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Videoconferencia de VANDANA SHIVA en tiempos de pandemia – 15 mayo 7:30 am

Videoconferencia de VANDANA SHIVA en tiempos de pandemia y encuentro con Mujeres Latinoamericanas en la resistencia por la Soberanía Alimentaria, la Libertad de las Semillas y por el cambio de un modelo agroalimentario corresponsable del colapso planetario.

– Miryam Gorban (Cátedra de Soberanía Alimentaria) Argentina

– Saturnina Almada (Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas Conamuri) Paraguay

– Naiara Bittencourt (Tierra de Derechos) Brasil

– Alejandra Crespo (Codapma) Bolivia.

– Erileide Domingues (Comunidad Indigena Guyraroka) Pueblo Guaraní Kaiowa.

Fecha: viernes 15 de mayo 2020, 10:30hs (Argentina) 7:30 am, hora de Costa Rica

En https://us02web.zoom.us/j/88370618966…

Organizan: Naturaleza de Derechos, Navdanya International, Probioma, Cedib, Gwata y Desvío a la Raiz.

Este evento es absolutamente autogestivo,no recibe ningún tipo de financiamiento económico ni privado ni público.

Compartido con SURCOS por Jaime García.

Seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

Hoy es cierre de las 20 respuestas según los temas que me han sugerido (quizás alguno de ellos me lo enviaste).

Hay muchas más razones y qué bueno que tengamos mil razones para seguir viviendo luchando cada día.

Si lo consideras, ahí están todas las reflexiones que le he enviado, cada una con un tema o ángulo específico, para que las revises o retomes. (ver esquema).

Son a la vez una sola reflexión
y a ella traje y cité autores o textos de diversas latitudes y opiniones.

Dichosamente, con todo y lo egoísta, brutal y torpe; a la vez las personas somos poesía cariño y bondad.

Buen momento este de confinamiento, para intentar anular ese dios (en minúscula) del confort, la comodidad
y en su lugar asumir el Dios del: como-dí-dad.

En lo posible desde acá, siempre defendiendo la alegría, la esperanza, el agradecer, lo sencillo.

En mi caso y desde nuestra finquita acá acompaño.

No tenemos las respuestas porque este no es sistema de vida y más bien nos desalienta tanta desigualdad, intereses mezquinos en medio de la crisis, violencia y poder.

Quizás las respuestas anidan en el corazón tuyo, mío;
en el estudio y reflexión
en la sencillez a nuestro lado
o la mirada infantil.
En fin …
acá seguimos

Otros textos de esta serie de reflexión: https://bit.ly/2WgNjVW

Los repartidores a domicilio

Marlin Oscar Ávila Henríquez

Los repartidores de encomiendas (rapitenderos) como UBER Eats, Glovo, Rappi y otros, han ido creciendo numéricamente durante la pandemia de Covid-19, lo cual contribuye a paliar el desempleo.

Esta no es una actividad nueva, al contrario, es de hace un siglo o más. Desde la primera mitad del siglo XX, en toda Costa Rica, la leche, se repartía en botellas de vidrio a todas y cada una de las familias. Se les dejaba en la entrada de sus casas. Igual ocurría con el pan para el desayuno. Cada panadería tenía una larga lista de pedidos que se definía semanalmente entre el panadero y los vecinos del barrio o el pueblo.

La diferencia principal con lo que hacemos ahora, son los medios de comunicación utilizados para solicitar el servicio y del medio para pagar el mismo. En aquellos tiempos se utilizaba la relación presencial o por un teléfono alámbrico con un disco de 10 dígitos, si no, una palanca giratoria que definía al destinatario por las vueltas que se le daban y a través de una central manipulada por una empleada de la telefónica que hacía la confección desde un tablero cundido de cables y huecos enumerados.

No hay que explicar las diferencias con nuestra forma de comunicación ahora. Los avances tecnológicos son años luz con aquellos tiempos.

Ahora, la pandemia está impulsando a gran velocidad este empleo de mensajería, al grado de hacerlo crecer exponencialmente.

Pero este crecimiento invita a revisar con más cuidado la relación entre empleado y empleador. ¿Cuánto se está respetando los derechos laborales de quienes trabajan en este campo? Siendo un trabajo con muchos riesgos a la seguridad del empleado, a su bioseguridad, seguridad a los riesgos elevados de accidentes en las vías por donde se movilizan, a los horarios de labor y a sus descansos intermedios, etc.

Entre otros riesgos que se han descubierto, al menos en otros países vecinos, es el que sean utilizados para acarrear estupefacientes escondidos o embutidos en los paquetes que llevan, sin saber lo que hay en su contenido.

En nuestro país se ha estigmatizado la organización de los y las trabajadoras para defender sus derechos laborales, en sindicatos. Esto ha sido un éxito retrógrado de la oligarquía y el empresariado nacional para evitar costos y el respeto a los derechos laborales, permitiendo una mayor extracción y concentración de capital de la fuerza laboral. Sin embargo, estamos ingresando a nuevas formas de vida e institucionalidad que merece ver a nuestros trabajadores como humanos y no seguir tratándoles como mercancías. Es una buena oportunidad de volver sustantiva nuestra democracia, superando las apariencias para la exportación pasando a una Costa Rica realmente participativa.

Evitemos que nuestros rapitenderos sean mal tratados por estas empresas repartidoras y de entregas a domicilio, y más aún, si los carteles del mercado ilícito les quieren utilizar (o ya lo hacen) para el narco menudeo.

Prevenir siempre es muy saludable e importante, no solamente en evitar contagios de coronavirus, pero contagios en otros ámbitos de la salud biológica y social.

 

A propósito de este artículo de Marlin Oscar Ávila Henríquez, SURCOS comparte esta reflexión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que fue enviada a nuestro medio por Maikol Hernández Arias, secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores de la Agroindustria (FENTRAG).

Desde hace 60 años… Canal 7. Algunas remembranzas

Vladimir de la Cruz

Costa Rica tiene el reconocimiento, entre los muchos que se le hacen a nuestro país, de haber sido uno de los pioneros de la radio en el continente americano.

Entre los primeros intentos de la radio están los del profesor José Fidel Tristán, en la década de 1910 cuando realizó transmisiones de señal de radio, donde vinculó, de colegio a colegio, a jóvenes estudiantes, que no se conocían, y que en la Historia Nacional, llegarían a tener un inmenso papel, a Manuel Mora Valverde y a José Figueres Ferrer.

Luego fue, sin lugar a dudas, la primera transmisión, radiodifusión, en 1920, realizada por Amando Céspedes Marín, que con onda corta y onda larga, en la década de 1920-1930, dio inicio a la radiofonía, con “La Voz de Costa Rica” en el país, mérito que se le ha reconocido con el Benemeritazgo Nacional.

La Televisión ni se pensaba en esos años. Yo nací en 1946 cuando tampoco la televisión se había desarrollado aunque ya se hacían los primeros esfuerzos mundiales por impulsarla, como se hacía también con las computadoras en esos años, primero con fines militares, luego con fines civiles y comerciales.

En mi casa, por este motivo, y era lo usual en Costa Rica, todo mundo se pegaba de la Radio, desde las primeras emisoras “Radio Tibás”, “Alma Tica” antes, “Radio Athenea”, “La Voz del Trópico”, “Radio Faro del Caribe”, la emisora de los religiosos protestantes, que condujo a la “Radio Fides”, de la Iglesia Católica, “Radio Columbia”, la Radio de la Universidad de Costa Rica, a partir de 1950, “Radios Reloj”. En la década del 40 en mi casa se oía “Ecos del 56”, del Partido Vanguardia Popular, y así un sinnúmero de radioemisoras que fueron constituyendo todo el sistema de radioemisoras que hoy funciona en el país, más de 100 emisoras en todo el territorio, con sus radios regionales.

Para la vida política nacional desde mediados de la década del 30 ya se usaba la radio para discursos y debates políticos, como en 1942 cuando José Figueres realizó un discurso radial contra el Gobierno, que le interrumpió su intervención radiofónica, le detuvo y le expulsaron del país, convirtiéndolo en uno de los líderes opositores de esos años finales hasta 1948.

A principios de la década de 1930 se empezó a impulsar el radioteatro, con obras nacionales y en la década de 1940 se desarrollaron los radio noticieros. Recuerdo que en uno de ellos, matutino, que terminaba alrededor de las 8 a.m., a finales de la década del 50 e inicios de la del 60, se leía prácticamente toda la información del periódico La Nación, que se compraba en mi casa, y yo me daba cuenta, que lo que se hacía era leer literalmente el periódico.

También recuerdo radio teatro y radio novelas que se pasaban por la radio…”Los fantasmas de las Cuevas de Virilla”, cuevas que existían dando la vuelta, en la curva, yendo hacia Heredia, después de cruzar en La Pozuelo, antes de llegar al puente del Virilla, o los “Fantasmas del Teatro Nacional”. Eran en mucho, actos de enorme entretención y de reunión familiar. Allí empecé a conocer a Adolfo Herrera García que se decía era uno de los escritores de estas narraciones, que lo hacía para sobrevivir después de la Guerra Civil de 1948.

Toda mi infancia y adolescencia me desarrollé con esta Radio, con esos radio-noticieros, teatros radiales nacionales.

En la década del 60, y parte de la del 70, me hice aficionado a las tardes de Opera, de los sábados, de la Radio Universitaria, y de los programas de zarzuela, y también de su música. En esto quizá había influido una familia que vivía contiguo a nosotros, donde José Antonio Zavaleta, periodista, y su esposa maestra Azihiadé Estrada, cultivaban esas pasiones, junto a sus hijos e hijas, todos ellos estudiosos y muy cultos.

En la década de 1950 se empezaron a realizar los primeros esfuerzos por introducir la televisión en el país, desde el gobierno de Mario Echandi Jiménez. Hubo hasta una discusión política sobre el carácter de esa televisión, si debía ser, como era en Francia, en aquellos años, estatal, o abierta. En el Partido Liberación Nacional había sectores que propiciaban un proyecto nacional cultural de televisión estatal.

En el gobierno de Echandi se estableció finalmente la televisión pública. Allí iniciaron los empresarios René Picado Esquivel y Carlos Manuel Reyes, con quienes se impulsó Teletica, que tenía la frecuencia 7 solo para la capital, después para las 7 Provincias. El 9 de mayo de 1960, se inauguró con emisiones Televisora de Costa Rica Ltda, proyectándose en las 7 provincias de Costa Rica.

La venta de televisores era escasa, escogida y de lujo para quienes podían adquirirlos en esos años. Recuerdo que en el Barrio Luján, donde vivía, al final de la calle 21, una calle ciega en esos años, no se había construido la Clínica Carlos Durán, del Seguro Social, y lo que había era potreros que llegaban hasta Zapote. Tampoco estaban los núcleos habitacionales de Barrio Córdoba, sí estaba la Ciudadela Calderón Muñoz, a un potrero de por medio con mi barrio, con mi calle 21.

En esa calle hubo un Televisor en la sala de una casa, con ventana a la calle. De manera que en la ventana se agolpaba todo el barrio, toda la muchachada. Recuerdo de esas primeras exhibiciones a “Betty Boo”, que fue por mucho tiempo una serie de entretenimiento infantil. Recuerdo de otro barrio cercano, donde visitaba una amiga, en que en una casa había televisor, y se cobraba simbólicamente, un “cinco”, o un “diez”, por ver desde afuera, desde la ventana, los programas.

En 1967 mi madre, con gran sacrificio, pudo comprar una casa en Barrio Córdoba que ya se estaba desarrollando como barriada. Allí terminé viviendo hasta 1973 cuando recién casado emigré.

En mi caso concreto mi madre no pudo comprar televisor hasta principios de 1970. Teníamos otras necesidades económicas. Éramos de la radio y de la lectura en casa. Tenía yo 23 años.

Las Olimpiadas de Roma, en julio de 1970, que coincidieron con las vacaciones universitarias, las pude ver en todo lo que se exhibieron. A partir de allí Canal 7, cuyas instalaciones estaban casi contiguas, al oeste, con la Estación del Ferrocarril al Pacífico, se hizo presente con sus programas en la vida hogareña…hasta hoy.

En esos años estudiaba yo Derecho e Historia. Como estudiante de Derecho litigaba y llegué a tener una Oficina grande, al frente del costado norte del actual Edificio de los Tribunales de Justicia, donde está la Plaza de la Justicia. Allí estábamos entre otros Otto Castro, Nelson Picado, que llegó a ser mi cuñado, y otros, todos estudiantes de Derecho.

Mis abogados padrinos, quienes autenticaban mis escritos, eran Jaime Cerdas Mora y Rodolfo Cerdas Cruz, que tenían sus oficinas en los altos de la Soda la Esmeralda, frente al costado norte de la Catedral. A Jaime también le asistía muchas veces como ayudante de Oficina, como su asistente, donde aprendí muchas cosas de él y de su ejercicio jurídico de la profesión, especialmente del trato con las personas y los clientes.

Como litigante, un día mi amigo, Miguel Sobrado Chaves, militante comunista y en esos años, metido en las luchas campesinas, me pidió que le ayudara a resolver jurídicamente un caso de un campesino de la zona de San Carlos. Le resolví el asunto. Me dijo que el campesino quería saber cuánto costaba el trabajo. Le dije que no, que era una colaboración solidaria con su lucha y además porque él, Miguel, me lo había pedido. Se me ocurrió preguntarle a Miguel que a qué se dedicaba esa persona. Me respondió, que entre sus trabajos recogía animales venenosos para la Universidad de Costa Rica, para el Instituto Clodomiro Picado. Entonces le dije, más en broma que en serio, que como pago, si quería pagarme, me enviara una culebra Boa pequeñita. Sorpresa mía…me llegó la encomienda con la culebrita… chiquita pero brava… arisca. Poco a poco la fui dominando, y nos fuimos haciendo amigos, hasta de lecho, se podía dormir con ella. Una primita mía, Yma Yara, así lo hacía también.

Era yo dirigente estudiantil desde 1967 hasta 1972, del Frente de Acción Universitaria, la organización comunista estudiantil de la Universidad, lo que me daba mucha presencia en la Universidad, en esos días y también fuera de la Universidad. Por esta circunstancia acudí a la Facultad de Medicina, donde tenían, en esos años, un criadero de ratones blancos, grises y negros para experimentación. Eduardo, un biólogo que allí trabajaba, tenía también una Boa. El me facilitó por mucho tiempo la alimentación de mi culebra, que llamé “Anto”, así que Anto creció casi hasta dos metros de largo.

Anto vivía plácidamente en las maceteras de un patiecito interior que teníamos en la casa, de unos 2 x 2 metros, y cuando yo estaba en la casa, pasaba en mi Biblioteca, entre los estanteros de los libros. Tenía un cuarto acondicionado como Biblioteca que recogía los libros de mi madre, gran y extraordinaria lectora, más los que yo iba devorando de adolescente y de estudiante.

Canal 7 había desarrollado sus programas. Algunos con gran impacto público. Carlos Alberto Patiño, había impulsado el programa “El Club Millonario Phillips”, a tempranas horas de la noche. Como parte del Programa retaba al público a que le llevaran cosas y el que llevara la más grande se ganaba un premio.

Así, un día justo en el momento en que mi madre regresaba del trabajo, yo no estaba en ese momento en la casa, prendió el televisor cuando oyó que Patiño solicitaba que llevaran “la culebra más grande”.

Mi madre nunca había tocado la culebra. La respetaba y me dejaba tenerla en la casa. Tal el impacto de la televisión y del programa de Patiño, que mi madre llamó a una vecina, amiga de la familia desde la década del 40, Dina Díez, le dijo lo del Programa y le propuso que llevaran la culebra. A oscuras se metió al patiecito interior, sin haber tocado nunca la culebra, pero “embrujada”, por el llamamiento de Patiño, metió sus manos en la macetera. Encontró a Anto tranquila, la cogió, la metió en una bolsa y se fue con Dina a la televisora en un taxi. Allí la midió, tomándola con las dos manos y estirando la culebra, y comparándola justo con otra que había llevado Eduardo, el biólogo de la Universidad. Y mamá ganó por el tamaño. El premio: un viaje a 8 ciudades de Colombia, con pasaje aéreo, todo pago. Regresó a la casa en taxi. Entró con Dina, justo en el momento en que yo llegaba a la casa unos minutos después, y me las encuentro “gritando” del susto que tenían de haber cogido la culebra y de haberla llevado en ese paseo. Hasta ese momento racionalizaron todo lo que habían hecho. No pasó a más.

El viaje no lo hizo mi madre ni yo. Vendimos el premio del viaje a Colombia y con la plata me compraron un escritorio, que ya necesitaba, de un remate que hacía la Embajada Americana, como lo hacían con frecuencia. Ese escritorio todavía lo tengo… gracias al tamaño de Anto y a Canal 7.

Años después, enero de 1998, estaba yo en mi primera campaña presidencial, candidato del Partido Fuerza Democrática, y ante un debate anunciado, por Canal 7 y La Nación, entre Miguel Ángel Rodríguez y José Miguel Corrales, interpuse un Recurso de Amparo, reclamando mi derecho de participación, a pocos días de las elecciones, debate en el que Canal 7 y La Nación habían hecho una inversión millonaria en la preparación de ese evento. La Sala IV, en un voto redactado por el Magistrado Rodolfo Piza Escalante, me dio la razón. Paró el debate y obligó a que se tomara en cuenta a los otros candidatos. Aquello fue una bomba. El debate no se hizo entre esos candidatos. Tampoco lo hicieron con todos los candidatos. Me llevaron a mí, con ánimo de despedazarme, a un interrogatorio en Televisión, del cual me parece salí bien parado. Resultado de ello, unos días más tarde, el periodista Armando González, que participó en esa entrevista, que dirigía el periódico Al Día, de la empresa de La Nación, me invitó a escribir semanalmente en ese diario, lo que hice prácticamente hasta el año 2008. Desde entonces me desarrollé como articulista semanal de periódicos, en esos días en Al Día, después de mi regreso de Embajador en Venezuela, en La República, hasta hoy, y en otros medios electrónicos, nacionales y extranjeros, donde también colaboro hasta hoy, “La Revistacr.com”, “surcosdigital.com”, “Wall Street International Magazine”…

De aquel debate del 98, de la campaña electoral de 1997-1998, y las siguientes del 2001-2002 y del 2005-2006, puedo decir que don René Picado, con quien había que negociar la pauta publicitaria, que aunque no era mucha para él y su empresa, era mucha y muy cara para nosotros, como Partido, se portó como un gran caballero y ciudadano. Pagábamos con bonos que eran a todas luces un riesgo de cobro y de recuperación económica, excepto en la del 98, que obtuvimos derecho de pago de la llamada deuda electoral porque elegimos tres diputados, José Manuel Núñez, José Merino y Célimo Guido. Incluso me dijo que si no había finalmente plata para honrar los bonos lo tomara como una colaboración de su parte al proceso electoral y democrático nacional.

Cuando en una ocasión llegué al Canal 7, para una entrevista, pasando por uno de los pasillos, vi colgada, en una pared, una foto en la que aparecía mi madre con la culebra Anto en sus manos, en el Programa de Patiño, lo que me emocionó mucho. No se me ocurrió acudir después a pedirla prestada para sacar una copia, y probablemente la deben tener traspapelada o perdida…

Con Canal 7 en estos últimos 10 años he colaborado ocasionalmente en programas, especialmente los que giran alrededor del Noticiero, como “Telenoticias”, “7 Días”, “Buen Día”, invitado como comentarista, analista, a veces en polémicas, o por una pequeña opinión o comentario, sobre diversos temas políticos, internacionales y culturales. Colaboro con todos sus periodistas cuando demandan alguna ayuda informativa o aclarativa de temas históricos. Y seguiré colaborando en ello si eso sirve para una mejor información y formación de los costarricenses que siguen fanática y familiarmente a Canal 7.

Este Canal es parte importante hoy de la vida nacional, en medio de las otras televisoras que compiten con el Canal por la teleaudiencia, con sus diversas programaciones, especialmente con los programas de Noticias.

En mi caso sigo amigo de la Radio, donde participo en inmensa cantidad de programas, urbanos y rurales, gracias muchas veces a exalumnos hoy periodistas, y a las necesidades informativas que me solicitan.

En Radio con la Cámara Nacional de Radio casi tres años colaboré en una nota informativa diaria “Un día como hoy”, en Radio Monumental en el Programa “Así es la cosa”, diariamente, y semanalmente, en “Un viaje por la historia”, ya suspendidos estos programas, en parte, estos últimos, por la Pandemia.

En televisión colaboré con un programa similar, un año completo, de las 7 a las 8 a.m., en Canal 42, de la Extra, con un grupo muy distinguido de colegas universitarios, Argentina Artavia, Rotsay Rosales, Sergio Araya, Gustavo Araya y Daniel Calvo, con la periodista Isabel Espinoza, analizando la política electoral durante el año 2017 hasta las elecciones de febrero de 2018.

Mis felicitaciones a los cumpleañeros de Canal 7, y a la Familia Picado Cozza, especialmente en ese esfuerzo del que han hecho una causa familiar y costarricense… ¡Ah!, y gracias por el escritorio que todavía conservo…

Pérdida de soberanía lingüística

Adriano Corrales Arias*

            Son variadas las personas, colegas, estudiantes, allegados e incluso familiares, quienes utilizan, y de mala manera, el tuteo en su comunicación cotidiana y en las comunicaciones telefónicas y virtuales. Con algunas de ellas he conversado al respecto dado que molesta sobremanera el uso del tú, siendo que nuestra tradición lingüística privilegia el usted y el vos, dependiendo de la cercanía y la intimidad del hablante. Algunas personas comprenden e intentan mejorar, pero muchas se molestan.

            El caso es que el tuteo en nuestra realidad sociocultural se escucha forzado, impostado, ajeno; es a todas luces un uso importado que se procesa de mala manera puesto que no lo interiorizamos a cabalidad, va a contrapelo del uso cotidiano en la “plaza pública” nacional. Lo tremebundo es que nos invade como un virus a través de la publicidad, las caricaturas, las telenovelas, las canciones para adolescentes, de maestros y profesores, de locutores radiofónicos y presentadores televisivos y, no podían faltar, hasta los futbolistas.

            Hay una tendencia, por influencia de los mass media y las redes sociales, a pensar que el uso correcto es el tú y que el usted o el vos son incorrectos; pero se trata, ni más ni menos, de un rasgo sobresaliente de nuestra identidad el cual es una conjugación verbal tan completa como las otras. La gente se confunde en medio de tanta radio y televisión, entre tantos anuncios comerciales que tutean pasándole por encima a la realidad, al decoro y al derecho de los “ticos” de que se les trate y hable tal y como “somos”, es decir, como históricamente nos hemos comunicado. Un pueblo debe ser soberano hasta en el empleo de su manera de hablar.

            Don Alberto “Beto” Cañas Escalante, nos prevenía acerca de que el costarricense no sabe comunicarse por teléfono dado que no guardaba la distancia de rigor con las personas adultas o desconocidas, es decir, menosprecia el uso del usted para demostrar respeto y cortesía, acudiendo al tuteo o, a algo más “tico”, al voseo indiscriminado. Esto continúa sucediendo: somos irrespetuosos y descorteses, no sabemos guardar la distancia social ni etaria en el habla cotidiana. Es falta de respeto vosear a una persona con quien no existe confianza alguna todavía, pero somos excesivamente confianzudos al usar el voseo indistintamente, cuando lo más respetuoso es el uso del “usted”.

            En la anterior administración del ejecutivo la jerarca del Ministerio de Educación Pública inició una campaña al respecto. Yo me alegré muchísimo entonces por la importante iniciativa, pero desconozco si la misma siguió adelante y si se implementó en las aulas, como correspondía. Era un proyecto para promover el uso del “vos”, que es uno de los rasgos identitarios del castellano de Costa Rica, lo que yo llamo el “castetico”. Y es que, insisto, hay personas que piensan que el vos es muy coloquial y creen que es un error o desviación, entonces lo mezclan, confusa y grotescamente, con el tú.

            Tal y como se enseña la segunda persona en singular del actual “español” de Castilla (el tú), es de suma importancia que se enseñe también la conjugación de la segunda personal del singular en el castellano dialectal costarricense (vos), que está validado por nuestra práctica comunicativa dado que proviene de la misma raíz y porque, reitero, está legitimado por la historia de nuestra lengua, de nuestra idiosincracia lingüística. Como lo han expresado algunos estudiosos, lo que escuchamos alrededor es un verdadero galimatías, un criollo “arroz con mango”: “vos sabes” o “tú sabés”, lo cual significa que la contaminación nos inunda desde adentro.

            El costarricense, cada vez es más “tico”, es decir, más poroso, más plástico, en otras palabras, cada vez más aculturado o aculturizado por formas foráneas de expresión que en mucho modelan nuestra manera de ver, comprender e interactuar con el mundo social. En ese sentido se está perdiendo la soberanía lingüística, una significativa porción de nuestra identidad cultural. Nuestro ser (nuestra personalidad, nuestra singularidad, nuestros rasgos identitarios) histórico está cambiando de manera acelerada y violenta con la adquisición de fórmulas extrañas que nos tornan cada vez más insulsos y seriamente globalizados, estandarizados. Nos están convirtiendo en “tabula rasa”.

*Escritor

Semillas de Esperanza: «Un barco desigual»

Semillas de Esperanza
(Opinión de coyuntura)

Nos hemos propuesto compartir con ustedes parte de las reflexiones que hemos hecho como equipo de trabajo del DEI, desde nuestra experiencia y aprendizajes junto con ustedes, las comunidades basadas en la Fe, otras organizaciones y personas amigas con las que caminamos.

Nuestra intención es invitarles a pensar y actuar en colectivo sobre las implicaciones de la coyuntura en la que estamos, aprender entre todxs al leernos, acompañarnos en este momento de distanciamiento físico. Saber que estamos cerca también desde nuestro sentir y deseo de justicia social, desde cada uno de nuestros países.

La declaración de pandemia en marzo anterior trae consigo la imposición de cambios drásticos que seguirán en el tiempo. No solo en términos de salud y vigilancia, sino en dimensiones como la justicia social, justicia de género, justicia ambiental y desafíos tecnológicos. Por eso proponemos, en un momento en que se profundizan las desigualdades propias de un sistema económico depredador, reafirmar aún más el llamado a la solidaridad, y a la urgente justicia social.

Compartimos esta semana el primer texto de varios. Esperamos leerles de vuelta.

Equipo del DEI


Un barco desigual

Cristian Castro Hidalgo, DEI

Varias reflexiones en los medios de comunicación y redes sociales han utilizado la metáfora del barco para referirse a la actual crisis sanitaria. Dudo mucho que todas las personas estemos en el mismo barco y, de serlo así, el destino de este no sería muy distinto del buque inglés Titanic.

Las sociedades latinoamericanas son estructural e históricamente violentas y discriminatorias, herencia de modelos coloniales, proyectos políticos liberales y, actualmente, neoliberales. Todo esto mediado por las fuerzas armadas al servicio de las jerarquías políticas y económicas.

Pues bien, este nuevo coronavirus no llega a sociedades igualitarias, sino en sociedades que presentan alarmantes asimetrías y son éstas mismas las que potencian los efectos negativos sobre poblaciones históricamente violentadas.

Otra frase que he escuchado y leído en reiteradas ocasiones es que «el virus no discrimina entre ricos, pobres, hombres, mujeres» y un largo etcétera. Concuerdo con ese argumento únicamente en que el virus no es un organismo con capacidad de decisión moral, por lo cual no puede discriminar. Pero estructuralmente hay poblaciones que viven más hacinadas, sin acceso a servicios de agua potable y con muy escasos recursos para seguir la recomendación de quedarse en casa.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿cómo afecta este virus a la población LGBTI+? Lo primero que me gustaría señalar es la sobrecarga de trabajo que muchas mujeres sufren durante estos días de confinamiento. Históricamente es a ellas a quienes les ha tocado asumir el cuidado de personas enfermas, adultas mayores y de la niñez, junto con esto todo el trabajo doméstico y, en muchos casos, trabajo asalariado. «¿Qué tiene que ver esto con la población LGBTI+?», se podrá preguntar alguien. Pues bien, dicha población está compuesta también por mujeres en toda su diversidad, por lo que las problemáticas de género deben ser un punto importante en la agenda de derechos humanos LGBTI+.

Latinoamérica es la región más peligrosa del mundo para las personas trans, mujeres trans específicamente. Su esperanza de vida ronda los 35 años, ya que desde edades tempranas son excluidas del entorno familiar, educativo, laboral y de la sociedad en general. Dejando como opción el trabajo sexual y todas las implicaciones de este: inseguridad, violencia constante, trato con narcotráfico, falta de garantías laborales, etc.

¿Qué pasa con todas esas mujeres trans que ejercen el trabajo sexual durante esta cuarentena?

Debido a las restrictivas medidas de distanciamiento físico y restricción de movimiento que han impulsado los gobiernos de la región, la mayoría de ellas han visto interrumpidos abruptamente sus ingresos. Si bien, muchas organizaciones de la población trans se han articulado para brindar ese apoyo necesario, no es suficiente. Los gobiernos no están implementando en las políticas sanitarias perspectiva de género ni de derechos humanos.

Varios países, como Perú y Panamá, han establecido días para que las personas salgan a la calle con base en el sexo asignado en el documento de identidad. Esto no sólo es un irrespeto a la identidad de esta población, sino que también ha legitimado conductas sumamente violentas por parte de los cuerpos militares y ciudadanía, quienes les castigan por “salir cuando no les corresponde”. Dejando a esta población en un limbo.

¿Qué pasa con todas esas personas gais, lesbianas, trans y bisexuales que deben pasar la cuarentena con parientes que nos les aceptan ni respetan? Si ya existía una violencia cotidiana que se podía atenuar unos minutos con salir a algún parque, restaurante o antro; ahora no. El “quédate en casa” no es tan cómodo cuando se vive con personas que no te aceptan como un igual, por más que digan que sí.

No es de extrañar que la violencia psicológica y física contra la población LGBTI+ vaya en aumento durante estos días, causando daños graves e irreversibles en todas estas personas.

Junto con esto, muchos liderazgos religiosos utilizan lenguaje apocalíptico para referirse a la actual crisis sanitaria, osando afirmar que esta coyuntura es un castigo divino por el reconocimiento de los derechos de la población LGBTI+ y los derechos sexuales y reproductivos de niñas y mujeres. Creando así chivos expiatorios, sobre los cuales se vierte el estrés y la ira colectiva que se fragua en este contexto.

Tampoco pretendo presentar a toda la población LGBTI+ como la más vulnerada y agredida. Estoy seguro algunas de esas personas, a través de privilegios de clase o género, están llevando a cabo su vida con normalidad durante esta coyuntura.

La preocupación es por las grandes mayorías empobrecidas, y no solo eso: en la mayoría de países latinoamericanos se les considera personas de segunda categoría, no solo por su condición socio económica, sino por su orientación sexual, identidad o expresión de género, puesto que todos sus derechos no son reconocidos.

Volviendo a la metáfora del barco. La población LGBTI+, en su gran mayoría, se encuentra en las partes del barco que primero se inundan. Si ya en la época pre-pandemia la vida era complicada, esta circunstancia sanitaria la hace aún más difícil.

Afortunadamente las muestras de solidaridad a lo interno de esta población, que ayudan a la concreción de una comunidad LGBTI+, no se han hecho esperar. Son muchos los colectivos y organizaciones de la diversidad sexual que trabajan todos los días para garantizar la vida de estas personas.

Lamentablemente, los Estados siguen siendo los grandes deudores. Si antes de la pandemia ya tenían una deuda histórica con esta población, esta coyuntura acrecienta la deuda.

Mi fe y esperanza está en esas acciones solidarias, que parten del amor y resguardo dentro de la misma comunidad LGBTI+. Así como nos hemos cuidado durante todos estos años del machismo, la homo, lesbo, bi y transfobia. Nos cuidaremos de los efectos de esta crisis sanitaria.

Al igual que el arcoiris, brillaremos una vez que esta tormenta haya pasado.

Conforme a la fe, hay un propósito de Dios en nuestra vida

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Porque conforme a la fe, hay un propósito de Dios en nuestra vida y estos días nos ayudan a mejor entenderlo.

¿Dios?

Si, esa imagen que podemos encontrar en Lucas, 15, 11 -32: el padre amoroso (misericordioso), lleno de ternura y perdón.

Ese Dios nos llega vestido de lo simple y lo sencillo, lejos de lo reglamentado; no lejano o inalcanzable
y que nos propone, no impone.

Está en vos, en mi; atender o no ese su propósito.

Quizás vale acá leer Juan 10, 10 (o si prefiere todo ese capítulo 10): «El ladrón sólo viene para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”

En su mirar Dios nos ve libres
y con esa vocación a ser más, a realizarnos en plenitud.

Igual nos quiere trascendentes, no amarrados al consumismo ni al ego
y menos nos ve como agente de ventas del sistema que nos maneja.

Espera de nosotros la generosidad el agradecer, en lo posible y con las personas a nuestro lado; que seamos instrumento de bondad, esperanza, capaces de convertir el rencor en paz, que podamos hacer de nuestra vida una experiencia oblativa.

¡Seguimos!

Otros textos de esta serie de reflexión: https://bit.ly/2WgNjVW

Covid-19 y crisis económica. La propuesta de Carlos Alvarado: Una colcha de retazos

Luis Paulino Vargas Solís
Economista
Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, CICDE-UNED
Grupo Economía Pluralista
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https://www.academia.edu/43038263/Covid-19_y_crisis_econ%C3%B3mica_La_propuesta_de_Carlos_Alvarado_Una_colcha_de_retazos

Como respuesta frente a la crisis económica derivada de la crisis sanitaria del Covid-19, esta propuesta es como al modo de una sábana de retazos, en la cual se cosieron tejidos finos –o que aparentan serlo– junto a algunas telas de dudosa calidad, y otras que parecen ser poliéster barato.

  1. Las telas (que parecen) finas

Son dos, básicamente: el programa de créditos por ₡900 mil millones que se destinarían al financiamiento de las empresas, y, en especial, el programa de inversión pública que se nos anuncia. En este segundo caso, las cifras son muy notables: ₡3,1 billones para el bienio 2021-2022 y hasta ₡5,5 billones al 2022. Lo cual equivaldría, como promedio anual, a aproximadamente un 5% del valor de la producción nacional, o sea, del Producto Interno Bruto (PIB).

No recuerdo haber escuchado jamás a ningún gobierno plantear cifras de inversión pública por una magnitud comparable. Para los estándares históricos de Costa Rica, resulta, sin duda, una meta muy ambiciosa, aun cuando el monto necesario para superar la recesión y lograr relanzar un proceso de recuperación dinámico y vigoroso, debería ser incluso más elevado.

Dije que estos son retazos de la colcha, que aparentan ser de muy buena calidad. Está por comprobarse que efectivamente lo sean, y ello depende de la forma como estas propuestas sean planificadas, diseñadas y ejecutadas. Sobre eso, y hasta el momento, el gobierno guarda silencio. En lo que sigue plantearé lo que yo intentaría hacer si en mis manos estuviese decidirlo, o sea, lo que honestamente creo que debería hacerse.

1.1. Créditos por ₡900 mil millones

Es llamativo que sea una responsabilidad exclusivamente asumida por los bancos públicos. Frente a una situación crítica como la actual ¿qué justifica que los bancos privados puedan seguir en sus negocios fáciles de siempre, como si la situación excepcional que se vive no demandase un aporte especial? Pero visto el peso de los intereses financieros, y la pleitesía que las élites políticas usualmente les rinden, la cuestión no extraña, aunque sí indigna. De cualquier forma, esto advierte acerca de la importancia de seguir teniendo una banca pública. En momentos críticos, ésta todavía nos puede ofrecer posibilidades, que, tratándose de la banca privada, resultan impensables.

En esto, como en tantas otras cosas, la comunicación oficial fue omisa: desconocemos los objetivos específicos que se persiguen, y los mecanismos concretos de implementación. Lo deseable y necesario es que esos créditos sean un colchón amortiguador que alivie los impactos de la recesión, y al facilitar el flujo de caja y proveer capital de trabajo, faciliten la sobrevivencia de las empresas que hoy atraviesan una situación problemática. El énfasis debería estar en las micro, pequeñas y medianas empresas, y en los emprendimientos de carácter social-solidario, sin que ello signifique dejar de lado las empresas grandes que pudieran estar en problemas. Pero todo esto demandaría reformular los criterios regulatorios bajo los cuales funciona nuestra banca, a fin de facilitar los trámites, conceder el más amplio acceso y las mejores condiciones de tasas de interés y plazos.

Claramente está haciendo falta que exista algún fondo de avales o garantías, o, en fin, algún mecanismo que respalde los créditos, de forma que ello sustituya las garantías de las que las empresas más pequeñas seguramente carecen. Ese fondo podría crearse tomando recursos hoy disponibles (pero básicamente inutilizados) en la banca de desarrollo, según la idea que, en su momento, formuló el expresidente Figueres Olsen.

1.2. Programa de inversión pública

Como ya adelanté, este programa tiene las dimensiones mínimas que la situación demanda, aunque probablemente no las dimensiones óptimas. Es de suponer que se financiará con fondos externos, pero precisamente porque lo deseable es que fuese incluso más grande, el gobierno debería desarrollar una estrategia muy enérgica para atraer fondos externos en condiciones lo más favorables posibles. El discurso de los organismos internacionales sugiere que hay oportunidad para lograrlo, pero ello demanda priorizar los intereses generales del país, y aplicar una estrategia a la vez muy pragmática y vigorosa, dejando de lado ciertas agendas ideológicas (las privatizaciones, por ejemplo) inevitablemente polémicas y conflictivas.

También deberían explorarse otras formas de financiamiento como, eventualmente, podría ser los fondos de pensiones, lo cual, sin embargo, exige desarrollar mecanismos financieros muy innovadores y garantizar procesos de ejecución muy expeditos. Infortunadamente, cuando de asuntos realmente importantes se trata, nuestro sistema financiero es muy poco imaginativo

Pero, además, e igual de relevante, este programa de inversión debería ser planificado de forma que se maximice la generación de empleos, tanto directos como indirectos, la diseminación muy democrática de los ingresos en todos los estamentos sociales, en especial, los sectores más pobres y carenciados, y el beneficio directo a las regiones más empobrecidas y rezagadas. De forma explícita deberían fijarse metas y establecer mecanismos, para la incorporación de las mujeres. Todo lo cual supone que se propiciará la participación de nuevas empresas constructoras –incluido el ICE– así como de las comunidades, las municipalidades y organizaciones ciudadanas diversas. No puede permitirse que los proyectos sean acaparados por los tres ineficientes oligopolios en cuyas manos generalmente queda la ejecución de estas obras.

Debería asimismo haber una planificación en el tiempo: a corto plazo, centrarse en la ejecución de proyectos de fácil y rápida ejecución, que provean muchos empleos. Por ejemplo, y entre otras posibilidades, la reparación, mejora y ampliación de centros educativos, centros de atención sanitaria y hospitales; mejora de parques y espacios públicos y de parques nacionales; reparación y mejora de calles y caminos; acueductos, etc. Un interés especial debería ponerse en la infraestructura de cuido y en el fortalecimiento de los servicios de cuido. Y en esta etapa, como en las sucesivas, propiciar, tanto como sea posible, el uso de insumos de producción nacional (lo cual es necesario para garantizar que se creen muchos empleos indirectos).

Pero, además, este programa de inversión pública debería incorporar una perspectiva de largo plazo. Lo cual supone reconocer que la crisis sanitaria del Covid-19, no solamente tendrá implicaciones objetivas perdurables, que inevitablemente exigen replanteamientos significativos en nuestra economía, sino que, sobre todo, es un llamado de atención acerca de la inviabilidad de los modelos productivos y de consumo hoy prevalecientes. Este debería ser un criterio central, a la hora de planificar y diseñar estos proyectos de inversión pública, para, de esa forma, empezar desde ya a poner las bases de una nueva economía. Por ello su énfasis tendría que estar, menos en infraestructura vial, cuando sobre todo en transporte público, energías limpias, tecnologías verdes, agua y en la promoción de nuevos estilos de vida, que redefinan a profundidad nuestra forma de relacionamiento con la naturaleza.

Estos son las telas que en esta sábana de retazos, aparentan ser de buena calidad. Para que realmente lo sean, a mi juicio deberán satisfacerse ese conjunto de condiciones que, a grandes rasgos, he descrito.

  1. Telas que suscitan dudas

2.1. Simplificación de trámites

Imposible que ningún gobierno deje de mencionarla, puesto que es la obsesión ideológica favorita de las cámaras empresariales. Y no es, ni mucho menos, que carezca de importancia. Resolver ese asunto ciertamente sería positivo, pero a condición de que ello no signifique hacer fiesta con cuestiones importantes relacionadas, por ejemplo, con el medio ambiente, la higiene o los derechos laborales.

Obviamente, las cosas irían mejor si los cuellos de botella burocráticos desaparecieran y los procesos se movieran con fluidez. Pero por favor, no exageremos. Ya sabemos que a las cámaras empresariales les gusta dramatizar, pero el asunto no da para tanto. La simplificación de trámites reducirá el costo a la hora de crear una empresa nueva, y puede que luego, en el cotidiano funcionamiento de las empresas, aporte algunos otros ahorros adicionales. Pero eso no va a relanzar, ni de lejos, los mercados y las ventas, tal cual se requiere en estos momentos de recesión.

2.2. Flexibilización laboral

Este es uno de los retazos de peor aspecto en esta sábana. Claramente es una graciosa concesión a las cámaras empresariales, pero, además, y contrario al compromiso público asumido por el presidente Alvarado, es una idea que amenaza hacer recular el Estado social de Costa Rica.

No olvidemos que, en materia laboral, un criterio es obligatorio: debe protegerse la parte débil en la relación entre la patronal y las trabajadoras y trabajadores. Seguramente las transformaciones económicas en curso hacen necesarios algunos cambios en materia laboral. Por ejemplo, la reducción de las jornadas de trabajo (tal vez a 35 horas semanales). Pero nada que pudiera implicar desprotección de la parte más débil es aceptable.

2.3. Un retazo que podría ser bueno…o tal vez no

No perdamos el tiempo en algunos parches que, de tan irrelevantes, parece haber sido agregados para tapar algún hueco. Por ejemplo: la atracción de pensionistas del extranjero, el programa de producción de cáñamo, o el programa Alivio. Este último una cosita insignificante que se supone apoyaría a 200 MIPYMES exportadores (¡200 en un universo de docenas de miles de MIPYMES!).

La idea de impulsar las industrias así llamadas de “ciencias de la vida” (mejor fuera hablar de tecnologías médicas, farmacéutica y biotecnología) puede ser interesante. Siempre que no se limite a trasnacionales de zona franca, cuyo aporte efectivo a la economía nacional sigue siendo muy limitado. La cuestión tendría sentido si se lograrse desarrollar un verdadero “clúster”, inserto a profundidad en la economía costarricense, mediante la incorporación efectiva de universidades, científicos y tecnólogos costarricense, y empresas de capital nacional. Pero, y de nuevo, se desconocen detalles.

  1. ¿Poliéster barato?

Hay también algunos elementos que, por artificiosos, arriesgan ser poliéster barato. Primero, el “ecosistema digital PYMES” (¿por qué excluyeron a las microempresas?), y, segundo, la “agricultura de precisión AGROINNOVA 4.0”. La pomposidad de los nombres es mala señal. Se adivinan detrás de esto, un trabajo de escritorio realizado por tecnocracias que poco o nada conocen de la realidad con la cual pretenden dialogar.

Propuestas como éstas, con su indisimulado tufo a ocurrencia, no alcanzan a disimular lo esencial: la ausencia de una estrategia integral de apoyo e impulso a las MIPYMES, y la renuncia a un programa nacional de producción de alimentos. He ahí lo realmente prioritario, lamentablemente omitido.

  1. Las rasgaduras en la colcha

Por más que intenten disimularlo, se les nota que quedaron algunos huecos que afean el conjunto. La ausencia de una propuesta tributaria realmente justa y progresiva es uno de ellos. Complementado con un robusto esquema de subsidios progresivos, ello habría proporcionado uno de los mecanismos más eficaces para reanimar el consumo privado, aliviar la recesión de la economía y ayudar a las empresas que producen para el mercado nacional. Pero no olvidemos que, además, la crisis provoca muchísimo sufrimiento humano. Ello conlleva un ineludible deber de solidaridad, al cual, sin embargo, no se le está concediendo el lugar que corresponde. Se pone así, entre signos de pregunta, la calidad moral de la sociedad costarricense, y, sobre todo, el compromiso con la equidad por parte del presidente Alvarado. Al cabo, parece haberse impuesto la visión mezquina y egoísta de las cámaras empresariales.

Otro enorme hueco en la sábana, lo plantea la ausencia del Banco Central, imposible de disimular si para ello tan solo se apela a las tímidas y muy limitadas medidas de política monetaria que se han impulsado. Es esta una institución paralizada por el culto dogmático a una ortodoxia rancia y enmohecida. Parapetada detrás de esas “ideas zombi”, el Banco Central se niega a asumir sus responsabilidades para con la ciudadanía costarricense. El presidente Alvarado, omiso y tolerante, se hace así partícipe de esa grave irresponsabilidad.

  1. Reflexión final

La crisis del Covid-19 conmueve, desde sus bases más fundamentales, los modelos económicos, de producción y consumo dominantes. Más aún: cuestiona integralmente nuestros estilos de vida. Pareciera que las élites políticas, el poder económico y los poderes mediáticos, todavía no se percatan de ello, o prefieren escudarse detrás de un vano ejercicio de negación.

Es algo que tiene implicaciones de mediano y largo plazo, pero, de hecho, sus consecuencias se hacen sentir hoy mismo, en la profunda recesión que golpea a la economía costarricense, cuyas secuelas seguirán vivas en los meses venideros. Es inútil pensar que pueda haber una recuperación del dinamismo económico y de la generación de empleos, con base en los estímulos provenientes de los mercados internacionales. Las exportaciones de bienes y servicios tardarán un plazo considerable antes de mostrar una recuperación significativa. El turismo no volverá a ser lo que era, quizá nunca, o por lo menos no a lo largo de varios años.

Por ello, el mercado interno cobra renovada importancia. Gústele o no a esa estirpe apátrida de los ideólogos de la transnacionalización, una versión remozada de la vieja tesis cepalina del “desarrollo hacia dentro” deberá ser aplicada.

La economía se recuperará desde “adentro” o no se recuperará. De ahí la importancia clave de los programas de inversión pública, como dinamo que empuje la inversión en el sector privado, la creación de empleos, la mejora de los salarios y, en último término, el restablecimiento de una situación fiscal saludable.

Ese ha de ser un proceso ojalá fundado en un nuevo pacto social: realmente justo, equitativo e inclusivo; genuinamente respetuoso con la naturaleza. Y que, a la vez, ello posibilite construir una nueva economía, mucho más productiva, innovadora e inteligente; mucho más racional desde el punto de vista de la naturaleza y sus equilibrios. Capaz entonces de propiciar, sobre bases profundamente renovadas, nuevas modalidades de vinculación e intercambio con el resto del mundo.

 

Tomado del blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/

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