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Etiqueta: derechos humanos

UNA: Género y derechos humanos: aprendiendo desde nuestras vivencias

Asombro, curiosidad, interés, reflexión, intercambio, preocupación y discusión fue la máxima puesta de manifiesto por el estudiantado y sector académico de la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS, quienes participaron en los talleres vivenciales de Género y Derechos Humanos, organizados por la Asociación de Estudiantes y el Programa de Formación Continua, dentro del marco de Acreditación de la Carrera y facilitado por Mariana Alpízar, especialista en Derechos Humanos, activista y psicóloga.

Del lunes 07 al miércoles 16 de mayo del 2018 se llevaron a cabo 4 talleres, con una duración de 4 horas, en procura de que reafirmemos la defensa de los derechos humanos, y nuestro compromiso con la lucha contra la discriminación de cualquier tipo, y contra el trato desigual por orientación sexual, identidad de género, etnia, edad, o cualquier categoría interseccional.

Un elemento que fue compartido a lo largo de los talleres fue el alto nivel de complejidad que implica trabajar género y Derechos Humanos desde una perspectiva interseccional, pero también la gran necesidad que existe de analizarlo y aplicarlo en la academia, para un mayor conocimiento de la realidad inmediata y poder ser emisor de información calificada y factor de cambio en nuestra sociedad. De ahí la importancia y acierto de compartir en un espacio formativo sobre las metodologías feministas en investigación y trabajo comunitario propuestas por diferentes autoras que han sido históricamente invisibilizadas en el contexto académico.

El Master Miguel Céspedes Araya, Director de la Escuela de Planificación y Promoción Social, expresó la necesidad de abordar estas temáticas dentro de los procesos de planificación llevados a cabo por la escuela. Con este apoyo y la organización de estudiantes y profesoras, fue posible concretar un espacio lleno de reflexión y voluntad de aprender y aplicar esos conocimientos.

La facilitadora Mariana Alpízar Guerrero, manifestó que cada vez que se habla en una capacitación, un taller, un foro o cualquier actividad dentro y fuera de la academia nos debemos preguntar: ¿desde dónde lo estamos haciendo? Es decir, ¿cuál es nuestro lugar particular en el mundo? ¿Quiénes somos como sujetos y como profesionales? ¿Con cuáles categorías sociales nos identificamos?: “Si respondemos estas preguntas sabremos que tenemos privilegios y también vulnerabilidades, que tenemos una historia y esta va a afectar nuestra labor profesional. Pero, además cuando respondemos estas preguntas podremos trabajar y actuar con mayor conciencia de nuestros límites y posibilidades”, concluyó la expositora.

La Master Alejandra Ávila, coordinadora del Programa CAMBIOS, manifestó su satisfacción por las actividades que se realizaron durante el taller, e instó a los participantes (académicos, estudiantes) a generar espacios de reflexión en la EPPS-UNA, para promover una cultura de respeto y reconocimiento a la diversidad.

Allison Hernández, presidenta de la Asociación de estudiantes habló de la importancia de mantener esos espacios de aprendizaje, no sólo para el estudiantado sino también para docentes, pues allí todas las personas estábamos aprendiendo e intentando construir una academia más inclusiva y una praxis consecuente con la Escuela de Planificación, destacada por su interés en generar cambios dentro y fuera de las aulas.

En cumplimiento con los objetivos de la actividad se tuvo la posibilidad de interactuar ampliamente, desde el pensamiento crítico sobre la interseccionalidad como eje transversal, entendiendo que existe una diversidad que todas las personas compartimos y además ciertas especificidades que nos hacen diferentes unos de otros. Fue posible conocer teorías y metodologías que pueden apoyarnos en el trabajo con comunidades, grupos, estudiantes y con otros sujetos individuales de nuestro diario vivir.

Con estos talleres hemos abierto una puerta al trabajo en conjunto para lograr sociedades más justas, equitativas y en donde la diferencia no sea un defecto sino más bien una virtud que nos impulse a la transformación.

 

Colaboración:

Alejandra Ávila. Artavia. Académica

Efrain Cavallini Acuña-Académico

 

Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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UCR: Prevención del consumo de drogas es un reto nacional

  • Trabajo Comunal promueve habilidades sociales entre adolescentes
UCR Prevencion del consumo de drogas es un reto nacional
Fortalecer la autoestima de los jóvenes para enfrentar la amenaza de las drogas es el objetivo del TC-687. Foto archivo ODI-UCR.

El flagelo de la venta y consumo de drogas ilícitas es uno de los principales problemas que enfrentan las comunidades del país. La realidad del tráfico supera las posibilidades del Estado de detener el aumento de las rutas de distribución, cantidad de drogas disponibles, diversificación de las mismas y, sobre todo, cómo evitar que lleguen a las manos de la niñez y juventud costarricenses.

Según la Encuesta Actualidades 2017, publicada en diciembre pasado por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR), el 78,1% de la población considera que es fácil o muy fácil conseguir marihuana, seguido de cocaína (52,5%) y crack (50,3%). Además, el 80% de la muestra considera que en los próximos dos años aumentará la cantidad de personas consumidoras.

Esos datos confirman la tendencia que muestran las estadísticas del Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), las cuales dicen que entre los años 2010 y 2017 el consumo de marihuana pasó de solo 7.7% al 17,7%.

Según el Informe Mundial sobre las Drogas, publicado en mayo del año pasado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, aproximadamente un tercio de las ganancias obtenidas por los grupos delictivos son producto de la venta de drogas; y gran parte de estas son obtenidas por el consumo de personas jóvenes.

En medio de este panorama, la Escuela de Enfermería de la UCR, mediante su proyecto de trabajo comunal “Creación de espacios de fortalecimiento de habilidades para la vida, que prevengan el consumo de drogas en estudiantes de décimo, undécimo y duodécimo año” (TC-687) ha impulsado actividades en poblaciones estudiantiles de las comunidades de San José, en Pavas, San Juan de Tibás y Desamparados.

“Durante el año 2018, nuestro plan es continuar con el trabajo en función de los objetivos planteados para cumplir con las metas establecidas. En este momento, se establecieron relaciones sólidas con diferentes instituciones dentro del Área Metropolitana, específicamente en Curridabat, La Unión, San Rafael de Alajuela y Belén”, comentó el Dr. Daniel Martínez Esquivel, coordinador del proyecto.

Identidad juvenil

Este proyecto se propone brindar espacios de reflexión para fortalecer las habilidades sociales que empoderen a las y los adolescentes en la toma de decisiones. El TC-687 se aborda desde el proceso identitario que están viviendo los jóvenes, momento en que se fortalecen su autoestima y confianza, y adquieren nuevos conocimientos para superar situaciones.

Los estudiantes universitarios participantes en este proyecto les proponen a las y los colegiales actividades para construir, a partir de sus experiencias, conocimientos sobre la temática de drogas y sus implicaciones. Todas se realizan siempre en términos desde lo positivo, priorizando la promoción de la salud y creando vínculos con sus comunidades y entornos familiares.

Antes de ingresar al centro educativo, “las acciones se han coordinado de la siguiente manera: reuniones estratégicas con las autoridades responsables, primer contacto con la población, valoración y elaboración del diagnóstico de necesidades, planificación de estrategias de habilidades para la vida que prevengan el consumo de drogas e implementación de las mismas”, explicó Martínez.

Desafíos

Para el Dr. Martínez, un proyecto como este presenta varios retos. El primero es sobre cómo impactar la vida de estudiantes universitarios vinculados e incidir en su futuro desempeño profesional.

Otro tiene que ver en cómo crear una relación recíproca beneficiosa para la UCR y los jóvenes participantes en los colegios. “El tercer desafío del TC-687 es brindar un servicio de alta calidad que responda de manera satisfactoria a las necesidades identificadas en las comunidades de manera responsable y ética. Y por último,establecerse como una red de apoyo sólida y en constante crecimiento, que valide los derechos humanos de quienes lo necesiten”.

Universitarios comprometidos

En el TC-687 participan estudiantes de diferentes carreras, como Enfermería, Medicina, Psicología, Orientación, Educación Especial, Ingeniería Eléctrica y Derecho. Para ellos su paso ha sido un encuentro con realidades de superación y deseos de cambios entre los adolescentes.

UCR Prevencion del consumo de drogas es un reto nacional2
Estudiantes del TC-687 participaron en los Campamentos de Desarrollo Humano en la sede Rodrigo Facio, con un puesto informativo. Foto TC-687.

Silvia Salazar VIllegas, estudiante de Enfermería, expresó su satisfacción: “Me siento muy feliz, estoy dando algo. Tal vez hoy les dijimos una cualidad positiva de ellos, algo que nunca les dicen, y les pedimos que ellos dijeran algo positivo de sí mismos, que por cierto les resulta complicado; eso es muy motivante para lo que uno hace”.

Finalmente, María José Cordero Porras, de la carrera de Derecho, al concluir su paso por el proyecto manifestó: “Me llevo muchas enseñanzas, no solo con buscar nuestro bienestar como estudiantes, sino por querer siempre que el TCU efectivamente deje huella en aquellos que tengan contacto con él; todo eso me lo llevo para mi futuro profesional, académico y personal».

 

Eduardo Muñoz Sequeira

Periodista Vicerrectoría de Acción Social

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Los que éramos entonces teníamos tantos nombres pero no teníamos ninguno

Luis Paulino Vargas Solís (*)

 

En los años setenta y ochenta del pasado siglo éramos playos, culiolos, yigüirrones, platanazos, rabanazos, pájaros, mariquitas, etc. Teníamos tantos nombres, pero ninguno en el cual reconocernos. Habitábamos la nominalidad de lo denigrante, no la de la dignidad. No éramos gais. Esa denominación simplemente no existía. En medio de la profusión de etiquetas insultantes, no sabíamos cómo designarnos a nosotros mismos.

La gente sabía que existíamos, pero no se sabía dónde. Como si viviéramos escondidos en lo más oscuro y maloliente de las alcantarillas. Se nos imaginaba monstruosos, deformes, sucios, viciosos, desenfrenados, enfermos. Pero, claro está, las sospechas siempre existían. Lo de ser rarito, finito, quebradito no pasaba inadvertido. Y con la sospecha venía el ácido disolvente de la maledicencia y el desprecio. Pero a veces la sospecha, de alguna forma imprevisible, se volvía certeza, con lo cual tu asesinato social quedaba confirmado y era irreversible.

Con el sida algo cambió. El monstruo, que era imaginado reptando sigiloso en la oscuridad del submundo, devino una peste de proporciones bíblicas en capacidad de invadir e inundar cada rincón de la sociedad. Porque, en realidad, la peste no era el sida; éramos nosotros, los hombres homosexuales. El sida era culpa nuestra y nosotros, por causa de nuestra maldad intrínseca, éramos los agentes infecciosos que lo diseminaban. Por ello mismo, un hombre homosexual con sida, nunca era un enfermo ni una víctima. Era siempre culpable y victimario.  Bueno, sigue siéndolo hoy día, tan solo con cambios de matiz, pero no de sustancia. Pues, bueno, ese era el mensaje que, por entonces, difundían los medios de comunicación con morbo enfebrecido, que repetían y refrendaban las autoridades políticas, las jerarquías católicas e incluso prestigiosos científicos, cuyos aportes a la “comprensión” del sida, se resolvían más bien como un torrente de prejuicios y odio.

Sabíamos que teníamos muchos nombres, ninguno elegido, todos infames y humillantes. Otros se sumaban a la lista: sidosos, apestados.

Oficialmente se decidió –primera administración Arias Sánchez– que para frenar la epidemia del sida, los apestados debían ser aislados. Y se nos echó la represión policial encima con incrementada furia. No es que fuese algo nuevo; de hecho, el acoso reiterado en sitios públicos o en bares o discos tenía una muy larga historia. Pero ahora el asunto escalaba nuevas alturas. Es una historia contada muchas veces: las redadas, las perreras, la cárcel, la visibilización pública forzada. En fin, el abuso y la violencia sin disimulo ni atenuantes.

Los hombres homosexuales de entonces lo vivíamos como si fuese una especie de tornado que la naturaleza lanzaba sobre nuestras cabezas. Aterrorizados por el sida y por la policía, ni siquiera teníamos conciencia de nuestros propios derechos. La verdad, es que ni siquiera imaginábamos que tuviésemos derechos. Ningún derecho. Frente a la furia de un tornado, cabe tan solo intentar salvarse cada quien como mejor pudiera. No más que eso. Sin identidad en la cual mirarnos y sin conciencia ni siquiera de nuestra propia dignidad humana, carecíamos igualmente de ningún discurso, de ninguna narrativa, que diera siquiera un mínimo sentido a lo que éramos y que clarificase, siquiera un poquito, cuál era nuestro sitio en el mundo. Resultaba entonces esperable que, en consecuencia, no tuviésemos organización alguna. Yo no puedo interpretar esto sino como el producto de años y años, hasta sumar décadas y siglos, de violentísima represión; de negación y silencio en lo más profunda de una caverna en que la debíamos permanecer ocultos y enclaustrados.

Por ello ser hombre homosexual en los años setenta y ochenta del siglo pasado –tiempos de mi adolescencia y mi joven adultez– era esencialmente vivir una vida escindida en identidades fragmentadas, vergonzantes, en fuga permanente las unas respecto de las otras. Era vivir negado a la afectividad, a la posibilidad de construir una familia propia, a la vivencia del amor. Estábamos condenados al sexo clandestino, al placer efímero y culpable. Y al esfuerzo permanente de encubrimiento, de negación. Como un juego de caretas: en cada espacio particular de tu vida, una careta distinta, y con cada nueva careta un manto de silencio que negaba e invisibilizaba las otras facetas, los otros fragmentos de nuestras vidas, las otras caretas. Y la completa desconexión entre sexualidad, afecto, familia y pareja. De hecho, no teníamos novio ni menos pareja. Teníamos algo que llamábamos “gente” (“tengo gente” contábamos; “este es mi gente”, presentábamos). Así, difuso y borroso: “gente”. No novio, mucho menos pareja.

Con el avance de los ochentas y al entrar los noventas, se multiplicaban los casos de sida, y con estos los muertos y crecía el número de quienes eran lanzados a la calle, repudiados por su propia familia. También en los centros de salud y por parte del personal médico y paramédico el trato estigmatizante, las prácticas humillantes, las miradas de sospecha y desprecio. Cada hombre homosexual enfermo era primero aniquilado socialmente, antes de ser aniquilado físicamente por la enfermedad. Pero toda esa dolorosa devastación, tuvo sin embargo una faceta positiva: hizo surgir solidaridades más profundas, tramadas en tejidos más sólidos y perdurables y, con ello, surgieron los primeros esfuerzos organizativos, de carácter humanitario y asistencial, todavía no con conciencia politizada, pero, en fin, ahí se sembró el germen de lo que vendría más adelante. Y en todo ello, no cabe duda, el nombre de Jacobo Schifter debe ser reconocido como el de un pionero insigne. En medio de tanto horror, lo que Jacobo hacía era épico, realmente heroico.

Unos años después, hacia la segunda mitad de los noventa, vino la lucha por los antirretrovirales. La Caja los negaba alegando que no curaban la enfermedad y que resultaban excesivamente caros. Total que los que se morían era, en su gran mayoría, playos. A nadie le importaba ni poquitito. Hubo que llevar el asunto a la Sala Constitucional, lo cual implicaba politizar las cosas y tener que visibilizarse. Y tener que visibilizarse doblemente: como playo y como sidoso, según los términos –igualmente devastadores– que prevalecían por entonces. Ya para entonces habíamos finalmente entendido que sí teníamos derechos que reclamar, y una dignidad que defender. Y, con la misma épica con que Jacobo irrumpió unos años antes, otros compañeros decidieron luchar por sus vidas dando la cara ante la Sala Constitucional. Y lo lograron. Hablábamos entonces del “efecto Lázaro” y circulaban las historias de amigos o conocidos que, al borde mismo de la muerte, habían literalmente resucitado.

Creo que fue por entonces, o sea hacia el decenio de los noventa, que empezamos a reconocernos como gais. El término nos llegó del norte rico, de Estados Unidos en particular, y jugó un papel importantísimo: el reconocimiento de sí mismo  como gay era darse un lugar en el mundo que no fuese el de la denigración y el insulto. Porque, contrario a lo que ciertas tesis excesivamente simplistas pero muy en boga proponen, los seres humanos no podemos existir sin identidad, porque no tener identidad es no tener lugar en el mundo. Las identidades pueden seguramente ser cambiantes, pero que una persona humana pueda existir sin poseer una identidad –seguramente compleja y multifacética– en la cual mirarse a sí misma, es burdo e iluso. Nuestra inescapable condición sociohistórica es inevitablemente identitaria.

Los gais que no éramos, empezamos a serlo. Ya no aquel juego de caretas cada una haciendo su performance en un espacio distinto, y cada espacio escindido de los otros y entre cada uno de estos, murallas irrompibles de silencio. Pasamos, de a pocos, a la fase siguiente: “declararnos” públicamente, un hecho en sí mismo violento y discriminatorio, que se nos impone hacer una y otra vez. Pero, bueno, lo hicimos: empezamos a visibilizarnos, o sea, a autodenominarnos ante otra gente. Primero en espacios más restringidos, más cercanos a la inmediatez de nuestra cotidianidad. Poco a poco a nivel social y político.

Los de entonces, que estamos aquí, sabemos que el recuento de los que quedaron en el camino, los que dijeron adiós a edades prematuras, es muy largo. Somos sobrevivientes de un naufragio, en parte por el sida, pero también por otras causas, incluso innumerables asesinatos. Estamos ahora en el umbral de la tercera edad –algunos ya lo transpusieron– y tenemos claro que eso nos trae nuevos retos, incluso la perspectiva muy cierta de una vejez en soledad.

Pero hoy sabemos, con total certeza, que reconocer y cobrar conciencia de la propia dignidad, es dar un paso adelante que jamás, jamás admite  posibilidad alguna de retroceso.

Los que eramos entonces teniamos tantos nombres pero no teniamos ninguno2

(*) Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, CICDE-UNED.

 

Enviado por el autor.

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UCR reafirma el reconocimiento de los derechos de la población diversa

Eduardo Muñoz Sequeira

Vicerrectoría de Acción Social

Desde el año 2011 la UCR fue declarado espacio libre de toda de discriminación en razón de la orientación sexual e identidad de género. Foto Anel Kenjekeeva.
Desde el año 2011 la UCR fue declarado espacio libre de toda de discriminación en razón de la orientación sexual e identidad de género. Foto Anel Kenjekeeva.

17 de Mayo de 2018

En el marco del Día Nacional contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia, este 17 de mayo, “reafirmamos la defensa de los derechos humanos, y por consiguiente nos sentimos profundamente comprometidos con nuestra lucha contra la discriminación de cualquier tipo, y hoy especialmente contra el trato desigual por orientación sexual o identidad de género. Que todas las personas se sientan libres, respetadas y reconocidas en nuestra institución, sin miedos ni peligros, y sin afrentas a su dignidad”, dijo el Dr. Henning Jensen Pennington, Rector de la Universidad de Costa Rica (UCR) con motivo de la conmemoración del Día Nacional contra la Homofobia, Lesbofobia y la Transfobia.

Desde el 30 de junio del 2011, el Consejo Universitario (CU) declaró a la UCR como un espacio libre de toda forma de discriminación y reiteró el compromiso por el absoluto reconocimiento a los derechos humanos. Además, declaró de interés institucional todas las actividades reflexivas y de concientización que se realicen alrededor de este día. Dicho pronunciamiento instó a todas las unidades académicas y de investigación a generar espacios de reflexión en la comunidad universitaria y nacional para promover una cultura de respeto a la diversidad sexual.

El Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la OMS del 17 de mayo de 1990. Foto Anel Kenjekeeva.
El Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia y Transfobia conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la OMS del 17 de mayo de 1990. Foto Anel Kenjekeeva.

Al pronunciamiento del CU le han seguido una serie de resoluciones de la Rectoría de la UCR tendientes a cumplir con el mandato del Estatuto Orgánico, que en su artículo 4 indica que la universidad debe “garantizar, dentro del ámbito universitario, el diálogo y la libre expresión de las ideas y opiniones, así como la coexistencia de las diferentes visiones del mundo y corrientes de pensamiento, sin otra limitación que el respeto mutuo”.

Según un manifiesto difundido por la Comisión Institucional para la Diversidad Sexual de la UCR, creada por el 17 mayo del 2017 según Resolución 156-2017, la conmemoración de esta fecha “es un nuevo llamado para reafirmar el compromiso nacional que sienta las bases de una nueva sociedad en la que el goce de los Derechos Humanos se garantiza para todas las personas sin distingo alguno(…) Es criterio de esta Comisión que aún persisten obstáculos enraizados en prejuicios heteronormativos y patriarcales, que limitan el pleno reconocimiento de los derechos de todas las personas”.

“La universidad es libre como institución cuando no se ejercen sobre ella coerciones externas, y cuando sabe respetar y reconocer los derechos y las libertades de sus miembros, cuyo conjunto se materializa en el bien común”, dijo el Rector Henning Jensen Pennington. Foto Anel Kenjekeeva.
“La universidad es libre como institución cuando no se ejercen sobre ella coerciones externas, y cuando sabe respetar y reconocer los derechos y las libertades de sus miembros, cuyo conjunto se materializa en el bien común”, dijo el Rector Henning Jensen Pennington. Foto Anel Kenjekeeva.

UCR continua avanzando

En la Sede Regional del Pacífico de la UCR un nuevo proyecto de Acción Social tiene como objetivo promover la inserción de los derechos humanos en las prácticas cotidianas de las personas en sus diferentes entornos. Mediante la creación de diversos espacios de discusión se reflexiona sobre cómo evitar cualquier tipo de discriminación y la consecuente violación a estos derechos.

El proyecto Derechos humanos en acción (ED-3359) “nació este año, producto de la necesidad de la zona de ser informada en cuanto a los Derechos Humanos y sus alcances en el mejoramiento de la calidad de vida de las personas», explicó el magister Emmanuel Madrigal Román, coordinador.

Madrigal enfatizó “que el empoderamiento de las personas sobre sus derechos fortalecerá su perspectiva de desarrollo, les alentará a superarse y además conocerán los sistemas de protección de derechos humanos y la legislación costarricense que no solo les protege, sino que además les faculta a exigir el respeto de estos ante su Gobierno local e instituciones públicas y privadas».

“La universidad es libre como institución cuando no se ejercen sobre ella coerciones externas, y cuando sabe respetar y reconocer los derechos y las libertades de sus miembros, cuyo conjunto se materializa en el bien común”, dijo el Rector Henning Jensen Pennington. Foto Anel Kenjekeeva.
“La universidad es libre como institución cuando no se ejercen sobre ella coerciones externas, y cuando sabe respetar y reconocer los derechos y las libertades de sus miembros, cuyo conjunto se materializa en el bien común”, dijo el Rector Henning Jensen Pennington. Foto Anel Kenjekeeva.

«Otra situación que motivó el nacimiento de este proyecto es la misma necesidad de sensibilizar a la comunidad universitaria en el tema de los Derechos Humanos y el respeto a la diversidad, capacitando no solo sobre las normas internacionales y nacionales, sino en cuanto a las políticas universitarias”, acotó Madrigal.

Madrigal agregó que el señalamiento hacia la población sexualmente diversa, considerándola como vergonzosa, ha causado que siga en las sombras, ya que no se les reconoce sus aportes sociales y carecen de un adecuado abordaje desde los sistemas educativo y de salud.

En ese sentido, Madrigal fue enfático que la UCR como comunidad académica que reúne a diversidad de personas, y la sociedad en general, debe hablar de reconocimiento, más que de respeto o tolerancia.

“El reconocimiento se hace a partir de que yo como ser humano “reconozco” en otros la condición de ser humano, sin destacar las diferencias. No creamos conceptos sociales de respeto o tolerancia a las personas con gustos diferentes de colores, simplemente lo reconocemos y seguimos como si nada, así debería ser en este tema. Inclusive el término minoría, acepta que existen personas que no son parte de la mayoría, y más bien las personas las debemos reconocer como pares y listo”.

Líneas de acción

El proyecto Derechos humanos en acción procurará el empoderamiento de las personas mediante la formación en el tema y las garantías básicas para su pleno disfrute.

En una primera etapa se trabajará en un plan piloto de talleres contra el acoso escolar, con una escuela de la zona. Se trata de sensibilizar a las niñas y los niños a partir del respeto a las diferencias como una protección que brindan los derechos humanos.

La UCR enarbola en su campus Rodrigo Facio banderas con mensajes que reiteran su compromiso con los derechos humanos y de ser un espacio libre de discriminación. Foto Laura Rodríguez.
La UCR enarbola en su campus Rodrigo Facio banderas con mensajes que reiteran su compromiso con los derechos humanos y de ser un espacio libre de discriminación. Foto Laura Rodríguez.

Además, la iniciativa incluirá a otras poblaciones como adultos mayores, mujeres que han vivido violencia intrafamiliar y el abanico de personas sexualmente diversas, detalló Madrigal.

Según la OMS, el índice de suicidios entre jóvenes debido a su identidad de género u orientación sexual cuadruplica a los sucedidos entre adolescentes heterosexuales. Por otra parte, se estima que la esperanza de vida de mujeres y hombres transexuales en América Latina es de apenas 35 años, debido a factores como el asesinato y el suicidio.

En la UCR aspiramos a “que todas las personas sean libres y respetadas en nuestros campus, como modelo de aspiración de la libertad que deseamos para todo nuestro país”, concluyó el Rector Jensen.

 

Información generada desde la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.

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Pronunciamiento CICDE-UNED: Por la superación de la homo-lesbo-trans-fobias

La “opinión consultiva” de la CIDH y las reivindicaciones de los movimientos LGBTI de Costa Rica: la urgencia de una pronta resolución favorable

En el día por la superación de la homo-lesbo-trans-fobias

Pronunciamiento del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) Universidad Estatal a Distancia (UNED) -Acuerdo del Consejo Científico del CICDE- (17 de mayo de 2018)

1. La sociedad costarricense vive procesos de acelerado y complejo cambio sociocultural, lo cual provoca mucho desconcierto y perplejidad, incluso temor y, a veces, reacciones de rechazo e intolerancia.

2. La pasada campaña política visibilizó de forma dramática lo que ello significa, ya que el país se vio ante la disyuntiva excepcional de elegir entre la preservación de las instituciones democráticas y republicanas heredades del iluminismo, la ilustración y el liberalismo político, o su rechazo desde una propuesta política de inspiración religiosa, regida por principios muy conservadores e intolerantes.

3. Estas instituciones democráticas y republicanas, aunque limitadas y defectuosas, constituyen uno de los avances civilizatorios más importantes de la modernidad. Es deber ineludible avanzar hacia su perfeccionando, imbuyéndolas de contenidos sustantivos que hagan que la participación en democracia, las libertades y derechos civiles, los principios de igualdad entre todas las personas, los derechos humanos en todas sus expresiones, la superación de los lastres de la pobreza, el respeto a la dignidad humana y la justicia social, sean realidades vivas para cada persona habitante de Costa Rica, sin distingo alguno.

4. La “opinión consultiva” emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en relación con reivindicaciones fundamentales enarboladas por los movimientos y organizaciones LGBTI, en particular la identidad y expresión de género y el matrimonio igualitario, deben ser interpretada como un importante paso adelante en el proceso de construcción de una sociedad costarricense que, al reconocerse diversa, heterogénea y multicultural, reconoce asimismo la urgencia de reivindicar esa diversidad y de vivirla con respeto y en paz, protegiendo plenamente la dignidad humana inherente a cada persona.

5. Recalcamos el carácter sin duda vinculante que tiene esa “opinión consultiva”, como lo ha reconocido ampliamente la jurisprudencia emanada de la propia Sala Constitucional, y así reafirmado por el pronunciamiento reciente dado a conocer por la Procuraduría General de la República.

6. Celebramos que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) reconozca el derecho de cada persona a decidir libremente su identidad de género y el nombre con el cual quiera ser conocida. Advertimos acerca de la importante omisión cometida al no reconocer el derecho –que debería ser simétrico– de cada persona a decidir libremente el sexo con el cual aparece registrada por nacimiento.

7. Consideramos, sin embargo, que la resolución del TSE sobre el matrimonio igualitario crea una situación contradictoria y problemática que introduce un alto grado de inseguridad jurídica en perjuicio de las parejas del mismo sexo.

8. Lamentamos la demora de la Sala Constitucional para pronunciarse sobre el matrimonio igualitario. Hay recursos que datan de aproximadamente tres años y que, después de tan largo período, siguen sin resolverse. En los marcos de la “opinión consultiva” de la CIDH, esta demora pone a Costa Rica en situación de incumplimiento.

9. Dado el contexto que plantea la mencionada “opinión consultiva”, no hay razón alguna para que la Sala Constitucional no se pronuncie a la mayor brevedad sobre este particular, siendo perfectamente claro que su pronunciamiento debe acatar lo dispuesto por la CIDH.

10. Desde el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la UNED hacemos un llamado respetuoso pero muy vehemente a la Sala Constitucional, al TSE y a los demás órganos del Estado, para que resuelvan, con la prontitud con que la justicia debe hacerse efectiva, los diversos asuntos pendientes, en acatamiento a lo indicado por la CIDH.

11. La opción por la democracia, los principios republicanos y los derechos humanos, de la que Costa Rica se enorgullece, y que es uno de sus más importantes cartas de presentación ante el mundo, así lo exige. Debemos reconocer que hay insuficiencias y omisiones, que afectan tanto a la población LGBTI como también a los pueblos indígenas y las personas migrantes, entre otros sectores perjudicados. En este caso particular, cumplir con lo dispuesto por la CIDH significará un avance valioso en el siempre arduo proceso de superación de tales déficits. Cualquier otra cosa, lanzaría una sombra de duda sobre esos valores y compromisos que proclamamos con tanto énfasis.

Dr. Luis Paulino Vargas Solís

Director CICDE-UNED

 

Enviado por Luis Paulino Vargas Solís.

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TSE instruye para acatar opinión consultiva de CIDH

En una resolución dirigida a los distintos departamentos y secciones del Tribunal Supremo de Elecciones, y que incluye a las oficinas a cargo de cédulas de identidad, inscripción matrimonial y otras, el órgano giró instrucciones para poner en marcha los mecanismos para hacer efectiva la opinión consultiva de la CIDH relativa a los derechos de las parejas del mismo sexo.

El documento con el acuerdo del Tribunal consta de 21 páginas, de estas, las 15 primeras están dedicadas al análisis realizado por una comisión especial nombrada al efecto. A partir del final de la página 15 inicia la parte resolutiva del TSE. El escrito fue enviado a SURCOS por Nicolás Boeglin y lo compartimos en el siguiente enlace:

STSE-0938-2018

 

La imagen es de: https://mx.boell.org/es/2014/07/02/videos-del-jour-fixe-identidades-en-movimiento-genero-y-diversidad-sexual-en-mexico

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Veintidós desafíos ambientales para el nuevo gobierno

FECON-23 de abril 2018

El pasado 22 de abril, Día de la Tierra, ecologistas le entregaron al Presidente Electo, Carlos Alvarado Quesada, una carta con veintidós desafíos ambientales que tiene el país al inicio de su mandato. (Ver adjunto al final de este texto).

La Federación para la Conservación de la Naturaleza (FECON) en el documento apunta que “nuestra iniciativa viene de la mano con la labor de fiscalización que siempre hemos hecho, y mantendremos, de la gestión gubernamental de cualquier partido político”.

Uno de los sustentos jurídicos que resalta esta agrupación para solicitar el dialogo directo con el presidente y su futuro gabinete es la Opinión Consultiva OC-23/17 sobre «Medio Ambiente y Derechos Humanos» de Corte lnteramericana de Derechos Humanos -ClDH- que entre otros temas señala el deber del Estado de “garantizar el derecho a la participación pública de las personas, en la toma de decisiones y políticas que pueden afectar el medio ambiente, y- garantizar el acceso a la justicia, en relación con las obligaciones estatales para la protección del medio ambiente”.

Entre los temas señalados en la carta destacan: fortalecer las Áreas Silvestres Protegidas; moratoria a la expansión del monocultivo de la piña; detener la minería ilegal en Crucitas; la prohibición de los agroquímicos Paraquat y el Glifosato; la promoción de una matriz energética amigable con el ambiente y la gente; descartar todos los proyectos hidroeléctricos en territorios indígenas en particular el PH Diquis; el etiquetado Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en productos para consumo humano y animal; el fortalecimiento de la Secretaría Técnica Ambiental; la necesidad de una nueva ley de aguas bajo los principios de participación ciudadana, resguarde el Derecho Humano al Agua y de dominio público; que considere los ecosistemas como usuarios de agua y que lo proteja como un servicio público no privatizable; entre otros.

FECON es una federación de grupos ecologistas a nivel nacional, tiene una experiencia de trabajo y conocimiento del país, desde hace casi 30 años.

Información y contacto al teléfono: 8760 9800

 

FINAL Carta CAQ desafios ambientales FECON

 

Imagen con fines ilustrativos tomada de www.i-ambiente.es

Enviado por Fecon, información e incidencia ecologista.

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Estudiante hondureño Eduardo Urbina está libre

Semanas atrás SURCOS informó que El Colectivo de Solidaridad con Honduras en Costa Rica emitió un comunicado en el que denuncia que “el 15 de marzo se confirmó la detención del estudiante hondureño Eduardo Enrique Urbina Ayala, quien se encuentra en el Centro de Aprehensión Temporal para Extranjeros en Condición Irregular (CATECI) en San José, Costa Rica“. El joven es solicitante de refugio. (Ingresar a la nota en el siguiente enlace, http://wp.me/p6rfbZ-5CF)

Este universitario ingresó a Costa Rica el 11 de diciembre del 2017, debido a la criminalización y campaña de persecución política del Gobierno de Honduras. Ha tenido el acompañamiento del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

El día de ayer recibimos el siguiente comunicado que compartimos:

Con mucha satisfacción podemos informarles que Eduardo Urbina está libre.

En este momento jóvenes del FA. y de la UCR. San Ramón lo estarán acompañando por estos días.

Lo más importante es informar al mundo que Eduardo Urbina, es INOCENTE y preso político de Honduras.

Este joven quedó en libertad porque el Estado de Costa Rica le concedió el merecido REFUGIO.

Les informo que el trabajo de la ACODEHU continúa en la lucha por la libertad de los 22 presos políticos que permanecen aún en las cárceles de Honduras.

 

Enviado por Marlin Óscar Ávila.

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Luis Paulino Vargas Solís: Mi punto de vista sobre lo que ocurre en Nicaragua

Duele profundamente Nicaragua; duele el dolor, las lágrimas y la angustia de su gente, la agresión, la violencia y la represión. Duele, sobre todo, la sangre derramada y las vidas apagadas. Lo lamento en el alma y lo condeno con indignación.

Son claras las responsabilidades que en todo esto caben al gobierno Ortega-Murillo: respondió a la protesta popular con violencia directa y desmedida. Ello inauguró un bucle creciente y autoalimentado de nuevas protestas y violencia descontrolada.

Es fácil recurrir al atajo de la justificación conspirativa, tan del talante de algunas izquierdas latinoamericanas: todo es un montaje del capital y una trama urdida desde Washington, para frenar otro de los bastiones, aún en pie, de los proyectos de izquierda latinoamericanos.

Y, sin embargo, ello resulta difícilmente plausible cuando uno observa la diversidad de los grupos que participan de la protesta y los muchos espacios desde los que se movilizan y manifiestan. Y no me refiero a lo que la prensa tradicional difunde, sino a las cascadas de información que, por medio de videos y audios aficionados, circulan. Se pierden de vista dos cosas esenciales: la tradición insurreccional que a lo largo del tiempo (al menos desde las primeras intrusiones violentas de Estados Unidos hace más de un siglo), se ha consolidado y que, seguramente, fluye en los genes culturales de este pueblo; y, segundo, las posibilidades para la autoconvocatoria que conceden las tecnologías actuales, que son asimismo las que posibilitan tener acceso a información de primera mano que en otros tiempos no habríamos conocido.

Pero no deberían olvidarse los antecedentes puestos por el mismo Ortega, a través de un gobierno de tintes autoritarios, enredado en oscuros pactos con el poder religioso más conservador, políticos corruptos, el gran empresariado y algunos poderosos intereses económicos externos. No es un detalle menor que en su reciente llamado a diálogo convoque solamente a la iglesia católica y al gran empresariado.

Lo mejor que podría decirse del gobierno Ortega-Murillo es que ha puesto en marcha una suerte de “socialismo asistencialista”, caudillista y proclive a la manipulación y la corrupción. Socialismo debería ser garantía institucionalizada de derechos universales, no repartición de dádivas a discreción. Pero, aun así, resulta difícil ocultar sus estrechos ligámenes con grandes intereses económicos.

Si las izquierdas de América Latina aspiran a ser una verdadera fuerza de emancipación, han de serlo desde un opción radical por la democracia y los derechos humanos, y un respeto irrestricto por la verdad. Y ese espíritu emancipador pasa por reconocer que el poder gubernamental no es un objetivo en sí mismo. Ceder el gobierno cuando la voluntad popular así lo decida, puede ser el paso necesario para limpiar vicios y corrupción y superar errores cometidos. Tomar nuevos aires, renovarse y volver a fortalecerse.

 

Imagen tomada del Facebook de Luis Paulino Vargas Solís.

Enviado por el autor.

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