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Etiqueta: relaciones Costa Rica-EUA

Más allá de las palabras. Segunda parte: dos mujeres y un camino

Rafael A. Ugalde
Periodista
Miembro del Círculo Bolivariano de Solidaridad Yamileth López.

En esta II parte, dada la ruta “globalista” trazada con prisa en los últimos 46 años, veremos con pruebas irrefutables cómo las posiciones soberanistas, independentistas y solidarias van desapareciendo de la agenda de los trabajadores y sus organizaciones de base.

En la primera parte de “Más allá de las palabras” se revela cómo, llámense “oficialismo” y “oposición”, tienen décadas de presentarse como “protectores” del pueblo, paradójicamente, para prescindir de él en proyectos claves que en octubre elevarán la temperatura en materia comercial, laboral, producción de electricidad y Crucitas.

Verán entonces cómo dichos proyectos de leyes se “ajustan” en las alturas para que más familias participen en los jugosos negocios de producir y vender electricidad usando el ICE o sean los “especialistas” quienes resuelvan los problemas creados en la Caja. Crean el problema, luego viene la “modernización” y el mercado hace el resto.

La supuesta “negligencia” y el águila.

«Yo despedí a don Manuel Tovar con mucho dolor, porque es una persona a quien conozco bien», anunciaba así la presidenta, Laura Fernández, la destitución de su canciller, el pasado 24 de septiembre. Agregó: «Fue mi compañero todo el gobierno pasado, es un profesional muy competente, pero lo que él hizo donde recibió la invitación y él se autodesignó como el representante de Costa Rica en ese encuentro. Eso es algo demasiado serio que yo no puedo pasar por alto».

Las fricciones entre los grupos encargados de posicionar los Tratados de Libre Comercio y con qué naciones comerciamos no son nuevas. Ni serán las últimas. En ocasión del TLC con Estados Unidos vimos cómo estos impusieron su agenda contra viento y marea.

Dos águilas del comercio. Un solo nido. En el nido, un huevo. Ninguna quería fallar al aguilucho mayor. Los demás pensaban que una de ellas era negligente. No importa. Los titanes del comercio son así, creen a pie juntillas que ningún Estado-nación existe sin ellos.

La gente consume. Olvida rápido. Nadie recuerda que ha habido intentos por eliminar la figura de quien ocupe la presidencia de la República y el ministro correspondiente -Poder Ejecutivo- en ciertos actos oficiales, desde aquella idea expresada por un expresidente, en torno a instaurar en Costa Rica la “democracia parlamentaria” como señal de agilidad administrativa.

Cada vez que se ha intentado ‘interpretar’ las llamadas ‘leyes secundarias’ en materia de comercio exterior o tratados internacionales, la jurisprudencia de la PGR ha mantenido que, sea la cancillería, el COMEX o cualquier otra cartera, no puede prescindirse del presidente en ejercicio ni del ministro correspondiente.

Al menos, el modelo presidencialista está garantizado por el abogado del Estado, hasta tanto la idea de la democracia parlamentaria siga dando vueltas – desde la década del setenta y reiterada en 2001. En el 2009 fue reelaborada como forma de resolver problemas de gobernanza.

Según el artículo 146 de la Constitución Política, la validez de las políticas y normativas requiere la firma conjunta del presidente de la República y el ministro del ramo. Según su ley de creación (n.º 7638), el COMEX constituye una cartera funcional del Gobierno, por lo que es constitucionalmente un órgano del Poder Ejecutivo centralizado, precisa la PGR.

De esta manera, cualquier acto oficial en que se prescinda del presidente por parte de cualquier ministro, no existió. Fue absolutamente incompleto. Diplomáticamente equivale a ausencia protocolaria.

El defenestrado canciller Manuel Tovar Rivera reapareció en redes sociales para dejar clara su valía como jefe del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior. Siempre actué con la verdad y me siento libre, dijo parafraseando al evangelista Juan 8, 31-32.

Tanto Tovar Rivera como la gobernante disimularon estos chispazos reconociéndose los aportes de cada uno en cumplimiento de sus cargos. Pero ella no perdonó que la ausentaran de la presencia de Donald Trump, en ocasión de la 81.ª Asamblea General de la ONU.

Su periplo por tierras colombianas tampoco estuvo mal. Según diversos medios colombianos, a nuestra gobernante su colega, Abelardo de la Espriella, mandó a traerla desde Bogotá en un avión acondicionado especialmente para ella.

El jefe de Estado colombiano dio la bienvenida personalmente a su distinguida visitante. En un ambiente hospitalario, característico de Barranquilla, el mandatario recibió a la invitada con entusiasmo, coincidiendo con los días en que la ciudad registra temperaturas entre 25 y 34 grados centígrados.

Tampoco, significa que la presidenta Fernández vaya a perder la visa americana por su ausencia frente al inquilino de la Casa Blanca. Ella ha explicado que no le avisaron sobre tan importante cita. En todo caso, se reunió con De la Espriella, ciertamente no es Trump, pero es ciudadano estadounidense y habla perfectamente inglés.

Ambos dignatarios explicaron a la prensa que habían abordado “importantes” temas relacionados con migración, el combate al narcotráfico, el terrorismo, la democracia y la seguridad regional.

Temática profundizada en San José días después del encuentro entre Fernández y De la Espriella por la embajadora estadounidense en San José, Melinda ‘Mindy’ Hildebrand, en reuniones sostenidas con organizaciones o con altos representantes del Estado costarricense, sean opositores u oficialistas.

Hildebrand es enfática y concisa en cuanto el peligro que significa China, el terrorismo, los carteles de las drogas, la ciberseguridad y el comercio ilegal.

“Reafirmar nuestro compromiso de llevar ante la justicia narcotraficantes y otros criminales que amenazan la seguridad de nuestros pueblos”, dijo la diplomática durante una visita al Poder Judicial, tras delinear las tareas a cumplir, consignó el diario digital El Observador, el pasado 30 de septiembre.

Por su parte, el diario CrHoy, reseñó que el Poder Judicial reafirmó durante la cita con la diplomática estadounidense su compromiso de llevar ante la justicia a narcotraficantes y otros criminales que amenazan la seguridad de ambos países. Las instituciones continuarán colaborando en extradiciones, decomisos de drogas e investigaciones criminales, agrega.

La embajadora estadounidense, Melinda «Mindy» Hildebrand, se hizo cargo de la sede diplomática a partir del 8 de enero de 2026. El 20 de marzo fue testigo de un hito judicial e histórico: la entrega del exmagistrado y exministro de Seguridad Pública, Celso Gamboa, quien se convirtió en el primer costarricense extraditado, tras la reforma de la Constitución Política por unanimidad en la Asamblea Legislativa.

Está vigente además hasta el 31 de diciembre de este año, el permiso de ingreso, desembarco y permanencia de tropas de la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG), que indudablemente facilitará el “trabajo conjunto” defendido por la embajadora Hildebrand y el Ejecutivo, encabezado por la mandataria Fernández.

En el período legislativo 2022- 2026, el Plenario dio luz verde para el desembarco de efectivos de la USCG por votación de 38 votos a favor y 5 en contra. Un total de 18 legisladores del Partido Liberación Nacional, 9 del Progreso Social Democrático, 8 de la Unidad Social Cristiana, 6 de Nueva República, 2 del Liberal Progresista y 8 declarados “Independientes”.

Los 5 sufragios “disidentes” estuvieron a cargo del Frente Amplio que entonces contaba con 6 legisladores: uno de ellos estuvo ausente ese día. Representantes de esta fracción alegaron que

la Ley 7929 y los convenios bilaterales con Estados Unidos no autorizaban el estacionamiento de militares y tropas extranjeras en territorio nacional.

El convenio llamado de “Patrullaje Conjunto” inició en 1999 durante la administración de Miguel Ángel Rodríguez, evolucionando hasta consolidarse hoy como parte de una estrategia regional bajo el nombre de el “Escudo de las Américas», eje aglutinador de todas las naciones de la zona, con excepción de Cuba y Nicaragua.

En este sentido, las coincidencias de la presidenta Fernández y la embajadora Melinda ‘Mindy’ Hildebrand, en cuanto a que el “Escudo de las Américas” es no solo garantía de defensa de la “institucionalidad” costarricense, son un ejemplo de cómo ese consenso trasciende las diferencias que puedan existir en una “democracia viva” – como suele explicárnoslo la moderna ciencia política – entre gobiernos de turno y “opositores”.

¿Dudas?