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El claro oscurantismo que extermina al agricultor

Rafael Ángel Sánchez
Setiembre del 2024

Según la historia de este mundo milenario, desde el Neolítico el agricultor ha sido y será por siempre el trabajador de más trascendencia humana, en tanto del ejercicio de su trabajo, es decir, de la única profesión (la agricultura) que, se plantea como un estilo de vida1, el fruto principal está en función de la producción de alimentos de origen vegetal y animal; sin los cuales, sería imposible la existencia y evolución de las civilizaciones. La misma actividad que, acorde con su elocuencia y sabiduría, Marco Tulio Cicerón definió como “la profesión del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre”.

En los tiempos actuales, corresponde destacar que, para la economía general de cada país y sobre todo los que transitan por la llamada modernidad, la versatilidad de la agricultura comprende diferentes aspectos determinantes del perfil del trabajador. Unos, enfocados a la oferta de servicios en el ámbito de la recreación y el ocio, así como, el mantenimiento de la naturaleza; otros, a la preservación y el mantenimiento del paisaje cultural. Por lo tanto, como principio, dicho perfil es garante de otorgar un valor especial al uso más apropiado de los recursos naturales; por ejemplo, el suelo, el agua y el aire, así como la observación y protección de las formaciones ecológicas.

Así que, aún sin remontarnos a tiempos lejanos, una atenta observación general a la memoria histórica, permite comprender que, a la agricultura forjada por el agricultor y su familia campesina, se deben las raíces más profundas de la identidad y cultura de Naciones como la costarricense. Por eso, no resulta extraño determinar que, en la adopción y creación símbolos, por ejemplo, en el himno nacional, los valores de estos protagonistas le dan contenido en su más justa alabanza y fiel testimonio de quiénes somos y de dónde venimos. No obstante, en este país, cada vez más, el panorama nacional se muestra incierto al observar hacia dónde vamos2. Pues no entender ni comprender que, si para el agricultor observar los colores del campo y sentir sus aromas lo recrean, tanto como su realización se transforma en máxima felicidad física y espiritual al degustar en familia los frutos de su cosecha; es innegable la falta de capacidad por parte de quien pretende gobernar una Nación cuyo desarrollo ha dependido de la agricultura.

Como honra a los más connotados exponentes costarricenses de la cultura y las artes, es deber reconocer que, la frecuente evocación a la figura del agricultor, además de revelar sus elevadas capacidades artísticas, muestra también el arraigo a la identidad e historia nacional. Territorio donde desde la independencia y avanzado el siglo XX, para los agricultores, gracias a su sabiduría y esfuerzo en el aprovechamiento de los recursos naturales, la agricultura del café en primerísimo lugar, fue la base de la riqueza del país. Determinante quizás de la época más gloriosa del desarrollo nacional, regido por un Estado de Derecho y de Servicio Social, más fuerte, justo, libre y democrático que, el actual.

Por consiguiente, la crisis nacional que actualmente afecta al país, es el producto más evidente del asalto al Estado por parte de la devenida casta política que sustituyó y olvidó a nuestros próceres; con el único objetivo de insertarse en el mercado global, liquidando los bienes públicos atesorados. Acciones anti estatales iniciadas en la llamada “década perdida” de los años ochenta3 y siguientes contra los Ferrocarriles, el Banco Anglo, CODESA, etc.; todas encubiertas con eufemismos como “Volvamos a la tierra” y “Modernización del Estado”. Más luego otros, entre los que destacan “Paz con la naturaleza”, “Libre comercio”, “Modernización de Japdeva”, “Equilibrio financiero”, “Le dejamos trabajar”, “Ruta del arroz”, “Armonización del sistema eléctrico nacional”, etc. Es decir, transcurridas cuatro décadas, las depredaciones continúan con nuevos actores, empujando otro descuaje del Patrimonio y motor del desarrollo costarricense: el ICE.

Acerca de nuestro Instituto Costarricense de Electricidad, no olvidamos que, en el año 2009, el presidente Arias, llegado a Madrid aparentemente patrocinado por Unión Fenosa, ante ávidos explotadores trasnacionales de recursos estratégicos como telecomunicaciones y energía; declaró que, gracias a su hazaña del primer referendo, uno de los principales legados al país que se proponía su gobierno, era acabar con el ICE e INS4. A los cuales, desde allá, acorde con su dogma, los llamó “dinosaurios”. Y aunque paz y bronca sean conceptos opuestos, respectivamente la verborragia del entonces y actual líder gubernamental, refieren a “comandantes” de la misma guerra contra el Estado.

Si bien para el Siglo XX, la historia describe adelantos trascendentales y beneficiosos para la humanidad, periodo donde se plantea que nuestro país vivió sus mejores momentos poscoloniales; no se ignora que, también hubo acontecimientos críticos como las dos guerras mundiales y otros hechos de menor envergadura. A nivel nacional también hubo guerra y algunas crisis menores total o relativamente superadas; pero, el país avanzó y cosechó glorias significativas. Sin embargo, esa llamada crisis de los años 80, se acepta como determinante de un parteaguas, a partir del cual, transcurridas 10 administraciones de gobierno y lo que lleva la presente, no ha existido un solo gobierno digno y con la voluntad necesaria para asumir la continuidad del modelo de desarrollo trazado por nuestros próceres.

En ese contexto, es significativo citar el cuatrienio 1978-1982, sobre el cual, el doctor Oscar Aguilar Bulgarelli con la maestría que le caracteriza, escribe “Carazo, el último presidente”. Obviamente referida al gobierno del Dr. Rodrigo Carazo Odio, insigne abanderado de la soberanía nacional y acérrimo crítico del neoliberalismo y capitalismo salvaje hasta su muerte. Repito, ningún nuevo presidente volvió a levantar estas banderas; lo contrario sí. Por tanto, para consumar el asalto al Estado y con ello revertir a toda costa el avance del desarrollo nacional, se han empleado las estrategias más propias del oscurantismo; como son, las actuaciones contra la memoria histórica de la Nación, el patrimonio natural y el cultural; aunque quizás sean estas las menos visibilizadas.

En cuanto a la memoria histórica y lo que la Ley 7555 denomina Patrimonio Histórico y Arquitectónico de Costa Rica, damos una observación a lo que acontece con el emblemático Parque del Agricultor y su majestuoso Monumento al Agricultor. Bienes demaniales que, acorde con dicha Ley, poseen características que clasifican de hecho, tanto bajo la categoría de monumento como de sitio del Patrimonio Histórico y Arquitectónico Nacional. Obviamente por lo que fueron, antes de que se les dejara en el abandono (incumplimiento de deberes) y consecuentemente expuestos al vandalismo, hasta quedar subsistiendo en el evidente desprecio como se muestra hoy día5: desmembrados, ultrajados, invadidos y menguados. No obstante, su profundo simbolismo en el contexto histórico y sociocultural de nuestra Nación. Paradójicamente, el área del parque, aún bajo tales condiciones, muestra evidencias de constituir uno de los parques urbanos más observados y visitados por parte de la población del país y la visitante, aunque la mayoría desconoce su nombre.

Según la ley No. 4096 promulgada en 1968, el 15 de mayo de cada año fue constituido como el “Día del Agricultor Costarricense” (Artículo 1); tema sobre el cual, estableció responsabilidades directas para los Ministerios de Educación y de Agricultura y Ganadería. Y también, de acuerdo con el “Artículo 3º.- El Poder Ejecutivo deberá erigir un monumento que simbolice a los primeros colonizadores costarricenses. El Ministerio de Agricultura y Ganadería creará una comisión, que recomendará el tipo, presupuesto y ubicación del monumento”. Luego, para cumplir esta disposición, con la Ley 4584 del 04/05/ 1970, se dictaminó la forma de garantizar el financiamiento para la obra.  Así mismo, el decreto ejecutivo No. 30 del 29 de febrero de 1972, creó la Comisión antes citada, compuesta por 13 miembros representantes de diferentes organismos, en mayor medida vinculados con la vida rural; su encargo fue gestionar el proyecto hasta su etapa final.

De manera que, una vez instalada dicha Comisión, consciente de su alta responsabilidad, atinadamente, agenció el sabio consejo de historiadores, sociólogos, artistas y personas compenetradas de la vida del agro nacional; a fin de justificar la construcción de la obra, acorde con sus bondades y los aspectos fundamentales que debía representar. En cuanto al tipo de obra a erigir (el monumento), fueron expuestos trascendentes ideas y valoraciones de insignes hijos de esta Nación. Por ejemplo, las que describen al agricultor como el labriego que, desde los albores de la independencia, consagrado a la consolidación de su hogar, así como dueño de la tierra y de sus frutos y por tanto, amo de su propia vida; se echó en sus espaldas la gran tarea forjadora de la nacionalidad costarricense (Profesor Carlos Monge Alfaro)6.

Por su parte, el Dr. Luis Barahona Jiménez y el Lic. José Obdulio Cordero Solano, fueron coincidentes en resaltar el valor de la familia campesina como unidad sociológica con fuerte sentido de propiedad arraigado en la tierra; elementos de excepcional peso en la integración de la nacionalidad costarricense. Clara evidencia de que la nobleza de sus rasgos, así como actitud de emprendimiento y acción creadora, entre otros elementos; deberán estar representados en el monumento. Virtudes de esa histórica herencia que, a todos los miembros de la comunidad costarricense, nos corresponde resguardar celosa y apasionadamente, pero sin descuidar el deber de superar los defectos (Eugenio Rodríguez Vega). Y no ajena a las consideraciones anteriores, Doña Emilia Prieto Tugores, dijo, se trata del labriego sencillo que también, defendió con su vida un suelo y con el mismo “un sitio bajo el sol”. Además, si bien el Himno Nacional le rinde un merecido honor, “…hoy Costa Rica le debe al sembrador que nos dio patria, la consagración de un monumento”.

Una vez valoradas esas motivaciones la Comisión concluye que, en tanto el campesino “…seguirá siendo por muchos años, el brazo y corazón de la Patria, más que el hombre público o político más eminente tiene merecimientos para que su figura, se eternice en bronce para admiración y ejemplo de todas las generaciones de costarricenses”. Del cómo debería ser el monumento para honrar al agricultor y lo que representa su actividad en la vida nacional indefinidamente, en el documento final presentado quedó explícito: “Se sugiere que sea una escena viva, que al contemplarla, pueda dictar a todos un mensaje de aprecio y reconocimiento para los esforzados agricultores del ayer y para los sufridos y tenaces de hoy y del mañana, que arrancan de la tierra los alimentos básicos para la vida”.

Bajo esas premisas, la Comisión prosiguió su tarea comisionando un viaje a México hasta la propia residencia del más universal escultor costarricense: Francisco Zúñiga Chavarría (Don Paco); a proponerle personalmente que fuera el artífice del tipo de monumento ideado. Y si bien, se reveló que el proyecto tuvo adversarios aparentemente por el presupuesto a invertir, aunque no se conoce si también hubo opositores a la designación del artista; a pesar de las escazas referencias a esos hechos, está escrito acerca de los agravios contra el joven artista por parte de propios conciudadanos, respecto a una de sus obras expuesta en 1935. Hablamos de las acciones específicas contra la premiación al imponente Monumento a la madre y también, la destrucción de una pintura sacra que había creado en una pared de la Iglesia Santa Teresita7. Sin duda alguna, fueron heridas profundas que indujeron a su destierro, el cual, voluntario o no, paradójica e históricamente ha sido el destino de otros hombres y mujeres que, con su arte han horado el nombre de Costa Rica por el mundo.

Para regocijo de la misión viajante y honra de la Nación, en el mismo México, don Paco, plenamente consciente del significado y destino de la obra que le propusieron y convino, entre los años 1973 y 1978 dio forma y espíritu a dicha escena viva que como se dijo, al observarla tanto de cerca como a distancia, hace brotar profundos mensajes de gratitud y reconocimiento al agricultor de todos los tiempos; como sólo él supo crearla. Así nació el Monumento al Agricultor costarricense que, quizás como una añoranza del artista migrante de visita a su tierra natal, vino a rendir tributo a las raíces culturales de nuestra nacionalidad; una vez instalado por él mismo y luego inaugurado el 05 de mayo de 1978 en el idílico entorno natural de 3,48 ha; jurisdicción del cantón Alajuela.

Ese fue, o es parcialmente hoy, el espacio público que, cedido por el MOPT se constituyó en el parque urbano bautizado Parque del Agricultor; incomparable ventanal de Costa Rica hacia el mundo frente al aeropuerto Juan Santa María. Algo así como ante la mirada permanente del campesino Héroe Nacional Juan Santamaría, el que “nació en Alajuela y…”, cuya estatua (obra de Fernando Calvo), también tuvo un entorno natural que engalanaba su posicionamiento, antes de que al sitio llegara la “modernidad líquida”8 que, lo confinó a una esquina; quizás el rincón más apropiado para escombros de la onerosa nueva infraestructura aeroportuaria bajo explotación extranjera.

A partir de la anterior reseña, se da cuenta de que, con la inauguración de este Monumento, culminó exitosamente el mandato de gobierno, promulgado al más alto nivel en 1968; bienes ante los cuales alguna autoridad local o nacional, debió haber asumido la inmediata responsabilidad del mantenimiento y preservación óptimas tanto de la obra escultórica como su entorno natural (el parque urbano). Sitio de incesante visitación pública pero que, quizás pocos imaginarán del abandono hecho al mismo, pues a partir de algún momento, quedó a merced del incumplimiento de deberes por parte de deficientes administradores públicos y presa del hampa. Es decir, su corta existencia, también ha representado la tragedia incesante a la que han llevado al agricultor nacional. Más aún, cuando en el 2011 al cumplirse 33 años de inaugurado, las acciones ejecutadas que, parecían una rectificación para rescatar lo que estaba quedando de la obra escultórica; acabó semejando la mayor desmonumentalización9 que conocemos hasta hoy en este país.

Concretamente, a trece años de lo que parecía una hombrada tripartita por parte de los funcionarios que prometieron diligencia, presupuesto para restaurar y hasta la osadía de un nuevo sitio para reubicar parte de la monumental obra a la que llaman “el bronce”; todavía está en duda la legitimidad del acuerdo oficial y quién es el propietario del monumento10. Además, sobre lo que dejaron o quisieron hacer con el Monumento y su Parque, o el Parque y su Monumento; se supone que la Municipalidad de Alajuela, autorizó a un Club instalarse dentro del Parque, el cual, por gestionar el espacio recibe algunos dividendos y donaciones. Y durante el presente año, su área fue reducida por parte del gobierno para ampliación de la Ruta 1; también, se dice que, por la misma razón el Parque está destinado a desaparecer y hasta que lo “trasladarán” al Parque Metropolitano de Alajuela11, nueva obra ya planificada y presupuestada. Creemos que tal vez sea inaugurado el próximo milenio.

Acerca de la ampliación vial a costa del Parque, consultamos sobre la evaluación de impacto ambiental que debió mediar para determinar las alternativas que debieron valorar, pero, según las autoridades competentes, no hubo esa evaluación; en tanto, lo faculta las más recientes normas de efectiva regresividad, como la reforma a la ley general de caminos y el nuevo Reglamento de la EIA. Entiéndase que, ni siquiera el impacto ambiental por el movimiento de tierras fue técnicamente previsto.

En conclusión, si bien el Parque del Agricultor no ha desaparecido, queda demostrado que fue abandonado y menguado, así como, invadido; hecho “claro” y muy visible mediante una gigantesca valla publicitaria, la cual impacta dañinamente el paisaje12. Mientras el Monumento, desmembrado, mutilado, manchado y confinado a “mediana seguridad” en el MAC; donde la esperanza por recuperar en primer lugar su territorio, parece que trece años no son nada de tan agraviante situación. Los daños ambientales para el Parque en su área de influencia directa, tan solo por las obras viales, ya son irreparables, no obstante, se proyectan otras que conllevarán a la eliminación total del Parque.

Como deber moral, vale imaginarnos si aún estuviera físicamente don Paco, qué pensaría al ver lo sucedido con esta su monumental obra, o el también recordado historiador Osvaldo Valerín, quien con su característica pasión narró el agravio antes citado que recibió el artista, luego de la premiación a la obra Maternidad, Monumento a la madre13. Tal vez ya sea difícil creer que, en Costa Rica, haya autoridades sensatas que, ante este caso de evidente vandalismo criminal; ordenen una investigación profunda hasta dar con los responsables. En cuanto a la reacción a nivel oficial, decimos que algo similar a lo aparentemente sucedido hace pocos meses en Países Bajos, porque alguien escribió la palabra Gaza en el pedestal del monumento de Ana Frank14. Un legítimo recuerdo a la memoria histórica de la humanidad, pues en cualquier parte del mundo, escribir hoy este nombre, representa un “¡Basta ya!” contra el actual genocidio israelí estadounidense. El mismo grito que, en el plano nacional lo elevamos contra las oscuras rutas que destruyen a los Agricultores.

Referencias

  1. https://efe.com/andalucia/2024-04-18/la-agricultura-la-unica-profesion-que-es-un-estilo-de-vida-en-efeagro-punto-de-encuentro/
  2. https://www.puntoyaparte-ca.com/la-agricultura-un-oficio-sin-herederos/
  3. https://surcosdigital.com/en-tiempo-de-pademia-volvamos-a-la-tierra
  4. https://www.youtube.com/watch?v=H87sM_mmzKA

5.https://www.facebook.com/p/La-Agonia-del-Monumento-al-Agricultor-100067790345410/?locale=gn-PY

  1. Gobierno de Costa Rica, 1980. Ministerio de Agricultura y Ganadería. Informe Comisión Pro-Monumento al agricultor costarricense. Biblioteca-caja de publicaciones varias No.5.
  2. https://www.museocjv.com/franciscozunigasaboriobejarano.htm
  3. https://www.redalyc.org/journal/267/26745428014/html/
  4. https://museoroca.cultura.gob.ar/noticia/debate-sobre-la-desmonumentalizacion/
  5. https://musarco.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/05/informe-jerry-gonzacc81lez.pdf

11.https://www.munialajuela.go.cr/cms/api/File/DownloadFile/OtherFiles/Perfil_Proyecto_Parque_Metropolitano_18-09-2023_13_25_30.pdf

12.https://www.reddit.com/r/Ticos/comments/ws3c1t/odio_con_todo_mi_corazón_tener_que_ver_una_valla/

  1. http://www.artecostarica.cr/artistas/zuniga-francisco/maternidad-monumento-la-madre
  2. https://www.crhoy.com/mundo/vandalizan-monumento-de-ana-frank-en-amsterdam/

La Secretaría Técnica del Consejo de Salud Ocupacional y la Iglesia Católica se oponen a la jornada de 12 horas

Vladimir de la Cruz

Continúa en la Asamblea Legislativa la discusión del Proyecto de Ley N.º 24. 290 sobre las jornadas esclavista de trabajo de 12 horas diarias, llamada jornada 4-3, que se denomina “Establecimiento de jornadas laborales excepcionales, para casos que sean excepcionales y muy calificados”.

Se sigue sin precisar cuáles son los casos “determinados, excepcionales y muy calificados” que necesitan empresarialmente esta jornada de 12 horas diarias.

El día de ayer, el Director Ejecutivo de la Unión de Cámaras reconoció, en periódicos, que la economía costarricense, que se basa en el régimen de trabajo de ocho horas diarias, viene generando empleos, principalmente en todos los sectores orientados hacia la economía internacional, que es donde algunos sectores, que quieren establecer la jornada de 12 horas, señalan más se necesita esa jornada esclavista.

El Director Ejecutivo, igualmente, señaló que la aprobación de las jornadas de 12 horas podrían ser un estímulo para la competencia en algunos sectores de la economía nacional, sin precisar cuáles son esos sectores. Por ningún lado quieren o pueden señalar verdaderamente cuáles empresas necesitan la jornada laboral de doce horas. ¿Por qué no quieren señalarlas o precisarlas?

También reconoció que hay cerca de 200.000 personas desempleadas, “más las que han salido del mercado laboral por múltiples razones”. A lo que habría que agregar el altísimo componente de los que laboran el en sector informal de la economía, que llega casi al millón de personas.

Se dice por quienes defienden la jornada de 12 horas que los trabajadores tendrán más tiempo para estudiar y capacitarse, porque dispondrán de tres días de descanso seguidos. Eso tampoco es cierto.

No hay políticas públicas de ningún tipo, ni por el Ministerio de Educación o el Instituto Nacional de Aprendizaje, de ofrecer esas posibilidades de estudio. El Ministerio de Educación Pública ha visto reducir su presupuesto anual. En este gobierno de Rodrigo Chaves hay un ataque devastador sobre toda la educación pública. No solo no se le da el porcentual constitucional a la Educación pública y a las universidades, sino que se han eliminado, para los niños y jóvenes, en edad escolar y colegial, las becas de estudios, los comedores estudiantiles y los subsidios para el transporte de estudiantes, lo que ha contribuido a expulsar, en la práctica, a miles de niños y jóvenes del proceso educativo, agregados a los más de 100.000 que expulsó la pandemia, sin que se hayan recuperado para la educación.

Además, los colegios nocturnos no están operando. Escuelas nocturnas tampoco. En correspondencia con lo que se pide de las jornadas de 12 horas, no se anuncia, para los trabajadores, que esas escuelas y colegios nocturnos, o diurnos, para los fines de semana, por lo menos, sábados y domingos, puedan operar o estar abiertos.

No hay ningún interés de facilitar posibilidades se superación por el estudio para los trabajadores formales, como no la hay para los desempleados o los trabajadores de la informalidad.

Lo que realmente se quiere, por parte del gobierno del Jaguar, es llevar a la población laboral a los niveles más bajos de capacitación, para que por ese camino solo puedan aspirar a los salarios más bajos que se puedan pagar, aumentando en ese sentido la explotación de los trabajadores, y lanzarlos a competir, a ellos, por esos salarios más bajos, incluso en posibilidad de contratarlos por salario más bajos que los mínimos, como se hace en algunas empresas, por la vía de “contratos laborales”, y no por la inserción de ellos en las planillas, sujetas a control de la CCSS y del Ministerio de trabajo. El sistema de “contratos” se está “generalizando” en algunas empresas. Los sindicatos deberían ponerle atención a esto.

Todo esto es parte de lo que en el Proyecto de Ley de las 12 horas se contempla como “racionalización de costos”.

La Secretaría Técnica, que asesora al Consejo de Salud Ocupacional recomendó, desde hace varios meses, que esta jornada no se establezca. En el documento de la Secretaría Técnica se señala que el Proyecto de Ley de las 12 horas de trabajo continuo no reconoce el “tiempo dedicado al trabajo”, que es el lapso que invierte el trabajador para el desplazamiento de su casa al centro de labores y viceversa; así como tampoco se reconocen licencias, actividades de capacitación, interrupciones involuntarias al trabajo, entre otros aspectos.

La jornada esclavista de las 12 horas solo reconoce “el tiempo efectivo de trabajo”, como variable para justificar la reforma que se quiere imponer, tal y como se pretende en la propuesta que se está discutiendo.

La jornada de trabajo de 12 horas, la Secretaría Técnica, reconoce que esa jornada limita los lapsos mínimos necesarios para que el trabajador, como ser humano, recupere su energía, tenga calidad del sueño, y pueda conciliar su vida social y el trabajo, y tenga espacios básicos de ocio y recreación.

La exposición y sometimiento a la jornada de doce horas de trabajo predispone a enfermedades, a “patologías crónicas, músculo esqueléticas y de salud mental, en la posibilidad de manifestar conductas y hábitos poco saludables, tales como el tabaquismo, dieta desequilibrada, el consumo de alcohol y el sedentarismo, además de un posible aumento en probabilidad de sufrir accidentes”, como se afirma en ese informe de la Secretaría Técnica.

También se reconoce que una intensificación de la jornada disminuye el desempeño y eficiencia en el trabajo, posibilita errores en el cumplimiento de los sistemas de seguridad laboral, aumenta los síntomas de fatiga, disminución del estado de alerta y acortamiento del periodo dedicado al sueño a cuatro horas o menos.

El Proyecto de Ley de la jornada esclavista contraviene una serie de Convenios de la Organización Internacional del Trabajo.

Y para el sector empresarial, que se dice social cristiano, que se inspira en su vinculación afectiva, anímica, vital, con la Iglesia Católica, principalmente, y que hacen alarde algunos empresarios, que recuerdan con “nostalgia” las Reformas Sociales de 1943, apoyadas e impulsadas por Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, el Dr. Calderón Guardia y Manuel Mora Valverde, digo con nostalgia porque son reformas que se han venido perdiendo y ya casi no se tienen. De su práctica empresarial solo tienen el recuerdo cariñoso de aquellas reformas sociales.

El empresariado que se reconoce como socialcristiano, que ojalá no sea solo de palabra, debería revisar, estudiar y asimilar las Encíclicas papales la Rerum Novarum, la Quadragesimo Anno, Mater et Magistra, Pacem in Terris, Populorum Progressio, Octogesima adveniens, Laborem Exercens, Sollicitudo Rei Socialis, Centesimus Annus, Caritas in veritate, Laudato si y Fratelli tutti. Les recomiendo, además, el Código Social de Malinas de 1927, donde se defienden los derechos de los trabajadores, entre ellos el derecho a la organización sindical, a la huelga y a la jornada de trabajo de ocho horas, banderas que asumió la Iglesia desde 1891.

El Proyecto de Ley N.º 24.290 sobre las jornada esclavista de trabajo de 12 horas diarias lo está impulsando en la Asamblea Legislativa principalmente el gobierno del Jaguar, sus felinos diputados, y la fracción parlamentaria del partido Unidad Social Cristiana, que discute en su seno si eliminan lo de “cristiana”, porque ya no tiene nada ver con ellos esa denominación.

Recientemente, la Iglesia Católica de Costa Rica, por medio de la Conferencia Episcopal, que reúne a todos sus Obispos, se pronunció en contra de este Proyecto de Ley y del establecimiento de la jornada de trabajo de 12 horas.

La Iglesia Católica considera que estas jornadas afectarán la vida familiar, las dinámicas sociales y de las comunidades, la comunicación y convivencia al interior de las familias, el tiempo de convivencia conyugal, el tiempo de los trabajadores con sus hijos. Para la Iglesia Católica el tiempo de familia también se vería comprometido y disminuido.

Señala la Iglesia Católica que se obstaculizan las tareas de cuido, como se carece de ellas, para los dependientes de las familias, y se despersonaliza la atención de menores y de su atención en el propio hogar.

Los Obispos también señalan que el Proyecto de Ley no garantiza la invulnerabilidad para la exclusión laboral de personas. La Iglesia también reconoce que la jornada de 12 horas afectará la salud física y mental de los trabajadores.

La Iglesia Católica categóricamente afirmó que pueden reforzar un modelo de crecimiento económico que resulte exclusive e inequitativo, pronunciándose por la generación de empleo decente.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

LA INDÓMITA ELENA

Manuel Delgado

Era una princesita nacida en Francia de un descendiente del trono de Polonia y de una mexicana de la más rancia aristocracia porfirista. Y como si fuera poco, era “güerita”: blanca, rubia, de ojos azules. Cuando se mezclaba con las indias mexicanas, no faltaba quién le espetara: “¿Usted qué busca aquí, gringa?”

Desde muy joven comenzó a trabajar con los periódicos más prestigiosos de México, primero el Excelsior y luego Novedades. Hacía entrevistas a personalidades y notas de la alta sociedad.

Un día se tropezó con Josefa Bohórquez (o Bórquez), ex soldadera y soldada ella misma, mujer de todos los oficios y pobre por todos los costados, quien le cambió la vida para siempre. La hizo mexicana, la enseñó no solo a hablar en mexicano, sino sobre todo a sentirse como mexicana, con todo lo bueno y todo lo malo de la historia de este país. De allí nació Jesusa Palancares, protagonista de su novela “Hasta no verte Jesús mío”, uno de los personajes y una de las novelas más conmovedoras que haya leído.

Con esa mujer arranca Elena Poniatowska su libro “Las indómitas”, una colección de testimonios de mujeres que han marcado la vida literaria y la lucha política del México del último medio siglo. Son seis personajes individuales y dos colectivos que nos retratan a esta nación tan rica y tan controversial, tan empobrecida y explotada, tan pobre y tan desigual. Todas ellas acalladas, ninguneadas, lanzadas al silencio y al olvido, y entonces vueltas a la vida de mano de la escritora.

Quiero resaltar a uno de esos personajes, o, con perdón de los turistas, a una de esas personajas. Se trata de Rosario Ibarra y no solo de ella, sino de esas madres, esposas, hijas, hermanas, que durante décadas han luchado por esclarecer el paradero de los desaparecidos, sustraídos por el ejército y las bandas criminales, asesinados en medio de terribles torturas y escondidos bajo un manto de sombra, que no del olvido.

Pero en este capítulo, el personaje son las madres de los desaparecidos, retrata a la perfección a la misma Elena. Apenas a dos años de la publicación de “Hasta no verte Jesús mío”, Elena publica “La noche de Tlatelolco”, un libro de testimonios acerca de la masacre de 1968, escrita con base en entrevistas de los estudiantes prisioneros en la terrible cárcel de Lecumberri, “el palacio negro”. Ahora es muy fácil hablar de eso, pero entonces la represión en México era inexpugnable. Después de la masacre el país fue sumido en una ola de represión y de censura totales. Poquísimos fueron los valientes que alzaron la voz para denunciar el crimen, y Elena fue una de esas pocas voces.

Diez años después las madres de los desaparecidos toman la Catedral y se declaran en huelga de hambre. Allí, con ellas, está “la princesita roja”.

Como siempre me pasa con la literatura mexicana o con parte de ella, muchas veces tengo que interrumpir la lectura para dejar que baje el nudo de la garganta. Eso me pasa con este libro de Poniatowska.

Pero en honor a México y a su pueblo valeroso, no importa sufrir un poco. Leer a Poniatowska es una forma de compartir el dolor y también darle aires a la esperanza. Entonces tengo el coraje de recomendárselos.

El gobierno del engaño: vendiendo el país y sembrando odio

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Mauricio Ramírez Núñez.

A menos de dos años para que concluya su mandato, el gobierno de Rodrigo Chaves sigue demostrando su completa incapacidad para gobernar de manera efectiva. En lugar de liderar con responsabilidad y visión, ha optado por continuar en una campaña de odio y división sin precedentes en la historia reciente del país. Bajo la excusa de «trabajar por los pobres», lo único que está haciendo es preparar el terreno para vender las joyas de la corona del Estado, creando un ambiente de crisis que justifique estas transacciones.

Para empezar, hay que dejar claro que este gobierno es un gobierno neoliberal más, solo que más radical, similar a muchos otros de las últimas décadas que han contribuido a la descomposición social que enfrentamos hoy en día. Sin embargo, lo que lo diferencia no es su ideología, sino su odio, su autoritarismo y su incapacidad para comprender y respetar las reglas de la institucionalidad que dicta nuestra Constitución.

Los Hechos Hablan por Sí Mismos

La venta del Banco de Costa Rica es un claro ejemplo de las promesas y compromisos creados durante la campaña con financistas privados. Este gobierno está dispuesto a sacrificar un activo estratégico del país para cumplir con sus padrinos políticos, sin importarle el impacto que esto pueda tener en la estabilidad financiera y social de Costa Rica. ¿Saben qué costarricenses? Esta idea no les beneficia a ustedes en absoluto, abran los ojos.

Otro proyecto emblemático de esta administración es la reforma laboral que propone jornadas de trabajo de 4 días a 12 horas. Este esquema no busca mejorar las condiciones laborales, sino exprimir al trabajador, obligándolo a buscar un segundo empleo para poder llegar a fin de mes. Es una traición a la clase trabajadora y un retroceso en los derechos laborales conquistados durante décadas. En el mundo de hoy más bien, lo que están haciendo los países desarrollados es reducir la jornada laboral.

El mal llamado proyecto de «armonización energética» es otro engaño más. Lejos de buscar una verdadera armonización, lo que pretende es abrir el mercado eléctrico para beneficiar a grandes productores y consumidores, debilitando al ICE y poniendo la infraestructura pública que ha sido un pilar del desarrollo del país y desarrollada por esta institución y el dinero de todos, al servicio de grandes empresas. ¡Qué bonito, montarse en la patineta de los otros cuando a mí no me ha costado comprarla! Este proyecto es defendido por aquellos a quienes el propio presidente acusa de frenar el progreso del país en la asamblea, en una contradicción que deja al descubierto su falta de coherencia y liderazgo.

Lo que es cierto, es que para entrar al negocio de la electricidad hay que tener mucha plata, y ningún mortal, como la señora de Purral, va a poder entrar en el mismo, que, además, según el viceministro de energía, el señor Ronny Rodríguez, el negocio de la energía en Costa Rica es de 5 mil millones de dólares por año. ¿Ahora si entienden por qué la insistencia por “armonizar” el sistema eléctrico? Lo último que les interesa es garantizar un precio bajo de la electricidad a la señora de Purral.

A estas alturas, las promesas de bajar el costo de la vida y los medicamentos han quedado en el olvido. Los precios siguen subiendo y la vida es cada vez más cara para los costarricenses. Y no es por culpa de los diputados, como este gobierno pretende hacer creer, sino por la falta de una política económica coherente y eficaz. Pero para eso se necesita un gobierno de verdad, lo olvidé por un momento.

Además, este gobierno ha mostrado su desprecio por la protección del medio ambiente, al defender a empresarios que buscan destruir la riqueza natural que sustenta la economía en zonas como Manzanillo. También ha reducido la entrega de bonos de vivienda y bienes sociales a los más necesitados, evidenciando su falta de compromiso con la justicia social. En el mes de marzo de 2024 la presidenta ejecutiva del IMAS, Yorleny León Marchena, ex diputada del Partido Liberación Nacional, dicho sea de paso, admitió que el gobierno recortó 110.000 becas del programa Avancemos a escolares y colegiales, lo que representa un 28% menos con respecto a las asignadas en el año 2022. ¿Y entonces?

En salud, las listas de espera de la CCSS siguen creciendo, mientras que se promueve la terciarización de servicios, lo que abre la puerta a la privatización de la seguridad social, un derecho que debería ser universal y garantizado por el Estado. Nuestro modelo de seguridad social, con todo y sus detalles a mejorar, es ejemplar en el mundo entero y se asemeja a los modelos de países de primer mundo, pero para los ojos de este gobierno y sus amigos, que no es la señora de Purral, este es un gran negocio que debe explotarse, igual que el de la luz.

En educación, el gobierno ha optado por recortar el presupuesto de la educación pública, utilizando los mismos argumentos de crisis fiscal que han sido el pretexto para desmantelar el Estado en otros países. Esta medida no solo afecta a las futuras generaciones, sino que socava uno de los pilares fundamentales del desarrollo nacional y busca una vez más, fomentar la privatización en este sector estratégico, para que quienes tengan dinero se puedan pagar una educación de calidad y quienes no, queden o sin educación o con una educación pública deficitaria y desfinanciada. ¿Esa es la visión de un estadista con una ruta clara? La educación pública tiene que mejorarse para que esté al mismo nivel o superior a la privada, para que siga siendo esa escalera de movilidad social que ha sido hasta el momento, y que nos ha hecho un país alfabetizado con más y mejores oportunidades históricamente que el resto de la región.

La concesión del puerto de Caldera, otorgada a inversionistas afines a la campaña electoral de Rodrigo Chaves, es otro ejemplo de cómo este gobierno privilegia los intereses privados por encima del bienestar público. Las mejoras necesarias para este puerto estratégico han sido ignoradas, en una clara muestra de la falta de visión y planificación a largo plazo. Cito textualmente del Semanario Universidad la prueba de lo que digo: “No nos habían dado pelota, pero ahora sí nos dan pelota, ahora que las cámaras empresariales presionaron bastante”, dijo el empresario José Pablo Chaves Zamora, accionista de la empresa concesionaria de puerto Caldera sobre la decisión del presidente Rodrigo Chaves de negociar de manera directa la ampliación del contrato hasta el 2031”.

Finalmente, la exclusión de China de la subasta de tecnología 5G por temor a Estados Unidos es una muestra clara de la sumisión de este gobierno a intereses extranjeros, dejando de lado los beneficios que esta verdadera competencia podría traer al país.

El Juego Sucio del Gobierno

Rodrigo Chaves y su círculo cercano, especialmente su guía desde el poder legislativo, están llevando deliberadamente al país hacia una polarización tóxica sin precedentes. En lugar de gobernar para todos, están fomentando un ambiente de sectarismo y violencia, similar al de las barras bravas en los estadios de fútbol, que por algo muchas veces ni las dejan entrar a los estadios. Están creando una base de apoyo fanática y radicalizada, dispuesta a actuar con violencia e intolerancia cuando las cosas no salen como ellos quieren.

Esto no es progreso, todo lo contrario. Un gobierno que recurre a la manipulación y al engaño para culpar a los demás de sus propios fracasos no merece la confianza del pueblo. La incapacidad de este gobierno para gobernar con dignidad y juego limpio es evidente, y su legado será recordado como uno de los más destructivos y divisivos en la historia de Costa Rica.

Es momento de que el pueblo despierte y se dé cuenta de que el verdadero enemigo no está en la oposición ni en las instituciones, sino en quienes, desde el poder, buscan vender el país al mejor postor mientras siembran odio y división. La historia no perdonará a quienes, por su incompetencia y mezquindad, estén dispuestos a destruir lo que incluso con sangre, nos ha costado construir y tener.

Economía costarricense en estado “quedó congelado”

Greivin Salazar Álvarez

Greivin Salazar Álvarez
Observatorio Económico y Social, Escuela de Economía, UNA

El dinamismo de la economía costarricense desde finales del año anterior se encuentra en un estado tipo “quedó congelado”, tal como lo muestra el comportamiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) que publica el Banco Central de Costa Rica.

De acuerdo con dicho indicador, el crecimiento de la economía desde noviembre 2023 se ha estancado en un valor promedio del 4,4% (como variación interanual). Normalmente, bajo esta condición hay dos alternativas, la deseada, que el apartado productivo inicie una nueva fase de aceleración, o por el contrario, comience a perder dinamismo.

Por el momento, las señales macroeconómicas apuntan más al segundo de estos escenarios, a continuación el detalle:

  • De las 15 actividades económicas que integran el IMAE, 10 se encuentran en la misma situación de crecimiento estancado (desde luego en diferentes niveles), tales como la manufactura; electricidad, agua y saneamiento; comercio; transporte; alojamiento y servicios de comida; información y comunicaciones; actividades financieras y seguros; actividades inmobiliarias; actividades profesionales; enseñanza y salud; así como “otras actividades”.
  • Según régimen empresarial, el crecimiento tanto de las firmas pertenecientes al régimen especial como definitivo se encuentra estancando, en valores cercanos al 9,4% y 3,8% respectivamente (como reflejo de la dualidad productiva que caracteriza al país).
  • Las exportaciones (variación interanual a partir de cifras anualizadas) de ambos regímenes no se encuentran estancadas, sino en una fase de desaceleración, con un crecimiento del 12,7% (régimen especial) y 1,0% (régimen definitivo).

En complemento de lo anterior, la situación por el lado de la demanda agregada es bastante similar:

  • El consumo que realizan los hogares se encuentra estancando en los últimos tres trimestres (IV 2023, así como I y II 2024) en un valor cercano al 4,8%, producto de que el poder adquisitivo del ingreso promedio de las personas en su empleo principal está prácticamente en el mismo nivel que los observados antes de la pandemia (según la información que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos), siendo que, incluso, para aquellas personas cuyas pautas de consumo se concentran predominantemente en productos alimenticios, ese poder adquisitivo se ha deteriorado.
  • La inversión registra una fase de desaceleración alrededor del 6,5% (dato al II trimestre 2024), un valor relativamente alto pero que está antecedido de un crecimiento negativo, por lo que existe un “efecto base” que no se debe dejar de lado.
  • El consumo final del gobierno también se encuentra estancado, pero en valores que rondan el 0% de crecimiento, como reflejo del proceso de ajuste en las finanzas públicas.
  • Las exportaciones totales (bienes y servicios) llevan un año de experimentar desaceleración, el último dato ubica su crecimiento en un 5,1% real interanual.

La anterior información, ofrece ciertas señales de alerta, algunas de las cuales son:

  • Los procesos de recuperación del empleo – medido preferiblemente por la cantidad de personas ocupadas y no mediante el indicador de tasa de desempleo abierto – y de reinserción de personas al mercado laboral serán más complicados.
  • El ajuste fiscal se podría extender por algún tiempo más, así como el costo social que normalmente tiene asociado, por cuanto una economía menos dinámica genera menos ingresos a la hacienda pública, algo que, de hecho, se ha comenzado a observar desde hace algunos meses.
  • Como producto de lo anterior, se podrían registrar retrocesos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad en la distribución del ingreso. Sobre este particular, es preciso recordar que desde hace décadas existe un “piso” para el indicador de hogares pobres alrededor del 20% y que en un escenario de disminución en la desigualdad en América Latina, el país registró, por el contrario, un aumento en la misma.

Por último, qué medidas se podrían valorar para que la economía inicie un nuevo proceso de aceleración, sin ser exhaustivo:

  • Algunas si se quiere, más de corte tradicional, como es disminuir la tasa de política monetaria, considerando que es probable que la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) proceda de dicha forma; así como “velar” por un cierto incremento en el tipo de cambio, para fomentar las exportaciones.
  • Fortalecer el sistema de redes de cuido, tanto de menores como de personas adultas mayores, a efectos de facilitar la reinserción de mujeres al mercado laboral.
  • Repensar el rol del marco institucional encargado de atender el aparato productivo dirigido al mercado interno, mismo que se encuentra en clara desventaja en relación con su homólogo que tiene como responsabilidad fomentar las exportaciones y la atracción de inversión extranjera directa.
  • Modernizar las actividades agrícolas, especialmente en aquellos cantones donde este sector tiene un peso importante en su producción, dado que estos espacios geográficos registran, a su vez, los menores niveles de desarrollo humano.
  • Repensar el proceso de ajuste fiscal, por cuanto sus costos fiscales podrían limitar la capacidad productiva y la calidad de vida en el mediano plazo.
  • Democratizar el esfuerzo productivo, exportador y de atracción de inversión extranjera directa más allá del centro del país, aprovechando la capacidad de conexión que tienen las llamadas ciudades puente (San Carlos, Pococí, Pérez Zeledón y Liberia) entre la “médula económica” y los “corredores desarticulados” del norte y sur de Costa Rica (términos articulados por el Proyecto Estado de la Nación).

Defensoría externa preocupación por vacío de regulación de Bolsas de Comercio

Hace llamado a habitantes a informarse ampliamente de las diversas figuras que les ofrecen para captar sus dineros

Si bien las Bolsas de Comercio o de Productos (figura distinta de la Bolsa de Valores) estuvieron sujetas a la regulación y supervisión de la Superintendencia, aplicando los principios y normas pertinentes contenidos en la Ley Reguladora del Mercado de Valores N°7732 de manera armónica, tras un voto de la Sala Constitucional del año 2011, se anuló el Transitorio IX, que permitía esta acción.

Tras su anulación, las Bolsas de Comercio quedaron restringidas a un proceso de “vigilancia” que le corresponde al Banco Central de Costa Rica (BCCR) y que según el oficio GER-0237-2024 del 20 de agosto de 2024 “además, por ser normas relacionadas estrictamente solo en relación con la operación y funcionamiento de la Bolsa, aspectos hacia los cuales se debe aplicar la vigilancia señalada en la norma legal del Código de Comercio, esto implica que el Banco Central no es competente por ley para autorizar productos o servicios que las bolsas de comercio pretendan ofrecer, sino que la vigilancia consiste principalmente en una labor a posteriori o bien a denuncia de parte. Tampoco prevé el ordenamiento jurídico la posibilidad de que el Banco Central sancione a las bolsas de comercio de forma directa en caso de que, en nuestro criterio, llegue a cometer alguna irregularidad, esto debido a que la materia sancionatoria para los entes públicos tiene reserva de ley, es decir, es solo por medio de una ley de la República que se puede determinar las conductas a sancionar y el alcance de dichas sanciones según sea el caso”.

Para la Defensoría de los Habitantes, la supervisión y la regulación se constituyen en un derecho fundamental para las y los habitantes, que complementa el derecho a la información previo a invertir en entidades, que si bien no se desconoce el aspecto de riesgo que conllevan el comercio y las inversiones, permite actuar bajo criterios de información con mayor nivel de certeza al momento de la toma de decisiones.

Por tanto y en resguarde lo dichos derechos, preocupa a esta Defensoría que a pesar de que la resolución de la Sala Constitucional data del año 2011 el país no haya avanzado en la promulgación de una reforma legal, que permita, bajo los parámetros señalados por la Sala Constitucional, sujetar las Bolsas de Comercio o Productos a la regulación y supervisión de la Superintendencia, como fue la voluntad del legislador en su momento de aprobar la Ley N° 7732.

Ante dicha situación, esta Defensoría le solicitó a la Gerencia General del Banco Central, un informe con el fin de conocer, las acciones emprendidas para contar con un nuevo marco regulatorio y de supervisión de las Bolsas de Comercio. En respuesta a la solicitud planteada, la Gerencia General del BCCR señaló que “el Banco ha mantenido conversaciones con diputados con respecto a la preocupación del vacío legal que existe con respecto a la regulación y supervisión de las  bolsas de comercio y sus puestos de bolsa que llevaron a la presentación del proyecto 24.090 llamado Reforma del Inciso c) del artículo 400 del Código de Comercio, de 30 de abril de 1964 que busca darle al Ministerio de Economía y Comercio las potestades para supervisar, fiscalizar y regular a las bolsas de comercio y para el cuál el Banco ya emitió criterio positivo”.

La Defensora de los Habitantes considera oportuno que, se brinde prioridad al proyecto de Ley N° 24090 que permite avanzar en los procesos de regulación y supervisión y la mejora en su efectividad, en momentos en los que, se observa cómo en algunas entidades supervisadas se han presentado afectaciones directas a las y los habitantes. La Defensoría dará seguimiento al proyecto de ley propuesto, sin embargo, hace un llamado a las y los habitantes a informarse sobre dónde hacen sus inversiones, siendo que, en caso de duda, consulten directamente a las entidades supervisoras a las que esta Defensoría ha solicitado accesibilidad y respuestas a las personas interesadas.

Oficina de Comunicación Institucional
Defensoría de los Habitantes

Elecciones en Venezuela: El hegemón al acecho

Jaime Delgado Rojas (AUNA-Costa Rica)

Estas, del 28 de julio no han sido las únicas elecciones cuyos resultados se juzgan como fraudulentos. Desde 1998 cuando Hugo Chaves llegó al poder la derecha local, los medios de comunicación de masas internacionales y la potencia hegemónica, coreada por los más preclaros conservadores del continente, lo han señalado: hubo fraude. Excepto el referéndum del 2007 y las elecciones parlamentarias del 2015, ambas perdidas por el chavismo.

Nicolás Maduro, fue el presidente sustituto de Hugo Chaves en el 2012; luego es electo en el 2018 y reelecto en el 2024 (según números del CNE). Cuenta con la virtud ser el heredero político del chavismo y el hombre de confianza de su mentor. No obstante, acumula a su haber una carga importante de señales que no le dan buena imagen: haber sido dirigente sindical, chofer de autobús y un cuadro político de bases. No es un intelectual con vida universitaria como lo fuera Rafael Correa, Tabaré Vázquez o Gabriel Boric. No acumula la trayectoria conspirativa de Daniel Ortega, José Mujica, Evo Morales o Gustavo Petro; tampoco la capacidad de organización obrera de Lula da Silva o la indígena de Evo, ni la destreza en la comunicación con la gente que engalanaba su antecesor Chaves o el mexicano López Obrador. Omito señalamientos morales pero es claro que con la derrota de Maduro en estas elecciones, la derecha internacional pretende hacer retroceder al progresismo latinoamericano. Por ello esa derecha, con muchos recursos económicos, montó un solemne fraude contra el chavismo, mediante un sabotaje informático al sistema electoral y a las instituciones estatales. Por su constancia y contundencia, minuto a minuto y durante semanas, este boicot informático pudo haber tenido un costo estratosférico.

Sin aludir a los daños económicos infringidos por la derecha desde que Chaves tomó el poder, en el periodo de Maduro se sufrieron otros deterioros al lado de la pandemia, la presión externa y el bloqueo de los Estados Unidos. Ese drama es acompañado con una comedia bufa, de mal gusto, escenificaba por Juan Guaidó, autoproclamado presidente entre el 2019-2022 acompañado con un parlamento de comparsa y el apoyo imperial y de un buen grupo de países. Hubo golpes de estado con tintes fascistoides frustrados, robos a mansalva de los depósitos en oro venezolanos en Europa y de una empresa petrolera en Estados Unidos, Citgo, entre otras barbaridades. Entre bloqueos, pandemia y sabotajes, el daño social y económico provocó que la gente saliera en tropeles y la imagen externa se deteriorara tanto que incluso en el progresismo no faltaron líderes que se abstuvieran de legitimarlo a riesgo de ser calificados de autócratas dictadores y sus prospectos. En otras palabras, si el oficialismo venezolano ganaba también se hacía retroceder al progresismo latinoamericano, dada la campaña desatada por todos los medios de comunicación de masas internacionales.

¿Cuál fue el pecado cometido? Venezuela no ha dejado de tener una economía capitalista, no obstante, el uso del excedente petrolero, cuando lo hubo, fue bien utilizado por Chaves para el bienestar de la población, lo que, junto con la cooperación con el gobierno cubano en educación, salud y seguridad crispó los nervios de los sectores económicos más reaccionarios venezolanos y de los países vecinos de Nuestra América. Aunque los proyectos sociales impulsados se asemejasen a los que ponía en ejecución las socialdemocracias latinoamericanas del siglo XX, con un sector privado tolerado y respetuoso de los derechos laborales de la gente que contratan y con un mercado con niveles de competencia soportada: es un capitalismo con elecciones periódicas y conteos con vigilancia independiente, con una acentuación expresamente antineoliberal. Aquí su pecado. Pero no el único.

Pero el bloqueo norteamericano ha sido inclemente. Entre el 2013 y el 2021 la nación vivió una crisis económica y social que acentuó los niveles de pobreza en los hogares, tanto que no obstante una mínima señal de recuperación en el 2022 respecto al 2021, la pobreza se ubicó, en 81,4% y la pobreza extrema (de familias cuyos ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades de alimentación) en 50,2%. Estos niveles siguen siendo de los más elevados de la región latinoamericana, según Informe de Coyuntura Económica del I.I.E.S de la UCAB (2023)

Esto repercutió directamente en los flujos migratorios sobre todo de jóvenes: en el 2015 salieron 697.562 venezolanos, representando el 2,3 % de la población total; para el año 2017 pasó a tener casi 5,4 % de la población del país fuera de sus fronteras, con cerca de 1,42 millones de personas. En el año 2018, al entrar el país en una hiperinflación, aumentó a 2,3 millones de venezolanos los que aproximadamente representan el 7 % de la población nacional. De acuerdo con los registros de ENCOVI 2022, alrededor del 44% de quienes abandonaron el país se encuentra en el tramo de edad de 15-29 años y si ampliamos el espectro, el 86% se ubica entre los 15 y los 49 años (Ibid). En términos globales hay un total de 7.7 millones de venezolanos fuera del país (prácticamente la cuarta parte de su población).

Este retrato de la pobreza y migraciones de Venezuela es el que gustan exhibir los medios de comunicación internacionales y el que se repite en pasillos, debates intelectuales y políticos. La realidad de fondo pueda que nos diga otras cosas; por ahora, solo señalo que Venezuela flota sobre la franja petrolera del Orinoco, tal vez la reserva petrolera más grande del mundo y eso la hace profundamente tentadora para las potencias capitalistas: ese petróleo es requerido día a día por el norte “violento y brutal” (como lo calificara Martí) y por las naciones de Asia, al igual que los múltiples recursos minerales estratégicos con los que Venezuela cuenta con una enorme facilidad para abrir lazos diplomáticos, de cooperación y comercio con los gigantes asiáticos, en franca competencia con la potencia hegemónica hemisférica.

En su pasado, Venezuela como parte del patio trasero norteamericano había formado parte de los foros continentales convocados para respaldar y hacer coro a las políticas imperiales de los Estados Unidos. Con Hugo Chaves esto cambió rotundamente.

Durante su mandato (1998-2012) esa nación se autoafirmó como república soberana y esa conducta la irradió a las naciones vecinas con programas novedosos de cooperación e integración. Ese cambio radical es el que se ha venido castigado con bloqueos y sabotajes que exhiben, del hegemón continental, su injerencismo y su desprecio al principio de autodeterminación de los pueblos.

Los procesos de autoafirmación soberana en la región no son recientes: se han dado, desde el momento emancipatorio, como respuesta pensada, con construcciones conceptuales y acciones realizadas por patriotas en las excolonias hispanoamericanas; también, en el siglo anterior desde su inicio, con debates académicos y con expresiones violentas frente a la agresión del norte que había definido las naciones al sur del Río Bravo como su “patio trasero”. Su injerencia en los asuntos internos de estos países pretendía aplacar las luchas por justicia social y la participación democrática en sociedades que han sufrido décadas de represión política ejercida por élites corruptas y sanguinarias. Notoria fue la intervención en los conflictos centroamericanos, los que fueron interpretados por los estrategas del norte como el resultado de la amenaza cubana con respaldo soviético. Desde esa perspectiva se le dio apoyo económico, político e ideológico a la contra revolución en Nicaragua (y a la oposición al sandinismo en las elecciones de 1990), se aportó cooperación militar a El Salvador y Guatemala, se realizó la intervención militar en Granada en 1983; agrego los asesinatos de figuras destacadas portadoras de retóricas antihegemónicas y prácticas de apoyo a la insurgencia centroamericana: los presidentes de Ecuador y Panamá (1981), figuras religiosas y académicos en El Salvador. Además, como granjería, la plataforma de favorecimiento comercial a los países leales y de sanción a los amigos de los enemigos, denominada Iniciativa de la Cuenca del Caribe (1983). Cuba nunca fue beneficiaria de ninguna política norteamericana; más bien sufría bloqueo desde los años 60.

Como una salida negociada a la crisis centroamericana sin la intervención militar fue creado el Grupo de los Cuatro o Contadora en 1983 por Panamá, Venezuela, Colombia y México; luego sería reforzado por el grupo de apoyo en 1985 (Brasil, Argentina, Uruguay y Perú). Estos ocho crearon el año siguiente el Grupo de Río de diálogo político y cooperación subregional, sobre cuya base se constituirá, un cuarto de siglo después, la CELAC (2010).

La globalización, debo señalarlo, se venía consolidando desde el fin de la segunda guerra mundial. Sus tres pilares lo constituían los organismos del Bretton Woods creados en 1944 (el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), más el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de 1947 y su engendro, la O.M.C. de 1995; fueron diseñados para impulsar la apertura comercial, el libre comercio y las políticas públicas favorecedoras de la inversión extranjera y de contracción del sector público. Al recetario se le llamó Consenso de Washington (en 1989), junto al cual se suscribió y firmó el Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos y Canadá con México (en 1992 y vigente desde 1994). Este TLC se constituyó en modelo hegemónico de las políticas públicas nacionales y de las negociaciones comerciales hemisféricas (el Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA). En los foros globales había euforia por el aperturismo: sonaban las voces del ideario neoliberal que toma la batuta cuando el llamado “socialismo real” entraba en franca decadencia pues la potencia antagónica había implosionado. Se vivía la ilusión del “fin de la historia” como libreto de un mundo unipolar.

Paralelamente, en el “patio trasero” se habían realizado encuentros para alcanzar acuerdos subregionales importantes: algunos con inspiración bolivariana. Con este cometido, durante la segunda mitad del siglo XX se contó con el apoyo de la CEPAL, un organismo de NNUU creado en 1948 y la inspiración de su secretario ejecutivo Raúl Prebisch. Sin embargo, los encuentros más pretensiosos y con membresía diversa se dan en la década de los 90; una de las cuales fue la Asociación de Estados Caribeños (AEC), creada en 1994 con 25 estados de la Cuenca excluyendo a EE. UU. En su reunión de mandatarios en la Isla Margarita en el 2001, el presidente Chaves, al lado de su homólogo cubano, enuncia la idea de crear la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA). Su contenido y definiciones se irán formulando paulatinamente incluso con el acuerdo bilateral en La Habana en diciembre del 2004 entre Cuba y Venezuela. Un año después, en la Cumbre de las Américas de Mar de Plata se le hace el funeral simbólico al ALCA que impulsara Clinton en 1994.

La presidencia de Chaves está marcada por la retórica antineoliberal, el antiimperialista, la inspiración bolivariana y fue calificada como “socialismo del siglo XXI”. Su relación con otros gobiernos progresistas fue vista como parte de la llamada “marea rosa” de América Latina, en la que se vio acompañado por (aquí los nombres y los años importan) Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016) en Brasil; Néstor Kirchner (2003-2007) y luego Cristina Fernández (2007-2015) en Argentina; Tabaré Vásquez (2005-2010 y 2015-2020) y José Mujica (2010-2015) en Uruguay; Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) en Chile; Evo Morales (2006-2019) en Bolivia, Manuel Zelaya (2006-2009) en Honduras, Rafael Correa (2007-2017) en Ecuador, Daniel Ortega (2007-) en Nicaragua y Fernando Lugo (2008-2012) en Paraguay; obviamente con Fidel Castro y su hermano Raúl (2008-2018). Con esos acompañamientos, Chávez apoyó la cooperación en América del Sur y el Caribe, desde el ALBA-TCP (ahora denominada Alternativa Bolivariana de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos). Jugó un papel decisivo en la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el Banco del Sur, Petrocaribe y la red de televisión regional TeleSUR. Además, en la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (2010) un sustituto clave de la Organización de Estados Americanos (OEA) pues excluye a EE. UU y a Canadá. En aquel primer ciclo progresista, el chavismo encabezó una insurrección cultural que le desordenó el “patio trasero” al imperio sobre la plataforma petrolera más grande del mundo.

Ese primer ciclo de progresismo declina, simbólicamente, con la muerte de su mentor. Con la presidencia de Maduro (a partir del 2013) se desatan los medios de comunicaciones y las redes exhibiéndole una imagen de ineptitud, improvisación y corrupción como partes de la batalla cultural para desmotivar a los vecinos en el ideario del progresismo latinoamericano. En la Casa Blanca después de Barack Obama (2009-2017) vendrá el portador del neoconservadurismo, el supremacismo y la irracionalidad Donald Trump (2017-2021) que será acompañado desde la O.E.A. por el nuevo secretario general Luis Almagro quien le hace coro. El péndulo se desplaza a la derecha. Algunos de los compañeros de viaje de Chaves dejaron el poder por golpe de estado, enjuiciamientos, deslealtad o enfermedad (la de Fidel Castro), en un periodo de anulación de la racionalidad: la pandemia es vista como una estrategia de dominación comunista y una señal del final de los tiempos, el cambio climático como un invento de los intelectuales y las medicinas como instrumentos de control por parte de las grandes farmacéuticas; con ello los monstruos salen del claroscuro: Jair Bolsonaro (2019-2022), precedido del golpista Michel Temer (2016-2018) en Brasil, Mauricio Macri (2015-2019) en Argentina y Sebastián Piñera (segundo mandato 2018-2022) en Chile; la golpista Jeanine Añez (2019-2020) de Bolivia, el giro a la derecha de Lenin Moreno (2017-2021) que había acompañado a Correa en su gestión progresista y que será seguido por Daniel Noboa (2023-).

Empero, la esperanza no puede abandonarse. Llega un segundo ciclo progresista con muchas debilidades políticas y mediática. Pueda que la excepción notable sea Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) en México; pero hay tropiezos: la fugaz gestión de Pedro Castillo (2021-2022) en Perú, frustrado por un golpe de Estado, el gobierno de Luis Arce (2020-hoy) en Bolivia con señales de debilitamiento en su frente interno y la gestión, aun de promesas y expectativas de Gustavo Petro (2022-hoy) en Colombia, Xiomara Castro (2022-hoy) en Honduras y de nuevo Lula da Silva (2023-hoy). A su lado, pero con el beneficio de la duda, la gestión confusa de Gabriel Boric (2022-hoy) en Chile. En general hay una derecha fascista envalentonada con Javier Milei (2024-) el abanderado de las peores causas, acompañado con la amenaza del retorno de Trump a la Casa Blanca. Ante las agresiones, Venezuela ha hecho esfuerzos para salir a flote en los espacios del multilateralismo integrándose a los BRICS+, pero la batalla cultural se recrudece. Pasa por sanciones, bloqueos, sabotajes; sufre un “presidente autoproclamado”; vive el desconocimiento y robo descarado de la propiedad soberana de recursos en el exterior. Ahora enfrenta una posverdad agitada por las redes y medios de comunicación.

En esta batalla cultural, el objetivo no es solo Venezuela y su petróleo: es todo el “patio trasero”. De ahí que los cuadros de pobreza, desabastecimiento y migraciones se exhiban perversamente: son parte de esa campaña publicitaria con lemas y notas del fundamentalismo religioso y del fascismo; una guerra donde los intereses hegemónicos no han abandonado la ofensiva ni la iniciativa: viven y disfrutan del asedio. Por ello, las elecciones del 28 de julio van a quedar en el entredicho; su verdad es lo que menos les importa, aunque ese resultado no nos puede ser indiferente: el hegemón está al acecho.

Crónica – lo que significa una puesta de sol

Por Memo Acuña. Sociólogo y escritor costarricense

Se necesitan agallas y valentía por partes iguales para hablar sobre ciertos temas. Se necesita humanidad y destreza para hacerlo frente a un público poco acostumbrado a la participación, al convivio social, al “junte teatral”

La noche del 23 de agosto anterior mi querida gestora cultural, periodista y bailaora de flamenco, Natalia Rodríguez, nos hizo un regalo inmenso: invitarnos al estreno de la puesta en escena de “Las cosas maravillosas” dirigida y protagonizada por el actor costarricense Melvin Jiménez.

Durante hora y media, a través de una actuación envolvente y sincera, Jiménez logra taladrar esa cuarta pared hipotéticamente existente entre el público y el actor, para colocar en el escenario uno de los temas más complejos que nos atraviesa en la vida moderna.

El ambiente de ese viernes en la Sala del Teatro Espressivo era un tanto distinto a las convencionalidades y rituales de una función teatral.

La puesta en escena inicia sin los acostumbrados tres timbres que anuncian el comienzo.

Por el contrario, encuentran a un Melvin distendido, jovial, distribuyendo entre el público que ingresa, papelitos con frases de situaciones cotidianas. Las indicaciones son precisas: al escuchar el número correspondiente, la persona debe leer la frase anotada.

Eso, que pareciera parte de una utilería más de una pieza teatral, se convierte en personaje medular del entramado.

Para hablar de la salud mental, de la depresión en las personas y sus consecuencias, muchas de las veces terminadas en suicidio, se requiere algo más que conocimiento. Se necesita sensibilidad y percepción de las emociones de un público que ríe, llora, aplaude, canta, piensa, acciona. Se necesita, valga la metáfora, apalabrar en colectivo lo que nos pasa por el cuerpo y la mente.

Originalmente escrita por el inglés Duncan Macmillan, la propuesta de dirección y actuación ensaya un recorrido por la nostalgia a través de música rock costarricense de los años ochenta. Conectar con la memoria es evocar los sonidos que pueden salvarnos. Conectar con eso, es simplemente maravilloso.

Confieso que desde la primera escena un shock eléctrico se instaló en mi cuerpo. Y entonces las emociones iban y venían, desde la alegría a la reflexión profunda.

En mi vida he tenido momentos así. Pero juro que haber visto en los últimos años puestas de sol absolutamente incomprensibles para el ojo humano, me ha devuelto a mi ADN original y forman parte de mi registro de cosas increíbles.

Absolutamente todos deberíamos hacer una lista con estos momentos. Empezar con lo más llano del día a día y terminar con puestas de sol que te devuelvan tu sentido en la vida.

Una vez más compruebo y confirmo que el arte es un vehículo transformador y que nunca, como en este caso, debo dejar de decir que el arte salva. El arte sana. Yo soy artista. Por lo tanto, soy sanador.

LOS MÁS POBRES

Manuel Delgado

Para ellos la vida no se vive, se sufre. El día es un tránsito amargo cuyo único propósito es llegar vivo a la noche. Son los pobres de México, una porción de la humanidad atormentada hasta lo indecible, condenada a vivir en un status que apenas podría considerarse humano.

Así son los personajes de “Una muerte en la familia Sánchez” de Oscar Lewis (1969), una consecuencia o un residuo de “Los hijos de Sánchez”, su obra más famosa, publicada ocho años antes.

“Una muerte…” narra la vida, muerte y entierro a Guadalupe, una integrante del clan Sánchez aunque muy alejada de su patriarca, Jesús. Está realizada mediante tres entrevistas a cada uno de tres testigos: Manuel, Roberto y Consuelo, familiares cercanos de Guadalupe, entrevistas que son la materia de las tres partes de la obra: La muerte, que en realidad es el transcurso de la vida de Guadalupe y su epílogo, la muerte; segunda, El Velorio, que reúne a la familia y muestra sus trifulcas y, tercero, El entierro o cierre. Y es que la muerte es solo una parte del sufrimiento. Vivir cuesta mucho, pero morirse no menos. Para una familia tan pobre, es una carga demasiado grande velar el cuerpo, ofrecer comida y bebida a los asistentes, casi todos los vecinos alcohólicos, comprar el ataúd, pagar el transporte del féretro, enterrar al muerto.

Guadalupe, al igual que todos los Sánchez, es un ejemplo de esos mexicanos expulsados de sus tierras lejanas por la pobreza y la violencia, obligados a cambiar una y otra vez de residencia y, por último, arrojados a algún barrio pobre de la capital. Son ejemplo de la explotación, la miseria, la violencia, de un hambre insaciable que llevan en sus estómagos y en sus almas.

Tres cosas llaman la atención: la primera es esa misma miseria, la carencia absoluta de todo o de casi todo, que los hace llevar una vida en la que la única preocupación es cómo no morir antes de que caiga la noche. La segunda es la violencia insoportable de vidas hechas para producir daño. Los hombres golpean siempre a las mujeres y a los niños. Tercero, el alcoholismo que todos, incluida Guadalupe, padecen en un grado extremo. Al fin y al cabo, pasar borracho todo el día no es solo la forma de olvidar el hambre, sino además la manera, valga la paradoja, de conservar la vida.

Tuve que parar muchas veces la lectura porque, le decía a mi esposa, ya no soportaba tanto dolor ni tanto sufrimiento de este pueblo al que tanto amo.

Lewis creó una corriente llamada “antropología de la pobreza” y tuvo como método principal la entrevista de personas salidas de los estratos más desfavorecidos de las sociedades del continente.

Su obra más conocida, la ya citada “Los hijos de Sánchez” (1961), de más de 500 páginas, es un largo recorrido de la vida y experiencias de Jesús Sánchez, recogida en muchas horas de entrevista viva y volcada al papel casi sin cambios.

No obstante, las experiencias de pobreza, Lewis reconoce que Jesús Sánchez no es en realidad un pobre entre los pobres, sino más bien un representante de una clase media muy modesta que creció como resultado del desarrollo del país después de la Revolución Mexicana.

Los verdaderos libros sobre la pobreza son otros, en especial, “La vida”, un tomazo de 700 páginas, que retrata la terrible situación de los pobres puertorriqueños tanto en San Juan como en Nueva York, y “Pedro Martínez”, una historia de campesinos pobres. Antes, en 1946, Lewis había publicado una obra acerca de los indígenas de Tepoztlán, ese mismo pueblo donde vivió Chavela Vargas.

“Una muerte en la familia Sánchez” pasa a ser, entonces, la verdadera obra acerca de la pobreza urbana mexicana. Pero, además, es la más literaria, la más elaborada y una verdadera pieza maestra de la narrativa del continente.

Un detalle curioso acerca de Lewis es que en la preparación de su obra “Pedro Martínez” colaboró la joven periodista Elena Poniatowska, quien poco después iba a emplear esa técnica de la entrevista para la realización de su obra “Hasta no verte Jesús mío”, pieza maestra de la antropología de la pobreza urbana y el libro que coloca a Poniatowska en la primera línea de la literatura mexicana.

No es fácil conseguir la obra de Lewis, pero los invito a intentarlo y les doy la bienvenida al gremio de sus seguidores.

El aspirante a dictador

Alberto Salom Echeverría

El grupo de amigos estaban listos para trasladarse en el auto alquilado al Broadway y asistir a las 7 pm al Minskoff Theatre a presenciar la afamada obra “The Lion King Broadway”

– Margarita haciendo de guía les contó que, “El rey León” (como se traduce al español), es un musical galardonado como el mejor, que tiene ocho presentaciones por semana en el teatro “Minskoff”. El musical fue estrenado un 24 de junio de 1994 y, como dice la crónica, ha sido presentado en muchos teatros alrededor del mundo. Se trata -agregó Margarita- de una adaptación de una película de Walt Disney al teatro, pero fue mucho más allá de lo presentado en el cine, por lo que ha resultado una obra extraordinariamente innovadora, que entretiene a un público de todas las edades. Una de las razones por las que “El Rey León” se hizo tan famosa, es porque el letrista de “Aladdin”, Tim Rice hizo una alianza con uno de los grandes de la música pop, Sir Elton John.

Cuando llegaron sin contratiempos al teatro “Minskoff”, antes de descender de la “vanette” por pura habitualidad, Lucrecia que era quien portaba las entradas en su teléfono, volvió a fijarse en estas, y quedó petrificada al advertir que había comprado para la función del 29 de agosto, a la misma hora y no para el 26. No sabía ni como decirles. A pesar de que Lucrecia era una persona tan controlada, como la confusión sentía que era atribuible solo a ella, tenía ganas de llorar de rabia. Los amigos tomaron el asunto con parsimonia, disculpando en el acto el error que Lucrecia se estaba atribuyendo únicamente a ella.

– En realidad, volvió a intervenir Margarita- observá Lucre que solo estamos confundidos en la fecha de la obra, pero tenemos asegurada la que deseamos ver. No hay por qué afligirse. Volvamos a montarnos en el vehículo y nos vamos a un café, para decidir ahí qué hacer.

En lugar de una cafetería, Andreina sugirió que fueran a un “Hard Rock café”, muy cerca de donde se encontraban, que ella conocía porque había ido recientemente con su novio Ricky; era la primera vez que les confiaba el nombre, lo que provocó de parte de sus amigos una interrupción mediante un sonoro “uuuuy, Ricky”, -venime -terminó diciendo Leonel, el más jocoso y a la vez el más serio. Andreina sin prestar mayor atención al choteo, tan propio de la cultura costarricense, o, dicho de manera más corriente: una “bajadita de piso”; continuó diciendo que ese es un ambiente bohemio, donde pueden pedir café, hamburguesas, cervezas, etcétera, para resolver el “impasse” en el que estaban. Todos aceptaron de inmediato.

Llegaron rápido a “Hard Rock café”; la misma Andreina acababa de reservar una mesa para cinco. Fueron atendidos con prontitud, la mayoría solicitó solo una cerveza porque presumían que iban a salir casi de inmediato. Margarita llevaba camino andado investigando la cartelera de obras secundarias concentrada en teatros “pequeños”, puesto que, los que están en la calle Broadway requerían una reservación con la debida antelación. Les dijo que había encontrado una obra que le parecía interesante, dadas las circunstancias en que se encontraban por la confusión respecto de la fecha escogida para presenciar “El Rey León”. No creó mucha expectación entre las amistades, entonces añadió: hay una obra en un teatro pequeño, muy cerca de donde nos encontramos, se llama “El aspirante a dictador”. Se trata de un monólogo con un actor que tiene un buen “rating”, posee además bastante experiencia en las tablas. Es la que veo mejorcita -agregó-. Como no disponían de mucho tiempo, se pusieron de acuerdo con la sugerencia de Margarita. De inmediato se levantaron, dejando algunos el vaso medio lleno, cancelaron la cuenta y partieron.

Encontraron con celeridad la ubicación del teatro; Margarita se puso de acuerdo con el chofer y convinieron en una hora para que los recogiera en ese mismo lugar.

Reservaron con apenas unos 15 ó 20 minutos de anticipación, por lo que debieron sentarse en dos filas separadas, tres de ellos en una e inmediatamente detrás, los otros dos.

Los jóvenes no se habían hecho demasiadas expectativas, cuando se apagaron las luces del teatro que estaba completamente lleno. En efecto, el público había colmado unas cien butacas; sin embargo, eso no había cambiado las esperanzas del grupo de amigos de que fueran a presenciar una obra muy buena. En ese momento se apagaron también las luces de la sala. La obra iba a comenzar.

Las luces iluminaron tan solo el proscenio, y lo fueron haciendo tenuemente. En el lugar había por toda utilería, un banco alto, en la parte central y, a la izquierda, más al fondo, una cama bien tendida, pero sin su colcha. Por último, en una especie de ático, a la derecha estaba un hombre, un narrador vestido todo de blanco, con una falda larga que le cubría todo el cuerpo hasta los pies. Tenía un micrófono mediante el cual se haría cargo de transmitir al público todo aquello que el oficial pensaba, pero que no expresaba en voz alta, transmitiría sus cavilaciones.

-Narrador (N): Desde la penumbra se fue haciendo visible un hombre de porte alto, con bigote ancho, pelo canoso, bien recortado, con atuendo de soldado, pantalones y chaqueta azules; pero, unas charreteras de color rojo con flecos amarillos, sobre sus hombros todavía corpulentos, distinguían su alta jerarquía en el ejército.

-N: El hombre comenzó a caminar hacia el frente, con paso decidido pero despacioso. Se sentó en el banco, encendió un tabaco y dijo:

-Estoy harto de estar en este encierro, sin que nadie se atreva a rescatarme. ¿Para qué trabajé entonces con tanto denuedo durante toda mi vida profesional? -agregó, levantando su voz grave- Ahora estoy convencido de que mi tropa no era más que una soldadesca, indisciplinada y desleal.

-N: Mirando al cielo de la habitación, ensimismado, se bajó del banco y, profirió un insulto, apretando los dientes: -manada de incapaces y serviles, que no tardarán en darse cuenta de su mediocridad… que, por su vileza y comportamiento artero, terminarán viéndose arrastrados por la batahola de las turbas insurrectas y después, ya no serán nada, más que piltrafas putrefactas.

-N: Caminó, siempre pausado, despidiendo el humo de su tabaco, de un lado al otro del escenario, ya completamente iluminado; lo que dio lugar a que se divisara la única ventana del aposento, que estaba en alto como a dos metros y medio, justo detrás de la cama. Era una claraboya pequeña de no más de cincuenta centímetros de alto por otros cincuenta de ancho, que casi ni dejaba penetrar la luz, porque, además se entrecruzaban unos barrotes de hierro, a lo alto y a lo ancho, formando unos cuadrados aún más reducidos que la misma ventana. De modo que, cuando quitaban la luz a las cinco de la tarde y, hasta las siete de la mañana, no se veía absolutamente nada. El oficial, debía caminar a tientas para ir al baño durante las largas noches de insomnio.

-N: Vuelve a amanecer, de lo que el oficial si se daba apenas cuenta, dada la oscuridad del aposento. -un día más -dijo el oficial, en cuanto despertó-… -si es que realmente dormí -agregó susurrando para sí mismo-

-N: Se sentó sobre la cama, se puso sendas manos como sosteniéndose la cabeza, ahíto de pensar. Inmediatamente agregó en voz muy alta –

– Debo concentrarme porque de lo contrario me puedo desequilibrar. Este hombre es candidato a dictador expresó refiriéndose al gobernante responsable de su encarcelamiento.

-N: El oficial recordó la última discusión que había sostenido con el presidente, a propósito de su gobierno que, fue la que le permitió al mandatario declarar que lo habían irrespetado y, debido a ello, sin más trámite que su orden, declaró que debía ser apresado y juzgado.

N: -Se levantó de la cama, se fue al banco -no tenía otro lugar adónde ir- Se sentó sobre este, meditó, ya no bajando la cabeza, pero sí mirando al frente con la mano izquierda sobre el pómulo izquierdo. Al cabo de un minuto decididamente comenzó a hilvanar sus ideas en voz alta, dialogando consigo mismo.

– ¡Canalla! -dijo, refiriéndose por fin al gobernante. -Luego inquirió con iracundia y cierto reproche contra sí mismo: – ¿Cómo voy a denunciar que aspira a ser dictador, si fue legitimado por el voto popular? Nadie me creerá, pues todo el mundo parte de que la marca distintiva de una democracia, en cualquier país es la legitimación que la mayoría popular le confiere a una persona después de un proceso de campaña electoral; en ocasiones -añadió- aunque fuese amañado.

N: -El oficial quedó pensando unos instantes e inmediatamente volvió a cuestionarse a sí mismo, más reflexivo y volcando su mirada a su interior, intentando hurgar en cómo las cosas ocurren en la realidad- Entonces se retrotrajo, como descubriendo algo nuevo:

-Sí, -afirmó- las dictaduras, con frecuencia advienen por medio de golpes de estado que deponen al gobernante anterior, generalmente por medio de las armas, o mediante una insurrección con respaldo popular. De eso no cabe la menor duda. Pero, -enseguida aportó que: ambas circunstancias son bien distintas, en el primer caso, lo fundamental parece radicar en el poder que dan las armas; en el otro lo esencial estriba en el poder que dan las masas -Expresó el oficial, que más que un militar ahora parecía un teórico de la política- Empero, -se preguntó- ¿No es cierto acaso que, un hombre o una mujer electos por la vía democrática, si se ven sumergidos en una crisis, desgastados por su forma de gobernar ante sectores del pueblo, pueden acudir a un auto golpe de estado, contando o no con el apoyo de otro sector de las masas, al que hayan conseguido manipular, a fin de preservarse en el poder? ¿Acaso no es cierto que la historia humana registra gran cantidad de situaciones de este tipo? ¿Y los gobernantes que para reelegirse se roban las elecciones cooptando a los funcionarios del organismo electoral? En todos estos casos -profirió- pueden parecer legítimamente electos, pero en realidad no lo son. Muy parecido es cuando hubo -recordó el oficial-, legitimidad en el origen del gobierno, si el gobernante resultó electo en procesos limpios y transparentes, pero en el ejercicio del gobierno, puede que haya ido perdiendo legitimidad, producto de la mala gestión. De hecho -agregó- así ocurre recurrentemente, es lo común.

N: – El militar había caminado hasta la cama, pero no alcanzó a acostarse; ¡se desmoronó! agobiado por la rutina y el excesivo cansancio acumulado. Por fortuna cayó en la cama, no se sabe cómo y durmió sin haberse quitado siquiera el uniforme, ni las botas; única vestimenta que poseía aparte del batón que, a modo de pijama, le habían proporcionado el primer día que lo trajeron al encierro a empellones y culatazos, hace ya como dos meses, según los cálculos que llevaba el oficial. La luz del proscenio se fue apagando, señal inequívoca de que había llegado la noche. El hombre no se dio ni cuenta ese día. A las horas, despertó ofuscado por el calor y la desorientación. Le costó recordar qué había ocurrido con él después de que se desplomó. Se levantó presuroso por ir al baño, con la vejiga a punto de estallar y, trastabilló casi perdiendo el equilibrio nuevamente. Una luz apenas perceptible se enciende, para que el público pudiese divisar al oficial que, trémulo alcanzó la puerta del servicio. Se le oyó hacer la micción, y casi al mismo tiempo se le escuchó cuando lanzó un gemido como de dolor, pudiendo ser una señal de infección en el tracto urinario, o inclusive en la próstata o en la vejiga. Logró, a duras penas, despojarse del uniforme y de las botas y, ponerse el batón que colgaba en el gancho de la puerta. No durmió, sino que de nuevo comenzó a meditar en voz alta.

– En la Grecia Antigua, el tirano no era considerado un hombre malo -recordó- Hipias de Atenas, tenía una buena reputación, porque hizo que Atenas prosperara, al menos hasta que fue invadido y destronado por los espartanos debiendo el tirano exilarse en Persia. Ahora recuerdo que, -nos dijo el sabio instructor que tan agradablemente impartía las lecciones-, se educaba para el acondicionamiento físico en el “gymnastike”, o la “gimnástica”, donde se les inculcaban los ideales de los militares, que incluía la preparación para la guerra. Por el otro lado, -nos decía el educador- se les enseñaba para el “mousike”, es decir, el “arte de las musas”; en cuyo caso se instruía a los jóvenes en una combinación de música, danza, letras y poesía. Allí se formaban los estudiantes, hasta la adolescencia, en la belleza y nobleza, junto con una combinación de apreciación de la armonía y el ritmo. La educación superior, -subrayó el oficial- hasta donde recuerdo, llegó después, con Sócrates cerca del 420 a.n.e. y, más tarde aun, con Platón, uno de los discípulos más connotados de Sócrates, como se sabe, quien fundó en 387 a.n.e. la “Academia”, considerada como la antecesora de la universidad. Con Platón se enseñó, junto con el arte y la música, el entrenamiento físico, las artes militares. Por su parte Aristóteles -rememoró el oficial- a su vez regresó a Atenas en el 352 a.n.e y fundó con ayuda de Alejandro Magno, que había sido su pupilo, en Pela, Macedonia central, el Liceo. En cambio, -puntualizó- la sociedad Espartana estaba mucho más orientada todavía que Atenas a formar a todos los ciudadanos varones en el arte de la guerra, para que fueran soldados exitosos. Aun así, los tiranos gozaban de tal prestigio que, designaron a treinta tiranos, después del triunfo sobre Atenas en la guerra del Peloponeso, para que velaran por la ciudad. ¿Cómo entonces -se preguntó el oficial- no iban a ser los gobernantes, así fueran tiranos, gente educada no solo para las artes marciales y la guerra, sino para la vida?

-Pero hoy, hoy -dijo enfurecido el oficial en la oscuridad de la noche-, ¿qué es un tirano? Es un hombre que, con asiduidad se apoya en el poder, para trabajar solo en el beneficio propio, en el engrandecimiento de su ego; es un autócrata al que no le importa en absoluto el bien común, el de la ciudadanía. Llegan al poder y no cumplen absolutamente nada de lo que dijeron, tanto en el caso de los que usurpan el poder por medio de las armas, cuanto los que fingieron respetar el ideal democrático, arremetiendo de palabra contra la aristocracia, o contra la oligarquía; pero, en cuanto alcanzan el poder, se dedican por todos los medios a acrecentar su prestigio personal, apoyándose en sus ministros, diputadas o diputados. Al que no obedece, lo destituyen, si está a su alcance, pues se encuentra entre los funcionarios que forman parte de su elenco… Y cuando no es así, lo acorralan, y usan el poder para excluirlo del ámbito de sus allegados; en la práctica, lo defenestran también. Pero, en la realidad, estos aspirantes a dictadores gobiernan siempre para las oligarquías y para sí mismos. Se convierten en unos hedonistas, autoritarios que destituyen a todo el que no se les subordina. Así como también arremeten contra todos los demás poderes que les hagan contrapeso, desde el Legislativo, pasando por el Judicial, hasta la Contraloría General. Empero, ¿Cómo saber que quieren convertirse en dictadores? -Se preguntó- Porque mienten, mienten con contumacia. Se hacen expertos en mentir. Con frecuencia, como no han hecho nada, se buscan la manera de sacar una única patente: La de la mentira. La execrable mentira que corroe la democracia, y transforma al gobernante en un espernible fantoche, un fanfarrón.

N: El oficial volvió a caer desmayado, exhausto. La luz se enciende en el proscenio y luego en todo el resto del escenario. Entran cuatro escoltas, hablan entre ellos: ¿Adónde hay que llevarlo? -preguntó el primero- Por lo visto de urgencia a un hospital -respondió el que venía a cargo de los escoltas- Aquí dice, en el parte judicial, que le dieron la excarcelación, dictaron sobreseimiento. Este hombre no hace nada aquí, no ha incurrido en delito alguno…Lo alzaron entre los cuatro, lo montaron en una camilla y, todavía inconsciente, se lo llevaron… FIN

El público, apenas pudo reponerse de la impresión que les había causado el monólogo, se puso de pie e inició un aplauso exaltado que se prolongó…

Continuará…

Compartido con SURCOS por el autor.