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Etiqueta: democracia

Nuestra democracia: luces y sombras

Por Arnoldo Mora

En esta campaña electoral, que aún no ha terminado, el pueblo costarricense ha sido el protagonista de un acontecimiento que profundiza un proceso que se viene desarrollando desde hace varias décadas; razón por la cual amerita una amplia reflexión como corresponde a  un evento que no dudo en catalogar como “histórico”.  Ciertamente, nuestro pueblo se hizo allí presente; pero hay dos maneras de hacerlo: por lo que hace y por lo que se niega a hacer, por lo que dice y por su silencio. El pueblo se hizo presente y se convirtió en protagonista de dos maneras: hablando por medio del voto y callando recurriendo a la abstención; y lo hizo por partes prácticamente iguales: la mitad del padrón electoral fue a votar, la otra mitad se quedó en casa. Lo que el pueblo dijo mediante el voto debe calificarse como las “luces” de nuestra democracia, su preocupante y voluminoso abstencionismo refleja las “sombras” de nuestra democracia. Inspirándonos en los ciclos de la madre Naturaleza, el domingo 6 de febrero tuvimos un día de  24 horas: 12 de luz y 12 de oscuridad. Para entender el porqué de lo acaecido es preciso tener conciencia de que se ha operado un cambio cualitativo en la manera de elegir a nuestros gobernantes. Tradicionalmente sólo había una elección cada cuatro años, donde se elegía a  todos los que habrían de fungir como miembros de los tres poderes sujetos a elección popular: los poderes legislativo y  ejecutivo, que representan a la nación como un todo, y las municipalidades que encarnan al poder local. Durante la segunda mitad del siglo pasado, la mayoría de los ciudadanos votó por los candidatos que habían sido seleccionados  por la cúpula de los partidos que se disputaron la guerra civil de 1948, lista que era confeccionada mediante métodos dudosamente democráticos. Pero en la práctica, el poder era monocolor, pues quienes perdían sólo tenían el derecho a hacer oposición; de la cual, incluso, fueron excluidos quienes combatieron al lado  de Manuel Mora y  bajo el mando de Carlos Luis Fallas en 1948, luchando hasta la muerte en defensa del Estado Social; no sería sino hasta la Administración socialdemócrata de Daniel Oduber (1974-1978)  que se reformaría la Constitución de 1949 para que los derechos de TODOS los costarricenses fueran reconocidos.  En todo este período histórico el poder se concentró en torno a la presidencia de la República, excepto en los gobiernos no liberacionistas presididos por Mario Echandi (1958-1962) y por José Joaquín Trejos (1966-1970) en que Liberación logró la mayoría en la Asamblea Legislativa.

La causa de que el pueblo costarricense se viera sometido a esta “democracia” restringida y tutelada se debe a razones geopolíticas. En efecto, durante la Guerra Fría la geopolítica mundial el poder imperial imponía a los países periféricos regirse por un bipartidismo anticomunista, dando prioridad a la defensa y promoción de los intereses de las trasnacionales, so pena de que se les impusieran regímenes dictatoriales, como ocurrió con el golpe de estado en  la vecina Guatemala (1954); eso mismo sucedió en la década de los 70s.en otros países, como castigo al exitoso  intento de forjar una democracia popular en el Chile de la Unidad Popular (1970-73) bajo la presidencia del socialista Salvador Allende. Este modelo político entró en crisis con el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua (1979) y la instauración del gobierno de los nueve comandantes durante la década siguiente. En Costa Rica triunfa Oscar Arias, conspicuo vástago de la oligarquía, que logra que su plan de paz sea aceptado por los otros gobiernos de la región, impidiendo así que Reagan ocupara  militarmente toda la región; todo lo cual hizo posible  que la oligarquía criolla prolongara su hegemonía, pero a condición de ceder en el aislacionismo tradicional de Costa Rica, ya que el sucio capital oligárquico de los países del Triángulo del Norte se incrustó en las finanzas domésticas, como se refleja en los grandes  y modernos centros comerciales de Escazú y Alajuela-Aeropuerto. El siglo XXI asiste al declive vertiginoso de la hegemonía multisecular de los imperios de Occidente, gracias al auge  indetenible como potencia mundial de China y al revivir de Rusia. Con ello se derrumba el bipartidismo local; en las dos anteriores elecciones triunfa un partido un tanto improvisado que, a pesar de no ser nunca grande, logró, sin embargo, escalar a la presidencia de la República al ser aceptado en la segunda vuelta por la mayoría de los costarricenses como ”el mal menor”. Hoy todo ese tinglado se  acaba de derrumbar como se evapora una gota de agua en el desierto. Es dentro de este panorama  político que Costa Rica acaba de tener elecciones para elegir diputados e irá de nuevo a las urnas el 3 de Abril, para escoger al  próximo presidente de la República entre los dos candidatos que lograron un mayor porcentaje de votos, debido a que  ninguno logró llegar al 40% requerido por ley. Dos novedades se dan en esta elección. La primera es la súbita y sorpresiva ascensión de un partido nuevo, encabezado por un candidato hasta hace poco desconocido por haber vivido la mayor parte de su vida pública muy lejos de nuestro país, pero que ha logrado  aglutinar en torno suyo  un movimiento (difícilmente puede calificarse de ”partido”) novedoso por representar un sentimiento antisistema, que refleja el rechazo de un numeroso y creciente grupo de ciudadanos hacia la clase política tradicional. La otra novedad de estas elecciones es la extinción (¿definitiva?) de 19 partidos, algunos de ellos liderados por conocidas figuras del ámbito político. De manera particular, mucho se ha comentado el estrepitoso derrumbe (¿defunción?) del partido gobernante, que ni siquiera pudo llevar un  solo e íngrimo diputado a la Asamblea Legislativa.  Al estar compuesta por seis  sólidos partidos, pero con al menos seis diputados cada fracción, la próxima  Asamblea Legislativa  sale fortalecida, si bien los dos partidos tradicionales poseen  las más fuertes bancadas.

Pero el panorama se vuelve sombrío si reconocemos que el gran ganador fue un abstencionismo, que en cada elección crece. Esto no es más que la señal de que el pacto socio-político (“contrato” diría Rousseau) con que se cerró la turbulenta década de los 40s.y que se plasmó  en la Constitución de 1949 actualmente vigente, entre una oligarquía abierta al proyecto modernizador y los sectores medios en ascenso, da muestras de estar periclitando. Amplios sectores de la clase  media se sienten actualmente vulnerados en sus intereses económicos y en sus ideales políticos, debido a la tendencia acaparadora de una  voraz oligarquía cada vez más reducida en número pero más poderosa financieramente. Por su parte, los sectores populares se empobrecen cada vez más, sobre todo en los populosos barrios suburbanos de la Gran Área Metropolitana y en las tres provincias, que se reparten las costas bañadas por los dos océanos que nos abrazan. El descontento de estos amplios sectores de la población se viene manifestando en el abstencionismo, pero si la situación no cambia en su favor,  podrían impacientarse aún más y dar origen en un futuro no lejano a una caótica ingobernabilidad nutrida en fuentes económicas putrefactas, como sucedió en el México que antecedió al ascenso al poder de López Obrador, o parece estar sucediendo en Colombia, nuestros poderosos vecinos al Norte y al Sur de nuestras vulnerables fronteras. Allí radica el verdadero reto que inexorablemente deberá asumir el próximo gobierno, hayamos o no participado en su elección.

La democracia que tenemos. La que podríamos tener

Alberto Salom Echeverría

Después de celebrada la primera ronda del proceso electoral 2022, una prima envió al chat de la familia un conmovedor artículo de una persona nicaragüense, admirada por lo que vio el 6 de febrero en las calles costarricenses, día en el que se celebró la primera ronda de las elecciones. Esta ciudadana nicaragüense estaba como encantada por las cualidades que, en su opinión, exhibe el sistema político costarricense; pero a la vez la embargaba una enorme tristeza al comparar nuestro sistema democrático con lo que para ella es el remedo de democracia existente en el hermano país.

No la culpo. Nicaragua encierra en las cárceles a los opositores del gobierno, de cualquier signo ideológico, inclusive a héroes y heroínas de la Revolución Sandinista de julio del 79 que se jugaron la vida contra la tiranía somocista. En Nicaragua se ha vuelto a reprimir con violencia, como se hacía en tiempos del Somocismo, a los jóvenes, estudiantes, a las mujeres, ancianos, o a cualquier persona que se convierta en opositora beligerante del régimen de Ortega. En Nicaragua el sistema electoral está férreamente controlado por el gobierno, por lo que no existe libertad para formar partidos políticos como no sean turecas del oficialismo. La pobreza y la desigualdad allí siguen siendo flagelos que hieren hasta los más fuertes espíritus y destruyen a los más débiles o postergados, desde el punto de vista social y económico. En Nicaragua, en pocas palabras, la democracia no existe. Por todo eso y más comprendo las expresiones de halago hacia nuestro sistema democrático de la amiga de mi prima y su decepción respecto de su país. Pero ¿qué tan democrático es nuestro sistema político y nuestra convivencia ciudadana?

Los ingredientes que debe tener un sistema democrático

«La democracia exige que los derechos políticos y de las minorías se resguarden». «Luchar contra la pobreza no es un asunto de caridad, sino de justicia». “Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada”. Nelson Mandela. Primer presidente negro de Sudáfrica.

Cuando escribo sobre conceptos como es el de la democracia, me gusta inspirarme y traer a colación, pensamientos, frases de egregios o insignes ciudadanos que se hayan destacado en la vida por su ejemplo y coherencia. Nelson Mandela es en mi opinión uno de los más grandes líderes democráticos en el mundo contemporáneo. Mandela tuvo que soportar durante veintisiete años la cárcel a manos del segregacionismo blanco de su país. Su voluntad fue inquebrantable, nunca se doblegó. Por ello, su prestigio y su reputación crecieron como la espuma, hasta que se convirtió en el líder más connotado de todos los que lucharon contra la cruel represión de aquel sistema de “apartheid” de oprobio que imperó en Sudáfrica hasta tiempos muy recientes.

Me inspiro en Mandela, porque como se extrae de las tres citas que les he presentado, su concepción de la democracia trascendió lo puramente formal, para apuntar a los derechos humanos de primera generación, o sea los civiles y políticos de las personas, pero junto a ellos, los de la segunda generación que son, los económicos, sociales y culturales, valga decir, el derecho al trabajo, a una remuneración digna, a la seguridad social, a la salud, a la educación, así como a un nivel de vida digno. Los de la tercera generación, son los derechos colectivos o de solidaridad. Todavía se ha destacado una cuarta generación de derechos que son el derecho a la paz, a la solución pacífica de los conflictos por medio de un tribunal internacional que intervenga contra los crímenes de lesa humanidad y, muy importante hoy en día, el derecho a un desarrollo sostenible y a preservar el medio ambiente natural y el patrimonio de la humanidad.

En suma, el sistema democrático, implica ciertamente un régimen en el que haya elecciones libres, informadas y competidas, de modo que todas las personas ciudadanas puedan concurrir sin restricción alguna a emitir su voto periódicamente. O sea, como se infiere claramente de la primera de las citas que les he presentado, un sistema en el que se resguarden los derechos políticos de todas las personas, pero con acento en los derechos políticos de las minorías. La razón es sencilla, los derechos de los grupos minoritarios pueden resultar ignorados por los grupos dominantes.

En Costa Rica, por ejemplo, esta discriminación fue contundente desde nuestra independencia hasta muy entrada e instaurada la vida republicana contra los desvalidos de los bienes de fortuna. Las minorías étnicas y las mujeres de manera connotada entre ellos han sido fuertemente dejadas en un papel cívico inferior al de los hombres; todos estos grupos de la sociedad se vieron siempre marginados de la participación del derecho a elegir, ser electos; las minorías también sufrieron en cuanto a que no disfrutaron por mucho tiempo del derecho de movilización en todo el territorio nacional e inclusive en lo concerniente a la libertad de expresión. Insisto, las minorías indígenas, los afrodescendientes, chinos y otras minorías étnicas, hasta tiempos muy recientes vivieron segregados de los derechos civiles y políticos que poseían en sí y para sí, solamente los acaudalados de los bienes de fortuna. Es decir, la democracia la habían construido únicamente para ellos mismos, como ocurría en la esclavitud. Todo lo que queda expresado, fue una realidad hasta la Constituyente de 1949, cuando se consagró en la Constitución de la República, para todos los ciudadanos, el derecho a poseer el voto democrático para elegir presidente o vicepresidentes de La República, a postularse para ser diputado, alcalde, regidor o aspirar a la libre movilidad de las personas en todo el territorio, y la plena libertad de expresión. Estas y otras conquistas y derechos civiles y políticos individuales se alcanzaron gracias a la lucha tesonera de las mujeres, de los afrodescendientes, de las poblaciones indígenas, de los chinos e italianos que habían sido traídos para incorporarse a la construcción del ferrocarril, en condiciones paupérrimas de semiesclavitud, desde fines del siglo XIX. Otro tanto ocurrió después con el resto de los derechos de segunda, tercera y cuarta generación. Nada de esto ha podido alcanzarse en ninguna parte del orbe, sin que medie la lucha de los pueblos por sus derechos.

La democracia es pues, un concepto que irradia luz a todos los aspectos fundamentales de la convivencia de los pueblos y naciones, para que se pueda forjar una cultura democrática trascendente y no solamente una forma de elegir a los representantes políticos y consagrar en la legislación el derecho a ser electos. La democracia real en consecuencia ha de ser integral, interactiva entre los diferentes aspectos de la vida en comunidad. Concierne a todos los hombres, mujeres, niños y ancianos, muy en especial a las personas con discapacidad, a quienes la sociedad debe ofrecer plenas oportunidades y garantías para su desarrollo individual y social. No puede haber democracia sin la consagración de estos derechos individuales de primera generación, pero tampoco la habrá si una nación no es capaz de erradicar la pobreza, la desigualdad social, y dotar a todas las personas que conviven en una comunidad política, de un ambiente sano, en el que se combatan, hasta hacerlas desaparecer, las prácticas depredadoras de los bosques, exterminadoras de los animales y contaminadoras de los océanos, mares y ríos. El reto como puede verse es grande y desafiante para toda la humanidad. Costa Rica, país pequeño como es, tiene sin embargo una gran importancia en todo lo dicho, pero más en este último tema del ambiente. La tiene por todo lo que hemos hecho y forjado, aunque falta mucho por hacer, Costa Rica ha suscitado y despertado admiración en numerosas naciones de la tierra. Su importancia tiene mucho de simbólico.

¿Cómo es la democracia costarricense y cómo quisiéramos que fuera?

Puedo entender a las personas nacionales y especialmente extranjeras que consideran que tenemos un régimen político maravilloso, como la amiga nicaragüense de mi prima; de verdad puedo entenderla; sobre todo cuando lo compara con el sistema político de su país, Nicaragua; cuyas falencias y dolores tienen hondas raíces históricas, las que son alimentadas hoy por déspotas como Daniel Ortega, Rosario Murillo y su cohorte de sometidos seguidores. Puedo entenderla, aunque pretendo aportar en el sentido de relativizar ese “maravilloso sistema político” que muchos nos atribuyen. Eso no quiere decir que no lo valore o, “contrario sensu”, lo menosprecie. De ninguna manera. Aprecio lo que hemos conquistado y lo defiendo con pasión y convicción.

¿Qué defiendo de nuestro sistema político? Defiendo y valoro el régimen de libertades democráticas alcanzado algunas veces hasta con sangre, sudor y lágrimas. La dolorosa guerra civil de la década de los cuarenta, en la que murieron hermanos de un bando y otro, sirvió para asentar profundamente un régimen de libertad electoral, que requería renovación y ajustes. No es un mito, como es harto conocido antes de la guerra, “los votos de los contendores del 48” se contaban en Casa Presidencial. En cambio, tras la guerra, se afianzó la libertad electoral y la independencia de un Tribunal Supremo de Elecciones que nació entonces con independencia del poder ejecutivo.

Esa conquista la defiendo “a muerte”. Perdón por la expresión, la empleo solo para que se me entienda mi convicción, hoy soy enemigo de las guerras, soy pacifista convencido. Eso lo aprendí de Mahatma Gandhi. Es invaluable, además, la abolición del ejército; un mérito histórico de José Figueres Ferrer, sin importar de quien fuera la idea primigenia. “El mazazo al Cuartel Bellavista” fue un símbolo bellísimo que reflejó una realidad, una voluntad inquebrantable de buscar la paz imperecedera como resultado de la guerra. Y fue también un símbolo de la democracia que se deseaba, entre otras cosas, porque aquí no se pagan sueldos para “generalotes”, se usan, o deberían usarse los recursos para construir escuelas, hospitales y carreteras. Aunque nos equivoquemos y algunas veces nos olvidemos de ello, o algunos usen el dinero público con abuso, premeditación y corrupción.

Hay plena identificación de la inmensa mayoría de la ciudadanía costarricense, de la juventud, con el régimen público de gratuidad de la educación primaria y secundaria. El analfabetismo sobrevive apenas en un 3.2% de la población. Aunque estamos avisados de su deterioro. ¡Cuidado con ello! La democracia costarricense igualmente no se podría entender sin una seguridad social como la que tenemos y que, los ganadores de la guerra civil profundizaron con la universalización del seguro social. Su desgaste igualmente ha provocado que algunas personas se equivoquen creyendo que la solución es la privatización de algunos de los servicios de la “Caja Costarricense del Seguro Social”. Sin esa formidable conquista anterior a la guerra del 48, pero que se profundizó tras ella, estoy convencido que la democracia se derrumbaría; conste no soy, ni quiero ponerme catastrofista. Otro tanto se puede decir respecto del ICE. La conquista de la creación del ICE después del 48 fue algo extraordinario para la democracia. La energía eléctrica y la telefonía llegaron hasta los lugares más recónditos. Democracia pura. Hoy el ICE requiere un remozamiento en el funcionamiento a cargo de la energía, puesto que ya el mercado de la telefonía celular se abrió. Sin embargo, ha sido una célebre conquista de la democracia costarricense. Hay voces privatizadoras, pero no creo que sea la mayoría de la población.

Costa Rica cuenta además con energías limpias, como la eólica, la solar, la proporcionada por la presión del agua, la geotérmica. Se habla ahora de la hidráulica o cinética y la potencial. Los bosques desde los decretos primero y luego las leyes de los años setenta, constituyen otra conquista esplendorosa de nuestra democracia. Por ahora me quedo aquí.

¿En qué necesitamos mejorar?

Persiste un nivel alto de contaminación, proveniente de emanaciones de gases de las fábricas que todavía usan combustibles fósiles. El principal factor contaminante lo constituye el parque automotor que produce alrededor del 56% de las fuentes contaminantes del aire. Las regiones más contaminadas están localizadas principalmente en el área metropolitana, o en las principales ciudades de la ruralidad del país. Lo grave es que aún este porcentaje se incrementa anualmente, debido a que los camiones o vehículos de combustión fósil crecen en un 7.4% cada año. En el 2020, nuestro país registró emisiones de CO2 del orden de 7,818 megatoneladas, por lo que llegó a ocupar el lugar n.69 en un ranking de países contaminantes de CO2, entre 84 naciones ordenadas de menor a mayor. La huella ecológica no es sostenible para Costa Rica, pues según datos del 2019 (de ODI/UCR), representa un 8% más de lo que el territorio es capaz de reponer. Como todo lo anterior, todavía tenemos deficiencias graves en la gestión y producción de residuos, además de este, algunos de los principales problemas son: la escasez y contaminación del agua, la sobreexplotación de los recursos del mar, así como el uso excesivo de agroquímicos.

Otros males que no podemos dejar de mencionar que afectan decisivamente la democracia son: el ominoso y abominable incremento de la desigualdad social. Nos hemos convertido en uno de los países con más rápido incremento de la desigualdad en el mundo. La pobreza y desocupación siguen representando un peso descomunal para la economía costarricense, la que acumula un déficit fiscal que venía siendo mayor del 7% del PIB; en el 2021, afortunadamente descendió a un 5.18%, el más bajo por cierto de los últimos tres años, según datos del Ministerio de Hacienda. Veremos si somos capaces como nación de disminuirlo, hasta que deje de representar un serio problema para nuestras finanzas.

Ciertamente, no hay democracia sin elecciones limpias, competidas y un TSE independiente del ejecutivo. Pero una democracia se robustece si el desarrollo no solamente hace crecer el Producto Interno Bruto anualmente, sino sobre todo si la distribución de la riqueza permite que cada vez porcentajes más altos de la población dejen la pobreza y pobreza extrema y adquieran niveles de vida confortables y sobre todo con justicia social. La corrupción, aunque ha mejorado, según el índice de percepción de esta (IPC), medido por Transparencia Internacional, Costa Rica se colocó en el año 2021, en el lugar 39 entre 180 naciones. La corrupción continúa afligiendo a la ciudadanía, sobre todo porque un porcentaje muy alto de los casos denunciados (90%) no llegan a juicio. La corrupción lacera y carcome las entrañas de la Patria, casualmente porque destruye la democracia.

Para concluir diré, que muchas personas sentimos que la división de poderes, principio esencial de una democracia, desde que los hubiese escrito el varón de Montesquieu, se ha debilitado. Al Poder Legislativo llega mucha gente mal preparada, alguna gente se postula a la presidencia tan solo para incrementar su opción para ir a la Asamblea Legislativa. El contrabando y otras acechanzas son verdaderas amenazas para los poderes del Estado nacionales y locales y provocan que la democracia trepide y la ciudadanía pierda fe en ella.

Nuestra democracia sigue teniendo solidez institucional, pero existe la percepción generalizada de que no hay una ruta clara para el desarrollo. Es indispensable apuntalar en la población la idea de lo imprescindible que resulta un desarrollo sostenible y sustentable con la Naturaleza, con el ambiente, con los ecosistemas, con la vida. Solo por una ruta como esta podremos vigorizar nuestras instituciones democráticas y superar el subdesarrollo. Espero que la patriota nicaragüense comprenda la integralidad del concepto de la democracia. ¿Es complejo construir este concepto? Más compleja es la realidad democrática que todo hombre y mujer honrada pretende forjar.

 

Publicado en www.larepublica.net/noticia/la-democracia-que-tenemos-la-que-podriamos-tenery

Compartido con SURCOS por el autor.

Mahatma Gandhi: Creador de la desobediencia civil no violenta

Juan Jaramillo Antillón.
7 FEBRERO 2022, 
Juan Jaramillo Antillón

Gandhi nació en Porbandar (actualmente estado de Gujarat), en la India, en octubre, 1869. Falleció asesinado en Delhi en enero de 1948. Gandhi para el mundo representa el líder y guía, creador de la «resistencia o desobediencia civil no violenta» para obtener concesiones o derechos de una minoría, de parte de un gobierno que detenta el poder en una nación. En el caso de la India su patria, su solicitud no era para una minoría, sino para una mayoría abrumadora de millones de indios para lograr la independencia de la India, de los ingleses. Se casó muy joven, tuvo 4 hijos, era vegetariano y rechazaba cuando se enfermaba toda ayuda médica, desconfiaba de los médicos y no creía en la medicina moderna de su tiempo.

Aunque parezca increíble, gracias a él, en gran parte, se obtuvo la independencia de la India de los ingleses; eso no lo logró por la vía armada, sino que desechó esta y promovió con pasión la resistencia pasiva, la no violencia y la no cooperación como métodos de desobediencia civil contra los ingleses, formas de lucha que impresionaron a las masas populares que lo apoyaron. Esto sorprendió a sus enemigos y por esa razón, el entonces político, aristócrata e imperialista Winston Churchill, decía que no debía permitirse que un faquir semidesnudo los privara de la India. Ese mismo faquir, ya hecho abogado en la misma Inglaterra, en el año 1931, participó en una conferencia en Londres y ahí reclamo la independencia de la India, por supuesto en este intento no lo logró. Para obtenerla, Gandhi sufrió física y psicológicamente por años, no solo él sino incluso su pueblo, ya que fue encarcelado varias veces por meses o años, y el pueblo, con increíble valentía vio morir a centenares de hindúes y musulmanes que apoyaban sus prédicas y le obedecían cuando Gandhi hacía ayunos por días o semanas para obtener lo que deseaba. Incluso su esposa, Kasturbai, estuvo presa 18 meses junto con él, tiempo después falleció. Había sido encarcelado por los ingleses que gobernaban la India, porque Gandhi no aceptaba que la India participara en la Segunda Guerra Mundial, ya que consideraba que la lucha contra Alemania era por la libertad y la democracia, algo que se le negaba la India, por eso estuvo preso dos años, en medio de la guerra, los gobernantes ingleses insinuaron que al final de esta, el poder sería transferido a manos de los indios, por lo que entonces estos decidieron cooperar con los ingleses.

La lealtad de su pueblo que lo seguía en sus aspiraciones la lograba con el ejemplo que daba de sacrificio, pobreza, castidad, desapego a lo material, amor por los débiles, ayuno, oración y lucha permanente contra la injusticia y la búsqueda de libertad. Lo extraordinario es que era de esperar tuviera gran resistencia física para soportar el maltrato que sufrió, pero, físicamente era de constitución muy frágil (pequeño de 1.64 m de altura, delgado y desdentado), y era su gran resistencia espiritual la que le daba soporte físico.

De joven, no fue un buen estudiante y le costó pasar el examen de admisión a la Universidad de Bombay en 1887, donde no terminó la carrera de leyes. Hijo de una familia de la clase media acomodada, su padre era primer ministro de Porbandar y le pagó los gastos, así fue como fue a estudiar derecho a Inglaterra a la University College de Londres. Durante tres años, ahí se cultivó y se hizo abogado y regresó a la India donde se estableció como abogado sin éxito en Bombay (la ciudad estaba saturada de abogados), por esa razón y al cabo de dos años se fue a trabajar a Suráfrica, contratado por un amigo musulmán de la India, como abogado de su empresa en 1893.

Estuvo en Suráfrica 21 años y de ser un tímido y elegante abogado, se convirtió en un inspirado orador y luchador contra la discriminación racial de los blancos, una minoría que gobernaba ese país en forma tiránica contra negros, hindúes y musulmanes que formaban la mayoría de la población. Al parecer su transformación ideológica sucedió cuando se encontraba viajando en tren en primera clase, un blanco le pidió al inspector del tren que enviara a ese hindú a tercera clase, Gandhi protestó mostrando su tiquete y no quiso cambiar de vagón, y en vista de eso fue bajado a la fuerza del tren. Desde entonces organizó a los indios y musulmanes de ese país, y después de años logró que disminuyera la discriminación y se mejoraran los derechos civiles de estos. En Sudáfrica residían 150,000 compatriotas a los cuales logró unir y los convirtió en una fuerza política. Fue encarcelado varias veces durante movimientos de protestas. Se le ha criticado que no ayudo a lograr disminuir la opresión de los negros en Sudáfrica etnia que constituían el 75% de la población.

Su regreso a la India en 1915 se debió a un llamado hecho por unos amigos para organizar la lucha por la independencia en esa nación. De vestir por años tarjes occidentales elegantes, bajó del barco que lo transportó a la India vestido únicamente con una túnica y de inmediato se sometió a un régimen de estricta pobreza, viviendo y comiendo frugalmente. Inició de inmediato la educación de sus compatriotas enseñándoles a olvidar la injusta diferencia de castas imperante en esa nación, a dejar los resentimientos a un lado y cooperar y mejorarse a sí mismos para servir de ejemplo, no para derrotar a los ingleses, sino para convencerlos de la injusticia que cometían con una India subyugada.

En cierta forma se puede decir que sus cualidades espirituales y morales fueron la base de su éxito, por esa razón Rabindranath Tagore, el poeta indio ganador del Premio Nobel de Literatura en el año 1913, lo calificó como «Mahatma» que significa alma grande. El pueblo lo llamaba Bapu que significa «padre». Como ya señalamos, tenía una figura enjuta, pequeño, hablaba con voz tenue y, sin embargo, tenía un carácter fuerte y decidido ya que condujo a los indios a huelgas, sofocadas con sangre y fuego por los ingleses, al boicoteo de las mercancías británicas y a no cooperar ni trabajar con ellos. Todo esto desorientó a los ingleses sobre todo porque la opinión pública mundial apoyaba a Gandhi y finalmente cedieron y tuvieron que concederle la independencia a India en 1947.

El ejemplo que él dio a la humanidad con su lucha fue, hacer ver al mundo que, a la larga la fuerza de la no violencia logra convencer y triunfar al igual que la fuerza del amor. Era un escritor prolífico. Publicaba constantemente en periódicos y revistas y escribió varios libros incluyendo una autobiografía. Él admiraba algunas figuras históricas, ya que consideraba que eran fuentes de inspiración para él; en especial, disfrutaba leyendo el libro sagrado Bhagavad Gita, y los escritos del ruso León Tolstoi con quien se escribía y el cual aprobaba sus movimientos de resistencia pacífica, y estaba impresionado con las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios, además, admiraba al escritor Henry David Thoreau, con su ensayo «Desobediencia Civil». Aunque admiraba a Jesús, sin embargo, la Iglesia anglicana que era la dominante en Inglaterra y la India, practicaba un cristianismo occidental feo, que apoyaba al colonialismo explotador inglés en Sudáfrica y la India. Gandhi sabía que esa era una negación de la doctrina de Cristo.

Lograda la independencia, tuvo dos fracasos. El primer fracaso fue debido a que, los ingleses ante las constantes luchas entre hindúes y musulmanes (80% de la población era hindúes y los musulmanes solo el 20%), decidió dividir el país en dos al darles independencia a los musulmanes ocupando dos regiones, Pakistán y Bangladesh y el resto del país a la India. Él no estaba de acuerdo con eso, pero el Congreso Indio aceptó con el fin de obtener la dependencia y evitar una guerra hindú-musulmana, que de todos modos se dio inmediatamente durante un tiempo. El segundo fracaso fue que él no quería convertir a la India en un país industrial y progresista, sino en una nación agrícola, donde primero había que lograr la igualdad entre todos los habitantes, por el problema de castas, los muy pobres llamados parias o «intocables», y el resto de la población, y además aprender a vivir pobremente, ya que, si no, se podrían presentar diferencias en cuanto a riqueza. Por otro lado, sus dos pupilos preferidos Nehru y Patel, por el contrario, deseaban transformar a la India en una potencia industrial y militar, ya que, si eso no se lograba, no habría recursos y organización para disminuir la pobreza. Fue asesinado por un compatriota fanático y desde entonces pertenece a la humanidad.

Dos críticas se han hecho a Gandhi. La primera se refería a que, cuando Hitler pensaba invadir Gran Bretaña, les dijo a los ingleses que se rindieran y dejaran que los alemanes tomaran lo que quisieran de su país excepto no rendirles obediencia. La otra, es que se dice, que en su casa estaba compartiendo su cama de noche durante varios años con jovencitas desnudas al igual que él, incluyendo la esposa de un sobrino nieto de 16 años y otras familiares. ¿Cuál era la escusa, para esa conducta tan extraña? Él explicaba que lo hacía para probar su autocontrol como célibe (después de tener hijos, hizo un pacto con su esposa de no relaciones sexuales), y para sentir calor en las noches de invierno, era como una «cura natural» para su edad. Él señala que nunca tuvo relaciones sexuales con ninguna de ellas. Siempre tuvo un autocontrol perfecto según Gandhi. Esta conducta no fue bien recibida en esos tiempos y obtuvo muchas critica de partidarios y enemigos. Como médico se podría aducir que por su edad tal vez tenía cierto grado de isquemia cerebral y eso alteró su conducta.

La tradición le adjudica a Gandhi la siguiente oración que he puesto porque en realidad refleja en mucho sus enseñanzas.

Mi señor. Ayúdame a decir la verdad delante del fuerte, y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla. No me dejes culpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. No me dejes caer en el orgullo si triunfo. Ni en la desesperación si fracaso. Más bien recordarme, que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es un signo de grandeza, y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme. Y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

Al salir diariamente decía: «Señor, hoy tengo mucho que hacer, si no me acuerdo de ti. Tú no te olvides de mí».

Notas

Gandhi, M. (1949). Non-Violence in pace and war. Londres: Garland Publishing London.
Gandhi, M. (1993). An Autobiography. The Story of My Experiments with truth. Londres: Bacon Press.
Gandhi: A Biography. 1997.
Gandhian Institute. (2009). Gandhi. Comprehensive Site. Bombay.
McLaren, B. D. (2006). «Mohandas Gandhi». En: El Mensaje secreto de Jesús. México D. F.: Ed. Grupo Nelson. 210-214.
Microsoft Encarta. (1993). Gandhi, Mohandas Karamchand. Microsoft Corporation, EE. UU.
Tidrick, K. (2007). Gandhi: A political and spiritual life. Londres: Ed. Tauris.
Wikipedia. Mahatma Gandhi.
Wolpert, S. (2001). Gandhi’s Passion: The life and Legacy of Mahatma Gandhi. Oxford: Oxford University Press.

 

Publicado originalmente en Wall Street International Magazine, compartido con SURCOS por el autor, quien es colaborador de SURCOS Digital.

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Tercera época

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

El principal protagonista de estas elecciones generales en Costa Rica, realizadas el pasado domingo 6 de febrero recién pasado, ha sido el abstencionismo que alcanzó el 40% de las personas habilitadas para emitir su voto, habiendo llegado a ser la mitad de los presuntos electores en las tres provincias costeras. Un gran sector de la población se muestra asqueado, desconfiado y no acepta más la “leyenda dorada” de la fiesta electoral, tanto como del inexistente ejercicio democrático con reglas claras y parejas que no aparece por ninguna parte, aunque algunos alucinados juran estarlo viendo in situ. El abandono en que los políticos y los burócratas del poder central tienen a los habitantes de las costas del Pacífico y del Caribe es de tal magnitud, que los afectados no han encontrado otra manera de manifestarse que no sea la del acto decente y racional de no votar, al menos ellos no pueden negar lo que están viviendo y sufriendo en la cotidianidad de sus precarias existencias.

Los problemas de legitimidad que se derivan de este hecho son de una inmensa magnitud, a pesar de la manipulación descarada de los medios de comunicación social para hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Lo importante, por lo tanto, no son las cifras de quienes votaron manipulados por los medios de comunicación social, la propaganda (mala palabra en la lengua inglesa), el juego de la estafa ejecutada ante los ojos de todos por un puñado de banqueros que financian las encuestas y luego a partir de los “resultados” de ellas deciden a quienes financian y a quienes no, mediante la compra de bonos de la llamada deuda política. Esos astutos banqueros que están haciendo clavos de oro, cada vez que hay una convocatoria electoral, son los árbitros e incluso los amos de la llamada “democracia costarricense” ¿de qué o de cuál legitimidad de los poderes públicos estamos hablando entonces? Es preciso que alguna vez, por lo menos, abramos los ojos y miremos de frente a la realidad, a lo que en efecto está ocurriendo y no sigamos hablando sólo de lo que nos han hecho imaginar y repetimos como loros.

Por otra parte, hay una serie de actores políticos del llamado universo “progre”, incluida la llamada izquierda light, esa que ni aun siéndolo, deja de asustar a la ultraderecha totalitaria y mentirosa, la que ni por ese hecho comprobado deja de asustarnos también, un día sí y otro no, con los viejos fantasmas del “comunismo” y el “populismo”, que sin embargo omiten el debate sobre los problemas de fondo que nos afectan a todos, haciendo un gran ruido sobre ciertos escándalos, relativos a la vida privada de algunos candidatos presidenciales, dentro del mejor estilo del puritanismo anglosajón, pero en medio de la católica y pecadora Costa Rica: es así como logran hacer pasar a un segundo plano la gravedad de la profunda contrarreforma neoliberal, ejecutada por los dos gobiernos del PAC, con la activa complicidad y apoyo parlamentario del PLN, el PUSC, los pseudocristianos del RN y la NR de Fabricio Alvarado, así como el sistemático saqueo de los fondos públicos con las trochas, las cochinillas e innumerables affaires delictivos, la descarada evasión y la elusión fiscales ejecutada y promovida por el capital financiero con el decisivo concurso de los grandes medios de comunicación social (La Nación, canal 7 y similares), lo que ha derivado en la consiguiente especulación con los intereses de los bonos de la deuda interna emitidos por los sucesivos gobiernos para cubrir el faltante provocado por estos grandes saqueadores, la quiebra del IVM y los otros fondos de pensiones provocada por los malos administradores de la CCSS que buscan su privatización, la implacable regla fiscal que amarra al sector público y desfinancia los programas sociales destinados a las poblaciones más vulnerables, la criminalización de la protesta social, promovida por la fracción liberacionista, con Carlos Ricardo Benavides a la cabeza y aprobada por el resto de la coalición que nos ha venido desgobernando desde abril de 2018, la ansiada liquidación(ojalá a precio de remate) de las instituciones públicas más importantes, promovida abiertamente por la ultraderecha de Elías Feinzag, disfrazada de liberal progresista, pero en realidad ultraconservadora, y para rematar el pastel la ley de empleo público, ya avalada por la Sala Cuarta, con la que se le pone fin a la Costa Rica del pacto social de 1949, con su estado social de derecho y sus garantías sociales, hoy vilipendiadas a título de “privilegios”. Se acabó la Segunda República, ahora empieza el despliegue total de la dictadura neoliberal en democracia, tan cara a los hermanos Arias Sánchez.

En 2018 como ahora se lanzaron cortinas de humo, a partir de ciertas agendas light, fue así como muchos se olvidaron las luchas de la clase trabajadora, al menos ahora el nefasto PAC por fin fue castigado por el electorado y mandado al   basurero de la historia, en medio de los hipócritas lamentos de su fundador. Sus cómplices continúan allí, vivitos y coleando como las olominas, y no hay duda de que están en las filas de los dos candidatos presidenciales que se enfrentarán en el ballotage del domingo 3 de abril entrante. ¿Cuál será la agenda durante los próximos cuatro años del Frente Amplio y sus seis diputados electos, un sector político que dice haberse corrido hacia el centro, al parecer para captar los restos “progres” del PAC? ¿Es que acaso se terminó la lucha de clases en Costa Rica? Sólo la lucha callejera nos lo dirá, aunque la clase dominante dice en sordina que son ellos los que van ganando.

Rutas de Recuperación Justa. Boletín 5. Participación social en decisiones públicas

La participación social en decisiones públicas es uno de los indicadores de democracia participativa que tenemos para medirnos como sociedad. En Costa Rica existen diversos espacios de participación desde el nivel local hasta el institucional, pero en general se perciben problemas sistemáticos en la efectividad y calidad de la participación en este tipo de espacios.

En este boletín se encontrará información sobre la participación social en las decisiones de carácter público, haciendo énfasis en la defensa de la comunidad y el territorio, que son las bases fundamentales para el desarrollo del movimiento ecologista costarricense. La transformación de los moldes que impiden el desarrollo de una participación plena es el gran desafío para las organizaciones sociales.

El contenido se orienta por las reflexiones del Diálogo Virtual realizado en agosto sobre la temática, con las presentaciones de Héctor Ferlini Salazar, representando a Confluencia Solidaria, Dylanna Rodríguez Muñoz por Kioscos Socio-Ambientales y Erlinda Quesada Angulo de AMUDA y FECON.

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¿Votar en abril? ¡NO! ¿Qué hacer?

Luis Ángel Salazar Oses

Luis Ángel Salazar Oses

Para el Pueblo no hay opción electoral el 3 de abril próximo. Ambos candidatos son defensores a ultranza del Sistema Capitalista Neoliberal que es Homicida -mata a conveniencia a la Humanidad-, de igual manera destruye a la Naturaleza por lo que es Ecocida, es Patriarcal pues, en su soberbia el varón dinero, imperio presidente, padrote se creen dueños de vida y hacienda, por lo que además, es Plutocrático -gobiernan los ricos- y Cleptocrático ya que gobiernan los grandes ladrones que, impunemente, le roban las riquezas al Pueblo trabajador que las produce.
Figueres es ingeniero industrial, estudios que realizó al ingresar como cadete a la Academia Militar de West Point en USA y, Chaves es doctor en economía formado en la Universidad estatal de Ohio, con beca en Harvard y, contrato inmediato por el Banco Mundial donde estuvo 27 años, hasta que lo echaron por acoso sexual (Wikipedia).
Todas estas entidades forman y contratan a los servidores más fieles del nefasto Sistema Capitalista al que reseñamos arriba. De manera tal que si, como Pueblo que somos, votamos por cualquiera de ellos, simplemente estamos afilando el cuchillo para nuestro pescuezo y/o, poniéndonos la soga al cuello y pateando el taburete en el que nos apoyamos. Si alguien quiere hacerlo R. I. P.
¿Qué hacer? ¿Todo está perdido? Todo lo contrario, ahora es la hora de la redención acá en la Tierra de nosotros como Pueblo honesto, solidario, laborioso amante de la Humanidad y de nuestra madre Naturaleza. Dejemos a Figueres con el 10% de la población y a Chaves con el 8.7 que, como dice el compañero Iván Molina Jiménez, «están muy alegres con eso» y, dediquémonos como Pueblo, reiteramos, a despertar, informarnos -estudiar-, unirnos, organizarnos, empoderarnos, movilizarnos, convertirnos en Poder Popular y, como corresponde en auténtica Democracia, que es el «… gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo» (Abraham Lincoln), tomemos las riendas del país que históricamente hemos construido como Pueblo, mantenido y desarrollado y que, con patrañas y crímenes de todo tipo, nos ha robado desde hace más de doscientos años, la Plutocracia ladrona que hoy sufrimos.
Tendremos que liberarlo, sanearlo, reconstruirlo, en fin, parirlo como la Patria que queremos donde reinen la Justicia plena económica, política, social, cultural y ecológica, mediante la cual se le garantice a todos los seres humanos su auténtico bienestar integral.
Todo parto es doloroso y, tanto Figueres como Chaves artificialmente separados hoy pero férreamente unidos a partir del 3 de abril próximo, junto a sus secuaces «consientes» o incautos, nos echarán encima sus aparatos ideológicos -prensa, radio, TV, religión fanática, etc. etc. -, nos recetarán gases, leño, cárcel, y más pero, como evidentemente somos más y más fuertes, triunfaremos como lo han hecho el Pueblo chileno, el boliviano, el hondureño y lo están laborando el brasileño y el colombiano.
Tengamos siempre presente que la utopía se alcanza mañana y lo imposible pasado mañana. Somos el futuro y la vida plena, la minoría encabezada por Figueres y Chaves, el pasado y el exterminio total.

Elecciones 2022: un país en búsqueda de rumbo

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

La ciudadanía costarricense, en la reciente contienda electoral, ha enviado un mensaje a la clase política y a todos los partidos políticos: seguimos desencantados, castigamos al mal gobierno y busquemos un mejor rumbo.

Aunque fue una campaña que prendió el ánimo de los electores con los últimos debates, el elevado porcentaje de abstencionismo, particularmente en las periferias costeras (Limón, Puntarenas y Guanacaste) más deprimidas económicamente del país, muestra la persistencia del desencanto y la desconfianza con una clase política y una partidocracia que no han hecho los mejores esfuerzos para gobernar al servicio del bien común. Se ha vuelto a celebrar la democracia bicentenaria, apelando a la tradicional fiesta electoral. Pero, lo cierto es que no hay muchos motivos para celebrar; el alto porcentaje de indecisos que alcanzó un 50% del electorado, solo bajó en un 10 %, para convertirse en un elevado 40.65% de abstencionistas.

No podemos culpar al Sars Cov2 del abstencionismo. Simplemente, la ciudadanía está agotada de más de lo mismo -o peor-, y en su desesperación apuesta por nuevas alternativas, las que representaron don Rodrigo Chaves y don Eliecer Feinzaig. El primero catapultado a la segunda ronda y el segundo llevado a la Asamblea Legislativa con una fracción significativa.

Al Partido Acción Ciudadana (PAC) lo ha castigado por una gestión de mal gobierno, cuyas alianzas con los sectores económicos y empresariales más poderosos del país lo alejó de las mayorías.  El mensaje es contundente: el partido que gobierna para grupos de poder económico, en una sociedad desigual y empobrecida, será castigado sin concesiones. Y también, bajo esa consigna, castiga al Partido Restauración Nacional (PRN) que, además de nepotista, fue aliado de las políticas más retrogradas impulsadas por el PAC, el PLN y el PUSC.

Al bipartidismo, Partido Liberación Nacional (PLN) y Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), le ha dado un segundo aíre, posiblemente el último.  Sin embargo, los ha puesto entre la espada y la pared. La espada del nuevo Partido Progresista Social democrático (PSD), y la pared de un conjunto variopinto de fracciones legislativas más robustas, con la expectativa de que se conviertan en un contrapeso importante, para bien del régimen democrático.

La ciudadanía costarricense les ha planteado a los partidos políticos, más que una invitación, una exigencia: cambien de rumbo. Y, para ello, convoca a los partidos tradicionales y a los nuevos a dar muestras definitivas y serias de que hay voluntad de conjuntar esfuerzos para impulsar políticas dirigidas a bajar sustantivamente los índices de pobreza y desigualdad, sin continuar precarizando a los sectores medios.

Sí, cambiar de rumbo dejando de gobernar para élites de poder económico, crear verdaderas oportunidades para las mayorías empobrecidas y apostar de nuevo, con seriedad, por fortalecer un Estado Social de Derecho remozado. Es decir, volver sobre nuevos pilares a la política de salarios crecientes, la democratización de la educación y a los regímenes de seguridad social solidarios y universales.

De continuar ensanchando el cerco neoliberal, como lo hizo el pluripartidismo en la gestión de gobierno que está por terminar, la costa empobrecida se extenderá cada vez más al Valle Central, convirtiendo a todo el país en un “gueto” insoportable. Estamos a un paso de convertirnos, en definitiva, en esa otra Costa Rica.

Los movimientos y organizaciones de la sociedad civil han abierto una ventana de oportunidad para un diálogo social constructivo. Recientemente se ha difundido un documento (https://confluenciasolidaria.org/wp-content/uploads/2022/02/Aportes-plataforma-de-la-ciudadania-y-movimientos-sociales1.pdf) que recoge un conjunto de propuestas bien intencionadas, como un insumo a ser tomado en cuenta por toda la ciudadanía costarricense, así como por los partidos y lideres políticos que tendrán en sus manos proyectar la Costa Rica hacia mejores rumbos.

Ojalá, prevalezca la sensatez política, para concertar un nuevo pacto social desde abajo en el espíritu de un verdadero diálogo nacional. Y que no continúe prevaleciendo la arrogancia mesiánica de quienes todavía piensan que tienen la agenda completa, para darle el nuevo rumbo que requiere con urgencia este país. Hagamos patria, y de la buena, entre todas y todos.

Breve radiografía de la Democracia electoral costarricense

Vladimir de la Cruz

Los procesos electorales y las elecciones en Costa Rica han sido elemento clave del desarrollo de su vida democrática institucional, de afirmación de la democracia como modo de vida, y de ejercicio de participación ciudadana para la escogencia y nombramiento de las autoridades gubernativas, del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo.

Costa Rica, como país, ha tenido en la práctica una gran estabilidad política. Como grandes períodos históricos desde la Declaración de la Independencia, el 29 de octubre de 1821, hemos tenidos un primer período, inmediato a la Declaración de la Independencia, hasta 1823, que se caracterizó por el establecimiento de Juntas Superiores Gubernativas, como órganos colegiados de gobierno. A partir de 1823 y 1824 formamos parte de las Provincias Unidas de Centroamérica y de la República Federal de Centroamérica, donde nos constituimos como Estado de Costa Rica, situación que formalmente llegó hasta 1848 cuando el 30 y el 31 de agosto el Congreso y el Jefe de Estado y Presidente, Dr. José María Castro Madriz, declararon la ruptura definitiva de la Federación Centroamericana al declarar la Fundación de la República de Costa Rica.

En ese período ya habíamos salido de la República Federal en 1838, integrándonos nuevamente en 1842, cuando Francisco Morazán intentó de nuevo reactivar ese proyecto político regional, y salimos de esa intención con la caída de Morazán en setiembre de 1842.

Desde 1848 se empezó a desarrollar institucionalmente la República. Este proceso llegó hasta 1948, cuando por situaciones políticas y electorales, de la década de 1940-1948, se agudizó una crisis que condujo a un conflicto militar, durante los meses de marzo y abril de 1948, que condujo al establecimiento de una Junta de Gobierno, durante los años de 1948-1948, en manos de quienes se habían sublevado, atrasando por dos años la asunción en el Gobierno de Otilio Ulate Blanco, a quien le habían anulado la elección de 1948, lo que justificó el movimiento armado en defensa de esa elección, que se expresó en esa lucha armada.

La Junta de Gobierno declaró el 8 de mayo de 1948 la fundación de la llamada Segunda República, período histórico que llega hasta nuestros días.

Durante los períodos del Estado, 1824-1848, de la República, 1848-1948 y de la Segunda República, 1948-2022, el proceso electoral se fue perfeccionando y mejorando. De un voto exclusivo en pocas personas se llegó al voto directo, en 1913, al voto secreto, en 1924, y al voto universal en 1949. En 1890 surgieron los partidos políticos haciendo que desde entonces solamente a traves de partidos políticos se pueda aspirar a puestros de representación popular, de elección de gobiernos municipales, de diputados y de Presidente. Un mecanismo desarrollado en 1935 de establecer el 40% de votación para definir al ganador de la Presidencia de la República, contribuyó a darle gran estabilidad al sistema político electoral.

Restricciones electorales se establecieron en 1898 para partidos religiosos, impidiendo la participación de estos y prohibiendo aducir sentimientos religiosos en campañas electorales. Restricciones político-ideológicas se establecieron, en 1903, con motivo de unas huelgas, para la circulación de materiales anarquistas, socialistas y comunistas por el correo. Electoralmente esto se llevó al Gobierno de Cleto González Víquez, 1928-1932, que estableció que con el nombre de Partido Comunista no se podía participar en elecciones, obligando a este partido, que al fundarse en 1931, participara en los procesos electorales con el nombre de Bloque de Obreros y Campesinos, 1932-1942.

Este año, en el contexto de la II Guerra Mundial, cuando el gobierno de Rafael Angel Calderón Guardia, 1940-1944, declarada la guerra al eje nazi fascista en diciembre de 1941, se crearon condiciones para una alianza política extraordinaria, que culminó en 1943, cuando el Partido Comunista cambia de nombre a Vanguardia Popular, se alía al Gobierno y a la Iglesia Católica, impulsando una gran Reforma Social y un Código de Trabajo, junto a otras importantes reformas institucionales que había impulsado el Gobierno de Calderón Guardia. Esta alianza duró hasta 1948 cuando acabó el gobierno de Teodoro Picado Michalski, 1944-1948, a cuyo final se produjo la Guerra Civil.

Al terminar la segunda Guerra Mundial dió origen al período de la Guerra Fría. En este contexto la Junta de Gobierno puso fuera de la ley, al Partido Comunista de Costa Rica, por el Decreto Ley No. 105, de julio de 1948, y en la Constitución Política de 1949, con el segundo párrafo del Artículo 98, se prohibió la participación electoral de los partidos que por sus vinculaciones internacionales amenazaran la democracia, concepto que solo se aplicó al Partido Comunista o Vanguardia Popular, y partidos que se consideraban era su fachada electoral, hasta 1975.

Hasta 1948 la columna vertebral de los partidos políticos era el movimiento liberal clásico que venía desde el siglo XIX. Frente a ellos surgieron las primeras manifestaciones contestarias, partidos obreros, partidos reformistas, socialistas y el comunista. También surgieron las corrientes político-ideológicas social cristianas y socialdemócratas.

La prohibición de participación de los comunistas, y por ampliación, a las fuerzas políticas de izquierda se mantuvo hasta 1975.

Electoralmente, el dominio político nacional hasta 1948 estuvo en manos de las fuerzas político-liberales, en sus términos más generales. Desde 1953 hasta el 2014, 15 gobiernos, el control del gobierno, del Poder Ejecutivo, estuvo en manos de dos partidos políticos, Liberación Nacional, y la oposición política a éste en tres coaliciones, y por el Partido Unidad Social Cristiana, dando origen a lo que se ha llamado el bipartidismo nacional. Los últimos dos gobiernos, 2014-2022, los ha tenido el Partido Acción Ciudadana, con lo cual tres partidos son los que han ejercido el control del Poder Ejecutivo nacional. Así, Liberación Nacional ha gobernado nueve de los 17 gobiernos habidos desde 1953, la Unidad Social Cristiana seis y el partido Acción Ciudadana dos.

A nivel legislativo el bipartidismo nacional se manifestó en que hasta 1998, esos dos partidos, Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, tenían por sí o juntos la mayoría legislativa. Desde ese año la Asamblea Legislativa no la controla ningún partido político en particular, constituyéndose de hecho una situación en la cual todos los partidos políticos allí representados son “minoritarios”, pero con capacidad de realizar alianzas parlamentarias, que contribuyen a la gobernabilidad nacional.

A nivel de participación electoral desde 1948 ha venido creciendo el número de partidos políticos, con candidatos presidenciales, desde dos partidos hasta 25 partidos como están participando en el actual proceso electoral, que se resuelve el próximo 6 de febrero. A nivel legislativo, aparte de los partidos nacionales también participan partidos regionales, específicos de las siete provincias que tiene el país. El algunas de esas provincias hay hasta 30 partidos políticos luchando por sus diputaciones, 57 en total en el país.

A nivel de participación ciudadana el país goza de un alto nivel de participación. Desde 1953 hasta el 2018 el abstencionismo electoral ronda el 23%, comprendiendo a los que votan en blanco o anulan su voto en urna, y de los que del todo se abstienen de ejercer su derecho al sufragio. Desde 1953 hasta 1998 el promedio de abstencionistas rondaba el 18% y desde 1998 hasta el 2018 era de un 31%.

Los procesos electorales a nivel presidencial se definen por quien saque el 40% de los votos válidamente emitidos. Cuando esto no ha sucedido, elecciones del 2002, 2014 y 2018 se pasa a una segunda ronda con los dos resultados más altos de la primera ronda. De esta manera, de hecho, en términos generales, el 70% de la población votante ejerce su derecho al sufragio, aunque en momentos cercanos al día de las votaciones pueda estar indefinida en torno a su decisión de por quién votar.

En esta misma historia electoral la alternabilidad de partidos políticos en el ejercicio de Gobierno ha sido la huella fundamental. En esto, todo el período desde 1953 hasta el 2018 conoce momentos en que un partido se reelige en el gobierno una vez, pero nunca se ha dado que se reelija dos veces consecutivas, que es el reto que tiene al actual partido Acción Ciudadana, gobernante en este momento. El reto se amplía a retornar a los partidos que han ejercido el gobierno, Liberación Nacional o la Unidad Social Cristiana, antes de elegir nuevas fuerzas políticas o de improvisar partidos sin experiencia en Gobierno o la Asamblea Legislativa, o que amenacen aspectos fundamentales de la convivencia y vida democrática y de Derechos Humanos de la sociedad costarricense.

Finalmente, el número de votantes es de 3.500.000, ligeramente un poco más de mujeres que de hombres. Poco más de la mitad de los votantes son mayores de 40 años. Los que por primera vez votan, mayores de 18 años, rondan los 250.000, y son los que históricamente muestran su mayor abstencionismo.

A nivel social la Población Económicamente Activa, que es también votante, al momento de iniciar la pandemia, giraba alrededor de 2.500.000 de personas. De ellas una tercera parte es de mujeres. De estas mujeres el 52%, 350.000, son cabeza de familias, principales ingresos de sus hogares aún cuando tienen esposo o compañero. En marzo del 2020 había 220.000 desempleados.

Con la pandemia la desocupación llegó a finales del 2020 a 600.000 y otros miles fueron afectados con reducción de jornadas de trabajo, y reducción de sus salario o ingresos. A finales del 2021 los desempleados alcanzaban la cifra de los 450.000 y las cabezas de familia se habían reducido a 250.000.

La situación social actual muestra que 1.500.000 de personas tiene ingresos de ¢120.000 (ciento veinte mil colones ó $200 dólares) mensuales, que son literalmente salarios o ingresos de extrema pobreza, que no garantizan una vida digna, decorosa, decente.

Las clases medias bajo los últimos dos gobiernos de Acción Ciudadana han salido altamente golpeadas, con sus diversas políticas económico-sociales, las han reducido en sus aspiraciones y las conducen hacia los niveles de pobreza nacional.

Frente a esta situación social los 25 partidos políticos, que están participando en las elecciones, no tienen un planteamiento público para sus electores, para ver cómo se recuperan, al menos, los índices del económico sociales del 2019.

Estos son parte de los retos que afrontan las nuevas autoridades gubernamentales que puedan ser electas el próximo domingo 6 de febrero. Este es el nudo fundamental del proceso electoral, sobre el que no se oyen mensajes positivos.

Cinco propuestas para la ciudadanía costarricense

Foro de Confluencia Solidaria y Red MMT Costa Rica
01 de febrero de 2022
Tiempo de lectura: 13 minutos

Durante las últimas cuatro décadas, Costa Rica -al igual que la mayoría de países del Sur Global- ha perseguido un modelo de desarrollo basado en el crecimiento con base en las exportaciones, liberalización de la inversión extranjera directa y de los mercados financieros, apertura de empresas estatales y promoción del turismo. A pesar de algunas ventajas y periodos de crecimiento, este modelo ha resultado en una de las mayores crisis vividas por la sociedad costarricense desde la segunda mitad del siglo XX. Entre los aspectos más determinantes de esta crisis se pueden señalar:

  • niveles de pobreza y desempleo persistentemente altos, así como una desigualdad social que ha crecido en las últimas décadas, con la correspondiente inseguridad laboral, financiera, física y alimentaria de un importante porcentaje de la población, especialmente de mujeres, trabajadores migrantes, grupos minoritarios, personas vulnerables y fuera de la edad productiva;
  • un deterioro de la capacidad pública para garantizar el acceso universal a la vivienda y el empleo dignos, la salud, la educación, el crédito, la seguridad y otros elementos esenciales para una vida gratificante;
  • una creciente desconfianza en las instituciones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, en los mecanismos garantes de la democracia y en los partidos políticos, así como un aumento en la inseguridad ciudadana y los índices de violencia.

Estas y otras realidades requieren de una observación responsable, de intercambios respetuosos, solidarios y de un cambio profundo en la comprensión del marco institucional y de las herramientas legales, económicas y políticas que están al alcance de la colectividad para la búsqueda del bienestar de todas las personas. Costa Rica tiene la capacidad para ofrecer vivienda, salud y educación de calidad a todos sus habitantes, empleo para todas las personas con deseo de trabajar y seguridad social para quienes por diferentes razones no pueden hacerlo. Para ello, debemos colocar la ley y la economía al servicio de las personas, y no a las personas al servicio de éstas. En este sentido, el eje de economía del Foro de Confluencia Solidaria y la Red MMT Costa Rica hacen un llamado a la ciudadanía, a los partidos políticos y a las candidaturas a puestos de elección popular a reflexionar críticamente y tomar en consideración las siguientes propuestas que consideramos esenciales para construir una sociedad más próspera, justa y resiliente.

1. Garantía pública de empleo

La garantía pública de empleo o política de trabajo garantizado (TG) es una alternativa al desempleo cada vez más discutida en el plano internacional. Actualmente, el desempleo se utiliza como un estabilizador de precios. Es decir, para controlar la inflación se toman medidas que aumentan o mantienen el desempleo para disminuir el consumo de la población y de este modo evitar un aumento en los precios de los servicios y bienes de consumo (a lo que nos referimos comúnmente como inflación). En cambio, la garantía pública de empleo busca cumplir el mismo objetivo de estabilización de precios con una opción de empleo transicional distinta del régimen de empleo público. El programa funciona como estabilizador automático, aumentando el número de personas empleadas en él cuando baja la actividad del sector privado y reduciéndose cuando ésta crece.

Su objetivo es emplear toda la capacidad productiva del país ofreciendo un trabajo temporal con salario digno a todas las personas que así lo requieran. El programa debe ser lo más pequeño posible y ocuparse de actividades no realizadas por el sector público ni privado. Se puede implementar por etapas, con diferentes mecanismos de pago y enfocarse en áreas de trabajo estratégicas de construcción de capacidad productiva, infraestructura, descarbonización, economía de los cuidados, educación y cultura, entre otros. Es un programa financiado por el gobierno central y administrado localmente según las necesidades específicas de cada comunidad. Finalmente, el programa de garantía pública de empleo podría ser complementado con una renta o ingreso básico para aquellas personas que no puedan participar en el programa.

2. Reconcebir las finanzas públicas

Los fundamentos económicos de la austeridad fiscal han sido ampliamente refutados desde hace al menos dos décadas. El análisis convencional de las finanzas públicas parte de la premisa de que un gobierno se debe comportar igual a un hogar o una empresa del sector privado. En otras palabras, se sostiene que el gobierno debe mantener el mismo tipo de equilibrio presupuestario que el resto de los agentes de la economía.

No obstante, si se considera la economía en su conjunto, los balances positivos de un sector (público, privado o externo) deben venir necesariamente de alguno de los otros sectores. Esto quiere decir que para que un gobierno tenga balances positivos (superávit), es necesario que el sector privado nacional o el sector externo (o ambos) tengan balances negativos (déficit). Por lo tanto, si se quiere apelar al “saneamiento” de las finanzas públicas debe tomarse en cuenta que un balance positivo del gobierno significa, entre otras cosas, una disminución de la capacidad financiera de la población como un todo y, en especial, de los sectores más vulnerables.

Por esta razón, la mayor parte de las economías a nivel mundial han operado históricamente y operan en la actualidad con déficits públicos sostenidos (con excepción de períodos breves de algunas potencias exportadoras) sin que esto implique una amenaza para su estabilidad en el futuro. Al contrario, las medidas de austeridad fiscal implementadas alrededor del mundo han tenido consecuencias negativas. El ejemplo más claro ha sido Europa durante la crisis del euro, donde las medidas de austeridad han ralentizado su recuperación económica y su efecto ha sido especialmente devastador en países como Grecia, Italia o España.

Debido a su naturaleza procíclica, las reglas fiscales han tenido un efecto negativo en las economías en que han sido utilizadas. En momentos de depresión económica, han causado una disminución aún mayor en el consumo cuando lo que la economía requiere es lo opuesto, tal y como se ha observado en el contexto de la pandemia.

No existe ninguna base teórica ni respaldo empírico suficiente para establecer una restricción arbitraria de la capacidad financiera de un gobierno. Por el contrario, si queremos una sociedad que asegure el bienestar de su población (incluyendo sus generaciones futuras), es necesario que se invierta en crear las condiciones necesarias en términos de vivienda, salud, educación, empleo, infraestructura y otros.

3. Aumentar la capacidad productiva local en áreas estratégicas

La pandemia ha dejado claro que es vital que los países posean un alto grado de capacidad para producir dentro de su territorio el alimento y la energía que consumen, así como ciertas tecnologías cruciales para el bienestar de la población, en particular medicamentos y vacunas. Para esto se requiere de un plan nacional que contemple inversión en educación, investigación científica y tecnológica endógenas en áreas de importancia estratégica, promoción de sistemas de agricultura sostenibles y ecológicos de alimentos esenciales con una baja huella de carbono y de capacidad de producción farmacéutica a nivel público.

Para disminuir la vulnerabilidad que representa la dependencia energética del país, es imprescindible reducir drásticamente la importación de combustibles fósiles a través de medidas como desincentivar el transporte privado individual, implementar un programa de transporte colectivo urbano eficiente, promover el uso de la bicicleta, la producción local de biocombustibles de forma sostenible y el transporte eléctrico. Solo con un mayor grado de capacidad alimentaria, energética y tecnológica local se logrará fortalecer el estado de bienestar y dotar al país de la resiliencia necesaria para soportar crisis y shocks externos. Algunas de las áreas en las cuales Costa Rica tiene una amplia capacidad de competir son la industria y el turismo médicos, la educación, el desarrollo de energías renovables, la informática y otros.

Además, el gobierno debe mejorar su capacidad de gestión. Parte de la solución debe involucrar una estrategia, preferiblemente aprovechando y expandiendo el ecosistema actual de código abierto, para desarrollar los sistemas informáticos que permitan digitalizar procesos y facilitar la coordinación entre las diferentes entidades públicas. Esto, a su vez, requerirá de una expansión de la infraestructura digital del país, que puede ser también aprovechada por el sector privado. Las pequeñas y medianas empresas se verían especialmente beneficiadas, ya que la infraestructura que tenemos actualmente está orientada a las necesidades de empresas de mayor tamaño.

Todas estas medidas aumentarían la capacidad productiva del país para tener una economía más resistente a eventos fuera del control interno como, por ejemplo, incrementos de precios en los mercados internacionales. La capacidad para ejecutar esta estrategia ya existe en el país, pero hasta el momento no ha existido la voluntad política para dirigir los recursos necesarios.

4. Reducir progresivamente el endeudamiento en monedas extranjeras

Actualmente, el endeudamiento en moneda extranjera se justifica apelando a dos motivos principales. El primero es reducir el gasto público por concepto de pagos de interés sobre la deuda. El segundo es por la necesidad de importación de distintos bienes y servicios. El problema del endeudamiento en moneda extranjera, tanto público como privado, es que tiene un efecto distorsionante de las prioridades colectivas, pues ante la necesidad de invertir en políticas que mejoren la capacidad productiva y la calidad de vida de las personas, se impone un incentivo de protección del tipo de cambio. Proteger el tipo de cambio tiene la utilidad de estabilizar el precio de los bienes y servicios esenciales que son importados, pero también es una herramienta que protege el precio de las importaciones de lujo. Para proteger el tipo de cambio, generalmente se imponen políticas de austeridad que afectan negativamente a las poblaciones más vulnerables y que son susceptibles a la especulación financiera de diferentes entidades nacionales e internacionales.

Además, la deuda pública en moneda extranjera tiende a estar condicionada a la implementación de políticas -generalmente de austeridad- dictadas por entidades internacionales que no están sujetas a procesos democráticos. Todo esto crea un círculo vicioso donde la economía no tiene la capacidad necesaria para aumentar su productividad y se vuelve más dependiente de las importaciones. Dicha dinámica se agrava en períodos de crisis, en los cuales se genera un mayor endeudamiento para continuar importando. Este efecto negativo fue experimentado con fuerza durante la crisis de la deuda externa latinoamericana a principios de la década de 1980, desencadenada por la decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos de aumentar abruptamente las tasas de interés en dólares en el marco de una crisis inflacionaria global. En general, el país no tiene control real sobre las tasas de interés en dólares, por lo cual su aumento desestabiliza directamente la economía local. En contraste, las economías desarrolladas no tienen deuda pública en moneda extranjera a pesar de que también requieren de importaciones.

Por otra parte, el endeudamiento externo no es la única vía para reducir el costo de la deuda y tampoco para importar bienes y servicios. Para cumplir con sus objetivos de estabilidad macroeconómica, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) implementa política monetaria que busca aumentar o disminuir las tasas de interés a corto plazo en la economía. Para esto, vende bonos de estabilización monetaria que afectan las reservas del sistema bancario y provocan un aumento en las tasas de interés (una mayor cantidad de reservas presiona a la baja las tasas de interés, mientras que una menor cantidad de reservas las presiona al alza). El gasto público aumenta las reservas del sistema bancario, mientras que el cobro de impuestos y la venta de bonos por parte de Hacienda (un aumento en la deuda pública) contrarresta dicho aumento. El efecto de estos bonos en la economía es el mismo, independientemente de que los emita el Ministerio de Hacienda o el BCCR. Entonces, el BCCR podría coordinar la venta de bonos con Hacienda, lo cual en general bajaría las tasas de interés de los bonos de Hacienda al mismo nivel que la tasa de los bonos de estabilidad monetaria que emite. Si esto no es suficiente, el BCCR podría comprar bonos de Hacienda directamente en el mercado primario (tal como se hace, por ejemplo, en Canadá) y luego venderlos o emitir sus propios bonos de estabilidad monetaria para cumplir con sus objetivos. Finalmente, también se debe considerar el uso de herramientas de política monetaria alternativas a cambios en las tasas de interés como controles directos de crédito u otros.

En cuanto a la necesidad de importaciones, una alternativa al endeudamiento es la compra de las divisas extranjeras necesarias. Evidentemente, esto implica un riesgo de presión al alza en el tipo de cambio (devaluación) que, a su vez, representa un riesgo de estabilidad financiera según el nivel de endeudamiento público y privado en moneda extranjera. Debido a esto y a que el tipo de cambio responde a factores que están fuera de nuestro control, tal como lo hemos visto durante la pandemia, es necesario reducir progresivamente el endeudamiento en moneda extranjera. Paralelamente, el aumento en los costos de las importaciones puede ser manejado con políticas dirigidas específicamente a determinados bienes o servicios.

5. Implementación de medidas para aumentar la progresividad

El fenómeno de la desigualdad es una problemática global que se ha intensificado durante las últimas décadas. Todavía en la década de los ochenta, Costa Rica estaba posicionada como uno de los países más igualitarios de la región. A partir de los noventa, esta condición se fue deteriorando al punto en que hoy el país se encuentra entre los más desiguales del mundo. Esto se relaciona directamente con altos grados de inseguridad, violencia y desconfianza en las instituciones.

La concentración de poder económico ocasiona una concentración de poder político que debilita la democracia y la economía. Esto opera en diferentes niveles, pero puede llegar al extremo de manifestarse en casos de corrupción y colusión como los que recientemente se han denunciado entre poderosas empresas privadas y sectores del aparato estatal. Además, este exceso de poder adquisitivo en pocas manos se traduce en un consumo insostenible y en un deterioro de los recursos naturales del país. Ante esta situación, se hace necesaria la implementación de impuestos progresivos según los cuales los ciudadanos con mayor riqueza paguen más impuestos, mientras que aquellos que tienen una menor capacidad adquisitiva paguen menos. Esto difiere de impuestos regresivos como el IVA, con el cual las poblaciones con menores recursos pagan un monto relativo a sus ingresos mayor que el de otros sectores de la población. Un ejemplo de un impuesto progresivo sería un impuesto escalonado sobre la riqueza.

Otra ventaja de los impuestos progresivos es que tienen un carácter contracíclico: su recaudación disminuye en períodos de menor actividad económica y aumenta en períodos de mayor actividad. Por último, también es importante implementar políticas predistributivas cuyo objetivo sea empoderar y promover el bienestar de nuestras comunidades, así como implementar políticas que regulen el poder y la influencia de los diferentes actores de la sociedad.