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Etiqueta: revolución sandinista

¿Cómo se fabrica una noticia?, asunto Nicaragua

José A. Amesty Rivera

Hay un viejo dicho que dice que una mentira da la vuelta al mundo, mientras la verdad apenas se está poniendo los zapatos. Hoy podríamos actualizarlo diciendo que, un titular recorre el planeta mucho antes de que alguien tenga tiempo de escuchar un discurso completo.

Eso fue precisamente lo que pasó hace unos días con unas declaraciones del presidente de Nicaragua Daniel Ortega, casi de inmediato comenzaron a aparecer titulares asegurando que Ortega anunció que ya no habrá más elecciones en Nicaragua. La noticia se propagó rápidamente por periódicos, portales digitales y redes sociales, para millones de personas quedó instalada una idea muy simple, el Gobierno nicaragüense había decidido eliminar definitivamente las elecciones.

Sin embargo, cuando uno escucha el discurso completo descubre que la historia es bastante más compleja, Ortega dijo: Aquí no volverán a haber elecciones, pero no terminó ahí, enseguida explicó que impulsaría reformas legales, junto con la Asamblea Nacional, para impedir que personas o grupos que, según el Gobierno, reciben financiamiento extranjero para promover golpes de Estado o acciones contra el país puedan llegar al poder mediante elecciones.

Alguien puede pensar que esta propuesta es correcta o equivocada, este debate pertenece al terreno de la política y es otro tema. Lo que aquí interesa es algo distinto, ¿los grandes medios informaron exactamente lo que dijo Ortega o construyeron una noticia diferente?

El investigador estadounidense Michael Parenti, politólogo e historiador, lleva décadas estudiando cómo funcionan muchas de las grandes empresas de comunicación, su idea principal es sencilla, la manipulación casi nunca consiste en inventar una noticia, es mucho más efectivo contar solo una parte de la historia, así lo explica en su artículo Métodos de manipulación de los medios de comunicación. Y esto es justamente lo que parece haber ocurrido en este caso, cortar una frase para que termine diciendo otra cosa.

El primer recurso de la manipulación mediática, según Parenti, consiste en tomar una frase aislada y separarla del resto del discurso, es como si alguien dijera, Si siguen entrando armas al barrio, tendremos que cerrar la calle, y al día siguiente el titular fuera, Vecino propone cerrar todas las calles. Las palabras son reales, pero el significado cambia por completo.

Esto ocurrió con la frase, Aquí no volverán a haber elecciones. Casi ningún titular explicó enseguida que Ortega estaba hablando de impedir la participación electoral de grupos que, según su Gobierno, actúan con financiamiento extranjero para promover un cambio de régimen, cuando se elimina el contexto, el público termina entendiendo otra cosa, es como mostrar solo la mitad de un rompecabezas.

Otra práctica que Parenti considera muy frecuente, consiste en mostrar únicamente las piezas que convienen. Muchos medios destacaron la frase más impactante del discurso, pero dejaron fuera casi todo lo demás: la referencia a reformas legales, la participación de la Asamblea Nacional y la explicación sobre el financiamiento extranjero, no hace falta mentir, basta con enseñar solo la parte que produce el efecto buscado.

Parenti sostiene que muchas veces la censura moderna no consiste en esconder una noticia, sino en contarla incompleta. Es como entrar al cine cuando la película ya lleva una hora, veremos peleas, discusiones y disparos, pero no entenderemos por qué están ocurriendo, esto pasa cuando una noticia elimina los antecedentes.

En gran parte de la cobertura internacional, apenas se recordó que el Gobierno nicaragüense sostiene que en 2018 hubo un intento de golpe de Estado financiado desde EEUU, tampoco se explicó que existen leyes similares en otros países para regular el financiamiento político extranjero.

Uno puede aceptar esta interpretación o rechazarla, lo importante es que el lector tenga derecho a conocer por qué el Gobierno dice lo que dice, sin esa parte de la historia, todo parece surgir simplemente del capricho de un gobernante.

Cuando un medio lleva años presentando a determinado gobierno como una dictadura, cualquier noticia nueva termina encajando en ese mismo relato, ya no importa tanto lo que ocurrió, sino que la información confirme una narrativa que ya estaba construida.

Así, una propuesta para modificar una ley electoral termina convertida en un supuesto anuncio del fin de las elecciones; es como si cada pieza nueva tuviera que entrar, a la fuerza, en un rompecabezas que ya estaba armado desde hace tiempo.

Otro recurso consiste en reducir problemas complejos a una sola persona. En lugar de discutir si un país debe o no permitir financiamiento extranjero para partidos políticos, toda la conversación termina girando alrededor de Daniel Ortega. El debate desaparece y solo queda el personaje, esto facilita construir historias donde unos aparecen siempre como los villanos y otros siempre como los defensores de la democracia.

También influye qué noticias se amplifican y otras pasan casi desapercibidas. La frase sobre las elecciones ocupó titulares internacionales durante horas, en cambio, las explicaciones posteriores, el discurso completo y los detalles sobre las reformas legales apenas tuvieron difusión; la primera impresión quedó instalada, y todos sabemos que una rectificación nunca viaja tan rápido como un escándalo.

América Latina conoce muy bien este libreto. Lo ocurrido con Nicaragua no es un caso aislado, en nuestra región existen varios ejemplos en los que grandes medios internacionales han sido acusados de construir relatos parecidos.

En Venezuela, durante años muchas noticias hablaron sobre todo de la crisis económica, el desabastecimiento y la migración, mientras dedicaban mucho menos espacio al impacto de las sanciones económicas impuestas por EEUU y sus aliados. No se trata de negar los problemas internos del país, sino de señalar que el panorama quedaba incompleto cuando uno de sus factores más importantes apenas aparecía mencionado.

En Bolivia, tras la salida de Evo Morales en 2019, buena parte de la prensa internacional habló durante semanas de una “renuncia” provocada por protestas ciudadanas. Con el paso del tiempo, investigaciones periodísticas, estudios académicos e incluso algunos organismos internacionales, comenzaron a utilizar con mayor frecuencia el término “golpe de Estado” o reconocieron el papel decisivo de las Fuerzas Armadas y la Policía en aquellos hechos. Sin embargo, la primera versión ya había dado la vuelta al mundo.

Algo parecido ocurrió con el informe de la Organización de Estados Americanos sobre las elecciones bolivianas de 2019. Durante meses fue presentado como una prueba definitiva de fraude electoral, después, investigaciones independientes de universidades y centros especializados cuestionaron seriamente las conclusiones estadísticas del informe, pero esas rectificaciones nunca tuvieron una difusión comparable a la acusación inicial.

En Brasil, durante el proceso judicial contra Luiz Inácio Lula da Silva, numerosos medios presentaban cada nueva acusación como si la corrupción ya estuviera demostrada; años después, varias sentencias fueron anuladas y el juez Sergio Moro fue duramente cuestionado por su actuación, sin embargo, el daño político ya estaba hecho.

En Honduras, el derrocamiento de Manuel Zelaya en 2009 fue presentado por muchos medios como una “sucesión constitucional” o una “crisis institucional”, evitando durante bastante tiempo utilizar la expresión “golpe de Estado”, pese a que un presidente había sido detenido por militares y expulsado del país.

En Cuba, buena parte de la prensa internacional informa constantemente sobre las limitaciones económicas y políticas de la isla, pero muchas veces dedica mucha menos atención al efecto acumulado de más de seis décadas de bloqueo económico por parte de EEUU; una vez más, el problema no es hablar de las dificultades internas, sino hacerlo como si el bloqueo no existiera.

También podrían mencionarse otros casos, como el golpe contra Salvador Allende en Chile en 1973 y el papel del diario El Mercurio, o la cobertura del golpe contra Hugo Chávez en abril de 2002.

La tarea del periodismo debería ser ayudar a los ciudadanos/as a comprender la realidad, no conducirlos hacia una conclusión ya decidida. No hace falta inventar una noticia falsa, basta con cortar una frase, ocultar un dato importante, empezar la historia por la mitad, repetir siempre el mismo enfoque o dar mucho más espacio a unas voces que a otras; y, sobre todo, conseguir que el público crea que ya conoce toda la verdad cuando, en realidad, solo le han mostrado una parte del cuadro.

El caso de Nicaragua sirve para entender cómo funciona este mecanismo. Más allá de las simpatías o diferencias que cada persona pueda tener con el Gobierno sandinista, cualquier ciudadano merece conocer el discurso completo antes de sacar sus propias conclusiones; porque una democracia necesita ciudadanos/as informados, y un ciudadano/a realmente informado nunca se conforma con el primer titular que aparece en su pantalla.

Augusto César Sandino – 47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua

San José, 19 de julio de 2026
Partido Vanguardia Popular

Augusto César Sandino fue un líder guerrillero nicaragüense que encabezó una rebelión armada contra la ocupación estadounidense entre 1927 y 1933, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia antiimperialista en América Latina.

Nacido el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, departamento de Masaya, Nicaragua, era hijo ilegítimo de un cafetalero y una campesina. Su juventud estuvo marcada por el trabajo en el campo y en minas de Honduras y México, experiencias que forjaron su conciencia social y política.

El punto de inflexión en su vida fue la firma del Pacto del Espino Negro (1927), que puso fin a la Guerra Constitucionalista de Nicaragua bajo condiciones que consideró una traición a la soberanía nacional. Al negarse a aceptar el acuerdo, se alzó en armas contra las fuerzas estadounidenses y sus aliados locales, formando el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN).

Tras liderar una larga guerra de guerrillas, la victoria electoral de Franklin D. Roosevelt y el consiguiente cambio en la política exterior estadounidense propiciaron la retirada de las tropas y la llegada al poder de Juan Bautista Sacasa en 1933. Ese mismo año, Sandino firmó la paz. Sin embargo, el 21 de febrero de 1934, fue capturado y ejecutado por la Guardia Nacional, bajo las órdenes de Anastasio Somoza García.

Breviario de resistencia popular

El Estrecho Dudoso (Ernesto Cardenal) no es un lugar común en la narrativa de las cartas y relaciones. Es, por el contrario, un interés permanente en la utopía de los conquistadores y los diferentes imperios que han querido tener a su disposición y antojo un canal interoceánico que, aprovechando las aguas del río San Juan y el Gran Lago de Nicaragua, conecte a los dos océanos. Las pretensiones de Inglaterra sobre el Caribe escriben su propio capítulo al respecto.

En 1903, los Estados Unidos, movido bajo esos mismos intereses y con el fin de asegurarse una ruta interoceánica, segrega a Panamá de Colombia, bajo los mismo lineamientos que se desprenden de la doctrina Monroe, ahora bajo la nueva política intervencionista del “Big Stick”.

Las ocupaciones militares yanquis serán así, la constante de las doctrinas de dominación imperial, bajo esos pretextos se ocupa a Haití, Santo Domingo, Cuba, Honduras, México, Nicaragua. La nueva doctrina de dominación conocida como la Diplomacia del Dólar, es la mejor justificación para que los marines y el Departamento de Estado legitimen su accionar de violencia sostenida contra la autodeterminación, soberanía e independencia de nuestros Estado/nación.

Augusto César Sandino, en uno de sus documentos firmado en las Segovias, manifestó respecto al canal interoceánico, lo siguiente:

El mundo sería un desequilibrio permitiendo que solo los Estados Unidos de Norte América sean dueños de nuestro Canal.” Además, agregaba que…” la civilización exige que se abra el Canal de Nicaragua, pero que se haga con capital de todo el mundo y no sea exclusivamente de Norte América, pues por lo menos la mitad del valor de las construcciones deberá ser con capital de la América Latina y la otra mitad de los demás países del mundo que desean tener acciones en dicha empresa…” (Sandino: Mineral de San Albino, Nueva Segovia) (135).

Sandino y la resistencia histórica

En el año de 1849, el Comodoro Cornelius Vandervilt, uno de esos personajes con garra y sin escrúpulos que forman el coro de padres fundadores del capitalismo moderno, obtiene del gobierno de Nicaragua una concesión para operar a través de su territorio, por aguas de la disputada ruta canalera, un servicio de transportes para carga y pasajeros /…/ Byron Cole (quien perdería luego la vida mientras huía del campo de batalla, colgado de un árbol por campesinos nicaragüenses) hace la contratación con los leoneses y recluta en New Orleans a la falange que encabeza el sureño William Walker. (Ramírez,1978: 17-18 y19).

Nuevamente el autor citado refiere sobre el interés de un canal interoceánico por parte de los norteamericanos en Nicaragua, de la siguiente forma:

“…en 1914, cuando el General Emiliano Chamorro, embajador de Adolfo Díaz en Washington, firma con el secretario de Estado, Mr. Jennis Bryan, un tratado que permite al gobierno de los Estados Unidos la construcción del canal interoceánico, con ejercicio de soberanía sobre las áreas necesarias de territorio y con facultad de construir bases navales en el Golfo de Fonseca y en las Islas de Maíz” (Ramírez,1978:29).

Sandino hombre, Augusto César héroe

De una pequeña estatura física, pero de un gran talante moral y humano, Sandino desempeñó múltiples labores como obrero. Trabajador de plantaciones de banano, en Guatemala; obrero en los ingenios de azúcar y guardalmacén en Honduras, trabajador en los centros petroleros de México. Minero en su país.

“…trabajando como peón, como tornero mecánico, como cuadrillero de limpieza urbana, como artesano, como obrero agrícola, había llegado por fin a México junto con otros jóvenes latinoamericanos que iban en busca de

mejor fortuna, y en el año de 1926, /…/ las doctrinas anarcosindicalistas, del socialismo galopante de la revolución bolchevique, del agrarismo mexicano de Zapata” (Ramírez,1978:38).

Todos estos factores incidieron para que Augusto César Sandino, con solo 31 años de edad, decidiera regresar a Nicaragua y enfrentar la nueva invasión yanqui que sufría su pueblo justo ese mismo año.

Internacionalismo y primer manifiesto de Sandino

En su primer manifiesto político dijo Sandino:

El hombre que de su patria no exige más que un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no solo ser oído sino también creído”.

Sobre esa vocación de arraigo nacionalista y antimperialista, al ejército de Sandino adhirieron muchos internacionalistas. Leemos:

Existió también una brigada internacional, compuesta por intelectuales y estudiantes principalmente, que llegaban de distintos puntos de América Latina hasta las Segovias, a prestar servicio militar; los hubo de México, Argentina, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Honduras. Algunos pelearon como soldados de línea, otros sirvieron en el estado mayor, como secretarios de Sandino; varios allí murieron” (Ramírez,1978:59).

En su lucha Sandino no abandona nunca su ideario. En pleno combate contra las fuerzas gringas, recuerda:

Le dije (al presidente Moncada) que yo consideraba un deber morirnos o libertarnos. Que con ese fin yo había enarbolado la bandera Rojo y Negro simbolizando libertad o muerte… Moncada sonrío sarcásticamente y dijo:/…/No hombre… ¿Cómo se va a sacrificar usted por el pueblo? El pueblo no agradece…Esto se lo digo por experiencia propia…La vida se acaba y la patria queda…El deber de todo ser humano es: gozar; y vivir bien sin preocuparse mucho…” (Sandino, 97).

Lo anterior podemos ratificarlo en un parte de guerra (Revista Ariel, 2 de noviembre de 1927), Leemos respecto al internacionalismo lo siguiente:

Como hemos dicho, el área que ocupaban era de 32 kilómetros; y difícilmente el enemigo hubiera salido de allí sin dejar algunos centenares de muertos. Así fue cuando se dirigían a Ciudad Sandino, los coroneles Juan Gregorio Colindres y Simón González, y el mayor Marcial Salas hicieron una marcha forzada para salir al encuentro, a fin de obligarlo a pelear, eligiéndose el punto denominado La Conchita para castigarlos sangrientamente. El efectivo de traidores e invasores se componía de 450 hombres.” (Sandino,1978: 176).

Ante una pregunta insidiosa, de si su ejército está formado por aventureros de México y otros países, Sandino le contesta al periodista con gran vehemencia:

No. Tengo oficiales de Costa Rica, de Guatemala, de El Salvador, de Honduras, y aun dos o tres de México, que llegaron atraídos por la justicia de mi causa, pero están en minoría. La médula de mi ejército es nicaragüense y los oficiales que más tiempo han permanecido a mi lado son nicaragüenses. He recibido muchos oficiales de afuera, pero en la mayoría de los casos los he despedido” (Sandino,1978:209)

Termina por decirle a la prensa que lo entrevista:

Tantas batallas nos han hecho duro el corazón, pero han fortalecido nuestro espíritu”

Su legado perdura como precursor de la lucha contra las dictaduras. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) retomó su ideario y derrocó a la dinastía Somoza el 19 de julio de 1979.

El imperialismo yanqui ha conspirado contra el sandinismo desde su fundación

Lo único peor que ser enemigo de Estados Unidos

es ser aliado de Estados Unidos”. (Kissinger, 1994)

En el marco del 47 aniversario del triunfo de la Revolución del Frente Sandinista de Liberación Nacional-FSLN, saludamos y abrazamos revolucionariamente a los Copresidentes Daniel Ortega Saavedra. y Rosario Murillo Zambrana, a los miles de héroes y mártires y al valiente pueblo de nuestra hermana República de Nicaragua que, bajo la guía espiritual de Benjamín Zeledón y Augusto César Sandino, fueron artífices de la derrota de la dictadura de los Somoza y del imperialismo norteamericano y sus políticas injerencistas.

En este pequeño saludo, tomamos como punto de partida la siguiente posición que ha definido históricamente al Partido Vanguardia Popular, respecto al proceso revolucionario de Nicaragua:

Nuestra lucha contra el imperialismo y por la autodeterminación de los pueblos es un principio inalterable de los comunistas costarricenses”.

Asimismo, declaramos que los yanquis son enemigos jurados de todos los pueblos que aspiran a vivir libres y en justicia.

Lo dicho anteriormente en el párrafo precedente, no es una simple consigna, es el valor agregado que nos ha caracterizado históricamente respecto a los grandes procesos revolucionarios de América Latina y, en especial, al compromiso que desde nuestro Partido hemos brindado a nuestros hermanos sandinistas, a la hermana República de Nicaragua, a sus mártires y héroes y al pueblo valeroso de Sandino, Darío y Carlos Fonseca Amador.

Como es sabido, el Partido Comunista de Costa Rica-Partido Vanguardia Popular, por las mismas razones señaladas, optamos por apoyar al Frente Sandinista de Liberación Nacional y a su gobierno, presidido por los copresidente comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, ante la conspiración de la derecha y del imperialismo norteamericano. Lo hicimos en compañía de otras organizaciones y personas que sumaron su capacidad, su sacrificio y su talento a favor de la solidaridad e internacionalismo con el pueblo hermano de nicaragua.

Esta actitud concitó los ataques de quienes, por diversas razones, no compartían nuestros criterios. Nos atacaron los mercenarios al servicio de la Embajada de los Estados Unidos. Otros en razón de su condición de clase y de sus intereses económicos y políticos y los más, porque no han logrado crear los imprescindibles filtros críticos frente a las campañas del monopolio mediático, dirigidos por el Departamento de Estado y por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.

La tarea revolucionara, en tales circunstancias es mantenemos nuestra posición. La vida nos ha enseñado que las campañas del monopolio mediático permiten conocer, casi exactamente, la medida del involucramiento del imperialismo norteamericano en cualquier asunto de carácter político, no solo contra Nicaragua, hoy, descaradamente en todos los procesos independientes y democráticos de América Latina.

La guerra de cuarta generación, la embestida cibernética, el monopolio mediático son los nuevos instrumentos de dominación; garantiza el poder de lo falso y el ocultamiento de la verdad. Van acompañados siempre de campañas de miedo y de amenazas, de lenguaje agresivo orientado al odio

y con un gran contenido de populismo de derecha. Así logran manipular la conciencia política y logran así inducir conductas ajenas a los intereses nacionales o de un grupo humano determinado.

El enfrentamiento entre la verdad y la mentira es un capítulo decisivo en el nuevo marco de la lucha de clases, entre los explotadores y los explotados, entre el sátrapa extranjero y los intereses nacionales.

En los acontecimientos de Nicaragua, nosotros optamos por la verdad, es decir, la solidaridad con el pueblo y su gobierno; mientras otros tomaron el camino de la complicidad con los imperialistas y con la derecha explotadora.

Resulta importante que se conozca, sucintamente, algunos momentos importantes del carácter de las relaciones de los Estados Unidos y Nicaragua, después del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979.

A partir de ese momento se inició el despliegue de una brutal intervención de los imperialistas contra el gobierno revolucionario y, obviamente, contra su pueblo. Esta nueva intervención imperialista se inscribe en el Plan Cóndor I.

Vale la pena recuperar las palabras del Padre Miguel D´Escoto, expuestas en el Coloquio Ecuménico: “Nicaragua tierra digna, de reconciliación y paz”, cuando se indica lo siguiente:

No podemos, como cristianos que anuncian y construyen el Reino, aceptar una espiral de violencia que solo beneficia, irresponsablemente a la promoción del caos -contra Deum-. Nos rebelamos cuando ciertas instancias religiosos, día a día desde los púlpitos pregonan no reconciliación ciudadana, sino que instan inescrupulosamente a la feligresía a protestar y movilizaciones violentas que terminan en enfrentamientos que hieren el alma del pueblo nicaragüense. Es lo que vemos y escuchamos, si prejuicios, desde este fraternal encuentro de Memoria y diálogo para la Paz, esa misma paz por la que tanto luchó y sufrió nuestro Hermano Misionero y Canciller Miguel D´Escoto”

El gobierno del norte y otros, cómplices descarados, iniciaron un agresión de tal envergadura, que según los organismos legales internacionales, los daños causados, calculados en términos monetarios, eran al menos de 17 mil millones de dólares ($17.000.000.000).

El 26 de julio 2017, “La Nación”, órgano informativo de Costa Rica, publica una nota en que se refiere a un comunicado de la presidencia de Nicaragua que fue leído por la copresidenta compañera Rosario Murillo Zambrano, en que se dice que “Nicaragua exigirá a Estados Unidos el pago de la indemnización ordenada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) tras una condena en 1986 por

financiar la guerra contra el gobierno revolucionario sandinista”. Y agrega la nota: “La decisión fue anunciada tras conocer que el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso Estadounidense aprobó este jueves una “Ley de Condicionalidad de las Inversiones Nicaragüenses, conocida como Nica Act y que supondría sanciones económicas “si el Presidente Daniel Ortega no efectúa cambios políticos”.

En el documento citado, leído por la copresidenta, según la publicación de “La Nación”, se dice: “Rechazamos y condenamos la Nica-Act como la continuidad de políticas históricas de injerencia imperial de los Estados Unidos en Nicaragua, señala el comunicado y advierte que Managua continuará “con su política de diálogo y fortaleciendo un modelo y proyecto inclusivo donde todos son protagonistas de la democracia”.

En la edición del 26 de julio de 2017, del mismo periódico, se recogen declaraciones de la Embajadora de Estados Unidos en Nicaragua. Dice la nota: “La embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Laura Dogu, confirmó el miércoles que en su país existe gran preocupación por la cercanía del Gobierno del Presidente Daniel Ortega con Rusia y la manera en que este ha defendido en la OEA a la administración de su par venezolano, Nicolás Maduro”. En esa misma nota se dice que la embajadora “precisó que a la nación que representa le interesa la información relacionada con un PRESUNTO espionaje que podría estar realizándose desde territorio nicaragüense por medio de un satélite ruso”.

Aquí se hace evidente el uso de la mentira, que es el método ya tradicional del imperialismo yanqui para justificar sus agresiones y que señalamos anteriormente como parte de la guerra mediática contra las soberanía y la autodeterminación de nuestras repúblicas de América Latina, Centro América y América Insular.

Las mentiras mediáticas y la guerra cibernética de cuarta generación

Es bien conocido que cuando se comienzan a divulgar medias verdades o grandes mentiras contra gobiernos independientes y progresistas es porque se está preparando una agresión. Muchas otras se hicieron contra gobiernos y movimientos antimperialistas, es una constante histórica de su conducta injerencista en el mundo entero.

A menudo no son las bombas yanquis, son sus dólares y sus agentes encubiertos los que cumplen la tarea criminal. Para efectos reales es el mismo crimen contra el pueblo. Este es el modelo, a nuestro parecer, que se ha puesto en juego en Nicaragua en el año 2018, donde bajo la complicidad de la contrarrevolución, algunas ONG, un sector de la iglesia y los oportunistas de siempre, empujaron a un amplio sector del lumpen-proletariado en los famosos tranques.

En el hermano país levantó una consigna relacionada con los servicios del Seguro Social, la protesta fue atendida por el Gobierno inmediatamente: derogó el decreto que contenía los cambios. Pero esa protesta fue apenas un detonador de un proceso injerencista cuyo propósito era dar un golpe de Estado contra el Gobierno Sandinista. Esta estrategia injerencista ni es nueva ni es original, es un modelo de conducta del imperialismo norteamericano de hoy y de siempre.

En Nicaragua fracasaron y, pareciera que inicialmente fracasaron, pero hoy bajo el mandato de Donald Trump, el populismo neofascista, gira violentamente el péndulo de la soberanía hacia una derecha recalcitrante.

Bajo esta amenaza imperial: Cuba, México, Brasil, Colombia y nuestra hermana República de Nicaragua siguen siendo los bastiones de la autodeterminación y la soberanía. Nuestra hermana república de Venezuela está bajo una invasión, Cuba es sujeta de una amenaza constatarte y al Brasil de Lula quieren asfixiarlo de mil formas. Colombia vive un intenso proceso dado que, bajo una elecciones fraudulentas, quieren imponer un cipayo del imperio yanqui.

La invasión militar, el robo descarado de las tierras raras, el oro, el agua y el petróleo asoman en los perversos y sucios intereses del imperio.

En las relaciones con Nicaragua y, obviamente, con muchos otros pueblos, los gobiernos sucesivos de los Estados Unidos pueden ser calificados de delincuentes internacionales.

En el choque de ese delincuente internacional e imperialista con el Gobierno y el pueblo de Nicaragua, es claro que, el Partido Vanguardia Popular, estará siempre con el pueblo, son su Gobierno y con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Nunca, ni el temor ni los halagos y menos las ambiciones electoreras, han logrado hacer que tomemos el camino de la traición a nuestras convicciones políticas, éticas y filosóficas.

El Gobierno Sandinista de Nicaragua, liderado por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo en estrecha colaboración con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha impulsado políticas revolucionarias en defensa de la soberanía nacional, la justicia social y la independencia económica. Esta democrática tarea lo ha llevado a enfrentar las amenazas y la injerencia imperialista directa y las agresiones externas principalmente de los gobiernos norteamericanos y la comunidad económica europea.

Bajo las premisas anteriormente escritas, y por la larga historia que nos une al Partido Vanguardia Popular y al Frente Sandinista de Liberación Nacional, manifestamos el respaldo incondicionalmente al Gobierno Sandinista de Nicaragua y su lucha por la autodeterminación del pueblo nicaragüense, rechazando toda forma de intervención extranjera, bloqueos económicos y campañas de difamación.

Mantener y fortalecer los lazos políticos y organizativos con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), promoviendo acuerdos de cooperación en áreas de formación política de toda la militancia, intercambios culturales bajo los principios de reciprocidad y beneficio mutuo.

En el marco del 47 Aniversario del Triunfo de la Revolución Sandinista, condenamos enérgicamente las agresiones mediáticas y políticas contra Nicaragua, reconociendo su derecho a defender su modelo de desarrollo soberano y popular.

Compañeros, camaradas, con las anteriores propuestas reafirmamos el compromiso fraternal con el gobierno de nuestra hermana República de Nicaragua, suscribimos, asimismo, los principios del del internacionalismo proletario, de la paz con justicia social y la lucha contra el imperialismo norteamericano.

Viva el 47 aniversario de la Revolución Nicaragüense,
Siempre será 19 de julio
¡Nicaragua no está sola, Nicaragua vencerá!
¡Viva el Sandinismo!
¡Viva la revolución Popular Sandinista!
¡Vivan los copresidentes,
Daniel Ortega y Rosario Murillo!

Panorámica de una visita a Nicaragua

Por Carlos Meneses Reyes

Un repaso histórico sobre la Nicaragua sandinista de hoy, parte del logro y caracterización de la Revolución Sandinista, que obtuvo el triunfo de la caída de la dictadura Somocista, por más de 59 años. Esta se califica como un triunfo contra la dictadura. Luego vino el desarrollo de cualificación política de ese acto heroico popular, encausado hacia el emprendimiento y empoderamiento de una revolución democrática popular; todo enfocado bajo el logro por el triunfo de una política Frentista de Liberación Nacional.

Retrotrayéndonos a 45 años atrás; la sumatoria de organizaciones políticas y sociales, propias en una política de Frente, aplicaba sobre una dinámica de militancia. No había una Escuela de Cuadros en la formación de dirigentes. Ello explicable, por cuanto al no darse la complejidad de lo político-organizacional, el faro de la búsqueda del poder no era la meta. Lo era el derrocamiento del mal gobierno dictatorial. Al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) lo identificaba y movía, un programa de alcances concretos:1. la consecución de una Revolución Agraria. 2. Por una legislación laboral y de seguridad social (amenazada por la flexibilización y el deterioro de derechos sustantivos). 3. Gobierno revolucionario y honestidad administrativa (con un flagelo de corrupción y no ejercicio eficaz de órganos de control). 4. Reincorporación de la Costa Atlántica (bajo un modelo de Ordenamiento territorial no satisfactorio y la mediocridad díscola de las minorías indígenas Miskitas, en permanente oposición a salidas de solución). 5. Emancipación de la mujer.6. El respeto a las creencias religiosas, en la búsqueda de salidas a las contradicciones surgidas, por el positivo aporte antidictatorial de la curia eclesial católica. Y aterrizando a lo de hoy, podríamos decir; erradicando el fundamentalismo y promoviendo una orientación teórica motivante, a las formas prácticas de organización de un amplio modernismo cultural y político. De participación e identificación del sentimiento religioso. Esta ha resultado ser una constante, para no incurrir en el desdibujado cariz religioso que lindaba con fundamentalismo, cual peso contrarrevolucionario, para congraciarse con el peso político especifico de la jerarquía eclesiástica. 6. Política exterior independiente y de solidaridad internacional. 7. Ejército patriótico popular y eliminación de la guardia nacional somocista y 8. Por la Unidad Centroamericana. Estos últimos estadios de logros eficaces y verdaderamente progresistas, cual peso contrarrevolucionario, resultaron ser de impactante aspecto comparativo en el referente a una caracterización del proceso revolucionario, palpando los alcances logrados, luego de más de 25 años transcurridos, desde mi primera visita a la tierra de Sandino.

Impresiones sobre la segunda visita a Nicaragua

Me place el honor de contarme entre 700 delegados de diferentes países invitados por el Gobierno Sandinista, a celebrar las efemérides de los 45 años del triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional- FSLN (1979-2.024). Del 17 de julio al 20 de julio, inclusive, fuimos objeto de calificada atención, siendo la delegación de Chile y la de Colombia la más numerosa de los países latinoamericanos. Siempre en los buses entonando, a coro, las canciones de Víctor Jara, Carlos Puebla y canciones protestas, como “La Lora revolucionaria” de Colombia. Por ello destaco como aspecto relevante del ambiente revolucionario vivido, el calificado logro cultural obtenido, en los actos oficiales, por la ejecución musical de diversas piezas de cantares populares, llevadas a cabo por calificados conjuntos musicales y ofreciendo un derroche admirable de contenidos, composiciones y arreglos, que nos inmiscuían, con todo y piel humana, al unísono asombroso, con un pueblo “fiel y devoto” y también consecuente en lo político; enseñoreando el ambiente festivo, en forma consciente y disciplinada de estas gloriosas efemérides con ellos vividas y compartidas; plasmando un acontecimiento notable, que perdurará en el recuerdo, ante el festejo y memoria de futuros aniversarios.

Caracterización política sobre el triunfo del Frente Sandinista a hoy – breve reseña histórica

En la ciudad de León, se encuentra la sede principal de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua- UNAN, fundad en el año de 1.812. En su Aula Máxima se llevó a cabo un acto político y académico, el día 18 de julio de 2.024.

A partir del Siglo XIX, la historia de Nicaragua ha sido de lucha antimperialista y de defensa s de la soberanía territorial.

Comenzando con William Walker un millonario mercenario estadounidense, quien con un ejército de filibusteros invadió a Nicaragua, en la segunda mitad del Siglo XIX, declarándose presidente. Fue expulsado de Nicaragua y luego ejecutado en Honduras, hacia el año de 1.860. la invasión perpetrada por los gringos degeneró en la desconfianza atávica de la nación nicaragüense para quienes “los del Norte, siempre que hablan, tienen la trampa puesta”. Luego de la expulsión del filibustero, transitó, Nicaragua, por un régimen liberal, hasta finales del Siglo XIX.

José Santos Zelaya López (Managua, 1 de noviembre de 1853 – Nueva York, 17 de mayo de 1919), fue un abogado, militar y político nicaragüense, que ejerció como presidente de Nicaragua desde 1893 hasta 1909. Se caracterizo su periodo presidencial por fuerte oposición gubernamental a los intereses estadounidenses, centrando esfuerzos en la modernización del Estado nicaragüense. Un golpe de Estado encabezado por Emiliano Chamorro Vargas, lo desalojo de la presidencia. Emiliano Chamorro Vargas (Acoyapa, 11 de mayo de 1871 – Managua, 26 de febrero de 1966) fue un militar y político nicaragüense, presidente de la República de Nicaragua entre el 1 de enero de 1917 y el 1 de enero de 1921, y, posteriormente, de facto entre el 17 de enero y el 11 de noviembre de 1926 a raíz de ejecutar un golpe de Estado contra el presidente constitucional Carlos José Solorsano, de escasos meses en el cargo presidencial. Juan Bautista Sacasa electo para el período de gobierno, del 1 de enero de 1925 al 1 de enero de 1929, quien no pudo concluir su presidencia, porque fue objeto de un golpe de Estado, conocido como El Lomazo el 17 de enero de 1926, por parte de Emiliano Chamorro Vargas. Fue en este escenario de golpes, posturas y destituciones de gobernantes, en el que le correspondió actuar a Cesar. A. Sandino, “general de hombres libres”. Paralelo en el tiempo referido, corresponde a la actuación de Anastasio Somoza García (1.896-1956), quien fue un político, militar, empresario y terrateniente nicaragüense, conocido por el nombre familiar de “Tacho”. Fue presidente de Nicaragua de 1937 a 1947 y una segunda ocasión de 1950 a 1956, sumando en total dieciséis años de ejercicio pleno del cargo. Tras la intervención de los Estados Unidos en Nicaragua a causa de las políticas de José Santos Zelaya; periodo gubernamental considerado desventajoso para el país, según las directrices de la diplomacia de las cañoneras norteamericanas. Es cuando Anastasio Somoza pasó a formar parte de la rebelión, durante el gobierno de Juan Bautista Sacasa, manteniendo además la dirección de la Guardia Nacional. Esto le sirvió para ordenar el asesinato del general Augusto César Sandino, en el año de 1.934. Su asesinato fue rodeado de la intriga, la conspiración y la traición. Anastasio Somoza García, en 1925 participó en la insurrección del general Chamorro que llevó al poder al Partido Liberal. La llegada de los marines estadounidenses al país (1926), generó toda una lucha armada de liberación nacional. Durante la ocupación, los marines lucharon contra las fuerzas del líder guerrillero Augusto C. Sandino, fundador del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN). Cuando en enero de 1933 las fuerzas estadounidenses evacuaron el país, derrotados por el general Cesar Augusto Sandino, dejaron al general Somoza como encargado de la Guardia Nacional.

El dominio económico predominante de las multinacionales gringas, contando siempre con ejércitos privados o de castas militares a ellos aliadas, conllevó a que se parta de las escenas registradas hacia 1.912, “engendran a Sanguino”; cuando el ya joven y aguerrido Sandino, expulsa a los gringos; pero es cuando el primer Somoza, aliados con los de USA lo traiciona y conforme al relato vernáculo, Sandino “engendra a Fonseca” y con este al FSLN. Surge así el derrocamiento del gobierno dictatorial de Somoza. Me detengo, entonces en el segundo Somoza:

Anastasio Somoza Debayle (1925-1980), apodado «Tachito», fue un político, militar, ingeniero hidráulico y dictador nicaragüense. Fue el tercer y último miembro de la dinastía somocista —luego de su padre, Anastasio Somoza García, y su hermano, Luis Somoza Debayle. Su gobierno dictatorial fue el objetivo liberador del FSLN, que logró expulsarlo del poder gubernamental de Nicaragua, el 19 de Julio de 1.979., Luego de ser derrocado, al inicio de la Revolución Sandinista, partió al exilio en julio de 1979 hacia Paraguay, ayudado por el dictador de ese país, Alfredo Stroessner; donde fue ejecutado por un comando sandinista de liberación nacional, en el año de 1.980.

Esta primera etapa de gobierno sandinista experimentó el duro trance del enfrentamiento a la contra nicaragüense. Luctuosa etapa de lucha por el triunfo de la revolución, al que permítaseme solo hacer escaza referencia. Transcurrió una lucha de resistencia de 16 años. Se habla de una segunda etapa de la revolución sandinista hacia el año 2.007, en la que se logra la consolidación de un ejército democrático y popular, con leyes profundas en el espectro político-social y unas relaciones diplomáticas internacionales, bajo la brújula del respeto internacional y a la libre determinación de los pueblos. Para el año de 2.017, la revolución sandinista había logrado afianzar el salto económico de redistribución de la riqueza, de la propiedad; aunado al logro de la gratuidad de la educación, preponderantemente pública. Resume la acción consciente de todo un pueblo de superar sus males atávicos y ese panorama de crecimiento y desarrollo fue mal visto por los intereses imperialistas y comenzaron a hurgar, en como mover el piso a la estabilidad política y económica de Nicaragua. El imperialismo se propuso contra eso. Y en al e año de 2.018 vino o se dio el intento de un golpe de estado. Se generó toda una fase de incertidumbre, de acusaciones; pero también de superaciones; vislumbrando la ansiedad depredadora del neoliberalismo; enriqueciendo las arcas particulares; proponiéndose la revolución sandinista, construir, escuelas, hospitales, en doquier cayere una bomba. Se fortaleció la democracia participativa directa y un aspecto a destacar lo constituyó el fortalecimiento del poder electoral, reviviendo el Consejo Electoral; en un país en donde hacia 1984, no existía una tradición de denominación democrática, debido a la herencia de la férula dictatorial derrocada. Registro como destacable que fue precisamente, como resultado de la revolución sandinista, que brilló en Nicaragua una estrella de las primeras elecciones democráticas, dando gracias a la creación de “Nuestra Nicaragua Bendita y Libre”, como o expresan los satisfechos voceros gubernamentales.

Por consideración a los lectores, en otro escrito continuaré plasmando las impresiones políticas que me causó, la visita a los festejos gloriosos de 45 años del triunfo de la Revolución sandinista. A los mismo asistí en representación de la Asociación Americana de Juristas- AAJ- Rama Colombia.

Debate en línea: “Nicaragua: ¿una dictadura sin fin?”

Este próximo miércoles, se llevará a cabo un debate en línea sobre Nicaragua, en conmemoración del 45 aniversario de la Revolución Sandinista. El seminario web, organizado por la Fundação Fernando Henrique Cardoso, la Fundación Puentes para el Desarrollo y @CADAL, abordará temas relevantes sobre la situación actual del país.

Expertos como Enrique Sáenz, ex diputado de la Asamblea Nacional de Nicaragua, y Mónica Baltodano, ex comandante de guerra de la Revolución Sandinista y destacada opositora al actual régimen nicaragüense, participarán en este debate. La mediación estará a cargo de SergioFausto, científico político y director general de la Fundação FHC.

La transmisión se llevará a cabo el 3 de abril de 2024 a las 2:00 p.m. (Hora Centroamérica).

Para más información, registrarse y ver la transmisión, puede acceder al siguiente enlace: https://acortar.link/MuBG6d

Cordialmente invitados e invitadas a sintonizar la transmisión.

Contexto histórico: revoluciones hispanoamericanas por la independencia: 1821-2022

Imagen tomada de Wikipedia

Por Trino Barrantes Araya
Correo-e:
camilosantamaria775@gmail.com
Partido Vanguardia Popular – Costa Rica
Fundado: 16 de junio de 1931

El núcleo básico de contradicciones, los aspectos tempo/espaciales que dan lugar a los procesos independentistas de las provincias del Istmo Centroamericano, comparten situaciones endógenas (internas) y exógenas (externas) muy parecidas para cada una de estas formaciones económico-sociales.

La crisis política/económica que vive Europa, la revolución independentista, las ideas de la ilustración, la revolución industrial y, a lo interno de nuestro continente, la afirmación de la nación y el surgimiento de los estados, formaran así, los elementos que tuvieron lugar en la construcción de Centro América.

En nuestro país, el proceso en la definición de la Tercera Independencia ha sido constante. El 29 de octubre de 1821, se firmó el Acta de Independencia. Treinta y cinco años después el General José María Cañas, José Joaquín Mora y Juanito Mora Porras, afirmaban la segunda independencia, infringiendo una gran derrota al imperialismo yankee que, bajo los designios de la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto querían hacer de nuestros territorios, colonias esclavistas adheridas al proyecto expansionista e imperialista de los Estados Unidos.

Pero seamos claros, el marco de desarrollo que culmine con una gran lucha por la liberación nacional nos sitúa en la hoja de ruta por la Tercera Independencia. El debilitamiento monárquico, la ilustración, las grandes revoluciones, la de las Trece Colonias y la Revolución Francesa, amén de la invasión napoleónica a España, definitivamente maduraron las condiciones y dieron lugar a que la chispa independentista, encendiera la pradera de América Latina-.

Dos grandes ejes se toman la agenda de nuestro continente. La revolución industrial y la ampliación de nuevos mercados, les ofrecía a nuestros países una dinámica muy importante; en segundo lugar, el reemplazo del poder monárquico, por una nueva correlación de fuerzas, abría una amplia alameda a la libertad, la soberanía y la independencia.

Obviamente que, la ideología liberal que impregna el ideario de estas revoluciones hispanoamericanas de independencia pone a las nuevas clases dominantes a la puerta para el desarrollo de un comercio de libre mercado. Pero a la vez, este elemento fijó también el mecanismo de las grandes asimetrías entre la periferia y las colonias recién liberadas del yugo español.

Estos 201 años de lucha constante de los pueblos latinoamericanos, por alcanzar la última y definitiva independencia, son hoy más que una urgencia. Hace solamente un año, con toda la parafernalia de los Estados neoliberales en nuestro continente, se festejó el bicentenario de la independencia de España, de México. Fiestas que se desarrollaron en el marco de una profunda crisis sistémica del capitalismo a nivel mundial, que demuestran el fracaso de las políticas neoliberales.

Ese proceso de lucha, por la tercera independencia, que señalamos en el párrafo anterior, puede graficarse en grandes acontecimientos contemporáneos: El triunfo de la revolución cubana en 1959; la derrota a la dictadura de Somoza a través del triunfo de la revolución sandinista de Nicaragua, en 1979. Los grandes triunfos de procesos alternativos con la revolución bolivariana de Venezuela, en 1999. Afirmación de Estados plurinacionales con el triunfo de Bolivia, 2006. Otros grandes saltos de calidad histórica, también los vivimos hoy con el ascenso de, Andrés Manuel López Obrador en México, Gabriel Boric en Chile y recientemente el Triunfo del Pacto Histórico, con Gustavo Petro y Francia Márquez en Colombia. El caso de Perú con Pedro Castillo también debe sumarse a esta nueva oleada de afirmaciones de los proyectos alternativos y contestatarios.

Las revoluciones de independencia en nuestro continente, en nuestro país, no pueden ser explicadas sin tener a la base el papel fundamental que jugaron las mujeres en la resistencia histórica y la construcción de la matrias latinoamericanas. No son pues, 201 años de independencia, son 530 años de resistencia.

“… Los iroqueses, los guaraníes y otros indios de las Américas elegían a sus jefes en asambleas, donde las mujeres participaban a la par de los hombres, y los destituían si se volvían mandones…”, (citado en Las venas abiertas y sus banderas: El tigre azul y nuestra tierra prometida, Galeano,2001:90).

¡¡¡ Juanito Mora, José Joaquín Mora y José María Cañas viven, la lucha por nuestra tercera independencia sigue!!!

De un sur no tan lejano venían esos amigos

S

Rogelio Cedeño Castro

Sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

De un sur no tan lejano venían esos amigos

“La hermandad y el amor por el hermano pueblo nicaragüense y por todos los pueblos del mundo seguirán vivos y nada lo podrá empañar. En un mundo en donde todavía las fronteras son una realidad y donde intereses rapaces procuran nuevos despojos de los recursos naturales, el tema de la soberanía sigue en primer plano. No se puede descuidar ni jugar con la soberanía como nos lo enseñó y nos los recordó siempre Manuel Mora Valverde. Porque, utopistas o realistas, la historia lo dirá, seguiremos soñando con un mundo y una sola patria sin fronteras” Manuel Mora Salas p. 183.

I

La prosa exquisita y la bien elaborada reflexión, presentes en cada uno de los textos individuales y la posesión de una notable destreza narrativa de todos sus autores, es algo se torna perceptible para el lector de esta obra colectiva que mereció el Premio Aquileo J Echeverría 2013, sobre todo si este se empeña en captar su sentido más hondo a partir de una visión del conjunto de sus contenidos, tomándola a la manera de una síntesis de unos aportes testimoniales que la tornan no solo atrayente, sino de sumo interés para quienes se aproximen a sus casi cuatrocientas páginas, dentro de lo que se convierte desde el inicio en una apasionante experiencia que casi nos impide apartarnos de la lectura de este libro hasta llegar a sus páginas finales. Estamos hablando de los contenidos de una invaluable publicación, cuyo título LOS AMIGOS VENÍAN DEL SUR (Editorial Universidad Estatal a Distancia EUNED San José Costa Rica 2013) nos lleva a interrogarnos inicialmente, acerca de la intencionalidad de los autores y del editor, dentro de lo que constituye un pequeño ejercicio para inferir a partir del mencionado título la significación más profunda de la obra, algo que solo se logra sopesando los elementos más universales presentes en ella y la trascendencia que, adquiere dentro de ese rango, la decisión de un grupo de combatientes costarricenses de incidir de una manera heroica y ecuménica en alto grado, pero también muchas veces silenciosa y dotada de una gran tenacidad, en un momento histórico cargado de toda clase de asechanzas para la región centroamericana, como asimismo dentro de una escala planetaria, cuando esta sufrida humanidad atravesaba por la última década de la llamada guerra fría, dentro de un escenario donde los Estados Unidos buscaban aplastar a la revolución sandinista y a las fuerzas de la resistencia popular en todos los países de la América Central. Para hacerle frente a un desafío de esa inquietante magnitud, entraron en el escenario bélico así planteado unos amigos de esa gesta emancipadora regional, unos costarricenses que se encargaron de dar un aporte decisivo a la hora del combate, dentro de un accionar coherente y bien meditado con el que se dio al traste con las pretensiones, sobre todo en el campo militar y político, de las bien armadas fuerzas de la contrarrevolución y de sus mentores imperiales, situados en la Casa Blanca de Washington.

Esos amigos de la revolución sandinista, que llegaban desde algunos territorios situados más al sur del área en la que se ubicaba el teatro de operaciones bélicas más importante, no fueron otros que los combatientes costarricenses, provenientes de las filas del Partido Vanguardia Popular, el Partido Socialista Costarricense y el Movimiento Revolucionario del Pueblo MRP, quienes por entonces mantenían sus identidades ocultas, ellos no solo fueron unos actores extraordinarios que supieron estar a la altura de los duros requerimientos que esa coyuntura demandaba, sino que ahora nos entregan ahora por escrito, cuando han transcurrido un poco más de treinta años de aquellos hechos, un testimonio histórico cargado de emotividad y calidez humana, que no solo viene a ponerle luz a los acontecimientos por ellos protagonizados, sino que nos obliga a todos a reconsiderar todo lo acaecido durante esos intensos años y empezar a valorarlos en toda su significación, pero sobre todo en términos de sus alcances históricos y de la manera con la que se proyectan hacia nosotros en este cambio de siglo. La heroica y casi silenciosa actuación de este grupo de combatientes ticos, al lado de otros de nacionalidad nicaragüense y de otros países de la región, contribuyó a impedir el triunfo militar de una contrarrevolución que tenía sus raíces en la despiadada criminalidad del disperso contingente humano de la vieja Guardia Nacional Somocista, lo que hubiera implicado una restauración plena de los peores tiempos y políticas de la dominación imperialista sobre los países de la América Central, con las que no hubieran mandado décadas atrás en materia de derechos políticos y sociales. Solo así pudieron generarse condiciones más favorables para la reconstrucción de los movimientos populares, durante la postguerra civil centroamericana de las dos décadas que siguieron al conflicto armado, de tal manera que las luchas políticas y sociales pudieran darse dentro de la institucionalidad de unas democracias formales todavía muy precarias, pero dejando atrás los tiempos del enfrentamiento armado y la aniquilación física de los dirigentes populares, los que asumieron características genocidas en algunos momentos de las décadas de los setenta y los ochenta, sobre todo en países como Guatemala, El Salvador y Honduras. Aunque en apariencia, como dijeron en su momento los ideólogos del neoliberalismo con su anunciado final de la historia(Fukuyama, dixit) y el presunto triunfo definitivo de la ideología liberal-libertaria del sálvese quien pueda con su proclamada supervivencia de los más fuertes o ganadores, las políticas del pensamiento único implementadas a partir del Consenso de Washington terminarían por encontrarse con nuevas y diversas manifestaciones de la resistencia popular, las que se evidenciaron con gran fuerza al adentrarnos en el siglo que se estaba iniciando, demostrándose así la fragilidad de los tan cacareados triunfos de las fuerzas reaccionarias y oligárquicas del istmo centroamericano.

II

Los principales protagonistas de los acontecimientos narrados en este libro no solo jugaron un papel esencial y determinante en el derrocamiento de la tiranía somocista, un régimen que era una de las principales tenazas de la dominación imperial en el istmo centroamericano, sino que combatieron con éxito a la fuerzas de la contrarrevolución en la Nicaragua de la primera mitad de la década de los ochenta, tanto en el norte como el sur del vecino país. A partir de los testimonios de algunos de aquellos combatientes sobre sus actuaciones en las filas del Frente Sur Benjamín Zeledón, como también acerca de los hechos más importantes acaecidos durante la última etapa de la insurrección sandinista de 1979, que condujo al fin de la dinastía somocista y de la Guardia Nacional, de hechura estadounidense y que quedó como una herencia maldita de la ocupación militar del imperio del norte( de 1927 a 1933), una fuerza militar represora que llenó de sangre y dolor la vida de varias generaciones de nicaragüenses. Los hechos bélicos antes aludidos que marcaron intensamente el panorama histórico de la octava década del siglo anterior para hacerle frente a la contrarrevolución, se iluminan ante nuestros ojos, al ofrecernos una perspectiva esencialmente diferente, que permitió exteriorizar toda la grandeza de esas acciones, en el terreno de la lucha armada. Una vez concluida la primera fase bélica, muchos de esos combatientes se incorporaron a la construcción del nuevo orden revolucionario y en la conformación del Ejército Popular Sandinista(EPS), que se encargó de llenar el vacío político-militar dejado por el régimen somocista al desmoronarse, sustituyendo a la fenecida y antes mencionada Guardia Nacional de Nicaragua su principal sostén y fuente de su ilegítimo origen, para darle un soporte militar decisivo al nuevo mundo que la revolución intentaba construir y a la necesidad de hacerle frente, de manera simultánea, a las nuevas amenazas que se cernían en el horizonte desde el propio momento del triunfo.

III

Una lectura atenta de los contenidos de esta obra nos pone en contacto con la dureza y el dramatismo de la guerra, algo en lo que José Picado y los autores de otros textos se empeñan en gran medida para hacernos reflexionar, a partir de la naturaleza conmovedora y siempre sincera de sus testimonios acerca de sus experiencias y vivencias en el combate contra el régimen somocista y contra las fuerzas de la contrarrevolución que emergió posteriormente. Con un epígrafe de Sun Tzu, en “El arte de la guerra”, Picado deja planteada desde el principio su reflexión seria sobre el tema, al asumir que “La guerra es un asunto sucio y todo hombre sensato debe hacer lo posible por evitarla” y pasa a evocar en la presentación del libro los momentos emotivos que se vivieron al caer la dinastía de los Somoza, como un acto decisivo que contribuyó a dar inicio a nuevas páginas de una historia centroamericana, que había permanecido estancada y entrabada durante la mayor parte del siglo XX, en gran parte como resultado del ya aludido intervencionismo estadounidense en todos los países del istmo centroamericano, el que se había encargado de hacer fracasar la breve primavera democrática que representó la revolución guatemalteca de 1944-1954, abriendo un nuevo ciclo de dictaduras militares y acciones genocidas contra la población de los países de la región.

La expresión “un soplo en la inmensidad del tiempo” con que titula su relato Ignacio, uno de los combatientes que prefiere guardar su identidad, resulta no sólo conmovedora sino que nos remite al universal deseo de paz y justicia, dentro de una visión de mundo que busca que seamos una humanidad mejor, cuando nos dice: “Ese soy yo y ese es mi testimonio, es un resumen, una parte pequeña de todo, vimos la muerte a la cara directamente, y también he visto la vida, toda maravillosa y llena de contradicciones; no hay día que no piense en todo eso, algunas veces todavía se me vienen las lágrimas cuando veo todo lo que ha pasado; eso fue un momento, todo son momentos, momentos únicos, todo esto es un soplo en la inmensidad del tiempo, algunos volvimos de allí y otros no, a todos los amigos y los que fueron enemigos los recuerdo con respeto.¡ En el fondo todos queríamos lo mismo, un pedazo de tierra, el abrazo de una mujer, besar a nuestros hijos, un plato de frijoles con tortilla y libertad!(Ignacio p.229).

Este mismo autor destaca algunos detalles un tanto paradojales de las circunstancia del conflicto armado en que se encontraba envuelto no sin una cierta gracia, como cuando nos cuenta que: “ Un día nos mandaron en varios lanchones un grupo como de 120 muchachos del Servicio Militar Obligatorio del EPS, los cuales se nos agregaron para la operación; daba lástima verlos, venían equipados como para pelear en Europa Central, con cascos de acero de tipo soviético, cinturón ruso y cada uno traía un macuto lleno de cosas inútiles por completo; los formamos y les pedimos que sacaran todo lo que llevaban en los macutos, llevaban paño, desodorante, como tres mudas de ropa, cobija gruesísima y un montón de cosas inútiles si se va a combatir en una de las peores selvas del mundo en donde se tiene que andar solo con lo indispensable; los aligeramos de carga, solo una muda extra, que botaran el calzoncillo, además de que se deshicieran del casco y se pusieran una gorra o sombrero militar; se forma una montaña impresionante de cosas, se las regalamos a la gente, ya no las iban a necesitar más, luego los llevamos a una zona de tiro durante varios días a que dispararan y se acostumbraran un poco, pues habían recibido 25 días de entrenamiento y mal dado; estaban todos asustadísimos, pues en promedio tenían 17 años y ninguno tenía experiencia previa, algunos 30 días antes estaban en el colegio o los recogieron a la salida de una fiesta, tenían los ojos desorbitados, les enseñamos lo básico y les dimos un poco de confianza, les pusimos algunos jefes con experiencia previa y quedaron mejor organizados(ibid. p.207). La mayor paradoja o aparente contrasentido, al desplegarse el esfuerzo bélico como cuando “…pusimos emboscadas y puestos de vigilancia y la retaguardia era un hospital, muchos venían con peladuras de las botas, pues las medias los habían quemado, o bien con pelones en la cintura producto del cinturón y el porta cargadores ruso, pues los rusos se esmeraron en hacer que su armamento fuera de excelente calidad, pero el equipo personal del soldado lo hicieron para monjes de clausura” (ibid. p. 211).

La extrema dureza del medio natural, la selva, el pantano, los mosquitos, los agentes patógenos, la humedad, las enfermedades y la lluvia constante e inclemente de las regiones del centro y del caribe nicaragüense no desanimaron a estos combatientes que se habían preparado, de manera concienzuda, para ejercitarse en el duro arte de la guerra después de largos desplazamientos territoriales para adentrarse en el teatro bélico de operaciones, propiamente tal, tanto en las orillas del Río San Juan como en las montañas próximas a la frontera hondureña para enfrentar, con decisión y valor, a los remanentes de la guardia nacional somocista que se internaban en territorio nicaragüense para cometer los crímenes más atroces, pues seguían siendo una fuerza, bien apertrechada y entrenada por agentes del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia(CIA) y que tenía como santuario el territorio hondureño, como también en ciertos momentos el de Costa Rica.

De aquella Brigada Mora y Cañas que se enfrentó a las fuerzas de la contrarrevolución nicaragüense durante la primera mitad de la década de los ochenta Yamileth López, José Romero y Franco no volvieron más, pues dejaron su vida en aquel escenario bélico, pues como dice Manuel Ardón ahí estaba el cadáver de “Franco de seudónimo, Wilson Arroyo de nombre; cuando vi su cadáver estaba limpio, frío, sonriente. En todas las misiones este digno guerrero no logró tener enfrentamiento alguno y las babas se le salían por matar contras; este fue el pecado de su suerte, él iba a la vanguardia y adelantó el paso y la estúpida contra arremetió ante la exploración sin esperar a emboscar al grueso de la tropa, a él le acribillaron las rodillas y murió desangrado en la soledad de la batalla, sin que nadie lograra socorrerle. Y se apagó la luz de la mañana, la de su novia, la de su nuevo hijo y yo putié por él a la muerte y a la vida, descubrí porque los hombres tras su muerte continúan construyendo la esperanza” (Manuel Ardón p.372)

 

IV

Mientras, por otra parte, José Picado el principal gestor de esta obra colectiva nos lleva a través de las palabras de sus textos (Queríamos ser como el Che p.125) hacia una comprensión de los complejos procesos que condujeron, de muy diversas maneras, al logro de una mejor preparación de aquellos jóvenes combatientes y a hacer algunas recapitulaciones de las incidencias de los distintos momentos del conflicto armado, como cuando ”Nos hicimos expertos en todos los fusiles de infantería, porque teníamos que estar en capacidad de manejar las armas que aparecieran en el terreno, en el escenario de la guerra. Incluso aprendimos a desorientar y confundir a los perros pastores alemanes, que estaban entrenados para localizar y fijar en el terreno a las tropas enemigas…Esto, por supuesto nos salvó la vida y salvó la vida de muchos de nuestros hombres, ya que en Nicaragua siempre el enemigo nos superaba en número, en armamento, incluso en capacitación…se nos enseñó a ser muy precavidos y muy económicos en cuanto a la utilización de los recursos en general. Ya no éramos guerrilleros medio zopencos que tiran un disparo y corren, sino que aprendimos a pensar adecuadamente y a confiar en nuestra capacidad y en la capacidad combativa de nuestras unidades”(Picado p.p.139-140),pero también nos muestra una picardía y una gracia notables en Bailando con Glenn Miller (p.163), un texto que por sí mismo nos habla de la calidad humana de su autor, con una gran capacidad de reírse hasta de sí mismo y de la formalidad –a lo mejor excesiva- de algunos de sus compañeros de lucha.

Por su parte, desde las páginas de su texto, Sergio Erick Ardón (A la frontera como en 1856 p.3), un importante dirigente de la izquierda costarricense, nos introduce en la temática del libro, al mismo tiempo que hace una cuidadosa reflexión cuando recuerda, a propósito del combate a la contra, durante los años ochenta que: “Un grupo de compañeros escogidos, algunos ya con formación militar, se integraron en grupos de tres en los BLI(batallones de lucha irregular), que actuaban en los diferentes escenarios de esa guerra, tanto, y sobre todo, en el norte en la zona de Jinotega y Matagalpa, como en el sur, en Nueva Guinea y el San Juan. Al tiempo que se brindaba solidaridad combativa, esta vez se trataba de ganar experiencia para el caso de que Costa Rica se viera arrastrada por el torbellino de la guerra que ya se libraba en todos los otros países centroamericanos y tuviéramos que recurrir a las armas en suelo nacional”(Ardón p.p 8-9) o también que “En el desarrollo de esa experiencia, que fue extraordinariamente rica y aleccionadora, también nos llenó de preocupaciones ver cómo el ejército sandinista orientaba el accionar militar sin atender de manera cabal la parte política con el campesinado confundido, lo que provocaba un divorcio entre lo militar y lo político, debilitando y comprometiendo la posibilidad de victoria”(ibid. p.8) y por su parte, Manuel Mora Salas (Una brigada con el nombre de Calufa p.33 y La bandera del internacionalismo p.179), el comandante Ramiro de la Brigada Calufa en el Frente Sur durante la lucha contra la dictadura somocista, y posteriormente durante la lucha contra las fuerzas de la contrarrevolución, recuerda sus inquietudes por tener una preparación militar ante los dolorosos fracasos de su partido durante la guerra civil de 1948, algo que obtuvo en la Unión Soviética, donde había alcanzado el grado de general, una preparación que resultó esencial durante esa coyuntura, nos dice que aparte de la circunstancias en que se produjo la participación de su partido en la lucha “Deben ser reconocidos también los muchos costarricenses sin partido ni carné que lo entregaron todo por solidaridad con el hermano pueblo nicaragüense en la lucha contra Somoza y luego contra la agresión imperialista…Concluyo, manifestando mi admiración por todos los excombatientes costarricenses. Quizás, no lo sé con seguridad, solo los que vimos y lo vivimos sabemos el potencial de nuestro pueblo. Su humanismo, su disciplina y su entrega heroica en las condiciones más difíciles de imaginar estrujarán siempre mi corazón” (Mora Salas p.p.182-183).

Tanto Mora Salas como Ardón Ramírez sitúan el escenario histórico de esta serie de combates para enfrentar a las fuerzas de la contrarrevolución dentro de una perspectiva que va desde el recuerdo de la gesta de 1856 hasta la del compromiso internacionalista de los combatientes revolucionarios de aquella generación, dentro de lo que podría marcar también un cierto paralelismo con la heroica determinación de los integrantes de aquellas brigadas internacionales que combatieron al fascismo de Franco; Hitler y Mussolini durante algunos de los más duros episodios de la Guerra Civil Española. A pesar del esfuerzo que hemos hecho por contextualizar los alcances históricos de esta obra colectiva y destacar algunos de los hechos narrados en ella, estamos seguros que nada sustituirá su lectura, como una grata y estimulante experiencia para los buenos lectores y a la que los estamos invitando para que se internen así en la riqueza de los contenidos de sus páginas.

 

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