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UCR: Sedes regionales y fincas apuestan por la excelencia en gestión ambiental

El Recinto de Grecia de la Sede de Occidente es una de las tres primeras unidades en contar con un Programa de Gestión Ambiental Institucional (PGAI), junto con la Sede Rodrigo Facio y el Instituto Clodomiro Picado. El funcionario Rodrigo Rodríguez R. recibió el Galardón Ambiental en representación del recinto. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Galardón Ambiental, sexta edición

Nueve unidades de la UCR lograron desarrollar e implementar Programas de Gestión Ambiental Institucional (PGAI) y un total de 37 recibieron el Galardón Ambiental 2022.

En la sexta edición del Galardón Ambiental UCR las sedes y recintos regionales demostraron una vez más su compromiso con la excelencia en materia de gestión ambiental, por lo que recibieron el reconocimiento en la categoría de Programas de Gestión Ambiental Institucional (PGAI).

Los galardonados en esta categoría, la más reciente y exigente del programa Galardón Ambiental, fueron: el Recinto de Grecia de la Sede de Occidente, los Recintos de Turrialba y de Guápiles de la Sede del Atlántico, la Sede del Caribe, la Sede del Pacífico y la Sede del sur.

En esta categoría también destacaron las fincas universitarias: Estación Experimental Alfredo Volio Mata, conocida como “Ganado Lechero”, la Finca de Producción Animal de la Escuela de Zootecnia y el Instituto Clodomiro Picado, pionero en la implementación de indicadores ambientales en la UCR.

Estas unidades ubicadas en diversos puntos del país están marcando la pauta para toda la institución, la cual, en los próximos años, se propone implementar Programas de Gestión Ambiental Institucional (PGAI) en todos los espacios universitarios.

¿Qué es el Galardón Ambiental?

Es una iniciativa desarrollada por la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) de la Vicerrectoría de Administración desde el año 2015, cuya participación es de carácter voluntario. Su objetivo es “fortalecer una cultura ambiental que ayude a mejorar la calidad de vida de la comunidad universitaria y medir el grado de cumplimiento de la gestión ambiental”. A través de esta iniciativa se insta a las unidades a implementar medidas para prevenir, eliminar, reducir y mitigar los impactos ambientales asociados a sus actividades diarias y generar un cambio en la cultura ambiental de la institución.

En ruta hacia los PGAI

La incursión de las sedes y recintos en la elaboración del Programa de Gestión Ambiental Institucional (PGAI) es fundamental para lograr la meta de la implementación total del PGAI en la Universidad de Costa Rica para el año 2025.

De esta forma, la Universidad de Costa Rica avanza en el cumplimento del Decreto Nº 36499-S-MINAET: “Reglamento para la Elaboración de Programas de Gestión Ambiental Institucional (PGAI) en el Sector Público de Costa Rica”, que busca que todas las instituciones del sector implementen el PGAI.

En el caso de la UCR, por ser una institución conformada por diversas sedes, recintos, fincas y otros espacios, debe desarrollar un PGAI para cada uno de ellos.

Los Programas de Gestión Ambiental Institucional (PGAI) incluyen temas de compras sustentables, gestión integral de residuos, consumo racional de agua y energía entre otros aspectos fundamentales de la gestión ambiental, los cuales son coincidentes con las áreas temáticas del galardón.

En esta edición, por ejemplo, se destacaron los avances de las unidades en la medición y uso racional del agua y la electricidad, la reducción de emisiones atmosféricas y la gestión de residuos sólidos.

Los representantes de las Sedes del Caribe, Atlántico, Sur y Pacífico recibieron la estatuilla y certificado de la sexta edición del Galardon Ambiental entregadas por las autoridades universitarias en la ceremonia de premiación que se efectuó el 7 de diciembre en el auditorio de la Ciudad de la Investigación.

Regresar tras la pandemia

Durante la pandemia del COVID-19 (2020-2021), el programa Galardón Ambiental se adaptó y motivó el traslado de las buenas prácticas ambientales de los espacios de trabajo a los hogares, lo que representó la apertura de una nueva categoría llamada “Hogares sostenibles”. Como resultado, 10 hogares fueron galardonados en esta edición.

La Ing. Kathia Elizondo Orozco, coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) reconoció que este año y el anterior se redujo la cantidad de unidades participantes. A su vez, destacó el esfuerzo de las unidades que lograron mantener las buenas prácticas ambientales, a pesar de las adversidades que planteó la pandemia y el regreso a la presencialidad.

En el 2015 el Galardón Ambiental se inició con la participación de 14 unidades, luego pasó a 32 en el 2016, a 50 en el período 2017-2018, 60 en el 2018-2019, 63 en el 2019-2020, 44 en el 202-2021 y 37 en 2021-2022.

A nivel nacional, el Informe Estado de la Nación 2022, demostró que tras la pandemia se dio un retorno a patrones poco sostenibles, “el país desaprovechó la oportunidad de consolidar cambios en áreas esenciales para la sostenibilidad ambiental y el desarrollo humano”.

Ante este panorama, el Dr. German Vidaurre, director del Consejo Universitario, señaló la necesidad de redoblar esfuerzos individuales y colectivos, mantenerlos en el tiempo y diseminarlos en otros espacios para ser realmente agentes de cambio en favor de la sostenibilidad ambiental.

Al respecto, Rodrigo Rodríguez R. del Recinto de Grecia relató las dificultades que trajo la pandemia y las estrategias que desde este recinto y otras sedes universitarias han implementado para recobrar el impulso y seguir adelante con la implementación del PGAI. Escuche su experiencia en la siguiente entrevista:

Cultura ambiental en la UCR

En esta edición también se otorgó el galardón, por su compromiso con la implementación de acciones y sistematización de indicadores básicos de gestión ambiental, al Centro de Evaluación Académica, la Escuela de Administración Pública, la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, la Sede Interunivesitaria de Alajuela y la Vicerrectoría de Investigación.

En la incipiente categoría estudiantil, cuatro asociaciones estudiantiles (Ciencia Políticas, Química, Adminsitración Pública y Salud Ambiental) lograron organizarse y demostrar que las buenas prácticas ambientales también son parte del quehacer de los y las estudiantes, obteniendo así su primer galardón.

El Dr. Roberto Guillén, Vicerrector de Administración motivó a los participantes a continuar por el camino de la excelencia en materia de gestión ambiental “la Universidad se ocupa de generar excelencia en todos los ámbitos de su quehacer no solo formando profesionales, sino que también en la administración y la gestión, la excelencia debe estar presente para cumplir con los objetivos académicos, de investigación y de gestión”, señaló.

Jorge Salmerón Ramírez, docente y gestor ambiental de la Sede del Atlántico recibió el galardón en representación de la sede. Esta sede, que desde inicios del 2000 viene implementando buenas prácticas ambientales ha estado presente en todas las ediciones del Galardón y ha logrado desarrollar el PGAI en sus tres recintos: del Turrialba y Guápiles.

Para los próximos años, el jerarca aboga por que la cultura ambiental se convierta en parte sustancial de la cultura organizacional de la Universidad de Costa Rica. “Más allá de que el tema de ambiente sea una agenda paralela al trabajo cotidiano, debe estar incorporada a nuestro quehacer, a nuestra cultura y a nuestros hábitos” recalcó.

El acto de premiación se llevó a cabo el 7 de diciembre el Auditorio de la Ciudad de la Investigación, contiguo al CIMAR, con la participación de autoridades universitarias y representantes de cada una de las unidades participantes.

Categorías de Galardón Ambiental

  • General: 9
  • Indicadores: 5
  • Programas de Gestión Ambiental Institucional (PGAI): 9
  • Hogares sostenibles: 10
  • Participación estudiantil: 4

Descargue la lista de galardonados por categoría AQUI.

 

Katzy O`neal Coto
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

COP15: gobierno tico pone en riesgo a los pueblos indígenas en la CBD, al tiempo que organizaciones internacionales recuerdan a Sergio Rojas y Jerhy Rivera

-La propuesta conocida como 30×30 es catalogada por cientos de organizaciones a nivel global como una grave amenaza para los pueblos indígenas y comunidades locales.

Coecoceiba Amigos de la Tierra Costa Rica y la Red de Coordinación en Biodiversidad. 11 de diciembre de 2022.

Montreal, Canadá. 10-12-2022. Esta semana dio inicio la #COP15 del Convenio de Diversidad Biológica (CBD) la cual se celebrará del 7 al 19 de diciembre en Montreal Canadá. En esta cumbre organizaciones internacionales referentes han desarrollado una acción en favor de la justicia para defensores ambientales y pueblos indígenas. Mediante fotografías de activistas y defensores asesinados se recogieron las demandas de justicia para los indígenas costarricenses Sergio Rojas y Jerhy Rivera, asesinados en 2019 y 2020 respectivamente. Ambos crímenes siguen en impunidad pese a que se desarrollaron en medio de la lucha por la recuperación legítima de la tierra de los pueblos indígenas costarricenses.

Otra de las noticias sobre la COP15 resalta la cooptación empresarial en las negociaciones del Marco Global de Biodiversidad, es así como avanzan unos esquemas de negocio disfrazados de soluciones a la crisis de la biodiversidad. Dentro de las negociaciones de la CBD se hablan de políticas globales que ponen aún más en riesgo a los pueblos indígenas. Que dicho sea de paso viven en zonas de alta biodiversidad y hay evidencia la salud de los ecosistemas es gracias a la interacción de estas poblaciones que logran conservar de manera efectiva la biodiversidad.

Preocupa la “Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y las Personas” copresidida por el Gobierno de Costa Rica y el de Francia para impulsar la supuesta conservación del 30% del área de las tierras y océanos para el 2030. La propuesta conocida como 30×30 es catalogada por cientos de organizaciones a nivel global como una grave amenaza para los pueblos indígenas y comunidades locales, debido a que esa supuesta conservación de la biodiversidad sin las comunidades que han habitado y cuidado verdaderamente estas áreas. Las cuales podrían ser desalojadas, perseguidas o ver aún más mancillados sus derechos.

Isaac Rojas, Coordinador del programa de Bosques y Biodiversidad de Amigos de la Tierra Internacional de Coecoceiba Costa Rica añade: “Poner a las empresas en su lugar permitiría que las soluciones a la pérdida de biodiversidad lideradas por los pueblos volvieran a tomar impulso.

Los Pueblos Indígenas y comunidades locales protegen el 80% de la biodiversidad que existe, a menudo defendiéndola con sus vidas. Preservar la biodiversidad va de la mano de tomarse en serio a los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales y sus derechos humanos y de tenencia de la tierra”.

En la COP27, la industria hidroeléctrica vuelve a arremeter contra los ríos y pueblos del mundo

Alberto Gutiérrez Arguedas
Geógrafo, docente e investigador UCR
Coalición Ríos por el Clima/Rivers for Climate Coalition

Entre el 7 y el 16 de noviembre de 2022, en la ciudad egipcia Sharm el-Sheij, se llevó a cabo la 27° Conferencia de las Partes (COP) de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Como es costumbre desde hace 27 años, durante este evento se reúnen los principales agentes de la gobernanza ambiental mundial (gobiernos nacionales, organismos internacionales, think tanks, asociaciones de negocios, así como algunas organizaciones de sociedad civil) para discutir y definir políticas supuestamente direccionadas a revertir la crisis climática global.

Es digno de reconocer todos aquellos esfuerzos científicos y políticos que se preocupan por entender y atender la crisis climática, más aún en tiempos donde han proliferado en diversas partes del mundo tendencias políticas abiertamente negacionistas. Sin embargo, la triste realidad es que las COP muy poco han hecho para alcanzar el objetivo que dicen perseguir: se estima que la mitad del total de emisiones históricas globales de gases de efecto invernadero (GEI) se ha lanzado a la atmósfera en los últimos 25 años, es decir, desde que existe este aparato de gobernanza del clima, cuyos resultados podemos calificar como decepcionantes.

Las COP han sido cooptadas por el capitalismo verde, es decir, por un paradigma que busca hacer compatible la cuestión ambiental/climática con el pensamiento desarrollista y economicista de mercado. Dentro de este paradigma, uno de los ejes centrales es el impulso a las energías renovables, erróneamente llamadas energías “limpias”. Se habla de una supuesta “transición energética”, en la cual las renovables sustituirían a los combustibles fósiles (que representan el 80% del consumo energético global), de manera que haya una reducción en la emisión de GEI causantes de perturbaciones climáticas.

Efectivamente, en la última década se ha dado un crecimiento muy significativo de las energías renovables a nivel mundial: hidroeléctrica, eólica, solar, biomasa, entre otras. Lo que no se dice es que este crecimiento de las renovables no ha implicado una sustitución de la energía fósil: en el mismo período se verifica un aumento sistemático en la extracción y consumo de petróleo, así como en la emisión de GEI. La supuesta transición energética a las renovables no ha avanzado en un cambio sustancial del modelo energético ni de los modos de producción y consumo dominantes, y se mantiene prisionera de la ortodoxia del crecimiento económico ilimitado.

Bajo el capitalismo verde, se utilizan supuestas preocupaciones ecológicas como pretexto para abrir nuevos nichos de acumulación de capital, siendo el sector de las energías renovables uno de los más lucrativos. El caso de la hidroelectricidad, principal fuente de energía renovable en el mundo, es particularmente ilustrativo de estas tendencias. Luego de haber recibido numerosas críticas y cuestionamientos por sus graves impactos socioambientales, en la última década se verifica un nuevo boom hidroeléctrico global, esta vez, asociado a la gobernanza del cambio climático y el discurso de las energías “limpias”. Un estudio reciente estima que existen unas 60 mil grandes represas a nivel mundial y más de 3.700 planeadas o en construcción, en un planeta en el cual apenas una tercera parte de los ríos aún fluyen libres sin estas barreras.

En el contexto de la COP27 la industria hidroeléctrica se hace presente, golpeando la mesa y exigiendo a los políticos y otros líderes globales a “desbloquear las barreras para el desarrollo hidroeléctrico ahora”. De acuerdo con un comunicado oficial de la Agencia Internacional de Hidroelectricidad –IHA- publicado en vísperas del evento (https://www.hydropower.org/news/ihas-message-to-leaders-at-cop27), dicha agencia envió una delegación liderada por un miembro de su junta directiva (quien además fue director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente -PNUMA), a través de la cual buscan impulsar el desarrollo a gran escala de la hidroelectricidad y otras renovables, “necesarios para abordar el cambio climático y la seguridad energética”.

La participación de la IHA -en conjunto con la Organización de Hidrógeno Verde, el Consejo Mundial de Energía Eólica y el Consejo Mundial de Energía Solar- buscó ejercer presión para acelerar la planificación y las aprobaciones para el despliegue masivo de infraestructuras para energías renovables. Asimismo, proponen el lanzamiento de la Alianza Global de Energía Renovable, una articulación de actores político-empresariales de las diferentes ramas de este sector que “apoyará conjuntamente los esfuerzos para abordar el cambio climático con una voz más fuerte y alineada”. También abogan por mecanismos financieros que incentiven este tipo de proyectos. Según el comunicado, además de la COP27, dichas propuestas serán presentadas durante la Asamblea General de la ONU, en setiembre 2023.

El discurso de las energías “limpias” emanado desde el capitalismo verde no se preocupa por establecer límites o regulaciones a los insostenibles patrones de extracción y consumo energético actuales. En vez de ello, insiste en la necesidad de aumentar exponencialmente la capacidad para explotar energías renovables: según IHA es necesario duplicar la capacidad hidroeléctrica global para 2050 en aras de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Reclama la industria hidroeléctrica: “esto no se puede lograr mientras los proyectos tardan más de 5 años solo para ser aprobados”, presionando para que haya menores controles y mecanismos de fiscalización para este tipo de proyectos.

Mucha agua ya ha corrido por las turbinas hidroeléctricas en el mundo. Ampliamente conocidos y estudiados son los graves impactos socioambientales provocados por las represas: millones de personas desplazadas de manera forzosa, alteraciones irreversibles en los ciclos hidrológicos, pérdida de biodiversidad e, inclusive, emisiones masivas de GEI producto de la inundación de amplias extensiones de tierra y bosques. Por estas razones, desde hace varias décadas se ha conformado un vigoroso movimiento mundial contra represas, con participación de comunidades afectadas, organizaciones ecologistas y de derechos humanos, sector académico, entre otros. A la lista de impactos debemos sumar la persecución y asesinato de cientos de activistas en defensa de los ríos alrededor del mundo, en su mayoría impunes.

Desde la Coalición Ríos por el Clima/Rivers for Climate Coalition se hace un llamado a que los acuerdos climáticos globales dejen de apoyar a las represas. En el contexto de la COP27, ello se traduce en tres reivindicaciones concretas: (1) que se excluya las represas hidroeléctricas de los esquemas de compensación de carbono (artículo 6 del Acuerdo de París), (2) que se exija que los países tomen en cuenta las emisiones de GEI de las represas y embalses al calcular las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) establecidas en dicho acuerdo, y (3) que se excluya de las NDC todas las represas hidroeléctricas que violenten la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (https://actionnetwork.org/petitions/undam-the-united-nations-2).

Las represas han privatizado y acaparado las aguas de los ríos en pocas manos, en perjuicio de los pueblos del mundo que históricamente han convivido y han hecho uso de los ríos como bienes comunes. Contrario a las exigencias de la industria hidroeléctrica global, desde la ciudadanía crítica y activa clamamos por la protección de los ríos que aún fluyen libres sin estas barreras y –por qué no- por restaurar aquellos que han sido represados.

*Nota: Los datos citados en este artículo fueron extraídos de las siguientes fuentes:

-BP (2019). BP Statistical Review of World Energy. 2019, 68th edition. Londres: BP. 

-Grill, G., Lehner, B., Thieme, M. et al. (2019). Mapping the world´s free-flowing rivers. Nature, 569, 215-221.

-Hickel, J. y Kallis, G. (2019). Is Green Growth Possible? New Political Economy. DOI: 10.1080/13563467.2019.1598964.

-Saxe-Fernández, J. (2019). Capitalismo histórico y contemporáneo (1750-presente): formación social vinculada al colapso climático antropogénico en curso. En: Saxe-Fernández (Coord.). Sociología política del colapso climático antropogénico. Ciudad de México: UNAM, pp. 39-85.

Por un hipocampo colectivo de dignidad y amor

Por Mauricio Álvarez Mora, docente UCR-UNA y ecologista.

Hace 28 años, el 7 de diciembre, Óscar Fallas Baldí, Jaime Bustamante Montaño y María del Mar Cordero Fernández, murieron en su casa destruida por un incendio, del que nadie pudo escapar. Es extraño que no pudieran salir, María del Mar -guerrera defensora del golfo Dulce- luchó hasta el final y pereció tratando de abrir la puerta, sin llave y con los rasguños cercanos a la cerradura que evidencia que la puerta no abrió o alguien no lo permitió. Óscar y Jaime murieron en unas camas.

Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), no hubo resultado de las investigaciones que indicaran mano criminal; no obstante, tampoco se pudo hallar otra causa del incendio. Todo se enrareció y se justificó con la práctica del fumando y la bohemia.

Sin embargo, como ecologistas, veníamos de una importante campaña contra la transnacional Stone Conteiner, justamente tres días antes del incendio celebramos la victoria en conjunto con la gente de las comunidades del Golfo Dulce en Puerto Jiménez.  Una campaña que en menos de dos años logró articular a las comunidades con organizaciones nacionales y hasta redes globales como Greenpeace, otras europeas y de Estados Unidos, por la defensa del valioso ecosistema del pacífico sur de Costa Rica que alberga patrimonio natural y cultural para la humanidad como los es el Humedal Térraba-Sierpe y el Parque Nacional Corcovado , contra la intención de construir un muelle industrial para procesar y exportar astillas para hacer papel de las plantaciones de melina que invadió la zona. 

Durante la campaña persona ecologistas recibimos amenazas y actos de violencia, como  el hecho de aflojarle las tuercas a las llantas del vehículo de la AECO (Asociación Ecologista Costarricense) y se recibieron llamadas anónimas a la oficina después, de lo que consideramos, el asesinato de Oscar, Jaime y María del Mar, diciéndonos “la lista no ha terminado”, amenaza que cumplida meses después, cuando apareció muerto el compañero David Maradiaga. 

Tantos años después la memoria sigue vida, a veces se nubla, se evapora pero vuelve a condensarse para dar paso a momentos elegidos, que se amontonan desordenadamente y como una tonada sin rima se activan por reflejos,  se gatillan en un juego de estímulos inesperados: un aroma, un lugar, una frase o una gota de agua en la espalda desde donde puede emerger la memoria de lo sencillo, lo trivial de los mejores momentos y también los de gran dolor. Así han venido siempre los recuerdos durante 28 años continuos, con el empuje de los vientos alisios y los atardeceres de bronce.

El hipocampo es el lugar del cerebro que alberga la memoria, la de episodios pasados y la memoria espacial. Su nombre proviene de agregar los términos griegos «hippos» y «kampos», que significan respectivamente «caballo» y «monstruo», debido a su parecido con un caballito de mar. Entre las principales funciones del hipocampo estan en la generación y recuperación de recuerdos, por lo que es clave en nuestros aprendizajes y la generación del conocimiento. También está implicado en las emociones, debido los sentimientos que nos generan los recuerdo. Además, es el lugar donde se enquista la enfermedad del Alzheimer provocando la pérdida de memoria y desorientación.

¿Qué activa las conexiones de las neuronas que nos devuelven los recuerdos?, ¿cómo los mezclamos con los sueños, deseos, pasiones y dolencias para sembrar la memoria en nuestro hipocampo? ¿dónde y cómo constituir un hipocampo colectivo si no intencionamos, escribimos y reivindicamos cada 7 de diciembre?

Ya pasaron muchos años y sigue la necesidad de escribir todos los años para recordar, para vencer el olvido y la impunidad. ¿Cómo contar algo que no está nombrado y llorado?, ¿cómo puede la memoria ser una duda torturante, un recuerdo de amor, miedo y sufrimiento?, ¿cómo aliviar el peso de nuestro hipocampo con uno más colectivo para distribuir los sufrimientos?

La vida nos va llevando por otros senderos de tiempos y espacios que van y vuelven cíclicamente, vamos cambiando y con ello algunos sentimientos se atenúan, otros tienden a desplomarse, los que están atorados o incendiados nos causan las mismas sensaciones, los mismo fríos y dolores.

En todos estos años, donde se ha sumado más violencia a las estadísticas, he percibido una especie de efecto Coriolis, no la rotación de un cuerpo en movimiento en distintos hemisferios, es otro efecto humano de indiferencia, lo he observado cuando he expuesto sobre la criminalización y la violencia política , la respuesta es desviar la mirada a la derecha o a la izquierda según su lado de cuerpo dominante o “diestricidad”, una vez vuelta la mirada, dejan de escuchar y cortan la atención. No sé si sea alguna reacción del lenguaje corporal o simple mecanismo de evasión o negación, pero cuando uno cuenta algo doloroso, la gente comunica muchos gestos de empatía, solidaridad, incredulidad, descalificación y el peor de todas es la Coriolis emocional. ¿Cuál será el gesto suyo a esta altura de texto?

Para el excepcionalismo tico y cuento de país verde y feliz, estos hechos son una distorsión, un error en la postal, donde el futuro nos alcanza y una amenaza a nuestro papel en la debacle ambiental del planeta. Nuestro país siempre ha jugado a ser esa esperanza, ese papel de vitrina, de laboratorio de cuentos tan buenos y curados que los termínanos creyendo, repitiendo y hasta reproduciendo. Es así, pero a veces quisiera hacer Coriolis y desconectar el interruptor para mal vivir con la misma indiferencia. Para mantener el excepcionalismo hay que castrar la memoria e invisibilizar todos los errores del guion.  

Para la región latinoamericana la pérdida de Oscar, María, Jaime y David inauguró una oleada de represión y criminalización algo distinta, pareciendo menos masiva y más selectiva que el saldo de las dictaduras y ejército con su masivo y sangriento monopolio del terrorismo de Estado. Sólo parece distinta pues se privatizó parte del monopolio de la violencia y ahora los intereses trasnacionales y privados han perpetrado más directamente la represión en la última tres décadas contra personas activistas, indígenas, mujeres y campesinas defensores de la tierra.

Para muestra las 1733 personas defensoras de tierra y derechos humanos en todo el mundo que han sido asesinadas en los últimos diez años (2012-2022), esto de acuerdo con el informe más reciente de Global Witness (setiembre 2022), organización que desde 2012 documenta este tipo de violencias. El 68 % de esos ataques se han registrado en países de América Latina. Las comunidades indígenas concentran el 39 % de los ataques registrados, pese a que representan menos del 5 % de la población mundial. Las mujeres como María del Mar Cordero suman 11 % de esta inmunda lista en 10 años.

A pesar de que Oscar, María, Jaime ni David estan en esa estadística, si lo están Jairo Mora, Diego Saborío, Sergio Rojas y Jhery Rivera, casos casi todos conocidos y la mayoría en la impunidad. Todas estas cifras y números estan además subregistrados y son la superficie de un ciclo de violencia en cuyas aristas hay amenazas de muertes, atentados, agresiones, judicializaciones y muchas otras formas de violencia que no siempre terminan en la estadística por terror al terror.

La impunidad, miedo y olvido son el Alzheimer que carcome nuestro hipocampo social, oxida toda la estructura de evasión, tiñe todo el pacto social de indiferencia, para dar paso zonas grises llenas de consumismo narcotizante, donde se extingue la vida y el fututo del planeta.

El año pasado 2021 al menos 200 personas defensoras de tierra y derechos humanos fueron asesinadas, por estas y todas las personas activistas asesinadas, sus familias y los tejidos comunitario rotos y por la naturaleza que también muere con ellas, extendemos un abrazo colectivo de justicia y verdad para hacer entre todas y todos un hipocampo colectivo donde recordemos con amor y dignidad a las personas que ponen el cuerpo y la vida para defender el planeta y otros futuros posibles.

Nota: Gracias a la edición de Rebeca Arguedas Ramírez

La Asociación Madre Tierra rechaza las declaraciones del ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattembach, en relación con el Acuerdo de Escazú

  • El ministro de Ambiente y Energía reproduce mitos y argumentos falaces socializados por sectores económicos que adversan el modelo de desarrollo sostenible costarricense.

  • Declaraciones emitidas por el ministro al medio internacional El País, provocan preocupación, y pueden generar perjuicio para la imagen del país.

San José, Costa Rica. La Asociación Madre Tierra expresa su preocupación y molestia por las declaraciones emitidas por el ministro de Ambiente y Energía, el señor Franz Tattembach, al medio internacional El País (Publicación del 02 de septiembre de 2022), en las que afirma, entre otras cosas, en relación con el proceso de ratificación del Acuerdo de Escazú que: “No lo vamos a ratificar simplemente porque se llame Acuerdo de Escazú.” – “El acuerdo de Escazú muchos sectores lo ven como no necesario.” “Es que puede trabar mucho más los proyectos de inversión, como carreteras”.

Las declaraciones del ministro no solo faltan a la verdad, son imprudentes y carecen de sustento técnico y científico, se contraponen al modelo de desarrollo de protección del ambiente que, como política de estado ha sido adoptado, impulsado y respetado por varios gobiernos en Costa Rica. Si en algo hemos coincidido los costarricenses, y ha encontrado a todos los sectores políticos a través de generaciones, es en la apuesta al desarrollo sostenible y sustentable; Costa Rica ha apostado a la diplomacia ambiental como uno de sus ejes centrales de su política exterior, consolidada también por sus sólidos principios y valores en la defensa de los derechos humanos, de manera que las declaraciones del ministro muestran incoherencia y una desvalorización del derecho internacional.

Distintas organizaciones internacionales y de banca multilateral, como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), el Banco Europeo de Inversiones (EIB) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) han sostenido que el Acuerdo de Escazú es una herramienta fundamental para generar certeza y estabilidad en las inversiones.

El ministro también reconoce en esa entrevista que no es ambientalista y, se pronuncia como vocero de los intereses de otros sectores económicos y gremios empresariales. En ese sentido le recordamos al ministro, que su responsabilidad principal como rector del sector, es la de velar por la protección del ambiente y de quienes lo defienden.

De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ACNUDH), la región de América Latina y el Caribe registró constantemente el mayor número de asesinatos a personas defensoras del medio ambiente, produciéndose 933 de un total de 1.323 casos denunciados en esos años (2021). Una reciente investigación publicada en el país dio cuenta de casi 100 hechos de violencia contra las personas defensoras de la naturaleza en nuestro país. Además, se listan formas de persecución y amenazas documentadas, que incluyen al menos 25 atentados y ataques directos, 10 incendios a casas, locales y 21 casos de amenazas de muerte. Toda esta violencia ha culminado en los asesinatos de 13 personas defensoras del ambiente, los cuales se perpetraron entre 1975 y 2020, y la mayoría se mantienen aún en la impunidad.

Por todas estas razones es urgente la ratificación del “Acuerdo de Escazú” por parte del Estado costarricense. La Asociación Madre Tierra, luego de repudiar las declaraciones del ministro, hace un llamado para que el gobierno de La República remita cuanto antes a la Asamblea Legislativa el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, más conocido como “Acuerdo de Escazú” y contribuya a crear el ambiente apropiado para su ratificación por parte de esta.

Bach. Ariel Romero Ruiz,

Coordinador Comisión Asuntos Políticos y Legislativos

Asoc. para el Desarrollo Sostenible y Sustentable Madre Tierra

Dr. Alberto Salom Echeverría,

Presidente

Asoc. para el Desarrollo Sostenible y Sustentable Madre Tierra

 

Presentación «Infancias: las voces y la vida de la humanidad futura”

Sea parte de la presentación del nuevo número de la Revista Biodiversidad Sustento y Cultura, llamado «Infancias: las voces y la vida de la humanidad futura». 

En este número 114 de Biodiversidad, se da el espacio de pensamientos hacia el futuro, donde nuestras niñas y niños se plantan en la tierra y piden la palabra, donde ahora, son quienes comienzan a hacer propuestas para asentar el paso entre los huecos de la incertidumbre. Su fuerza nos asombrará, en su mirada camina la vida.

Voces de jóvenes y niñes que luchan por la Soberanía Alimentaria desde Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Paraguay. Participa de esta presentación este 5 de diciembre del 2022, en los siguientes horarios según país:

México y Centroamérica a partir de las 16hrs. 

Colombia y Ecuador a las 17hrs.

Argentina y Paraguay a las 19hrs.

Esta actividad se realizará a través de la plataforma Zoom y desde el canal de Youtube de Biodiversidad. 

Para inscribirse ingrese al enlace: https://us02web.zoom.us/meeting/register/tZAkdu-vrDkjE9Fq5F_qLniRJJ3mq-YM-MSK

Maquengal: Extractivismos al descubierto

Observatorio de Bienes Comunes

El pasado 16 de noviembre compartimos en el programa de Voces y Política con Yadira Campos, Eddy Alberto López y con las intervenciones de Minor Atencio, Juan Castrillo y Eli Artavia del Comité de Vecinas y Vecinos de la comunidad de Maquencal de Guatuso en el programa titulado  “Extractivismos al descubierto: Maquencal y la minería no metálica”.

Maquencal, ¿cuanto sabemos de este lugar? A 15 kilómetros del Centro de Guatuso podemos encontrar esta comunidad en donde el  turismo, la lechería, la agricultura familiar compiten con el monocultivo y la minería no metálica.

Maquencal o Maquengal sigue dando que decir, cuál de las dos formas puede levantar revuelo si se les pregunta a una o otra persona, pero lo que si es seguro es el cariño entrañado que sienten muchas de las familias por el Río Frío, ese vecino que ha sido testigo de muchas de sus alegrías, han hecho fiestas, se han bañado y pescado, y hasta es motivo que desde otros lugares lleguen visitarlos para disfrutar de sus aguas.

Sin embargo, lo que fue el Río Frío hoy resulta lejano, desde finales de los noventa se conocen las concesiones para la extracción del material en este río. Situación que ha venido intensificándose cada vez más, al reconocer el buen negocio que puede significar para unos pocos amparados por la institucionalidad municipal.

Esta actividad extractiva no sólo cambia los cursos del río y la disminución de su caudal, sino que también genera procesos de erosión en las riberas y la sedimentación del mismo. La agudización de estos efectos nos lleva a diversos daños ambientales, como el rompimiento de los ciclos de reproducción de muchas especias o la agudizan de los efectos de los fenómenos naturales cuando vemos las crecidas del río y las inundaciones.

Además de esto, ¿Qué pasa con la vida comunitaria? Sucede algo, en el territorio se da la erosión de la calidad de vida, que ven como sus espacios de encuentro e intercambio empiezan a desaparecer, ¿a dónde quedaron las pozas? ¿dónde quedaron las corrientes del agua? ¿a dónde vamos después de la escuela? Es decir ¿a dónde van a ir a disfrutar?

¿Hasta cuánto y cuando se puede extraer material? ¿Qué lugar tienen nuestras comunidades en esos proyectos de supuesto desarrollo? ¿Qué relevancia tiene el disfrute de nuestros bienes comunes en esas iniciativas económicas? Estas son algunos de los cuestionamientos que llevaron a la comunidad de Maquengal a organizarse y empezar a evidenciar las afectaciones que este tipo de proyectos extractivos hacen a la espalda de la vida comunitaria, pero sus costes los pagan las comunidades.

Gracias a las intervenciones de Eddy, Yadira, Minor, Juan Castrillo y Eli contribuyeron a caracterizar la situación que atraviesa el Río Frío, por esta razón les compartimos las ideas principales que se presentaron:

Afectaciones evidenciadas por personas de la comunidad a raíz de la extracción:

  • Ganadería: Los finqueros que colindan con el río sufren pérdidas de terreno que provoca la erosión de las orillas cuando este crece. Debido a la erosión, se hacen recortes en el terreno, lo que dificulta que los animales bajen a tomar agua.
  • El río está dejando sin paso a los finqueros de la zona, porque se hace cada vez más ancho y profundo el cauce del río.
  • Erosión: Los suelos y los árboles han sufrido una erosión debido al daño que se hace al ingresar con las maquinarias al río. También, para realizar la extracción están destruyendo las isletas que hay dentro del río, donde hay muchos árboles grandes y fauna.
  • Recreación: Antes había un gran número de pozas que podían visitar en familia y muchas de ellas ya hoy no existen.
  • Parte turística: En el río se practicaba rafting y tubing y debido a la forma que ha tomado el río y al caudal tan bajo, no se puede realizar dicha actividad porque es peligroso.
  • Por muchos años en Guatuso se hizo el torneo de pesca que reunía a personas de todo el país, pero desde hace unos 10 años no se ve esa actividad.
  • El Refugio Silvestre Caño Negro se ve afectado por la sedimentación de los ríos, en especial Río Frío lo que afecta la actividad del turismo. Tememos que próximamente sea el humedal de los Chiles.
  • Navegación: Hace aproximadamente 15 años, Río Frío era un río navegable, muchas personas de Guatuso tenían pangas y las podían utilizar sin problema.
  • Peces: Río frío era río con mucha variedad de peces, entre ellos se podían ver el pez sierra, róbalo, roncadores, sábalo real y la famosa machaca que ahora es difícil de encontrar.
  • Ha bajado el caudal del río.
  • Sedimentación: Al extraer tanto material y al reforestar los árboles para esto, el río va perdiendo los retenes naturales como las piedras grandes. Las pangas se anclan en cualquier lado por la sedimentación.
  • Cuando llueve muy fuerte, las partes bajas del cantón de Guatuso se inundan con más frecuencia en los últimos años.

¿Qué ha pasado con esa extracción de materiales?

Este río ha tenido varias concesiones, en el año 1987 fue la primera concesión y desde entonces ha habido como unas 6 más.

Cuando sucedieron los desastres por el huracán Otto, se dieron más concesiones con la finalidad de arreglar todas las carreteras del cantón que se habían deteriorado, y desde entonces hemos visto a mayor escala el deterioro del río.

Están haciendo extracción de material sin ningún control, provocando terribles daños para el cauce del río y a su alrededor.

Ya se han puesto denuncias a las autoridades competentes, pero no se han tenido respuestas positivas y se ha ignorado la situación.

Desde la municipalidad, ellos señalan abiertamente que gracias al Río Frío cuentan con una concesión permanente para el desarrollo del cantón, entonces ellos están felices, nosotros somos los que no estamos felices porque podemos ver el daño. Para ellos la prioridad es extraer material, el problema es que no se sabe si se está haciendo con medida o no, porque cuando se pregunta si hay daño ambiental, las personas funcionarias de la municipalidad señalan que no hay prueba física que lo compruebe, pero nosotros como integrantes de la comunidad lo podemos ver.

Necesidades:

  1. Orientación sobre qué medidas podemos tomar, porque Río Frío es uno de nuestros tesoros. Como se ha visto el avance del daño, las personas temen que ese río se vaya a destruir totalmente y desaparezca.
  2. Necesitamos el apoyo y orientación a través de las experiencias de personas y comunidades que se hayan organizado para la defensa de sus ríos y humedales, para saber a dónde dirigirnos para asegurar la protección del río.
  3. Necesitamos dar a conocer lo que pasa, para poder hacer conciencia y así evitar este tipo de prácticas para conservar la vida de nuestro río y la nuestra. Que las personas comprendan qué estamos demandando, por qué y para qué lo estamos haciendo.
  4. Queremos concientizar que las acciones que están emprendiendo generan consecuencias que perjudican a las comunidades y a la fauna.
  5. Nosotros como comunidad que somos los afectados, no estamos en desacuerdo con que hagan las extracciones, menos con paralizar el progreso del cantón, como nos tachan. Reconocemos que es la única fuente que tiene el cantón para reparar los caminos, lo que solicitamos es que se regule la cantidad de material que se extrae, de manera que sea amigable con el río y la vida que depende de estos como los humedales y la fauna.
  6. Se supone que las extracciones son para el cantón, pero no vemos reflejado las extracciones con las reparaciones de caminos, la red vial no está asfaltada, los caminos no se ven arreglados, las extracciones no llegan a las comunidades. Lo que sí se ve reflejado es el daño ambiental que se le hace al río.
  7. No contamos con un geólogo que de forma desinteresada y neutral pueda comprobar que hay daño ambiental en el río. Tampoco contamos con el dinero para pagar un abogado que nos pueda orientar y defendernos.
  8. Necesitamos que esta situación se comprenda no sólo como un problema local, sino regional y más que esto nacional. El potencial turístico de Caño Negro es enorme, pero no recibe la protección que debería. Como se vende sobre su belleza, uno de los refugios más importantes de la zona norte, debemos así difundir su protección. Es ilógico pensar en mostrar este lugar como una zona turística si en unos años va a terminar desapareciendo.
  9. No estamos luchando para nosotros mismos, sino para nuestros hijos y nietos, para que puedan vivir en un lugar tranquilo y seguro.

Como cierre de sus participaciones, Yadira nos recordaba que

“Para Maquengal Río Frío es como un tesoro para nosotros, en él se desarrolla la ganadería, la recreación y el turismo. Podríamos decir que es lo más valioso para Maquengal”.

“Si el creador nos ha dado un planeta para cuidarlo, donde nos puso para vivir, debemos de cuidarlo, porque qué haremos en un futuro nuestros hijos, nuestros nietos qué va a ser de ellos, por ejemplo en esta zona. Con quizás grandes carreteras pero sin agua. El mundo depende y la vida depende del agua”.

De esta manera, los y las vecinas de Maquengal nos llaman la atención sobre la difícil situación que a traviesa la comunidad, ante una institucionalidad pública que mira para otro lado, que prioriza el interés económico de unos cuantos, sobre el sentir de los ciudadanos.

Y a pensar de esto, la comunidad de Maquengal renuncia a darse por vencida, y siguen día a día recordándonos que nuestros ríos son más que recursos, son bienes comunes donde se reproduce la vida.

Petición para prohibir sopladoras

Los ayuntamientos de muchas ciudades, comunidades de vecinos y particulares se están sumando a la moda de hacer mucho ruido y contaminar el aire de todas y todos para quitar un puñado de hojas.

Estos aparatos, las sopladoras, se deben usar con cascos anti-ruido y mascarillas anti-polvo pero… ¿quién piensa en los vecinos y en los transeúntes?

Estas máquinas se deben prohibir:

  1. Levantan polvo, virus, micropartículas, polen, bacterias, hongos… que acabamos respirando todos. El polvo en suspensión puede alcanzar grandes alturas y largas distancias, colándose por las ventanas de nuestros hogares. Ese polvo incluye partículas de heces (de aves, perros…), multitud de partículas contaminantes (PM2,5 y PM10), así como alérgenos, virus… Las partículas más pequeñas llegan a los pulmones y allí pueden generar peligrosas enfermedades. Estamos ante una poderosa fuente local de contaminación atmosférica.
  2. Es una posible fuente de contagios del COVID-19 y otras enfermedades.
  3. Hacen un ruido muy molesto. Cada vez más ayuntamientos están teniendo en cuenta la contaminación acústica.
  4. Daña a la biodiversidad. Hacer volar las hojas y todo cuando pilla incluye también daños a la fauna y la flora urbana que vive sin molestar (flores, hormigas, abejas, arañas…). Bastante daño les hacemos como para seguir dañando a los insectos y agravando más su apocalipsis.
  5. Necesitamos a los insectos: ¿quién no se ha enterado? En ciertas zonas de parques y jardines, las hojas y las plantas silvestres (o ruderales) deben dejarse libremente porque crean un ecosistema valioso desde el punto de vista ambiental; y barato desde el económico.
  6. Consumen energía sucia. La inmensa mayoría de los motores de estos aparatos usan combustibles fósiles, mezcla de gasolina y aceite, expulsando gases contaminantes.
  7. No es preciso retirar hasta la última hoja. Las hojas no son propiamente sucias. Por supuesto, en ciertos sitios hay que retirar las hojas, pero se pueden barrer y llevar a recintos para compostar.

Hay opciones mucho mejores. Usar un rastrillo o una escoba son opciones mejores. Y se mantienen puestos de trabajo útiles para la sociedad.

Para firmar, acceder al enlace: https://www.change.org/p/ayuntamientos-comunidades-o-gobierno-central-prohibir-las-sopladoras

¿Qué se esconde detrás de la gestión de la basura?

José Luis Gamboa, Antony Cordero, Alexandra Salazar

Costa Rica, país reconocido y vendido internacionalmente por su belleza natural, alberga el 5% de la biodiversidad del mundo; sin embargo, basta con caminar por las calles de San José, el “Paseo de los Turistas”, el centro de Jacó; e incluso al navegar por el golfo de Nicoya, para darse cuenta que no toda esta belleza es como la venden.

El sistema de producción capitalista junto con la cultura de consumo actual fomenta un estilo de vida con patrones poco sostenibles para la naturaleza y la sociedad en sí mismas; sistema en el cual se produce, se consume y desecha rápido. Paralelamente, dicho fenómeno se ve influenciado por un aumento poblacional que ha tenido el país en los últimos 20 años, donde la producción de residuos sólidos ha ido en aumento y su gestión no ha sido la mejor.

Ejemplificando lo anterior, el Ministerio de Salud indica que solo en el 2020, el país produjo alrededor de 1.459.288 toneladas de residuos ordinarios, lo que se traduciría en unos 121.000 camiones recolectores de basura llenos; esta cantidad supone un incremento de un 8% en la generación de residuos desde el 2019. Es importante mencionar que además de comercios e industrias, la mayoría de los residuos son generados en los hogares costarricenses.

Desde 2010, la Ley para la Gestión de Residuos No. 8839 se ha encargado de regular la gestión integral de residuos y el uso eficiente de los recursos, mediante la planificación y ejecución de acciones regulatorias. La ley menciona que las municipalidades son responsables de la gestión integral de los residuos generados en su cantón, por lo tanto, estas son las encargadas de dictar los reglamentos y aplicar las medidas necesarias para alcanzar dicha gestión en su territorio cantonal.

Sin embargo, la problemática de residuos sobrevive a pesar de la ley antes mencionada; ya que se alcanzan altas cantidades de basura tanto en botaderos, rellenos sanitarios, así como en las calles; los cantones Aserrí y Desamparados presentan una radiografía bastante clara de esta problemática, debido a las afectaciones ambientales y de salud provocadas por el relleno sanitario El Huazo, conduciendo a las personas de las comunidades vecinas a protestar abiertamente con voz y pancartas en las calles del Llano de San Miguel de Desamparados, solicitando el cierre total de este relleno y un verdadero actuar por parte del Ministerio de Salud.

Asimismo, es conveniente mencionar que existe un olvido hacia ciertas comunidades, alejadas espacialmente o informales, consecuentes de las desigualdades sociales que produce el sistema en el cual se ven inmersos, las cuales son excluidas y obligadas por sí misma a el uso de otras prácticas “no legales”, como la incineración, entierro e incluso la deposición de los desechos en lotes baldíos o en áreas ribereñas. Este patrón, a manera de ejemplo, se da en lugares como los Diques en San Nicolás de Cartago, donde las quemas de basura son constantes, afectando el área protegida del lugar, a los vecinos a varias cuadras a la redonda, pero que, al fin y al cabo, son medidas adoptadas por un sector de la sociedad que se ve excluido de ese “servicio” de salud.

Ahora bien, se ha mencionado la problemática de la basura y la exclusión en cuanto a esta, sin embargo, queda aún un tema: ¿Dónde se localizan los principales botaderos? ¿Qué mensaje o explicaciones tiene su localización donde se emplazan?

Respondiendo a las interrogantes estos botaderos o rellenos respaldados por la ley, se encuentran en zonas de la periferia las cuales no son vistas como lugares de lujo, de atracción turística, de inversión, de alta plusvalía y/o de alto poder adquisitivo, por tanto, se imponen estos botaderos en esos lugares que no forman parte de lo que se quiere vender como Costa Rica, ejemplo de ello son los casos del Relleno La Carpio, Botadero Los Pinos y el Relleno Sanitario El Huazo.

Por tanto, se crea un nuevo paisaje en la comunidad, aceptado o no; el cual tiene diferentes implicaciones entre las que destacan la contaminación del aire, suelo, y al recurso hídrico por procesos de filtración, provocando eventos como el derrumbamiento de taludes (caso relleno de La Carpio, 2017).

La generación de los espacios destinados para el tratamiento de los residuos debe pasar por un proceso evaluativo riguroso tanto socioeconómico y ambiental, donde se integre la opinión pública y científica como base fundamental para el establecimiento de estos lugares. Conjuntamente estos espacios deben ser incluidos dentro de los planes de ordenamiento territorial, considerando los patrones de consumo ya persistentes de la sociedad y la gestión que se pueda dar en cuanto a los desechos producidos.

En definitiva, la gestión integral de los residuos sólidos es un gran desafío para el estado y sociedad costarricense, es por ello que, la jerarquización de la responsabilidad que cada sector social debe asumir tiene que ser ecuánime. En este sentido, las políticas públicas ya establecidas deben ser objeto de análisis para gestionar y repensar la manera en que la sociedad y sus desechos se interrelacionan con el territorio. Por tanto, los entes reguladores, actores públicos, privados, municipios y sociedad civil deben planear las acciones de su competencia bajo un enfoque integral, que permita una transición orientada a la sustentabilidad en materia de residuos.

Día Mundial Contra el Uso Indiscriminado de Agroquímicos

FENTRAGH:

El uso indiscriminado de agroquímicos en la agricultura, ha provocado la disminución de la biodiversidad, además del grave impacto negativo en la salud humana así como la contaminación del agua, suelo y aire.

El Día Mundial Contra el Uso Indiscriminado de Agroquímicos se celebra este 26 de noviembre.