Ir al contenido principal

El aspirante a dictador

Alberto Salom Echeverría

El grupo de amigos estaban listos para trasladarse en el auto alquilado al Broadway y asistir a las 7 pm al Minskoff Theatre a presenciar la afamada obra “The Lion King Broadway”

– Margarita haciendo de guía les contó que, “El rey León” (como se traduce al español), es un musical galardonado como el mejor, que tiene ocho presentaciones por semana en el teatro “Minskoff”. El musical fue estrenado un 24 de junio de 1994 y, como dice la crónica, ha sido presentado en muchos teatros alrededor del mundo. Se trata -agregó Margarita- de una adaptación de una película de Walt Disney al teatro, pero fue mucho más allá de lo presentado en el cine, por lo que ha resultado una obra extraordinariamente innovadora, que entretiene a un público de todas las edades. Una de las razones por las que “El Rey León” se hizo tan famosa, es porque el letrista de “Aladdin”, Tim Rice hizo una alianza con uno de los grandes de la música pop, Sir Elton John.

Cuando llegaron sin contratiempos al teatro “Minskoff”, antes de descender de la “vanette” por pura habitualidad, Lucrecia que era quien portaba las entradas en su teléfono, volvió a fijarse en estas, y quedó petrificada al advertir que había comprado para la función del 29 de agosto, a la misma hora y no para el 26. No sabía ni como decirles. A pesar de que Lucrecia era una persona tan controlada, como la confusión sentía que era atribuible solo a ella, tenía ganas de llorar de rabia. Los amigos tomaron el asunto con parsimonia, disculpando en el acto el error que Lucrecia se estaba atribuyendo únicamente a ella.

– En realidad, volvió a intervenir Margarita- observá Lucre que solo estamos confundidos en la fecha de la obra, pero tenemos asegurada la que deseamos ver. No hay por qué afligirse. Volvamos a montarnos en el vehículo y nos vamos a un café, para decidir ahí qué hacer.

En lugar de una cafetería, Andreina sugirió que fueran a un “Hard Rock café”, muy cerca de donde se encontraban, que ella conocía porque había ido recientemente con su novio Ricky; era la primera vez que les confiaba el nombre, lo que provocó de parte de sus amigos una interrupción mediante un sonoro “uuuuy, Ricky”, -venime -terminó diciendo Leonel, el más jocoso y a la vez el más serio. Andreina sin prestar mayor atención al choteo, tan propio de la cultura costarricense, o, dicho de manera más corriente: una “bajadita de piso”; continuó diciendo que ese es un ambiente bohemio, donde pueden pedir café, hamburguesas, cervezas, etcétera, para resolver el “impasse” en el que estaban. Todos aceptaron de inmediato.

Llegaron rápido a “Hard Rock café”; la misma Andreina acababa de reservar una mesa para cinco. Fueron atendidos con prontitud, la mayoría solicitó solo una cerveza porque presumían que iban a salir casi de inmediato. Margarita llevaba camino andado investigando la cartelera de obras secundarias concentrada en teatros “pequeños”, puesto que, los que están en la calle Broadway requerían una reservación con la debida antelación. Les dijo que había encontrado una obra que le parecía interesante, dadas las circunstancias en que se encontraban por la confusión respecto de la fecha escogida para presenciar “El Rey León”. No creó mucha expectación entre las amistades, entonces añadió: hay una obra en un teatro pequeño, muy cerca de donde nos encontramos, se llama “El aspirante a dictador”. Se trata de un monólogo con un actor que tiene un buen “rating”, posee además bastante experiencia en las tablas. Es la que veo mejorcita -agregó-. Como no disponían de mucho tiempo, se pusieron de acuerdo con la sugerencia de Margarita. De inmediato se levantaron, dejando algunos el vaso medio lleno, cancelaron la cuenta y partieron.

Encontraron con celeridad la ubicación del teatro; Margarita se puso de acuerdo con el chofer y convinieron en una hora para que los recogiera en ese mismo lugar.

Reservaron con apenas unos 15 ó 20 minutos de anticipación, por lo que debieron sentarse en dos filas separadas, tres de ellos en una e inmediatamente detrás, los otros dos.

Los jóvenes no se habían hecho demasiadas expectativas, cuando se apagaron las luces del teatro que estaba completamente lleno. En efecto, el público había colmado unas cien butacas; sin embargo, eso no había cambiado las esperanzas del grupo de amigos de que fueran a presenciar una obra muy buena. En ese momento se apagaron también las luces de la sala. La obra iba a comenzar.

Las luces iluminaron tan solo el proscenio, y lo fueron haciendo tenuemente. En el lugar había por toda utilería, un banco alto, en la parte central y, a la izquierda, más al fondo, una cama bien tendida, pero sin su colcha. Por último, en una especie de ático, a la derecha estaba un hombre, un narrador vestido todo de blanco, con una falda larga que le cubría todo el cuerpo hasta los pies. Tenía un micrófono mediante el cual se haría cargo de transmitir al público todo aquello que el oficial pensaba, pero que no expresaba en voz alta, transmitiría sus cavilaciones.

-Narrador (N): Desde la penumbra se fue haciendo visible un hombre de porte alto, con bigote ancho, pelo canoso, bien recortado, con atuendo de soldado, pantalones y chaqueta azules; pero, unas charreteras de color rojo con flecos amarillos, sobre sus hombros todavía corpulentos, distinguían su alta jerarquía en el ejército.

-N: El hombre comenzó a caminar hacia el frente, con paso decidido pero despacioso. Se sentó en el banco, encendió un tabaco y dijo:

-Estoy harto de estar en este encierro, sin que nadie se atreva a rescatarme. ¿Para qué trabajé entonces con tanto denuedo durante toda mi vida profesional? -agregó, levantando su voz grave- Ahora estoy convencido de que mi tropa no era más que una soldadesca, indisciplinada y desleal.

-N: Mirando al cielo de la habitación, ensimismado, se bajó del banco y, profirió un insulto, apretando los dientes: -manada de incapaces y serviles, que no tardarán en darse cuenta de su mediocridad… que, por su vileza y comportamiento artero, terminarán viéndose arrastrados por la batahola de las turbas insurrectas y después, ya no serán nada, más que piltrafas putrefactas.

-N: Caminó, siempre pausado, despidiendo el humo de su tabaco, de un lado al otro del escenario, ya completamente iluminado; lo que dio lugar a que se divisara la única ventana del aposento, que estaba en alto como a dos metros y medio, justo detrás de la cama. Era una claraboya pequeña de no más de cincuenta centímetros de alto por otros cincuenta de ancho, que casi ni dejaba penetrar la luz, porque, además se entrecruzaban unos barrotes de hierro, a lo alto y a lo ancho, formando unos cuadrados aún más reducidos que la misma ventana. De modo que, cuando quitaban la luz a las cinco de la tarde y, hasta las siete de la mañana, no se veía absolutamente nada. El oficial, debía caminar a tientas para ir al baño durante las largas noches de insomnio.

-N: Vuelve a amanecer, de lo que el oficial si se daba apenas cuenta, dada la oscuridad del aposento. -un día más -dijo el oficial, en cuanto despertó-… -si es que realmente dormí -agregó susurrando para sí mismo-

-N: Se sentó sobre la cama, se puso sendas manos como sosteniéndose la cabeza, ahíto de pensar. Inmediatamente agregó en voz muy alta –

– Debo concentrarme porque de lo contrario me puedo desequilibrar. Este hombre es candidato a dictador expresó refiriéndose al gobernante responsable de su encarcelamiento.

-N: El oficial recordó la última discusión que había sostenido con el presidente, a propósito de su gobierno que, fue la que le permitió al mandatario declarar que lo habían irrespetado y, debido a ello, sin más trámite que su orden, declaró que debía ser apresado y juzgado.

N: -Se levantó de la cama, se fue al banco -no tenía otro lugar adónde ir- Se sentó sobre este, meditó, ya no bajando la cabeza, pero sí mirando al frente con la mano izquierda sobre el pómulo izquierdo. Al cabo de un minuto decididamente comenzó a hilvanar sus ideas en voz alta, dialogando consigo mismo.

– ¡Canalla! -dijo, refiriéndose por fin al gobernante. -Luego inquirió con iracundia y cierto reproche contra sí mismo: – ¿Cómo voy a denunciar que aspira a ser dictador, si fue legitimado por el voto popular? Nadie me creerá, pues todo el mundo parte de que la marca distintiva de una democracia, en cualquier país es la legitimación que la mayoría popular le confiere a una persona después de un proceso de campaña electoral; en ocasiones -añadió- aunque fuese amañado.

N: -El oficial quedó pensando unos instantes e inmediatamente volvió a cuestionarse a sí mismo, más reflexivo y volcando su mirada a su interior, intentando hurgar en cómo las cosas ocurren en la realidad- Entonces se retrotrajo, como descubriendo algo nuevo:

-Sí, -afirmó- las dictaduras, con frecuencia advienen por medio de golpes de estado que deponen al gobernante anterior, generalmente por medio de las armas, o mediante una insurrección con respaldo popular. De eso no cabe la menor duda. Pero, -enseguida aportó que: ambas circunstancias son bien distintas, en el primer caso, lo fundamental parece radicar en el poder que dan las armas; en el otro lo esencial estriba en el poder que dan las masas -Expresó el oficial, que más que un militar ahora parecía un teórico de la política- Empero, -se preguntó- ¿No es cierto acaso que, un hombre o una mujer electos por la vía democrática, si se ven sumergidos en una crisis, desgastados por su forma de gobernar ante sectores del pueblo, pueden acudir a un auto golpe de estado, contando o no con el apoyo de otro sector de las masas, al que hayan conseguido manipular, a fin de preservarse en el poder? ¿Acaso no es cierto que la historia humana registra gran cantidad de situaciones de este tipo? ¿Y los gobernantes que para reelegirse se roban las elecciones cooptando a los funcionarios del organismo electoral? En todos estos casos -profirió- pueden parecer legítimamente electos, pero en realidad no lo son. Muy parecido es cuando hubo -recordó el oficial-, legitimidad en el origen del gobierno, si el gobernante resultó electo en procesos limpios y transparentes, pero en el ejercicio del gobierno, puede que haya ido perdiendo legitimidad, producto de la mala gestión. De hecho -agregó- así ocurre recurrentemente, es lo común.

N: – El militar había caminado hasta la cama, pero no alcanzó a acostarse; ¡se desmoronó! agobiado por la rutina y el excesivo cansancio acumulado. Por fortuna cayó en la cama, no se sabe cómo y durmió sin haberse quitado siquiera el uniforme, ni las botas; única vestimenta que poseía aparte del batón que, a modo de pijama, le habían proporcionado el primer día que lo trajeron al encierro a empellones y culatazos, hace ya como dos meses, según los cálculos que llevaba el oficial. La luz del proscenio se fue apagando, señal inequívoca de que había llegado la noche. El hombre no se dio ni cuenta ese día. A las horas, despertó ofuscado por el calor y la desorientación. Le costó recordar qué había ocurrido con él después de que se desplomó. Se levantó presuroso por ir al baño, con la vejiga a punto de estallar y, trastabilló casi perdiendo el equilibrio nuevamente. Una luz apenas perceptible se enciende, para que el público pudiese divisar al oficial que, trémulo alcanzó la puerta del servicio. Se le oyó hacer la micción, y casi al mismo tiempo se le escuchó cuando lanzó un gemido como de dolor, pudiendo ser una señal de infección en el tracto urinario, o inclusive en la próstata o en la vejiga. Logró, a duras penas, despojarse del uniforme y de las botas y, ponerse el batón que colgaba en el gancho de la puerta. No durmió, sino que de nuevo comenzó a meditar en voz alta.

– En la Grecia Antigua, el tirano no era considerado un hombre malo -recordó- Hipias de Atenas, tenía una buena reputación, porque hizo que Atenas prosperara, al menos hasta que fue invadido y destronado por los espartanos debiendo el tirano exilarse en Persia. Ahora recuerdo que, -nos dijo el sabio instructor que tan agradablemente impartía las lecciones-, se educaba para el acondicionamiento físico en el “gymnastike”, o la “gimnástica”, donde se les inculcaban los ideales de los militares, que incluía la preparación para la guerra. Por el otro lado, -nos decía el educador- se les enseñaba para el “mousike”, es decir, el “arte de las musas”; en cuyo caso se instruía a los jóvenes en una combinación de música, danza, letras y poesía. Allí se formaban los estudiantes, hasta la adolescencia, en la belleza y nobleza, junto con una combinación de apreciación de la armonía y el ritmo. La educación superior, -subrayó el oficial- hasta donde recuerdo, llegó después, con Sócrates cerca del 420 a.n.e. y, más tarde aun, con Platón, uno de los discípulos más connotados de Sócrates, como se sabe, quien fundó en 387 a.n.e. la “Academia”, considerada como la antecesora de la universidad. Con Platón se enseñó, junto con el arte y la música, el entrenamiento físico, las artes militares. Por su parte Aristóteles -rememoró el oficial- a su vez regresó a Atenas en el 352 a.n.e y fundó con ayuda de Alejandro Magno, que había sido su pupilo, en Pela, Macedonia central, el Liceo. En cambio, -puntualizó- la sociedad Espartana estaba mucho más orientada todavía que Atenas a formar a todos los ciudadanos varones en el arte de la guerra, para que fueran soldados exitosos. Aun así, los tiranos gozaban de tal prestigio que, designaron a treinta tiranos, después del triunfo sobre Atenas en la guerra del Peloponeso, para que velaran por la ciudad. ¿Cómo entonces -se preguntó el oficial- no iban a ser los gobernantes, así fueran tiranos, gente educada no solo para las artes marciales y la guerra, sino para la vida?

-Pero hoy, hoy -dijo enfurecido el oficial en la oscuridad de la noche-, ¿qué es un tirano? Es un hombre que, con asiduidad se apoya en el poder, para trabajar solo en el beneficio propio, en el engrandecimiento de su ego; es un autócrata al que no le importa en absoluto el bien común, el de la ciudadanía. Llegan al poder y no cumplen absolutamente nada de lo que dijeron, tanto en el caso de los que usurpan el poder por medio de las armas, cuanto los que fingieron respetar el ideal democrático, arremetiendo de palabra contra la aristocracia, o contra la oligarquía; pero, en cuanto alcanzan el poder, se dedican por todos los medios a acrecentar su prestigio personal, apoyándose en sus ministros, diputadas o diputados. Al que no obedece, lo destituyen, si está a su alcance, pues se encuentra entre los funcionarios que forman parte de su elenco… Y cuando no es así, lo acorralan, y usan el poder para excluirlo del ámbito de sus allegados; en la práctica, lo defenestran también. Pero, en la realidad, estos aspirantes a dictadores gobiernan siempre para las oligarquías y para sí mismos. Se convierten en unos hedonistas, autoritarios que destituyen a todo el que no se les subordina. Así como también arremeten contra todos los demás poderes que les hagan contrapeso, desde el Legislativo, pasando por el Judicial, hasta la Contraloría General. Empero, ¿Cómo saber que quieren convertirse en dictadores? -Se preguntó- Porque mienten, mienten con contumacia. Se hacen expertos en mentir. Con frecuencia, como no han hecho nada, se buscan la manera de sacar una única patente: La de la mentira. La execrable mentira que corroe la democracia, y transforma al gobernante en un espernible fantoche, un fanfarrón.

N: El oficial volvió a caer desmayado, exhausto. La luz se enciende en el proscenio y luego en todo el resto del escenario. Entran cuatro escoltas, hablan entre ellos: ¿Adónde hay que llevarlo? -preguntó el primero- Por lo visto de urgencia a un hospital -respondió el que venía a cargo de los escoltas- Aquí dice, en el parte judicial, que le dieron la excarcelación, dictaron sobreseimiento. Este hombre no hace nada aquí, no ha incurrido en delito alguno…Lo alzaron entre los cuatro, lo montaron en una camilla y, todavía inconsciente, se lo llevaron… FIN

El público, apenas pudo reponerse de la impresión que les había causado el monólogo, se puso de pie e inició un aplauso exaltado que se prolongó…

Continuará…

Compartido con SURCOS por el autor.

Supuestos e Hipótesis sobre la Cultura Política y el Origen y Desarrollo de la Democracia Costarricense

Roberto Salom-Echeverría, sociólogo y académico expuso ante estudiantes de la UCR una serie de reflexiones sobre la evolución histórica y estructural del sistema político costarricense, abordando desde los cimientos coloniales hasta la crisis de los partidos políticos actuales.

En la penúltima clase del curso de Ciencias Políticas impartido por la profesora Violeta Otero en la Universidad de Costa Rica (UCR), el académico Roberto Salom-Echeverría fue invitado a compartir sus conocimientos sobre la cultura política costarricense y su relación con el desarrollo democrático del país. Su exposición, basada en el documento titulado «Supuestos e Hipótesis Sobre la Cultura Política y el Origen y Desarrollo de la Democracia Costarricense,» expone un análisis sobre algunos de los elementos históricos que han permeado el sistema democrático del país a través del tiempo, en esta nota detallamos algunos de los más destacados:

La importancia del Enfoque Histórico-Estructural

Salom-Echeverría detalla la importancia de utilizar el análisis histórico-estructural para ofrecer una mirada a la configuración sociocultural y política de Costa Rica. Según el académico, esta metodología permite describir la dinámica entre lo económico-social y lo jurídico-política y cultural, destacando cómo la primera influye de manera determinante en la segunda.

Del bipartidismo a la fragmentación política

Según señala, una de las dinámicas más relevantes fue la transición del sistema político costarricense desde un bipartidismo estable hacia una fragmentación cada vez mayor. Salom-Echeverría detalló cómo el debilitamiento del bipartidismo a finales del siglo XX y principios del XXI ha dado lugar a la aparición de nuevas fuerzas políticas, siendo el Partido Acción Ciudadana (PAC) un claro ejemplo de esta tendencia.

Un panorama político en transición

La intervención concluye con una reflexión sobre la crisis actual del sistema de partidos del país, por su dinamismo, anomia política y el abstencionismo de la ciudadanía.  Este contexto, según Salom-Echeverría, existe mayor vulnerabilidad al populismo, así como la necesidad de la presencia de nuevos actores políticos, lo que podría redefinir el panorama político costarricense en los próximos años.

La presentación de Salom-Echeverría no sólo ofreció una revisión histórica crítica, sino que también invitó a los estudiantes a reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la democracia costarricense en la actualidad. Su análisis subraya la necesidad de entender el pasado para abordar las complejidades del presente y futuro político del país.

Para ver con detalle los enunciados expuestos por el académico compartimos el PDF que se adjunta en la nota.

La resurrección de Franz Kurtze, ingeniero y arquitecto alemán

El hoy destruido Palacio Nacional, construido por Kurtze, e inaugurado en 1855

Luko Hilje (luko@ice.co.cr)

Artículo publicado originalmente en la revista digital europea MEER

Cuando se indaga acerca del aporte de los inmigrantes alemanes a la sociedad costarricense en el siglo XIX, una de las figuras que emerge con mayor nitidez, fuerza y omnipresencia es la de Franz Kurtze, quien solía firmar como Francisco Kurtze.

Firma de Kurtze. Fuente: Archivo Nacional de Costa Rica

Este excepcional ingeniero vino al mundo cerca de 1811 en el hogar de Karl Heinrich Kurtze y Christiane Friederike Krumbhaar, en la ciudad de Gera, en el estado de Turingia; no fue en Jena, como algunos autores indican, también ciudad de dicho estado. Se ignora lo ocurrido hasta 1852 —año de su arribo a Costa Rica—, excepto que su madre murió de un derrame cerebral el 21 de abril de 1849 en Gera, a punto de cumplir 75 años de edad; al parecer, para entonces su padre ya había fallecido.

Kurtze, en un dibujo de José María Figueroa. Fuente: Archivo Nacional de Costa Rica

Para entender su presencia en nuestro país, es preciso indicar que Kurtze llegó en marzo o abril de 1852, contratado como ingeniero de la Sociedad Berlinesa de Colonización para Centroamérica. Fundada el 7 de enero de 1852, esta entidad público-privada se proponía establecer colonias agrícolas en nuestro istmo, para acoger a miles de alemanes empobrecidos tras la fallida Revolución de 1848 contra la monarquía absolutista. Impulsada con vigor por el barón Alexander von Bülow —ingeniero y economista—, después de sendos fracasos en Guatemala y Nicaragua deseaban instalar un asentamiento en Angostura, Turrialba, en alianza con la Sociedad Itineraria del Norte —asociación privada nacional, pero de interés público—, cuyo principal objetivo era construir un camino hacia Limón, a partir de Turrialba.

La colonia que no fue

Al arribar Kurtze, ya residían en el país von Bülow y Fernando Luis Streber Goldschmidt, poco antes avecindado en Granada, Nicaragua, quien llegó en el primer trimestre de 1852, como abogado de la Sociedad. A estos tres jerarcas se sumaron dos empleados radicados en la sede de la futura colonia en Angostura. Uno era el maestro Franz Karl Lammich y su esposa María Teresa Langer, mientras que la otra era la cocinera Catalina Augusta Gunther —viuda de Benjamín Wepold Traugott—, a quien acompañaba su hija Berta, entonces adolescente.

Kurtze no permanecería mucho tiempo solo, pues al año siguiente, el 6 de mayo de 1853, contrajo nupcias con la joven cartaginesa María Francisca Bedoya Elizondo, él ya bastante sazón, con 41 años a cuestas, y ella con apenas 16 años; era hija del puertorriqueño Manuel Bedoya Pimentel y la costarricense Sinforosa Elizondo. Asimismo, por solicitud suya, el 5 de julio de 1854 le sería conferida la nacionalidad costarricense, lo cual revela que deseaba establecerse para siempre en el país; por cierto, Streber la había obtenido el 2 de enero año.

Desde su llegada, Kurtze dio abundantes y convincentes muestras de coraje y temple, así como de sus destrezas profesionales.

En efecto, poco tiempo después de haber arribado, ya a mediados en junio de 1852 penetraba con von Bülow en las densas, desconocidas y temidas selvas del Caribe, en un viaje que dilató cerca de mes y medio, para efectuar un estudio de las condiciones para construir un camino que uniera Turrialba con la costa. Y repetiría tan extenuante viaje un año después, en una expedición de 32 personas, al punto de que esta vez él enfermó, lo cual puso en riesgo la excursión. Después se dedicó de lleno a dirigir la apertura del camino proyectado, en lo cual, lamentablemente, los avances fueron erráticos y dispares.

Bosque típico del Caribe, que Kurtze recorrió varias veces. Foto: Luko Hilje

Al fin de cuentas, el proyecto de la colonia y el camino abortó, debido a innumerables dificultades, las cuales aparecen pormenorizadas en nuestro libro La bandera prusiana ondeó en Angostura; quizás las principales fueron la subestimación de los costos y el menosprecio de las innumerables dificultades asociadas con el entorno montañoso del Caribe, yerro compartido por von Bülow y Kurtze. Sin embargo, de esa etapa de la vida profesional de Kurtze, concluida a fines de 1853, quedaron tres valiosos proyectos como legado: el primer plano de la ciudad portuaria de Limón, el dibujo del muelle para que atracaran los barcos ahí —boceto que se perdió—, y el diseño del puente sobre el río Reventazón, en Angostura.

Sus actividades en la capital

A mediados del siglo XIX, las edificaciones en la capital eran muy modestas. En palabras de los viajeros Moritz Wagner y Carl Scherzer, que visitaron el país en 1853, «no hay ningún edificio que llame la atención del europeo, por su belleza o su tamaño. Los edificios de Gobierno, el Cuartel con su galería de madera y una alta asta de bandera, la Universidad [de Santo Tomás] y el Teatro [Mora] son construcciones por completo insignificantes; pasarían incluso como casas particulares de habitación en cualquier capital europea, por lo pequeñas y miserables». Lo mismo decían de la Catedral Metropolitana y otras iglesias.

Sin embargo, durante esa época, en la administración del presidente Juan Rafael (Juanito) Mora Porras, se disfrutaba de gran bonaza económica, gracias a las divisas recibidas por la exportación de café hacia Europa. Aunque criticados por Wagner y Scherzer, los inmuebles más sobresalientes eran los de la Universidad de Santo Tomás y el Teatro Mora, construidos por Mariano Montealegre Fernández y Alejandro Escalante Nava, respectivamente. Impulsados ambos por iniciativa de don Juanito, él deseaba continuar construyendo otros edificios que urgían, pero que fueran de gran factura arquitectónica. Ello lo llevó a pensar en Kurtze.

Es de suponer que éste podía realizar trabajos en su tiempo libre, ya que no tenía dedicación exclusiva con la Sociedad Berlinesa, si es que se le trató igual que a Streber, como es lógico pensarlo. Al respecto, Streber devengaba un salario de 600 pesos anuales, y podía redondearse sus ingresos con trabajos particulares, siempre que no riñeran con los intereses de la citada sociedad.

Por ejemplo, en mayo de 1852 —recién llegado al país— la prensa anunciaba la confección de los planos «para la nueva iglesia que se piensa edificar con el destino de Santo Calvario», surgidos de la mente y la mano de Kurtze (La Gaceta, 12-V-1852, p. 1). Para entonces en realidad se pretendía construir una ermita, convertida después en la actual iglesia de La Soledad, en el casco capitalino, según la experta Ana Isabel Herrera Sotillo.

Conviene indicar que, ante la ausencia de una oficina presidencial, don Juanito decidió que se erigiera el Palacio Nacional, donde hoy se yergue el edificio del Banco Central. Esto lo investigué en detalle para el artículo Del antiguo Palacio Nacional (Informa-tico, 18-XI-08), y pude detectar que la labor inicial la emprendió Ludwig von Chamier von Schwieder, ingeniero alemán que era cuñado de Francisco Rohrmoser Harder, patriarca de dicha familia en Costa Rica. Y, aunque para marzo de 1853 el edificio estaba avanzado, hubo insatisfacción de parte del gobierno en cuanto a algunos aspectos estéticos, antisísmicos y económicos, por lo que se asignó la obra a Kurtze, por entonces empleado de la Sociedad Berlinesa. Si bien «la construcción progresa muy lentamente, por falta de albañiles y carpinteros competentes» —en palabras de Wagner y Scherzer—, Kurtze la culminó de manera espléndida, al conferirle un aspecto majestuoso, que llamaba la atención de cuanto viajero llegaba a la San José de entonces. Fue inaugurado con gran fastuosidad el 24 de junio de 1855.

Fachada del edificio de la Fábrica Nacional de Licores. Foto: Luko Hilje

Es oportuno señalar que, puesto que gran parte de los ingresos del gobierno provenían del monopolio de la elaboración de licor —más el de los productos del tabaco—, era prioritario edificar las instalaciones de la Fábrica Nacional de Licores. Según el arquitecto e historiador Andrés Fernández en su libro Los muros cuentan, hay dudas acerca de si fue Kurtze o Mariano Montealegre quien construyó el núcleo inicial de la obra, que incluía las principales estructuras, entre las que sobresalía el sobrio y hermoso frontispicio, que aún está en pie. Comenzada la obra en 1853, se concluyó en 1856, de lo cual resultó un bello edificio, y de tan firme construcción —aunque incluso en el siglo XX se le harían otras ampliaciones y modificaciones—, que hoy es utilizado como la sede central del Ministerio de Cultura y Juventud.

Siempre activo Kurtze, en mayo de 1854 comenzaba la construcción del Seminario Tridentino, concebido e iniciado por él, según el recién mencionado Fernández. Asimismo, para enero de 1855 ya había preparado los planos de la capilla de El Sagrario, como lo revela la ya mencionada experta Herrera en su reciente libro Descubriendo la catedral de San José. Interrumpida la continuidad de ambas por la Campaña Nacional contra el ejército filibustero (1856-1857), que afectó seriamente la economía del país, así como por otras vicisitudes, esos dos proyectos arquitectónicos no serían concluidos sino hasta 1866 y 1872, respectivamente.

Iglesia de la parroquia de la Inmaculada Concepción, en Heredia. Foto: Luko Hilje

Asimismo, Kurtze participó en otra obra importante, esta vez fuera de la capital. Efectivamente, como consecuencia de un terremoto ocurrido el 18 de marzo de 1851, el edificio de la parroquia de la Inmaculada Concepción —localizado frente al Parque Central de la ciudad de Heredia—, resultó cuarteado. Fue por ello que se recurrió a Kurtze, quien «con muy buen gusto arquitectónico» reconstruyó su fachada; así lo detalla el médico y naturalista Karl Hoffmann en el relato de su ascenso al volcán Barva, el cual terminó de pulir a mediados de 1858 y lo publicó ese año. En realidad, el nuevo frontispicio data de 1856, como lo consigna el célebre historiador Carlos Meléndez Chaverri en el capítulo Heredia y sus templos parroquiales, de su libro Añoranzas de Heredia. Yo, que ahora vivo no muy lejos de ahí, cada vez que paso al frente no dejo de agradecer a Kurtze esa bella fachada, de líneas sencillas, pero elegante, y que ha soportado innumerables sismos a lo largo de casi 170 años.

Cabe hacer una digresión para indicar que, aunque algunos historiadores han afirmado que Kurtze diseñó y realizó estas y otras labores como director general de Obras Públicas, eso es incorrecto, como se verá después.

Ahora bien, Kurtze incursionó en otra importante obra de infraestructura. En efecto, a inicios de 1858 el gobierno se propuso dotar de una cañería de hierro a la capital, pues lo que había hasta entonces era una red de acequias expuestas. Sin duda, esta situación contribuyó a la epidemia del cólera que dos años antes asoló a la población capitalina, cuando nuestras tropas trasladaron el bacilo causante de dicha enfermedad desde Rivas, Nicaragua, y lo diseminaron.

En respuesta, Kurtze concibió un sesudo proyecto, que fue sustentado con un amplio documento técnico elaborado junto con sus compatriotas Guillermo Witting Scheuch y Guillermo Nanne Meyer; se intitulaba Informe vertido por la comisión que el Supremo Gobierno consultó para averiguar cuál sea el mejor modo de construir la cañería que debe conducir el agua al interior de esta capital. Y, puesto que se dispondría de agua limpia en las casas, de manera complementaria al proyecto del gobierno —pero ya como un negocio personal—, Kurtze y Nanne ofrecían vender dispositivos para que el agua pudiera aprovecharse de la mejor manera en la cocina, los baños y los patios de las viviendas. El gobierno acogió con mucho interés ambos proyectos, pero después no pudo conseguir los fondos necesarios, por lo que las dos iniciativas abortaron.

Para concluir esta sección, no deben omitirse otras actividades de Kurtze que, aunque ajenas a su campo profesional, no fueron menos importantes.

En primer lugar, al iniciarse la Campaña Nacional, don Juanito llamó a las armas a la población, el 1° de marzo de 1856. Ese mismo día recibió una carta suscrita por 35 alemanes residentes en la capital, ofreciéndose a defender a Costa Rica, y entre ellos figuraba Kurtze. Asimismo, ya la víspera el gobierno había emitido un comunicado en el que se detallaba la conformación de Estado Mayor del Ejército Expedicionario, en el cual aparecía Kurtze como segundo ingeniero, lo cual denota que tenía conocimientos militares de alto nivel; a él se sumaban sus compatriotas von Bülow, Hoffmann, Rodolfo Quehl, Pablo von Stiepnagel y Teodoro Schäfer. En realidad, al final Kurtze no fue al frente de batalla, lo cual se explicaría porque para entonces ya habían nacido sus hijos Manuel Francisco y Francisco Julián, de dos años y tres meses de edad, respectivamente. Puesto que se eximía de su deber a quienes tenían hijos por los cuales velar, es posible que lo nombraran de manera simbólica, enterados de que él estaba deseoso de unirse a nuestros combatientes.

En segundo lugar, una vez concluida la primera etapa de la Campaña Nacional, bajo la dirección del ya citado Hoffmann —quien sí fue a la guerra— y junto con su amigo Streber, conformaron el consejo de redacción del Periódico Alemán de Costa Rica (Costa Rica Deutsche Zeitung), el cual se publicaba en alemán. Este medio fue concebido para difundir aspectos de la vida cotidiana de los alemanes residentes fuera de su patria, y contaba con una red de corresponsales en varios países. Hasta lo que pudimos detectar, se publicó apenas una vez, el 19 de octubre de 1856, poco antes del inicio de la segunda etapa de la Campaña Nacional.

En tercer lugar, además de que en un tiempo registró datos climáticos para la capital, Kurtze era un entusiasta explorador, por lo que acompañó a sus amigos Hoffmann y Alexander von Frantzius en sus respectivas excursiones al volcán Irazú, en 1855 y 1859. Es posible que la interacción con estos naturalistas, tanto en dichas giras como en momentos de tertulia, lo sensibilizara para captar cuán importantes eran para el país las ciencias naturales.

Finalmente, hay una faceta bastante desconocida en la vida de Kurtze, y es de tipo político. En efecto, cuando en agosto de 1859 don Juanito fue derrocado, fue extraditado a El Salvador. Sin embargo, regresó a Puntarenas en setiembre de 1860 junto con un grupo de partidarios, para recuperar la presidencia, cuando algunos de sus seguidores ya habían tomado dicho puerto. A partir de entonces hubo enfrentamientos con el poderoso ejército, que los desalojó del río Barranca y los derrotó en la batalla de La Angostura, tras lo cual serían fusilados don Juanito, el chileno Ignacio Arancibia Pino y el general José María Cañas Escamilla.

Para justificar sus acciones, de la Imprenta del Gobierno emergió un documento intitulado Exposición histórica de la revolución del 15 de setiembre de 1860, suscrito por «Unos costarricenses», aunque en realidad su compilador y editor fue el abogado colombiano Uladislao Durán Martínez, como lo demostramos en el artículo El misterio de un opúsculo (Meer, 28-IX-17). Ahora bien, como un anexo, se publicó un gran mapa de Puntarenas, de 48 X 80 cm, para ubicar dónde ocurrieron los acontecimientos bélicos. Impreso en colores y con notable calidad técnica por la casa litográfica neoyorquina Sarony, Major & Knapp, su autor fue Kurtze. Es de suponer que lo hizo como empleado del gobierno, como se verá muy pronto.

Es pertinente indicar que en tan aciaga coyuntura, la cual laceró hasta lo más profundo el alma de la patria, la comunidad alemana se polarizó y se formaron bandos, liderados por dos cercanos amigos suyos: Streber encabezaba a los adeptos al gobierno golpista y Nanne a los moristas, al punto de que éste fue condenado a muerte —pena que después se le conmutó— por un tribunal de guerra presidido por el propio Streber. El lector interesado puede hallar más información al respecto en nuestro artículo Luctuoso setiembre: el informe del Dr. Alexander von Frantzius sobre los sucesos de 1860 en Puntarenas (Herencia, 2011, 24: 79-97).

Kurtze, director de Obras Públicas

Además de la fachada de la parroquia de Heredia, otra obra diseñada por Kurtze en dicha ciudad fue la iglesia del Carmen —la cual aún está en pie, tal y como quedó restaurada en 1945—, según consta en el artículo Templo de Nuestra Señora del Carmen, del mencionado historiador Meléndez, en su libro Añoranzas de Heredia. Dicho autor indica que un primer templo, rústico, fue destruido por el terremoto de 1851, por lo que a Kurtze se le encargó el trazado de los planos para una nueva iglesia. Hecho esto, su construcción se inició en 1861 y la iglesia fue inaugurada 13 años después, el 16 de julio de 1874, cuando Kurtze ya había fallecido, según se verá posteriormente.

Asimismo, también fuera de San José, él tuvo a su cargo el diseño del primer edificio que albergó al Colegio San Luis Gonzaga, en Cartago. Concluido e inaugurado en 1870 —al año siguiente de la muerte de Kurtze—, aunque era «de calicanto [y] gruesas paredes, capaz de resistir los más fuertes temblores», en palabras de Jesús Mata Gamboa en su libro Historias de Cartago y los dos colegios, sucumbió ante el devastador terremoto de mayo de 1910, que dejó pocas edificaciones incólumes; cabe aclarar que, por un lapsus calami, Mata menciona como diseñador a su hijo Jesús Kurtze, quien para entonces era apenas un niño.

Estas dos últimas construcciones, al igual que numerosos puentes, caminos, edificaciones de menor cuantía y algunos avalúos de propiedades, no fueron efectuadas como contratos profesionales, sino en su condición de director general de Obras Públicas, puesto instituido mediante el decreto LI, del 20 de octubre de 1860, en el gobierno de José María Montealegre Fernández (1859-1863), después de fungir por un tiempo como Intendente General, en fechas que no pudimos determinar. No obstante, en realidad fue durante el primer mandato de Jesús Jiménez Zamora (1863-1866), cuando realizó sus obras más relevantes.

Antes de continuar, es oportuna una aclaración acerca del Hospital San Juan de Dios. En su libro Del Protomedicato al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica; 145 años de historia, el amigo historiador Raúl Arias Sánchez asevera que «la construcción del hospital, con solo una planta y dirigida por el ingeniero Kurtze, se levantó entre 1853 y 1856», por lo que así lo he afirmado en varias de mis publicaciones. Sin embargo, esto es erróneo.

En efecto, al indagar más al respecto, se percibe que Kurtze más bien objetó dicha construcción, como lo documentó la historiadora Eugenia Incera Olivas en su tesis El Hospital San Juan de Dios: sus antecedentes y su evolución histórica (1845-1900). De hecho, en 1861 y 1862 él señaló que «este edificio se construyó con multitudes de errores, tanto por haberse escogido un mal punto, como porque se construyó sin ninguna de las reglas que demanda esta clase de establecimientos», para continuar expresando que «las habitaciones estaban mal colocadas y divididas; las ventanas muy pequeñas y a una altura que no proporcionaban la luz y ventilación necesarias, siendo verdaderos calabozos». No obstante, a pesar de esto, por fortuna ese inmueble estuvo casi terminado a mediados de 1856, y en él fue posible albergar a muchos de los heridos que retornaban de Nicaragua, tras la batalla del 11 de abril en Rivas contra el ejército filibustero de William Walker, así como a los enfermos del cólera morbus, que ya se había manifestado como una epidemia en la capital.

Asimismo, en varias referencias provenientes de Internet se indica que hay inmuebles en Cartago cuyo diseño —y su construcción, en algunos casos—, se le atribuyen a Kurtze, pero no son ciertas. Tal es el caso de la antigua iglesia del Carmen, la actual catedral Nuestra Señora del Carmen —antiguo templo de San Nicolás de Tolentino— y la parroquia de Santiago Apóstol, en ruinas hasta hoy. Para disipar cualquier duda al respecto, basta con consultar el recién mencionado libro de Mata, así como su voluminoso texto Monografía de Cartago, en los cuales dicho autor abunda en detalles en cuanto a la construcción de dichos edificios. Además, se le atribuye a Kurtze el diseño o la construcción de la pequeña iglesia del barrio San José, en Alajuela, así como de otras iglesias y edificios en dicha provincia, al igual que en San José, Heredia, Cartago, Puntarenas y Guanacaste, pero verificar esto demanda un esfuerzo de indagación que excede los fines del presente artículo, que no es académico, sino divulgativo.

Ahora bien, para cambiar de escenario, del mundo urbano al rural, cabe destacar que, en cierto momento, el gobierno de Jiménez decidió impulsar con determinación la apertura del anhelado camino hacia Limón. Ante ello, con gran celeridad Kurtze desempolvó el plano del puente sobre el río Reventazón trazado por él en 1852. Esta vez, por fin pudo llevarlo a ejecución, gracias a la ayuda del maestro de obras suizo Rocco Adamini, y con tan buen suceso, que se inauguró el 27 de marzo de 1865, en una hermosa ceremonia, cuyos detalles aparecen en el artículo Los puentes en Angostura, Turrialba (Revista Comunicación, 2017, 26: 97-127). La belleza de ese puente de madera, que tenía la forma de un arco aéreo y estaba cubierto por un techo de tejamanil —tablitas de madera de pejibaye, parecidas a tejas— fue alabada por algunos viajeros europeos que transitaron por ahí en años posteriores; asimismo, sus bastiones eran tan sólidos, que han soportado el paso del tiempo y de las correntadas de otrora, y aún están ahí.

Merece destacarse aquí, que hubo un asunto insólito en Kurtze, ya no como constructor de edificios o puentes, sino de una entidad científica. Efectivamente, en 1861 nuestro país fue invitado a participar en la Exhibición Universal de Londres, efectuada en mayo de 1862. Por tanto, se nombró un comité local, presidido por el ya citado von Frantzius, para recolectar «los productos y las riquezas de este país». Tanto éxito se tuvo en el acopio de muestras, que sobraron muchos especímenes de plantas y animales, así como de otros objetos.

Quizás estimulado por su cercana relación con Hoffmann y von Frantzius, en esta coyuntura emergió Kurtze con la siguiente propuesta: «Para no perder este precioso material, sería muy conveniente formar un Museo Nacional y colectar poco a poco todas las cosas del país que suelen figurar en tales establecimientos. Para la colocación de ellas ha brindado el señor rector de la Universidad una pieza del edificio; y para formar estantes, armarios, etc., pagar pequeños premios a las personas pobres que ayudan con alguna cosa a este instituto, [para lo que] figuran en el presupuesto general No. 3 $ 500 [pesos]. En el principio de su creación será muy insignificante tal empresa. Ella se formará con el tiempo, como ha sucedido en todos los otros países, y algún día se presentará una colección completa». Es decir, ejecutivo como era, pronto pudo conseguir un espacio y un capital que, aunque modestos, permitirían empezar a gestar un museo. Se ignora si esta iniciativa cuajó, y si funcionó al menos por un tiempo. En realidad, no sería sino en 1887 que se fundaría el Museo Nacional.

Para cambiar de asunto, por si no bastara con lo que había hecho, en 1866 Kurtze desarrolló su proyecto más ambicioso, cuya preparación fue realmente titánica. Acerca de su génesis y vicisitudes posteriores, hay más información en el artículo Un ferrocarril interoceánico para Costa Rica, en la opinión de Alexander von Frantzius (Herencia, 2022, 35:181-211).

En efecto, por muchos años se había anhelado construir una ruta ferroviaria interoceánica — como lo había hecho Panamá desde 1855—, entre los puertos de Limón y Caldera. Y, por fin, cuando ya casi terminaba su mandato, el presidente Jiménez se propuso concretar este sueño, para lo cual encargó a Kurtze la preparación de una propuesta. ¡Menuda tarea! Sin embargo, eficiente y solícito, éste se dedicó de lleno a concebir el proyecto, el cual plasmó en el documento La ruta ferroviaria interoceánica a través de la República de Costa Rica, que fue redactado en inglés, para poder negociarlo en el exterior; por cierto, en él aparece el plano de la ciudad de Limón citado al principio de este artículo. De hecho, ya en el segundo mandato de José María Castro Madriz, Kurtze fue enviado en misión oficial a Nueva York, para gestionar el proyecto a nombre de nuestro gobierno. Logró su cometido, pues el 31 de julio se firmó un contrato con la empresa Costa Rica Railroad Company, dirigida por el general y político John Charles Frémont, que se comprometía a construir la obra en seis años.

Aunque en enero de 1867 nuestro Congreso aprobó el contrato, con algunas enmiendas, la iniciativa tuvo siempre fuertes opositores en el país, a lo cual se sumó el hecho de que, en realidad, Frémont y sus socios carecían del financiamiento para la obra. Eso sí, estas contingencias no deben eclipsar la calidad propiamente técnica del proyecto de Kurtze pues, gracias al detallado conocimiento que tenía del entorno, el trazado de la ruta ferroviaria que él concibió fue aprovechado años después por la Northern Railway Company para construir el ferrocarril al Atlántico. Así consta en el libro conmemorativo Costa Rica Railway Company Ltd. and Northern Railway Company, publicado en 1953 por dicha empresa, en el cual se acota que «la localización propuesta por el Sr. Kurtze en términos generales fue la misma seguida por el Ferrocarril de Costa Rica [del Atlántico] y, más tarde, por la del Ferrocarril [Eléctrico] al Pacífico». ¡¡¡Casi nada!!!

A propósito del documento que Kurtze negoció en Nueva York, permaneció sin traducir por varios decenios, hasta que esto fue hecho en 1928 por el expresidente Ricardo Jiménez Oreamuno, abogado cartaginés. De esta manera, honró el espíritu visionario de su padre —el ya citado expresidente Jesús Jiménez—, pero también a Kurtze, de quien acota lo siguiente en la introducción del folleto que él tradujo: «De niño sentí en mi cabeza la mano acariciadora de don Francisco; de viejo, me es grato pagar aquel afecto siquiera con el óbolo de estas palabras y la presente traducción».

Para concluir esta sección, es importante mencionar que, a pesar de su innegable talento y de sus logros, Kurtze tuvo detractores. Esto explica que, como lo indica la recordada historiadora Clotilde Obregón Quesada en su libro Historia de la ingeniería en Costa Rica, en 1866 fuera destituido por el presidente Castro Madriz, y reemplazado por el arquitecto e ingeniero mexicano Ángel Miguel Velázquez Rigoni —yerno del presidente desde setiembre del año anterior—, aspecto que no tuve tiempo de investigar. No obstante, sí hallé un voluminoso expediente en el Archivo Nacional (Secretaría de Fomento- 765), en el que Velázquez le hizo acerbas críticas a Kurtze, tras realizar un reconocimiento de los avances del camino al Caribe, efectuado en 1866, ante lo cual Kurtze replicó con firmeza.

Sobre su vida privada

Todo lo narrado hasta aquí corresponde a las actividades y labores públicas de Kurtze. En realidad, es muy poco lo que se conoce de su vida privada. Por ejemplo, se sabe que tuvo varias propiedades en Turrialba, junto con su cuñado Manuel Bedoya, entre las que sobresalían una en la localidad de Azul, y la otra en la futura hacienda Guayabo, donde hoy está el Monumento Nacional Guayabo. Asimismo, se ignora el sitio de su morada cuando vivió en Cartago. Eso sí, al mudarse a la capital, residió al sur de la Plaza Principal —actual Parque Central—, aunque se desconoce exactamente dónde.

En cuanto a su vida familiar, con su esposa procreó siete hijos: Manuel Francisco (1854), Francisco Julián (1856), Domingo de Jesús (1857), Ana Francisca María Nicolasa de Jesús (1858), Josefa Francisca de Jesús (1861), Rafael Francisco de las Mercedes (1862) y Juan Manuel Rafael de Jesús (1864); las dos mujeres fallecieron en la infancia. Así consta en el libro La inmigración alemana a Costa Rica en el siglo XIX (1840-1900), escrito por mi hermana Brunilda y su colega historiadora Margarita Torres, en el cual hay valiosa información adicional sobre la relación de Kurtze con varios de sus compatriotas.

El único hijo del que se tiene alguna información —lo cual sugiere que los demás varones murieron jóvenes— es el menor, a quien se le conocía como Jesús Kurtze y fue profesor en el Colegio San Luis Gonzaga, en Cartago. Nació el 12 de julio de 1864, sus padrinos fueron el cónsul francés Juan Jacobo Bonnefil y su esposa Feliciana Concepción Quirós Solano, y moriría en Alajuela el 31 de octubre de 1971. Puesto que permaneció soltero, el apellido Kurtze desapareció en Costa Rica; no debe confundírsele con Korte o Kruse —presentes hoy en el país—, ni tampoco con el apellido del reputado botánico Carl Ernst Otto Kuntze, quien recorrió gran parte de Costa Rica en 1874.

Para retornar al viejo Kurtze, es pertinente indicar que, al revisar la prensa de la época, se capta que él y su esposa partieron de Puntarenas hacia Panamá el 16 de marzo de 1869, a bordo del vapor Guatemala, y retornaron el 27 de mayo en ese mismo navío, comandado en ambas ocasiones por el capitán A. J. Douglas. Se desconoce hacia dónde emprendieron un viaje tan prolongado, de más de dos meses, aunque la travesía marítima también debió haberles consumido mucho tiempo; en todo caso, es de suponer que fueron a Europa, EE. UU. o Suramérica, y tal vez con fines médicos.

Lo cierto es que él murió pocos días después del regreso, y en Puntarenas, según se especifica en el libro de defunciones No. 15 de San José; los santos óleos le fueron administrados en la parroquia de dicho puerto. Así consta en el libro de Hilje y Torres, en el cual además se indica que «el 6 de junio de 1869 se dio sepultura a Francisco Kurtze, esposo que fue de doña María Bedoya. Falleció de resultas de un lobanillo canceroso a la edad de 58 años poco más o menos»; cabe acotar que un lobanillo es un tumor formado debajo de la piel, no siempre maligno, pero que sí lo fue en el caso de Kurtze.

Es de suponer que su cadáver fue trasladado en carreta hasta la capital —el único medio de transporte entonces para un ataúd—, pues su funeral se efectuó en la iglesia de La Merced, la cual por entonces estaba a la par del Palacio Nacional, regio edificio que él construyera, como se indicó previamente. Para haber sido enterrado el 6 de junio, es muy posible que falleciera el 4, o muy temprano el día 5, y que su cadáver fuera embalsamado o acondicionado para soportar tan larga travesía, dado que el trayecto desde Puntarenas equivalía a unos 120 km por el muy sinuoso y empedrado Camino Nacional, que atravesaba los escarpados Montes del Aguacate.

Tres semanas después de su deceso, se le honró con un sentido obituario, de autor anónimo. Aparecido en la prensa con el título Rasgo necrológico (La Gaceta, 26-VI-1869, p. 3), se transcribe a continuación.

Las honras fúnebres del Director General de Obras Públicas de esta República, Señor Don Francisco Kurtze, se celebraron en la Iglesia de la Merced el día 6 del corriente, con asistencia de un numeroso concurso de personas de todas las clases de la sociedad, que quisieron comprobar con su presencia, el pesar que generalmente había producido la muerte del estimado Ingeniero.

Si hemos esperado hasta hoy para pagar a nuestro amigo la deuda de gratitud a que se hizo acreedor, fue porque suponíamos que no faltarían plumas más obligatorias; pero no queremos dejar pasar ni un solo día más, sin dar al Señor Kurtze la última y más pública demostración de nuestro afecto.

Don Francisco Kurtze ha desaparecido de nuestro lado, después de diez y ocho años, que contienen indestructibles recuerdos, por estar íntimamente ligados con el engrandecimiento de nuestro país; así es que con mucha justicia, nuestro amigo representará en la historia de Costa Rica, uno de esos tipos de constancia que están convencidos de la necesidad de no dejarse vencer por las contrariedades ni los peligros. Su nombre permanecerá grabado con indelebles rasgos en nuestras vírgenes selvas. En su vida de Ingeniero no solo nos deja el recuerdo de un hombre que tenía conciencia del cumplimiento de sus deberes, sino que nos ha probado que mantenía en su alma la pura y noble ambición de unir a toda costa su nombre a la grandiosa obra que, a su modo de ver, era la única que puede conducir a Costa Rica por el camino de una transformación feliz e indispensable.

Este gran pensamiento lo ocupó desde su llegada al país, y para realizarlo lo vimos luchar constantemente contra la intemperie y todas las malas voluntades de egoístas y ambiciosos.

Sí, nuestro querido Don Francisco ha sucumbido, luchando como un héroe: su muerte es la de un valiente soldado que recibe mortal herida sobre el mismo campo de batalla.

Ha muerto con esa idea continuamente fija; lamentando dejar su patria adoptiva solo con una lejana esperanza de la realización de su más íntimo deseo.

Al describir al Señor Kurtze como hombre público, no es posible olvidarlo como miembro de la sociedad y hombre privado.

Unido a una virtuosa y apreciable Señora de Cartago, su vida fue un ejemplo viviente de lo que es la sociedad doméstica, basada en los rectos principios del honor, del decoro y del respeto que exige la misma sociedad. Las lágrimas que derrama cada día, cada hora, una esposa inconsolable, prueban más que nuestro dicho, si era digno de estimación el amigo que acabamos de perder.

Pero no lo hemos perdido. Lo conservaremos en nuestra memoria por toda la vida; y para que las generaciones venideras no sean ingratas, recordémoslo a nuestros hijos como digno ejemplo de patriotismo, mucho más de considerarse en un extranjero en quien el entusiasmo por Costa Rica no había sido cimentado en él por el amor al oro, ni por la ambición de los altos puestos, ni por el egoísmo de su inteligencia y de su saber. Hagamos alguna vez cumplida y recta justicia, rindiendo nuestro homenaje al hombre público que deploramos y por cuya pérdida debemos todos exclamar: ¡A Dios, Kurtze; tu muerte es una desgracia nacional!

En plena congruencia con estos juicios, en un pasaje de su libro Viajes por Centroamérica, el célebre viajero y escritor alemán Wilhelm Marr relata que en 1853, de manera sorpresiva se encontró a Kurtze en nuestra capital. Tras ser víctima de una infestación de las temibles niguas (Tunga penetrans), expresa que «en mi lecho de dolor adquirí nuevas relaciones y renové una antigua amistad con la persona que menos hubiera creído encontrar en San José. Este amigo era Franz Kurtze, el cual había residido largo tiempo en Hamburgo y ocupaba aún un lugar en mis recuerdos del tiempo de la mesa redonda del Hotel de la Bolsa. Si algún extranjero se ha familiarizado rápida, práctica y fundamentalmente con el modo de ser el país, ha sido don Francisco. De una honradez perfecta en su manera de pensar, sumamente práctico y sobrio, gozaba con justicia de la estimación de todos, y para todo aquello que requiriese resolución, calma y clara inteligencia era Kurtze el hombre necesario».

¿Cómo era Kurtze en persona?

Por carecerse de fotografías suyas —que quizás su hijo Jesús atesoraba, pero se perdieron, por no haber dejado descendencia que las preservara—, no se conoce nada de la fisonomía ni de la complexión de Kurtze. Tampoco de su carácter, ni de su sentido del humor.

La única excepción, que reúne algo de ambos aspectos, es un simpático diálogo entre Kurtze y el recién citado Marr, como resultado de una visita que hicieran juntos al campamento donde se proyectaba establecer la colonia alemana en Turrialba. En efecto, a punto de hacer una incursión en la montaña, Marr lo interpeló así:

– Señor Kurtze –le dije a éste echando una mirada compasiva a sus piernas flacas, que a la sazón se deslizaban dentro de las botas impermeables, y haciendo alarde, satisfecho, de mis pantorrillas–, señor Kurtze, ¿usted va a atreverse de verdad a penetrar en la selva virgen con esas piernas? Es usted un hombre de rompe y rasga.

– Señor Marr de Hamburgo –me replicó mi amigo el ingeniero–, tengo que arrastrar menos lastre que usted, y puede ser que me toque también remolcar sus carnosas pantorrillas.

Más adelante en su relato, que está incluido en su libro Viaje a Centroamérica, Marr narra lo siguiente:

Yo tenía hambre y cometí la tontería de comer algunas frutas, una especie de nueces que encontré en el camino, y de beber mucha agua de un arroyo inmediatamente después, en un recipiente fabricado con una hoja. En cuanto nos pusimos de nuevo en movimiento sentí vértigo. Toda la selva parecía danzar a mi alrededor.

–¿Qué tal van las piernas gordas? –exclamó Kurtze.

Pero al ver que se me había declarado un vómito violento, suspendió sus amistosas bromas.

Ahora bien, sin imaginar que pudiera existir una imagen suya, hace poco tiempo, con la ayuda del diligente personal del Archivo Nacional, me fue posible hallar un dibujo trazado por su amigo José María Figueroa Oreamuno, e incluido en el célebre Álbum de Figueroa. Es una imagen algo extraña, pues se le ve extendiendo un gran mapa sobre una pequeña mesa, con su brazo derecho anormalmente corto o encogido, y ataviado Kurtze con un traje y un gorro que pareciera de origen mongol. Esto hace pensar que se trataba de una broma, pues Figueroa era muy sarcástico.

No obstante, gracias a que los rasgos de su rostro son bastante claros, y que Figueroa no era un mal dibujante, le solicité a ese extraordinario artista que es Carlos Aguilar Durán —entrañable amigo alajuelense—, que reconstruyera la fisonomía de Kurtze. Gran conocedor de los rasgos anatómicos del ser humano, Carlos lo hizo, con la habilidad y destreza que lo caracterizan. Ello me permitió incluirlo en mi reciente libro Karl Hoffmann: médico y héroe en la Campaña Nacional, dado que, como lo indiqué al principio de este artículo, Kurtze fue uno de los más prominentes inmigrantes alemanes en la sociedad costarricense del siglo XIX.

Palabras finales

Kurtze, redibujado recientemente por Carlos Aguilar Durán

He escrito esta semblanza de Kurtze a raíz de la revelación de su apariencia física, materializada en la imagen de su rostro, que fue hábilmente plasmada por el amigo dibujante y pintor Carlos Aguilar. De algún modo, esto representa una especie de resurrección ante la historia, pues así se ha podido complementar y completar su travesía vital con sus rasgos estrictamente anatómicos, de manera integral.

Hecho esto, confiamos en que este recorrido por su vida y su obra —bastante incompleto aún— sirva de estímulo para que alguien acometa la labor de rescatar y analizar a fondo sus aportes, y que los reúna en un libro, pues hay abundante material para ello —e incluso para una novela histórica—, además de que quedan muchas cuestiones por investigar y esclarecer.

Cuando se haga esto, la ponderación de las contribuciones de Kurtze al desarrollo de Costa Rica, en una época clave desde el punto de vista histórico, obviamente que se centrarán en aquellas de carácter ingenieril y arquitectónico. No obstante, no deberán ignorarse otras dimensiones de su privilegiado intelecto, pues no hay duda de que este eximio inmigrante —convertido en costarricense por decisión propia— construyó mucho más que edificios y puentes.

La lucha por el presupuesto universitario es por la Patria

Vladimir de la Cruz

La lucha por el presupuesto universitario la iniciamos los estudiantes que formábamos parte del Frente de Acción Universitaria, FAU, durante los años 1967 -1973. Por aquellos años la Universidad de Costa Rica, la única en ese momento en el país, recibía el 10% del presupuesto nacional de Educación.

La lucha que dimos fue por igualar el presupuesto de la Universidad al de la Corte Suprema de Justicia, el 6% del Presupuesto Nacional.

Fue una lucha prolongada, intensa, dura y tensa. Las organizaciones estudiantiles existentes en la Universidad se fueron integrando a esta lucha. La Federación de Estudiantes y los otros grupos políticos levantaron esta bandera.

En el gobierno de José Figueres organizamos la Gran Marcha del 6%. En la noche anterior a la marcha el presidente Figueres envió al Dr. Luis Burstin a la Federación de Estudiantes, donde estábamos en el Comité Organizador de la Marcha, a convocarnos a su casa para hablar sobre la petición de los estudiantes. Fuimos allí, entre otros, Oscar Madrigal, Constantino Urcuyo, Francisco Barahona, entonces presidente de la Federación de Estudiantes y yo. Figueres nos planteó suspender la marcha. Nosotros mantuvimos la tesis de la asignación presupuestaria.

La marcha se realizó majestuosamente. Gigantesca fue la marcha. Desde el Balcón de Radio Monumental hablamos tres personas, por su orden, Vladimir de la Cruz, por el Comité de Huelga y Organizador de la Marcha, Francisco Barahona, presidente de la Federación de Estudiantes y el Rector de la Universidad, Eugenio Rodríguez Vega.

El terreno de la lucha universitaria por un presupuesto justo para la Universidad estaba abonado. La lucha se mantuvo con presión hacia los diputados, que finalmente aprobaban el Presupuesto Nacional de la República.

Las luchas del movimiento estudiantil en aquellos años, y los cambios que se operaban en la Universidad de Costa Rica, especialmente bajo las directrices del III Congreso Universitario, a principios de la década de 1970, llevaron al Presidente Figueres, y luego al Presidente Daniel Oduber, en esos gobiernos desde 1970 hasta 1978, a impulsar la apertura de las otras instituciones de educación superior en el país, la Universidad Nacional, el Instituto Tecnológico de Costa Rica y la Universidad Estatal a Distancia. Probablemente impulsaron esas universidades con la finalidad de neutralizar a la Universidad de Costa Rica, en la politización que se había alcanzado, especialmente en su movimiento estudiantil. Las otras instituciones de educación superior, a como iban surgiendo, se iban sumando a esta lucha y otras nacionales y patrióticas.

Con ello el presupuesto de la Universidad de Costa Rica empezó a verse en la dimensión de garantizar el presupuesto para todas las instituciones de educación superior, lo que llevó a las reformas constitucionales respectivas y a la constitución del Fondo Especial para la Educación Superior, FEES. Constitucionalmente se llegó a garantizar un 8% del PIB, al igual que para la educación nacional pública.

El porcentual constitucional ha sido objeto de debate, de luchas y de movilizaciones, año tras año. En algunos gobiernos con más intensidad que en otros. No ha importado si han sido gobiernos dirigidos por el partido Liberación Nacional, creador de estas últimas universidades, a las que hoy se suma la Universidad Técnica Nacional, de Alajuela, que también forma parte del FEES, o la Universidad de Costa Rica creación del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, que el partido Unidad Social Cristiana, ni bajo la influencia de Rafael Ángel Calderón Fournier, ha hecho nada por defenderla. La Universidad de Costa Rica, creada el 26 de agosto de 1940, también fue fortalecida por Liberación Nacional, con el desarrollo de la Ciudad Universitaria, especialmente en la década de 1950.

Ambos partidos, hoy con una bancada importante de diputados que ellos tienen, solo ellos dos, de casi 30 diputados, tienen una obligación con la Patria, de darle el presupuesto que los Rectores y el Consejo Nacional de Rectores, han solicitado superior al 4% del PIB, para garantizar el funcionamiento de las Universidades en sus nobles propósitos científicos, académicos, literarios, culturales, artísticos, de continuar garantizando lo mejor de la producción de profesionales, que alrededor del 80% de la totalidad de profesionales de la educación superior se insertan en el sector privado y público nacional, contribuyendo de esa manera al mejor desarrollo del país.

Al momento de escribir este artículo, el pasado lunes por la noche, estos dos partidos, que han gobernado el país desde 1953 hasta el 2014, que han creado estas universidades, no han abierto la boca para defenderlas. Ni un solo pronunciamiento público, ni un solo llamamiento para sumarse a las marchas de hoy miércoles ante la Asamblea Legislativa y de mañana jueves en todo el territorio nacional, especialmente donde existen las distintas sedes universitarias, han realizado. Pareciera que estos partidos han muerto. O lo peor, cooperan con la muerte anunciada que ha hecho el inquilino de Zapote.

Los Secretarios Generales, los Presidentes y los Secretarios o líderes juveniles de estos partidos son letra muerta en el escenario político nacional. No se sienten, no aparecen ni existen, y en pocos meses estarán solicitando votos para la campaña nacional electoral del próximo año.

¡Qué decadencia de partidos políticos y de sus dirigentes políticos y juveniles!, con este silencio ante la ejecución tipo sicariata que está haciendo el Jaguar de Zapote a las universidades, cuando ya instruyó sus felinos ministros de acabar presupuestariamente con las universidades.

La actitud del gobierno frente a las universidades es típicamente una acción sicariata. Disparar a la cabeza y corazón de las universidades, a su presupuesto, para matarlas. Es una ráfaga de fuego contra los casi 125.000 jóvenes universitarios, de ellos un 60% son mujeres, dejarlos sin posibilidad de estudiar, para enviarlos a las calles e insertarlos, de esa manera, en las organizaciones criminales existentes y crecientes en el país en los trabajos que se les puedan ofrecer, en el cuido y manejo callejero, de la bodega más grande de drogas de la región.

Las marchas de hoy miércoles y de mañana en todo el territorio nacional son absolutamente válidas, justas. Son marchas por la Educación Nacional y por la Educación Superior Pública. Son marchas por los jóvenes que hoy estudian en las universidades. También son marchas por los jóvenes que hoy se encuentran en las escuelas y los colegios, para garantizarles su futura posibilidad y oportunidad de una educación superior universitaria. Son marchas por las familias de todos los jóvenes, por sus padres y madres, por sus hermanos y hermanas, por sus calidades de vida. Son marchas para garantizar las posibilidades familiares de que sus hijos y nietos puedan tener asegurado un futuro de estudio y de formación profesional, que les permita servir mejor al país, a la Patria y que también les genere un futuro más seguro económicamente, alejado de la pobreza, de la extrema pobreza, del desempleo, del subempleo y del trabajo informal, que les permita constituir futuras familias, sólidas y felices familias.

El inquilino de Zapote quiso doblegar a las autoridades universitarias bajo la amenaza de que aceptaban el 1% del PIB como incremento presupuestario para el 2025, o nada, respecto al 4.03% que pedían las universidades. Después de convocarlos a una humillante reunión en su guarida de Zapote, les dijo que no proyectaba ni el 1% del PIB. Que su presupuesto se iba con un 0% para las universidades y que fueran a luchar a la Asamblea Legislativa el presupuesto universitario.

El animal de Zapote, el Jaguar, además amenazó que darle el presupuesto constitucional, que tiene obligación de cumplirlo, significaba reducir otras asignaciones presupuestarias que tenían que ver, entre otras, con salud y seguridad. De la manera más vulgar se atrevió a asustar a la población nacional con esto.

Las partidas presupuestarias de salud, educación, de las universidades están señaladas en la Constitución Política y en la práctica de elaboración de los presupuestos nacionales, que contemplan sus crecimientos anuales correspondientes. El inquilino de Zapote tiene obligación constitucional de garantizarlas y cumplirlas.

Lo que sucede es que el actual gobierno lo que tiene al frente es un grupo de oscuros personajes interesados en destruir el Estado Social de Derecho, en destruir y debilitar sus instituciones sociales, en tercerizar y privatizar sus servicios, junto con el aniquilamiento del Estado de Derecho; en limitar las acciones de los Poderes Legislativo y Judicial y en acabar con las instancias de control político establecidas en la Constitución, en la legislación nacional y en las instancias de la vida democrática, cívica y ciudadana.

La norma constitucional del Artículo 85, ordena al Poder Ejecutivo dotar a las universidades del patrimonio propio que les garantice su funcionamiento. El artículo 85 constitucional señala que el presupuesto de las universidades no puede ser reducido, ni abolido, ni disminuido, y que tiene que crear rentas para asegurarlo.

El artículo 85 constitucional remite a la Asamblea Legislativa la discusión y aprobación del presupuesto para las universidades, si en la Comisión de Enlace, como se llama la comisión creada con el Gobierno y las Universidades, no se llega a ningún acuerdo. Por eso es la marcha de hoy miércoles y las de mañana jueves en todo el territorio nacional, solicitando los fondos adecuados y necesarios para el funcionamiento de las Universidades estatales.

Desde el mes de setiembre hasta el mes de noviembre se discutirá en la Asamblea Legislativa el Presupuesto que envía el Poder Ejecutivo.

El presupuesto para el 2025 enviado a la Asamblea Legislativa va con 0% de incremento para las universidades. Eso significa que se asigna a las universidades el mismo presupuesto de este año 2024. Ni siquiera se proyecta el 3% de inflación que se calcula para el 2025.

El presupuesto formal la Asamblea Legislativa debe enviarlo el 30 de setiembre a la Contraloría General de la República, de manera que, aunque los diputados aprobaren una cifra mayor, siempre se iniciaría el 2025 con el monto presupuestario igual al 2024. Solo hasta el 30 de setiembre se puede saber con certeza cuanto podría incrementarse el presupuesto de las universidades.

Esto significa que la lucha de las universidades apenas está hoy comenzando ante la Asamblea Legislativa, y ante los diputados de los distintos partidos políticos. Significa que hasta el 30 de setiembre hay que mantener la presión en las calles y en la propia Asamblea Legislativa.

Todo el mes de setiembre deben organizarse marchas de estudiantes y de universitarios a la Asamblea Legislativa. Debe establecerse un piquete permanente frente a la Asamblea Legislativa como se hizo con ALCOA, con el Combo del ICE o con el TLC, con tiendas de campaña si fuera necesario.

También deben realizarse piquetes de presión en las casas de los diputados en sus respectivas comunidades. Si son representantes populares el pueblo, los estudiantes, los universitarios y sus familias pueden irles a pedir, a sus casas, el apoyo para las universidades. Los diputados tienen que entender y comprender que ese derecho de petición de los ciudadanos directamente en sus casas es válido.

También deben realizarse marchas a las sedes de los partidos y dirigentes políticos pidiéndoles su pronunciamiento, especialmente con los partidos y diputados que están comprometidos con la creación de las universidades.

La lucha de las universidades, de sus estudiantes, que hoy marchan, es por Costa Rica, la de hoy y la del futuro.

La lucha por el presupuesto universitario justo hay que apoyarla, es una lucha nacional, de todos los estudiantes y sus familias. Es una lucha por la Patria.

Compartido con SURCOS por el autor.

Nicaragua y el Frente Sandinista

Por Marlin Ávila

Inició su lucha mediante la guerra de guerrillas en las zonas rurales de Nicaragua, luchando contra 40 años de dictadura de los Somoza en la década de los setenta. Luego de su triunfo político, en julio de 1979, el frente implementó una serie de reformas sociales y económicas que fueron apoyadas por la comunidad internacional. No obstante, en la década siguiente enfrentó una contra revolución liderada por los Estados Unidos de Norte América, utilizando como territorio base a Honduras, donde funcionaron con amplia libertad con el seudónimo de “Contras”, financiando sus operaciones con fondos generados en una red de narcotráfico denominada “Irán-contra”, como iniciativa de Washington.

El FSLN tuvo varias corrientes ideológicas que iban desde la extrema izquierda hasta el centro, predominando esta última con los denominados terceristas, liderados por José Daniel Ortega Saavedra (11 de noviembre de 1945), quien había estado varios años viviendo en Costa Rica. Daniel Ortega ha presidido el país en diferentes períodos a partir de 1985, con el acuerdo inicial de las demás corrientes políticas de izquierda, ya en 1981 al ‘84 fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.

En 1977, Daniel y su hermano Humberto Ortega fueron expulsados del FSLN, acusados de ausente militancia y pasar más tiempo en el exterior que adentro de Nicaragua, de haberse dedicado a provocar divisiones internas y no seguir los lineamientos del Frente (La Prensa 19/07/05).

Sin embargo, en el presente año, la pareja que gobierna al país inició una persecución política sin precedentes contra la oposición, iniciando con los miembros de la jerarquía católica. Prohíbe los actos religiosos en público y expulsa a 150 curas (25% de la curia) con destierro, incluso envió a 40 hasta el Vaticano. Estas expulsiones y persecución a la iglesia católica, se le achacan a la vicepresidenta y esposa de Daniel, Rosario Murillo (poeta y política de 73 años). Pero el momento de quiebre fue cuando la pareja gobernante llenó un avión con 222 sandinistas, con liderazgo en diferentes sectores sociales y que tenían opiniones contrarias al régimen, desterrándolos y “quitándoles sus nacionalidades”. Aún quedaron presos 39 opositores sandinistas, incluyendo al obispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años de cárcel por negarse al destierro. En contraste, se habla de 300 mil nicaragüenses que desde entonces han abandonado el país. Ahora se dice en el periódico digital Confidencial, que además de un salario de 65 mil dólares mensuales, manejan 22 empresas. Los medios informan del cierre de al menos 14 centros de educación superior.

En resumen, en Nicaragua la única oposición existente, si no está guardando prisión, esta desterrada. Todo empleado público que se manifieste crítico al régimen de los Ortega, por lo menos pierde su empleo. Así, en un recorrido por el país, difícilmente se escucha una voz disonante.

Internacionalmente, la opinión de muchos grupos e instituciones de izquierda se muestran simpatizantes con el gobierno nicaragüense, más por pragmatismo que por coincidencias ideológicas. En la geopolítica, las potencias que no sean de la OTAN son pragmáticas al saber que Nicaragua se declara a favor de ellas, aun a sabiendas que allí hay una dictadura revestida de democracia (dictadura al no tener oposición real). Nicaragua es útil para los aspectos macro políticos y macro militares de los opositores al sistema dominado por los EUA (La OTAN y el grupo de los 7), más sí se integra al grupo de los BRICS.

Cada gobierno del área centroamericana debe estar analizando constantemente lo que acontece en su entorno, porque la geopolítica no es estática y menos rígida, ahora que el imperio estadounidense está de caída al precipicio indefinido.

27 de agosto de 2024

Negacionismo: La mala memoria de la derecha chilena

Félix Madariaga Leiva

Félix Madariaga Leiva
Periodista

Lamentablemente nos enteramos hace unos días que la diputada RN Camila Flores, junto a un Consejero Regional visitó en la cárcel de Molina al ex Capitán de Carabineros Patricio Maturana, quien cumple una condena de 12 años y 183 días de presidio efectivo, por apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas, tras el hecho que en noviembre de 2019, le costó el sentido de la vista, el gusto y el olfato a la Senadora Fabiola Campillai (foto adjunta); hecho que fue y es repudiado tanto a nivel nacional como internacional por el uso desmedido de la fuerza aplicado por carabineros durante el estallido social.

Han pasado los años y vemos que la derecha chilena no cambia, no pide perdón, no se cuestiona, no aprende, al contrario se presentan orgullosos con su verdadero rostro justificando lo injustificable; tergiversando y mintiendo si es necesario, así como años atrás visitaban criminales de lesa humanidad en Punta Peuco negando la dictadura de Pinochet, hoy visitan y solidarizan con quienes cumplen condenas establecidas por los tribunales de nuestro país por violaciones a los Derechos Humanos, calificándolas de “injustas”.

Lo que hace la diputada Camila Flores es muy similar a lo que hizo la Diputada Luisa Cordero, y exigimos que sea llevada ante la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados, y no sólo por cuestionar las decisiones de un poder del Estado autónomo, también por su falta de humanidad y sin duda, porque detrás de sus declaraciones hay un claro acto de negacionismo, que busca hacer invisibles a las y los cientos de jóvenes que perdieron sus ojos y a quienes murieron en las calles de nuestro país buscando un poco de justicia y equidad social.

La inmoralidad de la derecha no tiene límites ni fronteras, su doble moral es impresentable, leyes para proteger las AFP, leyes para reprimir la protesta social, leyes y platas para fortalecer a las Fuerzas Armadas, leyes para proteger a las empresas privadas y nuevamente, a los uniformados condenados por crímenes de lesa humanidad intentan lavarles la imagen.

Otra vez quieren que demos vuelta esta negra página de nuestra historia, otra vez se sienten dueños de la verdad, otra vez quieren que olvidemos. Desde la sociedad civil, desde los partidos y movimientos políticos de izquierda, desde todas las veredas progresistas debemos defender la memoria, nuestra memoria; y en esta tarea no ayudan los medios de comunicación tradicionales y hegemónicos: lo que antes fue un estallido social lo han trasformado en un estallido delictual, los presos políticos de la revuelta hoy son tratados como delincuentes comunes; han borrado las huellas de Plaza Dignidad para que vuelva a ser Plaza Italia, Piñera pasó a la historia como un gran estadista tras su muerte, y en esta tendencia quizás estén pensando en devolver la estatua del general Baquedano al sitio desde donde el clamor popular la sacó.

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile se reúne con el director de la Policía de Investigaciones

Félix Madariaga Leiva

Por Félix Madariaga Leiva

Santiago, 23 de agosto 2024

La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile AFEP, encabezada por su presidenta Alicia Lira Matus, se entrevistó con el Director Nacional de la Policía de Investigaciones, Eduardo Cerna, para solicitarle mayor dedicación de parte de la institución en la captura de ex agentes de la DINA y la CNI que aún se encuentran prófugos de la justicia y que no están cumpliendo las sentencias dictadas por los tribunales de justicia en la cárcel, en particular, han solicitado que se refuerce con más policías la Brigada de Derechos Humanos de la PDI, ubicada en la calle Condell, en Santiago.

Así lo comentó Alicia Lira, “visitamos al Director de la PDI para solicitarle el refuerzo en la búsqueda de los victimarios de violaciones a los derechos humanos que se encuentran fugados de la justicia, y continuar con el avanzando en otros temas relacionados con derechos humanos, por lo que es fundamental el aumento de efectivos de la Brigada de Derechos humanos de la PDI“.

Alicia Lira comentó que la reunión con el director fue positiva, afirmando que “existe una buena disposición de parte de ellos, además, nos dio una buena noticia: se logró la detención de uno de los criminales que se encontraban prófugos, se trata de Juan Daniel Marambio suboficial en retiro del ejército, lo que nos demuestra que hay un trabajo en la búsqueda de estos criminales“.

La Presidenta de la AFEP  manifiesta que “sabemos que tanto en Carabineros como en el Ejército hay un pacto de silencio y de protección a estos victimarios, no es posible que desaparezcan del mapa y no los puedan encontrar, eso sólo es posible porque ciertos sectores siguen protegiendo a los criminales de lesa humanidad. Esa protección también viene de parte de la derecha que ha tenido un rol en el negacionismo que se intenta instalar en Chile, una insolencia que pasa a llevar el dolor de miles de chilenos, 1100 familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados sin encontrar sus restos y que han luchado por 50 años y aún esperan encontrar a sus familiares y lograr verdad y justicia“.

Jean Bouin, el campeón francés que falleció en el frente

Gabe Abrahams

Alexandre François Étienne Jean Bouin, más conocido como Jean Bouin (1888-1914), fue un atleta y periodista francés que pasó a la historia por sus gestas deportivas y por su pronto e inesperado fallecimiento durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Su memoria ha perdurado hasta nuestros días.

Jean Bouin nació el 21 de diciembre de 1888 en Marsella, siendo el segundo hijo de un matrimonio que duró poco. Sus padres se divorciaron cuando él contaba con solo cinco años de edad.

Desde joven, Jean Bouin practicó varios deportes de forma intensa, entre ellos la esgrima y la gimnasia, a la vez que cursó sus estudios. Pero, en 1903, finalmente se decantó por el atletismo.

Fue entonces cuando el mítico corredor francés se convirtió en uno de los precursores del llamado método natural de entrenamiento, el cual consistía en recorrer unos veinte kilómetros diarios por terrenos variados. Los resultados de esa metodología de entrenamiento no se hicieron esperar.

En 1908, Jean Bouin empezó a ganar campeonatos franceses y a batir plusmarcas nacionales en varias distancias y se convirtió en uno de los mejores corredores del mundo. Sin embargo, sufrió una decepción al no poder participar en la prueba de las 3 millas por equipos de los Juegos Olímpicos de Londres para la que estaba inscrito por culpa de una sanción disciplinaria, aunque, al final, le fue reconocida la medalla de bronce que obtuvo Francia en la prueba.

Ya en 1909, Jean Bouin logró su primer gran éxito internacional al proclamarse Subcampeón del Mundo de campo a través en el Cross de las Naciones (nombre que recibía por aquel entonces el campeonato del mundo de la especialidad), entrando en meta en segunda posición tras el inglés Edward Wood.

Dos años después, en 1911, Jean Bouin consiguió superar su anterior prestación mundialista y tocó el cielo atlético al proclamarse con brillantez Campeón del Mundo de campo a través, por delante del inglés Harry Baldwin, segundo, y el escocés George Wallach, tercero.

En las ediciones de los años 1912 y 1913, Bouin alcanzó, de nuevo, el título mundial de campo a través. En 1912, lo hizo superando a los ingleses William Scott y Frederick Hibbins, segundo y tercero respectivamente. Y, en 1913, derrotando al inglés Ernest Glover y a su compatriota Jacques Keyser. En la edición de 1913, incluso, logró el subcampeonato mundial por equipos con Francia.

En 1911, aparte de proclamarse campeón mundial de campo a través por primera vez, Jean Bouin batió la plusmarca mundial de los 10.000 metros, con un registro de 30 minutos, 58 segundos y 8 décimas. Y, en 1913, pulverizó la plusmarca mundial de la hora con una distancia de 19.021 metros.

Además de sus títulos de campo a través y de sus plusmarcas, en los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912, el campeón francés consiguió otra gran gesta histórica al quedar segundo en la prueba de los 5.000 metros y proclamarse Subcampeón Olímpico. El final de esa carrera que le supuso ganar la medalla de plata olímpica a Bouin es parte de la historia del atletismo y de las olimpiadas, ya que resultó un duelo épico entre el corredor francés y el finlandés Hannes Kolehmainen hasta los últimos metros.

Durante sus años de gloria atlética, Jean Bouin compaginó el deporte con el periodismo, colaborando en el diario Petit Provençal. Fue polifacético como otros campeones del deporte.

El 2 de agosto de 1914, Jean Bouin fue movilizado e incorporado como soldado con función de instructor deportivo del ejército francés, debido al estallido de la Primera Guerra Mundial. Comprometido con la causa de los Aliados, tomó el tren hacia el frente el 13 de septiembre y falleció en combate el 29 de ese mismo mes, en concreto en el frente del Marne. Solo tenía 25 años, a pesar de su triple corona mundial de campo a través, de sus plusmarcas y de su plata olímpica. La inesperada noticia conmocionó a Francia, el mundo del deporte y el olimpismo.

Después de conocerse el fatal desenlace, la compañera de Jean Bouin, Rose Granier, acudió al lugar de los hechos para darle su último adiós y el campeón francés fue enterrado. Acabada la guerra, el 27 de junio de 1922, sin embargo, Bouin descansó definitivamente en el cementerio de Saint-Pierre de Marsella.

El escultor Constant Roux le dedicó una estatua y realizó el busto de su tumba. Y en los años 1960, se erigió en Bouconville-sur-Madt una estela en su honor financiada por la Société générale e inaugurada con la presencia de otro gran campeón francés del cual escribí hace no demasiado, Alain Mimoun.

Como homenaje póstumo a Jean Bouin, quien falleció en el frente de la Primera Guerra Mundial demasiado joven, algunos estadios de fútbol y de rugby franceses llevan su nombre. Con la misma intención, se organiza una carrera anualmente en Barcelona desde el año 1920 también con su nombre.

Parece evidente que Jean Bouin, un ejemplo de lo crueles que suelen ser las guerras, las cuales siempre acaban con lo mejor de una generación, ha pervivido en el recuerdo del mundo del deporte y de su país, Francia. Sus títulos mundiales, sus plusmarcas, su plata olímpica… son parte de la historia de ambos. Nadie lo ha olvidado y su memoria está presente. Es justicia, justicia para el joven campeón que falleció en el frente.

Defender el FEES y salir a dialogar con la gente

Osvaldo Durán-Castro, profesor TEC, ecologista FECON

En una marcha de defensa del presupuesto de las U públicas de 2019 una estudiante llevó una pancarta que decía: “Abuela analfabeta. Madre primaria. Hija ingeniera”. Ésa es una excelente síntesis de resultados de la inversión en todos los campos y de la educación en particular y de haber tenido un Estado social robusto para mejorar la calidad de vida. En muchísimas familias costarricenses de clase media y pobres tenemos algo similar.

Foto: Osvaldo Durán-Castro – 2019.

En medio de la crisis de la educación un reto adicional de las U públicas es dialogar con la gente que no es parte de las comunidades universitarias. El Fondo Especial para la Educación Superior de Costa Rica, FEES, resulta desconocido y si las universidades no salimos a conversar, explicar y compartir con la población la misma crisis que nos ataca, estaremos cada día más aisladas y repudiadas. Si la gente no conoce lo que hacemos las U públicas, más allá de formar profesionales, seguirá persistiendo la mentira de que somos un reducto de gente vaga y privilegiada con salarios descomunales (ciertamente hay un reducido grupo de salarios elevados, pero la mayoría no disfruta de ningún privilegio). Es indispensable explicar cómo invertimos el presupuesto que recibimos porque si la gente desconoce lo que hacemos por medio de la ciencia, el arte, la educación en todas las materias y las culturas, a las cuales contribuimos, nos verán como el Gobierno desea que nos vean: innecesarias, cuando no como parásitos.

También hay que explicarle a la población las implicaciones del desfinanciamiento para la inversión social en salud, educación, electricidad, infraestructura, becas, programas de asistencia a la gente más pobre, etc. En otras palabras, la desaparición forzada de nuestro Estado social. Pero esa tarea puede resultar difícil porque, si somos autocrítico.as, debemos reconocer que hay gente dentro de las U públicas que sigue encapsulada, distante y desconocedora del otro mundo real que existe y subsiste afuera de las aulas.

El odio contra lo público hace que mucha gente crea que los 291.743 empleados públicos son los responsables de las crisis del país. Según el Banco Central en junio de 2024 la fuerza laboral de Costa Rica estaba integrada por 2.157.476 personas, incluidas 201.124 desempleadas. Este Gobierno y muchos anteriores han logrado crear una confrontación real, basada en desinformación, entre los empleados públicos y gran parte de la población costarricense que repite que esas menos de 300.000 personas son culpables de las crisis que vivimos; es tan absurdo como culpar a los ambientalistas por los desastres de Crucitas y de Gandoca Manzanillo.

La historia necia de que la plata de las universidades se va en salarios de lujo, se responde fácilmente si entendemos que el Ministerio de Educación Pública y las universidades tienen como tarea fundamental la enseñanza en las aulas. En el caso de las universidades, a la docencia en las aulas se suman la investigación científica especializada en muchísimos campos y la extensión y acción social que permiten atender y buscar respuestas a múltiples necesidades de comunidades, empresas privadas, grupos y organizaciones sociales. Esas tareas son las que aseguran que el país tenga una educación superior pública de calidad y cada vez con mejor impacto positivo. Las U públicas no son empresas privadas de educación; responden a necesidades colectivas y no a los negocios y el lucro financiero. Quienes realizan esa tarea de la educación son docentes y por tanto son quienes deben ser pagados. En el ministerio de obras públicas el rubro principal deben ser los contratos de construcción de carreteras, puentes y mantenimiento de la infraestructura en general, y ahí se gasta el dinero. En los hospitales es lógico que haya gastos elevados para el pago del personal que asegura todos los oficios de salud que se ofrecen. Todo eso es inversión social pública.

El diálogo Universidad-país debe darse en todos los espacios. Por ejemplo, en uno de nuestros grupos de Seminario de estudios costarricenses del TEC, dedicamos tiempo para crear explicaciones de la crisis de la educación, pensando en que hay que llevar esa información a la gente afuera de las U. En sesiones de trabajo de proyectos de extensión social como “Pueblos Originarios y Universidades Públicas” (POUP) y Declaratoria del Consejo nacional de rectores, CONARE, “2024: UNIVERSIDADES PÚBLICAS CON LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”, también hemos dedicado tiempo para que ese grupo de trabajo y estudio de Pueblos originarios Cabécar/China Kichá, Bribri/Salitre, Brorän Térraba y Yäbamï dí Kátà/Cabagra, entre otros, conozca lo que está ocurriendo con el FEES y con la educación en general.

La población debe saber que las U públicas negocian su presupuesto en condiciones de desventaja impuestas por el Gobierno. La quinta y última sesión de intento de negociación del FEES 2025 fue en Casa presidencial aunque no era una sede consensuada. La reunión tardó apenas 1 minuto por insólito que parezca, pues el Ejecutivo sólo repitió que no habría ninguna negociación y que el monto del FEES 2025 se definirá en la Asamblea legislativa. Es la primera vez que esto ocurre en más de ochenta años de educación superior pública en Costa Rica. Luego de cerca de hora y media de espera en la calle y dentro del edificio, tras ese minuto, las 5 rectorías y la representación estudiantil, fueron poco menos que expulsadas de la Casa presidencial sin siquiera haber dialogado.

Esa imposición y falta absoluta de respeto desconocen que existe una amplia agenda de cooperación CONARE-Gobierno que incluye más de 40 proyectos, entre los cuales hay 14 en educación, 12 en el sector productivo y desarrollo nacional, 4 en salud, entre otros. Esto demuestra que las universidades, a pesar de que su autonomía especial les permite definir cómo ejecutar su presupuesto, mantienen diálogo y buscan consenso para trabajar con el Poder ejecutivo. Con el mismo Gobierno desde hace años se definieron 11 criterios, 25 indicadores, parámetros de medición de resultados y otras pautas de medición y rendición de cuentas, que permiten saber con claridad cómo se ejecuta el presupuesto y el impacto que tienen las U públicas en la sociedad. Todo esto ha sido desconocido por el Ejecutivo.

El pasado 23 de agosto la rectora del TEC, María Estrada Sánchez, expuso en un foro que en la sesión del 11 de junio el ministro de Hacienda propuso “un 1% de crecimiento para el FEES 2025, que corresponde a ₡5.761 millones (presentación basada en datos inconsistentes, que el ministro debió revisar)”. CONARE rechazó esa propuesta y reafirmó la “solicitud de un aumento del 4,06% (¢23.389 millones) sobre el FEES 2024 para determinar el monto del FEES 2025, así como la devolución de recursos postergados de 2020 y 2021, por un total de ¢62.590 millones”. Todos los datos expuestos en la fallida negociación demuestran que ya en este año las universidades requieren ¢23.389.132 millones adicionales para tener un presupuesto que se iguale al de 2020. Otro hecho relevante que permite constatar la falta de seriedad del Gobierno es que el 16 de agosto 2024, en la quinta fallida sesión de la Comisión de enlace (Gobierno y Universidades), “CONARE solicitó al Ministro de Hacienda que explicara técnicamente de dónde surgió la propuesta del 1% y su justificación. El ministro indicó que en el transcurso de la tarde del mismo día entregaría la respuesta por escrito, compromiso que no cumplió”.

Esos faltantes de ¢23.389 millones para el 2025 y de ¢62.590 millones de años anteriores, significan, en concreto y en términos sencillos, que igual que una familia sin ingresos suficientes, las U públicas (y la educación en su totalidad) se van a seguir empobreciendo. Desde 2018 se ha hecho más que crudo el incumplimiento del artículo 78 de la Constitución política que obliga a que Educación reciba el 8% del Producto interno bruto, PIB, incluido el 1.5% para las U públicas. En 2018 el presupuesto fue del 7,40% y de ahí en adelante sigue en caída libre hasta el 5,4% en el 2023 y 5,2% este año. Es probable que en el 2025 no se alcance ni el 5% del PIB.

Este escenario de crisis total que vive el sistema de educación en Costa Rica es absolutamente contradictorio con las exigencias del Gobierno a las universidades para que sumen proyectos y mejoren su impacto en la sociedad costarricense, pues a la vez les extirpa el presupuesto indispensable para todas esas responsabilidades. Un posible recorte al MEP de hasta ₡65.000 millones en el 2025 lo que asegura es el deterioro mayor de la calidad de la educación, más escuelas hechas tugurios y que servicios como comedores y transporte que ayudan a las familias más pobres, serán aún más debilitados. No está de más recordar que para muchísimas familias los comedores escolares son un apoyo indispensable pues literalmente son la principal fuente de alimentos de sus hijo/as.

Foto: Francisco Mojica Mendieta.

En las U públicas el recorte de presupuesto significa menos cupos para ingreso de nuevos estudiantes a todas las universidades, menos plazas docentes, salarios en deterioro para la mayoría de funcionario.as, sobre todo para cientos que están en condición de interinos; menos laboratorios, menos investigación científica, menos posibilidades de inversión en las regiones fuera del valle central, debilitamiento e imposibilidad de desarrollar programas de investigación, acción y extensión social con comunidades y organizaciones sociales en todo el país, menos trabajo conjunto con empresas y con el propio Gobierno. Por supuesto que habrá menos plata para becas, residencias y otros subsidios para estudiantes de las familias más pobres que sólo gracias a esas ayudas llegan a ser profesionales.

Ante el Gobierno las U públicas no ganaremos en las aulas. Salir a la calle a defender el derecho a la educación es urgente. También es indispensable salir a dialogar con la población, explicar cómo le servimos a la sociedad y sumarnos a todos los colectivos que queremos recuperar el país. Esos son algunos de los grandes desafíos inmediatos.

Los sindicatos son actores políticos que les compete la defensa de la educación y de la democracia costarricense

Manuel Hernández

Las universidades públicas, una pluralidad de sectores sociales, productivos, estudiantiles y sindicatos, están convocado a un movimiento nacional de protesta cívica, para el miércoles y jueves de esta semana.

Algunos sindicatos están convocando, de manera explícita, a una huelga uno o ambos días.

El objetivo central del movimiento, aunque hay que destacar que no es el único, es protestar contra los constantes recortes de los recursos asignados a la educación pública, y además, presionar para que en esta oportunidad, de una vez por todas, la Asamblea Legislativa cumpla el mandato constitucional, que ordena que el presupuesto destinado a la educación no puede ser inferior al 8% de PIB (artículo 78 de la Constitución Política).

Vale advertir que la norma constitucional no establece una aspiración, una meta, sino un precepto imperativo, que, por encima de cualquier imposición de orden fiscalista, tiene que respetarse en virtud del principio de supremacía de la Constitución, principio que desafortunadamente ha sido violentado impunemente, año, tras año, y nada ha pasado.

En esta ocasión, a raíz de tanto ajuste fiscal y desproporcionada afectación de los recursos destinados al gasto público y la inversión social, en la agenda de la lucha ciudadana la cuestión del presupuesto de la educación asume una centralidad de primer orden.

La convocatoria sindical a un movimiento de huelga contra las políticas públicas y gubernamentales no es nada que desborde las competencias que nuestro ordenamiento, desde la Constitución Política (CO POL), hasta las leyes ordinarias, atribuye a los sindicatos. Los sindicatos no están haciendo otra cosa que no sea atender una misión suprema, que trasciende la tradicional función reivindicativa y contractual que comúnmente realizan.

Ese cometido superior del que estamos hablando está preceptuado en el artículo 332 del Código de Trabajo:

ARTICULO 332.- Declarase de interés público la constitución legal de las organizaciones sociales, sean sindicatos, como uno de los medios más eficaces de contribuir al sostenimiento y desarrollo de la cultura popular y de la democracia costarricense.”

Una norma con un apreciable sentido estético, pero que, además, encierra una profunda proyección ética y ciudadana, que define el modelo de sociedad que los sindicatos tienen que asumir la responsabilidad y compromiso de defender y fortalecer.

Esta norma declara de interés público la formación y actividad de los sindicatos, porque se les atribuye el cometido de defender y desarrollar la cultura popular y la democracia. Es decir, la norma legal concibe a los sindicatos como sujetos políticos, actores claves en la configuración del sistema democrático.

La participación política que se reconoce a los sindicatos es expresión del modelo de Estado diseñado por la Constitución: un Estado de carácter democrático, plural, pluricultural, multiétnico y participativo (artículo 1°).

Ese modelaje democrático lo profundizó, a principio de este siglo, la trascendental reforma del artículo 9 de la misma Constitución (2003), que estipuló que el Gobierno de la República es popular, representativo, participativo, alternativo y responsable, el cual ejerce -en primer lugar- el Pueblo y los demás Poderes institucionales.

Los sindicatos vienen así investidos como interlocutores políticos, dentro del marco axiológico de la Constitución, cuyas acciones también tienen como destinatarios los poderes públicos, con la finalidad de participar e incidir en el diseño y definición de las políticas públicas que conciernen a las y los trabajadores, inescindiblemente como clase social y ciudadanos.

Al cobijo de ese amplio marco jurídico, cuyo marco comprende el reconocimiento constitucional del derecho de huelga de los trabajadores, que por cierto, el artículo 61 constitucional no restringe los intereses defendibles en una huelga a los intereses de carácter estrictamente profesionales, en consonancia con el artículo 1° y 9 CO POL, que definen el modelo del Estado Social y Democrático, en relación con el articulo 334 y 371 del Código de Trabajo, ultima norma que reconoce el derecho de huelga contra las políticas públicas, se puede sólidamente sostener que la convocatoria de los sindicatos a una huelga contra las políticas de ajuste fiscal, que tanto daño están causando a la democracia social y la educación, tiene pleno respaldo en nuestro ordenamiento jurídico.

No puede omitirse, salvo que se incurra en una ignorancia monumental, que la reciente Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, OC-27/21, en materia de Libertad Sindical, reconoce expresamente, entre otras modalidades, la validez y la protección de la huelga “que impugnan políticas públicas”.

Este histórico pronunciamiento de la CORTEIDH es vinculante para Costa Rica, el cual tiene una eficacia normativa, de carácter inmediata, cuyos derechos de libertad sindical amparados, incluida la huelga, son “derechos de exigibilidad inmediata”, como lo determinó la misma resolución.

No es ocioso recordar que el carácter vinculante del pronunciamiento del Tribunal Internacional fue admitido recientemente por la Procuraduría General de la República, que para nada ha sido una instancia sospechosa de ser simpatizante de los sindicatos.

El carácter vinculante de la Opinión Consultiva implica que todas las autoridades públicas y gubernamentales concernidas en el movimiento de huelga, convocado por los sindicatos, empezando por la Ministra de Educación, tienen que aplicar el correspondiente control de convencionalidad, y por tanto, inhibirse de cualquier actuación administrativa que pueda tener el efecto, directo o indirecto, de limitar, restringir o sancionar, de cualquier manera, el ejercicio pleno de ese derecho fundamental de las y los trabajadores.

Por último, no es menos importante subrayar que reiterados pronunciamientos de los órganos de control de OIT, admiten la validez de las huelgas “que engloban también la búsqueda de soluciones a las cuestiones de política económica y social.” (Ver Recopilación de decisiones del Comité de Libertad Sindical, párr. 758 y 763. Asimismo, Comité de Libertad Sindical, 344º informe, Caso núm. 2509, párrafo 1247; 348º informe, Caso núm. 2530, párrafo 1190; 351º informe, Caso núm. 2616, párrafo 1012; 353º informe, Caso núm. 2619, párrafo 573; 355º informe, Caso núm. 2602, párrafo 668; 360º informe, Caso núm. 2747, párrafo 841; y 372º informe, Caso núm. 3011, párrafo 646).

La convocatoria sindical a la huelga, ahora más que nunca, está de sobra justificada, en razón que el Estado ha perdido legitimidad democrática, a causa de regresivas políticas públicas, enraizadas en la ignominiosa Regla Fiscal, que lesionan los programas sociales y servicios públicos que constituyen la infraestructura de la democracia (educación, cultura, salud, niñez y adolescencia, entre otros tantos), afectando con mayor intensidad los sectores más vulnerables de la población costarricense.

La permanente violación del artículo 78 constitucional, los insufribles recortes de los presupuestos públicos menoscaban la cultura popular y socaban la democracia costarricense, cuya defensa, en buena hora, que ya hacía tanta falta, están asumiendo patrióticamente los sindicatos.

Admito que todavía me queda algo de optimismo. Pienso que aún no es demasiado tarde para defender y rescatar la democracia, en beneficio de las grandes mayorías de la población. No es aún imposible.

John Lennon afirmó:

“Tú decides el mundo que quieres tener.
Tienes el poder de cambiar el mundo,
por ende,
el de quienes te rodean.
Aquí nada es imposible.”

En medio de la crisis más grave que ha sufrido nuestro sistema democrático, ese es el impostergable desafío ético y político que tienen los sindicatos, cuya senda marcó, hace 81 años, el artículo 332 del Código de Trabajo, con una impensable visión de futuro.

El mayor riesgo es que no hagamos nada y dejar que la historia nos pase por encima.