Los rodolitos se encuentran en los fondos marinos y son el hábitat de especies de interés comercial
Del 27 al 31 de julio se reunieron en la UCR biólogos marinos de nueve países, incluido Costa Rica, que estudian las comunidades de rodolitos, especies de gran importancia ecológica y de los que aún la ciencia le falta mucho por descubrir (foto tomada de: https://rodolitos.wordpress.com).
Patricia Blanco Picado,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
Científicos de nueve países, incluido Costa Rica, se reunieron del 27 al 31 de julio en el V Taller Internacional sobre Rodolitos en la Universidad de Costa Rica (UCR), para compartir los nuevos hallazgos de estos organismos que han sido poco estudiados y son de gran importancia ecológica.
El Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), de la UCR, fue el anfitrión de este encuentro, en el que se expusieron más de 30 trabajos de investigación y participaron investigadores y estudiantes dedicados al estudio de los rodolitos, procedentes de Australia, Estados Unidos, Brasil, Canadá, Francia, México, Portugal, España y Costa Rica.
La Dra. Cindy Fernández García, investigadora del Cimar y coordinadora de la actividad, afirmó que durante las sesiones se discutió, entre otros temas, sobre la identificación de especies y su parentesco, aspectos ecológicos, geológicos y paleontológicos.
Asimismo, se dedicaron varias sesiones para analizar los efectos de la acidificación de los mares y el cambio climático en los mantos de rodolitos, que están presentes en todos los mares del mundo, tanto en zonas tropicales como polares.
Como parte de las actividades del taller también se realizó una gira a la Isla del Caño, en el Pacífico sur.
Los rodolitos son un tipo de alga marina con un aspecto similar al coral; en sus paredes celulares almacenan carbonato de calcio para formar estructuras sólidas que asemejan a arrecifes coralinos. A diferencia de los corales, los rodolitos no se fijan a los fondos marinos, sino que están a la deriva y recubren grandes extensiones del fondo.
En Costa Rica se han observado importantes mantos de rodolitos en la Isla del Coco (foto Anel Kenjekeeva).
En Costa Rica se han observado mantos de rodolitos en la Isla del Coco, en Bahía Culebra y en la Isla del Caño.
El director del Cimar, Dr. Álvaro Morales Ramírez, destacó que estos organismos ocupan un importante nicho en el ecosistema marino, ya que funcionan como un hábitat alternativo para muchas especies.
“Estudios sobre biodiversidad han determinado que existe una gran riqueza y abundancia de los organismos asociados, principalmente macroalgas, invertebrados y peces, lo que los convierte en un hábitat alternativo para hábitats tanto arenosos como rocosos”, explicó Morales.
Se ha podido comprobar que los mantos de rodolitos son el refugio de una gran variedad de especies de interés ecológico y comercial, entre estas últimas las ostras y las almejas.
Recientemente se demostró que un individuo puede vivir 100 años, lo que se considera como un excelente indicador del cambio climático, ya que pueden ser utilizados para interpretar variaciones climáticas.
Entre las amenazas que actualmente tienen las comunidades de rodolitos, los expertos mencionan la contaminación y la turbidez del agua, lo que afecta negativamente a su crecimiento. Asimismo, la acidificación creciente de los océanos, porque altera su tasa de calcificación y la pesca de arrastre.
Por último, el Dr. Morales dijo que la extracción de rodolitos, principalmente para utilizarlos como fertilizantes agrícolas en suelos muy ácidos, ha sido uno de los problemas mayores.
La UCR, por medio de sus expertos, ofrece al Gobierno criterio técnico para resolver conflictos y para la protección de especies marinas (foto con fines ilustrativos Anel Kenjekeeva).
Los científicos de la UCR han producido gran parte de la información científica disponible sobre la biodiversidad acuática existente en nuestros mares y costas. En sus 590 mil km2 de superficie marítima Costa Rica alberga el 3.5% de la biodiversidad marina del planeta y cuenta con más de 7.000 especies conocidas hasta la fecha.
El trabajo en este campo es liderado desde hace 35 años por los científicos del Centro de Investigaciones en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Costa Rica (CIMAR), donde trabajan profesionales en biología, microbiología, química, física, geología y estadística, entre otras disciplinas.
Sus expertos han estudiado a profundidad el Golfo de Papagayo, especialmente Bahía Culebra, el Golfo de Nicoya, el Golfo Dulce, el sur del Caribe, y más recientemente la Isla del Coco, que es el punto de mayor diversidad marina del país y uno de los más importantes del mundo.
También investigan los procesos oceanográficos y la contaminación que afectan a los ambientes marino-costeros como playas, arrecifes coralinos, manglares y esteros a lo largo de todo el país.
Además, se investiga ambientes de agua dulce como lagos, lagunas y ríos. Se han realizado estudios de los principales lagos volcánicos ubicados dentro de parques nacionales como el Poas, el Barva y Cerro Chato en el Volcán Arenal, con el apoyo de otras unidades académicas como la Escuela de Biología.
Científicos del CIMAR han estudiado las especies marinas de aguas profundas, los sedimentos, arrecifes de coral y las características físico-químicas del Golfo Dulce (foto Laura Rodríguez).
Beneficios para el país
En los últimos años, la UCR ha aportado conocimiento en problemáticas fundamentales como el cambio climático y sus efectos en los océanos, se ha documentado el ascenso en el nivel del mar y fenómenos extremos como los fuertes oleajes que afectan a las comunidades costeras y la actividad de los pescadores.
Ante estos fenómenos, la Universidad ofrece a las comunidades y al gobierno estrategias de adaptación y mitigación para proteger la vida humana y la economía en las zonas costeras. Asimismo, contribuye con comunidades, organizaciones y gobiernos locales en la gestión integrada de estas zonas para garantizar un uso sustentable de los recursos marino-costeros, entre los que se encuentran los manglares.
Actualmente, el CIMAR incursiona en otros campos de estudio como la bioprospección, genética y biología molecular de organismos marinos, la microbiología estuarina y el estudio de especies marinas de profundidad.
También realizan investigación de contaminantes emergentes presentes en los cuerpos de agua dulce y en el mar. En este campo de estudio, han encontrado residuos de 90 especies químicas de antibióticos en las zonas costeras, cuyos efectos en los ecosistemas marinos aún se están investigando.
Constantemente los científicos de la UCR descubren y describen nuevas especies de organismos marinos y acuáticos como peces, crustáceos, moluscos y corales (foto Laura Rodríguez).
Información vital
El conocimiento generado por los científicos de la UCR también permite a los diputados de la Asamblea Legislativa y a las instituciones como el Instituto de Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) tomar decisiones con fundamento científico relacionadas con la pesca y los recursos pesqueros. Ellos atienden consultas y participan activamente en comités técnicos para la elaboración y revisión de diversos reglamentos, decretos y leyes que tienen que ver con esta temática.
El Dr. Álvaro Morales Ramírez, director del CIMAR, asegura que dar a conocer el patrimonio natural del país es fundamental para la toma de decisiones para la conservación, por otro lado, al conocer mejor lo que tenemos se puede investigar otros servicios de la diversidad marina como la bioprospección, que es el estudio de organismos marinos con posibles usos para beneficio del ser humano en áreas como la farmaceútica o la medicina.
En este sentido, la Escuela de Biología también aporta en la generación de claves de identificación, guías de campos ilustrados para la identificación de especies acuáticas e información sobre la distribución y ecología de estas especies. Esta información es primordial en Estudios de Impacto Ambiental, Planes de Gestión Ambiental y Programas de Biomonitoreo para evaluar el impacto de diversas actividades, como la construcción de represas hidroeléctricas, minería metálica y no-metálica (extracción de material pedregoso), distintas actividades de agricultura, entre otras.
En la investigación de los recursos marinos y costeros también se involucran otros centros e institutos de la UCR como el Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA), el Centro de Investigación en Bilogía Celular y Molecular (CIBCM), el Centro de Investigación en Productos Naturales (CIPRONA) y el Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC).
De acuerdo con un documento que tenemos en nuestro poder, en el que se informa sobre un estudio realizado en el canal de acceso y área de maniobras para el atraque y desatraque de barcos en Moín, se comprobó que los calados o profundidad del mar sufrieron afectaciones por la acumulación de sedimentos. Nos queda claro además que se debe realizar con urgencia un dragado de mantenimiento para recuperar la profundidad del mar o calados que necesitamos para realizar las operaciones de los barcos sin correr el peligro de tener accidentes.
Todas y todos los que conocemos la zona sabemos que desde que la APM inició sus labores de dragado y construcción del rompeolas se empezaron a percibir afectaciones que van desde la contaminación evidente del mar y la afectación directa a una gran área de anidación de la tortuga Baula, hasta problemas que se han detectado en las operaciones de atraque y desatraque de barcos en Moín. Incluso es evidente que la cuenca y desembocadura del Río Moín se está secando y aún no sabemos qué consecuencias podría traer para la zona dicha situación. Aclaramos que también está la construcción de nuevo muelle petrolero que podría también ser parte del problema.
Dentro de las observaciones que tiene el documento arriba mencionado, se intenta justificar que estos efectos son producidos por las malas condiciones del tiempo que hemos sufrido en los últimos días, pero aclaramos que en Limón siempre hemos tenido épocas climáticas difíciles y temporales de todo tipo y nunca habíamos visto efectos tan negativos en tan poco tiempo.
Basados en lo anterior consideramos que en efecto se debe realizar con urgencia el dragado que necesitamos para garantizar que las operaciones se puedan seguir realizando con seguridad y que el puerto y el país no se vean afectados por estos problemas, pero lo que no podemos aceptar es que dichos costos sean asumidos por la Institución cuando evidentemente los responsables de lo que está sucediendo son otros.
Exhortamos una vez más a nuestra Junta Directiva y Presidencia Ejecutiva para que defiendan los intereses de JAPDEVA y le pasen las facturas a quien corresponda para reparar las tortas que se están causando a nuestra querida provincia y país.
Laboratorio marca una nueva etapa de investigación en el Cimar
La UCR realizará análisis genético de los organismos acuáticos gracias al nuevo laboratorio que se inauguró el 24 de julio en el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología. La investigadora Cindy Fernández fue una de las promotoras del proyecto (foto Anel Kenjekeeva).
Patricia Blanco Picado,
Periodista Oficina de Divulgación e Información
El Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR) cuenta ahora con un Laboratorio de Genética y Biología Celular de Organismos Acuáticos, que les permitirá a los investigadores analizar el ADN de los organismos marinos y de agua dulce para su identificación y delimitación.
La UCR invirtió alrededor de $200.000 en la instalación del nuevo laboratorio, que está equipado con lo último en tecnología para realizar estudios aplicando nuevas técnicas e incursionar en nuevas líneas de investigación.
El Dr. Álvaro Morales Ramírez, director del Cimar, señaló que el desarrollo tecnológico y el conocimiento de la genética y de la biología molecular ofrecen información relevante para la toma de decisiones en el manejo y conservación de poblaciones acuáticas.
Destacó la aplicación en campos como la biogeografía, la genética de la conservación, la ecología marina microbiana, la genética pesquera y la genética forense.
La Vicerrectora de Investigación, Dra. Alice Pérez y el director del Cimar, Dr. Álvaro Morales, cortaron la cinta de inauguración del nuevo Laboratorio de Biología Molecular y Genética de Organismos Acuáticos (foto Anel Kenjekeeva).
En esta última área de investigación es de suma importancia el análisis de ADN para resolver problemas asociados al tráfico de recursos marinos, tales como el aleteo de tiburones, ya que mediante técnicas moleculares es posible comparar organismos o partes de su cuerpo.
Las biólogas Cindy Fernández García y Yolanda Camacho García, investigadoras del Cimar, fueron las encargadas de echar a andar el proyecto. Ambas tienen experiencia en técnicas moleculares, que aplicaron en sus estudios de doctorado en universidades de Estados Unidos y Bélgica.
Para la Dra. Fernández el laboratorio es una herramienta muy útil y necesaria para acompañar los proyectos que ya han estado desarrollando en la UCR. “Nos aligera mucho la carga y sobre todo nos permite hacer algunos análisis que toman mucho más tiempo si se hacen a pie”, comentó.
La especialista explicó que con los nuevos equipos se podrá hacer investigación de la misma manera como se realiza en los países más desarrollados y con resultados igualmente de “primer mundo”.
La Dra. Yolanda Camacho, investigadora del Cimar, expresó que el nuevo laboratorio responde a la tendencia mundial de clasificar genéticamente la diversidad acuática, en un mundo donde las especies están siendo amenazadas y desaparecen a un ritmo acelerado (foto Anel Kenjekeeva).
Actualmente, el Cimar tiene ocho proyectos inscritos en la Vicerrectoría de Investigación, sobre macroalgas, moluscos, insectos acuáticos, crustáceos y microalgas. La siguiente meta será ampliar estos grupos taxonómicos.
La Dra. Camacho expresó que un grupo de investigadores sintieron la necesidad de contar con un laboratorio molecular enfocado en el estudio de organismos acuáticos, para tener acceso a la información genética de las especies y poder responder a preguntas de historia natural, evolución, ecología, biogeografía y sistemática.
“Esta necesidad responde también a la tendencia mundial de clasificar genéticamente la diversidad acuática, en un mundo donde las especies están siendo amenazadas continuamente y están desapareciendo a un ritmo acelerado”, indicó.
Por su parte, la Vicerrectora de Investigación, Dra. Alice Pérez Sánchez, destacó que luego de 35 años de trabajo del Cimar, el laboratorio marca una nueva etapa en sus investigaciones marinas.
Pérez justificó la inversión realizada por la UCR en la adquisición de los equipos, que vendrán a apoyar nuevas ideas, nuevas generaciones de investigadores y a ayudar a entender la diversidad, la conservación y “a entendernos como país”.
La UCR investiga y promueve soluciones a los problemas ambientales, económicos y sociales asociados a los cuerpos de agua y cuencas en diversas zonas del país (foto Anel Kenjekeeva).
La Universidad de Costa Rica (UCR) trabaja mano a mano con la ciudadanía, instituciones y organizaciones para la protección de los cuerpos de agua de importancia en diversas zonas del país, mediante proyectos de investigación y acción social.
Por medio de las iniciativas que desarrollan distintas unidades académicas, centros e institutos de investigación donde se involucran docentes, investigadores y estudiantes, se han beneficiado muchas comunidades como Monteverde, Barranca, Batán, Abangares, Aguas Zarcas, Cañas, Bagaces y La Cruz.
En Guanacaste, ingenieros ambientales, hidráulicos y estudiantes de Ingeniería Civil han realizado gran cantidad de estudios sobre los componentes y caudal del río Abangares en los últimos 14 años. Todos los resultados se han entregado a la comunidad por medio de reuniones con las autoridades municipales y con los vecinos.
Los estudios contemplan información sobre la capacidad de los acueductos, las alternativas para que los vecinos de la zona baja: Peñas Blancas, Colorado, San Buena puedan tener agua todo el año, la condición de salinidad de los pozos, la capacidad de los caudales en época seca, la sedimentación que provoca la actividad minera hacia el afluente Boston, entre otras.
En Monteverde, investigadores del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) han estado ofreciendo capacitación y han hecho visitas mensuales a esa comunidad para realizar análisis de potabilidad del agua del acueducto y dar recomendaciones para lograr un mejor manejo hídrico.
En Puntarenas, la UCR facilita y brinda el acompañamiento técnico y académico para la toma de decisiones de las instituciones involucradas en un plan de manejo integral de la cuenca del río Barranca. Con este fin, el 29 de mayo pasado se creó una red en la Sede del Pacíficode la Universidad de Costa Rica (UCR).
Cerca de 65.000 habitantes de cinco cantones del Pacífico Central se beneficiarán con esta iniciativa que impulsa la UCR junto con instituciones públicas y organizaciones comunales ante los crecientes problemas ambientales, económicos y sociales en esta cuenca.
Investigadores del Laboratorio de Aguas del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA) en conjunto con el AyA trabajan en la identificación de las fuentes de origen del arsénico en las zonas de Aguas Zarcas, Cañas, Bagaces, La Cruz y Batán, lo cual afecta a unas 80.000 personas.
En este caso, con la información generada por este proyecto el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados ha trabajado en diversas estrategias para eliminar o disminuir el contenido de esta sustancia tóxica en el agua de consumo humano.
Al respecto, Víctor Arias Mora, coordinador del Laboratorio de Aguas del CICA, señaló que la información que genera la UCR permite a diversas instituciones tomar decisiones en cuanto a la gestión del recurso hídrico. La UCR invierte en la capacitación de su personal, el desarrollo de nuevas técnicas para determinar la calidad del agua y en equipo con tecnología de punta, lo cual garantiza que los datos que aquí se generan sean de muy alta calidad.
El Laboratorio de Calidad de Aguas del CICA desarrolla proyectos de caracterización de cuerpos de agua superficial y subterránea con SENARA en su sede de San José y de riego en su sede de Cañas. También desarrolla este tipo de proyectos con el Ministerio de Ambiente y Energía y la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.
La UCR capacita a agricultores en buenas prácticas para la aplicación de plaguicidas y la posterior limpieza de sus equipos y desecho de residuos (foto Archivo ODI).
Investigadores de diferentes centros e institutos de la UCR aportan conocimientos y nuevas alternativas para reducir el uso de pesticidas y plaguicidas en el sector agrícola, los cuales afectan la salud humana y el ambiente.
En Costa Rica el uso de estos productos químicos para el control de plagas en los cultivos está bastante extendido. Son utilizados, tanto por los grandes productores de frutas para exportación como la piña y el banano, como entre los pequeños productores de hortalizas y tubérculos como la papa, zanahoria y cebolla, entre muchos otros.
En el Laboratorio de Análisis de Residuos de Plaguicidas del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA) se estudia y determinan los residuos de más de 150 plaguicidas de distintas familias presentes en el agua, frutas, vegetales, granos, suelos y sedimentos, gracias a que cuentan con equipo de alta tecnología, capaz de detectar concentraciones muy bajas de estos productos.
En el país los plaguicidas son un mal necesario, asegura el químico Mario Masís Mora, coordinador del Laboratorio de Análisis de Residuos de Plaguicidas. En su opinión, el mayor problema es que persisten prácticas inadecuadas en su aplicación y en el desecho de residuos que generan contaminación ambiental al acumularse en los suelos y en los ríos.
Con el propósito de aportar una alternativa para degradar los sobrantes de plaguicidas, los investigadores del Laboratorio de Biorremediación del CICA trabajan en el establecimiento de un método completamente natural que consiste en la neutralización de aguas contaminadas con altas cargas de plaguicidas, con el fin de evitar la contaminación de espacios acuíferos, y por lo tanto, de animales y personas. Este método conocido como biobeds utiliza una mezcla rica en microorganismos que permiten descomponer los materiales tóxicos utilizados como plaguicidas.
En todos los proyectos que desarrolla el Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA) se incluyen capacitaciones orientadas a la promoción de buenas prácticas agrícolas y reducción de la contaminación, en las que participan agricultores, comunidades y organizaciones de la sociedad civil y del sector privado.
En la UCR otros centros de investigación y unidades también trabajan en el tema de los plaguicidas, aportando alternativas desde diferentes áreas del conocimiento.
En el Laboratorio de Microbiología Agrícola del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) formularon productos de base natural para el control de plagas como una alternativa a los agroquímicos. Este Laboratorio desarrolla biofertilizantes, además de una amplia gama de microorganismos que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo. Además, han establecido alianzas con el sector empresarial para distribuir estos productos entre los agricultores de todo el país.
En conjunto, el CICA y el Centro de Investigaciones Agronómicas desarrollaron un proyecto para contribuir al manejo y uso adecuado de los insecticidas nematicidas en la agricultura en colaboración con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y Corbana. El proyecto busca entender las implicaciones que conlleva la pérdida de eficacia de los insecticidas nematicidas, que los vuelve incapaces de controlar las plagas de nemátodos, lo cual genera importantes pérdidas en las cosechas y empuja a los productores a aplicar mayores dosis provocando una mayor contaminación del ambiente.
En el proyecto se determinó el tipo y tamaño de las poblaciones de nemátodos presentes en fincas productoras de papa en Cartago y de banano en Limón, se analizaron los residuos de plaguicidas en los suelos y se capacitó a agricultores y personal del MAG sobre el uso y manejo adecuado de estos productos para el control de plagas.
Por otra parte, desde el Laboratorio de Ensayos Biológicos (LEBI) se promueve una red de investigación sobre la toxicidad acumulativa de plaguicidas insecticidas y otros agroquímicos que afectan la salud humana y animal. Esta iniciativa responde a la preocupación por el aumento en el número de casos de enfermedad renal crónica en el país, que podrían estar relacionados con la acumulación de plaguicidas.
Hacerle honor a las personas que entregan su vida al cultivo de la tierra, a mujeres, hombres, niños y niñas, labriegos sencillos recita el himno nacional, es reconocer nuestra falta de agricultura, el casi exterminio del pequeño productor bajo la dictadura de la agroindustria que acapara nuestras tierras y beneficia a unos cuantos y ni siquiera sus frutos son para el consumo nacional, atentando contra nuestra seguridad alimentaria.
Los datos son contundentes el 60% de la producción nacional de nuestro país es para la exportación de banano, piña, café, aceite de palma, plantas, follajes, flores, yuca y melón (FAO, 2012). Todos producidos como monocultivos que contribuye a que seamos el primer lugar mundial en importador de plaguicidas o venenos (FAO, 2010). Lejos de nuestros competidores en América tropical como Colombia, Ecuador, Honduras o Brasil.
Es mucho veneno
Sí, es la mejor palabra que puede describir a los plaguicidas y otras sustancias de origen sintético utilizados en la agroindustria. Ampliamente asociados a múltiples problemas a la salud, como: cáncer, deformaciones en fetos, problemas de aprendizaje, alergias, intoxicaciones agudas y por tanto la muerte. Responsables también de contaminación de cuencas, hoy hasta son responsables de muerte en el mar.
Según estadísticas de la FAO en 2010 Costa Rica consumió: 24,56 Kilogramos de ingrediente activo (el compuesto químico que ejerce la acción plaguicida) por hectárea al año (i.a/ha/año), le sigue Colombia con 14, 50 y China con 17,81. Mientras, en fertilizantes según los datos del Banco Mundial estamos en los primeros lugares del mundo de mayor de consumo de fertilizantes superando 5 veces el promedio mundial, Costa Rica tiene un promedio de consumo de 705 kg mientras el rango mundial ronda los 141 kg por hectárea de tierra cultivable, lo cual nos coloca por encima de cientos de países y regiones.
Eso demuestra que estamos forzando a la agricultura de nuestro país a llegar a un umbral de producción – contaminación, a ganar más dinero con un creciente daño ambiental que se vive a corto, mediano y largo plazo.
Los estudios sistemáticos del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET) y estadísticas globales demuestran que el uso y abuso de venenos agrícolas ha aumentado significativamente en Costa Rica, sin haber aumentado las áreas agrícolas en el país. El agotamiento de la frontera agrícola explica el abuso de venenos. La cantidad de agrotóxicos importados por Costa Rica ha aumentado 3,14 veces desde 1977. Sólo en plaguicidas importó 184.817 toneladas de ingrediente activo entre 1977 al 2006.
Además, la importación de insecticidas, fungicidas y demás venenos está dentro de los principales 15 productos importados y generó en 2011 unos egresos al país por 136.6 Millones de US$ (PROCOMER, 2011), todo ello a costa de un gran despojo y una creciente concentración de tierras en pocas compañías.
Nos quedamos sin tierra
Veamos un ejemplo: el 60% de la producción de palma aceitera está en manos de transnacionales y grandes cooperativas. Con una agresiva pero silenciosa expansión pasó de 57,000 hectáreas en 2010 a 67,562 en 2013 a un estimado de 71,500 has para el cierre del 2014. En Banano el 52% de la producción está en mano de transnacionales (Chiquita, Dole, BANDECO), lo demás lo siembran productores independientes que le venden a las transnacionales que exportan y comercializan.
En crisis nuestra seguridad alimentaria
Mientras entregamos nuestras mejores tierras a transnacionales para la exportación de postres estamos importando los principales productos de consumo cotidiano: los frijoles comunes, el arroz con cáscara, el maíz amarillo, el frijol de soya y el trigo.
Un cálculo del 2008 aseguró que necesitaríamos unas 283 mil hectáreas adicionales de maíz blanco (16000) y amarillo (150000), fríjol (41000) y arroz (76000) si se quiere abastecer la demanda nacional, pero cómo asegurarnos nuestros granos básicos si toda nuestra tierra está concentrada en agro negocios de exportación (Baltodano p EN, 2008).
En 2008 se declaró la crisis de los alimentos a nivel mundial, y hasta el gobierno neoliberal en Costa Rica, responsable histórico de esta ruina, reconoció la importancia de recuperar nuestra soberanía alimentaria no sólo por el aumento de los precios sino por el desabastecimiento de los alimentos en el mundo.
Esta crisis debió servir para tomar conciencia de la urgencia de superar la era de los agrotóxicos y la mega agroindustria, y apuntar seriamente a recuperar nuestra soberanía alimentaria y gestión justa y sostenible de las tierras cultivables.
No hace falta alimento ni producción. Hace falta justicia y equidad en el campo. Hay muchas formas de controlar plagas sin necesidad de usar venenos químicos. Son cada vez más las familias que están mejorando sus ingresos, su salud y el ambiente con la agricultura orgánica que en pocos años crece rápidamente para convertirse en una opción más justa y popular.
Las playas analizadas fueron Caldera, Puntarenas centro y Punta Morales, en ellas se recolectaron residuos sólidos (foto cortesía Observatorio del Desarrollo).
En tres playas de Puntarenas
UCR propone plan integral para el manejo de desechos
Héctor Ferlini-Salazar,
Periodista Sede del Pacífico
Una investigación realizada en tres playas de Puntarenas, detectó importantes barreras culturales y administrativas para asegurar un manejo adecuado de la gran cantidad de desechos, que se acumulan en las playas de esta zona del Pacífico Central.
Con el esfuerzo conjunto del Observatorio del Desarrollo, el programa de Trabajo Comunal Universitario, el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología de la UCR (CIMAR) y la Sede del Pacífico, se logró establecer no solo importantes carencias y fallas, sino además diseñar un plan integral para atender esta situación.
Gracias a esta labor investigativa, la Universidad de Costa Rica entrega a la sociedad costarricense y a la región del Pacífico, una propuesta con ejes de acción para el diagnóstico, la educación ambiental, la divulgación, la capacitación y formación del empresariado local, el desarrollo de micro empresas basadas en el aprovechamiento de los desechos, y el diseño de políticas públicas en el campo de los desechos y su correcta ejecución.
Las iniciativas sugeridas buscan articular los esfuerzos comunitarios, de la empresa privada, el gobierno local, y de otras instituciones implicadas.
Este estudio mostró la urgencia de una efectiva estrategia de comunicación nacional para fomentar el concepto de educación ambiental en los hogares.
Con Caldera, Puntarenas y Punta Morales como centros operativos del estudio, el plan integra acciones tales como una propuesta de reforestación con especies nativas en zonas costeras, el embellecimiento de los destinos turísticos y la generación de nueva obra pública, la concienciación infantil en torno al tema, la elaboración de una línea base en monitoreo de cuerpos de agua, el desarrollo de un centro de acopio de residuos costeros, el diseño de una estrategia de encadenamiento productivo para el sector de ventas formales e informales en la zona de Caldera y Puntarenas.
Este último elemento se visualiza como parte de un plan para el fortalecimiento de la micro y pequeña empresa puntarenense, que incluya temas como manipulación de alimentos, contabilidad básica, administración de negocios, mercadeo, inglés, turismo, atención al cliente, y reciclaje.
Durante la realización del estudio del Observatorio del Desarrollo, el CIMAR y la Vicerrectoría de Acción Social se recolectaron mil toneladas de residuos entre ellos: aluminio, hojalata, plástico, cartón y vidrio (foto cortesía Observatorio del Desarrollo).
Asimismo, se propone un plan de desarrollo turístico para la zona, que integre la percepción de turistas, las condiciones de playa, los ciclos de visitación, las facilidades para la deposición del residuo, la articulación con la comunidad y sus organizaciones, el trabajo con el sector de ventas ambulantes y formales, y la gestión municipal.
Como elemento innovador, se sugiere desarrollar una aplicación para dispositivos móviles basada en un juego de Trivias sobre la temática de Gestión Integrada de Zonas Costeras. Este recurso se orientaría a tres estratos estudiantiles: primaria, secundaria y superior.
Además de aportar en el monitoreo, las y los estudiantes desarrollarían experimentos y tareas a ser evaluadas creando una cultura ambiental en los hogares.
Con la conducción del magister Agustín Gómez Meléndez, docente de la Escuela de Estadística e investigador del Observatorio del Desarrollo (OdD) el proyecto “Turismo y desechos en playa Puntarenas. Una Metodología para su aproximación” tiene como objetivo: “medir la generación de desechos sólidos originados a partir de la visitación de turistas en destinos de playa, por medio de un abordaje participativo que permita la validación y difusión de resultados con actores públicos y privados vinculados con la actividad turística y la gestión de desechos, en la zona de Puntarenas y Caldera”.
La metodología, con un enfoque interdisciplinario, incorporó la participación de Victoria Hernández Mora y Leonardo Chacón, del Observatorio del Desarrollo; Álvaro Morales Ramírez, del CIMAR; y de Carlos Pérez Reyes, de la Sede del Pacífico.
En relación con la población turística, el estudio mostró la procedencia; nacionalidad; ingresos; hábitos relacionados con: higiene, alimentación, consumo, y manejo de desechos en el hogar. Además la situación laboral. También se consideró factores demográficos como género, edad y escolaridad.
La investigación incluyó entrevistas a cien vendedores y vendedoras ambulantes en las tres playas analizadas (foto cortesía Observatorio del Desarrollo).
Se estudió de manera particular el comportamiento de vendedoras y vendedores ambulantes en torno a los productos que ofrecen y sus costos, procedencia de la persona, conocimiento del oficio, conciencia y actitud en relación con las prácticas ambientales: rechazar, reutilizar, recuperar, reciclar.
De acuerdo con los datos recabados, el mayor porcentaje de residuos corresponde a plástico, con un 42% de los 462 kilos de desechos hallados. Asimismo, se estudió las empresas vinculadas a los productos que generan más desechos acumulados.
Otros resultados para la comunidad
Gracias a la articulación del grupo investigador, al apoyo logístico de la sección de Transportes, la estrecha coordinación con la Dirección de la Sede del Pacífico, y la colaboración del TCU-624, este proyecto realizó más de 20 giras de campo, logró entrevistar a más de 800 turistas durante el año 2014 y principios del 2015,realizó un conteo de más de 15 mil turistas, hizo una correcta separación y estimación de desechos para un total de 462.8 Kilos de material reciclable, y entrevistó a más de 30 funcionarios municipales encargados del proceso de recolección de basura en las zonas de playa de Puntarenas y Caldera.
Además, se sostuvieron reuniones en las municipalidades de Puntarenas y Esparza, así como con la Asociación de Desarrollo de Mata de Limón, su Acueducto Rural, el Grupo de Mujeres del programa Manos a la Obra, entre otras fuentes que brindaron insumos para la definición de líneas de acción y estrategias de coordinación.
Como parte del proceso de formación del TCU, el grupo de estudiantes participó en la elaboración de las líneas estratégicas de intervención para las zonas de estudio, coordinaron reuniones con actores, además de generar una conciencia sobre la importancia de la preservación de recursos y la importancia de programas y estrategias de intervención en zonas altamente turísticas.
Productos como resultado de la investigación
800 entrevistas a turistas
Conteo de Turistas: 15 000
Entrevistas a 20 funcionarios(as) municipales
25 entrevistas proyecto Manos a la Obra
100 entrevistas a vendedores ambulantes
10 entrevistas a vendedores formales 10
Pesaje de basura (aluminio, hojalata, plástico, cartón y vidrio): 1.000 toneladas
El largometraje documental «Ostional: El refugio de una comunidad», aborda temas de interés nacional, como lo son: el manejo sostenible en la comercialización del huevo de tortuga que realiza esta comunidad, modelo a nivel mundial; la conservación de la tortuga lora; y la Ley TECOCOS y los posibles desalojos a los que están expuestas las aproximadamente 359 mil personas que viven en las zonas costeras del país, incluyendo la comunidad de Ostional.
Para ver el video ingrese en el siguiente vínculo:
Embalse El Porvenir, uno de los humedales de la microcuenca alta de la quebrada Estero (foto Cindy Rodríguez).
Actualmente es un pantano
Si se reactiva como área de recreación podría disminuir las inundaciones en el centro de San Ramón
Grettel Rojas Vásquez,
Periodista, Sede de Occidente
Con el objetivo crear las condiciones adecuadas para recuperar el Laguito, un antiguo lugar de recreo ubicado muy cerca del campus de la Universidad de Costa Rica (UCR) en San Ramón, la Sede de Occidente creó el programa de investigaciones Recuperación y sostenibilidad de la microcuenca alta de la quebrada Estero.
El Laguito es un humedal que forma parte de las áreas protegidas de la UCR. En los últimos años perdió el espejo de agua y se convirtió en una zona pantanosa, con efectos nocivos tanto para el ecosistema como para la seguridad de la ciudad de San Ramón ante posibles inundaciones.
El Dr. Henry Vargas Benavides, coordinador de Investigación, señaló que la Sede de Occidente está muy interesada en recuperar este lugar que fue donado por el Instituto de Tierras y Colonización (ITCO) en 1970. Señaló que durante muchos años estuvo activo como un centro de recreación, pero que a partir de los años noventas empezó a deteriorarse.
Destacó que la importancia de crear un programa radica en un beneficio no solo al medio ambiente sino a la comunidad, “por el problema que ha tenido el cantón de San Ramón con diferentes inundaciones que han habido como la del año 1978, en la que el centro de San Ramón colapsó”.
Vargas indicó que además de estas acciones la Sede de Occidente coordina reuniones con funcionarios de la Municipalidad del cantón, la Comisión Nacional de Emergencias, el Ministerio de Ambiente y Energía y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación para unir esfuerzos y lograr recuperar este humedal.
Trabajo con las comunidades
Este es el Laguito, actualmente el espacio donde debería estar el espejo de agua está cubierto de vegetación típica de zonas pantanosas (foto Grettel Rojas Vásquez).
Según la directora del programa, M.Sc. Cindy Rodríguez Arias, “el programa se creó con el objetivo primordial de restaurar el Laguito, pero esto no se puede hacer aislado de todo lo que pasa en sus alrededores.
La idea, según Rodríguez, es recuperar el ecosistema acuático y el espacio para actividades académicas, y devolverle al Laguito la capacidad de embalse para evitar inundaciones en la ciudad de San Ramón.
Con este programa la Sede está impulsando una serie de acciones, pero depende de la colaboración de las personas que viven en los alrededores así como de la Municipalidad y la Comisión de Emergencias.
Rodríguez mencionó que el éxito de la iniciativa “depende de que la gente tome conciencia de que hay que disminuir la contaminación de la quebrada, ya que estas aguas van directamente al Laguito. La idea es que los vecinos busquen opciones para evitar esa contaminación”.
Además, indicó que el papel de la Municipalidad y de la Comisión Nacional de Emergencias es primordial ya que “necesitamos recursos para dragar el lago, hay que sacar una buena cantidad de sedimento que se ha acumulado para darle capacidad de embalse. En este momento tenemos un pantano y cuando llueve muy fuerte el agua pasa directo a la ciudad de San Ramón, lo que puede provocar inundaciones” aseguró.
Proyectos vigentes
Fotografía antigua del Laguito de San Ramón, en este espacio la comunidad organizaba actividades recreativas (foto cortesía Cindy Rodríguez).
En la actualidad se están desarrollando tres proyectos de investigación y un proyecto de Trabajo Comunal Universitario (TCU) para lograr este objetivo.
Uno sobre Gestión del Laguito que pretende rehabilitar el ecosistema terrestre y acuático y la infraestructura del sector para llevar a cabo labores de investigación, acción social y docencia.
Otro de los proyectos pretende crear biojardineras que permitan hacer educación ambiental y a la vez dar soluciones reales para mejorar la calidad de las aguas que se descargan en el Laguito.
También se está desarrollando el proyecto Esculturas Vivas con el que se va a desarrollar una propuesta de gestión paisajística para la elaboración de un jardín botánico-escultórico sostenible.
Además, se creó el TCU Rescate de la microcuenca alta de la quebrada Estero, que pretende vincular la parte social con la de investigación. Según el encargado de este proyecto, Lic. Edwin Barrantes, la idea es trabajar con las comunidades en educación ambiental, capacitación manejo de desechos sólidos y líquidos, capacitación en cuanto a buenas prácticas ambientales que se puedan aplicar al hogar y que se traduzca en mejoras en la calidad del cuerpo de agua de la quebrada.
También, según Barrantes, se pretende trabajar la parte de producción con prácticas agrosilvopastoriles para cambiar el sistema de producción aplicado por los vecinos de la zona, lo que puede mejorar de forma sustancial el área de la quebrada, y así evitar el arrastre de los agroquímicos hacia el cuerpo de agua.
La idea es que el TCU pueda trabajar en conjunto con las comunidades que están ubicadas en el área de influencia del Laguito como Los Olivos, San Pedro, Orlich, Los Tucanes y el Porvenir.