Hoy viernes 18 de marzo de 2022 en honor a Sergio Rojas Ortiz del clan Uniwak, desde el Territorio Bribri Yabami Di (Cabagra), la organización propia Consejo Iríria Sat Kök continúa ejerciendo su derecho a la tierra y construyendo autonomía.
Viernes 18 de marzo de 2022. Hace 3 años las voces del odio acabaron con la presencia física del compañero Sergio Rojas Ortiz, Uniwak del Pueblo Bribri de Salitre, al sur de Costa Rica.
Ante la ocupación ilegal de los territorios de los Pueblos Originarios por parte de personas no indígenas y la inacción del Estado; Sergio y el Pueblo Bribri de Salitre comenzaron a recuperar las tierras – territorios que les pertenecen, luego otros Pueblos siguieron su ejemplo.
Ante este ejercicio del derecho a la tierra, la respuesta de los ocupantes ilegales y grupos de poder ha sido la violencia, y por parte del Estado la violación a los derechos humanos de estos Pueblos perpetuando además la impunidad.
Ante las múltiples agresiones contra los Pueblos Originarios, ninguno de los agresores ha sido sancionado penalmente; el único que estuvo privado de libertad 7 meses por razones políticas fue Sergio Rojas en el 2014; en una causa judicial donde hasta el día de hoy no se ha presentado la pieza acusatoria.
A pesar de las amenazas de muerte y las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del 2015 a favor del Pueblo Bribri de Salitre y el Pueblo Brörán de Térraba, el Estado de Costa Rica fue incapaz de garantizar la vida e integridad de Sergio y de los Pueblos Originarios.
Después de 3 años de su asesinato, el Poder Judicial ha sido incapaz de avanzar en el establecimiento de los autores intelectuales y materiales del crimen, esto a pesar de que en el Buenos Aires de Puntarenas es «vox populi» o de conocimiento público quienes mandaron a asesinar a Sergio.
A pesar de que la Fiscalía General conformó un equipo «especial» para atender el caso; 3 años después no hay ningún avance significativo, ni resultado alguno para que se haga justicia.
La misma Fiscalía solicitó en el 2020 el archivo temporal del caso y el Juzgado Penal de Buenos Aires se había negado a ordenar allanamientos y otras diligencias importantes para el caso.
Ante esta impunidad, los Pueblos Originarios han continuado con los procesos de recuperación de sus territorios y denunciando la agresiones y violaciones a sus derechos humanos por parte del Estado de Costa Rica por omisión o acción; exigiendo justicia.
¡Sergio vive, la lucha sigue!
¡Alto a la impunidad!
¡Justicia para Sergio, Jerhy y los Pueblos Originarios!
Carta abierta del Movimiento Diversidad Abelardo Araya a los candidatos presidenciales Figueres Olsen y Chaves Robles
(18 de marzo de 2022)
Lamentamos y rechazamos con indignación las declaraciones de los dos señores candidatos, cuando hacen suyo el falaz concepto de “ideología de género”, para, sobre esa base, comprometerse a intervenciones en el Ministerio de Educación, y a la realización de cambios diversos, no precisados, en los programas educativos, para, presuntamente, eliminar esa tal “ideología”. Es llamativo que ninguno de los dos candidatos haya explicado qué significado atribuyen a ese concepto, pero, en cambio, si se muestran deseosos de “suprimirlo”. Reconocemos que el señor Figueres Olsen, ha intentado rectificar su posición, pero advertimos que sus ambigüedades y contradicciones siembran muchas dudas, y hacen necesario mantener una actitud de alerta y vigilancia permanentes. Al momento de escribir esta nota, desconocemos si el señor Chaves Robles ha brindado alguna aclaración en relación con sus afirmaciones, las cuales fueron de tono muy fuerte.
En relación con todo este penoso asunto, manifestamos lo siguiente:
Es educar en materia de derechos humanos. De lo que se trata es de promover una educación que promueva una comprensión clara y una cabal aplicación de los derechos humanos, reivindicando, en particular, que la mayor riqueza del género humano es su diversidad y heterogeneidad. Lo cual atiende no solo a las diversidades sexuales y de género -que es evidentemente lo que perturba a los representantes religiosos- sino también, e igual de importantes, a cuestiones tales como la fe religiosa, el color de la piel, la etnia, la condición socioeconómica, la tradición cultural, las situaciones de discapacidad, rasgos físicos particulares, etc. La educación en derechos humanos, es una educación para el cultivo del respeto y la paz, es aprender a convivir reconociendo la dignidad de cada ser humano, inclusive en relación con aquello que, de alguna forma, marca una diferencia respecto del grupo mayoritario o de la cultura hegemónica.
Es educar, asimismo, para una sexualidad basada en el respeto mutuo y la responsabilidad compartida. La sexualidad humana envuelve múltiples facetas: afectivas, espirituales, emocionales, médicas, biológicas y anatómicas. También sociológicas y culturales. La educación sexual debe integrar, en forma balanceada, todos esos aspectos. Pero también es obligatorio reconocer que, por muchas razones que transcienden la institución educativa, las personas jóvenes inician su vida sexual a edades cada vez más tempranas. Por lo tanto, es sobre todo necesario educar para el respeto mutuo y la responsabilidad compartida.
¿Es tan difícil entenderlo? Decepciona e indigna que, en vez de entrar en consideraciones de fondo, en relación con asuntos tan fundamentales, los candidatos se dejen arrastrar por un concepto falaz, un distractor que impide trabajar en lo realmente importante, y el cual pone en riesgo la observancia de los derechos humanos, y la vigencia de una educación sexual seria e integral, que, inspirada en los mismos principios de los derechos humanos, reivindique la dignidad fundamental inherente a toda persona humana.
La discriminación y la violencia contra las poblaciones LGBTIQ+ siguen vivas y continúan causando mucho daño y sufrimiento. Al asumir acríticamente el concepto de “ideología de género”, los candidatos, por ignorancia o de forma deliberada, se pliegan a una agenda que niega los derechos humanos de esta población, y que, por ello mismo, perpetúa y consolida las múltiples formas de violencia y discriminación que la siguen afectando:
Sigue habiendo violencia y discriminación en el ámbito laboral.
Las hay también en los espacios educativos.
Se vive esa violencia incluso, y con mucha más frecuencia de la que mucha gente imagina, en la propia familia.
También en las calles y en los espacios públicos.
Se siguen enfrentando limitadas oportunidades educativas y laborales, lo cual es especialmente grave en el caso de las personas trans.
La libre vivencia del amor y la afectividad, así como de la identidad de género asumida, siguen enfrentando intolerancia y rechazo.
Y resta mucho más por trabajar. Los anteriores son asuntos mencionados y discutidos con cierta frecuencia. Hay algunos otros que muy raramente reciben atención, pero que son igual de importantes:
Se carece de políticas públicas para la prevención del VIH, el cual causa devastación entre la población gay y trans (como también entre hombres que tiene prácticas homosexuales más o menos ocasionales, con grave riesgo para su esposa o compañera).
Se ha lanzado un manto de invisibilidad y silencio sobre la situación de las personas LGBTIQ que son adultas mayores, y que enfrentan una vejez amenazada por la soledad y el abandono, y por renovadas formas de discriminación.
Los crímenes de odio, que hoy, como a lo largo de décadas, se siguen presentando con más o menos regularidad, y permanecen invisibilizados, cubiertos por un manto de negación y ocultamiento.
No se presta atención a las situaciones, especialmente desventajosa, de quienes viven en zonas rurales, alejadas de los centros urbanos.
Tampoco se le da importancia a la situación de quienes se desenvuelven en ámbitos laborales (como la construcción o las plantaciones agroindustriales), donde se viven ambientes especialmente violentos y tóxicos.
Las oportunidades para la participación en el mundo de la política son casi nulas.
En otros ámbitos, como el deportivo, continúan vigentes la violencia y la exclusión.
Nuestra lucha es por TODOS los derechos humanos, no solo los de las poblaciones LGBTIQ+. Y al decir esto, debemos llamar la atención sobre los retrocesos que en los últimos años se vienen manifestando en diversos ámbitos:
La violencia sistemática contra los pueblos indígenas, el despojo de que son víctimas y la inacción del Estado, en general, y, en particular, de la policía y el Poder Judicial, lo que alienta la impunidad.
Los limitados derechos conquistados por las mujeres, se ven empañados por grandes déficits -en el mundo laboral, empresarial y político, por ejemplo- y todavía más en virtud de la persistente violencia que, en la multiplicidad de sus manifestaciones, lástima su dignidad y les roba la tranquilidad a que tienen derecho, y cuya expresión más dramática y extrema, se da en la terrible recurrencia de los femicidios.
Hay violencia contra los derechos humanos en legislaciones de reciente aprobación:
La regla fiscal, incorporada en la Ley N° 9.635 (Fortalecimiento de las Finanzas Públicas), violenta múltiples derechos humanos de la población costarricense.
La Ley N° 10.159 (Ley Marco del Empleo Público), hace violencia directa sobre derechos laborales fundamentales, que han sido reconocidos como derechos humanos en el pleno sentido del concepto, según deja claramente sentada la reciente opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
La ley N° 9808 (Ley para brindar seguridad jurídica sobre la huelga y sus procedimientos), claramente atenta contra el derecho ciudadano a protestar y expresar su disgusto y malestar.
Somos una organización comprometida con la democracia y el Estado de derecho. Por eso denunciamos con mucha preocupación, la forma como la citada Ley Marco del Empleo Público, violenta tanto el principio democrático fundamental de la división de poderes, como las autonomías constitucionalmente definidas. Con verdadera alarma observamos cómo se reescribe la Constitución y se debilitan los pilares fundamentales de la democracia y el Estado de derecho.
Estos son los temas que deberían preocupar a los candidatos presidenciales, en vez de dejarse llevar por la retórica falaz de la tal “ideología de género”. Es su responsabilidad clarificar su posición sobre estos asuntos, en forma seria, fundamentada y transparente. Les solicitamos, de forma respetuosa y muy encarecida, que así lo hagan. Es lo que corresponde, por un imperativo de respeto hacia la ciudadanía costarricense.
SURCOS comparte la siguiente opinión de Arturo Fournier acerca del documental “Ukraine On Fire”:
“Recomiendo el documental «Ukraine On Fire», producido por Oliver Stone. Dado que Youtube sigue censurando canales que no se alinean con el discurso de la OTAN, es probable que sea eliminado de su plataforma.
A diferencia de la película propagandista producida por Netflix, «Winter On Fire», «Ukraine On Fire» está dirigida por un activista antiguerra ucraniano que presenció el auge del fascismo y las masacres en Donbas.
Esta película está disponible de forma gratuita a petición de Oliver Stone y del director de la película, Igor Lopatonok. Haciendo una crónica del último siglo en Ucrania, el documental narra:
Las semillas del nacionalismo extremista y filonazi ucraniano (Stepán Bandera).
El violento golpe de Estado liderado por sectores de extrema derecha y respaldado por los EE.UU. (conocido como «rebelión del Maidán»), su financiación, campaña mediática y propaganda antirusa.
El violento asedio de los ultranacionalistas contra las etnias rusas en Ucrania.
El rechazo de Crimea, Donets y Lukansk al golpe de Estado y sus consignas fascistas.
La brutal masacre en Odessa a manos de nacionalistas ucranianos.
Este documental describe con mayor profundidad las causas de la guerra, en claro contraste con la propaganda antirusa, la censura en redes y el rechazo sistémico contra toda postura fuera del libreto occidental.
Vean cómo la injerencia y desestabilización estadounidense sigue patrones históricos”.
En esta primera cápsula, Juan Carlos Durán, del SIFUPCR (Sindicato de Funcionarios Públicos y Privados de Costa Rica), discute sobre la relevancia, los antecedentes, y el contexto histórico del conflicto armado actual entre Rusia y Ucrania, también conocido como la Guerra del Dombás.
El conflicto tiene connotaciones y características de una guerra mundial, en lo político, financiero, cultural, y en todos los ámbitos de la vida humana. Por lo tanto, la disputa por los mercados se tiene que evaluar desde esa perspectiva, considerando que los Estados Unidos ha perdido su hegemonía en los mercados africanos y asiáticos, y por lo tanto «le urge retomar con esta jugada la hegemonía y rescatar, al menos, el mercado europeo».
Sergio Rojas Ortiz, del clan Uniwak del Pueblo Bribri de Salitre, fue un líder fundamental en la defensa de los Derechos, cosmogonía y modos de vida de los Pueblos Originarios que habitan Costa Rica. Sergio fue clave en los procesos de recuperación de tierras-territorios ancestrales, acciones que son una respuesta a las décadas de violencia estructural contra los Pueblos Originarios.
Otro de los grandes líderes de los pueblos originarios fue Jerhy Rivera Rivera específicamente del sector de Térraba. Ambos líderes mencionados anteriormente comparten el hecho de que sus muertes siguen impunes en cuanto no se han castigado a los causantes de sus fallecimientos.
Urgen medidas para frenar abusos y acoso online que sufren las periodistas
La seguridad de los periodistas es crucial para garantizar el derecho de la ciudadanía a estar informado. Sin embargo, las mujeres periodistas siguen enfrentándose a profundos abusos online que tienen un claro impacto en el pluralismo y la diversidad de los medios de comunicación. Como profesionales, no podemos limitarnos a observar el problema. Los sindicatos y las asociaciones de periodistas estamos dispuestos a actuar, pero necesitamos que los medios de comunicación se sumen para actuar juntos, para erradicar la violencia en redes en nombre de la libertad de los medios.
Tenemos el resultado de dos encuestas mundiales que ponen de manifiesto la grave falta de acción y de iniciativa de las empresas de medios de comunicación para acabar con esta lacra.
La Federación Internacional de Periodistas FIP, ya había expuesto la magnitud del abuso en línea que sufren las mujeres periodistas, casi dos tercios lo han sufrido alguna vez. Sólo la mitad de las periodistas acosadas en redes denunciaron los ataques a la dirección de su medio de comunicación, al sindicato o a la policía. En dos tercios de los casos no se hizo absolutamente nada.
Se encuestó a 160 periodistas, profesionales y directores de medios de comunicación de 37 países de todo el mundo. Sólo una quinta parte de los/as encuestados/as afirmó que su medio de comunicación tenga un protocolo o mecanismo que permita a las mujeres periodistas y a los/as trabajadores/as de los medios de comunicación denunciar los abusos online y recibir apoyo y protección.
Es hora de introducir mecanismos claros en los medios de comunicación para mostrar una tolerancia cero contra el abuso online.
Un día como hoy seguimos con nuestro compromiso como sindicato para luchar por la mujer periodista.
Este 25 de marzo se le invita a participar en la reunión “Desafíos y oportunidades que conforman América Latina para cumplir con los ODS conectados con la política y la gestión del agua”. Este evento forma parte de las actividades conjuntas que realizan la red Waterlat-Gobacit, la Internacional de Servicios Públicos (ISP) y la Confederación de los Trabajadores y las Trabajadoras de Agua, Saneamiento y Ambiente de las Américas (Contaguas).
La reunión se realizará en el siguiente horario
Centroamérica 14 hrs
México, Panamá, Colombia, Perú: 15 hrs
República Dominicana y Bolivia: 16 hrs
Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay: 17 hrs
Por medio de Facebook ISP- Interamericas o en los canales de YouTube de la red Waterlat y ISP.
Si desea participar en la reunión por favor inscribirse en el siguiente enlace:
La Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU), el Bloque de Vivienda Nacional, la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT), la Coordinadora Campesina y el Movimiento de Trabajadores y Campesinos (MTC) solicitamos de forma vehemente al Estado costarricense la cesación de la persecución política en contra de personas defensoras de derechos humanos. Así, exigimos EL SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO para el joven trabajador y sindicalista de 28 años Carlos Andrés Pérez Sánchez, obrero de la Refinería Costarricense de Petróleo (RECOPE) quien ha sido acusado de manera ilegítima de supuestos delitos que jamás ocurrieron.
Carlos Andrés es una víctima más de la persecución política, administrativa y judicial ejecutada por el estado a través del Poder Ejecutivo, RECOPE y la Fiscalía General de la República. Una persecución sistemática que ha sido alimentada a través de los medios de comunicación hegemónicos que ejercen una dictadura mediática complaciente de los intereses de las élites económicas.
Carlos Andrés fue detenido injustamente el 11 de septiembre del año 2018 cuando, en ejercicio de su derecho fundamental a la manifestación pacífica reconocido en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos, suscritos y debidamente aprobados por Costa Rica, se le acusó de causar daños a bienes propiedad de RECOPE, institución para la cual trabajaba. Carlos Andrés en un acto heroico acudió a atender una emergencia de una posible fuga de gas en las instalaciones de su trabajo, acción para la cuál ha sido preparado como parte de las medidas de atención de riesgos ante eventuales peligros. Hecho que se da durante el período de huelga acontecido durante el año 2018 en contra del combo fiscal (Proyecto Ley 20.580. Ley de Modernización de las Finanzas Públicas) promovido por el gobierno central y la Asamblea Legislativa; huelga que él apoyaba dentro de los límites del ordenamiento jurídico, esta es la verdadera razón del por la cual es acusado.
Este joven trabajador y padre de familia, fue sometido a un juicio mediático a nivel nacional, siendo catalogado por los medios de comunicación más poderosos como un terrorista, inclusive fue acusado por el presidente de la república, Carlos Alvarado Quesada, sin antes tener un juicio en el cual se demostrara su culpabilidad, violentando así el principio constitucional y penal de inocencia.
Posteriormente fue sometido a un amañado juicio penal de flagrancia donde es declarado culpable, juicio que luego fue anulado por el Tribunal de Sentencia Penal del II Circuito Judicial de San José al demostrarse vicios de nulidad en el fallo condenatorio emitido por el juez Sergio Céspedes Rivera (Tribunal del Flagrancia de Limón, causa 18-000244-1130-PE), quien en primera instancia fue amonestado, ordenando la liberación de Carlos (26 de febrero, 2019).
Carlos Andrés Pérez Sánchez ha tenido que sufrir el injustificable peso de atravesar un proceso penal donde estuvo detenido en prisión durante 100 días, como preso político, condenado en un juicio con serios vicios procesales. Todo esto a pesar de que el material probatorio, el análisis fáctico y jurídico del caso, señalan claramente su inocencia. Además, a nivel de derechos laborales, fue despedido de su trabajo arbitrariamente sin responsabilidad laboral, causando un impacto en la estabilidad emocional y económica a nivel personal y familiar.
Por todo lo anterior, como organizaciones del movimiento social defensoras de los Derechos Humanos solicitamos se declare el sobreseimiento definitivo a Carlos Andrés Pérez Sánchez, con fundamento en el inciso a) del artículo 311 del Código Penal, que dicta que procederá el sobreseimiento cuando el hecho denunciado no se realizó o no fue cometido por el imputado.
Hacemos un llamado a las personas comprometidas con la justicia social, a las organizaciones sociales nacionales y a la comunidad internacional para que se solidaricen con Carlos Andrés, denuncien la violación sistemática de derechos fundamentales que sucede en Costa Rica y se unan para denunciar la represión y persecución penal, civil y política contra quienes ejercen el legítimo derecho a la protesta social. A la vez, convocamos a hacernos presentes los días 24 y 25 de febrero a los Tribunales de Limón, para recuperar la confianza en los tribunales de justicia y se dicte el SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO A CARLOS ANDRÉS PÉREZ SÁNCHEZ.
SOBRESEIMIENTO DEFINITIVO PARA CARLOS ANDRÉS PÉREZ SÁNCHEZ PROTESTAR NO ES UN DELITO, ES UN DERECHO HUMANO
Claudia María Salazar Castro Médica cirujana general
Consuelo del Carmen García
Cristy Gamboa Morales
Cynthia Crespo Campos Profesora pensionada
Damaris Sánchez Aguilar
Daniel Castro Paniagua
Dayana Ureña Solís Docente
Dane W Smith
Daniel Fernández Zamora
Dante Molina Estudiante
David Morera Herrera Sociólogo
Daivis Ovares Morales Dirigente sindical
Dawer Monge Electricista
Debora Valverde Soto
Delia Acebedo Carrera Abogada
Desirée S.C.
Dita Montiel González
Donald Agrónomo
Dunia Valverde Segura Docente
Edly Hall Leid Profesor
Elí Omar Carranza Cháves Jubilado
Erika Sevilla Ingeniera informática
Ericka Blanco
Edgar Argüello
Edgar Francisco Mora Guerrero Fotógrafo
Eduardo Castillo Profesor
Edwin Mora Cerdas Docente
Elieth Aguilar Coto
Emmanuel Buitrsgo Páez Agricultor
Ernesto Alfaro Molina Banca y finanzas
Eugenia Benavides Quirós Abogada
Eugenio Gómez Ruiz
Eunice Contreras Contreras Panadera
Evelyn Castillo Barrantes Docente pensionada
Evelyn Vega Ugalde
Estibaliz Ríos Trabajadora independiente
Fernando Lizano Barrantes
Fiorella Jara Sanabria
Fiorella Mora M.
Flor Aguilar Solano Docente
Flora Rodríguez Rivera
Francisco Recepcionista
Francisco Cordero Gené Pensionado
Francisco Morazán Fernández Biólogo
Francisco Villigad Villalobos Licenciado enfermería
Franklin Quesada Campos
Gabriela Castro Vargas
Gabriela Pérez Quintanilla Intérprete
Gabriela Quezada
Gea Sylie Rojas
Geovany Barrante E.
Gerardo Cruz Zuchini Ingeniero industrial
Gilberto Bryan Jenkins Supervisor
Giselle Mora Carranza Bibliotecóloga
Grettel Miranda Estudiante
Guadalupe Urbina Juárez Música
Hannia Franceschi Barraza Profesora universitaria jubilada
Héctor González Pacheco
Héctor Javier Villalobos Sánchez
Helena López Cháves
Herminio Miranda O.
Hillary Álvarez Rodríguez
Hugo Quesada Hernández Pensionado
Ignacio Barrantes Jiménez
Inti Barrantes Jiménez
Irené Barrantes Jiménez Consultora en género
Isabel Ducca Durán Jubilada
Ivannia Simms Leiva
Ixtzel Molina Venegas Docente
Javier Carvajal Monterrey Asistente legal
Javier Castillo Valverde Trabajador de la construcción
Jayson Arias
Jehudy Andrey Cruz Gutiérrez
Jefferson Isaac
Jenny Elizabeth Prado García
Jennifer Ibarra Lacayo
Jessy Acevedo Martínez
Jimena Asch Castro
John Zúñiga Jiménez Agente de seguridad
Jorge Morales Piedra Trabajador operario
Jorge Sánchez Aguilar
José Antonio Molina Gutiérrez Docente
José Amesty Pastor
José Pablo Moya Rojas
José Ángel Valverde Valverde
José Francisco Correa
José Francisco Varela Arguedas Jubilado
José Luis Pérez Campos
Julia María Peña Salas Pensionada
Juliana Reyes Politóloga
Juan Alberto Ramírez A Traductor
Juan Carlos Cruz Barrientos Comunicador social
Juan José Soto Morales Jubilado Ingeniero civil y físico
Juan Rojas Conejo Profesor
Karisio Prado García
Laura Arias Cabrera Psicóloga
Laura Garbanzo Guzmán Pensionada
Leila Marcela Sánchez Cortés Promotora política
Lesslie Méndez Conejo
León García Jiménez Vásquez
Leticia Salas Pérez Cajera
Lorenzo Ramírez Profesor
Linda Diana Nova Vargas
Luis Alberto Salas Sarkis Pensionado
Luis Alberto Soto Ramírez Trabajador social
Luis Alexander Cruz Gutiérrez
Luis Guerrero Araya Asesor aduanero
Luis Valerín Rodríguez
Magaly Martínez Loaiza
Manuel Rodríguez Mercado
Manuel Sandoval Coto Educador
Marcela Martínez G.
Marcela Montoya
Margarita Quesada Webb
Margarita Rodríguez Méndez Educadora
María de los Ángeles Jiménez Segura Profesora
María Elena Cuadrón
María Estela Ruíz Jiménez
María González Araya Trabajadora social
María Jimena Santamaría Cordero Ingeniera
María Sancho Gómez Trabajo social salubrista
María Trejos Montero Maestra pensionada activista DDHH
Marianela Chávez Pesionada
Maricela del Socorro
Mario Eduardo Sánchez Comunicador social
Mario Mora Estudiante
Mario Salazar Montes Profesor
Mario Andrés Zelaya Vargas Estudiante
Mario Alberto Villalobos Arias Profesor Universidad de Costa Rica
Marianela Delgado Quesada Planificación Economía y Social
Marisol Rodríguez Madrigal
Marisol Sánchez Aguilar
María Elena Guadrón Carrillo
María José Arguedas
María José Braddick Serrano
María Miranda Cortés Secretaria
Mariel del Mar Rojas
Marielos Muñoz Solórzano Oficinista
Mario Cabrera Burgos Trabajador voluntario comunitario
Marta Chacón Morales
Martín Camacho Rivera
Mauricio Zeledón Leal Músico
Max Aguirre Calvo
Melissa Chinchilla Segura
Melissa Hernández Vargas
Miguel Antonio Ching Zapata
Minerva Calderón Cortés
Nidia Fonseca Varela Pensionada
Noelia Richmound Vásquez
Olga Oporta Cerdas
Olga Mendoza Elizondo Educadora pensionada
Olman Bolaños Vargas Ilustrador
Orlando Barrantes Cartín Dirigente MTC
Óscar Jara Holliday Educador popular y sociólogo
Óscar Leiva Cerrato Consultor
Óscar Luis Pérez Ramírez Oficinista y estudiante de Derecho
Óscar Mata Brenes Médico
Pablo Francisco Dormond Román Auxiliar de contabilidad
Pablo Salazar Gonzalo Pensionado
Rafael Ángel Aguilar Coto
Rafael Ángel Méndez Castro Profesor pensionado
Rafael Ángel Sánchez Pensionado
Ricardo Hernández Mora Docente
Roberto Zeledón Asesor político
Rocío Alfaro Molina Docente univ, diputada electa
Rodolfo Ulloa Bonilla Sociólogo
Rosario Rosales Arce Gestora de desarrollo organizacional
Rocío Ramírez Varela Gestora social
Roldan Ramírez
Roy Marín Hernández Artista plástico
Rubén Músico
Sandra Arrieta Rojas
Sandra Calderón Orozco
Sandra Yenory Vargas Badilla Conserje centro educativo
Sara Fonseca Acuña
Saulo Aguiluz Jimenez
Selene Jiménez Valverde Gestora cultural
Sergio Mena Mena
Shannen Zamora Guevara
Sileny Vázquez Estudiante
Sofía Asch Castro
Soledad García Ramos Jubilada
Sonia Sánchez Aguilar
Stefany Campos Ch
Suray Carrillo Guevara Abogada
Tatiana Otto G. Activista DDHH
Tracey Masís Martínez Estudiante
Trino Barrantes Araya Jubilado, activista DDHH
Tyronne Sindicalista
Tagotha Brenes Cordero
Teodoro Symes Campbell Arquitecto
Valeria Quiroz
Vernor Arguedas Matemático
Vianey Mora Vega Socióloga
Violeta Lancía Hamlet. H.
Víctor Julio Jiménez
Vinicio Prado García
Walter Ramírez Salazar
Wiston Scott
Wendy Vásquez Pessoa
Xinia Sánchez Aguilar
Xiomara Esquivel Vargas Promotora de DDHH
Xinia Quintero Arauz Socióloga
Yamileth Fontana Coto Socióloga
Yamileth Monterrey López Psicóloga
Yendry Duarte Moreno
Yendry Moreira Acuña
Yensi Fonseca Mora Docente
Yéssica Gutiérrez Mayorga
Yetty Chavarría Alemán Bibliotecóloga
Yoes Castillo Ramos Estudiante de sociología
Yuliana Reyes Estudiante
Estados Unidos
Ivonne García Bueso Contadora
Melissa Davis Empresaria
Ecuador
Fabiola Falconi Psicóloga
Nelson Rueda Empleado
Ramiro Vinueza Puente Comunicador y defensor de DDHH
El Salvador
Irma Escoto (El Salvador)
España
Pedro Polo Fernández Jubilado
Guatemala
Dj Dance GT Activista DDHH
Egil Ivan Galindo Maestro
María Saturnina Us Álvarez Asociación eK
Silvia Tecún
Rosario Tuyuc Us Activista social
Reyna María Echeverría
Honduras
Eduardo Urbina Estudiante
María Dolores Escobar Salgado Docente
María Elena Colindres Trabajadora múltiple
Sonia Pérez López Comunicadora social
México
Gabriela García Cabrera Bióloga
Jorge Alfredo Castillo Guadamuz Abogado
Luis Alejandro Martínez García Estudiante
Luis Alfredo Martínez Rodríguez Estudiante
María Ramos Casiano Docente
María Soledad Casao MoralesMaestra
Perú
Maricarmen Judith (Perú)
Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos
Integrantes del Consejo Consultivo (34)
Argentina
Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz, Stella Calloni Corresponsal de la Jornada en Buenos Aires;
Colombia
Piedad Esneda Córdoba Ruiz Senadora y Defensora de Derechos Humanos y Coordinadora Internacional del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos. Vocera de colombianas y colombianos por la Paz,
Camilo González Posso Presidente de INDEPAZ,
Mario Hernández ÁlvarezCoordinador Doctorado Interfacultades en Salud Pública Universidad Nacional de Colombia,
Rubiel Vargas Secretario Ejecutivo Nacional del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos de Colombia (CPDH);
España
Ana Andrés Ablanedo Defensora de Derechos Humanos de Soldepaz Pachakuti,
Ricardo Sánchez Andrés miembro de la junta de la (ACP) Asociación Catalana por la Paz – miembro de la Asamblea de Internacional de (Comunistes de Catalunya) y miembro permanente del consejo de Solidaridad de la Ciudad de Manresa,
María Victoria Fernández Molina Candidata a Doctora en Derechos Humanos,
Estados Unidos
James Patrick Jordan Coordinador Nacional de la Alianza por la Justicia Global y Eduardo García Activista de la Alianza por la Justicia Global e integrantes del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos capítulo Estados Unidos,
Pablo Ruiz Coordinador Latinoamericano de Soa Watch – Observatorio por el Cierre de las Escuela de la Américas;
Suiza
José Manuel González López
Gerardo Romero Luna de la Red Latinoamericana de Zurich integrantes del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos capítulo Suiza;
Venezuela
Hugo Alberto Nieves Integrante de la Comisión Política de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora – CRBZ,
Yonatan Vargas Abogado Defensor de Derechos Humanos y Analista Internacional de la CRBZ,
Indhira Libertad Rodríguez Red de Colectivos La Araña Feminista,
José Miguel Gómez García Movimiento Internacional de la Economía de los Trabajadores, Miguel Humberto Medina Comunero Bolivariano Movimiento Cultural Campesino Los Arangues;
Ecuador
Franklin Columba Cuji Presidente de la Unión de Organizaciones Sociales Interculturales del Sur de Pichincha UOSISP de Ecuador;
Bolivia
Rodolfo Machaca Yupanqui General de Confederación Sindical Única De Trabajadores Campesinos de Bolivia – CSUTCB;
Palestina
Jamal Juma Coordinador STOP The WALL;
Guatemala
Ana Laura Rojas Padgett Red de Integración Orgánica – RIO – por la Defensa de la Madre Tierra y los Derechos Humanos;
Panamá
Ligia Arreaga Integrante de la Alianza por un mejor Darién – AMEDAR;
Brasil
Gizele Martins del Movimiento de Favelas de Rio de Janeiro;
Perú
Betty Izaguirre Lucano Coordinadora General del Movimiento Alfa y Omega;
Chile-Wallmapu – Territorio Mapuche
Onesima Lienqueo Fundadora de la Red por la Defensa de la Infancia Mapuche;
México
Eduardo Correa Senior Profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México – UACM,
José Enrique González Ruiz Profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM,
José Rafael Grijalva Eternod Doctor en Derechos Humanos,
Felix Hoyo Arana Profesor de la Universidad Autónoma de Chapingo;
John Mill Ackerman Rose,
Daniela González López Coordinadora Internacional del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos,
Soledad Ortiz Vásquez Consejera General del Comité de Defensa de los Derechos de la Mujer – CODEM,
Claudia Tapia Nolasco Consejera General del Comité de Defensa de los Derechos de la Mujer – CODEM,
Patrocinio Martínez López representante del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo de Oaxaca – CODEPO, Lic.
Hugo Aguilar Promotor y Defensor de Derechos Indígenas,
Miguel González Muciño Director del Centro Cultural Las Jarillas
Arturo Díaz González Organización Proletaria Emiliano Zapata – Frente de Organizaciones Sociales de Chiapas OPEZ – FOSICH.
Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos (35)
Organizaciones integrantes:
España
Soldepaz – Pachakuti;
Suiza
Observatorio de Derechos Humanos Capítulo Suiza,
Red Latinoamericana de Zurich;
Estados Unidos
Observatorio de Derechos Humanos Capítulo EU,
Alianza por la Justicia Global, SOA Watch – Observatorio por el Cierre de las Escuela de la Américas;
Venezuela
Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora – CRBZ,
Red de Colectivos La Araña Feminista,
Movimiento Internacional de la Economía de los Trabajadores,
Movimiento Cultural Campesino Los Arangues;
Colombia
Colombianas y Colombianos por la Paz,
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos,
Observatorio de Paz,
Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario,
Sur Occidente Colombiano Antonieta Mércury;
Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ);
Guatemala
Red de Integración Orgánica – Rio – Por la Defensa de la Madre Tierra y los Derechos Humanos;
Uruguay
Comisión Multisectorial del Uruguay;
Ecuador
Unión de Organizaciones Sociales Interculturales del Sur de Pichincha (UOSISP);
Panamá
Confederación Sindical Única De Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB);
Alianza por un mejor Darién – AMEDAR;
Perú
Movimiento Alfa y Omega;
Brasil
Movimiento de Favelas de Rio Janeiro,
Chile-Wallmapu – Territorio Mapuche
Red por la Defensa de la Infancia Mapuche Chile-Wallmapu – Territorio Mapuche;
Palestina
Campaña Popular Palestina contra el Muro de Apartheid (Stop the Wall),
Coalición de la Defensa de la Tierra Palestina Unión Palestina Campesina (Palestinian Farmers Union) de Palestina;
Honduras
Alternativa de Reivindicación Comunitaria y Ambientalista de Honduras (ARCAH) de Honduras;
México
Comité de Defensa de los Derechos de la Mujer (CODEM),
Instituto Mexicano de Desarrollo Comunitario (IMDEC),
Centro de Atención en Derechos Humanos a la Mujer y el Menor Indígena (CADHMMI) y Centro Regional Indígena en Derechos Humanos “Ñuu-Savi” (CERIDH),
Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo de Oaxaca (CODEPO),
Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural de Oaxaca (PRO – OAX),
Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra en San Salvador Atenco (FPDT-Atenco),
Colectivo de Mejoramiento Barrial de la Ciudad de México – Centro Cultural Las Jarillas,
Frente de Organizaciones Sociales de Chiapas (OPEZ – FOSICH)
Colectivo Reexistencia Creativa de México.
[1] Incluido el apoyo del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos: 34 personas y 35 organizaciones.
Alexander Jiménez Matarrita aprovechó el teletrabajo que vino aparejado con la pandemia por COVID-19 para regresar a Nicoya. De ese reencuentro con su tierra nació el libro que lo hizo merecedor del Premio Nacional Luis Ferrero Acosta de Investigación Cultural 2021.
Foto: Karla Richmond, UCR.
Alexander Jiménez Matarrita, uno de los ganadores del Premio Nacional Luis Ferrero Acosta de Investigación Cultural 2021
Su libro ‘Max Golderberg: canciones para un viaje’ hace un recorrido por la vida, música y poética de este ‘cancionista’ extraordinario
Convencido del poder transformador de los viajes y la contribución que estos han tenido en el desarrollo de la humanidad, Alexander Jiménez Matarrita, docente de la Escuela de Filosofía de la Universidad de Costa Rica, vio en la pandemia por COVID-19 la oportunidad para hacer un viaje de regreso a su terruño para dejar registro escrito de otro viaje: el de la vida de Max Goldenberg, quien con su música y su poética ha hecho universal el patrimonio natural y cultural de Guanacaste.
De esta experiencia surgió el libro Max Goldenberg: canciones para un viaje, el cual fue uno de los dos ganadores del Premio Nacional Luis Ferrero Acosta de Investigación Cultural 2021, otorgado por el Ministerio de Cultura y Juventud. En su fallo, el jurado considera que la obra “propone un estupendo aporte a la cultura nacional de Costa Rica, desde una perspectiva de integración nacional, al establecer el tratamiento de sus contenidos como parte indisoluble de la nación y su cultura a través de la producción musical seleccionada. A su vez, visualiza y proyecta a nivel nacional el desarrollo artístico y patrimonial de una de las ciudades y provincia [sic] de mayor relevancia cultural para la nación”.
El libro gira alrededor de los viajes, empezando por el que hizo el papá de Max hace muchos años desde su natal Bielorrusia para casarse con una guanacasteca, quien probablemente descendía de nicaragüenses y españoles, según se detalla en las primeras páginas del libro. Gracias a este primer viaje, fueron posibles todos los siguientes que han llevado a Max a convertirse en una especie de catalizador que logra capturar el mundo natural que lo rodea, la vida de su pueblo y las historias de su comunidad para hacer de ello un amasijo de notas, letras y armonías que termina convertido en piezas musicales que responden de manera fiel a la identidad de toda una región.
Jiménez no escatima en detalles para retratar a Goldenberg y para explicar las razones por las que su música ha trascendido las fronteras y ha roto con los estereotipos de la canción popular guanacasteca, sin abandonar las raíces que la caracterizan. Este trabajo minucioso es producto no solo de la rigurosidad investigativa de una académico universitario, sino también de su cercanía con el protagonista de la obra y sus familiares, a quienes conoció desde pequeño y han sido parte del viaje de su propia vida.
Pero, para escribir este libro y ver con otros ojos a su tierra, Jiménez tuvo que alejarse primero de ella. Al finalizar su educación secundaria se trasladó a San José para iniciar sus estudios universitarios a sabiendas de que eso significaba cerrar un mundo para abrir otro. Cuatro décadas después regresó a radicarse, temporalmente, en Nicoya para desarrollar la investigación sobre la vida, la música y la poética de Max Goldenberg, siendo muy consciente de que su mirada es muy distinta a la del adolescente que caminó por sus calles, y que su pueblo ya no lo percibe a él como un nicoyano, aunque Jiménez nunca ha dejado de sentirse como tal.
Conversamos con Alexander Jiménez Matarrita sobre el proceso que lo llevó a escribir este libro, su apreciación de la vida de Max y la importancia de comprender la vida como un viaje permanente.
–Su libro habla sobre viajes. Hablemos del suyo a Nicoya. ¿Qué lo llevó a radicarse en esta zona del país?
–Alexander Jiménez Matarrita: Yo soy de Nicoya, yo vengo de una familia nicoyana y de una familia de Cartago. Mi abuelo Orfilio viajó de Cartago a Nicoya y allá conoció a mi abuela Mercedes y así comienza la historia, con un viaje, como siempre.
Mi abuelo era un niño huérfano del terremoto de 1910 y viajó a trabajar a Nicoya con una familia que lo adoptó. Allá se conocieron y, curiosamente, la gente pensaría que en ese matrimonio mi abuela era la representante de la guanacasteca típica y mi abuelo representante del vallecentralismo típico, y es exactamente al contrario. ¡Lo que son las historias! Mi abuelo era un señor indígena que vino de Cartago y mi abuela era una señora blanca, elegante, alta. Y yo vengo de ese viaje, todos venimos de algún viaje.
Luego yo hice el viaje inverso. Cuando terminé el colegio me vine a estudiar y ya no regresé nunca a Nicoya hasta hace pocos años. Este libro y otro libro, que tiene la misma pretensión de documentar el patrimonio cultural de Nicoya y de Guanacaste, solo fueron posibles gracias a la pandemia. Así como hay daños colaterales y la pandemia es una desgracia, para mí tuvo dichas colaterales como regresar a Nicoya, allá estuve los últimos dos años y eso me permitió cerrar esta investigación que llevaba varios años. Pude terminar de hacer las entrevistas allá con gente cercana a Max y esos viajes también han sido importantes para mí.
Este último es un viaje de retorno, que es un viaje distinto. Cuando yo me vine iba a cumplir 17 años y yo sabía que ahí se me cerraba un mundo local, que se me abría otro mundo. Luego tuve la oportunidad de ir a estudiar mi doctorado a España y ese viaje también fue muy importante para mí. Entonces, yo respeto muchísimo a la gente que viaja.
Una de las tesis del libro es que sin viajes no hay humanidad. Es decir, lo mejor del concepto de humanidad proviene del hecho de que la gente se mueve, se desplaza, y en el libro yo quería defender ese argumento a partir de una vida que es la vida de Max Goldenberg, la vida de su padre, la de su madre, quienes también fueron viajeros, Max mismo ha sido un hombre viajero desde niño. Max, quien nació en Liberia y se crió en Nicoya y fue a escuelas ahí, también fue a escuelas en otros lados de este país. Entonces, él decía que él tenía una ventaja sobre todos los niños y es que ha tenido montones de maestras y de compañeras y de compañeros y que eso había sido muy importante para él. Así que el viaje es una idea central en el libro, pero porque es una idea central en la historia de la humanidad.
–Este viaje de retorno es con los ojos de investigador. Más allá de eso, ¿siente la necesidad de retornar a vivir a Nicoya?
–AJM: Este viaje de retorno que me permitió la pandemia tiene como razón fundamental el cuido de mis padres. Yo me perdí la vida de mis padres por mi vida académica. Durante casi 40 años yo no pude regresar de manera continuada a Nicoya y la pandemia me permitió regresar a cuidar a mis viejos y eso también me permitió cerrar estas investigaciones.
La pregunta es importante porque, efectivamente, al regresar también como investigador yo pude recuperar mi infancia y mi adolescencia de otra manera, porque yo viví en Nicoya solo mi infancia y mi adolescencia y luego me vine, el resto me lo perdí. Entonces, es una experiencia muy intensa porque, en algún sentido, tuve que recuperar en dos años lo que me había perdido en cuarenta y la verdad es que yo he sido dichoso con este viaje de retorno en medio de una desgracia como la pandemia.
–Este libro se enmarca dentro de una investigación más grande sobre Nicoya. ¿Cuáles son los objetivos que persigue este proyecto?
–AJM: Uno podría enunciarlo de una manera más simple, que es decir que lo que este proyecto pretende es recuperar un patrimonio cultural muy rico, que es el patrimonio cultural guanacasteco, nicoyano en este caso. Pero también puedo decirlo de otra manera y es lo que yo intento hacer en este libro y es el intento de pensar un mundo local, como Nicoya, con todas sus riquezas y con todas sus limitaciones. En el caso de este libro yo quiero pensar un mundo local a partir de una historia.
El libro no es una biografía de Max Goldenberg. Max Goldenberg es una vida valiosísima que yo quería conocer para demostrar que en un lugar tan pequeño, tan pobre, como Nicoya, uno puede encontrar lo peor, pero también lo mejor de la humanidad y, entonces, el libro también es un intento de argumentar que aún en los mundos más pequeños uno puede encontrar la humanidad entera, porque hay ideas que dicen que en algún punto privilegiado hay algo que resume toda la humanidad, en lo que está contenido toda la humanidad. Yo creo que no solo en un punto privilegiado, yo creo que en muchísimos puntos locales está contenida la humanidad con todas sus contradicciones y eso es lo que yo intentaba pensar.
En resumen, este es un proyecto que se puede enunciar de manera más básica diciendo que el intento consiste en mostrar, en recuperar, en valorar un patrimonio, pero en el fondo también hay una idea filosófica y es esa idea de que no hay lugares prestigiosos en los cuales la humanidad esté en estado puro y que hay otros lugares que son despreciables. Lo que yo intento mostrar es que en cualquier lado uno puede encontrar la maravilla de la humanidad y también lo peor de la humanidad, por supuesto.
«La vida de Max Goldenberg es el producto de muchos viajes, algunos suyos y otros de otras personas. Esos desplazamientos ajenos y propios están marcados en su cuerpo y en sus canciones. Si hacemos la suma, es evidente que la suya es una vida viajera. Y sus canciones son formas de viajar, son un viaje».
Extracto de Max Goldenberg: canciones para un viaje, de Alexander Jiménez Matarrita.
–¿Cómo desarrollar esta investigación sin caer en la dicotomía de que lo local y rural es bueno mientras que lo universal y urbano es malo, tan presente en cierta narrativa latinoamericana?
–AJM: Mientras escribía este libro yo estaba terminando de escribir un capítulo de un libro que se publicó en España, en el cual hablo sobre la idea de extranjero, de extranjería, de Simmel; y, efectivamente, este autor, en su gran obra sobre Sociología, hay un intento de pensar esa tentación de tornar idílico el mundo rural, pequeño, local, y de despreciar el mundo más complejo de lo urbano. Simmel muestra las tensiones que hay entre un polo y el otro y, aunque quizás no me salga (yo conozco las limitaciones de mi trabajo y probablemente pude ampliar un poco más eso, afinar un poco más, pero de eso se trata, esto es algo que está en proceso), yo no quería argumentar que lo mejor de la humanidad está en un supuesto mundo inocente, ingenuo, que es propio de las zonas apartadas de la civilización, por decirlo de alguna manera, o de las formas de vida más complejas, urbanas.
Dicho esto, sí es un libro que apuesta por producir autoestima en un lugar como Guanacaste y Nicoya, que en este país es valorado solamente de manera un poco pola, circunstancial y superficial. Cuando uno le pregunta a la gente por el valor de Guanacaste o de Nicoya, la gente piensa inmediatamente en las playas o en el Punto Guanacateco. Eso, a mí, me parece una desgracia. Y puede que se me haya ido la mano, eso también lo reconozco. Aquí yo intento poner de relieve el trabajo de un músico excepcional, de un cancionista excepcional, conocido en algunos sectores, pero que merece ser más conocido por su talento y por la calidad de su trabajo, por su poética y por su música. Entonces, el libro puede haber caído en eso, en una especie de giro idílico, yo espero que no tanto.
–¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de su doble condición de haberse criado allá y de volver, años después, como investigador, ya con otros lentes?
–AJM: Esa es una pregunta que me toca mucho emocionalmente porque yo me seguí imaginando como de allá, siempre, pero lo cierto es que ese mundo siguió siendo lo que era y yo no estaba allí, yo estaba en otra parte. Cuando los mundos giran así y uno no está ahí se pierde mucho y ya uno cuando regresa uno es otro, y ese mundo es otro. Yo experimento esa tensión cada vez que regreso. Yo me sigo imaginando de ahí, pero la gente, sin que sea un reclamo necesariamente, me subraya que de dónde soy yo, eso me ha pasado, me pasa y seguramente me pasará.
Yo sí tomé la decisión de tipo comunicativo de que este libro no iba a estar escrito para académicas o académicos, no está escrito para mis colegas, claramente, sino que está escrito, en primer lugar, para la gente de Guanacaste. Obviamente, cuando uno hace eso sabe que otra gente tal vez pueda leerlo y que también le diga algo, pero yo que provengo de un saber como la Filosofía, que es un saber tan marcado por una jerga de una comunidad de expertos (hace mucho tiempo me aburrí de eso, no me interesa, me interesa escribir para otro tipo de comunidades. Obviamente, sigo escribiendo artículos, por ejemplo este artículo de Simmel, que es un artículo técnico, pero mi interés es este), mi interés es hacer este trabajo de investigación patrimonial y devolvérselo a la gente de mi comunidad y de las cosas más gratificantes para mí es haberme dado cuenta de que varia gente que lo ha leído me lo ha dicho así: “Yo pensé que me iba a encontrar con un texto impenetrable, escrito por un filósofo, que nunca nadie entiende qué es lo que dicen los filósofos, y me encontré algo en lo que pude entrar y pude seguir y me emocionó”. Eso para mí no tiene precio, porque por muchos años eso es algo que a mí me ha dolido muchísimo y es darle algunos de mis trabajos a gente cercana, a amigos y familiares, y que me digan que no entienden nada.
Creo que eso es parte de ese doble juego que estás mencionando. Yo creo que aquí hay una investigación cuidada y una argumentación consistente, pero a la vez creo que hay una forma de enunciar eso que puede ser cercana para gente no académica y esa era mi pretensión.
–¿Por qué es importante la investigación y la divulgación cultural de esta región de Costa Rica?
–AJM: Creo que es importante porque, a menudo, lo que hay de eso es una caricatura. Si recordás, y esto me importa muchísimo, en el libro hay un poema, un romance de Adán Guevara Centeno, tío de Max, es un poema de 1957, publicado en el Repertorio Americano, en el cual hay una especie de programa ético-político, pero también estético que consiste en decir: “ya déjense de estar idealizando la vida del campesino, del sabanero y de las mujeres guanacastecas. Eso que se canta y que se imaginan no es cierto. Esta gente vive unas vidas que no tienen nada que ver con esas idealizaciones”. Yo tengo la impresión de que, a menudo, el patrimonio guanacasteco y nicoyano, en este caso, puede sufrir esa forma de comunicación distorsionada, empobrecida, y mi idea con este libro y con otro que es un libro sobre patrimonio arquitectónico es mostrar lo valioso, por un lado, de las formas de construir, y por otro lado, lo valioso de las formas de crear música, en este caso, sin caer en la tentación de una mirada chauvinista, empobrecida.
Yo no puedo dejar de poner en relieve que yo me siento orgulloso de esa tradición y de ese patrimonio. Pero esa es otra cosa. El mismo Max, y eso me llamó mucho la atención, me confesaba que siempre ha querido huir de una mirada folclorizada. El folclor es muy valioso, pero hay miradas folclorizadas que consisten en pensar que se trata de conservar tradiciones a toda costa, y hay tradiciones que son opresivas, que son dañinas y en el arte también, en la música también. Max me decía “yo estoy metido en esa tradición, mi tío Adán me metió en esa tradición, yo he conservado esa tradición, pero yo soy un tipo que hace canciones y que quiere hacer una música a partir de eso, pero no es eso ya”.
Yo creo que también es importante investigar esas tradiciones y ese patrimonio para poder ver cuánto se mueven, cuánto se transforman, cuánto de ella es valioso y cuánto no.
–¿Por qué escogió a Max Goldenberg como protagonista de esta investigación?
–AJM: A Max lo conozco desde que yo era un niño por mis tíos que iban a la casa de sus padres a tocar guitarra y a cantar con él y con su hermano Paco. Entonces fueron ellos que, desde niño, a mí me metieron en el mundo de la trova latinoamericana. Yo de niño conocí una música con un fuerte contenido crítico, identitario. Max sigue siendo un representante de eso, pero en ese momento Max, efectivamente, cantaba esas canciones guanacastecas de esa tradición anónima que su tío Adán recogía y luego, siendo yo un profesor, empecé a ver y a disfrutar de la música de Max de otra manera, ya de sus canciones, y me di cuenta de que ahí había un mundo por estudiar, por analizar. Esa es la razón.
–¿Max Goldenberg es consciente de su papel catalizador a nivel cultural? Porque, al contrario de lo que se dice en el libro, que él ha sido un observador de todo lo que lo rodea, pareciera que todo lo que lo rodea lo ha identificado a él para conjugarse y convertirlo en un catalizador.
–AJM: ¡Qué bonito! Yo no lo puedo decir mejor. Estoy de acuerdo con vos. Esa idea de que Max es un observador me permite dibujar bien esas tres líneas que analizo de su poética, que es el tema de los viajes, el tema del mundo de la naturaleza y el tema del mundo popular. Entonces, él es un observador de todo eso, sin duda. Pero, eso que estás diciendo tiene mucho sentido y estoy muy de acuerdo.
Max es un elegido en muchos sentidos. Fue elegido por su tío para heredar un legado riquísimo. Yo quisiera estudiar a ese hombre luego, a Adán Guevara, porque lo que hay de él son cositas muy sueltas. Heredó de su madre el gusto por el canto. Él dice que de las cosas más lindas desde niño era oír a su mamá y a su abuela cantando desde la mañana. El padre no cantaba, pero él dice que heredó de su mamá y de su abuela una tradición musical latinoamericana del tango, del bolero, que para él han sido muy importantes, y Max crea tangos y boleros.
Tengo la impresión de que a Max también lo eligieron muchos artistas, mujeres y hombres dedicados a la música, al teatro, a la poesía, a la literatura, que han elegido a Max como interlocutor, como un maestro también, y Max es un tipo generoso que ha acompañado a grupos de música, de teatro, de poesía y estoy muy de acuerdo con lo que estás diciendo, él es un catalizador de todo eso. Él recibe eso, lo asume, lo transforma y lo devuelve de otra manera.
No creo que él sea consciente de todo eso porque Max es una mezcla de alguien muy tímido, muy discreto… para que tengás una idea, y yo lo digo en el libro, yo con él he conversado durante años y nunca, nunca me mencionó que él se ganó el principal premio que le dan a un músico en este país, que es el Premio Reca Mora. Él es una persona aguda, con gran sentido del humor, pero creo que tiene la sabiduría de no tomarse demasiado en serio a sí mismo, entonces con él es muy fácil. Yo no me imagino haciendo este libro con una persona igualmente talentosa, pero pagada de sí misma. Max es alguien que te puede soltar cosas de su vida personal, como su alcoholismo y también su vida abstemia, lo importante que fue eso para su proceso creativo y me parece que tiene que ver con eso, con que él es alguien que, si lo sabe, no lo dice, de ese lugar tan significativo que él tiene.
Alexander en la casa de Max y Sonia en Nicoya. Fotografía de las páginas 118 y 119 del libro.
–¿Por qué es importante que un pueblo cante y el contenido de lo que canta?
–AJM: La vida está llena de sufrimiento y la vida está llena de daño y de injusticia, y también la vida está llena de placeres y de dichas y de alegrías. Yo creo que, en este caso, la música de Max canta eso, yo creo que cualquier música está dedicada a eso. La música está directamente relacionada con las experiencias vitales más intensas: el odio, el amor, la muerte, la desdicha, pero también el mundo. Por eso a mí me parece tan importante hablar de Max como un observador del mundo, de muchos mundos: del mundo natural, del mundo objetivo, de mundo social, del mundo subjetivo.
El libro comienza con un epígrafe de Nietzsche que dice que la vida sin música sería un error. Ayer, por ejemplo, yo estaba pasando por un problema familiar muy serio, de un hermano, tuve que hacer un montón de cosas, era una cosa de mucho sufrimiento, y en medio de todo, me acordaba de canciones y las iba cantando. Eso es un consuelo que probablemente te dan pocas cosas.
La música de un pueblo, la música popular, sigue siendo un medio privilegiado para entenderse, para entender el mundo, para comunicarse y, tal vez desde aquí uno no lo sienta, pero cuando Max canta allá la gente se emociona mucho, porque Max logra devolverles su mundo de otra manera, o sea, eso no es un espejo, es otra cosa. Entonces, la gente aprende a ver de otra manera su mundo, sus festividades, su comida.
Max tiene una canción que es una maravilla, pero muy poco conocida (por desgracia), que está basada en un texto de Carlos Luis Sáenz, sobre el maíz y sobre la tortilla y sobre los productos del maíz. Se llama No nos falte y es una letanía pidiendo que nunca nos falte el maíz. Cuando yo escucho eso me doy cuenta de que para nosotros en Guanacaste el maíz sigue siendo un grano sagrado. En mi casa en Nicoya, los productos de maíz, de distintos tipos de maíz, maíz morado, maíz pujado, maíz negro, maíz amarillo, están ahí siempre. Eso no es parte de esa folclorización de Guanacaste, sino que está ahí, no es una asunto inducido o artificial y Max lo canta y cuando lo hace le devuelve a la gente eso, ampliando una mezcla de orgullo, de conocimiento, de autoestima. Eso lo encuentro siempre muy valioso.
–Ese es un claro aporte de la música de Max a lo local, pero su música trasciende esas fronteras. En este sentido, ¿cuáles son los principales aportes de Max a Costa Rica y al mundo?
–AJM: En Costa Rica lo conocen muchos músicos que cantan sus canciones, las trabajan y hacen versiones de esas canciones. En España y en Brasil yo conozco versiones de sus canciones. Pero hay algo en lo que Max también ha marcado mucho a este país y es por su tutelaje de sus sobrinos. Max heredó de un tío y Max fue un tío para Fidel Gamboa y es un tío para Jaime Gamboa, quienes lideran un proyecto como Malpaís, el cual tiene una poética y una música que, en algunos casos, proviene de la influencia de Max, pero lo bonito de eso es que es una influencia recíproca. Es decir, esos dos grandes músicos también han enriquecido el trabajo de Max y probablemente fue Fidel, y Malpaís en general, quien más ayudó a que Max abandonara su timidez y se expusiera, expusiera sus canciones. En muchísimos conciertos la gente ha conocido el trabajo de Max gracias a Malpaís, pero es que además Malpaís ha tomado alguna de su música.
Max es más un músico que un escritor de letras. Él lo dice: “a mí las tonadas me vienen y yo al principio me inventaba letras para no olvidar las tonadas”, porque no es un músico profesional que pueda escribir música. Luego, gracias a su hermana Olga, la mamá de Fidel y de Jaime, él empezó a cuidar más sus letras, pero sus músicas han sido versionadas de muchas maneras, hay versiones de varias de sus canciones.
Esa es una primera forma de responder a la pregunta, pero hay otra, y es que Max, a pesar de todo esto que te he dicho, no es un músico ingenuo. Max es un tipo que ha tenido adscripciones políticas de izquierda, su familia es comunista, su padre fue el principal dirigente comunista en la región, su tío también. Entonces Max ha vivido en esa tradición política, pero también en una tradición literaria. Él es un gran lector, eso no lo digo ahí ni lo trabajo mucho, pero Max es un lector de la tradición literaria universal. Él me contaba que con su tío se aprendía de memoria pasajes de El Quijote, de las obras de Shakespeare, etc. Entonces, me parece que sus letras y su música tienen un contenido universal muy claro. También por eso, probablemente, a él no le interesa que lo folcloricen. En algún sentido, la trampa, porque folclorizar algo es decir que solo tiene sentido para un pequeño grupo o para una pequeña comunidad y la música de Max es potencialmente universal. Digo esto porque todavía no es conocido lo que debería ser conocido en el resto del país y fuera del país.
–Cualquiera diría que una persona que se ha visto en la obligación de mudarse una y otra vez y de pasar por infinidad de escuelas no tiene raíces. Pero, en el caso de Max es todo lo contrario. ¿Cuáles son los factores que hicieron la diferencia en Max para tener raíces tan profundas y ser tan fructífero en su producción?
–AJM: Yo diría que es el vínculo con la tierra, no con su tierra. Max fue y es alguien que ha trabajado la tierra de muchas maneras. En la finca de su padre, a menudo, fue el encargado del tractor, de arar, pero Max también es un agricultor orgánico al día de hoy, es un hombre que produce miel y es un ebanista. Todos los muebles de su casa están hechos por él, a mí me está haciendo un escritorio. Entonces, tengo la impresión de que alguien que tiene ese vínculo tan directo y tan profundo con la madera, con los animales, con los frutos, con los sembradíos, inevitablemente, es de un lugar.
En el libro menciono confesiones que le hace a un tesiario, a Daniel Solano, quien hace una tesis formidable sobre Max, una tesis de maestría en la UNA. Max habla ahí de los sonidos, de los utensilios, de los movimientos de los animales, de las vacas. Ahí te das cuenta de que a pesar, efectivamente, de haberse desplazado tantas veces, esa experiencia con la tierra lo asienta. Pero, esa es la gran paradoja también, al mismo tiempo él tiene la capacidad de convertir eso en un tipo de poética que puede resonar en todo el mundo y que puede resonar en gente que no ha tenido esa experiencia. Ese es el misterio del arte, de la música, hacer esa traducción.
–¿Cuál es la importancia de comprender nuestra vida como un viaje permanente?
–AJM: Hay varios niveles para responder a la pregunta. Yo diría que hay un primer nivel personal que quizás está basado en esta tesis que es paradójica: si uno no se aleja, no está cerca de nada; solo quien se aleja se acerca. Esa es una paradoja. Mi experiencia misma es que yo ahora quiero más a mi pueblo que cuando estaba ahí y no podía verlo desde afuera, solo cuando yo me fui de mi casa aprendí a respetar y a querer y a admirar más a mis padres y a ver sus limitaciones también, o sea, a conocerlos. Entonces, el viaje, como estructura, tiene un valor cognitivo, emocional, fundamental, en la vida de una persona. Eso es lo primero. Ese es el primer nivel. Además, esa es la condición más básica. El Antiguo Testamento dice algo así como que nosotros somos forasteros de paso por esta tierra. Si uno ve las vidas individuales, es un viaje corto, pero es un viaje.
Luego, hay algo que a mí me interesa mucho por las cosas que investigo y que tiene que ver con la comprensión de qué es una comunidad o qué es un país. Es una de las cosas que más me interesan. Es pensar cómo son los países y cómo los países se imaginan a sí mismos. Si reconocemos el valor del viaje, tendríamos que reconocer la gran pobreza y el gran daño que producen los nacionalismos y otras formas de imaginación cerrada, que suponen que solo es valioso aquello que ha nacido en el territorio donde uno ha nacido. Y no, los países y las comunidades son siempre el producto, para bien y para mal, de los viajes de muchas personas. Probablemente en el mundo queden grupos que no han tenido contacto con otros grupos todavía, pero deben ser mínimos, pero el mundo que conocemos es el producto de esos intercambios.
Ese viaje permanente es muy importante para poder educar sentimentalmente a nuestros niños y a nuestras niñas y a nuestros políticos, para que se den cuenta de que los migrantes son una oportunidad maravillosa de humanizarnos y, cuando digo humanizarnos, es de conocer la humanidad de una manera que no la conoceríamos si la gente no viene aquí, sin gente de otros lados que nos ha traído sabores, colores, creencias. Por eso te digo que lo contrario de esta tesis que vos enunciás también son esas formas de imaginación, fantasiosas por lo demás, que suponen que lo mejor que nos puede pasar es que nadie entre a nuestro mundo… ¡Eso sería una calamidad! Imaginate lo aburrido que sería estar con aquellos que son como nuestros iguales (que nunca lo son) pero eso es parte de esa fantasía nacionalista.
Imaginarnos siempre en viaje puede llevarnos a educarnos sentimentalmente de manera que esa tentación del odio, del miedo, de la agresión contra gente que imaginamos extraña puede tener un contrapeso. Por eso es tan importante el arte y la música que defienden esta tesis, este ideal.
La investigación a profundidad está acompañada de una abundante cantidad de fotografías. Al final del libro se agregan las letras de algunas canciones de Max. Imagen tomada de lavozdeguanacaste.com.
–En una época marcada por los denominados influencers, ¿cuál es la importancia de tomar conciencia de nuestro papel en la vida de los demás? Lo menciono por el papel tan decisivo que tuvo el tío Adán en la vida de Max, el que ha tenido su hermano, su hermana Olga, su esposa y muchas personas más fuera de su familia.
–AJM: En el libro La huella de los días de Leslie Jamison hay una tesis que a mí me fascinó, que es la siguiente: toda vida es una custodia compartida. Es decir, nos toca cuidar la vida o nos toca cuidar otras vidas, y la vida tuya y la mía es una custodia compartida de otra gente. Yo no creo que los influencers ayuden a custodiar ninguna vida o no tengo evidencia de eso. En cambio sí tengo evidencia de que Adán custodió la vida de Max, de que Max custodió la vida de Fidel y que hay ahí una enseñanza eterna, porque es muy importante en estos tiempos, donde lo que priva es un tipo de imaginación económica que dice que hay que instrumentalizarlo todo para obtener ganancias. Eso es lo que Franz Hinkelammert llama el cálculo de utilidad. El cálculo de utilidad supone que todas las decisiones que tomamos tienen que estar medidas por la utilidad que nos va a dar. Custodiar una vida probablemente no dé ninguna utilidad, pero probablemente no hay nada más importante que esa opción ética y política.
Yo diría que eso es un desafío que tenemos como sociedad, como país. Mi impresión es que hemos fracasado enseñando eso o transmitiendo eso, aunque yo estoy seguro de que en sociedades como la nuestra la única forma de que la gente que vive en pobreza extrema sobrevive es porque tiene muy claro que la vida tiene que ser una custodia compartida. Probablemente ahí es donde se muestra el valor del cuido, en la gente que vive en la carencia absoluta. Sin embargo sobrevive no por las transferencias del estado, eso no basta, porque lo que se le transfiere es una cosa mínima. Yo apuesto por eso que vos decís.
–En Costa Rica es muy fuerte el discurso de tener una carrera universitaria como mecanismo de movilización y, por ende, de éxito y de felicidad en la vida. ¿Qué podemos aprender de la vida de Max en este sentido?
–AJM: Lo primero que tengo que decir es que yo soy un profesor universitario, que soy un catedrático, que hice un doctorado y que yo valoro la oportunidad de ser y de haber hecho todo eso y reconozco que eso cambió y mejoró mi vida, pero la vida no tiene que pasar por ahí necesariamente. Conozco seres mucho más capaces, mucho más inteligentes, mucho más consistentes que yo y que muchos catedráticos y catedráticas que conozco.
Entonces, aunque a mí me parece una aspiración legítima y me parece una gran cosa para las familias (eso cambia a las familias y rompe con ciertos ciclos viciosos), lo cierto es que el mundo académico puede convertirse en un mundo muy mezquino, muy empobrecedor. Las personas que vivimos en este mundo de la universidad podemos dar testimonio de agredir o de haber sido agredidos, porque hay toda una lucha por el prestigio, por ejercer ciertos poderes también.
Luego, uno se encuentra a gente como Max, que no terminó el colegio y es un sabio, con todas las limitaciones y contradicciones de cualquier vida humana, con todo el daño que hay en cualquier vida humana, no vamos a negar eso. Es decir, yo no estoy convirtiendo a Max en un ángel, simplemente yo no entré en eso porque este libro no es una biografía de Max. Alguien podría hacer ese reclamo y con toda razón: “Usted, en algún sentido, está colocando a Max como un ser angelical”, y no, nada más alejado de eso, a mí me interesaba su trabajo, su poética, cuento algunas cosas de su vida, pero esto no es una biografía.
Lo que sí creo es que la gente tiene que buscar formas de conocimiento, eso sí, y eso no se lo da la universidad. También es cierto que vivimos una época en la que cada vez más hay una especie de alegría por la ignorancia embrutecedora y agresiva, que eso sí es un problema serio y donde las universidades y los sistemas educativos tenemos un desafío enorme. Pero reconocer esto tiene que ser como una cura de humildad para quienes nos dedicamos al mundo académico y a la investigación: aprender a encontrar el valor cognitivo, humano, ético que hay en muchísimas vidas que no pasan, que no pasarán por la universidad. Yo no creo que la universidad sea la máxima aspiración posible en un ser humano. Creo que es una gran cosa, ojalá todo el mundo pasara por la universidad, pero ya que me hacés esa pregunta, mis padres no pasaron por la universidad y son dos seres humanos sencillos, pero decentes y eso es mucho decir en estos tiempos.
–¿Qué significa el premio nacional para el proyecto de investigación en Nicoya?
–AJM: Es una alegría para mí y para mi familia. Probablemente lo único objetivo que producen los premios es una alegría inicial cuando los anuncian y uno lo sabe. Los premios son el resultado de una decisión muy limitada, es un jurado compuesto por pocas personas. Probablemente si hubieran sido otras personas le dan el premio a otro libro. El año pasado se publicaron una enorme cantidad de libros buenísimos. Este libro comparte el premio nacional con un libro formidable de Carmen Araya sobre vendedores ambulantes, que es una investigación social formidable, poderosa, consistente.
Digamos que a mí me produce alegría por la alegría que le produjo a mis padres, a mis hermanos, a mis amigas, a mis amigos. No creo que haga ninguna diferencia en el proyecto. Este proyecto empezó gracias a un alcalde que ya no está y no estoy seguro de que vaya a continuar. Por otra parte, yo ya tengo que regresar a San José a las clases presenciales y este es un proyecto que supone estar muy presente en la vida cotidiana de un lugar.
Tengo en mente un proyecto sobre el río Tempisque. Estoy terminado de leer un libro de Claudio Magris que se llama El Danubio, que es un libro sobre toda la producción cultural que fue surgiendo en torno al Danubio, entonces él cuenta de ciudades, personajes, obras literarias, acontecimientos bélicos, etc. en relación con el Danubio. El Tempisque es un río mucho más humilde, pero tiene historias que no se han contado y quiero contarlas, pero no sé si voy a tener la posibilidad de hacerlo.
En Nicoya quedan por contar, por investigar, que ya se ha hecho en parte, cosas tan valiosas como la cofradía de la Virgen de Guadalupe, que es la única institución colonial que queda en este país y que tiene unas expresiones comunitarias formidables, donde el centro de la actividad es el sentido de gratuidad, no el de utilidad. Las fiestas comunitarias gratuitas, la comida, la bebida, pero además, de un sentido de la mutualidad, mucha gente colabora para que mucha gente tenga comida y bebida gratis. Eso en estos tiempos es una cosa que habría que pensar.
La iglesia colonial es otro tema, aunque puede que no sea colonial por la fecha, pero ahí hay una historia colonial. Pero también la literatura, prácticas culturales que tienen que ver con la vida campesina que yo pude advertir cuando hice el libro sobre las casas, estructuras que tienen que ver con la alimentación del ganado, con el encierro del ganado, con los sembradíos, objetos, instrumentos que conocemos poco. Ahí hay un mundo muy rico que puede seguir siendo estudiado. Es complicado porque yo he ido a hablar con gente de los bancos, con gente de ciertas empresas a ver si están interesados, pero nadie está interesado. Entonces, yo no estoy tan seguro de que un premio cambie ese escenario. Estos libros son el resultado, además del aporte de la municipalidad, de mucha gente de mi familia que me dio plata y un par de empresas, pero no quiero pasarme la vida desgastándome en eso. Por sí solo debería ser argumento, pero no lo es. Yo tampoco me voy a poner en un plano de ponerme a llorar por eso, siempre ha sido así.
Fernando Montero Bolaños Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
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