El Festival Internacional de Poesía Hojas sin Tiempo, le invita a su edición presencial, del 19 al 23 de abril, en San José, San Ramón, Cartago, Heredia, Quitirrisí (territorio indígena huetar). Asimismo, se le motiva a compartir esta información con otras personas amantes de la literatura.
Cuando era niño, en los días de Semana Santa prácticamente desaparecía toda actividad que no fuera religiosa. Los autobuses dejaban de correr desde el Jueves Santo a mediodía. Cerraban las pulperías y los restaurantes. De manera que si usted no comía en su casa se veía en verdaderas dificultades para encontrar un bocado. No había donde comprar, ningún negocio trabajaba. Algunas Iglesias tenían un comedor al lado, donde las señoras de la parroquia preparaban y vendían variadisimas viandas, y las cocineras se lucían haciendo deliciosos platillos, que por cierto se consumían después de las procesiones, sin faltar los dulces, arroz con leche, panecitos, dulce de chiverre y otros.
En las casas esos días las señoras no cocinaban formalmente, sino que previamente preparaban comidas frías y en conserva y en esa línea tenían además sardinas, atunes, encurtidos.
En el campo a los niños se les impedía jugar, ni subir a los árboles, ni hacer bulla y muchos no se bañaban el Viernes Santo, por temor a convertirse en sirenas.
Pero, así como apagaban las cocinas, también apagaban las emisoras de radio. Sólo quedaban algunas cuántas emisoras, que por lo general eran las emisoras noticiosas como Columbia, Reloj, Monumental, pasando programaciones radiales propias de Semana Santa, representaciones radiofónicas de los Evangelios y momentos culminantes de la historia de Jesús y sus Apóstoles teatralizados, el Mártir del Gólgota y todas estas historias bíblicas que siempre terminaban con un coro de gente gritando ¡Milagro Milagro!
Por supuesto que la televisión tampoco transmitía en Semana Santa. La televisión apagada totalmente.
Por aquel entonces yo era un fan de la radio y siempre estaba oyendo todo tipo de programas, como Woody Allen en “Días de radio”. En Semana Santa sintonizaba en la parte del dial donde no había emisoras locales funcionando y en ocasiones pescaba emisoras de otros países, que entraban al espectro nacional.
Por aquellos días de adolescente en mi casa había mucho rechazo hacia la música rock que era la que yo empezaba a escuchar “rupturando” el gusto y “estrideciendo” la paz familiar. Sobra decir que mi música, que sonaba a otros oídos como “tarros”, no era por aquel entonces valorada como música, ni como arte, en las altas esferas políticas de mi hogar, en resumen, no le gustaba a mi madre, y no la quería para nada. Me acuerdo que una vez iba caminando con mi radio de transistores cuando empecé a escuchar en una de esas emisoras que se colaban de no sé qué país por Semana Santa, un programa que explicaba la evolución de la música sacra. La narración empezaba desde el canto llano y quién sabe qué otras músicas, iba pasando por diferentes manifestaciones clásicas de la música religiosa y culminaba con la ópera rock Jesucristo Superestrella
No puedo describir la alegría que sentí cuando culminó aquella evolución con una ópera rock, porque eso era una valorización de la música que empezaba a descubrir, y con la que me identificaba.
Pero bueno, volvamos al tema acerca de cómo se fue dando la incursión de la televisión y de la música “profana” en la radio, durante la Semana Santa. Debo decir que la incursión de la televisión y la radio, y su tránsito hacia temas profanos en Semana Santa, fue así como de puntillas y con argumentos de que lo hacían por razones religiosas y para llenar las necesidades espirituales del “culto público”. ¿Y cómo no? Quién iba a pensar otra cosa. Casualmente recuerdo que una vez Teletica anunció que:
“Este Viernes Santo, Teletica uniéndose al fervor religioso del pueblo costarricense, programará, – oiga usted- Las Sandalias del Pescador”. Una película que posiblemente todavía la esté pasando y que trata sobre la historia de un Papa. Y así fue como con este pretexto y con esta estrategia, esta emisora empezó a abrir la programación en Semana Santa, iniciando claro está, con temas religiosos.
Y es que hay que admitir que Teletica fue en el pasado una emisora terriblemente moralista y santulona, y no fue sino en los últimos tiempos que capituló con rumbo a las Narconovelas y otros temas más mundanos y escabrosos, pero también más redituables.
Un recorrido parecido tuvo la radio.
Recuerdo que radio Juvenil, que era la emisora de la música rock, también apagaba en Semana Santa. No obstante, en su momento, también empezó, incursionando de puntillas, programando, ¿qué creen?, un especial de Jesucristo Superestrella.
Pero igual ocurrió con otras empresas y establecimientos comerciales. Y un día de tantos, para servir a la comunidad religiosa, y esto y el otro, Pizza Hut decidió abrir solo por un rato, nada más, para ofrecer comidas para las personas que así lo requieran. Y de este modo como de puntillas, poco a poco, empezaron también las empresas y el comercio a abrirse paso hasta llegar al día de hoy, en que usted no se da cuenta que se está viviendo una Semana, que alguna vez fue de tanta trascendencia como aquellas que le estoy contando, y que los abuelos saben y recuerdan.
Hoy, en cambio, si usted se descuida, no se da cuenta que se está viviendo una semana de tanta trascendencia. Alguna vez leí las palabras de un Pastor, pero pudo haber sido también un antropólogo, que se refería a la importancia de que no todos los días sean iguales. Indicaba que es importante que haya momentos en el año, y en la vida, que sean distintos. Días que tengan un grado distinto de significado, para que el tiempo no sea idéntico, es decir, para que no sea homogéneo.
A lo largo del año el tiempo debe tener hitos, de lo contrario es como andar una carretera asfaltada donde todos los trechos son idénticos. Es lo que pasa cuando se han borrado todo día de celebración cívica o religiosa. Cuando todo resquicio de “tiempo sagrado”, es sustituido por el “tiempo profano”.
Esto lo he entendido mejor en los últimos años, estudiando la función de los ritos y el tiempo cíclico, a propósito, por cierto, de la tradicional fiesta boruca de los Diablitos. Y estudiando el eterno retorno y el sentido del tiempo sagrado en las fiestas rituales de los pueblos antiguos. Estas fiestas siempre fueron una manera de marcar el tiempo, de poner hitos y de darle sentido al tiempo y a la vida, para que no perdiera su circularidad antigua, quizá de origen agrario. Pero la mercantilización del tiempo, que incluso se vende como tiempo de trabajo, nos ha traído este tiempo homogéneo, idéntico, insaboro e incoloro, dónde lo mismo da Chana que Juana y viene a ser lo mismo un lunes de oferta que un Domingo de Pascua.
Escrito a vuela pluma un Viernes Santo de cuarentena por José Luis Amador. Antropólogo. 10 abril 2020.
«La punta algo roma, se perdió al instante en el interior de los tejidos. La piel que rodeaba el metal estalló como una flor, brotando al instante una densa corona de sangre. La punta del clavo, al abrirse paso entre los tendones, huesos y vasos, debió rozar el nervio mediano, uno de los más sensibles del cuerpo, provocando una descarga dolorosa difícil de comprender. Instantáneamente, los brazos se contrajeron y la cabeza de Jesús se disparó hacia lo alto, permaneciendo tensa y oscilante, paralela al suelo. (… )”
“Al fin, derrotado por el dolor, el Maestro dejó caer la cabeza, golpeándose con la roca. La sangre había empezado a brotar con extrema lentitud, formando un brazalete rojizo alrededor de la muñeca izquierda del Nazareno», escribe J.J Benítez en su novela El Caballo de Troya. Jerusalén.
Difícil no imaginar el magno sufrimiento padecido por el Hijo de Dios, durante su injusta Pasión a partir de una falsa acusación, algo que el novelista español hace magistralmente, y de la cual recogemos breves párrafos.
«El segundo mazazo fue tan preciso como el primero. El clavo se inclinó igualmente, apuntando con su cabeza hacia los dedos del Maestro. (…)”
“En este segundo enclavamiento, el rabí no levantó siquiera la cabeza. Gruesas gotas de sudor habían empezado a resbalar por las sienes, tropezando aquí y allá con los coágulos», continúa.
“Luego de clavarlo despiadadamente en la cruz, causándole un dolor indescriptible, no satisfechos con su fanático odio hacia Jesús, el verdugo separó el cráneo del Maestro del patibulum y de un golpe le encasquetó el capacete de púas en la cabeza… y la masa espinosa quedó medio bailando sobre las sienes del prisionero. (…)”
“El Maestro permaneció con la cabeza baja y sus torturadores continuaron con el izado del tronco».
«La operación fue laboriosa. Mientras la sangre salió corriendo, formando un extenso charco sobre la superficie del Gólgota»…
Enviado por José Oviedo, secretario general de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios Costarricenses (UNAG)
Se les invita a reunirse el martes 12 de abril a las 5 pm por Microsoft Teams, en preparación para organizar una reunión con el presidente electo Rodrigo Chaves Robles, con el fin de poder caminar unidos como movimiento. La reunión está abierta a todo el público, y asistirá un grupo diverso del campo.
El próximo 23 de abril de 2022, en la Comunidad Alto Conte, se llevará a cabo el nombramiento de la primera mujer cacique en Costa Rica; se trata de Idalia Andrare Degracia.
Compartimos el video del foro Avances, obstáculos y enseñanzas de las alianzas entre movimientos sociales: Chile, Costa Rica y Uruguay.
La actividad se realizó el sábado 9 de abril del 2022 y fue organizado por la Alianza por una Vida Digna y el Foro Confluencia Solidaria; se transmitió mediante Facebook Live de SURCOS Digital.
Participantes:
Tomás Leighton, miembro del Frente Amplio y exdirigente estudiantil en Chile.
Ciska Raventós, socióloga, catedrática jubilada de la Universidad de Costa Rica, activista social.
Karin Nansen, fundadora y coordinadora de REDES Amigos de la Tierra Uruguay e integrante del Comité Ejecutivo de Amigos de la Tierra de América Latina y Caribe. Si prefiere ver el foro en Facebook este es el enlace: https://fb.watch/chIYNsV4Bo/
Laboratorios Palante son experiencias presenciales diseñadas para la transformación personal a través de prácticas artísticas. Se incluyen módulos artísticos participativos, talleres formativos, presentaciones y gastronomía vegana. Son producidos por un Colectivo de Artistas con el objetivo de diseñar una propuesta innovadora de transformación comunitaria para Costa Rica.
Los Laboratorios Palante se realizaron durante 12 meses consecutivos en el Área Metropolitana. De este modo, se ofrecerán de abril 2022 a marzo 2023, al final de cada mes. Nuestras sedes son espacios amplios, ventilados y preparados para disfrutar de esta experiencia con una gran responsabilidad. Algunas de las fechas se realizarán en fincas privadas y al aire libre.
Cada participante aportará una mensualidad de 20.000 colones durante 12 meses. Solo 50 personas podrán ser parte de la experiencia de los LABORATORIOS PALANTE. Dicho compromiso permitirá que se concrete un modelo de empoderamiento para comunidades basado, totalmente, en la experiencia artística.
Se le invita al “XII Encuentro Café sin Azúcar”, que se llevará a cabo el 10 de abril, en Ciudad Colon. La inscripción se encuentra abierta a poetas, declamadores, músicos y artistas en general.
La cuota de participación contará con un valor de ₡12000.
Para más información contactar a los siguientes números de WhatsApp: 6257-5388 con Clara Sánchez / 8846-6152 con Ronulfo Morera.
¿Quiere conocer más de las costumbres, tradiciones, gastronomía, artesanías, vestidos tradicionales, danzas y producción agrícola de la cultura indígena Ngäbe? Venga este próximo sábado 26 de marzo a la feria indígena Ngäbe-Conte Burica en la Finca Kare, ubicada en Las Vegas río la Vaca, Laurel, Corredores, Puntarenas.
Esta feria indígena es una iniciativa de las familias Jiménez Montezuma y Jiménez Sánchez, quienes por el momento no han contado con el apoyo de instituciones, sino, que está siendo construido por la familia y con el apoyo de la comunidad, por lo que se insta a diversas representaciones, organizaciones e instituciones a la divulgación y participación de este proyecto.
Esta iniciativa procura promover la diversificación de cultivos de plantas frutales, medicinales y hortalizas, con el fin de establecer un modelo de autosuficiencia y sustento familiar. Junto a esta diversificación, se inaugurará el proyecto de agro-ecoturismo para fomentar la agricultura orgánica, rescatar las costumbres y tradiciones de la cultura indígena Ngäbe, estimular el intercambio y la interculturalidad, y potenciar productos de la comunidad Ngäbe en mercados justos y solidarios.
Dentro de la feria, se ofrecerán exposiciones de gastronomía, artesanías, vestimentas tradicionales, danzas y juegos tradicionales, productos agrícolas orgánicos y tradicionales de la cultura Ngäbe. Asimismo, habrá una caminata por senderos en los bosques primarios de la zona y una visita al proyecto modelo de la Finca Kare.
En el sur del país, entre los cantones de Corredores y Golfito que colindan con la frontera panameña, se encuentra el territorio indígena Ngäbe – Bugle de Conte Burica con una extensión de 11.910 hectáreas y una población de 1144 habitantes auto identificados como indígenas Ngäbe. No obstante, existe una migración histórica transfronteriza, que conecta este territorio dentro de Costa Rica, con el resto de los territorios Ngäbe en Panamá, que abarcan las regiones de Chiriquí, Veraguas, y Bocas del Toro, incluyendo las zonas montañosas.
La configuración territorial ha ido transformándose a lo largo de los años debido a los cambios de los modelos económicos. En un primer momento, los indígenas Ngäbe fueron recluidos de sus territorios originales por la colonización, y posteriormente desplazados a zonas montañosas de alta pendiente por la expansión de la actividad ganadera y bananera.
Actualmente, los indígenas Ngäbe luchan por la conservación de su territorio y su cultura. Lucharon por la cedulación en los noventa y por un proyecto de Ley de Autonomía de los Pueblos Indígenas, por demarcación y establecimiento de los territorios. Recientemente las comunidades Ngäbe de Sixaola de Talamanca están dando una importante lucha por los derechos de las personas Indígenas transfronteriza para obtener la nacionalidad costarricense, logrando aprobar una ley y ahora luchando por un reglamento y su implementación efectiva.
Para más información, se puede contactar por medio del teléfono 62536955 a Marcos Jiménez Montezuma , vía correo electrónico a nivingabe@gmail.com
Eduardo Guerra fue galardonado con el Premio Nacional Mireya Barboza de Danza 2021 en la categoría de interpretación. El galardón se otorgó de manera compartida con Allyson Maykall. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Es bailarín y coreógrafo de Danza Universitaria
Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la palabra solitud, ya en desuso, significa carencia de compañía o lugar desierto. No obstante, el bailarín y coreógrafo de Danza Universitaria, Eduardo Guerra Rodríguez, la interioriza como una opción propia de regocijo, aquella que nos obliga a estar y querer estar solos.
Es a partir de este concepto, y de lo vivido durante los primero meses de la pandemia, que Guerra desarrolla “Solitud”, una coreografía que formó parte del certamen La Semilla y que se presentó en Estrena Danza en el 2021.
Gracias a su interpretación, fue galardonado con el Premio Nacional Mireya Barboza de Danza.
El jurado otorgó este reconocimiento “por su dominio corporal, destreza y pureza técnica.
Por la innegable solidez plástica, sutileza y aplomo estético. El intérprete hace uso de la energía justa para su ejecución, logrando llevar la musicalidad corporal a un alto nivel.
Bailarín que expresa, proyecta a plenitud y de forma sobra las emociones generadas por la obra coreográfica logrando cautivar al espectador con su lenguaje corporal pero también con su presencia escénica, lo que da cuenta de su importante trayectoria”.
A continuación Guerra habla sobre la obra, el premio y los retos y los proyectos de Danza Universitaria en la siguiente entrevista.
–¿De qué se trató Solitud?
–Eduardo Guerra Rodríguez (EGR): El proceso en sí de la coreografía nace justamente después de que empezó la pandemia. Anterior a esto había realizado una coreografía en dúo y el el 2020 vino la creación de esta obra “Solitud”.
Solitud es una palabra un poco desconocida, es un concepto muy diferente a la soledad, es la soledad aceptada, la soledad que se disfruta, por una decisión propia, pero no es una soledad negativa.
A partir de ese juego de palabras quería empezar, porque también de alguna forma me sentía de ese modo cuando estaba solo en casa.
Las decisiones no solamente del hecho de la labor en sí que tenemos como bailarines, como entes de la administración, de la Vicerrectoría (de Acción Social), si no también la cuestión del hogar, de tus pasatiempos, qué hacías con todo esto, no me hallaba y justamente fue la decisión de decir por qué no hablamos de cómo nos sentimos en este momento, en tu casa, solo.
Porque yo soy una de las personas que vive solo, como muchas otras familias, con mis animalitos, pero solo. Parte de ahí, a partir del proceso de cómo voy aceptando esa soledad y hacer todo lo que hacía antes en conjunto, en compañía, en trabajo grupal, hacerlo solo, en solitud.
Fue una lucha constante, fue la aceptación misma de lo que generaba esta palabra, todo este significado, para ahondar en lo que eso detonaba en mí, fue así que se creó la obra.
–¿Cómo fue esa experiencia de crear la coreografía en este contexto, más en soledad?
–EGR: Pasa por una cuestión de aprendizaje total. Casi siempre Danza Universitaria trabaja en conjunto. Las investigaciones son en conjunto, ya sea que venga un coreógrafo invitado, sea que un compañero o compañera decida montar una coreografía y experimenta con los cuerpos, con las propuestas, con lo que va generando a partir de una idea, pero somos nosotros los que proponemos cómo se genera esa idea o ese tema.
Para mí en ese momento fue tomar las decisiones por mi mismo, era autoexaminarse, verse. En ese momento era crear, crear crear y después desechar, desechar y desechar, hasta llegar a lo más mínimo, tomar la decisión de esto sirve, esto no, fue una lucha constante.
Se hace la invitación del certamen La Semilla, que se realizó el año pasado, para representar a Danza Universitaria, yo Eduardo Guerra iba a representar a la compañía, cobraba mayor magnitud porque hace tiempo no nos presentábamos en un teatro. Estrenadanzas 2021, fue un gran evento y para mí fue muy importante porque soy yo en mi soledad, en mi solitud tomando todas las decisiones, que antes las tomaba en conjunto, que bailaba en conjunto, fue mucho aprendizaje, para mí el proceso de investigación y evolución es de mucho aprender, me ha servido todo este proceso de solitud aceptada.
–¿Cómo es el proceso creativo que se da a la hora de montar una coreografía?
–EGR: No hay una forma, cada quien tiene su modo de creación. A veces puede ser una palabra, un tema actual, en este caso fue el contexto pandémico, cómo me encontraba yo, después de haber pasado un año, qué hacemos con esto, tenemos que seguir creando, tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir produciendo, porque si no uno se muere como artista, uno tiene que estar constantemente en esa lucha.
Por lo general parto de una imagen que se me viene a la mente, le doy vueltas hasta que la hago realidad con mi cuerpo. Empiezo a improvisar a través de lo que me genera esa palabra o esa temática, o ese momento, no soy muy sistemático, me dejo llevar en el momento y después viene la sistematización, a través de toda la improvisación, todo el juego, todo el descubrimiento. Es un proceso que a mi me sirve mucho porque no hay que cuestionarse tanto, en mi caso es déjese llevar por lo que realmente siente, por lo que le genera ese momento, esa palabra o ese tema y después vamos ordenando.
–¿Qué significa este premio en lo personal y para Danza Universitaria?
–EGR: Fue una sorpresa para mí, no me lo esperaba. Uno nunca trabaja en pos de un premio, pero es un reconocimiento que es un aliciente para seguir trabajando, investigando.
Lo tomamos con mucha alegría, con positivismo que todo lo estamos haciendo de manera correcta de alguna forma, a pesar de la situación temática, cultural, política y todo lo demás, justamente viene esto y hay que aprovecharlo para hablar de lo que nos sucede, que a pesar de las circunstancias estamos generando, pasan cosas positivas como las premiaciones, hay que decirlo porque no, y eso se agradece y es una motivación, esto nos cae bien en este contexto.
–¿Cuáles son los retos como bailarín y como compañía que han enfrentado en los últimos años y cuáles son los que vienen?
–EGR: Personalmente fue un acto de negación al principio cuando empezó todo esto, pero teníamos que decir que nuestro trabajo no paraba, tuvimos que trasladar y transformar todo lo que hacíamos antes, que era mucho trabajo de comunidad, de acción social, de presentación, a dar clases todo en la virtualidad, hacer audiovisuales para la comunidad en la virtualidad, presentarse en festivales virtuales. Creo que hemos hecho mucho, ha quedado ahí, están los hechos, hemos ganado premios, hemos dado clases por todo lado, hemos tenido convenios con otras universidades, ha sido una oportunidad para demostrar de que material estamos hechos, somos bailarines que no solo bailan y se presentan, pero que también podemos hacer este otro tipo de cosas y que en este momento la comunidad y la universidad lo necesita. Lo supimos afrontar muy bien.
Los retos que vienen es dejarnos todo el aprendizaje de la pandemia para seguir sumando y lo virtual ya no se va acabar, si no que se va sumando. Ahora viene el Festival Paréntesis que ya le vamos a sumar lo virtual mas lo presencial, para llegar a mas gente, a mas comunidades que antes posiblemente por una cuestión de distancia y centralización no lo hacíamos, es una oportunidad y un reto alcanzado y los retos que vienen van a ser favorables y positivos
–¿Cuales proyectos hay para este año?
–EGR: Proyectos, muchos, pero lo importante es ahondar en lo que ya hemos trabajado, seguir haciendo los trabajos en comunidad, tenemos presentaciones en festivales, Teatro al medio día, seguir con los trabajos en comunidades, que realmente han sido de suma importancia para el acompañamiento a los adolescentes, a las personas adultas mayores, todo eso que ha calado mucho en la comunidad lo vamos a mantener y seguimos ahí produciendo, y por supuesto ahí lo van a saber.
–¿Cuál debe ser el trabajo de una compañía como Danza Universitaria para retomar y reforzar los espacio artísticos presenciales?
–EGR: Lo importante es que la compañía se ha diversificado a través de los años. La compañía de hace 40 años no es la misma que es hoy, creo que hemos afrontado los retos de una manera muy positiva, hoy asumimos este reto y nos lleva a seguir sumando y a que el trabajo no se detiene.
Es importante anotar que el trabajo conjunto, el trabajo grupal, el trabajo presencial es de suma importancia para nosotros, ya llega un momento en que uno dice: “ok”, hemos pasado esta experiencia de la virtualidad, pero también se necesita esto otro, hemos hecho todos los esfuerzos para tener todos los protocolos necesarios y ahora pasamos por un contexto que se nos quemó nuestro centro de trabajo, y estamos en la lucha, siempre estamos afrontando continuos retos.
Danza Universitaria tiene que alzar la mano y tiene que decir se presentan siempre estas carencias, porque ha sido una cuestión muy sistemática durante muchos años. Ya ahora dijimos basta, si hay que parar tenemos que parar, porque no es posible, no es justo, no es necesario, para las artes en general y para una compañía que tiene muchos años y que ha representado a la Universidad de Costa Rica, seguir así en estas condiciones.
Yo creo que lo que ofrece Danza U a pesar de las circunstancias siempre ha sido mantener la frente en alto, al pie de lucha y lo hemos demostrado de esa forma.
He estado mucho pensando en la situación política que estamos atravesando en este momento, en la que la cultura realmente no se ve reflejada por ningún lado, en cuanto a presupuesto, a proyecto político, estamos relegados y el gremio artístico todavía la está pasando terrible, no hay como afrontar la situación, de alguna forma hay que alzar la voz, el gremio tiene que decir presente, porque sí la estamos pasando mal y no hay que ocultar la situación y es necesario reconocer que el arte es un acto transformador de la sociedad y tiene que estar presente en la vida diaria de las personas y hasta que se tome conciencia de eso no podremos cambiar como sociedad.
Andrea Marín Castro Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
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