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Pronunciamiento en favor del río Grande de Térraba

San Andrés, Territorio Indígena de Térraba

14 de marzo de 2021 | Reunidos(as) en territorio recuperado por el pueblo Bröran, al lado del gran río y a la sombra de dos árboles, conversamos sobre la desprotección actual de los ríos ante la destrucción que provocan los seres humanos con sus equivocadas ideas de desarrollo y la falta de conciencia de los pueblos.
Tan equivocado es el rumbo, que los pueblos conscientes se organizan transitando diversas dificultades, para recuperar sus derechos, recuperar el territorio y defender los ríos de su muerte ante al acecho del mercado.
El agua que nos da la vida está en peligro de extinción. El río más caudaloso de Costa Rica ha disminuido a la mitad en medio siglo por causa de la extensa deforestación en la cuenca, la sedimentación en el cauce derivada de las actividades humanas, la alteración climática y el agronegocio.
Después de afrontar las represas triunfalmente, de demostrar cómo el sistema crea falsas necesidades para vender la idea del desarrollo, es tiempo de apuntar a recuperar nuestros ríos, que son muchos y que juntándose forman el imponente Grande de Térraba.
Los ríos son como las venas que van corriendo por el cuerpo. Los ríos y la tierra son una sola unidad, ¿cuánta agua podemos sacarle a sus venas sin dañarla? Nadie podría vivir si pierde su sangre. La tierra tampoco lo hará si la secamos. Por eso, hemos acordado manifestar lo siguiente:
1- Rechazamos la norma vigente, con la que el MINAE permite explotar hasta el 90% del agua en los ríos. El Estado es responsable de la destrucción de todos los ecosistemas ribereños que están destruidos y afectados en la actualidad. Es tiempo de actuar por recuperarlos.
2- Rechazamos la propuesta de Decreto del Caudal Ambiental que pretende cambiar el límite de explotación, resguardando apenas un 20% del agua en los ríos. La disminución de los cuerpos de agua por el cambio climático demanda las más estrictas medidas de protección y no este tipo de migajas tecnificadas.
3- Rechazamos la contaminación desmedida de las grandes empresas agroexportadoras y sus monocultivos. Nos corresponde a todos velar por que nuestros ríos estén limpios para la vida. El discurso del empleo no puede compensar los daños irreversibles sobre el ambiente de los ríos.
4- Las comunidades tenemos el deber de cuidar la biodiversidad de nuestros ríos como ecosistemas. Los ríos nos brindan agua, aire fresco y la posibilidad de producir alimentos, pero también a los demás seres de la naturaleza que comparten la vida en el territorio.
5- Los pueblos tenemos derecho a resistir contra el modelo neoliberal y a proponer nuevas formas de convivir. Apoyamos la lucha por una transición justa donde otras formas de vida, más digna y sustentable, sean posibles. Debemos romper con la sensación de dependencia de actividades destructivas del río y los territorios.
6- Llamamos al acercamiento entre organizaciones en la cuenca del río Grande de Térraba, para recuperar sus afluentes sobreexplotados y defenderlos de las amenazas del sistema, que genera una concentración desigual de los beneficios que obtienen de la explotación de sus aguas. ¡Afrontemos unidos el desafío!
7- Finalmente, reconocemos el río Térraba como un ser vivo. Como habitantes de pueblos ribereños, declaramos su derecho a existir dignamente, al equilibrio ecológico de sus aguas, y a ser defendido por los pueblos que habitamos en su cuenca.
Debemos aprender de las experiencias y avances internacionales para establecer un sistema participativo y justo de defensa del río Grande de Térraba. Debemos ser capaces de entender las causas de la disminución del caudal, la contaminación desmedida y la pérdida de biodiversidad, para afrontar y revertir estas situaciones. Los usos humanos deben basarse en la justicia ambiental y la equidad en el acceso y distribución del agua. Con estos conceptos fundamentales, tendremos un futuro mejor para los pueblos ribereños que habitamos esta gran cuenca, al tiempo que heredaremos un río caudaloso y sano para el desarrollo de la vida en todas sus formas.
FIRMAMOS
Vecinos y vecinas de finca San Andrés, Territorio Indígena de Térraba | Consejo Ditsö Iriria ajkönuk wãkpa – Cuidadores de la tierra (Salitre) | Movimiento Ríos Vivos de Costa Rica | Participantes de Volcán de Buenos Aires y TI de Boruca | Alianza de Comunidades por la Defensa del Agua en Puntarenas
APOYAMOS
COECO-Ceiba Amigos de la Tierra – Costa Rica | FECON – Federación Ecologista | Red de Coordinación en Biodiversidad
DESCARGAR PDF AQUÍ

 

Foto: Encuentro en San Andrés. 13 y 14 de marzo.

MINAE no responde a solicitud de convenios firmados para la protección de la biodiversidad

Ante la solicitud de información por parte de María Elena Fournier de la Asociación Conservacionista YISKI a la ministra de Ambiente y Energía sobre convenios firmados para la protección de la biodiversidad, SURCOS recibió la siguiente información:

Señora ministra Meza:

A más de un mes-pasados los 10 días hábiles- de enviada esta solicitud y para la conmemoración tardía de la DÍA DE LA VIDA SILVESTRE, deseamos conocer esta información solicitada a usted, por favor.

En espera de su respuesta, quedamos atentamente,

Ma. Elena Fournier S.
Comisión Vías y Vida Silvestre, CVVS
Asoc. Conservacionista YISKI
Tel. 22 97 0970

Puede leer la nota publicada anteriormente en SURCOS al respecto en el siguiente enlace:
Piden a ministra de Ambiente dé a conocer convenios firmados para la protección de la biodiversidad

UCR: Siete millones de muertes ocurren cada año en el planeta por aire contaminado, calcula la OMS

¡El planeta dice basta!

Del 22 al 23 de marzo se efectuará el I Congreso Latinoamericano de Salud Planetaria que pondrá sobre la mesa temas urgentes relacionados con el ambiente, epidemias, nutrición y salud

Fotografía de Mark Thiessen, National Geographic.

En el 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgó de forma oficial que cerca de siete millones de muertes ocurren cada año en el planeta por aire contaminado.

En febrero de 2021, la Universidad de Harvard también dio a conocer una cifra que aún no se ha oficializado, pero que evidencia un ascenso en el número de fallecimientos a ocho millones de personas (un millón más que el cálculo de la OMS).

Los motivos del porqué el aire que respiramos es cada vez más nocivo son varios, desde la contaminación generada a partir de los combustibles fósiles, hasta los desechos y la deforestación, por mencionar algunos.

Pero, si se ve de cerca, en su gran mayoría hay un común denominador: la acción humana. Tal vez uno de los ejemplos más mediáticos en los últimos dos años está en los incendios forestales y, junto con ellos, también se enciende una pregunta que hoy inquieta a las y los ambientalistas: ¿será la decadencia en la salud de las personas el verdadero precio a pagar por el daño ocasionado?

Incendio en el estado de California en el 2020. Fotografía de Picture-alliance/AP Photo/M. Sanchez.

Una tierra que arde

Cuando se habla sobre calidad del aire, muchos aspectos intervienen. No obstante, los que han ocupado los principales titulares en los medios internacionales de comunicación sin duda son los incendios forestales, y con justa razón.

Basta con mirar las cifras de algunos de los más devastadores durante los últimos años. Empecemos con el de Amazonia en el 2019.

El Proyecto de Monitoreo del Amazonas Andino (MAAP) reveló que en ese año al menos 125 000 hectáreas de la Amazonia brasileña (el equivalente a 172 000 campos de fútbol) fueron talados y otros quemados, con su cúspide más alta en agosto del 2019.

El mundo conocería ese mes bajo dos frases muy fuertes: “el pulmón del mundo arde en llamas” y el hashtag #PrayForAmazon o, en su versión en español, #RecenPorElAmazonas, que predominó en varias redes sociales.

Después de la investigación, el MAAP halló que los bosques afectados en la Amazonia fueron talados y luego quemados a propósito, muy probablemente, para enriquecer los suelos bajo un esquema de agricultura de «tala y quema».

Un año después, en el 2020, los incendios de California también hicieron su aparición. En esta ocasión aproximadamente 1.62 millones de hectáreas resultaron quemadas.

Lo anterior desencadenaría otro evento pocas veces visto para la población estadounidense. Los gases provocados por la quema hicieron que el cielo de California se tiñera de un color naranja.

A inicios de 2020 Australia fue otra víctima del fuego, el cual afectó a casi 10.6 millones de hectáreas. Esta área es más grande que el estado de Virginia (Estados Unidos), comunicó la World Wild Life (WWF).

Si bien lo anterior puede verse como situaciones geográficas distantes, lo cierto es que Costa Rica no es la excepción. El Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) divulgó que en el 2020 se registró la mayor cantidad de incendios forestales en las últimas dos décadas.

Aunque esos incendios fueron catalogados como “pequeños”, lo que sorprendió al Sinac fue que estos se realizaron, incluso, en medio de la pandemia del COVID-19.

Quizá, ya en este momento usted se pregunta lo mismo que inquieta a las y los ambientalistas: ¿cuál es el precio a pagar? Y no, no es solo en términos económicos.

Todo ese impacto ya está empezado a regresar al mismo ser humano y en uno de sus puntos más vulnerables: la salud.

Así lo hace ver el Dr. Carlos Faerron, director asociado de la Alianza de la Salud Planetaria (PHA) de la Universidad de Harvard y profesor de la Universidad de Maryland quien, junto con la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR), es el coordinador principal del I Congreso Latinoamericano de Salud Planetaria a desarrollarse del 22 al 23 de marzo mediante la modalidad virtual.

“En el 2015 hubo grandes incendios en Indonesia y en la isla de Sumatra. Se estima que esos incendios generaron (de manera indirecta) 100 000 muertes debido a que la calidad del aire bajó. Las personas estaban muriendo en los hospitales con crisis de asma y neumonía por la pobre calidad de aire. En personas mayores, esas partículas les generó una muerte acelerada”, ahondó el Dr. Faerron.

Se proyecta que las personas que están por debajo de la línea de pobreza son las que se verían más perjudicadas. Foto: Anel Kenjekeeva.

Los más vulnerables

Aunque ya el precio por superar los límites ambientales está regresando a las personas, no a todas les afecta por igual. La población más vulnerable, o con las situaciones económicas y sociales de mayor desventaja, suele ser la más afectada.

“Las personas que viven por debajo de la línea de pobreza, escasez de agua y salud, la tienen más difícil y es probable que lleven un impacto mayor. Desde la salud planetaria, el tema de la equidad es clave”, indicó Faerron.

Lo anterior se refleja de mejor manera con el recurso marino. Cristiana Paşca Palmer, secretaria ejecutiva de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, menciona en un artículo de las Naciones Unidas (ONU) que los ecosistemas de los manglares son una importante fuente de alimento para más de 210 millones de personas, especialmente, para las familias de bajos ingresos.

¿No lo cree así? Analice la provincia de Puntarenas. Los datos del INEC (2017) señalan que esta provincia tiene uno de los mayores índices de pobreza en el país con un 29.9% y un 9.8% de pobreza extrema.

En este sector, justamente, la actividad productiva más importante es la pesca, del cual depende casi 4 000 personas. Este dato deriva del último reporte sobre Empleo rural decente en el sector de pesca artesanal y de pesca semiindustrial en Costa Rica, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) del 2016.

La investigación de la FAO indica que la mayoría de los trabajadores del sector pesquero artesanal en Costa Rica realizan su labor al margen de la ley. Muchos de ellos no cuentan con opciones que les permitan crecer tanto a nivel económico como social.

“Ya hay conflictos debido a sequías y a patrones irregulares de nuestro sistema climático global; entre ellas, la pérdida de poblaciones pesqueras. Imagínese lo que significaría para una población de Puntarenas perder el recurso marino. ¿Qué pasaría con esas personas? Veamos este fenómeno multiplicado por mil, pues eso mismo podría pasar con diversas zonas costeras del mundo”, amplió el Dr. Faerron.

El recurso marino se agota entre la sobrepesca y el desperdicio. De los peces recolectados, el 35 % nunca llega a un plato. Foto: Anel Kenjekeeva.

Consumo irracional

Si se necesitara una palabra para describir la principal raíz del problema ambiental, esta palabra es el consumo.

Pero no cualquier consumo, sino el excesivo e innecesario. ¿Un ejemplo? Vuelva a ver al recurso marino, la superficie forestal y los combustibles fósiles.

La Organización Internacional OneSea señala que el recurso marino mundial se agota entre la sobrepesca y el desperdicio. De los peces recolectados, el 35 % nunca llega a un plato.

Pero no solo eso. El incremento de las poblaciones costeras han llevado a que el consumo aumente tan exponencialmente que ya impacta la capacidad de las poblaciones marinas de reproducirse para tener una cantidad óptima de individuos.

Por otro lado, el Global Carbon Project publicó en el 2019 que, a partir de 1990, se estima que el consumo de combustibles fósiles ha aumentado sus emisiones hasta en un 60 %.

En cuanto a la superficie forestal mundial, este ronda en la actualidad el 68 % de los niveles preindustriales estimados. Es decir, el 32 % los bosques de la era preindustrial han desaparecido y, con ellos, sus especies, acorde al Informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES).

A lo anterior no escapa el tema del acceso de recursos como el agua, que cada vez es más restringido en el mundo.

“La mayoría de los recursos no son reutilizables, mucha agua se pierde y no es renovable. Hay varios datos que caben en la sombrilla de la gran aceleración, que es esa tendencia al hiperconsumo de materiales como los combustibles fósiles, la madera, los elementos del suelo y el recurso marino. Hay un tema que no hemos logrado entender como sociedad y son los temas ambientales del hiperconsumo. De hecho, está ese pensamiento de que entre más cosas tengo, mejor me va. Eso nos está llevando a la decadencia”, amplió el Dr. Faerron.

Para el Dr. Faerron, ese consumo irracional, acompañado del crecimiento poblacional, exacerba las tendencias de consumo que no pagan, verdaderamente, las consecuencias ambientales.

“Si yo compro algo tan barato a 400 colones, probablemente ese costo esté enmascarando los costos ambientales del producto. Yo siempre digo que cuando algo es tan barato, alguien lo está pagando, ya sea en el ambiento o nuestra propia salud”, amplió el joven médico.

La Revista Cell muestra que aproximadamente un 25% menos de especies de abejas se encontraron entre el 2006 y el 2015. Foto: Karla Richmond.

¡No más!

El planeta ya revela las primeras señales de que el ser humano está tocando los techos ecológicos; es decir, la normalidad en la cual el sistema natural puede funcionar a favor a la salud humana.

Las abejas lo ponen en evidencia. Estos animales de 1.4 centímetros son uno de los principales insectos polinizadores que permiten sostener el esquema de alimentación actual. No obstante, su población ha disminuido de manera importante.

Información de Greenpeace pone sobre la mesa que un tercio de toda la comida que se consume en el mundo depende de los polinizadores como las abejas. Si esta población disminuye, ¿de qué manera el planeta podría dar abasto?

“Cuando reducimos drásticamente la cantidad de especies que existen, ya sea por el uso de agroquímicos o que se ven afectadas por la deforestación o degradación de los suelos, se pueden perder esos servicios ecosistémicos y poner en peligro la salud humana. ¿Cómo? Con una mayor malnutrición. Las abejas es solo uno de los ejemplos de cómo la biodiversidad se liga a la salud humana”, mencionó Faerron.

Ya esa malnutrición está pasando. No solo por el descenso de la población de abejas, sino también por el aumento del dióxido de carbono en el ambiente que convierte a los granos básicos en elementos menos nutricionales y lo cual abre la puerta a enfermedades oportunistas. Este dato lo divulgó un estudio publicado por la Universidad de Harvard en el 2018.

“Cuando pasamos un límite, que aún no está del todo claro cuál es, las consecuencias en salud pueden ser muy alarmantes. Si usted le preguntaba a alguien si el dióxido de carbono (CO2) estaba relacionado con la calidad micronutricional de un grano básico, eso no lo sabía la gente. Es la ciencia de la salud planetaria que trae a la luz estos fenómenos, para hacer estrategias de mitigación al entender el fenómeno y darle solución”, enfatizó Faerron.

Una esperanza

Sí. El mundo se mueve hacia menos especies, incendios forestales más frecuentes, huracanes en categoría cinco cada vez más comunes por el aumento de la temperatura en los mares y granos básicos menos nutricionales.

Pero así como las acciones humanas llevaron a esto, pueden cambiar el rumbo. En dicho contexto, la Salud Planetaria como ciencia tiene un papel vital para entender cómo el ser humano ha cambiado los sistemas naturales, el impacto en la salud de las personas y qué tipo de soluciones pueden proponerse.

“La salud planetaria busca entender las conexiones que existen entre los cambios antropogénicos (causados por los seres humanos) a los sistemas naturales y cómo esos cambios afectan la salud de las personas. Aquí podemos hablar sobre cómo la pérdida de la biodiversidad está afectando la salud humana, muchas de estas conexiones no las entendemos o apenas las estamos empezando a dilucidar. Los sistemas naturales nos tienen muchas sorpresas”, expuso el Dr. Faerron.

El congreso será efectuado en su totalidad de manera virtual. Si desea inscribirse puede acceder al siguiente sitio web: http://emedic.ucr.ac.cr/CLSA2021/.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Actualización sobre el proyecto de ley «reforma al párrafo cuarto del artículo 1 de la ley de Conservación y Vida Silvestre n 7313 del 30 de octubre de 1992 expediente n 21754»

Compartimos la siguiente charla impartida el pasado 11 de marzo por Randall Arauz y Carolina Ramírez acerca de la actualización sobre el proyecto de ley «reforma al párrafo cuarto del artículo 1 de la ley de Conservación y Vida Silvestre n 7313 del 30 de octubre de 1992 expediente n 21754«.

 

Enviado por Juan Carlos Núñez.

Iniciativa de ley para la promoción del desarrollo sostenible de la cuenca del río Sarapiquí y la protección su cauce principal

SURCOS comparte la siguiente campaña de apoyo a la iniciativa de ley:

La gran cuenca del río Sarapiquí abarca una región nacional e internacionalmente reconocida por su exuberante y extraordinaria riqueza natural, la cual ha permitido por décadas el desarrollo de la actividad ecoturística y científica, generando grandes beneficios a la calidad de vida del costarricense.

Hoy en día, reconocemos las amenazas y afectaciones que ponen en riesgo este gran tesoro natural, fuente de vida y trabajo. Para tal efecto se ha creado una COMISIÓN, en adelante conocida como COMISIÓN DE SALVAGUARDA DEL RIÓ SARAPIQUÍ, cuya tarea primordial y objetivo central es la redacción del proyecto “Ley, para La Promoción del Desarrollo Sostenible de La Cuenca del Río Sarapiquí y La Protección de su Cauce Principal”. Dicho proyecto de ley se presentará a finales del presente año 2020 a las autoridades correspondientes para que sea elevado a la Asamblea legislativa para su debido conocimiento.

Por todo lo anterior le hacemos un vehemente llamado para que apoye esta histórica jornada ciudadana en favor del Río Sarapiquí y de una Costa Rica mejor para todos.

La salud y el bienestar del río Sarapiquí están en nuestras manos. Unámonos todos para que este gigante de agua dulce lo puedan disfrutar las futuras generaciones como hemos podido disfrutarlo nosotros.

Si desea más información al respecto, ingrese al Facebook Salvaguarda Río Sarapiquí, o ver carpeta de drive https://bit.ly/Infoiniciativadeley. Para contactar a la comisión, lo puede hacer al siguiente correo electrónico: salvaguardariosarapiqui@gmail.com

¡Muchas gracias por su apoyo!

Para firmar en apoyo al proyecto de Salvaguarda de rio Sarapiquí ingrese en el siguiente enlace:
http://bit.ly/leyriosarapiqui

 

Imagen tomada de: http://www.sarapiquicostarica.com/

Enviado por Rafael López Alfaro.

Invitación a pensar los Bienes Comunes: nueva página web del Observatorio de Bienes Comunes: Agua y Tierra

SURCOS comparte la invitación del Observatorio de Bienes Comunes: Agua y Tierra:

Con mucha alegría el Observatorio de Bienes Comunes: Agua y Tierra un proyecto del Programa Kioscos Sociambientales y el Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, anuncia la página web del Observatorio: https://bienescomunes.fcs.ucr.ac.cr/

Este sitio web pretende ser una herramienta para contribuir a la problematización del contexto que nos interpela a todas y todos en torno a los bienes comunes, en esta página podrán encontrar información relevante sobre las dimensiones y relaciones presentes en los conflictos socioambientales relacionados con el origen, propiedad y gestión de los bienes comunes.

Dentro de los materiales que se pueden hallar, se encuentran todos los materiales producidos por el observatorio como Boletines, entrevistas e infografías, pero además, una Mediateca que constantemente está incorporando nuevos productos (videos, libros, artículos, etc) en torno a las discusiones y reflexiones sobre los bienes comunes, con el fin de proporcionar elementos relevantes para seguir profundizando los desafíos que representa esta concepción para los procesos de defensa y construcción de alternativas democráticas que se gestan desde diversos territorios.

En esa misma sección, se pueden encontrar las “Mesas de Trabajo”, una propuesta que pone a disposición materiales temáticos para problematizar diversas dimensiones de los bienes comunes, a saber, los cercamientos, el cambio climático, las desigualdades ambientales, entre otros.

Esta página, procura ser un espacio oportuno para los distintos actores y comunidades que buscan seguir fortaleciendo los procesos organizativos y de incidencia política, aportando información y visibilizando las tensiones y desafíos que están relacionados a la gestión y propiedad de los bienes comunes desde una perspectiva de transformación social comprometida con la democratización y justicia ecológica.

Les invitamos a visitarla y difundirla, para que juntas y juntos podamos seguir profundizando nuestros diálogos de saberes entre diversos sectores; académicos, sindicales, comunitarios, institucionales, gubernamentales y muchos otros, en la problematización central que nos invitan los bienes comunes: ¿Qué tipo de saberes y prácticas? ¿Para qué sociedad?

Enviado por Luis Sanabria.

Mentiras, estafas y el delirio de exportar electricidad privada

Osvaldo Durán-Castro
Sociólogo ITCR-FECON
13 de marzo 2021

Ocultar los costos reales de la electricidad privada es tendencioso e induce a creer que es barata, incluso más barata que la del ICE, y que es culpa de esta institución que el precio para los consumidores finales sea mucho más elevado. Esto sucede porque las empresas privadas amparadas en las leyes 7.200 y 7.508, simplemente no pagan lo que técnicamente se define como “servicios de respaldo energético y regulación de frecuencia”. Pero además, porque desde 1990 se institucionalizó lo que podemos definir como una estafa legalizada contra la sociedad costarricense.

En la carta enviada por la Asociación Costarricense de Productores de Energía (ACOPE) al Presidente de la República Carlos Alvarado Quesada, el 1 de febrero del 2021, los empresarios dicen que “…la tarifa que se paga a un productor privado es de US$ 0,05455 por kWh, mientras que los precios promedio de la electricidad a los consumidores alcanza los valores de US$ 0,136 por kWh para consumidores industriales, US$ 0,149 por kWh para consumidores residenciales, y US$ 0,179 para la tarifa general”. Esa comparación simplemente oculta que el ICE está obligado no sólo a comprar la electricidad a los privados con contratos vigentes, si no también a subsidiarlos financieramente pues el ICE le compra y paga a los generadores en su propia planta o lugar de generación, y todo el costo de respaldo y del proceso posterior de traslado de esa electricidad es cubierto por el ICE y pagado por el consumidor final; por eso es que la comparación resulta, cuando menos, insolente. Incluso para las empresas cooperativas el ICE debe asumir el costo de respaldo energético, lo cual quiere decir que si un generador se compromete a entregar 20 megavatios y por la razón que sea no cumple, el ICE, obligatoriamente, debe tener respaldo o capacidad de generación por esa misma cantidad de MW.

Este es un problema que se originó desde hace más de treinta años cuando en 1990 empezó a regir la Ley 7.200 “en virtud de que al ICE no se le permitía invertir lo necesario”, como dijo el entonces Presidente Ejecutivo del ICE Carlos Obregón Loría el 19 de noviembre de 2014 en la Asamblea Legislativa. “La inserción de la participación privada en la tarifa, es porcentualmente más alta que la inserción de las plantas que desarrolla el ICE por el mismo mecanismo de financiamiento y por las responsabilidades que tiene por ley la institución”, dijo el señor Obregón Loría.

La Contraloría General de la República advirtió en el 2016 en su Informe No. DFOE-AE-IF-15-2016 de la División de fiscalización operativa y evaluativa, denominado “Informe de la Auditoría operativa acerca de la eficacia y eficiencia en la asignación de fuentes de energía para la generación eléctrica”, que “mediante oficio n.° 0810-724-2015 del 31 de agosto de 2015, el ICE propuso a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos una metodología que permite cobrar a cada empresa distribuidora los servicios de respaldo energético y regulación de frecuencia, como es práctica común a nivel internacional. El ICE considera que esta práctica permitirá transparentar los costos reales de los diferentes tipos de tecnologías de generación, como aspecto fundamental para una correcta asignación de costos de la generación” (destacado ODC). Esto permite comprender que esas distorsiones en favor de los privados afectaban negativamente las finanzas del ICE y consecuentemente al consumidor final. Es una mentira reiterada que la generación privada beneficia al consumidor final en virtud de costos menores que los del ICE.

El negocio de la electricidad privada inició 28 de setiembre de 1990 con la Ley 7.200 (gobierno de Calderón Fournier), se reforzó con el cambio del capítulo II de esa ley el 9 de mayo de 1995, conocida como Ley. No.7.508 (gobierno de Figueres Olsen) y quedó blindado en 2011 (gobierno de Chinchilla Miranda) con una directriz que se emitió el Ministerio de Ambiente y Energía la cual “obliga al ICE a llenar el porcentaje de generación privada de la Ley 7200”, como expuso la Presidenta Ejecutiva del ICE Irene Cañas en la Asamblea Legislativa en 2018. Esa obligatoriedad condujo a que, irremediablemente, se elevaran los costos de la electricidad. En resumen, fueron leyes creadas para consentir a los generadores privados y legalizar lo que desde siempre hemos calificado como una estafa para la sociedad costarricense.

El engaño con los precios se puede apreciar con más claridad si consideramos únicamente la etapa de la generación privada de electricidad (dejando de lado el respaldo y la distribución). De acuerdo con la Contraloría General de la República en el período 2009-2016, el costo promedio anual de operación y mantenimiento de las plantas del ICE “fue 37,8 $/MWh, más bajo que la tarifa promedio anual de compra de energía a privados en ese mismo periodo, que es de 74,3 $/MWh”, es decir, la electricidad privada nos costó el doble que la del ICE. Esta obligada competencia desleal para el ICE, había sido denunciada muchos años antes por los movimientos sociales ecologistas y algunos sindicatos del ICE; sin embargo, a pesar de las críticas y de las recomendaciones de entidades como la Procuraduría General de la República y de la misma Contraloría, nunca hubo voluntad política para enfrentarla y eliminarla.

Desde hace décadas los datos confirman la transferencia injustificada de dinero a los privados, que es la manera en que se concretan los beneficios de las leyes creadas para ellos. Un Informe Financiero del ICE del 24 de agosto 2001, señalaba que en los tres primeros meses del 2000 se pagaron 4.455,9 millones de colones a los generadores privados, y en los primeros 7 meses de 2001 la suma llegó a 16.440,6 millones, de los cuales solo en julio se pagaron 2.095 millones.

Esta sangría financiera fue denunciada el 23 de agosto del 2001 por el Sindicato de ingenieros del ICE, argumentando que “en el año 2001 el ICE pagará por este concepto (generación complementaria) 28.000 millones de colones y en el año 2005, se pagarían 61.000 millones, lo que significa aproximadamente el 50% de los ingresos del ICE. Siendo que los generadores privados aportan solo el 12% de la energía, queda claro entonces el impacto de la generación privada a la estructura financiera del Sector Eléctrico del ICE y del país”. Casi 2 décadas después, la Presidenta Ejecutiva del ICE, Irene Cañas, destacó en el 2018 en la Asamblea Legislativa que en el 2013 el ICE invertía el 12% de sus ingresos en la compra de generadores privados, y en el 2017 el 26% “y en el 2018 va a andar cerca de un 32 o un 34%…sí o sí hay que comprarles a generadores privados, aunque tengamos energía más barata de parte del ICE”.

El 11 enero 2018 mediante el comunicado “Es falso que la electricidad de Costa Rica sea la más cara de Centroamérica”, el ICE expuso que “el pago a los generadores privados por parte del Instituto –con un impacto sustancial en todas las tarifas del país– se duplicó en la última década, pasando de ₡66 mil millones en 2007 a más de ₡130 mil millones en 2017, a pesar de que solo producen 20% de la electricidad del país y no brindan servicios auxiliares al sistema”. El 15 enero 2018 reiteró que durante “la última década, el ICE ha cancelado a los generadores privados más de ₡850.000 millones, un monto superior a la inversión para construir la Planta Hidroeléctrica Reventazón” (destacado ODC). En otros términos, si el ICE hubiera generado la misma cantidad de megavatios que los privados con sus costos mucho menores, entre 2010 y 2017 “pudo haberse ahorrado ₡146.663 millones de colones si no estuviera obligado a comprar energía que no necesita y a un precio mayor que la que puede producir”, como claramente explicó en el 2019 el diputado José María Villalta, de acuerdo con una investigación de su despacho legislativo.

Otra mentira es que la electricidad de Costa Rica sea la más cara en la región centroamericana. En el comunicado del 11 enero 2018 que ya citamos, el ICE expuso datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que para diciembre de 2017 colocaban a Costa Rica en el puesto 6 con la electricidad más barata entre los países Centroamérica y República Dominicana. Mientras el costo en dólares por megavatio hora era en Nicaragua de 190,68, en Guatemala 185,50, en Belice 183,94 y en República Dominicana 179,57, en Costa Rica llegaba a 160,62. Esta comparación es relevante toda vez que los generadores privados siguen buscando la manera de incursionar en la exportación de electricidad para ampliar su plaza mercantil.

Aunque el ICE considera “respetuoso del proceso que el Poder Ejecutivo ha abierto con este grupo de empresas (los generadores privados), con el fin de construir una propuesta que les permita colocar su energía en el Mercado Eléctrico Regional”, como lo indicó el 3 de febrero 2021 en su comunicado “Sobre la no renovación de contratos vencidos de compra de energía a generadores privados”, esta es una posición sumisa que se ajusta a los intereses de las empresas y no responde, en nada, a una necesidad nacional. El argumento de ACOPE es “que si no se le puede sacar provecho a esa energía en Costa Rica, se habilite la opción de exportarla y/o que el ICE se convierta en intermediario de esa energía y genere ingresos adicionales para sí mismo”, como le piden al Presidente de la República. Incursionar en el mercado regional es un antiguo sueño de las empresas privadas que en diferentes momentos hasta el mismo ICE promovió. Con esta lamentable docilidad ante ACOPE, el ICE renuncia a su potestad exclusiva de controlar el mercado regional y abona para que el servicio social de la electricidad se convierta, ahora en el mercado centroamericano, en un espacio más de lucro privado.

Además de las ya gigantescas sumas pagadas de más e innecesariamente a los privados, es un error inconmensurable el que comete el Poder Ejecutivo al seguir estimulando el negocio de la generación privada de electricidad que por décadas, como lo demuestran los datos, ha constituido una estafa legalizada. Permitir la exportación de energía privada constituiría un nuevo capítulo igual de nefasto que el iniciado en 1990. Los contratos con los generadores privados no son convenientes ni son necesarios para satisfacer la demanda del país, desangran al ICE y encarecen el costo de la electricidad para los consumidores finales, de tal forma que eliminan, permanentemente, cualquier oportunidad de bajar los precios de la electricidad.

Nadie puede demostrar el “valor reputacional invaluable para este país” de la electricidad privada que esgrime ACOPE, a no ser que se acepte como tal la osadía de asegurarse negocios fabulosos sacándole plata al ICE y en última instancia a todos los clientes del país. Consolidar este negocio equivale a sostener una de las vías de concentración de la riqueza más odiosas que hemos experimentado en las últimas 3 décadas en Costa Rica. Tal vez el Presidente escuche y comprenda los informes de la Contraloría General de la República y del ICE que fundamentan la estafa legalizada que explicamos, y que, como podemos demostrar, ha sido abiertamente facilitada por la ARESP. Pero sobre eso expondremos posteriormente.

Tampoco tienen un “valor reputacional invaluable” la destrucción irreparable de ecosistemas y especialmente de ríos que terminan muertos, secos, convertidos en lodazales y eliminados como espacios sociales, paisajísticos, productivos y turísticos. Mucho menos tienen “valor reputacional” el asedio y la manipulación de que son objeto cientos de personas y comunidades debido a la acción de las empresas generadoras, que buscan comprarlas para que accedan a sus intereses estrictamente lucrativos y privados. En muchos otros países estos negocios están directamente relacionados con desplazamientos forzados y asesinatos. Precisamente debido a los derechos violentados de los pueblos y los ecosistemas, es que cada 14 de marzo, en miles de lugares en todo el planeta, se celebra el Día Mundial Contra las Represas y en defensa de los ríos y las comunidades.

Estreno del documental «Desafiando la Hegemonía»

Comunicado:

El documental Desafiando la Hegemonía será presentado este domingo 14 de marzo.

La producción fue realizada por Raquel Bolaños. Raquel es artista plástica y a través de estos años de activismo descubrió el poder de la producción audiovisual, dichosamente logró recopilar esta memoria histórica de nuestra lucha.

El estreno se llevará a cabo en dos partes:

Primero en San Rafael en una reunión pequeña con todas las medidas sanitarias.

Y el domingo 14 de marzo realizaremos el estreno en vivo a través de Facebook. Tenemos la dicha de que esta presentación se realice en conjunto con el programa Kioscos Socio-ambientales de la UCR; que ha sido un aliado fundamental para nuestra lucha.

Elegimos hacer esta presentación y estreno el 14 de marzo, día mundial en contra de las represas; en solidaridad con todos los pueblos hermanos en la lucha por defender los ríos.

Pueden seguir la transmisión en el siguiente evento: https://www.facebook.com/events/819590238771162

Visitando el FB de Kioscos Socioambientales de la UCR. https://www.facebook.com/socioambientalesucr.kioscos

O el FB del Movimiento Ríos Vivos de Costa Rica https://www.facebook.com/riosvivosmovimiento

Hora:  5 pm (Costa Rica y Centroamérica)

¡RIOS PARA LA VIDA NO PARA LA MUERTE!