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Lo mediocre del mercado eléctrico costarricense son las recomendaciones de la OCDE

Greivin Hernández González*

El pasado lunes la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó la última edición del Estudio Económico para Costa Rica, un documento que acostumbro a leer con atención, por la comparabilidad de los datos con países líderes en diversas áreas. Aunque no está ayuno de sesgos y errores, en esta edición tuvo pifias mayúsculas en las recomendaciones sobre el mercado eléctrico costarricense.

No se equivoca en su análisis porque no lo tiene, toma como base un informe publicado por el Banco Mundial en 2015, que usa datos del 2007-2013 (así es, de hace más de una década). A partir de cifras desactualizadas, la OCDE en 2023 sostiene que “El desempeño operativo del ICE es mediocre cuando se compara con instituciones pares (World Bank, 2015[18]) y los precios de la electricidad han sido más altos que en los países pares de la región.”

La misma conclusión la tiene el informe del Banco Mundial (2015) y para ello se basa, primordialmente, en tres comparativas: precios, días necesarios para instalar un servicio nuevo y caídas en el sistema. Pero qué pasaría si buscamos los datos más actuales, juzgue usted.

Ciertamente de 2007 a 2013 las estadísticas del país reportan un aumento continuo en las tarifas eléctricas, sin embargo, a partir de tal año, la misma fuente utilizada por el Banco Mundial (2015), la CEPAL, registra una caída drástica en los precios, desde los 18,5 hasta los 12,8 centavos de dólar por kWh de 2013 a 2021, respectivamente, lo que ubica al país con las tarifas eléctricas más bajas de la región, ver Figura 1.

Figura 1. SICA: precio medio regulado por país, 2012-2021 (centavos de dólar/kWh)

Fuente: CEPAL. Estadísticas del subsector eléctrico de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), 2021.

El segundo dato fuera de contexto, son los días de espera para una nueva conexión eléctrica que, al decir del Banco Mundial en 2015, son muy altos, pues bien, el mismo dato para 2019 ubica a Costa Rica sólo por debajo de Panamá (para los países de la OCDE está en 74 días según la misma fuente), ver Figura 2.

Figura 2. SICA: Tiempo requerido para acceder a un servicio nuevo de electricidad, 2019 (días)

Fuente: Banco Mundial. Indicadores de desarrollo mundial.

El tercer dato, frecuencia de las fallas eléctricas reportadas por las empresas, tiene una interpretación curiosa por parte del Banco y la OCDE, a pesar de que Costa Rica está por debajo del promedio de la OCDE y Uruguay, después de Panamá es el que menos caídas en el sistema reporta en la región. Lamentablemente la encuesta de la que se obtiene este dato no ha sido actualizada. La segunda gran pifia del informe OCDE, es aplicar un doble estándar, mientras que en algunos casos la OCDE basa su análisis en los resultados (notablemente educación), en el caso del mercado eléctrico lo fundamenta además en las reglas. Es decir, asume que porque existe un operador con posición de dominio de mercado (el ICE) y altas regulaciones, los resultados son malos. Sin embargo, omite cifras tan positivas para la vida del ciudadano común, como son el acceso universal al servicio eléctrico, ver Figura 3, bajas tarifas (ver Figura 1), o las bajas pérdidas en transmisión y distribución, ver Figura 4.

Figura 3. SICA: acceso al servicio eléctrico, 2020 (%)

Fuente: CEPAL. Estadísticas del subsector eléctrico de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), 2021.

Figura 4. SICA: evolución de las pérdidas de transmisión y distribución, 2010-2021. (en porcentajes)

Fuente: CEPAL. Estadísticas del subsector eléctrico de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), 2021

Aquí pareciera existir además un sesgo ideológico de los redactores de esta sección del informe, o acaso un olvido de la teoría económica. En microeconomía, se describe el caso del monopolio natural, como es el de la electricidad, dicha teoría ha establecido que es posible que un mercado de este tipo alcance los mismos resultados de competencia perfecta, mediante una regulación adecuada.

Aún más, no deja de sorprender que la OCDE no utilizase los datos que posee y publica, sobre la evolución reciente del índice de precios a la energía, ante choques externos como la invasión a Ucrania, o la recuperación mundial acelerada post COVID-19. Así mostraría que el mercado eléctrico costarricense es ejemplar, pues ha coadyuvado a resistir dichos eventos mucho mejor que el grupo de países con las mejores prácticas a escala mundial y regional, ver Figura 5.

Figura 5. ALC4, Costa Rica y OCDE: Índice de precios de la energía, 2015-2022 (nivel, 2015=100)

En suma, es difícil saber a ciencia cierta cómo una institución seria y prestigiosa llegó a conclusiones y recomendaciones con información tan desfasada y descontextualizada, sus causas y motivaciones. Sorprende que ante la abundancia de estadísticas actuales y de fácil acceso (me tomó sólo unos minutos actualizar y verificar los equívocos), se aventurase a emitir conclusiones y recomendaciones al amparo de un análisis tan vago, poniendo en juego tanto el desempeño de un mercado estratégico para cualquier país, como su reputación.
 
* El autor es economista

Imagen superior: DPL News

Realidad sobre participación de la academia en reunión sobre pesca de arrastre convocada por INCOPESCA

Helven Naranjo-Madrigal. Post-Doctor en Ciencias Pesqueras.
Consultor Lynker-University of Washington.
http://www.fish.washington.edu/https://lynker.com/
https://www.researchgate.net/profile/Helven_Naranjo
https://wiseintro.co/helvennaranjo-madrigalphd
helvenn@hotmail.com

El pasado 23 de noviembre del 2022 fui invitado a participar en la sesión de socialización del proyecto: “Nuevas alternativas para la pesca responsable de camarón en el Océano Pacífico” con el objetivo de [transcribo palabras textuales de correo electrónico remitido por INCOPESCA]: “contar con los insumos adicionales de carácter científico-técnicos”. A esta reunión también fueron convocados funcionarios de universidades locales y del MINAE. La sesión fue de carácter participativo, en la cual INCOPESCA buscaba presentar la Propuesta de Investigación con el fin de obtener retroalimentación científico-técnica de los expertos presentes en la reunión. NO ES CIERTO que esta reunión haya sido “unidireccional” como lo han externado ciertos funcionarios de la Universidad Nacional. Hubo intercambios de ideas, discusión y se dieron sugerencias concernientes a temas medulares de la propuesta con el fin de mejorar los alcances de los resultados de la investigación.

Dado a que estoy acostumbrado a realizar revisiones de artículos científicos, informes técnicos y dar consultorías de alto nivel, tanto en el contexto local como en otras latitudes, me preocupa observar la endeble contribución provista por la academia local en el sentido de mejorar o ampliar la propuesta de investigación presentada por INCOPESCA.

Si bien es cierto, algunas universidades locales han señalado inconsistencias técnicas a manera de cuestionamientos, la mayoría de éstas rondan en falta de referencias sobre la metodología o inconsistencias en algunos planteamientos en el marco metodológico de la propuesta presentada por INCOPESCA. Hasta el momento (10 febrero 2023: fecha de redacción de este comunicado) no han hecho aportes de profundidad, contrapropuestas, ni revisiones con estándares “peer review” sobre el documento que reflejen orientaciones de investigación análogas a las desarrolladas por países que actualmente tienen pesquerías de arrastre certificadas.

Por el contrario, algunas aseveraciones externadas por funcionarios de la academia pública local parecen alejarse de criterios científico-técnicos y más bien responder a posiciones ambientalistas propias de corrientes activistas-conservacionistas* que abogan por eliminar la pesca; o peor aún, criticas fuera de sitio relacionadas con disconformidades políticas sobre el accionar del gobierno actual.

El hecho de que el país presente un gran rezago en temas de ciencias pesqueras (¡no existen carreras en ciencias pesqueras en ninguna universidad pública local!), no justifica que funcionarios públicos de universidades locales no hagan una adecuada revisión de literatura y un preciso análisis histórico local de la pesca de arrastre semi-industrial que les permitan esbozar precondiciones científico-técnicas que ayudarían a mejorar la retroalimentación solicitada por INCOPESCA.

Según estudios técnicos, los fondos marinos poseen un plazo de recuperación entre 4 y 7 años después de actividad de arrastre intensivo. Coincidentemente, la actividad de la flota de arrastre semi-industrial ha estado detenida hace aproximadamente 5 años, lo cual indica que la principal precondición técnica para empezar un programa científico de investigación sobre pesca de arrastre en Costa Rica ya se ha cumplido; y al día de hoy, sería propicio emprender un programa investigación intensivo para cuantificar la recuperación de hábitats y especies bento-demersales con el fin de explorar la posibilidad de reactivar la actividad de la flota arrastrera nacional bajo un régimen manejo pesquero basado en ciencia.  

Con respecto al argumento que indica que la “red no es buena”**, hago énfasis que la sostenibilidad de las pesquerías de arrastre no solo está en función de si la red presenta una alta capacidad de exclusión de fauna de acompañamiento, sino también en la disminución del efecto mecánico sobre tipos de fondos no aptos, y la restricción del esfuerzo pesquero dentro de zonas de menor sensibilidad*** al arrastre, ya que la asignación espacial de los lances en zonas no aptas se correlaciona con la probabilidad de captura de especies no objetivo de pesca tanto en número como en peso de captura. 

* Por ejemplo, ponen énfasis exclusivo sobre impactos negativos del arte de arrastre sobre hábitats y especies e invisibilizando opciones científico-técnicas de minimización de impactos y efectos positivos en el ámbito socio-económico y ecológico (p.ej. la actividad de arrastre podría mejorar la dieta de peces demersales) de una potencial reactivación de la pesca de arrastre en Costa Rica bajo un manejo basado en ciencia.

**La selectividad de la red puede ser mejorada a partir de análisis de los datos arrojados en la investigación propuesta por INCOPESCA y optimizada en posteriores muestreos de investigación.

*** He sugerido un análisis de ecología pesquera para determinar estos aspectos dentro de la revisión de la propuesta de INCOPESCA

¿Investigación pesquera sin pescar?

Freddy Pacheco León, PhD
Ex director de la cátedra de Manejo de Recursos Marinos, UNA.
11 de febrero del 2023

Para cumplir con lo resuelto por la Sala Constitucional, que, como condición para emitir permisos de pesca del camarón, se debe garantizar una pesca sostenible del mismo con disminución significativa de la pesca incidental, biólogos pesqueros han diseñado un proyecto de investigación que permitiría continuar con el exitoso estudio que, por disposición del Tribunal Contencioso, hubo que realizar en pocos meses y solo con las dos especies de camarón de profundidad pinky y fidel, ampliándose ahora al camarón camello real y camellito, todos de gran interés comercial.

En el estudio anterior los resultados fueron tan prometedores para el camarón pinky que la pesca acompañante fue de solo el 28,1%, frente al 71,9% de camarón, no habiéndose capturado ninguna especie de peces de interés comercial en los lances de camarón fidel, mientras en los lances de pinky solo fueron el 0,3% del peso de la captura.

Pues bien, lógicamente, para ejecutar la parte experimental orientada por las correspondientes hipótesis, la única manera de cumplir con algo tan básico es autorizando una pesca limitada con fines científicos. Sin pescar, sería prácticamente imposible obtener información que permitiría, entre otros, correlacionar factores ambientales inherentes a las diversas especies, sus ciclos de vida, sus respuestas al uso de innovadoras redes de pesca, las esperadas disminuciones significativas de otras especies capturadas, el carácter comercial o no de las mismas, el mayor éxito de la pesquería dirigida, el menor impacto sobre los profundos suelos marinos con redes que se mueven a 25 cm de altura, para crustáceos que se encuentran de los 35 m a más de un kilómetro de profundidad, allí donde la presión es muy alta y la oscuridad absoluta.

Solo así, de acuerdo con el diseño experimental, puede el Incopesca y la comunidad científica especializada en biología pesquera, poder obtener información que pueda ser evaluada para, a partir de ella, ojalá poder comprobar la validez de las hipótesis que, es esperable, permita conducir hacia la formulación de discusión y conclusiones de riguroso valor. Información relacionada con muestreos estratificados, morfometría, estructura sexual, georreferenciación de los caladeros, picos de reproducción, datos oceanográficos, geología de fondos marinos, efectividad de las redes, proporción captura vs pesca incidental, biomasa aprovechable sosteniblemente, etcétera.

Nuestros ecosistemas marinos son muy complejos, pero no por ello se han de considerar imposibilitados de lograr, como lo ha hecho Surinam, Guyana, partes de Brasil, México, Canadá, por ejemplo, que sus pesquerías del camarón hayan podido ser certificadas, por la Marine Stewardship Council (MSC) como ejecutores de pesca sostenible, gracias a los cambios tecnológicos y acciones conexas que así lo determinan. Objetivos igualmente compartidos por la FAO, organización de las Naciones Unidas para quien “conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos es indispensable”, y fundamental para aprovechar el gran potencial alimenticio de los océanos. Lo anterior acorde con los determinado por nuestros tribunales y con las orientaciones a que se ha comprometido el Instituto Costarricense de Pesca y Acuacultura (Incopesca).

No se puede, es imposible, cumplir con esa trascendental tarea nacional, sin realizar estudios científicos orientados hacia el cumplimiento de tales objetivos. La alternativa de dejar que nuestros camarones se mueran de viejos, ¡como está sucediendo actualmente!, mientras para satisfacer las necesidades del mercado se propicia la importación de ese marisco sin importar cómo se produce o es capturado, no tiene nombre.

Ante la alternativa de una red de pesca de fondo marino, ¡que no arrastra!, cuestionan que sus poleas circulares que guían las pequeñas redes, dejan surcos en la arena del fondo marino conforme avanzan, cual si ese “gran daño” fuere razón para desautorizar la experimentación. Así, desdeñan tendenciosamente, que ya se ha demostrado como con esa nueva tecnología, por lo menos con las especies pinky y fidel estudiadas preliminarmente, la captura incidental de organismos no comerciales mostró disminuciones espectaculares, al tiempo que las cantidades de camarones así pescados mostraron asimismo aumentos muy prometedores.

Aunque su industria tiene especial relevancia social y económica en poblaciones del norte del litoral caribeño y el Pacífico central, más allá de algo tan importante, los costarricenses hemos de comprender que no es el Mar Muerto lo que baña nuestras costas, sino un mar vivo, con ricas redes tróficas, que lamentablemente a través de los años, ha sido explotado sin contar con la orientación que hoy la ciencia puede aportar. Si en el pasado se tomó la destrucción como desarrollo y la sobrepesca y la destrucción de los hábitats marinos como intrascendente, eso ha de llegar a ser solo parte de la memoria histórica.

Avancemos pues por ese camino que se ha ido forjando poco a poco, y siempre con la mirada hacia adelante, sin dejarnos confundir por los que fieles a intereses muy particulares ajenos al interés general, ahora pretenden que los estudios imprescindibles para alcanzar las metas de la pesca integralmente sostenible, se realicen ¡sin pescar!, quizá en el papel, o virtualmente, despreciando a los calificados profesionales en biología pesquera que han puesto su conocimiento y su ética científica, en servicio de objeticos patrióticos, como sería el lograr la certificación como sostenible de la pesquería costarricense del camarón de profundidad.

La ira incontenible

Por Memo Acuña (sociólogo y escritor costarricense)

“Igualiticos nunca hemos sido”, decía con humor e ironía el querido y recordado Carlos Sojo en su obra “La construcción social de la desigualdad” (PNUD-FLACSO, 2012).

En este análisis, falto ahora de un complemento de cómo en los últimos 10 años los procesos de deterioro social y la imposibilidad de cumplir un contrato social de integración horizontal, Sojo desmenuzaba la matriz sociocultural e institucional que crea la base de la desigualdad en el país: componentes sociales, raciales, económicos y geográficos alimentan esa Costa Rica que las visiones hegemónicas insisten en borrar bajo el candor de un aparente idilio que nos crea como comunidad de iguales.

Nada más alejado de una realidad que nos golpea hoy más que nunca. Pero no solo ese tema debe leerse críticamente.

Junto a la igualdad como mito fundacional de una colectividad desagregada, otro gran referente discursivo e ideológico en la construcción de esa Costa Rica hegemónica, ha sido el de la paz como núcleo que vertebra las relaciones sociales de los costarricenses.

Recién concluí la lectura de “El año de la ira”, novela ficcional de corte histórico escrita por Carlos Cortés y publicada por Ediciones Alfaguara en 2019.

En esta obra Cortés propone con detalle una lectura al pasado militar y violento de la sociedad costarricense, basado en los acontecimientos sucedidos entre 1917, año en que el presidente Alfredo González Flores es derrocado por su Secretario de Guerra y Marina, Federico Tinoco Granados y 1919, cuando se produce el asesinato de José Joaquín, hermano de Federico y la caída del régimen dictatorial que ambos labraron por aquellos años.

A menudo se suele caricaturizar la abolición del ejército en Costa Rica, otorgándole una dimensión simbólica que no permite dimensionar el eje histórico de la violencia que ha marcado el desarrollo de la sociedad costarricense en su conjunto. La ausencia de institucionalidad no significa necesariamente que el ADN de la violencia siga operando como marcador en la sociedad costarricense.

Ni igualiticos ni pacíficos hemos sido. Ambas son narrativas sedimentadas en la necesidad de alimentar momentos devocionales a nivel colectivo.

Por ello, el origen de lo que ha ocurrido desde 2022 en cuanto a asesinatos y la violencia generalizada en el país, debe ser buscado en las bases históricas de lo que hasta hace muy poco (70 años) constituía un ejercicio social e institucionalmente naturalizado, basado en la aplicación de métodos violentos para construir democracia. Esta lectura crítica complementaría la predominante que ubica las violencias en una conflictividad de actores y poderes fácticos que prácticamente se han repartido el país y lo administran a su antojo.

La ira del tico bien podría dar cabida a otros análisis sobre sus formas expresas y veladas de comportamiento. La descarga discursiva en redes sociales, la xenofobia, la homofobia, la aporofobia se vinculan con todo tipo de violencias físicas hacia niños, niñas, personas adultas mayores, poblaciones indígenas, entre otros ejemplos cotidianos.

No es una ira solapada, sino abierta e incontenible. Para detenerla hay que asumirla. Trabajar sobre sus orígenes y desde allí empezar su desmontaje. Esta tarea es necesaria para la construcción de una experiencia colectiva en la que nos reconozcamos todos y todas.

La OCDE, el ICE y una información inútil

Freddy Pacheco León, PhD

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) no solo ofrece a la comunidad una cobertura eléctrica cercana al 50% que alcanza a todos los rincones del país, sino que, además, es casi en su totalidad de origen renovable. Y es así, por disposición histórica de sus fundadores y primeros desarrolladores, que lo decidieron mucho antes de que planetariamente se recomendara el uso de energías renovables, en virtud de las medidas que hay que implementar para enfrentar las causas y consecuencias del cambio climático.

Además, gracias a su internacionalmente reconocida eficiencia y eficacia, y al hecho de que se trata de una empresa estatal que funciona sin fines de lucro, sus tarifas son las menores del istmo centroamericano, para beneficio de habitantes y sector productivo. De ahí el prestigio bien ganado del ICE y el cariño de que goza entre los costarricenses.

Sin embargo, ahora que Costa Rica se está estrenando como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que originalmente era conocida como el “club de los países ricos” por haber sido fundada por EUA, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia, España, Países Bajos, Suecia, Suiza, Noruega, Bélgica, Portugal, Austria, Grecia, Turquía, Luxemburgo e Islandia, ha recibido de manos de su actual presidente, el australiano Mathias Cormann, un “Estudio Económico” fechado 2023, pero ¡con información de hace una década!, por lo menos en lo que se refiere al ICE.

Si se tratara de un informe sin importancia el censurable fallo no tendría especial trascendencia, pero al tratarse de un diagnóstico, o sea un documento sistemático, evaluativo, que permite producir hipótesis y acciones con objetivos ideológicamente orientados, mal haríamos en desdeñar su contenido.

Aparte de señalar, casi en forma de lamento, que la participación de la generación de electricidad del sector privado permitida está limitada al 30%, destaca que tiene barreras contractuales con el ICE como las que exigen que la participación extranjera en las empresas no supere el 65%, obviando eso sí, que por muchos años el ICE se ha visto obligado legalmente a comprar energía del lucrativo sector privado, a precios más altos que los de su producción.

El tinte tendencioso de esas anotaciones, se reafirma cuando afirma sin ambages, que “el desempeño operativo del ICE es mediocre”, cuando se le compara con instituciones pares y que los precios de la electricidad han sido más altos que en los países centroamericanos, usando para ello, información del Banco Mundial recabada hace diez años, y no la que se tiene a disposición pública en diversas fuentes.

Así pues, siguiendo la lógica procesal de la información anotada, se plantea inmediatamente la hipótesis derivada de esa falacia, para afirmar que el rompimiento del monopolio en “la operación de la red de transmisión”, y la apertura de la competencia en la “generación y el suministro minorista”, “puede generar grandes beneficios en forma de innovación y precios más bajos”. Seguido, como era de esperar, por la liturgia economicista que como letanía repite que se “debería considerar flexibilizar las restricciones y los límites existentes a la participación del sector privado, incluidos los relacionados con la propiedad extranjera, como una forma de estimular la innovación y la competitividad y enfrentar los próximos desafíos para el sector eléctrico”.

Es cierto que nuestro país, como lo es Chile, el primer país latinoamericano afiliado a la OCDE, está muy lejos de alcanzar los índices de desarrollo exhibidos en el grupo de los países fundadores, y que es necesario fortalecer la planificación y la ejecución de acciones orientadas hacia un desarrollo social y económico, que nos permita avanzar hacia la toma de decisiones dirigidas hacia el combate de la pobreza y la desigualdad. Pero es fundamental que ese desarrollo al que aspiramos, no solo sea visto como crecimiento económico, sino que ha de ser sostenido, sostenible, incluyente, que conlleve una transformación estructural que no se limite a la fusión de entidades gubernamentales sin ton ni son, como lo estamos viendo en proyectos de ley.

La aspiración ha de ser la de corregir desequilibrios, mitigar tensiones sociales ampliando la participación democrática. Lo sucedido lamentablemente en Chile, después de tantos años de ser miembro de la OCDE, se podría evitar en Costa Rica, pero para ello, se habrá de sustentar las hipótesis y acciones en información real, válida, actualizada, útil, y no en lo que, lamentablemente, estamos leyendo en ese estudio de la OCDE.

Guerras y contaminación

Alberto Salom Echeverría

“El coste ecológico de la guerra es inmenso, pero mientras el conflicto armado siga siendo una opción viable la naturaleza seguirá pagando el precio.”

Maximilian M. Mönch, 2013

“En 2001, la Asamblea General de ONU declaró el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados el 6 de noviembre de cada año. Una fecha para reconocer y concienciar acerca de cómo los conflictos armados, las guerras y la militarización, han sido y continúan siendo algunos de los factores de destrucción ambiental más significativos.”

Los conflictos armados y la contaminación del Planeta.

Muchos fueron los conflictos armados en el siglo XIX, pero ninguno tuvo el efecto devastador de la primera y la segunda guerras mundiales del siglo XX.

El gran historiador británico Arnold Toynbee (n.1889 m.1975) describió de manera sucinta, pero certera, las características del mundo en materia económica y social, en la primera mitad del siglo XX, dijo: “…fue un período tan catastrófico y terrible como ninguna nación había conocido hasta el momento. Fue catastrófico y terrible porque, junto al enorme aumento de la riqueza, hubo un gigantesco aumento de la pobreza; y la producción a gran escala, resultado de la libre competencia, condujo rápidamente a la alienación de las clases y a la degradación de un gran número de productores.” (Cfr. Citado en: Castilla, Adolfo “La pobreza en la primera mitad del siglo XX”. Economiayfuturo.es. Diciembre 2018).

Globalmente fueron dos las causas principales que impidieron que la explosión del desarrollo industrial y tecnológico de fines del siglo XIX, se trocara en un bienestar generalizado: por un lado, el dogmatismo de la filosofía del “libre comercio” que espoleó una gran desigualdad entre naciones ricas y pobres y al interior de los países con desarrollo capitalista, favoreció la concentración de la riqueza, tanto en los países ricos como en los pobres que comúnmente conocemos como “subdesarrollados”. La “Gran depresión” iniciada en Los Estados Unidos en 1929, fue el signo que, como “ave de mal agüero”, anticipó la crisis económica mundial que se avecinaba. Combinado con lo anterior, crecieron las rivalidades entre las élites capitalistas de las principales potencias de la época. El enfrentamiento se produjo por la repartición de los recursos naturales principalmente del África y del resto de las colonias, así como por alcanzar la hegemonía en Europa. Básicamente fue debido a ello que, los círculos dominantes en el “viejo continente” no lograron evitar los enfrentamientos violentos de las dos guerras mundiales; por eso mismo, ambas estallaron originalmente y sin remedio en el continente europeo, con un intervalo de apenas 25 años entre una y otra. Por otra parte, hay que tener presente que Los Estados Unidos bajo el mandato del presidente Woodrow Wilson, pretendieron primero la neutralidad, sin embargo, en abril de 1917 entraron al conflicto del lado de las potencias aliadas, terminando de imprimirle a la primera guerra esa impronta, o carácter mundial que tuvo.

En un principio parecía que el conflicto de la primera guerra sería restringido y corto, pero se extendió por doquier hasta 1918. Su saldo fue el siguiente: treinta millones de muertos, sumando a los civiles y militares, merced a una desgastante guerra de trincheras, estacionada principalmente a lo largo de la frontera franco-alemana. Un informe certificado de la primera guerra señala las tres principales secuelas ambientales que se produjeron: 1-deformación de los territorios donde se desencadenaron batallas, como fue el caso de la colina de Mort-Homme en Francia, la cual perdió más de siete metros de altura; 2-una gran cantidad de bosques en el escenario de la guerra quedaron completamente destruidos, erosionado el suelo hasta el extremo de que los terrenos no pudieron ser habilitados para los cultivos durante mucho tiempo; 3-como se lanzó una enorme cantidad de municiones al mar, durante la guerra, cada bando intentando evitar que las municiones pudieran ser capturadas por el enemigo, la vida marina se puso en peligro, debido al componente químico explosivo del armamento, llamado “trinitrotolueno”.(Cfr. https://superscienceme.wordpress.com/2015/11/06/guerra-medioambiente/…)

Además, en 1916 hizo su aparición el primer tanque de guerra de factura británica. Fue conocido como el Mark I; se trataba de un vehículo sobre orugas, cuya presencia le dio un vuelco al estancamiento de la guerra de trincheras. La información que he consultado revela que se recurrió a ellos para combatir a muerte. Su presentación fue en “la batalla de Somme” reputada como la más larga y sangrienta de esta guerra. Se prolongó por cuatro meses y medio y dejó como saldo más de un millón de muertos en ambos bandos. La peor batalla –reza la información- en la historia de Gran Bretaña. Es mucho decir, el Mark I (como se denomina a ese tanque de guerra), no obstante, mostró debilidades, ya que algunos vehículos quedaron atascados en el campo de batalla por fallas mecánicas. Pero al mismo tiempo infundió temor en las tropas alemanas y produjo gran devastación de los campos, por ser tan pesado y majar el suelo destruyendo cualquier cultivo a su paso. (Cfr. https://www.clarin.com>internacional.)

La segunda Guerra mundial (1939-1945) fue una escalada destructiva con respecto a la primera. El número de muertos duplicó los reportados en la primera guerra mundial, números conservadores calculan que unos 55 millones de seres humanos perdieron la vida, entre campos de concentración, muertos en los campos de batalla, y la población civil que se vio afectada, principalmente tras los bombardeos, cuyo poder destructivo aumentó muchas veces respecto de la primera guerra. Algunas estimaciones que se han hecho más recientemente, mencionan la cifra de hasta 80 millones de personas que habrían perdido su vida. (Cfr. https://historia.nationalgeographic.com.es/)

En este caso, además, la contaminación fue inmensamente mayor, la tala de árboles, los incendios forestales que afectaron decisivamente la biodiversidad en todo el escenario de la guerra, que ahora se extendió a los mares ocasionando grave daño a los hábitats marinos, en una medida apenas algo menor a lo que fue la pérdida de la vida de especies de flora y fauna en la tierra. En definitiva, las armas de un poder incontrastable, como nunca se había dado, arrojaron gases tóxicos y partículas al aire y filtraron materiales pesados tanto en el agua como en el suelo. Todavía no hemos mencionado el efecto destructivo y contaminante de las bombas nucleares que fueron hechas estallar en Japón, en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, a lo cual nos referimos en el ensayo anterior. (Cfr. https://www.eldiario.es>opinion.)

Es bueno que recordemos aquí, la “locura nazi” que procuraba fortalecer la “raza maestra”, desatando los campos de concentración y el “holocausto”, provocando la persecución, el confinamiento y la muerte de millones de judíos. Muchos pensábamos que aquella locura racista había mermado sustancialmente, creíamos que había pasado ya a un segundo plano; pero, acontecimientos recientes en el mundo nos recuerdan que el racismo está aún vivo, presente en muchas culturas y convertido de nuevo en grave peligro por los recursos con que cuenta para accionar políticamente. ¿Será en Estados Unidos o en Brasil que se ha refugiado? ¿Será acaso en la guerra ruso-ucraniana? ¿Dónde será que pernocta el racismo y la xenofobia con sus garras finas al acecho?

Las bombas nucleares que hemos mencionado destruyeron gran parte de las ciudades, mostrando su incontrastable poder devastador hasta entonces. Solo allí perdieron la vida inmediatamente, cerca de doscientas mil personas. Adicionalmente, hubo infertilidad en la tierra, la cual durante mucho tiempo se tornó desértica; el agua de ríos, de mantos acuíferos, y del bosque se impregnaron de partículas radiactivas afectando la vida de decenas de especies acuíferas de flora y fauna. Por añadidura acota Luis Enrique Aguilar Díaz: “El caos y el descontento fue total. El paisaje calcinado adquirió un tono gris uniforme, como si el color se hubiera extinguido, el pasto se volvió rojo grisáceo, el 92% de las edificaciones sólidas de Hiroshima fue arrasado…Los árboles fueron arrancados de raíz y quemados por el calor…En los cinco años posteriores murieron 70 mil personas más.” En Nagasaki (parafraseo en lo que sigue), donde residían 270.000 personas murieron 80.000 tras el estallido nuclear, y miles en los siguientes años. (Cfr. Aguilar Díaz, Luis E. “Afectaciones ambientales por la bomba nuclear en Hiroshima.” 2023 Prezi Inc. Condiciones y Política de privacidad.)

Después de las dos guerras mundiales, el siglo XX fue testigo en el período de la guerra fría de muchas guerras “restringidas” o “limitadas” (al final no lo fueron tanto). Estas guerras acarrearon también gran contaminación, como fue el caso de la guerra de Viet Nam, la cual formó parte del programa de guerra química en la operación “Ranch Hand”; en ella los militares estadounidenses echaron mano de lo que se denomina como “Agente Naranja”. Un herbicida y a la vez defoliante, cuyos componentes químicos, son extraordinariamente tóxicos. Veamos la fórmula química de este agente, que un especialista en química nos explicó su alta toxicidad: 50% de dos herbicidas del grupo fenoxi: el 2.4-D (ácido 2,4-diclorodifenoxiacético) y el 2,4, 5-T (ácido 2,4, 5-triclorofenoxiacético). El objetivo de la fuerza aérea de los Estados Unidos era defoliar los vastos bosques de Viet Nam, para descubrir los escondites y las rutas de suministros del enemigo. Se ha calculado que las muertes en Viet Nam a causa del “Agente Naranja” ascendieron a tres millones de personas, más medio millón de niños que nacieron con malformaciones. Este agente fue descubierto por un fisiólogo y biólogo vegetal estadounidense, Arthur Galston (n.1920 m.2008). (Cfr. https://www.ecologistasenacción.org…)

Además, las guerras acaecidas en la segunda mitad del siglo XX y en el XXI, aparte de la de Vietnam, han sido muchas; algunas de las más connotadas fueron la de Afganistán, las que se produjeron en América Central, en el Golfo Pérsico y la de Yugoslavia que adquirió un carácter desgarrador, porque conllevó a la desintegración de ese país y la intervención de la OTAN en el conflicto. Todas pusieron en evidencia que “…la guerra moderna implica una devastación del medio ambiente a gran escala”, tal como destaca la publicación técnica ‘Daphnia’ en un artículo dedicado al impacto ambiental del militarismo. (Cfr. “Los Efectos de la Guerra en el medio ambiente.” https://superscienceme.wordpress.com/2015/11/06/…)

En el presente siglo, contrario a lo vaticinado por algunos estudiosos del fenómeno de la guerra, aunque parecía que iban a mermar los conflictos interestatales a gran escala, el siglo nos inaugura con la invasión de una coalición liderada por Los Estados Unidos contra Irak, el 20 de marzo del 2003. El volumen de fuego desplegado por los estadounidenses en aquel escenario fue altísimo; sin que, no obstante, con la derrota del régimen de Sadam Hussein, se hubiesen resuelto los conflictos en aquel país. Por el contrario, la salida de Estados Unidos de Irak, dejó un gran vació de poder, lo que vino a recrudecer los conflictos ideológicos, interétnicos, religiosos y hasta tribales.

En el año 2001, Los Estados Unidos habían invadido Afganistán, pretextando que este país ocultaba a los terroristas responsables de los atentados perpetrados contra las torres gemelas en New York, el pentágono y otros objetivos. Aunque la verdadera razón conocida había sido desmantelar a Al Qaeda, quitándole una base segura de operaciones y principalmente se buscaba sacar a los talibanes del poder. Este objetivo se cumplió inicialmente, pero, los Talibanes retornaron al poder tras una insurgencia, en el año 2021. Lejos de un apaciguamiento de los enemigos de los Estados Unidos, el conflicto se mantuvo encendido en todos esos años. Por parte de los Estados Unidos, no se hizo esperar el bombardeo generalizado llevado a cabo principalmente por la Fuerza Aérea. De nuevo, la guerra desplegada con armas modernas contribuyó a espolear el calentamiento global con las explosiones de bombas de gran alcance. No faltaron las llamadas “bombas de racimo”, ni tampoco los poderosos cazabombarderos F/A-18 Hornet, así como bombas de gran radio de acción como son los BLU-82, según lo que hemos consultado.

Va a ser un año que estalló la guerra ruso-ucraniana. Entre otras cosas esta nueva conflagración reanudó el “viejo” conflicto de la guerra fría entre los Estados Unidos y Rusia (anteriormente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). La base ideológica de Rusia ya no es la misma, pero algunos de los protagonistas de la guerra actual, fueron parte del staff político-militar de la antigua URSS, como es el caso de Putin. Insisto, Vladimir Putin, otrora jefe de la KGB, ya no ostenta el socialismo como motivación de su accionar político militar. Pero deja la sensación en occidente de que tras la caída del “socialismo real”, la base política anterior ha quedado intacta. No es así. La guerra ha escalado a proporciones muy peligrosas. Detrás de Ucrania actúan los Estados Unidos y la OTAN y existe más de una razón para pensar que en poco tiempo, el enfrentamiento militar, de continuar la escalada podría darse directamente entre Rusia y sus aliados por un lado (pudiendo verse involucrada China), frente a los Estados Unidos y la OTAN por el otro. Ya el arsenal militar desplegado por unos y otros, ha sido copioso como para pensar que los gases efecto invernadero de CO2 que enferman al planeta están haciendo lo suyo.

Sorprende ver la cantidad de millones de dólares y euros proporcionados por Biden y los demás dirigentes de la OTAN a Ucrania, y los millones de Rublos gastados por Rusia en ese conflicto. Mientras tanto, los países pobres más afectados por el calentamiento del planeta siguen a la espera de un apoyo financiero que les permita acometer la tarea del desarrollo y defenderse de la devastación derivada de los gases efecto invernadero, de las torrenciales lluvias, huracanes y tornados, incendios desatados y bosques devastados. ¡Cuánta falta haría hoy un apoyo financiero cuantioso de unos y otros a Turquía y Siria, ante los terremotos que los acaban de azotar!!! Las prioridades de las potencias indudablemente son otras.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Florence Nightingale. Precursora de la enfermería como profesión

Jerry Barrett; La misión de la misericordia: Florence Nightingale recibiendo a los heridos en Scutari, c. 1905, National Portrait Gallery (detalle)

Juan Jaramillo Antillón

Considerada la primera gran educadora y formadora de enfermeras profesionales, además de experta en estadísticas y escritora. Nació en mayo de 1820 en Florencia, Italia, de una familia británica muy rica que por esa época vivió ahí. Falleció en 1910 a la edad de 90 años en Londres. Ella pertenecía a una familia adinerada y, en su juventud, adoraba asistir a bailes con lindos trajes. Pronto se cansó de eso; ella relata que a los 16 años escuchó la voz de Dios que le pedía le sirviera, y por ello estuvo varios años indecisa tratando de ver en qué ocupaba su tiempo.

Con el tiempo ya la vida mundana no le satisfacía, cuando salía a la calle se daba cuenta que existía una gran miseria provocada en la población por la industrialización inglesa. También supo sobre la gran cantidad de enfermos existentes de todo tipo que inundaban los hospitales sin recibir atención lo que le creó un dilema moral por ser ella, como dijimos, una persona acomodada. El hecho de que una joven de la alta sociedad escogiera la profesión de enfermería era muy raro y disgustó a su familia que se oponía a ello.

Por fin logró que le permitieran recibir enseñanza en enfermería médica en Salisbury, terminando sus estudios en Alemania. Después de finalizar su formación, regresó a Londres e inició su trabajo con los enfermos y menesterosos de la ciudad. Finalmente, en el año de 1853 se convirtió en la primera enfermera mujer en dirigir un hospital privado en Gran Bretaña, para lo que tuvo que superar muchos obstáculos de diversos tipos, en especial por el machismo imperante en la época y la oposición del cuerpo médico.

Se le considera pionera en la práctica y educación de la enfermería moderna, en un tiempo en que esta profesión era mal considerada y no respetada por los médicos. Sus experiencias en enfermería las puso en un libro llamado Notas de enfermería de 136 páginas, que tuvo una gran acogida y por años fue empleado en Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y otros países para enseñar esta profesión. Además, estableció un sistema estadístico sobre cuidados de enfermería y resultados en el tratamiento de los pacientes en los hospitales del ejército y públicos.

Ella relata que, para combatir los prejuicios existentes contra la mujer, tuvo que rebelarse contra su familia para poder estudiar enfermería y, además, luchar tenazmente por las causas del feminismo con toda su alma. Su éxito sentó un precedente en la Inglaterra victoriana a favor de la mujer, algo que requirió un gran esfuerzo y mucho carácter de su parte. En su país se le llegó a llamar «el ángel de la caridad», pero sus cuidados a los enfermos y moribundos, también «la dama de la lámpara» ya que atendía pacientes de noche llevando un candelabro con luz para que la iluminara.

El mayor éxito lo obtuvo en la guerra de Crimea. Esta fue una guerra que Inglaterra y Francia iniciaron contra la Rusia zarista en la península de Crimea. En sus escritos relata que, en el campo de batalla, era posible observar una matanza tremenda entre ambos bandos, los muertos yacían junto a los heridos y no existían condiciones mínimas e instalaciones sanitarias y clínicas para tratar a los enfermos de parte de los médicos que, de por sí, eran pocos y estaban llenos de trabajo del ejército inglés.

No se ponían ahí en práctica principios de higiene y los soldados morían por infecciones y sin tratamiento. La disentería, el cólera y el escorbuto afectaban al ejército. Así es que no es posible entender cómo se animó a ir a esos lugares y, sobre todo, cómo logró que la nombraran para trabajar ahí. Al parecer privó en los altos mandos médicos de Londres lo que estaba aconteciendo con los heridos y, ante el fracaso médico, el ministro británico de la guerra la envió con un grupo de 38 enfermeras que ella reclutó para ir a ayudar al hospital militar de Scutari en Estambul situado frente a Constantinopla en el año de 1854.

Cuando llegó, según relata, se encontró un auténtico caos; había un tremendo desorden, faltaba de todo, higiene, medicinas y médicos, no había agua pura, alimentos ni vendas, ni ventilación adecuada. Los médicos amputaban miembros sin anestesia, los enfermos estaban hacinados en camas sucias y hasta en el suelo, y el lugar estaba lleno de basura. Señaló que, en la puerta de dicho hospital, se podría colocar el célebre verso de Dante: «Abandonad toda esperanza los que entréis aquí», debido a que casi nadie sobrevivía.

Para superar esto comenzó por efectuar una limpieza a fondo de las salas del hospital; separar los heridos no infectados de los infectados, obtener camas y sabanas limpias para todos, ropa nueva y comidas regulares, agua potable para tomar y para lavar a los enfermos. Se limpió todo el hospital; se exigió a los médicos y al personal de enfermería estarse enjabonando y lavando las manos. Se pusieron biombos y se separó la cirugía del área de los pacientes encamados; se dotó de equipos quirúrgicos a los cirujanos y se realizó una constante eliminación de la basura.

La realidad es que ella logró lo que no habían hecho antes los médicos. Además, tuvo la inteligencia de dar a conocer a la prensa en Londres el estado caótico del hospital y sus carencias, y que en realidad era un infierno, para así obtener ayuda. Ella venció la oposición de los médicos, ya que al principio la criticaban como «una charlatana audaz y estúpida» que no tenía los conocimientos para enseñar el oficio a los expertos ahí trabajando. Por supuesto como sucede en la vida, además de su valía como persona, tuvo el apoyo de Sidney Herbert, un brillante político, amigo personal y que era a sí mismo, secretario de Guerra.

El valor de su trabajo y de las medidas tomadas por ella y sus compañeras enfermeras se demostró al ver como defunciones bajaron de 42% a 12%. Ella triunfó al mostrar que una mujer puede hacer las cosas bien o mejor en este campo que los hombres. El precio que pagó fue enfermarse, ya que contrajo brucelosis de la cual nunca se recuperó bien. A su regreso a Gran Bretaña en 1860 fundó una Escuela de Enfermería y Obstetricia que lleva su nombre. La creo con fondos propios y de su familia y se denominó Escuela de entrenamiento de Enfermería Nightingale, y hoy es un museo.

Durante su vida tuvo varios pretendientes y propuestas de matrimonio que no aceptó. Un amigo íntimo, Benjamin Jowett, puso dinero para crear una unidad de estadísticas en la Universidad de Oxford, donde ella trabajó en ese campo, antes de crear su Escuela de Enfermería. Además, entrenó enfermeras para un sistema de enfermería a domicilio en Inglaterra y Irlanda. Escribió numerosos libros y folletos e, incluso, produjo un registro médico de las causas de enfermedad y muerte de los soldados durante una guerra, y de la forma de abastecer a los hospitales militares.

Por su gran labor fue la primera mujer a la que se le concedió la Orden del Mérito en Inglaterra y también fue nombrada Miembro Honoraria de la Libertad de la ciudad de Londres.

Notas

Baly, M. y Matthew, H. C. G. (2004). Nightingale, Florence. Londres: Oxford University Press.
Bostridge, Marck. (2008). Florence Nightingale: The Woman and her Legend. Londres: Viking Press.
Gill, G. (2005). The extraordinary upbringing and curious life of Miss Florence Nightingale. Nueva York, EE. UU.: Random House.
Woodham Smith, C. (1955). Florence Nightingale. Nueva York. EE. UU.: Penguin Books.

  1. Alexis Benoît Soyer; Cocinas del cuartel-hospital en Scutari
  2. Florence Nightingale (en el centro del grupo) en 1886 con sus alumnas de enfermería del hospital de Saint Thomas
  3. William Simpson; Una litografía de 1856 del cuartel de Selimiye en Scutari, convertido en hospital durante la Guerra de Crimea, donde trabajó Florence Nightingale
  1. Florence Nightingale, enfermera, escritora y estadística británica, considerada precursora de la enfermería profesional contemporánea y creadora del primer modelo conceptual de enfermería
  2. Guerra de Crimea, Turquía: interior del hospital de Scutari. Grabado en madera
  3. Florence Nightingale, cuyo trabajo fue la fuente de inspiración de Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y autor de las propuestas humanitarias adoptadas por la convención de Ginebra

 

Publicado en https://www.meer.com/es/72178-florence-nightingale y compartido con SURCOS por el autor.

Democracia ¿en el Perú?

Juan Huaylupo

Han sido miles de páginas y cientos de libros escritos en torno de la democracia y es posible que sean infinitas las reflexiones particulares que se harán sobre este fenómeno social, histórico y anhelo ciudadano, dado que no es posible agotar las singulares conquistas y particulares significaciones que tiene la democracia en cada ámbito social. La democracia expresa el dinamismo de realidades inéditas, que no son semejantes a otras, así como tampoco es estática en cada espacio social, ni es similar para los distintos grupos de interés, segmentos o clases sociales. La democracia es particular, no privada, aun cuando frecuentemente es medida y comparada de manera estandarizada o por los ciegos poderes autocráticos del Perú.

Las referencias a la democracia y los enfrentamientos por alcanzarla cubren gran parte del pasado y el presente  de los pueblos del mundo. Las luchas contra la desigualdad, la exclusión, la explotación y contra toda forma de esclavismo, sumisión y colonialidad del poder, ha sido la historia común de muchas colectividades del universo social. Tal vez, se podría reescribir el pasado y el presente, a través del recuerdo y recuento de las múltiples formas adoptadas por conquistar la libertad, la igualdad y la solidaridad de la ciudadanía y sus pueblos. Sin duda, no sería una historia de vencedores, dominadores ni explotadores, sería la de quienes se les ha negado derechos, cultura y pensamiento propio y sobre todo, al esclavizarlos, excluirlos y reprimirlos estatal por pensar y actuar sobre el  presente y futuro colectivo y nacional. La usurpadora del poder en el Perú, como algunos diputados, han expresado sin mediación alguna, que los manifestantes carecen de derechos de definir la política y el devenir nacional, cuando son precisamente los dictados de la ciudadanía y de los pueblos quienes definen la actuación del Estado que tiene la obligación obedecer. El Estado que transgrede los deberes con su sociedad y violenta sus derechos solo es una tiranía fascista. El poder totalitario, nunca admite errores, es absoluto, como inmunes e impunes son los asesinos de los manifestantes y de los explotadores privilegiados, con el apoyo de las fuerzas brutas que indebidamente e ilegítimamente lo amparan.

Rescatar el pasado en el pragmatismo contemporáneo, donde solo importa el presente y el economicismo rampante, es la visión cínica, que oculta las luchas y logros democráticos de nuestros pueblos peruanos.

El desarrollo nacional en el Perú, es presentado por los autócratas y los empresarios globales, como la aspiración de todos, no obstante es solo una invención ideológica privada, excluyente y exclusiva, que beneficia a propietarios del dinero global, a los delincuentes financieros y sus sirvientes de la institucionalidad estatal. Ellos han creado leyes indignas e incluso la Constitución de la República, a la medida de sus intereses contra la ciudadanía y la nación.

La política, expresión del poder de la colectividad de todas las organizaciones de la heterogeneidad social, se ha privatizado contra toda razón y conocimiento científico. En el Perú el poder cambio discursiva y judicialmente, para convertir el despotismo tiránico del Estado por democracia; el clamor popular democrático por terrorismo; lo privado por lo público; el diálogo social por represión y asesinatos; la paz por guerra total; la igualdad por racismo; el pensamiento y la solidaridad social por complicidad terrorista; las luchas sociales por la situación y el progreso nacional por comunismo radical; los intelectuales y pensadores independientes por instigadores de la violencia y por lo tanto, todos espiados, perseguidos, detenidos, secuestrados y próximos a ser desaparecidos.

Sin embargo, los ignorantes poderes tiránicos han creído en todos los tiempos que los subalternos pueden ser controlados y dominados fácilmente con represión, miedo y muerte, por ello las revoluciones siempre han sido inesperadas e inexplicables derrotas para quienes detentan el poder y la explotación absoluta.

El Perú es el experimento radical de la privatización de lo nacional en América Latina, están privándonos de ser actores colectivos de la construcción del presente y futuro nacional, de aspirar la igualdad social, jurídica y democrática. El poder autocrático en el Perú imagina que la historia, solo sirve para llenar libros y para charlas de café, lo cual es una muestra fehaciente que la estupidez, no tiene límites para los que se consideran dueños de nuestro Perú profundo.

Ignorantes gobernantes, la historia no es pasado, es presente, ilumina y da sentido a nuestra cotidianidad, así lo demuestran los pueblos que expresan con su presencia la histórica peruanidad de pensamiento y acción contra esta perversa y asesina tiranía, que no gobierna, nos asesina y pretende hacerlo con nuestra historia.

 

Enviado a SURCOS por el autor.

La OCDE: espejitos y cuentas de vidrio

Luis Paulino Vargas Solís

Desde su sede en París, a 8.900 kilómetros de San José, nos llegó la delegación de la OCDE. Hicieron tan largo trayecto, atravesando el Atlántico, para traernos unas maletas llenas de espejitos y cuentas de vidrio, que no otra cosa es lo que nos ofrece el informe que presentaron.

Un informe plagado de lugares comunes y trivialidades. Nada que no sepamos, nada que no haya sido dicho incontables veces en Costa Rica, pródigo, inclusive, en los detallitos truculentos que la propaganda repite incansable en nuestro medio. Por ejemplo, las groseras inexactitudes sobre el ICE.

Los datos -perfectamente conocidos- son tratados con extrema superficialidad, desde una visión fragmentaria, sin perspectiva histórica, sin contextualización sociocultural, y vacíos de cualquier sustancia teórica que dé alguna luz sobre los problemas estructurales de fondo.

Hay cuestiones que son abordadas desde datos ya un poco viejos, y sobre las cuales se lanzan afirmaciones que muy posiblemente se han desactualizado. En muchos otros asuntos, la falacia emergería con claridad en cuanto se asuma un enfoque crítico y complejo, que intente desentrañar las interrelaciones que subyacen a las variables.

El enfoque es ortodoxo y conservador, y desde ahí nos empuja a aplicar una regla fiscal que, tendencialmente, nos lleva al Estado mínimo que la distopia neoliberal propone ¿se atreverían recomendarle lo mismo a Dinamarca o Suecia? Lo cual nos sugiere un ejemplo -entre los muchos que podríamos citar- de las falacias implícitas del discurso de esa gente, cuando, por una parte, hacen ver el bajo nivel de productividad de la economía, y por el otro nos recetan austeridad fiscal y desmantelamiento del sector público ¿Acaso serán tan charlatanes como para imaginar que de esa forma se podrá impulsar la productividad?

Es más o menos lo mismo que diría cualquier consultora privada de Costa Rica, de esas que cobran platales por poner unos cuantos datos en uno coqueta presentación de PowerPoint.

El presidente que necesitamos

José Luis Pacheco Murillo

El presidente de la República llegó al poder con un gran apoyo electoral y ha mantenido ese apoyo a lo largo de varios meses. Es decir, la mayoría de los votantes se llenó de esperanza ante las propuestas en campaña política y aumentó esa esperanza con algunas acciones iniciales del presidente. Sin embargo, el señor Chaves, presidente de la República no ha sido todo lo consecuente que esperábamos. Ha venido sostenidamente cometiendo errores en sus acciones y en sus decisiones que han hecho que esas esperanzas se hagan añicos y que salten señales de alarma sobre si seguiremos en el mismo camino que los anteriores gobiernos.

Su defensa acérrima de la ahora ex ministra de Salud fue un error garrafal. Debió ella, si quería serle leal al presidente, haber renunciado inmediatamente que saltó a la luz pública el pago de trol o troles y que luego ella aceptó. No había como componer ese entuerto sino sólo con la renuncia. Defenderla a capa y espada y máxime diciendo que era profesional especialista en una rama de la medicina sin serlo, fue lamentable y aún más, no tener la virtud de aceptar el error y rectificar.

Lo mismo que haber dicho que el delincuente que asesinó a una mujer en un bus andaba tobillera sin que esto fuera cierto, aunque sea una minucia, simplemente es una mentira y no queremos un presidente que nos mienta, y que si fue un error, que rectifique y diga que fue mal informado. Tiene una prensa al acecho dispuesta a despedazarlo ante cualquier error o mal paso.

El hecho de que después de 9 meses ni el arroz ni las medicinas hayan bajado de precio a como esperaba la mayoría de los ciudadanos, también llena de desilusión a la gente y máxime cuando no se refiere al porqué no ha sucedido lo que todos esperábamos.

Ha habido acciones y decisiones buenas, no podemos ser mezquinos, sin embargo, aún estamos a la espera de esa reactivación económica y esa generación de empleo que tanto necesitamos.

Creo que aún, el presidente y su equipo están a tiempo de no perder la credibilidad y fortalecer su imagen, pero requiere de mucho cuidado entre lo que se dice y se hace. Mucha precaución con sus declaraciones sin tener fundamento. Mucha humildad para reconocer errores y decirlo sin ambages.

La mayoría de los votantes creyeron en que su gestión sería diferente y para beneficio de las mayorías, incluida la señora de Purral, sin embargo, aún eso no se ha dado.

No queremos un presiente revanchista, sacándose clavos o beneficiando a unos pocos. Tampoco queremos un presidente que diga lo que todos quieren oír, pero hace lo que muy pocos desean. Ya los hemos tenido antes. Queremos un verdadero estadista, que sepa que sus decisiones afectarán negativamente o positivamente, pero que la mayoría requieren que sean positivas. Un estadista con la visión de futuro y de que “se coma las broncas” con todos con tal de defender los intereses de las mayorías y en especial de los que más necesitan. Eso es lo que deseamos. Aún está a tiempo señor presidente de hacerlo. Dios quiera que lo logre, por el bien de todos.