El proceso revolucionario de un país tiene etapas

Extracto de un discurso recuperado de finales de los años 70 y principios de los 80, del benemérito de la Patria, Manuel Mora Valverde.

Yo no voy a extenderme en esto, solo diré lo siguiente: el proceso revolucionario de un país tiene etapas, nosotros somos socialistas, es decir, nosotros queremos construir el socialismo, que es una forma muy avanzada de vida social que nadie puede pretender precipitar. Eso tiene que levantarse no solo sobre una transformación de la economía, sino, sobre todo, sobre una gran transformación de la cultura, sobre una gran elevación de la conciencia humana. En un país pequeño y atrasado económicamente como Costa Rica, usted no puede saltar al socialismo sin pasar por etapas, no se puede construir el socialismo de esa manera. No faltan ilusos, sobre todo, gente muy joven que diga si, pero no, no se puede, eso es una ciencia.

En la etapa actual, ¿qué es lo que tenemos que construir? En primer lugar una democracia muy amplia, que no sea solamente un conjunto de principios estampados en la constitución, sino, un conjunto de realizaciones que le den vida a esos principios. Por ejemplo, el código de trabajo y las garantías sociales es darle contenido democrático, con todas las limitaciones que ustedes quieran. Así que en primer lugar, tenemos que construir un verdadero régimen democrático, no democrático en la palabra; de libertades que en la práctica son mentira, no. Pero por encima de todo, tenemos que conseguir nuestra libertad de acción frente al imperialismo, porque el imperialismo en todos estos países es una fuerza que interviene en todo.

Nuestra revolución debe hacer retroceder al imperialismo, hacer a nuestro pueblo dueño de sus recursos naturales, que nuestros recursos naturales no sean de los monopolios internacionales, construir gobiernos independientes que no sean meras fichas del departamento de Estado, construir un movimiento popular poderoso, que nos permita enfrentarnos a cualquier atropello del imperialismo. En segundo lugar, desarrollar hasta donde sea posible la economía nacional, hacer a nuestro pueblo dueño de sus recursos, de sus mares y sus costas. Hay que hacer a nuestros gobiernos independientes frente al imperialismo, no eligiendo propiamente un gobierno socialista o comunista, pero, un gobierno de nuevo tipo; amplio, democrático y patriótico. En esta etapa de nuestra revolución, esto es condición para pasar al socialismo, en esta primera etapa este es nuestro programa y esto fue lo que le quedó muy claro a Monseñor Sanabria, y en cuanto a esto, es que monseñor inclusive autorizó a los católicos para militar en nuestro partido.

Hicimos puramente las cuestiones filosóficas a un lado, en vista que Monseñor Sanabria estaba completamente convencido de que nosotros no podíamos tener interés en perseguir a nadie por sus condiciones religiosas, y que por el contrario, en los días más difíciles de nuestra lucha, siendo yo un diputado muy joven, a pesar que estaban encendidas las pasiones, en muchas ocasiones, yo como diputado defendí intereses de la iglesia para que les financiaran un templo, y eso no tenía que ver nada con las convicciones de nosotros. Pero en cuanto a esta etapa es que monseñor estuvo de acuerdo con nosotros, y le digo, que eso fue necesario para que el código de trabajo pudiera pasar.

El doctor Calderón era presidente, tenía gente del pueblo con él. Cuando nosotros hicimos la alianza con él, él estaba caído, fue la noche que los capitalistas de Costa Rica buscaron a mi partido y a mi persona para proponernos tumbar a Calderón. Cuando yo fui a hablar con Calderón me dijo: “no es que me van a tumbar, es que ya me tumbaron”. Yo le dije: doctor usted fue hecho presidente por las clases dominantes y poderosas de Costa Rica, ellas son las que ahora le zafan el hombro porque usted tuvo que tocar los intereses de los cafetaleros y banqueros alemanes con motivo de la Segunda Guerra Mundial, además, porque puso al país a pelear contra Hitler y esas fuerzas poderosas de aquí eran hitlerianas. Yo le dije que esas fuerzas le zafaron el hombro, pero usted puede sostenerse si usted quiere apoyarse en la clase trabajadora, pero para eso usted tiene que dar un viraje total y anunciarle al país que está dispuesto a llevar contra viento y marea a la práctica la legislación social. Así se hizo, y efectivamente, un mes después, ya el pueblo estaba apoyando al doctor Calderón Guardia.