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Etiqueta: derechos humanos

UCR, Voz experta: El agua limpia y segura como derecho básico: prioridades, políticas públicas, compromiso y voluntad

Germán Vidaurre Fallas, director del Consejo Universitario Foto: Anel Kenjekeeva, UCR.

Una de cada cinco personas en el mundo no tiene acceso a agua potable

No basta con tomar conciencia del incumplimiento de este derecho, hace falta mayor voluntad política

En la actualidad, el derecho humano al agua se ha convertido en un derecho reconocido sólidamente en el ámbito del derecho internacional, sobre todo en el sistema de protección de los derechos humanos de las Naciones Unidas, atañendo su importancia tanto a países subdesarrollados como a países desarrollados.

Esta preocupación nace en el ámbito del derecho de aguas, el cual corresponde a un sistema de reglas y principios que rige la manera en que debe ser desarrollada la gestión de los recursos hídricos existentes. El agua, al ser fuente de vida, debe tener una regulación en función de su uso, dominio, conservación y preservación, al igual que debe de hablarse del acceso al agua como un derecho humano, es decir, en el ámbito del derecho internacional de los derechos humanos.

Desde el agua, la UCR busca nuevas alternativas biológicas para la investigación

En 1977 se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua en Mar del Plata, en Argentina. Y fue en esta reunión donde se trató por primera vez el tema de los recursos hídricos en el mundo, esto con el fin de realizar evaluaciones de carácter sistemático sobre los mismos; se trataron temas relativos a las graves consecuencias que representa para la salud de los seres humanos la falta de acceso al agua limpia y la urgencia de cubrir las necesidades básicas de las personas más pobres en materia de agua. Así, se estableció, aunque sin carácter vinculante, lo siguiente:

“Todos los pueblos, cualquiera que sea su estado de desarrollo y sus condiciones sociales y económicas, tienen el derecho de disponer de agua potable en cantidad y calidad suficiente para sus necesidades básicas. Es de reconocimiento universal que la disponibilidad de dicho elemento por parte del hombre es imprescindible para la vida y para su desarrollo integral como individuo o como integrante del cuerpo social”.

Y es debido a esto que, en las últimas décadas se han desarrollado distintos instrumentos con el objetivo de proteger este derecho de acceso al agua, tales como los textos y conferencias internacionales de derechos humanos y de protección del ambiente. Sin embargo, fue hasta el 28 de julio de 2010 que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 64/292 donde reconoce expresamente el agua limpia y segura como derecho básico para el pleno disfrute de la vida y de todos los demás derechos humanos.

Asimismo, para reafirmar el fundamento jurídico del derecho al agua, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales elaboró la Observación General No. 15, donde manifiesta lo siguiente:

“el derecho humano al agua es el derecho de todos a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico. Un abastecimiento adecuado de agua salubre es necesario para evitar la muerte por deshidratación, para reducir el riesgo de las enfermedades relacionadas con el agua y para satisfacer las necesidades de consumo y cocina y las necesidades de higiene personal y doméstica”.

El agua potable dejó de ser un bien natural y un bien accesible a todos. Por eso, con su regulación se pretende garantizar su transformación en un bien público, que esté sometida a un triple estatuto:

a) la obligación de su distribución gratuita a todos en la medida necesaria para la satisfacción de los mínimos vitales,

b) la prohibición de su destrucción y de su consumo más allá de un límite máximo,

c) la tasación en bases progresivas de los consumos excedentes al límite mínimo, pero inferiores a un límite máximo.

A nivel mundial se ha propagado la preocupación por este recurso, el cual es imprescindible para el desarrollo de múltiples actividades del ser humano, tales como alimentación, sanidad, industria, agricultura y recreación. Por ello, las Naciones Unidas busca promover el compromiso de los países con el nivel de consumo para la conservación de los ecosistemas, el aumento de los servicios de sanidad y salubridad, el abastecimiento de agua potable a los habitantes y el equilibrio en el acceso per cápita al recurso hídrico, entre otros. Es necesario reconocer que este recurso natural se ha convertido en un elemento que impacta la economía, el orden mundial y el desarrollo jurídico, e igualmente genera un alto compromiso social.

A pesar de lo anterior, en el ámbito interamericano, este derecho aún no ha sido reconocido por los instrumentos normativos. Sin embargo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoce el acceso al agua como un derecho derivado de otros derechos expresamente tutelados, sobre todo del derecho a la vida. Así, la Corte comprende que el derecho a la vida corresponde también al derecho que no se creen condiciones que impidan o dificulten el acceso a una existencia digna, lo que impone al Estado la obligación de adoptar medidas positivas, concretas y orientadas a la satisfacción del derecho a una vida digna, para lo cual es imprescindible el acceso al agua potable. Es así como la Corte reconoce que el acceso al agua es conditio sine qua non para el goce de una gama de derechos humanos.

Por ejemplo, el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama el derecho a la alimentación, a la vez que el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales lo reconoce como el derecho fundamental de toda persona por estar protegida contra el hambre. Este derecho está claramente asociado con el derecho al agua, por lo que se requiere acceder al consumo de este líquido vital como complemento del derecho a la alimentación.

Igualmente, el derecho al agua se relaciona con el derecho a la educación en dos ámbitos. El primero tiene que ver con el derecho de los infantes a la educación, ya que, en zonas rurales, marginadas o en situación de pobreza extrema, los menores tienen a su cargo la responsabilidad de recolectar el agua para uso familiar, esto en razón que las fuentes de esta no son próximas a los hogares, teniendo que caminar largas distancias para su recolección. El segundo ámbito se refiere a la información que se debe dar sobre el cuidado del recurso hídrico, la importancia de la higiene personal para evitar el desarrollo de enfermedades y la difusión de medidas para proteger la salud y los ecosistemas.

El derecho a la vivienda también está relacionado con el acceso al agua. Una vivienda adecuada debe contar con diversos servicios considerados indispensables para la salud, la seguridad, la comodidad y la nutrición. Además, el costo de dichos servicios debe de ser de un precio que no impida ni comprometa el logro ni la satisfacción de otras necesidades básicas.

Estudios realizados por la ONU indican que la crisis de escasez de los recursos hídricos a nivel global es realmente un problema de gobernabilidad y una inadecuada distribución de estos. A pesar de que estos estudios han demostrado que la cantidad de agua dulce existente en el planeta es suficiente para cubrir las necesidades básicas de todos los seres humanos, los problemas derivados de la deficiente gestión del recurso, así como la corrupción, la falta de instituciones adecuadas para su manejo, el déficit en las inversiones para la creación de infraestructura de tratamiento y calidad del agua, redes de abastecimiento y la falta de compromisos de carácter político han originado que millones de personas en el mundo carezcan de un acceso adecuado al agua potable.

A pesar de la importante relación del derecho al agua con el ejercicio de otros derechos humanos, el acceso universal a este recurso aún no es una realidad, ya que uno de cada cinco habitantes en el planeta no tiene acceso a este. Una de las razones de este limitado acceso, es la determinación de otras prioridades en los presupuestos estatales, así como la ausencia en el desarrollo de las políticas públicas requeridas y la falta de compromiso y voluntad.

El reconocimiento del derecho al agua es un paso en favor de los seres humanos, reconociéndoseles así su dignidad intrínseca. Sin embargo, para alcanzar el mismo, no es suficiente concientizarnos respecto de los efectos nocivos de su incumplimiento, sino que hace falta un mayor grado de voluntad política por parte de los Estados y está en cada uno de los que integran el Estado asegurar esta voluntad política.

 

Germán Vidaurre Fallas
Director del Consejo Universitario, UCR

¡Las mujeres iraníes piden ayuda al exterior!

En su video, Tina una mujer iraní quien reside en París, Francia, explica la coyuntura de violación de derechos humanos de las mujeres en su país de origen, Irán. Hace una semana, una joven de 22 años llamada Mahsa Aminí fue detenida por la “Policía Moral” por no llevar puesto de manera “correcta” su velo. Mahsa fue golpeada brutalmente por la policía, entró en coma y falleció. 

Desde ese acontecimiento, miles de mujeres han salido a las calles a protestar en contra de este tipo de medidas autoritarias que se vienen dando desde hace más de 40 años. Tina cuenta que el pueblo iraní está agotado de la imposición, la represión de sus derechos humanos y civiles.

Las mujeres ya por ser mujeres son en quienes repercute intensamente dicha represión y privación de sus derechos humanos. Las protestas de las mujeres iraníes han llevado a que el poder despótico que prima en Irán golpee, asesine, encierre y silencie a estas mujeres; según Tina, el gobierno ha tomado medidas como cortar el internet para que se dé la pérdida de comunicación entre los iraníes y el exterior, de esta forma según Tina “matan en silencio”. 

En el marco de este tipo de violaciones de derechos humanos, sexuales y reproductivos se puede compartir desde el exterior este tipo de mensajes, pues la viralización hará que se visibilicen este tipo de acciones despóticas donde el uso del poder traspasa sus fronteras, y sobre todo, viola derechos humanos.

Intercambios generacionales y de saberes en la Semana por la Defensa Comunitaria de los Territorios

El acompañamiento durante 15 años del Programa Kioscos Socioambientales a distintas comunidades del país ha evidenciado que los conflictos, tanto socioambientales como otros de índole territorial, por ejemplo, el caso de los pueblos indígenas, aumentan y se recrudecen en un contexto nacional de múltiples violencias e impunidad, reflejo evidentemente de las políticas y gobiernos neoliberales que operan sobre nuestro país y en la región latinoamericana.

Defender los derechos humanos, colectivos y culturales, así como los bienes comunes de la naturaleza, ha sido la bandera que izan las organizaciones comunitarias, construyendo alianzas, visibilizando las problemáticas y la desprotección estatal y disputando discursos de odio, profundizados a través de medios de comunicación tradicionales y reproducidos por quienes guiñan con los intereses privados de unos pocos sectores con poder.

Por eso, desde Kioscos, en conjunto con las comunidades que acompañamos, desde el 2021 hemos intentado conmemorar desde el diálogo crítico, abierto y respetuoso, a esas defensoras y defensores que, desde su cotidianidad, crean procesos colectivos que buscan evitar que los rasgos coloniales y patriarcales acaben con la vida en los territorios.

Así nació la Semana por la Defensa Comunitaria de los Territorios. El año anterior, la dedicamos a abordar temas de bienes comunes, migración, lucha por la tierra y por el territorio, este 2022, a partir de las reflexiones a lo largo del año con las organizaciones, se propone como eje central el tema de los intercambios generacionales y de saberes, de manera, que serán las personas jóvenes las participantes centrales de esta Semana, compartiéndonos sus inquietudes, preguntas, reflexiones y alternativas, que buscan continuar con la defensa territorial y el cuido de la vida y de los bienes comunes.

La actividad tendrá lugar del 13 al 16 de octubre en la Universidad de Costa Rica como sede central, y en el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI). Participarán cerca de 50 personas, tanto población estudiantil y personal docente de la universidad, así como personas provenientes de distintas comunidades, tales como territorios indígenas de China Kichá, Salitre, Térraba, Crun Shurin, Bribri de Talamanca, Chomes, Guacimal, Guatuso, Los Chiles, Buenos Aires, Oreamuno de Cartago y Santo Domingo de Heredia.

El jueves 13 se realizará el conversatorio Intercambios generacionales para la defensa comunitaria de los territorios, a las 6:00 pm en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura de la UCR. El viernes 14 se realizará un taller en el Edificio de Educación Continua de la UCR, en el que 20 estudiantes podrán participar, y el sábado 15 las personas de las comunidades tendrán 2 giras simultáneas a Santo Domingo de Heredia, para conocer e intercambiar experiencias en torno a la lucha por el Río Virilla, y a Cipreses de Oreamuno, en Cartago, para conocer a profundidad la realidad de esta comunidad frente a la desprotección y contaminación de las nacientes de agua con agroquímicos.

Esperamos que puedan acompañarnos en el foro del jueves, que será una actividad abierta a todo público. Desde Kioscos tenemos el gran interés de seguir fomentando espacios de articulación, encuentro, reflexión y diálogo, para aquellas personas defensoras de la vida y de sus territorios.

La UCR acerca la comunicación y la literatura a mujeres privadas de libertad

Desde hace 5 años, esta iniciativa UCR brinda a las mujeres del CAI- Vilma Curling Rivera la oportunidad desarrollar actividades literarias y de comunicación.(Fotografía facilitada por el proyecto).

Trabajo Comunal Universitario (TCU) de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva da lugar al taller “Semillas de Palabras”, el cual se desarrolla de manera semanal en el Centro de Atención Integral (CAI) Vilma Curling Rivera

La Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva (ECCC) de la Universidad de Costa Rica (UCR) desarrolla el taller “Semillas de Palabras”, proyecto que acerca la comunicación y la literatura a diversas poblaciones en condiciones de vulnerabilidad desde una perspectiva participativa, inclusiva y de interseccionalidad.

La iniciativa forma parte de las actividades del Trabajo Comunal Universitario “Derechos Humanos y Comunicación”, el cual es dirigido por la Msc. Carolina Urcuyo, una docente e investigadora de la ECCC comprometida con impulsar un marco de derechos humanos para la inclusión y la acción social. 

“Abordamos todo nuestro trabajo desde una estrategia de comunicación participativa y una perspectiva feminista e interseccional; es decir, que nos reconocemos como un actor que busca que todas las voces tengan un espacio y una resonancia, desde un diálogo entre saberes”, manifestó Urcuyo.

El proyecto es resultado del trabajo en conjunto entre el Ministerio de Justicia y Paz y la Escuela de Comunicación de la UCR, y se gesta a lo interno del Centro de Atención Integral (CAI) Vilma Curling Rivera; por medio de un espacio de trabajo semanal que inició hace cinco años y estuvo pausado durante la pandemia por COVID-19.

El taller busca incentivar el posicionamiento crítico y la creatividad de las mujeres del CAI Vilma Curling, por medio de estrategias que propicien los conocimientos sobre los medios de comunicación y por otro lado, busca fomentar la creación la creación de poemas, ensayos, cuentos, videopoemas y podcasts de historias de vida de las participantes.

Según Urcuyo, los encuentros con las mujeres del CAI buscan ser un espacio en donde desaparezcan las distancias sociales. «Nos sentamos y conversamos desde la comunicación asertiva, empática y desde una pedagogía sentipensante», enfatizó la académica. 

“En este espacio de diálogo buscamos explorar nuestras emociones y reflejar cómo las letras tienen una función transformadora, resocializadora y también sanadora. Las mujeres privadas de libertad no solo sufren limitaciones a su libertad de tránsito, sino también en su acceso a la información, a la educación, a la salud y a la cultura como consecuencia del encierro«, agregó Urcuyo.

“Semillas de Palabras” apuesta por la visibilización e inclusión para las mujeres del CAI,  instancia que les ha permitido sumarse  en procesos de expresión artística y literaria, dando como resultado un impacto positivo en la dinámica cotidiana de las participantes. Además, como parte de la iniciativa se comparten escritos y productos audiovisuales por medio de las redes sociales del proyecto, con el objetivo de acercar a otras personas la realidad que involucra la privación de libertad.

Expresión artística inclusiva y equitativa

Según Urcuyo, la iniciativa se enmarca en el compromiso social de la UCR con el país y de su saber de escuchar y atender las necesidades de las poblaciones en condición de vulnerabilidad, desde una visión inclusiva y equitativa.

«Vivimos en sociedades desiguales, marcadas por asimetrías significativas, generadoras de opresión y marginalidad para ciertos grupos. De esta manera, el TCU surge tomando en cuenta este contexto y la necesidad de contar con un marco de Derechos Humanos para guiar acciones desde la acción social y la docencia«, enfatizó la académica. 

Noylin Bustos Mendoza es parte de la población que atiende el CAI,  tiene 29 años y desde hace tres meses participa en el taller semanal “Semillas de Palabra”, el cual cataloga como “una experiencia positiva y gratificante”.

“El taller me encanta, siento que es algo muy diferente de los otros cursos aquí que se refieren al delito de una. Es un taller muy abierto en el cual me puedo sentir libre, puedo expresar mis sentimientos y la pasamos muy bien entre compañeras. Por el simple hecho de estar privadas de libertad somos excluidas de la sociedad pero la UCR nos toma en cuenta para estar en el proyecto”.

Por su parte, Josselyn Ureña, de 32 años, participa del taller desde hace seis meses y destacó el entusiasmo que le genera asistir a cada sesión, así como de la interacción que tiene con las otras participantes.

Esperamos que sean los miércoles para venir porque la pasamos súper bien. La profe tiene mucha empatía con nosotras. Es una experiencia súper chiva. La UCR es muy carga y estamos muy agradecidas que nos tomen en cuenta porque venimos a aprender muchísimo” aseguró la joven. . 

Ileana Matamoros Carranza tiene 41 años y durante los últimos cinco ha sido parte de esta iniciativa UCR, que a su criterio “cambia el esquema cultural que llevan las mujeres del CAI hace mucho tiempo”.

“Me encuentro en este taller desde que inició. El taller se ha mantenido constante, se mantienen las personas, intervienen elementos, hacemos videopoemas, hacemos podcasts, hacemos dramatizaciones. Ahora somos más críticas y menos clásicas”, resaltó Matamoros.

Por su parte, Kylan Carmona Ruiz, de 23 años, enfatizó la forma en que participar de esta iniciativa le ha ayudado a sentirse mejor consigo misma y al mismo tiempo, ha favorecido su relación con las demás personas. 

“Ha sido muy bonito. El proyecto que ustedes hacen para nosotras y para muchas personas es muy positivo porque hace que muchas personas desarrollen cosas que tal vez una en la vida no sabe que va a tener dentro de uno o que vaya poder expresarse los sentimientos. Le ayuda a uno expresar los sentimientos”.

El taller «Semillas de Palabra» está a cargo de la académica Carolina Urcuyo y de estudiantes UCR. Se desarrolla una vez a la semana en las instalaciones del CAI-Vilma Curling Rivera con la participación de 20 asistentes.(Fotografía facilitada por el proyecto).

Esfuerzos de articulación con diversas instancias

Además de la vinculación con el CAI Vilma Curling, el TCU del que forma parte “Semillas de Palabra” articula esfuerzos con diversas instancias y Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) así como con actores sociales y figuras públicas, con el objetivo de contribuir al cambio de paradigmas y para derribar mitos en torno a diversos grupos y poblaciones.

El taller contó recientemente con la participación de la cantante y compositora nacional, Debi Nova, quien compartió de manera presencial con las mujeres del CAI, a fin de promover la música, la expresión artística y de disipar las barreras sociales y físicas en un entorno incluyente y participativo.

“Ser parte del taller “Semillas de Palabras” fue una de las experiencias más emotivas que he vivido. Sentí que todos los presentes estábamos conectados por la magia del momento en un plano horizontal, sin nada de jerarquía, simplemente un grupo de personas intercambiando historias y abriendo su corazón”, declaró Nova.

En el marco de su participación en esta iniciativa UCR la artista afirmó que la academia, las palabras y la música pueden convertirse en medios de inspiración para personas en condiciones de vulnerabilidad, en especial en aquellas que se encuentren privadas de su libertad.

“Creo que el arte es una manera muy poderosa de salirnos de nuestro “cassette” interno, ese que constantemente nos está diciendo las mismas cosas, en la mayoría de los casos, negativas. Me imagino que esos ratitos en los que las personas privadas pueden salir de su mente y conectar con su corazón, por medio de la música o la literatura, les da espacio para sanar”, concluyó la cantante.

 

Gustavo Martínez Solís
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información, UCR

Independencia y encuentro de culturas

Filidencio Cubillo Morales, Indígena Bribri, Talamanca.

El mes de septiembre, el mes de la patria. Ya que se escucha el estruendo de los tambores.

Para las poblaciones originarias del país, ¿qué independencia se conmemora? Nuestra autonomía, libre determinación, gobernanza, están determinadas por los entes del Estado. Los productos agrícolas están sujetos a precios que determina el intermediario, precios ridículos. No existen políticas del gobierno central para promover la producción orgánica, establecer mercados estables, seguros y precios justos. Nuestras expresiones y manifestaciones culturales y espirituales son satanizadas por grupos radicales. Los recursos naturales del subsuelo y suelo de los territorios indígenas siguen siendo minas de intereses extractivistas, de un sinnúmero de “políticas de asimilación forzada”.

¿Dónde está el patriotismo que recibe cientos de ilustres ciudadanos?, ¿esos son los que se recetan pensiones de lujo?, ¿serán los que viven a costillas del pueblo? Robando y “orondos”. Entonemos el himno con hidalguía, pero asimilemos su letra, démosle sentido. Seamos patriotas, no simples patrióticos.

Decoran sus carros, casas, con símbolos, pero sus corazones están lejos de la patria, ¿no serán siervos menguados…?

El 12 de octubre, Encuentro de Culturas, nos imponen festejar, conmemorar un encuentro de culturas, pero lo histórico refleja una dolorosa, cruel pasión de los pueblos originarios, la extinción de culturas enteras, violación a nuestras abuelas, madres y saqueo de las riquezas. En la actualidad siguen violando, denigrando la dignidad de nuestras hermanas, hijas y sigue el saqueo de las riquezas naturales, nos obligan a conmemorar estos actos propios de Satanás. Actos que son “proyectos de muerte”.

Acto abominable, del maligno danzar, sentir euforia por la historia macabra, festejar la memoria siniestra de nuestros antepasados ¿Cómo se les ocurre?

Por qué no hacer actos para concientizar sobre la conservación, protección y defensa de la tierra. La Madre Tierra. La defensa de los derechos de los pueblos indígenas, de los territorios indígenas. Declarar día de la Madre Tierra.

Nos resta unir nuestras voces al Papa Francisco:

 “Por los traumas de violencia sufrida por nuestros hermanos y hermanas indígenas”

 “En este lugar bendito, en donde reina la armonía y la paz, te presentamos las desarmonías de nuestra historia, los efectos terribles de la colonización, el dolor inextinguible de tantas familias, de abuelos y de niños. Ayúdanos a sanar nuestras heridas”. (Papa Francisco, Canadá, julio de 2022).

Costa Rica y pueblos indígenas: informe del Relator Especial de Naciones Unidas exhibe graves y persistentes lagunas

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

El pasado 28 de septiembre del 2022, se dio a conocer el informe realizado por el Relator Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, a raíz de su visita  in situ en Costa Rica a finales del año 2021. 

El informe está desde ya disponible en los diversos idiomas oficiales de Naciones Unidas en este enlace. El delegado oficial de Costa Rica indicó en su intervención (véase comunicado oficial de prensa de Naciones Unidas del 28 de septiembre del 2022) que:

» Costa Rica reaffirmed its unwavering commitment to the protection of all under its jurisdiction, and their exercise of their human rights, without discrimination. Costa Rica worked to eliminate discrimination, and had accepted and analysed international recommendations, strengthening mechanisms for dialogue and interaction with indigenous peoples, leading to a better understanding of the impediments to their socio-economic development and exercise of their rights.  Their land rights should be respected, as one of the main causes of violence was the lack of certainty in the property system«.

Sobre algunas recomendaciones hechas a Costa Rica

Más allá de las cosas que se oyen a veces por parte de un delegado costarricense en Ginebra, se sugiere la lectura integral y detallada del informe como tal, el cual contiene una gran cantidad de datos recopilados durante su visita por este experto de Naciones Unidas. Las conclusiones ubicadas en la parte final revisten gran interés para sectores sociales y deberían de poder propiciar una reflexión en el seno de algunas entidades estatales. 

En la parte conclusiva, se lee por parte del Relator Especial que:

«91. El Relator Especial señala que las causas estructurales de las violaciones de los derechos de los pueblos indígenas se encuentran en la falta de una política adecuada de restitución de tierras y un marco legal que asegure el reconocimiento de los pueblos indígenas y de sus autoridades propias. Preocupa particularmente el racismo estructural que permea las instituciones del Estado, en particular a nivel local, la no implementación de sus derechos económicos, sociales y culturales y la falta de medidas efectivas para proteger a las personas defensoras de los derechos humanos».

Entre las numerosas recomendaciones hechas al Estado costarricense, y que interesan a una multitud de entidades estatales, se lee, en el párrafo 98, que el Relator recomienda a Costa Rica:

«f) Investigar, juzgar y sancionar a los responsables de los ataques, incluidas las amenazas contra los líderes indígenas; 

g) Garantizar la investigación administrativa y judicial, el juzgamiento y la sanción de los responsables del supuesto abuso de la fuerza por parte de la policía en marzo de 2020 contra las personas indígenas recuperadoras de tierra en China Kichá; 

h) Proporcionar medidas adecuadas de reparación individual y colectiva por parte del Estado para las personas indígenas víctimas, en particular a los pueblos indígenas bribri de Salitre y brörán de Térraba por los asesinatos de los líderes indígenas Sergio Rojas Ortiz y Jehry Rivera, incluidas, pero no limitadas a: 

    i) Garantías de no repetición mediante esquemas preventivos y alerta temprana con participación de la Defensoría de los Habitantes;

     ii) Medidas de satisfacción como la disculpa pública; 

i) Ratificar el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe«.

El instrumento internacional al que refiere el Relator en este punto i) es más conocido como Acuerdo de Escazú, el cual fue suscrito en Costa Rica en marzo del 2018. Este tratado fue recientemente objeto de una nueva ratificación en este 2022 (Chile), luego de Argentina y México (que lo ratificaron en el 2021). Tuvimos la oportunidad de analizar la cada vez mas incómoda situación que le significa a Costa Rica cada nueva adhesión a este acuerdo regional de vanguardia, adoptado en suelo costarricense: véase nuestra breve nota al respecto titulada «Acuerdo de Escazú:  Chile oficialmente es Estado Parte número 13.  Algunas reflexiones desde Costa Rica«. Se trata de una nueva excitativa hecha a Costa Rica, de muchas ya realizadas desde el ámbito internacional, y que de ser seguida, le permitiría a Costa Rica ser más consistente y coherente con la imagen internacional que proyecta al mundo en materia de derechos humanos.

Sobre la disculpa oficial recomendada en su informe por el Relator Especial

Cabe recordar que las acciones violentas que sufren los líderes indígenas en Costa Rica, y el hecho que dos de ellos perdieran la vida en menos de un año (Sergio Rojas, marzo del 2019 y Jerhy Rivera, febrero del 2020) sin que a la fecha las autoridades de justicia hayan sancionado a los responsables de estos dos graves hechos, colocan a Costa Rica en una situación bastante insólita, en particular desde una perspectiva internacional de derechos humanos (Nota 1).  

Al tiempo que persiste un indignante clima de impunidad que tiene un efecto intimidador para muchas comunidades indígenas costarricenses: desde esta perspectiva, la «disculpa pública» recomendada  en el punto h) ii) del precitado párrafo 98 por el Relator de Naciones Unidas al Estado costarricense cobra mucha mayor relevancia. 

Otra disculpa, por la denominada «arrastrada» vivida en el edificio de la Asamblea Legislativa en el 2010 por integrantes de varias comunidades indígenas costarricenses, podría también facilitar el proceso de diálogo (véase nuestra breve nota publicada al conmemorarse 10  años de este triste episodio que marcó y sigue marcando profundamente a las comunidades indígenas costarricenses). 

Finalmente, en el 2020, al analizar el trámite dado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a una petición de indígenas térrabas con relación al proyecto hidroeléctrico El Diquis, habíamos escrito en una breve nota (véase enlace) que:

«Si bien el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) anunció en el 2018 que «cierra» el PHDiquis (véase la nota del Semanario Universidad), nunca se procedió a realizar ninguna consulta a las comunidades indígenas impactadas por este megaproyecto. Tampoco se registra un reconocimiento público de responsabilidad del Estado por irrespeto a los derechos de comunidades indígenas. El hecho de que el ICE haya desistido de este proyecto por razones ajenas a las reivindicaciones de las poblaciones indígenas no significa que en años previos al 2018 no se haya causado un daño a estas comunidades, al entorno natural en el que se inscribe su cultura y al valor espiritual que para ellas poseen algunos espacios naturales, lo cual puede ahora entrar a ser valorado por la CIDH«.

A ese respecto, un informe anterior del 2011 elaborado por otro experto de Naciones Unidas titulado «La situación de los pueblos indígenas afectados por el proyecto hidroeléctrico El Diquís en Costa Rica» (véase enlace) puso de manifiesto las carencias del Estado costarricense a la hora, esta vez, de llevar a cabo un megaproyecto que impacte negativamente a poblaciones indígenas costarricenses.

A modo conclusivo

Este nuevo informe de Naciones Unidas viene a detallar de manera muy completa la situación de total vulnerabilidad e indefensión de muchas comunidades indígenas en Costa Rica. Se da a conocer después de que, en el 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos adoptara una histórica sentencia contra Argentina (véase sentencia del caso Lahka Honhat): la cual viene a completar las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969  y expandir los alcances de la jurisprudencia en la materia de forma notable (Nota 2). El ex Presidente de esta jurisdicción regional no dudó en escribir en su voto razonado que se trata de un verdadero «hito»:

«El caso Lhaka Honhat representa un hito en la jurisprudencia interamericana fundamentalmente por tres razones. En primer lugar, constituye la primera ocasión en que el Tribunal Interamericano se pronuncia de manera autónoma sobre DESCA que atañen a pueblos y comunidades indígenas. En segundo término, a diferencia de los precedentes que había tenido la oportunidad de conocer, la Sentencia declara la vulneración de cuatro DESCA que pueden ser derivados y protegidos por el artículo 26 del Pacto de San José —derecho a la identidad cultural, en lo atinente a participar en la vida cultural, derecho al medio ambiente sano, derecho a la alimentación, y derecho al agua—7 . En tercer lugar, las reparaciones ordenadas están centradas de manera diferenciada, tratando de restituir la violación de cada uno de los derechos sociales, culturales y ambientales declarados violados en la Sentencia»  (véase párrafo 4 de su voto, disponible después del texto de la sentencia, pagina 2)

Como bien se sabe, la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos no se limita al Estado incriminado en un caso concreto, sino que interpela a los otros Estados del hemisferio americano y los invita a paliar las insuficiencias y las lagunas en sus respectivos ordenamientos jurídicos nacionales: no paliarlas constituye una invitación velada al litigio internacional ante los órganos del sistema interamericano.

Haciendo a un lado el sistema interamericano de derechos humanos, es de esperar que estas nuevas recomendaciones proviniendo de Naciones Unidas sean ampliamente difundidas y conocidas por muy diversos sectores en Costa Rica. 

Y que, en algún momento, logren inspirar a decisores políticos sobre la urgente necesidad de ir paulatinamente remediando la grave situación que sufren las comunidades indígenas costarricenses. La profunda desconfianza con las que muchas de ellas viven a diario constituye un obstáculo que debe superarse poco a poco: en ese sentido, este informe de Naciones Unidas ofrece valiosas  pautas y herramientas al Estado costarricense.

Adicionalmente, organizaciones de la sociedad civil y el movimiento social en favor de los derechos de estas comunidades pueden activar los diversos mecanismos internacionales en aras de forzar al Estado costarricense a cumplir con las diversas obligaciones internacionales que en materia de derechos humanos ha asumido, sin extender su beneficio a las comunidades indígenas, tal y como lo detalla de manera contundente este informe.

–Notas–

Nota 1: Con relación al asesinato de Sergio Rojas ocurrido el 18 de marzo del 2019, tuvimos la ocasión de examinar las cartas hechas públicas por Naciones Unidas con respecto a los requerimientos específicos solicitados a las autoridades costarricenses sobre el asesinato de Sergio Rojas (véase nuestra nota al respecto publicado en el portal de la Universidad de Costa Rica – UCR). Varios de estos requerimientos de Naciones Unidas (que fueron solicitados en el mes de marzo del 2019) buscaban que hechos similares no se repitieran nunca más en Costa Rica (véase documento de Naciones Unidas, página 5): el 24 de febrero del 2020 fue asesinado otro líder indígena, Jerhy Rivera.

Nota 2: La paciencia y la perseverancia de las comunidades afectadas son dignas de resaltar en el presente caso: esta sentencia culmina un reclamo de 36 años impulsado por varias comunidades indígenas de la provincia de Salta en Argentina, cuyo objetivo era obtener el título de su propiedad territorial. Las comunidades indígenas en 1992 conformaron la “Asociación Lhaka Honhat” e iniciaron su reclamo por los territorios ancestrales en 1984. Posteriormente, en el 1998, denunciaron al Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La CIDH dictaminó su informe sobre el fondo en el año 2012, emitiendo una serie de recomendaciones a Argentina. Frente al incumplimiento de sus recomendaciones, la CIDH sometió el caso a la Corte IDH en febrero de 2018, la cual dio a conocer su sentencia en el 2020.

 

Imagen ilustrativa. Foto: Compartida por Marcela Zamora-Cruz en redes.

Nueva agresión contra la familia Sandí Morales en territorio bribri

La familia Bribri Sandí Morales del clan Duriwak decidió ejercer su derecho a la tierra y desde el 28 de abril de 2021 recuperaron el terreno de 104 hectáreas, el cual se encuentra parcialmente ocupado por Luis Pérez Jiménez de manera ilegal.

A eso de la 1:30 p.m. del 22 de septiembre, Roger Castillo, Shirley Cordero y su hermana, transportaron el ganado de Pérez Jiménez hacia los cultivos de arroz, yuca y otros que tiene la familia Bribri Sandí Morales del clan Duriwak, en Dí Bütók Wúyirkë (Las Juntas) en el Territorio Bribri Yäbamï Dí (Cabagra), por lo que, Nuriet Morales y su madre intentaron sacar el ganado para evitar más pérdida de cultivos, a lo cual el hombre y las dos mujeres respondieron con machete en mano e intentaron agredir a la familia.

Más tarde, a eso de las 2:45 pm, se intentó nuevamente introducir el ganado a territorio de la familia Morales, por lo que una unidad móvil de la Fuerza Pública se hizo presente en el lugar y llevó a la familia a interponer una nueva denuncia contra Pérez Jiménez y sus peones.

Es necesario que el Poder Judicial, teniendo conocimiento de las denuncias públicas y judiciales interpuestas por miembros de la Familia Sandí Morales, haga respetar y cumplir las medidas cautelares contra Luis Ángel Pérez y sus peones: Elvin Picado Altamirano, Belarminio Nájeras Quiel, Pablo Quiel Molina y Roger Castillo Segura y se ordenen las medidas necesarias para determinar el armamento que poseen estos sujetos y los respectivos permisos de portación.

¡Justicia para Sergio, Jerhy y los Pueblos Originarios!

En el siguiente enlace de Facebook encontrará el comunicado oficial: https://www.facebook.com/111882987093775/posts/603244414624294/ 

La telaraña de la justicia contra la protesta social

ASOCIACIÓN COSTARRICENSE DE DERECHOS HUMANOS

A la opinión pública nacional e internacional

Uno de los juicios políticos contra la protesta social más largos de la historia latinoamericana, se efectúa en el país de la “pura vida”.

A sus 70 años de edad, el defensor de los derechos humanos y luchador social, Orlando Barrantes, es víctima de la persecución judicial del Estado centroamericano de Costa Rica desde hace 22 años y en el presente atraviesa por el octavo juicio, motivado por los aparatos judiciales del Estado costarricense.

La historia de Barrantes se remonta a principios del siglo XXI, cuando en diciembre del año dos mil, se encontraba un fuerte sector de la clase obrera costarricense en la provincia de Limón, haciendo uso del derecho humano universal de la protesta, según lo establece la carta universal de los derechos humanos

En esta protesta pacífica efectuada hace 22 años participaron ex trabajadores del ferrocarril, campesinos, transportistas individuales y del sector obrero que trabajaba en los muelles.

Estos sectores populares estaban exigiendo un apoyo contundente e insumos de apoyo de parte del Estado como responsable social del bienestar social de sus habitantes, ya que, para ese entonces, los campesinos habían tenido perdidas bastante significativas de sus cosechas, debido a los fuertes temporales lluviosos que azotaron el caribe costarricense.

Estas manifestaciones pacíficas se efectuaron en las regiones de Siquirres y Guápiles y en donde también participaron ex trabajadores bananeros afectados por el agro-químico del (DibromoCloroPropano o DBCP), más conocido como el nemagón, cuya sustancia toxica dañó irreversiblemente la salud de gran parte de la población centroamericana, y que fue usado por las grandes corporaciones bananeras de capital extranjero, a sabiendas de su peligrosidad.

Los trabajadores colocaron este veneno en los campos bananeros, ya que, para ese entonces, ellos desconocían sus efectos secundarios en el organismo.

Todos estos sectores populares de la clase obrera costarricense, defendían sus derechos humanos y exigían justicia de los daños que habían sido víctimas por trabajar en estas corporaciones, cuyo capital transnacional es un brazo invisible del sistema capitalista atroz e inhumano que ha dañado a gran parte de Latinoamérica.

A raíz de este fuerte movimiento popular suscitado hace 22 años, el Estado de Costa Rica a través de sus aparatos de seguridad estatal, envío a sus emisarios de la represión para atacar a los manifestantes pacíficos y arrestar a la clase pobre y trabajadora, del único país del continente americano que no cuenta con militares.

Los luchadores sociales fueron puestos provisionalmente en los calabozos de la injusticia costarricense, mientras el Estado de Costa Rica iniciaba una acusación falsa contra el defensor de derechos humanos Orlando Barrantes, relacionándolo con falsos positivos.

Haciendo creer de esta forma, que el defensor de derechos humanos, Barrantes planificó esta protesta y todo lo que conllevó en ella, pese a que testigos oficiales ante los tribunales de Guápiles, comprueban que Barrantes no participó ni coordinó esta acción de protesta.

Por tal motivo, en los 22 años de enjuiciamiento nunca se ha logrado comprobar los cargos judiciales falsos en su contra, lo que significa una clara criminalización de la protesta social en Costa Rica, para infundir el miedo en el sector popular y luchador de esa nación. Paralizando así, sus movimientos de exigencia en la construcción social y dignificación humana del pueblo.

En un comunicado, el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos, señaló que; “Barrantes ha sido víctima sistemáticamente durante 22 años de un proceso de criminalización y judicialización, valorado como el juicio político más largo en la historia de Costa Rica, plagado de arbitrariedad” también enfatizó que solidarizarse con esta lucha es garantizar el derecho legítimo a la protesta social y a la organización desde las comunidades.

Barrantes es un reconocido luchador social costarricense que siempre ha estado al lado de los oprimidos o de las grandes mayorías vilipendiadas en Costa Rica, su delito fue el defender los derechos humanos de la clase obrera y denunciar las injusticias y los trabajos inhumanos, a los que son subyugados los campesinos y toda la clase popular en Costa Rica.

Este defensor de la humanidad costarricense fungió como secretario del Consejo Nacional de Trabajadores Bananeros (CONATRAB), es dirigente comunal del Bloque de Vivienda y Fundador del Movimiento de Trabajadores y Campesinos (MTC).

De igual manera es un distinguido miembro de la Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU) y por ende amante de la vida, del prójimo e incansable buscador de la justicia para los pueblos sometidos de esta nación centroamericana.

Sin embargo, este extenso currículo de vida que posee Orlando Barrantes no es del agrado del Estado costarricense, puesto que sus operadores de justicia prefieren defender los intereses del capital extranjero transnacional, antes de buscar justicia para su propio pueblo.

En los juzgados de Guápiles actualmente se lleva a cabo el juicio número 8, contra el defensor de derechos humanos Orlando Barrantes, distintas organizaciones de derechos humanos, populares y ecologistas se encuentran apostadas frente a estos tribunales exigiendo la libertad absolutoria para Barrantes.

Una de estas organizaciones, es la Federación Ecologista (FECON) cuya militante Angelica Alvarado menciona que el luchador social Barrantes, es totalmente inocente de los cargos judiciales falsos que se le imputan aduciendo que; “Él nunca estuvo presente en la protesta de hace 22 años y tampoco coordinó la misma, es más, las personas que estuvieron en esa acción son los principales testigos ante los tribunales y aseguran que Barrantes, jamás participó en la protesta”.

Ante estos hechos de la persecución judicial contra Orlando Barrantes, es una clara estrategia de parte del Estado costarricense de generar falsos positivos tal y cual lo estableció en su momento el ex presidente Álvaro Uribe en Colombia para perseguir y criminalizar la protesta social, contra los luchadores sociales y defensores de derechos humanos, por lo que el caso de Orlando Barrantes, se transforma en un pésimo precedente que ha debilitado el estado de derecho y democrático de Costa Rica, durante 22 años.

Por tal motivo la Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU), en el marco del diseño justo y digno que debe caracterizar a un Estado de derecho democrático en el mundo, rechaza y condena enérgicamente, la persecución estatal que esta siendo víctima el compañero Orlando Barrantes, quien ha sido víctima de un monstruoso ataque estatal durante 22 años.

La ACODEHU hace un llamado internacional a las instancias competentes que defienden los derechos humanos en el marco del concierto de naciones, que conforman la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que condenen esta persecución contra un defensor de derechos humanos como lo es, el compañero y luchador social, Orlando Barrantes.

De igual forma la ACODEHU invita a los organismos de derechos humanos internacionales, a que se unan a la condena de esta injusticia contra Orlando Barrantes, puesto que los aparatos judiciales de Costa Rica, tienen como objetivo primordial acallar las voces de los oprimidos.

Oprimidos que viven en un Estado que vende una falsa imagen de democracia y bienestar social ante el mundo, a través de los medios de comunicación al servicio de la oligarquía y del capital financiero transnacional que violenta la soberanía en Costa Rica.

A los veinte y siete días del mes de septiembre de 2022, en la ciudad de San José, Costa Rica, Centroamérica.

ANA CECILIA JIMÉNEZ ARCE
Junta Directiva
Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU)

Correo-e: derechos.humanos@acodehu-ddhh.org

¡Libertad absolutoria para el compañero Orlando Barrantes, ya!

ADI de Térraba amenaza con invadir Finca San Andrés

Comunicado*

Alerta Temprana
Territorio Ancestral Brörán de Térraba.

A los Pueblos hermanos
Al Estado de Costa Rica

Lunes 26 de setiembre de 2022. Desde hace una semana aproximadamente, las familias Brörán del terreno recuperado, conocido como Finca San Andrés han estado escuchando y recibiendo información de fuentes locales y cantonales y se han enterado de reuniones de miembros de la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) del Territorio Brörán de Térraba (Costa Rica), en las que se ha estado comentando y planificando por parte de la ADI, allegados y finqueros la intención de invadir Finca San Andrés.

Una de las reuniones se realizó en la casa de Demecio Flores Valderramos, conocido como Mecho Flores, persona no indígena que vive cerca de San Andrés y que desde hace años ha estado hostigando y tratando de hacer negocios con esas tierras.

Desde agosto de 2022, nuevamente Genaro Gutiérrez Reyes es el presidente de la ADI, él y su familia han manejado de forma irregular la ADI de Térraba desde hace 3 décadas y ha sido denunciado pública y judicialmente por múltiples hechos de corrupción, además, siempre ha defendido los intereses de personas no indígenas que ocupan de forma ilegal el Territorio Brörán de Térraba y otros Territorios de la zona sur de Costa Rica.

Uno de estos hechos fue la entrega y venta de las tierras de Finca Volcancito a personas no indígenas por parte de la ADI en los años 2006 y 2007; actualmente Rigoberto Montero Badilla, aliado de Genaro Gutiérrez ha vendido y continúa vendiendo terrenos de Finca Volcancito, finca comprada con recursos públicos; todo esto con la participación y complicidad de la ADI.

En el año 2015 y ante los actos de corrupción de la Junta Directiva de la Asociación de Desarrollo Indígena de Térraba (ADI), que ya habían entregado parte de los terrenos y bienes comunes de Finca San Andrés a empresas y personas no indígenas y teniendo como antecedente lo de Finca Volcancito; un grupo de más de 30 familias decidieron tomar posesión de las 350 hectáreas de Finca San Andrés, amparados en el derecho humano a la tierra, el bloque de constitucionalidad y la legislación nacional e internacional.

Desde entonces, la ADI ha puesto todo tipo de obstáculos para que estas familias puedan tener acceso a bonos de vivienda, servicios de electricidad y agua potable; además las han hostigado y amenazado constantemente, en este sentido, vari@s parceler@s fueron denunciados por la ADI por el supuesto delito de usurpación Exp. 16-200119-0634-PE, causa que fue desestimada, ya que se comprobó que todas las personas denunciadas pertenecen al Pueblo Brörán de Térraba.

En esta causa participó como testigo Jonathan Espinoza, dando un testimonio falso contra las y los parceleros; Espinoza es una persona no indígena que respalda a quienes ocupan ilegalmente los Territorios Indígenas y actualmente apoya el trabajo de la ADI de Térraba.

Ante estas amenazas demandamos del Estado de Costa Rica;

  1. Que el Ejecutivo tome las medidas preventivas necesarias para garantizar la vida e integridad física, psicológica y territorial de las familias Brörán de Finca San Andrés; medidas que deberán ser construidas y acordadas en conjunto.
  2. Que la totalidad de Finca San Andrés sea entregada de forma inmediata a las familias que las habitan y cultivan.
  3. Que todas las instancias del Ejecutivo reconozcan a estas familias como legítimos dueños de estas tierras para todos los trámites pertinentes y para cualquier proceso relacionado al Plan RTI, procesos de expropiación, declaración de poseedores de buena fe o desalojos administrativos, gobernanza y consulta e intercedan para que las instituciones autónomas también las reconozcan.
  4. Que se investigue la venta y/o otros actos irregulares en los que ha incurrido la ADI de Térraba y Rigoberto Montero Badilla con respecto a Finca Volcancito.

Para cualquier comunicación: cfincasanandres@gmail.com

coordinadoraluchass@gmail.com

¡Justicia para Sergio, Jerhy y los Pueblos Originarios!

– Parceler@s de Finca San Andrés.

– Coordinadora de Lucha Sur Sur.

* Fuente: https://www.facebook.com/111882987093775/posts/606304880984914/

Sobre el 12 de octubre

Orlando Barrantes Cartín

Cuando los españoles ingresaron por primera vez a Costa Rica entrando por Nicaragua, después de 1544 año en que los indígenas del atlántico matan al primer conquistador de Costa Rica Diego Gutiérrez cerca del Rio Reventazón, encuentran una abundante y vigorosa población autóctona entre Nicoya y Santa Cruz.

En ese momento histórico ya los españoles habían empezado a explotar las minas de plata y cobre en Perú y Bolivia.

Como aún no existía la actividad económica que creó el sistema de compra y venta de personas africanas, los negros, los españoles despoblaron las costas del Pacífico. Miles de niños, mujeres y hombres fueron brutalmente extraídos de sus comunidades, en Guanacaste, embarcados en las naves españolas y trasladados a trabajar, sin paga, a las minas sudamericanas.

Como para los españoles los indígenas no eran humanos, certificado por los curas y la iglesia católica al tranquilizar a la Corona Española diciéndoles que los indígenas eran «criaturitas de Dios que NO tenían alma», los españoles nunca llevaron un censo de las personas indígenas deportadas, de manera que nunca sabremos quienes eran, cuántos eran, sus nombres, eran familiares entre sí, ¿amaban sus hijos?, ¿tenían ilusiones?

A mi entender, al imperio español no hay que darle rostro humano, porque no lo tenía.