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Etiqueta: Rusia

Los estertores de la Pax Americana: La guerra de dos potencias en Ucrania

Gilberto Lopes

San José, 18 agosto 2023

No se trata de una guerra entre Rusia y Ucrania sino de una guerra en territorio ucraniano entre dos potencia nucleares, que estiman estar defendiendo intereses estratégicos esenciales. Esa es la opinión de un destacado y veterano diplomático brasileño, Jorio Dauster, hoy consultor de empresas.

O, en palabras de Luis Cebrián, exdirector del diario español El País, no se trata de una guerra entre Rusia y Ucrania, sino de una guerra por correspondencia entre la OTAN y Rusia. Una guerra de la que ninguno puede salir como perdedor absoluto “si aspiramos a una paz duradera en Europa”, o a evitar que se desate una tercera guerra mundial.

Para Dauster, lo que estamos viendo “es la trágica evolución de un conflicto de poder que tiene muy poco o nada que ver con el disfrute de la democracia por el pueblo ucraniano”. De lo que se trata es de la imposibilidad de que Rusia aceptara la expansión de la OTAN hasta su bajo vientre. Ningún ruso –nos recuerda– olvida que Napoleón y Hitler llegaron a Moscú cruzando las vastas planicies ucranianas.

Cebrián, en un artículo publicado en El País el pasado 13 de agosto, pide analizar no solo las causas próximas de esa guerra, sino también las lejanas. Cita el auspicio de Washington al golpe de Estado en Ucrania, en 2014; la invasión rusa de Crimea y la elección de Jens Stoltenberg como secretario general de la OTAN, “que ha llevado a cabo una política oportunista de declaraciones de cooperación con Rusia y despliegue de fuerzas en los países de Europa central”.

Consecuencia inmediata de esta guerra, dijo Cebrián, ha sido la absorción de la Unión Europea por una alianza militar.

Lo que está en juego

Lo que observamos en Ucrania –resumió Dauster– “es un intento de Estados Unidos, usando la OTAN como masa de maniobra, de postergar su gradual pérdida de poder hegemónico, amenazado por la impetuosa ascensión de China”.

Estados Unidos estaba decidido a impedir que Alemania y gran parte de Europa se transformase en una “colonia energética” de Rusia. Eso explica la destrucción de los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que abastecían Alemania con el barato gas ruso, en atentados cuyos autores han permanecido en una bien iluminada sombra.

La naturaleza y la importancia de lo que estaba en juego para Washington en el conflicto de Ucrania quedó en evidencia desde el primer momento, con la rápida movilización de la OTAN y el monto de recursos asignados para esa guerra, que hoy suman cerca de 100 mil millones de dólares.

A los que se suma la solicitud de Biden al congreso, el pasado 10 de agosto, de gastos de emergencia por 40 mil millones más, de los cuales 24 son para Ucrania, incluyendo 9,5 mil millones para reponer municiones para la artillería ucraniana y otros equipos y 3,6 mil millones para apoyo militar y de inteligencia. Un paquete para atender las necesidades de esa guerra durante el próximo cuatrimestre fiscal de Estados Unidos, que comienza en octubre.

El presupuesto solicitado por Biden incluye también 12 mil millones para reponer las reservas destinadas a la atención de desastres naturales, luego del incendio que destruyó una isla de Hawai.

Pero no es solo Estados Unidos. Alemania anunció, a mediados de agosto, que otorgará una ayuda militar anual de 5,5 mil millones de dólares a Ucrania, en los próximos tres años.

Para dimensionar esos gastos se puede utilizar diversas comparaciones. Quizás sea útil, por ejemplo, hacerlo con la cifra de 33,2 mil millones que maneja en banco de desarrollo de los BRICS (la coalición que agrupa a Brasil, Rusia, India, China y África del Sur, en cuya capital se reunirán en septiembre) para proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible. Cuando fue creado, en 2015, el banco estableció un fondo de reserva contingente de 100 mil millones de dólares para enfrentar eventuales problemas de balanza de pagos de los países miembros.

Los estertores de la Pax Americana

Para Dauster, estamos asistiendo, “en tiempo real, los estertores de la Pax Americana”, establecida con el fin del socialismo en el este europeo y de la misma Unión Soviética.

Si Dauster tiene razón (y me parece que la tiene), hay dos escenarios a los cuales dirigir la mirada si queremos entender el estado de una partida –como las de ajedrez– que está en su medio juego.

Uno, más inmediato, es el desarrollo de la guerra, el escenario del conflicto. El otro requiere luces más largas y una mirada hacia diversos horizontes, sobre la que habremos de volver en otro artículo.

Sobre el desarrollo de la guerra, no hay más recurso que acudir a la muy abundante y diversa información pública disponible.

Samuel Charap, cientista político senior de la Rand Co., tituló un polémico artículo, publicado en Foreign Affairs el 5 de junio pasado, “An Unwinnable War”. La idea de una guerra “imposible de ganar” no le gusta a los gobernantes ni a los aliados de Ucrania. La misma Foreign Affairs promovió una discusión en torno a la propuesta de Charap y nos remitió a tres textos, que podían servir como antecedente para el debate.

Uno de ellos, publicado en octubre del año pasado, era el de Andriy Zagorodnyuk, ministro de Defensa de Ucrania entre 2019 y 2020, donde señalaba el camino para la victoria de su país. Para ganar –afirmó– “Ucrania no necesita un milagro; solo necesita que Occidente incremente el suministro de armamento sofisticado”. Para él, Putin, desesperado, tenía claro que estaba perdiendo en el campo de batalla, que no podía imponerse a Ucrania y que no tenía oportunidad contra la OTAN. Y agregaba que solo la derrota de Rusia podía poner fin a las crecientes ambiciones de Putin que, en caso de victoria, se extenderían por Europa, más allá de Ucrania.

Una visión que Steven Myers, un veterano de la Fuerza Aérea norteamericana, miembro del Comité Asesor en Política Económica Internacional del Departamento de Estado durante dos administraciones, no comparte. En declaraciones al periódico USA Today, en julio pasado, Myers afirma que las tácticas militares rusas eran “absolutamente inconsistentes” con la conquista de Ucrania y de otros territorios. En su opinión, ”la agenda era, es y será siempre la de mantener Ucrania fuera de la OTAN a cualquier costo”.

Con luces largas

Quizás valga la pena echar una mirada un poco más atrás. Andrei V. Kozyrev, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia entre octubre de 1990 y enero de 1996, durante el gobierno de Boris Yeltsin, hoy residente en Estados Unidos, un fuerte crítico de Putin, predecía un cambio de régimen en Rusia, en artículo publicado en el New York Times el 20 de julio del 2015. Un año antes, después del golpe de Estado en Ucrania, Rusia se había anexado Crimea, luego de un referendo ampliamente mayoritario a favor de la medida.

Kozyrev analizaba la situación y concluía que “un cambio de régimen en Rusia es inevitable, quizás inminente”. El gobierno de Rusia –agregó– “es simplemente incompatible con las reformas necesarias para un desarrollo económico sostenible, que exige liberalización y competitividad”. ¡Eso dicho en julio del 2015!

Ocho años después, en julio del 2023, Foreign Affairs puso en discusión nuevamente si Ucrania debía o no negociar con Rusia. “The debate how to end the war”, era el subtítulo del texto.

Aliba Polyakova, presidente del Center for European Policy Analysis, y Daniel Fried, exembajador de Estados Unidos en Polonia, defendieron la idea de que ”Ucrania debería buscar la victoria, no el compromiso”.

Si el objetivo es evitar que Rusia amenace las democracias alrededor del mundo, diría Dmytro Nattalukha, presidente del Comité de Asuntos Económicos del parlamento ucraniano, lograr un armisticio en Ucrania no sería de mucha ayuda. El objetivo sería lograr una Rusia menos anti Ocidente y, para eso, “Putin no puede seguir en el poder”.

Un cese al fuego en las actuales condiciones significaría “la victoria de Rusia y un triunfo personal para Putin”, diría Mikhail Podoliak, asesor de Zelensky, poco después de la “conferencia de paz” celebrada a principios de agosto en Arabia Saudita.

Solo días después Stian Jenssen, jefe de gabinete del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltemberg, dijo en un foro en la ciudad de Arendal, en Noruega, que una posibilidad para poner fin al conflicto sería que Ucrania aceptara ceder territorio a Rusia, a cambio de su ingreso a la OTAN. La propuesta fue rechazada por Ucrania. El mismo Podoliak la calificó de “ridícula”, obligando a Jenssen a dar explicaciones sobre lo dicho.

Podoliak tuvo que salir de nuevo al debate, rechazando una propuesta del expresidente francés Nicolas Sarkozy para realizar referendos “bajo estricto control internacional” en las cuatro regiones reivindicadas por Rusia y en Crimea, como una fórmula para resolver el conflicto.

Podoliakk las calificó de “fantásticas” y “criminales” y reiteró que la única forma de terminar el conflicto es con la derrota de Rusia.

Una visión similar a la de Lawrence Freedman, profesor emérito de Estudios de Guerra, en el King’s College de Londres. Para Freedman Putin está quedando sin opciones en Ucrania, donde en todos los escenarios –el militar, el económico y el diplomático– los resultados son negativos para Moscú.

Una victoria rusa “sería una catástrofe” para la OTAN, dice Freedman, para quien lo mejor sería que fuera expulsada de Ucrania y su ejército degrado en ese proceso.

Pero las todavía muy optimistas evaluaciones sobre las posibilidades de Ucrania publicadas hasta junio, o julio, se han ido enfrentando a una realidad distinta.

Para el presidente de Bielorusia, Alexander Lukashenko, un estrecho aliado de Moscú, los objetivos de la “operación militar especial” rusa ya fueron alcanzados. Cuando esta guerra termine, Ucrania nunca más será tan agresiva contra Rusia como lo fue antes, será diferente, estimó. Y agregó: “Ucrania necesita parar la guerra e comenzar a reconstruir su Estado sobre bases más sanas, antes de que deje de existir completamente”.

Es el mismo tono de Moscú, que propuso a los militares ucranianos, el pasado viernes, 18 de agosto, derrocar el régimen de Kiev o deponer las armas.

¿Un acuerdo negociado?

No hay duda de que Ucrania enfrenta una amenaza existencial, en opinión de John Mearsheimer, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Chicago, y uno de los “más famosos críticos de la política exterior norteamericana desde el fin de la Guerra Fría”, según la revista The Atlantic.

Mearsheimer no cree en un acuerdo negociado. Cada parte ve a la otra como una amenaza existencial, que debe ser derrotada en el campo de batalla. En esas condiciones, hay poco espacio para un acuerdo. “Los rusos van a conquistar más del 23% de territorio ucraniano que ya han conquistado”, lo que dejará a Ucrania como un estado disfuncional, incapaz de librar una gran guerra contra Rusia. “La mejor solución, por ahora, es la de un conflicto congelado”, estimó.

Pero Podoliak se preguntaba: –¿por qué proponer congelar en conflicto, como quiere Rusia, en vez de acelerar el suministro de armas para Ucrania?

A estas alturas, no parece una opción capaz de cambiar el curso de la guerra. En el frente de batalla, a mediados de agosto la evaluación de Moscú era de que los esfuerzos militares de Ucrania por romper sus líneas habían fracasado. Según el ministerio de Defensa ruso, desde junio el ejército ucraniano ha perdido más de 43 mil hombres y cerca de cinco mil piezas de equipos pesados, incluyendo decenas de tanques occidentales, norteamericanos y alemanes.

Empiezan a asomarse entonces, aunque de forma incipiente, reflexiones sobre las formas de la paz, incluyendo las relaciones de Europa con Rusia. Pero, sobre todo, sus efectos en un escenario internacional como el percibido por Dauster, con Estados Unidos tratando de postergar su gradual pérdida de poder hegemónico, con el mundo asistiendo a los estertores de la Pax Americana, establecida con el fin del socialismo en el este europeo y de la misma Unión Soviética.

En un escenario como ese, la construcción de la paz requerirá más sabiduría que la necesaria para decidir ir a la guerra.

FIN

Desnudando las mentiras

Por José Luis Callaci

Nuestra opinión. Rusia realizó la intervención militar limitada, fuera de sus actuales fronteras, obligada por las circunstancias. Lo hizo en una región considerable de la hoy llamada Ucrania en donde la población RUSA, ¡SI! RUSA, y no simplemente “ruso parlante” ha vivido en esas sus tierras y sus ciudades, del vasto territorio conocido como El Donbas.

No son ni cientos ni miles sino millones los integrantes de esa población que quedó allí atrapada debido a decisiones arbitrarias e inconsultas tomadas en un relativo reciente pasado. Dicha obligada intervención se realizó luego de negociaciones mantenidas durante largos ocho años, que resultaron infructuosas, y no precisamente por culpa de Rusia que procuraba llegar a un acuerdo razonable que garantizara las particularidades culturales de todos los segmentos de la población, parecido a lo que existe en otros países (Gran Bretaña, Canadá, la misma España , etc.), y otras importantes exigencias para proteger su seguridad, sino debido a los engaños de los participantes occidentales (ver testimonios de tácitos reconocimientos hechos por Francois Hollande y Ángela Merkel).

Pero otros eran los planes que venían siendo cuidadosamente elaborados desde hace años. Ante tal cruda realidad a Rusia no le quedó otra opción que, por un lado acudir a desbaratarlos comenzando por impedir que se colocara en su frontera otra base militar hostil de la Alianza Militar conocida como la OTAN, y por tanto proteger su propia seguridad como Estado Soberano, como lo hubiera exigido cualquier otro Estado en iguales circunstancias y por otro, sustentada en valederas razones humanitarias, auxiliar a esa población rusa que venía siendo sometida a todo tipo de humillaciones, vejámenes y ataques genocidas con un costo elevado en vidas de inocentes, en cuenta cientos de niños del Donbas.

Hechos que se venían produciendo a partir del Golpe de Estado del 2014 apoyados por quienes quieren ver a Rusia sometida a un mundo unipolar de claras imposiciones de una parte en detrimento del resto. Un Golpe de Estado que trepó en el poder a ucra nazis que cometieron un sinnúmero de atrocidades no solo con la población civil rusa sino con todos aquellos que no acataran o se opusieran a las políticas de marginalidad y exterminio del régimen.

Sin embargo, lo que se venía planeando desde ya hace años, como el continuar rodeando a Rusia con bases militares no precisamente para protegerse como vienen falsamente repitiendo sino para doblegarla o destruirla porque esa ha sido la constante a lo largo de la historia, y sobran los ejemplos, se frustró.

Solo les ha quedado la opción de hacer circular por medios hegemónicos la propaganda burda de historias parciales contadas al revés, mientras en el campo de batalla se sigue derramando sangre rusa y ucraniana. A las cosas por su nombre. O los hechos, que son causa o antecedentes de un desenlace, se cuentan como son y completos o dejan de ser historias verdaderas, para juzgar o condenar.

Al menos para que la racionalidad y el propio sentido común, por supuesto cuando estos están en uso, permita sacar propias conclusiones sobre quien habla con la verdad y quien lo hace con la mentira. De qué lado están esas irrefutables verdades y de qué lado las mentiras vestidas de verdad.

Rusia y China, consecuentes con la Madre Patria África

Mg. José A. Amesty Rivera

A raíz de la II cumbre Rusia-África, celebrada en la ciudad de San Petersburgo, se concluyeron en dos aspectos muy importantes.

Lo primero es que hubo sendas y abundantes declaraciones, acuerdos y reconocimientos:

  • Rusia y África «reafirmaron su postura sobre la formación de un orden mundial justo y multipolar».
  • Según Putin, «en conjunto, valoramos muy positivamente los resultados de nuestro trabajo conjunto en la cumbre. Confío en que los resultados alcanzados constituyan una buena base para seguir profundizando en la asociación ruso-africana en interés de la prosperidad y el bienestar de nuestros pueblos».
  • «Definimos las principales áreas de trabajo conjunto futuro, esbozamos planes para reforzar la coordinación de la política exterior, aumentar los flujos comerciales y de inversión, la cooperación industrial entre Rusia y los países del continente», agregó Putin.
  • Además, manifestó que, como resultado, «Moscú y los países africanos también acordaron pasar al uso de sus monedas nacionales en las transacciones comerciales, incluido el rublo».
  • El mandatario ruso señaló que «Moscú, apoya activamente el deseo de los países africanos de participar más ampliamente en las actividades de las organizaciones internacionales, como la ONU. Aunque algunas manifestaciones del colonialismo todavía siguen vivas y son practicadas por las «antiguas metrópolis», África se está convirtiendo en un nuevo centro de poder», declaró el presidente de Rusia, Vladímir Putin.
  • Putin mencionó la iniciativa africana para una solución pacífica del conflicto ucraniano. Según sus palabras, esta iniciativa demuestra que África «está dispuesta a ayudar a resolver problemas que parecen estar fuera de la zona de sus intereses primarios». Subrayó que Moscú «respeta las iniciativas africanas y las considera cuidadosamente».
  • De acuerdo con el mandatario ruso, «la autoridad de las estructuras regionales africanas, especialmente la Unión Africana (UA), también ha aumentado significativamente. Subrayó que proporcionar a la UA un puesto en el G20 sería una «decisión verdaderamente correcta» y que la parte rusa lo apoya activamente». Según Putin, «Rusia también apoya el deseo de los países africanos de participar más ampliamente en las actividades de la ONU».
  • «Estamos dispuestos a considerar propuestas para ampliar la representación de las estructuras africanas y de los africanos en general en las estructuras de la ONU, incluso en el contexto de la reforma del Consejo de Seguridad que se está desarrollando. Creemos que ha llegado el momento de corregir la injusticia histórica cometida con el continente africano», afirmó Putin.
  • Putin señaló que «Moscú también tiene la intención de cooperar con otras asociaciones de integración regional en el continente, dejando claro que la atención que el país euroasiático presta a África «no deja de crecer». Añadió que Moscú quiere restablecer y abrir nuevas misiones rusas y aumentar el personal de varias embajadas ya existentes en los países del continente».
  • «Se trata de un verdadero paso práctico para intensificar significativamente el trabajo con los países africanos en los ámbitos político, empresarial, humanitario, cultural y turístico», dijo, Vladimir señalando que Moscú, a su vez, «acogería con satisfacción las medidas recíprocas por parte de sus amigos africanos».
  • Finalmente, producto del Plan de Acción del Foro de Asociación Rusia-África para 2023-2026, se acordaron mecanismos de integración, aún más específicos como:
  • «La prevención de una carrera de armamentos en el espacio exterior, la cooperación en el ámbito de la seguridad de la información internacional, y el fortalecimiento de la cooperación en la lucha contra el terrorismo».
  • Además, «al margen del foro y de la cumbre se aprobaron varios acuerdos, contratos y otros documentos relativos a diversos ámbitos de la cooperación de Rusia con los países africanos».

Sin duda alguna, todas estas consideraciones de Rusia hacia el continente africano, tiene como móvil recordar la deuda de este con Occidente.

Según el luchador social Ramiro Chimuris, en su artículo «Neocolonialismo jurídico en la educación del siglo XXI«, nos recuerda que, «No hay relatos de cómo Europa subdesarrollò a África. Poco o nada sabemos de África, sus vidas, lenguas, multiplicidad de saberes ancestrales, geografía, historia, educación, filosofía, matemática, literatura, poesía, danzas, comidas. África ha sido negada sistemáticamente desde que los primeros africanos comenzaron a caminar hacia los restantes continentes hace aproximadamente un millón cuatrocientos mil años. Grégoire Biyogo, define esta situación como una “amnesia milenaria”, porque nada se enseña sobre el saber científico, filosófico egipcio, ni de las culturas Ishango, Fang, Dogon, Woyo, Yoruba, Walaf o Wolof, y tantas “otras” culturas africanas. Poco o nada sabemos sobre los movimientos de liberación del siglo XX en África, el panafricanismo de 1919, ni de la Filosofía e ideología de la conciencia africana propulsadas por Kwame Nkrumak (1957). Lo mismo ocurre con el movimiento metafísico de Alexis Kagame o la filosofía de la historia de Cheik Anta Diop, que en 1951 presentó una tesis doctoral en la Universidad de París en la cual argumentó que el antiguo Egipto había sido una cultura negroide, tesis que fue rechazada por no cumplir los requisitos.

Reunió investigaciones y trabajos, y en 1960 su tesis fue aceptada. El filósofo Eugenio Nkongo Ondó reivindica en sus obras toda la cultura y conocimientos ancestrales africanos, recuerda que la Teología Africana de la Liberación con aportes de varios autores entre ellos, Meinrad P. Hebga, Engelbert Mveng, Monseñor Tshibangu y Vicent Mulago, proclaman la misma doctrina de la Teología de la Liberación que en América Latina y el Caribe de manera simultánea. En las bibliografías de los programas de estudio de América Latina y el Caribe, además de los antes mencionados, no encontramos autores como Alain Bourgeois, Iván Van Sertima, Théophile Obenga, o la filosofía radical de Eugenio Nkogo Ondó. En cambio, dedican muchos recursos y horas para que se recuerde a Sócrates, Platón, Descartes, Hegel, Kant, Washington, Montesquieu, Voltaire y Rousseau.

El colonialismo y el neocolonialismo, desde hace siglos cumpliendo con sus intereses y cometidos realizan una succión, extracción y robo de bienes y riquezas materiales e inmateriales, tangibles e intangibles. Mediante tácticas violentas de humillación, mutilación, usurpación, despojo, tráfico de personas, memoria, historia y cultura de los diferentes pueblos, además de sus bienes naturales (tierra, agua, minerales). En pleno siglo XXI las vitrinas de los museos de Europa exhiben como “trofeos” de la barbarie y el robo del patrimonio cultural, la estatua de Osiris en el Museo de Louvre, la cabeza de Thutmés III, XVIII dinastía en una vitrina del British Museum, la famosa escultura del año 1330 a.C. de la reina egipcia Nefertiti y grabados del antiguo Egipto en el Nues Museum de Berlín, los “bastones de los Ishango” en el Musee d´Histoire Naturelle de Bruselas, el inventario puede llevar varias horas».

Por otro lado, haciendo un resumen de las agencias de noticias, Europa Press, Resumen latinoamericano y Canal Informativo NPVe, resaltamos lo más significativo, importante, hermoso y digno de copiar, producto de la segunda parte de la II Cumbre Rusia-África.

+ El presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo que «su país ha condonado aproximadamente US$ 23.000 millones de la deuda que los países africanos tienen contraída con su país, antes de manifestar su intención de aportar otros 80 millones de euros más para reducir “la carga” económica del continente».

+ A su vez recordó, que «su país estaba dispuesto a proporcionar a Burkina Faso, Zimbabue, Malí, Somalia, República Centroafricana, y Eritrea “entre 25.000 y 50.000 toneladas de grano sin coste” para aliviar sus crisis alimentarias». Putin destaco además que, «durante la primera mitad del año 2021, Rusia ha exportado casi diez millones de toneladas de grano a varios países africanos, frente a los 11,5 millones que se enviaron en todo 2022».

+ Igualmente, Rusia anunció más de 90 millones de dólares para fines de desarrollo de África.

Finalmente, deseamos hacer mención del papel idéntico de China, según el economista Claudio Della Croce, en su artículo «China, Indonesia, la Unión Africana y el equilibrio en un nuevo G-20«, cuando el año pasado 2022 informó que:

«El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, anunció que “perdonará” 23 préstamos sin intereses a 17 países africanos, redirigiendo también 10.000 millones de dólares de sus reservas en el Fondo Monetario Internacional (FMI) a las naciones de ese continente, y anunció que China apoyará la entrada de la Unión Africana (UA) al G20».

Así mismo, «desde 2000 y a lo largo de los años China anunció múltiples rondas de préstamos sin intereses a países africanos y canceló millones de dólares en deudas, siendo Zambia la nación que salió más favorecida en el año 2019. Muchos de los préstamos recientes de China no se consideraron para la cancelación, y otros tantos fueron reestructurados».

 

Imagen: https://www.radiohc.cu/

América Latina en el escenario internacional: el papel de la “quinta columna”

Gilberto Lopes

San José, 25 julio 2023

En Vilnus, un mundo sin América Latina

Pocas reuniones recientes despertaron mayor expectativa internacional que la celebrada por la OTAN en la capital lituana, Vilnus, el 11 de julio pasado. Se discutían los nuevos pasos a dar en apoyo a Ucrania, en su guerra contra Rusia. El resultado se resumió en un largo documento de 30 páginas y 90 párrafos, en los que no hay una sola referencia a América Latina.

Puede parecer normal. El Tratado de la OTAN define el Atlántico Norte como su área de operaciones y a sus 12 países fundadores se han ido sumando otros 19, de los cuales 15 son de Europa del este, luego de la disolución de la Unión Soviética.

Ningún país latinoamericano pertenece a la región, ni es miembro de la institución y, salvo Costa Rica, ninguno se ha sumado a las sanciones impuestas a Rusia por los países de la OTAN y sus aliados.

Pero lo geográfico probablemente no agote la explicación. En las últimas décadas la OTAN ha extendido su membresía por Europa, hasta las fronteras rusas y el comunicado de Vilnus indica, en su primer párrafo, su aspiración a asegurar la defensa colectiva de sus miembros contra todas las amenazas, en una visión de 360 grados. O sea, de todo el mundo.

No se trata de discutir aquí afirmaciones del documento como el carácter defensivo de la organización, ni el reconocimiento de su dependencia de las fuerzas nucleares estratégicas de los Estados Unidos; ni su visión sobre el origen de la guerra en Ucrania, ni los acuerdos adoptados para apoyar el país en su guerra contra Rusia.

Se trata aquí de otro tema: de tratar de entender la reiterada ausencia de América Latina en documentos recientes de potencias y organizaciones internacionales, en los cuales la región, o no es mencionada, o lo es de forma secundaria. En el de la OTAN es completamente ignorada, como ya lo señalamos.

El documento cita diversos casos sensibles para la estabilidad de Europa, como el de los Balcanes Occidentales; cita la importancia de la paz entre Bosnia y Herzegovinia; las relaciones con Serbia, con Kosovo, con Georgia (a la que quieren incorporar a la alianza), con Moldavia, y reconoce que el papel de sus aliados no europeos es esencial para la defensa de Europa.

Señalan a la República Popular China como una amenaza a los intereses, la seguridad y los valores de la Alianza y que el desarrollo de los acontecimientos en la región Indo-Pacifico “pueden afectar directamente la seguridad Euro-Atlántica”. Celebra la contribución de sus aliados en la región, –Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur– y destaca la importancia de las relaciones de la OTAN con las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la Unión Africana. Reiteran su determinación de impedir que Irán desarrolle armas nucleares; condenan el programa de misiles balísticos de Corea del Norte. Se refieren a los vecinos del sur de la OTAN, particularmente el Medio Oriente, África del norte y el Sahel. Reafirman la intención de estabilizar la situación en Irak; la importancia geopolítica del Mar Negro, del Oriente Medio y África.

Pero América Latina no aparece ni siquiera en el párrafo 68, donde afirman que la seguridad energética juega un papel importante en la seguridad global, en los mismos días en que se confirmaba el descubrimiento en Bolivia de la mayor reserva de litio del mundo.

Ningún lugar para América Latina

Quizás deberíamos buscar un lugar para América Latina en otro sitio. En octubre del año pasado, la Casa Blanca dio a conocer un documento sobre su “National Security Strategy”. Si no deberíamos esperar, en un documento de la OTAN, referencias especiales a América Latina, parecería lógico encontrarla en las definiciones estratégicas de los Estados Unidos, cuya larga y estrecha relación con el hemisferio es parte de la historia.

En la introducción del documento, Biden promete seguir defendiendo la democracia alrededor del mundo y celebra la renovación de una formidable red de alianzas. Primero, con la Unión Europea; luego, con el Quad, en la región del Indo-Pacífico, con la que ha establecido también un marco de cooperación económica. Solo en cuarto lugar cita su iniciativa para la región, la “Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas”, lanzada en junio de 2022.

En las 48 páginas del documento se analiza los intereses estratégicos de los Estados Unidos, por regiones. En lo que se refiere a América Latina, en dos páginas, habla de la promoción de la democracia y de una supuesta “prosperidad compartida”. Entre los objetivos de la Alianza está “restaurar la fe en la democracia” en la región, para lo que promete crear buenos empleos y abordar la desigualdad económica.

No son objetivos menores, con países como el mismo Estados Unidos, o Brasil, aun conmocionados por los intentos por subvertir el orden político y promover protestas violentas para desconocer las elecciones, por los partidarios de los expresidentes Trump y Bolsonaro, para citar solo dos casos extremos de renovadas tensiones políticas, sustentadas en una creciente disparidad económica.

El 27 de enero de 2023 la Casa Blanca pretendió relanzar, en un evento ministerial con la participación de doce países de la región, la propuesta de la Alianza que, pese a todo, languidece sin ninguna perspectiva de desarrollo.

Sin embargo, los que derivan del hecho de que América Latina sea apenas mencionada en estos acuerdos la conclusión de que su papel es secundario en el orden internacional deberían leer las dos páginas en las que la National Security Strategy se refiere a la región.

Ahí se dice que “ninguna región impacta más directamente el país que el Hemisferio Occidental”. Con un comercio anual de 1,9 millones de millones de dólares (1.9 trillón en inglés), “con valores compartidos y tradiciones democráticas”, la región ha contribuido de manera decisiva para la prosperidad y la resiliencia de los Estados Unidos, cuya seguridad y prosperidad está vinculada a la de sus vecinos, reconoce el documento.

Entre sus objetivos están, además, los de “protegernos de interferencias externas, incluyendo las de la República Popular China, Rusia o Irán” y, aliados con la sociedad civil y con otros gobiernos, apoyar la autodeterminación democrática para los pueblos de Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

Se reconoce así la intervención en el proceso político de nuestros países, la permanente desestabilización sustentada, en un pasado reciente, por golpes cívico-militares y, actualmente, por sanciones económicas unilaterales cuyos efectos devastadores, en el caso de Cuba, tienen ya más de 60 años. Sanciones condenadas todos los años prácticamente por unanimidad por la Asamblea General de Naciones Unidas, sin que la Casa Blanca acate ninguna de esas resoluciones.

La Quinta Columna

Sometidos a drásticas sanciones, tanto Cuba, como Venezuela y Nicaragua, enfrentan enormes dificultades no solo para mantener su economía funcionando, sino para desarrollar su vida política con cierta normalidad, pues la oposición cuenta a su favor con el deterioro económico provocado por las sanciones de Washington y con el apoyo político de una vasta red de ONGs que financia a la oposición con recursos, publicidad y capacitación profesional.

Muy recientemente, el 20 de julio pasado, la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, Victoria Nuland, pedía, en una entrevista en el diario conservador brasileño O Globo, que Brasil empleara su “liderazgo” y su habilidad diplomática para influir en las elecciones de Venezuela, para lograr un juego “libre y justo» en el que «todos los candidatos puedan postularse».

El presidente Nicolás Maduro ya se había referido a estas iniciativas norteamericanas exigiendo elecciones libres de las sanciones económicas impuestas al país por Washington, cuya intervención a favor de la oposición hace del todo imposible esas elecciones “libres y justas”.

Lo que quisiéramos sugerir en este artículo es que es precisamente esta “quinta columna”, financiada y organizada por Washington, la que hace innecesario, e inclusive inconveniente, hacer referencias detalladas a las políticas hacia América Latina, en un escenario en el que una intervención externa requiere más bien discreción.

De Vilnus a la CELAC

Pero han ocurrido cambios en el papel desempeñado por América Latina en el escenario internacional. La aparición de Lula, desde que asumió nuevamente la presidencia de Brasil, en enero pasado, es el factor más importante en esos cambios, facilitando el resurgimiento de UNASUR, agregando nuevas propuestas para el tratamiento del conflicto entre Rusia, Ucrania y la OTAN, redefiniendo los términos de las relaciones con la Unión Europea, o sumándose nuevamente a la actividad de los BRICS, que se reunirán en agosto en Sudáfrica.

El 30 de mayo Lula realizó, en Brasilia, una reunión con los jefes de Estado latinoamericanos (con la única ausencia de la del Perú), incluyendo al presidente venezolano, Nicolás Maduro, cuyo aislamiento es parte de la política promovida por Washington, con el apoyo de gobiernos conservadores y de aliados políticos regionales: de la “quinta columna”.

Una quinta columna que desvincula su proyecto de cualquier proyecto de desarrollo nacional y que hace recordar la “quinta frontera”, como la que representaba para Panamá –en palabras del general Omar Torrijos– la Zona del Canal, entonces en manos de los Estados Unidos.

Los factores que unen a la región «están por encima de las ideologías», dijo Lula, en referencia a una posible reactivación de la UNASUR. «Ningún país puede enfrentar de manera aislada las amenazas actuales».

Una idea que reiteró en la reunión con el Foro Empresarial de la Unión Europea, el 19 de julio pasado: –Brasil solo crecerá de forma sustentable con la integración de nuestro entorno regional.

Ante esa realidad, y los cambios que la guerra en Europa significó para el escenario internacional, la corresponsal en Bruselas del diario catalán La Vanguardia, Beatriz Navarro, señaló que “después de años de olvido y desinterés que otros actores globales –léase China– han aprovechado a fondo para expandir su influencia en la región, la Unión Europea volverá hoy su mirada hacia América Latina y el Caribe con la celebración de la primera cumbre de jefes de Estado y Gobierno de ambos bloques desde el lejano 2015”.

Ahí el presidente brasileño volvió a reiterar la necesidad de una alianza que ponga fin a una división internacional del trabajo que solo ha significado pobreza para la mayoría de la región y a nuestro papel de suministradores de materia prima y de mano de obra migratoria barata.

Recordó que en 2009 los países desarrollados acordaron destinar 100 mil millones de dólares al año para los países en desarrollo, compromiso “que nunca fue cumplido”.

La frase nos recuerda que esos cien mil millones de dólares fueron destinados más bien, en algunos meses, a suministrar armamentos a Ucrania, en una indicación de las prioridades de Occidente.

Para el director de la Vanguardia en Madrid, Enric Juliana, la posición de los países latinoamericanos sobre la guerra en Ucrania expresada en la cumbre de la CELAC con la Unión Europea se explicaba porque “no quieren enfrentarse diplomáticamente a Rusia y China, por razones económicas, aunque también políticas”.

A Juliana, como a los líderes europeos, les cuesta entender que, para Lula, es inaplazable reformar la gobernanza global, como expuso en Europa, y que “dividir el mundo en bloques antagónico es una insensatez”.

Con un mundo en transición, quizás valga la pena atender nuevamente a las palabras del académico y diplomático singapurense, Kishore Mahbubani, un personaje que hace falta oír en América Latina para tener una visión más equilibrada de esos cambios. En su libro más reciente, “The Asian 21st century” (de acceso abierto), reitera su idea de que el siglo de predominio norteamericano ha terminado y que los intentos de Washington de contener a China solo terminarán por aislar a los Estados Unidos del resto del mundo. Los editores de su libro esperaban unas 20 mil visitas al texto, dijo Mahbubani, que, sin embargo, superan ya los tres millones (el libro puede ser visto aquí: https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/978-981-16-6811-1.pdf?pdf=button%20sticky).

La “quinta columna” no nos ayuda a pensar en ese mundo en el que América Latina no termina de encontrar su lugar, pese a iniciativas recientes por reforzar su unidad y jugar un papel en los esfuerzos de paz que renueven la gobernanza global y pongan fin a una visión del mundo cimentada en bloques antagónicos.

FIN

Desde América Latina un llamado por la paz mundial

Un llamado a la paz entre Rusia y Ucrania

Mensaje a la cumbre de Viena

Colectivo Un Llamado Por la Paz Mundial

Desde Costa Rica, les saludamos un colectivo de organizaciones de derechos humanos quienes unimos nuestras voces consternadas por la pérdida de vidas humanas ucranianas y rusas, la devastación de la infraestructura y hogares, destrucción del medio ambiente y los efectos que la guerra ha traído al mundo entero, con inseguridad y escasez de alimentos y combustible.

Nos unimos al clamor, que se intensifica cada día más, para que las dos partes en el conflicto acuerden un cese al fuego y el establecimiento de negociaciones sin pre-condiciones.

Para llegar a esta impostergable meta, unámonos a partir de Viena las organizaciones civiles y los cada día más numerosos gobiernos de Europa, Latinoamérica y Asia exigiendo el establecimiento de una comisión de negociación para discutir la ruta para llegar a este fin.  La comisión de negociación tiene una enorme responsabilidad. Una primordial es lograr de inmediato las condiciones para un cese al fuego. En la conferencia de Viena se podría tocar el tema de la integración de dicha comisión.

El tiempo es ya. Nos enfrentamos al terror de una posible guerra nuclear. Hacemos un llamado para la paz, el fin a la pérdida de vida de miles de seres humanos, al respeto de la dignidad y los Derechos Humanos. Denunciamos el uso potencial de armas nucleares, armamentos con uranio empobrecido, armas biológicas y químicas cuyo potencial uso intensifica conforme escala la guerra. Invocamos las voces de la razón, la justicia y el amor por la humanidad y el globo terráqueo, al urgir un acuerdo de paz negociado.

Denunciamos el papel del complejo militar-industrial y de los magnates de los medios corporativos interesados en azuzar y justificar la guerra.  Los hacemos responsables por la pérdida de más vidas inocentes.

Hacemos un llamado a toda persona de buena voluntad, las organizaciones de paz y justicia, los líderes religiosos y gobernantes en todos los niveles para apoyar la búsqueda de dicho acuerdo de paz para detener de inmediato los envíos de armas, municiones y financiamiento.

En Costa Rica, en los días venideros organizaremos un Foro con el Embajador de China quien presentará los 12 puntos de Paz junto con representantes de los gobiernos de Brasil, México y Colombia quienes han manifestado públicamente la urgencia de un cese al fuego. Dicho encuentro en Costa Rica acordará un “Llamado para la Paz” como conjunción de las voluntades y compromisos de los costarricenses, con la salida negociada al conflicto Rusia-Ucrania y que, desde este pequeño país, las voces de la Paz se puedan hacer escuchar en Latinoamérica y el Mundo.

Siempre serán los rusos

José Luis Callaci

José Luis Callaci

Para los que padecen de esa patología conocida como “rusofobia», todo lo malo que haya pasado, pase ahora o en el futuro será siempre culpa de los rusos.

Nada de que asombrarse y los reclamos de poco sirven mientras esa enfermedad adquirida y alimentada por los «Ulises» modernos, la de la mentira vestida de verdad, siga recorriendo el mundo de los incautos y los dominados. El absurdo llega a unos extremos tales debido al abandono, o no uso, del sentido común y la propia lógica. Los rusos que se vieron obligados a intervenir con una acción militar limitada, en cuenta para proteger a los millones de rusos del Donbas, ante el genocidio cometidos por los «ucranazis», que llegaron al poder mediante un golpe de estado, propiciado por los enemigos de Rusia, atacan a la población civil» o sea a su propia gente.

Los rusos que ocupan la central nuclear recuperada «la están bombardeando». O sea, se están autobombardeando.

Los rusos que trasladan a los niños rusos a lugares seguros están «secuestrando niños». Fueron los rusos los que destruyeron su propio oleoducto y ahora llegan al extremo de afirmar que también una represa que afecta a una población, también rusa. La lista es larga y nada de que sorprenderse porque la vileza de los que quieren seguir dominando el mundo a su antojo es muy grande.

Todo esto lo dicen y divulgan por baterías mediáticas y sin sonrojos, contando cuentos, o historias, pero al revés. El absurdo es de tal magnitud que ofende la inteligencia de las mentes y los corazones bien informados. ¿Quedó corta la descripción del mundo en la obra 1984? De nada sirven los irrefutables hechos y menos los reclamos ante aquellos que padecen de una de las peores fobias contra una determinada nacionalidad o pueblo. Ya se vivió en un relativo reciente pasado con una de las peores atrocidades y tragedias de la historia humana: el nazismo.

Condenamos las provocaciones del gobierno neofascista de Ucrania

PARTIDO VANGUARDIA POPULAR – COSTA RICA

FUNDADO – 16 DE JUNIO DE 1931

San José-Costa Rica, miércoles 3 de mayo de 2023

El Partido Vanguardia Popular condena el atentado contra la vida del Presidente de Rusia, Vladimir Putin. Se atacó el centro neurálgico del Gobierno de la Federación Rusa.

Esta es parte de los intentos de una escalada de la OTAN, del imperialismo norteamericano y régimen fascista de Vladimir Zelenski.

Desde el comienzo de este conflicto, las fuerzas mercenarias, apostadas bajo el alero de la OTAN, intentan provocar una tercera guerra mundial. En el colmo de su desesperación está atentando contra la paz mundial. Es la desesperación  criminal de los que se saben derrotados por los luchadores por un nuevo orden mundial, que garantiza una vida pacífica y justa a todos los pueblos de la tierra.  En el orden del día está un mundo unipolar que garantice el respeto de todos los pueblos, y que sobre esa base garantizar la igualdad y la paz para todos los pueblos.

Esperamos que una provocación tan grave sea debidamente castigada por las Naciones Unidas y repudiada por los pueblos de todos los continentes.

Esperamos que la vida pacífica sea debidamente resguardada. Una chispa imprudente puede provocar un incendio devastador.

Los imperialistas y sus  cómplices europeos serán los culpables de una hecatombe sin precedentes.

Es hora de condenar sus políticas aventureras.

Es la hora de salvar a la humanidad de aventuras irresponsables y por irresponsables criminales.

Estamos seguros que todos podemos contar con la sólida prudencia del Gobierno Ruso y de los Estados prudentes y defensores de la paz.

Queremos un mundo armónico, en equilibrio y donde la justicia e igualdad se conviertan en la gran consigna del hombre y la mujer contemporáneos.

Nos solidarizamos con el pueblo ruso, con su gobierno.

Condenamos a los terroristas.

Aspiramos a una humanidad en paz, en igualdad y justicia para todos

Humberto Vargas Carbonell
Secretario General-PVP

Alfonso Pardo Martínez
Secretaría de RR.II-PVP

La guerra como síntoma de locura y de mentes muy poco evolucionadas

José Luis Pacheco Murillo

Por aquello de que se les haya olvidado a algunos, hoy se cumplen 429 días del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Nadie podía predecir que este conflicto se extendiera por tanto tiempo. Se consideró desde el principio que Rusia arrasaría con Ucrania y dominaría el conflicto a su antojo. No ha sido así y todos sabemos que esta guerra dejó de ser entre Rusia y Ucrania y se convirtió en una guerra entre Rusia, Ucrania, la OTAN como organización, pero además con Estados Unidos, Francia, España, Alemania y muchos países más.

Es decir, casi una guerra mundial solapada.

En los últimos días quienes han aparecido en escena han sido los chinos. El presidente, Xi Jinping visitó a Vladímir Putin y también tuvo una conversación telefónica de una hora con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.

Estas intervenciones de China han sido aplaudidas por la OTAN y hasta por Estados Unidos, lo que le ha agradado muchísimo al presiente Jinping y a China en general pues si algún país puede hacer que esto acabe es China. Las condiciones económicas que puede imponer no solo a Rusia sino también a la OTAN pueden llevar a que los involucrados depongan las armas antes de recibir sanciones chinas que no serán tan suaves como las que se han impuesto a Rusia.

Es decir, China, sin meterse en la guerra, sin enviar armamento, sin arriesgarse a nada puede salir ganándolo todo y quedar como la triunfante en la diplomacia y en la consecución de la paz.

Se avizora una pronta solución porque el gigante asiático tomó iniciativa y cuando este “dragón” se levanta los demás deben calmarse o recibirán su dosis de castigo, o al menos, de indiferencia y eso viniendo de China es grave en estos tiempos.

Mientras tanto la guerra sigue y los muertos siguen sumándose, así como los desterrados por la condición de guerra. Aunque para el mundo ya eso se convirtió en costumbre y ya no es noticia.

Pero como la guerra es un negocio muy suculento ante la posible paz entre Rusia y Ucrania, en Sudán el conflicto se agrava y centenares de muertes ya se registran y se suman a los que en cinco años superan el millón, a causa del enfrentamiento.

Dios quiera que nuestra sociedad y la humanidad entiendan que la guerra es un síntoma de locura y de unas mentes muy poco evolucionadas.

Una historia de papel

Manuel Delgado-Cascante

 Más que bisiesto y más aún que un año de jubileo, el 2020 estuvo iluminado por un hálito mágico: en solo su mes de junio, los alquimistas del tesoro de Estado Unidos imprimieron más dólares que en los 200 años transcurridos desde la Independencia de la Nación. El país brilló ese junio igual que un país de las Mil y una Noches o de una novela de Rushdie. Imagínense a ese monstruo de mil gargantas tragando papel impreso y esas máquinas llevadas al rojo vivo en alucinante producción que parecía no acabar jamás. Nunca había sido el capitalismo tan eficiente.

 Como resultado, el 35% de todos los dólares en existencia habían sido impresos en esa fecha y la masa monetaria se elevó de golpe y porrazo de 4 billones a casi 6,4 billones de dólares.

 La pregunta es qué se hicieron esos billetes, porque ni la producción de bienes y servicios ni el bienestar a sus 300 millones de habitantes sufrieron el menor ajuste. Eran, pues, dólares inorgánicos, es decir, no respaldados por la producción o la riqueza.

 Los dólares, como cualquier moneda, tienen doble naturaleza: una humana, material, y otra divina. La material es ese pedazo de papel que no debe costar, así producido por millones, mucho más que unos pocos centavos.

 La otra naturaleza, la divina, es la que cuidan los ejércitos, y que tiene que ver con su valor como medio de compra. Esta función santísima está determinada por su función en el mercado y debe ser igual, mutatis mutandis, a la suma de bienes y servicios de una sociedad, dividido por la velocidad de rotación del dinero, es decir, la cantidad de veces que el mismo billete hace compras en una unidad de tiempo.

 Para elevar la cantidad de dinero en un 35%, una sociedad normal debe elevar la producción del país en esa misma cifra o hace descender el precio del dinero en esa misma proporción para igualarlo al valor representado por esa suma de productos.

 Pero resulta que Estados Unidos no es una economía normal. Esos magos pueden producir todos los dólares que les dé la gana, y ni su moneda desciende de precio ni los bienes y servicios suben el suyo. (En la práctica la inflación en EEUU ha sido enorme en los últimos cincuenta años: más del 400%).

 ¿Cómo es posible este milagro? Pues sencillamente lo que esos magos hacen es pasarle la factura al mundo entero, es decir, hacer que los efectos malignos lo sufran los otros. Eso es lo que se llama imperialismo financiero.

 ¿Cómo lo hace? En primer lugar, el dólar es la primera moneda de reserva del mundo (un 59% en el 2020, en contraste con el 71% de 1999) y todos los países demandan esa moneda. Además, es el medio de pago mundial ampliamente mayoritario. Con él Estados Unidos paga su gigantesca deuda externa, envía recursos a los demás países a través de los bancos llamados de desarrollo, pagan su comercio exterior. Esos billetes son los que se usan para el pago de los combustibles (petrodólares) y también para el trasiego de la cocaína (narcodólares). Esos son los que tenemos aquí en exceso y hacen que el valor relativo de nuestra moneda se altere.

 La supremacía del dólar no fue eterna. Nació de las armas, en 1944 cuando Estados Unidos, amparado en la victoria militar en la Segunda Guerra Mundial, obligó a las naciones a abandonar la libra esterlina y convertir el dólar en moneda mundial. Fue en la conferencia de Bretton Woods. Allí Estados Unidos dispuso, además, que su moneda tendría como respaldo el oro, que se tasó en 35 dólares la onza.

 Bretton Woods dio origen a dos instrumentos internacionales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), integrante del Banco Mundial, cuya misión era coadyuvar en la tarea de elevar el dólar a ese pedestal internacional. Hoy, la moneda norteamericana representa el 70% de las reservas mundiales de divisas, el 68% de los acuerdos comerciales internacionales, el 80% de las transacciones de divisas y el 90% de las transacciones bancarias internacionales.

 Pero ese reinado impoluto duró solo 27 años. Al dios del Génesis le bastó con decir: “Fiat lux” (Hágase la luz) y la luz fue hecha. Imitándolo, en 1971 el presidente Nixon, de manera totalmente unilateral, es decir, imperial, dijo: “Fiat dólar”, y salieron dólares que no necesitaban oro como respaldo, los llamados “dólares fiat”. Allí la maquinita impresora comenzó su rol mágico de convertir papel en oro, es decir, a emitir moneda sin respaldo aceptada y aceptable en todo el mundo. Con ella Estados Unidos podía pagar sus obligaciones internacionales y ustedes callen y traguen.

 El mundo hoy, sin embargo, es muy distinto al de hace 70 años, cuando empezó a ponerse en marcha el Bretton Woods.

 En 1950 EEUU generaba el 50% del PIB mundial y el 22% de las exportaciones. Para 1991 había bajado al 40% y el 25%, respectivamente. En el 2000 su PIB era solo el 31% del PIB mundial.

 Lo mismo ocurrió con su participación en el comercio mundial, que bajó del 21,7% al 10%. En contraste, Alemania ha subido del 1,4% al 10% y el nuevo gigante, China, subió del 0,8% al 15%.

 Con una economía muy dependiente, EEUU es el primer importador mundial, con un 11% y mantiene un balance deficitario con China, la Unión Europea, México y Japón.

 Del PIB de 24 billones de dólares, 9,7 billones (el 42,3%), son gasto público, gran parte para sostener su aparato militar (y aun así nos critican a nosotros, que tenemos un gasto público de apenas el 19,35% del PIB).

 Según el Fondo Monetario Internacional, para finales del 2022, su déficit se sitúa en el 4% (unos 700.000 millones). Nuestro déficit es de 2,5% del PIB, pero nosotros somos los malos de la película.

 La deuda externa de EEUU pasó de 11,1 billones en el 2011 a 24,9 billones en el 2022, que representa el 99,4 % y el 126,4 % del PIB, respectivamente. Y la regla fiscal nos flagela por un déficit de 60%. ¡Cosas de la vida! (Existen ligeras diferencias en los números según las fuentes; estos son de la revista Datosmacro).

 El principal acreedor es… ¡China! Y hacia allá van miles de millones sin los cuales se hundiría la economía norteamericana.

 Esa es la terrible situación de la economía del País-de-las-Hamburguesas, que condujo a la crisis del 2008 y ha vuelto a ponerse color de hormiga con la reciente crisis de algunos de sus bancos más importantes. ¿Cómo le hacen frente a esto los gobernantes? Con la fórmula mágica del aprendiz de brujo: la maquinita impresora. Esos enormes montos de billetes van a los bancos quebrados, pero generan poca inflación porque se realizan en el extranjero.

 Pero esos acreedores han dado un giro en su política. De receptores pasivos de dólares falsos, han pasado a convertirse en actores vivos de la economía y las finanzas internacionales.

 Así, se forman nuevas entidades financieras, contrarias a las de Bretton Woods y, sobre todo, sin Estados Unidos, para no decir contra Estados Unidos.

 Hay varias, pero la más importante es el BRICS, cuyo nombre proviene de las letras iniciales de los nombres de los países que lo integran. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Otras naciones se le han asociado como invitados.

 El BRICS representa la mitad de la población mundial; tiene la cuarta parte del PIB mundial y maneja el 45% de las reservas monetarias del mundo; de ellas (el 20% son de China). Aporta, además, una cuarta parte de la producción del mundo (un 18% es chino), una suma de 5 billones (millones de millones) de dólares de reservas internacionales en divisas y oro, que contrastan con los 716.000 millones de EEUU, una de las reservas más pequeñas del mundo desarrollado, que lo hace un país dependiente de los créditos externos y el mayor deudor del mundo (Datos del Banco Mundial para el 2021).

 La idea de esta unión es incrementar el comercio y la ayuda mutua de esas naciones, pero sobre todo abrir formas de comercio e inversión al margen del dólar y sin la participación de los tradicionales bancos de occidente. Es muy posible que en poco tiempo el banco de esta entidad, desde hace unos días presidido por la expresidenta brasileña Dilma Rousseff pueda crear una moneda en metálico o virtual, es decir, una criptomoneda, que permita los intercambios mutuos. Esa moneda, han advertido, sería respaldada por el oro para evitar los excesos del dólar a que hemos hecho referencia.

 Si ese programa se hace realidad, las consecuencias para la economía norteamericana será previsiblemente muy negativas. ¿Cómo piensa resolver EEUU este problema? Pues como siempre ha resuelto todos: por la vía de las armas.

 Este es el contexto de la nueva guerra fría. Pero esta tiene un contexto particular. En la anterior, el adversario de EEUU, la Unión Soviética, nunca alcanzó límites tan altos en su producción y en su participación del comercio mundial. Estuvo alrededor del 8%. Hoy solo China se coloca en el primer lugar mundial en esta materia, con el 15%, y amenaza con convertirse en la primera potencia económica en pocos años. Así lo apuntan sus acelerados ritmos de crecimiento. Entre el 2005 y el 2021, el PIB de EEUU creció un 97%; el chino, un 718%.

 El objetivo estratégico de Estados Unidos es cercar a China y a Rusia dentro de una nueva cortina de hierro y obligar a las demás naciones a volver a su redil. En ese contexto es que se desarrolla la guerra de Ucrania, provocada por la intención norteamericana de encerrar a Rusia con los misiles de la OTAN.

 Por eso son tan irresponsables las posturas maximalistas de rechazo a la guerra y las condenas unilaterales a Putin en nombre de una mal concebida paz. La paz verdadera solo puede nacer de la desintegración de la OTAN y de la creación de un nuevo orden económico mundial de trato justo y provechoso para todos, que supere las unilateralidades del Bretton Woods y le permita al Tercer Mundo un respiro a sus viejos males y una posibilidad de verdadero desarrollo independiente.

 La pregunta que queda es: Y cuando el BRICS entre en pleno servicio, ¿dónde colocará Estados Unidos sus dólares inorgánicos?