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12 Años y Día 21 de Aquel Mes

Testamentum Ab Eo Tempore

Macv Chávez

Los recuerdos de aquel día suelen ser un tanto más borroso, desde la primera vez que me puse a pensar en ello, debido a que cuando sucedió no me había puesto a contemplarlo como tal, hasta que un día una persona cercana a mí me preguntó: “¿Cómo así empezaste a escribir?” Y, evidentemente, por la confianza que le tenía, más la decisión de hablar con honestidad, empecé a hacer memoria, logrando llegar al punto de inicio, un concierto en el estadio nacional por el día internacional del Sida, en aquel año, algo que años más tarde tuve que buscar en internet para confirmar que mis recuerdos no eran una ilusión, aunque, a veces todavía dudo que sea un enredo de muchas experiencias vividas.

No recuerdo cómo fue en sí, no sé si nos hicieron ir en la mañana o si fue apenas ingresamos a la escuela: al medio día, más o menos. Lo cierto es que habían delegado a los salones de tercero a quinto de secundaria para que fueran al Estadio Nacional a disfrutar del Día Internacional del Sida, porque se presentarían muchos músicos peruanos y extranjeros que darían un concierto para dicha celebración, buscando concientizar a los jóvenes en el uso del condón y la importancia de la lucha por la no discriminación a las personas con Sida, debido a que por aquellos días la noticia del Sida era como hoy lo es el Covid-19, pan caliente de la prensa sensacionalista.

Un bus nos recogió de la escuela y “todos los que queríamos un punto de más” fuimos, bueno, no solo los que queríamos un punto de más, sino también todos aquellos que celebraban no tener clases, por lo tanto, creo que fuimos más del 80% de mi salón, algo que favorecía a todos, porque ya no íbamos a tener clases aquel día, encima dos puntos más a favor, y todo gracias a la bondad del día.

Recuerdo que aquella vez yo tenían unos cuántos meses de recién llegado, era un alumno nuevo, y por lo tanto, en aquel momento, solo conocía de vista a la mayoría de mi salón, logrando hablarme en amistad solo con tres personas, cosa que siempre me ha pasado, finalmente solo suelo tener tres amigos en cada grupo de amigos que he conocido. El primero de ellos fue Luis Alberto, recuerdo que fue él quien me dio la acogida en el salón, siempre fue bastante amable conmigo -y con todos-, porque apenas me vio me invitó a sentirme uno más del salón. Además, durante todos los años que me quedaron de escuela continuó siendo mi vecino, yo vivía cerca a la escuela, lo máximo que me fui a vivir fueron tres cuadras de distancia, mientras que él todavía vive al frente. El segundo fue Carlos, quien también vivía un poco cerca a la casa o a casas de casas de donde vivía, bueno a la mitad de ellas durante mi época escolar, que se reducen a dos años, porque me he mudado muchas veces de un lugar a otro por las cuestiones económicas de mamá. El tercero fue Danny, quien si mal no recuerdo no fue ese día al concierto porque su religión le prohibía, debido a que en su religión que hoy ocupa la mayoría en el congreso decían que era música del diablo. Aunque ahora que hago memoria de sus gustos él sí gustaba de la buena música, siempre decía eso, sobre todo cuando la mayoría de mi salón solía poner su música de cerros, diría mi buen amigo, quien lo más probable -si no fue- es que haya sido porque aborrecía a la mayoría de mi salón, ya que algunos les parecían un tanto cojudos. En fin, lo cierto es que estos tres personajes fueron y son mis amigos hasta el día de hoy, a pesar que muchas veces no nos hemos visto, aunque al último que vi fue a Luis Alberto, con quien me tomé los últimos tragos antes del encarcelamiento nacional en el cumpleaños de su ahijada, donde todavía no tenía ni idea de lo que pasaba a nivel mundial, porque simplemente no miraba las noticias, esas que hoy puedo contemplar que nos trauman hasta realmente debilitarnos la vida, porque son tan paupérrimos de honestidad que decir la verdad o contradecir una “verdad” política es ser miembro de algún partido político que ha deplorado al país, porque no se apoya para nada al presidente que no deja de cometer horrores que nos llevarán a la muerte indudable y discriminadamente, mientras él se lava las manos como Poncio Pilato.

En fin, como iba diciendo, estos tres ya eran mis amigos para aquel entonces, tanto que -si mal no recuerdo- con Danny ya compartíamos carpeta, debido a que éramos -un tanto- uno de los más chancones del salón, aunque en sí lo era Danny, porque sí era un chancón, se esforzaba mucho, estudiaba realmente, al punto de que si yo he aprobado literatura ha sido por él, porque en sí él era él quien se devoraba los libros que nos mandaban a leer para hacer un resumen de lo que habíamos entendido de la obra, debido a que por aquel entonces todavía no había desarrollo ni siquiera un poquito de gusto por la lectura, algo que hasta el día de hoy me cuesta mucho, porque no suelo leer mientras pienso y pienso buscando razones para comprender mejor al mundo, motivo por el cual leo muy poco, tanto que no sé si llamarla una malformación o una buena formación de mi madre, porque ella siempre nos invitó a tener conciencia, por eso sus grandes consejos siempre fueron: “El que quiere se malogra y el que no, no”. “La comida no se mezquina ni se desprecia a nadie”, entre tantos otros que he podido recopilar en algunos de mis escritos, porque simplemente mi madre es la mejor maestra de humanidad que he tenido, porque a pesar de sus defectos como persona supo darme la mejor lección de vida: “hay que ser mejor que otros, por más que los otros te lastimen o hagan daño, uno siempre debe dar lo mejor de uno”, aunque evidentemente yo no lo he aprendido en ese sentido mártir que muchos lo pueden tomar, porque sí suelo ser muy tajante con la gente que está lista para cumplir las órdenes de Hitler, razón por la cual mi madre me suele decir que soy un tanto insensible, tanto que a veces parezco Hitler, pero no es porque sea un genocida, sino porque en sí si veo que la persona no merecen la pena, por diversas razones que iré desglosando en el camino, y digo que es mejor decir adiós, muchas veces haciéndoles decir a ellos ese adiós, pero siempre deseándole el bien, hasta que finalmente su rastro desaparece del todo, simplemente porque a veces por querer hacer un bien seguimos contribuyendo a que la persona siga haciéndose mal, algo que no deberíamos apoyar, y por lo tanto, es mejor alejarnos que ser cómplices de sus desgracias, porque una persona que no quiere ser ayudada ni aunque le caigan todas las bendiciones del mundo dejará de ver plagas en su vida, sencillamente porque anda encerrada en un círculo vicioso del que no es capaz de salir nunca, simplemente porque ya se ha acostumbrado a vivir así, por lo tanto, todo apoyo que se realice es inútil, porque simplemente es una contribución para que siga haciendo más de lo mismo, y por eso lo mejor es irse. Y por eso agradezco enormemente que Danny nunca se fuera en ese momento, porque a pesar de que sabía que debía leer, él siempre, siempre me prestó su cuaderno para revisar su resumen de la obra, aunque a veces ni siquiera le pedía, simplemente lo revisaba y hacía mi resumen de su resumen, logrando de ese modo aprobar el trabajo con una nota mayor a la de él, algo que le hacía renegar solo un momento, felizmente, porque en el siguiente trabajo pasaba lo mismo, él leía y yo leía su resumen, como de “Tus Zonas Erróneas”, “Juventud En Éxtasis”, entre otros que no recuerdo, pero creo que él celebró con gran alegría cuando una vez nos mandaron a hacer un trabajo de resumen sobre el libro “El Poema Del Mío Cid” en diferentes grupos, cosa que me llevó a tener que leer el libro para hacer el resumen, tanto que -si mal no recuerdo- el resumen de aquel trabajo terminó siendo de 171 o 71 páginas, no recuerdo bien, pero era una cosa abismal, porque me había gustado el libro y como creo que ya había empezado a desarrollar el gusto por la escritura, recuerdo que plasmé todo lo que recordaba del libro con algunas cosas que quizás me invitaba por ahí, pero en sí gran parte del libro era copia fiel, para que quede bonito y la profesora se entere de que había leído completito, y ese fue el único libro que me leí en los once años de estudios básicos y todo gracias a que Danny no estuvo en mi grupo y mi grupo eran más vagos que yo para leer. Pero igual siempre vivo muy, pero muy extremadamente agradecido con Danny por los resúmenes, caso contrario creo que hubiera tenido unas notas peores de las que ya tenía por ser vago para los estudios, tan vago que él siempre terminaba prestándome sus cuadernos -en los tres últimos años- para ponerme al día una semana antes de fin de año escolar, debido a que nunca estaba al día, algo que le inspiraba a mi madre a decir: “para eso vas al colegio, para que te estés prestando cuaderno para ponerte al día”, y eso que a la escuela faltaba raras y por raras excepciones.

Entonces, como iba diciendo, yo me encontraba con estos tres mosqueteros, porque a veces me sentía así con ellos, ya que eran mis tres amigos, aunque Danny era como un amigo aislado, en su mundo, sus pensamientos y experiencias, que a veces solía compartir conmigo, porque podíamos tener buenas conversaciones y no pendejadas como con la mayoría, y por eso siempre él fue bastante protocolar con el resto, y por ello lo veían como un alumno aislado, por más que sabía sobrellevar las cosas a buen puerto. Entonces, como iba diciendo aquel día estaba con los tres mosqueteros escuchando el concierto, mientras que un grupo de chicas de mi salón andaban chillando como gallinero alborotado, aunque en un principio nadie las prestaba atención, porque algunos disfrutaban de la música y otros como Danny, Carlos, Luis y yo conversábamos o mirábamos alrededor, aunque de seguro más hablaba con Danny, si es que fue, si no con los otros de rato en rato, mientras seguía callado escuchando la música, hasta que de un momento a otro, terminó el concierto de no sé quién diablos y empezó habladuría de no sé quién, creo que de La Chola Chabuca, porque su voz aún resuena en mi mente cuando pienso en aquel día, que empezaba a hablar de la importancia de la lucha contra el Sida, de no menospreciar a las personas que lo tuviera, entre otras cosas que suelen decir en dichos eventos, cosa que en sí me importaba un carajo, por más que oía algunas partes muy atento, para poder justificar mis dos puntos más, y lo hacía tan atento como de un momento a otro me encontraba oyendo las notas de una canción que apenas empezó a sonar pude reconocer, porque era una de mis canciones favoritas, de las que oía interminablemente, porque la repetía y repetía, una y otra vez sin casarme, mientras que el gallinero empezaba a gritar con más escándalo que la escena anterior, logrando quitarme el disfrute de los tímpanos, acto que me llevó a mirarlas y ver que una de ellas estaba con un librito en la mano, algo que me pareció un divino milagro del concierto, mientras las otras iban diciendo “hay que lindo” o cosas parecidas, esas que las mujeres suelen decir cuando ven porno para sus oídos, perdón, romance para sus oídos, porque de inmediato pregunté “¿qué carajos andan haciendo?”, porque el ruido que hacían era insoportable. “Eligiendo versos para el Slam”, contestaron a coro. Slam era un cuaderno muy famoso por aquellas épocas, donde la persona que lo hacía ponía una serie de preguntas personales, desde las más inocentes hasta las más candentes, razón por la cual -con el paso de los años- lo había bautizado como el chismógrafo de la época, porque si querías saber de alguien ahí podías encontrar datos muy interesantes, sin necesidad de recurrir a los ampayes de Magaly Medina, porque la mayoría solía contestar con la verdad que tenía. Y con este dato puedo dar fe de que Danny sí fue al concierto, porque fue con él con quien terminé poniendo el toque de sabor al Slam, algo que ya contaré más adelante.

Entonces, yo les dije “no jodan”, que no hicieran bulla y que deberían usar sus neuronas para que ellas mismas hicieran los versos, con la finalidad de que no hicieran bulla. Ellas manifestaron que era difícil, como si fueran a hablar de la teoría de la relatividad, mientras que una de ellas me retó a que yo hiciera uno en ese momento por hablador, porque lo decía tan fácil de hacer que entonces debía ser capaz de hacerlo, debido a que les había dicho que debían usar sus neuronas. Y no recuerdo que estupidez les dije, pero era con respecto a los ojos, y ellas terminaron contestando con un “Ay, qué bonito”, cosa que me llevó a decirles: “Ya ven. Usen sus neuronas y no me jodan”. “Pues hazlos tú”, me dijo una de ellas, volviéndome a retar, solo que con ganas de pegarme. Lo más seguro que sí me pegaba si le decía que no, porque si mal no recuerdo esa chica era un hígado con patas, una chica de temer, porque ahí mismo era capaz de pegarme. “¿Cuántos necesitan?”, pregunté con firme decisión de aceptar el reto y también con autoridad, porque si no el hígado con patas podría asesinarme. “20”, dijo una de ellas, como buscando no darle pies al hígado para saltar a pegarme. Y así acepté hacerlo, pero solo con una única condición: que desde ese momento se callaran para dejarme escuchar el concierto en paz, porque caso contrario iba a terminar tirándolas a la cancha si me hacían bullar, mientras que se quedaban sin sus 20 versos para el día lunes.

Finalmente ellas cumplieron con su palabra y yo pude disfrutar del pequeño concierto que dio Pedro Suárez Vertiz y otros músicos, logrando volver a casa todos juntos, aunque algunos queríamos quedarnos, pero los profesores no nos permitieron, porque nos trajeron en un bus y debían dejarnos en la escuela también. Los que se pusieron contentos con el retorno fue porque la música que presentaron ahí no era de su agrado, debido a que sus gustos musicales eran de barrio, música para el populacho, como la chicha, cumbia y esas vainas que la gente gusta para ponerse a chupar como si se fueran a morir de amor, y digo esto debido a que cuando oía a esos cantantes -sobre todo a los exponentes de la chicha- sentía que el cantante cantaba borracho, era como escuchar a los borrachitos del barrio que pasaban cantando sin que uno les entienda bien, y para canción de borrachos me quedo con los Boletos o la de Pedro Navaja, en la parte del borracho, razón por la cual no me gustaba para nada la música que oía la mayoría de mi salón, y así también no me gustaba para nada el compromiso en el que me había metido solo por querer escuchar una canción. Recuerdo que aquel día era viernes y el lunes debía presentar los 20 versos de amor para el famoso Slam, y yo de versos no tenía ni la menor idea, más allá de que un verso era algo bonito que se decía con el corazón, un concepto romántico que no estaba en mi diccionario, a pesar de que siempre fui un tanto enamoradizo, por así decirlo, motivo por el cual me metía en más de un amor “platónico”, idealizado, como buen iluso que era, tan iluso que me había comprometido en hacer versos de amor cuando eso para mí era un “ag”, algo que me causaba cierta repulsión, porque en sí el romanticismo me parecía baboso, estúpido, absurdo, debido a que nos vendían una imagen babosa del hombre enamorado, uno que solía hacer cada estupidez para que lo acepten y por tanto era incapaz de contemplar la belleza del amor y el romance en sí mismo, motivo por el cual le agarré cierta repulsión al amor sanvalentinesco, ese que me había cegado los ojos en ese momento para envolverme en un “y ahora qué hago” que me preocupaba por demás, porque no tenía ni la menor idea de cómo escribir los 20 versos, pero tenía que cumplir mi palabra, esa palabra que hoy me deja ver que en ese momento yo “no pensé que era amor y lo dejaba correr, [porque] iba atando mis manos, [mientras] me alejó del ayer y el mar que antes miraba estando solo, hoy vale nada sin ti”, simplemente porque me enamoré de escribir indudablemente y heme aquí, confesando todo lo que hice y pensé al escribir.

 

Lima, 15 de abril de 2020 a las 22:54 horas

 

Enviado por el autor.

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No hay plazo que no llegue, ni deuda que no se pague

La Caja Costarricense de Seguro Social no salió de un sombrero ni fue la ocurrencia de Calderón Guardia en los años 40 del siglo pasado, es parte de una estructura que en boca de las generaciones de sangre y cultura “Tica” es nombrada como las Garantías Sociales. Esa estructura de Pensamiento y acción fueron parte de reformas progresistas en los planos intelectual, político e institucional del Estado costarricense; requirió cambio y comprensión social pero además una metamorfosis económica.

Coinciden a inicios de la década de los 40 líderes políticos y religiosos, que dieron el impulso con una alianza a la institución que es vital entre nuestra sociedad costarricense, misma que con el pasar de los años ha destacado como una compleja institución para la salud, la dignidad y la paz social de nuestro país.

Sin la CAJA Costa Rica tendría que involucionar en la historia de la Salud, máxime que posterior al año 2000 asumió por entero los tres niveles de atención, más por imposición que por una estrategia propia de Salud.

Tenemos que indicar que parte del problema económico que ronda a la CAJA no es nuevo; ya en el gobierno de Mario Echandi Jiménez al universalizar el seguro social encontró la falta de pago del Estado, situación que se resolvió con un impuesto.

En 1996 el traspaso del primer nivel de atención no incluyó el dinero de parte del Estado para su ejecución, actualmente deben ser unos 500 millones la deuda del Estado; aspecto que tiene un capítulo más una demanda del Diputado Villalta cuyo fallo a su favor exige pago de ese dinero a la CAJA.

Pero las deudas no quedan ahí, la deuda del Estado a la CAJA llega a los 2 billones de colones, deuda histórica que sigue haciendo un hueco enorme en la institución. Con sobrada razón los políticos no quieren pagar y se han escudado en decir que la CAJA gasta mucho, haciendo creer a la gente que el financiamiento de la salud es un gasto cuando en realidad es la inversión social más grande y fuerte que puede realizar un pueblo.

Los empresarios privados también tienen deuda de millones de colones sin contar las que son incobrables por declararse en quiebra y hasta desaparecer; razón de sobra tienen las cámaras de empresarios en cubrir la deshonrosa deuda disparándole a la institución benemérita y atacándola.

Para un campesino al entender lo que sucede su frase es clara estamos “rodeados de sin vergüenzas” y lo peor NO QUIEREN PAGAR… El Estado en la figura vacilante del presidente, el envalentonado Ministro de Hacienda y el mal-encarado presidente del Banco Central, hacen coro como la lora del anuncio y dicen “no hay plata”. Este país es único, no por ser democracia modelo o jardín de América, sino porque es el único país donde el que debe se hace el enojado, justifica con vacilaciones su irresponsabilidad y el pueblo se lo tolera.

Señor presidente asegure y cumpla con el pago de la deuda, su garantía en palabras sin respaldo no son de importancia y menos de seguridad para el pueblo, hacemos uso de su frase fugada… Es una oportunidad para hacer cosas con la Caja, pues hágalo pague el dinero adeudado, acabe con la morosidad y para que lo entiendan todos “suelte el perro, porque el que debe tiene que pagar”.

Rodrigo López García

Secretario General de A.N.P.E.

 

Compartido con SURCOS por Óscar Rodríguez.

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CARTA PÚBLICA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Señor
Carlos Alvarado Quesada
Presidente de la República
Presente.

Estimado señor Presidente:

            Nos sentimos en la obligación moral de dirigirle a usted esta carta en momentos en que nuestra Costa Rica y el mundo entero enfrentan la pandemia del Covid-19, con graves efectos en la salud, la economía  y demás actividades humanas. Lo hacemos también en ejercicio de la facultad que usted nos otorgara,  en su momento,  como garantes del ejercicio ético en su gestión de gobierno.

            Queremos, en primer lugar, reconocer el manejo transparente, informado, técnico y eficaz que se han hecho las autoridades a cargo de la crisis sanitaria que padecemos. Todo el país ha visto cómo, de manera profesional y responsable, las personas especialistas y expertas en salud pública han sido quienes han tomado la palabra y las acciones requeridas, eliminándose cualquier manejo político indebido. También estimamos de gran valor que este desafío se haya ejecutado con estricto respeto a las libertades y derechos fundamentales de las personas, tal y como debe ser, a pesar de las medidas extraordinarias que por obligación se han tomado.

            Dicho lo anterior, queremos transmitirle nuestra preocupación por el futuro  que nos espera como sociedad y nación. Debemos advertir que la calamidad que estamos sufriendo nos encontró, afortunadamente, con un sistema de salud pública (Ministerio de Salud y C.C.S.S.) con importantes recursos y capacidades, materiales y humanos, que han hecho la diferencia entre sobrellevar esta crisis sanitaria con márgenes de éxito razonables, y no tener que enfrentar la catástrofe que ha significado para muchos países, incluso de mayor desarrollo y riqueza que el nuestro.  A estas entidades rectoras se han sumado universidades públicas y otras instituciones que han permitido instalar hospitales de emergencia, confeccionar equipos de protección, dar asistencia técnico-profesional y hasta ensayar  alternativas de detección y tratamiento de la enfermedad. La verdad es que todos estos logros nos tienen gratamente impresionados tanto dentro como fuera del país.

            Pero debemos recordar también que esas instituciones que hoy responden a la altura de las circunstancias “no son hijas de las piedras”, como diría el benemérito García Monge, sino el resultado de largas luchas y conquistas sociales de muchas generaciones de nobles costarricenses.  De manera particular la Caja del Seguro Social –cuyo financiamiento obliga al Estado, patronos y trabajadores- es una de las columnas que cimientan y sostienen el pacto social real, surgido del doloroso parto del período 1940-48,  y  que por décadas le ha otorgado al país estabilidad política y social.

            Al tiempo que celebramos su convocatoria a todos los sectores del país para dialogar y ser oídos, queremos respetuosamente instarle a que se continúe tomando aquellas medidas que en definitiva encausen al país, por la senda correcta. No equivocarse en este tema y en este tiempo es fundamental para garantizar la paz social y la salud de la democracia. Hay que refundar la nación sobre las únicas premisas que hacen viable cualquier proyecto humano, a saber, la solidaridad y la equidad, el aporte de cada uno, según su capacidad, y siempre teniendo como fin indispensable el bien común por sobre los intereses de grupo.

            Por eso mismo también nos ha preocupado ver cómo la balanza en este proceso podría ser cargada de manera desproporcionada en los hombros de asalariados y jubilados, sobre todo del sector público. Ya antes de esta crisis se emitieron leyes que procuraron corregir excesos injustificados. Esa tarea está sobradamente cumplida. Pero, aun así, consideramos que este sector puede contribuir una vez más, pero debe ser de manera proporcional al ingreso, en montos razonables y temporalmente limitados.  En todo caso, los cálculos de este nuevo aporte extraordinario, dadas las innumerables cargas sociales que ya pesan sobre salarios y pensiones, deberían hacerse sobre los ingresos netos y no brutos de los contribuyentes. No sería justo ni legal, tampoco, cercenar derechos adquiridos como el aguinaldo o el salario escolar.

            Por otra parte, nos parece importante, tanto desde el punto de vista de justicia, como de la paz social, que parte de la contribución venga de las empresas y personas privilegiadas, que han disfrutado de altos rendimientos en los últimos tiempos. Sea o no que sus ingresos hayan mermado, tienen el deber de aportar de manera razonable a enfrentar esta crisis, habida cuenta de que incluso, algunos de ellos, por su actividad, han visto aumentar o mantenerse su nivel de ingresos.

            Señor Presidente, Usted atinadamente ha llamado a la unidad y la solidaridad. Esos valores deben ser hoy la práctica común. No podemos pedir más solidaridad y unidad, si hay un aporte marcadamente sesgado en contra de algunos que ya contribuyen y están dispuestos a seguirlo haciendo.

            De las decisiones que se tomen, señor Presidente, dependerá si hay aún motivos para celebrar el tan esperado Bicentenario de la Independencia de su programa de gobierno. No podemos darle cabida a las salidas violentas en ausencia de equidad y justicia.

Atte. Garantes Éticos.

MARGARITA BOLAÑOS ARQUÍN                                   QUINCE DUNCAN MOODIE

                                    JOSÉ MANUEL ARROYO GUTIÉRREZ

PRIMERO DE MAYO DE 2020

Rodrigo Aguilar

Expresidente CTRN

Este Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, celebraremos dicha conmemoración de manera diferente, es decir realizaremos marchas virtuales, ante la imposibilidad de caminar en forma conjunta, debido por su puesto a la pandemia que está afectando a todos los continentes.

Independientemente de la forma que lo haremos, esta es una ocasión propicia para rememorar la gesta heroica de miles de trabajadores que ofrendaron su vida, fueron perseguidos, encarcelados, torturados, desterrados, en una lucha centenaria sin tregua, incansable, persistente, valiente, aguerrida con el propósito de alcanzar una de las conquistas más importantes para el género humano, “la  jornada de 8 horas”, y  a su vez por alcanzar mejores condiciones de vida para quienes día a día con su esfuerzo físico o mental crean la riqueza .

También recordaremos y rendimos homenaje a quienes tuvieron la valentía de proponer la celebración del Primero de Mayo en nuestro país, cuya primera celebración se realizó en el año 1913, gracias al tesón, a la visión, y a la decisión de los integrantes del Grupo Germinal y de la Federación de Trabajadores de esa época, quienes consideraron vital acelerar la lucha por la jornada de 8 horas, la que legalmente se alcanzó en el año 1920.

Tenemos muy claro que a la clase trabajadora nadie le regala nada, sus reivindicaciones se han forjado a lo largo de su historia y obtenido como producto de su espíritu solidario y unitario que nos da la suficiente fuerza para lograrlo.

Nos agrupamos virtualmente, pero a su vez sentimentalmente para retomar la energía que desplegaron nuestros antepasados, para acrecentar la mística, para avivar la solidaridad entre nuestra clase y con muestro pueblo, para renovar el principio de unidad que debe caracterizar a nuestros movimientos, para izar la bandera de la justicia, de la equidad, de la democracia, de la honestidad, para avivar el fuego de la tea que ilumine el camino para el logro de una Costa Rica Incluyente.

Nuestro propósito persigue alcanzar mejores condiciones de vida, por cuanto quienes se han apuntado a la explotación, con sus propuestas oprobiosas de su modelo neoliberal y con la gravedad que hoy la gran empresa no aporta los recursos correspondientes al fisco, además que los políticos fieles y obedientes intentan recargar en la clase trabajadora todo el sistema recaudatorio, pero además vender las instituciones que han sido fuente de desarrollo del país

Marcharemos virtualmente también para defender a capa y espada las instituciones de la seguridad social que fueron creadas en la década del 40 y fortalecidas posteriormente, pero que hoy la clase política entregada al capital, intenta vender o desaparecer, también para exigir que se cancele a la CCSS lo que se le debe y para que se busquen nuevos y frescos recursos para fortalecerla.

Debeos tener claro que para cumplir con la tarea de desmantelamiento del Estado Social de Derecho, quienes manejan los hilos conductores de todas esas transformaciones, es decir el grupo neoliberal incrustado en las cúpulas de los partidos políticos tradicionales, en las cúpulas empresariales y en los grandes medios de comunicación, no han dudado en restringir los presupuestos de las instituciones encargadas de tutelar derechos y reducir los salarios y condiciones laborales para desprofesionalizarlas; además se han encargado de enviar funcionarios preparados para socavar las instituciones desde adentro, a las que les han cercenado sus posibilidades de acción al no permitirles reinvertir, y puesto toda serie de trabas y obstáculos para que lograr su debilitamiento

Apertura, movilidad vertical, horizontal y voluntaria, privatizaciones, concesiones, venta de instituciones, productividad, competitividad, flexibilización laboral, son las palabras que comenzaron a acuñarse desde hace 4 décadas y forman parte del idioma de la  élite tecno burocrática del Estado, todo ello ha llevado al movimiento sindical costarricense a replantear sus métodos de lucha otrora de carácter reivindicativa, para entablar también una lucha por la defensa de la institucionalidad costarricense, así mismo ha llevado a los diferentes grupos existentes dentro del tejido social  a dar grandes luchas para defender los recursos naturales, para proteger nuestros bosques, nuestros humedales, nuestra fauna, nuestro recurso hídrico. Lucha que no podemos dejar de dar en ningún momento

Sindicalistas, comunalistas, cooperativistas, ecologistas, profesionales, obreros, intelectuales, activistas sociales, amas de casa, estemos sintiendo los efectos de esa pérdida del Estado Social de Derecho, que nuestras anteriores generaciones desarrollaron con gran visión y proyección y por ello no debemos abandonarla.

Ante crisis podemos adoptar otra forma de vivir, con fe

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Por la posibilidad de adoptar otra forma de vivir, con fe.

Fe: confiar.

Esa seguridad o confianza de lo que no ves y de lo que no necesitas pruebas.

«Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de los que no se ve». (Hebreos 11:1)

Fe, también dos palabras: f fuerza y e energía; intimas, desde adentro, para con ellas trascender límites o flaquezas.

Estos días con fe, a través de los silencios y labores, la contemplación y reflexión, de la meditación y de la oración.

Para dar valor a lo esencial y no a las apariencias o accesorios, al amor generoso y no al placer egoísta, al dar que al recibir.

Estos días para llenarnos de espiritualidad y con ella ser más bondad y proceder con más serenidad.

Tiempo propicio de revisión personal, algo así como sacar nuestros propios demonios o fallas evidentes para ser más simples, sencillos, generosos, luz, guía

Suelta las horas de miedo y llénalas de fe. Buen día

¡Seguimos!

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La crisis nos empuja y a la vez nos refugia hacia nuestro ser y hacer espiritual

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia? Quizás porque la crisis nos empuja y a la vez nos refugia hacia nuestro ser y hacer espiritual y con ello, consciente o inconscientemente, afrontamos mejor estos nuevos tiempos, esta nueva normalidad.

Fortalece nuestra naturaleza espiritual, esa capacidad de abrirnos amorosamente al otro, a la naturaleza y a Dios.

La espiritualidad nos permite entender o comprender mejor, los contratiempos o tragedias que la vida ofrece, como en este caso.

Muchas veces solo nos manejamos como si fuéramos cuerpo carnal, biológico, racional y algo de emocional; olvidamos nuestra dimensión más sensible y espiritual.

La crisis nos ayuda a identificar y valorizar en nuestro hacer diario, esta dimensión más elevada, la espiritual.

Con ella podemos encontrar una paz más profunda, en medio de esta situación.

En nuestro barrio, en cada pueblo, país nos llega ahora, a la vez, la infamia de la violencia familiar contra mujeres y niños y la epidemia y grosería de muchos empresarios con sus trabajadores; a la vez nos llega y nos invade aquí y allá, esta hermosa primavera de solidaridades y auxilios, unos con otros, en especial con los sin trabajo ni recursos.

Volvernos más humanos, sensibles, transparentes, amigables, amorosos, dispuestos más al compartir cosas, conocimiento o experiencia en familia o hacia quien nos lo pida; todo eso: espiritualidad.

¡Seguimos!

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El amor y amistad es razón para seguir viviendo/luchando

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia?

Jorge Luis Hernández Cascante

¿Por qué seguir viviendo/luchando en medio de esta pandemia? Obviamente el amor y amistad es razón y más en estos días de restricción.

Estos días son propicios para intentar escapar de la cárcel de nuestro ego.

Dejar el cómodo sillón separado de los otros y mirarnos, recordarnos unidos, juntos en el río de la vida.

Callar-nos, anular-nos, negar-nos y entregar-nos.

Apurar y correr, sin prejuicios, sin más; abriendo ánimo y corazón con la familia, con amigos, compañeros.

Estos días, para traducir el amor en apoyo /solidaridad.

– Ayudar a compañeros de trabajo que la están pasando mal

– Procurar avanzar, hoy más que ayer en honestidad y generosidad

– Compartir y resolver (si no eres parte de la solución eres parte del problema), entregar, aportar.

– Ayudar en las carencias en la familia, el vecino

– Dejar huella silenciosa con nuestra presencia hecha atención, cuidado, soporte.

Estos días para ganar en bondad, tolerancia y paciencia, rehacer nuestra vocación humana de entrega, bondad, tolerancia, servicio.

Quizás eso de con-vivir, día tras día; es algo que muchos no sabíamos hacer o habíamos olvidado.

En suma: da amor, esperanza, alegría.

¡Seguimos!

*Nota adicional
(por si gusta leerla)
“Así que Jesús los llamó y les dijo:

Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.

Mc 10, 42 – 45

Esto les dice Jesús a dos de sus discípulos cuando les pedían en la gloria sentarse uno a la derecha y otro a la izquierda de él.

En su nuevo mandamiento, “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, Jesús nos invita a “amar sirviendo al prójimo y no sirviéndose de él, la gloria solo puede conseguirse aceptando este reto. Este mensaje de amor al prójimo (especialmente en estos días) para inspirar la vida de toda persona, sin importar su preferencia o participación religiosa, política, o ideológica.

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Crónica: narrativas del encierro

El puente mi cama.
 Mi cara la fotografía.
El paredón pared que colapsa.
Suena en las manos la paliza larda.
 Todo se puede decir para no decir este método síncope del miedo.
Silvia Piranesi

Mónica González Suárez

Confinamiento sinónimo de desigualdades. Este momento no ha acrecentado las desigualdades, tampoco ha posibilitado que sean más visibles o tal vez sí, para quienes no tenían tiempo de reparar en ellas, darse cuenta que existen. El encierro producto de las políticas estatales que enfrentamos hoy, ha sido un impacto sobre la cotidianidad, pero no necesariamente por el aislamiento, sino, por el control. Las vivencias de los últimos días podrían llevarnos a re-pensar y re-sentir las dinámicas de encierro que socialmente hemos divulgado, afirmado, legitimado y promovido para lograr “mantener” o “reestablecer” el orden.

“Yo siempre he estado en cuarentena”, es la respuesta de una mujer de 51 años, trabajadora doméstica, residente de una zona rural. A quiénes afecta realmente la cuarentena, o más bien, para quiénes es posible llamarle así. Los controles que se ejercen desde modelos heteropatriarcales, coloniales, xenófobos y racistas no son nuevos para quienes hemos vivido ya el confinamiento, por ser mujeres, negras, trans, bisexuales, lesbianas, locxs, etc. Confinarse pareciera ser una práctica que nos ha sido impuesta a cuerpxs subalternxs, así como ha sido una elección de disfrute y privilegio para otros.

Entonces, el momento presente amplía el encierro a otras poblaciones, ahí es donde empieza la crisis, cuando se extiende a sectores que sí importan lo suficiente para exteriorizar la alerta. Ahora bien, las políticas a las que nos afrontamos no son novedad, por el contrario, refuerzan y actualizan los métodos de control sobre nuestrxs cuerpxs (registro histórico). COVID-19 es un afianzar las medidas que desde hace años vienen construyéndose y reforzándose, no solo por los estados, sino, por una interiorización tecno-política recubierta de violencias y feminicidios.

Asumir el asilamiento ha sido para mí vivir en continuo las opresiones, así como profundizar en muchas otras que habían estado presentes de forma tal que podía manejarlas en lo espontáneo y observarlas como episódicas. Ahora, la diferencia es que se han vuelto en lo temido: c o t i d i a n i d a d. Entonces existir hoy para mí, supone hacer visibles las heridas de la desigualdad y no, por haberlas inscrito como parte de una rutina, normalizarlas. Es momento de continuar denunciado la repartición inequitativa de la vida y señalar la mecanización de las violencias, que hace años, y no desde la pandemia, nos matan.

Ecofascismo…la ballena blanca del capitalismo

Luis Andrés Sanabria Zaniboni
Correo: lasaza86@gmail.com

“Era como si Satanás no hubiera querido hundirse
en los infiernos sin haber arrancado antes del cielo un pedazo de vida”
Herman Melville – Moby Dick

Ante el Coronavirus la humanidad enfrenta una amenaza real, científicamente comprobada que se extiende a lo largo y ancho del planeta, la irresponsabilidad y mala voluntad de los sectores dominantes empieza a salir a flote, lo cual nos refuerza una máxima “los desastres no son naturales”, más allá del fenómeno biológico que atravesamos, su abordaje y la crisis económico-social que se avecina tiene una relación íntima con lo político, por esta razón cuando estos sectores repiten a ton y son “nada volverá a ser igual”, vale preguntarse ¿A qué iguales se están dirigiendo?

Nuestro sistema mundo se caracteriza principalmente por la preeminencia de la trenza entre capitalismo, patriarcado y colonialismo, debemos preguntarnos antes de elevar el grito al cielo sobre el declive del capitalismo, mirar con cuidado y sentir los virajes que el sistema asumen ante los vientos de esta pandemia, es decir la geografía y calendarios del arriba y abajo.

La primera aproximación que debemos hacer es que la frase “nada volverá a ser igual” así como toda expresión totalizante esconde ciertas “mentirillas” poco piadosas, ya que arrastramos formas y modos que nos interpelan; la clase, la etnia, el género, para las cuales el capitalismo no desaparecerá, ni muchos menos el patriarcado y el colonialismo.

Esta trenza, aún si consideráramos que ha recibido golpes en su conformación, está lejos de soltar las formas-modos de dominación-explotación que le han sostenido y reproducido, podríamos suponer que se aferrará a su posición, aún en contra de la propia vida.

Se activan todos los tipos de blindaje, el ecofascismo es uno de ellos (no es un fenómeno nuevo) es la intención del trasladar el «ordenamiento natural» a la sociedad humana, la coyuntura actual, abre escenarios propicios para el traslape de la gestión de la pandemia (control biológico y sanitario) a la gestión político-económica.

Es un escenario protagonizado por un despliegue sin par; nacionalismo, autoritarismo y pseudobiologicismo que viene gestado por los sectores dominantes que procuran garantizar su seguridad, al ofrecer una respuesta donde a partir de los trastornos producto de la pandemia, fundir las supuestas “necesidades ecológicas” con el desarrollo de la economía dominante.

En definitiva asistimos a la aplicación de una concepción pseudocientifica-nacionalista impregnadas de prejuicios, en donde los sectores dominantes imponen sus concepciones racistas, machistas y xenofóbicas, una dimensión más del darwinismo social, que encapsula a los individuos y les desprende de las relaciones de explotación y de dominación que configuran la desigualdad.

Encontraremos que para este sector la gestión de los fenómenos actuales tendrá un llamado cada vez mayor a aceptar el orden social “como es” (no nos referimos a las condiciones de higiene y cuidados), es decir las formas-modos de dominación jerárquica y de explotación, ya que ante el “desastre” según esta interpretación, las formas de la vida se ajustan a las condiciones existentes, en lugar de realizar intentos por transformarlas, por ejemplo Li Wenliang el médico que alertó del Covid-19, fue censurado por la policía política por promover “rumores falsos”, una vez más la política de la “normalidad” se impuso.

Es así que cada vez habrá más justificaciones para el control social y la vigilancia sobre la vida cotidiana, pero también la promoción económica basada en el despojo y explotaciones de bienes naturales porque “no hay opción”, o garantizar el libre paso de mercancías, pero con fronteras duras a la migración de personas.

La solución tratará sobre la vuelta y defensa de lo nacional, focalizará los males sobre sujetos determinados (el pobre, el migrante, el disidente, la persona diversa) como los culpables de la degradación socio-ecológica, dejando fuera de todo cuestionamiento a las relaciones dominantes.

Es así que la ingeniería social trabaja a partir del vínculo emocional al nacionalismo, focalizando los problemas (insalubridad, desempleo, pobreza) a los sujetos e inmediatamente ofrecer las soluciones (frontera cerradas, criminalización, reducción de programas sociales, etc), esto legitimado a través de procesos de autoculpabilidad sobre los colectivos señalados (por no educarse, personas perversas, desviados, etc), esto con el fin de estigmatizar, adormecer el pensamiento y justificar el orden post-pandemia.

Para estos sectores, aquellas sociedades que asumen estos mandatos desarrollan prescripciones contra quienes se desvían de las normas, es decir es “justo y necesario” que las sociedades se mantengan separadas unas de otras. Ya que la profecía de este ecofascismo, es que lucharán unas contra otras por la posesión de los bienes y medios de subsistencia (precarización laboral, acceso al agua, a la sanidad, etc), solamente ahí donde los “capaces” ordenen y distribuyan serán quienes sobrevivan.

Esta tensión que está en juego (no es la única), es un intento desesperado de imponer una voluntad y dar respuesta a los desafíos que les plantea a los sectores dominantes para asegurar la concentración y reproducción del capital, si esto se parece a Brasil, Estados Unidos o China… es pura coincidencia.

Es así que el capitalismo al igual que el capitán Ahab comparten la misma obsesión de aferrarse a esa ballena, aún sí condena a muerte a toda la tripulación… ¿Quiénes podrían ser los Ismaeles de esta historia?

Imagen: http://www.spoonful.es/noticia/cultura/libros/la-ballena-blanca-y-el-alma-devorada-del-capitan-ahab_20181101133404.html