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Crecen las muestras de solidaridad hacia Stella Chinchilla en redes y organizaciones sociales

Por Juan Carlos Cruz-Barrientos

La comunicadora y activista socioambiental Stella Chinchilla ha recibido en las últimas horas una amplia ola de respaldo público en redes sociales y plataformas digitales, luego de que se diera a conocer una denuncia en su contra que diversos colectivos califican como un intento de criminalización del activismo.

Organizaciones sociales cierran filas

Uno de los pronunciamientos más difundidos proviene de SURCOS Digital, que publicó un comunicado firmado por múltiples organizaciones y personas defensoras de derechos humanos. El texto señala que el señalamiento contra Chinchilla constituye “un acto de violencia simbólica y política contra una mujer activista que ha dedicado años a la defensa del ambiente y la democracia”.

Por su parte, el colectivo Bloque Verde advirtió que el caso refleja “una peligrosa tendencia a perseguir voces críticas mediante estrategias de intimidación”. Ambas declaraciones han circulado ampliamente en Facebook y X, generando cadenas de apoyo, debates públicos y llamados a reforzar la vigilancia ciudadana.

Diversas organizaciones de mujeres y agrupaciones feministas también se sumaron al respaldo, denunciando que las acciones contra Chinchilla constituyen violencia política y un intento de amedrentar a una mujer defensora de derechos humanos. Estos grupos reiteraron su compromiso de acompañarla y de mantener la vigilancia ante cualquier forma de hostigamiento.

Apoyo ciudadano en redes sociales

En su propio perfil de Facebook, Chinchilla ha agradecido la solidaridad recibida y ha insistido en que su caso no es aislado. En una de sus publicaciones, citada por medios nacionales, afirmó: “Gracias a todas las personas que me han escrito. No estoy sola y no nos van a callar”.

Usuarios de redes sociales han respondido con mensajes de respaldo, denunciando lo que consideran una campaña de desprestigio. Entre los comentarios más recurrentes destacan llamados a “no soltar a Stella” y a defender la libertad de expresión frente a prácticas de vigilancia estatal.

Diversos medios digitales han dado seguimiento al caso y han destacado la magnitud del apoyo recibido. La Teja reportó que Chinchilla ha utilizado sus redes para explicar su situación y que cuenta con una “amplia red de apoyo” que la respalda públicamente. AM Prensa, por su parte, subrayó que sus declaraciones han sido clave para denunciar lo que ella considera un montaje político en su contra.

Organizaciones exigen acción urgente de la Defensoría

En paralelo a las muestras de solidaridad, un amplio bloque de organizaciones sociales, colectivos feministas y personas defensoras de derechos humanos presentó una solicitud formal de acción urgente ante la Defensoría de los Habitantes. El documento advierte que el caso de Chinchilla evidencia la ausencia de un mecanismo nacional de protección para personas defensoras de derechos humanos en Costa Rica.

Las organizaciones señalan que lo ocurrido con Chinchilla se inscribe en un contexto de debilitamiento del Estado de derecho, aumento de la estigmatización y un clima de hostigamiento que, según denuncian, incluye agresiones provenientes de agentes estatales o estimuladas por el discurso gubernamental. La carta recuerda que desde 2017 se han presentado solicitudes formales para crear un mecanismo de protección y un protocolo especializado de investigación, sin que el Estado haya adoptado medidas concretas.

El pronunciamiento también cita recomendaciones internacionales, como las observaciones del Comité CEDAW sobre los riesgos que enfrentan las mujeres defensoras, y los estándares reafirmados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2025, que obligan a los Estados a prevenir, proteger e investigar agresiones contra personas defensoras.

En este marco, las organizaciones solicitan a la Defensoría intervenir de inmediato en el caso de Chinchilla, impulsar la creación del mecanismo nacional de protección y promover un protocolo especial de investigación con enfoque de género. Advierten que la inacción estatal no solo incrementa los riesgos, sino que debilita la democracia en un contexto político preelectoral.

Un patrón claro: defensa del activismo y denuncia de persecución

Las publicaciones analizadas muestran coincidencias en varios puntos: rechazo a la criminalización del activismo socioambiental; señalamientos de misoginia y violencia política contra una mujer comunicadora; críticas a prácticas de vigilancia atribuidas a cuerpos de seguridad del Estado; y llamados a mantener la solidaridad y la presión pública.

La conversación digital continúa creciendo, y distintos sectores sociales insisten en que el caso de Stella Chinchilla debe ser observado con atención para evitar precedentes que afecten la libertad de expresión y el derecho a la protesta.

Un cierre marcado por el hostigamiento

La denuncia coincidió con la aparición de una campaña de recolección de firmas que, en cuestión de horas, sumó cientos de adhesiones antes de ser bloqueada por Google, un hecho que sus seguidores interpretan como parte del clima de hostigamiento que rodea el caso.

Un burdo montaje politiquero para distraer y difamar

Martin Rodríguez Espinoza

Las evidencias y acciones alrededor de la supuesta amenaza contra el presidente dejan en claro que se trata de un montaje burdo con motivaciones políticas. La propia actuación del Gobierno delata la farsa, el director de la DIS, Jorge Torres, confesó que «no profundizamos en la investigación, inmediatamente lo que hicimos fue trasladarlo», si lo hubieran hecho, hubieran descubierto la farsa.

Es decir, presentaron una denuncia estrafalaria sin siquiera corroborar la veracidad de la supuesta amenaza. Todo se sostiene únicamente en un par de pantallazos de WhatsApp de origen dudoso (una conversación de diciembre) entregados por una “fuente confidencial”. Esta ligereza deja en evidencia que la intención nunca fue proteger al presidente de un peligro real, sino montar un espectáculo mediático.

¿Cuál es el propósito de este acto circense? Claramente, distraer a la opinión pública de los problemas reales del país y silenciar a una voz crítica, ¡Iniciar la práctica autoritaria al estilo de Bukele si se diera un triunfo de Laura Fernández en las elecciones? La acusada, Stella Chinchilla, es una comunicadora reconocida por denunciar en sus redes los abusos y desaciertos del gobierno, ¿Contenido que ha incomodado al gabinete de Chaves?

Han mancillado su honor difamándola como si fuera una criminal, acto de mala fe de Rodrigo Chaves, la DIS y todo ese aparato represor de las libertades. Esta maniobra irresponsable y vergonzosa busca intimidar a cualquiera que se atreva a cuestionar al poder, pintando al presidente como víctima de un complot absurdo.

En lugar de aclarar los hechos con seriedad, se optó por un show politiquero que fabrica una historia inverosímil para dañar la reputación de una ciudadana honesta.

Como ciudadano, condeno enérgicamente esta acción, que no solo es infame e inmoral, sino que además socava la confianza democrática al utilizar las instituciones de seguridad como herramientas de juego político. Un gobierno seguro de su legitimidad no recurre a circos mediáticos; esta burda maniobra merece el repudio de toda la sociedad.

14 de enero 2026

Imagen: Stella Chinchilla habla ante la prensa este 14 de enero.

Stella Chinchilla Mora y Laura Fernández Delgado

Isabel Ducca D.

Stella es hoy el símbolo de la dignidad humana y de las mujeres que no vamos a agachar la cabeza frente a ninguna tiranía.

Por el contrario, la candidata del matrimonio Chaves-Cisneros es el símbolo de quienes renuncian a la dignidad para optar por el servilismo y la obediencia ciega al autoritarismo patriarcal y depredador. Es la sierva más complaciente del rey de los depredadores locales. Le obedece al depredador sexual, ambiental, político, económico y de toda ética pública. Ella es mediocre y oportunista. Esa obediencia la lleva a la nulidad completa, no es capaz de articular una idea por sí misma.

Stella es una mujer valiente, rebelde, creativa, inteligente y capaz de desafiar cualquier poder opresor. Su sensibilidad traspasa los moldes humanos para identificarse con cualquier ser que sufra. De ahí, esa foto que se ha hecho viral con un gato en sus brazos. Tiene una trayectoria en la comunicación digna de un reconocimiento histórico por todo lo que ha cubierto la lucha social de nuestro país.

Quienes la conocemos personalmente no podemos más que decir: “El circo Chaves-Cisneros montaron la peor y más burda de sus mentiras”. Pronto se les caerá y nos dieron la gran oportunidad de ver lo que nos espera si el chavismo continúa en este país.

Las mujeres tenemos el deber de derrotar al chavismo y sus secuaces. Debemos ser dignas de aquellas ancestras que derrocaron la dictadura de los Tinoco.

La desesperación es mala consejera. Por eso, asistimos a una de las últimas funciones del circo Chaves-Cisneros.

Ante la desinformación, la arbitrariedad y la manipulación política

Instituto Sindical de Formación Política

Pronunciamiento público

El Instituto Sindical de Formación Política, en cumplimiento de su compromiso histórico con la defensa de la democracia, los derechos humanos, las libertades públicas y la verdad como bien social, manifiesta su profunda preocupación y enérgico rechazo ante la creciente estrategia de desinformación, manipulación y arbitrariedad promovida desde instancias del gobierno y sectores abiertamente alineados con él.

Resulta alarmante que, sin pruebas claras ni procesos institucionales transparentes, se difundan reiteradamente acusaciones sobre supuestos complots de derrocamiento y planes de asesinato contra el presidente de la República, generando un clima de miedo, confusión y polarización social. Estas narrativas, lejos de fortalecer la institucionalidad democrática, debilitan la confianza ciudadana, erosionan el Estado de Derecho y abren la puerta a prácticas autoritarias.

Advertimos que este tipo de discursos no son inocentes. Históricamente, en América Latina y en otras regiones del mundo, la invocación permanente de “enemigos internos”, “conspiraciones” o “amenazas al orden” ha sido utilizada para justificar la persecución política, el silenciamiento de voces críticas y la criminalización de la protesta social.

En este contexto, denunciamos de manera particular los intentos de desprestigiar, intimidar y silenciar a Stella Chinchilla, reconocida luchadora social, cuya trayectoria pública se ha caracterizado por el compromiso con las causas sociales, la justicia y la participación democrática. Rechazamos cualquier maniobra que pretenda convertir la crítica social y el disenso legítimo en delitos o amenazas al orden constitucional.

El Instituto Sindical de Formación Política recuerda que:

  • La crítica al gobierno es un derecho democrático, no un acto de conspiración.

  • La protesta social y la organización popular son pilares fundamentales de cualquier sociedad democrática.

  • La libertad de expresión no puede ser condicionada por el miedo ni por campañas de difamación.

Exigimos al gobierno:

  1. Responsabilidad política y ética en el manejo de la información pública.

  2. Que cualquier denuncia grave se tramite por las vías institucionales correspondientes, con pruebas y respeto al debido proceso.

  3. El cese inmediato de discursos y prácticas que fomentan la estigmatización de dirigentes sociales, sindicales y ciudadanos críticos.

Finalmente, hacemos un llamado a las organizaciones sociales, sindicales, académicas y a la ciudadanía en general a mantenerse vigilantes, informadas y unidas en la defensa de la democracia, la verdad y los derechos fundamentales. El miedo y la mentira no pueden convertirse en herramientas de gobierno.

La democracia se fortalece con más participación, más transparencia y más justicia social, no con la manipulación ni el silenciamiento.

¿Amenaza contra el presidente?

Rodrigo Cabezas Moya.

Rodrigo Cabezas Moya

El director de la DIS convoca a la prensa cuando hace esa denuncia ante el OIJ, contrario a los protocolos de este y otros países en donde un hecho de esa magnitud se maneja con protocolos estrictos y la población se entera después de que los organismos de investigación han hecho su trabajo y en la mayoría de los casos ya hay detenidos.

Se imputa a una comunicadora que ha difundido videos incómodos en muchos gobiernos y poco después de que publicara un video donde participó la candidata oficialista; se ve claramente cuando al final la prensa la busca para entrevistarla y una persona la toma del brazo y lo impide.

Coincide con la llegada de un presidente de un país vecino en donde no existen las garantías individuales, se construyó una mega cárcel en donde igual ingresan criminales que simplemente sospechosos quienes pueden permanecer años sin juicio alguno y que participa del lucrativo negocio del turismo carcelario. El mensaje de mano dura es obvio a tres semanas de las elecciones.

Aquí el oficialismo ya ha hablado de suspender garantías individuales en zonas conflictivas del país. ¿El próximo 1º de febrero encontraremos en las escuelas, en vez de jóvenes guías a policías o peor aún se suspenderán las elecciones por temas de seguridad?

¡Costa Rica despierta!

Solidaridad con Stella Chinchilla

Costa Rica, 13 de enero de 2026. Desde los colectivos, movimientos sociales y organizaciones aquí firmantes, alzamos la voz con profunda preocupación ante el señalamiento público y la exposición mediática que hoy enfrenta nuestra querida compañera, comunicadora y activista Stella Chinchilla. Lo que se intenta instalar en la opinión pública no es únicamente una acusación sin sustento probado: es un mensaje de amedrentamiento dirigido a quienes se atreven a incomodar al poder.

Stella es una mujer comprometida que ha puesto su voz, su tiempo y su cuerpo al servicio de causas colectivas: la defensa de la vida, del ambiente, de los territorios y de las comunidades históricamente ignoradas. Su trabajo como comunicadora nace desde el afecto, la cercanía y la convicción ética de qué informar y acompañar también es una forma de cuidar. Pretender vincularla con un delito gravísimo, sin indicios ni elementos verificables, constituye un acto de violencia política y simbólica que no podemos ni debemos normalizar.

Los supuestos “indicios” y los insumos de la denuncia que han sido filtrados públicamente no corresponden a un plan ni siquiera mínimamente creíble. Por el contrario, presentan rasgos burdos, prefabricados y carentes de rigor, y que carecen de lógica y seriedad. Resulta poco creíble que, en una época de tecnologías avanzadas y capacidades técnicas reales, se pretenda sostener una acusación de esta naturaleza a partir de audios y mensajes de WhatsApp. Subestimar de ese modo la inteligencia social resulta inaceptable.

Por otro lado, la actuación de cuerpos como la Unidad Especial de Intervención (UEI) y la DIS ha sido reiteradamente cuestionada en contextos de conflicto socioambiental. En numerosas comunidades del país se ha documentado su presencia para el seguimiento de personas y colectivos considerados “incómodos”, mediante prácticas de vigilancia abiertas o poco transparentes. En ese sentido, no sorprende que esta denuncia surja en un contexto electoral y previo a la visita del presidente Nayib Bukele, en un intento por instalar la narrativa de que el encarcelamiento y la mano dura constituyen la solución a problemas estructurales como el narcotráfico y la violencia.

Este hecho no ocurre en el vacío. Forma parte de un patrón cada vez más evidente de hostigamiento, estigmatización y persecución contra personas defensoras ambientales y sociales en Costa Rica, muchas de ellas señaladas, amenazadas o judicializadas por enfrentar intereses económicos y decisiones gubernamentales que ponen en riesgo bienes comunes. El mensaje es claro y profundamente peligroso: se puede montar cualquier denuncia sin mayor sustento y dañar gravemente la imagen pública de quienes se organizan, cuestionan o se oponen al poder.

Además, no es casual que hayan escogido a Stella Chinchilla como nuevo blanco de sus ataques. Su selección revela un componente profundamente misógino y patriarcal, coherente con un clima político que ha normalizado el ataque a las mujeres que piensan, cuestionan y se organizan. Atacarla a ella no es solo intentar silenciar su trabajo, sino amenazar de forma ejemplarizante a comunicadores independientes, activistas y ecologistas, y debilitar de paso a la oposición política y a la democracia costarricense.

Stella encarna el perfil que el autoritarismo prefiere atacar: mujer, madre soltera, luchadora, crítica y pensante. Golpearla a ella es intentar sembrar miedo en muchas otras; por eso nuestra respuesta debe ser colectiva, firme y sin concesiones.

Denunciamos que este clima ha sido alimentado por discursos y prácticas provenientes del propio poder político, que presentan a activistas y voces críticas como enemigas, obstaculizadoras o amenazas, debilitando la legitimidad de la defensa socioambiental y erosionando las bases democráticas del país.

Solicitamos a los medios de comunicación mayor rigor, responsabilidad y ética profesional, para que no se presten a este montaje, mantengan un enfoque balanceado y no pierdan de vista que esta acusación se inscribe en un patrón más amplio de acoso, descalificación y violencia contra periodistas, comunicadores y medios críticos.

Exigimos a las autoridades judiciales y políticas que se abstengan de utilizar el aparato institucional y mediático como herramientas de persecución y disciplinamiento social. Asimismo, demandamos el cierre definitivo de la policía política, ya sea en su versión DIS o UEI.

Hacemos un llamado urgente a la sociedad civil, a las organizaciones nacionales e internacionales y a los organismos de derechos humanos a mantenerse alertas frente a esta escalada de criminalización del activismo.

Nuestra solidaridad con Stella. La abrazamos con el cariño que se le da a quien cuida, acompaña y quien no ha dejado de creer en la fuerza de lo común incluso en los momentos más duros. No está sola. Defender el ambiente, la vida y los derechos humanos no es un crimen. Criminalizar a quienes lo hacen sí lo es.

Bloqueverde

Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (FECON)

Red de Coordinación en Biodiversidad

COECOCeiba-Amigos de la Tierra CR

Frente Eco Cipreses

De maniobra distractora a acusaciones infundadas e irresponsables

Partido Vanguardia Popular

El Partido Vanguardia Popular denuncia y condena enérgicamente la escalada de acusaciones irresponsables sobre un supuesto “plan para asesinar” al presidente Rodrigo Chaves.

Lo que inicialmente parecía una maniobra de distracción o un montaje mediático ha derivado en señalamientos gravísimos e inaceptables contra personas vinculadas a la oposición política, el Partido Frente Amplio y a la comunicadora popular Estella Chinchilla, sin pruebas concluyentes y en pleno contexto electoral.

Para el PVP, estas acusaciones configuran un montaje político orientado a deslegitimar a la oposición ante una posible derrota electoral de la candidata del régimen, Laura Fernández. Rechazamos de manera categórica la criminalización de la disidencia y el uso del aparato del Estado y de filtraciones interesadas para sembrar miedo, confusión y justificar prácticas autoritarias.

Exigimos respeto al debido proceso, a la presunción de inocencia y al derecho democrático a la oposición política. Costa Rica no puede tolerar estrategias de persecución y estigmatización que recuerdan manuales de injerencia y guerra política aplicados contra fuerzas no sumisas.

Llamamos al pueblo costarricense a mantenerse alerta, a defender la democracia y a no permitir que el miedo sea utilizado como arma electoral.

13 de enero de 2026

Las grietas del imperio y sus lacayos locales

Martin Rodríguez Espinoza

Mientras el gobierno terrorista número uno del mundo, el de Estados Unidos, empuja al planeta hacia la guerra mundial para sostener un dominio que ya perdió, al interior de su propio país el sistema se resquebraja. No es un dato menor que incluso autoridades locales del mismo engranaje capitalista enfrenten a Trump y salgan a las calles a respaldar huelgas, como la de las enfermeras en Nueva York. Son contradicciones claras en el corazón del imperio.

Las protestas masivas, el desempleo creciente, la pobreza, millones sin salud ni vivienda, la epidemia de drogas producidas en el propio Estados Unidos y la represión brutal contra su pueblo muestran la verdadera cara del sistema, un imperio en descomposición. Podrido, pero cada vez más violento.

Como advirtió Lenin, el imperialismo es la fase superior del capitalismo y el fascismo su expresión política extrema cuando entra en crisis. Hoy vemos ese fascismo avanzar en Estados Unidos, en Europa y en América Latina, represión, autoritarismo y saqueo para defender los intereses del gran capital.

Nada es casual. En la decadencia del imperio florecen ladrones, estafadores y mafias políticas que, amparadas por Washington, aspiran a gobernar para robarlo todo. Eso ocurre en Estados Unidos, pero también en Costa Rica, El Salvador, Argentina, Chile y muchos otros países.

Por eso, cuando Laura Fernández habla de “arrasar”, habla con sinceridad. Quiere acabar con todo. La democracia costarricense siempre ha sido una democracia para los ricos, pero en los últimos gobiernos el saqueo se volvió descarado, obsceno, sin vergüenza. Ahora no les basta robar, sueñan con dictadura. Y detrás de ellos está el respaldo del imperialismo estadounidense, que desde sus embajadas financia, protege y legitima el crimen en todo el planeta.

La historia nos enseña una cosa, cuando el imperio cae, intenta arrastrarlo todo con él, y la única respuesta posible es organización, conciencia y lucha.

13 de enero 2026

La AEDIDH condena la agresión militar de Estados Unidos en Venezuela

Luarca (Asturias), 8 de enero de 2026

El 3 de enero de 2026 Estados Unidos consumó una agresión militar contra la R.B. de Venezuela, meticulosamente ejecutada por las fuerzas armadas de EEUU. Fue precedida por un despliegue naval y aéreo sin precedentes frente a las costas de Venezuela, el bombardeo de buques civiles venezolanos, la ejecución sumaria de sus tripulantes y el secuestro de al menos dos petroleros que habían salido de puertos venezolanos.

En la noche del 2 al 3 de enero de 2026 un centenar de aviones militares de los EEUU bombardeó varios objetivos estratégicos y militares de Caracas, causando más de 50 fallecidos, un número indeterminado de heridos y sumiendo en la oscuridad a la capital. Simultáneamente, un comando de helicópteros transportando unos 200 militares estadounidenses, aterrizó en las proximidades del palacio presidencial y secuestró por la fuerza al presidente de la nación y su esposa. Ambos fueron conducidos por sus secuestradores hasta Nueva York y acusados ante un tribunal local de narcotráfico y terrorismo.

Estos hechos constituyen una agresión militar directamente ordenada por el presidente de los EEUU, igualmente culpable de un crimen contra la paz, pues suponen la violación flagrante de los propósitos y principios que se proclaman en la Carta de las Naciones Unidas de 1945, particularmente los principios de prohibición de la amenaza y uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política (art. 2.4) de Venezuela; de no intervención en los asuntos de la jurisdicción interna (art. 2.7) de Venezuela; y de arreglo pacífico de las controversias, de conformidad con el derecho internacional (art. 2.3). También se han violado las inmunidades e inviolabilidades que el derecho internacional reconoce a los jefes de Estado y de Gobierno en activo.

El derecho internacional de los derechos humanos ha resultado igualmente violado, en particular el art. 1 (común) de los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos, que reconoce el derecho de todos los pueblos a su libre determinación y a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales. El indisimulado propósito de los EEUU de adueñarse de los inmensos recursos petroleros y otras riquezas naturales del país, agravará aún más la penosa situación de los derechos humanos en la R.B. de Venezuela, tal y como ha sido descrita por la Misión internacional independiente de determinación de los hechos del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La Misión ha llamado a mantener la atención en las graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, tales como ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas, torturas, la detención arbitraria de más de 900 presos políticos o el exilio de más de siete millones de venezolanos. Las autoridades venezolanas deberán responder de tales violaciones a los derechos humanos, incluso ante la Corte Penal Internacional por los crímenes de lesa humanidad cometidos.

El derecho humano a la paz, que la AEDIDH defiende a través del proyecto de Declaración Universal sobre el Derecho Humano a la Paz, de 30 de enero de 2023, (https://aedidh.org/wp-content/uploads/2023/02/DHP-30.1.2023-final.pdf) ha sido también seriamente violado, pues las personas y pueblos que sufren agresión, colonialismo, neocolonialismo y otros crímenes internacionales, “merecen una atención especial como víctimas de violaciones del derecho humano a la paz” (art. 2.3). La Declaración llama también a los Estados a obedecer “la obligación legal de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales» (art. 3.4); a abstenerse de “imponer sanciones unilaterales” (art. 3.5); y respetar “el derecho de todos los pueblos a la libre determinación” (art. 3.8). Por su parte, las víctimas de violaciones a los derechos humanos “tienen el derecho a la verdad, a una compensación, a la justicia, a la reparación y a garantías de no repetición” (art. 7.7).

Denunciamos la agresión militar del 3 de enero de 2026 porque precipita aún más a la comunidad internacional en un abismo de incertidumbre, conflicto y desestabilización regional y mundial, un desorden internacional sin reglas que responde a la ley del más fuerte y a las pretensiones imperiales de los EEUU, que ya ha amenazado a otros países de la región como Colombia, Panamá, Cuba, México, incluso Groenlandia. Es un precedente peligrosísimo que nos devuelve a la guerra fría y al pasado intervencionista de los EEUU, alejándonos aún más de la paz en el mundo. Nos interpela a reclamar a nuestros gobiernos una reacción coordinada en defensa del multilateralismo y del derecho internacional, del respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de todos sin distinciones, incluido el derecho humano a la paz.

En cuanto a Venezuela, reiteramos junto a la Misión internacional independiente de determinación de los hechos que las autoridades deben liberar inmediatamente a todos los presos políticos, así como respetar los derechos humanos y libertades fundamentales internacionalmente reconocidos y aceptados por Venezuela. En particular, las autoridades venezolanas deben restablecer el Estado de derecho, asegurar la independencia del poder judicial y respetar las libertades públicas, incluida la libertad de prensa, que permitan la celebración de elecciones libres y democráticas bajo supervisión de las Naciones Unidas, de modo que el pueblo venezolano pueda ejercer su derecho de libre determinación, eligiendo en libertad a sus representantes políticos en el más breve plazo posible.