Más de 600 personas participaron en las actividades
Niños y niñas de centros educativos puntarenenses participaron de la Expo UCR 2018 de la Sede del Pacífico. Foto: Jocksan Salazar.
Entre el estero y el océano, así se celebró el segundo día de la Expo UCR 2018 de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR). El campus universitario, ubicado en El Cocal de Puntarenas, recibió a gran cantidad de visitantes, especialmente niñas, niños y personas adultas mayores.
Los puestos informativos fueron los protagonistas. Más de 600 personas pudieron acercarse a proyectos de acción social de otras zonas del país, a carreras universitarias de la sede del Pacífico y a personas artesanas y microempresarias de la zona. Además, pudieron encontrar a la pintacaritas de la Fuerza Pública, la cual tenía una larga fila de niños y niñas entusiasmados.
El aire marino, presente en todo momento gracias a la cercanía con el estero, resaltó más que nunca el lema de la Expo: “Volvé tu mirada al mar”.
Javier Madrigal Córdoba es docente de la carrera de Gestión Cultural y coordinador del trabajo comunal universitario “Gestión local en las comunidades del Pacífico” (TCU-632), que participó con un puesto informativo ambos días. Madrigal opina que el lema elegido es solo uno de los múltiples abordajes de la diversidad cultural puntarenense.
“Creo que principalmente es un llamado al país central, de que existimos y creo que con la coyuntura actual mucha gente se dio cuenta de que la región existe y que tenemos condiciones muy desiguales en relación a otras regiones del país. Y que esa desigualdad también se ve expresada en el trabajo de la universidad: obviamente no trabajamos con las mismas condiciones que en otros lugares”, explicó Madrigal.
Las actividades artísticas durante la Expo incluyeron un espectáculo de telas, la presentación de la Orquesta de guitarras de la Sede de Occidente y la Orquesta Sinfónica de la Sede del Atlántico (EC-16), que repitió su participación del día anterior en el Parque Pérez de Esparza.
El cierre le correspondió a la Orquesta Sinfónica de la Sede del Pacífico que, con su ensamble de instrumentos de viento y percusión, interpretó canciones de películas. Algunas de las más famosas fueron las marchas sinfónicas de la saga de Star Wars, el tema de la saga de James Bond, el de la saga de Rocky y el de La Bella y la Bestia.
Doña Felicia Cháves Elizondo es vecina de Barranca y participó en la Expo como ayudante de una amiga microempresaria de la zona. Juntas vendieron cajetas, jaleas, pan casero y tamales. Para ella, volver la mirada al mar es ver a los pescadores y ayudarlos a mejorar sus difíciles condiciones de vida.
Muchas mujeres emprendedoras se han acercado a la universidad a través del proyecto “Acompañamiento y fortalecimiento de las áreas administrativas y técnicas al parque empresarial MIPYMES de la Región Pacífico Central” (TC-653). Foto: Jocksan Salazar.
“La gente se organiza bien y trabaja bien. Sería importante que mucha gente se beneficie, viendo como está Puntarenas, que no hay empleo, no hay nada, mucha gente trae sus ventas y se benefician un poco. Sería muy bueno que siguieran adelante y ojalá hubieran más que puedan participar y que la gente pueda vender más cosas”, comentó.
Stefany Fórester, docente y parte del equipo organizador, expresó sentirse muy contenta de la gran participación, que incluyó a más de 1000 personas y 50 proyectos de acción social de 4 sedes distintas. “Estamos muy contentos de que la Universidad de Costa Rica haya salido de la sede central y que con las expos se puede visibilizar el trabajo en todas las regiones del país”, concluyó.
En el marco de los 50 años de la regionalización universitaria, la Expo UCR 2018 se desplazará por las sedes y recintos regionales de la Universidad. A la fecha hay actividades fijadas para el 11 de agosto en la Sede del Atlántico, 9 de septiembre en la Sede de Occidente y 21 de septiembre en la Sede del Caribe.
La descarbonización fue el gran tema del hoy presidente Carlos Alvarado, durante la campaña electoral. Este concepto fue mencionado un sinfín de veces pero su contenido, es bien amplio y nunca se precisó cuáles acciones se llevarían a cabo para hacerla realidad. En este sentido, la descarbonización nos recuerda el cambio, caballo de batalla del ex-presidente Luis Guillermo Solís. Con esto resaltamos que puede ser cualquier cosa y por esto mismo, puede decepcionar a mucha gente.
En este sentido, las declaraciones del Señor Ministro Carlos Manuel Rodríguez[1] son más que pertinentes: porque por un lado nos dice que la descarbonización es disminuir la huella de carbono de las actividades productivas del país y por otro lado, hace énfasis en que esto se logrará cuando el país, baje el uso de combustibles fósiles que hoy consumimos. En su intervención, el Ministro Rodríguez enfatiza el sector de transporte de personas -público y privado- como el principal actor en lo que se refiere a producción de emisiones. En otros documentos que analizamos[2], no se desprende tan claramente qué es la descabonización.
Pareciera entonces, que el nuevo gobierno dirigirá sus esfuerzos para buscar la descarbonización de la economía al sustituir los combustibles fósiles por otros (electricidad y posteriormente hidrógeno) en el transporte público y privado de personas. De los documentos analizados, también hará algo en materia energética (investigación en biocombustibles, estimulo de fuentes renovables no convencionales, en mantener y darle mayor fuerza legal a la declaratoria de país libre de exploración y explotación petrolera y de gas natural), en materia de transporte (sustitución de la flotilla vehicular a futuro por una eléctrica, mejorar transporte público de pasajeros en área metropolitana con un tren o metro); y declarar a Costa Rica como país carbono neutral en el 2021. Además y “paralelamente en un Laboratorio Mundial de Descarbonización mediante la inversión y búsqueda de investigación y tecnología que apunte a los sectores estratégicos para la reducción de emisiones como transporte, agricultura, ganadería y residuos; así como en el manejo de sumideros de carbono (planes de uso del suelo, reforestación, deforestación evitada, etc). Para esto será vital la captación de recursos por medio del Fondo Verde del Clima.
Esta propuesta a nuestro juicio, puede quedarse en los síntomas sin atacar la enfermedad. En materia de transporte el énfasis está puesto en el de personas dejando de lado el transporte de carga cuando también es una fuente importante de emisión de carbono. Si bien es importante tener un sistema de transporte de personas, es necesario tener mayor énfasis en el público y no centrarse tanto en el privado a través de las acciones propuestas en vehículos eléctricos porque finalmente, los mismos cuentan con una huella de carbono y adicionalmente, tampoco solucionan otros problemas asociados como la congestión vial y por ende, la mala calidad de vida. Las acciones en materia energética pueden conllevar, en el caso de los biocombustibles, a generar mayores emisiones debido a posibles talas, además de que es repetir caminos ya transitados por otros países donde se ha comprobado que esta no es una fuente de energía sustentable porque además de la tala, sustituye la siembra de alimentos, entre otros impactos.
Creemos que esta propuesta de descarbonizar la economía, conlleva grandes retos. De parte nuestra, proponemos las siguientes acciones como parte de ese esfuerzo por descarbonizar la economía:
fortalecer la agroecología como la forma de producir alimentos en forma sustentable que se basa en unidades familiares de pequeña escala que producen con base en la diversidad. En nuestro país existe un gran número de iniciativas que indican que con mayor apoyo vía políticas públicas, pueden ser una fuente más que importante para suplir al país con alimentos que nos garantizan además, salud.[3] De esta forma, no se fomentaría los nocivos monocultivos que son una fuente importante de emisiones;
promover y fortalecer el manejo comunitario de bosques mediante políticas públicas que garanticen a las comunidades el derecho a manejar sus bosques. Esta actividad garantiza una mejor conservación de los bosques, disminuye la deforestación y degradación de los bosques, garantiza una mayor biodiversidad y además, fortalece a las comunidades y Pueblos Indígenas.[4] Con todo lo anterior, se garantiza menos emisiones y mejor calidad de vida. En el acuerdo que el actual presidente firma con el Frente Amplio se hace referencia al fortalecimiento de bosques comunitarios, creemos que esta propuesta que hacemos cabe dentro de este acuerdo;
mantener con fuerza la buena decisión de que el país sea libre de exploración y explotación petrolera y de gas natural. Esta decisión fue tomada por un gobierno anterior gracias al trabajo de comunidades principalmente del Caribe, movimientos sociales, organizaciones ecologistas que trabajaron seriamente durante muchos años;
el país no debe ser parte de la Alianza del Pacífico dados los impactos que conlleva en nuestra agricultura. Creemos que sería importante analizar los impactos que a nivel de huella de carbono tiene los demás tratados de libre comercio: cuanto nos cuesta un saco de frijol traído de China o las papas de Canadá por nombrar solamente dos productos que además, impactan negativamente nuestra sociedad.
Si el gobierno de Carlos Alvarado en realidad quiere descarbonizar la economía, hay iniciativas que con tan solo fortalecerlas, caminaríamos hacia buen puerto. Adicionalmente, se fortalecería a muchas comunidades y contaríamos con mayor salud ambiental y personal. Ojalá y este tema, no se convierta como el cambio esbozado por el expresidente Solís, algo que se escuchaba bonito pero dada su amplitud, no fue llevado a cabo y generó mucha frustración. De parte nuestra, colaboraremos como lo hemos hecho siempre, a través del fortalecimiento de estas soluciones que existen y han probado su eficacia. ¿Se nos unirá el gobierno?
[2]Consúltese plan de gobierno: “Creer y crear la Costa Rica del siglo XXI” así como los acuerdos que marcan su agenda: Gobierno Nacional: acuerdo por la esperanza, la equidad y el desarrollo suscrito con Rodolfo Piza; documento con el mismo título suscrito con el Frente Amplio, Acuerdo Nacional entre los partidos políticos con representación legislativa por la Costa Rica del Bicentenario.
En los años setenta y ochenta del pasado siglo éramos playos, culiolos, yigüirrones, platanazos, rabanazos, pájaros, mariquitas, etc. Teníamos tantos nombres, pero ninguno en el cual reconocernos. Habitábamos la nominalidad de lo denigrante, no la de la dignidad. No éramos gais. Esa denominación simplemente no existía. En medio de la profusión de etiquetas insultantes, no sabíamos cómo designarnos a nosotros mismos.
La gente sabía que existíamos, pero no se sabía dónde. Como si viviéramos escondidos en lo más oscuro y maloliente de las alcantarillas. Se nos imaginaba monstruosos, deformes, sucios, viciosos, desenfrenados, enfermos. Pero, claro está, las sospechas siempre existían. Lo de ser rarito, finito, quebradito no pasaba inadvertido. Y con la sospecha venía el ácido disolvente de la maledicencia y el desprecio. Pero a veces la sospecha, de alguna forma imprevisible, se volvía certeza, con lo cual tu asesinato social quedaba confirmado y era irreversible.
Con el sida algo cambió. El monstruo, que era imaginado reptando sigiloso en la oscuridad del submundo, devino una peste de proporciones bíblicas en capacidad de invadir e inundar cada rincón de la sociedad. Porque, en realidad, la peste no era el sida; éramos nosotros, los hombres homosexuales. El sida era culpa nuestra y nosotros, por causa de nuestra maldad intrínseca, éramos los agentes infecciosos que lo diseminaban. Por ello mismo, un hombre homosexual con sida, nunca era un enfermo ni una víctima. Era siempre culpable y victimario. Bueno, sigue siéndolo hoy día, tan solo con cambios de matiz, pero no de sustancia. Pues, bueno, ese era el mensaje que, por entonces, difundían los medios de comunicación con morbo enfebrecido, que repetían y refrendaban las autoridades políticas, las jerarquías católicas e incluso prestigiosos científicos, cuyos aportes a la “comprensión” del sida, se resolvían más bien como un torrente de prejuicios y odio.
Sabíamos que teníamos muchos nombres, ninguno elegido, todos infames y humillantes. Otros se sumaban a la lista: sidosos, apestados.
Oficialmente se decidió –primera administración Arias Sánchez– que para frenar la epidemia del sida, los apestados debían ser aislados. Y se nos echó la represión policial encima con incrementada furia. No es que fuese algo nuevo; de hecho, el acoso reiterado en sitios públicos o en bares o discos tenía una muy larga historia. Pero ahora el asunto escalaba nuevas alturas. Es una historia contada muchas veces: las redadas, las perreras, la cárcel, la visibilización pública forzada. En fin, el abuso y la violencia sin disimulo ni atenuantes.
Los hombres homosexuales de entonces lo vivíamos como si fuese una especie de tornado que la naturaleza lanzaba sobre nuestras cabezas. Aterrorizados por el sida y por la policía, ni siquiera teníamos conciencia de nuestros propios derechos. La verdad, es que ni siquiera imaginábamos que tuviésemos derechos. Ningún derecho. Frente a la furia de un tornado, cabe tan solo intentar salvarse cada quien como mejor pudiera. No más que eso. Sin identidad en la cual mirarnos y sin conciencia ni siquiera de nuestra propia dignidad humana, carecíamos igualmente de ningún discurso, de ninguna narrativa, que diera siquiera un mínimo sentido a lo que éramos y que clarificase, siquiera un poquito, cuál era nuestro sitio en el mundo. Resultaba entonces esperable que, en consecuencia, no tuviésemos organización alguna. Yo no puedo interpretar esto sino como el producto de años y años, hasta sumar décadas y siglos, de violentísima represión; de negación y silencio en lo más profunda de una caverna en que la debíamos permanecer ocultos y enclaustrados.
Por ello ser hombre homosexual en los años setenta y ochenta del siglo pasado –tiempos de mi adolescencia y mi joven adultez– era esencialmente vivir una vida escindida en identidades fragmentadas, vergonzantes, en fuga permanente las unas respecto de las otras. Era vivir negado a la afectividad, a la posibilidad de construir una familia propia, a la vivencia del amor. Estábamos condenados al sexo clandestino, al placer efímero y culpable. Y al esfuerzo permanente de encubrimiento, de negación. Como un juego de caretas: en cada espacio particular de tu vida, una careta distinta, y con cada nueva careta un manto de silencio que negaba e invisibilizaba las otras facetas, los otros fragmentos de nuestras vidas, las otras caretas. Y la completa desconexión entre sexualidad, afecto, familia y pareja. De hecho, no teníamos novio ni menos pareja. Teníamos algo que llamábamos “gente” (“tengo gente” contábamos; “este es mi gente”, presentábamos). Así, difuso y borroso: “gente”. No novio, mucho menos pareja.
Con el avance de los ochentas y al entrar los noventas, se multiplicaban los casos de sida, y con estos los muertos y crecía el número de quienes eran lanzados a la calle, repudiados por su propia familia. También en los centros de salud y por parte del personal médico y paramédico el trato estigmatizante, las prácticas humillantes, las miradas de sospecha y desprecio. Cada hombre homosexual enfermo era primero aniquilado socialmente, antes de ser aniquilado físicamente por la enfermedad. Pero toda esa dolorosa devastación, tuvo sin embargo una faceta positiva: hizo surgir solidaridades más profundas, tramadas en tejidos más sólidos y perdurables y, con ello, surgieron los primeros esfuerzos organizativos, de carácter humanitario y asistencial, todavía no con conciencia politizada, pero, en fin, ahí se sembró el germen de lo que vendría más adelante. Y en todo ello, no cabe duda, el nombre de Jacobo Schifter debe ser reconocido como el de un pionero insigne. En medio de tanto horror, lo que Jacobo hacía era épico, realmente heroico.
Unos años después, hacia la segunda mitad de los noventa, vino la lucha por los antirretrovirales. La Caja los negaba alegando que no curaban la enfermedad y que resultaban excesivamente caros. Total que los que se morían era, en su gran mayoría, playos. A nadie le importaba ni poquitito. Hubo que llevar el asunto a la Sala Constitucional, lo cual implicaba politizar las cosas y tener que visibilizarse. Y tener que visibilizarse doblemente: como playo y como sidoso, según los términos –igualmente devastadores– que prevalecían por entonces. Ya para entonces habíamos finalmente entendido que sí teníamos derechos que reclamar, y una dignidad que defender. Y, con la misma épica con que Jacobo irrumpió unos años antes, otros compañeros decidieron luchar por sus vidas dando la cara ante la Sala Constitucional. Y lo lograron. Hablábamos entonces del “efecto Lázaro” y circulaban las historias de amigos o conocidos que, al borde mismo de la muerte, habían literalmente resucitado.
Creo que fue por entonces, o sea hacia el decenio de los noventa, que empezamos a reconocernos como gais. El término nos llegó del norte rico, de Estados Unidos en particular, y jugó un papel importantísimo: el reconocimiento de sí mismo como gay era darse un lugar en el mundo que no fuese el de la denigración y el insulto. Porque, contrario a lo que ciertas tesis excesivamente simplistas pero muy en boga proponen, los seres humanos no podemos existir sin identidad, porque no tener identidad es no tener lugar en el mundo. Las identidades pueden seguramente ser cambiantes, pero que una persona humana pueda existir sin poseer una identidad –seguramente compleja y multifacética– en la cual mirarse a sí misma, es burdo e iluso. Nuestra inescapable condición sociohistórica es inevitablemente identitaria.
Los gais que no éramos, empezamos a serlo. Ya no aquel juego de caretas cada una haciendo su performance en un espacio distinto, y cada espacio escindido de los otros y entre cada uno de estos, murallas irrompibles de silencio. Pasamos, de a pocos, a la fase siguiente: “declararnos” públicamente, un hecho en sí mismo violento y discriminatorio, que se nos impone hacer una y otra vez. Pero, bueno, lo hicimos: empezamos a visibilizarnos, o sea, a autodenominarnos ante otra gente. Primero en espacios más restringidos, más cercanos a la inmediatez de nuestra cotidianidad. Poco a poco a nivel social y político.
Los de entonces, que estamos aquí, sabemos que el recuento de los que quedaron en el camino, los que dijeron adiós a edades prematuras, es muy largo. Somos sobrevivientes de un naufragio, en parte por el sida, pero también por otras causas, incluso innumerables asesinatos. Estamos ahora en el umbral de la tercera edad –algunos ya lo transpusieron– y tenemos claro que eso nos trae nuevos retos, incluso la perspectiva muy cierta de una vejez en soledad.
Pero hoy sabemos, con total certeza, que reconocer y cobrar conciencia de la propia dignidad, es dar un paso adelante que jamás, jamás admite posibilidad alguna de retroceso.
(*) Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, CICDE-UNED.
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Simposio sobre la temática fue organizado por la Asociación de Estudiantes de Arquitectura e Ingeniería Civil
El estudio de la planificación urbana se dirige hacia cómo se deben de desarrollar las ciudades dentro de un marco en el que prevalezca el respeto por el medio ambiente y un uso racional de los recursos naturales. (foto Archivo ODI).
La discusión sobre la planificación del desarrollo del territorio o urbanismo en el país suele ir acompañada de la polémica y en el caso del simposio denominado «Ordenamiento territorial: un enfoque integral» no fue la excepción.
A esta actividad, organizada por las asociaciones de estudiantes de Arquitectura e Ingeniería Civil, acudieron como expositores el M.Sc. Mario Arce Guillén, abogado con especialidad en Derecho Urbanístico; la Ing. Silvia Valentinuzzi Núñez, máster en Planificación Urbana y Regional, y el geólogo Allan Astorga Gättgens, doctor en Ciencias Naturales con énfasis en Sedimentología y evaluador ambiental de estrategias de planes y programas políticos.
Precisamente, el geólogo Allan Astorga abrió el panorama y presentó dos definiciones de lo que significa ordenamiento territorial: en primer lugar, afirmó que la Carta Europea de Ordenación del Territorio especifica que es “una política económica, social, cultural y ecológica de toda la sociedad, y que tiene como objetivo la gestión responsable de los recursos naturales, la mejora de la calidad de vida, la protección del ambiente y la utilización racional de territorio, indicó.
Sin embargo, Astorga añadió que en Costa Rica el nuevo manual de planes reguladores del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) especifica que el ordenamiento territorial es “un proceso administrativo a través del cual el Estado, los gobiernos municipales y demás entes públicos regulan y promueven diversas acciones en el territorio; además, es un proceso político y participativo basado en el soporte legal, técnico y científico que se implementa mediante la negociación, coordinación, concertación, y toma de decisiones entre los diferentes actores sociales vinculados”, indicó.
En palabras de Astorga, esta última es una visión totalmente antropogénica, pues toma al ser humano como eje fundamental en el tema del ordenamiento del territorio y subordina a todo el resto, incluyendo al medio ambiente, para que le sirva al ser humano en ese objetivo.
Por su parte, la Ing. Silvia Valentinuzzi expuso que el ordenamiento territorial “analiza, gestiona y desarrolla, de manera interdisciplinaria, los procesos de planificación y desarrollo de los territorios según sus posibilidades ambientales, económicas y sociales”, y a esto lo llamó también como desarrollo sostenible.
Mediante el análisis de las variables de desarrollo urbano se pueden identificar riesgos para los habitantes de las ciudades y proponer soluciones válidas. (foto Archivo ODI).
Esta experta comentó que la planificación urbana se inserta dentro del ordenamiento territorial, este se enfoca netamente en las áreas urbanas, pero que en ambos casos se puede hablar de que son sujetos técnicos y normativos que definen condiciones para el uso, transformación y conservación del espacio urbano.
Esta ingeniera civil graduada en la UCR aclaró que la variable sobre el uso del suelo, presente en el ámbito del ordenamiento territorial, trata de proteger tanto la vida de las personas de las amenazas naturales, como a los suelos fértiles y que tienen un potencial distinto a lo urbano.
Sin embargo, llamó la atención sobre la gran presión que dijo que existe para urbanizar tierras, ante lo cual se le deberían de poner límites, pues esto vendría a generar muchos problemas.
Finalmente, el especialista en derecho urbanístico, Mario Arce Guillén, compartió la necesidad de actualizar la Ley de Planificación Urbana, por lo que comentó que entre los años 2014 y 2015 se hicieron una serie de proyectos de reforma normativa, pero que nunca fueron aplicadas.
Al concluir su exposición, Mario Arce lanzó una serie de interrogantes dirigidas a la proliferación de los condominios, ¿es eso bueno o es malo?, ¿qué pasa con la movilidad y cómo se articula con el ordenamiento territorial?; además, preguntó si es cierto que Costa Rica es un país sostenible y qué está pasando con la calidad ambiental de las ciudades.
Este simposio se llevó a cabo durante la Semana de Arquitectura e Ingeniería Civil UCR 2018, que se realizó el pasado mes de abril y en la que se abordaron temas relacionados con la planificación urbana, sostenibilidad, infraestructura y movilidad.
Iniciativa requeriría la compra de 150 hectáreas en yacimiento de oro
El daño ambiental en la mina Crucitas causado por la extracción de oro de forma artesanal preocupa a los grupos ecologistas y a los académicos que participaron en un foro organizado en la UCR para analizar este tema (foto Miriet Ábrego, Semanario Universidad).
Convertir la mina de Crucitas en un parque de interés geológico y ambiental, que incentive la actividad turística en Cutris de San Carlos y sus alrededores, propusieron algunas organizaciones ambientalistas y académicos como una alternativa al desarrollo social y económico de la Zona Norte del país.
En un foro realizado en la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica (UCR) para analizar la situación actual de ese yacimiento minero y las perspectivas futuras, los dirigentes ecologistas advirtieron que la explotación ilegal de oro en la zona representa un peligro. Asimismo, alertaron ante la existencia de otras concesiones de yacimientos mineros en la región y su eventual explotación mediante la minería ilegal por parte de empresas mineras extranjeras.
“La presencia de los coligalleros en la zona es un lado del mismo problema y hay que resolverlo”, destacó el biólogo Jorge Lobo Segura, quien señaló que el impacto ambiental en Crucitas causado por los oreros ha sido muy serio.
No obstante, Lobo consideró que el daño a los ecosistemas naturales no son de la misma magnitud que lo que habría provocado el proyecto minero de la empresa Industrias Infinito, concesión que fue anulada en 2010.
La principal preocupación de los expertos ante la extracción minera ilegal por medio de artesanía en el último año es el peligro de contaminación con mercurio de las cuencas hidrográficas en la zona fronteriza con Nicaragua, especialmente el río San Juan, lo que podría ocasionar un conflicto con Nicaragua por su impacto transfronterizo.
El geólogo Allan Astorga Gättgens explicó que el oro se encuentra diseminado en el subsuelo de forma microscópica y para su extracción se requiere el uso de cianuro o mercurio, sustancias químicas altamente tóxicas para la salud humana y ambiental.
Las características sociales y culturas de la zona fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua deben ser consideradas al momento de tomar medidas en relación con la problemática de Crucitas, afirmó Tania Rodríguez, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Políticows (CIEP) de la UCR (foto Anel Kenjekeeva).
El geoparque se desarrollaría con participación de las universidades públicas y sería un sitio de interés geológico, científico y cultural; abarcaría una extensión de 150 hectáreas del yacimiento de Crucitas y en los cerros de Botija y Fortuna. Para esto, se requeriría la compra de tierras que se encuentran en manos privadas.
El resto del área formaría parte de un plan de desarrollo que han venido trabajando el ex diputado Edgardo Araya y varias instituciones del Estado bajo el liderazgo del Instituto de Desarrolo Rural (Inder). Además, la idea es que participen las universidades públicas y se convierta en un centro de investigación y docencia.
“Es fundamental que ese yacimiento se convierta en un área protegida por muchas razonas: en primer lugar por que haría más fácil la sanción a quien entre a hacer minería ilegal ahí y, en segundo, por la posibilidad de hacer una recuperación ambiental de la zona a fin de que se utilice como un sitio de interés científico y geoturístico”, expresó el geólogo.
El proyecto se inscribiría en la red mundial de geoparques que auspicia la Unesco, los cuales se caracterizan por su diversidad geológica y se han creado con el objetivo de su conservación y para fomentar el desarrollo sostenible de las regiones donde están ubicados.
“Hay un fundamento científico sólido para explicar por qué el yacimiento de Crucitas debería convertirse en un geoparque a nivel nacional y mundial como parte de la red de parques de la Unesco”, insistió Astorga.
Desarrollo de la Zona Norte
Los expositores en el foro sobre Crucitas, realizado el 16 de mayo, se refirieron también a las características económicas, sociales y culturales de la Zona Norte de Costa Rica y a las relaciones históricas con Nicaragua.
El geólogo Allan Astorga argumentó que la creación del geoparque contribuiría al desarrollo sostenible de la zona donde se encuentra ubicado el yacimiento de oro de Crucitas (foto Anel Kenjekeeva).
Al referirse a los lazos de cooperación y cercanía entre los habitantes de la línea fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua, la investigadora del Centro de Investigación y Estudios Políticos (Ciep), Tania Rodríguez Echavarría, manifestó que para la población de la zona “la frontera no existe” y mostró cómo las personas se mueven entre uno y otro lado.
A juicio de la académica, las disputas fronterizas por recursos han sido “instrumentalizadas” por los gobiernos de turno con el fin de invisibilizar asuntos internos, así como por los medios de comunicación.
Además, los participantes dieron a conocer los esfuerzos realizados en los últimos años y en el avance de varias iniciativas de producción para la zona, de desarrollo de infraestructura vial, acueductos y alternativas de empleo para la población.
Al respecto, el Ministro del Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez Echandi, explicó que existe una comisión interinstitucional que ha venido trabajando en la elaboración de un plan de desarrollo del distrito de Cutris y de los cantones fronterizos con Nicaragua, el cual será presentado en las próximas semanas al recién constituido Consejo de Gobierno, que acordó darle seguimiento a este tema.
Según expresó Rodríguez, “hay un documento de 80 páginas que contiene una serie de acciones de corto, mediano y largo plazo con acciones de los diferentes sectores que van a tener que participar”.
El funcionario destacó el liderazgo político del nuevo presidente de la República, Carlos Alvarado, para pasar a un nuevo modelo de desarrollo social y económico en el que el modelo minero y petrolero no tenga cabida. “No tengan la menor duda que si hay una persona que está muy clara en esta transición a un nuevo paradigma de desarrollo es nuestro presidente”, concluyó.
Hace unas semanas, una cadena de televisión alemana proyectó un reportaje sobre la piña costarricense denominada «Sweet Gold» o MD-2 (también conocida como “Dorada” o “Golden”) que se importa y consume en grandes cantidades en Alemania. El reportaje se encuentra disponible en este enlace en You Tube y se titula «Costa Rica: el precio de la piña | DW Documental«).
Como bien es sabido, el consumidor alemán se muestra cada vez más sensible a formas de producción sostenibles y respetuosas del ambiente de los productos que ingiere, y ha desarrollado una actitud un poco más crítica que los demás consumidores europeos.
La variedad de la MD-2 o «Sweet Gold» que se consume en Alemania y en el resto de Europa se ha impuesto en el mercado mundial a partir de mediados de los años 2000, sustituyendo a otras variedades de piña, como la «Hawaiana» o la «Cayena». En Costa Rica la «piña criolla«, con una pulpa clara y muy ácida – cuyo recuerdo persiste en la memoria gustativa de muchos – ha prácticamente desaparecido de anaqueles y góndolas, ocupados por la «Sweet Gold«. Nótese que gran parte del mercado local es abastecido por piñas que, por alguna razón, no califican para ser exportadas fuera de Costa Rica.
El contenido del documental en breve
En menos de 26 minutos, el reportaje presenta una imagen pocamente divulgada sobre lo que se denomina en algunos sectores económicos como el «dulce orgullo» costarricense, en referencia precisamente al sabor extremadamente dulce de la «Sweet Gold» o MD-2.
Denuncias de activistas pocamente atendidas por las autoridades, contaminación de suelos y de aguas de años que se mantienen sin sancionar a las empresas responsables, explotación laboral que se desprende de varios valientes testimonios de operarios en fincas piñeras, efectos negativos del cultivo en la ganaderia circundante (proliferación de la mosca de establo), y opciones alternativas a la piña convencional pocamente apoyadas por las autoridades constituyen el menú del reportaje.
Este último es completado de forma muy interesante con muestras analizadas en un laboratorio alemán independiente (a partir del minuto 22:36): entre varios hallazgos, el técnico de laboratorio recomienda tener extrema precaución a la hora de manipular la fruta en una cocina, al contener sus hojas sustancias químicas sumamente dañinas para la salud humana que se desprenden (y que no impregnan la pulpa ni la cáscara de la fruta exportada a Alemania).
¿Análisis de laboratorio que puedan dar pie para una controversia? No sería la primera vez que sector productivo y autoridades estatales no detectan lo que sí detectan laboratorios independientes cuando de piña costarricense se trata: se leyó en un informe del Estado de la Nación que: “En mayo del 2014 el Laboratorio Nacional de Aguas del AyA recomendó suspender el abastecimiento por camiones cisternas, ya que desde el 2012 los laboratorios privados contratados no han encontrado residuos de plaguicidas en las fuentes de agua para consumo humano en las comunidades involucradas. Sin embargo estudios efectuados por el Laboratorio de Análisis de Residuos de Plaguicidas (Larep) del IRET-UNA, en marzo del 2014, detectaron concentraciones de 2,8 Mg/L de bromacil, 0,1Mg/L de triadimefón y otros plaguicidas” (XX Informe del Estado de la Nación (2014), p. 192).
Foto extraída de nota de prensa del Tico Times (2017) titulada «Environmentalists demand halt to pineapple expansion».
A partir del minuto 15:09 del reportaje de la DW, se documenta cómo el sector productivo (Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña o CANAPEP) es solicitado para una entrevista, la cual al final no se logró materializar con el equipo de periodistas alemanes.
Un ministro extremadamente hacendoso
Extremadamente llamativo resulta lo que se observa a partir del minuto 16:10, en el que los periodistas reproducen un documento suscrito por el máximo funcionario del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) enviado en agosto del 2017 solicitando a la Embajada de Costa Rica en Alemania proceder a «arreglos» (sic.) antes de la difusión de dicho documental en Alemania. Se desconoce si este tipo de misivas constituye (o no) una «première» por parte de un titular a cargo de la cartera de agricultura y ganadería en Costa Rica.
Más allá de lo hacendoso que puede resultar a veces un jerarca, es de destacar en contraposición la omisión del Estado costarricense con relación a aspectos y efectos relacionados a la piña desde varios años: una ponencia preparada por tres investigadores para el Estado de la Nación del 2016, titulada precisamente «La expansión por omisión: territorios piñeros en los cantones Los Chiles, Upala y Guatuso, Costa Rica (2004-2015)» (véase texto completo) explica el beneficio que algunos sacan ante esta actitud omisa por parte de varios entes estatales.
En este artículo publicado en la Revista Vacio en el 2017 y titulado «Las múltiples realidades de la piña«, la politóloga Alexa Obando Campos precisa que: «… se nota una gran debilidad de gestión pública en instituciones fundamentales como la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA), el Tribunal Ambiental Administrativo a escala nacional y las Municipalidades a nivel local. Aquí se comprueba la poca capacidad de control previo, nulas interrelaciones entre escalas para dar un seguimiento necesario a las tareas que les competen, falta de información y de coordinación para que exista una correspondencia entre iniciativas, políticas o acciones concretas».
Un documental crítico antecedido por varios cuestionamientos previos
No es la primera vez que la piña costarricense es cuestionada en el ámbito internacional, tal y como lo veremos a continuación.
En el 2009, desde la perspectiva de los derechos humanos, la relatora especial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, Agua y Saneamiento, Catarina Albuquerque, visitó Costa Rica (véase texto de su informe). En el informe que presentó en Naciones Unidas – y pocamente divulgado en Costa Rica – indicó que: «71. La Experta independiente desea expresar su preocupación respecto del empleo de Bromacil, Diurón y otros plaguicidas en las explotaciones agrícolas, en especial en las plantaciones de piña tropical, habida cuenta de que esos productos han sido relacionados con diversas formas de cáncer en caso de ser consumidos en grandes cantidades durante un período prolongado» (p. 22, punto 71)».
Figura sobre valores de Bromacil en el agua destinada al consumo humano en Milano de Siquirres, extraída de esta nota titulada “Piña y sistemas hídricos: relación delicada. Especialistas analizan fenómenos ambientales, sociales y económicos del cultivo” (sitio oficial de la UCR, 2013).
En octubre del 2010, un artículo publicado en The Guardian titulado «Bitter fruit: The truth about supermarket pineapple» ya advertía al consumidor británico sobre algunos aspectos pasados por alto por las autoridades y por el sector productivo costarricense, desde la perspectiva laboral esta vez. Un documental fue también realizado en el 2010 por Consumers International titulado «Piñas: el precio oculto de la fruta tropical» (véase documental disponible en este enlace) sobre aspectos ambientales de la piña costarricense.
En el 2015, cansadas de promesas incumplidas desde el 2007, las comunidades del Cairo y Milano (región de Siquirres) cuyas aguas fueron contaminadas por empresas piñeras, lograron que la piña costarricense fuera objeto de una audiencia ante la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos / Com IDH (remitimos a nuestros estimables lectores a nuestra nota titulada «La piña de Costa Rica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos«, editada por el OPALC el 7/04/2015).
Con relación a los empleos generados por la actividad piñera en Costa Rica (presentados por el sector productivo y por las autoridades costarricenses como una justificación incuestionable para expandir la producción) en el 2016, la ONG Oxfam implementó una campaña en Europa contra la comercialización de la piña de Costa Rica por los supermercados alemanes con base en un informe que detalla las condiciones inhumanas que prevalecen («inhumane conditions which prevail«) en las plantaciones de piña (véase informe en inglés titulado «Sweet fruit, bitter truth«). No se tiene conocimiento de drásticas medidas legales de control / prevención tomadas desde el 2016 para erradicar las prácticas laborales denunciadas por los integrantes de Oxfam en fincas piñeras.
En este artículo del 2015 de la autora Laura Flores titulado «Piña dorada: una pesadilla a cuatro voces«, publicado en la Revista Paquidermo en Costa Rica se indica el tipo de empleo que se observa en muchas piñeras de Costa Rica: «Don Gerardo nos explica que más del 90% de los trabajadores que contratan las piñeras son nicaragüenses. Se los traen en camiones de ganado todos los días y les pagan 5 mil colones la jornada. Comen tres veces al día y las tres veces comen exactamente lo mismo: arroz y yuca. Nada de carne, nada de frijoles y nada de garantías sociales«.
Volviendo a la esfera de Naciones Unidas, esta vez con relación al supuesto «desarrollo» que aporta la piña a las comunidades, al medirlo recurriendo a indicadores internacionales validados por Naciones Unidas, los cantones piñeros de Costa Rica aparecen entre los cantones con el menor Indice de Desarrollo Humano (más conocido como IDH).
Problemas detectados ante un parco aparato estatal
Es de notar que durante su segunda estadía en Costa Rica en el 2016, se pudo leer por parte de los investigadores de Oxfam su asombro al ver la ausencia de cambios en Costa Rica para remediar los problemas que provoca la piña detectados ocho años antes: «Nos impresiona mucho ver que desde la primera investigación que hicimos hace ocho años, casi no han cambiado las cosas. Igualmente, en marzo vinimos a hacer una segunda indagación y todo sigue igual: problemas de salud como cáncer y enfermedades de la piel, contaminación de acuíferos y faltas a las garantías laborales de las personas que trabajan en estas fincas» (véase artículo de DiarioExtra titulado «Alemanes denuncian malas prácticas en piñeras ticas. Advierten a consumidores sobre hallazgos» del 25/10/2016).
El drama humano vivido por más de 6000 personas en el Cairo y Milano de Siquirres desde julio del 2007 debido a la contaminación de los acuíferos pareciera ahora replicarse en la zona de Veracruz de Pital de San Carlos (véase nota sobra contaminación de aguas subterráneas de Elpais.cr del 2016 y nota del Semanario Universidad de enero del 2018 titulada «Asada de zona Norte denuncia contaminación con bromacil. Herbicida presente en todas las fuentes de agua en Veracruz de Pital«).
Es muy posible que muchas otras comunidades aledañas a plantaciones de piña estén consumiendo agua declarada potable cargada de sustancias químicas: los estudios físicos químicos no se realizan con la regularidad con la que se efectúan los estudios bacteriológicos por parte de las autoridades a cargo de confirmar la potablidad del agua.
En un artículo de opinión de setiembre del 2017 titulado «El costo del sacrificio ambiental. Piña vs agua«, publicado en DiarioExtra (véase texto completo), se pudo leer que el Dr. Allan Astorga, geólogo, lleva seis años esperando respuesta a una pregunta hecha públicamente a las autoridades: «En el 2011 tuvimos la oportunidad de plantear al siempre Director de Aguas del MINAE las siguientes preguntas, sin respuestas a la fecha: “¿Podría tal vez don José Miguel explicarnos, por ejemplo, qué ha hecho su Ministerio, para, en coordinación con el MAG y el Senara, evitar que se repita el desastre ocurrido con los acuíferos en el Cairo y Milano de Siquirres debido a la contaminación de plaguicidas por las plantaciones de piña alertada desde el 2005 por la UNA y confirmada en julio del 2007 por el Ministerio de Salud? ¿Dónde consta algún protocolo MAG/Minae/AyA/Senara al respecto para evitar, a modo preventivo, que se repita esta tragedia en otras partes del país?”
Siendo el silencio una sútil manera de comunicar a veces, se podría inferir – pero no estamos seguros de ello – que poco (¿nada?… ¿algo?) se ha hecho por parte de los entes a cargo de las aguas subterráneas para protegerlas de las sustancias químicas requeridas para producir la «Sweet Gold», en coordinación con las autoridades ambientales. Ante la duda, el señor José Miguel Zeledón, Director de Aguas del MINAE, tiene (aún…) la palabra.
El auge de la piña costarricense en el mercado mundial
Según un informe de la UNCTAD del 2014, Costa Rica lidera la exportación de piña a nivel mundial con 2.126.929 toneladas métricas exportadas, seguida en América Latina por Panamá con tan solo 67.038 toneladas y Ecuador con 57.380 (véase gráfico Table 3 ubicado en la página 13): hemos revisado detenidamente esta tabla para detectar algún error de dígitos. Al parecer, Costa Rica es el único Estado en el mundo cuyas autoridades se muestran dispuestas a favorecer y a expandir el cultivo de la piña de exportación en esas proporciones.
En un reciente reportaje se indicó que en los últimos 4 años, las exportaciones de piña en Costa Rica aumentaron en un 19% (véase nota de La Nación).
Foto extraída de artículo de prensa de la agencia EFE de noticias, titulado «Costa Rica revisará permisos otorgados en el último año para siembra de piña» publicado por Elpais.cr (edición del 17/05/2017).
Nótese que durante la última contienda electoral vivida por Costa Rica en los primeros meses del 2018, el tema ambiental no pareció ser tema de campaña. Precisamente en un artículo publicado en Pagina Abierta (DiarioExtra) y en el sitio de Hablando Claro (Radio Columbia) el 24/10/2017, titulado “Candidatos y ambiente: ¿Cuándo se va a hablar en serio?”, su autor, el Dr. Allan Astorga, ex Secretario General de la SETENA y connotado especialista en evaluación ambiental escribe con relación a la piña (véase texto completo del artículo):
“El censo agropecuario del 2015 del MAG indicando la existencia de 37.200 hectáreas de piña debe contraponerse a un estudio reciente con fotos satelitales en las que ascienden a más de 58.000: una diferencia que hace ver el poco control y fiscalización del Estado, y el alcance de un monocultivo implantado con fuerza a partir del 2007 y que debe ser considerado como una verdadera vergüenza social y ambiental”.
La piña MD-2 de Costa Rica, ¿»vergüenza nacional» o bien «orgullo nacional«?
No cabe duda que el tema de la piña en Costa Rica requiere de una discusión nacional que se ha pospuesto desde hace mucho tiempo por parte de las autoridades. El aumento exponencial de este monocultivo en tan pocos años constituye un hecho notorio pocamente analizado. La ausencia de sanciones a empresas responsables de contaminar aguas y suelos es otro dato que llama poderosamente la atención.
Desde el 2007, Costa Rica lidera el mercado mundial de la piña fresca de exportación, importando grandes cantidades de sustancias químicas, varias de ellas prohibidas por la misma Unión Europea (UE), como por ejemplo el Paraquat – prohibido en la UE desde el 2007. Estos y otros argumentos han sido objeto de numerosas publicaciones y artículos de opinión en medios de prensa. Un artículo de El Financiero del 2009 ya advertía del carácter insensato del crecimiento de la piña (véase artículo titulado «Insensatez piñera. Miopía empresarial y estatal abonaron graves secuelas«).
¿Cómo explicar tan vertiginoso aumento pese a la existencia de normativa ambiental como la vigente en el ordenamiento jurídico costarricense? La respuesta está en la SETENA (Secretaría Técnica Nacional del Ambiente), en la que se originan la mayor parte de los grandes escándalos en materia ambiental en Costa Rica, en particular los «orquestados» durante el periodo 2006-2010. Fue precisamente en el año 2009 que la SETENA optó por eximir a las piñeras de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA). En setiembre del 2011, se leyó en un artículo publicado en La Nación titulado «La cuestionable sostenibilidad ambiental de la piña» y escrito por el mismo Dr. Allan Astorga que: «La sustitución operada en la resolución 2286 – 2009 Setena del 25 de setiembre del 2009 del EDA por el EIA (por una Setena intervenida, como bien se sabe, por el Ministerio de la Competitividad) contradice nuestro ordenamiento jurídico y los principios de prevención que incluye nuestra normativa. Tratándose de un estudio «expost» no se entra a valorar elementos esenciales, como por ejemplo si el sitio seleccionado para el cultivo era el apropiado, ni tampoco puede valorar si al momento de desarrollar del cultivo se afectaron biotopos sensibles que no debieron haberse afectado«. Nótese que ninguna de las aseveraciones hechas en este artículo fueron objeto de alguna solicitud de rectificación y/o aclaración por parte de alguna autoridad estatal.
En octubre del 2017, ni el sector productivo ni tampoco las autoridades accedieron a un foro al que fueron invitados a debatir públicamente, convocado por la Universidad de Costa Rica / UCR (remitimos al lector a nuestra breve nota titulada «A propósito de un reciente foro sobre la expansión piñera en Costa Rica» publicada en Elpais.cr el 29/10/2017).
A modo de conclusión
Por alguna razón, este documental difundido en Alemania y en el resto del mundo a través de la plataforma de DW ha sido objeto de muy escasas referencias en la prensa costarricense. Encontramos una de ellas en la parte final de esta nota del medio digital del comunicador Diego Delfino del 4/4/2018 (véase enlace) y en la parte final de esta nota del Semanario Universidad (UCR) sobre posible fraude con piña orgánica (véase nota del 16/05/2018).
Una de las pocas notas periodísticas publicadas en la prensa costarricense sobre el documental alemán como tal (véase nota de AMPrensa del 6/05/2018) se titula: «Reportaje europeo deja por el suelo imagen de Costa Rica por cultivo de piña«.
Además de la imagen de Costa Rica en el exterior seriamente cuestionada en este reportaje, la piña pone en entredicho los esfuerzos oficiales de Costa Rica en materia de cambio climático: precisamente, de cara a los efectos del cambio climático, un reciente artículo de Ojo al Clima, advierte desde su mismo título que «Cultivo de piña quiebra los escudos contra cambio climático«.
(*)Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).
El Territorio Seguro Chorotegas de Matambuguito, concluye su trabajo preparatorio para asistir al Primer Congreso del Movimiento de Ciudadanía que Construye Territorios Seguros que se realizará el 9 y 10 de junio en la UNA en Heredia.
Confraternidad Guanacasteca envió a SURCOS un comunicado en el que se manifiesta que:
La Sala Constitucional en EXPEDIENTE 17-004535-0007-CO mediante VOTO Nº 2018- 002898, declaró CON LUGAR la demanda de INSTITUTO OCEANOLOGÍA DE COSTA RICA, contra EL INSTITUTO COSTARRICENSE DE ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS y LA ASADA DE PLAYA POTRERO.
Quedó debidamente probado que el AyA es quien genera y permite la sobre explotación del acuífero costero de Playa Potrero y con ello provoca el riesgo de salinización del mismo.
Se ordena… abstenerse de otorgar nuevas disponibilidades de agua originadas del acueducto de Playa Potrero.
Además los Magistrados ordenan a las autoridades del AyA, en un plazo de 3 días, entregar la información sobre la cantidad de disponibilidades de agua otorgadas por la Cantonal de AyA, para las zonas de Potrero y Flamingo.
AyA se ha negado a suministrar información pública. Posiblemente porque revelaría un abuso y tráfico de influencias para construcciones en zonas abastecida por el AyA en Flamingo.
De esto nos enteraremos el lunes próximo, cuando vence el plazo otorgado.
Aportamos abajo un resumen de la Resolución 2018- 002898. (los resaltados no son del original)
II.- Objeto del recurso. la Asada recurrida y el AyA, continúan otorgando previstas de agua para las nuevas construcciones, poniendo en riesgo de salinización a los caudales de agua y a toda la comunidad de playa Potrero.
III.- Hechos probados.
g) Desde el año 2012, el sistema de cuencas de Playa Potrero, Brasilito y Brasilar, en su conjunto, presentaba niveles de sobreexplotación de aguas subterráneas (informe bajo juramento de la autoridad recurrida).
h) Mediante oficio SENARA número DIGH-032-16 del 09 de febrero de 2016, … comunica: “Por medio de la presente se le reitera la preocupación del SENARA en cuanto al estado actual del acuífero de Potrero, al cual se le hicieron análisis de agua, mostrando una condición de afectación alta por intrusión salina, razón por la cual, es conveniente, que se tomen las medidas necesarias para la reducción de la explotación del acuífero, lo que implica que no se deben aprobar nuevas solicitudes de servicios de agua” (informe bajo juramento la autoridad recurrida y documentos aportados).
POR TANTO
Se declara con lugar el recurso. Se ordena… abstenerse de otorgar nuevas disponibilidades de agua originadas del acueducto de Playa Potrero.
También, se ordena a… Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, que dentro del plazo de tres días, brindar la información solicitada por la recurrente el 2 de junio de 2016.
SE ANEXA
Voto completo, para escuchar los comentarios de los entendidos en la materia.