Si un mítico extraterrestre aterrizara en nuestro planeta y se dispusiera a indagar solo a su alrededor, regresaría a su planeta de origen sobresaltado. Si aterrizara en un archipiélago de pequeñas islas en el Pacífico Sur, tomaría nota de unos pobladores casi todos menores de 50 años, donde sus niños sufren frecuentemente de hambre, y donde la ausente tecnología los ubica en un período cercano al prehistórico. No maltratan a su Madre Tierra, pero ésta no les brinda el sustento debido. Pero pensemos que aterrizara más al norte, en una pequeña isla llamada Manhattan. Encontrarían una gran ciudad, con imponentes rascacielos donde, paradójicamente, la vida ciudadana se expresa en «millones de seres viviendo juntos en soledad» (Thoreau). En soledad pero con inmensas diferencias, donde la opulencia principalmente cerca de grandes avenidas, coexisten con la pobreza en barrios de negros e inmigrantes que se refugian entre sí. Por un lado grandes generadores de desechos, y por otro los que subsisten de esos mismos desechos, y así otras diferencias, de tal magnitud, que al extraterrestre le sería imposible ilustrar sus notas con algo cercano a un promedio. Se rendiría en el intento.
Y si aterrizara en otro continente, el de habitantes con ojos rasgados, el asunto vuelve a ser complicado. Para los habitantes de la China, la idea de la tal Madre Tierra no podría más que confundir a ese Principito de otra época. Mientras la gran masa se esfuerza por obtener el sustento familiar de la agricultura, sujetos a una organización comunitaria con autoridad vertical que impone reglas injustas, por otro lado, y cerca de ellos, todos los días se construyen fábricas desde donde se desprenden gases y fluidos tóxicos que les agobian. Contaminantes que la Madre Tierra siente como se acumulan y afectan su salud irreversiblemente. Ese extraterrestre, obviamente, pensará que están locos los que tratan así al único planeta que esas personas conocen. No lo logra entender.
En fin, ante las miles de posibilidades que tiene para conocer, de pronto se encuentra ante un país que conocemos muy bien. En ese lugar, de relativamente pocos habitantes, se duele al percatarse que tienen un Estadio Nacional que se podría llenar unas 14 o 15 veces con personas que sufren de miseria extrema. Hombres y mujeres de todas las edades que se cobijan y alimentan de miseria, pero que muy cerca de ellos, viven personas que consumen en un día la energía que ellos tal vez consumen en un año. Allí desechos en cantidades crecientes no se tratan, mucho menos se reciclan, y las aguas negras ensucian la faz de esa Madre Tierra, solo recordada en fechas oficiales. Se percata que aunque escasos de industrias, los costarricenses emiten grandes cantidades de dióxido de carbono con potente efecto invernadero, desde una flota vehicular mayoritariamente añeja que envenena el aire, mientras demagógicamente se habla de autos eléctricos que «pronto» sustituirán a los que queman combustibles fósiles. Así, el amigo extraterrestre se confunde más pues por ahí había encontrado que este país, con decenas de miles de hectáreas de monocultivos contaminantes, de manglares destruidos, de ríos contaminados y agua potable desperdiciada, se promociona como un «país verde».
«¡Renuncio a esta misión!» comunica el extraterrestre a sus superiores. «A ésta que llaman Madre Tierra, sus hijos no la respetan, no la valoran, no la chinean. Más bien la están matando de a poquitos, y eso da coraje». «Parto angustiado y no quisiera volver a este planeta azul, tan bello desde el espacio, pero tan lleno de seres insensibles e hipócritas».
Anteriormente se comentaron tres errores encadenados, puestos en evidencia por el juicio que llevaron a cabo tres líderes de la sele contra dos federativos. Estos fueron: a) se mantuvo como secreto (a voces) lo que debió haber servido solo para tomar alguna medida disciplinaria; b) el asunto fue ventilado públicamente por dos federativos; y c) los mismos jugadores lo resucitaron, saliendo linchados por distintos medios internacionales.
Se revivió así un drama que enlodó la participación de Costa Rica en Brasil 2014, de por sí estropeada por las actuaciones de Eduardo Li. En aquel momento, todos se vieron mal: directivos, director técnico, asistentes, jugadores. Nadie ganó en aquella rara situación tipo perder-perder. Como cuando se publican temas familiares, se lanzaron improperios a diestra y siniestra, sin que nadie pudiera saber, a ciencia cierta, de qué lado estaba la verdad. Mientras tanto, los demás sumaban prejuicios a la escena.
Aunque ganaron su punto, los jugadores llevaron las de perder. Como blancos mediáticos, volvieron a exponerse al juicio desinformado de las redes sociales, donde unos cuantos pueden crear un clima tóxico y nauseabundo. Además, por ser la parte subalterna, cierta prensa internacional linchó a Keylor Navas, envuelto en un «gran escándalo», con base en las declaraciones de Eduardo Li. Algunos periodistas usaron expresiones como «chantajista», «saboteador», «boicoteador» y «cajonero». Asimismo, tanto Celso como Bryan, incluso Álvaro Saborío, debieron soportar memes que les ridiculizaban.
Las declaraciones de Li fueron sospechosas e interesadas. Dijo recordar «perfectamente…», argucia menos creíble que la famosa «no preciso, no recuerdo». Sin embargo, sirvieron a la prensa internacional para darle vuelta al juicio. Los acusados pasaron a ser los querellantes, por indisciplinados; ya no los directivos, por irresponsables. Navas se volvió más famoso que nunca con titulares en varios idiomas. Ninguna de sus hazañas bajo los tres tubos le ha valido tanto espacio mediático, síntoma delirante de cierto tipo de periodismo. Nada peor que algunos periodistas metidos en los tribunales; como sirvientes de intereses poco transparentes y del morbo general, suelen sacar lo más escandaloso o «noticioso», sin análisis crítico, sin criterio jurídico, sin considerar los impactos subjetivos de su mala praxis. ¿Tendrán idea de lo mucho que oscurecen la verdad con sus intrusiones superficiales y mal intencionadas, con sus titulares sesgados, datos a medias y descripciones tendenciosas; guarecidos, según ellos, tras los «presuntos» hechos?
Quizá ese juicio no debió haber comenzado, siguiendo un consejo de buen abogado, no hay mejor pleito que el que no se hace. Primero, porque es mal visto trasponer a tribunales lo que debió haberse resuelto en el marco regulatorio del mismo deporte. Segundo, porque judicializar los conflictos es el camino más largo y peligroso. Ahí tienen el caso de Luis Inácio Lula da Silva, del que puede aprender hasta el más mentecato. Lula fue encarcelado ilegalmente para impedir su retorno a la presidencia de Brasil. Obra del juez Sergio Moro, sin tener la competencia jurídica, premiado posteriormente como ministro de Justicia por su principal beneficiado: Jair Bolsonaro. Hoy la Corte Suprema ha anulado las tres sentencias previas, mientras Lula ya casi duplica la expectativa de voto para Bolsonaro. [1] Quien inicia un juicio contra un enemigo sabe donde comienza pero nunca donde termina. Que lo diga mejor Álvaro Uribe, en Colombia, quien tuvo que renunciar a ser senador para obtener el beneficio de una Fiscalía que ahora lo defiende en vez de acusarlo. Esto porque el tiro le salió por la culata cuando acusó al senador Iván Zepeda de presentar testigos falsos, terminando acusado él mismo por la Corte Suprema, la cual dejó sembrada una duda corrosiva: ¿será Uribe el mayor experto latinoamericano en testigos falsos, como ya lo es en «falsos positivos» [2]?
En tercer lugar, porque lo que cobró importancia para la prensa no fue la «defensa del honor» de los jugadores, sino los 35 millones de colones que pidió cada uno como resarcimiento. Al final obtuvieron mucho menos. Y, en definitiva, porque tanto afán merece mejor causa. Por ejemplo, la lucha que los familiares de Navas libran, como población originaria, para recuperar sus tierras en la zona sur. [3]. Cuestión sobre la que poco o nada ha dicho la maquinaria mediática de la plutocracia costarricense, pese a que ya cuesta la muerte impune de por lo menos dos dirigentes históricos: Sergio Rojas Ortiz y Jehry Rivera Rivera. Muertes que habrá que sumar a los cientos de líderes sociales y culturales, defensores de derechos humanos, ambientalistas y periodistas de verdad que hoy enlutan a América Latina. Tristemente, bajo el actual gobierno del Centro Democrático, Colombia está compitiendo con ventaja en ese campeonato continental del crimen político. Por lo demás, nada bueno cabe esperar de esa maquinaria clasista, racista y sexista que en Costa Rica se dedica a disimular, justificar y defender los privilegios y lujos del 1 % de la población; en vez de combatir con hidalguía, como debiera, tanto abuso del poder. Pero ¿quién no sabe, a estas alturas del partido, que los peores enemigos de la democracia se autoproclaman «demócratas ejemplares»?
Fotografía principal tomada de CRHoy [1] A Bolsonaro no le ha bastado ver morir a miles de brasileños por coronavirus (y contando), pues para él «Así es la vida». Tampoco haber convertido a Brasil en el epicentro de una pandemia fuera de control, con un virus mutante que ahora amenaza a todos los demás países. [2]Se llama así a las más de 6000 ejecuciones extrajudiciales que los militares colombianos practicaron contra civiles inocentes para cumplir con los indicadores de éxito exigidos por el Gobierno. Ellos asesinaban a cualquier campesino, por ejemplo, y lo vestían de guerrillero para reportar la baja, con foto incluida. ¿Se puede concebir mayor atrocidad? [3]Ver en SURCOS el artículo de Guillermo Acuña: «El otro Navas» que llama la atención sobre los ancestros de Keylor que viven bajo constante amenaza en sus propios territorios, cual ejemplo de Estado fallido. También vale visitar el artículo de Isabel Ducca: «Las palabras de don Carlos Alvarado Q.», sobre el asesinato de Sergio Rojas, que, como otras de él, espuma eran y en el aire se esfumaron.
Este 22 de abril entró oficialmente en vigor el Acuerdo de Escazú adoptado en Costa Rica en el 2018. Como se recordará, este innovador instrumento regional es el resultado de nueve rondas de negociaciones realizadas entre el 2013 y el 2018 bajo los auspicios de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas),
Datos sobre el Acuerdo de Escazú en breve
El nombre completo del Acuerdo de Escazú, abierto desde el 26 de setiembre del 2018 a la firma de 33 Estados de América Latina y del Caribe (véase texto completo de su versión oficial en español) es: «Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe«.
Es de notar que entre el 2013 y el 2018, las negociaciones contaron con el activo protagonismo de Chile y de Costa Rica: dos Estados que, vergonzosamente, a la fecha no han ratificado este texto. En el caso de Chile, ni tan siquiera lo ha firmado.
La determinación de su fecha de entrada en vigor
Mientras un tratado internacional no es vigente, no ingresa del todo al mundo del derecho internacional público. Cada instrumento internacional contiene disposiciones que establecen de manera muy clara las condiciones para su entrada en vigor.
¿Cómo se fijó la fecha exacta de la entrada en vigencia del Acuerdo de Escazú? Esta fecha se calculó contando tres meses después de registrarse el número de ratificación número once, según lo establece el Artículo 22, párrafo 1.
Al respecto, merece mención la coordinación muy precisa realizada por los aparatos diplomáticos de Argentina y de México para realizar el depósito de su respectivo instrumento de ratificación el mismo día en Nueva York, el 22 de enero del 2021: de diez Estados Partes, se pasó directamente a doce Estados Partes. De esta manera, estos dos Estados enviaron una señal clara e inequívoca en favor de la democracia ambiental, permitiendo además hacer coincidir la entrada en vigor del Acuerdo de Escazú con una fecha en la que se conmemora, a nivel internacional, el Día Mundial de la Madre Tierra: un gesto ejemplar de cómo transformar un sencillo acto protocolario en una gran celebración tres meses después.
Sobre algunas actividades programadas para celebrar la entrada en vigor de Escazú
Entre varias actividades para celebrar la entrada en vigencia de este importante acuerdo regional se puede citar la que, desde la Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas / CEPAL (entidad que auspició las negociaciones de este acuerdo regional durante más de 5 años y medio), se organizará con la participación oficial de los doce Estados Partes al Acuerdo de Escazú (véaseprograma), a saber: Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Ecuador, Guyana, México, Nicaragua, Panamá, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas y Uruguay.
Cabe señalar que recientemente, la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos también expresó su profunda complacencia por la entrada en vigor del Acuerdo de Escazú (véase comunicado de prensa).
Se puede también destacar la feliz iniciativa gestada desde universidades de Argentina y de Francia para realizar varios módulos virtuales de capacitación sobre los alcances de este novedoso tratado regional para jueces, operadores de justicia y organizaciones no gubernamentales (ONG): se trata del «Primer conversatorio sobre el Acuerdo Regional de Escazú. Enfoque Internacional, Regional y Nacional«, cuyo programa y formulario de inscripción (gratuita y abierta a todo el público) son disponibles aquí.
Siempre en Argentina, hay que recordar el esfuerzo de los académicos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) para ofrecer una de las publicaciones más completas existentes en estos momentos sobre el Acuerdo de Escazú (330 páginas), la cual fue editada en el 2020 y cuyo texto completo está disponible en este enlace.
El Acuerdo de Escazú… sin Costa Rica
En Costa Rica, la situación incómoda de observar la entrada en vigor de un tratado internacional que lleva el nombre de uno de sus cantones sin figurar entre los primeros Estados Partes (véase listado oficial) es más que palpable. Más aún si se considera que Costa Rica lideró con Chile los cinco años, siete meses y siete días que duraron las negociaciones.
A una extraña maniobra del Poder Ejecutivo de la semana pasada, consistiendo en convocar el Acuerdo de Escazú para desconvocarlo 48 horas después (véaseartículo del Semanario Universidad), podemos observar otras más recientes en el Congreso: véase por ejemplo esta nota conaudios de diputadas registrados en días recientes así como lo que podría ser una maniobra de última hora de la fracción oficialista y este artículo del Semanario Universidad.
La sensación de incoherencia y de improvisación es total, así como lo insólito que resulta la situación de Costa Rica analizada esta vez desde la perspectiva internacional (véase entrevista radial al respecto). Como lo habíamos explicado en su momento, algunas cámaras empresariales costarricenses en octubre del 2020 circularon una serie de pronunciamientos en contra de la aprobación del Acuerdo de Escazú en el seno de la Asamblea Legislativa (Nota 1).
Más allá de los vaivenes de la política costarricense, este 22 de abril se realizará un foro (véase programa) convocado por la Facultad de Ciencias Sociales y por la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Al tiempo que, siempre desde la UCR, el Programa Era Verde de su canal de televisión (Canal 15 UCR) dedicará su emisión semanal al Acuerdo de Escazú.
El 22 de abril del 2021: una ocasión propicia para realizar acciones diversas
No está de más decir que, de cara a esta importante conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra en este 2021, las organizaciones de la sociedad civil, la academia (Nota 2), el sector ecologista, los movimientos sociales y la prensa también están llamados a participar activamente: con respecto a esta última, varias agencias internacionales de noticias están desde ya preparando notas, entrevistas y artículos para este 22 de abril (véase por ejemplo esta nota de la DW alemana).
En el ámbito nacional, se destaca el esfuerzo colectivo de varios medios peruanos para lanzar este 22 de abril el video «Ratificación del Acuerdo de Escazú: la gran deuda ambiental en Perú» (véase video promocional).
Así como la deuda de Perú con el Acuerdo de Escazú es manifiesta, al haber sido frenada su adopción en el congreso peruano con base en argumentos falaces (y hasta fantasiosos), es muy posible que en América Latina, colectivos recuerden en Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay, República Dominicana y Venezuela que mantenerse distante del Acuerdo de Escazú resulta cada vez más insostenible. Este artículo de El Desconcierto (Chile) ilustra muy bien la falta de coherencia del discurso de sus actuales autoridades en materia ambiental, mientras que este otro publicado en El Nuevo Siglo (Colombia) explica el alcance de la ausencia de Colombia (Estado en el que más asesinatos de líderes comunitarios y ecologistas se registra).
En cuanto a la situación en Costa Rica, nos permitimos recordar lo que se observó en marzo del 2018 con relación a la prensa nacional en unas reflexiones nuestras (véase texto) al señalar que:
«No hace falta mencionar que la escasa cobertura de los medios de prensa con relación a la adopción de este texto el pasado 4 de marzo del 2018 en la capital de Costa Rica puede responder a ciertos intereses, que perciben con extrema reserva y cautela toda consolidación de estos principios jurídicos en favor de las comunidades y del ambiente.«
A modo de conclusión
El contar con doce Estados que puedan oficialmente participar a la primera reunión de Estados Partes y darle vida a un tratado internacional como el Acuerdo de Escazú, constituye sin lugar a dudas un gran avance para la región y para la consolidación de la democracia ambiental. El hecho que Chile y que Costa Rica aún no figuren en este grupo de Estados puede afectar su credibilidad a nivel internacional, pero esta ausencia no afecta mayormente este decidido impulso en procura de un desarrollo económico mucho más equitativo e inclusivo y respestuoso de los derechos de cada ciudadano y colectividad en el continente.
En América Latina, incorporar el tema del Acuerdo de Escazú en la conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra constituye una gran oportunidad para dar a conocer el alcance de sus disposiciones normativas y su carácter innovador: en particular para informar sobre la vulnerabilidad de quienes defienden el ambiente en la región y son regularmente noticia cuando son intimidados, amenazados o asesinados.
Notas—
Nota 1: Véase al respecto BOEGLIN N., « «¡Llegaron los mitos!»: a propósito de los recientes comunicados en contra del Acuerdo de Escazú«, Portal de la UCR, Sección Voz Experta, edición del 17/12/2020, disponible en este enlace.
Nota 2: Siempre en Costa Rica, referimos a un muy reciente y completo artículo publicado, cuya lectura completa se recomienda: PEÑA CHACÓN M., «Transparencia y rendición de cuentas en el estado de derecho ambiental«, Delfino.cr, edición del 17/4/2021, disponible en este enlace.
(*) Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).
El neoliberalismo no se ha instalado en las naciones a partir de la designación de una persona que comanda el poder ejecutivo, desde un esquema democrático. El neoliberalismo se instaló en la realidades culturales que dan paso a las elecciones en los procesos de cambio de gobierno. Esta intromisión en lo cotidiano, se descubre, en diferentes dimensiones, el neoliberalismo entró a latinoamerica por la puerta, por las ventanas, por patio, incluso adherido a los zapatos de cada uno, quedando adherido al suelo.
Es en este escenario, la agenda neoliberal se constituye el sentido común neoliberal. Se ha naturalizado las relacionesa asimétricas de poder que afirman la deshumanización de la economía y la explotación de unos pocos sobre muchos.
El gran desafío de los movimientos sociales progresistas y partidos de izquerda no solamente se descubre en la toma del poder estructural del Estado mediante los procesos electorales, sino (con mayor eficacia) en la articulación de las conciencias mediante una voz colectiva contrahegemónica que logre ser el contracanto de vida que sobrevivimos.Es quizás en esta confrontación donde se puede dilucidar lo que algunos llaman como la lucha contra el sentido común neoliberal.
No obstante, más allá de refutar incesamente el sentido común neoliberal, hay que proveer a las voces indignadas de una nueva gramática de la liberación que permita la construcción de un nuevo sentido contrahegemónico. El verdadero triunfo no se alcanza peleando contra el sentido común neoliberal, sino más bien en el erigimiento del nuevo sentido de la liberación, desde un multiculturalismo epistémico.
Las dificultades que atraviesa Costa Rica no son ajenas a las del pueblo latinoamericano. Es momento de efectuar una acción desde abajo, sin dejar de lado las posibilidades que desde la arena electoral se presentan, para anunciar la promesa de una alternativa frente a la naturalización de lo neoliberal. Construir el nuevo sentido, implica hacer posible el encuentro, el diálogo, desde la diferencia, desde la diversidad. En un común Frente.
¿Cómo reproducir el nuevo sentido? Desde las comunidades, tejiendo las voces de alternativa desde lo local y con comunicación regional, participando de las relaciones culturales existentes, diseñando nuevas formas culturales que se integren en el marco de relaciones comunales vigentes. Por otro lado, por medio del establecimiento de puentes que permitan superar la retórica del miedo, eso implica superar los dogmatismos ideológicos y discursivos para que, por medio de un lenguaje accesible, se pueda estimular espacios de confianza para construcción de proyectos de transformación locales.
Es fundamental, en lo local y nacional, interactuar con medios de comunicación existentes, para posicionar discursos alternativos, que sean construcciones colectivas, de modo que se proyecte y socialicen reflexiones que se construyen en comunidad y no desde lo individual. Por otro lado es, igualmente, necesario crear nuevos espacios de difusión, por medio de diarios, podcast, radio, televisión, así como por otros medios para difundir discursos de alternativa.
La reproducción del nuevo sentido, emerge del encuentro y se encarna en la acción. No hay recetas sino orientaciones, mismas que se constituyen desde la relación con la otredad en las comunidades, así se constituye una nueva democracia. Solo en el diálogo con la comunidad podemos descubrir las puertas que podemos atravesar para dialogar en espacios y lenguajes seguros, las alternativas para la construcción del porvenir de bienestar. La reflexión sobre la reproducción del sentido que supere el sentido común neoliberal debe seguir cultivándose en cada comunidad de nuestro país, que sea el diálogo el camino.
El mundo futbolístico europeo enfrenta en el presente un enorme conflicto entre un grupo de equipos de Inglaterra, España e Italia, por un lado y por otro, la UEFA, la FIFA, algunos gobiernos y quienes deben ser los principales actores en este drama, futbolistas activos y exfutbolistas de diversos equipos y países, que adversan la propuesta de crear una liga alterna.
La causa principal de esta guerra es la decisión de 15 equipos de organizar y desarrollar una liga propia y privada, ajena a las decisiones y designios tanto de la UEFA como la FIFA. Esto 15 equipos rebeldes (junto a otros cinco que es probable que se sumen), quieren tener su propia liga, a la que denominarían Super Liga Europea.
Los impulsores de esta iniciativa buscan que el rentable negocio del fútbol sea todavía más rentable para sus arcas. Esto no es otra cosa que la entrada brutal del neoliberalismo en el deporte más popular y querido del planeta.
Como es sabido el neoliberalismo es una corriente económica y política que sostiene que la economía se debe regir por el libre comercio, estar desregulada y privatizada; es decir, con la menor intervención posible del Estado. Los impulsores de este sistema buscan, asimismo, la menor carga impositiva y un control público marginal sobre el mercado para que, de esa forma, las grandes empresas (que están en manos de una minoría muy rica y concentradora de la riqueza), puedan ejercer control de los negocios, las industrias, la producción y el comercio interno y externo.
Para quien como yo, quien soy un entusiasta aficionado del fútbol, ésta es una muy mala noticia. Aunque no siempre puedo coincidir con los máximos jerarcas de este deporte sea en el ámbito nacional, europeo (UEFA) o internacional (FIFA), creo que tiene razón el máximo dirigente europeo, Aleksander Ceferin cuando afirma que la creación de la elitesca Súper Liga, es una afrenta para todos los que aman el fútbol y que su impulso está guiado por la codicia.
El conflicto, que tiene diversas aristas (económicas, políticas, jurídicas y culturales), apenas ha empezado. Ya se ha amenazado con descalificar a los equipos “rebeldes” de los torneos europeos y a los futbolistas de esos equipos, de excluirlos de las selecciones nacionales.
En este contexto tiene mucho sentido lo expresado por el jugador del Paris Saint-Germain, Ander Herrera: “Me enamoré del fútbol popular, del fútbol de los aficionados, del sueño de ver al equipo de mi corazón competir contra los más grandes. Si esta Superliga avanza, se acabaron esos sueños (…) Los ricos han robado lo que el pueblo creó, que no es otra cosa que el deporte más bonito del planeta”.
Por su parte, también Mesut Ozil, quien fue campeón del mundo con Alemania en el 2014, expresó su rotunda oposición a esta iniciativa: “Los niños sueñan con ganar el Mundial o la Liga de Campeones, no cualquier Superliga”. “El placer de los grandes partidos es que los jugamos una o dos veces al año, no todas las semanas”, sentenció sabiamente.
El mundo se ha estremecido y se sigue estremeciendo por esta pandemia devastadora, frente a la cual el neo-liberalismo se ha mostrado incapaz de enfrentarla con éxito. La lección está más que clara (aunque los intereses de las minorías económicas, políticas y mediáticas, se resistan): sólo la medicina pública, el esfuerzo solidario y la cooperación internacional, pueden asegurar la derrota de esta pandemia y de otras que con certeza aparecerán en el futuro.
Sin embargo, es bien sabido que la terquedad de la codicia neoliberal no va a cejar en su empeño e intereses, y eso es lo que se refleja en esta “guerra” futbolística que se inició desde el anuncio de la Superliga, el 18 de abril anterior.
Mi esperanza en que el pueblo futbolero y los futbolistas, se pronuncien y que su incidencia se exprese como un tsunami, para frenar a esta Superliga neo-liberal y dañina para el fútbol del pueblo.
Nuevamente, se prenden los fuegos de una próxima campaña electoral. Los candidatos de los partidos se aprestan a levantar las banderas, hoy a media asta. Y el pueblo mayoritario a la expectativa sin comprometer su voto. Sabe que es un tiempo donde “no hay santo ni santa en quien persignarse” y menos capilla partidaria confiable.
Si es tal la crisis de credibilidad en los partidos que no alcanzan a elevar al mínimo los decibeles de las pasiones político-electorales, no hay duda que el terreno es fértil para los vendedores de “pomada canaria” en este marasmo sindémico (combinación de crisis sanitaria y social). Ya un candidato se frotó su rostro con dióxido de cloro. Y que conste, de mi parte, no tengo nada contra esa medicina popular hasta que la ciencia pruebe su ineficacia. A lo que me refiero, en este caso, es a su propuesta de salvar al país con la explotación minera a cielo abierto aunque ya no “llueva café en el campo”. Y es muy probable que el candidato que lo adversa esta vez nos meta “gato por liebre” o “caballo por res” al ritmo del regatón.
Si por la víspera se saca el día, con las candidaturas de mayor arrastre en el Partido Liberación Nacional, preparémonos para un espectáculo circense de candidatos haciendo malabares como los mejores magos, especialmente para mostrarse como amigos de los pobres y de la maltrecha clase media, eso sí sin tocar a la élite que estafa al Estado, un día sí y otro también, con sus triquiñuelas jurídicas, como lo ha develado el excelente artículo de Natalia Díaz en el Semanario Universidad (https://semanariouniversidad.com/pais/fifco-britt-h-solis-farmaceutica-y-pineras-fueron-grandes-contribuyentes-que-quedaron-fuera-del-foco-de-hacienda-en-algunos-anos/). Estos candidatos en campaña se presentan como defensores de los pobres para travestirse gobernando contra los pobres.
El gobierno actual, que se vendió como gobierno de unidad nacional y se convirtió en cogobierno a favor de los ricos, le ha servido en bandeja de plata la cabeza del pueblo a los partidos tradicionales para que asesten el golpe mortal. Y lo han venido haciendo con esa “prolífica” –más bien “necrofílica”– gestión legislativa que ha socavado las bases del Estado Social de Derecho, es decir, la democracia al estilo costarricense. Por eso, cada vez somos menos Costa Rica y más Centroamérica, con perdón de los pueblos centroamericanos que son valerosos y trabajadores, pero víctimas de nefastos regímenes dictatoriales que los han mantenido postergados en la miseria, y hoy son expulsados al “infierno” de la franja fronteriza con Estados Unidos.
Se ha dicho hasta la saciedad, pero vale la pena repetirlo: el ser humano es el animal más irracional de la especie. Mientras a los otros animales su racionalidad les evita volver a caer en el mismo hueco, el ser humano en su torpeza irracional cae varias veces ¿Cómo se explica tal insensatez, en tiempos donde las fidelidades partidarias y hasta de cualquier signo ya no cuentan?
Aunque algunos apuntan a la manipulación de la conciencia colectiva por parte de los nuevos programadores del comportamiento humano y otros a la fe y la esperanza de que aquellos partidos recuperen y actualicen sus glorias pasadas, al primer amor que los catapultó como los artífices de la “Segunda República”, lo cierto es que seguimos siendo muy susceptibles, como simples animalitos irracionales, a ser presa fácil de cualquier malabarista de circo, especialmente cuando la peor crisis que padecemos es la de la “palabra”, que hoy nos induce, como lo expresara Pablo de Tarso, a decirle bueno a lo malo y a lo malo bueno, a lo dulce amargo y a lo amargo dulce.
A sí las cosas, está a la orden de día la seducción del discurso mesiánico, con sus palabras volátiles que venden soluciones fáciles y agitan las voluntades ciudadanas, con una especie de catarsis al estilo del culto mediático, donde “las masas no buscan significado sino espectáculo” (Jean Baudrillard).
En medio de la algarabía que anuncian los primeros fuegos de la campaña, todavía esperamos que emerja la sensatez y la “lucidez” (Saramago) para no convertirnos una vez más en víctimas de los vendedores de “pomadas canarias” y de “indulgencias” para alcanzar el “reino de este mundo”. Es decir, para frenar la fiesta de los mercaderes de la política, hoy también invadida por los mercaderes de la religión.
El Estado como garante de la Salud Pública y vigilante de que la actividad humana hacia el Ecosistema debe atender los perjuicios del plaguicida etropofós.
Interrogamos a las autoridades sobre las medidas tomadas después de conocerse las conclusiones del Estudio realizado por la UCR.
Se ha escrito mucho y se tenido acceso a información sobre el excesivo uso de plaguicidas, insecticidas y fertilizantes en Costa Rica, que ya por mucho tiempo han sido la preocupación de quienes estudian los factores de riesgo creados por esas prácticas inconvenientes para el ambiente y por ende para la salud.
Hace poco tiempo, en setiembre de 2020 se dio a conocer un estudio realizado por los científicos de la Universidad de Costa Rica sobre las consecuencias ambientales del uso de un insecticida, por cierto de frecuente utilización, en las plantaciones de banano. Se dice que su utilización podría estar cambiando el cerebro de los peces en ríos cercanos a las plantaciones y volviéndolos más vulnerables a los depredadores naturales de esas especies.
En las conclusiones de la investigación realizada publicadas en la revista Scientific Reports se mostró que en ciertas dosis, este químico afecta el sistema nervioso de los peces, los cuales se vuelven más vulnerables porque ya no podrían huir con la misma agilidad cuando son atacados por sus depredadores.
La investigación se llevo a cabo en una especie nativa de Costa Rica conocida como sardinita de río la cual es abundante en las vertientes del Caribe y del Pacífico.
El plaguicida estudiado se llama etropofós, nombre genérico, y que en altas dosis es capaz de aniquilar a los peces en las cercanías de las plantaciones. Pero en una pequeña dosis puede causar una disminución de hasta un 51% en la hormona colinesterasa en la sardinita y bajos niveles de esa hormona están relacionados con contracción muscular, parálisis y fallas respiratorias en peces.
La autora principal de la investigación fue la científica Natalia Sandoval de la Universidad de Costa Rica. El investigador de Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET) de la Universidad Nacional aseguró que esto podría tener importantes impactos a nivel de ecosistema al escapar el plaguicida hacia los causes de los ríos cercanos a las plantaciones, afectando la población de peces.
En la noticia publicada por el periódico La Nación el viernes 13 de setiembre se afirma que el insecticida etoprofós es muy utilizado en nuestro país particularmente en las plantaciones de banano, a pesar de tener una alta toxicidad ya bien conocida. Y que la Oficina de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) encontró que su exposición en cabras y gallinas les generó aminoácidos radioactivos en hígado y riñones.
Dejar pasar esta información y no hacer nada es la peor actuación que podemos mostrar como país que resguarda el ecosistema y la salud de nuestra población y de nuestro ambiente, que incluye naturalmente a todas las especies vivas que en él habitan.
Nos gustaría preguntar a las autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería y a las del Ministerio de Ambiente y Energía MINAE, qué piensan hacer al respecto.
Este ultimo ministerio tiene como misión emitir políticas ambientales en materia de protección ambiental, manejo y uso sostenible de los recursos naturales y de la promoción del uso de las fuentes de energía renovables para lograr el cumplimiento de los objetivos y metas propuestas en los planes y programas ministeriales y en el Plan Nacional de Desarrollo en el país.
Particularmente me gustaría saber si la actual titular de ese Ministerio la Dra Andrea Meza Murillo ha leído la publicación del Estudio de Investigación y ha dado instrucciones a sus subalternos para enfrentar esta grave contradicción entre ambiente y producción; y si ha coordinado con el Ministro de Agricultura la acción que deberá tomarse para solucionar esta de forma radical.
Un señor Fernández del Instituto Libertad, templo de Milton Friedman y su cofradía neoliberal, clama en El Financiero «¡Rompamos los monopolios creados por ley para crear riqueza y prosperidad!».
Más allá del engaño, comentamos lo siguiente: Hay monopolios importantes para el país. Recope es uno de ellos, pues el abastecimiento energético con combustibles fósiles, es una función estratégica que ha de estar bajo control del Estado. Si alguna empresa quisiera competir con Recope, además, se enfrentaría ante la necesidad de, al menos, duplicar la infraestructura que los costarricenses hemos venido financiando bajo el alero de esa sociedad anónima del Estado. O sea, desde el muelle petrolero, tanques de almacenamiento, control de calidad de todos los combustibles, estaciones de bombeo, cientos de kilómetros de poliductos, planteles de distribución, personal administrativo, etc., con el agravante de que, para resarcirse de esa inversión de miles de millones de dólares, su combustible tendría que venderse no solo más caro que el que nos ofrece Recope, sino también buscando una ganancia sustantiva.
Pero como Recope funciona sin fines de lucro y los gastos administrativos rondan solo el 7%, y calificada por Fitch Ratings como AAA, sus precios seguirían siendo muchísimo más baratos que los de la supuesta empresa competidora.
Es de esperar, por tanto, que no haya en el mundo empresa seria que estuviera siquiera considerando tan mal negocio. Por otro lado, ¡claro que hay monopolios indeseables!, como, por ejemplo, el que crearon con el muelle de APM, que por decisiones administrativas, lo encargan del trasiego exclusivo de todos los contenedores que se trasiegan en Limón, pese a que las terminales portuarias de Japdeva tienen mayor capacidad de funcionamiento.
Y así otros ejemplos propiciados desde el incompetente Consejo Nacional de Concesiones.
Hoy, pero en 1996 estábamos reunidos en Tlascala México en la primera asamblea de Vía Campesina (después de nuestra institución como movimiento mundial en Mons Bélgica 1993). En ese momento recibimos la cruel noticia de la masacre de 19 campesinos, en el Dorado dos Carajás, Brasil; en su lucha por el derecho a la tierra.
Y desde entonces este día lo celebramos en todo el mundo como día de la lucha campesina. Hoy se multiplican las tareas y luchas en todo el mundo:
– Por la globalización de la esperanza – Por un modelo de desarrollo que se oriente en el respeto a la naturaleza antes que su explotación mercantil – Por el derecho a la alimentación para nuestros pueblos.
Eso solo es posible si se concretan estrategias nacionales bajo los principios de la soberanía alimentaria y la economía solidaria, una forma concreta y real de asegurar la seguridad alimentaria en nuestras sociedades.
Por ahora las y los campesinos enfrentan:
– Criminalización de las protestas – Ofensiva de transnacionales con aliados locales pro transgénicos – Nuevos marcos de fomento a la apertura – En nuestro caso en todo lo que va del siglo es evidente la orientación de la política y recursos hacia otros sectores, con olvido del agro. – A la vez la vuelta atrás en todo lo que es redistribución de la tierra y el abandono de las mismas ante la falta de estímulo o apoyo para producir. – Asimismo la nueva condición productiva que atenaza al campo con la creciente crisis climática, donde el agua es cada vez más escasa y ya en muchas zonas inexistente… es uno de sus detonantes.
En este día 17 abril cabe recordar los diversos esfuerzos por construir una propuesta alimentaria para el país y que desde el 2002 hemos venido apoyando. Diversidad de esfuerzos desde la institucionalidad publica, el congreso, las organizaciones y la academia; que no han logrado siquiera llegar a la discusión parlamentaria nacional.
En este juego de circunstancias cabe preguntarse: ¿Es o no oportuno generar un foro de discusión y propuesta alrededor del cambio climático y la soberanía alimentaria para Costa Rica o la región centroamericana?
¿Habrá aún posibilidad de tender puentes de voluntades entre los diversos actores sociales?
Foto de cabecera corresponde al cierre de la jornada el 17 de abril de 1996.
En estos momentos, la vacuna llamada AstraZeneca ha sido suspendida por varios países de Europa principalmente, así como otros países del mundo, después de reportes de posibles efectos secundarios graves y por las complicaciones que se han presentado a quienes han sido vacunados.
La principal preocupación de estos países se basa en los informes de que algunas personas vacunadas con el antídoto, creado por la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford, desarrollaron coágulos sanguíneos, sangrado, nivel bajo de las plaquetas.
La suspensión es hasta que la Agencia Europea de Medicamentos, investigue sobre los efectos secundarios sospechosos. No obstante, recientemente la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) informó de una posible relación entre la vacuna de COVID-19 de AstraZeneca, y unos pocos casos de coagulación de la sangre registrados en adultos que habían recibido la inyección.
Lo cierto es que la Agencia Europea de Medicamentos EMA, aunque afirma que más son los beneficios de la vacuna, y que seguirán investigando, quedan las sospechas e incertidumbres, y varios países están siendo cautelosos y esperan los últimos resultados.
Al margen de los resultados finales en esta diatriba, deseamos señalar cómo la oposición en Venezuela, en contra del gobierno legítimo de Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana, están utilizando esta situación como arma política, veamos…
Primero, ya sabemos que Juan Guaidó con el dinero robado a Venezuela, supuestamente financió la compra de la vacuna AstraZeneca. ¿Con qué intención?
Segundo, la oposición venezolana ha desatado una campaña psicológica y por redes sociales, a favor de la vacuna de AstraZeneca, para que a cualquier lugar la vacuna sea utilizada en Venezuela. ¿Con que intención?
Tercero, la campaña es: “dejen entrar las vacunas”, “el régimen no quiere que te vacunes”, “la elite chavista ya se vacunó”. Esta es la prueba contundente de las malas intenciones de la oposición venezolana, al desear la vacuna de AstraZeneca.
Cuarto, la farmacéutica inglesa-sueca que produce la vacuna llamada AstraZeneca, mantiene un prontuario de irregularidades y fraudes en las últimas dos décadas, cuyo proceder es muy oscuro.
Quinto, se agrega que el mecanismo Covax, el cual busca garantizar vacunas de manera equitativa para todos los países, principalmente los que tienen dificultades financieras, ha sido criticado, ya que solo tiene relaciones con las farmacéuticas occidentales, atraídas por el mercado que asegura la pandemia en términos de salud e investigación científica.
Sexto, además ya desde noviembre del 2020, según estudios de la Universidad Británica de Oxford y la Farmacéutica AstraZeneca, la vacuna desarrollada previene el Covid-19 en un 70,4% de los casos, indicaron resultados preliminares difundidos.
Estos datos contrastan con la efectividad del 95% mostrada por las vacunas producidas por las compañías Pfizer y Moderna. Asimismo, la Sputnik V, arroja una efectividad del 92%.
Con los anteriores puntos y las interrogantes planteadas, es evidente que estamos ante la más cruel y bárbara utilización de la pandemia y el uso de la vacuna de AstraZeneca, para que a toda costa, la oposición tome nuevamente el poder en Venezuela.
No les importa si la vacuna tiene efectos negativos o cause males de muerte. No les importa las múltiples denuncias contra la vacuna. No les importa hacer negocios con farmacéuticas mercantilistas e inhumanas, que solo les interesa la ganancia de dinero como sea.
Lo que les importa a la oposición venezolana, es erradicar la Revolución Bolivariana, llevándose a rastras a cualquier cantidad de venezolanos y venezolanas. Realmente es una actitud miserable y ruin, que será escrita en la historia de Venezuela, como la más despiadada, inhumana e inverosímil.
Aquí la salud es concebida como mercancía, y se encubre la empresa como parte del gran capital farmacéutico global, llamado la Big Pharma.
Por supuesto, Guaidó plantea de forma hipócrita y cínica que es el gobierno bolivariano quien está politizando el tema señalando “primero es la salud del pueblo”, la adquisición de la vacuna es “un paso importante para en los próximos meses hacerle frente al Covid-19. Una vacuna a través del mecanismo Covax, confiable, que podrá atender a seis millones de venezolanos y así brindar una solución a los más vulnerables en medio de esta pandemia”.
Entonces, la intención de presionar para la compra y el uso de las dosis de AstraZeneca, por parte del antichavismo, es de daño humanitario a los venezolanos, al parecer una nueva táctica de Guaidó, para sus fines políticos, en concordancia con el mecanismo Covax instrumento de confusión y agresión a Venezuela.
Para las pantallas internacionales, se entiende que el gobierno de Maduro no aprueba el uso del producto de AstraZeneca por indolencia y “control social” desde una posición dictatorial, cuando la decisión obedece a razones empíricamente científicas, y no se le puede imponer al país por la vía de la presión mediática, una vacuna que está siendo cuestionada por muchos otros Estados en el mundo.
Otros datos sobre AstraZeneca:
Al inicio de la pandemia, ésta se benefició de un laboratorio financiado por el gobierno británico, en la universidad pública de Oxford, para generar una vacuna de acceso libre sin patente y con precios bajos garantizados.
La economista india Jayati Ghosh, cuenta cómo se desarrolló la vacuna de AstraZeneca: La vacuna fue desarrollada en su totalidad por un laboratorio financiado con fondos públicos de la Universidad de Oxford. El modelo de distribución original era para una plataforma de licencia abierta, diseñada para que la vacuna estuviera disponible gratuitamente para cualquier fabricante. Sin embargo, la Fundación Gates, que tenía influencia porque había donado 750 millones de dólares a Oxford para el desarrollo de vacunas, persuadió a la universidad de cambiar de rumbo por completo y firmar “un acuerdo exclusivo de vacunación con AstraZeneca que le otorgaba al gigante farmacéutico los derechos exclusivos y ninguna garantía de precios bajos».
Oxford y AstraZeneca prometieron no obtener ganancias con la venta de la vacuna, pero los detalles se dejaron difusos. Si bien Oxford no recibirá regalías durante la pandemia, posteriormente podría beneficiarse de patentes, incluidas las de Vaccitech, una empresa derivada con fines de lucro.
Mientras tanto, AstraZeneca está cobrando precios diferenciales por sus vacunas enviadas a diferentes países, y algunos países más pobres pagan tarifas más altas. La Unión Europea paga $3,50 por dosis, mientras que Bangladesh paga $4 y Sudáfrica hasta $5,25.
¿Todo lo relatado por Ghosh no suena más bien a estafa?
Y sin embargo es curioso que el fraude haya sido una constante de AstraZeneca, no solo durante estos meses pandémicos, en los que esta empresa se ha visto inmersa en escándalos de corrupta transparencia en los contratos firmados con la Comisión Europea y sobre el retraso y la cantidad de las dosis acordadas con cada país, también en otros periodos de la historia la farmacéutica anglosuiza ha estado en cortes estadounidenses y europeas procesada por delitos más o menos relacionados con lo reseñado.
Una breve búsqueda en la web da cuenta de que en 2003, 2010, 2014, 2018 y 2020 la empresa AstraZeneca, ha tenido que pagar cientos de millones de dólares por casos de fraude, en las que sucesivamente sus representantes han tenido que aceptar la culpabilidad de las causas o han sido hallados culpables en juicio procesal.
Así que no sería la primera vez en que el currículo de esta empresa, se ha visto manchado ante la opinión pública, la impunidad sobre estas farmacéuticas impera como un dogma religioso y seguirán mermando los intereses de la población pobre global, con el ojo puesto sobre el drama lucrativo que inyecta un mercado tan grande como la tragedia pandémica que vivimos.