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Etiqueta: fundamentalismo religioso

Borrar las palabras para encubrir la violencia. El fundamentalismo religioso convertido en política exterior de Costa Rica

Rodrigo Campos Hernández

Por MSc. Rodrigo H. Campos Hernández

Este lunes 13 de julio, el periódico La Nación y diversas redes sociales informaron que la delegación costarricense ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas rechazó expresamente los términos “violencia reproductiva”, “masculinidad patriarcal” e “interseccionalidad”. La intervención tuvo lugar el pasado 8 de julio, después de que el Consejo aprobara por consenso una resolución sobre los derechos de las mujeres y las niñas en situaciones humanitarias.

La diputada oficialista y pastora evangélica Kattia Mora se atribuyó públicamente la gestión que condujo a esa posición y agradeció a la presidenta Laura Fernández por ordenar que la delegación costarricense defendiera lo que ella denominó la “correcta conceptualización” del género, la masculinidad, la femineidad, la “familia natural” y la autoridad parental.

No estamos ante una simple discusión semántica, una cautela diplomática o una controversia académica acerca de la precisión de ciertas palabras. Estamos ante algo mucho más grave: el Gobierno de Costa Rica ha convertido una agenda religiosa conservadora en política exterior del Estado y pretende presentar esa regresión como defensa de la soberanía, la democracia y el ordenamiento jurídico nacional.

La operación es transparente. Primero se declaran superadas las desigualdades. Después se abandona los espacios internacionales que permiten examinarlas. Luego se debilita las instituciones nacionales encargadas de atenderlas. Finalmente, se intenta desacreditar las palabras indispensables para nombrarlas.

No se pretende corregir el lenguaje. Se pretende impedir que el lenguaje revele la realidad.

Los tratados no son diccionarios congelados

El argumento central expuesto por Costa Rica sostiene que “violencia reproductiva”, “masculinidad patriarcal” e “interseccionalidad” no han sido definidos en tratados internacionales vinculantes y que su utilización podría constituir una expansión no autorizada de esos instrumentos.

El razonamiento parece jurídico, pero es profundamente engañoso.

Los tratados internacionales no son diccionarios cerrados ni cápsulas lingüísticas congeladas en el momento de su aprobación. Consagran derechos, obligaciones y principios generales que deben ser interpretados frente a nuevas realidades históricas. Si solamente pudieran reconocerse las violencias mencionadas literalmente en tratados redactados hace varias décadas, tampoco sería posible hablar de violencia digital, acoso virtual, discriminación algorítmica, violencia obstétrica o persecución mediante nuevas tecnologías.

Una resolución del Consejo de Derechos Humanos no tiene por sí misma la misma fuerza vinculante de un tratado. Eso es elemental. Pero de esa premisa correcta no se desprende que los conceptos empleados en ella sean ilegítimos, antijurídicos o contrarios a la soberanía nacional.

“No vinculante” no significa falso. “No definido en un tratado” no significa inexistente. “Interpretativo” no significa clandestino.

El Gobierno toma una verdad jurídica parcial y la utiliza para fabricar una conclusión ideológica. Convierte la necesaria prudencia frente a las fuentes del derecho internacional en una censura del conocimiento: solo podría reconocerse aquello que ya fue nombrado expresamente por los tratados.

Esa posición no protege el derecho. Lo condena a la ceguera.

La violencia reproductiva existe, aunque el Gobierno se niegue a nombrarla

La expresión “violencia reproductiva” no fue inventada para introducir una agenda extranjera por la “puerta del patio”. Designa conductas concretas: anticoncepción forzada o deliberadamente negada, embarazo forzado, aborto forzado, esterilización impuesta, ataques contra servicios de salud reproductiva y otras intervenciones violentas destinadas a controlar la capacidad reproductiva de una persona o de un grupo.

La resolución aprobada el 7 de julio constituye el primer documento negociado de Naciones Unidas que reconoce expresamente la violencia reproductiva como una categoría diferenciada de violencia de género. Varias de las conductas que comprende ya se encuentran prohibidas por el derecho penal internacional; lo novedoso es que ahora se las reúne bajo un concepto que permite identificarlas, documentarlas y enfrentarlas integralmente.

El término no crea la violencia. Hace visible una violencia que ya existe.

Por eso, la pregunta que el Gobierno debe responder no es si la expresión aparece literalmente en un tratado, sino qué pretende proteger negándose a llamar violencia reproductiva al embarazo forzado, la esterilización impuesta o la anticoncepción obligatoria.

Desde luego, no protege a las mujeres y niñas que padecen esas prácticas.

Nombrar una violencia permite reconocer a sus víctimas, producir información, diseñar políticas públicas, establecer responsabilidades y construir mecanismos de reparación. Borrar el concepto fragmenta los daños, invisibiliza a quienes los sufren y facilita la impunidad.

Cuando el Gobierno rechaza la expresión, no elimina la violencia reproductiva. Elimina una herramienta para exigirle que actúe frente a ella.

La masculinidad patriarcal no es una acusación contra todos los hombres

El Gobierno también rechaza la expresión “masculinidad patriarcal”, como si se tratara de una condena indiscriminada contra los hombres o de una negación de la masculinidad. Eso es falso.

El concepto se refiere a un modelo cultural específico que vincula ser hombre con dominar, controlar, ejercer autoridad sobre las mujeres, reprimir las emociones, resolver los conflictos mediante la fuerza y considerar la igualdad como una amenaza. No afirma que todos los hombres sean violentos ni que la masculinidad sea esencialmente negativa. Cuestiona una forma histórica de socialización masculina que produce relaciones desiguales y normaliza determinadas violencias.

El propio Consejo de Derechos Humanos utilizó expresamente el concepto en una resolución de 2025, también adoptada sin votación. En ella exhortó a combatir estereotipos, normas y valores perjudiciales como la masculinidad patriarcal, el sexismo y la misoginia, y al mismo tiempo convocó a hombres y niños a actuar como aliados, beneficiarios y modelos positivos para la igualdad.

No se está acusando a los hombres. Se les está invitando a abandonar una forma de masculinidad basada en el poder y la subordinación.

La incomodidad del Gobierno con el concepto resulta todavía más reveladora cuando Naciones Unidas ha documentado que siete de cada diez mensajes de odio y discriminación analizados en Costa Rica durante 2025 fueron emitidos por hombres y que las “masculinidades agresivas” cumplen un papel determinante en la violencia de las redes sociales.

En lugar de examinar ese fenómeno, el Gobierno opta por negar la categoría que permite comprenderlo.

Rechazar la interseccionalidad es decidir no ver

La interseccionalidad tampoco es un nuevo derecho creado a espaldas de los Estados. Es una herramienta analítica que permite comprender que las discriminaciones no actúan siempre de manera separada.

Una mujer indígena, pobre, migrante y con discapacidad no experimenta cuatro discriminaciones completamente aisladas. Vive una situación específica, producida por la interacción entre el género, la condición económica, el origen étnico, la discapacidad y el estatus migratorio.

Una guía oficial de Naciones Unidas define la interseccionalidad como un marco que permite reconocer cómo distintas identidades y condiciones sociales se superponen y generan experiencias acumuladas de discriminación y opresión. La vincula directamente con los principios de igualdad y no discriminación y con la elaboración de políticas públicas eficaces.

Rechazarla no aumenta la seguridad jurídica. Reduce deliberadamente la capacidad del Estado para comprender a las personas que padecen varias desigualdades simultáneamente.

El Gobierno no está defendiendo la igualdad. Está defendiendo una versión abstracta de ella, tan general que termina borrando las diferencias reales entre las personas.

El Gobierno cita el derecho a medias

La intervención costarricense también invocó el artículo 21 de la Constitución Política y el artículo 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos para sostener que la autonomía corporal y los derechos reproductivos no pueden desconocer la protección de la vida desde la concepción.

Pero omitió un detalle imposible de considerar secundario: la interpretación que la Corte Interamericana realizó precisamente en el caso Artavia Murillo y otros contra Costa Rica.

La Corte estableció que la expresión “en general”, contenida en el artículo 4.1 de la Convención, impide interpretar la protección de la vida prenatal como absoluta. Determinó que esa protección es gradual e incremental, que debe armonizarse con los demás derechos y que, para efectos de la Convención, la concepción se produce con la implantación del embrión en el útero. También afirmó que la defensa absoluta del embrión no puede utilizarse para anular completamente los derechos de otras personas.

La delegación no podía ignorar esa sentencia. Costa Rica fue el Estado condenado.

Citar el artículo 4.1 y omitir deliberadamente las palabras “en general”, el principio de protección gradual y la jurisprudencia dictada contra el propio país no constituye una interpretación jurídica completa. Es propaganda construida con fragmentos jurídicos.

Algo semejante ocurre con el Estatuto de Roma. El Gobierno pretende imponer la definición contenida en su artículo 7.3 como la única acepción admisible de género en todo el derecho internacional. Pero el propio artículo comienza indicando que esa definición rige “para los efectos del presente Estatuto”, es decir, dentro del ámbito específico de la responsabilidad penal internacional. La Fiscalía de la Corte Penal Internacional ha señalado, además, que la expresión “en el contexto de la sociedad” remite a construcciones y criterios sociales utilizados para definir el género.

Transformar una definición contextual del Estatuto de Roma en una prohibición universal de cualquier otra comprensión del género no es respetar el tratado. Es deformarlo para adaptarlo a una doctrina religiosa.

La autoridad parental no convierte a los hijos en propiedad ideológica

La representación costarricense también sostuvo que la educación sexual y el autocuidado no deben desplazar el derecho de los padres a orientar a sus hijos, e invocó el artículo 143 del Código de Familia.

Pero ese artículo no establece ningún derecho de veto de los progenitores sobre la educación científica, sanitaria o sexual que el Estado debe garantizar. Reconoce derechos y deberes de orientación, educación, cuidado, vigilancia y disciplina, pero también impone la obligación de proteger a las personas menores de edad frente a toda forma de violencia, incluidas las relaciones impropias. Incluso prohíbe expresamente el castigo corporal y los tratos humillantes.

La responsabilidad parental no es soberanía privada sobre la conciencia, el cuerpo o la información que reciben los hijos.

Las personas menores de edad son titulares de derechos. La educación sexual puede protegerlas contra el abuso, la manipulación, las relaciones impropias, las infecciones, los embarazos forzados y la desinformación. Y esos riesgos no siempre provienen de extraños. Muchas veces nacen dentro de los propios espacios familiares o religiosos que reclaman autoridad absoluta sobre ellas.

Presentar la educación sexual como una amenaza contra las familias no protege a la niñez. Protege el silencio del que se benefician quienes abusan de ella.

La mentira del país que ya está “al día”

Esta intervención tampoco aparece de la nada. Forma parte de una secuencia iniciada durante la administración de Rodrigo Chaves y profundizada por Laura Fernández.

El 7 de abril de 2026, cuando faltaba aproximadamente un mes para concluir el Gobierno anterior, Costa Rica se retiró del grupo de la Organización de Estados Americanos dedicado a los derechos de las personas LGBTIQ+. El entonces canciller Arnoldo André justificó la decisión alegando que el país había completado “la protección plena de los derechos de todas las minorías”.

Laura Fernández no corrigió esa ficción. La convirtió en doctrina gubernamental.

El 3 de junio afirmó que ya no quería ver a Costa Rica participando en foros relacionados con “derechos, diversidades y esas cosas”, porque el país estaba, “gracias a Dios, al día”. También declaró que no quería que la Agenda 2030 siguiera ingresando “por la puerta de la cocina”.

La frase “gracias a Dios” no fue accidental. Revela el marco desde el cual se está reorientando la política exterior: no desde el Estado social y democrático de derecho, no desde la evidencia y no desde las obligaciones internacionales, sino desde una lectura religiosa particular sobre cuáles derechos merecen discutirse y cuáles deben declararse concluidos.

Pero Costa Rica no está “al día”.

Durante 2025 se registraron más de 2,1 millones de mensajes de odio y discriminación en redes sociales. Los ataques contra personas LGBTIQ+ aumentaron un 344 %, el mayor crecimiento entre todas las categorías estudiadas. También continuaron creciendo los ataques contra mujeres, especialmente contra lideresas, defensoras de derechos y mujeres en posiciones públicas.

Al cierre de ese mismo año, el Observatorio de Género del Poder Judicial registraba 33 femicidios y todavía analizaba otras 28 muertes violentas de mujeres para determinar si el género había intervenido en sus motivaciones.

Un país con esas cifras no puede declararse satisfecho. Un Gobierno que lo hace no demuestra optimismo: demuestra indiferencia o voluntad de ocultamiento.

La igualdad formal ante la ley no elimina la violencia por prejuicio, la discriminación laboral, el acoso, los femicidios, la expulsión familiar, los discursos religiosos de odio ni las desigualdades estructurales.

Declarar que todos los derechos ya están garantizados permite abandonar los espacios internacionales, reducir el escrutinio y dejar de rendir cuentas. Esa es la verdadera función política del discurso del país “al día”.

La hipocresía sentada en el centro del poder

La posición gubernamental resulta todavía más hipócrita al observar quién ocupa actualmente dos de los cargos más poderosos del Poder Ejecutivo.

Rodrigo Chaves, expresidente de la República, fue nombrado por Laura Fernández ministro de la Presidencia y ministro de Hacienda. Desde esas posiciones coordina simultáneamente la articulación política y económica del Gobierno.

Antes de llegar al poder en Costa Rica, Chaves fue sancionado administrativamente por el Banco Mundial por conductas inapropiadas de naturaleza sexual. El Tribunal Administrativo del organismo reprochó que Recursos Humanos no hubiera determinado expresamente si esas actuaciones constituían acoso sexual, reconoció que la conducta era de naturaleza sexual y que Chaves sabía o debía saber que no era bienvenida. El propio Banco Mundial admitió posteriormente que habría sido razonable concluir que los hechos sustentaban una determinación de acoso sexual.

Debe decirse con precisión: no se trató de una condena penal. Pero tampoco existió la absolución que Chaves ha pretendido presentar públicamente.

Resulta grotesco que un Gobierno que concentra semejante poder en un hombre sancionado por conductas sexuales inapropiadas pretenda ahora eliminar del lenguaje internacional los conceptos utilizados para analizar el acoso, las jerarquías de género, la autonomía corporal y las relaciones patriarcales de poder.

Se combate el concepto, pero se rehabilita al poderoso. Se desacredita el lenguaje de las víctimas, pero se premia políticamente al sancionado.

Esa no es una contradicción accidental. Es el funcionamiento habitual de un poder que exige silencio a quienes denuncian y absoluta indulgencia para quienes mandan.

Desmantelar al INAMU y después negar la violencia

La negación discursiva ha avanzado paralelamente con el debilitamiento material de la institucionalidad encargada de proteger a las mujeres.

Durante la administración anterior, el Instituto Nacional de las Mujeres quedó sometido a cuestionamientos por politización, inacción frente a la violencia femicida, utilización dudosa de recursos y una reestructuración prevista para culminar en 2026. Esa reorganización contempla el cierre de la oficina que atendía la enorme mayoría de los casos de violencia. El programa Puntos Violeta había consumido al menos ₡535 millones sin producir los resultados esperados.

No estamos ante una simple reorganización administrativa. Estamos ante un proceso de desmantelamiento político, presupuestario, técnico y epistemológico.

Se debilita la institución que debe prevenir la violencia. Se desarticulan sus capacidades de atención. Se cuestiona el enfoque de género. Se sustituyen políticas especializadas por programas publicitarios. Después se proclama que los derechos ya están garantizados y que las categorías internacionales son innecesarias.

Primero se incapacita al Estado para ver. Luego se utiliza su ceguera como prueba de que nada ocurre.

La ofensiva contra las palabras y el debilitamiento del INAMU son partes de una misma política: reducir la capacidad pública de reconocer la desigualdad, atender a las víctimas y responsabilizar a los agresores.

Kattia Mora: del púlpito a la política exterior

La participación de la diputada Kattia Mora tampoco puede tratarse como un detalle anecdótico.

El problema no es que una persona religiosa llegue a la Asamblea Legislativa. En una democracia, creyentes y no creyentes poseen los mismos derechos políticos. El problema surge cuando una autoridad religiosa utiliza el poder estatal para convertir su doctrina particular en política obligatoria para toda la sociedad.

Mora forma parte del bloque cristiano de la fracción oficialista. Durante la campaña trascendió una alianza entre Pueblo Soberano y organizaciones evangélicas vinculadas con Foro Mi País, cuyo dirigente afirmó que el partido había incorporado 24 candidaturas relacionadas con esos sectores. Mora fue identificada como pastora evangélica e integrante de ese bloque; también es esposa de un expresidente de la Federación Alianza Evangélica Costarricense.

El 18 de junio, Mora organizó en la Asamblea Legislativa una conferencia de prensa para atacar la sentencia 3787-E1-2026 del Tribunal Supremo de Elecciones. El fallo había declarado con lugar recursos de amparo contra Pueblo Soberano y el pastor Reinaldo Salazar por utilizar motivos religiosos para inducir el voto a favor del oficialismo. El TSE confirmó oficialmente que la actividad fue organizada por la diputada.

El caso incluía un folleto titulado “¿Por qué los cristianos evangélicos deben votar por el Partido Pueblo Soberano?”, del cual el partido financió 200.000 ejemplares para distribuirlos masivamente por medio de pastores y líderes religiosos. El Tribunal consideró que esa combinación de mensajes electorales, creencias religiosas y autoridad espiritual afectaba la libre determinación del electorado.

Durante la conferencia organizada por Mora, un asesor presidencial calificó la sentencia como “terrorismo de Estado”, acusó al TSE de actuar como partido de oposición y sugirió que sus magistrados eran “progres” y “ateos” que perseguían al pueblo cristiano.

La gravedad es evidente: una integrante del Poder Legislativo utilizó las instalaciones y la autoridad simbólica de la Asamblea para facilitar una ofensiva contra el órgano constitucional encargado de garantizar la libertad electoral.

Existe además un antecedente que demuestra que este conflicto no comenzó en 2026. En 2014, el TSE declaró con lugar un recurso contra la Federación Alianza Evangélica Costarricense por publicar propaganda que invocaba textos bíblicos, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo para orientar el voto.

Ese antecedente no convierte a Mora en responsable de los hechos de 2014. Sí demuestra que determinados sectores político-religiosos mantienen desde hace años una disputa con los límites constitucionales que impiden utilizar la autoridad pastoral para condicionar el sufragio.

Menos de un mes después de organizar la ofensiva contra el TSE, Mora se atribuye haber conseguido que Costa Rica rechace ante Naciones Unidas los conceptos de violencia reproductiva, masculinidad patriarcal e interseccionalidad.

La secuencia no puede ser más clara:

autoridad religiosa utilizada para orientar el voto; candidaturas incorporadas mediante alianzas con organizaciones evangélicas; ataque al Tribunal que intenta hacer respetar los límites constitucionales; presión sobre el Poder Ejecutivo; y conversión de la doctrina religiosa en posición oficial de Costa Rica ante las Naciones Unidas.

Kattia Mora ya no se limita a representar a una comunidad creyente. Actúa como transmisora de una agenda confesional hacia el interior del Estado.

¿Quién dirige realmente la política exterior costarricense?

Una diputada tiene derecho a realizar gestiones, plantear posiciones y ejercer control político. Lo que no puede normalizarse es que un despacho legislativo, una pastora y organizaciones religiosas externas aparezcan determinando el contenido de la representación internacional de Costa Rica sin un proceso público, plural, técnico y transparente.

La pregunta es inevitable:

¿Quién definió la posición presentada en Ginebra?

¿Fue elaborada por especialistas en derecho internacional y derechos humanos? ¿Fue consultada con el INAMU, organizaciones de mujeres, instituciones académicas y sectores afectados? ¿Respondió a una directriz formal de la Cancillería? ¿O fue producto de gestiones políticas realizadas para satisfacer a la base religiosa del oficialismo?

La diputada afirma que su despacho intervino. Una organización pastoral agradece que las preocupaciones de determinados sectores fueran canalizadas hacia las autoridades. La presidenta celebra el cierre de espacios internacionales sobre derechos y diversidad. La delegación reproduce argumentos característicos del conservadurismo religioso.

No se necesita imaginar una conspiración. Los propios protagonistas están describiendo públicamente el mecanismo de influencia.

La política exterior de Costa Rica no puede convertirse en la prolongación internacional de un púlpito.

La soberanía como coartada

Los defensores del Gobierno alegarán que Costa Rica tiene derecho a formular reservas, proteger su soberanía y evitar que resoluciones no vinculantes modifiquen el ordenamiento interno sin intervención de la Asamblea Legislativa.

Nadie discute ese derecho.

Costa Rica podía precisar los alcances jurídicos de la resolución, solicitar definiciones, señalar que determinadas recomendaciones requerían desarrollo legislativo o explicar cuáles medidas debían adoptarse mediante procedimientos internos.

Pero no hizo solamente eso.

Desacreditó conceptos utilizados por los organismos internacionales para comprender violencias reales. Omitió la jurisprudencia interamericana dictada contra el propio país. Universalizó indebidamente una definición contextual del Estatuto de Roma. Presentó la educación sexual como amenaza a la autoridad parental. Y permitió que una agenda religiosa particular fuera exhibida como la única interpretación jurídicamente correcta de la familia, el género y la vida.

Eso no es defensa de la soberanía.

Es utilizar la soberanía como coartada para sustraer al Estado del escrutinio internacional y convertir una moral religiosa particular en norma pública.

La soberanía democrática pertenece al pueblo plural, no a una iglesia, a una pastora, a una alianza electoral ni a la mayoría circunstancial que ocupa el Gobierno.

No se borran palabras: se abandonan personas

El Gobierno declara que los derechos ya están garantizados mientras crecen los discursos de odio. Abandona los foros internacionales mientras persisten los femicidios y la violencia contra las personas LGBTIQ+. Debilita al INAMU mientras las mujeres siguen siendo asesinadas. Rechaza la expresión “masculinidad patriarcal” mientras concentra un enorme poder en un hombre sancionado por conductas sexuales inapropiadas. Invoca la protección de la niñez mientras combate las herramientas educativas que permiten reconocer el abuso. Y habla de neutralidad mientras una diputada-pastora celebra haber convertido su doctrina en posición oficial del Estado.

No existe neutralidad en esa conducta.

Existe una política coherente de negación.

El Gobierno no está librando una batalla contra palabras imprecisas. Está librando una batalla contra los marcos jurídicos y conceptuales que permiten a las mujeres, a las personas sexualmente diversas y a otros grupos discriminados nombrar lo que padecen, exigir protección y reclamar responsabilidades.

Por eso debemos decirlo sin eufemismos: la intervención de Costa Rica ante el Consejo de Derechos Humanos constituye una regresión deliberada, una vergüenza diplomática y una peligrosa confesionalización del Estado.

Cuando se borran las palabras con las que se nombra una injusticia, la injusticia no desaparece. Desaparecen las víctimas del campo de visión del poder.

Y cuando un Gobierno necesita prohibir las palabras con las que se identifica una violencia, generalmente no es porque la violencia haya terminado, sino porque ha decidido dejar de responder por ella.

Guerra y religión en Oriente Medio

Por Arnoldo Mora

Entiendo por “fundamentalismo” el intento ideológico por justificar la irracionalidad debido al abuso del poder, recurriendo a una interpretación suprarracional de la acción humana, con fines éticamente inaceptables en razón de su carácter inhumano, que puede llegar a una dimensión genocida. El recurso a la divinidad o a fuerzas sobrehumanas con el fin de imponer su voluntad de manera brutal, ha sido el recurso al que suelen recurrir los déspotas de todos los tiempos. Pero el fundamentalismo, si bien de origen esencialmente religioso por sus implicaciones metafísicas, se extiende también a otros ámbitos del quehacer humano, como la economía, la tecnología o la cultura; aunque lo más frecuente es el recurso al fundamentalismo religioso para legitimar pretensiones de sojuzgamiento político con fines de explotación de recursos humanos y naturales, o de expansionismo imperial.

Tal es el caso de lo que ahora mismo estamos viendo en la más reciente guerra, la que ha librado el eje Estados Unidos-Israel contra Irán. Los primeros recurren a argumentos religiosos, ya que invocando una supuesta condición de “pueblo escogido” por Dios, les daría un supuesto derecho divino a expandir las fronteras del actual Israel para crear el “Gran Israel”, que iría del Río Éufrates en el Este hasta el Río Nilo en el Oeste. Tal argumentación pseudoteológica se fundaría, según la exégesis bíblica de los sectores fundamentalistas judíos que constituyen la base político- ideológica del régimen de Netanjahu, y los movimientos evangélicos norteamericanos representados en el gobierno de Trump por su Ministro de Guerra y por el embajador en Tel Aviv, en los dos últimos capítulos del libro del Profeta Ezequiel, que anuncia proféticamente el retorno del pueblo de Israel, exiliado en Babilonia, al reino de Judea. Valga la pena enfatizar en que la enseñanza y la valiente actitud asumida por el Papa León XIV expresa la interpretación correcta de los textos proféticos. Demás está insistir en que todos los hombres y mujeres honestos sin distingos de ninguna especie, acuerpen la posición del Sumo Pontífice. Por su parte y contradiciendo esa grotesca interpretación de los sectores fundamentalistas, el propio Talmud concibe al pueblo de Israel, no como un territorio sino como un conjunto de comunidades (“diáspora”) que conviven pacíficamente con las naciones en cuyo seno cohabitan.

Evidentemente la argumentación fundamentalista es deleznable aunque de efectos aterradores en todas las épocas, pero especialmente en la actual, en razón del carácter destructor de toda forma de vida de que está dotado el armamento moderno, debido a su aterrador poder que posee gracias al incremento de los presupuestos multimillonarios destinados al desarrollo científico y tecnológico con fines militares. Recurriendo a los drones y cohetes como armas de guerra e instrumentos para lograr lo que en la estrategia militar se solía llamar ”ablandamiento artillero” , cuyo objetivo es destruir con bombas los puntos estratégicos del enemigo (puentes, carreteras, campamentos, frentes de avanzada, centros de telecomunicación, etc.) y provocar el terror en las filas y la población del enemigo, con el fin de preparar la invasión posterior del grueso de las tropas del ejército de tierra, esta infernal estrategia militar ha servido frecuentemente para aniquilar implacablemente a la población civil desarmada e inerme, compuesta mayoritariamente por niños, mujeres, ancianos y enfermos, lo cual le ha dado un carácter infernal a las guerras modernas. Todas las guerras lo han sido siempre, pero ahora la tecnología las ha hecho monstruosamente deletéreas, hasta el punto de que el recurso al armamento atómico y a la guerra biológica podría poner fin a la especie humana. Eso hace de la guerra un mal en sí, la negación del don más precioso, cuya preservación e incremento es la razón de ser de la ética, como es la vida, no sólo la humana sino en todas sus formas y manifestaciones.

Pero la guerra o el genocidio no son un destino fatal para la humanidad. Como respuesta civilizada a la búsqueda e implementación del poder, el ser humano ha ideado la “política”, es decir, el recurso al discurso, a la palabra persuasiva basada en argumentos racionales, con el fin de provocar consensos en que se funde el ejercicio de la libertad colectiva. De esta manera, los pueblos asumen los desafíos del presente y avizoran horizontes de esperanza hacia el futuro. Para lograr tan nobles objetivos, se han creado instituciones regidas por todo un cuerpo de leyes llamado “derecho internacional” o normas que rigen las relaciones entre naciones; con ello se hace factible que el enfrentamiento dialéctico desemboque en acuerdos políticos. El derecho internacional e instituciones como Naciones Unidas, han sido creados con este objetivo. Cumpliendo estrictamente las normas del derecho internacional bajo la supervisión de organismos supranacionales a fin de cumplir los acuerdos logrados, se alcanzarán los nobles objetivos de la política. El diálogo político que no rehúye el enfrentamiento ideológico, firme pero cortés, hace del otro un interlocutor con derechos y deberes, es decir, una “persona” y no un enemigo a destruir, como en la guerra. Porque quien trata al otro como un ser infrahumano, se deshumaniza él mismo; quien trata al otro como bestia, se convierte en bestia él mismo.

Por desgracia, lo que acabo de decir lo han vivido trágicamente los pueblos de Irán y Palestina, especialmente éste último. Estamos ante la bestialidad pura, todo sustentado cínicamente en argumentos pseudoteológicos; lo cual contradice palmariamente la enseñanza original de los maestros de las que se nutren esas ancestrales tradiciones religiosas. La utopía religiosa por excelencia en las religiones sinaíticas es la paz (shalom). Pero la paz es el fruto del reconocimiento de la dignidad del otro en su condición de desvalido. Nadie como el profeta Jeremías, fundador del nacionalismo judío, lo dijo en estos inequívocos términos: “Dios es la mirada de la viuda, del huérfano y del extranjero”. Y el más grande de los profetas de Israel, Isaías, dijo esta sentencia que nunca como ahora debe aplicarse en este abominable conflicto: “La paz es obra de la justicia”.

Dios No Bendice las Bombas

Mg. José A. Amesty Rivera

En los últimos días se produjo una escena que ha generado un fuerte debate en el mundo religioso y político. Mientras algunos líderes evangélicos en Estados Unidos se reunían en la Oficina Oval para orar por el presidente Donald Trump y bendecir una guerra contra Irán, desde el Vaticano el papa León XIV respondió con una frase que retumbó como un trueno moral: “La guerra no es santa; solo la paz es santa porque es querida por Dios”.

No fue una frase diplomática ni vaga, fue una advertencia clara, ningún gobierno puede usar el nombre de Dios para justificar bombardeos, invasiones o guerras.

Para muchos creyentes de América Latina, especialmente desde la teología latinoamericana, estas palabras recuerdan algo fundamental, Dios nunca está del lado de los imperios, sino del lado de los pueblos que sufren.

No es la primera vez que la religión, se utiliza para bendecir proyectos de poder, para justificar la guerra. A lo largo de la historia, imperios y gobiernos han intentado presentar sus guerras como “misiones divinas”.

En la actualidad, algunos sectores del fundamentalismo religioso en Estados Unidos, hablan incluso de guerras que formarían parte de un supuesto “plan bíblico” o del “fin de los tiempos”. Bajo ese discurso, conflictos políticos y económicos se presentan como voluntad de Dios.

Asi, el presidente Donald Trump había sido «ungido por Jesús para encender la señal de fuego en Irán, provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra”.

Pero la realidad suele ser mucho más terrenal, por ejemplo, el economista y pensador crítico Samir Amin, explicaba que el imperialismo moderno no solo utiliza ejércitos, sino también ideas, discursos y religiones para justificar su poder.

En palabras sencillas, cuando el poder imperial necesita una guerra, muchas veces busca también un discurso moral o religioso que la legitime. Por eso la escena de pastores y pastoras orando para bendecir bombardeos no es solo un acto religioso; también es un acto político.

Pero el mensaje de Jesús de Palestina es otro; frente a esa lógica, el papa León XIV recordó algo muy simple pero muy profundo, Jesús nunca bendijo la guerra.

En el Evangelio, Jesús dice: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”. No dice “bienaventurados los que ganan guerras”, dice los que construyen paz.

El teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los grandes pensadores de la teología latinoamericana, lo explica con claridad: “La paz no es solo que no haya guerra; la paz existe cuando hay justicia”.

Esto significa que cuando hay pobreza, explotación o dominación, la paz verdadera todavía no ha llegado.

En América Latina sabemos bien lo que significa la guerra, la intervención extranjera y la violencia política. Nuestro continente ha vivido golpes de Estado, dictaduras, conflictos armados y saqueo de recursos naturales, entre muchos otros.

Por eso muchos cristianos/as latinoamericanos aprendimos, que la fe no puede ser neutral frente al sufrimiento del pueblo.

A su vez, el obispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado mientras celebraba misa en 1980, lo dijo con una valentía que todavía conmueve: “En nombre de Dios y de este pueblo sufriente les suplico: ¡cese la represión!”.

Romero entendió algo muy importante, si la Iglesia no defiende a las víctimas, termina defendiendo a los poderosos.

Muchos analistas también recuerdan que detrás de muchos conflictos internacionales, guerras, hay intereses económicos: petróleo, recursos naturales, control de rutas estratégicas o dominio geopolítico.

Por ejemplo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, lo resumió con una frase que sigue siendo actual: “Nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza, para alimentar la prosperidad de otros”.

Aunque Galeano hablaba de América Latina, la misma lógica aparece en muchas regiones del mundo. Las guerras muchas veces no se explican por la religión ni por la democracia, sino por la hegemonía de los recursos y el poder.

Reiteramos y no olvidemos que, nuestra teología de y en América Latina, nuestra fe, está del lado del pueblo. Desde los años 60 y 70 surgió en América Latina una corriente cristiana muy importante, la teología latinoamericana. Su idea central es sencilla pero poderosa, Dios tiene una opción preferencial por los pobres.

El teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, uno de sus fundadores, lo explicó así: “No se puede hablar de Dios sin hablar del sufrimiento de los pobres”.

Esto significa que la fe cristiana, no puede quedarse solo en rezos o rituales; también debe preocuparse por la justicia social, la dignidad humana y la paz.

Desde esta perspectiva, bendecir una guerra es una contradicción profunda con el mensaje del Evangelio.

Las palabras del papa León XIV, abren una reflexión importante para millones de cristianos/as en el mundo.

La pregunta es simple pero decisiva: ¿La religión servirá para justificar guerras o para defender la vida?

A lo largo de la historia han existido ambas posturas. Algunos líderes religiosos se alinearon con imperios y gobiernos. Otros, en cambio, caminamos junto a los pobres y denunciamos la injusticia.

El filósofo latinoamericano Enrique Dussel dice que la verdadera ética comienza escuchando el clamor de las víctimas.

Y cuando escuchamos a las víctimas de las guerras (niños muertos, familias desplazadas, ciudades destruidas) queda claro que ninguna bomba puede ser bendecida en nombre de Dios.

Para concluir, hacemos un llamado a la paz; cuando el papa repite que “la guerra no es santa”, no está diciendo solo una frase religiosa. Está recordando algo profundamente humano, la vida vale más que cualquier interés político o económico.

En un mundo lleno de conflictos, armas nucleares y tensiones internacionales, esa voz que llama a la paz puede parecer pequeña.

Pero como decía Eduardo Galeano: “La utopía sirve para caminar”. Y tal vez esa sea la tarea de los creyentes hoy, caminar del lado de la vida, de la justicia y de la paz.

Porque si Dios está en algún lugar de la historia, probablemente no esté en los palacios donde se deciden las guerras, sino entre los pueblos que luchan por sobrevivir y por vivir en paz.

Y una aclaración pertinente, está demostrado y lo sabemos todos y todas a carta cabal que, no todos los evangelicos/as en América Latina, Norteamérica y otros continentes son iguales. Hay Iglesias como La Unión Evangélica Pentecostal Venezolana UEPV y la Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense IMWC, por solo mencionar dos que conozco, que son proféticas, teniendo una posición acorde a nuestra teología latinoamericana, y siendo consecuentes con el mensaje de Jesucristo de Palestina.

¿Ataque o autoatentado en Israel?

Por: Galo Amusquivar
Gustavo Baldiviezo

25 de octubre de 2023

Halt! – ¡Deténgase! (L.R. Nogueras)

La artillería israelí sigue cañoneando campamentos de refugiados palestinos en el Sur del Líbano (de la prensa).

Recorro el camino que recorrieron cuatro millones de espectros.

Bajo mis botas, en la mustia, helada, tarde de otoño, cruje dolorosamente la grava.

Es Auschwitz, la fábrica de horror que la locura humana erigió a la gloria de la muerte.

Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido de nuestra época.

Y ante los edificios desiertos, ante las aceras electrificadas, ante los galpones que guardan toneladas de cabellera humana, ante la herrumbrosa pierda del horno donde fueron incinerados padres e hijos, amigos de amigos desconocidos, esposas, hermanos, niños que, en el último instante, envejecieron millones de años, pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó, pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión, que estupefactos, desnudos, ateridos cantaron la hatikvah en las cámaras de gas; pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso camino desde las colinas de Judea hasta los campos de concentración del III Reich.

Pienso en ustedes y no acierto a comprender cómo olvidaron tan pronto el vaho del infierno.

En el presente artículo, se verá un poco de historia, política y religión, aclarando que no vamos a desmarcarnos de nuestra formación ideológica. Todos sabemos que fueron 75 años de asentamiento, invasión y matanza del Gobierno Sionista contra los Palestinos, de forma específica en la Franja de Gaza. El pueblo judío que también sufrió una arremetida en la mitad del siglo XX (II guerra mundial) que nos llevó al holocausto y el desastre producido en Europa por el nazismo, pareciera haber olvidado por completo el genocidio sufrido por su pueblo, no podemos olvidar los cerca de cuatro millones de personas asesinadas en los campos de concentración y las cámaras de gas en Polonia, Alemania, Letonia, Estonia, Austria y Francia, etc, por lo que no podemos entender cómo las potencias europeas en la actualidad se inclinan nuevamente por apoyar a la ultraderecha. Una ultraderecha que esta vez no centra sus ataques a los judíos, sino arremete contra los musulmanes.

Antes de empezar con el análisis de la guerra, es necesario comprender el rol de los ideólogos sionistas, a la cabeza de Leo Strauss (refugiado en Estados Unidos en la II Guerra Mundial) y sus discípulos, que marcaron una diferencia en el pensamiento y la geopolítica en distintos continentes. Recordemos que Strauss organizó un grupo de estudiantes, a quiénes encargaba realizar actividades sionistas, con el argumento de protección de su pueblo y evitar un nuevo genocidio, señaló que los judíos deben instaurar su propia dictadura; es así que los straussianos empezaron a enrolarse en la política Estadounidense, entre estos se encontraban Elliott Abrams, Richard Perle y Paul Wolfowitz, que utilizaron sus contactos para relacionarse con la CIA y grupos de pensadores como los Think Thank, manteniéndose en el poder hasta la actualidad. El conflicto desatado entre Rusia y Ucrania, no está lejos de la planificación de los straussianos, la misma guerra entre Israel y Palestina, son parte de sus maniobras, no olvidemos que ellos han logrado las grandes olas de migración de los judíos de Europa a Israel, situación que ayudó a agravar el conflicto entre los hermanos de las distintas tribus beduinas. Los straussianos se involucraron en varios procesos de desestabilización política en distintas regiones, desde el Plan Cóndor en Latinoamérica, hasta las movilizaciones en Zhao Ziyang y ahora la guerra entre Israel y Palestina.

Desde marzo del presente año, el Gobierno Israelí, estuvo en un caos político a raíz de las elecciones fallidas y las medidas que fueron instaurando a la cabeza de Benjamin Netanyahu, entre esas medidas se encuentra la reforma judicial, la que pone en riesgo, el equilibrio de los distintos poderes de Estado israelí. A lo que muchos llamaron el “Golpe Institucional y Jurídico”, esta reforma causó una movilización masiva de personas (en su mayoría de jóvenes), acusando al Consejo temporal y al gobierno de Netanyahu de parecerse a una Alemania nazi, pretendiendo constituir un Estado racista y violento. Las reformas judiciales en Israel, le da facultad plena al Consejo temporal que eligió Netanyahu para “estabilizar” Israel, además de darle poderes plenos y absolutos para toma de decisiones sin la autorización previa del poder legislativo; esta clase de poderes fue diseñado por un grupo de straussianos, los mismos que hicieron el USA Patriot Act, a raíz del autotentando de septiembre del 2001 (11-S), donde se otorgó plena facultad al Presidente Busch, de desatar guerras y practicar torturas, no es casualidad que Netanyahu saliera en conferencia de prensa a declarar que Israel se encuentra en plena guerra y ordene a todos los “patriotas” enlistarse en las filas de la defensa de su pueblo, discurso similar al de George Bush hijo el 2001.

El conflicto interno en Israel se mantuvo cerca de 6 meses, éstas movilizaciones masivas de las cuales la mayoría eran de jóvenes, manifestaron su rechazo de vivir en violencia y guerra permanente contra los estados árabes, este conflicto interno fue aprovechado por Hamás para realizar un ataque, que muchos lo vanaglorian como un triunfo pero: ¿qué sucedió con el ataque de Hamás y la defensa de Israel?, ¿Por qué el ataque pareciera que fue tan sencillo y fácil?, ¿Existe una mala estrategia militar defensiva de Israel?, o ¿Será que el Gobierno sionista sacrificó a unas 1300 personas, para arremeter con toda fuerza contra Palestina, con ayuda de occidente?

Recordemos que el general de Netanhayu, Avi Bluth, declaró muchos años atrás que la ocupación en Palestina es presentada como fruto de la voluntad divina, ‎desde los tiempos de Abraham hasta la época de las colonias ilegales y sin importar los medios ‎utilizados, ya sea la compra de tierras o la violencia. Esta declaración ya alertaba una estrategia militar de invasión agresiva, justificando la invasión y masacre al pueblo palestino, por un sentir religioso y fundamentalista, maniobras de los straussianos y su consigna de poder.

Es importante mencionar que, toda guerra, indistintamente de las causas que cada una pueda llevar, los pueblos que se encuentran en medio del conflicto bélico, son los más afectados, además que ellos son prisioneros no solo de la guerra, sino de las distintas operaciones psicológicas de los gobiernos de turno.

El pasado 7 de octubre, en una operación inédita y planificada con varios comandos, la organización Hamás, realizó un ataque a Israel en al cual murieron alrededor de 1300 personas, entre militares y civiles, sorprende que muchos analistas y gente de izquierda, aplaudieran y justificaran dicho acto, recordemos que Hamás jugó un rol tanto a favor y en contra del Gobierno Palestino, durante los últimos años. Hamás, fue parte de la estrategia de Israel para dividir a las organizaciones palestinas y evitar que organizaciones laicas obtengan mayor poder político en Palestina, Hamás fue formado por el Mossad y servicios de inteligencia de las potencias imperialistas, y aportó a la guerra civil Palestina, que llevó al asesinato del líder histórico y de izquierda Yasser Arafat. Ahora Hamás, se encuentra en el gobierno de turno de Palestina y decidió atacar Israel. El aliado del Mossad y la CIA, se convierte en enemigo, este ida y vuelta de posiciones, es muy normal en algunas organizaciones de Medio Oriente.

Todos los antecedentes históricos sobre Hamás, así como los supuestos atentados del 11-S, la creación por la CIA de decenas de organizaciones islamistas para contrarrestar la influencia socialista o laica en varias partes del mundo nos hace pensar que esto podría haber estado planificado por los mismos aparatos de inteligencia de Israel y EEUU; no nos olvidemos que Hamás y la Yihad Islámica durante su existencia asesinaron a muchos líderes palestinos, en especial a militantes de organizaciones de izquierda.

Hamás, nació como un grupo armado que posteriormente derivó en una organización política, fueron financiados, armados, equipados y entrenados por las potencias imperialistas del occidente, ahora en ese doble discurso rastrero de la Casa Blanca, los consideran terroristas y enemigos de Israel. Esta reiteración discursiva es similar a la de Osama Bin Laden y Al Qaeda, a raíz de un supuesto ataque a las dos torres, para luego justificar la intervención del ejército estadounidense en Irak, Afganistán y Libia, a los cuales invadieron en nombre de Dios y de la “democracia” americana.

Volvamos al conflicto que estamos analizando, toda la maniobra de Hamás, nos deja muchas alertas y dudas, entre las que planteamos las siguientes: cómo es posible que el Mossad, que se considera uno de los centros de inteligencia con mayor eficiencia, no haya alertado y prevenido un ataque; Netanyahu declaró que los agarraron de sorpresa, el mismo discurso de la CIA en el 11-S; Hamás derribo el muro de la Franja de Gaza, sin que exista rastros del ejercito de elite israelí o alguna defensa militar, los únicos que mostraron alguna defensa ante la arremetida fueron los policías; no funcionaron los radares, los sistemas de armas, ningún dron, etc.; simplemente dejaron que Hamás ingresara y atacara a civiles; aquellos miles de jóvenes que se encontraban en las calles manifestándose contra la coalición de Netanyahu, tuvieron que enlistarse en el ejército israelí; se enarbolaron discursos sobre el patriotismo israelí, algo muy similar a lo sucedido en el año 2001 con el 11-S.

Durante los últimos meses Hamás, el FPLP, el FPLP-CG y la Yihad Islámica tanto de manera separada como conjunta vertieron declaraciones contra Israel, señalando que se encontraban listos para una guerra con Israel, incluso señalaron que se encontraban listos para atacar al ejército de Israel; cómo es posible que el Mossad no haya tomado en cuenta estas advertencias de organizaciones que ya llevan décadas de acciones armadas.

Obviamente después del ingreso de Hamás en territorio israelí, no se iban a quedar de brazos cruzados, después del tiempo que posiblemente cedieron para el ataque, el ejército israelí arremetió brutalmente contra el pueblo palestino, hasta hoy 25 de octubre más de 6.000 personas murieron entre ellos 2300 niños y más de 18.000 resultaron heridas en Gaza desde el 7 de octubre, incluyendo el brutal ataque al complejo hospitalario de Al Ahli en la capital de la Franja de Gaza que dejó más de 600 muertos. El ataque de Hamás, fue la excusa perfecta para lo que llaman, toma estratégica del territorio y luego posterior ataque a otras naciones que causen “peligro” al Estado de Israel, el único impedimento de Netanyahu era el poder legislativo, pero con las últimas reformas, ahora tiene un supra poder que puede utilizar para atacar a cualquier Estado árabe o a cualquier “enemigo” e invadir en definitiva Palestina.

Los brutales ataques del Estado sionista y fascista de Israel, han generado que todo el pueblo palestino reaccione. El Partido Comunista Palestino en comunicado del 15 de octubre ha llamado a la unidad del pueblo palestino: “Nosotros, en el Partido Comunista Palestino, hacemos un llamado a todas las masas de nuestro pueblo árabe palestino en todos sus lugares en Cisjordania, el interior y la diáspora a unirse con la Franja de Gaza y encender un fuego bajo los pies de los ocupantes sionistas y lanzar la resistencia en todas sus formas para detener las masacres a las que está expuesto nuestro pueblo en la Franja de Gaza”. De igual forma el Frente Popular para la Liberación de Palestina – FPLP en un comunicado emitido este 18 de octubre llama a la resistencia y al contrataque: “El Frente llama a las masas de nuestro pueblo en Cisjordania, Al-Quds y los territorios de 1948 a actuar e iniciar una intifada integral frente a este enemigo criminal y las manadas de sus colonos que están cometiendo masacres contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza.” 

Es así, que, si bien Israel puede haber provocado los ataques de Hamás el pasado 7 de octubre, el pueblo Palestino y sus organizaciones han reaccionado y han llamado a la unidad de todo el pueblo palestino para luchar por poner fin a la ocupación que lleva 75 años. 

Asimismo, algo que no tiene lógica, es que Hamás previo a este ataque, llevó a cabo entrenamientos durante un año y medio en seis campos en la franja de gaza, a la vista de Israel, del Mossad y la CIA. Es así que todo apunta a un ataque orquestado y planificado en beneficio de Israel, para darles justificativo para invadir y acabar con la resistencia del pueblo palestino; el estado sionista de Israel hizo su Pearl Harbor y su 11-S.

Analicemos algunos puntos centrales, en el que se encuentran las posiciones fundamentalistas de la región, recordemos que, en Medio Oriente todo se impregna del factor religioso, puesto que en ese territorio no solo existen musulmanes, sino también cristianos, ortodoxos, etc., por lo que cualquier chispa en contra de alguna de estas, se enciende la guerra, lo cual es un factor importante y decisivo en la manipulación en beneficio de intereses políticos y personales.

Desde el materialismo histórico, se critica a la religión y las posiciones que se alcanzan para la perpetuidad del poder, en la Cuestión Judía, Karl Marx señala que solo cuando el hombre elimine la religión, judíos y cristianos serán hombres libres y la emancipación será posible. Esta posición, Marx la profundiza en la Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel, dejándonos una enseñanza, el hombre hace a la religión y no así la religión al hombre. Al final la lucha debe dirigirse por el pueblo palestino y sus verdaderas organizaciones, en lucha no solo contra el ataque violento de Israel, sino contra toda posición religiosa que lleve a la falsa justificación de entender una sola forma de hacer política y justificar la violencia en nombre de la fe y la religión, esto también incluye a varios países del medio oriente que tienen dirigencias fundamentalistas en el poder.

Para finalizar, es preciso recordar que se está utilizando la religión como medio de manipulación y control en Medio Oriente, los straussianos y sus seguidores, están llevando a cabo una intervención en la zona, con el envío de buques de guerra estadounidenses a Israel para luego masacrar a los pueblos árabes, al final la intervención de las potencias imperialistas llevan a la guerra entre pueblos hermanos que pertenecen a tribus beduinas hermanas, en eso Engels y Marx se adelantaron a su época, Engels en las cartas del año 1853, señala Pero resulta de ello que los judíos no son más que una tribu beduina, que de resultas de las condiciones locales de la agricultura, etcétera, entró en conflicto con los demás beduinos. (Engels)” a lo que Marx responde: “Por lo que toca a la religión, fácil es resolver esta cuestión en una cuestión general, a la cual fácil es responder ¿Por qué la historia de Oriente aparece bajo el aspecto de una historia de las religiones?”

No caigamos en glorias falsas, no nos dejemos manipular por la influencia de los mass media de las potencias imperialistas de Occidente y dejar por sentado que el ataque de Hamás es una victoria para el pueblo palestino, los fundamentalismos religiosos son enemigos del progreso y por lo tanto de la humanidad, por lo que debemos trabajar en erradicarlos.

Si bien creemos que los ataques realizados por Hamás han servido como excusa para que el Estado Sionista de Israel comience una ofensiva sangrienta contra el pueblo palestino, con el fin de ocupar sus territorios y acabar con la resistencia de 75 años de ocupación. De igual manera coincidimos con el comunicado del 7 de octubre de 2023 del Partido Comunista de Israel cuando señala que “es imposible “gestionar” el conflicto o resolverlo militarmente. Sólo hay una solución: luchar por poner fin a la ocupación y reconocer los derechos legítimos del pueblo palestino y sus demandas justificadas. Poner fin a la ocupación e instaurar una paz justa es el claro interés de ambos pueblos… En esta realidad, las fuerzas sensatas de Israel, tanto judíos como árabes, deben alzar una voz clara contra cualquier intento de incitar a la violencia contra grupos o de tomarse la justicia por su propia mano. Debemos promover actividades conjuntas que luchen por una vida normativa sin ocupación, discriminación o superioridad étnica. Debemos luchar por la paz, la igualdad y una verdadera democracia para todos”.

Galo Amusquivar es analista de la situación y la realidad boliviana

Gustavo Baldiviezo militante comunista, es economista y sociólogo  

Democratizar la educación para reconstruir la democracia

Álvaro Vega Sánchez

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

El régimen democrático costarricense, que celebró índices de desarrollo humano y de paz social ejemplares en América Latina, se ha deteriorado cualitativamente. El creciente empobrecimiento, desigualdad e inseguridad social junto con la avanzada del autoritarismo político y el fundamentalismo religioso-cultural son los factores que explican, en buena medida, ese deterioro. El mismo se manifiesta en un debilitamiento sustantivo de nuestra institucionalidad social pública, así como en la pérdida de protagonismo del país en la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza a nivel mundial.

Todo ello también ha contribuido a profundizar la polarización social, acicateada por los elevados decibles de las voces del odio y la intolerancia que campean hoy en las redes sociales y algunos medios de comunicación. Asimismo, una gestión gubernamental que no da indicios de contribuir al tan necesario diálogo social para encarar los álgidos problemas del país. Acudir a las vieja prácticas de componendas interpartidarias solo abonan el terreno de la polarización y el desencanto ciudadano.

Reconstruir el régimen democrático del país es una tarea tan urgente como importante. Para ello necesitamos una ciudadanía con mejores niveles educativos, particularmente, como se recomienda en esta era de la inteligencia artificial, poniendo especial atención a la formación en “capacidades blandas” para humanizar el desempeño técnico-profesional e incentivar la creatividad y el trabajo colaborativo. Por lo tanto, se requiere ampliar la cobertura del sistema educativo en todos sus niveles, es decir, democratizarlo fortaleciendo la institucionalidad pública y convocando a la privada a un mayor compromiso solidario. Asimismo, redefinir la estrategia curricular atendiendo a las nuevas condiciones de disponibilidad y acceso a la información.

Una verdadera democratización de la educación es aquella que garantice que todo joven costarricense a la edad de 18 años haya culminado la educación secundaria y esté preparado para acceder a una carrera técnica o académica del mejor nivel. De esta manera, se crean las condiciones que eviten seguir reproduciendo la “generación perdida” de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Un país que se precia de tener un “ejército de maestros” no debe estar tirando a las calles a jóvenes en edad productiva, para que se conviertan en delincuentes, sicarios, consumidores y traficantes de drogas, contribuyendo a reproducir los círculos de la pobreza y la violencia.

Si bien es cierto, la educación no es la única solución a los graves problemas de la pobreza, la desigualdad y la violencia social (cultural, simbólica y política) y criminal, sin educación no hay posibilidad de avanzar significativamente en la solución de los mismos. Como se dice, es una condición necesaria pero no suficiente. Sin embargo, en las condiciones actuales, si el país pretende rescatar su viejo protagonismo en desarrollo humano y reconstruir su régimen democrático la democratización de la educación tiene que convertirse en una prioridad de la política pública.

En esta dirección se requiere afinar la planificación y regulación de todo el sistema educativo, tanto público como privado, con un norte claro y definido: garantizar la conclusión de los estudios secundarios para todos los jóvenes que habitan este país. Es la gran deuda social que arrastramos desde hace décadas, como bien lo han reiterado los Informes sobre el Estado de la Educación. Para ello, se requiere un seguimiento personalizado del avance educativo de los jóvenes y, por consiguiente, una estrategia de cooperación por parte de las familias, las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con jóvenes y el Estado.

Si no queremos una sociedad con más cárceles que escuelas y colegios, tenemos que actuar ya. Hay que superar el actual modelo de “oligarquización de la educación” y dar el salto cualitativo hacia la democratización de la educación, la vía por la cual el país cosechó sus mejores logros y los puede seguir cosechando.

Los «Rottweiler» del imperio

Mg. José A. Amesty Rivera

Recientemente, conocimos sobre la muerte del cardenal Joseph Ratzinger, quien fuera, Papa del catolicismo y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, forjador de una de las campañas ideológicas, religiosas y políticas, más feroces de la iglesia católica, llamada “Restauración”, contra el surgimiento de la iglesia popular en América Latina, el marxismo, el comunismo en el mundo.

A propósito de su muerte, se publicó un artículo llamado «Muere Joseph Ratzinger, el «rottweiler de Dios«, quien destaca la ferocidad del cardenal, al catalogarlo como: neoconservador, fiera feroz, anticomunista y algo como la creación de un ministerio de la Ideología y de la información del Vaticano. Calificado por el ateo Richard Hawkins como «enemigo de la humanidad«. Según el escritor Brian Kelly, a la muerte de Ratzinger, Benedicto XVI: ninguna lágrima para el «Rottweiler de dios».

Este artículo no pretende ahondar más al respecto, sino hacer referencia, como lo indica el título, a algunos personajes y acciones imperiales que llamaremos «rottweiler» en EEUU y América Latina.

Con relación a esta raza canina (Rotweiler), es una de las razas más fuertes y poderosas del mundo debido a su gran potencia de mordida de 328 psi (unos 23 kg/cm). Es un perro considerado potencialmente peligroso debido a sus características físicas. Sus principales funciones son: perro policía, perro militar, perro de defensa y seguridad, perro guardián, entre otras funciones, según el uso que le den las fuerzas y cuerpos de seguridad y el ejército.

Como lo indica el artículo señalado arriba, personajes similares al cardenal rapaz, son: Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Últimamente, hemos conocido de acciones feroces del imperio «rottweiler», como los golpes contra Evo, contra Castillo, contra Lula, o el intento de asesinato contra Cristina Fernández, entre algunos.

Reiteramos, la nueva derecha «rottweliana» en América Latina, viene reaccionando con violencia, veamos el fallido atentado contra Cristina Kirchner, veamos la defenestración de Pedro Castillo en Perú, veamos el Golpe a Evo Morales, veamos las reacciones contra la Reforma Electoral propuesta por AMLO en México, veamos los intentos de desestabilización impulsados por EEUU a través de la antigua Asamblea Nacional en Venezuela.

En el caso venezolano, las medidas «rottwelianas», como el Bloqueo, comprenden 928 medidas coercitivas unilaterales que afectan al pueblo (764 directas y 164 medidas restrictivas). Estas medidas están diseñadas para “producir dolor”, y deben aplicarse donde más dolor causen (aplicar dolor, donde más duela).

Por otro lado, El Dr. Juan Eduardo Romero Jiménez, historiador, politólogo y profesor universitario, retrata al «rottweiler» Bolsonaro, «Bolsonaro representa un fenómeno mundial: la nueva derecha que transmuta su lenguaje, pero que en el fondo sigue siendo excluyente, segregaría, etnocéntrica, violenta. Bolsonaro se asume como lo hizo Trump cuando ganó la Presidencia de EEUU. O como lo hace Le Pen en Francia, o como lo hizo Macri en Argentina con el PRO. No es un fenómeno aislado y debe ser visto con preocupación, incluso en nuestro territorio. El uso de la religiosidad como arma política no es nuevo, ni lo será. Si algo caracteriza los momentos de crisis, es el recurrir a la fe como impulso vital«.  

Barack Obama, Bill Clinton y Bush, estos tres estadounidenses invadieron nueve países en veintitrés años, mataron de manera directa e indirecta a once millones de civiles y nadie los llama criminales de guerra.

Otro caso es el de Stephen Kevin «Steve» Bannon quien se desempeñó como estratega jefe de la Casa Blanca en la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante sus primeros siete meses de mandato hasta el 18 de agosto de 2017, cuando fue despedido. Los puntos de vista políticos y económicos de Bannon han sido descritos por otros como nacionalistas, populista de derecha y paleoconservador.  Él se auto identifica como conservador. Rechaza las acusaciones de que es un nacionalista blanco, llamando a los nacionalistas blancos «perdedores», un «elemento marginal» y una «colección de payasos».

Así, el nuevo conservadurismo americano, el movimiento conservador en desarrollo en los últimos meses en Estados Unidos, rompe los moldes del republicanismo tradicional y evoca el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo.

En otra área, en el campo protestante evangélico norteamericano, según el Instituto Tricontinental de Investigación Social, «el proyecto imperialista de Estados Unidos está íntimamente ligado a esa visión religiosa fundamentalista de que ellos son los enviados de Dios para civilizar a los bárbaros. El protestantismo estadounidense ha sido la justificación religiosa de todas sus acciones imperialistas y no se puede separar al imperialismo del fundamentalismo religioso, cuyos adeptos ven su lucha como una guerra del bien contra el mal que atraviesa no solo la religión, sino la política, el poder militar, la educación y el medio ambiente. El fundamentalismo religioso se inserta en el mundo posicionándose activamente contra sus opositores en varias dimensiones, atravesando la vida cotidiana de las y los trabajadores. En este sentido, convencer al otro es un elemento importante de esta narrativa, dado que justifica la máxima protestante: “convierte al individuo y la sociedad se transformará”. Ya no son más los pecados individuales los que deberán ser purgados, sino el pecado de todas las naciones«.

Finalmente, debemos dejar constancia de la agresividad, en estos momentos, sobre el pueblo peruano, según el diario peruano «El Diario Internacional.com» del Perú, quien señala: «finalmente, cabe resaltar que la feroz represión policial y militar en el Perú donde no hay dudas que la represión se hace bajo la consigna clara de no solo disuadir, sino principalmente aniquilar con armas letales a los manifestantes; viene acompañada de una fuerte carga ideológica donde se entremezclan el macartismo o “terruqueo” (como se le llama en el Perú), racismo, aporofobia y el afincamiento ideológico por el cual se justifican muertes de infra ciudadanos por ser pobres, campesinos y de la sierra por gente que ha asumido el poder y se autopercibe como el último bastión de la lucha anticomunista en Latinoamérica, pues levantan de manera caricaturesca y delirante una narrativa propia de la otrora guerra fría, por la cual las elites peruanas “terruqueano” no solo a la gente del sur peruano y a los manifestantes de otras regiones del país, sino incluso a los gobiernos de Bolivia, Chile, Brasil, Colombia, Argentina y México«.

La lista sería larga de los «roittweilers» imperialistas, gringos y latinoamericanos, solo que este breve artículo lo que desea es mostrar la presencia y acción de estos seres caninos y su influencia en la sociedad.

 

Imagen con fines ilustrativos tomada de movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com

Un insumo sobre la educación y su crisis

Jiddu Rojas Jiménez

Seamos honestos: Sobre nuestra educación y su crisis. 

¡Qué daño le ha hecho a nuestra Educación Pública (y Privada) la sutil infiltración Conservadora, el fanatismo religioso Fundamentalista e Integrista, y el bajo nivel educativo y científico entre las y los docentes! 

Confundir lo tecnocrático e instrumental con el espíritu científico y lo Racional Sustancial, es parte del problema

De qué sirve tener una nueva PC, si hay un techo con goteras que permite que la lluvia le caiga encima.

Pero lo peor es eso de confundir los «valores positivos» con la mera represión y la intolerancia, eso es letal.

Agrego: Eso de nunca estudiar con profundidad, o desconocer a Jean Piaget, a Lev Vigotsky, o de satanizar a Freud, o tan siquiera de no mencionar a Freire, mucho menos de leer a otros clásicos (pobre Italo Calvino), es parte estructural de un daño irreparable.

No se entienda esto jamás como un ataque a nuestros Educadores/as. Al contrario, soy al final del día un compañero docente más.

Pero, ¿quién educa a nuestros educadores?

¿Cómo país cuánto estamos leyendo y qué tipo de textos y literatura?

¿Qué roce cultural o sensibilidad artística tenemos?

¿Qué pasó con la maravillosa herencia docente de aquella histórica Escuela Normal?

¿Necesitamos todavía de la culpabilidad religiosa, para desarrollar nuestros valores solidarios? ¿Parodiando a Kant, sólo somos buenos por el temor infantil al Infierno?

 ¿Así de primitiva opera nuestra psique individual y colectiva? ¿A base sólo de temor y sobre-represión? 

Gran parte del problema de formación de los formadores, es la pésima preparación filosófica y epistemológica ,que padecen en universidades de garage. ¿Estarán tan lejos nuestras Universidades Públicas?

 Y por favor no me salgan con esa infinita ridiculez burocrática de la meros procesos de Acreditación de algunas Universidades privadas. (Podrían empezar por mejorar los salarios de hambre de los y las Docentes).

 Respecto a la preparación científica del docente, posiblemente no hay mucho que inventar. La construcción activa del conocimiento en el niño, es un proceso altamente estudiado en términos científicos desde hace décadas.

 No está escrito nada en piedra, y siguen y seguirán obviamente creciendo los aportes educativos, pero hay que estudiar y aplicar y adaptar creativamente. 

Si a eso agregamos la eterna confusión entre valores religiosos y valores éticos (ambos válidos en diferentes dimensiones), tenemos una peligrosa mezcla tóxica.

Enfrente del tradicional Conservadurismo, tenemos a la agresión mercantil de una cultura vulgar y narcisista sin límites racionales, éticos o morales, y sin responsabilidad social. Comenzando por los mismos Padres de familia. Obviamente, de ese egoísmo caníbal y serial, tampoco se puede construir nada saludable. 

Aclaro:

No desconozco ni me son ajenos, los temas de infraestructura en el MEP, la famosa Desconexión Digital, los atrasos salariales, los abusos, las «argollas» burocráticas, el acoso laboral, los abusos, las presiones, la fatiga laboral, la improvisación administrativa, y obviamente, la crisis económica general (agravada por la Pandemia) que afecta no sólo a los y las Docentes y personal administrativo, sino a los niños, niñas y adolescentes y sus familias y entornos.

La violencia de todo tipo, la deserción escolar, la improvisación, las justas huelgas mal conducidas hacia la eternidad, la cultura hegemónica y los anti-valores híper-mercantiles, todo contribuye a esta deshumanización y opacidad imperante.

Servido está el tema del «Apagón Educativo» y de la crisis permanente en nuestra Educación. Más allá del Gobierno de turno.

No digo que haya soluciones fáciles. Es un problema estructural muy complejo.

 Se dice incluso, que la planilla del MEP es la más grande de toda Centroamérica. Y eso es un orgullo nacional.

 Max Weber señaló sociológicamente, » que a más democracia más burocracia» (necesaria).

En fin, es parte de la complejidad de la Administración Pública y de un Estado Nacional carente de un gran proyecto nacional inclusivo.

 Sólo les recuerdo que la democracia y la defensa del Estado Social de Derecho necesitan de ciudadanos y ciudadanas ilustrados, libres, humanistas, y tolerantes.

Gracias, mi opinión.

Compartido por Jiddu Rojas Jiménez en su Facebook. La publicación original puede ser encontrada en el siguiente enlace: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=4986193121489623&id=100002969526277&sfnsn=mo

Fundamentalismo religioso

Se comparte a continuación el Manual de Capacitación para Activistas Latinoamericanas/os “Los fundamentalismos religiosos en movimiento” el cual es una iniciativa de Católicas por el Derecho a Decidir – México*, realizado conjuntamente con Católicas por el Derecho a Decidir – Argentina.

El objetivo del manual es facilitar a activistas latinoamericanas por los derechos de las mujeres y LGBTIQ herramientas teóricas y metodológicas relacionadas con los fundamentalismos religiosos, presentando algunas experiencias de resistencia en la región. Para esto, el contenido de este documento articula conocimientos que se han generado a nivel global sobre el tema, con las necesidades y realidades propias del plano local.

 

Compartido con SURCOS por Carlos Tamez.

El Sionismo Político-Religioso en América Latina

Lic. José A. Amesty R.
19-mayo 2021

En América Latina el cristianismo, se asoció siempre con el catolicismo y con las iglesias protestantes evangelicas, ambas poseían el monopolio de la religión en esta parte del mundo. Pero en la última década, sobre todo, en forma notoria y peligrosa, el Sionismo ha penetrado con fuerza, tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica, realizando una labor de cavacion en las bases religiosas de las iglesias evangélicas, juntamente con el fundamentalismo evangélico, específicamente el norteamericano.

Fundamentalismo, es el nombre que recibe la corriente religiosa o ideológica, que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados o fundacionales (por encima de una interpretación contextual), o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida.

En este sentido, el Sionismo cristiano evangélico es un poder político creciente y un movimiento religioso dentro del ala más conservadora del fundamentalismo protestante, pero también puede encontrarse dentro de otras ramas evangélicas del cristianismo, incluyendo las alas evangélicas de la Iglesia Presbiteriana, la Unión Metodista, la Iglesia Luterana y otras Iglesias Protestantes.

Este movimiento prospera durante periodos de incertidumbre política y económica como ocurre actualmente, caracterizado por el terrorismo internacional, y la recesión global, entre otros. Con su visión pesimista de la historia, el Sionismo cristiano evangelico pretende dar respuestas claras y simples a través de una aproximación literal y predictiva de la Biblia. Algunos estiman que entre 20 y 25 millones de fundamentalistas americanos sostienen estos puntos de vista, y que el fenómeno sigue creciendo.

A su vez, el Sionismo cristiano, es un movimiento surgido en el seno del cristianismo principalmente evangélico, pero no circunscrito únicamente a esta denominación, que apoya la idea de un hogar nacional para los judíos desde antes de 1948, y continúa apoyando la existencia del Estado de Israel hasta la fecha.

El Sionismo cristiano evangelico, es la creencia entre algunos cristianos de que el retorno del pueblo judío a Tierra Santa, y el establecimiento del Estado de Israel en 1948, fueron el cumplimiento de la profecía bíblica. El término empezó a ser usado a mediados del siglo XX.

El catolicismo tradicionalmente no prestó mucha atención al Sionismo, pero el apoyo cristiano a dicho movimiento creció entre la comunidad protestante.

La mayoría de los cristianos evangélicos Sionistas, creen que el regreso de los judíos a la Tierra de Israel, es un pre-requisito para la segunda venida de Jesús. La idea es habitual entre los protestantes, desde los tiempos de la reforma, así los cristianos han apoyado activamente el regreso de los judíos a la Tierra de Israel.

En términos más políticos, el Sionismo es una ideología y un movimiento político nacionalista, que propuso desde sus inicios el establecimiento de un Estado para el pueblo judío, preferentemente en la antigua Tierra de Israel (Jerusalén). Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del Estado de Israel.

El Sionismo apareció en Europa central y oriental a finales del siglo XIX. Su fundador en tanto que movimiento organizado fue el periodista austro-húngaro de origen judío Theodor Herzl, como respuesta a la ola antisemita que recorrió Europa en esos años, uno de cuyos exponentes fue el affaire Dreyfus. El movimiento tuvo como objetivo fomentar la emigración judía a Palestina y alcanzó su objetivo principal con la fundación del Estado de Israel en 1948.

El Sionismo constituye una rama del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno, descrito como un «nacionalismo en la diáspora», el Sionismo se autodefine como un movimiento de liberación nacional, cuyo objetivo es la libre autodeterminación del pueblo judío.

¿Por qué las iglesias evangélicas se identifican tanto con los judíos? Si algún hermano o hermana judía se acercara a una clase de estudio bíblico o inclusive a un culto evangélico, se sorprendería de la cantidad de citas bíblicas, hermenéuticas conocidas, historias de héroes comunes y otras coincidencias exegéticas que les parecerían propias de su fe hebrea. Este fenómeno no es casual y representa una parte importante del “ser evangélico-protestante”. ¿Por qué sucede este fenómeno de identificación y cercanía?

Una de las bases de la formación en la fe, de las comunidades evangélicas, fueron y son las escuelas dominicales. En ellas, resaltaban notoriamente a la asombrada vista y memoria de los niños, las maravillosas historias de los héroes de la fe. Figuras bíblicas como Moisés, “nuestro padre” Abraham, Sansón, David, entre otros, eran instruidas e ilustradas de tal manera que se fueron haciendo carne y querencia de varias generaciones de evangélicos. Desde luego que las prédicas del culto dominical, en una proporción muy significativa estaban y están cimentadas en la reflexión sobre los textos de la ley mosaica, los Salmos, los profetas y los libros históricos, sea como única fuente bíblica de predicación o como base textual a la lectura de los evangelios y las cartas apostólicas. El énfasis de la mirada paulina del pueblo elegido de Israel y la mirada judía/cristiana de este apóstol/rabino, en donde los cristianos representamos en realidad un “olivo injertado” en el árbol del huerto de un mismo Dios, nos fueron acercando como deudores, hijos o hermanos del pueblo hebreo, sin perder por eso nuestra pertenencia cristiana.

Un capítulo aparte requeriría la reciente corriente teológica neo pentecostal, que da sustento bíblico profético al reconocimiento de Jerusalén como capital espiritual y política de Israel. Para algunos evangélicos, especialmente neo pentecostales, esto es una señal de los tiempos en la economía de un Dios de conquista y liberación, y para otros, es producto de una lectura literalista y contra reformada de los libros conocidos como del primer Testamento.

¿Ahora, cual es el papel del Sionismo en el quehacer religioso de América Latina? Por ejemplo: Benjamín Netanyahu, viajó a Brasil antes de la toma de posesión de Jair Bolsonaro y declaró en un encuentro con los principales líderes evangélicos de ese país: “Ustedes son nuestros hermanos, no tenemos amigos mejores que los evangélicos, y los evangélicos no tienen mejor amigo que el Estado de Israel”.

Por su parte el pastor Silas Malafaia, líder de la iglesia cristiana Asamblea de Dios (Victoria en Cristo), afirmó que el voto de la comunidad evangélica a Jair Bolsonaro, fue debido en gran parte por su apoyo hacia Israel y aseguró que no se habría conseguido sin la agenda pro-Israel.

Ya desde 2004, bajo la iniciativa del rabino y político ultra sionista Binyamin Elon fue creado el grupo de trabajo en el parlamento israelí de “Aliados Cristianos de Israel”. El propósito de este lobby, era identificar parlamentarios u hombres de influencia cristianos y evangelistas para orientar la agenda legislativa de varios países, a favor de los intereses del Estado de Israel. John Hagee, el fundador de la poderosa organización evangelista “cristianos unidos por Israel”, y Pat Roberston, el pastor estadunidense que llamó a asesinar al difunto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fueron contactos privilegiados de Elon para tejer esta alianza sionista.

Años más tarde, el “grupo de trabajo de aliados cristianos de Israel”, amplio sus metas y se convirtió en la Fundación de Aliados de Israel, para no limitarse al mundo evangelista, sino a todos los parlamentarios del mundo, que simpatizaban con el régimen de Tel Aviv. Cabe resaltar que este trabajo de presión política, es absolutamente necesario para limpiar la imagen del Estado de Israel en el extranjero, y que no se imponga en la opinión pública la verdadera cara colonial y racista del Estado sionista. Por lo tanto, la Fundación de Aliados de Israel, es uno de múltiples proyectos político-comunicacional y de una mirada de lobbies que tiene Israel alrededor del mundo.

Según lo descrito en su página web, el ámbito de acción de la Fundación de Aliados de Israel se articula alrededor de seis puntos:

– Vigilar el presupuesto externo de la Autoridad Palestina.

– Actuar para ampliar las fronteras de Israel, más allá de las reconocidas por la ONU.

– Luchar contra la campaña de “Boicot, Desinversión, Sanción”, deslegitimando esta herramienta ética y presionar para que parlamentos nacionales la prohíban en su país.

– Influir en las redes diplomáticas para que países reconozcan a Jerusalén como capital de Israel, y trasladen su embajada en dicha ciudad.

– Fortalecer el apoyo de Estados Unidos.

– Desarrollar grupos de presión en la Organización de Naciones Unidas (ONU) para impedir resoluciones y condenas contra el Estado de Israel y su política colonial.

Para cumplir con sus objetivos, la fundación Aliados de Israel, ha desarrollado un intenso trabajo de captación de parlamentarios y funcionarios de organizaciones a nivel mundial, quienes lejos de defender los intereses de sus electores, se empeñan en hacer avanzar la agenda de un país foráneo en el seno de los parlamentos de sus países respectivos.

Recientemente, la política de “diplomacia pública” que el gobierno Sionista ha ordenado llevar adelante, como parte del proceso de limpieza de imagen y maquillaje de su régimen, implica la compra de voluntades y búsqueda de apoyos en organismos internacionales, gobiernos, parlamentarios y líderes de opinión. El Secretario General de la OEA se ha convertido en uno de los títeres del Sionismo, para ver como hoy sirve al régimen Sionista.

Estos sujetos, suelen ser bien recompensados por este sostén desvergonzado a favor de una entidad, que día a comete crímenes de guerra y lesa humanidad. En ese plano y como parte de su proceso de conversión política, desde el progresismo y solidaridad con los pueblos, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, termina de completar su proceso de conversión, al sumarse al Sionismo en Latinoamérica, para desinformar, manipular y encabezar una guerra política contra los movimientos de la resistencia a esa política en el continente y también en Asia occidental, que combaten el Sionismo y su política de colonización y ocupación de Palestina. Ello, junto a sus acciones desestabilizadoras y agresiones contra el Líbano, Siria, Irak, Irán y su respaldo a la monarquía saudí en sus crímenes contra el pueblo de Yemen.

En síntesis, el Sionismo ha sabido influenciar el ámbito de muchas iglesias evangelicas en América Latina, y son proclives a exhibir un afecto por todo lo que remita a la cultura judía en general y al judaísmo bíblico en particular. A veces, esto que podríamos llamar “filosemitismo”, se manifiesta materialmente, en la utilización de símbolos judíos en el templo (los distintos tipos de candelabros, la estrella de David), como también en algunos casos, en el uso de indumentaria típica de los ritos judíos (también, en aquellos que tocan instrumentos como el shofar, o visten talit y kipá).

Así mismo, el Sionismo como señala Elida Quevedo, Obispa de la Unión Evangélica Pentecostal Venezolana, “No debemos olvidar que el Estado de Israel que conocemos actualmente, este Israel moderno, no es el Israel de la historia bíblica, aquel pueblo escogido que según la historia bíblica heredó el nombre de Israel, porque batalló con Dios para ganar su corazón”, y además, se le dio el nombre de Israel, para que lo asociáramos de manera automática con el pueblo de la historia bíblica.

Y citando al profesor Carmelo Álvarez, la obispa Quevedo, enfatiza que “como premisa este no es un problema de religiones ni de razas entre judíos, árabes e israelíes, (palestinos), sino que el núcleo de la problemática lo constituye la ideología de Israel como Estado judío bajo el ideal del “Amor a Sion”, y su geopolítica de dominación en contra de Palestina, por lo que puede decirse que el actual Estado de Israel, es el verdugo de Palestina, implacable, terrorista y sanguinario.

 

Imagen: https://www.alainet.org/es/articulo/212335

Compartido con SURCOS por el autor.

Rompiendo el cerco neoliberal

Álvaro Vega Sánchez. Sociólogo.

Hoy, como en tiempos de la conquista, son los valientes pueblos originarios quienes están abriendo horizontes de esperanza, con su lucha justa por afirmar su identidad/dignidad y defender sus derechos, particularmente la recuperación de sus tierras.

Se trata de una lucha digna, patriótica y ejemplar de más de 500 años y que también significa, en nuestros días, romper el cerco neoliberal que les ha negado el verdadero derecho de ciudadanía, que va más allá de portar una cédula de identidad o de un principio constitucional que afirma la identidad pluricultural de un país.

En nuestro país, se han visto obligados a tomar acciones de hecho para recuperar sus tierras ante la desidia del Estado para proteger y defender sus derechos. Les ha costado caro. Pero están dispuestos a no claudicar.

Se han convertido, así, sin proponérselo, en la punta de lanza de la gran batalla que está librando el pueblo costarricense para romper este cerco que ha creado dos Costa Rica, como acostumbraba a decir, ya en los aciagos años de 1980, el insigne filósofo don Oscar Barahona, y que no solo ha negado y violentado derechos a nuestros conciudadanos indígenas, sino también a las trabajadoras y trabajadores del sector público y privado del país.

 El cerco neoliberal que se venía fortaleciendo con la triple alianza entre el Partido Acción Ciudadana, el bipartidismo PLUSC y los partidos religiosos fundamentalistas PRN y PNR, conforme se acercan las elecciones del 2022, se muestra cada vez más debilitado, y no se vislumbra ninguna señal de repunte de ninguno de estos partidos que podrían darle un nuevo aire.

La decadencia del cerco neoliberal es una tendencia dominante en América Latina y, a raíz de la pandemia, el impacto cada vez más devastador del cambio climático y los desesperados y masivos flujos migratorios, entre otros fenómenos asociados a esta “jaula de hierro”, adquiere alcance global.

Este cerco, que pretendió reconquistar Bolivia con la biblia fundamentalista desplazando a la bandera wiphala, símbolo sagrado de los pueblos indígenas del altiplano, perdió la batalla. Y en Brasil es cada vez más inminente su fracaso, de cara al vergonzante papel del presidente Jair Bolsonaro, apoyado también por el fundamentalismo religioso. En Argentina se desplomó y en Ecuador, al parecer, va por el mismo camino.

El binomio entre partidos de derecha política con rasgos neofascistas y el fundamentalismo religioso pierde credibilidad y fuerza política. Ha quedado expuesto su rostro antidemocrático, intolerante y violento, tanto en el golpe de Estado en Bolivia como en los actos en la Casa Blanca que buscaban deslegitimar la elección del presidente Biden.

Sin embargo, hay nuevos intentos de recuperar espacio político en países como Perú, con la candidatura de Rafael López Aliaga que emula el comportamiento del bolsonarismo, tal y como lo argumenta, el sociólogo de la religión, Pablo Barrera (ver aquí).

También, en nuestro país, el liderazgo político-religioso fundamentalista se apresta a una recuperación de su fuerza política, capitalizando el descontento mayoritario con el actual gobierno de perfil más laico. Pero, no le será fácil por su complicidad con la política neoliberal prevaleciente. Asimismo, ya no tendrá el mismo efecto electoral levantar la bandera del mesianismo para “salvar” al país, cuando han sido evidentes y escandalosas las disputas por repartirse el botín de la deuda política, que los ha conducido a dividirse. Una vez más, se muestran como partidos que van tras los panes y los peces.

Se están dando las condiciones para romper el cerco hegemónico neoliberal en Costa Rica. Es la única vía para defender y fortalecer el régimen democrático y garantizar el respeto a los derechos de los indígenas y de las trabajadoras y trabajadores hoy vilmente pisoteados.