segundo, del Título IV. En este sentido se utilizó la experiencia legislativa de México, Chile, Cuba, España, Colombia, Argentina, Bolivia, Guatemala, Panamá y El Salvador, así como los convenios de la Organización Internacional del Trabajo en los mismos aspectos, aunque para esa época Costa Rica no tenía ningún convenio de OIT ratificado.

En materia laboral también se aprovechó la experiencia de Constituciones Políticas de otros países, que anteriores a 1943, habían adoptado medidas laborales como la de México de 1917; la de Alemania de 1919, en la cual aparece la idea de los deberes sociales, entre los que destaca que el Estado debe velar por la prosperidad colectiva como medio de alcanzar la de los particulares; en que el trabajo se coloca bajo la protección particular del Estado quien deberá crear un derecho unitario, de trabajo, que garantice la libertad de coalición…, en la cual se organizan seguros de maternidad, invalidez, vejez etc. Y se reconoce el derecho de huelga…; la Constitución de la URSS de 1923; la de Honduras de 1924; la de la República Española de 1931, ésta considerada la “pieza jurídica más acabada y completa que tuvo el Estado Social de Derecho; la de Cuba de 1941; la de Brasil de 1937, que estuvo precedida de una amplia legislación social y laboral entre 1930 y 1934.

En Chile, en 1924 y en mayo de 1931, se aprobaron Códigos de Trabajo. En Venezuela la Ley del Trabajo fue promulgada el 23 de julio de 1928, y en 1936, luego de la muerte del General Juan Vicente Gómez, se dictó una nueva Ley del Trabajo, que incluyó varios acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo.

Las Garantías Sociales y Legislación Laboral fueron el resultado de un largo camino de manifestaciones institucionales y sociales que les fueron dando cuerpo y fisonomía.

Las Garantías Sociales se incorporaron por Ley Nº 24 de 2 de julio de 1943 en la Constitución de 1871 vigente, creándose al efecto la Sección Tercera (en la Constitución de 1949 se encuentra en el Título V) comprendiendo los artículos 51 a 65 (y en la de 1949 del Art. 50 al Art. 74).

El Código mejoraría las condiciones económicas y de trabajo de los obreros y trabajadores en general. En el Código se resumía la experiencia organizativa y de lucha, así como de los esfuerzos instituciones legislativos análogos, hasta entonces alcanzados por los trabajadores del país. De todo ello el Código fue el punto culminante, puesto que unificaba bajo el control y el poder central del Estado las relaciones laborales.

La corrección de las desigualdades sociales que se trató de enfrentar con todo este esfuerzo fue simultáneo con el de revisión del principio de igualdad. El Código se delineó con consideraciones de derecho individual y derecho colectivo de trabajo.

Respecto a las categorías e instituciones del derecho individual comprende el contrato individual del trabajo, la suspensión de la relación laboral con sus respectivas causales, el salario que se le debe pagar al trabajador, el salario por unidad de tiempo, por pieza o destajo, por tarea, en dinero o en especie o por participación en las utilidades, ventas o cobros que haga el patrono; la inembargabilidad del salario.

Se contemplan algunos principios esenciales como el de irrenunciabilidad de derechos, de inalterabilidad de las condiciones esenciales del contrato, el principio pro operario.

En materia de instituciones del derecho colectivo de Trabajo se estableció la convención y el contrato colectivo, la titularidad del sindicato de llevarla a cabo; la obligatoriedad de hacerla cuando está el número de empleados suficientes sindicalizados; la huelga, para lo cual se establece un procedimiento para declararla legal y el auxilio de cesantía

Antes de 1943, literalmente no existió, como hoy lo conocemos, un Derecho Laboral, independiente, protector del trabajador como la parte débil de la relación obrero patronal, pero sí existieron normas y regulaciones jurídicas que atendieron aspectos importantes de las relaciones de trabajo, como las que he señalado; de las ocupaciones, de las condiciones de vida y de trabajo de quienes, de distintas maneras, se dedicaban a las distintas tareas y trabajos, que los momentos históricos y del desarrollo económico y social iban imponiendo, dentro de la estructuración política y administrativa del Estado reinal español, y luego en el propio desenvolvimiento del Estado naciente, al momento del proceso de la Independencia, y su consolidación en la ruta, primero del Estado Liberal del siglo XIX; y luego, hacia el origen posterior y consolidación, del Estado Social de Derecho, en el siglo XX, para culminar como parte de este proceso en la promulgación del Código de Trabajo de 1943; el cual resultó de este proceso histórico de iniciativas regulatorias de las relaciones y condiciones de trabajo, de la práctica social, organizativa y de lucha de sectores de trabajadores que desde el siglo XIX, particularmente del siglo XX, y de las condiciones internacionales que contribuyeron a su necesaria promulgación.

Antes del Código de Trabajo se habían promulgado leyes y normas que regulaban esta materia, pero de forma dispersa y no de modo general. Remotamente, desde el período colonial se habían tomado disposiciones que regulaban trabajos de indios, de precios, de protección de mujeres, especialmente casadas y embarazadas, de niños menores de 18 años, de jornadas laborales semanales de 47 horas, y de salario justos entre otras preocupaciones.

En el gobierno del Dr. Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, 1998-2002, se aprobó la Ley de Protección del Trabajador, que podría considerarse la ley más importante desde el aprobación del Código, en 1943, que lo desarrolla y fortalece, donde se tratan asuntos de pensiones para todos en la vejez, de un sistema de capitalización para los trabajadores que elimina los problemas y contradicciones existentes en ese momento del régimen de cesantía, de ahorro nacional y de capitalización de los trabajadores.

Desde entonces, 1943, hasta hoy, en el 2023, el mundo laboral ha cambiado como han sido transformadas las relaciones de trabajo, con el desarrollo de las nuevas condiciones internacionales del capital y el trabajo, y de las nuevas tecnologías que se aplican hoy a la producción, y a las distintas modalidades del trabajo. Esta nueva situación provoca inevitablemente la necesidad de discutir, con todos los sectores sociales involucrados, las nuevas condiciones laborales que surgen, su impacto y sus consecuencias.

Gran homenaje para esta fecha, de celebración del 80 aniversario del Código de Trabajo, es la edición del libro “Prontuario Laboral” del Dr. Erick Briones Briones, que se ha distinguido como gran laboralista en el Foro nacional, en la prensa y distintos medios de comunicación, abordando, día a día, materias y problemas del Derecho Laboral; haciendo de sus escritos, y con éste, más de 16 libros y publicaciones que son importantes contribuciones a esta rama del Derecho y, formando y motivando desde la Academia, a gran cantidad de estudiantes del Derecho y la Abogacía, para que se comprometan en este campo del saber.