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¿Para una serie de Netflix?

Isabel Ducca D.

Dado que no poseo los recursos económicos ni técnicos para producir una serie televisiva, tengo que conformarme con plantear por este medio lo que podría llevar, por lo menos, una temporada de episodios cada cual más escabroso.

Tampoco tengo la disposición por falta de talento, creatividad y paciencia para describir todo el drama que encierra cada uno de estos capítulos. Por lo tanto, dependerá de cada lectora o lector la ambientación; la musicalización; el tono: trágico, cómico o una mezcla de ambos; el género:  si lo prefiere policíaco, tendrá que continuar sus propias pesquisas; de denuncia política pues habrá de lanzar las acusaciones respectivas y ojalá divulgar por las redes su indignación; suspenso e intriga, deberá asumir, a lo Alfred Hitchcock, un análisis más profundo de las patologías implícitas en cada personaje.

Mi labor se reducirá a presentar la ficha técnica de cada trama del engranaje y para que tengan una idea de lo que les espera, daré inicio con una motivación de lo que podría ser el gran estreno de la serie.

Con las arcas vacías y el corazón adolorido…

Vemos al señor presidente de la República, Carlos Alvarado Q., en la Asamblea Legislativa, el 4 de mayo de 2020, mientras da su discurso:

Vivimos en un país con una seguridad social fuerte, un país con un Estado social de derecho que nos protege…[i]

Se interrumpe la transmisión porque un aparente problema técnico se presenta; en realidad, es un corte con un fragmento del mismo Carlos Alvarado cuando el 23 de abril, con micrófono abierto, había dicho:

Eso fue lo que le dije yo a la gente de la Caja: no hay plata.[ii]

Superada la intromisión, volvemos a escucharlo en la Asamblea Legislativa:

Hoy tenemos la capacidad técnica y de análisis de datos para identificar a todas las personas en condición de pobreza, o de informalidad, o que sufren una fuerte caída en su ingreso. Esto hace técnicamente posible eliminar la pobreza en Costa Rica, mediante el adecuado direccionamiento de los recursos. Mi dolor, como presidente, es que hoy no tenemos el espacio fiscal para hacerlo.[iii]

Una nueva interrupción y aparece una pancarta como la siguiente (usted lector o lectora puede escoger otra):

[iv]

Se escucha una voz:

– Usted perdone, señor, que le interrumpa pero cómo es que no le dolió zamparnos una reforma fiscal como la del 2018, ahí no le dolió para nada su tierno corazoncito.

A la pobre campesina, la sacan de escena por atreverse a tanto y mientras los policías la tiran de la camisa, se le oyó gritar:

– Nosotros no somos números, somos personas de carne y hueso y tenemos necesidades.

Para finalizar esta pequeña introducción, nos falta el exaltado, aquel que se indigna porque le hierve la sangre y dice lo que millones de costarricenses pensamos:

Entonces surge un fragmento de un vídeo en el cual José Ma. Villalta clama:

Quiero alzar mi voz, quiero alzar mi voz por la Caja y quiero censurar la actitud de desidia, de desinterés, de torpeza, de descuido, de insensibilidad del gobierno de la República con la situación de la Caja, con las finanzas de la Caja y con el pago de la deuda de la Caja; quiero censurar esas declaraciones irresponsables del ministro de Hacienda y del presidente de la República. (…) Aquí nos hemos salvado, hasta ahora, porque tenemos la Caja y no hemos permitido que la desmantelen, aunque han hecho un trabajo sistemático por desmantelarla. Pero Costa Rica podría ser, también por la desidia y la inoperancia del Gobierno, el único país en el mundo que no ve prioritario fortalecer su seguridad social en el marco de esta emergencia. (…) Pero qué necesidad es más importante que la seguridad social, la salud, la vida de las personas. (…) Quiero decirlo con todas las palabras: ¡Páquele a la Caja! (…) ¿Cómo es posible que estamos destinando 200 y pico millones de dólares a pagar deuda? (…) Eso sí es sagrado para el Gobierno, pagarle deuda a esos inversionistas, eso sí es sagrado.[v]

Ya eso lo saben quienes siguen las noticias, las verdaderas, no las que deja ver la censura de la prensa comercial.  Sin embargo, como nos llevan en este trajín de golpe tras golpe, hay que ir haciendo memoria de quiénes y cómo vaciaron las arcas públicas.

Como ustedes deben contribuir con la imaginación, les dejo aquí una lista de títulos para que vayan armando su propia serie:

1/ Los enemigos de lo público y amigos de lo ajeno.

2/ La piñata de las instituciones públicas.

3/ Los magos neoliberales que desaparecieron millones.

4/ Violando leyes y saqueando instituciones.

[i] Alvarado, C. (Mayo, 2020). Informe anual.   Discurso del Presidente Carlos Alvarado 04 de mayo del 2020. Costa Rica Noticias.

Recuperado de: https://www.facebook.com/watch/live/?v=692861034796287&ref=watch_permalink

[ii] Gómez, T. y Ruiz, P. (Abril, 2020). En micrófono abierto, Presidente Alvarado: “Yo se lo dije a la Caja: no hay plata”. El Observador.

Recuperado de: https://observador.cr/noticia/en-microfono-abierto-presidente-alvarado-yo-se-lo-dije-a-la-caja-no-hay-plata/

[iii] Idém.

. [iv] Chinchilla, S.(Septiembre, 2018). La Marcha de los gatos. Facebook de Stella Chinchilla M.   Recuperado de: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10210838936804062&type=3  

[v] Pizarro, A. (Abril, 2020). José María Villalta explota contra gobierno. AM Prensa. Recuperado de: https://amprensa.com/2020/04/video-jose-maria-villalta-explota-contra-gobierno-paguele-a-la-caja/

Protesta debe conducir a un proyecto viable de nueva sociedad

Gerardo Morales García

La protesta de la calle en estos momentos tiene, al parecer, como máximo objetivo bloquear las principales carreteras del país y medir fuerzas con la policía, que intenta desbloquear los puntos críticos.

El enfrentamiento con la policía ya deja un saldo bastante abultado de heridos y detenidos. Además de una buena cantidad de daños materiales a vehículos particulares y del Estado. Y la violencia crece conforme pasan los días y no se ve ninguna opción de diálogo y entendimiento.

El COVID-19 ha pasado a un segundo plano. No importa ya el contagio ni las alertas. Los fallecimientos siguen aumentando, pero eso ya no es el punto central de reflexión.

Hay algo preocupante en esta coyuntura. La lucha inmediata es contra el Ejecutivo, y en particular contra la figura del Presidente. No es contra un sistema económico determinado ni siquiera contra un modelo de desarrollo ni su sistema político. O al menos no explícitamente en tanto el adversario no son las cámaras empresariales, el capital, ni tampoco quienes evaden y eluden impuestos. Esos ven los acontecimientos desde sus casas y mansiones. Sin mayores sobresaltos.

Tampoco el objetivo es el rediseño del Estado o la estructura jurídica del Estado o puntos críticos de la democracia como sistema político. La consigna genérica es “no más impuestos” con la consiguiente ambigüedad de un discurso que puede ser defendido también por los responsables históricos de la desigualdad económica y social del país. No más impuestos piden también quienes deberían contribuir más con la economía nacional, quienes pagan salarios bajos y tributan lo mínimo. Los mismos que adeudan grandes sumas a la seguridad social y que ven, repito, los acontecimientos desde sus casas, porque el problema pareciera no ser con ellos.

Con esto quiero enfatizar que la agenda de la protesta y la estrategia puede repetir lo mismo de siempre: hay violencia creciente, daños al patrimonio del Estado, heridos, detenidos y hasta muertos. Pero no se pasa de ahí. El sistema que genera desigualdad sigue igual, los salarios siguen hacia la baja, la calidad de vida se deteriora y la pobreza se mantiene o crece con la pérdida de empleos.

Es decir, se protesta pero no se profundiza en un proyecto viable de nueva sociedad, de nuevos tipos de convivencia social, de nuevas reglas del juego. Eso no interesa porque a la larga la política de corto plazo, la reivindicación inmediata, no da para pensar en algo mucho más fuerte y viable.

En lo particular me duele que de pronto un movimiento contestatario se convierta en un callejón sin salida, en un movimiento ritual que no logra trascender su propio impulso. Y que el objetivo central sea la violencia per se y no algo que convoque realmente a un cambio radical del sistema. Presumo que nuestras revoluciones serán siempre conservadoras, donde el oportunismo y la consigna de corto plazo terminan generando más frustración en los sectores vulnerables, que nunca se benefician realmente con nuestras revueltas de bloqueos y quema de patrullas de la fuerza pública, fuerza pública a la cual le exigimos, en otros momentos, que nos cuide del crimen organizado y de la delincuencia.

Se que mi visión no es la ortodoxa de los revolucionarios profesionales, de los líderes que prometen el cambio con petardos y bulla pero que al final no logran conjuntar los intereses de la ciudadanía como en otros tiempos si lo pudo hacer un Manuel Mora con su capacidad organizativa y negociadora.

Como no me siento representado plenamente ni por el gobierno ni por los líderes que han asumido la estrategia del bloqueo y la quema de patrullas, no me queda más que esperar a que las partes se sienten realmente a negociar una salida que nos ayude a todos a respirar dignamente en algún momento. Y que más temprano que tarde podamos soñar realmente con un nuevo proyecto de sociedad. Un proyecto donde no se tenga que recurrir a préstamos de usura o a la reducción del Estado social.

Se qué hay muchos intereses en juego, desde los electorales hasta el simple revanchismo camuflado. Y que ya uno está bastante curtido como para no caer en el pecado de ingenuidad.

Y como todavía puedo pensar libremente, sin directrices de nadie, me tomo el derecho de expresar mi opinión en esta hora realmente difícil, con varias pandemias en desarrollo.

Señales políticas para no perdernos 3

Gerardo Hernández

En política no podemos asumir que las diferencias son absolutas y que no es posible construir acuerdos. Hay proyectos e intereses diferentes y hasta antagónicos, claro. Pero es aquello en lo que coincidimos lo que nos hace posible vivir junt@s.

BATIRNOS POR SAN JOSÉ O PACTAR EN OCHOMOGO

Aunque no estamos en una situación igual a la guerra civil del 48 y creo que no queremos llegar ahí, nuestra historia política ha dejado claras señales de que en medio de la conflictividad es posible llegar a acuerdos si hay voluntad y visión de un horizonte común.

La más conflictiva y hasta sangrienta década de nuestra historia contemporánea, fue la de los años 40’s del siglo pasado, en la que llegamos incluso a darnos de balazos.

Y al mismo tiempo, fue esa la década más fecunda en reformas sociales, políticas y económicas, que reforzaron políticas públicas de más larga data y al mismo tiempo sentaron las bases institucionales del Estado Social de Derechos.

Y no estoy romantizando nuestra historia, para tapar la sangre derramada, los dolores, las heridas, los rencores incubados, ni los posteriores desacuerdos y conflictos que derivaron, a su vez, de los grandes pactos y acuerdos construidos en esa década. No fue que todo el mundo quedó contento y feliz… ¡qué va!

Pero lo cierto es que a partir de ellos y también, no solo por ellos, Costa Rica transitó hacia una ruta de mayor estabilidad política, democracia, crecimiento económico, movilidad social, distribución de riquezas, modernización del Estado, inclusión social, entre otras dimensiones.

Hoy vivimos momentos diferentes y tenemos otros desafíos, pero como en aquellos años, necesitamos construir acuerdos, no perfectos pero suficientes, para garantizar la paz social, la justicia social, el crecimiento y la distribución de riquezas, la democracia y la sostenibilidad, que se nos han debilitado en las últimas décadas y por ello estamos donde estamos.

Evitemos llegar a mayores niveles de violencia, porque la tarea de la reconstrucción sería aún más grande y difícil.

Evitemos llegar al default, porque entonces los más poderosos barrerían con los restos del Estado Social de Derechos.

Distribuyamos más, antes de que la desigualdad, la pobreza y la acumulación, refuercen un remolino de retrocesos del que nadie se salve, ni siquiera los más ricos y poderosos, que también tienen mucho que perder, aunque no lo crean.

Son muchas las áreas en las que debemos reconstruir pactos sociales y multisectoriales, pero hay una particularmente urgente con la que debemos iniciar: un pacto fiscal orientado hacia la justicia tributaria. Equilibrar las cargas entre todos los sectores de la economía, encontrar la relación más adecuada posible entre ingresos y gastos en las finanzas públicas, para reforzar y actualizar nuestro Estado Social de Derechos.

Todos los sectores que podamos dar algo, debemos ceder algo, tanto por el lado de los ingresos y como de los gastos, incluyendo aquellos que tengan beneficios fiscales.

Hay otros que no pueden dar, los más débiles y vulnerables, que necesitan más bien recibir. Por ello el principio debe ser: de arriba hacia abajo la contribución, de abajo hacia arriba la distribución.

Hasta ahora solo hay demandas de unos sectores hacia otros y de todos hacia el Estado.

Si queremos avanzar hacia un gran acuerdo nacional, cada sector debe empezar por poner sobre la mesa en qué puede contribuir a incrementar las debilitadas finanzas públicas. Estoy seguro que hasta las empresas de zonas francas y grandes cooperativas pueden hacerlo.

Al mismo tiempo, cada sector puede plantear una propuesta hacia otros o hacia el Estado, para hacer más eficiente y eficaz el gasto público.

Esto constituiría un primer paso para conformar una agenda de reformas en áreas de coincidencia, donde, para ganar algo, sea necesario también ceder en algo. De lo contrario, la intransigencia nos sumirá en un caos y violencia de consecuencias irreparables, que sufrirán incluso las siguientes generaciones.

Como a don Manuel y a don Pepe, ahora con más participantes, hoy nos toca responder a la pregunta: ¿nos batimos por San José o pactamos en Ochomogo?

Llamado del ecologismo costarricense: Justicia tributaria para salir de la crisis

FECON, 7 de octubre del 2020.

Frente a la crisis general del país, la activación de un amplio movimiento ciudadano ha comenzado y las principales demandas comunes exigen medidas de justicia tributaria, y declaran el rechazo al endeudamiento público compulsivo que plantea el Gobierno de Costa Rica para seguir protegiendo las cuentas de los grandes capitalistas y evasores, quienes quieren incluso apropiarse de los activos del Estado aprovechando la situación, para seguir lucrando en plena crisis.

Es urgente generar alternativas que puedan sustituir el sistema actual fallido, donde las corporaciones son libres y los pueblos trabajadores cargan el peso de la economía. Necesitamos cambiar de sistema, –un nuevo modelo de justicia ambiental, social y económica— e impulsar la construcción del poder popular para fortalecer la autodeterminación y soberanía de los pueblos en todos los aspectos, desde los asuntos de la vida nacional hasta lo local.

Por esto, ante la movilización social fuerte y justa que se lleva adelante en el país, proponemos:

1) Sumar fuerzas desde las organizaciones ecologistas, ambientales, sociales, locales y comunitarias, al lado del amplio movimiento popular que se ha levantado en todas las regiones del país para enviar el mensaje de rechazo a la falsa solución de más endeudamiento que el Gobierno de Costa Rica ha propuesto ante la crisis que atraviesa el país.

2) Luchar hasta que se retire definitivamente la propuesta inviable de negociar un préstamo multimillonario con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que cargaría una vez más a las clases populares y trabajadoras con los costos de este nuevo chantaje, orquestado por las élites del país con el favor de un Gobierno incapaz de confrontar el fraude fiscal y presto a proteger sus intereses. Nos oponemos a la venta de activos públicos y como solución económica exigimos medidas serias contra la evasión, elusión, el contrabando y las fugas de capitales en nuestro país.

3) Exigir que la situación económica del país sea solventada con la aprobación de medidas de justicia tributaria en la Asamblea Legislativa. Urge una Ley de Emergencia Fiscal Progresiva y Solidaria. Además, que se reviertan las reformas neoliberales que han precarizado las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora, al desmantelarse sus derechos.

4) Demandar justicia tributaria, eliminándose privilegios fiscales de los sectores exportadores e importadores, quienes han gozado de amnistías y exenciones de impuestos a pesar de sus enormes ganancias de capital antes y durante la pandemia, incluso escondiendo sistemáticamente sus riquezas en paraísos fiscales. Se deben calcular tasas de pago por Impuesto al Valor Agregado (IVA) y recalcular la renta de sus inmuebles, por el alto impacto social y ambiental que sus actividades tienen sobre los territorios.

5) Es tiempo de suspender el pago de la deuda externa y sus intereses para recuperar la economía. Sostenemos que Costa Rica debe aspirar a una condonación total de la deuda junto con los países de América Latina, ante la asfixia de pagar anualmente más de un 5% del PIB sólo en intereses de una deuda ilegítima sobrecargada en los pueblos, que se acerca ya al 80% del PIB.

6) Las soluciones económicas que requiere el país, deben ir acompañadas de un cambio profundo del modelo. Éste debe ser impulsado y construido por los múltiples sectores de la vida nacional en un diálogo con legitimidad, para encontrar salidas a sus afectaciones particulares con alternativas ambientalmente sustentables, en contraposición a los diálogos fraudulentos y estériles que ha impulsado el Gobierno para mantener protegida su ruta hacia el endeudamiento con el FMI.

7) La reactivación económica es necesaria y debe basarse en la seguridad y soberanía alimentaria, apoyando las prácticas ecológicas y sustentables, en la tierra y en el mar. Es indispensable orientar la economía hacia la satisfacción de las necesidades más esenciales para todas las personas por igual: techo, trabajo, alimento y agua pura en cantidad y calidad suficiente. El crecimiento económico en desigualdad afecta la salud y bienestar de los pueblos.

8 Es imprescindible implementar una reforma agraria integral. Redistribuir las tierras para combatir la concentración, favoreciendo la economía de familias campesinas y la producción local. La concentración de la tierra genera injusticias y desigualdades económicas. Es prioritario además que el Estado ponga fin a la usurpación de los territorios indígenas, garantizando la autodeterminación de sus pueblos. También se debe poner fin a los sistemas de derechos de propiedad intelectual que privatizan las semillas.

9- La economía del país deberá recuperarse respetando los ciclos de la naturaleza y abandonando el paradigma de la explotación ilimitada y destructiva de recursos. El pueblo debe poner fin al control de la política pública por parte de las transnacionales y rechazar en conjunto sus propuestas de aprobar proyectos extractivistas como la minería, petróleo y el gas natural, que no son alternativas viables en nuestro país.

Urge reforma al capítulo constitucional de las garantías sociales

Ricardo Araya Montero

 

Ante la práctica anti democrática de los jerarcas que gobiernan de no dialogar con buena fe y buscando eficacia del proceso que cierre puertas a eventuales burlas, urge una reforma al capítulo constitucional de las Garantías Sociales: un articulado que homologue el procedimiento del conflicto económico social y la negociación colectiva laboral y que en caso de movimientos cívicos locales o nacionales, obligue a los jerarcas a negociar un pliego de peticiones firmado por las organizaciones beligerantes, y a partir de esa NEGOCIACIÓN VERDADERA levantar acuerdos e inscribirlos en los tribunales para su seguimiento, y eventual proceso sancionatorio en caso de incumplimientos.

Si logramos esto UNIDO a una profunda reforma electoral, perfeccionamos la poquita democracia que tenemos, nos coloca en la pro-actividad estratégica, le da sentido transformador a nuestras propuestas, en vez de estar haciendo llamados vacíos a la defensa del «maltrechísimo Estado de Derecho» (que no niego que hay que defenderlo, pero críticamente) pues éste que no le llega ni a los talones al Estado democrático popular que siempre hemos propuesto como alternativa a la democracia burguesa.

El pliego de peticiones de Rescate Nacional en las negociaciones con el Gobierno

Vladimir de la Cruz

Para conversar con el Gobierno, de manera concreta los jefes sonados del movimiento de protesta, autodenominado Rescate Nacional, que ha sucedido estos días, y que en algunos puntos del país, todavía continúa, han acudido ante el Arzobispo de San José, José Rafael Quirós Quirós, “para que traslade al Gobierno de la República las siguientes condiciones para iniciar un proceso de negociación”, y de seguido ponen 14 puntos, que debe iniciar hoy a las 10 a.m.

Veamos los puntos, que van numerados, a los que les hago algunas notas, también numeradas:

1.- Que se instale una mesa de negociación entre el Gobierno y el Movimiento de Rescate Nacional.

Nota 1.- Ya lo llaman “Movimiento”, casi sinónimo de partido político. Los movimientos políticos, en general, son asociaciones de ciudadanos organizadas para influir en la formación de la voluntad política, la que se expresa en el Poder Ejecutivo o en el Legislativo, o para participar en procesos electorales, como el que viene en el 2021-2022.

Por su naturaleza los “movimientos” operan en el área política, como en este caso, combatiendo un Préstamo del FMI, principalmente, que se discute en la Asamblea Legislativa. Un movimiento responde también a inquietudes o preocupaciones compartidas por diversos grupos o ciudadanos organizados o no.

2.- Que sea una mesa única de negociación y no mesas temáticas.

Nota 2.- ¿Son tan pocos los iluminados dirigentes de Rescate Nacional, que no pueden dividirse en varias mesas a negociar aspectos propios de cada mesa de negociación? ¿O no tienen equipos de apoyo para discutir los temas importantes relacionados con las alternativas al Préstamo del FMI que es lo que ha provocado las principales movilizaciones, junto con los impuestos que ello trae? ¿O se desconfían de ellos mismos para dividirse en distintas mesas a negociar?

3.- Que se realice la reunión en un campo neutral facilitado por la Iglesia Católica

Nota 3.- La Iglesia Católica, ni ninguna Iglesia es neutral. Y menos lo ha sido históricamente ante el Poder instituido, porque ha formado parte del Poder. Desde la conquista y la colonia española la Iglesia Católica se impuso de manera dominante, como única y verdadera, situación que se mantuvo así, en cierta forma, hasta la construcción del ferrocarril al Atlántico cuando llegaron personas no católicas a las que había que autorizar el ejercicio de sus credos religiosos, porque solo se permitía el ejercicio del catolicismo, desde entonces, la religión del Estado costarricense.

Este es un mal planteamiento porque, en las luchas sociales existentes en el país, hay un grupo de ciudadanos que clama y lucha por un Estado Laico. Y una posición como la de estos protestantes de Rescate Nacional pareciera no entender o valorar esta otra lucha. Bien podría ser que de esa manera traten de enfrentarse a las fuerzas político-electorales que no son católicas, que son otros protestantes…que tienen asiento en la Asamblea Legislativa, y que en parte comparten las luchas contra el Gobierno de Carlos Alvarado, con lo cual pareciera que los dirigentes de Rescate Nacional no impulsan políticas unitarias de lucha, con ellos, de suma de sectores sociales y políticos.

Para mí, el mejor campo neutral hubiera sido el Consejo Nacional de Rectores, en alguna de las sedes universitarias que al efecto se hubiera puesto a disposición para este encuentro, o si alguna Universidad hubiera salido ofreciendo hace rato esta salida.

Por dicha no plantearon que el mejor campo neutral de la Iglesia hubiera sido un Confesionario, porque ese sí es neutral, y contundente para decirse las verdades y asumir las responsabilidades.

4.- Que el Presidente de la República abra la mesa de negociación.

Nota 4.- Que el Presidente de la República abra la mesa de negociación cuando se le pide a la Iglesia que la convoque, pareciera un contradictorio. La debe abrir la Iglesia invitando a las dos partes, al Presidente y a uno de los personeros de Rescate Nacional, que puede ser José Miguel Corrales, por ser el más viejo de ese grupo, a pronunciarse sobre la importancia del evento y empezar a trabajar. Si el el Presidente es el que debe abrir la mesa bien podría ser que el Presidente debió ser quien convocara, lo que no quisieron los de Rescate Nacional.

Una pregunta inquietante: ¿Por qué no el Presidente de la Asamblea Legislativa, que es donde se está discutiendo el Préstamo del FMI?

No es en el Poder Ejecutivo donde está la discusión de aprobación, que parece ser una obligación de continuidad del primer Préstamo del FMI ya aprobado por la Asamblea.

Donde se debe presionar más es en la Asamblea Legislativa para que no se apruebe el Préstamo del FMI, si eso es lo que se quiere, que lo mandó en posibilidad de aprobación el Poder Ejecutivo. Esto es estar perdido ante quien se debe presionar con mayor fuerza e intensidad, lo que indica que los ex diputados que están en esta lucha están más por hacer bulla contra el Presidente del Poder Ejecutivo, y no para enfrentarse a todos los partidos que están en la Asamblea Legislativa, donde por presión de masas podrían lograrse adherencias negativas a la aprobación del Préstamo del FMI, si esto es lo que realmente se busca.

5.- Que la negociación sea transparente, con presencia de la prensa.

Nota 5.- La transparencia que dicen los de Rescate Nacional no está en lo que cada parte tenga que sostener respecto a lo que discutan, sino en la presencia de la Prensa, que para los miembros de Rescate Nacional, y para los sindicatos, y para otros grupos de ciudadanos esa Prensa no es tan transparente, ya que solo les tergiversa sus planteamientos, o los ignora, o los pinta con imágenes negativas.

Está claro, entonces, que la presencia de la Prensa es tan solo para la foto, para la pasarela política, para tener televisión, radio y prensa escrita para aparecer en ella con algunas frases fuertes al Presidente y a las autoridades del Estado, para hacerse sentir fuerte ante el Presidente, a quien tratarían de colocar como un débil.

6.- Que las negociaciones sean diurnas, no nocturnas.

Nota 6.- La nocturnabilidad de las reuniones no les quita importancia. Puede ser más cansando y desgastante. Para viejitos discutiendo, y sin entrenamiento y práctica de discusión, puede ser mucho más pesado, es entendible. Tampoco que se discuta solo en el día le da más transparencia, porque la transparencia, para Rescate Nacional la da la Prensa presente, no la luz del día.

Pero, ahora hay ambientes que cerrados, con luz interior, son absolutamente claros, como si fuera de día. Así se trabaja en algunas empresas en el país las 24 horas.

Podría entenderse también que bajo la luz del día se puede mantener un piquete grande de gente afuera del local presionando en las discusiones, lo que disminuiría en la noche.

La experiencia de discutir de noche los sindicatos la tienen. En las negociaciones finales de las últimas huelgas del 2018 trabajaron reunidos todo el día, y por la noche hasta las 3 y 4 de la mañana del día siguiente. Así fue el último día de negociación.

7.- Que los acuerdos a que se llegue se conozcan por las bases del Movimiento para su aprobación.

Nota 7.- Esto es el ultra democratismo al absurdo. ¿Si así se opera, entonces, para qué dirigentes sindicales, y para qué dirigentes sociales o políticos?

En la historia de las luchas sociales del país siempre hubo dirigentes en capacidad de tomar acuerdos y hacerlos valer ante sus bases, cuando se trataba de lograr resultados, porque eran dirigentes respetados, queridos y generadores de confianza ante sus bases.

En la última huelga magisterial, terminada con un acuerdo a las 4 de la mañana, en el Sindicato de Educadores, a las 8 de la mañana, se reunieron en una gran Asamblea, de bases, para oír del Secretario General el informe de la negociación. El Secretario a medida que iba informando, sobre las dificultades del Acuerdo logrado, llorando de emoción y cansancio, las bases le iban aplaudiendo y exaltando su participación, in crescendo con el informe y su llanto. Terminó su discurso, con gran aplauso y aparente apoyo, y bastó que una sola persona, en esa Asamblea, agarrara el micrófono, inmediatamente y, al referirse al texto del acuerdo, dijera que “era un plato de babas”, y lo criticara, para que los aplausos y elogios se volcaran, y para que esa misma Asamblea, desdijera a su Secretario General, rechazara el acuerdo y aprobara continuar en la lucha.

En una Asamblea convocada por anarquistas, en la Universidad de la Sorbona, en mayo de 1968, el primer acuerdo que se tomó fue disolver la Asamblea. ¿Hacia eso vamos?

Es un error político este ultra democratismo en que se ha caído en muchas organizaciones sociales y políticas. Hasta algunos partidos políticos han caído en esto cuando le han dado más poder a las Asambleas Provinciales que a la Nacional.

Las direcciones políticas de los movimientos políticos, de los partidos políticos y revolucionarios, son de calidad. Quienes las integran es por méritos de lucha y de talento, y de reconocimientos, que se ganan esos puestos.

Así como no hay movimientos revolucionarios sin teoría revolucionaria, o no hay movimientos políticos sin teoría política, tampoco hay movimientos y partidos políticos sin líderes políticos.

Los líderes, como todos los seres humanos, son de carne y hueso, tienen virtudes y también defectos, pero son los líderes. ¿O, acaso a los que dirigen Rescate Nacional no les exaltan virtudes pero también les enrostran defectos en las redes sociales?

8.- Reconociendo la gravedad de la situación que tiene el país, que la mesa de negociación se instale el miércoles 7 a las 10 a.m.

Nota 8.- Reconoce Rescate Nacional que hay una grave situación en el país surgida por las luchas que han bloqueado calles y han contribuido a paralizar la economía nacional, sin asumir responsabilidades, o echándole indirectamente la culpa al gobierno de las acciones realizadas.

9.- Que un representante de la Iglesia Católica participe en calidad de garante y vigilante de la ejecución de acuerdos de la negociación.

Nota 9.- Poner a la Iglesia Católica a que participe en calidad de garante de acuerdos de la negociación, no garantiza nada, porque los acuerdos no dependen de la Iglesia, ni ésta puede obligar a los participantes a nada. Que la Iglesia sea vigilante de la ejecución de los acuerdos, eso si puede suceder.

La Iglesia ha participado de otros procesos como el de la Concertación, en 1998, junto con las Universidades llevándole el pulso al proceso.

De la lista, los siguientes puntos son los que realmente son de negociación. Los anteriores son de procedimiento y hasta de simple aceptación.

10.- Que cese el desalojo violento de los puntos de manifestación.

Nota 10.- Que los puntos de manifestación que se mantengan hasta la firma se deben suspender de inmediato es lo correcto. Si no se suspenden habiendo acuerdo, el gobierno debe tomar las medidas para hacerlo si los firmantes de la negociación no pueden levantar esos sitios.

11.- Que no es necesario el Préstamo del FMI y qué existen otras alternativas, y que se descarte este Préstamo en esta administración

Nota 11.- Se plantea que hay otras alternativas frente al segundo Préstamo del FMI, que es el que ha provocado estas luchas sociales. No se indican cuales alternativas.

Pareciera que eso va a quedar para una discusión larga, que no permitirá que se mantengan bloqueos o luchas de calle mientras se mantenga la discusión, porque incluso se dice que en este Gobierno se descarte este Préstamo, y no se podrían mantener bloqueos hasta más allá de mayo del 2022.

Nadie aguantaría bloqueos hasta mayo del 2022, esa es la realidad.

Pero, ¿se deja abierta, por parte de Rescate Nacional, la puerta para que en el próximo Gobierno, mayo del 2022, se pueda iniciar otra vez esta discusión?

Hay algo que es claro, en el año electoral del 2021 no se puede sostener esta discusión porque se puede convertir en otro TLC, con un desastre para todos los partidos políticos, y para alentar movimientos y líderes populistas.

12.- Que no se contemple la venta de activos ni más impuestos indirectos

Nota 12.- No se dice cuales activos nacionales están a resguardo de Rescate Nacional, que puedan provocar otras luchas, ni que se aprueben más impuestos indirectos. Rescate Nacional debió plantear sus soluciones. ¿Las tiene para el miércoles?

13.- Que no haya procesamientos penales ni sanciones disciplinarias o administrativas para los manifestantes

Nota 13.- Esto siempre se negocia como resultado de estas luchas, exceptuando la realización de delitos comunes que se hayan cometido, no así a la gente que participó en bloqueos.

14.- El levantamiento de los puntos donde haya tomas de calles se hará hasta que se firmen los acuerdos de la negociación.

Nota 14.- Este planteamiento es absurdo porque la negociación puede durar su tiempo, y no se pueden sostener esos bloqueos ante la población y ante la economía nacional, en todas sus aristas mientras se mantengan las conversaciones de negociación.

El levantamiento tiene que hacerse a partir del inicio de las negociaciones, hasta como un gesto de buena voluntad.

¿Estarán los representantes del Gobierno, entre ellos el propio Presidente, y quienes le acompañen, preparados para asumir este reto, de esta negociación? ¿Repetirá el gobierno su debilidad ante otros procesos de negociación que ha convocado y participado sin resultado alguno?

¿Están los representantes del Movimiento de Rescate Nacional en capacidad de proponer soluciones posibles, aceptables de negociación, ante la situación que provoca el Préstamo del FMI?

¿Son confiables las partes que se sentarán a negociar? ¿Por dónde saltará la liebre en esta negociación?

Estaremos atentos.

Protestas, Huelgas y Desobediencia Civil

Vladimir de la Cruz

El derecho de protesta, aunque no está puesto de esa manera, está garantizado en la Constitución Política, en el conjunto de derechos y libertades de los ciudadanos, a expresar sus puntos de vista y de actuar de conformidad a ellos. Es una forma de expresar la opinión. Es como cuando un niño protesta ante sus padres, reclamando algo, y hasta hace un “berrinche” para tratar de lograrlo.

El Gobierno, por su parte, tiene la obligación derivada de la Constitución Política, de garantizar el ejercicio de derechos y libertades de los ciudadanos, incluso el de protesta. Los Derechos y Libertades existen para ser ejercidos. No pueden ser limitados porque dejarían de serlos. Eso sí, se ejercen en función de que no afecten o limiten el derecho y libertades de los otros ciudadanos.

En el caso del ejemplo del niño, antes no se aceptaba su protesta, ni se toleraba, por sus padres. Los niños se sometían a la voluntad y última palabra de sus padres. Ni siquiera les dejaban opinar, o expresar sus “disidencias”. Evolucionó el concepto de niño y de derechos de los niños, y de considerar a los niños como “personas” pequeñas, y con ello el de respetarles sus puntos de vista, lo que no todos los padres hacen todavía. A mis hijos los educamos con reconocimiento de sus Derechos y Libertades, con los espacios para ser oídos y ser parte de la toma de decisiones. Recuerdo, una ocasión, en que regañando, llamándole la atención a Lautaro, que tenía como cinco o seis años, me respondió: “si me sigue regañando lo voy a acusar al Patronato de la Infancia”, porque sabía que existía esta institución de protección. Hoy todos mis nietos tienen prácticas familiares, con respeto, de ejercicio de derechos, libertades y de negociación, porque así se les prepara para la vida civil y social, que es cada vez más compleja.

El derecho de protesta no es el derecho de huelga que si está expresamente señalado en la Constitución Política, ahora más regulado por el Código de Trabajo, como resultado de las mal conducidas huelgas magisteriales, que pusieron en evidencia “huecos” en la legislación laboral, nueva, vigente en el país, y que se puso a prueba de fuego en esas huelgas del 2018.

La protesta y la huelga son cosas distintas en las luchas sociales. Algunas protestas pueden desembocar en huelgas, así como toda huelga en sí misma es una protesta organizada, por un sindicato, por una organización, por un grupo de dirigentes que conducen esa lucha, o hasta por un partido político, con capacidad para valorar cuando suspenderla y para negociar directamente su suspensión, o por partidos políticos que manejaban o dirigían sindicatos, con sus propios líderes sindicalizados que respondían a su militancia política o a las directrices que les trazaban desde sus partidos políticos.

En la historia de las huelgas costarricenses las hemos tenido sin dirección política partidaria, de partidos políticos, pero con dirigentes responsables, con dirigencias reconocidas por sus bases, con la confianza de esas bases en la dirección de la lucha y con confianza en los acuerdos que les ponían fin a esas luchas, sin llevarlas a consultas de “la base”. Para eso está la dirigencia del movimiento.

Si esa dirigencia no tiene esa fuerza moral ante sus “bases” no dirige nada, es de papel. Esto es lo que está pasando en las últimas formas de luchas que se dan en el país, desde las huelgas magisteriales del 2018, donde se evidenciaron desconfianzas profundas hacia los dirigentes, entre los mismos dirigentes, cuando habían dos por cada sindicato, controlándose entre ellos, y habían 12 sindicatos negociando, con una mesa de 24 dirigentes sindicales, donde era muy difícil lograr acuerdos, si ellos mismos acudían al expediente de ir a consultar lo que estaban aprobando, con sus propias bases, o con solo uno que se opusiera.

Cuando un grupo dirigente se sienta a negociar va con toda la autoridad para hacerlo. Se entiende que su resultado será aceptado por las bases, porque el pliego de negociación es conocido de las bases, y es tan solo un pliego de negociación de lo cual pueden aprobarse todos los puntos o una parte de ellos.

Si se pretende negociar para ganar todo no hay negociación posible. Lo que hay son actos de fuerza y en este caso ¿para qué sentarse a negociar?, mejor mantener la fuerza de la calle, si eso es lo que la sostiene, para ver quien aguanta más. Pero si se pide negociar, hay que negociar.

El problema es cuando dirigentes beligerantes no tienen claro cuanto negociar, y de lo que quieren negociar qué es lo principal, lo más importante, en lo que no se echa para atrás, sacrificando las otras demandas si fuera del caso.

El derecho de desobediencia civil, sobre lo que escribí hace poco, tampoco está establecido en la Constitución Política, pero es una forma de lucha que ha existido, en otros países, con mucho éxito en determinadas épocas y circunstancias.

Cuando se ha tratado de desobediencia civil, que incluyó grandes huelgas de hambre, como las de Gandhi, eran luchas dirigidas por una persona, con reconocimiento público y con liderazgo ganado en esas luchas, alrededor de las cuales se movilizaba la gente, para apoyar a su líder, en su protesta, que se transformaba en protesta social organizada.

La desobediencia civil no es una huelga en sí misma, es una acción que se toma generalmente frente a disposiciones legales, leyes, que no se quieren acatar, en algunos casos por objeción de conciencia, como las que impulsó Henry Thoreau, para no pagar impuestos que justificaban guerras anexionistas, colonialistas o imperialistas, según las queramos ver. Esta forma de lucha es válida cuando depende de la persona pagar el impuesto y negarse a hacerlo, pero si los impuestos se rebajan de los salarios, de los ingresos, de las personas, por vía de sus planillas o de los pagos que reciben, o se pagan en los productos que se compran, no hay nada que se pueda hacer, porque no se puede hacer gestión legal alguna para que esas deducciones no se realicen.

Las protestas, las huelgas y la desobediencia civil tienen que tener, cuando se realizan, objetivos y metas posibles de lograr. No se puede mover gentes, ni ciudadanos, a luchas con objetivos imposibles, porque fracasan esas luchas. Pero también es irresponsable movilizar gente en luchas que de antemano se saben que no obtendrán un resultado positivo para los demandantes.

Las protestas, las huelgas y los actos de desobediencia civil deben ser escuelas de formación política ciudadana, para que quienes participen de ellas, se eduquen en esas luchas, para avanzar social y políticamente, para mejorar niveles organizativos, para ampliar bases, números de personas, debidamente organizadas. Esto es válido cuando hay organización sindical o política detrás de los movimientos.

Estas formas de lucha no pueden educar en acciones anárquicas, en acciones descontroladas, en acciones que “se pueden salir de las manos”, como irresponsablemente ha dicho uno de los convocantes a estas formas de lucha, sin importarles que se salgan de las manos, y llamando a que se mantengan en la calle por sí mismas, sin dirección política general, donde se ha llegado a mezclar hasta el cobro de peaje, en los retenes de esta lucha, lo que se parece más a “maras” políticas que a luchas políticas correctas. Ese tipo de actitudes es más peligroso hoy por las manifestaciones populistas que pueden brotar de estas luchas y movilizaciones donde estos mismos dirigentes pueden ser borrados, y como en la Revolución Francesa ser llevados al Patíbulo. En uno de estos días, en una de esas luchas, a dirigentes de la ANEP los enfrentaron, echaron e insultaron, y lo llamaban como “más de lo mismo”. Así son estos actos, donde participan “resentidos” y opositores sociales de todo tipo.

Este dirigente, a quien así se le reconoce por los medios de comunicación, el más viejo de ellos, y no lo trato de viejo despectivamente, porque yo también lo soy, sino porque él mismo así se reconoce para decir que no tiene ningún afán político electoral en esta lucha. Cuando lo veo apelar a esta irresponsable actuación suya, de dirigente viejo, nada improvisado, sin organización, porque la organización titular “Rescate Nacional” que representa, no existe más que en el discurso, en la arenga más política que reivindicativa, no está inscrita en ninguna parte, ni como asociación, ni como sindicato ni como partido político. He oído decir, en la Televisión, a ciudadanos, que están con él en esta lucha, pero que no lo apoyarían en un partido político, y me imagino que a los están con él en esa tarima, o pasarela política, por donde pasan políticos, tampoco los apoyarían políticamente.

Y esos ciudadanos que no están con él para luchas políticas se identifican entonces con otros partidos políticos, que están en la Asamblea Legislativa, seguramente, Entonces, ¿a dónde quieren ir?, si ellos saben que en el escenario político nacional solo por medio de partidos políticos se puede actuar en la política, solo de esa manera se puede ser representante popular, diputado, o Presidente. Es obvio que detrás está la aspiración político electoral de quienes más visiblemente encabezan estas protestas sociales. Uno de ellos, también exdiputado, Campos, al menos con franqueza ha dicho que va a organizar su partido político para el 2022, porque sabe que como dirigente social que es, de muchos años, que ese puede ser su correcto camino, para continuar estas luchas y las defensas que invoca.

Cuando oigo decir tonterías a ese dirigente octogenario, ex diputado, que sabe o debe saber cómo funciona el tinglado político nacional, entre Legislativo y Ejecutivo, y sabe dónde es que hay que presionar, y presionar en el Poder equivocado, en el Ejecutivo, porque el tema de fondo está en trámite legislativo, es evidente que lo que busca es el caos, y de él salir, seguramente así se lo piensa, como el Ave Fénix, de las cenizas que quede del entramado democrático institucional existente que puede derrumbarse con acciones irresponsables.

Aquí me recuerda a mi querida profesora Niní Chinchilla de Mora, que también fue diputada de su mismo partido cuando nos decía a sus alumnos, como una gran enseñanza, que “cuando uno está viejo necesita que lo arrienden”, refiriéndose a los caballos que había que sujetar o atar por las riendas, ya por viejos, porque no atienden u obedecen, o enseñar a obedecer a una caballería a la rienda.

Cuando se orientan a presionar al Poder Ejecutivo demandando la “cabeza”, la “renuncia” del mandatario, y de su Gabinete, es obvio que pretenden sustituir a ese Presidente y a su Gabinete, con otro Presidente y otro Gabinete, que hasta ahora no exhiben en sus pretensiones. Más anárquicamente no se puede actuar. Porque no se podría pensar que sin Presidente y sin Gabinete el país se va conducir, sin gobierno, sin gobernantes. No hay una sola experiencia en el mundo donde esto haya ocurrido.

Detrás de estas luchas no hay partidos políticos conocidos, porque también se agitan consignas contra todos los partidos políticos, contra todos los políticos, contra las instituciones de funcionamiento democrático, la misma Asamblea Legislativa, el Poder Ejecutivo, hasta la misma Corte Suprema de Justicia. ¿A dónde se quiere llegar?

El show mediático de establecer una consigna para la mesa de diálogo, con el gobierno, de que se haga con la mayor transparencia posible, para los demandantes, con televisión y radio, porque así se deben discutir, según ellos, los temas que conduzcan a paralizar sus luchas. Ninguna lucha social se discute de esa manera, porque entonces los actores no estarán para buscar soluciones, sino para buscar auditorios, para buscar oídos que quieran escuchar discursos de plaza pública, arengas, que es lo que hacen algunos, cuando se les ponen micrófonos, cuando lo que realmente se debe buscar son soluciones. Lo que algunos de esos dirigentes andan buscando es protagonismo político más amplio que lo obtendrían de esa manera, al menos para la foto.

La discusión que se exige debe ser serena, tranquila, sin la gritería ni vocería de la calle presionando en alguna dirección. Los dirigentes que se presenten deben ir lo suficientemente autorizados para llegar a acuerdos, si llegan a darse, como para imponerse ellos mismos ante los mismos manifestantes que confían en ellos. Si no es así, no hay nada que hacer. Y, que cada palo aguante su vela.

Alucinaciones fiscales en pandemia

Luis Andrés Sanabria Zaniboni

Un gobernante que se esconde detrás de verdugos pagados pronto olvida qué es la muerte
Juego de Tronos – George R.R. Martin

Tras la publicación de la propuesta de negociación del gobierno ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), se presentaron una serie de polémicas que dejaron a primera vista un gobierno “huérfano” de todo apoyo; diputados y diputadas, sectores empresariales, sindicatos, medios de comunicación, ciudadanos y ciudadanas entre otros reaccionaron con indignación, sin embargo, la presencia de algunos esos sectores no pueden ser abonado a una señal de solidaridad con los y las desfavorecidas. Para abordar estos hechos tan convulsos y confusos, se hace necesario poner de frente la ley 9635 de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas para preguntarnos ¿Qué intereses nos llevaron a esta encrucijada?

Cuando vemos el camino hacia atrás de la implementación de la ley 9635 observamos una serie de compromisos y deudas pendientes con actores claves; algunos sectores cooperativos, los sectores financieros, los agroexportadores, los exportadores (zonas francas), además los evasores y elusores, esta lista no pretende ser exhaustiva, sino simplemente esbozar esos sectores que tuvieron al menos un trato preferencial en la conformación de esta ley y hoy se muestran al menos en silencio.

Por otro lado, la promesa del gobierno de turno fue continuar una ruta que estaba marcada por la creación o aumento de impuestos, reforma del empleo público y la consolidación de la regla fiscal. Todas estas promesas encontraron un freno ante la emergencia sanitaria, pero los números de las finanzas públicas empiezan a quedarse cortos.

Ante este escenario y la contracción económica, se ha visto como un salvavidas “oportuno” acudir al Fondo Monetario Internacional, que representa un tipo de alucinación de buenas intenciones, especialmente dado que es un organismo reconocido por su interés en la reestructuración de los Estados, en beneficio de los sectores dominantes del país, mediante la promoción de la privatización y la desregulación en aras de reducir el Estado, y privilegiar las condiciones de sectores con vínculos financieros internacionales (bancos, agroexportadores/exportadores).

Con esta idea del FMI, asistimos a una oleada de manifestaciones en las calles y una fila de “especialistas” y “técnicos” explicando los pormenores de las posibles medidas, una consigna se consolidó “no más impuestos”. Esta apuesta refleja por un lado el desencanto generalizado de la población por la administración económica-financiera del país, sin embargo, esconde otra alucinación, que todos y todas pagamos los mismos impuestos.

Alguna vez hemos sigo expuestos a ese negocio de dudosa reputación de la pirámide, donde nos prometen altos retornos por nuestra inversión, sin embargo, ese juego sólo beneficia al operador inicial, y dura hasta que “la gota derrame el vaso”. Así el gobierno de turno asemejo a un Esquema Ponzi (sistema de pirámide) empaquetó con promesas a diversos actores a cambio de su apoyo en distintas etapas, prometiéndoles que serían recompensados.

Lo que sucede es que los operadores de esta pirámide fiscal están quedando solos, dado que la capacidad de negociación les ha quedado corta, y hoy enfrentan la desnudez de sus intenciones, sectores agroindustriales, financieros y exportadores (zonas francas) son los operadores que sedujeron a través de esas alucinaciones a diversos actores que la cancha era igual y que “todos estarían pagando impuestos”.

El gobierno de turno intentó al igual que otros antes de él, vendernos esa alucinación de “equidad” tributaria con pesudo-reflexiones técnicas, y legitimar el actual estado de la coyuntura a través de esquemas tributarios que procuran según el discurso del sacrificio, expoliar a las personas de a pie, para así blindar por algunos años más a los sectores privilegiados.

Es evidente el tono de indignación detrás del “no más impuestos” ante la propuesta llana y sencilla de sobrecarga a través de los impuestos regresivos, sin embargo, una vez caída la pirámide, si miráramos con cuidado, al día de hoy no todos pagamos impuestos. Existen sectores de este país que han logrado convertirse en la “excepción a la regla” y hoy procuran seguir defendiendo esa posición, cobijados de una falsa “indignación”, es decir otra alucinación.

Es válido que pregunten, ¿entonces qué?, tal vez debamos corregir el pronombre relativo, y empezar a cuestionar Quiénes. Sigue la tarea vigente por visibilizar y denunciar esas actividades económicas que hoy siguen gozando de privilegios, esas ganancias que suman en las cuentas de sus titulares al margen de cualquier obligación, esos sectores financieros que acumulan ganancias y endeudan con sobregiros a las personas, esos sectores productivos que se encuentran al margen de cumplir con su responsabilidad corporativa, pero también esas omisiones postergadas convenientemente que han permitido eludir o evadir los impuestos.

¿Por qué mencionamos esto? Estos sectores se han localizado en un país que les ha dado las condiciones para sus operaciones (exoneraciones de impuestos, programas de apoyo institucionales, marco institucional y seguridad jurídica, inversión pública en diversas dimensiones) que representan acciones de política pública que han privilegiado sus actividades y protegido sus ganancias, pero para hoy se hace insostenibles ante las brechas socioeconómicas que han propiciado y los cambios estructurales que enfrenta la economía de nuestro país.

La simple frase “no más impuestos” sigue siendo una consigna de indignación, sin embargo, es un deber estar alertas y hacer las diferencias de quienes son, porque como lo sostenemos hoy, hay sectores y personas de este país que siguen sin pagar sus impuestos, beneficiándose de esquemas opacos o privilegios “trasnochados”, y esa factura debe se cobrada.

Ciudadano presidente Carlos Alvarado la hora de la verdad ha llegado

Dr. José Solano Alpízar

Ciudadano presidente Carlos Alvarado, el papa Francisco nos recuerda en su última encíclica Fratelli Tuttis (hermanos todos) que el dogma neoliberal no va más. Ya no hay más espacio para la desigualdad, pues como bien señala el papa, no es cierto que bastaba con la libertad de mercado para asegurarnos que todo estaba bien.

Usted debe comprender con sensatez y humildad que la barca que empujan personajes empresariales como Oscar Arias, Rodolfo Jiménez Borbón, André Garnier aglutinados en Horizonte Positivo o Alianza Empresarial para el Desarrollo, así como políticos y comunicadores, que por sus actuaciones parecieran estar al servicio del gran empresariado como Otto Guevara, Eli Feinzaig, Juan Carlos Hidalgo, Carlos Ricardo Benavides, Pedro Muñoz, Pilar Cisneros, Ignacio Santos, Vilma Ibarra, Daniel Suchar NO VA MÁS.

Usted tiene la posibilidad de cambiar la historia del país y su propia historia, pues hoy usted es vilipendiado por favorecer los intereses del gran empresariado en detrimento de la clase trabajadora costarricense. Si usted no quiere que el pueblo costarricense lo señale con el dedo como el artífice de la destrucción de la democracia costarricense, comprenda que el pueblo llano, la Costa Rica profunda es la que ha estado en las calles, no son los intelectuales, ni los jóvenes universitarios, ni siquiera los sindicalistas, son personas que han vivido en carne propia el deterioro de su condición de vida, la destrucción solapada de instituciones públicas como el ICE o la CCSS y ahora una propuesta fiscal, aún más regresiva y virulenta que el combo fiscal que ustedes y los diputados del PLN, el PUSC, Nueva República y el PAC nos recetaron apenas hace un par de años.

Ciudadano presidente Carlos Alvarado, las costarricenses y los costarricenses queremos un presidente que nos represente, que gobierne a todos por parejo y no solo para la UCCAEP y sus socios económicos. No queremos más leyes a la medida para los eternos ganadores, no más amnistías fiscales, no más evasión fiscal.

Vox populi vox Dei. Voz del pueblo, voz de Dios. Usted tiene la palabra, conviértase en el líder que no ha sido, saque fuerza de su interior y asuma su responsabilidad con gallardía, pero sobre todo con honor y prudencia. Déjese de verdades a medias, de poses y de acciones truculentas, pues este pueblo está cansado de discursos vacíos y de emboscadas a media noche.

Convoque realmente al diseño de una propuesta elaborada y suscrita por los diferentes sectores, no una propuesta elaborada por la UCCAEP para ser discutida por los sectores sociales y políticos a los que usted ha marginado de la discusión política y económica de los grandes problemas nacionales. Lidere la construcción de una nueva propuesta, más inclusiva, más equitativa, más justa. Guarde la idea de un préstamo con el FMI, no negocie con esta espada de Damocles sobre el cuello del pueblo, no se encierre con un tigre sin darle espacios para salir, la historia da cuenta de la supina estupidez de muchos gobernantes que no lograron comprender esta sencilla lección.

Las costarricenses y los costarricenses queremos saber porque no es viable utilizar el 20% de los fondos de las reservas del Banco Central (8 mil millones de dólares), ofrezcan de manera sensata argumentos de los pros y los contras de hacer un auto préstamo. Muchos estudiosos de la economía le han dicho que es viable, usted se opone sólo por terquedad o porque hay intereses ocultos detrás de la idea de un préstamo con el FMI, pues al igual que en tiempos de Rodrigo Carazo el gran empresariado quería comprar empresas rentables del estado, haciéndolas parecer claro está, como empresas que daban pérdidas.

Una vez valorado este escenario olvídese de la venta de activos del estado como BICSA o FANAL y sí realmente hubiese que venderlas, denos un informe transparente del comportamiento económico de estas instituciones durante la última década, donde se diga que han venido funcionando con pérdidas, de lo contrario déjese de majaderías de la derecha empresarial glotona que quiere engullir todo aquello que nos ha costado como pueblo.

Señor presidente usted quiere que hablemos de reforma del estado, de acuerdo, revisemos el estado costarricense y la maraña de instituciones, sin duda requerimos de una reingeniería, ah, pero ojo, con perspectiva social, no solo econométrica, y si, solo ahí, refundiremos instituciones que hacen duplicado su trabajo. Revisemos el gasto público, reordenemos la casa. Todos y todas las costarricenses estamos de acuerdo con que hay que tomar medidas, pero una cosa es ponernos de acuerdo todos y buscar puntos de equilibrio y otra cosa es que los grandes empresarios que lo asesoran nos lo digan como santa palabra.

Usted recomienda una reforma laboral, pues bien siéntese a hablar en esa mesa de construcción ciudadana de una nueva propuesta y revise cada punto, recuerde que diferentes instancias le han hecho observaciones significativas a la propuesta de ley, y eso no se puede obviar so pena de violentar la realidad y los derechos garantizados en la Constitución Política.

No siga hablando de impuestos regresivos que afectan a los sectores que llevan sobre sus espaldas los costos de la crisis, recuerde que el gran empresariado ha evadido, ha sido amnistiado y ha declarado cero ganancias por décadas, entonces a la hora de hablar de equilibrar la cosa piense que lo que debe ser bueno para el ganso lo sea también para la gansa o vamos a seguir concediendo privilegios fiscales a los que tienen ganancias millonarias y vamos a seguir castigando a los que pagan sus impuestos y cumplen con todas las obligaciones que establece el orden normativo costarricense.

En este apartado debo mencionarle la urgencia de realizar una reestructuración del Ministerio de Hacienda, es urgente la creación de un equipo de alto nivel que trabaje en un modelo de recolección de impuestos, a fin de que ese 5% del P.I.B que se nos va en evasión fiscal sea recolectado efectiva y eficientemente.

Ciudadano presidente Carlos Alvarado, la cuestión no es muy complicada. Usted decide, tiene al 95% de la población costarricense esperando una propuesta equilibrada y equitativa por un lado, y por el otro, a su grupo asesor que no representa más del 5% de la población, queriendo seguir con sus privilegios fiscales a costa de pauperizar a la clase trabajadora.

Finalmente permítame recordarle una propuesta que le comenté en la reunión que sostuvimos algunos académicos con usted meses previos a su elección como presidente, en esa ocasión le propuse a usted sin saber el monto estratosférico que pagaba el estado costarricense por concepto de alquileres, por qué no utilizaba la propiedad que el estado le había comprado a los dueños del INBIOParque y solicitaba un préstamo para construir ahí la Ciudad de la Administración, donde se ubicaría al menos 5 ministerios, y el propio dinero que se pagaba por concepto de alquiler se utilizaría para pagar el préstamo.

Usted sabe quiénes son las pocas familias que desangran al pueblo costarricense cobrando alquileres leoninos, ya nosotros lo sabemos y tenemos claro, aproveche la coyuntura, salgase del saco de sus amigos de la UCCAEP y desarrolle este proyecto, póngale una placa con su nombre, eso no me interesa, pero decídase a hacerlo. Así es como hacemos patria.