En su video, Tina una mujer iraní quien reside en París, Francia, explica la coyuntura de violación de derechos humanos de las mujeres en su país de origen, Irán. Hace una semana, una joven de 22 años llamada Mahsa Aminí fue detenida por la “Policía Moral” por no llevar puesto de manera “correcta” su velo. Mahsa fue golpeada brutalmente por la policía, entró en coma y falleció.
Desde ese acontecimiento, miles de mujeres han salido a las calles a protestar en contra de este tipo de medidas autoritarias que se vienen dando desde hace más de 40 años. Tina cuenta que el pueblo iraní está agotado de la imposición, la represión de sus derechos humanos y civiles.
Las mujeres ya por ser mujeres son en quienes repercute intensamente dicha represión y privación de sus derechos humanos. Las protestas de las mujeres iraníes han llevado a que el poder despótico que prima en Irán golpee, asesine, encierre y silencie a estas mujeres; según Tina, el gobierno ha tomado medidas como cortar el internet para que se dé la pérdida de comunicación entre los iraníes y el exterior, de esta forma según Tina “matan en silencio”.
En el marco de este tipo de violaciones de derechos humanos, sexuales y reproductivos se puede compartir desde el exterior este tipo de mensajes, pues la viralización hará que se visibilicen este tipo de acciones despóticas donde el uso del poder traspasa sus fronteras, y sobre todo, viola derechos humanos.
La investigación se basa en una encuesta telefónica que se aplicó, entre los meses de junio y julio del año 2021, a jóvenes que en ese momento eran estudiantes activas de alguna de las sedes y recintos de la Institución. (Imagen con fines ilustrativos) Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.
Encuesta del CIEM retrató situaciones de discriminación, violencia en sus diversas manifestaciones y hostigamiento, dentro y fuera de la institución
El Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) de la Universidad de Costa Rica (UCR) consultó a 658 estudiantes de la institución y determinó una alarmante vivencia de situaciones de discriminación, violencia en sus diversas manifestaciones y hostigamiento, tanto dentro como fuera del espacio académico.
El análisis fue liderado por la socióloga e investigadora del CIEM. María José Chaves Groh y determinó que el 78,7% de las estudiantes consultadas ha enfrentado al menos un episodio de discriminación por razón de género en la UCR y 67,8% lo ha vivido fuera de la institución.
Según los resultados obtenidos, las manifestaciones más comunes de esta discriminación se presentan por medio de comentarios ofensivos expresados en espacios como la casa, la comunidad, el lugar de trabajo o de estudio; así como por tratos diferenciados por el hecho de ser mujeres.
Las estudiantes señalaron a profesores y otras personas estudiantes como quienes en mayor medida les han hecho comentarios ofensivos por el hecho de ser mujeres, mientras que fuera de la institución son expresados tanto por personas conocidas como desconocidas.
La mayoría de las estudiantes reportó que estas situaciones de discriminación sucedieron hace más de dos años, lo cual podría señalar que estas formas de discriminación fueron más frecuentes cuando las clases se daban únicamente de forma presencial.
Jóvenes experimentan violencia en sus diversas manifestaciones
El estudio determinó una grave vivencia de situaciones de violencia en sus diversas formas. La violencia emocional es la manifestación con mayor prevalencia entre las estudiantes de la UCR. El 72,5% de las consultadas afirma haber enfrentado al menos un episodio de este tipo, en que la mayoría de los casos involucra escuchar “cosas que la hacen sentir humillada, ofendida o insultada” o “la hace sentir controlada o atemorizada por celos o desconfianza”.
Según las jóvenes, es común que el agresor “ha amenazado con matarse” y “le prohíbe tener contacto con amigas, amigos o familiares”. Mientras que expresiones como “le prohíbe trabajar, estudiar o desarrollar otras actividades fuera de la casa” y “ha amenazado con matar o hacer daño a una persona cercana a usted” figuran con menos frecuencia, pero también están presentes.
Las estudiantes consultadas por el CIEM identifican como sus principales agresores emocionales a las figuras de su exnovio, su papá o algún otro familiar. Destaca que a lo interno de la Universidad, las jóvenes vinculan este tipo de violencia con compañeros de clase, excompañeros y también con profesores.
El 42% de las jóvenes consultadas afirmó haber experimentado violencia física. “Le tiró algo o la golpeó con algo, la empujó, la agarró, le torció el brazo o le jaló el pelo” seguido por “la amenazó con maltratos físicos” figuran como las manifestaciones más comunes de este tipo de agresión, perpetrada en la mayoría de los casos por el exnovio y algún familiar.
El 20,7% de las estudiantes UCR afirmó haber vivido violencia patrimonial, que en la mayoría es perpetrada por los exnovios, padres u otros familiares cuando “se niega a pagar la pensión alimenticia en favor suyo o de alguna persona a su cargo” o “ha dañado, daña, ha destruido o destruye sus cosas, sus artículos personales, materiales de estudio o trabajo o sus propiedades”.
El 45% de las estudiantes consultadas reporta haber enfrentado algún episodio de violencia sexual en algún momento de su vida. “La tocó sexualmente en contra de su voluntad” y “la forzó o trató de forzarla a tener relaciones sexuales” figuran como las principales manifestaciones perpetradas en su mayoría por un exnovio o un conocido.
El 43,2% de las jóvenes encuestadas ha enfrentado al menos un episodio de hostigamiento sexual con una persona vinculada a la UCR. “Miradas, gestos y sonidos con intención sexual” y “comentarios verbales o escritos con insinuaciones o contenido sexuales” figuran como las formas más frecuentes en que se manifiesta este tipo de violencia dentro de la institución.
Los resultados de esta encuesta confirman la direccionalidad de la violencia retratada por amplias investigaciones y estudios. El 89,9% de las estudiantes reporta que el hostigador fue un hombre y en la mayoría de los casos figuran profesores y otros estudiantes como los principales perpetrados de hostigamiento sexual.
Según la investigadora María José Chaves Groh, los alarmantes datos retratados por esta investigación evidencian que la discriminación dentro y fuera de la institución, la violencia por razones de género y el hostigamiento sexual está presente en la vida cotidiana de la mayoría de las estudiantes de la UCR.
“Estos resultados nos llaman a fortalecer los mecanismos que tenemos para la prevención y la atención, así como a dar mayor difusión de la existencia de dichos recursos. A nivel país la UCR está llamada a contribuir con el cambio cultural que se requiere para garantizar que las mujeres pueden vivir sin violencia en todos los espacios”, enfatizó la académica.
Institución impulsará nuevas acciones para atender problemática
La directora del CIEM, Montserrat Sagot señaló el compromiso permanente de esta instancia de la UCR con el estudio de esta temática. En el 2000 participó de un esfuerzo internacional para la creación de un instrumento que tres años más tarde dio lugar a la aplicación de la Primera Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres en el país.
Posteriormente, en el 2012, el CIEM tomó como base el instrumento utilizado para esa medición nacional para aplicar una primera consulta dentro la institución. Esta nueva encuesta retoma parte de las preguntas utilizadas en esa ocasión, e icorpora nuevas consultas que permiten indagar la situación actual de la problemática.“Los datos que hemos encontrado pueden ser un poco chocantes, pero corresponden a lo que quienes trabajamos en violencia hemos dicho por muchos años. Este es un problema social de grandes dimensiones, al que hay que prestarle atención como sociedad”, enfatizó la experta.
Según Sagot, tanto la universidad como la sociedad en general deben dar respuestas reales a la violencia contra las mujeres y agrega que “no pueden ser simplemente declaraciones de buena voluntad, sino que deben implicar compromiso de largo plazo, inversión de recursos y contribuir en lo que se pueda a los procesos de cambio social que van a llevar a que la violencia, eventualmente, disminuya”.El rector de la UCR, Gustavo Gutiérrez Espeleta manifestó gran preocupación ante la gravedad de los datos retratados por esta nueva investigación de CIEM y expresó por parte de la administración universitaria “un fuerte compromiso de acción para continuar atendiendo la problemática».
El jerarca afirmó que la Institución es un reflejo de lo que pasa en el país y, por lo tanto, “los resultados sobre violencia contra las mujeres que presentamos hoy, aunque representativos de las estudiantes mujeres de nuestra casa de estudios, pueden darnos pistas de lo que pasa en el país”.A su vez, la UCR anunció que buscará cooperación con el Instituto Nacional de Mujer (INAMU), organizaciones de sociedad civil y organizaciones internacionales para poder replicar este esfuerzo de investigación a nivel nacional y contar con un mejor diagnóstico de la violencia de género que sufren las mujeres a nivel nacional.
Al mismo tiempo, la UCR continuará implementado acciones para fortalecer el abordaje de esta temática en el espacio académico, dentro de las que destacan la creación de una “Unidad de Género” que permitirá atender la temática de forma más integral y agrupar de manera estratégica los esfuerzos en esta materia que se encuentran desarticulados dentro de la institución.
Sumado a lo anterior, la UCR continuará trabajando en la gestión de un “Balance del estado de la igualdad y equidad de género”, el cual, permitiría conocer y analizar el estado de las relaciones de género a lo interno de la Universidad, en los ámbitos administrativo, docente y estudiantil.
“Los resultados que hoy se presentan nos ocupan, porque nos comprometemos a fortalecer nuestro compromiso ético de no tolerar ninguna forma de discriminación ni de violencia contra las mujeres, a continuar mejorando nuestras acciones de prevención y de enfrentamiento a esta problemática” concluyó el jerarca universitario.
Andrea Méndez Montero Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
La Red de Mujeres Rurales, Confluencia Solidaria, Núcleo CEAAL Costa Rica y el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos, invitan al encuentro “Las Mujeres sanando violencias desde la defensa de nuestros territorios”, a realizarse el próximo miércoles 7 de septiembre a las 10:00 a.m., hora de Centroamérica.
Con esta actividad, se pretende intercambiar afectos, saberes y experiencias de cómo mujeres de pueblos originarios del continente que, paralelo a las resistencias y luchas en defensa de tierras, semillas, territorios y cuerpos, abordan la dimensión de la sanación desde la sabiduría ancestral de sus abuelas, madres y pueblos.
Entendiendo que el impacto de las múltiples violencias estructurales contra los pueblos indígenas y afrodescendientes, lo vivimos en forma diferenciada y mucho más agudo y complejo las mujeres indígenas y negras del Abya Yala.
De lo anterior, surge la necesidad de compartir experiencias para fortalecer tejidos entre nosotras sin fronteras de ninguna naturaleza.
Se contará también con la participación de compañeras de Bolivia, Chile, Colombia, Centroamérica y México.
Este encuentro será facilitado o moderado por compañeras indígenas defensoras de territorios, de Costa Rica.
“La violencia es dirigida al cuerpo y es sentida y sufrida en el cuerpo humano; por lo tanto, es en el cuerpo femenino donde se juega la lucha política por los derechos humanos de las mujeres.” Investigadora feminista Q.E.P.D. Ana Arroba.Investigadora feminista. Fundadora Casa AMES.
“Yo aquí entre emocionada y sobrecogida al terminar de leer tu libro; un intertexto impresionante por esa mezcla del “déjà -vu teórico, con la expresión del lenguaje corporal que te permite la práctica significante de la danza. Un regalo de la vida para cualquier persona, hombre o mujer, con sensibilidad feminista. Mil gracias”. Virginia Borloz. Catedrática e Investigadora de la Universidad de Costa Rica. 2022
El libro Desde lo profundo de sus obras. Un análisis feminista sobre la expropiación del cuerpo de las mujeres, del cual soy autora, se publicó recientemente en España, gracias a la colaboración entre el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) de Costa Rica, y la editorial Enredars Publicaciones, de la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España.
El libro es fruto de un proyecto de investigación que tuve a mi cargo, el cual tomó dos obras escénicas de autoras costarricenses, como material de inspiración, desde el cual, y haciendo acopio de los datos históricos, así como de los desarrollos teóricos del feminismo, y a través de un ejercicio dinámico y crítico de reflexión y discusión, buscó profundizar en algunas de las temáticas centrales alrededor del poder ejercido por el patriarcado sobre el cuerpo de las mujeres.
El libro se construye como al modo de un entramado de lenguajes, un ir y venir entre los textos sobre violencia contra las mujeres y los momentos o escenas de las obras estudiadas. Se registra y analiza la gestualidad de las artistas que recrean en su cuerpo tanta agresión vivida. La inter-conexión entre la historia y la teoría se transforma en una lectura también encarnada, generada por/desde el cuerpo…
Este libro recorre los hechos históricos de la violencia ejercida contra las mujeres, en una época de manifestaciones de agresión extrema, en las que el cuerpo femenino, temido y satanizado, se convierte en centro de experimentación médico-siquiátrico y pasa a ser propiedad absoluta de la tríada de poderes: medicina-estado-iglesia.
El poder patriarcal representado de distintas formas (muchas de las cuales hoy día identificamos) nos expropia de saberes y conocimientos ancestrales en relación con nuestro propio cuerpo, arrancándonos para siempre la condición de humanidad.
Cuando hablamos de cosificación, nos referimos a los múltiples modos en los que nuestro cuerpo deja de “ser nuestro” deja de pertenecernos y se convierte en figura de intercambio u objeto de placer sexual para otros, negando la existencia de una sexualidad femenina autónoma y libre, una sexualidad siempre incomprendida, invisibilizada, pretendidamente inexistente. La patologización es aquella manifestación que se vincula más directamente con el discurso médico-psiquiátrico, el cual, situado en el contexto patriarcal, ha dictaminado incontables maneras de considerar nuestro cuerpo como enfermo, inadecuado, insano, incorrecto, imperfecto, entre otros adjetivos. Un cuerpo patologizado que es, a su vez, cosificado.
Es un texto que nace desde lo profundo de dos obras de teatro-danza dirigidas, producidas e interpretadas por artistas costarricenses. En un intento por resignificar el arte escénico como fuente primaria de información y de generación y producción de conocimiento, tan válido como otras fuentes de tipo tradicionales.
Como si las obras se encargaran de verbalizar en arte la teoría y la historia, ofreciendo así una lectura enriquecida por la vivencia subjetiva. No es un texto lineal, nunca lo fue, cuando, en realidad, nada en el proceso investigativo lo fue; el visionado de una escena o de un momento me llevó a la búsqueda en la historia; un texto me devolvió a la obra en una necesidad inagotable de confirmar, cerciorar, volver a buscar respuesta, algo que no siempre se logró, quizá porque no necesariamente quería encontrar respuestas y, en ocasiones, simplemente quise dejar muchas preguntas abiertas.
Como ya indiqué, el libro se desprende de una investigación del mismo nombre, realizada en el CICDE-UNED, la cual tiene algunos antecedentes que enseguida reseño brevemente. Entre los años 2009 y 2010, de forma paralela con la fundación del Centro, inicia también el interés, por parte de un grupo de compañeras, por aventurarnos en una línea de estudios feministas. De esta forma, se asume la tarea de visibilizar y recuperar movimientos de mujeres en distintas áreas, una de las cuales fueron las Artes Escénicas. De esta iniciativa, surge la presente investigación como parte de la línea de investigación “Feminismos: arte y corporalidades”, cuyo interés y posicionamiento político se sostiene en aquellas teorías feministas que colocan al cuerpo y las corporalidades en el centro de la opresión patriarcal, utilizando el arte como metodología alternativa e innovadora dentro del proceso de indagación, análisis y síntesis.
Dichas iniciativas como antecedentes del presente trabajo, nos permitieron entrar en contacto con artistas de gran trayectoria en el mundo de la creación, la producción y la coreografía. Conocemos éstas y otras expresiones de gran fuerza transgresora e impresionante capacidad creativa. Así, nace el interés por analizar las obras Augustine de Selma Solórzano y Vacío de Roxana Ávila y Abya Yala. Se buscó, no solo profundizar en su riqueza artística y estética como puestas en escena, validando así la lucha y trayectoria de las artistas, sino también establecerlas como referencias o fuentes de información no tradicional que alimenten una forma de análisis distinta dentro de la lectura feminista, resignificando el cuerpo a través de las artes.
Selma Solórzano (artista y creadora de la obra Augustine) murió en julio del año 2020. Por lo tanto, este libro es un homenaje para ella y para todas las mujeres artistas costarricenses invisibilizadas.
Patricia Oliva Barboza: costarricense, investigadora en feminismos, arte y corporalidades del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) de Costa Rica y practicante de danza moderna. Ha realizado investigaciones y publicado artículos sobre discriminación y desigualdad de mujeres artistas costarricenses en las artes escénicas, sobre la danza y la apropiación del cuerpo de las mujeres, análisis feminista de obras de arte, así como sobre la recuperación de obras que dialogan con la diversidad sexual y la construcción del “Archivo Diverso Costa Rica”, entre otros aportes, sumamente innovadores, a la investigación feminista en Costa Rica.
Se fueron a Upala, zona norte del país, a buscar mujeres sobrevivientes a situaciones de violencia intrafamiliar. Son académicos de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión (EECR) de la Universidad Nacional (UNA) que se propusieron organizar talleres que hicieran conciencia sobre “los lenguajes religiosos y teológicos violentos, que tienen una incidencia importante como legitimadores de la violencia”, según reza en la descripción del proyecto llamado Construyendo fortalezas y esperanzas: un aporte teológico a grupos de mujeres.
La iniciativa comenzó en el año 2016: “el objetivo primordial fue la deconstrucción de los discursos teológico-religiosos violentos y sacrificiales, así como propiciar contenidos y prácticas contrarias a esa violencia, promoviendo relaciones de respeto y paz al interior de las familias, y espacios sanos de convivencia”, sostuvo María Auxiliadora Montoya, académica de la EECR de la UNA y coordinadora del proyecto.
Adicional a estos procesos de concientización, el proyecto logró articular algunas acciones materiales, una de ellas, la creación de un emprendimiento colectivo, que permitiera mejorar las condiciones de vida de las mujeres. En este caso se trata de un emprendimiento agroecológico en el que las mujeres pudieran cultivar sus propios alimentos. Esta iniciativa está aún pendiente, pues la pandemia entrabó las cosas; no obstante, la consecución de un terreno y la agrupación de las mujeres en la figura de una asociación son avances que arrojan una luz de esperanza para 26 mujeres del cantón de Upala que integran el proyecto.
El problema de la violencia intrafamiliar en la sociedad costarricense ha venido creciendo en los últimos años a pesar de todas las medidas y mecanismos legales aprobados para combatir este flagelo. Es una realidad que vive especialmente la población femenina, los niños, niñas y adolescentes y la población adulta mayor. La violencia contra las mujeres es multicausal y todos los elementos del fenómeno se encuentran entrelazados, por lo que las experiencias de vida de las mujeres de estos grupos constituyen los insumos de esta investigación que permitirán reflexionar, discutir y repensar los conceptos e imaginarios religiosos y cómo esto pueden permear en situaciones de violencia para propiciar espacios de armonía y convivencia.
En las diferentes provincias se realizaron marchas y acciones para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres. En este escenario de lucha contra las violencias a las mujeres sin distinciones de ninguna naturaleza, es agredida y detenida brutalmente, una joven en Liberia, siendo violentado los derechos humanos a la protesta social y su dignidad física y emocional.
Ante estos hechos grupos feministas de Liberia, Guanacaste denuncian la agresión policial en marcha del #8M; por lo que la Colectiva La Hoguera, Colectiva Mujeres de Tierra Libre y Feministas Independientes de Liberia, emiten el siguiente pronunciamiento:
“Más de 100 mujeres salieron a marchar en diferentes puntos de Liberia, Guanacaste, este martes 8 de marzo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer y en denuncia de las diversas desigualdades y violencias que sufren las mujeres. Cerca de las 7:00 pm la policía interceptó a uno de los grupos manifestantes de manera violenta, ahorcando y arrestando con fuerza desmedida a una compañera. Los diversos grupos manifestantes denuncian abuso de poder y represión. Además, se señala que las fotografías que forman parte del icónico rótulo de la ciudad blanca son de un conocido abusador de mujeres menores de edad”.
El movimiento FEMINISTA es el fenómeno revolucionario más importante de los últimos 50 años. Si entendemos por Revolución el cambio en las relaciones de poder, el feminismo se propone cambiar las relaciones de poder de manera radical en casi todos los ámbitos de la vida: las relaciones de poder en el Estado, en la familia, en la Iglesia, en la cultura, en la educación… La lucha es contra la raíz de la discriminación generada por un enemigo poderoso que es el Patriarcado, que ha dominado por milenios la vida de la mujer.
Es una lucha por la Igualdad pero mucho más radical porque supera cualquier modelo de producción. Es también una lucha por la libertad y la sororidad, el lenguaje, tan negadas por centurias a las mujeres.
Las mujeres piden básicamente que las traten como iguales, simplemente que no las discriminen. Que les den libertad de disponer de su cuerpo, que les den igualdad en el trabajo, la familia, la cultura, que los ámbitos públicos y privados sean seguros para ellas.
Por eso están contra la violencia ejercida de mil maneras y por milenios contra ellas, por eso están contra los que no les permiten disponer de su sexualidad, de su cuerpo, están contra toda forma de opresión y dominio.
El enemigo es el Patriarcado que, en pocas palabras, es el sistema que reproduce el dominio sobre las mujeres. Contra todas sus manifestaciones lucha y se expresa el feminismo, contra los medios de comunicación que reproducen los estereotipos de las mujeres como objetos, sin valor, contra todos los que no valoran, económicamente hablando, el trabajo de la mujer, incluyendo el doméstico, contra las instituciones que una y otra vez rebajan el papel de la mujer a súbdita y vasalla. Contra todo esto se enfrentan las feministas con fuerza y rabia contenida por milenios.
La revolución feminista es una revolución en marcha; que inició hace varios siglos, desde las luchas para que la Declaración de los Derechos del Hombre las incluyera hasta las luchas por el derecho a elegir y ser electas, por condiciones de igualdad en el empleo y la educación, para solo mencionar unas pocas, ha continuado hasta convertirse en una revolución permanente.
La manifestación del 8 de marzo por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer fue muy numerosa, con una participación muy activa, especialmente de mujeres jóvenes y profundamente convencidas de lo justo de sus luchas.
Debido al historial que tienen los dos candidatos que pasaron a la segunda ronda en las pasadas elecciones, es que en el video de “Bailo lo que pienso”, se recomienda leer los archivos oficiales y fuentes verídicas, ya que es definitivo que uno de los dos quedará electo.
Debido a la inseguridad que se vive en Costa Rica, está ubicada en el octavo puesto de países con mayor cantidad de violaciones. Es preocupante que cualquiera de los dos quede en el poder, porque esto podría poner luz verde para que estos abusos tengan mayor libertad.
Por ello, con la asesoría legal del Dr. Kendall Ruiz Jiménez, se realizó un documento de compromiso público para los candidatos presidenciales. Así, cuando tomen el cargo presidencial, ya habrán firmado su compromiso para respetar a las mujeres.
Se le convoca a la Campaña Nacional contra la Impunidad en Costa Rica: no más impunidad a las agresiones dirigidas a pueblos indígenas que luchan por preservar sus tierras y cultura, mujeres y ecologistas.
Fecha: miércoles 26 de enero
Hora: 12:00 md
Lugar: Frente al Poder Judicial, San José Centro.
¡El poder judicial es una vergüenza! ¡Vamos a exigir justicia!
¡No más asesinos, violadores, ni agresores sueltos e impunes!
Enviado por Mauricio Álvarez Mora.
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