El Liceo Indígena de Tsikriyök, situado en Cabagra de Buenos Aires, se tiñó de blanco azul y rojo, así como de otros símbolos y elementos patrios para celebrar con fervor, los 200 años de independencia.
Ubicarse en las entrañas de la montaña, con acceso limitado y distante de los centros educativos urbanos, no fue obstáculo para que este Liceo celebrara con orgullo y patriotismo el bicentenario de nuestra libertad.
Trasladando la antorcha por caminos de tierra, entonando cantos patrióticos, asistiendo a los actos cívicos, ondeando la bandera tricolor y otros elementos propios de la cultura bribri-cabécar, los estudiantes del Liceo Indígena Tsikriyök lucieron por lo alto, su orgullo de ser costarricenses.
Muchos de ellos deben caminar varias horas desde su casa para llegar al Liceo, pero, aun así, no faltaron para exhibir su entusiasmo patrio y seguir escribiendo su propia historia.
Este Liceo cuenta con 102 estudiantes, los cuales provienen de 6 comunidades aledañas, enclavadas en las montañas de este territorio.
De acuerdo a Sonia Rojas Méndez, directora de este centro educativo, “el 90% de la población estudiantil mantiene su lengua materna y sus costumbres innatas, tanto en sus hogares como en el centro educativo y se aprovechan los conocimientos ancestrales para seguir cultivando en ellos la identidad indígena bribri”.
Durante los actos cívicos de este bicentenario, se recalcó la importancia de fortalecer los valores de independencia, la autonomía, la soberanía nacional, libertad, igualdad y la fraternidad.
Este centro educativo se ubica en la comunidad de Yuavín de Cabagra, al Norte de Buenos Aires de Puntarenas y fue fundado en el 2014.
Como parte del proceso de fortalecer las identidades y en el ejercicio de sus derechos culturales, la Asociación de Desarrollo Indígena de Cabagra en coordinación con el CINDEA local, colocaron de manera visible las letras alusivas al nombre indígena ancestral del territorio, el cual se encuentra ubicado frente al Gimnasio Multiuso de la comunidad.
Antiguamente, este lugar se llamó Ka Bakter que en bribri significa «lugar donde estuvieron las camas», refiriéndose a los camastros que utilizaban los antepasados indígenas durante el viaje que realizaban en el recorrido desde Talamanca hasta esta zona.
Luego este topónimo sufre una modificación debido a que el idioma nativo no es escrito sino oral y pasa a escribirse» Ka’ bakol», estableciéndose finalmente como Cabagra.
Así que, bienvenidos a Ka bakol de Buenos Aires, el lugar de los antiguos camastros.
Cargados de ilusiones, 20 niños bribris del Territorio Indígena de Cabagra se integraron este mes de junio al reclutamiento efectuado por la Escuela de Fútbol Saprissa, sede Pérez Zeledón.
Ellos serán parte de la U13 y U15 que, por un año, estarán recibiendo formación técnica presencial en la Escuela de Fútbol Oficial de Saprissa, los cuales se imparte en el Hotel Country Club en Pérez Zeledón y se desarrollará gracias al esfuerzo de la Asociación de Desarrollo Indígena de CABAGRA y la Comisión de Deportes Comunal.
En este proceso los reclutados recibirán sesiones con entrenadores profesionales, participarán en torneos y campamentos de fútbol, así como de los juegos amistosos en la que participe la escuela saprisista.
Esta veintena de niños y jóvenes bribris provienen de diferentes poblados que integran el Territorio Indígena de Cabagra, situado en el cantón de Buenos Aires.
En las entrañas del Territorio Indígena Cabagra, se encuentra el Liceo Rural Tsikriyök, una institución baluarte en la conservación de la cultura bribri – cabécar.
Este Liceo se ubica cantón de Buenos Aires y para llegar hasta este centro educativo se debe ingresar por una entrada que se ubica en Brujo de Buenos Aires y transitar por un camino de tierra que lo lleva a cruzar un Cerro, el cual es el símbolo de identidad del centro educativo, ya que en épocas de verano crece en este lugar, una planta que produce una flor amarilla, que es de gran simbolismo en la cultura indígena local y dio origen al nombre de la institución.
En la actualidad, este Liceo cuenta con 102 estudiantes, los cuales provienen de 6 comunidades aledañas, enclavadas en las montañas de este territorio.
Además de las asignaturas ordinarias, en este liceo se fortalece la cultura indígena de sus estudiantes y para eso realizan de manera periódica diversas actividades y espacios sociales en donde interactúan con sus adultos mayores y refuerzan sus particularidades culturales.
De acuerdo con Sonia Rojas Méndez, directora de este centro educativo, “el 90% de la población estudiantil mantiene su lengua materna y sus costumbres innatas, tanto en sus hogares como en el centro educativo y se aprovechan los conocimientos ancestrales para seguir cultivando en ellos la identidad indígena bribri”.
Entre trillos y montañas, los estudiantes caminan diariamente más de dos horas para llegar a recibir sus clases presenciales a este centro educativo ya que las clases virtuales es bastante complicado debido a que carecen de tecnologías y buena cobertura a internet.
Del total de la matrícula, 72 de ellos reciben clases presenciales y 30 lo hacen a distancia.
Las primeras aulas de este Liceo fueron construidas en el 2014 y eran unos ranchos tradicionales a la usanza indígena y ya para el 2018, la Dirección de Infraestructura de Educación (DIEE) construyó su actual infraestructura que consta de 5 aulas, un área de orientación, una oficina de dirección, un área de comedor estudiantil, un rancho cultural y una cancha techada cuyo costo total osciló en ¢475 millones.
Este centro educativo se ubica en la comunidad de Yuavin de Cabagra, 30 km al norte de Buenos Aires.
En Alto La Sabana (Sónbata), Las Brisas de Cabagra en este momento, 7 am del día de hoy 16 de marzo 2021, un grupo de no indígenas, mujeres y hombres, con palos, cuchillos y aparentemente con otras armas, se encuentran en el Cruce de Bolas y Cabagra para ir a desalojar a la familia bribri, Mayorga Morales, de su Finca Recuperada. La familia de Emiliano Morales. Morales, Clan Duriwak y Margarita Mayorga Morales, del Clan korquiwak, recuperaron esa finca ha pertenecido ancedtralmente a la familia de Margarita, y le fue reconocida esa posesión ancestral por parte del Consejo de Mayoras y Mayores de Cabagra y el documento fue entregado el pasado 09 de marzo 2021. Los usurpadores/as NO indígenas, están dirigidos por Jony Fernández y sus hermanas, quienes reclaman son «herederos» de la Finca que su padre Antonio Fernández, No indígena, les dejó. Son 10 Hectáreas las que tienen recuperadas con autoridad del Consejo de Mayores/as de Cabagra. URGE la intervención de las Autoridades para que detenga esta acción violenta, ilegal y usurpadora, de no indígenas que NO tienen ningún derecho dentro del Territorio Indígena de Cabagra y menos reclamar «herencia» de la tierra usurpada por otro No indígena. Denunciamos esta ola de violencia, que se une a las acciones de intimidación, agresiones, quema de viviendas y cultivos, amenazas e irrespeto a sitios sagrados indígenas, en distintos territorios. La respondabilidad de lo que ocurra en Sónbata/ Cabara es del Estado /Gobierno. El Proceso de Afirmación Territorial Autónoma (PATA) sigue y no se detiene. A dos años del asesinato impune de Sergio la Lucha Sigue y No se detiene. 16 de marzo 2021. FRENAPI VIVE LA LUCHA SIGUE Y SE EXTIENDE!! FRENTE NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS – FRENAPI APOYA: Comité Nacional de Apoyo a la Autonomía Indígena.
Jueves 7 de enero de 2021. Miembros de las familias Quiel Torres y Rojas Torres de los clanes Tubölwak y Duriwak han iniciado hoy con el proceso de recuperación del terreno Nima Kacke.
Este terreno de aproximadamente 300 hectáreas se ubica 300 metros este de la escuela de Nima Diköl (Palmira) en el Territorio Iriria Bribri Sá Ka (conocido como Cabagra) y estaba siendo ocupado de forma ilegal por personas que no pertenecen al Pueblo Bribri de Cabagra.
Las y los recuperadores Bribris de Nima Kacke ejercen su derecho colectivo a la tierra ante la inacción del Estado de Costa Rica y le recuerdan su obligación de garantizar la vida e integridad física y territorial del Pueblo Bribri de Cabagra.
Familias Quiel Torres y Rojas Torres de los Clanes Tubölwak y Duriwak.
Organizaciones y colectivos de personas indígenas exigen al Poder Judicial y al Gobierno en general un fin a la impunidad ante los ataques perpetrados hacia personas indígenas, recuperadoras de tierras de pueblos originarios
El primero de setiembre de 2016 un grupo de no indígenas dispara al menos en seis ocasiones al campamento de recuperadores de Brazo de Oro, en las montañas de Cabagra, provincia de Puntarenas. Dentro del grupo agresor se identifica a Sebastián Córdoba Rodríguez, Álvaro Solís Moreno y Víctor Hugo Vargas Valderrama.
El 17 de setiembre, unos días después, un grupo de no indígenas ataca a balazos a Allan Delgado Torresy Baldomero Waisa en la misma recuperación de Brazo de Oro. Los agresores fueron identificados como Marlon Sandí Morales, Yordani Sandí Morales, Elvin Picado Altamira y Esteban Córdoba Rodríguez.
Estos son sólo algunos de los cientos de ataques perpetrados durante años, como se recopila en el documento “Los conflictos por la tenencia de la tierra en la Zona Sur: Pueblos originarios y comunidades campesinas”. Si estos ataques se hubieran dado en cualquier barrio de clase media de San José; o al final de un partido de futbol en Cartago, lo más probable es que ya se hubiera dado un juicio, una sentencia y cárcel para los responsables. Pero poco le importa a la gente y a las autoridades lo que ocurre en las montañas de Cabagra, en ese lugar lejos de todo, donde pareciera que ya no hay ley.
Luzmilda Delgado Morales, recuperadora en su territorio de Brazo de Oro de Cabagra, confirma que las amenazas y ataques físicos que han sufrido son a raíz de las recuperaciones que hicieron.
“El 17 de setiembre de 2016 se dio un ataque violento, donde dos de nuestros hermanos fueron heridos. Fueron impactados con balas, les dispararon y tuvieron que ser atendidos. Al día siguiente hicimos la denuncia correspondiente; pero hasta la fecha no ha habido resolución. Los agresores siguen libres y, hasta donde sé, tenían medidas cautelares, pero siguen por la comunidad transitando como si nada. No ha habido sentencia”, cuenta Luz.
Costa Rica arrastra problemas históricos de falta de reconocimiento jurídico de los derechos ancestrales y territoriales de los pueblos originarios. La Ley de Terrenos Baldíos de 1939 establece el derecho inalienable de los indígenas sobre las tierras que habitan. Sin embargo, desde fines de los años 50s muchas personas no indígenas adquirieron fincas dentro de estos territorios de manera violenta, mediante procesos de compra-venta o por medio de engaños. La indiferencia de los gobiernos, la presión de sectores políticos y económicos y la lentitud de los procesos judiciales es lo que ha colmado la paciencia de las familias indígenas, que han decidido recuperar estas tierras que históricamente les pertenecen.
Finca recuperada Crun Shurin, en territorio indígena Térraba. Foto: Fabiola Pomareda.
Todas las agresiones han sido denunciadas ante las autoridades, afirman
El 5 de julio un grupo de no indígenas con matones a sueldo queman ranchos de familias indígenas recuperadoras en Cebror, Salitre y los persiguen por las montañas. Bloquean la entrada al territorio indígena. El 6 de julio más de 100 no indígenas amenazan y disparan, bloqueando el acceso al territorio con piedras y arena que llevan en dos vagonetas. Cortan la electricidad en Cebror. Este es otro hecho recopilado en el documento citado.
Leandro Morales Ortiz, es parte del Consejo Iriría Ajkonuk Wakpa, de Salitre y relata: “Estábamos en una finca que pertenecía a Pindeco y se había recuperado, en Salitre. Habíamos hecho el rancho. De pronto llegaron los terratenientes que se habían organizado y habían bloqueado la carretera por Cebror. Nos corretearon. Muchas mujeres tuvieron que huir hacia la montaña; estuvieron escondidas por varias horas. Y así nos quemaron el rancho. Encontramos las botellas con gasolina”.
“La mayoría de los ataques que se han cometido, se han hecho las denuncias pero no se llega a ningún castigo ni a ninguna condena. Lo único que hacen es que archivan los casos. Los ataques han sido de los terratenientes no indígenas que viven en los territorios indígenas. Unos son de Salitre o Cabagra; otros de Buenos Aires. No ha habido ningún castigo. Muchos casos se han archivado, han quedado impunes porque dentro de los territorios uno sigue viendo a los mismos agresores. No hay nada que nos favorezca. No se han cumplido las leyes a favor nuestro”, afirma Leandro.
Gustavo Oreamuno Vignet, de la Asociación de Iniciativas Populares Ditsö y la Coordinadora de Lucha Sur Sur, señala que “en los últimos años, ante su digna lucha y justa causa de recuperar sus territorios, los pueblos originarios han sido víctimas de distintas agresiones, como intentos de homicidio, quema de sus casas, agresiones físicas, agresiones psicológicas, amenazas por parte de terratenientes y de grupos de interés que tratan de apoderarse de sus territorios”.
“Todas estas agresiones han sido denunciadas públicamente. La mayoría han sido llevadas a las vías judiciales y hasta el momento ha habido una impunidad total, en el sentido de que ninguno de los responsables ha sido sancionado de acuerdo a la ley, sino que siguen en la mayor impunidad. Las y los funcionarios judiciales del cantón de Buenos Aires no están cumpliendo con sus obligaciones; entonces, las investigaciones que en muchos casos se han iniciado, no han llegado a nada. En otros casos, por la inacción de las y los funcionarios judiciales nisiquiera se llegan a desarrollar los procesos judiciales. Es absolutamente necesario que se establezcan las sanciones legales ante estas agresiones”, subraya Oreamuno.
Leandro Morales Ortiz, es parte del Consejo Iriría Ajkonuk Wakpa, de Salitre. Foto: Fabiola Pomareda.
Jueces desvirtúan la demanda original de las agresiones, dicen
El 17 de setiembre de 2012 un grupo de no indígenas dispara en seis ocasiones contra Sergio Rojas Ortiz, líder del territorio bribri de Salitre y en ese entonces presidente de la Asociación de Desarrollo Indígena de Salitre, en Cebror. La persecución que ha tenido que experimentar Rojas desde entonces ha sido inaudita. En lugar de que sus agresores fueran detenidos, él fue arrestado y encarcelado injustamente, por apoyar las recuperaciones de tierras.
Rojas se encuentra libre y el 9 de agosto participó en una conferencia de prensa realizada en la Casa de Ejercicios Espirituales Misioneros Claretianos, en San José. La actividad fue organizada por el Frente Nacional de Pueblos Indígenas y el Comité Nacional de apoyo a la Autonomía Indígena.
“Hemos enfrentado la persecución de los invasores, encarcelamientos, agresiones físicas y verbales en Salitre, Cabagra y Térraba y hemos logrado enfrentar y salir adelante de estas agresiones. Hemos acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que dictó medidas cautelares; pero el Gobierno no las ha cumplido”, añade Rojas.
“En el caso del territorio bribri de Salitre, hay varias causas judiciales que han sido desestimadas. Otras que han sido archivadas porque dicen que no hay suficiente pruebas, que no hay testigos, que no saben si la tierra es de indígenas o de no indígenas; entonces que por eso no pueden resolver el caso, porque no están seguros de quién es la tierra”, explica el líder.
“Cuando tratan de resolver un tema de agresión de usurpadores, los jueces lo que hacen es desvirtuar la demanda original, para decir que no castigan al agresor porque no saben si la tierra es del agresor o era de los indígenas, y declaran libre de culpa al agresor”, critica Rojas.
El 22 de febrero de 2016 Clarita Quiel Torres y su familia recuperan una finca en Palmira, territorio indígena de Cabagra. El no indígena Mario Espinoza, quien era el usurpador ilegal de la finca, los alemanaza con arma de fuego. Al día siguiente regresa con otros seis hombres a amenazar de nuevo. Posteriormente llegan dos oficiales de la Fuerza Pública y únicamente pidieron los datos a la familia de Clarita y se fueron. La noche del 22 alguien prendió fuego y destruyó el ú-sure o casa cósmica, en Cabagra, construido por el Consejo de Mayores Iriria Jtecho Wakpa, que apoya las recuperaciones.
Clarita Quiel Torres también participó en la conferencia de prensa del 9 de agosto. “Hasta el momento no han habido resoluciones en contra de los agresores. Algunas resoluciones han habido en contra de nosotros los bribris. Hay algunos casos cerrados. En el caso mío la denuncia que pusimos de amenazas contra mi persona está cerrada. La fiscalía la cerró”, refiere.
Clarita Quiel, junto a doña Luisa Bejarano. Foto: Fabiola Pomareda.
Piden investigación en el Poder Judicial y en el Ministerio de Seguridad
Desde la Coordinadora de Lucha Sur Sur se solicitó a las autoridades una investigación en el Poder Judicial y en el Ministerio de Seguridad, incluyendo defensores públicos, fiscalía, tribunales, Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la delegación de la Fuerza Pública del cantón de Buenos Aires. Las personas afectadas quieren que se cumplan las leyes, que se sancione a los responsables de las agresiones, que las denuncias se tomen con seriedad y que haya resoluciones.
La Coordinadora gestionó, junto con la Defensoría de los Habitantes una reunión con representantes del Poder Judicial. Finalmente esta se realizó el 24 de agosto en Buenos Aires. Asistieron representantes de distintos pueblos y de los territorios indígenas de Salitre, Cabagra, Rey Curré y Térraba y representantes campesinos de Finca Chánguina y Térraba. De parte del Estado participaron distintas juezas, jueces, representantes de la defensa pública, de la fiscalía, de la Contraloría de Servicios y Carmen María Escoto, coordinadora de la Comisión de Acceso a la Justicia para los Pueblos Indígenas es Vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia.
“Los y las representantes indígenas dejaron en evidencia las sistemáticas agresiones que viven los pueblos indígenas en los procesos de recuperación de tierra-territorio, donde la respuesta institucional ha sido la impunidad. Esto es evidente al constatar que ninguno de los agresores plenamente identificados ha sido condenado, además de que distintas denuncias han sido desestimadas por considerarse falsamente como un conflicto entre indígenas”, recuenta un comunicado de la Coordinadora.
El Poder Judicial se comprometió “a presentar ante la Inspección Judicial cada uno de los casos denunciados por las personas indígenas presentes en la reunión, para que sean debidamente investigados; lo que podría generar sanciones administrativas y/o judiciales a las y los funcionarios implicados”.
Para Luzmilda Delgado, “el objetivo de retomar lo que era de nosotros es algo que nos da fuerzas para seguir adelante hasta el final porque una vez empezado un proceso de esa magnitud sabíamos que enfrentaríamos cosas” y afirmó: “Creemos que tenemos todo el derecho de retomar lo que por derecho nos corresponde”.
Leandro Morales, por su parte, expresó: “Hemos seguido con nuestra visión, con nuestra lucha, que es recuperar las tierras. Aprendemos de lo que sucede y agarramos más valor para hacer que se cumplan las leyes y demostrar que el territorio es nuestro”.
Enviado a SURCOS por Fabiola Pomareda, periodista Voces Nuestras.
La Casa Cósmica tiene forma de cono y representa la cosmogénesis del mundo bribri, encierra toda su historia y sus mitos asociados al origen del universo.
Su arquitectura posee un simbolismo muy complejo y sus significados solamente los chamanes pueden interpretarlo.
Ellos son los encargados de efectuar los rituales correspondientes de purificación ya que poseen los conocimientos y tradiciones más arraigados que han aprendido a través de muchos años de estudios y prácticas ancestrales.
A esta casa de Sibö también le llaman la Casa Cónica, La Canasta o Ú Suré en su idioma ancestral.
Esto y mucho más puede conocer si visita la comunidad indígena de Cabagra este 15 de noviembre en su Festival Cultural.
La comunidad indígena bribri de Cabagra, situada en el Pacífico Sur de Costa Rica, te espera este 15 de noviembre en su Festival Cultural Indígena 2018, el cual ofrece para este año una agenda repleta de actividades que ponen de manifiesto las diferentes expresiones culturales que le caracterizan.
Desde tempranas horas de la mañana, danzas, presentaciones musicales, medicina tradicional, talleres de artesanía, competencia de pesca, formarán parte de ese gran repertorio cultural.
Tendrás la oportunidad de conocer cómo sus ancestros cazaban usando armas rudimentarias tales como arco, flecha y la cerbatana.
Durante el día podrás conocer algunas exposiciones sobre la habilidad antigua de moler en tumba para triturar granos tales como el maíz y el cacao.
Además, durante este festival podrás conocer una de las tradiciones más simbólicas de la cultura bribri: la jalada de piedra. Un evento que representa la unidad y la lealtad cultural de los participantes a sus principios ancestrales.
La jalada de piedra consiste en trasladar un monolito que se usa para de moler: Varios hombres y mujeres bribris unen sus fuerzas para alzar en sus hombros la pesada piedra y la pasean de un lugar a otro mientras el pueblo les sigue aplaudiendo y compartiendo chicha entre todos.
Esta piedra al final, es colocada en un lugar privilegiado que fue preparado con antelación para su recibimiento.
Esta costumbre de origen milenaria que practicaron sus antepasados bribris es una muestra de agradecimiento a este artefacto lítico por sus múltiples servicios que le brinda al pueblo: desde siempre se ha usado para moler el maíz, cacao y arroz.
Pero eso no es todo. Podrás conocer la riqueza de sus idiomas ancestrales (bribri y cabécar), su riqueza gastronómica, sus saberes cosmogónicos asociados a su entorno, sin dejar de lado el mítico diseño de las construcciones del Ú Suré, la casa cósmica de los bribris.
Este festival se originó en 1986 y fue promovido inicialmente por el sector educativo local para resaltar y fortalecer la identidad cultural de la comunidad.
Posteriormente la Asociación de Desarrollo Indígena le dio soporte y desde entonces lo ha estado organizando junto a otras organizaciones locales.
Este Festival Indígena de Cabagra llamado «Se Bribri Senrie» (Así vivimos los Bribris) es una práctica cultural de compartimiento y celebración que refleja una herencia ancestral en la cual se resalta las vivencias y los elementos propios de la identidad bribri.
«Es importante porque representa la existencia de una cultura viviente, de un pueblo que persiste, se fortalece y se empodera trasmitiendo a las generaciones presentes y futuras esos legados ancestrales que nos identifican» mencionó Rafael Delgado, miembro del equipo organizador de este evento.
Dentro de las novedades para este año se destaca la visita y convivencia intercultural de otros grupos indígenas de la región y se rendirá un merecido homenaje a los akekepas awapas, quienes son personajes muy importantes dentro del mundo bribri.
Cabagra se ubica 15 km al Noreste de Buenos Aires de Puntarenas, y se llega ingresando por el Restaurante el Brujo siguiendo la calle que va hacia Bolas de Buenos Aires.
El pasado 9 de julio se llevó a cabo en el Auditorio UCR San Ramón, el conversatorio: Recuperaciones en territorios indígenas PH Diquís y relación cultural-ambiental y su paisaje con visitantes de Salitre, Cabagra y Térraba.
El conversatorio también se realizó el martes 10 de julio en el Auditorio de Educación, sede Rodrigo Facio, UCR.
Comentarista: Álvaro Sagot.
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