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Autor: María José Ferlini Cartín

Doctora de la UCR es premiada por su excelencia en la especialidad de Medicina Interna

Una apasionada de la medicina y una guerrera contra la pandemia. Así es la Dra. Caro, quien convirtió los mayores desafíos del COVID-19 en grandes aprendizajes

Su nombre es Nicole Caro Porras y, con tan solo 29 años de edad, esta joven oriunda de Coronado y de ascendencia chilena se posiciona como el mejor promedio (2021) de la especialidad de Medicina Interna del Posgrado en Especialidades Médicas de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Ella recibió el reconocido premio “Rodrigo Cordero”, galardón que lleva el nombre de uno los personajes más importantes de la medicina costarricense y que, desde el año 1999, solo se le da a la mejor nota de graduación. El ejemplar desempeño académico de la Dra. Caro así lo respalda, al lograr una calificación sobresaliente de 90.6 en los ocho semestres de la especialidad.

¿Los rasgos que más la caracterizan? Desde palabras del Dr. Stanley Grant Villegas Grant, respetado médico internista y docente del posgrado, son la “excelente calidad humana, su gran calidad académica y su alta capacidad para trabajar en equipo”.

Lo anterior se vuelve aún más memorable si se toma en cuenta que la Dra. Caro integró el equipo médico dedicado a enfrentar la pandemia desde la primera fila de atención, en un momento en el cual el COVID-19 apenas iniciaba rodeado de gran incertidumbre y temor.

“Cuando vino la pandemia fue una situación muy abrumadora porque nadie esperaba que llegara tan rápido y tan intenso como lo fue. Eso luego se convirtió en una buena experiencia porque nos sirvió para crecer enormemente y, si no hubiese sido por el COVID-19, jamás hubiéramos aprendido tanto. En medio de todo hubo momentos de gran felicidad, como cuando un paciente –después de estar hasta tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)- salía superbién, incluso, en situaciones que desde la medicina nadie daba nada por esa persona”, comentó la Dra. Caro.

En ese mismo sentido, el Dr. Grant coincide. “Alcanzar el reconocimiento en una pandemia es algo sobresaliente. Si ya la especialidad de Medicina Interna es demandante y se espera que el estudiante maneje todas las áreas posibles; el incluir una nueva enfermedad desconocida por aprender, como el COVID-19, hace que la distinción sea aún más destacable”, afirmó el médico especialista.

En todo el proceso, las y los docentes también fueron cómplices del logro. La situación de pandemia se acompañó de un gran cansancio, episodios de enfermedad, burnout y la urgencia de actualizarse en un campo totalmente nuevo.

“No le podemos restar mérito a los compañeros docentes y a los otros estudiantes. A pesar de las evaluaciones y de tener que cumplir con un cronograma y temas fuera de la emergencia mundial, siempre estuvieron comprometidos con el trabajo y con mantener los estándares académicos. En el caso de la Dra. Nicole, a lo largo del posgrado ella tuvo una evolución notable como médica. Inició con gran timidez y al final se notaba una gran confianza y seguridad en sí misma”, ahondó el Dr. Grant.

Ante una profesional tan destacada y de gran coraje contra la pandemia no se le podía dejar ir sin una entrevista. La Dra. Nicole Caro Porras brindó unos minutos para relatar los aprendizajes que experimenta una apasionada de la Medicina Interna, los retos que tuvo que superar durante el COVID-19; así como sus sueños, aspiraciones y motores que la mueven, día con día, a dar lo mejor a sus pacientes.

Pasión médica

-Dra. Caro, toda persona aspirante que desea iniciar una especialidad en la UCR debe ser médico general graduado.

Por eso, antes de conocer su experiencia en la Medicina Interna y la forma en cómo sobrellevaste la pandemia desde la primera línea de atención (con un desempeño destacado reflejado en tu premio), me gustaría ir un poco atrás y saber en qué momento de tu vida y por qué decidiste estudiar Medicina.

Nicole Thusnelda Caro Porras (NTCP): “Prácticamente, creo que toda la vida estuve segura de que quería ser médica. Mi papá es médico especialista en Patología y mi mamá es citotecnóloga. Entonces, mi familia está muy dentro del sector salud.

En la mesa siempre escuché cómo mis papás hablaban del hospital, así que no hubo otra opción para mí, siempre fue la Medicina. Que yo me imaginara en una oficina, pues no. En definitiva era el sector salud y, principalmente, médico. No había plan B, era eso o nada”.

-Con esa postura tan clara de que era Medicina o nada, ¿qué motivación te movía ir hacia esa meta?

NTCP: “El conocimiento y el tener la habilidad de poder ayudar a un paciente. El médico debe tener conocimiento, estudiar bastante y saber qué está haciendo. Después, mucha humildad, empatía, sentido de la responsabilidad, solidaridad y amabilidad”.

-¿Son esas características que mencionás lo que para vos definirían al buen médico?

NTCP: “Sí. El buen médico debe tener conocimiento y tratar al paciente de la mejor manera, que se sienta a gusto, tranquilo y seguro de que se le está manejando de la forma que es. El objetivo siempre es que el paciente se sienta feliz y a la vez confiado de que tiene un médico a la par que sabe lo que hace por su bien”.

“Para un aspirante a la especialidad de Medicina Interna hay varios retos. El más significativo es conciliar esa necesidad de actualización constante con el manejo cercano de los pacientes”, afirmó el Dr. Grant. La Dra. Caro superó ese reto con gran desempeño.

-Al terminar la carrera de medicina general, ¿cuándo decidís inclinarte por la Medicina Interna? ¿Cómo seleccionaste esa de las más de 50 especialidades que ofrece el Posgrado en Especialidades Médicas (PPEM) de la UCR?

NTCP: “La verdad, eso se me complicó demasiado. A mí todo me gusta. Yo hice el internado y por cada bloque que pasaba decía: ‘voy a ser cirujana’, ‘voy a ser internista’, ‘voy a ser neuróloga’; todo me gustaba. Ya graduada de Medicina General y con un amigo decidimos empezar a estudiar para hacer la primera etapa, el proceso necesario a fin de entrar y ser especialista.

Sin tener ninguna especialidad en mente, al final me di cuenta que lo que me gustaba no era nada en específico, sino saber. Como decía, me gusta el conocimiento y, además, tener la habilidad de poder ayudar a un paciente sin discriminar ninguna rama de la medicina. Esto es, justamente, lo que hace la Medicina Interna.

En la Medicina Interna utilizamos los conocimientos de todas las ramas para lograr integrar al paciente y dar una respuesta oportuna. Esto realmente me gusta mucho”.

-De los años y de la experiencia ya adquirida que vos llevás en la especialidad, ¿qué es lo que más te ha generado satisfacción?

NTCP: “Los últimos años. Aquí uno se da cuenta de toda la capacidad que tiene y de lo que se puede hacer, especialmente, en los hospitales periféricos. Ahí es donde el internista es el médico y el encargado de valorar al paciente de pies a cabeza y le da un manejo sumamente completo.

No estoy diciendo que un hospital central no lo hace, sino que los hospitales centrales hay muchas especialidades por cada padecimiento. En el caso de los riñones es el nefrólogo, por ejemplo. Si hay un problema de corazón, entonces con el cardiólogo, y así sucesivamente.

Pero en un hospital periférico uno lleva un poco más la batuta y es el que maneja al paciente independientemente de la patología que tenga. Entonces, lo que más me ha gustado y me ha dado satisfacción es eso: que uno de verdad le puede resolver al paciente. Uno puede curar a un enfermo desde que llega, diagnosticar lo que tiene y llevarlo de la mano hasta que se le pueda dar la salida.

Durante los internamientos es gratificante el poder valorarlos, verlos y llegar a los diagnósticos para saber qué es lo que tiene, hacer procedimientos invasivos y todo con el fin de ayudarlos.

La Medicina Interna es la base y la mamá de las medicinas, sin esta rama no existirían las demás. Por lo tanto, es muy importante tener ese médico que sirva como un eje, un centro que (cuando usted se desvía) pueda volver a empezar de cero. Claramente, uno siempre necesita la ayuda de sus compañeros y compañeras, pero la Medicina Interna es la base”.

-Ahora que mencionás a los hospitales periféricos, ¿en cuáles rotaste y cómo fue tu experiencia?

NTCP: “Mi hospital base es el Calderón Guardia. Los primeros dos años de formación es un tronco común en ese hospital. Luego, el tercer año salí y fui a Quepos, al Hospital Max Terán Valls. Ahí estuve un mes. También estuve en el Hospital México, al San Juan de Dios, el de Heredia y Cartago.

La experiencia fue muy bonita, pero las rotaciones son siempre un poco complicadas. Los exámenes usualmente no calzan con las rotaciones que uno está haciendo. En el primer examen entraba cardiología, pero la rotación era en gastroenterología, por ejemplo. Eso hacía que uno tuviera que estudiar más: gastroenterología para atender a los pacientes y, además, cardiología para hacer los exámenes. Son temas aparte y cuesta acomodarse en ese sentido pero se va logrando”.

-En esta última parte mencionás el reto de acomodarse para estudiar. ¿Cómo lograste ajustar el ritmo?

NTCP: “¿Cómo? No sé. Es cuestión de sacar el tiempo, acomodarse para estudiar la rotación y lo de sus pacientes, así como material complementario.

Hay guardias de guardias. Hay algunas muy bonitas en las que a uno le dio el tiempo de descansar y en la casa uno puede seguir estudiando. Otros días son sumamente desgastantes y lo que hace uno después es solo dormir. En definitiva cuesta mucho mantenerse despierto, empezar a leer y no dormirse.

Yo no tengo problemas para dormir, entonces nunca trasnoché. Sí intentaba llegar después de la guardia, no dormirme y estudiar lo más que podía hasta dormir. Ya la mañana siguiente seguía adelante.

Igual, al inicio de la residencia nosotros hacemos guardias cada cinco días, entonces por lo menos teníamos más chance de acomodarnos. El día posguardia es un poco más difícil y el siguiente después de la posguardia es todavía más difícil. Pero ya luego uno se va acomodando a ese ritmo que se vive.

Durante la guardia a veces yo aprovechaba para leer algún artículo y ahí uno iba adelantando. Incluso, cuando teníamos que hacer charlas, que hay que leer un montón y prepararse bastante bien para hacer una buena exposición. En la misma guardia a veces sacaba la computadora, adelantaba las presentaciones, en fin…es aprovechar todo el tiempo posible y poquito a poco se logra”.

La pandemia fue un escenario caracterizado por el estudio constante, de permanente revisión de evidencia científica nueva y de fuerte vigilancia a las y los pacientes con COVID-19. En la imagen se ve parte del equipo médico que integraba la Dra. Caro.

La pandemia

-Ahora llegamos a la pandemia. El COVID-19 aparece ya cuando te faltaba poco para terminar la residencia. ¿Cómo lograste sobrellevar el nuevo desafío y la nueva carga que esto representaba?

NTCP: “Fue muy abrumador porque uno no esperaba que llegara tan rápido y tan intenso como lo fue. Yo en un inicio lo vi muy lejano y hasta tenía un viaje. En abril pensaba ir de vacaciones. Ya en marzo empiezan todas las restricciones y Costa Rica cerró fronteras. Eso fue como detener todo y seguir trabajando porque ya el COVID-19 estaba en el país.

Eso nos detuvo la residencia y fue un susto. La primera pregunta fue: ¿qué hacemos? Luego, vinieron las demás: ¿vamos a seguir rotando?, ¿nos vamos a mover?, ¿cómo nos van a seguir calificando?, ¿a dónde vamos a rotar? Por fortuna tuvimos muy buenos organizadores y nos explicaron que íbamos a estar detenidos seis meses y que íbamos a rotar en las áreas de COVID-19 porque ese fue el motivo de detener el posgrado.

Ya no teníamos sesiones académicas ni exámenes, lo que nos ayudó a concentrarnos en la parte de la pandemia y no tanto en esa parte académica. Yo estuve rotando en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de COVID-19 en el Calderón Guardia”.

-¿Y cómo fue tu experiencia dentro de la UCI? Un día estás aprendiendo sobre Medicina Interna y al otro estás en una zona muy distinta que se caracteriza por la atención de pacientes críticos.

NTCP: “Hasta cierto punto fue una experiencia maravillosa porque logré un aprendizaje enorme. Todos los residentes, desde los de primer año hasta los de cuarto año, aprendimos muchísimo en la pandemia. Obviamente es una enfermedad grave, pero a nosotros nos sirvió para crecer enormemente. Estuvimos bastante tiempo en las UCIs y aprendimos muchísimo sobre ventilación mecánica, el paciente crítico, entre otros aspectos.

Además, tuvimos la oportunidad de rotar en la Torre Este del Calderón Guardia, una torre quirúrgica que, si no hubiese sido por el COVID-19, jamás hubiéramos pasado por ahí porque nosotros somos más del otro lado del Calderón.

La pandemia nos permitió ampliarnos, ir hacia las otras torres, conocer a más intensivistas, aprender mucho, saber poner vías centrales, manejar ventiladores y ayudar al paciente crítico para que salga adelante.

Todos esos meses son experiencia que nadie jamás nos iba a dar y que ahora tenemos para ayudar a nuestros futuros pacientes. Crecimos como médicos, mejoramos el cómo hablar con las familias (porque muchas veces eran historias negativas) y también aprendimos las bases del abordaje del paciente crítico”.

-¿Hay alguna experiencia con un paciente en particular que te marcara en el ámbito profesional y que, incluso, de alguna manera te cambiara la visión de las cosas?

NTCP: “Varios. En la pandemia se veían personas que llegaban mal y con dificultad respiratoria. Eventualmente, estos eran los que solían escalar a recibir una cánula de alto flujo (dispositivo para administrar aire y oxígeno).

Posteriormente, estaba la parte en la cual había que intubarlo porque ya no había otro camino al cual recurrir, era una parte muy difícil. Uno les decía si querían hablar con sus familias y con varios pacientes uno dice: ‘¡qué triste ese momento!’

Después, se pasaba a la parte de la intubación que se vuelve más impersonal porque el paciente no te puede hablar. Aquí entraba la relación con la familia. Uno sigue trabajando con el paciente intensamente viéndolo cada hora y hablar a diario con la familia hasta que uno dice que: ‘hasta aquí, el paciente va a fallecer’.

En varios momentos no me salía la voz para decirle a las familias. Otros, en cambio, eran de gran felicidad porque gracias al cielo salieron superbién después de estar hasta tres meses en UCI cuando, inclusive, desde la medicina nadie daba nada por ese paciente”.

-Y en esos momentos que usted misma describe como tristes, ¿cuál fue su principal salvavidas emocional?

NTCP: “Mis compañeros. El poder hablar entre nosotros fue lo que más me ayudó, así como el discutir los casos y desahogarse con ellos porque todos estamos en lo mismo y con eso salimos adelante.

También, el apoyo de la familia y de mi novio. Él no es médico pero yo le contaba todas mis historias y me ha ayudado mucho a desahogarme.

Luego, están mis familiares. Sin embargo, que yo les contara y que verdaderamente entendieran qué estaba pasando, eran solo los compañeros del hospital. Entre todos nos ayudábamos y, cuando llegaba la hora de entregar al paciente para la siguiente guardia, uno les decía: ‘por favor, cuídeme bien a esta persona’.

En la imagen se encuentra la Dra. Caro en su último día de residencia en el Hospital Calderón Guardia. Foto: Karla Richmond, UCR

Aspiraciones

-Con cuatro años y seis meses, el 14 de enero del 2022 sos, oficialmente, egresada del posgrado de Medicina Interna. Al ver hacia atrás, ¿cuál ha sido la mejor experiencia que has tenido del posgrado?

NTCP: “Esa pregunta está bien difícil. No podría decir ninguna en específico porque he tenido muchas rotaciones muy satisfactorias. Tal vez, lo más significativo fue ayudar a los compañeros que van entrando. La verdad, eso me marcó más y me generó mucha alegría.

El ver que ellos se desenvuelven bien, que hacen bien los procedimientos, que presentan bien a los pacientes en la visita de los médicos y que saben cómo evolucionar bien a los pacientes, es muy gratificante. Especialmente, porque vos sabés que uno los guió un poquito al inicio.

Me encantó verlos explotar su conocimiento y salir solos sin ayuda de uno. Y bueno, como le decía, estar en hospitales periféricos y tomar la batuta. Uno siempre está supervisado por los asistentes médicos, pero ya ellos te van empoderando y soltando. Esas experiencias se ganan más al casi concluir la residencia.

En cuanto al posgrado, este fue muy apadrinador y estuvieron muy preocupados para que las y los residentes, desde el día uno hasta el final, nos sintiéramos acompañados. Asimismo, trabajan mucho para que el posgrado crezca con excelentes especialistas y que cada uno de nosotros vaya por un buen camino y a gusto”.

-¿Hay algún docente en particular que te haya servido de inspiración?

NTCP: “Todos, no puedo eligir a ninguno. Los del Calderón con quienes roté un montón de meses: el Dr. Grant, el Dr. Vargas, el Dr. Araya, el Dr. Villalobos, el Dr. Quintanilla, el Dr. Romero, el Dr. Murillo. Todos ellos siempre han estado ayudándonos en cada momento que teníamos una duda, incomodidad o sugerencia. Ellos siempre han estado ahí para nosotros, para impulsarnos y salir adelante.

Tal vez, el que podríamos decir como nuestro papá internista fue el Dr. Romero. Él siempre nos decía ‘usted sabe. Usted sabe, que sabe’. El Dr. Romero nos ayudó a desenvolvernos en los exámenes y en el día a día.

En cuanto a habilidades prácticas, era más con los residentes mayores para aprender a poner vías, etc. Si ya el residente mayor no podía, venía el profesor. Quizá el más ‘salvatandas’ era el Dr. Villalobos y el Dr. Grant para poner PICCs, que son unos catéteres de inserción periférica. Estos, prácticamente, casi que solo el Dr. Grant los pone en el hospital. Además, llevaba a todos lados el ultrasonido. Eso nos quedó grabado en la mente, cada doctor tiene sus destrezas.

Otro que es increíble es el Dr. Vargas. Él es un genio y nos ayudó a aprender a englobar al paciente y poder dividirlos por problemas para llegar al diagnóstico. Finalmente, está el Dr. Araya que con su humanidad nos ha colaborado con habilidades, destrezas y, lo más importante, plantearnos las preguntas correctas”.

-Cuando tengás el título en mano, ¿cuál es el siguiente paso que tomarás?

NTCP: “Hacer el servicio social. Esto es al azar, por lo que hay que esperar la rifa que será en marzo. Ya nos dieron las plazas. Dos son centrales y las demás periféricas. Yo espero terminar bastante lejos y desarrollarme más y aprender un montón porque ahora sí me toca a mí tomar las decisiones y velar a los pacientes.

Espero un lugar que me permita desarrollarme, que no me ate las manos y que esté anuente al cambio, pues el internista llega hasta donde se lo permiten. Espero que me permitan llegar bastante alto”.

-¿Y has valorado alguna otra subespecialidad?

NTCP: “Sí, no estoy cerrada a nada. Valoro llevar una segunda especialidad, pero de momento voy a llevar el servicio social y ver si hay algo que me atraiga. Si no, seguiré como internista. Otra cosa que analizo es la posibilidad de ir al extranjero y estudiar alguna maestría”.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

No todo tiempo histórico es de revolución

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (19)
Tercera época

No todo tiempo histórico es de revolución, ni las revoluciones al igual que los tiempos de reacción y conservadurismo pueden eternizarse, por lo que terminan dando lugar a toda una fauna de regímenes políticos producto del accionar humano, y que resultan por lo tanto imperfectos, llegando a desviarse de sus enunciados o propósitos originales, e incluso a desfigurarse de una manera tal, que se tornan incluso irreconocibles para muchos de los que dieron hasta su vida o su libertad por ellas: todo esto es más terrible para quienes viven lo suficiente para darse cuenta de esa inmensa tragedia.

Toda revolución da lugar a su oponente que es la contrarrevolución restauradora del orden social y político anterior, lo que muchas veces suele suceder en el interior mismo de los regímenes posrevolucionarios: la dictadura napoleónica lo fue frente a la gigantesca oleada revolucionaria que la antecedió, el régimen estalinista frente a la revolución rusa de los soviets de 1917, representando un “socialismo” o “comunismo” que nunca llegaron a ser, excepto como un espantajo para las fuerzas de la reacción, o un mito en el que siguieron creyendo varias generaciones de luchadores en todo el mundo, y así sucesivamente. La revoluciones, esas sacudidas extraordinarias que experimentan cada cierto tiempo las sociedades humanas, al cabo de unos lapsos de adormecimiento y pasividad que resultan no ser muy cortos, logran transformaciones muy importantes en las condiciones de vida y el sentido que la existencia puede asumir para millones de seres humanos. Sin embargo, sucede también que, a semejanza del discurrir de las aguas de un gran río subterráneo y silencioso, las sociedades humanas van materializando en el transcurso del tiempo de la larga duración histórica, una serie de transformaciones en el campo de la cultura y de la convivencia social que con toda justicia pueden ser calificadas como “revolucionarias”: El siglo XX presenció la revolución de las mujeres, la de los jóvenes, y otras luchas de innumerables colectividades urbanas y rurales que fueron expandiendo los derechos de la población, sin estar necesariamente ligadas al devenir de las grandes revoluciones políticas que tuvieron lugar en ese tiempo, y enfrentándose valerosamente a las viejas tradiciones religiosas y culturales que actuaron, muchas veces, como factores represivos, sobre todo en sus versiones más integristas y autoritarias.

Las luchas ciudadanas, a lo largo del todo el siglo XIX y buena parte del XX, que nos antecedió, para materializar los enunciados de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la gran revolución francesa de 1789, son un buen ejemplo de ello. Sin embargo, todavía a estas alturas del devenir histórico no se han podido materializar muchas de las expectativas generadas por algunos de los innumerables enunciados de la Filosofía de la Ilustración o de Las Luces, enunciadas durante el siglo XVIII, más bien sucedió, en sentido contrario, que se produjo un empuje deshumanizante, durante los dos siglos transcurridos, dándose el hecho de que “la ciencia (ya) entronizada por la Ilustración no aspiraba ya al conocimiento, sino a la explotación y el dominio de la naturaleza desencantada. Ya lo vimos. El resultado fue una progresiva racionalización, una reducción de la realidad del sujeto, bajo el signo del dominio, del poder (Gilberto Lopes CRISIS POLÍTICA DEL MUNDO MODERNO Uruk Editores San José Costa Rica 2021). Dicho de otra manera, esa racionalización impulsada desde el siglo de las luces, nos ha conducido a una deshumanización creciente, en un mundo donde la sed de ganancia, unida al creciente dominio de la tecnología terminaron por tergiversar las expectativas surgidas de aquella gran revolución, cuyas ondas expansivas se extendieron mucho más allá de los límites de la metrópoli colonial francesa. Los parientes pobres de la francofonía, conformada por ese universo ficticio de hablantes de la lengua francesa, situados en las diversas latitudes del planeta, fueron esos haitianos afrodescendientes que se sacudieron del yugo de la esclavitud, quienes tuvieron que pagarle a la Francia Imperial el equivalente a miles de millones de dólares, a valores actuales, durante más de un siglo, a partir de 1825, so pena de una invasión y reocupación de su territorio, por el “delito” haber sacudido sus cadenas en 1791, haciendo huir a los dueños franceses de sus plantaciones azucareras en Saint Domingue. Aquí las esperanzas revolucionarias se convirtieron en una larga pesadilla que dura hasta nuestros días. Es por eso que decimos que no todo tiempo histórico es de revolución ni siquiera en aquellos países que vivieron alguna intensa y profunda, con el paso del tiempo lo que permanece son los regímenes surgidos de aquel impulso prometeico y frenético inicial, ese que termina resonando como un eco lejano.

Estudiantes lanzan publicación para orientar el voto informado

Desde el Trabajo Comunal Universitario denominado “Dialogando el Presente” de la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR, se invita al lanzamiento de la revista “Apoyo al Voto Informado”, la cual es un proyecto que pretende dar insumos de calidad a la ciudadanía para ayudarla en este reto tan importante que afrontaremos el próximo 6 de febrero.

En esta primera edición, encontrará todo lo relacionado con la política macroeconómica de los planes de gobierno, así como posibles soluciones y acciones dirigidas a mejorar las finanzas públicas y la problemática fiscal que enfrenta nuestro país.
Informes al correo: dialogando.el.presente@gmail.com

UTN: Conversatorio Político “Por la esperanza de una mejor Costa Rica”

La Universidad Técnica Nacional y Diócesis de Alajuela invitan al conversatorio político: “Por la esperanza de una mejor Costa Rica”, este jueves 20 de enero a las 7 p.m.
Participan:

  • Nelly López: presidenta del Idespo
  • Hernán Alvarado: catedrático jubilado de la Universidad Nacional, sociólogo y economista con formación en psicoanálisis
  • Luis Fernando Astorga Gatjens: periodista y educador, especialista en derechos humanos, desarrollo inclusivo y discapacidad
  • Monseñor Ángel Sancasimiro Fernández: Obispo emérito de la Diócesis de Alajuela

Este conversatorio será transmitido por medio de la página de Facebook de la Diócesis de Alajuela o la página oficial de la UTN.

Acabar con la desigualdad en Pandemia

Las organizaciones UNDECA, BUSSCO y FSM compartieron con SURCOS una nota en la cual se señala que, la posición de la Organización Mundial de la Salud es que, para acabar con la pandemia, es necesario acabar con la desigualdad.
La OMS también recordó que, no se podrá terminar con la fase aguda de la pandemia si se mantiene la desigualdad en el acceso a las vacunas. El 85 % de las personas en África todavía no han recibido una sola dosis y todavía se ve incierto el objetivo de que para mediados de este año, el 70 % de la población de cada país esté completamente vacunada. Noventa países no han alcanzado, siquiera, el objetivo de 40 % de su población vacunada y 36 de ellos han vacunado a menos del 10 %.

SIFUPCR: denunciamos el actuar de la diputada Yorleni León Marchena del Partido Liberación Nacional

El Sindicato de Funcionarios Públicos y Privados de Costa Rica (SIFUPCR) llama a los trabajadores y trabajadoras de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), trabajadores del sector público y privado a castigar con nuestro voto al partido político Liberación Nacional (PLN) y a todo partido político que impulse iniciativas como la de la diputada Yorleni León Marchena de la fracción parlamentaria: Partido Liberación Nacional.
Esto debido a la propuesta de la diputada Yorleni de cerrar el fondo de retiro especial para pensiones.
En el siguiente enlace se puede encontrar una descripción de las motivaciones a cargo del dirigente sindical del SIFUPCR.

Infinito Gold vs. Costa Rica: conformación de un Comité del CIADI para examinar solicitud de nulidad del laudo arbitral presentada por empresa minera canadiense

Nicolas Boeglin (*)

El pasado 6 de enero del 2022, según se indica oficialmente por parte del Centro Internacional de Arreglo de Disputas entre Inversionista Extranjero y Estado (CIADI), se constituyó un Comité Ad Hoc para examinar la solicitud presentada por la empresa minera Infinito Gold (de Canadá) de anular la decisión anterior, dada a conocer por el CIADI en junio del 2021, y bastante favorable a Costa Rica. 

Se trata de un nuevo episodio, en la larga polémica que ha generado el proyecto minero de esta empresa minera canadiense en Costa Rica; la cual se enmarca en una lectura bastante peculiar que hacen algunos tribunales arbitrales del CIADI sobre los alcances de las regulaciones ambientales, y que salió recientemente a relucir en el caso de una demanda presentada por una empresa minera (también canadiense) contra Colombia (Nota 1): un Estado que hoy es es el segundo con mayor cantidad de demandas ante el CIADI y que, a diferencia de los demás Estados de América Latina, había logrado hasta el año 2016 evitar ser demandado manteniendo una legislación muy restrictiva con relación a la posibilidad para un inversionista extranjero de recurrir al arbitraje internacional (Nota 2).

El proyecto minero de Crucitas: breve puesta en contexto

Como se recordará, este proyecto minero ubicado en Las Crucitas fue declarado sorpresivamente (y de manera inconsulta) de «conveniencia nacional» por el Poder Ejecutivo costarricense en octubre del 2008: a raíz de varias decisiones de la justicia costarricense declarando ilegal este proyecto en el 2010 y el 2011, la empresa minera canadiense Infinito Gold presentó una demanda contra Costa Rica ante el CIADI en febrero del 2014, la cual fue rechazada después de un largo proceso en junio del 2021. 

El documental “El Oro de los Tontos” realizado en 2011 desde la Universidad de Costa Rica (UCR) – véase enlace en You Tube – permite tener una idea del nivel de ocurrencias gubernamentales y de profunda indignación que este proyecto minero suscitó en la sociedad costarricense a partir de octubre de 2008. En particular para quiénes, desde fuera, asocian a Costa Rica con la imagen de un país ecológico y lo consideran como un líder indiscutible en materia ambiental: de alguna manera, Crucitas vino a delatar al mundo la faz oscura de la Costa Rica verde, al tiempo que tres valientes jueces detectaron inusitadas anomalías proviniendo de las más altas esferas del poder, que calificaron de “concurrencia u orquestación de voluntades para llevar adelante, de cualquier manera, este proyecto minero” (Nota 3). Es la primera vez en la historia judicial costarricense que un tribunal refiere a una «orquestación de voluntades«.

En su larga decisión del 3 de junio del 2021, se leyó (párrafo 799) que el tribunal arbitral del CIADI:

«c. DECLARA que, al sancionar la Prohibición Legislativa de la Minería de 2011 e implementarla por medio de la Resolución del MINAET de 2012, la Demandada ha incumplido su obligación en virtud del Artículo II(2)(a) del TBI de otorgar a las inversiones de la Demandante un trato justo y equitativo; d. DETERMINA que no puede otorgar compensación por daños por este incumplimiento«.

Es de notar que la demanda contra Costa Rica fue presentada ante el CIADI unos pocos días después del resultado de las elecciones (2 de febrero) (véase texto con fecha del 6 de febrero del 2014): a la fecha, no se ha  dado explicación alguna sobre esta interesante espera de la empresa minera canadiense, que pudo acudir al CIADI desde mucho tiempo antes.

La solicitud de anulación prevista 

La solicitud de anular un laudo arbitral de un tribunal del CIADI es un procedimiento previsto en los artículos 52 a 55 del instrumento internacional que estableció el CIADI en 1965, abierta tanto al Estado como al inversionista extranjero. El artículo 52 de la Convención que crea el CIADI, también conocida como Convención de Washington de 1965 (véase texto completo en español), establece que:

«Artículo 52: 

(1) Cualquiera de las partes podrá solicitar la anulación del laudo mediante escrito dirigido al Secretario General fundado en una o más de las siguientes causas: (a) que el Tribunal se hubiere constituido incorrectamente; (b) que el Tribunal se hubiere extralimitado manifiestamente en sus facultades; (c) que hubiere habido corrupción de algún miembro del Tribunal; (d) que hubiere quebrantamiento grave de una norma de procedimiento; o (e) que no se hubieren expresado en el laudo los motivos en que se funde. 

(2) Las solicitudes deberán presentarse dentro de los 120 días a contar desde la fecha de dictarse el laudo. Si la causa alegada fuese la prevista en la letra (c) del apartado (1) de este Artículo, el referido plazo de 120 días comenzará a computarse desde el descubrimiento del hecho pero, en todo caso, la solicitud deberá presentarse dentro de los tres años siguientes a la fecha de dictarse el laudo.

(3) Al recibo de la petición, el Presidente procederá a la inmediata constitución de una Comisión ad hoc integrada por tres personas seleccionadas de la Lista de Arbitros. Ninguno de los miembros de la Comisión podrá haber pertenecido al Tribunal que dictó el laudo, ni ser de la misma nacionalidad que cualquiera de los miembros de dicho Tribunal; no podrá tener la nacionalidad del Estado que sea parte en la diferencia ni la del Estado a que pertenezca el nacional que también sea parte en ella, ni haber sido designado para integrar la Lista de Arbitros por cualquiera de aquellos Estados ni haber actuado como conciliador en la misma diferencia. Esta Comisión tendrá facultad para resolver sobre la anulación total o parcial del laudo por alguna de las causas enumeradas en el apartado (1)«.

Foto de manifestaciones contra el proyecto minero de Crucitas en Costa Rica, extraída de artículo titulado «Canadian groups tell gold company to ‘stop harassing’ Costa Ricans» (Bilaterals.org., edición del 17/04/2013).

Según la información proporcionada por el CIADI (véase enlace), la solicitud de nulidad fue registrada formalmente por la empresa minera al CIADI el 18 de octubre del 2021. Al parecer, el equipo de asesores legales de la empresa minera se tomó un extenso tiempo de reflexión, y por alguna razón (que sería de sumo interés conocer), optó por presentar formalmente la solicitud de nulidad vencido el plazo de 120 días estipulado.

Pese a este pequeño detalle, el Comité Ad Hoc quedó conformado por tres integrantes y así anunciado oficialmente el pasado 6 de enero del 2022 por el CIADI: un paraguayo (véase hoja de vida y experiencia en el CIADI), una española (véase hoja de vida y experiencia en el CIADI), y un tercer miembro (que funjirá como presidente del Comité) de nacionalidad norteamericana (véase hoja de vida y experiencia como árbitro).

Según la escasa información oficial destinada al público que ofrece el CIADI sobre esta demanda contra Costa Rica (una situación que no debe sorprender y que se extiende a las demás demandas registradas en el CIADI), no se tiene acceso a la solicitud de nulidad presentada por la empresa minera canadiense ni se conoce su fundamentación. No obstante, un artículo recientemente publicado indica que algunos en Costa Rica sí han tenido acceso a información al respecto (véase artículo publicado en La Revista.cr, con fecha del 21/12/2021).

A modo de conclusión

Más allá de la poca transparencia del CIADI que llevó, conjuntamente con otras razones, a tres Estados de América Latina a denunciar la Convención de 1965 – Bolivia en el 2007, Ecuador en el 2009 (Nota 4) y Venezuela en el 2012 -, el recelo de información también se ha verificado en el caso de Crucitas desde las mismas instituciones estatales costarricenses, y persiste hasta la fecha. Cuando analizamos el contenido de la decisión favorable a Costa Rica (véase texto oficial en inglés y en español) dada a conocer en junio del 2021, nuestra breve nota se tituló precisamente: «Infinito Gold contra Costa Rica: nuevo fracaso de minera canadiense al tiempo que persisten secretos en Costa Rica«. 

Esta solicitud de anulación presentada por Infinito Gold se resolverá dentro de unos años, dependiendo del grado de complejidad que presente para los tres integrantes del Comité (Nota 5). Se viene a añadir a tres demandas pendientes que tiene Costa Rica en su contra registradas en el CIADI: una presentada en el 2013 (véase información disponible), una en el 2020 (véase información) y una en el 2021 (véase información y breve nota  publicada en el sitio especializado de CiarGlobal). 

Actualmente en América Latina, Perú es el Estado con mayor número de demandas registradas en su contra ante el CIADI (con 22 demandas pendientes de resolución), seguido por Colombia (13), Venezuela (13), México (10), Panamá (7), Argentina (6), Guatemala (5), Chile (2), Nicaragua (2), República Dominicana (2) mientras que Bolivia, El Salvador y Honduras registran una sola en su contra (al tiempo que Ecuador no registra ninguna). Como bien se sabe, Brasil, principal receptor de inversión extranjera en América Latina, nunca ratificó (ni tan siquiera firmó) la Convención de Washington de 1965: tampoco ha ratificado uno solo de los tratados bilaterales de inversión (más conocidos como TBI) que ha suscrito (Nota 6).

— Notas —

Nota 1: En su decisión en el caso de la minera Eco Oro (véase laudo arbitral de septiembre del 2021), las regulaciones ambientales de Colombia para resguardar los páramos colombianos no se consideran como reglas que no impidan una debida compensación al inversionista. Sobre esta peligrosa interpretación que hicieron dos árbitros (de los tres que integraron el tribunal), véase comunicado conjunto de varias organizaciones ecologistas colombianas publicada en el sitio especializado de CiarGlobal). Así como BENTON HEATH J., «Eco Oro y el ocaso del excepcionalismo de políticas«, edición del 20/12/2021, IISD, disponible aquí y, este artículo escrito antes de conocerse la decisión del CIADI, GUZMÁN  JIMENEZ L.F., «El arbitraje de inversión en asuntos ambientales. Una mirada al asunto Eco Oro Minerals Corp. v. Colombia-Páramo de Santurbán«, 29/07/2020, Departamento de Derecho al Medio Ambiente, Universidad Externado de Colombia, disponible aquí. En su opinión separada adjunta al laudo, y cuya lectura se recomienda, el árbitro designado por Colombia, Philippe Sands, sostiene que: «33. In the age of climate change and significant loss of biological diversity, it is clear that society finds itself in a state of transition. The law – including international law – must take account of that state of transition, which gives rise to numerous uncertainties. Adjudicators – judges and arbitrators – recognise the need to proceed with caution at a time of transition and uncertainty. Indeed, the precautionary principle has been developed to assist in the taking of decisions in times of uncertainty, and the Tribunal has correctly determined that the application of the precautionary principle – treated as being applicable as a rule of law in accordance with Article 832 of the FTA – to this case has contributed to the conclusion that there has been no actionable violation of Article 811 of the FTA. Yet in respect of Article 805, it seems that precaution has no place for the Majority«.

Nota 2: Cabe mencionar que en el caso de Colombia, una nota preparada por la Embajada de Estados Unidos en Bogotá de mayo del 2011 destinada a las empresas norteamericanas interesadas en invertir en Colombia,  reconocía la gran dificultad que presentaba para el inversionista extranjero la legislación colombiana (al restringir la posibilidad de acudir a un arbitraje internacional), pero informaba que la suscripción de tratados de libre comercio (FTA en inglés) y tratados bilaterales de inversión (BIT) por parte de Colombia podría cambiar paulatinamente la situación. En la nota antes referida se lee textualmente que: “Since Colombia has become party to FTAs and multilateral and bilateral investment treaties, the number of international investment arbitration cases between investors and State entities will increase. These arbitration processes may help to change Colombian case law because FTAs, BITs and multilateral investment treaties empower arbitration tribunals to decide cases related to breach of treaty standards of investment protection”. Sobre la dificultades encontradas para las empresas norteamericanas, véase  STRONG S.I., «International arbitration and the Republic of Colombia: commercial, comparative and constitutional concerns from A U.S. perspective«, Vol. 22, Duke Journal of Comparative and International Law (2011), pp. 47-107: texto integral disponible aquí.  Desde el 2016, Colombia acumula 17 demandas en su contra en el CIADI, de las cuales 13 están pendientes de resolución.

Nota 3: Según los tres jueces costarricenses del Tribunal Contencioso Administrativo (TCA), en el párrafo XL de su sentencia de 14 de diciembre de 2010, se lee que: “En relación con este punto, es necesario indicar que en el presente caso ocurre algo excepcional y es que las distintas ilegalidades detectadas y las nulidades declaradas, son todas coincidentes en el sentido de que tendían a la aprobación del proyecto minero Crucitas y varias de ellas se dictaron estando vigente un decreto ejecutivo de moratoria de la minería metálica de oro a cielo abierto, todo lo cual hace viable pensar como posible una eventual concurrencia u orquestación de voluntades para llevar adelante, de cualquier manera, este proyecto minero

Nota 4: En el caso de Ecuador, sus actuales autoridades, electas en febrero del 2021, decidieron volver precipitadamente a firmar y a ratificar la Convención de 1965: en efecto, la toma de posesión de las nuevas autoridades el 26 de mayo del 2021 fue seguida de la firma de la Convención de 1965, el 21 de junio, y su ratificación el 4 de agosto del 2021 (véase estado oficial de y firma y ratificación). Se trata posiblemente de la ratificación más expédita de esta Convención por parte de nuevas autoridades electas de un Estado registrada en la historia del CIADI. Nótese que el precitado estado oficial de firmas y ratificaciones de la Convención de 1965 del CIADI omite por completo indicar que Ecuador, al igual que Bolivia y Venezuela denunciaron dicha convención. Años antes del 2021, Ecuador había explorado activamente con la UNASUR nuevas vías regionales para el arbitraje de inversión, ante la creciente desconfianza generada por el CIADI: véase al respecto GRANT K., » ICSID’s reinforcement?: UNASUR and the rise of a hybrid regime for international investment arbitration«, Vol. 52, Osgoode Hall Law Journal (2015), pp.1115-1149, artículo disponible aquí.

Nota 5: En el caso Glencore International (consorcio minero suizo) contra Colombia (véase detalle del procedimiento), la solicitud de anulación fue presentada por Colombia en marzo del 2020 y fue rechazada en septiembre del 2021 (véase decisión del 21 de septiembre del 2021). En el caso de Occidental Petroleum et alii (consorcio norteamericano) contra Ecuador (véase detalle del procedimiento), la solicitud de anulación fue presentada por Ecuador en octubre del 2012 y parcialmente aceptada en noviembre del 2015 (véase decisión del 2 de noviembre del 2015).

Nota 6: Los diferentes TBI suscritos por Brasil en los años 90 pueden ser consultados en este enlace

 

(*)El presente texto fue elaborado por Nicolás Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).

Solicitan públicamente a autoridades de la CCSS apoyo urgente para el personal ante variante Ómicron

Juan Carlos Duran Castro, dirigente sindical, SIFUOCR

Por este medio se informa que actualmente el Hospital San Juan de Dios mantiene un recargo de funciones, esto debido a que hay una tasa de contagios sumamente agresiva lo que ha elevado la tasa de incapacitaciones, esto resulta particularmente preocupante ya que podría afectar e ir en detrimento de la salud de los pacientes y el servicio que se les brinde.
En atención a la situación sanitaria actual que enfrentamos el Movimiento por la salud y la Libertad y del Consejo Asesor Médico-Científico Médicos por la Libertad, tomando en cuenta la necesidad de acceso a profesionales éticos para apoyar a la población con su salud y bienestar con respecto de patologías crónicas preexistentes y, por otro lado de cara al llamado Sars-Cov-2, así como los efectos adversos que las inoculaciones podrían ocasionar, hemos decidido crear un Directorio Médico de profesionales de la salud para que ustedes puedan acercarse a ellos para solicitar una valoración de su condición de salud y evacuar dudas con respecto de las inoculaciones desde el punto de vista médico.

Con respecto a la elaboración de dictámenes médicos, les informamos que esto está sujeto al criterio del médico que valora en la consulta al paciente y podrían requerirse exámenes de laboratorio y/o la presentación del expediente médico para una valoración del historial clínico del paciente. Así mismo, queremos informarle a toda la ciudadanía, que de acuerdo con lo señalado por la Dra. Jaqueline Aguilar Marín, en su calidad de Fiscal Auxiliar del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, en el oficio del FJG-1728-2021, del 06 de octubre del 2021, de acuerdo con lo establecido en el artículo 7, inciso a), del Decreto Ejecutivo No. 39609-S así como lo que dispone la Ley General de Salud de nuestro país, todo médico debidamente acreditado cuenta con fe pública, por lo que en caso de ser necesario emitir un dictamen, este se constituye en un documento debidamente legitimado de acuerdo con la normativa existente actualmente, independientemente de si es realizado por un médico que atienda de manera privada o en alguna institución del Estado.

Además, deseamos recordarles que la mejor manera de prevenir enfermedades es manteniendo un estilo de vida saludable y activo. Por ello, les recomendamos evitar el uso de artículos que impidan una respiración libre, comer saludable y balanceadamente, incorporando una variedad de carbohidratos saludables (de bajo índice glicémico) como vegetales, verduras, legumbres, frutas; suficiente proteína (preferiblemente magra); grasas saludables como aguacate, semillas, aceite de oliva y evitando frituras; así como tomar una adecuada cantidad de agua y realizar -al menos- 30 minutos de ejercicio físico diario.

Esperamos que esta información sea de utilidad para toda la ciudadanía y les deseamos una vida saludable y balanceada. Les enviamos un abrazo de parte del Movimiento por la Salud y La Libertad y del Consejo Asesor Médico-Científico Médicos por la Libertad.
A continuación el comunicado completo y el directorio de consulta médica- Médicos por la Libertad

 

*Imagen de portada ilustrativa, UCR.

UCR: Revista lanzada desde un Trabajo Comunal Universitario busca facilitar comprensión de propuestas de planes de gobierno

Si usted después de haber escuchado, leído u observado las propuestas de los 25 partidos políticos que luchan por la Presidencia de la República 2022-2026 en diferentes formatos tiene muchas dudas sobre cómo cumplirán con sus promesas, o de dónde sacarán los recursos financieros para hacer lo que anuncian, o si tras de ver debates, leer planes de gobierno o ver anuncios sigue sin comprender bien las implicaciones ocultas en lo que ofrecen, no se preocupe.

Desde el Trabajo Comunal Universitario (TCU)  Dialogando el Presente de la Universidad de Costa Rica, surge la revista Voto informado con apoyo de la plataforma UCR Electoral. Dicha revista abordará las propuestas contenidas en los planes de gobierno de las 25 personas postuladas para concursar por la Presidencia del país en ocho ejes temáticos: 1) política económica, reactivación económica, empleo y pobreza, 2) arte, cultura, deporte y recreación, 3) reformas al Estado, instituciones públicas, 4) transparencia y corrupción, 5) ordenamiento territorial, 6) educación, ciencia y tecnología, 7) Ambiente y 8) seguridad y salud. Pese a ello, tendrá nueve ediciones, ya que el primer eje temático se publicará en dos partes, donde en la primera se abordarán las políticas económicas, y en la segunda la reactivación económica, el empleo y la pobreza. 

Además de presentar las propuestas en un lenguaje de fácil comprensión, se presenta el contexto, la metodología, de dónde se obtendrá el financiamiento para realizar lo expuesto en dichos planes, y su fundamentación legal, económica, jurídica, ambiental o de otra índole que la haga viable y posible, siendo así que se dejan por fuera del análisis aquellas propuestas que no son concretas en esos parámetros.

CONSULTE: Número 1 Revista Voto Informado

La coordinadora del TCU de marras y docente de la escuela de Ciencias Políticas, Rebeca Gu Navarro, detalló cómo fue todo el proceso de trabajo con el estudiantado en medio de una modalidad virtual exigida por el contexto sanitario actual. «Desde el TCU trabajamos desde el proceso socioeducativo con apoyo a la política, se trabajó con los estudiantes con el fin de sacar un producto, finalizando el año junto con un grupo de estudiantes sacamos un grupo de ejes temáticos y cada quien se repartió las propuestas de un partido político por eje temático». 

Para Gu Navarro todo producto que ayudase a enriquecer la iniciativa y que aportase insumos era válido «Desde el año pasado el grupo de estudiantes fue sintetizar la información, luego se habló del formato, se unió la FEUCR (Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica), el proceso ha sido trabajo en línea, con discusión, comunicación, complemento con otros productos como los debates, los Diálogos desde los territorios, los conversatorios…Acá hemos hecho alianza con el CIEP, teníamos otra iniciativa como Diálogos Territoriales, todo giraba cómo pensar la política desde la ciudadanía y no desde los escenarios tradicionales. Le hemos venido dando seguimiento al trabajo, hay un compromiso, no sustituye los planes pero sí condensa con el criterio operativo, cómo, de dónde se iban a obtener los recursos, y cuál iba a ser el procedimiento, así como un criterio de viabilidad». 

Finalmente Gu Navarro negó que durante el proceso se hubiera llamado a los partidos para evacuar ninguna duda sobre los planes de gobierno, ya que para ella los documentos debían ser lo suficientemente comprensibles por sí mismos como para que no quedara más que resumir lo propuesto. 

Usted puede presenciar el lanzamiento de la iniciativa por el Facebook Live de la FEUCR a partir de este viernes a las 11:30 am, o puede sintonizar las transmisiones de lanzamiento de las siguientes ediciones los lunes, miércoles y viernes hasta el 2 de febrero. Puede consultar los ejemplares disponibles en el sitio https://linktr.ee/VotoInformadoUCR

Lea el siguiente comunicado: Presentación del Proyecto Voto Informado 

 

Juan Pablo Rodriguez Campos,
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

UCR, Voz experta: Sobre unas elecciones endémicas

Sergio Rojas Peralta, docente de la Escuela de Filosofía e investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas Foto: Anel Kenjekeeva, UCR.

Se carece de un proyecto común, lo cual es un problema de la clase política, pero también de la ciudadanía en general

Nos invaden candidaturas llenas de una cierta arrogancia de poder resolver los problemas, sin haber explicado tan siquiera en qué consisten

Las elecciones se avecinan. Con mucha prisa y poco debate. Precipitados y precipitadas sobre la elección, vemos cómo candidatos y candidatas balbucean sus ideas. Sí, las balbucean, mejor o peor según los casos, pero lo que hacen es balbucear, si no simplemente expresar una letanía de desgracias que no comprenden ni entienden cómo afrontar. La política nacional ha consistido en los últimos decenios en predicar abstractamente un cambio. El problema de la abstracción radica en imaginar un futuro mejor, desearlo, pero nunca decir cómo se alcanza ese futuro. Incluso cuando se indican unas ciertas políticas que señalan la descarga económica de la ciudadanía, no se indica nunca las consecuencias negativas que implican esas políticas: gastar más y suprimir impuestos es genial, pero ¿cómo?; privatizar todo, como si todos y todas tuviésemos espíritu empresarial –como si el hecho de convertirnos en comerciantes a todas y todos resolviera el asunto-, y un largo etcétera. Veinticinco propuestas para estar mejor: claro, ¿quién no desea estar mejor? Pero eso no basta. ¿Qué es entonces necesario?

Viendo los perfiles de quienes se postulan a la presidencia o a una diputación, sale a la vista que dentro de los primeros, primeras, la mayoría ha ocupado como mucho un puesto de diputación. Y dentro de los segundos, si no se formulan como repitentes para una diputación, no han ocupado cargo público alguno. ¿Cuántos y cuántas conocen las complicaciones y dificultades de la administración pública desde dentro? ¿Quiénes saben que deben lidiar con una clase funcionaria que no es electa y que está siempre ahí y que el cambio les mortifica –por decirlo claramente-? Cuando se estudia los perfiles presentados ante el Tribunal Supremo de Elecciones, se ve que la mayoría no ha ocupado un cargo público. ¿Qué significa esto?

Hay por lo menos un optimismo ingenuo según el cual llegar a presidente o presidenta, a diputado o diputada resuelve las cosas. Pero parece que esto significa varias cosas.

Primero, nos encontramos la idea muy acentuada y extendida según la cual ocupar los puestos superiores resuelven las cosas. Resuelven las cosas como si los mandos intermedios o incluso las bases (hablo de las instituciones, no de los partidos) no pudiesen, no quisiesen intervenir u oponerse según sus conveniencias, ¿acaso la conveniencia de cada uno no sea defendida? Parecen nuevos.

Segundo, nos encontramos la creencia igualmente extendida que los problemas se resuelven haciendo leyes. Promulgar más leyes, además del batiburrillo administrativo que produce, no significa nada, si no va acompañado de un cambio cultural en la administración y en la ciudadanía. Si hay corrupción, se prefiere hacer más leyes que aplicar las leyes –sobre al interno de las instituciones-. Estudiado está el hecho de que la ley por sí misma no cambia las cosas. Alguien la debe ejecutar y parece que el problema no radica que en tengamos malas leyes o una mala constitución –lo cual además académicamente no ha sido demostrado-, sino en que no parece que estemos dispuestos a aplicarlas o, incluso diría, a someternos a ellas. Dicho así, no sé por qué ser libertarios o por qué ser anarquistas, si en el país parece cada cual hace como le parece sin mirar a quién, sin mirar la ley.

Tercero, muy en consonancia con el primer punto, que por una reputación o una genialidad, se trataría de las personas candidatas de personas superiores –muy a pesar de ver que sus cualificaciones dejan mucho que desear, no ya del conocimiento que puedan tener de la cosa pública, sino del simple hecho de saber expresarse oralmente en público, unos más, otros menos-. Nos invaden candidaturas llenas de una cierta arrogancia de poder resolver los problemas, sin haber explicado tan siquiera en qué consisten, menos aún de los métodos… Caídos del cielo, estas potencias angélicas –y además parece que entre los y las votantes se espera a un ángel o a una santa o algo similar para ocupar los cargos- nos vienen a iluminar. Prefiero al viejo y pobre Diógenes que provocadoramente busca de día con su lámpara en mano a alguien honesto. Resulta curioso que pocas personas candidatas hayan sido regidoras, concejales o alcaldes, antes de aspirar a puestos de presidencia o diputación. Sin mencionar el hecho según el cual, les da la impresión de que pueden hacer o proponer lo que les venga a la mente. La presidencia o una diputación tienen el inconveniente –agravante, se podría agregar- de poder proponer más o menos cualquier cosa, lo cual no ocurre con los otros puestos o puestos inferiores a esos. Esto subraya el desconocimiento de la cosa pública por parte de las personas candidatas.

Al margen de las cosas estructurales, que son ya muchas y muy graves, nos encontramos con el hecho de ver candidaturas oportunistas. Es parte de la naturaleza humana. Las pruebas Faro no nos inmunizarán contra eso, y seguramente no habrá prueba alguna que forme la personalidad y el carácter para evitar soñar despiertos, ni considerar que se tiene la panacea en el botiquín. No bastó que un candidato en los años ochenta se opusiera a que un expresidente intentara lanzarse. No bastó que ese candidato, una vez presidente, no hiciera lo propio para volver, él sí, a lanzarse y, además, con éxito. No bastó ver un candidato perder, hay que verlo volver veinte años después. Y también, nuevamente, otro expresidente. Y todos, llenos de una sabiduría –a veces cuántica, es decir, para el caso, a veces sí, a veces no-, no tienen el reparo de venir a arreglar las cosas que en parte echaron a perder.

Pero no basta con todo ello. Hay aún que escuchar los discursos de izquierda y de derecha como si de la década de los sesenta se tratara y escuchar la perorata de que el sector privado esto y el sector público aquello. Curiosamente, ambos sectores funcionan –perdón por la exageración, quise decir disfuncionan- en el mismo tono. Tanto en uno hay que esperar seis meses para un repuesto –no vaya a ser que las bodegas se llenen- como seis meses para ser operado. Exagero, pueden ser más meses evidentemente. El problema del país es la cultura institucional y nuestras candidatas y candidatos, a la presidencia o a las diputaciones solo juegan con sus puestos, con sus oportunidades, pero no parecen plantear nada serio con lo cual trabajar.

La democracia está fundada sobre una apuesta sobre los cargos elegibles. O al azar –cosa que en algunas ocasiones los atenienses de la Antigüedad estuvieron de acuerdo- o por pocos requisitos –una cierta edad y poco más, como en nuestro caso-. En 2018, acabadas las elecciones, se discutió sobre los requisitos para ocupar el cargo en diputaciones. La democracia no apunta a lo mejor, ni a los méritos, sino a la representatividad. Es problemático, porque evidentemente cualquiera esperaría tener a la persona mejor formada o mejor preparada para ocupar los puestos. Y de hecho, nos preparamos para evaluar las candidaturas según una cierta idea abstracta de lo mejor –la abstracción no es monopolio de los políticos, también forma parte de la construcción del imaginario de quienes votan-. Y entonces, no formulamos legalmente muchos requisitos, pero evaluamos como si cumplieron unos espléndidos pero abstractos requisitos (porque tampoco tenemos una buena medida para medir los “méritos”). Pero esa no es la definición de la democracia; es la de la aristocracia.

En consecuencia, ¿deberíamos resignarnos a los peores? Aristóteles, por muy conservador que fuera –que lo fue-, apuntaba, al contrario de alguna aristocracia, que el gobierno no debía quedar en mano de los mejores –y lejos que estamos, de todas maneras, y habría que discutirlo, porque lo mejor de nuestra ciudadanía no está en las papeletas-, sino en los comunes, entreviendo que en el común hay una inteligencia –hoy diríamos colectiva- que en una cierta consonancia es capaz de atender los problemas. Nuestro problema radica en que en los últimos años nos hemos dedicado a producir disonancias, polarización, en lugar de ser capaces de dialogar. Esto se confirma por la cantidad de candidatas y candidatos. Al mismo tiempo, las propuestas de quienes se postulan son abstractas, simples, tal vez simplistas, poco generosas en la exposición y en ese sentido poco planificadas y ambiciosas a largo plazo. Y las personas candidatas entre sí se critican sobre la misma abstracción –ya sabemos que no van a votar por los demás, pero podrían hacer las preguntas que la ciudadanía no tiene oportunidad de hacerles-. Las abstracciones no se combaten con más abstracciones. Además, en algunos casos parecen ignorar el funcionamiento de la administración pública, lo cual hace que las propuestas sean más abstractas aún, al punto que parecen tener que ocupar el cargo para hacerse una mejor idea de lo que hay que hacer (faltaría entonces experiencia).

El conjunto de tantas propuestas, a veces las mismas, complica la labor de los y las votantes. La tarea no es sencilla y está cargada de responsabilidad. ¿Acaso deberíamos terminar votando al azar? ¿Acaso en realidad simplemente no faltan más candidatos, unos cinco millones más, para que el proceso al azar fuera más exacto? ¿O simplemente el voto, aunque no siguiese ese “método” aleatorio, no terminaría siendo al azar incapaces los electores y electoras de ver las diferencias significativas? Si últimamente se ha vuelto cada vez más común pasar a una segunda ronda, quizás no sea simplemente por la cantidad de propuestas que dividen los votos, sino porque de manera natural se instala un modo “selectivo” que responde más al azar que a la preparación de la clase política –si tal clase lo es efectivamente-, a la falta de propuestas concretas y ejecutables, a la falta de un conocimiento suficiente –informado, como dice el TSE-. Tal vez expresen los y las candidatas representativamente las diferencias, pero muestra la carencia de un proyecto común. Y esto es tanto un problema de la clase política como de la ciudadanía en general.

 

Sergio Rojas Peralta,
Docente de la Escuela de Filosofía e investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas, UCR