Personal de la CCSS: «Seguimos trabajando por usted…»
Compartimos el siguiente video de un minuto de trabajadores de la CCSS en el Hospital de San Carlos.
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Derechos, Salud.
Compartimos el siguiente video de un minuto de trabajadores de la CCSS en el Hospital de San Carlos.
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Derechos, Salud.
Marco Castillo de la Organización Interseccional pro Derechos Humanos manifiesta en el siguiente video el total apoyo de esta organización en las decisiones que ha tomado el Gobierno para enfrentar el COVID-19 y solicita a las y los ciudadanos cumplir con las medidas dadas por las autoridades.
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Análisis, Trabajo.
“El trabajo doméstico es eso que no se nota a no ser que no se haya hecho.”
Manuel Hernández
Una cuestión, de las tantas que surgen a raíz de las incertidumbres e implicaciones que en el mundo del trabajo está causando la pandemia, concierne a la aplicación o no de la recientísima ley que autoriza a las empresas recortar las jornadas [1] y la figura de la suspensión temporal de los contratos, en el ámbito del trabajo doméstico remunerado.
1.- RÉGIMEN LEGAL DEL CONTRATO DOMESTICO REMUNERADO
Lo primero que corresponde destacar es que el trabajo doméstico remunerado configura un contrato laboral, como cualquier otro, con determinadas especificidades.
En la doctrina del derecho del trabajo se considera que es un contrato de trabajo especial.
En nuestro ordenamiento, este contrato especial está regulado en el Capítulo Octavo del Código de Trabajo, denominado “Trabajo doméstico remunerado”.
El primer artículo de este capítulo lo define de la siguiente manera;
“Artículo 101.- Las personas trabajadoras domésticas son las que brindan asistencia y bienestar a una familia o persona, en forma remunerada; se dedican, en forma habitual y sistemática, a labores de limpieza, cocina, lavado, planchado y demás labores propias de un hogar, residencia o habitación particular, que no generan lucro para las personas empleadoras; también pueden asumir labores relativas al cuidado de personas, cuando así se acuerde entre las partes y estas se desarrollen en la casa de la persona atendida.(…)”.
De esta definición legal (lege data) se pueden precisar las principales características del contrato de trabajo doméstico remunerado:
i.- El objeto: la prestación asistencial se brinda directamente a una familia, persona, incluyendo labores básicas de cuidado de personas, a cambio de una remuneración; por cierto, de las peor pagadas en nuestro país.
ii.- Son trabajos domésticos aquellos realizados de manera habitual y sistemática por una persona, que en términos generales corresponden a lo que podríamos decir labores propias de hogar (profesionalidad).
iii.- Locación de la prestación: el trabajo se realiza normalmente en la casa o residencia del empleador.
iv.- La causa: la relación no tiene una causa lucrativa para el patrono, no es fuente directa de ganancia para el empleador.
Se podría decir que esta última característica es la definitoria de esta especie de contrato -aunque no exclusiva-, con base en la cual podemos despejar la incógnita formulada al principio.
Esta característica también nos permite deslindar este tipo de contrato, de cualquier otro que se inserte en el ámbito productivo y organizativo de una empresa.
2.- IMPROCEDENCIA DE LA APLICACIÓN DE LA LEGISLACION DE EXCEPCION QUE AUTORIZA LA REDUCCION DE LA JORNADA Y SUSPENSION DE LOS CONTRATOS DE TRABAJO
Partiendo de esta tipología y caracterización jurídica del contrato de trabajo doméstico remunerado, corresponde resolver, de manera sucinta, la cuestión planteada:
1.- Inaplicabilidad de la “Ley de autorización de reducción de jornadas de trabajo ante la declaratoria de emergencia nacional”, N° 9832, en el ámbito del trabajo doméstico remunerado
El objeto de esta ley, de muy dudosa constitucionalidad[2], consiste en autorizar a las empresas la reducción unilateral y temporal de las jornadas de trabajo, cuando sus ingresos brutos resulten afectados, a consecuencia del hecho generador de la declaratoria de una emergencia nacional.
La ley delimitó los rangos en que se pueden recortar las jornadas de trabajo (hasta salvajemente un 75% de la jornada semanal), y en consecuencia, la disminución proporcional de los salarios, en función de los parámetros definidos de contracción de los ingresos brutos de las empresas (artículo 1, 3 ídem).
La ley autoriza a los patronos reducir las jornadas, a costa del rebajo de los salarios, cuando las empresas sufran una reducción de sus ingresos brutos.
Partiendo de lo anterior, entonces, no resulta pertinente, al amparo de esa perniciosa ley, la reducción de la jornada de las personas que prestan trabajo doméstico remunerado, en virtud que su actividad no se inserta en el ámbito organizacional y productivo de una empresa.
Por tanto, en el trabajo doméstico remunerado resulta absolutamente inaplicable esta gravosa ley.
2.- Inaplicabilidad de la suspensión de los contratos de trabajo sin responsabilidad patronal
La suspensión parcial o total de los contratos de trabajo está regulada en los artículos 73 y siguientes del Código de Trabajo (CT).
El artículo 74 CT define las causas objetivas de suspensión de los contratos de trabajo: a.-) falta de materia prima imputable al empleador, b.-) fuerza mayor o caso fortuito y c.-) la muerte o incapacidad del patrono, siempre que tengan como consecuencia directa, inmediata y necesaria la suspensión temporal de los contratos.
En dos entregas anteriores, sostuve y reitero que las pérdidas económicas que puedan sufrir las empresas a raíz de la pandemia, no son causas que se puedan reconducir al inciso b) del artículo 74 CT [suspensión de los contratos por fuerza mayor o caso fortuito], salvo que se realice una interpretación muy retorcida y maliciosa de la ley, favoreciendo sin justa causa al patrono, en perjuicio de las y los trabajadores.[3]
Ahora bien, si esta norma legal no ampara la suspensión de los contratos, por los motivos económicos que tan creativamente han estado arguyendo los empresarios, mucho menos esta disposición la podrían invocar los patronos del trabajo doméstico para justificar la misma pretensión.
No puede aplicarse esta disposición del Código de Trabajo, porque el trabajo doméstico se desarrolla en el ámbito de la vida del hogar, que no tiene causa lucrativa para la empleadora; por lo que no se podrían invocar pérdidas de actividad económica, a consecuencia de la emergencia sanitaria, para pretender la suspensión de los contratos, con la afectación de los salarios de los y las trabajadoras del servicio doméstico.
Para abundar, las razones por las que no procede el rebajo de la jornada de los contratos de trabajo doméstico, a fortiori, son las mismas por las que deviene inaplicable la figura legal de la suspensión contractual.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social le corresponde cerrar todo portillo que facilite el hurto de los salarios de las personas que prestan trabajo doméstico, en su mayoría mujeres, que devengan las peores remuneraciones de “nuestro” país.
¡Los sacrificios no los tienen que seguir soportando las mismas de siempre!
[1] Los alcances e implicaciones de esta ley las les comenté en el artículo “Neoliberalismo en tiempos de pandemia.”
[2] Los cuestionamientos de constitucionalidad se desarrollaron en el artículo “Neoliberalismo en tiempos de pandemia”.
[3] Los dos artículos que abordan este tema son los siguientes: “Pandemia y suspensión de los contratos de trabajo” y “Suspensión exprés y a la carta de los contratos de trabajo.”
Ilustración: OIT
Escrito en . Publicado en Derechos.
25 de marzo del 2020. La crisis económica en nuestro país, agudizada por la pandemia del COVID-19, demanda un análisis responsable y serio, con el fin de tomar medidas que contribuyan a contener la recesión, reactivar la economía y proteger el bienestar de la población.
Por tal motivo y abogando por un diálogo constructivo, que permita la mejor y más adecuada toma de decisiones apegada a los principios de justicia social, el Consejo Nacional de Rectores manifiesta:
Imagen ilustrativa.
Enviado por Efraín Cavallini Acuña.
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Aportes para el desarrollo, Derechos.
Grupo Reflexiones Social Cristianas
La crisis que genera el Coronavirus nos ha hecho valorar la inmensa riqueza de la medicina desarrollada bajo los principios cardinales de la seguridad social, aun cuando como obra humana es perfectible, sin duda los esfuerzos realizados en casi 80 años de medicina social nos permiten enfrentar con confianza la grave crisis que nos afecta.
Una vez más el cuerpo médico, el personal técnico y de enfermería, el personal administrativo, los misceláneos y todos los que trabajan en el ámbito de la salud han salido y se mantienen como héroes en la dura batalla que libran contra el flagelo que nos afecta. Justamente se han ganado el respeto y la gratitud de los costarricenses.
El liderazgo del señor Ministro de Salud, orientando a toda la comunidad nacional y los plausibles esfuerzos del Gobierno, así como la respuesta ciudadana hasta en el último rincón de todo el territorio nacional, nos hacen sentirnos orgullosos por los valores humanistas más nobles y solidarios del ser costarricense.
Una situación como la que vivimos también despierta en algunos una visión de oportunidad mercantilista para pretender que se reduzca el rol del Estado en la seguridad social y prevalezca una visión de negocio en el tema de la salud pública. Los resultados de algunas medidas que reducen los ingresos de las contribuciones se suman a la pérdida de ingresos por la morosidad acumulada del sector gubernamental y del sector patronal, mermando significativamente el flujo de recursos financieros requeridos para que los trabajadores y los centros de salud que están en primera línea afrontando la crisis, respondan con la celeridad necesaria ante las circunstancias críticas que vivimos. La temporalidad de estas medidas debe acompañarse de un compromiso explícito de todas las fuerzas políticas para minimizar los efectos negativos de la crisis.
Esperamos que el Gobierno y la Asamblea Legislativa no sucumban ante las presiones oportunistas y le garanticen al pueblo de Costa Rica que nuestro sistema de seguridad social siga brillando y perfeccionándose, con logros indiscutibles de alcance mundial reconocidos por múltiples organismos internacionales.
Es oportuno pensar que debemos encontrar los equilibrios para que las instituciones no se conviertan en viñas de enriquecimiento, no solo por los negocios que surjan alrededor de la medicina sino también por el costo desmesurado que generan los privilegios y las consideraciones de aumentos en cascada.
Hoy se convierte en un deber ineludible de las instituciones sociales y hacendarias y del mismo Gobierno de la República, como un imperativo vital para la prosperidad y la solidaridad humana, la determinación de una estrategia técnica-financiera que invoque la cooperación humanitaria internacional y de países amigos para obtener recursos no rembolsables o de largo plazo, que eviten el debilitamiento económico de la Caja Costarricense de Seguro Social, no solo respecto a la medicina sino también en cuanto a la sostenibilidad del régimen de pensiones de los trabajadores.
El Grupo Reflexiones Social Cristianas espera que en el entorno de esta compleja crisis la Fracción Parlamentaria del Partido Unidad Social Cristiana, contribuya a la construcción de propuestas de interés nacional fundamentados en los principios del Humanismo Cristiano y, al mismo tiempo, garantice al pueblo de Costa Rica que no serán lesionados el financiamiento ni la institucionalidad de nuestras entidades de seguridad social en cumplimiento de nuestra razón de ser en política: la salvaguarda de la Caja Costarricense de Seguro Social como columna básica para la vigencia del Estado Social de Derecho. Eso es lo esencial.
Asimismo, instamos al Comité Ejecutivo Nacional del PUSC para que recupere la capacidad propositiva que siempre ha distinguido a los socialcristianos —contribuyendo y marcando los derroteros de nuestro país hacia el bien común y la prosperidad—, convocando de inmediato a los órganos partidarios especializados integrándolos con profesionales y expertos socialcristianos del más alto nivel, para que produzcan soluciones eficaces y concretas a los serios y complejos problemas que enfrentan nuestros empresarios y los trabajadores públicos y privados.
Concluimos, con la cita del parágrafo 89 de la Carta Social Cristiana a Costa Rica, que preveía con claridad y visión de futuro, la necesidad de fortalecer la CCSS colocando al ser humano en primer lugar, para enfrentar crisis como la que nos embarga hoy con la pandemia del COVID-19: “89. La Caja es un medio para lograr el más alto nivel de salud de la población y el pleno goce del derecho a la salud para toda persona que habite en el territorio nacional; de ahí que su eficiente funcionamiento es esencial para el logro de este objetivo.
“La Caja Costarricense del Seguro Social debe estar sometida a un proceso de mejora continua y de actualización científica y tecnológica, humanización, modernización, adecuadas infraestructuras, eficiencia y crecimiento, para seguir cumpliendo con sus objetivos, respondiendo a los cambios demográficos, epidemiológicos, socioeconómicos y ambientales, en el marco de un mundo globalizado, económicamente interdependiente y en constante cambio, en el que tanto la enfermedad y como las crisis económicas se trasmiten de forma rápida impactando los sistemas nacionales. La cooperación internacional es esencial.”
Danilo Chaverri Soto
Lineth Saborío Chaverri
María del Rocío Sáenz Madrigal
Jorge Polinaris Vargas
Rosalía Gil Fernández
Fernando Gutiérrez Ortiz
Bernardo Benavides Benavides
Anabelle Lang Ortiz
25 de marzo de 2020. San José, Costa Rica
Escrito en . Publicado en Derechos, Trabajo.
Compartimos la carta enviada al Ministerio de Planificación y Política Económica solicitando las medidas que este Ministerio tomará ante la crisis económica y laboral que generará el COVID-19
San José, 23 de marzo 2020
M.Sc.
Maria del Pilar Garrido Gonzalo
Ministra de Planificación y Política Económica
República de Costa Rica
Asunto: Solicitud de información
Estimada ministra:
Reciba por este medio nuestro respetuoso saludo, deseándole los mejores éxitos en sus gestiones personales y laborales.
En vista de la notoria situación que atraviesa el mundo y el país en particular, a razón de que podríamos catalogarla como una suerte de guerra bacteriológica de baja intensidad que se inscribe en una puja global que al final podría aspirar a dibujar el mapa de un nuevo control geopolítico mundial, una suerte de una nueva repartición del planeta.
Es en este marco general que algunos han denominado una especie de reseteo al sistema económico y financiero global, que el Covid 19 (coronavirus), desata una serie de debates de distinto signo y sumamente enriquecedores, pero en lo concreto este virus provoca efectos e impactos a las economías del orbe y sin duda trastoca el mundo del trabajo, lo cual nos coloca en la realidad tica y todo lo que esto implica para la gente de carne y hueso.
Es en tal sentido nuestro deber caracterizar y evaluar las distintas formas y enfoques en que los y las tomadores y tomadoras de decisiones dentro de los poderes del Estado deciden abordar el momento y cómo actúan los grupos de verdadero poder, pues de esta lectura dependen las posiciones y las decisiones que desde el sector social se puedan ir configurando.
Para el caso de Costa Rica hemos tomado nota y sin duda tenemos una lectura de lo que está aconteciendo en los teatros de operaciones visibles y en los paralelos que se desarrollan alrededor de la situación actual. Así las cosas, aprovechamos la presente para solicitarle de conformidad con nuestro ordenamiento jurídico y el derecho de petición que nos asiste constitucionalmente, que se nos remita dentro del plazo de ley un cuadro en formato digital que contenga la siguiente información:
1- Un listado consolidado de las medidas adoptadas vía leyes, decretos, o similares, para atender la pandemia del Covid 19. Igualmente, un listado de las propuestas que se pretenden implementar a futuro, para paliar esta terrible situación desde un punto de vista económico y social, vía leyes, decretos, o similares.
2- Fuente de financiamiento (interna o externa) con que se pretenden respaldar las medidas adoptadas, y a adoptar, del punto anterior. Favor adjuntar la referencia del oficio que respalda el estudio técnico respectivo o similar.
3- Impacto financiero de aporte por institución en términos absolutos y relativos con relación al presupuesto de la institución de que se trate.
4- Sectores beneficiados o grupos humanos cubiertos por distrito, cantón, provincia y un desglose por sexo, edad y sector laboral. Igualmente, adjuntar los criterios bajo los cuales se definieron estas poblaciones como las adecuadas para dichas ayudas.
5- Un listado de las medidas que están valorándose ejecutar a partir de las negociaciones que se desarrollan desde la Asamblea Legislativa, su fuente de financiamiento, los pasos de trámite que estas iniciativas requieren y posibles plazos de acuerdo legislativo.
6- Documento oficial del Plan Proteger en formato digital.
Sin otro particular se suscribe,
Juan Carlos Durán Castro
Dirigente Sindical
Trabajador Caja Costarricense de Seguro Social
Imagen ilustrativa, UCR.
Enviado por Juan Carlos Durán Castro.
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Análisis, Comunidad.
Mariana Alpízar Guerrero
Psicóloga feminista
¿Qué es el amor si no se actúa con ética? Egoísmo, una utilidad vacía, consumo de cuerpos que se apilan uno encima del otro sin que exista siquiera un sentido real en los vínculos más que llenar, llenar, llenar, para no sentir un hueco en el estómago, para no dar espacio a la pregunta.
Hay muchos vínculos que por no ser coitales o amorosos (como si fuera posible establecer una línea perfecta entre ambos conceptos), gozan de impunidad si hieren, violentan, si son vinculaciones anti-éticas, irresponsables con el/la otra, porque no tienen nombre y nos hemos habituado a defender que “lo que no se nombra no existe”. Es decir, actuamos sin apalabrar, sin decir y con eso evitamos las consecuencias implicadas en lo que hacemos.
No es que debamos construir edificios legales para juzgar a diestra y siniestra la legitimidad de los afectos, es que es fundamental en tiempos como los nuestros darle lugar al amor basado en el cuidado mutuo y de sí mismxs. Sin que esto sea excluyente entre sí. Sin que el cuidado de sí devenga en descuido a lxs otrxs. Aun cuando el discurso del autocuido justifica el abandono de la colectividad para salvar el ego, la autonomía no es el contrario de colectividad sino de fusión. No sólo es posible, sino que es indispensable vivir una autonomía desde la colectividad ética, es decir, la que no disminuye la autoexpresión y las necesidades de los individuos, porque sin autonomía no existimos y sin colectividad tampoco.
Los vínculos, pequeños, medianos o grandes, si es que podemos ponerles tamaños, son distintos entre sí y requieren todos ellos de pensarse. Más que pensarse, requieren sentipensarse en conjunto e individualmente. Es importante que en cada vínculo existan preguntas, cuestionamientos como ¿qué estoy haciendo? ¿qué interpreto que el otro o la otra está haciendo? ¿qué aporta lo que estoy haciendo al vínculo? ¿cuál es el sentido de lo que hacemos? (…) Ahora, si hemos creado la fantasía de que efectivamente existen jerarquías en los vínculos, que de acuerdo a los grados de cada uno merecen más o menos atenciones, responsabilidades y que nuestras acciones para con el otro tendrán consecuencias sólo en el caso que el vínculo sea prioritario. Si además desmeritamos el sentir del otro, ridiculizamos sus emociones cuando las consideramos desproporcionadas con lo que nosotros sentimos y todo esto lo hacemos por no tratarse de un vínculo que se haya categorizado, nombrado u “oficializado”, estamos entonces consintiendo y actuando desde la institución violenta de la monogamia matrimonial, que requiere de palabras, de rituales, de contratos para hacerse realidad, para existir, porque de otro modo no es legítima.
Mantenemos entonces la necesidad de un contrato implícito o explícito para responsabilizarnos del otrx. El contrato implícito requiere por ejemplo de ciertas acciones legitimadas socialmente que denotan interés por el otrx, por ejemplo presencia constante. El contrato explícito es la categorización del vínculo: ponerle un nombre o nombrarle “sin nombre” pero con la importancia justa para dotarle de un lugar. Esto último sucede cuando se dice la frase “lo nuestro no tiene nombre”, momento en el cual se entiende que aun cuando el vínculo no tiene categoría, existe y por lo tanto requiere responsabilidad mutua.
Pero ¿qué pasa con los vínculos considerados secundarios? los que del todo no se apalabran y sólo se actuan, por ejemplo con la persona o las personas con las que se tiene algo físico que pareciera excluir lo afectivo, o más aún, con alguien con quien se tiene algo («solo») emocional, por ejemplo algo platónico. Hemos hablado incansablemente de los vínculos («unicamente») sexuales y hemos concluido constantemente que estos requieren de responsabilidades vinculares. Pero ¿qué pasa con aquellos marginalizados al lugar de lo platónico? Por ejemplo aquellxs con quienes hablamos, salimos, compartimos tiempo, palabras y con quienes incluso llegamos a crear expectativas de “algo más”. Sucede que no les damos lugar porque no son suficiente, por eso justamente es necesaria la promesa de lo que pasará en el futuro. Pero ¿no está sucediendo ya en el presente? ¿Qué significa la frase “compartimos pero no ha pasado nada”? Cada vez que nos vinculamos nos afectamos de alguna u otra manera y negarlo es obviar que tenemos parte en todo lo que actuamos. Y es que justamente la libertad implica responsabilidad, de otro modo solo existe el descuido.
Cuando priorizamos vínculos apalabrados, nombrados y categorizados, cuando bautizamos relaciones, cuando establecemos contratos implícitos o explícitos, asumiendo deberes, cuando nos entregamos sólo a emociones legitimadas socialmente e invalidamos todo lo que se salga del intercambio amoroso/sexual que conocemos. Cuando censuramos mutuamente los dolores que sentimos por no ser consecuentes con lo que deberíamos sentir, en el tiempo y en el orden establecido, cuando no asumimos consecuencias sobre nuestras acciones por tratarse de «vínculos platónicos» o vínculos que no son suficientemente formales, no tenemos ética alguna para con el otro, lo que tenemos es una moral y una justificación social-capitalista para hacer con el otro, obtener lo que deseamos del otro, iniciar relaciones con las que no cerramos nunca, porque supuestamente nunca existieron.
Lo que propongo no es establecer un contrato a priori, o categorizar todo lo que tengamos, o racionalizar los vínculos, porque la conciencia en todos los vínculos es imposible. De lo que hablo no es de asumir compromisos a priori, sino más bien a posteri, es decir, de hacernos cargo de lo que hacemos, aun cuando inicialmente no seamos conscientes de ello. Para hacerse cargo no hay que saberlo todo. Para hacerse cargo no hay que establecer culpas, porque la culpa, que tiene un origen judeo-cristiano, sólo busca mantenernos a raya, dentro de un orden establecido. Para hacerse cargo inicialmente hay que conectar con nosotrxs mismxs, identificarnos con lo que hacemos, entendernos, senti-pensarnos.
Desde una perspectiva Foucaultiana, el “cuido de sí” implica ejercer una libertad individual basada en el autococimiento. Pero esta libertad no es excluyente del otro, por el contrario, es imposible ejercer la libertad sin la otredad. Al ocuparme de mí, me ocupo de lxs otrxs, tengo claros mis límites, mis deseos, mis necesidades, mis responsabilidades sociales.
Puedo construir entonces una ética congruente conmigo y con la colectividad. Conocernos a nosotrxs mismxs, alimentar nuestra autonomía, no vivir a través del otro, no establecer dependencias, fusiones, sino ser consciente del impacto que tienen nuestras acciones, aun si creemos que no estamos haciendo nada.
El trabajo de sí es constante, sistemático y no se hace para obtener reconocimiento, sino para mirar claramente la huella que se deja en el mundo y actuar desde allí. Aprender a escuchar al cuerpo, lo que necesita, sus propias medidas, sus tiempos. Solo desde el autoconocimiento es posible conectar con el otro, no desde un lugar narcisista, pues no se buscar llenar vacíos con la presencia, acallar cuestionamientos, se busca más bien aportar en el otro y que el otro aporte en nosotrxs.
Fluir, por su parte, palabra repetida hasta el cansancio y que se usa como muletilla, no es un borramiento de toda consecuencia, o una carta que se usa incluso antes de actuar, no es un cheque en blanco que se firma para advertir a “la otra parte” que “solo” estamos haciendo y que no estamos pensando. Que si siente dolor, angustia, que si tiene preguntas y requiere respuestas, que si necesita palabras, que si requiere inicios o cierres, debe hacerse cargo de todo cuando experimenta, pues el fluir es un estar sin estar. Es una presencia del otro a medias una disculpa aun antes de cruzar las líneas.
Si fluir no fuera justificación, sería entonces lo que la palabra realmente significa, voluntades que bailan sin necesidad de forzar, imponer o poner en el otro algo que no es posible individualizar. La responsabilidad es entonces inicialmente con unx mismx (es fundamental hacerse cargo de sí), luego con lxs demás y por supuesto con los vínculos, es decir hay responsabilidades que son absolutamente compartidas, no de unx, no del otrx, de ambxs, de todxs.
A partir del trabajo que he venido realizando conmigo y de aprendizajes que he tenido con seres que acompañan los caminos, los irrumpen o los potencian, he sistematizado algunos de los principios básicos que considero importantes en mi ética afectiva, que, por supuesto, no son reglas, más bien son propuestas cambiantes que fluyen y se transforman, pues si fueran estáticas de nuevo estaría intentando imponer reglas. Siempre he creído que la forma de luchar contra lo establecido es colarse en la norma y torcerla. A continuación, para cerrar con este texto y para dar inicio al diálogo enumero algunos de estos principios: -Todo vínculo es importante, lo cual es radicalmente diferente que indispensable. Ningún vínculo en particular es indispensable, pero sí lo es la vida colectiva. La importancia en los vínculos implica que todos requieren responsabilidad.
-Todo vínculo es diferente, tiene particularidades de modo que homogeneizar no solo es un error sino que es imposible.
-Todo vínculo que se actúa, aunque no se nombre, se categorice o se apalabre existe y por lo tanto tiene consecuencias, afecta a lxs otrxs y a nosotrxs mismxs. Amarse es afectarse, no hay modo en que pueda ser distinto.
-Todo vínculo se transforma a lo largo del tiempo, tiene inicios, desarrollos y cierres.
Hacernos cargo de cómo hacemos los cierres es tan importante como hacernos cargo de los inicios. Las rupturas también son parte de las transformaciones vinculares, la muerte es parte de la vida y los finales son parte de la historia.
-En los vínculos existe una mezcla de emociones, sensaciones, pensamientos, ideas, materialidades. No es posible dividir lo físico de lo afectivo, porque el cuerpo es también sensación. Estamos de cuerpo presente en los vínculos aun cuando creamos estar a medias o no estar de lleno.
-La ética afectiva inicia con el cuidado de sí. Sentipensar los vínculos y más que tener respuestas, estar siempre abiertas a establecer preguntas.
Escrito en . Publicado en Derechos, Salud.
(FECON, 25/03/2020) En Costa Rica pese a que el peso de la crisis cayó sobre las instituciones y empresas públicas, los sectores empresariales se han radicalizado y están impulsando una vez más, una ola de privatización, recorte y empobrecimiento en el contexto de la crisis por el Covid-19.
El Gobierno de Carlos Alvarado de forma consecuente con quienes han sido sus aliados se suma a la radicalización implementando medidas que en términos prácticos están debilitando el tejido institucional que está enfrentando el impacto de la pandemia, mientras el sector privado encabezado por las Cámaras Empresariales no paran de pedirle o arrebatarle, mejor dicho, recursos al erario público. Típico de los neoliberales que libran batallas contra lo público y al mismo tiempo ponen la mano para que les den dinero del Estado.
Recordar que estos sectores empresariales son al mismo tiempo quienes han contaminado el agua con agrovenenos, explotado personas bajo formas de esclavitud moderna, que han eludido y evadido impuestos, han insistido en la minería a cielo abierto, han intentado muchas veces privatizar el ICE, CCSS, la educación y cualquier otra empresa pública. Estos sectores que hoy les perdonan impuestos y les condonan obligaciones con la CCSS son quienes están despidiendo miles de personas, a pesar de las prerrogativas hacendarías que el gobierno les ha otorgado.
Desde el sector ambiental y ecologista esta crisis por el COVID-19 debe de ser un punto de inflexión para crear más solidaridad económica, buscar la justicia ambiental, energética, de género y hacer una reforma agraria integral agroecológica. Para de esa manera crecer como sociedad para afrontar otra crisis mayor, la crisis climática.
Estas semanas se ha demostrado que es posible generar condiciones para mejorar el acceso al agua de forma más equitativa, evitar el acaparamiento y el desperdicio. Se ha demostrado además la importancia de la producción local de alimentos y la urgencia de fortalecer la soberanía alimentaria. Se ha demostrado que es esencial tener un sistema de salud público fuerte, universal y de calidad. Se ha demostrado que los y las trabajadoras del sector público son quienes mueven este país todos los días y los que lo han hecho crecer pese a todos lo ataques desleales por parte de todos los partidos políticos presentes hoy en el Gobierno del Bicentenario.
Entendemos desde el sector ambiental que para lograr una sociedad que utilice recursos de forma eficiente y austera es clave que sean empresas públicas controladas por mecanismos democráticos y transparentes quienes estén al frente en áreas estratégicas como telecomunicaciones, salud, educación, seguros, producción agrícola, gestión del agua, energía, etc.
Por último, los y las ecologistas nucleadas en la Federación Costarricense para la Conservación de la naturaleza damos las gracias a las trabajadoras y trabajadores del sector público por su valiosa labor en medio de la emergencia provocada por la pandemia del Coronavirus.
Enviado por Henry Picado.
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Derechos, Salud.

Un grupo de ingenieros, físicos y profesores de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR) logró construir un respirador de emergencia para pacientes con COVID-19. Este podría ser usado de forma libre en el país en la atención primaria.
En un tiempo récord y dedicando muchas horas al día, los especialistas empezaron a trabajar el fin de semana pasado y ya lograron obtener el primer prototipo, al que denominaron Respira UCR. Para ello, se basaron en la idea de unos jóvenes ingenieros de España, quienes construyeron de forma casera un respirador en madera.
Los impulsores del proyecto Oxygen, de Barcelona, idearon el respirador cuando descubrieron que estos aparatos escaseaban en los hospitales italianos en plena crisis del COVID-19. Los planos y las instrucciones de montaje del invento fueron liberados por sus creadores en internet para que fuera utilizado en otras partes del mundo.

Respira UCR es el nombre que los especialistas le dieron al proyecto, el cual busca poner a disposición del país un prototipo de respiradores de bajo costo y de fácil construcción, ante la actual emergencia sanitaria.
Este sistema de emergencia automatiza un respirador manual tipo ambú (especie de balón), que es controlado por una persona y se usa para la atención primaria de quienes padecen la enfermedad producida por el nuevo coronavirus.
El modelo original posee una pieza que es la que simula el ritmo de la respiración. Esta acciona el mecanismo que empuja el balón, de forma tal que logre la aspiración y la exhalación de forma periódica. Entonces, con la ayuda de la matemática, se grafica en una computadora la respiración para dar la forma a la pieza, que es similar a un riñón.
Ralph García Vindas, director de la Escuela de Física de la UCR, aseguró que el objetivo del grupo de universitarios fue hacer más eficiente el aparato de respiración asistida, el cual podría ser utilizado en caso de que la situación se agrave en el país.

“Si los casos continúan aumentando en el país, no todos los pacientes podrán llegar directamente a un hospital, pues primero tendrán que ser atendidos en un ebáis, donde se les evalúa su condición de salud. Este respirador entonces viene a resolver la necesidad de brindar soporte respiratorio a las personas enfermas, mientras se trasladan a un centro hospitalario, donde se les coloca un respirador artificial”, explicó García.
Sin embargo, aclaró, el dispositivo no sustituye a ningún respirador comercial.
Los expertos de la UCR vieron que se requería que el respirador fuera más liviano, autónomo y más pequeño para facilitar su transporte.

Asimismo, los materiales que usaron son de fácil esterilización, principalmente cristal acrílico, que se encuentra disponible en el mercado nacional y tiene el mismo grosor, para facilitar la construcción del respirador.
Al respecto, indicaron que el dispositivo es sencillo de construir y que incluso podría ser elaborado hasta en talleres de ebanistería. Lo único que se necesita es una cortadora láser o, en su lugar, una sierra caladora.
El prototipo tiene un costo aproximado de ¢80 000 incluyendo el resucitador tipo ambú, aunque si se produjeran en serie el precio sería menor.
Los especialistas aseguraron que realizaron las consultas correspondientes a médicos del país, quienes hicieron observaciones que serán incorporadas al prototipo.
“Hemos incorporado al aparato un flujómetro, que mide el volumen de aire y, por medio de circuitos, podemos controlar cuánto volumen de aire se le puede inyectar a una persona, ya sea un niño o un adulto. Esta mejora la obtuvimos por medio de un médico”, concluyó García.
Patricia Blanco Picado
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/
Sea parte de SURCOS:
Escrito en . Publicado en Derechos, Salud.
Dada la amenaza del COVID-19 y con la preocupación por dotar al sistema de salud nacional e internacional de respiradores; un equipo de profesionales de la Universidad de Costa Rica, impulsados desde la dirección de la Escuela de Física, han estado trabajando en el proyecto «Respira UCR». Éste consiste en el desarrollo de un prototipo de respirador más asequible y de rápida fabricación. El equipo, constituido por investigadores, personal técnico y estudiantes de la Escuela de Física, de Ingeniería Mecánica y de Artes Plásticas, tomaron como base un modelo puesto a disposición en Internet bajo el paradigma de software y hardware libre, realizado por ingenieros de Barcelona, al que denominan «Oxygen».
El Proyecto «Respira UCR», desarrollado y construido en la Escuela de Física de la UCR, ofrece múltiples ventajas, con un menor número de piezas para una más rápida manufactura, cuyas características lo vuelven reciclable, resistente a impactos y de fácil esterilización. Este modelo puede ser utilizado en adultos y niños, puede ser transportable y cuenta con un motor pequeño y eficiente y automatizado.
La idea de este grupo de científicos nacionales, es donar el modelo prototipado a la Caja Costarricense del Seguro Social, para que sea llevado a todos los hospitales y centros de salud del país.
Se hará un llamado a la comunidad costarricense para que este respirador de bajo costo, basado en este modelo absolutamente transportable, sea fabricado masivamente. En su fabricación podrían colaborar desde pequeños a grandes talleres, que podrían replicar el modelo, aceleren su producción y se generen al mismo tiempo fuentes de empleo.
Sea parte de SURCOS: