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Etiqueta: elecciones de medio mandato

Algunas repercusiones de las elecciones parlamentarias en Estados Unidos

Juan Félix Montero

Cierto todo lo que han dicho con motivo del triunfo demócrata en las elecciones legislativas: que en EUA gobierna un monstruo de dos cabezas, que las diferencias entre demócratas y republicanos son cosméticas, cuyo único interés es preservar a Estados Unidos como imperio y que domine el mundo.

Una política de Estado para EUA (me refiero a bipartidista) es, por ejemplo, destruir algún día la Revolución Cubana, para ello ha mantenido leyes aprobadas por el Senado y Cámara de Representantes, que son las más difíciles de aprobar y de reformar, para el bloqueo de la isla que ya dura sesenta y cinco años.

En el gobierno del presidente Raúl Castro, mediante una hábil política, se logró que EUA suavizara algunas de las sanciones del bloqueo y Cuba comenzó a sentir mejores aires. Hasta restablecieron las relaciones diplomáticas como lo ha hecho ahora Venezuela. Obama visitó La Habana y se abrazó con Castro. (Nadie habló de traición por ello, era realpolitik.)

Posterior a Obama ganó las elecciones el republicano Donald Trump e inmediatamente borró con el codo todo lo que había hecho Obama con la mano, para mejorar las relaciones con Cuba.

Acto seguido, gana las elecciones Biden, el vicepresidente de Obama y le dio su bendición a las acciones de Trump contra Cuba y jamás restableció los avances diplomáticos de Raúl Castro y Barack Obama para normalizar las relaciones entre Washington y La Habana.

A Trump le quedan dos años de gobierno y ante un Senado y Cámara de Representantes adverso, dice que gobernará por decreto, tal y como lo hizo don Pepe Figueres después del 48 en Costa Rica.

Y vendrá un nuevo gobierno en EUA que de seguro será demócrata y veo muy difícil que reconsidere este rumbo.

Guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, guerra de EUA e Israel en Medio Oriente contra Irán, Europa en decadencia y que deberá resolver qué va a hacer con su conflicto con Ucrania, Rusia, EUA, la guerra económica…los BRICS…la caída del dólar…la ultraderecha internacional filofascista dirigida por Trump, son temas pendientes.

Quiero aterrizar en lo que visualizo para Venezuela.

Nelson Mandela estuvo 27 años en la cárcel acusado de terrorista por la CIA y el apartheid, estoy seguro de que Maduro y Cilia Flores no durarán tanto antes de ser liberados.

Terminaré citando estas palabras: «la mejor victoria es vencer sin combatir», del célebre general y filósofo chino Sun Tzu (siglo V a. C.) en su obra clásica El arte de la guerra.

«La suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin luchar». Esta enseñanza plantea que la verdadera maestría estratégica radica en usar la inteligencia, la diplomacia, la psicología y la planificación para neutralizar al adversario antes de que el conflicto se vuelva físico y destructivo.

La dirección política del PSUV pasará a la historia por actuar en consecuencia y no por haber llevado al pueblo venezolano a un holocausto, aunque los llamen traidores por ello.

Trump pierde las elecciones, pero la Doctrina Donroe sigue en pie

La derrota republicana en las elecciones de medio mandato modifica el equilibrio político en Estados Unidos, pero no desmantela los intereses económicos, militares y tecnológicos que sostienen su política de dominación sobre América Latina.

Juan Carlos Cruz B, para SURCOS

El 3 de noviembre, los electores estadounidenses le tomaron la palabra a Donald Trump. El presidente había pedido que imaginaran que él mismo estaba en la papeleta electoral. Y así lo hicieron: castigaron a su gobierno y dieron a los demócratas el control de ambas cámaras del Congreso.

El resultado constituye un severo revés político para Trump. El encarecimiento del costo de la vida, la incertidumbre económica, la represión a personas migrantes, las consecuencias de la guerra con Irán, los conflictos de intereses y el estilo autoritario de ejercer el poder alimentaron el descontento ciudadano.

Sin embargo, sería prematuro interpretar esta derrota como el principio del fin del trumpismo. Y sería todavía más equivocado suponer que un Congreso controlado por los demócratas transformará automáticamente la política exterior estadounidense hacia América Latina.

Esta es una de las principales advertencias que plantea Marlon Ochoa en su análisis publicado en Diario Red, titulado «¿Sobrevivirá la Doctrina Donroe a las elecciones de medio término?».

La llamada Doctrina Donroe, adaptación trumpista de la histórica Doctrina Monroe, concibe América Latina como un espacio de influencia privilegiada de Washington. Los recursos naturales, las posiciones geográficas estratégicas y las decisiones políticas de nuestros países son considerados parte de los intereses de seguridad y competencia internacional de Estados Unidos.

Pero esta orientación no responde exclusivamente a la voluntad de Trump. Detrás de ella existe una estructura de poder económico, militar y tecnológico que atraviesa a los dos grandes partidos estadounidenses.

El tradicional complejo militar-industrial incorpora hoy a las grandes corporaciones tecnológicas y financieras. Las empresas vinculadas con inteligencia artificial, vigilancia, análisis de datos y tecnologías militares mantienen relaciones cada vez más estrechas con el Pentágono, los organismos de inteligencia y los centros de decisión política.

La competencia con China por minerales críticos, tierras raras, litio y otros recursos estratégicos explica buena parte del renovado interés estadounidense por nuestra región. No se trata solamente de asegurar materias primas, sino de controlar cadenas de suministro, inversiones, infraestructura y posiciones geopolíticas.

Por eso, aunque republicanos y demócratas mantienen diferencias importantes en sus instrumentos y procedimientos, existen coincidencias estratégicas que sobreviven a los cambios de gobierno.

La historia ofrece una advertencia. En los años ochenta, durante la administración de Ronald Reagan, el Congreso estadounidense impuso restricciones al financiamiento de la guerra contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Sin embargo, la intervención continuó mediante operaciones clandestinas que desembocaron en el escándalo Irán-Contra. Los controles institucionales pueden limitar determinadas actuaciones, pero no necesariamente desmantelan los intereses que las sostienen.

Esto no significa que la victoria demócrata carezca de importancia. El nuevo Congreso podrá fiscalizar las actuaciones presidenciales, investigar conflictos de intereses, cuestionar operaciones militares y elevar el costo político de determinadas intervenciones. Puede abrir espacios para limitar las presiones unilaterales y ampliar los márgenes de negociación de los países latinoamericanos.

Pero esas oportunidades no llegarán por sí solas. América Latina necesita fortalecer sus mecanismos de integración, la cooperación económica, la defensa de sus recursos naturales y la coordinación diplomática. La fragmentación política y la competencia entre gobiernos facilitan la imposición de intereses externos.

Aquí el tema central no es solamente quién controla nuestros recursos, sino quién decide cómo se utilizan, quién agrega valor a su transformación industrial y quién se beneficia de la riqueza que producen.

Hay, además, una lección política que trasciende las fronteras estadounidenses. Ganar elecciones puede modificar la correlación de fuerzas institucionales, pero no equivale necesariamente a transformar las estructuras de poder. Para ello se requiere organización social, participación ciudadana y capacidad colectiva para disputar los intereses económicos que condicionan las decisiones del Estado.

Esta reflexión tiene particular relevancia para Costa Rica. Frente a proyectos políticos que buscan concentrar el poder, debilitar las instituciones democráticas y presentar intereses particulares como si fueran los de toda la sociedad, no basta con esperar su desgaste electoral. Es necesario construir organización, fortalecer la conciencia democrática y articular alternativas vinculadas con las necesidades concretas de la población.

La derrota de Trump demuestra que el autoritarismo también encuentra límites electorales. Pero no debemos confundir el debilitamiento de un gobierno con la desaparición de las estructuras que sostienen su poder.

La Doctrina Donroe puede enfrentar mayores obstáculos y controles, pero sus raíces económicas, militares y tecnológicas son mucho más profundas que la voluntad de un presidente. La soberanía no se concede desde Washington, se construye desde nuestros pueblos.

Referencia

Ochoa, M. (2026, 2 de noviembre). «¿Sobrevivirá la Doctrina Donroe a las elecciones de medio término?». Diario Red.