Epigrafie por el centenario de Fidel; pues ya nos habías advertido que en las luchas de los pueblos solo sobreviven los valientes, los que resisten; no sobreviven los cobardes ni quienes hacen concesiones a sus compas.
Primero apareció en redes sociales un video realizado por quienes se presentan como estudiantes universitarios, en el marco del proyecto de “armonización” de la producción privada de electricidad, aprobado incluso por los diputados de la fracción pasada del Partido Liberación Nacional (PLN), pero no refrendado en la actual, como si se tratara de una Costa Rica a oscuras antes de que los “socialdemócratas” llenaran de luz el país, a partir de 1949.
Es la historia oficial. Quien triunfa siempre la escribe para que todos la repitan. Para los antiguos romanos era una forma de conquista e inicio de toda subyugación Así, los pueblos bajo su control quedaban condenados a tropezarse siempre con la misma piedra.
Sin embargo, la excepción fue la del historiador y analista ramonense, Oscar Barrantes, en su artículo “El reformismo y el electorerismo”, que no se tragó este anzuelo. Después de él todo es mansedumbre.
“Vean la actualidad de Uruguay. El Frente Amplio de nuevo en el gobierno. ¿Y para qué? La oligarquía uruguaya y el imperialismo tranquilos”, dice en su análisis al abordar el fenómeno en Nuestra América de la socialdemocracia, el llamado socialismo democrático etc. que desde principio del siglo pasado sirvió como dique de contención para detener en seco intentos de revoluciones en México, Costa Rica, Perú, Argentina, entre otros.
La cuestión de Barrantes va dirigida concretamente a Uruguay, pero la pregunta podría dirigirse perfectamente a Perú actual, cuya explicación sobre golpes de estado armados, judiciales y fin de cualquier reforma sin el visto bueno de los nuevos colonialistas, se divisa ya desde 1928, a raíz de la dramática ruptura de José Carlos Mariátegui con Víctor Raúl Haya de la Torre
El primero apostará por una revolución de y para los trabajadores, en tanto Haya de la Torre defiende un frente antimperialista de vocación “reformista” y” democrática”.
Mariátegui llega a calificar de “pequeño burgués” la propuesta de Haya de la Torre, indiscutible líder socialdemócrata en la región, quien permaneció asilado por varios años en la embajada de Colombia, asediado por la dictadura del general Manuel Odría (1948-1956). El periodista y autor de 7 ensayos falleció por unas series de complicaciones en su salud el 16 de abril de 1934, en plena producción revolucionaria.
Dicho video comentado, obviamente, se dirigía a la juventud en un intento de posesionar la idea de una Costa Rica nueva a partir del golpe de estado de 1948, como sí no hubiera existido antes la llamada “república cafetalera”, responsable de mandar a imprimir libros de texto a Paris para enseñar a leer a los hijos de los campesinos, sentar las bases de nuestra sanidad, construir puentes que aún se conservan, etc.( Mas información en “Pongámonos Serios con Andrés Fernández: Lo que te ocultan sobre Costa Rica antes del 48”; https://primeralinea.cr/pongamonos-serios-con-andres-fernandez-lo-que-te-ocultan-sobre-costa-rica-antes-del-48/).
De esta manera, con trabajo de “cirujano”, se ha borrado de la memoria colectiva las grandes luchas sociales anteriores a 1950, reduciéndolas a reformas posteriores en los servicios públicos y derechos como electricidad, salud, aguinaldo, jornadas laborales de ocho horas, educación, etc., sin mayores amenazas contra la integridad del modelo.
Ya hemos aceptado mayoritariamente, por ende, que muestro Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) no es el resultado de grandes luchas surgidas desde las más humildes bases de nuestros pueblos, que incluso, no se andaban por las ramas llamando a la desobediencia civil si era el caso, antes de 1948.
En un segundo momento, cuando el enfrentamiento echaba chispas entre “reformistas” y “corporativistas” por el plan de “armonización” del servicio de electricidad, los mensajes por correo electrónico y el WhatsApp eran ya inmanejables, con eslóganes sobre la misma línea como el “ICE no se vende, se defiende”, “diga no a los apagones” etc.
Así llegamos hasta la conferencia de prensa de la presidenta Laura Fernández (27/5/2026) presentándonos, a diferencia de los anteriores eslóganes, una Costa Rica propia del “todo o nada” heredera, del “corporativismo” de moda y diseñado últimamente contra nuestros pueblo en función, sí o sí, de los intereses de los grandes consorcios estadounidenses.
En una síntesis apretada, la mandataria, sin mencionar la palabra “corporativismo” – en marcha forzada para Hispanoamérica – nos ofrecerá un excelente diagnóstico de la economía, el futuro halagador del empleo, eso sí, como el resto de la zona, nos advierte como país del peligro latente de los comunistas y enemigos del progreso, además vagabundos.
Así, tanto quienes se oponen al proyecto de “armonización” o sus defensores, parten de la misma historia: 1949. No hubo las entonces Juntas Progresistas que aportaron luchas populares importantes, junto a sus pueblos que exigían agua potable, caminos, salud, electrificación, entre otros. Pero, además, formaron múltiples luchadores sociales que anteponían el bien común, por encima del individualismo. (https://www.google.com/search?q=aportes+de+las+juntas+progresistas+antes+de+1948&oq=aportes+de+las+juntas+progresistas).
De esta herencia indiscutible de la lucha de clases, es de la que no quieren saber nada el actual “socialismo democrático”, la “socialdemocracia”, el “socialcristianismo” o simplemente “progresismo”- no importa el nombre – pero que canalizada oportunistamente casi siempre da buenos resultado electorales.
Sin duda alguna estos sectores deben haberse sentido humillados por ser metidos en el mismo saco de los comunistas, pues la mandataria resultó igual o más “democrática” que los “chancletudos”, “socialdemócratas”, “socialistas democráticos”, “izquierda” corronga etc. metiendo todos por igual en el mismo costal.
Debemos recordar – gústenos o no – que cuando hablamos, por ejemplo, del aguinaldo, tiene importancia resaltar la lucha popular que significó la conquista del derecho mencionado, porque no fue un “regalo” voluntario de quienes siempre han dicho qué y cómo se hacen las cosas en este país.
No sobra decir, en honor a quienes quieren que olvidemos, que luego de constantes luchas de los trabajadores, la administración de José Figueres Ferrer, promulga en 1954 la llamada ley del aguinaldo (norma N°1835) solo para los empleados del gobierno central. En 1955 (ley N°1981) se extiende a quienes venden su trabajo en las municipalidades e instituciones autónomas.
Sin embargo, está ampliamente documentada la lucha de los trabajadores de la zona sur de nuestro país contra la Compañía Bananera, debido a que en dicho enclave se negaban a pagar el decimotercer mes. Durante 26 días los bananeros, en las condiciones más adversan, no dan muestra de palanganeo alguno, hasta que llegó su victoria. Sudada y hasta olorosa a sangre por la inmisericorde represión policial, como suele ocurrir en estos casos, pero victoria sin genuflexiones. (https://historiauned.net/index.php?option=com_content&view=article&id=517:difusion-historica-la-huelga-del-aguinaldo-1959).
¡Por eso no hay perdón y olvido para quienes quieren que enterremos de dónde venimos!
En la entrega 2 seguiremos recordando algunas luchas populares y por qué el socialismo espanta tanto a doña Laura y los reformistas e izquierdas de cafetín que dicen combatirla. Veremos algunos desastre de los comunistas en algunos países.
*Periodista, abogado y notario por la U.C.R y miembro del Movimiento Bolivariano de Solidaridad con los pueblos.
El socialismo, el verdadero, no el de Pedro Sánchez, siempre ha estado comprometido con los derechos democráticos y la libertad. Desde su misma cuna, Marx llamó a los comunistas a luchar por una democracia burguesa para Europa y, de hecho, los partidos comunistas (entonces llamados socialdemócratas) introdujeron en su programa una concepción de revolución por etapas, que contenía la intención de instaurar primero una democracia burguesa y, desde allí, avanzar hacia el socialismo (entendido este como esa primera etapa del comunismo). La razón es que las libertades propias de una democracia burguesa, que empezaba a despuntar en Europa, facilitaría la lucha de los partidos comunistas. No en balde el partido comunista de Costa Rica, Vanguardia Popular, luchó durante dos décadas para conquistar su legalidad, negada con posterioridad a la guerra civil de 1948. Esa legalidad se logró en 1976. Antes el partido había logrado participar, posiblemente de manera inconstitucional (¡vaya atentado contra la democracia!) en dos elecciones con al nombre de Partido Acción Socialista (el PASO), abrir locales sin ser molestados, tener una imprenta y un periódico legales, y más.
Lo que ocurre es que la lucha obrera por tal democracia siempre ha sido respondida con la represión más extrema por parte de la derecha. Y lo que ocurre también es que las libertades democráticas deben ser defendidas con todos los recursos. Un gobierno popular que no sabe defenderse no vale nada. Eso fue lo que ocurrió con el primer gobierno obrero de la historia, la Comuna de París de 1871. En sus 70 días, ese gobierno intentó estructurar la Francia más democrática de la historia, pero no supo defenderse. La Comuna cayó porque los comuneros, por su fe pacifista, no atacaron con tiempo a la reacción atrincherada en Versalles y porque esos mismos comuneros, confundidos por los discursos de defensa de la legalidad, no quisieron confiscar el Banco de Francia, dejando los recursos financieros del estado en manos de la reacción versallista.
La Comuna cayó por la indecisión de sus dirigentes, y a la Comuna siguió no un régimen democrático de los que defiende el diputado Villalta, sino una feroz dictadura que produjo en Francia un verdadero genocidio.
A propósito, ¿qué creen ustedes que seguiría a la caída de la Revolución Bolivariana en Venezuela? ¿Un gobierno como el de Carlos Alvarado? De ninguna manera. La reacción espera poder desplegar todo su poder criminal para acabar con el chavismo desde sus raíces. Esa oposición ya ha dado muestras de ellos. Será Una Comuna de París II, un nuevo Chile de Pinochet. No cabe duda. Poor esa razón, además de muchas otras, hay que cerrarle el paso a la oposición venezolana (debería decirse antivenezolana) a la que de manera tan tierna le pide afiliación el candidato del Frente Amplio. Es por defender las reformas económicas y sociales de dos décadas, pero también para defender los derechos humanos de los luchados sociales, de los patriotas.
La historia muestra que, una vez conquistado el poder en 1917, se estableció un régimen de libertades públicas como nunca se habían visto en Rusia. Pero de nuevo sobre la joven república de los sóviets cayó la agresión oligárquica nacional de internacional. Catorce ejércitos extranjeros y una poderosa unidad de fuerzas antisoviéticas sumieron al país en una espiral de muerte y destrucción que duró hasta 1923.
Diez años más tarde (durante los cuales la joven república tuvo que enfrentar la agresión japonesa) Hitler toma el poder en Alemania, dando origen a una nueva etapa de amenazas, sabotaje, espionaje y preparación de la población y el aparato militar para la guerra de defensa.
La guerra terminó en 1945 con una Rusia diezmada, destruida económicamente y con 20 millones de personas, sobre todo jóvenes, menos.
Durante todo ese periodo, desde 1917 hasta 1945, se constituyó en la Rusia Soviética el gobierno más democrático y participativo de la historia. Pero demás está decir que en esas condiciones de guerra extrema exigir una mayor democrática era pedir demasiado. Las libertades ciudadanas se vieron mermadas en todos los países y, como mucha más razón, en una nación tan agredida como la joven república soviética. Pero esa restricción afectó en primer lugar a los enemigos de la revolución. Las clases populares disfrutaron siempre de más libertades que las que tuvieron nunca antes en la historia, bajo el poder de los oligarcas y el zarismo. Y ello en un contexto de grandes avances sociales, de la conquista de derechos de que no disfrutan ni disfrutan hoy los trabajadores de otras partes del mundo.
Pero esa restricción de las libertades públicas fue sobre todo la tónica de los países de Europa y América. ¿Tendré que recordarles a los olvidadizos que “gobiernos democráticos” no existieron en Europa sino hasta bien entrado el siglo XX y gracias, en inmensa parte, el impacto producido por la Revolución bolchevique de 1917? ¿Habrá que recordar que la revolución “americana” tardó dos siglos para instaurar algo parecido a los derechos de la minoría afrodescendiente, que en ese país la esclavitud de los negros, o formas parecidas a ella, pervivieron cien años después del triunfo de Abrahan Lincoln en la guerra de secesión de 1865?
La “democracia”, entendida como el régimen de sufragio y libertades públicas, esa que defiende como prototipo de gobierno ideal para todo el mundo, esa democracia abstracta y formal, asomó sus orejas en algunos países a finales del siglo XIX, pero tampoco duró mucho en Europa. En 1942, el Reino Unido y la Unión Soviética eran las dos únicas naciones libres del nazismo. Con Hitler se alineaban, más o menos claramente, más o menos voluntariamente, todas las demás. Y ese bloque del terror nazi, que no era otra cosa que el régimen del terror de los grandes capitalistas europeos, se había apoderado en primer lugar de Alemania, la nación más rica y poderosa del continente, y había ungido a su caravana a las dos Francias, la ocupada y la de Vichy, a Italia, España y Portugal, a Hungría y Austria, a los Balcanes, Bulgaria y Rumanía, a Grecia y a Finlandia, los Países Bajos, Bélgica, Noruega y otros, que ya es mucho citar. Esa es la democracia con que amenazan. Mucho tiempo después de terminada la Segunda Guerra Mundial las dictaduras pululaban todavía en Europa. Bajo regímenes autoritarios (como suele decirse de manera apologética) se mantuvieron por muchos años Portugal, España, Grecia. La misma Alemania occidental sufría de un régimen fuertemente restrictivo. Ni qué decir en Estados Unidos y en casi todo el resto del continente.
Verdades muy simples, elementales, dirán ustedes, y yo coincidiré con los que lo piensan o lo dicen, pero es que pareciera que la madurez política en nuestro país se mantiene todavía a ese nivel, es decir, en pañales.
Y esa es una de las enseñanzas socialismo y consiste en constatar que los derechos democráticos siempre se ven afectados por las agresiones tanto internas como externas. Así ha sucedido siempre. Y es que las revoluciones tienen la obligación de defenderse. Muchos sueñan con mayor libertad de prensa en Cuba, pero no se paran a pensar en que la más mínima apertura de la legislación en este sentido permitiría que la isla se convirtiera en un altavoz de las grandes cadenas de radio, televisión, libros y periódicos. Porque a propaganda en esta materia no es neutral, sino que está inserta en un estado de guerra que esta pequeña nación sufre desde hace 70 años. Cuba tiene una pesadísima espada de Damocles sobre su cabeza, la más grande y pesada del mundo, y cualquier persona sensata y responsable comprende que muy mal haría en descuidarse, en no defenderse.
Como decía un comentarista del diario El Siglo del Partido Comunista de Chile: “Llamar dictadura a Cuba no es un análisis. Es una consigna. Y como toda consigna, sirve más para clausurar el debate que para comprender la realidad. Quienes desde la izquierda repiten ese rótulo sin cuestionar el contexto, el bloqueo y la violencia estructural que pesa sobre la isla, no están ampliando la defensa de los derechos humanos. Están, una vez más, alineándose con el relato del poder hegemónico. (Adrián Prieto, 27 de febrero de 2026).
A la memoria de los 96 años de la partida – 16 de abril de 1930 – del maestro José Carlos Mariátegui. Qué falta nos sigues haciendo.
El jovenzuelo peinado de copete y barba lampiña corrió desaforado hacia la imprenta del periódico “Arbeiter Zeitung” con las ideas en blanco y negro. Seguro que escribiría unas líneas periodísticas para generaciones enteras, aunque le costase la vida, tal como sucedió.
Gracias a esta publicación sabemos ahora que se trató de Adolph Fischer, líder anarquista y uno de los ocho conocidos como los “Mártires de Chicago”, vilmente asesinados o encarcelados 140 años atrás.
Sin embargo, hoy en día, infinidad de reformistas, grandes ONG, fundaciones, sistemas educativos, etc., han convencido a no pocas trabajadoras, estudiantes, trabajadores, académicos y profesionales alrededor del mundo, entre otros, que esos mártires no son más que los “padres” de la violencia social registrada en Chicago, Estados Unidos, en 1886.
Son, para estos sectores, los “subversivos” modernos y empedernidos, porque a 140 años de estos hechos no abrazaron la “libertad” de una estatua llegada un año antes de estos acontecimientos a Nueva York, actualmente “cuiteada” a veces por irreverentes aves marinas.
Sigue a esa bahía desde el 17 de junio de 1857. Cuentan que no respira. No piensa. No come. Ella no conoce nada de los “derechos humanos” ni de “democracia”, todo le vale un bledo, pero sirvió para que a su nombre los patronos pidieran se colgaran aquellos líderes sindicales, cuyo acto de barbarie a nombre de la justicia José Martí calificó de «drama terrible» en el periódico La Nación de Buenos Aires, Argentina, el 13 noviembre 1887.
Así se ilustró la crónica de José Martí. (Periódico La Nación de Argentina)..
Fischer imprimió 25.000 hojillas, inofensivas hoy si nos atenemos al final abrupto de la “ lucha de clases” proclamada – valga la aclaración – casi por la totalidad del intelectualismo en el mundo y los gremios laboralistas disgustados hasta la médula, cuando alguien se atreve a denominarlos sindicalismo “blanco”, “reivindicativo”; “bullicioso” o simplemente “instrumentalizado” por el mismo sistema capitalista, ávido de fijar la idea de su vigencia existencial para que las masas reeducadas en cuestiones de no “confrontación” de intereses de clase, sí siempre al “dialogo” constructivo, etc., aunque pierdan todo su pudor, porque al final un monólogo impuesto por el más fuerte se impondrá a toda costa.
Entonces luego correrán ríos de tinta, los mensajes por WhatsApp llenarán los móviles de afiliados y no asociados para reivindicar dicho monólogo como victoria de todos y, sobre todo, por la fe que ha de haber en una “justicia “ciega, aunque a decir verdad y no falte disgustados, ésta a veces mira por rendijitas de la venda de la imparcialidad.
Sin embargo, Fischer se convertiría para desgracia de muchos de estos libres pensadores, “líderes” y “lideresas” laborales contemporáneos, etc., en una especie de ojo avizor del que se debe huir siempre en estampida, pero sus evasores nunca escapan ilesos, porque la misma historia y la dinámica de los hechos terminan pasándoles la factura por sus ineficientes “reivindicaciones”.
Generalmente la incompatibilidad de un sistema económico con los intereses y anhelos sociales de quienes tienen como única fortuna ofrecer formas de trabajo y, aquellos que hacen de la vida la acumulación insaciable, inclusive por encima de toda verdad humana, terminan siempre en aceras distintas y solo triunfan las mayorías cuando se pellizcan.
Para tranquilidad de los seguidores del “fin de la historia” – por cierto, no son pocos en los congresos, poderes judiciales, cúpulas eclesiásticas, movimientos populares, ambientalistas, estudiantes, etc.- Fischer ya está ahorcado.Pero deja una proclama para que dicho sosiego no sea total, inclusive en 2026.
Bukele no hay día de este mundo que no despierte pensando en el peligroso pronunciamiento de Fischer. Hasta levantó una inmensa cárcel, no vaya a ser que surja entre algunos de sus presos un jovenzuelo distinto que esta vez se niegue rotundamente viajar hasta México para regalar su fusil de combate Carlos Salinas de Gortari.
Milei, el único presidente en el mundo que recibe mensajes orientadores de su perro muerto, perdió ya la cuenta de las veces que ha quemado en sueños la historia de los “Mártires” de Chicago. Son satánicos, diría, cuando está en trance.
En nuestro país, son millares quienes han visto como el actual presidente, Rodrigo Chaves, bajo esa paz interior y cristiana que dice tener, combate en sus conferencias de prensa muchas de las ideas y luchas dadas desde 1886.
Detrás de esa paz interior se esconde el horror que alguien algún día le debata que no hay peor socialismo que el capitalismo qué él defiende: informalidad creciente de los trabajadores en todos los países en que ha estado en Banco Mundial, miseria “técnicamente” estratificada en pobreza, vidas bajo línea de pobreza, seres humanos bajo línea de miseria para no definirlos como miserables, etc.
Después de 140 años de los acontecimientos de Chicago, el llamamiento de sus mártires, siguen aflojando las “canillas”, inclusive dentro del “paraíso” estadounidense a los inescrupulosos empleadores, cuando alguien invoca a Fischer y grita: “Trabajadores la guerra de clases ha comenzado”.
“Ayer, agregaba, frente a la fábrica McCormick, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria”.
A renglón seguido agrega: “Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.
Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!”.
La convocatoria de Fischer toma relevancia inclusive hoy, cuando tratan de convencernos que la destrucción ambiental, la lucha entre sexos por un salario justo, educación gratuita y de calidad para los hijos de los obreros, del campesino y la campesina, etc., no es una expresión cruda de un modelo de producción basado en la acumulación imparable de unos muy pocos. Es fruto del esfuerzo diario y la “competitividad”, nos decían en la facultad.
No se trata, pues, de un “ajuste” en el “desajuste”, no es un asunto “convencional” o “legal” promovido en el orbe por innumerables “politicuchos”, jefaturas de ONG o representantes populistas “instrumentalizados”, festejandoun supuesto “fin de la historia”.
Los “Mártires de Chicago” los corrige: “Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costoso y se bebía a la salud de los bandidos del orden.
¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!
¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”, decía el pronunciamiento redactado por Fischer.
Los hechos aludidos en la gacetilla citada se refieren a la fábrica de maquinaria agrícola McCormick, donde los trabajadores estaban en huelga desde el 16 de febrero, debido a que los empleadores arbitrariamente descontarían a sus asalariados un rebajo en sus pinches ingresos para financiar la construcción de una iglesia.
El presidente estadounidense, Andrew Johnson, había firmado la primera ley federal mediante la cual se establecía la jornada laboral de ocho horas. La normativa, como suele ocurrir en estos casos, resultó letra muerta para los empleadores.
Según ellos, las jornadas de hasta 16 horas o 4 días seguidos laborando y 3 descansando, favorecería la competitividad económica, la productividad y las necesidades operativas requeridas en ese entonces por el país.
Por versiones periodísticas de la época periódicos de la época, esta huelga en la McCormick no fue la primera, pero indudablemente la rebeldía de sus obreros, así como la claridad de los planteamientos de sus líderes anarquistas, provocó el apoyo masivo de miles de otros trabajadores en diversos centros de trabajo.
Costa Rica rinde homenaje a los Mártires de Chicago desde 1913. (Semanario Universidad).
En el Estado de Illinois, en ese momento, importante centro industrial era deplorables las condiciones de explotación y de trabajo. Allí sus trabajadores rechazan las llamadas jornadas 4×3 y exigían el límite legal de esa situación con 8 horas de trabajo,8 de descanso 8 para recreación.
Fue, sin embargo, el 1 de mayo de 1886, cuando surgió para siempre el perenne homenaje a miles de hombres y mujeres destinados a transformar la humanidad, representados en ocho lideres obreros de la McCornick ahorcados o condenados a la cárcel; celebración en casi todos los países del mundo, excepto en naciones africanas, Medio Oriente y Asia.
En otras naciones, como Estados Unidos y Canadá, el tufo a socialismo y lucha justa de los trabajadores tratan de eliminarlo festejando la efeméride en otras fechas.
Aquel llamado de “ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho para la recreación”, así como otras justas exigencias obreras, inspiraron la masificación de las protestas por buena parte de las ciudades industrializadas y facilita la convocatoria para una multitudinaria concentración el 1 de mayo de 1886 en la pujante urbe de Chicago.
La justeza y valentía de estos trabajadores sindicalizados en Chicago caló profundamente, mientras la policía desesperada por no poder resolver el problema a los patronos de la ciudad optó por lo que sabía realizar muy bien: ese primero de mayo de 1886 reprimió a bala hasta el cansancio las manifestaciones callejeras o garroteaba a quienes habían suspendido actividades laborales.
Estos hechos que conmueven aún hoy el mundo están íntimamente ligados al denominado “incidente”, “masacre” o “revuelta” que tuvo como escenario la plaza Haymarket, el 4 de mayo de 1886, corolario de las luchas y protestas habidas desde el 1 de mayo .
Está documentado que en el transcurso de esta masiva manifestación en Haymarket explotó una bomba contra un agente del orden, cuando se intentaba disolver la concentración. De inmediato atribuyeron el incidente al líder sindical Rudolph Schnaubelt, quien luego escapó de la justicia y desapareció.
Tras estos hechos, obviamente y, sin mayores pruebas, culparon a los dirigentes de los trabajadores durante un juicio que ya en esa época dejó una montaña de dudas. Al fin y al cabo, como suele ocurrir a menudo con la justicia norteamericana en tiempos de crisis, lograron como escarmiento que cinco líderes fueran condenados a muerte, dos a cadena perpetua y otro a 15 años de prisión.
El 11 de noviembre de 1887 son ahorcados August Spies (periodista), Albert Parsons (periodista), Adolf Fischer (periodista/tipógrafo) y George Engels (tipógrafo). Louis Lingg (carpintero) no fue colgado porque, según reseñan, se suicidó en su celda el 10 de noviembre de 1887, un día antes de la ejecución.
Figuraron además condenados a la horca Samuel Fielden, obrero textil inglés y pastor metodista y el tipógrafo alemán Michael Schwab. A ambos computaron la pena por una cadena perpetua, en tanto el vendedor Oscar Neebe fue sentenciado a 15 años a la cárcel.
Desde entonces, para quienes todavía no son víctimas silenciosas del llamado “Manifiesto Plantir”, lidereado por Alex Karp y su sueño de control social empresarial por medio de la Inteligencia Artificial, los “Mártires de Chicago” trascienden entre millones de trabajadores sometidos a los algoritmos y matrices informativas, a fin de convertirlos en zombis de la tecnología, encargar la organización y articulación popular a base de whatsaapasos y a que actuemos a puro reflejos condicionados (pérdidade la capacidad de razonar)..
A fin de que los trabajadores, trabajadoras, estudiantes y dirigentes sociales, profundicen sobre el llamado manifiesto de “Palantir”, hay que decir no se trata solo de 22 tesis de la empresa tecnológica Palantir liderada por Alex Karp. Esta firma está implicada desde hace tiempo en negocios con la CIA, el FBI, policías y grandes consorcios interesados en crear una ideología de control social y vigilancia mundial, aprovechando la inteligencia artificial para la represión y jerarquización de culturas; (para solo introducirse en el tema consultar, sobre todo este video, a partir del minuto 18:41 https://youtu.be/yLC-g8r_qss?si=y_8h-3sK9WJEuVqG).
Aunque aquellas nefastas sentencias contra los sindicalistas de Chicago se cumplieron entre el 10 y el 11 de noviembre de 1887, todos siguen en pie de lucha por el socialismo, incluso contra acciones del llamado “sindicalismo bastardo” o “funcional”, azuzados por el sistema para aparentar grados necesarios de contradicciones sociales y económicos.
En nuestro país el primero de mayo se celebra desde 1913, por iniciativa de la entonces Confederación General de Trabajadores y el Centro de Estudios Sociales Germinal, otrora influyentes en la formación humanística y de lucha sus cuadros.
Últimamente, la carencia de un “proyecto país”, ante el desmadre innegable dejado por los gobiernos de Liberación Nacional, Unidad Socialcristiana y Acción Ciudadana (que se resisten a morir con sus malas mañas) y, que asimismo ponga, definitivamente, en el centro de la colectividad a su campesinado, pequeños y medianos empresarios y productores, la salud administrada directamente por las comunidades donde no hayan paredes de por medio, la formación gratuita de la juventud en el bien común y no solo educación, educación dirigida a producir maquiladores para el proceso de multinacionalización, etc., dificulta realmente en el medio plazo atravesar este largo túnel de nuestra historia y mucho más ver la luz al final del mismo.
Quizá, por el momento, no hay la necesidad, en ocasión de este 1 de mayo, de plantear la posibilidad del proyecto país para ampliar nuestra democracia hacia un nivel superior de participación popular y pleno empoderamiento de quienes son llamados como peonada cada cuatro años para que a su nombre otros ejerzan el poder.
O tal vez, “objetiva” y “subjetivamente”, como suelen decir quienes saben de estas cosas, no existe tal la urgencia porque Costa Rica todavía no es la Singapur y orgullo de América, precisamente, entre quienes se aferraron al pasado, defendieron el presente como gato panza arriba y temieron al futuro que lo querían sin los rabajadores como actores.
La obra de la gente a cargo de esas tres organizaciones electorales está allí. No tienen por qué quejarse y menos alanzar sapos y culebras contra el gobierno corporativo y gerencial de Chaves, de Laura Fernández y posiblemente el siguiente; el primero empezó a pulir la obra gris que dejaron inconclusa los que estuvieron antes, mientras los siguientes, no quepa duda, la entregara decorada con lacitos de papel de regalo.
No es de extrañar, por tanto, que las consignas este 1 de mayo por sindicalizados y no agremiados serán de necesaria catarsis, de desahogo reivindicativo que, a decir verdad, a muchos sonarán, quizá, como excelentes, extraordinarias, pero es porque aparentarán un discurso de “consenso” y no de unidad verificable.
Sin embargo, los responsables del “desmadre” apuntado, deben recordar que éste empezó a asomar su cabeza en el Poder Judicial cuando iniciaron el canje de la “justicia pronta y cumplida” por grandes edificios y lujosos despachos, los diversos poderes ejecutivos y legislativos se esforzaban para que por décadas nos acostumbráramos – con muy raras excepciones – a escuchar diciendo a todo: ¡ Sí señor mande!,etc., ¿ qué extraño tiene ahora que el gobierno actual, en un inglés envidiable, simplemente diga: ¡Yes man¡?
Mientras tanto en México esta fecha está marcada por un innegable apoyo de los trabajadores a la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, reforzado a raíz de su valiente posición contra el cerco petrolero contra Cuba, un conato de división interno neutralizado a tiempo en el Movimiento de Renegación Nacional (MORENA), tras aprobarse una reforma electoral que eliminó privilegios a dirigentes partidarios de la coalición, así como acciones de intervencionismo y desestabilización estadounidense por parte de la CIA y la DEAen cuatro Estados gobernados por el derechista Partido Acción Nacional .
Estas acciones contra la soberanía mexicana quedaron descubiertas cuando dos agentes de la CIA perecieron recientemente en un accidente de tránsito en el Estado de Chihuahua, tras andar clandestinamente en búsqueda de laboratorios de los carteles de la droga. Para la embajada norteamericana en México solo se trataba de instructores.
Para Nicaragua, este 1 de mayo, llega con constantes exigencias de sanciones económicas a Trump contra la “dictadura”, por parte de “demócratas” nicaragüenses blanqueados, la ruidosa “izquierda coqueta” o “instrumentalizada”, frente a la defensa oficial que hace Managua de logros alcanzados en obras viales, construcción de hospitales públicos, desarrollo de la ciencia y la tecnología, orientada a producir medicamentos baratos, el desarrollo agropecuario, la pesca etc., gracias a tratados de cooperación acordados con China y Rusia.
En cuanto a Bolivia, cabe destacar que este 1 de mayo ofrece un momento delicado. Por reportes en la prensa popular boliviana, sabemos que los trabajadores de esta nación andina pasan por uno de los peores momentos de su historia.
La informalidad laboral asegura ronda el 80,8%, el poder adquisitivo está herido de muerte por un creciente contrabando y una incontrolable inflación, causada por las medidas adoptadas por el actual gobierno derechista encabezado por el presidente Rodrigo Paz Pereira.
Consecuencia de la situación anterior, la asistencia sanitaria y las jubilaciones están tocando fondo. La influyente Central Obrera Boliviana (COB), con antelación a este 1 de mayo, llamó a realizar un “Cabildo nacional”, en búsqueda de sentar una posición, en cuanto a mejoras en los salarios y la realidad económica de la nación.
En Cuba, como es parte de la educación en su pueblo, miles de miles de trabajadores saltarán a la calle este 1 de mayo para defender el socialismo y la Revolución. Este año además de seis décadas de infame y criminal bloqueo comercial y financiero por parte de Estados Unidos, pesa asimismo un cerco petrolero ordenado por la Casa Blanca, que amenaza con una intervención militar contra la isla.
En medio de esta tensión, Washington y La Habana mantuvieron recientemente un encuentro particularmente contradictorio y anecdótico, pues mientras se desarrollaban estas conversaciones diplomáticas, el presidente estadunidense, Donald Trump, volvía a colocar a la isla en el radar de una posible escalada, al sugerir que Cuba podría ser el próximo objetivo, tras otros escenarios de conflicto. Consultar: http://www.cubadebate.cu/opinion/2026/04/23/conversaciones-en-la-habana-amenazas-en-washington/.
Ciertamente el llamado trumpismo conoce de “matonear” a todo el mundo. De eso nadie duda. Pero no tiene idea sobre la historia del pueblo cubano. ElPrimer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y presidente de la república, Miguel Díaz-Canel, detuvo en seco y con pocas líneas a Trump, al calificar sus amenazas como «serias» y un desafío a la soberanía de la isla; a renglón seguido quedó advertido: Cuba «no se rendirá» y se defenderá “hasta morir». Le agregó, por si Trump fuese corto de entendederas, que cualquier intento de agresión militar chocará con una “resistencia inexpugnable”.
En cuanto a los trabajadores de la República Bolivariana de Venezuela, este 1 de mayo pasa por una coyuntura especial, sobre todo a partir del pasado 3 de enero pasado, cuando el trumpismo invadió la nación y secuestró a la pareja presidencial Nicolás Maduro y Cilia Flores.
A partir de entonces, las especulaciones en torno a esta intervención militar no han cesado, sobre todo entre quienes las redes sociales hacen estragos y posesionaron la idea que los problemas venezolanos se debían a la “dictadura” madurista y el poder chavista viene en picada.
Tanto la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, como Diosdado Cabello, ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, durante un acto de masas celebrado el pasado 23 de abril en el Estado Portuguesa, priorizaron como tarea de los trabajadores pelear en unidad y contra las sanciones estadounidenses.
La conocida da periodista internacional, Geraldina Colotti, en un amplio análisis acaba de reseñar que resistencia de Venezuela está centrada en la defensa de su soberanía energética y en la búsqueda continua de un respaldo en los BRICS (de forma silenciosa, como decía José Martí) como un paso estrecho pero vital para encontrar una salida a la jaula del dólar. “La desdolarización no es solo una elección monetaria, es un acto de descolonización”. (Ver su trabajo en:
Como si se cumpliera la maldición echada 140 años después de esta tragedia, valga recordar las palabras dichas a sus verdugos directos y los que siempre se esconden por quien sería asesinado: «La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora»; August Spies, dichas en el cadalso el 11 de noviembre de 1887.
*Miembro del Comité Bolivariano de Solidaridad Yamilet López.
Trabajadores cubanos, como siempre, rindiendo honores en plena unidad a los Martirés de Chicago (F. periódico Juventud Rebelde).
Con Cuba hasta el último suspiro. Sin aspavientos, sin no otra ilusión que nuestros pueblos sean libres, coherentes en su decir y hacer, como decía Martí. Sin la vergüenza de que mañana algún atrevido nos cuente como estrella cincuenta y uno de la bandera del dios Baal, llena de rayas como espadas oliendo a sangre fresca de niños, mujeres y ancianos, no importa el país adonde llega y queda izada.
Ellos nunca se fueron, a pesar de que la dignidad de otros tiempos, el de esos viejos robles llamados abuelas y abuelos, los hicieron pagar caro su osadía. Los filibusteros siempre han estado allí desde 1856. No engañemos más a nadie negando lo evidente: siempre han estado con nosotros y con distintos trajes.
Llamemos las cosas sin palanganeos. Que no los hayamos visto por miopía o criminal comodidad, es otra cosa, por cierto, muy lamentable. Cuando los pueblos centroamericanos no aguantaban dos siglos de violencia instituida constitucionalmente, traducida en salarios miserables, del hambre deambulando por calles y avenidas, despojados de sus tierras ancestrales, violación a sus derechos humanos, el sombrero del mago apareció inesperadamente y realizó el gran “milagro”, claro, con el visto bueno de las barras y las estrellas.
Nos hicieron llegar un confite envenenado de un premio nobel de pacificación, en 1987. Entonces fue cuando a la tortilla le dieron vuelta definitivamente. Quienes habían sido víctimas de la violencia por décadas por parte de las élites, tanto en las ciudades como en los campos, resultaron ser los violentos históricos. Dicha bondad era tan grande si se declaraban culpables de la violencia que pronto tendrían educación gratuita, los salarios soñados, seguridad social, democracia, libertad etc., etc. ¿Habrá necesidad en profundizar sobre esta paz centroamericana?
La paz no es solamente ausencia de la guerra. La verdadera paz que añoran nuestros pueblos se construye todos los días de abajo hacia arriba, con plena soberanía, con independencia sometida a toda clase de pruebas, se levanta con autodeterminación y pleno respeto a las otras naciones, según el derecho internacional.
No es la paz de la llamada “Cumbre de las Américas” celebrada el pasado 7 de marzo en La Florida – con la honrosa ausencia de México, Cuba, Nicaragua, Brasil, Colombia y Venezuela – donde 12 presidentes regionales se mostraron dispuestos a que Nuestra América alivie el sopapo de la caída del ”matón“ del barrio, frente a un indetenible Nuevo Orden Mundial, aunque para ello se hayan adherido a la guerra en la zona y se hayan comprometido con convertir en vasallos a todas sus poblaciones, en el proceso de recolonización del continente que implica dicha declaración final.
Siempre han estado en el mismo lugar y hasta a veces protegidos por oportunistas y cipayos disfrazados, que han logrado borrar con un difuso lenguaje academicista, reformista o de supuesta preocupación social, la situación de miseria que viven miles de seres humanos, haciendo filas en la seguridad social, las universidades públicas etc., borrando de rebote el verdadero significado de la solidaridad con Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán o Palestina.
Todo acto de solidaridad – esto no quieren escucharlo- tiene un fuerte componente antimperialista, soberanista y de lucha de clases, sí dicha decisión es sincera, sin cálculos politiqueros, personalista, egoísta o vanidad, porque toda solidaridad con cualquier pueblo del mundo, víctima del Imperialismo y sus élites serviles, es una escogencia moral, ética; es decir, gústenos o no, es una manifestación de coherencia ideológica y de verdad Revolucionaria. No puede ser que ayer, por ejemplo, Cuba, Nicaragua o Venezuela eran “dictadura”, pero hoy ya no lo son. Toda verdad es revolucionaria decía Fidel, es decir se rige fundamentalmente por “principios”; diferente son los “valores” que fluctúan en el mercado de las cosas.
Hoy el yankismo de adentro y los advenedizos redujo los viejos vínculos con el pueblo y las autoridades cubanas a relaciones consulares. No importa. Ellos nos han confundido. Se han equivocado. ¡Qué poco conocen a un puñado de hombres y mujeres que tenemos claro que la vida de cualquiera de nosotros no vale más que la de un aborigen Mapuche, un campesino guatemalteco o un obrero cubano!
Son los mismos que tienen un retrato de Juan Rafael Mora por simple estética, pero llevan 170 años enterrando a quien verdaderamente forjó nuestra independencia y delineó una diplomacia independiente, digna para todos los tiempos, que ellos enterraron. Son los mismos que hubieran deseado que José Martí jamás hubiera estado dos veces en nuestro país dándonos un baño de dignidad, ni que los hermanos Maceo forjase el decoro que aún persiste entre miles de ticos y ticas.
Han declarado la guerra a todos quienes creemos que sin plena soberanía es un engaño hablar de mejoras en la economía, del fin del narcotráfico mientras el principal consumidor del mundo no hace nada para acabar con sus carteles internos, de independencia, democracia, derechos humanos y de autodeterminación. Todo ello resulta en farsa si no tenemos soberanía.
Si, imagínese usted la magnitud de cinismo, invocando los derechos humanos contra Cuba, quienes acabaron con los niños de Gaza, rociaron de fósforo blanco a poblaciones del Líbano, como hicieron en la guerra de Vietnam, acabaron con una escuela y sus niñas de Irán el pasado 28 de febrero. “Es divertido” bombardear, dijo ante los periodistas este Baal insaciable de sangre y referente moral de nuestro yankismo.
Pero también la decisión del gobierno implica un reto: tenemos que replantear la solidaridad, especialmente con Cuba, desde otra estrategia. No podemos seguir ocultando el componente antimperialista y de lucha de clases, sin tapujos, que tiene la solidaridad y cuya esencia confrontativa el imperialismo rehúye, porque ese es nuestro campo y fortaleza. Allí es a donde tenemos que llevar a los imperialistas declarados y a los camuflados.
Esta decisión de bajar el nivel de las relaciones con Cuba, como parte de la asfixia energética, se tomó los primeros días del mes de febrero pasado, pocas horas después de las elecciones. En el artículo «diplomacia tica en sintonía con las peores causas» (Revista Surcos) está explicado en un par de párrafos.
El cerco contra Cuba es bloquear todos los canales que sirven desde adentro hacia afuera como voz antimperialista (borrar medios como Cubadebate, Prensa Latina, Radio Habana etc.), al mismo tiempo que en cualquier “negociación” entre Cuba y la Casa Blanca tratarán de buscar “quintas columnas” o traidores. A toda “negociación” los yankis llegan con un puñal escondido. No olvidarlo.
Pero también la medida adoptada por el filibusterismo atrincherado en Zapote va encaminada además a detener la creciente solidaridad con Cuba en Nuestra América por su posición digna y solidaria con las causas justas. Por eso desempolvaron en La Florida el viejo Plan Cóndor para las Américas – hablan de terrorismo y narcotráfico y no de la “subversión” de que hablaban en la década de los ochentas, manteniendo el terrorismo- necesitan silenciar la voz de Cuba e imbuirse el continente en una sentada. No lo lograrán en la medida que a los filibusteros de ayer y hoy no le demos tequio y comprendan que, mientras haya una sola mujer o un solo varón que para ellos la solidaridad con Cuba no es un medio electoral, vanidad o pusilaminidad, nuestra paciencia como pueblo no es genuflexión ni seremos nunca siervos. Viva Cuba Socialista. Viva la Solidaridad con el pueblo y las autoridades de Cuba. VENCEREMOS.
A propósito de las elecciones, Rosa Luxemburgo en su libro “El fraude electoral” (1906) manifiesta a la clase obrera: “votad si queréis, usad el parlamento como alta voz, pero jamás confundáis la tribuna con el campo de batalla, porque el día que la lucha de clases se ponga seria, la burguesía no va a contar votos va a contar fusiles”.
¿De verdad creéis que la burguesía nos ha regalado el voto porque de pronto se volvió generosa? ¿O más bien nos lo ha concedido porque ya no podía mantener el censo sin arriesgarse a que le quemaran los palacios…?”
El parlamento de la burguesía ─continúa Luxemburgo─ no es un terreno neutral donde las clases enfrentadas dirimen sus diferencias con argumentos y papeletas, es un arma más del arsenal de la burguesía un arma refinada sí, pero un arma, al fin y al cabo, porque mientras los diputados socialistas discuten en la tribuna, afuera siguen mandando los generales, los banqueros, los grandes periódicos y los jueces que meten en la cárcel a quien se pasa de la raya”.
El fraude en las pasadas elecciones
El balance del poder a nivel mundial está cambiando, pero el imperio estadounidense quiere que sigamos siendo su patio trasero. Esto va independientemente de la calidad del gobierno de LIBRE.
Desde que gano LIBRE las elecciones en 2021 comenzó la conspiración que, al no lograr un golpe de Estado, impulsaron el golpe electoral para 2025.
Ello contó ─como históricamente ha sucedido─ con la injerencia imperialista, pero esta vez con las amenazas directas de Donald Trump, para que el pueblo no votara por LIBRE. Por ello, todo lo que pase en Honduras, será responsabilidad de los conspiradores contra el gobierno de Xiomara Castro y la candidatura de Rixi Moncada.
El continuo hostigamiento
La conspiración empezó con el intento de asaltar el Congreso Nacional y continuó, durante todo el gobierno, mintiendo y manipulando la información.
La campaña en su narrativa exageró los errores o incapacidades del gobierno, para imponer en el imaginario colectivo y en las Fuerzas Armadas, que el gobierno de Xiomara Castro había fracasado, que era igual o peor que el del narcotraficante Juan Orlando Hernández (JOH). Como no lograron consumar el golpe de Estado, dan ahora un golpe electoral.
Lo más criminal es el indulto promovido por Donald Trump al narcotraficante JOH, condenado en 2024 a 45 años de cárcel por delitos de narcotráfico. Además, se incentivó la intervención de las maras amenazando a miles de personas si votaban por LIBRE. Esa conspiración hace que el recuento de acta por acta o voto por voto no borre el fraude, porque este ya está en las actas.
‘’El sufragio universal como se nos dice, no es el instrumento más precioso de la clase obrera en su lucha por la emancipación, es el termómetro que mide la madurez política de la clase obrera y en el peor de los casos una trampa para desarmar del movimiento obrero’’, enfatiza Luxemburgo.
Leí con atención el artículo publicado por el Semanario Universidad sobre la Sentencia contra Coca Cola Femsa por aplicación ilegal de las jornadas de 12 horas, porque es lo que es ilegal, y precisamente lo que el proyecto de Ley 4×3 pretende es “legalizar” la esclavitud laboral.
Lo que muestra esta sentencia contra Coca Cola Femsa no es solo un caso aislado de abuso patronal. Es una advertencia clara, un espejo del país al que nos quieren arrastrar con el proyecto de Ley 24.290, más conocido como el nefasto “4×3”. Este proyecto, que bajo la promesa de “modernizar” las jornadas laborales legalizaría turnos de 12 horas diarias por 4 días a la semana, no es otra cosa que un retroceso de un siglo en materia de derechos humanos y laborales.
El testimonio de Juan, como lo identifica Semanario Universidad, es devastador. Ocho años de servicio, jornadas nocturnas de 12 horas sin días libres, agotamiento extremo y finalmente, un error comprensible por fatiga lo lleva al despido. Sí, al despido.
No es difícil imaginar a decenas de personas trabajadoras viviendo hoy, en silencio, situaciones similares. El fallo judicial reconoce lo que es evidente, no existe “voluntariedad” real cuando hay subordinación laboral, y menos cuando se ejerce presión sistemática desde el patrono. El miedo a perder el empleo, a no ser tomado en cuenta para horas extra, a no recibir permisos, a ser despedido, es una forma de coerción diaria.
Y este es precisamente el corazón del problema con el proyecto de esclavitud laboral 4×3, la falacia del “acuerdo voluntario”, ¿Qué de voluntario puede ser cuando la balanza está inclinada brutalmente a favor del patrono? ¿Cuántos Juanes o Juanas más serán despedidas tras cometer “errores” derivados del agotamiento físico y mental si se aprueba esta reforma?
Lo más grave de todo es que esta sentencia ocurre sin que exista aún una ley que permita jornadas de 12 horas de forma estructural. Si ya hoy el abuso ilegal es sistemático, ¿qué pasará cuando esas condiciones estén legitimadas por ley? ¿Qué herramientas le quedarán a la clase trabajadora cuando la explotación ya no sea ilegal, sino institucionalizada?
El gobierno y los sectores empresariales promotores del proyecto esclavista 4×3 repiten sin cesar que se trata de dar “flexibilidad” y “productividad”. Pero detrás de esos discursos maquillados, lo que en realidad están haciendo es desmantelar las conquistas sociales que tanto costaron a generaciones anteriores, por las cuales muchos murieron. Se pretende convertir a las personas trabajadoras en simples piezas desechables, cuya salud física, emocional y familiar se sacrifica en aras de las ganancias del sector empresarial que solo los enriquece a ellos, no al país, no a la clase trabajadora.
Esta sentencia es un llamado de alerta. No se trata de “teoría”, es la lucha de clases, es ideológica, se trata de los grandes millonarios contra la clase trabajadora. Se trata de personas que llegan a sus casas sin ver a sus hijos, sin descanso, con cuerpos rotos y mentes al límite, la mayoría mujeres. El proyecto esclavista 4×3 es una condena legalizada.
Como pueblo, no podemos permitir que el país retroceda 100 años en derechos humanos, porque eso es, un retroceso. Esta lucha no es solo de sindicatos ni de trabajadores organizados, es de todo el pueblo costarricense. Cuando se normaliza el abuso en una parte del sistema, se abre la puerta para que alcance a todas las demás. Y como bien decía Bertolt Brecht, “vinieron por otros, y no hice nada…”, no podemos quedarnos de brazos cruzados.
Hoy, todavía podemos hacer algo, decir no a la esclavitud laboral 4×3, exigir condiciones laborales y salariales decentes, rechazar las leyes que nos despojan de nuestros derechos y, sobre todo, alzar la voz por quienes, como Juan, fueron tratados como máquinas, y cuando fallaron por agotamiento, fueron desechados.
¿Por qué el trabajador no se sindicalizó y lucho por sus derechos?, simple, a pesar de las “políticas de la empresa” de permitir la organización sindical, se han denunciado prácticas antisindicales, como el hostigamiento a líderes sindicales, la creación de sindicatos «blancos», y la dificultad para establecer negociaciones colectivas justas.
La Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Alimentarias (UITA) ha documentado casos de Coca Cola en diferentes países donde se han violado los derechos laborales y se han puesto obstáculos a la organización sindical. Algunos empleados han reportado presiones para afiliarse a sindicatos afines a la empresa o para abandonar sindicatos independientes. Las denuncias incluyen también falta de transparencia en las negociaciones colectivas y falta de respuesta a las demandas de los trabajadores. Eso lo dice todo.
En el mundo feliz de Huxley, la palabra “padre” se había convertido en “obscena”. Bastaba con escucharla para que los muchachos se pusieran colorados. En ese mundo de reproducción artificial, donde el sexo era solo una diversión de los recreos del colegio, quien dijera tener un padre (situación inusitada) era víctima de un “bullying” tan macabro que podía conducir incluso al suicidio.
Hay un grupo de conceptos con los que ocurre aquello que mencionaba Maiakovski de su pasaporte soviético. La roja libretilla era “como una bomba, como a un erizo, como una navaja afilada, como una víbora de cascabel de veinte aguijones.” Habrán ustedes adivinado ya que estoy hablando de conceptos tales como imperialismo, lucha de clases, internacionalismo proletario y otros por el estilo.
Y no me refiero solo a exactamente a las palabras. Las palabras, como dice el dicho, se las lleva el viento. Hablo del concepto como de una unidad del pensamiento que es capaz de reflejar un ente externo y que nos conduce al conocimiento de la realidad. Cuando digo casa o árbol, hablo de cosas más o menos estáticas. Los conceptos son más que eso, son expresiones de unidades de un proceso, reflejos de fenómenos externos, sociales en este caso, que nos permiten entender el pasado y el presente de una realidad, su movimiento, su devenir, que en definitiva es lo verdadero.
Esos conceptos, como todos los demás, no son imposiciones de la mente, no son caprichos. Son el resultado del movimiento exterior de la realidad. La mente lo que hace es captarlos, darles una expresión verbal y ponerlos en conexión con todo el conjunto del conocimiento humano. Eso es lo que se llama ciencia.
Esta dictadura mediática que nos domina es la que presiona todos los días para que abandonemos conceptos fundamentales de la ciencia social y de la acción política. Esos mismos agentes han sido exitosos en muchos aspectos, pero sobre todo en este de hacer enrojecer el rostro de muchos dirigentes sociales honestos que temen ser incluidos en el rosario de los motes descalificadores y ser llamado “dogmáticos”, para repetir solo uno. Entonces se habla de una llamada nueva izquierda, que hace esfuerzos por convencer de que es diferente y que, en esencia, pretende impulsar un cambio dentro de los límites de la decencia.
El proceso de transformaciones revolucionarias que vive la América Latina y que ya lleva veinte años, contiene rasgos específicos para cada país, pero comparte movimientos comunes, características continentales e incluso mundiales. Ellos no provienen de la voluntad o el capricho de los dirigentes, sino de procesos reales, de estructuras sociales existentes en el exterior de nuestras mentes. Son exigencias sociales que se imponen por encima del discurso.
La primera de esas características, y que conlleva una de esas palabras “obscenas”, es la lucha contra el imperialismo. La revolución latinoamericana sigue siendo antiimperialista o no sería una revolución. Es la presencia extranjera dominante, ese estatus de dependencia, la que ha determinado desde hace más de un siglo y sigue determinando los rasgos esenciales de la economía y, en general, toda la vida de los países de la región. Gusten a no los términos, América Latina es un conjunto de países dependientes en lo económico, en lo financiero, en el comercio exterior, en lo cultural, en lo político, en lo militar, de una potencia extranjera. Sin una ruptura de esa dominación no será posible pensar siquiera en desarrollo, justicia social, paz y democracia.
Ahora hay una corriente que afirma que el imperialismo o ya no existe o ha cambiado de esencia, y que Estado Unidos, bien porque ya no es tan fuerte como antes, bien porque haya perdido interés en el continente o bien porque es un mal menor frente a “otros imperios”, ya no representa un peligro ni económico ni militar o que, en todo caso, se pueden negociar mejores condiciones de esclavitud y permitir avances en medio de las mismas relaciones de antes, solo que un poco modernizadas. (Esa misma visión tampoco es nueva. Reaparece en la historia cada cierto tiempo. Después de la Segunda Guerra Mundial surgió el llamado “browderismo”, impulsado por el Partido Comunista de Estados Unidos. Este afirmaba que el imperialismo había cambiado de esencia, y que se había convertido en una fuerza de paz y progreso mundial. Muy pronto la vida les mostró su error.)
Hay que decir, en primer lugar, que el imperialismo no ha cambiado su esencia creada a comienzos del siglo XX. Pueda que a algunos no les guste usar la palabra “imperialismo”. Le suena a antigua Roma o algo parecido. Pero el concepto de ese fenómeno histórico sigue presente y dominante. Otras formulaciones como globalización, economía global, internacionalización de la economía o de los capitales, etc., no logran expresar la esencia de ese fenómeno, que no solo tiene que ver con el comercio mundial y con el movimiento internacional de los capitales y las mercancías, sino que envuelve la vida entera, precisamente por su carácter universal. Hoy el capital financiero juega un papel mucho más relevante de cuando se acuñó el término (hace poco más de un siglo) pero el capitalismo sigue siendo igualmente el poder monopólico de las grandes compañías, agresivo, antidemocrático y expansionista.
La presencia del capital extranjero en las economías de los países periféricos no ha disminuido ni estas han logrado crear sistemas económicos capaces de aspirar a su independencia. Al revés, pese a muchas décadas de inversión directa, ha crecido la brecha entre nuestros países y las economías metropolitanas y ha crecido la brecha de mercado mundial, es decir, la diferencia, negativa para nosotros, entre importaciones y exportaciones no solo de mercancía sino también de capitales. Este fenómeno se ha acentuado en el presente siglo, en que la inversión extranjera se ha multiplicado con creces al tiempo que aumenta la dependencia financiera de todos los países tercermundistas y, en particular, de América Latina.
Además, el imperialismo no es solo un fenómeno económico y comercial. Es un entramado que cubre toda la vida social. Desde siempre fue una fuerza retardataria del avance social y político de la zona y es padre directo del fascismo y de las dictaduras. Como decía el filósofo Nicos Poulantzas, en su libro “Fascismo y dictadura”, “el que no quiera hablar de imperialismo también debería callar en lo que al fascismo se refiere».
Estados Unidos no ha perdido su interés en la región. Presiona por todos los medios contra las fuerzas progresistas y recurre a las oligarquías corruptas y sus grandes medios de prensa, como siempre ha hecho, para alentar la subversión, el desorden, las rupturas del orden legal y constitucional de los países, y al chantaje del comercio internacional, especial por sus cercos económicos con los que ha mantenido por muchos años contra Cuba y contra Venezuela.
Las relaciones de dependencia con Estados Unidos no solo afectan la economía. Mientras esas relaciones se mantengan, nuestros países no podrán avanzar en ninguno de los demás aspectos, pues esta es la fuerza retardataria fundamental de nuestras relaciones sociales y económicas. Jamás podremos salir de manera efectiva y duradera ni del subdesarrollo, ni de la pobreza, ni de la desigualdad, si antes o al mismo tiempo no liberamos a nuestras naciones de esa dominación global. Predicar lo contrario es engañar a los electores, para no decir que a los pueblos.
Algunos teóricos predican acercamientos en vez de confrontaciones, como si las confrontaciones vinieran de nuestro lado. Las negociaciones y los acercamientos son siempre plausibles en cualquier ámbito de la vida, incluida la política, pero resulta demasiado ingenuo pensar que podemos superar la dominación imperialista mediante negociación con el mismo imperialismo.
Aquí yo siempre recuerdo el chiste del perrito de Pávlov que me contó un amigo. Pávlov fue el científico ruso que estudió las conductas reflejas. Trabajaba con perros y les enseñó que cuando ellos hacían sonar una campana de su jaula, recibían alimento. Un día llegó un perrito nuevo y el otro ya veterano, refiriéndose a su amo, le dijo: “Vea como lo tengo bien condicionado: yo toco la campana y él me da comida”. Aclaro que en la historia real las investigaciones del científico eran diferentes, pero el chiste ayuda a comprender que muchas veces pretendemos manejar las riendas, cuando en la realidad estamos siendo manejados por otros que sostienen los aperos con que nos atan. Pretenden algunos que haciendo concesiones en algunas cosas pueden obtener ventajas. Pero las concesiones, por lo general, son un camino sin regreso.
En las circunstancias actuales, aún más que antes, Estados Unidos y sus aliados europeos buscan dividir a los pueblos y a los gobiernos progresistas. La única respuesta valedera frente a eso es la solidaridad. La lucha antiimperialista es la lucha por la independencia nacional por una mano, y es a la vez la solidaridad internacional por la otra. Cada golpe que se le da a un gobierno progresista es un golpe contra todos y, sin pretender ser adivino, estoy convencido que la revolución latinoamericana alcanzará la victoria si la logra un grupo de naciones y sus gobiernos conjunta y solidariamente. Ningún país podrá superar el pasado por su cuenta, aislado de los demás. No lo hicieron hace 200 años, cuando la pelea independentista exhibía esa característica internacional, transfronteriza, menos se lograría hoy, cuando nos enfrentamos a una estructura imperial mucho más poderosa.
El segundo rasgo esencial de nuestras revoluciones es su carácter democrático. En todas las naciones del continente ese es no solo un punto pendiente, sino además un clamor popular. Los países latinoamericanos buscan superar las dictaduras de tantas décadas así como sus secuelas, darle a las sociedades seguridad jurídica para elegir a sus gobernantes y brindarle a sus pueblos regímenes de garantías de convivencia social, de derechos humanos y de paz.
Eso se ha hecho más evidente en naciones de grandes tradiciones represivas: Chile, Colombia, Honduras. Pero también en Brasil, Argentina y Uruguay, en donde los gobiernos de izquierda nacen de largo periodo de la dictadura. Lo mismo ocurre en todos los demás países y no hace falta recordarlo.
Decía Gustavo Petro que su movimiento no pretendía instaurar el socialismo, sino el capitalismo. Esa frase tan paradójica muestra en gran parte el sentido de la lucha latinoamericana. En este aspecto, se trata de crear regímenes de garantías constituciones y de libertades públicas garantizadas semejantes a las instauradas por las revoluciones burguesas europeas, y, por otro lado, establecer relaciones de respeto e impulso a la producción que siempre ha estado atada a las carlancas del pasado: salarios miserables, relaciones no justas, mercados manejados por las oligarquías locales.
Es el mismo sentido que encierra el concepto de “revolución democrática”: un cambio social que elimine las ataduras del pasado y que permita relaciones económicas capitalistas modernas.
Pero aquí como en todo el análisis no puede ser plano, unilateral. Tiene necesariamente que ser dialéctico. Lo cierto es que esta era de revolución, que ya lleva casi un cuarto de siglo, se ha visto obligada a trabajar dentro de los cánones constitucionales heredados del pasado. Los cambios se hacen utilizando las viejas instituciones, siempre dentro de la dinámica de esa institucionalidad creada en la época de la independencia y después de las guerras civiles que la siguieron, una democracia representativa y de división de poderes que hoy es insuficiente para crear una auténtica democracia del pueblo. Siempre me he preguntado cómo fue posible que después de quince años de revolución el ejército boliviano se aliara con los golpistas contrarrevolucionarios. ¿No se plantearon los dirigentes de la revolución un cambio en esas instituciones?
En noviembre de 1971, Fidel hizo una visita de 23 días a Chile. Presidía el gobierno chileno Salvador Allende. Durante su larga visita, el líder cubano expresó diferencias respecto a la decisión chilena de la “defensa del régimen democrático” de Allende y la “necesidad de ir a unas formas de acción más insurreccionales” de Fidel.
Uno de los hechos más recordados de esa visita fue el regalo que Fidel le hizo a Allende de un fusil AK-47. El regalo no fue público, posiblemente por solicitud de los chilenos, pero fue ampliamente divulgado. Era evidentemente una entrega simbólica, que manifestaba una lectura de los que estaba sucediendo en el país suramericano. El líder cubano no se proponía en su visita crear un ejército revolucionario, como acusaba la derecha. Lo que sí quedó claro es que era una ingenuidad pretender que los militares iban a respetar el voto popular. ¿Se puede hacer una revolución en el marco de esa “democracia burguesa” (palabras usadas entonces por Fidel)? Nosotros respondíamos que sí, de la manera más acrítica, simplemente porque el partido decía que sí y nadie podía levantar su voz contra su mandato. Y el partido, por su parte, de una manera igualmente acrítica, respondía afirmativamente siguiendo de manera fiel a su partido hermano de Chile.
La respuesta la dio la historia. ¿Esa respuesta nos sirve de algo ahora, cincuenta años después? Las cosas por supuesto han cambiado mucho y nadie se atreve a recomendar un alzamiento armado. Más aún, los pueblos han demostrado que pueden hacer frente a intentonas subversivas de las oligarquías y aun con sufrimientos atroces han podido revertir los golpes en Bolivia, Brasil, Honduras y levantar cabeza después de las derrotas de Argentina y Ecuador.
Las comparaciones son odiosas, pero debe mencionarse que el caso de Cuba fue muy diferente y mucho más fácil, por la razón de que la revolución arrasó con el pasado no solo económico sino también político y le quebró la columna vertebral a la oligarquía, que prefirió huir a Miami. Quedó, por supuesto, la amenaza externa de Estados Unidos; pero dentro de las fronteras, un pueblo unido y listo para defender su revolución y su patria. Las revoluciones latinoamericanas se han visto precisadas a remodelar la casa con todos los inquilinos dentro, incluidas las oligarquías, dentro. Estas han lucrado don los avances en todos los campos, al mismo tiempo que conspiran, día a día, contra los poderes instituidos, contra la paz y la coexistencia democrática.
Sí no es aventurado pensar que las estructuras estatales heredadas del pasado, sus parlamentos, su prensa, sus tribunales de justicia, sus ejércitos, terminarán entrando en conflicto con las necesidades de cambios y con las transformaciones revolucionarias mismas. Se pondrá a la orden del día entonces la contradicción entre la revolución democrática y ese régimen que Fidel llamó, hace cincuenta años, la “democracia burguesa”. La forma de ese enfrentamiento no puede predecirse, pero los pueblos deben comprender que se producirá irremediablemente.
La tercera característica de nuestras revoluciones es su carácter popular. Eso quiere decir que la lucha por el bienestar popular es su tercer eje fundamental. América Latina se cansó de ser eternamente pobre. Y lo hace, curiosamente, en que las desigualdades sociales se agudizan.
En este contexto, los pueblos se unen en torno a la consigna de acabar con el neoliberalismo, es decir, de revertir las reformas hambreadoras que nos vienen azotando desde hace décadas. Los avances que han recibido las sociedades en este sentido son enormes. Los regímenes progresistas han sacado a muchos millones de la pobreza, sobre todo de la pobreza extrema, y han impulsado con éxito mejoras en todos los aspectos. Pero aun así, los avances no son definitivos ni seguros. Más aun, parecen frágiles y sencillamente reversibles. Pero tampoco son lo suficientemente profundos para convencer a las masas populares, que en una gran parte siguen atadas a los carros de los partidos políticos de la derecha.
Pese a los avances sociales, todos los países han sido escenario de luchas de la población por mejoras que los gobiernos no pueden conceder. Cada revolución y cada partido tiene un programa que aplica o pretende aplicar de manera segura y responsable. Pero en cada país, junto al apoyo consciente a las medidas aplicadas y las transformaciones prometidas, crece también el descontento. Las reformas necesarias parecen chocar con barreras infranqueables: el mercado internacional manipulado por las grandes corporaciones trasnacionales y sus gobiernos, es decir, por el imperialismo, y la rapacidad de oligarquías firmemente sentadas en el poder que se niegan a ver reducidos sus privilegios.
Ese avance contradictorio, de dar mucho pero no lo suficiente, los reflejaba el exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera cuando afirmaba que los partidos progresistas en el gobierno cometieron el error de convertirse de partidos contestatario en administradores, de fuerzas del desorden a partidos del orden, y eso lo cobran las masas.
A los gobiernos les queda el asistencialismo que tiene grandes limitaciones: es muy costoso y poco sostenible, genera mucha corrupción y que no crea desarrollo. Para avanzar pareciera que tarde o temprano hay que ir más allá, hay que modificar la estructura económica. En otras palabras, no existe posibilidad de acabar con la pobreza y la desigualdad en los límites del capitalismo y las sociedades tendrán que proponer, en algún momento, posiblemente pronto, la necesidad de avanzar hacia un nuevo régimen, hacia el socialismo.
El sistema neoliberal se impuso por la fuerza, amparado en los regímenes dictatoriales. Eran, de otra manera, inviables. Por eso parece evidente que el neoliberalismo ya no tiene más aire, aunque teóricamente haya todavía espacio donde aplicar sus recetas. La pregunta es si existe una alternativa antineoliberal dentro del régimen capitalista. Esa contradicción entre los posible y lo deseable tiende a crecer, y terminará por hacer crisis.
Hace ochenta años José Figueres Ferrer publicó un folletito titulado “Palabras gastadas”. En él hace comentarios acerca de tres conceptos: libertad, democracia y socialismo. Interesa aquí este último. Allí hace severas críticas al capitalismo, un régimen “cuyo fruto es la pobreza”, que “derrocha energías despiadadamente al duplicar servicios sin necesidad, al destruir mercancías por especulación”, a cuyos subalternos “denigra, y cuyos esfuerzos trata de obtener por la menor compensación posible” y, “lo peor de todo, enarbola con fiereza la bandera milenaria del antagonismo”.
Como solución a este mundo carente de sentido humano, propone un nuevo estado de cosas que él llama socialismo, un régimen donde “los hombres competentes de la industria y el comercio, los poseedores de la riqueza (se den cuenta) de que su actividad es realmente social y no privada”.
Un mundo de capitalismo humano, basado en la cooperación que nace de la convicción subjetiva de los hombres, en particular, de los poseedores del capital, y apoyado por una izquierda revolucionaria que él llama a la refundación sobre postulados “racionales”.
Con esta filosofía aparentemente primitiva se montó un régimen social exitoso, que dirigió al país durante tres décadas, desde 1952 hasta comienzos de los ochentas. Es el socialismo democrático o socialdemócrata, que dio origen al estado social de derecho que se nos ha ido como resultado de las políticas neoliberales y que muchos sueñan con hacer retoñar. Es la nostalgia del viejo terruño, que sirve en los discursos para hacer ver cuán traidores han sido los viejos dirigentes que otrora promovieron ese estado, pero que no puede ser base de un programa de transformaciones políticas hoy día. La vieja sociedad del socialismo democrático ya no volverá. No lo permiten ni las condiciones internacionales ni las realidades económicas y sociales actuales. Ellas tuvieron como centro un proyecto desarrollista de una burguesía nacionalista y proteccionista que ya no existe, un campesinado que ya ha desaparecido y un proletariado que ya dejó de creer en esas promesas. Estaba, además, inspirado en un clima internacional promovido también por Estados Unidos, primero con el ejemplo del New Deal y luego por los programas de la Alianza para el Progreso a la AID. Ese viejo régimen se inspiró en un clima internacional que favorecía el proteccionismo y el desarrollismo, tendencias que hicieron crisis al enfrentarse con la globalización surgida a partir de los ochentas.
En resumen, el estado social de derecho solo puede rescatarse y desarrollarse sobre nuevas bases sociales, económicas y de relaciones internacionales. Esas bases exigen un régimen económico socialista y una redoblada lucha por la independencia nacional y contra el imperialismo.
Pero todo esto se oculta. Vivimos la época de las posverdades y las posmentiras, del lenguaje suave, medio en clave, cribado de palabras obscenas, admisible en las mesas decentes y en los medios de comunicación socialmente admisibles.
Algunos se conforman con pensar que sí, el socialismo vendrá, pero falta tanto para eso que lo mejor es ocultarlo mientras tanto, como si el problema fuera de fechas, como si no fuéramos capaces de entender que las batallas de mañana se pelean todos los días. El carácter inmediato de esa revolución que hará surgir el socialismo no se resume a un problema de fechas. La flor y el fruto no son entidades distintas, pero aunque falten días para que se nos aparezca como fruto, la flor es ya fruto, lo es inmediatamente, porque encierra en sí toda la constitución del fruto, constitución que está en movimiento desde el momento cero, desde antes de que exista incluso la flor misma. Esa es la dialéctica del desarrollo. Solo que en política las cosas no ocurren de una manera natural, como en patio de nuestra casa, porque ella engloba también la acción humana consciente. Cultivar esa acción consciente es una obligación. Es un problema de autenticidad personal, un problema ético. Pero sobre todo es una necesidad política, la necesidad de preparar el ejército para los combates actuales teniendo en la mira los combates futuros.
El discurso es un factor actuante, transformador. Las palabras no se convierten en acción, ellas son directamente acción política. Emplear el discurso en forma adecuada es una forma de lucha. Hablar es actuar. Callar es renunciar a la lucha. El discurso es, en sí mismo, un acto revolucionario.
COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (21) Tercera época
Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense
El principal protagonista de estas elecciones generales en Costa Rica, realizadas el pasado domingo 6 de febrero recién pasado, ha sido el abstencionismo que alcanzó el 40% de las personas habilitadas para emitir su voto, habiendo llegado a ser la mitad de los presuntos electores en las tres provincias costeras. Un gran sector de la población se muestra asqueado, desconfiado y no acepta más la “leyenda dorada” de la fiesta electoral, tanto como del inexistente ejercicio democrático con reglas claras y parejas que no aparece por ninguna parte, aunque algunos alucinados juran estarlo viendo in situ. El abandono en que los políticos y los burócratas del poder central tienen a los habitantes de las costas del Pacífico y del Caribe es de tal magnitud, que los afectados no han encontrado otra manera de manifestarse que no sea la del acto decente y racional de no votar, al menos ellos no pueden negar lo que están viviendo y sufriendo en la cotidianidad de sus precarias existencias.
Los problemas de legitimidad que se derivan de este hecho son de una inmensa magnitud, a pesar de la manipulación descarada de los medios de comunicación social para hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Lo importante, por lo tanto, no son las cifras de quienes votaron manipulados por los medios de comunicación social, la propaganda (mala palabra en la lengua inglesa), el juego de la estafa ejecutada ante los ojos de todos por un puñado de banqueros que financian las encuestas y luego a partir de los “resultados” de ellas deciden a quienes financian y a quienes no, mediante la compra de bonos de la llamada deuda política. Esos astutos banqueros que están haciendo clavos de oro, cada vez que hay una convocatoria electoral, son los árbitros e incluso los amos de la llamada “democracia costarricense” ¿de qué o de cuál legitimidad de los poderes públicos estamos hablando entonces? Es preciso que alguna vez, por lo menos, abramos los ojos y miremos de frente a la realidad, a lo que en efecto está ocurriendo y no sigamos hablando sólo de lo que nos han hecho imaginar y repetimos como loros.
Por otra parte, hay una serie de actores políticos del llamado universo “progre”, incluida la llamada izquierda light, esa que ni aun siéndolo, deja de asustar a la ultraderecha totalitaria y mentirosa, la que ni por ese hecho comprobado deja de asustarnos también, un día sí y otro no, con los viejos fantasmas del “comunismo” y el “populismo”, que sin embargo omiten el debate sobre los problemas de fondo que nos afectan a todos, haciendo un gran ruido sobre ciertos escándalos, relativos a la vida privada de algunos candidatos presidenciales, dentro del mejor estilo del puritanismo anglosajón, pero en medio de la católica y pecadora Costa Rica: es así como logran hacer pasar a un segundo plano la gravedad de la profunda contrarreforma neoliberal, ejecutada por los dos gobiernos del PAC, con la activa complicidad y apoyo parlamentario del PLN, el PUSC, los pseudocristianos del RN y la NR de Fabricio Alvarado, así como el sistemático saqueo de los fondos públicos con las trochas, las cochinillas e innumerables affaires delictivos, la descarada evasión y la elusión fiscales ejecutada y promovida por el capital financiero con el decisivo concurso de los grandes medios de comunicación social (La Nación, canal 7 y similares), lo que ha derivado en la consiguiente especulación con los intereses de los bonos de la deuda interna emitidos por los sucesivos gobiernos para cubrir el faltante provocado por estos grandes saqueadores, la quiebra del IVM y los otros fondos de pensiones provocada por los malos administradores de la CCSS que buscan su privatización, la implacable regla fiscal que amarra al sector público y desfinancia los programas sociales destinados a las poblaciones más vulnerables, la criminalización de la protesta social, promovida por la fracción liberacionista, con Carlos Ricardo Benavides a la cabeza y aprobada por el resto de la coalición que nos ha venido desgobernando desde abril de 2018, la ansiada liquidación(ojalá a precio de remate) de las instituciones públicas más importantes, promovida abiertamente por la ultraderecha de Elías Feinzag, disfrazada de liberal progresista, pero en realidad ultraconservadora, y para rematar el pastel la ley de empleo público, ya avalada por la Sala Cuarta, con la que se le pone fin a la Costa Rica del pacto social de 1949, con su estado social de derecho y sus garantías sociales, hoy vilipendiadas a título de “privilegios”. Se acabó la Segunda República, ahora empieza el despliegue total de la dictadura neoliberal en democracia, tan cara a los hermanos Arias Sánchez.
En 2018 como ahora se lanzaron cortinas de humo, a partir de ciertas agendas light, fue así como muchos se olvidaron las luchas de la clase trabajadora, al menos ahora el nefasto PAC por fin fue castigado por el electorado y mandado al basurero de la historia, en medio de los hipócritas lamentos de su fundador. Sus cómplices continúan allí, vivitos y coleando como las olominas, y no hay duda de que están en las filas de los dos candidatos presidenciales que se enfrentarán en el ballotage del domingo 3 de abril entrante. ¿Cuál será la agenda durante los próximos cuatro años del Frente Amplio y sus seis diputados electos, un sector político que dice haberse corrido hacia el centro, al parecer para captar los restos “progres” del PAC? ¿Es que acaso se terminó la lucha de clases en Costa Rica? Sólo la lucha callejera nos lo dirá, aunque la clase dominante dice en sordina que son ellos los que van ganando.
En Homenaje y Reconocimiento al camarada y profesor Carlos Lanz Rodríguez, artífice de la Formación Sociopolítica, conjuntamente con un equipo interdisciplinario, quienes nos dimos a la tarea de Facilitar los Talleres de Formación Sociopolítica, por todo el territorio venezolano, compuesta por varios Ejes Temáticos, y continuamos este recorrido por ellos con el de Enfoque de Género.
Presentación
Es necesario aclarar que el enfoque de género referido en el presente cuaderno, está enmarcado específicamente en el plan de formación sociopolítica, haciendo importante el desarrollo del tema desde su trasfondo ideológico. Su propósito fundamental es develar desde un enfoque crítico emancipador, las relaciones de poder y dominación entre los seres humanos que integran la sociedad capitalista que queremos superar en la Venezuela bolivariana.
Si hacemos un recorrido por la cotidianidad, podemos comprobar que desde la primera etapa de vida, a todos los seres humanos se nos imponen roles condicionados única y exclusivamente por la naturaleza biológica y anatómica, entonces se nos habla de una cierta manera, se nos trata distinto y se depositan sobre nosotros y nosotras expectativas y deseos diferentes, siendo la base a partir de la cual se construyen las características de nuestras relaciones sociales. Así, en el transcurso de nuestras vidas se van creando una serie de convencionalismos que son parte de la sociedad en la que estamos inmersos e inmersas.
De esta manera, los viejos modelos sociales definen el accionar y las funciones de hombres y mujeres, estableciendo las relaciones existentes entre nosotros y nosotras, así como los espacios propios de cada rol según su identidad sexual. Históricamente se relaciona lo femenino con lo “delicado, frágil, sensible, pasivo, sumiso”, ubicando a la mujer en el espacio doméstico con tareas bien definidas como por ejemplo la crianza de los hijos e hijas. Tradicionalmente se asocia lo masculino con lo “fuerte, lo activo, lo dinámico o lo agresivo”, adjudicándole el espacio público o laboral, con tareas bien definidas como la manutención del hogar y el rol de autoridad, cuyos aspectos le permitieron al hombre en las distintas civilizaciones, ostentar el poder dentro del contexto social y asociar el poder con masculinidad. Por tal motivo, desde el mismo momento que la sociedad define dichos roles y marca trascendentalmente las características de las relaciones sociales, define también una relación de dominación que prevalece durante el transcurso de la historia entre hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas y adolescentes.
Esta relación de dominación considerada como “normal”, se encuentra inmersa en nuestro comportamiento y generalmente no percibimos en ella la existencia de injusticia social, de este modo, todos los seres humanos que nos vamos formando en esta sociedad, continuamos reproduciendo estas contradicciones y perpetuando dicha relación social de dominación. En el nuevo modelo de sociedad que estamos impulsando, tratamos de complementar las distintas capacidades de todos y todas, con el objetivo estratégico de lograr la acumulación de fuerza social consciente y unirnos con el propósito de cambiar el modelo hegemónico (dominante) capitalista existente y la cultura que lo ha mantenido. Desde el presente programa de formación sociopolítica queremos destacar que es necesario estudiar desde el enfoque de género y la teoria crítica emancipadora, las relaciones entre hombres y mujeres para afectar las relaciones de dominación capitalista e impulsar la construcción de una nueva sociedad en el marco del socialismo del siglo xxi.
Contenidos
Para facilitar la mayor comprensión del eje temático enfoque de género lo hemos estructurado de la siguiente manera: partimos de clarificar la diferenciación entre género y sexo, pues ambos términos generan confusión, con estos términos básicos claros, explicaremos brevemente de donde se originó el enfoque de género para luego develar las relaciones de dominación y de poder que se encuentran inmersas en nuestro quehacer desde la dinámica social de las luchas de clases. Posteriormente indagamos nuestra realidad, para presentar una propuesta de cambio desde un enfoque crítico emancipador, donde hombres y mujeres luchen juntos y juntas en pro de la superación de las condiciones de explotación y opresión que todavía existen. Esta propuesta se encuentra enmarcada dentro de las bases jurídicas que nos da la constitución de la república bolivariana de Venezuela para aportar a La Construcción del socialismo del Siglo xxi.
Género y Sexo
Esta definición toma forma en un conjunto de prácticas, ideas, discursos y representaciones sociales, que dan atribuciones a la conducta de las personas en función de su sexo y que a partir de los saberes, prácticas, valores y costumbres son trasmitidos durante el proceso de socialización. Así, desde esta visión de género, el modelo capitalista fabrica las ideas de lo que deben ser los hombres y las mujeres, según lo que es “propio” de cada sexo. El género es diferente al sexo: cuando se habla del primero la diferenciación de mujer y hombre, niño o niña, anciana o anciano, se establece en base a su comportamiento y desenvolvimiento dentro de un contexto y por un proceso cultural; en cambio cuando nos referimos al sexo hacemos la diferencia en base a la conformación biológica que distingue anatómicamente a un macho de una hembra, por un proceso genético. Según andrea d’atri (1997), el género es una categoría histórica y relacional. No se trata de un atributo filosófico sino instrumental. Es decir, el género comprende al conjunto de las conductas que se construyen socialmente sobre la diferencia sexual y que hacen que mujeres y hombres se comporten femenina o masculinamente.
Las funciones y características que se asocian generalmente al sexo identifican el género femenino y/o masculino. Esta diferenciación encierra asimismo la trampa de una jerarquización, es decir una valoración positiva y/o negativa asociada a tales propiedades o conductas. En este sentido, “… el género no es una categoría descriptiva sino una normativa que determina la posición social de las mujeres y de los hombres”. coincidimos con J. Scott, cuando plantea que el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, basado en las diferencias que se perciben entre los sexos y es una manera primaria de significar las relaciones de poder que se aprehenden en la vida familiar y que se experimentan asimismo, por ejemplo en diferentes instituciones.
Origen del Enfoque de Género
En el transcurso de la historia de la humanidad las mujeres han luchado por lograr la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la justicia social y de género, participando junto a los hombres en insurrecciones, revueltas y alzamientos de las que se conocen sólo algunas de ellas, ya que la gran mayoría de estas luchadoras fueron condenadas al olvido, como consecuencia de las relaciones de género de la época, en las que la esfera política y la labor intelectual de contar la historia también era dominada exclusivamente por los hombres. Es necesario dejar claro que esta lucha por la justicia de género no es de ahora, sino que ha tenido una trayectoria histórica que surgió a partir de mujeres que emprendieron desde sus propias realidades, caminos para impulsar el nacimiento de las primeras organizaciones de mujeres y estos fueron los que generaron el movimiento feminista, que luchaba por los derechos y el lugar de la mujer en la sociedad y que tuvo tanto auge en el pasado. Sin embargo, el movimiento feminista luchó desde un planteamiento de superioridad de la mujer a partir de la exaltación de sus potencialidades, después de revisar esta corriente, surgió lo que hoy llamamos enfoque de género, que a diferencia de los planteamientos feministas postula: la equidad, la complementariedad y la lucha en conjunto de hombres y mujeres por la superación de la exclusión social. El enfoque de género, se basa en la teoría de género y se inscribe en tres modelos o paradigmas: el paradigma teórico histórico-crítico, el paradigma cultural del feminismo y el paradigma del desarrollo humano. El enfoque de género tiene sus raíces en el materialismo histórico, la antropología, la teoría crítica y el psicoanálisis. Su desarrollo continúa hoy en los mismos terrenos, enlazándose con el estudio de la sociología, visto no con un interés técnico o interpretativo para solamente comprender la realidad, sino más bien con un interés crítico emancipador que busca transformar las relaciones sociales de producción capitalista.
Género y Lucha de Clases
En la lucha por lograr la justicia social y la igualdad de oportunidades que siguen desempeñando las mujeres en la actualidad, es necesario develar las causas fundamentales que nos oprimen a todos y todas como sujetos políticos, porque la base actual de esta desproporción y diferenciación cultural entre hombres y mujeres está en el modelo capitalista, por ello la lucha va dirigida contra el sistema capitalista y contra sus valores de dominación y opresión, estos valores hegemónicos desde el enfoque de género, incluyen:
El manejo del poder en pocas manos, la verticalidad y la exclusión de las clases desposeídas a detentar el poder y la doble exclusión de la mujer por la discriminación sexual a la que ha sido sometida históricamente. La mayor cantidad de ganancia económica a partir de la explotación de la mujer.
La comercialización de su imagen como mercancía y como elemento propagandístico, sobre el cual el capitalismo ha logrado grandes riquezas.
La banalización de la violencia hacia la mujer como un trato normal y cotidiano a través de los medios de comunicación masivos.
La desarticulación de la sociedad, expresada en el individualismo, en pequeños grupos parcelados y la competencia entre sexos que busca enfrentar a hombres y a mujeres para dividir sus intereses de clase “divide y vencerás” y debilitar así, las posibles luchas populares en pro de una nueva sociedad.
Estos valores propios del capitalismo de los que está impregnada esta sociedad de dominación, son los que debemos confrontar y construir otros en el marco de una sociedad más equilibrada y con justicia social, a favor de concretar la premisa:
“una civilización que entre a competir con el capitalismo a partir de los valores de este, está condenada al fracaso… solamente a partir de valores distintos y metas distintas sería posible salir de la presencia todopoderosa del universo desvalorizado del capitalismo globalizador… a la globalización del chantaje militar y financiero deberá enfrentarse la internacionalización alterna de las luchas y los proyectos de los oprimidos, los endeudados, los atrasados”. Pedro Duno
Desde nuestra concepción de luchadores y luchadoras sociales, abordaremos el Enfoque de Género en el marco de la lucha de clases como eje dinamizador de la historia, en este devenir se establecen relaciones de dominación, explotación, opresión donde las mujeres forman parte de las diferentes clases sociales en pugna. En este sentido, las mujeres no constituirían una clase diferenciable. Según Andrea D’Atri (1997), la explotación puede definirse como: “aquella relación entre clases sociales que hace referencia a la apropiación del producto del trabajo excedente de las masas trabajadoras por parte de la clase poseedora de los medios de producción. Se trataría, en este caso, de una categoría que hunde sus raíces en los aspectos estructurales económicos”. De allí que el imperio no distingue sexo ni edad para lograr sus fines, que no es otro, que la acumulación de riquezas a expensas de los sacrificios de mujeres y hombres que pueblan los países sometidos de nuestro planeta.
Este enfoque persigue la lucha por la equidad y la justicia, solo que ninguna lucha debe abordarse desde lo individual o lo grupal, las luchas históricas que han derrotado al poder hegemónico y la opresión han sido las luchas de la unidad de los pueblos, donde se unifican todos los sectores oprimidos, hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas, sin distinción étnica, religiosa y sexual, por lo que consideramos que cualquier intención aislada o parcelada no tendría la fuerza suficiente para derrotar al poderoso imperio explotador.
Nuestra Realidad
Debido a las prácticas de discriminación social, a las que han estado sometidas las mujeres frente a las condiciones de explotación que nos impone el capitalismo, la situación de estas se ha complejizado, como lo evidencian los índices de feminización de la pobreza, que expresan que: “entre todos los pobres, las más pobres son las mujeres”. Dicha situación se agudiza aún más en los países en vías de desarrollo que enfrentan depresión en sus condiciones socioeconómicas. Dentro del contexto explicado anteriormente, las mujeres han hecho frente a las contingencias económicas, mediante la asunción de una triple jornada de trabajo, (la remunerada, la doméstica y la comunitaria) poniendo en práctica todo un conjunto de estrategias de sobrevivencia para resguardar a su familia y así mejorar sus condiciones de vida.
En la esfera del trabajo remunerado, en algunos casos dentro de la empresa privada, las mujeres también enfrentan formas de explotación propias de género, expresadas en la violación de sus derechos reproductivos, al ser objeto de abusivos condicionamientos patronales, como el estar esterilizada para poder ser empleadas, ya que para el empresario el tiempo legalmente establecido para el pre y post-parto no resulta rentable para sus intereses de acumulación del capital, lo que trae como consecuencia que el mayor porcentaje de la fuerza de trabajo en labores de mayor explotación como las “maquilas” termino árabe que significa ensamblar, trabajo en serie fábricas… colocar a quienes incluye, donde las mujeres ven en estas la única alternativa de trabajo. Todo esto, sin citar los índices de maltrato y acoso físico, psicológico y moral al que son objeto las mujeres, tanto en la esfera doméstica como laboral.
Dentro del capitalismo, se institucionaliza la ideología de la dominación y la división social del trabajo, se parcela el conocimiento y se fragmentan los saberes, además se mantiene la división entre teoría y práctica, entre trabajo intelectual y trabajo manual, como elementos para la explotación del hombre y la mujer. De aquí se potencia la división sexual del trabajo, (la división entre trabajo femenino y masculino) como herramienta de explotación y exclusión de la mujer. Según los estereotipos sociales, existen una serie de trabajos o profesiones exclusivamente asociadas a los hombres tales como: la ingeniería, la construcción, la medicina, la milicia, entre otras, pero visiblemente se aprecian roles que implican poder o cargos de dirección, aunque hoy se encuentren mujeres ejerciendo este tipo de cargos, esto no significa que es consecuencia de un cambio en las condiciones de opresión de la sociedad.
De igual manera, se institucionalizan una serie de oficios y profesiones asociadas a las mujeres tales como: la pedagogía, la enfermería, los oficios domésticos, el secretariado, la confección, entre otras, las cuales en su mayoría corresponden a roles o labores de subordinación. Pese a que esta realidad, contradice nuestra amplia capacidad humana para realizar cualquier tarea sin distingo de sexo, en la sociedad esta división se aprecia con gran “normalidad”, ya que para la mayoría de las personas es difícil detectar dicha contradicción.
Propuesta de Cambio
El enfoque de género es fundamental para entender el origen de nuestras posiciones ideológicas. Es un enfoque de vida que nos da herramientas para entender nuestra realidad y así poder transformarla. Por ello resulta prioritario analizar la lógica capitalista desde este enfoque, para visualizar propuestas alternativas que involucren cambios de actitud desde la autodeterminación conciente, que se fundamenten en la equidad y la justicia social, en donde se practiquen los principios y valores bolivarianos de la solidaridad, la corresponsabilidad, la cooperación y la transparencia, para avanzar hacia la construcción de nuevas formas de organización social y el logro de la afectación de las estructuras de dominación, para ello proponemos el método Invedecor:
En lo investigativo, pasa por un proceso constante de indagación reflexión y a partir de un diagnóstico participativo, junto con los otros y otras, para avanzar en el análisis de la forma como la sociedad nos construye y la forma como todos y todas respondemos y reproducimos esta forma de socialización. Es necesario internalizar que los cambios sociales propuestos, comienzan con la transformación individual y colectiva de nuestras prácticas e ideas en la cotidianidad y revisar, desde un punto de vista crítico las estructuras mentales instauradas por la sociedad, para impulsar coherentemente la construcción de la “patria buena”.
En lo educativo, revisamos críticamente los roles que asumimos los hombres y las mujeres que interactuamos, tomando en cuenta los principios de justicia social, en nuestras familias, en nuestro trabajo, otros. Reflexionar sobre nuestra labor como padres y madres en la crianza de nuestros hijos e hijas, asumida como responsabilidad compartida y no exclusiva de la mujer, implica un cambio en el concepto de familia, vida y sexualidad, una nueva forma de ver al ser humano, una nueva perspectiva desde la cual se redimensionan los conceptos de hombre y mujer dentro de la sociedad, asumida ya como una dinámica social en la que cada ser aporta la riqueza de su identidad masculina y femenina, sin condicionamientos ni preceptos.
En lo comunicacional, un potencial elemento generador del enfoque de género es la incorporación del lenguaje inclusivo dentro de nuestros modos de comunicación, que deben ser horizontales e incluyentes donde todos y todas estemos reflejados y reflejadas, que permita seguir nutriendo ideológicamente nuestras prácticas y luchas, desde la forma como escribimos, hablamos, leemos, otros, que incorpore permanentemente elementos de igualdad y equidad en el lenguaje, visibilizando el hacer y el conocer de la mujer al igual que el hombre en nuestro hacer, conocer, ser y convivir.
En lo organizativo es vital entender que para poder impulsar el nuevo modelo de desarrollo, tenemos que construir espacios de articulación en base al respeto, la inclusión y la cooperación para ir tejiendo redes sociales, asumiendo que hombres y mujeres somos diferentes, mutuamente complementarios y que tenemos los mismos intereses de clase que son: construir juntos espacios de justicia y transformar las estructuras del sistema capitalista que nos oprime.
Bases Jurídicas del Enfoque de Género
Desde las premisas históricas queremos presentar algunos hechos que han valorado la lucha de la mujer por alcanzar sus reivindicaciones humanas de clase, al igual que la participación de hombres que han abogado por el derecho de las mujeres, como es el ejemplo de Francisco de Miranda, quien en 1792 se dirigió a la asamblea nacional de Francia en estos términos: «¿cómo es posible que constituyendo la mujer la mitad del género humano no se la tome en cuenta para participar de la elaboración de las leyes.. Pero sí tiene que cumplirlas?».
Las mujeres han desencadenado innumerables luchas en pro de sus reivindicaciones entre las que figuran: la conquista del voto en 1948 que viene a favorecer su participación política, la reforma del código civil en 1982 que equipara los derechos y deberes en la comunidad conyugal y en el compartir de los bienes, la ley orgánica del trabajo promulgada en 1997 en la cual la mujer adquirió inamovilidad laboral durante el embarazo y el periodo pre y post natal. Hoy con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se establecen contribuciones sin precedentes entre las que destacan: la redacción desde su preámbulo hasta las disposiciones finales, con un lenguaje inclusivo que hace visible la presencia de las mujeres en todas las áreas del desarrollo y la valoración del trabajo doméstico. De igual forma, en esta se reconoce la equidad y la igualdad de hombres y mujeres al ejercicio y acceso al trabajo, además se validan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y se les reconoce a las amas de casa su seguridad social. Por tal motivo invitamos a la revisión de algunos artículos que favorecen condiciones de justicia social:
De la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:
Disposiciones generales: artículo 21. De los derechos sociales y de las familias: artículos 75, 76, 77, 78, 80 y 88.
En el Código Civil:
De los deberes y derechos de los cónyuges: artículos 137, 138 y 140. De la comunidad de los bienes: artículos 148 y 149. De los bienes propios de los cónyuges: artículos 151,152, 156 y 168. Del divorcio: artículo 187. De la comunidad concubinaria: artículo 767.
Enfoque de Género hacia la Construcción del Socialismo del Siglo XXI
Nuestra condición de pueblo explotado nos exige compromiso, lucha y conciencia para asumir el momento histórico y revolucionario que vive nuestro país, donde aún coexiste el modelo capitalista hegemónico, que queremos desmontar, con el nuevo modelo democrático, participativo y protagónico que reivindica la condición humana y los valores bolivarianos, en esta transición, es importante tomar parte activa en la construcción del desarrollo endógeno, enmarcado en una sociedad de justicia social que construya contrahegemonía. En esta oportunidad somos la concreción de muchos de los caminos andados por innumerables movimientos de lucha social en nuestro país. En esta lucha, es vital reconocer que aun cuando históricamente las mujeres han sido relegadas y sometidas a permanecer ocultas como protagonistas en el proceso transformador, durante siglos han luchado por su liberación, trascendiendo la fatiga del espacio doméstico e incorporándose decididamente junto a sus compatriotas de clase al espacio político, en la tarea emancipadora por la defensa de la soberanía de su patria y en la defensa de su pueblo.
Por ello la lucha es del hombre y la mujer contra este sistema de dominación y no de la mujer contra el hombre y viceversa, por lo que se trata de desmontar esta lógica capitalista para construir una nueva sociedad, la de los valores bolivarianos y la justicia social. Esta es una lucha de todos los sectores excluidos, pero no será posible, si dichos sectores abordan aisladamente la lucha por la emancipación, de allí que la lucha de la mujer tampoco es sola o aislada por la reivindicación de sus derechos como ser humano, sino que su lucha va de manos de sus compatriotas excluidos y es contra la opresión, esta debe ser la lucha de los pueblos por su emancipación del dominio capitalista.
SURCOS recibió este libro con seis artículos de excelente calidad. Una oportunidad para una mirada comprensiva del momento que estamos viviendo como humanidad.
La editorial Terra sem Amos nos presenta en portugués esta compilación que ojalá podamos compartir en estos días de autocuidado y reflexión.
SUMÁRIO A crise do coronavírus é um monstro alimentado pelo capitalismo MIKE DAVIS………………………………………………………………… 05 Política anticapitalista em tempos de COVID-19 DAVID HARVEY…………………………………………………………… 13 França: pela socialização do aparato de saúde ALAIN BIHR………………………………………………………………… 25 Coronavírus: a militarização das crises RAÚL ZIBECHI…………………………………………………………….. 31 Sobre a situação epidêmica ALAIN BADIOU…………………………………………………………… 35 Um golpe como “Kill Bill” no capitalismo SLAVOJ ŽIŽEK……………………………………………………………… 43 Sobre os autores……………………………………………………….. 48