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Etiqueta: memoria histórica

Nicoya: memoria compartida, identidad viva

Frank Ulloa Royo

«La tierra no se divide con fronteras, se multiplica con memorias.» — Laureano Albán, poeta guanacasteco

Cada 25 de julio, Costa Rica celebra lo que llama la “Anexión del Partido de Nicoya”. Pero las palabras, como las memorias, tienen historia. En los documentos originales de 1824 nunca aparece el término anexión. Se habló de unión, de agregación, de incorporación (Rodríguez Espinoza, 2015). El vocablo llegó después, importado por diplomáticos como Felipe Molina, influido por la moda política de Estados Unidos tras la anexión de Texas en 1845 (Pizarro Zelaya, 2024). Llamar “anexión” a lo que fue un proceso de incorporación pacífica es una contradicción que revela cómo el relato oficial se construyó en oposición a Nicaragua, invisibilizando los vínculos que nos unen (Sibaja, citado en Pizarro Zelaya, 2024).

Nicoya, Santa Cruz y Guanacaste fueron durante siglos parte de la Intendencia de Nicaragua, bajo el Obispado de León (Archivo Nacional de Costa Rica, Actas 1824). Sus poblaciones, sus fiestas, sus cantos y sus comidas son testimonio vivo de esa raíz nicaragüense que aún late en la cultura guanacasteca. Costa Rica misma fue colonizada en parte por migraciones de criollos nicaragüenses, que trajeron trabajo y esperanza (Rodríguez Espinoza, 2015). El oro de los montes del Aguacate permitió la acumulación originaria de capital, que luego se consolidó en los cafetales del Valle Central. La sangre que dio forma a la nación costarricense es también sangre nicaragüense.

El acta del 25 de julio de 1824 fue firmada por 25 personas, casi la mitad de ellas pertenecientes a la familia Viales Briceño. Representaban a unos 4.500 habitantes del Partido de Nicoya (Archivo Nacional de Costa Rica, Actas 1824). No fue un acto único ni definitivo: el proceso se ratificó en varias ocasiones entre 1825 y 1838, se reafirmó en el Tratado Cañas–Jerez de 1858 y culminó con la delimitación fronteriza de 1900 (Rodríguez Espinoza, 2015; Pizarro Zelaya, 2024). Siete décadas de negociaciones y disputas que hoy se reducen a una palabra que nunca existió en los documentos originales.

La identidad nacional costarricense se ha narrado muchas veces en oposición a Nicaragua. Felipe Molina describía a Nicaragua como un territorio “anarquista”, mientras exaltaba a Costa Rica como tierra pacífica (Molina, 1851). Esa visión permeó discursos oficiales y libros escolares durante más de un siglo. Pero la memoria histórica nos recuerda que Nicoya sí pertenecía a Nicaragua, y que negar esos vínculos es negar parte de nuestra propia raíz (Rodríguez Espinoza, 2015).

Hoy, cuando los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua parecen profundizar sus confrontaciones políticas, es más necesario que nunca recordar que los pueblos no son enemigos. La memoria compartida de Nicoya nos recuerda que la frontera no es un muro, sino un puente. Que las familias, las tradiciones y las luchas sociales han estado siempre entrelazadas. La resistencia en las calles —las celebraciones, las marchas, las voces que reclaman dignidad— debe acompañarse de una resistencia ideológica que reivindique que la justicia y la integración regional no son amenazas, sino caminos posibles. Frente a los zarpazos antisocialistas que buscan deslegitimar estas ideas llamándolas “terroristas”, debemos afirmar que lo que se persigue es una verdadera liberación económica y social (Albán, 1990).

El 25 de julio no debe ser solo una fecha de orgullo regional, de fiestas y gritos de alegría, sino también un recordatorio de la hermandad histórica entre Costa Rica y Nicaragua. Nicoya, esa Nicaragüita es memoria compartida, raíz nicaragüense y corazón costarricense. Celebrar su incorporación es celebrar la posibilidad de que los pueblos, más allá de las fronteras y de las disputas políticas, puedan reconocerse en su historia común y construir juntos un futuro de justicia y dignidad.

El gallo pinto y la cuajada son más que alimentos: son símbolos de una raíz compartida que no reconoce fronteras. En las mesas de Guanacaste y de Rivas, en las cocinas de Nicoya y de León, el mismo aroma de frijoles y arroz mezclados con manteca y culantro se levanta como un canto cotidiano de unidad. La cuajada fresca, moldeada en manos campesinas, es la misma en Costa Rica y en Nicaragua, y su sabor recuerda que la leche y la tierra no entienden de límites políticos.

Estas comidas son memoria viva, ética de lo sencillo y humanidad que se transmite desde la raíz: pueblos originarios que habitaban la región como uno solo, compartiendo maíz, cacao y sal, mucho antes de que existieran fronteras. Así, cada bocado de gallo pinto es también un acto de resistencia contra la división, un recordatorio de que la cultura se multiplica en la mesa y que la dignidad de los pueblos se alimenta de lo que comparten.

Referencias

  • Albán, L. (1990). Poemas de la tierra compartida. San José: Editorial Costa Rica.
  • Archivo Nacional de Costa Rica. (1824). Actas del Partido de Nicoya. San José.
  • Molina, F. (1851). Bosquejo histórico de Costa Rica. San José: Imprenta Nacional.
  • Pizarro Zelaya, A. (2024). La palabra “anexión” y la construcción de la identidad nacional. Universidad de Costa Rica.
  • Rodríguez Espinoza, A. (2015). La incorporación del Partido de Nicoya: revisión de fuentes primarias. Universidad Estatal a Distancia.
  • Sibaja, L. F. (2024). Entrevista citada en Pizarro Zelaya, A. La palabra “anexión”. UCR.

Del período de los Recolectores hasta la posible III República

Vladimir de la Cruz

La Historia de Costa Rica, en forma sencilla de decirlo, es la suma de todos los eventos humanos, culturales, sociales, educativos, religiosos, económicos, políticos, electorales desde que tenemos elecciones, de nuestro pasado hasta el presente, que han permitido construir y hacer evolucionar la sociedad democrática nacional que hoy tenemos, de valorar las instituciones que existen como engranaje de la convivencia social que vivimos.

Esa Historia, ese desarrollo histórico, se dio por etapas, por períodos de vida, períodos largos o cortos, según se analicen y distingan, por una evolución social, económica y política, que caracterizaron esas etapas o períodos en donde avanzamos de los tiempos más primitivos a los actuales más modernos.

Algunos de esos períodos o etapas se dieron evolutivamente, otros por resultados impositivos violentamente, provocando nuevos períodos y etapas. Así por ejemplo, los tiempos más remotos datan desde que consideramos la existencia humana en el actual territorio de Costa Rica, haya sido por el paso migratorio de quienes venían de la región norte del continente o de quienes procedían de la región sur del continente, cuando el continente americano estaba debidamente formado en su formación geológica y geomorfológica, y dejaban la prueba de su paso por el territorio como desde cuando empezaron a establecerse, de acuerdo a los hallazgos arqueológicos y las interpretaciones antropológicas de su existencia nacional.

Los períodos históricos, como conceptos ya datados, pueden tener sus diferencias cronológicas según los datos, eventos o sucesos que el historiador, o quien los elabore, pueda tener o establezca como puntos de partida y de cierre de esos períodos históricos.

De esta manera, tenemos el período de las comunidades recolectoras, las cazadoras, las pescadoras, las agroalfareras, que condujeron al surgimiento de las sociedades cacicales hasta la llegada de los españoles y europeos, a partir de 1492 en el continente, y de su presencia en el territorio nacional desde 1502, con Cristóbal Colón recorriendo la costa caribeña y su breve estadía en la zona de Limón, y de la penetración en el territorio unos años más tarde, 1519. Hasta aquí, a grandes rasgos, es la historia antigua de Costa Rica o precolombina, como también se le conoce.

De estos dos últimos momentos se plantean los períodos históricos que conocemos como el de conquista y el de colonia, ambos se remontan hasta la proclamación de la Independencia de España el 29 de octubre de 1821 en Cartago. El de la conquista se prolongó, en términos generales hasta el tiempo de la fundación de Cartago, en la década de 1560, cuando prácticamente los españoles habían logrado controlar el centro del país, y ejercieron dominio sobre las comunidades indígenas principales. Además, porque su establecimiento les empezó a facilitar disponer de los recursos naturales de aquellos años, y de poner a las comunidades indígenas sometidas a trabajar para ellos, y lo que ellos representaban, el Reino Español. De igual modo, de imponerles a las comunidades sometidas todo su engranaje político, religioso, jurídico, social, cultural, y destruir hasta donde pudieron todo el engranaje y sistemas de vida de las comunidades indígenas. De esta forma las tierras que habitaban libremente las comunidades indígenas y disfrutaban para ellos pasaron a ser tierras del Rey o realengas, y las comunidades indígenas fueron obligadas a trabajar para los españoles y no para ellos mismos. La organización de poder político que tenían las comunidades indígenas se les eliminó y se les obligó a acatar y aceptar el poder político de las autoridades españolas que las dominaban. Se les obligó a aceptar y someterse a las disposiciones legales o jurídicas que los españoles traían y las que desarrollaron en el continente. Se les destruyeron sus templos religiosos y se les impusieron los templos, iglesias católicas, a sus valores religiosos naturales se les impusieron los valores cristiano-católicos.

La narración histórica así puede establecer los períodos de la historia precolombina o antigua, la de la conquista y la de colonia. En ella se contienen los sucesos que se destacan en forma generalmente cronológica, con base en documentos, restos materiales, testimonios que hayan quedado orales, y las costumbres, tradiciones y expresiones folklóricas que puedan considerarse como manifestaciones de vida social en esos períodos.

La narración histórica de esos tiempos resultó de los textos de quienes ejercieron el poder, que escribían y dejaban documentalmente, o de funcionarios a quienes se les pedía que fueran relatando como memoria los sucesos de la vida cotidiana y política que se estaba desarrollando. Muchos sacerdotes, conquistadores y colonos así lo hicieron y testimoniaron. Después por escribanos y otros funcionarios. Cuando en la Colonia desarrollaron instituciones educativas, como las universidades, surgieron en ellas esos relatores, y también rescatadores de la vida anterior indígena y contemporánea que estaban viviendo.

Durante la colonia las rebeliones indígenas y la resistencia anticolonial se mantuvo.

Con la Independencia surgieron otros períodos históricos. Así, desde 1821 hasta hoy podemos establecer la siguiente línea cronológica, de períodos, desde la perspectiva de datos políticos.

El período de las Juntas de Gobierno, 1821-1823, el período de la República Federal de Centroamérica, 1824-1838, cuando pertenecimos a ella como Estado de Costa Rica, que así lo fue formalmente hasta 1848. Durante el período de la República Federal las autoridades superiores, del Poder Ejecutivo, se llamaron presidente, y las del Estado de Costa Rica, jefes de Estado.

A partir de 1848 se declaró la República de Costa Rica hasta hoy, gran período que a su vez se puede fragmentar en Primera República, 1848-1948, aunque así no fue declarada durante esos cien años. A las autoridades superiores de la República, del Poder Ejecutivo, se les llama, desde 1848 hasta hoy, presidente.

En marzo-abril de 1948 se produjo la Guerra Civil, para garantizar un resultado electoral de las elecciones de febrero de ese año. José Figueres Ferrer fue el líder militar de la rebelión triunfante quien se impuso por dos años ante Otilio Ulate, triunfador de las elecciones anuladas que dieron origen al conflicto armado. Al asumir el poder declaró fundada la Segunda República, que corresponde al período 1948 hasta nuestros días.

En el último gobierno, el del presidente Rodrigo Chaves Robles, 2022-2026 y en el actual de Laura Fernández Delgado, 2026-2030, se habla de una Tercera República, la cual no se ha declarado oficialmente. Lo que ha habido es un ataque sistemático a todo lo que simboliza institucionalmente, en la estructura del Estado, sus Poderes Públicos y órganos políticos de control administrativo, el armazón que lo constituye, sin que se hayan planteado las nuevas formas institucionales de esa posible Tercera República.

Clave importante de este desarrollo político institucional ha sido la formación de valores políticos y sociales. Los de las comunidades indígenas hasta donde fue posible los destruyeron, acabaron y borraron. Los de la conquista y la colonia fueron los valores políticos y sociales de los españoles que se impusieron como valores dominantes.

En la vida social y política los valores que se imponen, como modo y práctica de vida, son los de los grupos y sectores políticos o de clases sociales dominantes. En este sentido los valores son históricos, pues responde a períodos históricos y a los grupos que en ellos dominan. Así son también los valores morales o religiosos.

Los valores sirven para garantizar la convivencia social armónica, para aceptar esa convivencia. Los valores por ello sirven para orientar la formación ciudadana, la opinión pública, y la participación política ciudadana. También son usados para orientar o definir el rumbo de las políticas públicas, y las acciones de gobierno o de gobernanza, que desde el Poder Ejecutivo, se impulsan, y sirven para promover doctrinas políticas ce distintos tipos, puesto que cada una de ellas tiene su propia y específica escala de valores, lo que muchas veces se trata de expresar en las llamadas “ideologías”.

La transmisión de valores se produce en la Familia, en la Escuela, en la Iglesia, en los medios de comunicación, en los distintos aparatos de comunicación del Estado. para educar a los niños y a los jóvenes en los valores “nacionales”, “patrióticos”.

En la Escuela, en el proceso educativo, se fortalecen las bases de los valores que familiarmente se han introducido en los niños, en el núcleo familiar. La Escuela, Colegio o Universidad, como instituciones educativas tienen la responsabilidad política, cívica ciudadana, de formar para la mejor vida en sociedad, para la mejor convivencia social.

Aquí es donde se deben fortalecer con más empeño los valores de Respeto y Tolerancia, para enseñar a reconocer y aceptar la diversidad de opiniones, de religiones, de creencias, de grupos sociales, étnicos, o raciales, las diversas expresiones de la convivencia familiar que ahora existen.

En el proceso educativo se deben fortalecer, entre otros, los valores de la Libertad, la Igualdad, la Equidad, la Justicia Social, la Solidaridad, la Participación Ciudadana, el del Pluralismo político, la Responsabilidad, la Honorabilidad y Honestidad, los valores que definen la identidad, los que fortalecen los vínculos familiares, los del amor y el respeto, así los valores éticos de actuar con transparencia, humildad y compromiso para cumplir las metras y objetivos que trazamos para la vida personal, familiar y pública.

La enseñanza del valor de la Libertad es fundamental porque da el derecho a expresar ideas, posibilita la disensión, garantiza el respeto al libre pensamiento. Políticamente enseña a organizarse, sin temor alguno, y a participar en la vida política orientada a elegir libremente gobernantes, autoridades y representantes de gobierno, sin coerción alguna.

La enseñanza de los valores del Pluralismo y la Tolerancia son fundamentales para enseñar a reconocer y respetar la diversidad de opiniones religiosas, morales, éticas, políticas. Es para enseñar el respeto a las maneras de pensar y de ser como personas. Es para enseñar la promoción de debates públicos donde se expresen distintas opiniones para tratar de lograr altos fines públicos constructivos.

La enseñanza de los valores asociados a la Justicia, la Equidad y la Solidaridad son para fortalecer el respeto para el trato igual e imparcial a todos los ciudadano, son para estimular la conciencia de resolver las brechas de desigualdad social que existen y fomentar el compromiso colectivo para logar el mayor bienestar posible de las poblaciones o sectores sociales más vulnerables, marginales o excluidos de las políticas públicas, para lograr mayor cohesión social y mayor paz social.

Los valores de Responsabilidad y Transparencia para enseñar la rendición de cuentas en el servicio público y en la toma de decisiones.

El proceso escolar, por ejemplo, en paralelo con la vida ciudadana, ha desarrollado prácticas escolares de elecciones estudiantiles, en las escuelas y colegios. Allí los niños y los jóvenes aprenden, como los mayores, como los ciudadanos, a participar libre y organizadamente en partidos políticos, o grupos políticos que se asemejan a los partidos políticos haciendo de esas formas sus primeras armas políticas para la vida en la sociedad política de los adultos, la que define los rumbos del país y de la sociedad que vivimos.

Recientemente, el Ministerio de Educación envió la circular DM-CIR-0047-2026 a todas las instituciones educativas del país instruyendo a los educadores para que en la exposición de sus lecciones actúen con neutralidad política electoral, como un mecanismo de presión sobre los docentes, procurando imponer de esa manera un régimen de terror, de miedo, de silencio, de control político en las aulas. En la época de la dictadura de Francisco Franco en España, en las Universidades y en instituciones educativas había control policial sobre lo que decían los maestros y los profesores, a veces con presencia de policías en las aulas. ¿A esto se quiere llegar en Costa Rica?

En la práctica educativa y docente del país me atrevo asegurar que la vida académica y de enseñanza se produce con esa neutralidad política y electoral.

En las escuelas, en los colegios y en las Universidades todos los cursos que se imparten se dan sobre Programas Académicos, debidamente aprobados, con procesos rigurosos de aprobación, que trazan o señalan los contenidos que se deben comunicar, transmitir o estudiar por parte de los estudiantes. Ninguno de esos Programas está sometido a la parcialidad política electoral. Ni siquiera, hasta ahora están sometidos y redactados de conformidad al interés político de cada administración política que tenga al país.

Los partidos políticos que han gobernado el país y el Poder Ejecutivo, Liberación Nacional, los que se han agrupado alrededor de la Unidad Social Cristiana o del Partido Acción Ciudadana han impulsado desde el Consejo Superior de Educación, programas educativos para toda la enseñanza que respondan a los intereses políticos y político electorales de esos partidos, gobiernos y presidentes.

Los temas que le preocupan al actual ministro de Educación, en esa circular, son los temas político-electorales. Estos temas son tratados únicamente, de ser tratados, en los cursos de Estudios Sociales, de Historia, de Formación Cívica o Ciudadana.

No existe en el país literalmente hablando una Historia Oficial. Una historia oficial sería aquella que el Estado o el gobierno de turno redacta como texto oficial de obligada enseñanza.

Los textos que se han enseñado como básicos para el estudio de la Historia Nacional y de la Formación Cívica ciudadana han sido elaborados por destacados profesores, historiadores o investigadores de temas sociales, jurídicos y cívicos. La “Cartilla Histórica” de Ricardo Fernández casi 50 ediciones tuvieron, una por año, los textos de “Historia de Costa Rica” de Carlos Monge Alfaro, los de Carlos Meléndez, o los de los profesore Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto, eran los que se usaban regularmente.

La Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional colaboraron en pasado con el Ministerio de Educación en la elaboración de textos que nunca fueron cuestionados por parcialidad informativa, analítica o interpretativa, ni acusados de ser “parciales política o electoralmente” a favor de algún partido o tendencia política.

Los profesores lo único que tienen es su formación profesional, académica, y su libertad de exponer el contenido del Programa de Estudios oficial que tienen que enseñar o dirigir, en su estudio a los estudiantes de acuerdo a su formación profesional.

Lo único que tienen en esa formación académica es esa Libertad de Cátedra que les da su formación profesional y académica, con los valores con que han sido formados para desarrollar los temas de los programas que deben estudiar sus alumnos, y motivarlos en el estudio de la Historia Patria.

La enseñanza está dirigida a formar hombres y mujeres con capacidad crítica de pensar, con capacidad de desarrollar y tener pensamiento propio. Está dirigida a formar mejores ciudadanos.

La enseñanza está dirigida a formar Hombres y Mujeres Libres para poder lograr una sociedad democrática más sólida, más desarrollada, mas inclusiva, más justa.

Hasta la Segunda República así ha sido la política educativa del país en general. Ni siquiera en el período de la Junta de Gobierno, 1948-1949, ni en la siguiente década, 1949-1958, cuando yo hice la primaria y aún el país olía a pólvora y represión política post guerra civil, los programas educativos de esos años se orientaron a exaltar a los triunfadores de la Guerra Civil, ni a imponer una Historia Oficial de los victoriosos.

En el esquema de la Tercera República que se quiere imponer, ¿es eso lo que se quiere desarrollar?, ¿una Nueva Historia Nacional a partir del gobierno de Rodrigo Chaves y de Laura Fernández? ¿Los ataques de Rodrigo Chaves a los gobiernos, gobernantes y partidos gobernantes, del período 1949-2022, igualmente condenados por Laura Fernández, hacia eso se dirigen?, ¿hacia la Historia de la Tercera República, con las fotos de Rodrigo Chaves y de Laura Fernández, en la entrada, en la recepción de los aeropuertos internacionales Juan Santamaría y Daniel Oduber, como lo hace Bukele en El Salvador?

Territorio Indígena Térraba celebrará el Festival Cultural Filomena Navas en homenaje a la Benemérita de la Patria

El Territorio Indígena Térraba, en Puntarenas, será escenario del Festival Cultural Filomena Navas, Volumen 01, una actividad que rendirá homenaje a Filomena Navas Salazar, recientemente declarada Benemérita de la Patria, mediante una programación que combina patrimonio cultural, memoria histórica, arte y saberes indígenas.

El festival se realizará los días 24 y 25 de julio de 2026 y ofrecerá una amplia agenda de actividades abiertas al público, orientadas a fortalecer el reconocimiento de la identidad cultural del pueblo térraba y de la trayectoria de una de sus figuras más representativas.

Filomena Navas Salazar fue declarada Benemérita de la Patria el 24 de marzo de 2026, como reconocimiento a su legado en favor de la preservación de la cultura, la identidad y los derechos del pueblo indígena Térraba. Esa declaratoria constituyó un reconocimiento nacional a una vida dedicada a la transmisión de conocimientos, la defensa de la memoria colectiva y el fortalecimiento de las tradiciones de su comunidad.

El festival busca precisamente proyectar ese legado hacia las nuevas generaciones mediante espacios de encuentro entre la cultura ancestral, el patrimonio arqueológico, las expresiones artísticas y la participación comunitaria.

Amplia programación cultural

Durante los dos días del festival se desarrollarán diversas actividades, entre ellas:

  • exhibición del Museo del Oro con su colección precolombina;

  • exposición del Museo Indígena Contemporáneo;

  • presentación de grupos de danzas culturales;

  • talleres;

  • exposición y venta de artesanías;

  • exposición y venta de productos agrícolas;

  • exhibición y venta de máscaras;

  • conversatorios;

  • caminatas;

  • camping.

La organización informa que todas estas actividades se realizarán en el Territorio Indígena Térraba, en la provincia de Puntarenas.

Las personas interesadas en obtener más información pueden comunicarse al teléfono +506 8419 0156.

El Festival Cultural Filomena Navas nace con el propósito de consolidarse como un espacio permanente de encuentro en torno a la memoria, la cultura y la identidad indígena, teniendo como inspiración el legado de Filomena Navas Salazar, cuya trayectoria continúa siendo un referente para la preservación del patrimonio cultural costarricense.

UNDECA respalda al Magisterio Nacional frente a directriz del MEP que amenaza la libertad de enseñanza

UNDECA respalda la posición de organizaciones del Magisterio Nacional y rechaza cualquier intento de limitar la libertad de enseñanza y el pensamiento crítico

La Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA) expresa su firme respaldo a la posición asumida por las organizaciones sindicales del Magisterio Nacional frente a la reciente directriz emitida por el Ministerio de Educación Pública (MEP), la cual ha generado una profunda preocupación en amplios sectores de la comunidad educativa por sus posibles efectos sobre la libertad de enseñanza, la libertad de expresión y el ejercicio profesional del personal docente.

Costa Rica ha construido históricamente un sistema educativo basado en el desarrollo del pensamiento crítico, el análisis de la realidad y la formación de una ciudadanía consciente, responsable y comprometida con la democracia. Ninguna disposición administrativa debe convertirse en un instrumento para generar temor, autocensura o limitar el debate académico dentro de las aulas.

UNDECA reafirma que restringir la posibilidad de analizar hechos históricos, sociales, económicos o políticos desde una perspectiva pedagógica, crítica y fundamentada, es una coerción para borrar la memoria histórica de nuestra patria. La educación pública no puede reducirse a la repetición mecánica de contenidos; su misión es formar personas capaces de comprender la realidad, cuestionarla y participar activamente en la construcción de una sociedad más justa.

Manifestamos nuestra solidaridad con las educadoras y los educadores del país, quienes diariamente cumplen una labor esencial en la formación de las nuevas generaciones, y rechazamos cualquier medida que pueda prestarse para intimidar, perseguir o sancionar arbitrariamente a quienes ejercen su profesión con responsabilidad y apego a los principios pedagógicos.

La defensa de la educación pública, de la libertad de cátedra, del pensamiento crítico y de las garantías democráticas constituye una responsabilidad de toda la sociedad. Debilitar estos principios significa debilitar la democracia misma.

UNDECA hace un llamado al Gobierno de la República y al Ministerio de Educación Pública para que abran espacios de diálogo con las organizaciones representativas del magisterio nacional y garanticen que toda regulación en materia educativa respete plenamente los derechos fundamentales, la autonomía del ejercicio docente y los valores democráticos que han caracterizado al sistema educativo costarricense.

¡La educación debe formar ciudadanos libres, críticos y comprometidos con el bien común, nunca ciudadanos silenciados por el miedo!

Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social
UNDECA
9 de julio de 2026

La pelota… ¿no se mancha?

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

A unas pocas cuadras del histórico estadio Monumental de River Plate en Buenos Aires, donde se jugaba el pintoresco campeonato mundial Argentina 1978, se encontraban las instalaciones de la Escuela Nacional de Mecánica (ESMA) de la Armada Argentina, por entonces instalado en una dictadura sanguinaria que había asumido en aquel país en marzo de 1976.

En esas instalaciones cientos de personas fueron asesinadas, torturadas, exterminadas, desaparecidas, mientras a pocos metros el balón seguía rodando sin rubor.

De esas atrocidades algunas piezas de la literatura escrita por mujeres dan cuenta exacta: la poeta Margarita Drago en su libro “Fragmentos de la memoria: Recuerdos de una experiencia carcelaria (1975-1980) (2007)” y la periodista Leyla Guerriero en su trabajo descomunal “La Llamada”.

48 años después de esa vergüenza global con la FIFA cómplice y mercenaria, el balón vuelve a ser mancillado cuando la política y la corrupción se dan la mano día tras día.

En las últimas semanas, la delirante acción migratoria estadounidense arreció fuertemente desde su posición colonial y racializada; en materia futbolera, al escribirse este texto se conoció de una llamada desde Washington para solicitar revisar una tarjeta roja en contra de un seleccionado estadounidense: en principio la FIFA autorizó su participación en la ronda de octavos de final. En México continúan las desapariciones diarias. Y la FIFA mercenaria, incólume y vulgarmente silenciosa.

En tiempos en que la simbólica cuenta más que la realidad, no puede dejar de dar una absoluta vergüenza ver a los miembros de CONMEBOL, la AFA y la FIFA celebrando desde sus palcos alcoholizados la pírrica victoria de Argentina sobre la valiente y resistente Cabo Verde, absoluto ganador moral de este cuestionado mundial.

Durante un homenaje a su carrera en 2001 el más político de los Maradona dijo, haciendo referencia a las corruptelas de las elites del fútbol a las cuales siempre se enfrentó, que la pelota no se manchaba.

Cuanta vigencia y cuanta urgencia de recuperar Maradonas que cuestionen, que arremetan, que driblen y anoten como en su mítico segundo gol contra Inglaterra en pleno conflicto por las Islas Malvinas.

Cuanta necesidad de arreciar contra la vulgaridad en la que unos cuantos mafiosos han convertido el deporte más lindo de la historia.

Embajada de Italia y Biblioteca Nacional invitan a la presentación del libro La mamá de San Vito

La Embajada de Italia en Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional del Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), invitan a la presentación del libro La mamá de San Vito: una historia de guerra, paz, amor y café, del escritor Marconi Rojas Thiele.

La actividad se realizará el miércoles 8 de julio de 2026, a las 4:00 p.m., en la Benemérita Biblioteca Nacional, en San José. Además de la modalidad presencial, la presentación será transmitida en vivo a través de la página oficial de Facebook de la Biblioteca Nacional:

https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Un homenaje a Juana Pirola y a la historia del sur de Costa Rica

La obra presenta una crónica histórica sobre Juana Pirola, partera y enfermera empírica que dedicó su vida al servicio de la comunidad de San Vito.

Según la presentación del libro, Marconi Rojas Thiele rescata el legado de esta mujer mediante un relato que entrelaza solidaridad, memoria y humanidad, y que busca poner en valor una historia que dejó huella en el sur de Costa Rica.

Como adelanto del contenido, la invitación comparte un fragmento de la obra:

«Le encantaba ir a la escuela, sobre todo los domingos, porque había actividades culturales y deportivas que rompían con la monotonía semanal; sus favoritas eran las que tenían que ver con actuar y cantar. Siempre esperaba con ansias ese día.»

Sobre el autor

Marconi Rojas Thiele nació en San Ramón de Alajuela en 1980 y creció en Cirrí de Naranjo.

Es educador de profesión y desarrolla labor docente desde 2007. Su interés por el análisis y la creación literaria ha motivado a numerosas personas estudiantes a acercarse a la escritura y a la literatura con curiosidad y entusiasmo.

Las instituciones organizadoras invitan al público a participar en esta presentación literaria, ya sea de manera presencial o mediante la transmisión en vivo, para conocer una obra que recupera la memoria histórica y el aporte de una figura emblemática de la comunidad de San Vito.

A 316 años de su ejecución convocan conversatorio y caminata para recordar el legado de Pabru Presbere

El Grupo Pabru Presbere invita a la comunidad a participar en dos actividades conmemorativas organizadas con motivo de los 316 años de la ejecución de Pabru Presbere, líder indígena bribri reconocido por su resistencia frente a la dominación colonial y considerado una de las principales figuras históricas de la lucha de los pueblos originarios de Costa Rica.

Las actividades buscan reflexionar sobre la vida, el legado y la vigencia histórica de Presbere, conocido también como el «Rey de las Lapas», mediante un espacio de diálogo y una caminata con actividades culturales.

Conversatorio sobre la vida y legado de Pabru Presbere

El viernes 3 de julio, a las 6:00 p.m., se realizará el conversatorio «Vida y legado Pabru Presbere, Rey de las Lapas» en el Centro de la Cultura Cartaginesa.

Participarán:

  • Dr. Franco Fernández, historiador.

  • Sra. Olga Andrés, educadora pensionada.

  • Sr. César Uniwak, politólogo de la Universidad de Costa Rica.

  • Sr. Rogelio Coto, moderador.

Caminata conmemorativa

Las actividades continuarán el sábado 4 de julio con una caminata que iniciará a las 4:00 p.m. desde la entrada de los Tribunales de Justicia.

La llegada será a la Plaza Mayor, donde a partir de las 4:30 p.m. se desarrollarán actividades culturales que incluirán música y disertaciones en modalidad de micrófono abierto.

Organizaciones invitantes

La convocatoria es promovida por el Grupo Pabru Presbere con el apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Dirección de Gestión Sociocultural, y del Centro de la Cultura Cartaginesa.

También participan como organizaciones invitantes:

  • Asociación La Casa del Indio

  • Sociedad de Poetas Cartagineses

  • Grupo de Danza Proyección Folclórica Bitzú

  • Buen Vivir Costa Rica

  • Red de Mujeres Pioneras Cartago

Las personas organizadoras invitan al público a sumarse a estas actividades de memoria histórica, reflexión y encuentro cultural dedicadas a recordar el legado de Pabru Presbere y su significado para los pueblos indígenas y la historia de Costa Rica.

La damnatio memoriae: analogía sobre la descalificación del pasado como estrategia populista

Maximiliano López López*

Destruir una estatua, eliminar un nombre de algún monumento o incluso prohibir que este se pronuncie, no borra su historia ni oculta su legado. Sin embargo, esta fue una práctica relativamente común en el Egipto antiguo y se volvió más notoria durante el Imperio Romano. La damnatio memoriae (condena de la memoria) fue una estrategia usada por el poder para tratar de “borrar” de su pasado, a figuras consideradas indignas por sus actos o por ser declaradas enemigas del Estado. Intentos semejantes se pueden advertir en la sociedad contemporánea con la destrucción de monumentos en naciones de la antigua URSS, en China o Irak, por mencionar ejemplos.

En analogía con aquella realidad clásica, los ensayos contemporáneos de damnatio memoriae no son menos ineficaces, pero pueden causar cierto efecto si se utilizan como estrategia política. En este sentido es claro que toda sociedad construye instituciones, pero también memorias sobre su pasado y muchas veces son estas representaciones las que actúan como fuente de legitimidad. Por ello, cuando un proyecto político busca establecer su concepción de mundo, generalmente se disputa el pasado. Y es justo esa disputa por la memoria y la posibilidad de reescribirla, lo que sustenta la analogía que se propone con la damnatio memoriae.

El poder hoy no ataca los monumentos, pero se enfoca en sus actores; hoy no prohíbe el uso de nombres, pero intenta descalificarlos; tampoco va en contra de la historia, pero impulsa su narrativa para reescribir la memoria histórica sobre el pasado y crear la sensación de un cambio que le dé legitimidad. Se trata entonces de colocar la memoria histórica al servicio del poder y por ello la “condena de la memoria” se vuelve simbólica y material al mismo tiempo. Una estrategia expone el pasado como responsable de la situación actual y otra promueve la transformación de las condiciones que presuntamente configuraron ese pasado.

Ahora bien, es necesario aclarar que no toda crítica del pasado puede ser comparada con una damnatio memoriae como se propone en esta analogía, pues la crítica histórica, sesuda, fundamentada y propositiva es lo que ha permitido a la democracia crecer como forma de gobierno y florecer como forma de vida. Además, es claro que toda fuerza política necesita hilvanar un relato que justifique su presente y lo proyecte hacia el futuro, pues así opera el poder. En este ejercicio, la estrategia actual ha sido la de confrontar a un pueblo “puro” con unas élites corruptas y esta confrontación ha sido estratégica para sentar la diferenciación entre la difusa categoría de “pueblo” con la de “ticos con corona”.

En el caso costarricense se observa que la estrategia simbólica se enfoca en las élites que abusaron del poder para beneficio propio, aprovechándose de lo que el discurso del poder ha llamado la “dictadura” perfecta de la democracia. Es claro que tal mensaje no alude solo a las élites como fuente del poder hegemónico en determinado contexto, sino que cuestiona el modelo de sociedad que se construyó bajo un liderazgo de “canallas, corruptos y comunistas”. La otra estrategia que se visualiza es más elaborada y compleja. Esta propone que eliminar privilegios, modernizar al país y cambiar las instituciones “capturadas” por las élites corruptas, necesita, irónicamente, del control del poder como lo hicieron las élites que critican. La paradoja de esta propuesta es que la responsabilidad del cambio no es del gobierno de turno, sino de la población que debe aportar la legitimidad para hacerlo. En el caso costarricense, esta paradoja quedó claramente retratada en la búsqueda de los 38 diputados como requisito para lograr el cambio.

Este proceso de damnatio memoriae “a la tica” claramente no va contra los vestigios del pasado. La analogía de este proceso reside en un plano simbólico que pone en entredicho algunos aspectos de ese pasado. Por ejemplo, la democracia costarricense que otrora hacía sentir orgullo de esta tierra es cada vez más cuestionada por un porcentaje creciente del “pueblo”. Ver con beneplácito la existencia de mandatos de corte autoritario, aceptar la concentración del poder o incluso respaldar la erosión de las instituciones que han protegido los derechos de los costarricenses, es un síntoma de la manera en que la memoria histórica del costarricense empieza a “disputarse”. En ese juego de “resignificación” de la memoria, el Estado de Bienestar pasa a ser directamente responsable de tener ticos con corona, mientras que al Estado Social de Derecho es co-culpable de la impunidad y corrupción actuales. De esta forma, la estrategia se ocupa en replantear la imagen de villanos y héroes, así como de consignar responsabilidades sobre el pasado en un intento por reescribir la memoria.

Al “pueblo” se le convence de que la capacidad de sobreponerse a ese pasado supone el camino para una transformación social que se ha postergado por años, al tiempo que se expulsa del escenario político a los responsables de los males descritos. Aquí entra el viejo bipartidismo y todas sus ramificaciones, pero especialmente el “fantasma” del comunismo que dejó de ser un discurso de campañas políticas y ahora es presentado como una amenaza real, parlamentaria, peligrosa y opuesta a ese cambio anhelado por el “pueblo”. Este giro es fundamental, pues el enemigo se materializa, ya no es solo parte de la memoria.

Estamos por tanto ante una estrategia que tiene como objetivo cuestionar la memoria que desde mediados del siglo XX se ha construido sobre la Costa Rica que conocemos hoy. Para ello se vale de un discurso de ruptura y cambio que intenta hacer de la memoria histórica, un recurso al servicio del poder. Lamentablemente, el éxito de esta tendencia se alimenta de los reclamos, válidos, de muchos sectores que por años no recibieron la atención debida. Entretanto, el movimiento actual se presenta como el que escucha, mientras construye sus propias élites, incrementa el control del poder y trabaja en desmotar lo que queda de ese pasado con el fin de asumir el rol hegemónico.

De esta manera, aunque las sociedades no olvidan todo, la “condena de la memoria” se convierte en una herramienta de quienes buscan convencer a la sociedad sobre lo que debe o merece ser recordado. Ahí reside el peligro para la memoria histórica, la cual, una vez debilitada, erosiona la cohesión social, afecta la identidad colectiva y vuelve a la sociedad vulnerable ante la manipulación.

* Profesor e investigador de la Escuela de Historia, Universidad Nacional.

Cuando una comunidad invierte en su memoria, también construye su futuro: Maraya Jiménez culmina una etapa de formación que nació en Cahuita

Hace poco más de una década, una joven de Cahuita comenzó a participar en un proyecto comunitario que buscaba recuperar la memoria histórica escondida bajo las aguas del Caribe costarricense. Ese camino, construido colectivamente por familias, personas buceadoras, pescadores, juventudes, organizaciones sociales, instituciones públicas y especialistas nacionales e internacionales, permitió que el pasado 24 de junio de 2026 Maraya Jiménez Taysigue culminara en la Universidad de Cádiz, España, una etapa fundamental de su formación en el Máster en Arqueología Náutica y Subacuática.

Maraya Jiménez Taysigue

Más que un logro individual, la culminación de esta etapa representa el resultado de un proceso comunitario que durante años apostó por la formación de liderazgos locales para fortalecer la protección del patrimonio cultural subacuático y la memoria histórica del Caribe Sur.

Maraya es presidenta del Centro Comunitario de Buceo Embajadores y Embajadoras del Mar (CCBEEM), organización comunitaria a la que se integró siendo adolescente y desde la cual ha participado en iniciativas de ciencia ciudadana, conservación marina, arqueología subacuática comunitaria y recuperación de la historia afrodescendiente e indígena de Cahuita.

Durante estos años, el CCBEEM ha impulsado un modelo de trabajo basado en la participación comunitaria que reúne juventudes afrodescendientes, indígenas Bribri y Cabécar, personas pescadoras, personas mayores, instituciones públicas, universidades y especialistas de distintos países. Ese proceso permitió consolidar investigaciones que alcanzaron reconocimiento nacional e internacional, entre ellas la identificación científica de dos barcos esclavistas naufragados frente al Parque Nacional Cahuita, vinculados al desembarco de cientos de personas africanas en marzo de 1710, un hallazgo que ha contribuido a reescribir parte de la historia del Caribe costarricense.

La oportunidad de cursar estudios avanzados en España surgió gracias al reconocimiento alcanzado por ese trabajo comunitario y al respaldo de instituciones como la UNESCO y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de España. Sin embargo, la posibilidad de concretar esa formación dependió también de una amplia campaña de solidaridad impulsada desde la propia comunidad.

Mediante la iniciativa «Colón por Colón, euro por euro, dólar por dólar», numerosas personas, familias, organizaciones, rifas comunitarias, actividades de buceo y donaciones hicieron posible financiar la permanencia de Maraya en Cádiz. La campaña se convirtió en una expresión concreta de confianza en la capacidad de las juventudes del Caribe Sur para devolver ese conocimiento a sus comunidades.

En una declaración enviada a SURCOS, Maraya expresó que este proceso ha sido posible gracias al respaldo recibido:

«Todo esto ha sido gracias a la comunidad del Caribe Sur y de Costa Rica en general, la comunidad que me ha apoyado y me ha acuerpado económicamente, emocionalmente y en muchos otros sentidos. Me siento muy feliz.»

La joven explicó además que la ceremonia realizada el 24 de junio marca la culminación de una etapa, pero no el final de su formación. Actualmente participa en prácticas arqueológicas en la bahía de Algeciras, donde fortalece conocimientos en prospección, excavación, registro y uso de tecnologías aplicadas a la arqueología subacuática. Posteriormente regresará a Costa Rica para concluir su tesis, prevista para septiembre, y más adelante realizará prácticas profesionales en Campeche, México, especializadas en patrimonio cultural subacuático.

Por esa razón, y atendiendo la precisión realizada por la propia Maraya, esta publicación consigna correctamente que culminó esta etapa del Máster en Arqueología Náutica y Subacuática. Una vez aprobada su tesis obtendrá el título profesional correspondiente.

La investigación que desarrolla se encuentra estrechamente vinculada con la experiencia del CCBEEM y con el modelo de participación comunitaria construido en Cahuita. Esa continuidad también se refleja en la ponencia que presentará durante el I Congreso de Patrimonio Cultural de la Universidad de Costa Rica, titulada «Reconectando las raíces del Caribe Sur: gestión comunitaria del patrimonio cultural subacuático en Cahuita, Costa Rica», donde expone cómo las comunidades pueden convertirse en protagonistas de la investigación, protección y apropiación social de su patrimonio.

El proceso vivido por Maraya también ha encontrado eco entre personas descendientes de quienes protagonizaron la historia recuperada por estas investigaciones. Familiares de Miguel Maroto —africano de 16 años que desembarcó libre en las costas de Cahuita tras el naufragio de 1710 y cuyos descendientes viven hoy en Costa Rica— enviaron un mensaje a la comunidad en el que expresan:

«Muchísimas gracias por compartir la información, sin duda alguna un gran logro para todos ustedes que tanto han trabajado. Muchos éxitos para Maraya y a ustedes como comunidad en esta nueva etapa.»

Ese reconocimiento resume el significado de un proceso que trasciende la formación académica de una persona. Durante más de una década, la comunidad de Cahuita ha demostrado que la recuperación de la memoria histórica puede convertirse también en una herramienta para fortalecer la identidad, formar nuevos liderazgos, proteger el patrimonio cultural y natural y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.

La historia de Maraya Jiménez Taysigue es, en ese sentido, también la historia de una comunidad que decidió invertir en el conocimiento como forma de construir su futuro.

SURCOS invita a conocer el testimonio de Maraya Jiménez sobre este proceso de formación y sobre el papel que han tenido la organización comunitaria y la participación ciudadana en la recuperación de la memoria histórica y el desarrollo local; para ello presentamos el video compartido por el CCBEEM.

Paso Ancho por la Paz muestra que la construcción de conciencia nace desde las comunidades

El pasado 20 de junio, el Parque Los Héroes de Paso Ancho fue escenario de una jornada cultural, comunitaria y educativa que reunió a vecinas, vecinos, artistas, personas jóvenes, personas adultas mayores y delegaciones invitadas en torno a una misma convicción: la construcción de una cultura de paz comienza en los territorios y se fortalece mediante el trabajo organizado de las comunidades.

La actividad, denominada “Paso Ancho por la Paz”, formó parte del Festival Nacional Grito por la Paz, promovido por Buen Vivir Costa Rica y desarrollado simultáneamente en diversos cantones del país, entre ellos Desamparados, San Ramón, Nicoya, Tibás y León Cortés. En Paso Ancho-San Sebastián, la iniciativa fue impulsada mediante la articulación de organizaciones e instituciones comunitarias, entre ellas la Biblioteca Municipal Emma Gamboa, la Feria del Agricultor, el Hogar de la Esperanza y el Parque Los Héroes.

A lo largo de la jornada se realizaron diversas actividades orientadas a fortalecer la convivencia, la memoria histórica y el compromiso ciudadano con la paz. Entre ellas destacaron la inauguración del nuevo Mural de los Héroes, la exposición de fotografías históricas de la comunidad, la presentación de grupos de break dance, la siembra de árboles, juegos tradicionales para niñas y niños, la firma de la Carta por la Paz y la participación de cantores y poetas provenientes de Naranjo, Atenas, Moravia, Desamparados, San Francisco, Sarapiquí, Talamanca, Nicaragua y Paso Ancho.

La programación artística reunió expresiones musicales y poéticas que hicieron del parque un espacio de encuentro y reflexión. Asimismo, la presencia de estudiantes bribris de Talamanca y representantes de la Casa del Indio en Cartago aportó una dimensión intercultural que enriqueció la actividad y fortaleció los vínculos entre comunidades de distintos territorios.

Las personas organizadoras destacan que este tipo de iniciativas reflejan una convicción que ha venido creciendo en numerosos barrios y comunidades del país: la transformación social y la construcción de conciencia colectiva no se producen desde espacios externos, sino, más bien, desde los espacios comunitarios donde las personas se encuentran, dialogan, recuperan su memoria, fortalecen sus lazos y construyen propuestas compartidas para el futuro.

“Paso Ancho por la Paz” constituye así un ejemplo de cómo la organización comunitaria puede convertirse en una herramienta concreta para promover valores de convivencia, solidaridad, respeto y participación ciudadana. La experiencia se suma a otras iniciativas impulsadas en el marco del Festival Grito por la Paz, cuyo propósito es generar espacios de encuentro capaces de fortalecer la cultura de paz desde los territorios.

Las personas organizadoras expresaron además su agradecimiento a las más de 50 personas que colaboraron en la preparación de la actividad, a la delegación de estudiantes bribris de Talamanca, a la Casa del Indio en Cartago, a la comunidad que respondió al llamado y a todas las personas visitantes que compartieron mensajes de amor, esperanza y paz durante la jornada.