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Cali-Colombia Resiste

Lic. José A. Amesty R.

13-mayo-2021

La resistencia (manifestaciones, bloqueos y barricadas) del pueblo colombiano, ante la arremetida del Estado narco y cuasi militar, parece estar focalizada (epicentro) un tanto en la ciudad de Cali. Esto debido a que el esbirro Álvaro Uribe, está llevando a cabo una especie de venganza, contra la ciudad de Cali, motivada a la tenacidad de esta contra las políticas de Uribe.

En este sentido, deseamos hacer unos señalamientos en torno a lo que está sucediendo en Cali-Colombia. Cali, oficialmente Distrito Especial, Deportivo, Cultural, Turístico, Empresarial y de Servicios de Santiago de Cali, es un distrito colombiano, capital del departamento de Valle del Cauca y la tercera ciudad más poblada de Colombia.

Es la única gran ciudad de Colombia que posee un acceso rápido al Océano Pacífico, dista 114 km de Buenaventura, principal puerto del país. La ciudad forma parte del Área metropolitana de Cali, junto con los municipios contiguos a esta.

La ciudad es uno de los principales centros económicos e industriales de Colombia, además de ser el principal centro urbano, cultural, económico, industrial y agrario del suroccidente del país y el tercero a nivel nacional después de Bogotá y Medellín. Es a su vez conocida como “la capital mundial de la salsa” y “la sucursal del cielo”.

Dentro de la ciudad de Cali, la burguesía convive en el oeste, donde existen urbanizaciones cerradas, complejos residenciales y también edificios con apartamentos para la clase media; y la clase más popular en el este, lo contrario de muchas capitales latinoamericanas.

Es una burguesía caleña narco, es una clase media narco. Esta burguesía caleña se hace llamar “gente de bien”, pero es la misma derecha de Latinoamérica, que se viste de blanco y ostenta grandes camionetas, de alto costo.

En el territorio de Cali y sus municipios contiguos, igualmente hacen vida los indígenas del Cauca, los paeces, descendientes de los calimas, llamada la cultura calima, de allí el nombre de Cali, quienes han luchado por siglos por el respeto de sus territorios ancestrales, principalmente su líder de los años setenta, Quintin Lame, quien lucho por la recuperación de los Resguardos indígenas en el Cauca.

Los resguardos son una institución legal y sociopolítica de carácter especial, conformada por una o más comunidades indígenas, que con un título de propiedad colectiva que goza de las garantías de la propiedad privada, poseen su territorio y se rigen para el manejo de éste y su vida interna.

En la actualidad en Colombia, existen 710 resguardos ubicados, en 27 departamentos y en 228 municipios, que ocupan una extensión aproximada de 34 millones de hectáreas, el equivalente al 30 por ciento del territorio nacional.

El movimiento indígena se ha organizado y aglutinado en el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), quien a su vez pertenece a la Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, los primeros han llevado a cabo la llamada minga (caravana indígena, un término de los pueblos originarios de Colombia, que significa encuentro o protesta colectiva) y que se trasladan en buses (chivas).

Recientemente, Daniela Soto, una joven lideresa indígena fue herida en un ataque armado a la minga en Cali, de allí los enfrentamientos entre la Guardia indígena, conformada por los indígenas ya mencionados, contra grupos armados paramilitares o paracos.

La guardia indígena, estaba buscando proteger a Soto, quien ingresó en urgencias del hospital Valle del Lili, por herida de bala en el abdomen. Finalmente se recuperó del balazo.

¿Pero Qué es la Guardia Indígena?

Recordemos primero que las guardias nacionales, fueron un invento estadounidense, impuestas en nuestros territorios, para reprimir y controlar los pueblos en América Latina. Las ultimas guardias nacionales que existen o existieron estuvieron en Panamá, Nicaragua y Venezuela, pero fueron desapareciendo por ser obsoletas.

La Guardia Indígena del Cauca, es una guardia territorial. Son guardas del territorio ancestral indígena. Es una guardia del Estado Comunal Indígena. Es una guardia comunal.

Es la guardia del Estado Plurinacional del Cauca. Además de proteger el territorio indígena, protege a los voceros, en este caso y momento, en la toma de Cali y contra el cerco de Cali por parte de Iván Duque.

Últimamente hemos visto un video, donde la Guardia Indígena, entrega a los ciudadanos/as de Cali, bolsas con alimentos de su producción. Son bolsas de alimentos, tipo bolsas CLAP de Venezuela. Que buscan mitigar el desabastecimiento inducido por parte del Estado colombiano, para hacer morir de hambre a Cali, por ser la abanderada del paro nacional y las protestas contra las políticas de Duque y Uribe.

Señalamos, además, que los indígenas del Cauca, son gente no violenta, que solo se defiende con palos y piedras ancestralmente. Son gente que más bien son dados a la palabra, a la búsqueda de la conciliación por medio del dialogo. Son una especie de palabreros, como los arawacos de Santa Marta en la Sierra Nevada colombiana, y los guajiros del territorio fronterizo colombo venezolano.

También hemos visto videos, donde hay enfrentamientos entre los paracos, ricos del barrio el Jardín de Cali y la guardia indígena, donde los primeros quieren desalojar a los segundos de Cali.

Estos son los sucesos de Cali-Colombia recientemente, que seguramente seguirán suscitándose, y en otros lugares de Colombia, producto del cansancio del pueblo colombiano ante tanta barbarie, muertes, asesinatos, violencia y malas políticas del Estado colombiano.

Por los caminos tenebrosos de Trump y Bolsonaro

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

No faltaba más que nuestro gobierno emulara los tenebrosos caminos elegidos por Donald Trump y Jair Bolsonaro para encarar la pandemia. Es decir, impulsar medidas tímidas que subestiman la crítica situación actual, cuando los contagios cobran cada día más víctimas, especialmente entre jóvenes, los hospitales están saturados y los trabajadores de la salud y la educación se exponen cada vez más a contagios y muertes.

Un paciente de 27 años con 102 días conectado a un respirador artificial y otros 11 en condiciones similares, un destacado y querido periodista de mediana edad fallecido recientemente y 20 muertos por día en promedio por semana, al parecer, no son razones suficientes para una declaratoria de alerta roja. Estamos frente a un gobierno que da las espaldas a la realidad y a las demandas de un cuerpo médico que sí tiene sensibilidad para sopesar las dimensiones de la crisis por la que atraviesa el país. Tampoco atiende al llamado de los educadores, que se parten la espalda para atender a sus estudiantes desde la casa y con sus recursos (computadora, pago de internet, electricidad y muchas horas extras no pagadas).

 Se pregunta uno, cuáles son los cálculos políticos o económicos detrás de estas medidas paliativas que se resisten a “tomar el toro por los cuernos”, y dar un mazazo que nos ponga en cintura. Continúa este gobierno poniendo la carreta delante de los bueyes. Es decir, protegiendo la economía de los pocos que no se han visto afectados por la pandemia: las grandes cadenas de supermercados, los exportadores y el sistema bancario que continúa con sus arcas llenas, mientras los pequeños y medianos comerciante y emprendedores regatean las migajas que caen de la mesa.

No hay voluntad para tomar medidas más restrictivas porque no se quiere tocar el bolsillo de quienes sí pueden aportar para que haya un salario universal digno para desempleados y subempleados, al menos mientras se supera esta etapa crítica y se abren mejores horizontes para una reactivación social y económica.

Este país se siente huérfano con un gobierno que no le escucha, y más bien se enclaustra en su palacio; incluso no da la cara en los momentos más álgidos, cuando los médicos se enfrentan a la disyuntiva de a quién dejar vivir y a quién exponer a la muerte por falta de camas.

El expresidente Donald Trump dijo: “siempre quise minimizarlo. Todavía prefiero minimizarlo, porque no quiero crear pánico”. Por su parte, ya sabemos de los desplantes de Bolsonaro calificando de “gripiña” a la enfermedad producida por el Covid 19.

No hemos escuchado esos exabruptos de don Calos Alvarado, pero ¿acaso la actitud y el comportamiento, rayano en la resistencia a tomar medidas restrictivas adecuadas, no dice lo mismo o más que esas palabras?

Desigualdades y Alternativas del Desarrollo Regional en Costa Rica

German Masís M.

Los frutos del desarrollo económico no se distribuyen de manera igual sobre el territorio nacional. Se observan en todos los países disparidades económicas entre las regiones. La disparidad regional (o la expresión sinónimo desigualdad regional), se emplea comúnmente para designar las inequidades de bienestar o de desarrollo entre regiones (Polése, M.1998, p.177).

En Costa Rica, se ha configurado un desarrollo regional dispar o desigual que evidencia que la actividad económica y los frutos del desarrollo económico no se han distribuido equitativamente entre las regiones. La distribución de las actividades económicas y su concentración responden a un modelo de desarrollo que se ha consolidado por más de 50 años en las 4 provincias centrales que forman parte de la Gran área Metropolitana (GAM), hacia la que se han dirigido las políticas económicas, los recursos y los incentivos durante más de una docena de Administraciones.

La actualización del estudio de la Matriz de Insumo Producto (MIP) efectuada por el Banco Central el año anterior, ha señalado las diferencias marcadas en la estructura productiva dentro y fuera de la GAM. La primera más concentrada en servicios y manufactura, mientras la segunda en agricultura y turismo, el comercio es predominante en casi todo el país y el transporte está dominado por San José y Alajuela; la administración pública está altamente concentrada en el centro del país y la educación y salud se encuentran más distribuidos a lo largo del país, aunque existe una mayor concentración en la GAM.

Por su parte, el Atlas de Desarrollo Humano cantonal de 2020 estableció que, si bien Costa Rica ha avanzado en mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, el esfuerzo no ha sido suficiente para alcanzar a las regiones y personas en mayor condición de vulnerabilidad, como las mujeres y las zonas rurales y periféricas.

En el Índice de Desarrollo Humano ajustado por Desigualdad (IDH-D), la mayor desigualdad se registra en los cantones fronterizos y rurales, mientras que las regiones de planificación con mayor desventaja social son la Huetar Norte, la Huetar Caribe y la Brunca.

La actual Ministra de Trabajo, Silvia Lara, ha reconocido que “el crecimiento económico, la generación de empleo, la distribución de la riqueza ha estado concentrada en la Gran Área Metropolita (GAM), y con presencia mayoritaria en algunos pocos cantones. Este ha sido una situación histórica en el país (…) por esto debemos enfocar nuestro trabajo en el desarrollo de los territorios y generar puestos de trabajo en todo el país y no sólo en la GAM”. (CRHoy,29-1-2021).

La generación de empleos de calidad en territorios rurales es uno de los principales retos del país, ya que la concentración de la riqueza se presenta en los centros urbanizados e industrializados donde se aglomera el empleo formal y la institucionalidad gubernamental.

En busca de generar un mayor desarrollo en las regiones periféricas, la Administración 2018-2022 ha definido como sus prioridades la intervención en las regiones Huetar Norte y Huetar Atlántica, decisión que parece estar más ligada al interés de dar continuidad al proceso de reconstrucción de la zona norte frente a los efectos del huracán Otto y a la atención de la problemática social de la zona Atlántica generada por la concesión del puerto de Limón a APM Terminals.

Esta Administración está impulsando una estrategia de desarrollo en varias regiones del país, ya que según el Presidente “nuestra intención ha sido atender en conjunto con los Gobiernos locales los retos ligados a diversos temas como infraestructura de obra pública, reactivación económica, simplificación de trámites, lucha contra la pobreza y el cambio climático, desempleo, reducción de la brecha digital, entre otros”, agregó el mandatario. (ElMundo, Cr,30-4-2019).

Se están impulsando programas de desarrollo también en las regiones Chorotega, Brunca y Pacífico Central como parte del enfoque de desarrollo regional de este Gobierno, que tiene como características la conducción y liderazgo de procesos de diálogo y generación de propuestas por parte de algunos jerarcas del Gobierno Central y la existencia de una política de descentralización institucional.

Según la posición oficial, “para el Gobierno es prioritaria la generación de propuestas descentralizadas en aspectos clave para el desarrollo como la reactivación económica y generación de empleo, inclusión social, educación y diálogo social; esto para reducir las brechas de desigualdad territorial que presentan las regiones de nuestro país”. (ElPais,cr 20-3-2019).

Luego de dos años de trabajo en las regiones, la Administración Alvarado ha presentado los resultados del desarrollo en las regiones Chorotega, Huetar Norte y Huetar Atlántica. Los resultados de la acción institucional en las regiones, muestran un esfuerzo de coordinación institucional, una importante inversión de recursos en algunas áreas del desarrollo regional y un impacto en grupos específicos de la población.

Estos resultados son una sumatoria de acciones centradas fundamentalmente en el factor de la inversión pública en infraestructura vial y social especialmente efectuada con recursos del INDER y en las transferencias estatales de las instituciones de asistencia social.

No obstante en la presentación de resultados, se evidencia la ausencia de un enfoque de desarrollo territorial, que defina las dinámicas territoriales que se pretende generar en cada región y cómo éstas están en función de que los espacios regionales se conviertan en escenarios de crecimiento económico, inclusión social y sustentabilidad ambiental. (Berdegué, J.et al, Rimisp,2015).

Junto a los programas de desarrollo y la presentación de resultados en las diferentes regiones, las instancias gubernamentales han planteado estrategias específicas en temas como el impulso de la Bioeconomía y la creación de Polos de Desarrollo.

La primera pretende impulsar una transformación productiva y un desarrollo territorial basados en los recursos de la biodiversidad del país y en la integración de las regiones periféricas y la segunda busca aprovechar las características de cada región y desarrollar 11 polos de desarrollo.

También se presentó la estrategia “Motor Rural” del Instituto de Desarrollo Rural (INDER), dirigida a apoyar la reactivación económica de los territorios rurales y la construcción de Centros regionales de valor agregado para el procesamiento agroindustrial administrados por el Consejo Nacional de Producción (CNP).

Igualmente se plantea el tema de la expansión institucional que ha sufrido el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) fortaleciendo el modelo de descentralización regional de los servicios mediante el funcionamiento de nueve Unidades Regionales.

Por su parte, el Instituto Costarricense de Turismo(ICT) presentó el Índice de Progreso Social (IPS) que es una herramienta para analizar el impacto que el turismo ha tenido en el desarrollo de las regiones del país, en particular de las regiones periféricas.

Además se procuró ubicar el papel de las Universidades en el fortalecimiento del desarrollo regional e identificar los desafíos y fortalezas del trabajo de las universidades en las regiones.

Las acciones institucionales del Gobierno Central, de las instituciones autónomas y de las mismas Universidades, representan los esfuerzos para revertir las desigualdades regionales existentes y los indicadores persistentemente bajos de las regiones menos desarrolladas del país.

Los informes del Estado de la Nación han constatado un rasgo fundamental del desarrollo en Costa Rica: los fuertes contrastes dentro y entre las regiones, territorios fragmentados, con varias microrregiones claramente diferenciadas en su base productiva, pero que tienen en común bajos logros en desarrollo humano. (XXIV InformeEstadoNación,2018, p.49).

 

Imagen: UNA Comunica.

Curas, “indios” y usurpadores

Osvaldo Durán-Castro, Sociólogo

El pasado 4 de mayo 2 curas hablaron en ante el Concejo Municipal de Pérez Zeledón con el fin de apoyar que la Municipalidad medie “ante el Gobierno para que el actual conflicto, desatado a raíz de la recuperación de una finca en China Kichá, encuentre cuanto antes una justa solución”. Ya aquí tenemos la primera imprecisión insalvable basada en la ignorancia técnica injustificada, pues ése no es el origen del conflicto. Ese desliz se le podría justificar a un finlandés que llegó antier al país, pero nunca a alguien que se autodenomina “pastor”, y dice que por años su actitud ha sido “de total respeto y afecto por los varios grupos étnicos que habitan estas tierras”, según responden los clérigos a los y las recuperadores de Kelpego, Kono Ju, Sekero Kaska, Saka Duwe Senaglö y Yuwi Senaglö, mediante comunicado a la Coordinadora de lucha sur-sur.

Si la iglesia pretende, con honestidad, seriedad e imparcialidad, “que las autoridades tomen las decisiones correspondientes en el marco de la ley”, lo primero que deben hacer es conocer, apegarse y exigir que se cumplan las leyes. Antes de haber ido a la Municipalidad, debieron repasar la Constitución Política de la República de Costa Rica, la Ley Indígena N° 6172 y su Reglamento, el Convenio internacional 169 de la Organización internacional de trabajo/OIT, la Ley N° 9593 Acceso a la justicia de los pueblos indígenas de Costa Rica, las numerosas resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Medida cautelar 321-12-2015, del 30 abril 2015, los informes del Observatorio de Derechos Humanos y Autonomía Indígena, ODHAIN, la documentación de La Defensoría de los Habitantes, y cientos de documentos que dan cuenta de que “salvaguardar la justicia para todos los diferentes actores que este conflicto implica”, demanda reconocer, en primer lugar, los derechos de los pueblos originarios. Cuando los clérigos dicen que el conflicto fue “desatado a raíz de la recuperación de una finca en China Kichá”, están dando muestra de total ligereza e ignorancia, y si así pretenden aportar a la “búsqueda del diálogo entre todos y en favor de la justicia y la paz”, parece más bien que siguen los pasos de Lorenzo A. de Granda y Balbín, cuando dictaba sentencia de muerte por descuartizamiento y decapitación contra el Blu Presberu.

La historia de avasallamiento, desplazamientos y extermino de los pueblos indígenas originarios no se puede comprender sin y por la iglesia católica. No es extraño ni nuevo que la iglesia se alíe con quienes violentan los derechos de los más oprimidos, en este caso de la gente indígena, aunque su discurso vaya en otra dirección. Desgraciadamente esta posición clerical de emprenderla contra los pueblos originarios data de siglos, y por eso vale la pena desempolvar algunos legajos. El español Rodrigo Borja cuyo apellido cambió por Borgia para ser nombrado papa con el nombre Alejandro VI, “tuvo el cinismo de dividir a “América” y sus pueblos, que no le pertenecían, entre España y Portugal”. Ya como papa, Alejandro VI, “uno de los más corruptos en un tiempo de terrible corrupción”, escribió para los conquistadores varias bulas en las que decretaba que “como él era el dueño de todo el universo, como representante de Dios, se las daba a los españoles y portugueses” las riquezas, las tierras y sus habitantes que fueron convertidos en esclavos cristianizados o evangelizados (ver José de Souza Silva).

Los curas también pudieron haber leído, además de leyes y jurisprudencia, otros textos para comprender cómo es que se construyó históricamente, y sigue vigente, el despojo de los pueblos originarios. Así, sabrían (¡¡de repente lo saben!!) que en México la población (indígena) descendió de 21 millones en 1.500 a 1 millón en 1.600. En Perú de 6 millones a 1 entre 1.532 y 1.628. Que Latinoamérica en 1.492 estaba poblada por 70 millones de personas y en 1.620 el 95% había sido asesinada o muerto en los campos de cultivos, según narra Fernando Báez en “El saqueo cultural de América Latina” (2008); y hubiesen revisado los señores curas el clásico “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano.

La iglesia es, como bien sabemos, una institución con peso descomunal en la conformación de la visón de mundo o imaginario social, de la moral y de las prácticas que en teoría rigen la vida de al menos 1.300 millones de personas en el mundo (17 de cada 100/“cristianos” en total rondan el 33%). “Como maestra en la articulación entre saber y poder, la Iglesia (católica) participó de la colonización de varias formas, incluyendo su injusta contribución a la creación de la cultura del miedo que facilitó la dominación local: miedo del pecado, del infierno, del primitivismo, del salvajismo, de Dios y de sí mismos, institucionalizando formas de ser, sentir, pensar y hacer adaptadas a la conveniencia de los dominadores”, dice De Souza Silva. Quienes terminaron creyendo a fuerza de látigo, cadenas, torturas y esclavitud y quienes por aprendizaje forzado y hasta por voluntad respetan la iglesia y su planilla hasta el día de hoy, incluida mucha gente indígena, merecen que los que les representan hablen desde la justicia, las leyes y el respeto, pero sobre todo desde la responsabilidad y la ética.

Por las razones que sea, la negación de la historia, pasada y actual, no se justifica. Menos cuando proviene de voces, como la de los curas, que para mucha gente es infalible. ¿Cómo pretender que la población de Costa Rica respete la vida, los territorios y las culturas indígenas, si escucha discursos supuestamente neutrales, basados en la ignorancia y el irrespeto? En esa lidia los curas no están solos. Recordemos al expresidente Calderón Fournier (1990-1994) cuando dijo que “en nuestro país no hubo derramamiento de sangre, ni enfrentamiento con España. Curiosamente, en Costa Rica no había población aborigen. Este país se forma de inmigrantes que empiezan a llegar hace poco menos que quinientos años. Humildes campesinos españoles que vinieron a trabajar y a forjar una nación de paz” /[1].

La iglesia católica debería revisar el legado maravilloso de Helder Pessoa Câmera y los aportes inigualables para la justicia de Pedro Casaldáliga y Frey Betto. Debería buscar y hacer propios los diarios de Oscar Arnulfo Romero. ¿O acaso nadie lo recuerda al menos cada 24 de marzo, y lo olvidaron como lo olvidó Karol Wojtyla cuando supo que lo iban a asesinar y ni se inmutó? Deberían los curas volver la mirada a Leonardo Boff para poder hablar de justicia, de fusión entre pueblos indígenas y su común-unión con la Tierra que en Costa Rica y muchísimos otros países la mayoría de indígenas cuidan y defienden.

Los pueblos no necesitan una versión megalómana y manipuladora de “pastores” para que los “guarden”, “guíen” o “apacienten como el ganado, especialmente el de ovejas” (definición de la RAE). Los pastores son innecesarios cuando los pueblos son más independientes y libres. En todo caso la autoproclamación como “pastor” no es lo peor, si no el uso de una figura de poder social, como la de cura, para colocarse ante la tragedia de siglos que han vivido los pueblos originarios y que, evidentemente, los curas que hablaron desconocen u ocultan.

Muchas veces, a pesar de su nefasta historia en contra de la humanidad, y los pueblos originarios de América Latina en particular, buena parte de la iglesia católica se ha identificado con las causas de la justicia, como ocurre con la teología de la liberación, a la que la misma cúpula vaticana ha condenado y descalificado. Millones de seguidores del catolicismo son gente comprometida con la defensa de los derechos humanos de todo tipo, y en nada responsable de los ligámenes del alto clero con los círculos de poder. Ejemplos abundan pero recuérdese nada más el Tratado de Letrán de 1929 entre el Vaticano, bajo el mando de Pío XI, y el Gobierno fascista de Benitto Mussolini, o las relaciones entre la dictadura argentina y la iglesia de ese país (1973-1983).

En el caso de Pérez Zeledón, los prelados exhumaron ignorancia técnica y un peligroso acercamiento a quienes realmente provocan el conflicto. Las tierras adjudicadas por ley a los pueblos originarios están en injusta disputa por el hecho de que los Gobiernos nunca han reconocido esos derechos; y a eso se suman las usurpaciones de no indígenas. Pedir justicia “justicia para todos los diferentes actores” es un simplismo sólo posible si se niegan los derechos de los indígenas. China Kichá es tan sólo una cruenta manifestación del conflicto. Quienes legalmente son usurpadores, es porque pretenden derechos sobre tierras que ellos mismos, las instituciones nacionales y el Estado, ya debieran reconocer como tierras indígenas y con eso terminar el conflicto. Así se evitarían más confrontación y ausencia de convivencia pacífica, más muertes que las de Sergio y Jerhy y más divisiones entre la gente indígena y entre ésta y la no indígena que los curas más bien fomentan con sus manifestaciones.

Y a modo de coda, ya que hemos escrito sobre leer para conocer y comprender, los 2 abates que hablaron pueden leer un maravilloso poema de Mario Benedetti (¡es un poeta uruguayo por aquello!) que se llama “Si dios fuera mujer”.

[1]Diario ABC (España), 23 de julio de 1992, p. 41. Citado en: UCR. Concejo institucional. (2017). Comisión Especial de Salitre. INFORME FINAL).

¿Justicia independiente o justicia en la pendiente?

SURCOS comparte la siguiente información:

Conversatorio ¿Justicia independiente o justicia en la pendiente? Riesgos frente a tendencias autoritarias en Centroamérica

Foro de Justicia

Participan:

Álvaro Artiaga, Politólogo, UCA – El Salvador; Antonio Durán, Juez penal – El Salvador; Claudia Paz y Paz, CEJIL Programa Mesoamérica y México; Rosaura Chinchilla, Universidad de Costa Rica.

Moderación activa:

Lorena González, Cátedra UNESCO, U La Salle; Marcia Aguiluz, Foro de Justicia Costa Rica.

Día: 13 de mayo del 2021

Hora: 5:00 p.m

Se podrá encontrar el conversatorio en el Facebook Live.

Amigos y enemigos, el futuro toca la puerta

Hernán Alvarado

Hace más de 50 años, Colombia se desangra en una guerra fratricida, cuya espiral de venganzas nutre una violencia desalmada; la guerra de unos, armados, contra todos los demás, desarmados. Pero esa disimula otra más indignante: la violencia estructural, cotidiana, que asegura la desigualdad social. El presidente Biden la acaba de denunciar de manera sencilla, directa y sorprendente: nadie que trabaje 40 horas a la semana merece vivir bajo el umbral de pobreza.

Las enormes manifestaciones en Colombia expresan mucho más que la oposición a una reforma tributaria de por sí retrógrada e inoportuna. Son la cosecha presupuestada, en uno de los países más afectados, de 40 años de neoliberalismo en América Latina. Toda manifestación significa que una realidad injusta se ha vuelto intolerable para muchos y, por eso, siempre será polémica, un sacudón del poder. Ella invoca un futuro desde el presente que trastorna. Cual heraldo del porvenir, anuncia un futuro espectral que cuestiona el orden vigente, el del privilegio; impulsada por un océano de demandas insatisfechas.

Más aún, la manifestación restaura la política, porque actualiza el espacio histórico de la justicia preventiva; de ahí su valor democrático. Aunque una buena gestión política atenuara el conflicto, solo lo transformaría en una nueva oportunidad emancipatoria, y así infinitamente. Por el lado contrario, la represión solo echa más gasolina al fuego. El manifestante, en cambio, habla el mismo idioma, con los mismos gestos y razones, para dos sujetos opuestos. Se dirige a amigos y enemigos, ambos contemporáneos; porque apela a una razón superior, a la convivencia pacífica, indispensable para que los negocios prosperen, para que las sociedades progresen, para que la humanidad se aproxime a su destino. También se ha visto la colaboración, incluso la complicidad, entre manifestantes y policías.

Esta manifestación en Colombia cuenta con la determinación de miles de jóvenes sin futuro, o sin más futuro que la esclavitud en un sistema que beneficia solo al 1% de la población. Parece un manifiesto firmado por millones de personas anónimas de todos los sectores, de todas las regiones, que se saben Pueblo y exigen respeto a quienes ellos mismos pagan. Discurso multívoco, tejido de múltiples voces y colores, que denuncia, en primer lugar, la represión brutal de manifestaciones pacíficas, supuestamente protegidas por la Constitución de la República. Las imágenes que circulan por todo el orbe son alarmantes. Dejan claro que una policía que sale armada lo que busca es violentar la manifestación. Colombia confirma hoy que muchas «democracias» son de papel, alegorías demagógicas, incluso distópicos encubrimientos de gobiernos dictatoriales; incapaces de cumplir, por lo demás, con la función básica de un Estado, cual es la seguridad de todos y no solo la de los más ricos propietarios.

Entonces, cabe primero un respetuoso y adolorido minuto de silencio por las decenas de caídos (36 y contando), porque la mayoría, si no todos, eran jóvenes; como Lucas Villa, instructor de Yoga y amante de la paz, quien recibió ocho disparos en el cuerpo. Lo que equivale a decir que se ha cercenado, con cada uno y cada una de ellos, el futuro de la patria. Nadie tiene derecho a segar así el futuro de la humanidad. Un gobierno que se vanaglorie o que no se avergüence de semejante atropello merecería ser depuesto y enviado al infierno del olvido con un rótulo en el pecho que dijera: «macho violador». Por eso los trinos del «Matarife», no solo deben ser borrados; deben servir para demandarlo ante las Cortes internacionales, como se ha propuesto hacer el senador Iván Cepeda.

Ha sido triste e indignante ver las noticias de terror que provienen de esa tierra querida, contra un pueblo que lleva el arte y la alegría en las venas, volcados ahora mismo en las calles. Casi no se puede creer que una policía militarizada dispare contra una juventud desarmada, sacrificándola en el altar de la brutalidad, como solo ocurriría en un narco Estado. Mientras tanto la respuesta del presidente es militarizar las ciudades, sin escuchar el coro del mundo que le grita ¡No!. Muy fallido ha de ser ese Estado, donde la policía, hasta disfrazada de civil, masacra a los habitantes que tiene el deber de proteger, mientras se muestra indolente ante el asesinado sistemático de líderes sociales.

Otra vez, el presidente comienza hablando con todo el mundo, menos con los manifestantes, mientras el país entero se le incendia y desangra frente a sus propias narices. En vez de hablarle a los jóvenes y ofrecerles diálogo y educación. Lo mismo que debiera hacer con los demás manifestantes; para que haya paz, para ralentizar el contagio, para que se recupere el país. Porque ¿qué sentido tiene polarizar una situación de gobierno contra pueblo y viceversa, a quién le sirve eso? A los mismos de siempre, a los que obtienen su rédito político del pavor que causan en la gente.

En Colombia, dicho sin ambages, el principal problema se llama «mal gobierno», uno que obedece a un «Centro» que de «democrático» solo tiene la fachada. El gobierno, en vez de traer la mejor solución a la mesa, se ha convertido en el principal obstáculo. Allá, ese «Centro democrático» ha ocupado el ejecutivo y asegurado el dominio del Senado, secuestrando además a las instancias de control institucional, por ejemplo, la Fiscalía general, con lo que ha configurado un Estado indivisamente totalitario que hoy cierra filas alrededor de su «presidente eterno». ¿Y para qué ese poder omnímodo, centralizado, si él nunca ha tenido nada que ofrecer al futuro del pueblo colombiano, salvo la defensa sangrienta del estatus quo, cual fiel guardián de un pasado que más bien habría que enterrar?

Manejar mal la pandemia no es excusable, pero se pudo haber disimulado. Pero manejar mal los tiempos de la patria, dispararle directo a los ojos, abusarla sexualmente (se habla de 10 casos documentados) y aplastarle los sueños más caros con cada uno de sus hijos e hijas agredidos, es imperdonable y torna ilegítimo el monopolio de la violencia en manos del Estado. De ese tamaño ha llegado a ser la estupidez política allá. Pocos podrán vanagloriarse de un gobierno así, manchado desde el principio, entre otras cosas, por la donación de votos comprados por parte de sus amigos del narcotráfico. Y todavía hay quien tiene el descaro, y la cobardía, de tele dar órdenes de matar a discreción. Instrucciones precisas para las «Águilas negras» que complementan la acción salvaje e ilegal de algunos cuerpos represivos del Estado, siguiendo la instrucción neo-nazi de «disipar» la inventada «revolución molecular».

La esperanza es, entonces, que esto sea el final del uribismo y su historia de terror, la que sigue esperando, en la impunidad, un juicio por más de 6,000 personas inocentes asesinadas por el ejército para cumplir con los indicadores de resultado de un gobierno homicida («falsos positivos»). Así que el fantasma del futuro ha llegado a Colombia y viene con su daga afilada y su furia ancestral, entre cantos, tambores, bailes y banderas, a cobrar las deudas de la barbarie, al pasado de la humanidad. No es casual, entonces, que los jóvenes estudiantes de la Universidad de Nueva York recogieran más de 1,800 firmas para impedir la visita de Álvaro Uribe Vélez; a quien terminaron dejando solo en su Webinar, desconectándose uno por uno, hasta cerrarle la boca, ofreciéndole un trato de vil dictador; típico final de este tipo de personaje.

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Se recoge lo que se siembra

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

Se flexibilizaron las medidas para evitar los contagios del Covid 19 en Semana Santa, sin establecer los controles adecuados. Se pretendía un objetivo loable como era reactivar el turismo pero, debido al exceso de permisividad, lo que se reactivaron fueron los contagios que hoy tienen al sistema hospitalario colapsado, una tendencia creciente de contagios en la población joven y un país con una imagen que no favorece el turismo extranjero.

Y ahora, como quien no quiere aprender de sus errores, el gobierno insiste en mantener las clases presenciales aduciendo que los datos no confirman que los centros escolares sean focos fundamentales de contagio.

La misma lógica podría haber inducido a la apertura descontrolada para incentivar la actividad turística, toda vez que los hoteles y en general los negocios dedicados a esta actividad, al cumplir rigurosamente con las medidas higiénicas y de aforo, no constituían focos de contagio.

Sin embargo, esa lógica incurre en el error de considerar que se trata simplemente de garantizar el cumplimiento riguroso de medidas en los lugares de destino, sean hoteles o escuelas y colegios, sin considerar que con una flexibilización descontrolada se crean condiciones que favorecen la ampliación e intensificación de los contactos interpersonales e intergrupales, principales fuentes de proliferación del virus.

En ambos casos, la falta de aplicar medidas más rigurosas de control induce a transgredir las normas y hábitos recomendados: distanciamiento, uso de mascarilla y no romper las burbujas. Debido al enclaustramiento por tiempos prolongados, al relajar medidas, en un país donde se combina la “cultura del guaro” con la del “me importa a mí”, no se puede esperar sino un ambiente de fiesta y jolgorio, que sí son focos de contagio.

Estamos ante el fenómeno que el sociólogo Tomás Merton calificaba como las consecuencias no intencionadas o no previstas de la acción social, es decir aquellas situaciones que no son inducidas de manera intencional, pero que se dan, algunas veces sorpresivamente. Y en las condiciones actuales, se trata de consecuencias indeseables que tienen un efecto sanitaria y socialmente lesivo.

Así las cosas, no se trata de justificar con datos que la presencialidad en el aula no es la causa fundamental de contagios, sino de valorar en su justa proporción esos comportamientos indeseables que se desatan, contribuyendo a intensificar los contagios. Además, no sólo estamos ante un problema cultural del comportamiento anómalo de los estudiantes sino también limitaciones importantes de la infraestructura escolar y colegial y falta de suficientes recursos y personal preparado para garantizar mejores condiciones higiénicas, así como para la supervisión de la población estudiantil. También, se requiere personal en salud ocupacional que garantice las mejores condiciones de trabajo saludable para el personal docente y administrativo de las instituciones educativas. Todo ello implica prestar atención a una mayor y mejor inversión en educación, siendo que es el factor decisivo para el desarrollo y bienestar del país.

En este aspecto, cabe señalar la falta de inversión por parte del Estado en las actuales condiciones de crisis económica y social provocada por la pandemia. Como se ha informado, el país está en último lugar, en este tipo de inversión, entre los países miembros de la OCDE.

Para encarar la crítica situación que enfrentamos se requieren medidas extraordinarias como las que se dan en un estado de guerra o posguerra. Es razonable y debería acogerse sugerencias como las formuladas por los investigadores y profesores de la Universidad Estatal a Distancia, por ejemplo, entre otras, aplicar una deducción a todos los salarios del sector público y privado a partir del monto que devenga un catedrático universitario. También a las grandes empresas, instituciones financieras y grandes patrimonios. Quizá, un impuesto similar al 10% que decretó la Junta de Gobierno de posguerra civil para atender a la reconstrucción social y económica del país. El Estado debe garantizar el bien común, y la Constitución lo faculta para tomar esas y otras medidas.

El gobierno también debe acoger, sin dilación, la iniciativa privada de contribuir a acelerar el proceso de vacunación aportando recursos humanos y de infraestructura y ofreciendo las vacunas a precio de costo. Es un gesto solidario en tiempos donde es antiético utilizar la pandemia para obtener dividendos políticos o económicos. No hay que escatimar esfuerzos y recursos para vacunar cuanto antes a toda la población. El dinero no debe ser la excusa, y hay que recurrir a vacunas disponibles más allá de las farmacéuticas que han sido contratadas.

La apuesta por el préstamo del FMI, como el milagro que va a salvar al país, tiene paralizado al gobierno para tomar acciones y medidas urgentes, como las mencionadas. Llegó la hora de que nos despertemos y comprometamos solidariamente para reactivar social y económicamente al país.

Por otra parte, aunque pudiéramos estar a las puertas de ver la “luz al final del túnel”, en estos momentos la oscuridad avasalla, y el gobierno no debería seguir sembrando vientos para recoger tempestades. Los datos son útiles, cuando su interpretación no es mecánica, como si se bastaran a sí mismos. Hay que ver más allá del dato: la realidad.

 

Foto: SINART.

Cupido Entre Líneas

Macv Chávez

Mis clases en Cepeban marchaban conforme podía destinar dinero al pago de la media beca del instituto, sin descuidar las cosas del hogar. Durante tres ciclos me tuvo que aguantar dicha institución, aunque en los dos últimos mi paso por dicha institución casi fue de visitador médico, gracias a que había empezado mis dizque prácticas profesionales como asistente administrativo en Solidaridad en Marcha, una ONG, y todo por haber ido a la cena que realizó Rubén Díaz Hartley y su esposa Patricia para ver el video de su boda, junto al Padre Mario y Javier Cusihuamán, los acólitos, con la ausencia de Pablo Contreras, debido a que tenía clases en la universidad.

Recuerdo que cuando empecé a hacer mis prácticas con Rubén, luego de que me preguntó qué hacía por la vida, donde le contesté que estudiaba administración bancaria, mientras le devolvía la misma pregunta, respuesta que adelantó Patricia con un “Tacaño con Título”, por no decir economista; las cosas se complicaron para mis estudios, porque me era un tanto complicado llegar todos los días a tiempo, pues algunas veces llegaba quince minutos después como también a la mitad o pasada la mitad, logrando no entrar a algunas clases, a tal punto que, a finales del segundo ciclo, un viernes falté a clases de contabilidad y el lunes teníamos el mismo curso, algo que me puso en ocio aquel día, cosa que me inspiró en usar ese tiempo para transcribir en un cuaderno mis dizque primeros escritos “poéticos” para dejar de tenerlos en hojas sueltas, hasta que de un momento a otro, como nunca, entró el director académico de la institución para conversar con el profesor, quien le comentó que la clase de ese día era un ponerse al día, porque penosamente la mayoría había faltado el día viernes por razones laborales, dando como resultado a dos alumnos con toda la clase del viernes, sin la que no podíamos avanzar, porque era un ejercicio constante, algo que a él le fastidió un poco, y empezó a mirar las carpetas de todos los alumnos, hasta llegar a la mía, donde enfurecido bramó diciendo que ¿cómo era posible que yo estuviera haciendo otra cosa en clases de contabilidad? Algo que pude explicar de forma sencilla, o sea, con la serenidad del caso, cosa que pude haber mantenido si es que no hubiera continuado con su fastidio diciendo que al menos debería de tener mis hojas contables en vez de estar haciendo otra cosa, algo que me fastidió demasiado, porque el tono de su voz se había intensificado por demás, cosa que me inspiró a mirarle a los ojos y decirle: Y usted, ¿cómo sabe que no tengo hojas? ¿Quiere que las saques y no haga nada? Pues bien, así será; y en ese momento mi cuerpo dio medio vuelta, cogí mi mochila, la puse en mi carpeta, guardé mi cuaderno y hojas sueltas, para finalmente sacar un paquete de hojas contables, las que había comprado el domingo al encontrar a una conocida que vendía las hojas, junto el cuaderno en el que transcribía los dizque poemas, y lo puse sobre la mesa antes de decirle: Está bien, si quiere que no haga nada y que tenga las hojas encima de la carpeta, las tendré, mientras espero que mi compañera termine de corregir algunos errores que había encontrado en su hoja contable. Y dicho esto el director académico se marchó sin decir ni una sola palabra. Acto seguido el profesor me miró fijamente antes de decir: Chávez, te pasaste. Un poco más y le pegas al director; y yo solo atiné a decirle: ¿Quién le manda a hacer juicios que no debe y a hablar tan fuerte? Eso sí que no se lo permito a nadie. Y todos se echaron a reír, y continuamos con la clase.

Después de ese día pasé a ser el Sr. Chávez para el director académico, quien siempre que me veía me saluda con respeto, aunque mi profesor siempre decía que lo hacía con miedo, algo que un día de café con otros profesores lo compartió cuando me vio llegar temprano y se sorprendió por ello, logrando mostrarme como el alumno al que el director lo saludaba con respeto por miedo, cosa que sucedió aquel día, cuando estaba conversando con ellos y el director fue al cafetín a comprar algo para comer, algo que le sirvió al profesor para decir: ya ven que les decía la verdad. Y todos se echaron a reír, mientras que yo me dirigía a mi salón, para una clase que no recuerdo.

Por otro lado, debo confesar que la institución tenía ciertos inconvenientes con algunos profesores, sobre todo con el que nos enseñaba  macroeconomía y microeconomía en el tercer ciclo, quien siempre llegaba pasando los 15 minutos, normalmente, otras veces lo hacía más; y nos tocaba dos veces a la semana a primera hora, los miércoles y viernes; tanto que de ese modo logramos instaurar los viernes de quince minutos de tolerancia o juerga, es decir, lo esperábamos quince minutos y sino llegaba nos largábamos, algo que hicimos cerca de un mes, hasta que un día nos prohibieron la salida, porque hasta ese entonces salíamos con la excusa de que nos íbamos a sacar copia a la vuelta del instituto para la clase del día, algo que se hacía muchas veces para varios cursos, solo que cuando nos tirábamos a la fuga lo hacíamos con la mochila, algo que al vigilante le prohibieron, pero como ese día yo estaba con toda la adrenalina del caso me aproveché de mi fama de achorado o rebelde y me animé a decirle a Williams que me diera su mochila versión mochilero, donde metí 8 mochilas y me dirigí a la puerta, y el de seguridad me dijo que no podía salir con mochila, porque el director académico lo había prohibido, cosa que me dio la idea de decirle que no se preocupe, y que cualquier cosa le diga al director que el Sr. Chávez fue el que dijo que se iba, y que se iba a su casa porque le daba la gana, porque así como pago para estudiar, también puedo decidir pagar para largarme de la clase que me dé la gana; y el vigilante me abrió la puerta y me marché con la mochila de la mayoría, indicando que le haría saber así y yo le dije que estaba bien, porque era la verdad. Los otros salieron con la excusa de sacar copias, y después nos fuimos al billar, donde todos me decían que no creían que iba a salir, y yo les dije que claro que sí, porque tampoco el vigilante me podía retener, más sabiendo que el director me tenía respeto o miedo, y se echaron a reír, recordando ese momento, cuando le puse en su sitio con el mismo tono de voz con el que él me estaba hablando. Y luego de eso, a algunos les entró la curiosidad de saber qué demonios era lo que yo estaba escribiendo en ese momento, como para haberme molestado tanto, pensando que era alguna tarea de algún curso; y les dije que eran mis dizques poemas que tenía en hojas sueltas para que no se sigan perdiéndose ni malogrando, logrando causar gracia en la mayoría; y prácticamente desde ese entonces Erick, un compañero, me empezó a pedir que le ayudara a conquistar a una chica que quería caerle, cosa que en principio lo tomé como una forma de escribir más cosas, algo que luego cambió a que no le iba a escribir todo yo, porque me resultaba falso que le diera como suyo un poema que no tenía nada de su ser, y de ese modo dejó de pedirme. Al poco tiempo se flechó de otra chica y me pidió nuevamente el favor, razón por la cual le dije que no lo haría si es que él no me decía qué cosas quería expresarle, en mayoría siempre terminaba en me gustan tus ojos, cómo me miras, caminas y cosas que son tan comunes como los te amo o te quiero o me gustas cuando intentas decirlo por voz de otros.

De ese modo empecé escribiendo para otros usando la voz de ellos, aunque simplemente las palabras fueran más comunes de las que yo usaba, porque eran cosas que todo el mundo te decía, pero al menos podía leer en sus expresiones más o menos el cómo él quería decirle o hacerle saber su sentir; tanto que recuerdo que un día, saliendo de clases, mientras caminábamos al paradero, Erick confesaba que ya estaban de enamorados y que quería ahora convencerla para que tuvieran un delirio a cuarto cerrado, evidentemente él lo dijo con palabras más simples, y le pregunté qué quería decirle y no supo decir nada, pero estaba jodiendo tanto que le dije que ya, que lo iba a hacer, y de ese modo escribí una dizque carta de amor, donde los mensajes candentes se manifestaban en varias líneas con diversas frases románticas y eróticas que dejaban el mensaje más que claro, tan claro como que lo habían disfrutado los dos, algo que les llevó a una larga temporada de buen romance, cosa que me alegraba, porque sentía que mis escritos servían para algo bueno, hasta que un día vino a pedirme que le escribiera algo para la reconciliación, cosa que ya me pareció bastante descarado, y le dije que le iba a cobrar 10 soles, algo que accedió, pero que jamás me pagó, cosa que me inspiró para nunca más volver a escribirle algo, haciéndole escribir su propia carta, aquella que finalmente la invitó a dudar de la autoría de los escritos anteriores, restándole punto en su intuición femenina.

Arequipa, 05 de mayo de 2021 a las 19:47 horas

Plantón de Solidaridad con Colombia

SURCOS comparte la siguiente información:

Desde Costa Rica Plantón de Solidaridad con Colombia

Lugar: Cancillería de Costa Rica (Casa Amarilla, frente al Parque España)

Hora: 10:30 a.m

Día: lunes 10 mayo del 2021.

Convocan:

Ecos de Colombia

Migración y Refugio

Comité de Solidaridad con las Victimas de la Violencia en Colombia

Covid-19: sindemia más que pandemia. Factores socioculturales y económicos detrás de la crisis sanitaria – CICDE-UNED

El Covid-19 es mucho más que un asunto biológico o médico. Es, sobre todo, una problemática sociocultural, sicosocial y socioeconómica. Por ello más que una pandemia, es una sindemia: porque son las condiciones de inequidad, pobreza, desigualdad y violencia, las que le proporcionan el combustible que lo convierte en un arrasador tsunami. Y, sin embargo, esas condiciones atinentes a nuestra compleja problemática social han estado casi completamente ausentes en el abordaje oficial. Desde el CICDE-UNED, por medio de esta carta y este documento, formulamos un respetuoso llamado al presidente Alvarado y a las autoridades de salud, sobre ese particular.

Un llamado público al presidente Carlos Alvarado y a las autoridades de salud

Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE)
Universidad Estatal a Distancia (UNED)
Mayo 2021

Le invitamos a descargar, leer y compartir este documento del CICDE recibido en SURCOS. Los contenidos principales son los siguientes:

  • La problemática social detrás del Covid-19
  • Algunos factores socioculturales y psicosociales asociados al agravamiento del problema
  • Propuestas frente a la crisis sanitaria del Covid-19

Puede descargar el documento en este enlace:

Foto UCR