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Etiqueta: Miguel Sobrado

Una voz interior con ecos que restringen las políticas sociales

Miguel Sobrado

¿Qué es la voz interior para la psicología?

Es la voz con la que dialogamos a todas horas, en ocasiones llamada «la voz de la conciencia», «voz mental» o también «diálogo interno». Aunque, en términos científicos, sería más adecuado referirse a ella como la voz del córtex pre-frontal.

“A modo de definición, se puede decir que es una narración que nace en el interior de todo ser humano y se proyecta, generalmente, hacia el futuro a modo de preparación para los acontecimientos venideros”.

El diálogo interno es un fenómeno complejo y multifacético que tiene un enorme impacto en la estructura de nuestro cerebro y en nuestro comportamiento. Es necesario para ordenar nuestras ideas y planificar nuestras acciones.

La sociedad en la voz interna

Pero ¿Qué sucede cuando este diálogo no nos ayuda, sino que más bien nos boicotea o nos limita? Aquí es donde intervienen la estratificación y las relaciones sociales que se articulan alrededor de la familia, y cimientan los valores de la cultura prevaleciente.

Existen condicionantes sociales que configuran la voz interna y que tienen fuertes implicaciones

El contexto familiar trasmite desde la más temprana edad valores que configuran la posición social de las personas según el medio en que viven. Son muchos los estudios que describen cómo operan los prejuicios en las sociedades racistas y de clase generando minusvalía y dependencia. Debilitando la autoestima y promoviendo “techos mentales” que configuran socialmente las voces interiores de quienes se encuentran en estratos de bajo prestigio social.

Los estudios realizados en los Estados Unidos con niños negros de 3 a 7 años a quienes se les mostraron muñecas blancas y negras preguntándoles cual era buena y bella son muy significativos por sus respuestas. En esas edades tiernas ya habían asimilado a través de su entorno más cercano el prejuicio hacia su propio color, contestando que la blanca era bella y buena. De tal forma en el contexto social se dieron las condiciones configuraron una voz interna que va actuar posteriormente reduciendo sus aspiraciones y autoestima.

Estudios similares que se realizaron en México con niños indígenas, en un país donde la mayoría de la población es de ese origen, revelaron resultados similares de auto desvalorización por su origen étnico. En otras palabras el racismo ha calado tan profundamente en la cultura que se ha internalizado y pienso que en estos grupos y comunidades forma parte de esa voz interior que aconseja que acciones emprender y cuales mejor no.

Fenómenos similares han constatado los movimientos feministas y por eso demandan legislaciones y espacios sociales de igualdad.

La acción organizada y la ruptura de techos sociales que inciden sobre la voz interna

El racismo y el clasismo conllevan por lo general la exclusión social por las disminuidas oportunidades para el estudio, de acceso a los servicios de salud y superación social, de tal forma que las posibilidades de avance social se reducen. Y no solo se reducen, sino que los resultados se comportan en la práctica como las profecías que se auto cumplen. Esto es si la persona fracasa o tiene resultados mediocres es por su origen.

Operación tenazas

La exclusión social no se puede superar si no es con dos palancas fuertemente entrelazadas. Por una parte, la acción organizada de los excluidos o marginados para demandar su espacio y articular y poner en marcha sus propios proyectos y por otra con una política social, no asistencialista, sino proactiva de largo aliento centrada en una educación moderna y de amplia cobertura, que incluya a quienes a quienes perdieron la oportunidad educativa y tienen obligaciones familiares a su cargo. Esto último en procesos de autoorganización realizados en sus comunidades. Esta operación “tenazas” basa en la simbiosis de propósitos de las organizaciones que ajusten los servicios institucionales a sus necesidades. Son los efectos de la actividad organizada o vitamina “O” las que le dan poder efectivo a los excluidos y transforman su visión y perspectivas sociales. En este sentido rompen las voces internas que los inmovilizaban y se pueden transformar. Este proceso no solo cambia los horizontes, sino que posiblemente incida sobre la biología misma de los participantes, como lo sugiere las experiencias de la neurociencia.

El caso de las niñas prostituidas de Camboya citado por la siquiatra española Marian Rojas Estapé, donde se les registraron a las niñas el tamaño de los telómeros, medidores de edad de las células, cuando estaban en el burdel tenían 80 años y posteriormente de sacarlas de ese antro, en un nuevo contexto con capacitaciones ya habían recuperado su edad biológica.

Las transformaciones en gran escala que requiere la eliminación de la exclusión social no se pueden realizar por razones obvias a partir solo del trabajo de los siquiatras, requieren de un contexto favorable para la inclusión organizada y proactiva masiva de los afectados.

Esto nos obliga a trascender los enfoques individuales de autoayuda. No basta ponernos positivos, ni alejarnos de personas y contextos tóxicos. La realidad es social y nosotros estamos dentro de ella. Es preciso crear condiciones y procesos de apoderamiento social a través de las políticas sociales que destapen y promuevan el potencial real de las personas. Transformando el sustento subjetivo a las voces interiores que promueven la pasividad y resignación.

“El gobierno debe impulsar el bienestar”

En una reciente entrevista realizada a Miguel Sobrado para el Canal 13, el tema sobre las responsabilidades del gobierno sobresalió en la agenda, ya que como bien afirma el entrevistado “el artículo 50 de la Constitución de la República dice que el Estado promoverá el bienestar impulsando la producción y la buena repartición de la riqueza armonía”. 

Aunque bien se apela a la cultura costarricense para la recepción y adaptación al cambio, ya que si bien desde la institucionalidad debe haber una actitud hacia la reducción de la exclusión y márgenes de desigualdad, es necesario considerar la reacción de la ciudadanía para así acertar con las estrategias que se pretenden poner en práctica en los espacios de socialización ciudadana e institucional.

 

Compartido con SURCOS por Miguel Sobrado.

¿Somos inmunes a la violencia y el terror?

Miguel Sobrado

Miguel Sobrado Chaves

En Costa Rica hemos sido dados a pensar que la violencia y el terror no pueden afincarse en nuestro medio, ya que somos un pueblo de paz y democracia.  Lamentablemente nos olvidamos de nuestra posición geopolítica y que al igual que en 1856 o en la década de los 80s del siglo pasado, las tormentas de la vecindad terminan azotándonos. Las cosas han cambiado radicalmente en nuestra América desde que brotó el gran negocio de los carteles de la droga en el último cuarto del siglo pasado, cambiando los ejes del poder económico y político. Hasta entonces el poder económico dependía en gran medida del poder político centralizado en estructuras clientelistas. Con la aparición del negocio de la droga, con un poder económico sin precedentes, se resquebrajó la estructura de poder clientelista. Sistema que presentaba, por una parte, serias debilidades que permitían su penetración por la corrupción imperante, y por otra, generaba una masa creciente de excluidos desplazados por la tecnología que buscaban desesperadamente ingresos para atender las necesidades de sus familias.

Colocados geográficamente entre los países productores y procesadores de cocaína en el sur y los traficantes comercializadores y el gran mercado de consumidores en el norte del continente y punto de enlace con Europa, nuestro país es una ruta de paso necesaria para este nefasto negocio. Especialmente el tráfico terrestre, ya que el marítimo y el aéreo son controlados cada vez con más recursos por parte de los Estados Unidos.

Ha coincidido este interés del narcotráfico con las debilidades de nuestro sistema económico y social que deja por fuera especialmente a las regiones fronterizas y costeras, donde el narco se haido posicionando y penetrando los poderes locales e instituciones nacionales con su poder económico. De ahí que la lucha por el control de territorios haya desatado el terror y el crimen en nuestras costas y fronteras donde se ha posicionado y expande su estela de muerte hacia otras regiones del país.

El problema de nuestra debilidad, como país, frente a esta amenaza depende no solo del aparato de legalidad y de seguridad que debe actualizarse y modernizarse a fondo para impedir que siga expandiéndose y tomando fuerza este peligro. Especialmente en su sistema de inteligencia fortaleciendo la seguridad comunitaria de manera sistemática con seguimiento y atención permanente. Pero sobre todo, actuar en la prevención reduciendo la exclusión social. Un país que concentra sus ingresos en el 20% de la población y no abre suficientes oportunidades para incorporarse a la vida moderna a los jóvenes y a quienes perdieron la oportunidad educativa, tiene los pies de barro. La prevención de la violencia depende de la modernización del sistema educativo para adecuarlo a las exigencias de la nueva tecnología del conocimiento y de la regeneración ecológica. Sin olvidar que el aprendizaje y la capacitación constituyen actualmente, por la velocidad de los cambios, un proceso permanente para evitar la exclusión.

Especial atención merece en nuestro caso la actualización de la mano de obra para actuar frente a las necesidades y oportunidades. Recordemos que más del 50 % de la población económicamente activa tiene un nivel inferior al bachillerato y este porcentaje es mayor entre los desocupados. Se trata no solo de una actualización de los centros de trabajo, sino de los procesos y transformaciones que abren oportunidades en sus comunidades y regiones. Procesos que no pueden depender de proyectos elaborados por burócratas, sino que deben responder a la demanda y a la organización de las comunidades. Las instituciones deben, ante todo responder a estas demandas con asistencia técnica y recursos complementarios a los aportados por las comunidades.  Las comunidades, cuando gozan de autonomía, saben quéopciones tienen en las condiciones de su comunidad, para abrirse paso a paso mejorando sus capacidades.

Las ofertas del INA actuales frecuentemente les exigen, no solo requisitos de nivel de estudio que no tienen, sino un horario de asistencia en las sedes del INA que en muchas partes quedan a kilómetros de distancia con problemas de desplazamiento y en horarios de 7 a 2 pm que les impide trabajar para atender las obligaciones familiares.

El proyecto Germinadora de la sede regional Brunca de la UNA, es un ejemplo a seguir con bajo costo y alto rendimiento cualitativo en la promoción de individuales y asociativos integrados con las fuerzas vivas locales, como se puede apreciar en el video realizado por canal 13 “La estación de la esperanza con autonomía”

Caminos exitosos existen, lo que se necesitan son decisiones políticas en el campo educativo y de capacitación para emprender una prevención efectiva. Con la Fuerza Pública pueden mitigarse los daños, pero no evitarlos en el mediano ni largo plazo.

Lo que estamos viviendo con las drogas en el ámbito nacional es solo el principio de una amenaza de ocupación de nuestro territorio por el terror. Por el momento, lo visible es la violencia manifiesta en el control de territorios, pero el verdadero poder está tomando posiciones estratégicas a través del blanqueo de capitales, el cual es tema de otro artículo.

Todavía no estamos en guerra civil como es el caso del El Salvador, y estamos a tiempo, si tomamos conciencia del peligro para tomar medidas efectivas, pero debemos actuar pronto con visión y decisión.

Oportunidades sociales a los menos favorecidos

El sociólogo, Miguel Sobrado, da su visión de cómo brindar oportunidades a los menos favorecidos. En primer lugar, habla acerca del imperialismo y de cómo la influencia externa influye culturalmente y menciona que se debe derrotar dicho imperialismo para mejorar la oportunidad de las personas e incluso menciona en este contexto que, la independencia fue un proceso gradual y complejo, por lo que tener independencia económica, política y social es sumamente complejo. 

Existe una masa de excluidos sociales, a pesar de que un Estado cuente con los tres poderes, el Poder Legislativo que legisla, el Poder Judicial que juzga y el Poder Ejecutivo que ejecuta. La población vulnerable sigue siendo excluida debido a la cantidad de problemáticas que enfrenta el Estado.

Ciertas organizaciones e instituciones han ayudado a las comunidades vulnerables; sin embargo, no es suficiente, se necesita apoyo de todo el Estado y como menciona Sobrado, las metas deben estar claras para tener resultados claves. 

Para conocer más información acerca de la entrevista y del conversatorio entre Miguel Sobrado y Erick Joaquín y la manera en la que abordan la temática de las oportunidades sociales a los menos favorecidos, en general de Latinoamérica y Costa Rica, puede encontrarlo en el Facebook Live de Canal Trece ingresando al siguiente enlace: https://www.facebook.com/watch/?extid=WA-UNK-UNK-UNK-AN_GK0T-GK1C&mibextid=1YhcI9R&v=552642420011948 

 

Información compartida con SURCOS por Miguel Sobrado. 

Coopesilencio: 50 años un sendero al bienestar construido desde la exclusión social

Miguel Sobrado

El 20 de enero de 1973, se constituyó la Cooperativa de Autogestión El Silencio con 60 socios, ex obreros bananeros desempleados y campesinos sin tierra que presionados por las necesidades de sus familias invadieron las 500 has que quedaban sin vender, de la finca El Silencio de la United Fruit Company.

Fueron desalojados y encarcelados hasta tres veces, pudieron finalmente obtener las tierras, en primer lugar, por su capacidad de organización y el respaldo solidario de las organizaciones comunales; de conducción de la lucha y el peso nacional que tenían las organizaciones campesinas, de la Federación Nacional Campesina. En tercer, pero no menos importante fue el de la alianza que se estableció con el entonces gerente del ITCO, don Teodoro Quirós y el padre Alfaro Gerente del IMAS. Ellos actuaron con decisión para apoyar a los campesinos, enfrentándose a la presión de los políticos que querían comprar la tierra barata a las fincas bananeras. Cuando la Fruit Company estaba interesada en adelantar la fecha de sus acuerdos con el Estado y poder llevarse Panamá instalaciones y equipo que requerían allá. La decisión de don Teodoro de comprar la finca para la cooperativa motivó que en la Junta Directiva del ITCO, se pidiera su destitución. Se generó un conflicto muy fuerte en que don Teodoro defendió su posición diciendo que “a él lo habían puesto ahí para entregar tierras a los que no tienen y no a los que ya tienen”. En este conflicto intervino con fuerza a favor de don Teodoro doña Julieta Pinto, la escritora que fue a hablar con el entonces presidente de la república don José Figueres Ferrer, y le pidió que la nombrara en la Junta Directiva del ITCO para apoyar a Don Teodoro. Don Pepe le dijo que en ese momento no era posible, pero intervino, poniendo orden para mantenerlo como gerente. En su lugar la nombró como miembro la Junta Directiva del IMAS, desde la cual veló porque no faltaran los alimentos en etapa difícil del nacimiento de la cooperativa. Así era doña Julieta, además de buena escritora y docente, era una dama de gran belleza y señorío, que actuaba eso sí, con firmeza y autoridad personal desde posiciones de bajo perfil. Lástima que la muerte la sorprendió un mes antes de este aniversario a sus 101 años. 

Don Teodoro habría autorizado la formación de una cooperativa de autogestión, a instancias mías y por el Consejo de don Clodomiro Santos de Morais, eso sí como un experimento. Un día me llamó y me dijo que, de acuerdo con informes de sus técnicos, los cooperativistas estaban haciendo mal manejo de los fondos y que como él era el responsable de la institución, iba a cancelar el experimento. Yo le dije ´´ vea don Teodoro, si lo que sus técnicos dicen es cierto tiene toda la razón, pero yo tengo otra información que no coincide con la versión de los técnicos locales, ¿qué le parece si convoca a sus técnicos y al Consejo de Administración a su oficina y los confronta? Así lo hizo don Teodoro y como Contra el nacimiento de Coopesilencio, estaban no solo los que querían comprar la tierra barata, resultado, al oír la versión de los cooperativistas el “experimento” continuó ya como una realidad.

Más adelante con el cambio de gobierno llegó al ITCO don José Ml Salazar, quien consideraba a las cooperativas de autogestión cooperativas “comunistarias” e hizo todo lo que pudo para que se parcelaran. Las cooperativas sobrevivieron con grandes penas ya que el ITCO, a cuyo nombre se encontraban las tierras, se negaba a dar el aval para los créditos y los socios tenían que dar fianza cruzada para seguir operando. Muchas cooperativas se vieron obligadas a parcelarse, por lo difícil de obtener créditos, pero un puñado entre las cuales estaba lidereando Coopesilencio se mantuvo y creó la Federación FECOOPA, a pesar de las penurias y así  al llegar al gobierno Rodrigo Carazo , las cosas cambiaron ya que hicieron una alianza con Carlos Manuel Echeverria viceministro de Planificación, en la que intervino activamente don Gonzalo Ramírez Guier de la UNA, para crear la Comisión Permanente de Cooperativas de Autogestión y darle personería y posición dentro del movimiento cooperativo a la autogestión. De tal forma el ITCO pudo trasladar la propiedad a las cooperativas y estas operar en el mercado financiero con fluidez.

Sobre la coyuntura internacional, que favoreció el nacimiento de estas cooperativas se puede ver en internet, en la página web de la Vicerrectoría de Extensión de la UNA el libro digital “Luchas campesinas en los 70 y la participación de las universidades públicas”. También para más detalles puede verse en la EUNA, la versión digital del libro “La construcción de un sueño” publicado por Víctor Barrantes en el 25 aniversario.

Hoy quedan pocos de los fundadores de la cooperativa, pero crearon un pueblo con todos los servicios básicos de agua, electricidad, con CEN-CINAI, EBAIS, escuela, liceo, canchas de futbol, áreas recreativas e iglesias. Sus hijos estudiaron, algunos se transformaron en profesionales y sus nietos dirigen una cooperativa de 800 has que se ha convertido en foco de desarrollo local. Además de palma africana, la explotación forestal, el turismo comunitario y el supermercadito que generan ingresos en la zona, contribuyendo a personas y comunidades vecinas colocar servicios ambientales. Los socios de la cooperativa participan activamente en la vida del cantón, donde han tenido varios regidores. Fueron también fundadores del Consejo Permanente de Cooperativa de Autogestión (CPCA) uno de los pilares del movimiento cooperativo, que tiene un espacio permanente en la máxima autoridad cooperativa el Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP).

De tal forma, se puso en marcha una empresa que parecía entonces imposible y que hoy es una realidad. Empresa que cumple con el artículo 50 de la Constitución política plenamente, ya que “genera bienestar estimulando la producción y un reparto adecuado de la riqueza” al mismo tiempo que protege el ambiente. Práctica con la que nos señalan un camino….

Nota editorial: la imagen y los videos corresponden a la celebración del aniversario de Coopesilencio.

Es posible desarrollar nuestro potencial y ajustarnos a las nuevas necesidades sociales, económicas y políticas

Por Miguel Sobrado*
29 de enero 2023
Organizarse ayuda a alcanzar objetivos. (Shutterstock)

En mi experiencia en la capacitación de grupos grandes que se organizaban para solucionar sus problemas, fui testigo de significativas transformaciones humanas conforme avanzaba el montaje y manejo de otras más complejas. Al comienzo se enfrentaban a la inercia de las organizaciones simples que les impedía alcanzar sus objetivos y, posteriormente, a medida que asimilaron en la práctica los principios de la organización compleja, adquirieron, no sin dificultades, capacidad operativa. Esta creaba, con sus resultados, un poder y una visión que transformaba y potenciaba sus aspiraciones.

Esta transformación, al consolidarse, marcaba un antes y un después, y la llamábamos “vitamina O”, de organización. Ejemplos documentados son el Hospital sin Paredes, en San Ramón, y otros en América Latina y África del movimiento cooperativo y comunal.

Éramos conscientes de que la transformación se daba por medio de la acción organizada, de acuerdo con los principios teóricos de la actividad objetivada y de la andragogía o educación de adultos, que actuaban para cambiar la cultura de las comunidades y grupos. Pero no teníamos pruebas de que abarcaran incluso el ámbito biológico.

En los inicios de la capacitación de grupos grandes (más de 40 personas), la ciencia biológica daba por invariables y determinantes las cualidades de los cromosomas.

El desarrollo, en las últimas décadas, de la epigenética varió la visión de inmutabilidad de la biología y perfiló posibilidades y resultados. La psiquiatra española Marian Rojas Estapé modificó los telómeros de los cromosomas de niñas prostitutas en Camboya después de sacarlas del ambiente tóxico en que se encontraban y les dio otras perspectivas de vida.

Los telómeros desempeñan un papel fundamental en la vida de las células, ya que mantienen la integridad de las terminaciones de los cromosomas al impedir que se enmarañen y adhieran unos a otros.

El número de repeticiones de los telómeros es limitado, se calcula que en cada persona alcanzan unas 2.000 veces y se acorta en cada replicación. Como se reducen con el tiempo, se utilizan para medir la edad. El ambiente en que vivían las niñas hacía que sus telómeros se acortaran y se correspondieran con personas de 80 años. Una vez fuera de su situación, sus telómeros crecieron de nuevo, acordes con su verdadera edad.

Los conocimientos aportados por la neurociencia promovieron avances sobresalientes en la oncología y en terrenos experimentales para reducir el proceso de envejecimiento, pero no me interesa destacar la relevancia de ampliar la medición biológica en los procesos sociales, sino ayudar a una organización a ver más allá de su marco ideológico, que frecuentemente se ve limitado por las necesidades de los individuos que protestan y quieren resultados inmediatos.

Debe considerarse el carácter social y gregario de la especie humana para no restringir los alcances de los nuevos conocimientos epistemológicos. El individuo y su punto de vista son parte inherente del todo, pero, a su vez, del contexto social donde se desarrolla. La actitud y disposición personales, especialmente frente a situaciones opresoras, son trascendentales para superar las dificultades; sin embargo, como muestra el trabajo de la Dra. Rojas con las niñas prostituidas en Camboya, el cambio de ambiente social es fundamental para la transformación biológica.

Desconozco cómo se llevó a cabo la intervención, pero supongo que ella se encontraba con un organismo internacional y contaron con recursos externos. En la vida cotidiana, los fondos no abundan y salir de lo tóxico solo se puede producir masivamente con la acción organizada de las comunidades o los afectados.

En otras palabras, si bien estamos configurados por el medio social, la configuración no nos determina, somos capaces de reconfigurarnos mediante la actividad.

Las intervenciones externas son escasas y costosas, y no siempre producen resultados positivos. Es la actividad organizada, con autonomía y apoyo técnico, la que tiene posibilidades reales de desconfigurar los círculos viciosos y reconfigurarnos para desarrollar nuestro potencial y ajustarnos a las nuevas necesidades sociales, económicas y políticas que nos plantean las transformaciones a que estamos sometidos.

José Figueres Ferrer decía que “los seres sin organización no tienen ningún poder”. No se trata de las formas manidas de manipulación, como la organización de los pastores con ovejas ni de patrones con clientes.

*El autor es sociólogo.
miguel.sobrado@gmail.com

Compartido con SURCOS por el autor.

Contrapesos republicanos y contrapesos ciudadanos

La división de poderes ha funcionado en sociedades en que la ciudadanía es un estatus jurídico universal amparado a un régimen de libertades y derechos.

Por Miguel Sobrado*
20 de noviembre 2022

La exclusión de las mayorías, especialmente afrodescendientes, los de origen indígena y pobres en general, junto con el centralismo institucional, sigue siendo una característica en nuestro continente.

La república, como sistema político, presupone un equilibrio de pesos y contrapesos entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que cimenta las democracias. Esta división ha funcionado en sociedades en que la ciudadanía es un estatus jurídico universal amparado a un régimen de libertades y derechos.

Son Estados donde existe acceso a la propiedad y oportunidades que favorecen el bienestar, tales como la educación y la salud, condiciones que permiten ascender socialmente y participar en las decisiones, especialmente, locales y regionales.

Estas condiciones conducen no solo al crecimiento social y del capital humano, sino también al progreso económico, y estimulan una mejor distribución del ingreso y amplia participación ciudadana. Esto se evidencia en los países nórdicos y algunas partes de los Estados Unidos. En otras palabras, los pesos y contrapesos operan no solo porque existen formalmente, sino también porque se sustentan en una base social empoderada.

En América Latina, las repúblicas nacieron con los dados cargados, basadas en la exclusión de las mayorías y la desigualdad social, situación no superada en la mayor parte del continente, especialmente para los afrodescendientes de Brasil, el Caribe y sur de los Estados Unidos —que comparten la historia esclavista con América Latina—, quienes fueron los que con trabajo forzado produjeron durante siglos la riqueza y los grandes capitales de estos países.

La situación de los indígenas americanos, sometidos a la servidumbre mediante las encomiendas españolas, no fue mucho mejor, y con su aportación obligada se amasaron también los grandes capitales de México, Centroamérica y sur de la América andina.

La lucha por la independencia y la construcción de repúblicas fue una reivindicación de los hijos de los conquistadores, nacidos en América o criollos, que fueron discriminados por Madrid en favor de los peninsulares. Su lucha solo involucró a las poblaciones indígenas y mezcladas como carne de cañón en las guerras, pero no les abrió acceso a las tierras ni a la educación. La élite criolla, por su parte, mantuvo el sistema centralista heredado de España para su beneficio y cerró las puertas a los desarrollos regionales.

Exclusión persistente

A pesar de los siglos transcurridos y los cambios —más cosméticos que profundos—, la exclusión de las mayorías, especialmente afrodescendientes, los de origen indígena y pobres en general, junto con el centralismo institucional, sigue siendo una característica en nuestro continente. De ahí que, por carecer de una base ciudadana empoderada, no haya existido un soporte social al balance de poderes y nuestras repúblicas hayan renqueado a lo largo de la historia hacia el autoritarismo.

Esto es especialmente grave en la época en que vivimos debido a tres razones: a) la importancia del conocimiento y la educación de calidad para el desarrollo de nuestros países en este siglo; b) el crecimiento del poder del narcotráfico, que se alimenta, entre otros, de la exclusión, en un momento en que los sistemas clientelistas tradicionales se encuentran agotados; y c) la necesidad de preservar y regenerar el medioambiente para mitigar los desastres del cambio climático.

Nuestro problema como latinoamericanos tiene orígenes sistémicos, debe hacérsele frente con soluciones que rompan los círculos viciosos, dirijan parte de los ingresos a una inversión en educación y capacitación modernas que propicien soluciones a través de los movimientos sociales e instituciones renovadas la participación autónoma organizada de los grupos y comunidades.

La medición del impacto de las políticas públicas debe hacerse considerando los resultados tras la incorporación de los excluidos a los procesos educativos y la capacitación organizacional que impulse su integración a la vida nacional y local.

Estos resultados son los que interesan, y son el mejor indicador de que se están creando fundamentos sólidos para la construcción de una república moderna y para el ejercicio de las libertades democráticas.

Brasil

Lula, en Brasil, en sus gobiernos anteriores, creó 29 universidades federales para brindar oportunidades a los excluidos y contribuir de esta manera también a mitigar la explosión social, en una realidad convulsa. Aunque no fue suficiente, pues dejó por fuera a quienes perdieron la oportunidad educativa básica, fue un paso en la dirección correcta.

En su nuevo gobierno, sería conveniente que aproveche la capacitación masiva llevada a cabo por Clodomir Santos de Morais, a quien premió por su trabajo en la lucha contra la pobreza, como uno de los ejes de la política de inclusión.

La experiencia fue aprovechada por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra para formar cooperativas y comunidades, y ha sido exitosa durante las últimas décadas en tres continentes. Debe valorarse, más allá de la formación de empresas, que es en lo que ponen énfasis los tecnócratas, el poder de organización ciudadana y su aportación a mediano plazo a la creación de una base social de gestión democrática.

Debemos recordar que el narcotráfico, a través del terror y su poder económico, se perfila como una opción real. Al mismo tiempo, crece la amenaza del cambio climático para nuestras naciones y la especie humana.

*miguel.sobrado@gmail.com
El autor es sociólogo.

Compartido con SURCOS por el autor.

UNA: Luchas campesinas y el papel de las universidades públicas

UNA Luchas campesinas y el papel de las universidades publicas

La Vicerrectoría de Extensión, la sede Brunca de la Universidad Nacional, la Biblioteca Nacional del SINABI y el proyecto Germinadora de Desarrollo Organizacional, le invitan a la exposición fotográfica “Luchas campesinas y el papel de las universidades públicas (1970-1980)”, a realizarse del 3 al 29 de junio de 2017 al costado Norte del Parque Nacional, 2º piso, Sala España.

Inauguración: 14 junio 2 p.m.

La exposición consta de 32 fotografías, la mayoría capturadas por el sociólogo Miguel Sobrado.

El objetivo de la exposición es visibilizar el papel de las universidades públicas, a través del trabajo de extensión universitaria en los años 70-80´s con la labor realizada en zonas de conflicto de tierra entre precaristas y terratenientes de obreros desplazados de las bananeras y campesinos sin tierra en la Zona Sur, Pacífico Central, Caribe y Guanacaste.

“Durante los tempranos años setenta me interesé en el tema del precarismo rural como fenómeno creciente que tomaba ribetes cada vez más violentos. Viajé a unas cuarenta zonas de conflicto en el norte de Guanacaste, San Carlos, Pacífico Central, Caribe y Zona Sur, donde realicé entrevistas y recogí documentos disponibles. En algunas de estas visitas, no en todas porque no tenía como objetivo hacer un reportaje gráfico, hice fotografías sobre aspectos del conflicto y de las condiciones de vida de las poblaciones involucradas. En este sentido, el material gráfico presentado no pretende ser exhaustivo respecto a los conflictos de la época, ni siquiera de aquellos donde hice las fotografías. No obstante, expresa algunas de las dimensiones del conflicto y de las soluciones parciales que tuvo.

Como producto de estas luchas se fortaleció el movimiento campesino en zonas de conflicto y hoy en día existen prósperas comunidades de productores en los cantones de Coto Brus, Corredores y Aguirre, entre otros. Dentro de esta lucha floreció el cooperativismo rural en antiguas tierras bananeras. De este proceso surgieron grandes cooperativas de productores que empujan el desarrollo de sus comunidades, así como las cooperativas de autogestión aglutinadas alrededor de la Federación de Cooperativas de Producción Agrícola (FECOPA) y posteriormente el Consejo Permanente de Cooperativas de Autogestión (CPCA).

Con ocasión de este aniversario, la Universidad Nacional ha decidido recoger este material histórico y publicarlo como testimonio de las luchas, alianzas y esfuerzos que fortalecieron la economía campesina, el desarrollo local y el movimiento cooperativo rural”.

Miguel Sobrado

Sociólogo jubilado UNA

 

*** Para mayor información comuníquese con Miguel Sobrado (8867130 / 22654998) o con la Oficina de Comunicación UNA (2277-3066).

 

Enviado por Laura Ortiz, Comunicación UNA.

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