Stella Chinchilla Mora y Laura Fernández Delgado
Isabel Ducca D.
Stella es hoy el símbolo de la dignidad humana y de las mujeres que no vamos a agachar la cabeza frente a ninguna tiranía.
Por el contrario, la candidata del matrimonio Chaves-Cisneros es el símbolo de quienes renuncian a la dignidad para optar por el servilismo y la obediencia ciega al autoritarismo patriarcal y depredador. Es la sierva más complaciente del rey de los depredadores locales. Le obedece al depredador sexual, ambiental, político, económico y de toda ética pública. Ella es mediocre y oportunista. Esa obediencia la lleva a la nulidad completa, no es capaz de articular una idea por sí misma.
Stella es una mujer valiente, rebelde, creativa, inteligente y capaz de desafiar cualquier poder opresor. Su sensibilidad traspasa los moldes humanos para identificarse con cualquier ser que sufra. De ahí, esa foto que se ha hecho viral con un gato en sus brazos. Tiene una trayectoria en la comunicación digna de un reconocimiento histórico por todo lo que ha cubierto la lucha social de nuestro país.
Quienes la conocemos personalmente no podemos más que decir: “El circo Chaves-Cisneros montaron la peor y más burda de sus mentiras”. Pronto se les caerá y nos dieron la gran oportunidad de ver lo que nos espera si el chavismo continúa en este país.
Las mujeres tenemos el deber de derrotar al chavismo y sus secuaces. Debemos ser dignas de aquellas ancestras que derrocaron la dictadura de los Tinoco.
La desesperación es mala consejera. Por eso, asistimos a una de las últimas funciones del circo Chaves-Cisneros.
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