La próxima Asamblea Legislativa y su Primer Directorio legislativo, ¿Rodrigo Arias Sánchez?

Vladimir de la Cruz

Un poquito de historia

La estructura y la división de Poderes Públicos viene, en la historia política contemporánea, desde que a finales del siglo XVII y principio del siglo XVIII, se empezaron a plantear las tesis relacionadas con el origen del Poder, especialmente la negación de la fuente divina del poder político, que el Poder de las autoridades emanaba de la voluntad de Dios, lo que caracterizó a las monarquías, y a los sistemas teocráticos, y del surgimiento de las tesis de la representación política y de la voluntad popular, del soberano, del pueblo, como la legítima fuente del Poder.

De ello derivó, por las funciones que se establecieron en esta nueva concepción, una estructura de tres poderes. El Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, que respondían a las limitaciones que se estaban estableciendo para las monarquías, y con la representación política que estaba surgiendo como la fuente del Poder. Con la instauración de los regímenes republicanos cobró más fuerza esta división de poderes públicos.

¿Un solo Poder Público con tres funciones o tres Poderes públicos?

Las teorías modernas, actuales, desde finales del siglo pasado, ya habían señalado que el Poder es uno solo, indivisible, que se expresa en tres funciones, la Legislativa, la Ejecutiva y la Judicial. Por razones constitucionales, al establecer la división de Poderes, en Costa Rica, seguimos hablando de Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, pero constitucionalmente se puede hablar de Función Ejecutiva, Función Legislativa y función Judicial.

Este concepto viene desde nuestras primeras constituciones y desde la Independencia. Con el ingreso que hicimos a las Provincias Unidas de Centroamérica, 1823-1824, y a la República Federal de Centroamérica, 1824-1838, con el Estado de Costa Rica inserto allí, y hasta 1848, empezaron a existir los Poderes en esa forma clásica que surgieron y evolucionaron, fortaleciéndose, esa estructura, con la Declaración de la República de Costa Rica, el 31 de agosto de 1848, con la Asamblea Constituyente de 1949, y con la Constitución Política actual del 7 de noviembre, de ese año, con sus reformas.

En la Constitución Política de 1949 se le dio autonomía e independencia institucional al Tribunal Supremo de Elecciones, considerándolo un Poder Electoral, un cuarto poder político en el país.

Estos cuatro poderes públicos tienen específicamente, cada uno de ellos, sus propias funciones, legislativa, ejecutiva, judicial y electoral, que son indelegables.

Evolución del Poder Legislativo en Costa Rica

Lo novedoso de este proceso es que el Poder Legislativo desde su origen conoció en el país dos formas de expresarse, con una sola Cámara legislativa y con dos, cuando también funcionó el Senado, como se estableció por última vez en la Constitución de 1917.

Hasta 1948 se conoció el Poder Legislativo como Congreso de Diputados, Cámara de Representantes y Cámara de Senadores. También funcionaron Asambleas Constituyentes. Desde 1949 se le llama Asamblea Legislativa.

En la vida reciente, desde finales del siglo XX, se ha hablado del Poder de la Prensa, de la Opinión Pública, sin que tenga ningún reconocimiento constitucional.

Cuando en el siglo XIX actuaban conjuntamente la Cámara de Senadores y el Congreso, se le llamaba Cámara Plena.

Parlamentarios, Legisladores, Congresistas, Senadores y Diputados

A los miembros de este cuerpo político se les llama de las siguientes maneras: Parlamentarios, cuando se hace referencia al parlamento inglés, que fue la primera manifestación del Poder Legislativo en la época moderna. Surgió en Inglaterra evolucionando desde el 1215 hasta su etapa actual, con representación de sectores, estructuración que logró su máximo desarrollo, en aquella época, con la llamada Revolución Gloriosa de 1689. También se les llama Legisladores porque la función principal de los miembros de este Poder es hacer las Leyes, función que se le quitó a los monarcas. También se les llama Congresistas, por ser los miembros del Congreso, como figura institucional del Poder Legislativo, aunque también se les llama Diputados, porque así se les llama en la actual denominación que tiene el Poder Legislativo, en Costa Rica, que es Asamblea Legislativa.

Los Poderes Ejecutivo y Legislativo representan la voluntad soberana de los ciudadanos

El Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo son los Poderes públicos que mejor identifican la representación popular por la forma como se eligen sus integrantes, por elecciones populares, en la sociedad moderna, por medio de elecciones con participación de partidos políticos, como lo hacemos en Costa Rica desde 1890, representativos de distintos grupos de ciudadanos organizados de la sociedad civil y de la sociedad política.

En términos generales la representación política en estos dos poderes, Ejecutivo y Legislativo, se distingue, de manera que en el Poder Ejecutivo se concentra en el resultado de un solo partido político, con sus votantes integrándolo, encabezado por el Presidente de la República y los Ministros de su exclusivo nombramiento. En tanto, que el Poder Legislativo se integra proporcionalmente por el resultado de votos de los distintos partidos políticos, lo que le produce una representación popular más amplia.

Como funciones destacadas tiene el Poder Legislativo la de hacer, derogar o modificar las Leyes de la República, y la de ejercer el control político del Poder Ejecutivo, en todas sus manifestaciones, lo que lo hace, por ello, ser considerado el Primer Poder de la República, el más importante, en el que descansa la Soberanía Popular.

En la práctica institucional el Poder Ejecutivo es el que mayor relevancia tiene, para bien o para mal, ante los ciudadanos, por sus acciones cotidianas, de todos los días, desde los ministerios y todas las instituciones de la Administración Pública.

Integración y trabajo de los diputados

El Poder Legislativo se integra por los diputados, que son verdaderos representantes políticos de sus partidos, los que representan, y de los ciudadanos que por cada provincia los elige, en su condición de diputados nacionales.

En su función, y condición de diputados, los 57 que constituyen el Pleno de la Asamblea Legislativa son absolutamente iguales entre sí.

El trabajo parlamentario se hace por períodos anuales, que se llaman Legislaturas, las que inician su labor, el 1 de mayo y terminan el 30 de abril siguiente. De esta forma en un Gobierno, como el que inicia, con Rodrigo Chaves Robles, habrá 4 Legislaturas, empezando la primera el próximo primero de mayo.

Para su trabajo los diputados se dividen en Comisiones Legislativas y en el Plenario Legislativo. En las Comisiones estudian los Proyectos de Ley. De ellas resultan aprobados o rechazados. Al ser aprobados, se pasan al Plenario con los informes de la discusión de la mayoría de los diputados, y con los informes de minorías que tengan, de los cuales el Plenario puede tomar cualquiera para su ulterior trámite y discusión. Si se rechazan se pasan al Archivo de la Asamblea Legislativa.

Entre las Comisiones de trabajo las hay permanentes y especiales. Ocasionalmente pueden crear Comisiones para atender alguna situación particular.

En la Asamblea Legislativa todo lo que conocen los diputados se tramita como Proyectos de Ley. De todas las comisiones solo hay una que opera con secretividad, la de Honores, que nombra el Presidente de la Asamblea Legislativa, y que solo él conoce de su integración.

La integración de las Comisiones la hace el Presidente de la Asamblea, en la que puede considerar propuestas de las fracciones parlamentarias o de los mismos diputados. Las Comisiones trabajan durante las mañanas y parte de la tarde, antes del trabajo del Plenario Legislativo.

Todas las sesiones son públicas, excepto aquellas que por alguna particularidad puedan declararse secretas para la discusión de lo que se proponga.

La primera sesión legislativa y el nombramiento del Presidente de la Asamblea Legislativa.

Al integrarse la Asamblea Legislativa se establece constitucionalmente que debe reunirse el primero de mayo, y que para esa primera sesión el Directorio Legislativo, que es el grupo de Diputados que dirige, en cada Legislatura, la marcha de la Asamblea se nombrará por mayoridad, por los diputados de mayor edad. Para ello, el Tribunal Supremo de Elecciones define quienes son los que constituirán ese Primer Directorio Provisional, cuya función principal es, además de abrir el trabajo legislativo de la Primera Legislatura, nombrar el Directorio de la Asamblea que lo seguirá presidiendo, por el resto de tiempo de la Legislatura, hasta el siguiente primero de mayo, donde se renueva este Directorio.

El nombramiento del Directorio, una vez que se hace, es efectivo de inmediato.

Para el nombramiento de los miembros del Directorio se necesita la mitad más uno de los diputados, 29 de ellos.

Ha sido usual, al menos desde el 2014, que el Presidente de la Asamblea Legislativa sea un diputado de la fracción parlamentaria, del Partido que ganó las elecciones, pero no es obligatorio que así sea. Es tan solo una cortesía política que se estilado en estos últimos dos gobiernos, cuando esa primera Legislatura la presidieron los diputados Henry Mora y Carolina Hidalgo, ambos diputados del Partido Acción Ciudadana, que en esos gobiernos tenían 14 y 10 diputados, de los 57 que forman parte de la Asamblea Legislativa. El actual Partido Progreso Social Democrático tiene 10 diputados. Esa cortesía institucional es tan solo para armonizar la gestión de arranque, entre ambos poderes, y la tramitación de los primeros proyectos de leyes, dándole, de esa manera, el beneficio de la duda en su operación inicial al nuevo Presidente y Gobierno.

No es obligatorio porque también se puede interpretar que el pueblo Soberano se pronunció, en las elecciones, para darle mayoría de diputados a las fracciones legislativas que no son las del partido ganador u oficial, y que esas diferencias, con el Partido de Gobierno, son para afirmar con más fuerza el control político que deben llevar los diputados.

También se debe tomar en cuenta que la integración del Directorio, esto por ley, debe ser paritario, mitad de diputados y mitad de diputadas. En el caso actual con más fuerza esto deber privar porque esta nueva Asamblea Legislativa tiene la mayor cantidad de mujeres parlamentarias, 27, de 57. Cuando el Presidente electo señaló su preferencia por un candidato masculino de su partido para presidir esta Primera Legislatura marginó a diputadas de su partido que tienen mérito para pelear esa Presidencia, o una Vicepresidencia legislativa. Se le salió al Presidente su machismo y su marginación de las mujeres. No debe olvidar que existe en el país para estos puestos la ley de la igualdad y la paridad.

La actual Asamblea Legislativa se integra por seis partidos políticos que se hacen representar por seis fracciones de diputados. La más grande la de Liberación Nacional, con 19 diputados, la segunda, la del Partido Progreso Social Democrático, que es la del Gobierno, con 10, la tercera, la de la Unidad Social Cristiana, con 9, siguiendo la de Nueva República, con 7 y, con 6 diputados, las fracciones de los partidos Frente Amplio y el Liberal Progresista. Esto significa en la práctica que si Liberación Nacional y el Partido de Gobierno, por sí solos tienen 29 diputados, la mitad de todos ellos, pueden decidir, si así lo quisieran o pactaren, la integración del Directorio Legislativo.

Liberación Nacional ha señalado, con todo derecho, que tienen intención de dirigir la Asamblea Legislativa. El Partido Progreso Social Democrático, el de gobierno, ha llamado la atención sobre la cortesía y práctica que se ha seguido, en los últimos dos gobiernos, de darle oportunidad de dirigir la primera Legislatura.

Liberación Nacional ha propuesto para dirigir la Primera Legislatura al Diputado Rodrigo Arias Sánchez. El Partido Progreso Social Democrático ha propuesto a un diputado, Manuel Esteban Morales Díaz. Mientras esa propuesta solo sea para el primer puesto está bien. Pero si pierde la Presidencia tiene que postular una mujer para la Vicepresidencia, y pareciera, a la luz pública, todavía no tenerla.

Como fracción legislativa Liberación Nacional tiene la ventaja para establecer alianzas para integrar el Directorio Legislativo. Si pacta solo con el partido de gobierno, por sí, esos dos partidos pueden nombrar todo el Directorio como lo quieran, tienen en conjunto 29 diputados. Si pacta con dos partidos de los otros también puede integrar el Directorio como quieran.

Liberación Nacional no va a aflojar en su petición porque parten de la apreciación que su candidato el Diputado Rodrigo Arias es el más indicado para hacerlo, por su experiencia política, por su capacidad de negociación bien reconocida, desde que fue Ministro de la Presidencia en dos ocasiones y por asesoramientos similares que ha dado a otros gobiernos, incluido el de Abel Pacheco.

Rodrigo Arias, sin duda, para mí es el mejor candidato en esta ocasión, con las posibilidades de elección, en la actual Asamblea Legislativa, para ser electo Presidente del Congreso. Tiene la experiencia política que inició desde la regiduría municipal hace casi 50 años, fue Ministro de la Presidencia en dos ocasiones, asesor del gobierno de Abel Pacheco, lo que es muy importante porque tiene la experiencia de negociación con el sector legislativo, en lo que ha demostrado gran habilidad, lo que se va a necesitar ante este nuevo Gobierno. También se ha desarrollado como empresario muy exitoso en distintos campos, un signo de estos tiempos.

El Partido de Gobierno está postulando uno de sus diputados, sin experiencia alguna. Lo más seguro es que sea derrotado en la primera votación, salvo que Liberación conceda darle su apoyo. Para ganar, el partido de gobierno, con su postulación necesitaría armar una alianza coyuntural con al menos 3 de los partidos más pequeños que están en la Asamblea, lo que no es imposible pero es difícil.

El sentido de la realidad impone negociar directamente con Liberación Nacional, no la Presidencia de la Asamblea per se, en esta primera Legislatura. En su lugar, negociar la Vicepresidencia de la Asamblea, en esta Primera Legislatura, y dejar para la Segunda Legislatura, en el 2023, la posibilidad de la presidencia legislativa, una vez que los propios diputados desarrollen experiencia. Si así fuera, tiene el partido de Gobierno que postular una mujer para Vicepresidencia legislativa, porque, por la ley de la paridad, no pueden postular un hombre, si Rodrigo Arias es electo Presidente.

En este caso tiene, el Partido de Gobierno, la diputada indicada, que es la Presidenta del Partido Progreso Social Democrático, la fundadora de ese Partido, Luz Mary Alpízar Loaiza, bien preparada, para que ocupe la Vice Presidencia del Congreso, con amplia experiencia política previa. Igualmente, tiene otra diputada, la representante por Alajuela, María Marta Padilla Bonilla, con experiencia política partidaria de más de 10 años y con una rica labor en desarrollar microempresas comunales. Ahí tiene el partido dos buenas candidatas para la Vicepresidencia del Congreso. Pilar Cisneros Gallo no puede serlo porque tiene impedimento constitucional para ese cargo.

El Presidente de la Asamblea Legislativa puede sustituir, después de los Vicepresidentes de la República, por rango, distinción y nombramiento, al Presidente de la República, y este cargo solo lo puede ostentar una persona que haya nacido en Costa Rica, o tenga la nacionalidad, por esa razón, o por sangre costarricense, por ser hijo de padre o madre costarricense. Pilar Cisneros es nacida en Perú, de padre y madre peruanos.

En la Asamblea Legislativa de 1958-1962, por una “cortesía” de un diputado liberacionista, en la tercera y cuarta legislatura, le dio su voto a la fracción del partido de Mario Echandi para que presidiera la Asamblea Legislativa. A ese diputado, el Dr. Álvaro Montero Padilla, por ese acto prácticamente lo expulsaron de Liberación Nacional. En esa época el bipartidismo así funcionaba, imponiendo. Desde 1998 en la Asamblea Legislativa los partidos tienen que negociar la integración del Directorio, porque ninguno tiene la mayoría suficiente para elegir por sí solos. De los puestos del Directorio, el Presidente y el Primer Secretario son los más importantes.

Las otras fracciones legislativas pueden participar de la negociación política para integrar el primer Directorio, y darle el realce del caso con la mayor cantidad de votos a favor. Los otros puestos no tienen la relevancia de esos dos, pero a los diputados les gusta figurar allí.

Los líderes parlamentarios, en primer lugar los que fueron candidatos presidenciales, Fabricio Alvarado y Eli Feinzaig, que también son Jefes de Fracción de sus respectivos partidos, pueden jugar un papel importante en este sentido al integrar el Primer Directorio Legislativo.

La negociación ha empezado. Esperaremos los resultados.