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Etiqueta: genocidio

Pronunciamiento del Centro de Estudios Humanistas Nueva Civilización sobre Palestina

Imagen: https://www.cmehumanistas.org/

Estamos viendo consternados e impotentes lo que viene ocurriendo en el cercano oriente la forma más descarnada de violencia se expone ante nuestros ojos, esta escalada diaria ya ha traído como consecuencia personas inocentes secuestradas, la muerte de cientos de ciudadanos civiles y de niños en Palestina e Israel en circunstancias injustificables. En el caso palestino algunos analistas inclusive mencionan que lo que se estaría constituyendo en Gaza es el delito que en el Derecho Internacional se conoce como genocidio contra el pueblo palestino ¡Nos negamos a permanecer callados frente a este tipo de barbarie!

Lo que vemos son bandos extremos enfrentados incapaces de entenderse, en el medio a la población que sufre las consecuencias y en la sombra a quienes lucran con la violencia y hacen sus cálculos respecto a cuánto ganan con esta guerra, a los fabricantes de armas, reconstructores, a la banca financiera, y a quienes toman decisiones geopolíticas que los benefician. Vemos pues que mientras los bandos se enfrentan y otros se benefician las grandes mayorías, los ciudadanos de a pie sufren las desastrosas consecuencias que vemos ante nuestros ojos.

Hurgar en las razones que han llevado a las partes en conflicto a esta guerra sin sentido puede ser largo y tedioso y ser fuente de división entre quienes lo único que aspiramos es a un mundo sin violencia en la que podamos ver en el vecino y en el “enemigo” a otro ser humano como nosotros con aspiraciones y esperanzas de que un mundo mejor es posible. Sabemos sin embargo que si no superamos el miedo al otro y damos pasos a la reconciliación personal y social no superaremos esta etapa de la historia humana.

El Centro de Estudios Humanistas Nueva Civilización hace un llamado a la ciudadanía a la necesidad de poner por delante el sentido común, a dejar los bandos en los que nos vemos arrastrados y que nos llevan a justificar acciones indeseables y por el contrario levantar la bandera de la paz y la noviolencia activa colocando la vida humana en el centro de nuestras aspiraciones. 
Invitamos a accionar en nuestro medio inmediato difundiendo el mensaje de la paz y la acción noviolenta en todas las organizaciones sociales e instituciones, clubes, colectivos, grupos, ciudadanos indignados y sensibles; igualmente agradecemos las acciones que vemos en favor de la paz y el respeto a la vida humana desde los pueblos de Israel y Palestina; y en especial a imaginar que otro mundo es posible. 

¡Acciona por la noviolencia, la Paz y el respeto por la Vida Humana!

¡La construcción de un nuevo mundo es posible! 

Así, por señas: desgarramiento ético, frente al Genocidio

MSC. Jiddu Rojas

Roger Waters – Pigs (Three Different Ones) (Live 2018) – YouTube

«Dichoso el hombre que no le debe nada a los otros hombres, ni a los dioses». Mi Padre, qepd., repetía este refrán, y se lo atribuía a Khalil Gibrán, el poeta libanés.

En fin, ya no importa si era de Gibrán, o del tocayo Jiddu Krishnamurti, o de alguien más. La función de la memoria también es olvidar, dice el Psicoanálisis. Para mí, a estas alturas del partido, esas sencillas palabras, son Luz entre tinieblas… Y a veces, la Luz implosiona y desgarra. Pero vale la pena crecer al interno. Prosigo.

«Sólo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza», Walter Benjamin (1892-1940). Este gran filósofo y crítico de arte judío- alemán perseguido por el Nazismo, – obligado a suicidarse o incluso asesinado directamente por la Gestapo en la España de Franco–, Walter Benjamin, es inmortalizado directamente por otro gran filósofo contemporáneo suyo, otro judío-alemán de izquierdas, emigrado a Estados Unidos, Herbert Marcuse, en su obra «El Hombre Unidimensional» (Ed. Planeta-Agostini, Barcelona, 1993), justo al final de su texto con esa famosa cita ya clásica para algunos.

Quiero decir con nostalgia de Ernst Bloch, que el desgarramiento ético construye y siembra Utopía, permite que la Esperanza ontológica madure, y que Resistencia lúcida florezca, y fortalece espiritualmente, y deviene en un vector de fuerza de la Racionalidad Sustancial, frente a la mera racionalidad instrumental y su utilitarismo cotidiano.

Por si no me entendieron, al decir del refrán popular, ni por «señas», ni tampoco por el folclórico testimonio personal, ni por la «arrogante» (Sic) referencia académica, pues les dejo arriba en un Link, algo del gran músico de Rock Progresivo, Roger Waters, ex Pink Floyd. Obvio, no es casualidad que el Suscrito, haya escogido Pigs (Three different ones), alusiva al carácter francamente totalitario del Capitalismo Salvaje, léase Tardío, y en Costa Rica y Latinoamérica, además, Periférico.

Waters además de ser un gran músico, es un valiente activista por los Derechos Humanos de la población de Palestina. Y enfrenta el abierto boicot del poderoso Lobby Sionista (no confundir nunca Sionismo con la Cultura Judía, religiosa, nacional o étnica) que lo calumnia y lo acusa injustamente como “Antisemita”. Como si los Palestinos no fuesen Semitas también, o como si denunciar el Racismo, y el Apartheid cotidiano, y los crímenes de lesa humanidad del Colonialismo del Estado de Israel, fuese un acto políticamente incorrecto. Es un caso más de la propaganda mediática y de la Inversión Axiológica, -donde la Víctima se transforma en Victimario-, como estrategia discursiva de algunos medios hegemónicos. En estos días, se presenta en Buenos Aires, Argentina, y en varios grandes hoteles regentados por sionistas, cancelaron sus reservaciones, sufriendo hostigamiento y difamación mediática. La respuesta solidaria de sus seguidores no se hizo esperar, y se organizaron para buscarle hospedaje alternativo, hicieron marchas de apoyo, etc. Ya no es tan fácil manipular a la gente… Lo que les queda es la coerción, el temor y el puro terror.

En fin, ¿qué podemos aprender de lo anterior, de mi anécdota familiar, de una cita filosófica, o del testimonio de una celebridad? ¿Cómo conectan? La respuesta es que todos implican, actos morales y son material simbólico para reflexionar desde la Ética. Pero estos diferentes actos comunicativos, tienen un contexto determinado. Un contexto de asimetría y dolor social previos, y un desgarramiento subjetivo interno, con causas, efectos e implicaciones externas objetivas e intersubjetivas.

 La información internacional, en esta época mediática satura, a veces confunde, a veces ilustra, a veces invisibiliza. La información es también desinformación. La información audiovisual, de actos violentos e injustos, deliberadamente crueles, barbáricos, francamente sádicos, irracionales en sus fines y calculados tecnocráticamente en sus medios, estremece a cualquier ser humano medianamente sensible. Seguir este Genocidio en Gaza, casi televisado, humaniza y deshumaniza al mismo tiempo. Perturba, hiere sensibilidades humanas básicas, pero graba con sangre ajena, sangre de inocentes, en nuestras memorias íntimas, lecciones dolorosas pero inolvidables. Yo para bien o para mal, escogí abrir los ojos y luego la boca. No podría haberme callado frente a esta atrocidad, no tiene mérito, debe estar en mi estructura libidinal.

El desgarramiento, siempre es de naturaleza interna/externa, como en todo, y en la Dialéctica de El Amo y del Esclavo de Hegel (La Fenomenología del Espíritu, Ed. Rescate, Buenos Aires, 1991). El desgarramiento es existencial, se vive obvio, pero deberá orientarse más allá de lo empírico y trascender la experiencia por las Ideas Reguladoras (Kant), para poder construir Razón (Sustancial no sólo Instrumental), y aportar a la Praxis y a la transformación social.

Me explico aún más, y trato de entroncar experiencias personales con acercamientos recientes, y trascenderlas desde la vocación universal e intrínsicamente humanista de la Racionalidad Sustancial. Pero advierto, la reflexión ética no puede ser un solipsismo, ni el testimonio individual de una especie de héroe prerrafaelista, mucho menos una ocurrencia sectaria.

Más que principios metafísicos o dogmas, la decencia y la dignidad humana, no deben negociarse. No es «soberbia» (Sic), ni «intolerancia» (Sic), ni «pedantería» académica; tampoco «nobleza» (Sic) individualista. Se trata sólo un deber moral, un deber humano.

Si hay un Genocidio, prácticamente televisado, como el actual en Gaza; si hay limpieza étnica racista; si hay crímenes de guerra y de lesa humanidad; los haga quién sea; hay también un Imperativo Moral (Kant) de rechazarlos sin excusas, de condenarlos y hasta de denunciarlos. Le duela a quien le duela. Las pruebas documentadas son inobjetables, más allá de la usual propaganda.

«Cazar» (Sic), semióticamente como si fuese un «animal de presa», a un líder de Hamas, nunca puede justificar el bombardeo de un Campo de Refugiados palestino, dejando centenares de civiles muertos como “castigo colectivo”. Tampoco bombardear civiles con el ilegal «Fósforo Blanco», que conlleva una muerte cruel y dolorosa e innecesaria de civiles.

Menos, usar sistemáticamente la tortura, y la violencia sexual contra personas menores de edad detenidas (como está documentado por el DNI de Palestina). Tampoco la demolición de viviendas de civiles, ni la destrucción de sus cosechas ancestrales, o la constante humillación y agresión racistas, la tortura sistemática, por parte de Colonos israelíes ilegales contra la población nativa de Gaza y Cisjordania. Ese es el contexto previo a toda esta violencia.

Lo descrito anteriormente es sencillamente, Terrorismo de Estado, y sólo generará exponencialmente en un futuro cercano, más Terrorismo como respuesta. Es decir, la Seguridad del Estado de Israel paradójicamente, sólo será más vulnerable.

Matar impunemente a miles de niños, niñas, y civiles Palestinos, no les devolverá la vida a los cientos de civiles, colonos, y militares de Israel atacados por Hamas. Así como la «Nakba» Palestina de 1948 a manos del Estado de Israel, tampoco podrá nunca justificarse, con el previo Holocausto Nazi contra los judíos europeos.

En consecuencia, denunciar los crímenes racistas contra los Civiles Palestinos, nunca será sinónimo de Antisemitismo. No se dejen engañar. Al contrario, los Palestinos son Semitas. Es el actual Sionismo (Revisionista) imperante en el moderno Estado de Israel, fundado por colonos judíos europeos, el que sí es racista y «supremacista».

Digámoslo con claridad, el actual régimen ultranacionalista de Netanyahu, en su brutalidad colonial, compite con el de Hitler. Y ya fueron interpuestas las debidas acusaciones ante la Corte Internacional Penal en La Haya, y que pueden incluir desde Crímenes de Guerra, Crímenes de Lesa Humanidad, Limpieza Étnica, hasta Genocidio. Parece que la evidencia abunda.

Por lo tanto, no deberían importar tanto las consecuencias políticas, electorales, o laborales y económicas en el plano personal, por cumplir con el deber, ¿o sí?

En política todo es negociable, menos la Dignidad Humana básica. La Geopolítica acaso, incluso deberá repensarse más y más. ¿Se sabrá mucho o poco del nuevo yacimiento de gas en la costa del Levante frente a Israel, Gaza, Líbano y Siria? ¿Y de los contratos millonarios para su futura explotación con las grandes potencias occidentales?

Tampoco nos engañamos: Los innegables «Lobbies» del poder, – políticos, mediáticos, y económicos-, son reales, y defienden grandes intereses heteronómicos. Por ejemplo, el Lobby Sionista de Israel en Costa Rica, en EEUU., Europa, y en el Mundo en general, es el más poderoso, sin duda.

Pero no invocar y tratar de orientarse uno, por la Autonomía de la Voluntad racional, libre e informada, –para decirlo elegantemente con Kant en mi caso–, sería pura cobardía, oportunismo, inconsecuencia, complicidad, o incluso, pura maldad.

Hay entonces una decisión ética interna deliberada. No es «intransigencia» personal, ni vocación de «mártir» (Sic). Es puro deber ser. Las consecuencias se deberán asumir. Así como las consecuencias de los silencios cobardes.

Repito, es coherencia y decencia básicas en el plano personal, y Humanismo en el plano político y ciudadano. Más allá y más acá, de otras válidas consideraciones egoístas, tácticas o estratégicas, políticas, y del sentido de oportunidad. Hay que educar, educar y educar.

Nota: Gracias, personalmente seguiré modestamente, haciendo lo que sé hacer en redes. Si no les gusta lo que escribo, pues tienen derecho a no leerme. Pero si me van a criticar, al menos lean bien lo que escribo antes.

Y tratemos de no hacerlo tan personal, hay que subir el nivel del debate público. Aunque francamente, hacer apología de un Genocidio, también es un crimen…

Finalmente, les aclaro, vieran que lejos de «morirse de frustración» uno (Sic), se duerme mejor. Porque, como dice El Libro de la Tradición, «Está escrito: no sólo de pan vive el hombre (…) «.

¡Paz y Justicia para Gaza!

#CeseAlFuego #CeseFire #GenocidioEnGaza #genocidiopalestino

Manifiesto feminista por Palestina

Apoya, difunde y firma el MANIFIESTO FEMINISTA POR PALESTINA

Palestina está sufriendo un genocidio sin precedentes cometido por el Estado sionista de Israel, en complicidad con el Norte global, Estados Unidos y las potencias europeas, cuyas principales víctimas son mujeres, niños y niñas palestinas. Este genocidio es producto de una política de expansión y apartheid perpetrada hace 75 años contra el pueblo palestino. Esta política de ocupación y exterminio ha profundizado la opresión patriarcal y racial, frente a la cual las mujeres y feministas palestinas resisten y luchan para afirmar la vida y libertad, develando la conexión brutal entre la dominación colonial, patriarcal y capitalista.

Puede leer el manifiesto y firmar en este enlace.

¿“Quo vadis” señor presidente?

¿Más que por los niños masacrados va por Zelensky y más que por la Paz y el Cese al fuego, va por atizar la Guerra?

Comunicado de la Red de Solidaridad con Palestina Costa Rica
San José, 13 de noviembre de2023

El presidente Rodrigo Chaves ha salido a lanzar una cortina de humo sobre los gravísimos hechos de genocidio que está llevando a cabo Israel en la Franja de Gaza. Ha sacado un video en apoyo a uno de los bandos en la guerra Rusia- Ucrania, en lugar de hacer un llamado a la paz en ese conflicto, que se acerca ya a los dos años, y no ha dicho, ni dice una coma, sobre la matanza de más de once mil civiles y casi cinco mil niños palestinos por parte de Israel en su operación militar en Gaza.

Para el presidente Rodrigo Chaves, no es una prioridad que Costa Rica levante valientemente la voz para que haya un “Cese al Fuego inmediato”, se detengan los bombardeos israelíes sobre la población civil, sobre los niños y las mujeres y sobre hospitales, casas de habitación, escuelas y demás infraestructura civil.

Demagógicamente el señor presidente dice que el costo de la vida en nuestro país es uno de los resultados de esta guerra y no de sus políticas contra los salarios y los derechos laborales de los costarricenses. Y no dice que, si en efecto ha habido alza en los combustibles, se debe a las sanciones contra el petróleo ruso que ha decidido el G7 y los gobiernos de Occidente. ¿Por qué el presidente Chaves no levanta su voz en apoyo a la búsqueda de una salida de paz para la guerra Rusia – Ucrania? Una salida de paz en lugar de “echar más leña al fuego”. Llama a que Costa Rica se apunte con un bando, ¿para que siga esa guerra?

Casi dos años después de haberse iniciado la Guerra Rusia – Ucrania , nos viene a decir, como si fuera el primer día de esta, que Costa Rica debe sumarse a la misma con uno de los bandos, mientras que, desde hace un mes y dos semanas, Costa Rica y el Mundo presencian, todos los días, una orgía de muerte y destrucción del Ejército de Israel, una potencia nuclear, sobre un pueblo indefenso, sin sistemas de defensa antiaéreas, sin tanques ni aviones de guerra, ni portaaviones, como los que ha enviado EE UU. Ese pueblo palestino sí que está resistiendo con las uñas señor presidente.

El presidente Chaves no dice nada de esta realidad totalmente asimétrica de una potencia nuclear, como es Israel, contra un pueblo de dos millones de habitantes en un área de 365 kilómetros cuadrados, solo un poco más grande que el Cantón de Acosta de San José. Como si esa realidad no existiera y como si en el Mundo no despertara la misma una profunda alarma, dolor y preocupación, mucho más que el conflicto estancado de la guerra de Ucrania que va para dos años.

Cuando la guerra de Irak en 2003 hubo un presidente de nuestro país, Abel Pacheco, que dijo «A mí todo muerto me angustia, todo muerto me duele, sea un niño iraquí, americano o costarricense, pero, por supuesto, entre la muerte masiva de niños costarricenses y norteamericanos y la muerte de niños árabes, ¿Qué puedo escoger?» Y fue condenado ética y moralmente por esas declaraciones, de las cuales luego se retractó públicamente. Pero el presidente Chaves está escogiendo una frase peor que esta del expresidente Pacheco, porque Abel Pacheco reconocía que había muerte masiva de niños árabes al menos, y el señor presidente Chaves, ni siquiera reconoce que los están matando todos los días masivamente, a los niños árabes palestinos.

Así que el presidente Chaves, cuando el terror y la muerte de población civil y niños árabes es restregada en su cara y en la de todo el Mundo, sale a llamar al pueblo de Costa Rica a apoyar al señor Zelensky y no a apoyar al cese al fuego en ambos conflictos y el Cese al fuego de extrema urgencia existencial y de freno al genocidio en Gaza, Palestina.

Si realmente quiere reflejar la tradición humanista y democrática, pacifista y propiciadora de solución de conflictos de nuestro país, el Gobierno del Presidente Chaves debería llamar de inmediato a consultas al Embajador de Costa Rica en Israel, como protesta por el genocidio que este está llevando a cabo en Gaza y que con Bolivia, lidere Costa Rica, una campaña por la ruptura de relaciones con el régimen genocida de Israel, al que ya la Corte Penal Internacional le está tramitando causa judicial por crímenes de Guerra.

Pablo Hernández Arias por la Red de Solidaridad con Palestina CR

Pronunciamiento del Consejo Universitario sobre la situación en Gaza: omisiones de un comunicado temeroso

El pasado 2 de noviembre, un mes después del inicio de la fase actual del conflicto en el Medio Oriente, el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (CU) ha decidido pronunciarse al respecto. En su parte esencial, el comunicado declara “Hacer un llamado al respeto, a la tolerancia y a la solución pacífica de conflictos en estricto cumplimiento del derecho internacional y la apertura del diálogo, la búsqueda de consensos y a que se materialice la reconciliación entre todas las partes». En ese comunicado, el CU no se refiere de manera directa al genocidio en Gaza, ni a la masacre del pueblo palestino en la Cisjordania. Pero especialmente grave es omitir nombrar al responsable por ese genocidio, el estado de Israel.

Tales omisiones reflejan el temor de los miembros del CU a llamar las cosas por su nombre. El genocidio en Gaza y Cisjordania es un proceso de limpieza étnica que ha sido impulsado por el movimiento sionista desde antes de la fundación formal del estado de Israel. El ataque actual de las fuerzas armadas israelíes sobre Gaza alcanza hospitales, campos de refugiados, iglesias, escuelas, ambulancias y cientos de blancos civiles. Cada 10 minutos muere un niño palestino en Gaza. No es una guerra, es un proceso de desplazamiento de una población entera por medio del terror. Así lo hacen ver pronunciamientos y comunicados de organizaciones humanistas, estados y movimientos civiles alrededor del mundo en una ola internacional contra este genocidio, a la cual no ha querido adherirse el CU.

En sus acuerdos, el comunicado del CU hace un llamado por el respeto de la vida humana, los derechos humanos y por un cese al fuego. No hay más detalles. La redacción del pronunciamiento pareciera propio de una situación donde dos estados se encuentran en guerra, ambas igualmente responsables del escenario bélico. Nada más lejos de la realidad. El conflicto actual en Gaza-Cisjordania se ubica en un contexto totalmente asimétrico, donde uno de los ejércitos más poderosos del mundo, financiado por Estados Unidos y la CE Europea, desata todo su poder de fuego contra un movimiento de resistencia de índole popular, que recibe apoyo limitado de algunas naciones árabes, pero principalmente de la población palestina. Las acciones de la resistencia palestina, aceptables o no desde un punto de vista humanitario, son una respuesta al desplazamiento forzoso de la población palestina de su territorio, el cerco económico y militar de sus poblaciones, la represión de su protesta y finalmente, la creación del mayor campo de concentración del mundo, la franja de Gaza. Todo esto a lo largo de más de 75 años. Y son 75 años de violación de acuerdos de las Naciones Unidas, lo que han convertido al estado de Israel, en la práctica, en un estado ilegal y terrorista.

Por lo tanto, en este orden de cosas, son insuficientes y equívocos los llamados tibios de cese al fuego entre las partes y al cese de la violencia, sin señalar las causas históricas del conflicto. El pronunciamiento del CU es precisamente lo contrario de lo que se espera del máximo órgano de poder de una universidad pública. Esperaríamos más bien una visión que caracterice con claridad y sin rodeos la naturaleza del conflicto, y que salga en defensa de la población civil indefensa atrapada en Gaza y del derecho a la autodeterminación que se le ha negado a Palestina desde hace más de siete décadas. Hay un responsable central de lo que está ocurriendo, el estado de Israel y sus socios.

Por lo tanto solicitamos al Consejo Universitario rectificar su pronunciamiento, en favor de otro que considere el ”mandato de nuestro Estatuto Orgánico, el cual proclama una universidad siempre en favor de los pueblos y contra las injusticias sociales.

  1. Jorge Arturo Lobo, Escuela de Biología
  2. Ciska Raventós, profesora pensionada UCR
  3. Wajiha Sasa Marín, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  4. Mahmood Sasa Marín, Instituto Clodomiro Picado
  5. Javier Tapia Balladares, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  6. Jaime García, profesor pensionado UCR
  7. Isabel Avendaño Flores, Facultad de Ciencias Sociales
  8. Jaime Lobo Segura, profesor pensionada UCR
  9. Zuhra Sasa Marín, Escuela de Arquitectura
  10. Lucia Riba Hernández, Escuela de Arquitectura
  11. Helga von Breymann Miranda, Escuela de Arquitectura
  12. Rodolfo Mejías Cubero, Escuela de Arquitectura
  13. Rolando Pérez Sánchez, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  14. Eugenia Gallardo Allen, Escuela de Estadística
  15. José María Castro Madriz, Escuela de Artes Plásticas
  16. Viviana Paniagua Hernández, Escuela de Arquitectura
  17. Sofía Trujillo Quesada, Escuela de Arquitectura
  18. Jorge Barrientos Valverde, Escuela de Estudios Generales
  19. Dylanna Rodríguez Muñoz, Facultad de Ciencias Sociales
  20. Mauricio Álvarez Mora, Facultad de Ciencias Sociales
  21. Andrés Ruiz Sánchez, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  22. Fabián Bonilla Murillo, Instituto Clodomiro Picado
  23. Manuel Morales Alpízar, Escuela de Arquitectura
  24. Eugenia Solís Umaña, profesora pensionada UCR
  25. Carlos Mata Quesada, Escuela de Arquitectura
  26. Luis Armando Durán Segura, Escuela de Arquitectura
  27. José Vargas Hidalgo, Escuela de Arquitectura
  28. Zuiri Méndez Benavides, Facultad de Ciencias Sociales
  29. Luis Andrés Sanabria Zaniboni, Facultad de Ciencias Sociales
  30. José Antonio Mora Calderón, Facultad de Ciencias Sociales
  31. Manuel María Murillo, profesor pensionado UCR
  32. Mónica Vul Galperín, Instituto de Investigaciones Psicológicas
  33. Roberto Ayala Saavedra, Escuela de Sociología
  34. Roberto Herrera Zúñiga, Sede de Occidente
  35. David Castillo Mora, estudiante Posgrado en Sociología
  36. Minerva Solano Campos, estudiante de Sociología
  37. Brenda Rey Chavarría, estudiante de Inglés
  38. Leonora de Lemos Medina, Escuela de Ingeniería Mecánica
  39. Andrés Castillo Vargas, Escuela de Psicología e IIP
  40. Robert Laurent Sanabria, Escuela de Ingeniería Topográfica
  41. Yeimer Gerardo Ramos Torres, Escuela de Formación Docente
  42. Jorge Sanabria León, Escuela de Psicología
  43. Andrés Molina Araya, Escuela de Estudios Generales
  44. Julio Loría Cordero, profesor pensionado UCR
  45. Sandra Araya Umaña, profesora pensionada UCR
  46. Amarilis Eunice Acevedo Mejía, estudiante Posgrado en Sociología
  47. Asdrúbal Duarte Esquivel, profesor pensionado UCR
  48. Vera Victoria Sancho Mora, profesora pensionada UCR
  49. Lucía Gutiérrez Espeleta, profesora pensionada UCR
  50. Virginia Ramírez Cascante, profesora pensionada UCR
  51. Alicia Guardián Fernández, profesora pensionada UCR
  52. Koen Voorend, Instituto de Investigaciones Sociales
  53. Alexander Rojas Parajeles, Sede del Pacífico
  54. Jorge Montoya Alvarado, profesor pensionado UCR
  55. Marielos Giralt Bermúdez, profesora pensionada UCR
  56. Mario Villalta Florez-Estrada, Escuela de Arquitectura
  57. Silvia Arguedas Méndez, Escuela de Ingeniería Industrial
  58. Rodiney Chacón, Asociación de estudiantes de Sociología
  59. Verónica Ramírez, Asociación de estudiantes de Sociología
  60. Gabriel García, Asociación de estudiantes de Sociología
  61. Carolina López, Asociación de estudiantes de Sociología
  62. Priscila Madrigal, Asociación de estudiantes de Sociología
  63. Sofía Jiménez, Asociación de estudiantes de Sociología
  64. Julieth Bolaños, Asociación de estudiantes de Sociología
  65. Alex Gómez, Asociación de estudiantes de Sociología
  66. Valentina Palacio, Asociación de estudiantes de Sociología
  67. Yaser Ramos, Asociación de estudiantes de Sociología
  68. José Julián Llaguno, Escuela de Ciencias Políticas
  69. Carlos Mora Aguilar, Facultad de Odontología y CEA
  70. María José Cabezas Castro, Facultad de Ciencias Sociales
  71. Claudia Palma, Escuela de Antropología
  72. Mauricio López Ruiz, Escuela de Sociología
  73. Pietro Scaglioni Solano, Escuela de Ingeniería Mecánica
  74. Marietta Villalobos Barrantes, Escuela de Psicología
  75. Marco Fournier Facio, profesor pensionado UCR
  76. Jeannette Aguilar, Escuela de Psicología
  77. Pascal Girot Pignot, Escuela de Geografía
  78. Gerardo Hernández Naranjo, Escuela de Ciencias Políticas
  79. Adriana Monge Arias, Sede de Occidente
  80. Mariano Sáenz Vega, Centro de Investigaciones Antropológicas
  81. Manuel Zumbado Retana, Escuela de Arquitectura
  82. Marta Montero Calderón, Escuela de Ingeniería de Biosistemas
  83. Javier Vargas Nieto, profesor pensionado UCR
  84. Jorge Enrique Garnier Zamora, profesor pensionado UCR
  85. Rosaura Chinchilla Calderón, Facultad de Derecho
  86. Roberto Herrera Zúñiga, Sede Occidente
  87. Rebeca Gu Navarro, Escuela de Ciencias Políticas
  88. Juan Diego García-Castro, Sede de Occidente
  89. Josué Arévalo Villalobos, Escuela de Psicología
  90. Alejandra Paniagua Bonilla, Sede de Occidente
  91. Rubén Chacón Castro, Facultad de Derecho
  92. Erick Gatgens Gómez, Facultad de Derecho
  93. Ilka Treminio Sánchez, Escuela de Ciencias Políticas
  94. Johnny Alberto Montoya Arroyo, Escuela de Educación Física y Deportes
  95. Tania Rodríguez, Escuela de Ciencias Políticas
  96. Lisbeth Araya Jiménez, Escuela de Ciencias de Comunicación Colectiva
  97. Liliana Monge Sánchez, Escuela de Trabajo Social
  98. Liliana Sánchez Angulo, Vicerrectoría de Acción Social
  99. Mauricio Castro Méndez, Facultad de Derecho
  100. Juliana Martínez Franzoni, Escuela de Ciencias Políticas
  101. Vilma Leandro Zúñiga, Escuela de Psicología
  102. Luis Ángel Oviedo Carballo, Instituto de Investigaciones Económicas

La amenaza del fundamentalismo

Por
Arnoldo Mora

Entiendo por “fundamentalismo” el intento ideológico por justificar la irracionalidad del abuso del poder, recurriendo a una interpretación suprarracional de la acción humana, con fines éticamente inaceptables en razón de su carácter inhumano, que puede llegar a una dimensión genocida. El recurso a la divinidad o a fuerzas sobrehumanas con el fin de imponer su voluntad de manera brutal, ha sido el recurso al que suelen recurrir los déspotas de todos los tiempos. Pero el fundamentalismo, si bien de origen esencialmente religioso por sus implicaciones metafísicas, se extiende también a otros ámbitos del quehacer humano, como la economía, la tecnología o la cultura; aunque lo más frecuente es el recurso al fundamentalismo religioso para legitimar pretensiones de sojuzgamiento político con fines de explotación de recursos humanos y naturales.

Tal es el caso de lo que ahora mismo estamos viendo en la más reciente guerra, la que libran palestinos e israelíes. Ambos recurren a argumentos religiosos; le dan un carácter religioso o de guerra santa o “Yihad” en el campo musulmán, o invocando una supuesta condición de “pueblo escogido” por Dios por parte de los judíos. Las dos argumentaciones son igualmente deleznables y de efectos aterradores en todas las épocas, pero especialmente en la actual, debido al carácter destructor de toda forma de vida de que está dotado el armamento moderno, debido al incremento de los presupuestos multimillonarios destinados al desarrollo científico y tecnológico con fines militares. Desde el recurso a la aviación en la guerra como instrumento para lograr lo que en la estrategia militar se solía llamar ”ablandamiento artillero”, cuyo fin es destruir con bombas los puntos estratégicos del enemigo (puentes, carreteras, campamentos, frentes de avanzada, centros de telecomunicación, etc.) y provocar el terror en las filas y la población del enemigo, con el fin de preparar la invasión posterior del grueso de las tropas del ejército de tierra, esta infernal estrategia militar ha servido frecuentemente para aniquilar implacablemente a la población civil desarmada e inerme, compuesta mayoritariamente por niños, mujeres, ancianos y enfermos. Todo lo cual le ha dado un carácter infernal a las guerras modernas. Todas las guerras lo han sido siempre, pero ahora la tecnología las ha hecho monstruosamente deletéreas, hasta el punto de que el recurso al armamento atómico y a la guerra biológica podría poner fin a la especie humana. Eso hace de la guerra un mal en sí, la negación del don más precioso, cuya preservación e incremento es la razón de ser de la ética, como es la vida, no sólo la humana sino en todas sus formas y manifestaciones.

Pero la guerra o el genocidio, no son un destino fatal para la humanidad. Como respuesta a la búsqueda e implementación del poder, el ser humano ha ideado la “política”, es decir, el recurso al discurso, a la palabra persuasiva basado en argumentos racionales, con el fin de provocar consensos en que se funda el ejercicio de la libertad colectiva. De esta manera, los pueblos asumen los desafíos del presente y avizoran horizontes de esperanza hacia el futuro. Para lograr tan nobles objetivos, se han creado instituciones regidas por todo un cuerpo de leyes llamado “derecho internacional” o normas que rigen las relaciones entre naciones; con ello se hace factible que el enfrentamiento dialéctico desemboque en acuerdos políticos. El derecho internacional e instituciones como Naciones Unidas, han sido creados con este objetivo. Cumpliendo estrictamente las normas del derecho internacional bajo la supervisión de organismos supranacionales a fin de cumplir los acuerdos logrados, se lograrán los nobles objetivos de la política. El diálogo político que incluye el enfrentamiento ideológico, hace del otro un interlocutor con derechos y deberes, es decir, una “persona” y no un enemigo a destruir, como en la guerra. Pero quien trata al otro como un ser infrahumano, se deshumaniza él mismo, quien trata al otro como bestia, se convierte en bestia él mismo.

Por desgracia, lo que acabo de decir lo están viviendo trágicamente los pueblos de Israel y Palestina, especialmente éste último. Estamos ante la bestialidad pura, todo sustentado cínicamente en argumentos pseudoteológicos; lo cual contradice palmariamente la enseñanza original de los maestros de las que se nutren esas ancestrales tradiciones religiosas. La utopía religiosa por excelencia en las religiones sinaíticas es la paz (shalom). Pero la paz es el fruto del reconocimiento de la dignidad del otro en su condición de desvalido. Nadie como el profeta Jeremías, fundador del nacionalismo judío, lo dijo en estos inequívocos términos: “Dios es la mirada de la viuda, del huérfano y del extranjero”. Y el más grande de los profetas de Israel, Isaías, dijo esta sentencia que nunca como ahora debe aplicarse en este abominable conflicto: “La paz es obra de la justicia”.

Marcha por Palestina – México

El 30 de octubre la comunidad estudiantil de la Preparatoria 6 convocó a la realización de una ofrenda en solidaridad con Palestina, en memoria de las mujeres, hombres, niñas y niños asesinados en Gaza. Durante la acción simbólica las organizadoras, una joven y una mujer de la tercera edad, fueron agredidas física y verbalmente por un grupo de mujeres que expresaron su apoyo al régimen de la ocupación israelí.

Las organizaciones en solidaridad con Palestina desde México rechazamos enérgicamente este tipo de violencia contra la juventud estudiantil digna de la Preparatoria 6 en solidaridad con Palestina. Seguiremos haciendo acciones en solidaridad con Palestina, por el alto al fuego, sanciones a Israel, embargo militar y el fin del apartheid.

La próxima marcha-ofrenda será el 5 de noviembre del Ángel al Zócalo a las 16 horas. Llevar flores, veladoras papel picado, banderas y símbolos palestinos.

Daniela González López, coordinadora internacional del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos e integrante del Movimiento BDS

En memoria de las víctimas de Gaza

Red de Solidaridad con Palestina

EN EL «DIA DE DIFUNTOS» UNA SUPLICA DE CESE AL FUEGO POR LAS CUATRO MIL NIÑOS VICTIMAS, MASACRADOS EN LA GAZA BOMBARDEADA:

Este jueves 2 de noviembre, frente a la Casa Amarilla sede de la Cancillería, «Día de Difuntos» recordamos a los casi 4 mil niños y niñas cegados de sus vidas por los bombardeos indiscriminados de Israel sobre la cercada Gaza. Si bien saludamos el voto de Costa Rica en la Asamblea General de Naciones Unidas del viernes pasado para que haya un cese al fuego inmediato y se permita el ingreso irrestricto de la ayuda humanitaria a Gaza, reclamamos que nuestro país se abstuviera en la siguiente votación para llevar a la Corte Penal Internacional a Israel por crímenes de guerra y no respetar las más mínimas reglas de la guerra, entre ellas no atacar a la población civil, (menos atacar niños) y no atacar lugares de habitación, centros públicos, escuelas y hospitales. Este voto de indiferencia, aunque aparezca como una advertencia a EEUU e Israel de no darle el aval haciendo lo de «ni chicha, ni limonada», da un paso atrás en poner a Costa Rica, con su tradición pacifista y respetuosa de los derechos humanos, en el lugar de vanguardia que debería tener en el concierto de las naciones, impulsando la necesaria intervención de la Justicia Mundial para que Israel deje de llevar adelante este genocidio en curso en Gaza Palestina.

Demandamos que Costa Rica salga de las medias tintas en donde negro y blanco debe imperar y no dudosos grises cuando de Derechos elementales humanos se refiere. Demandamos al Gobierno de nuestro país y a su Cancillería que llame a consultas al Embajador de Costa Rica en Tel Aviv, como una forma de protesta por la irreverencia y total desprecio de Israel a la decisión de un organismo como la Asamblea General de Naciones Unidas, que voto el llamado al cese al fuego y la habilitación de la asistencia humanitaria a Gaza. Mas grave desfachatez de Israel, cuando fue este mismo organismo que en 1949 había aprobado la formación del Estado de Israel y en esa ocasión, Israel no exigió la renuncia del secretario general de ONU, ni llamó a irrespetar la decisión de la Asamblea General de entonces. El doble rasero de Israel y su padrino y protector EEUU, no debe ser aceptado por nuestro país y flaco servicio se le hace a la coherencia en el respeto de los Derechos Humanos, cuando el representante de nuestro país se abstiene de llevar ante la justicia a quienes están cometiendo crímenes de guerra y hacen apología del delito.

Carta de renuncia de Craig Mokhiber, director de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York

Esta será mi última comunicación oficial como director de la Oficina de Nueva York de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Le escribo en un momento de gran angustia para el mundo, incluidos muchos de nuestros colegas. Una vez más, somos testigos de un genocidio que se desarrolla ante nuestros ojos, y la Organización a la que servimos parece impotente para detenerlo. Como alguien que ha investigado los derechos humanos en Palestina desde la década de 1980, vivió en Gaza como asesor de derechos humanos de la ONU en la década de 1990 y llevó a cabo varias misiones de derechos humanos en el país antes y después de esos períodos, esta situación me afecta personalmente.

También fue en estas oficinas de la ONU donde trabajé durante los genocidios contra los tutsis, los musulmanes bosnios, los yazidíes y los rohinyás. En cada caso, a medida que se asentaba el polvo sobre los horrores perpetrados contra poblaciones civiles indefensas, se hizo dolorosamente evidente que habíamos fallado en nuestro deber de cumplir con los imperativos de prevenir atrocidades masivas, proteger a los vulnerables y hacer que los perpetradores rindan cuentas. Lo mismo ha ocurrido con las sucesivas oleadas de asesinatos y persecución de palestinos a lo largo de la existencia de las Naciones Unidas.

Alto Comisionada, estamos fracasando una vez más

Como abogado de derechos humanos con más de treinta años de experiencia en este campo, soy muy consciente de que el concepto de genocidio ha sido a menudo objeto de abusos políticos. Pero la actual matanza del pueblo palestino, arraigada en una ideología colonial etnonacionalista, una continuación de décadas de persecución y limpieza sistemáticas, basadas enteramente en su condición de árabes, y junto con declaraciones explícitas de intenciones por parte de los líderes del gobierno y el ejército israelíes, no deja lugar a dudas ni debates. En Gaza, hogares, escuelas, iglesias, mezquitas e instalaciones médicas están siendo atacados sin motivo y miles de civiles están siendo masacrados. En Cisjordania, incluida la Jerusalén ocupada, las viviendas son confiscadas y reasignadas únicamente en función de la raza. Además, los pogromos violentos perpetrados por los colonos van acompañados de unidades militares israelíes. En todo el país reina el apartheid.

Este es un caso de genocidio de manual. El proyecto colonial europeo y etnonacionalista de colonización en Palestina ha entrado en su fase final, hacia la destrucción acelerada de los últimos vestigios de la vida palestina autóctona en Palestina. Lo que, es más, los gobiernos de los Estados Unidos, el Reino Unido y gran parte de Europa son totalmente cómplices de este horrible asalto. Estos gobiernos no solo se niegan a cumplir con sus obligaciones de «garantizar el cumplimiento» de las Convenciones de Ginebra, sino que arman activamente la ofensiva, brindan apoyo económico, inteligencia y encubren política y diplomáticamente las atrocidades de Israel.

De acuerdo con todo esto, los medios corporativos occidentales, cada vez más a instancias de los gobiernos, están violando completamente el artículo 20 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, deshumanizando incesantemente a los palestinos para justificar el genocidio y difundiendo propaganda de guerra y llamamientos al odio nacional, declaraciones raciales o religiosas que constituyan incitación a la discriminación, la hostilidad y la violencia. Las empresas de redes sociales con sede en Estados Unidos ahogan las voces de los activistas de derechos humanos mientras amplifican la propaganda pro-Israel. Los policías de Internet del lobby israelí y GONGOS acosan y difaman a los defensores de los derechos humanos, y las universidades y los empleadores occidentales colaboran con ellos para castigar a quienes se atreven a denunciar las atrocidades. A raíz de este genocidio, estos actores también tendrán que rendir cuentas, como fue el caso de Radio des Milles Collines en Ruanda.

En tales circunstancias, nuestra organización está más llamada que nunca a actuar de manera eficaz y basada en principios. Pero no estuvimos a la altura de ese desafío. El poder protector del Consejo de Seguridad ha sido bloqueado una vez más por la intransigencia de los Estados Unidos, el secretario general está siendo atacado por sus mezquinas protestas, y nuestros mecanismos de derechos humanos están siendo objeto de ataques calumniosos apoyados por una red organizada en línea que defiende la impunidad.

Décadas de distracción por las promesas ilusorias y en gran medida decepcionantes de Oslo han distraído a la Organización de su deber esencial de proteger el derecho internacional, los derechos humanos y la propia Carta. El mantra de la «solución de dos Estados» se ha convertido en una broma abierta en los pasillos de las Naciones Unidas, tanto por su absoluta imposibilidad en la práctica como por su total fracaso a la hora de tener en cuenta los derechos humanos inalienables del pueblo palestino. El llamado «Cuarteto» no es más que una hoja de parra para la inacción y la sumisión a un statu quo brutal. La referencia (escrita por Estados Unidos) a «acuerdos entre las propias partes» (en lugar del derecho internacional) siempre ha sido un evidente juego de manos, destinado a fortalecer el poder de Israel contra los derechos de los palestinos ocupados y desposeídos.

Señor Alto Comisionado, me incorporé a esta Organización en el decenio de 1980 porque encontré una institución basada en principios y normas que estaban decididamente del lado de los derechos humanos, incluso en los casos en que los poderosos Estados Unidos, el Reino Unido y Europa no estaban de nuestro lado. Mientras mi propio gobierno, sus instituciones subsidiarias y gran parte de los medios de comunicación norteamericanos seguían apoyando o justificando el apartheid sudafricano, la opresión israelí y los escuadrones de la muerte centroamericanos, las Naciones Unidas defendían a los pueblos oprimidos de esos países. Teníamos el derecho internacional de nuestro lado. Teníamos los derechos humanos de nuestro lado. Teníamos los principios de nuestro lado. Nuestra autoridad estaba arraigada en nuestra integridad. Pero ese ya no es el caso.

En las últimas décadas, importantes miembros de las Naciones Unidas han cedido ante el poder de Estados Unidos y el miedo al lobby israelí, abandonando estos principios y renunciando al propio derecho internacional. Hemos perdido mucho en este abandono, incluida nuestra propia credibilidad global. Pero es el pueblo palestino el que ha sufrido las mayores pérdidas a causa de nuestros fracasos. Irónicamente, la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) fue adoptada el mismo año en que se perpetró la Nakba contra el pueblo palestino.

Al conmemorar el 75º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, haríamos bien en abandonar el manido mito de que la DUDH nació de las atrocidades que la precedieron, y admitir que nació al mismo tiempo que uno de los genocidios más atroces del siglo XX, el de la destrucción de Palestina. En cierto modo, los autores de la Declaración prometieron derechos humanos a todos, excepto al pueblo palestino. Tampoco olvidemos que las Naciones Unidas cometieron el pecado original de facilitar el despojo del pueblo palestino al ratificar el proyecto colonial europeo que se apoderó de tierras palestinas y las entregó a los colonos. Tenemos mucho por lo que disculparnos.

Pero el camino de la expiación es claro. Tenemos mucho que aprender de la postura de principios adoptada en los últimos días en ciudades de todo el mundo, donde millones de personas se manifiestan en contra del genocidio, incluso a riesgo de ser golpeadas y detenidas. Los palestinos y sus aliados, los activistas de derechos humanos de todas las tendencias, las organizaciones cristianas y musulmanas, y las voces judías progresistas que dicen «no en nuestro nombre», están liderando el camino. Todo lo que tenemos que hacer es seguirlos.

Ayer, a pocas cuadras de aquí, la Grand Central Station de Nueva York fue completamente invadida por miles de defensores judíos de los derechos humanos, que se solidarizaron con el pueblo palestino y exigieron el fin de la tiranía israelí (muchos de los cuales corren el riesgo de ser arrestados). Al hacerlo, barrieron en un instante el argumento propagandístico de la hasbara israelí (y el viejo cliché del antisemitismo) de que Israel representa de alguna manera al pueblo judío. Este no es el caso. Y, como tal, Israel es el único responsable de sus crímenes. A este respecto, vale la pena repetir, a pesar de las calumnias del lobby israelí que las críticas a las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel no son antisemitas, como tampoco las críticas a las violaciones saudíes son islamófobas, las críticas a las violaciones de Myanmar son anti budistas o las críticas a las violaciones indias son anti hindúes. Cuando buscan silenciarnos calumniándonos, en lugar de silenciarnos, debemos alzar la voz. Espero que esté de acuerdo, Sr. Alto Comisionado, en que esta es la esencia de decir la verdad al poder.

Pero también encuentro esperanza en todos los miembros de las Naciones Unidas que, a pesar de las enormes presiones, se han negado a comprometer los principios de derechos humanos de la Organización. Nuestros relatores especiales independientes, comisiones de investigación y expertos de los órganos creados en virtud de tratados, así como la mayoría de nuestro personal, han seguido defendiendo los derechos humanos del pueblo palestino, incluso cuando otros miembros de las Naciones Unidas (incluso al más alto nivel) se han inclinado vergonzosamente ante los poderosos. En su calidad de guardián de las normas de derechos humanos, el ACNUDH tiene el deber especial de velar por ellas. Nuestra tarea, creo, es hacer oír nuestra voz, desde el secretario general hasta el último recluta de la ONU y horizontalmente, en todo el sistema de la ONU, insistiendo en que los derechos humanos del pueblo palestino no se debatan, negocien o comprometan en ningún lugar bajo la bandera azul.

Entonces, ¿Cómo sería una posición basada en las normas de la ONU? ¿En qué estaríamos trabajando si fuéramos fieles a nuestras exhortaciones retóricas sobre los derechos humanos y la igualdad para todos, la rendición de cuentas de los delincuentes, la reparación de las víctimas, la protección de los vulnerables y el empoderamiento de los titulares de derechos, todo ello en el marco del Estado de Derecho? La respuesta, creo, es simple: si tenemos la lucidez para ver más allá de las cortinas de humo propagandísticas que distorsionan la visión de justicia a la que hemos hecho un juramento, el coraje para abandonar el miedo y la deferencia a los Estados poderosos y la voluntad de levantar la bandera de los derechos humanos y la paz. Es cierto que se trata de un proyecto a largo plazo y de un camino empinado. Pero debemos empezar ahora, a menos que nos rindamos a un horror indescriptible. Veo diez puntos clave:

  1. Acción legítima: En primer lugar, en las Naciones Unidas debemos abandonar el paradigma fallido (y en gran medida falaz) de Oslo, su ilusoria solución de dos Estados, su Cuarteto impotente y cómplice, y la subversión del derecho internacional a los dictados de sus supuestos méritos políticos. Nuestras posiciones deben basarse inequívocamente en los derechos humanos y en el derecho internacional.
  2. Una visión clara: Debemos dejar de fingir que se trata simplemente de un conflicto territorial o religioso entre dos partes enfrentadas y admitir la realidad de la situación, que es que un Estado con un poder desproporcionado está colonizando, persiguiendo y despojando a una población indígena por su etnia.
  3. Un Estado único basado en los derechos humanos: Debemos apoyar el establecimiento de un Estado único, democrático y laico en toda la Palestina histórica, con igualdad de derechos para cristianos, musulmanes y judíos, y, en consecuencia, el desmantelamiento del proyecto colonialista profundamente racista y el fin del apartheid en todo el territorio.
  4. Lucha contra el apartheid: Debemos reorientar todos los esfuerzos y recursos de la ONU a la lucha contra el apartheid, como hicimos con Sudáfrica en las décadas de 1970, 1980 y principios de la de 1990.
  5. Retorno e indemnización: Debemos reafirmar e insistir en el derecho al retorno y a la plena indemnización para todos los palestinos y sus familias que viven actualmente en los territorios ocupados, el Líbano, Jordania, Siria y la diáspora en todo el mundo.
  6. Verdad y justicia: Debemos exigir un proceso de justicia transicional, que aproveche al máximo las décadas de investigaciones, investigaciones e informes acumulados por la ONU, con el fin de documentar la verdad y garantizar la rendición de cuentas de todos los criminales, la compensación de todas las víctimas y la reparación de las injusticias documentadas.
  7. Protección: Debemos insistir en el despliegue de una fuerza de protección de la ONU con recursos suficientes y un mandato firme para proteger a los civiles desde el río hasta el
  8. Desarme: Debemos abogar por la retirada y destrucción de los arsenales masivos de armas nucleares, químicas y biológicas de Israel, evitando así que el conflicto conduzca a la destrucción total de la región y, quién sabe, más allá.
  9. Mediación: Debemos reconocer que Estados Unidos y otras potencias occidentales no son mediadores creíbles, sino partes en el conflicto, que son cómplices de Israel en la violación de los derechos palestinos, y debemos enfrentarlos como tales.
  10. Solidaridad: debemos abrir nuestras puertas (y las de la Secretaría General) a las legiones de defensores de los derechos humanos palestinos, israelíes, judíos, musulmanes y cristianos que se solidarizan con el pueblo de Palestina y sus derechos, y poner fin al flujo incontrolado de grupos de presión israelíes a las oficinas de los líderes de la ONU, donde abogan por la continuación de la guerra, la persecución, el apartheid y la impunidad, al tiempo que denigran a nuestros defensores de los derechos humanos por su postura de principios sobre los derechos palestinos.

Tardará años en llegar allí, y las potencias occidentales lucharán contra nosotros en cada paso del camino, por lo que tenemos que ser firmes. Debemos trabajar por un alto el fuego inmediato y el fin del asedio de Gaza, oponernos a la limpieza étnica de Gaza, Jerusalén, Cisjordania (y otros lugares), documentar el ataque genocida contra Gaza, ayudar a proporcionar a los palestinos ayuda humanitaria masiva y reconstrucción, cuidar a nuestros colegas traumatizados y sus familias, y luchar con todas sus fuerzas para garantizar que el enfoque de las oficinas políticas de las Naciones Unidas se base en principios.

El fracaso de las Naciones Unidas en Palestina hasta ahora no es razón para que nos demos por vencidos. Por el contrario, debería alentarnos a abandonar el paradigma del pasado que ha fracasado y a adoptar plenamente un curso de acción más basado en principios.

Como ACNUDH, unámonos con valentía y orgullo al movimiento contra el apartheid que está creciendo en todo el mundo, añadiendo nuestro logotipo a la bandera de la igualdad y los derechos humanos del pueblo palestino. El mundo está mirando. Todos tendremos que rendir cuentas de nuestra posición en este momento crucial de la historia. Pongámonos del lado de la justicia.

Gracias, Alto Comisionado Volker, por escuchar este último llamamiento de mi oficina. Dentro de unos días dejaré la Oficina por última vez, después de más de tres décadas de servicio. Pero no dude en ponerse en contacto conmigo si puedo ser útil en el futuro.

Le ruego acepte, señor presidente, la expresión de mis distinguidos saludos,

Craig Mokhiber