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La derecha peruana masacra al pueblo y acusa a las víctimas

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

La profunda crisis de legitimidad política en la que se ha venido sumiendo la nación peruana, a partir de la elección del profesor Pedro Castillo Terrones, como resultado de la segunda vuelta electoral efectuada en el mes de junio de 2021, es el resultado de la incapacidad –por así llamarla- de la derecha de aceptar un resultado electoral que le sea adverso, a semejanza de lo ocurrido hace apenas unos días en Brasil: la legitimidad reside en el elegido para el período 2021-2026 y no en sus detractores.

Desde el momento en que se conocieron los resultados electorales, la candidata ultraderechista Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, que gobernó ese país con mano de hierro, a lo largo de toda la década de los noventa, desconoció los resultados de esas elecciones generales, llegando a acusar a algunos votantes andinos del Perú Profundo de haber actuado de manera tramposa e irregular, cosa que fue desmentida con sólidas pruebas. Era su tercer intento fallido de alcanzar la presidencia de ese país sudamericano.

Durante la mayor parte de junio y julio de ese año, cuando faltaban pocos días para la proclamación del presidente electo, que debía asumir el día 28 de julio de 2021, la derecha bruta y achorada del Perú acudió a todos los recursos que pudo para impedir que el organismo electoral proclamara al ganador. Después, ante el inevitable juramento del nuevo presidente, emprendieron la ruta hacia la vacancia o destitución de Castillo, acusándolo de “terrorista” y enemigo de la democracia (en realidad del corrupto régimen oligárquico imperante). De ahí en adelante, se sucedieron dieciséis meses de hostigamiento incesante, por parte de la prensa, el congreso y un poder judicial sujeto a los designios de los poderes fácticos del país, cuyos jueces y fiscales acudieron a la figura del lawfare, judicializando la política para enlodar al gobernante rechazado por los poderes fácticos.

Se acudió a dos intentos fallidos de vacancia, a negar el voto de confianza a numerosos ministros que debieron renunciar, por lo no pudo llevar adelante su gestión, asediada por una prensa corporativa y totalitaria. El hecho de que el nuevo presidente no fuera un hombre de izquierda ni cosa que se le parezca, tampoco condujo a un cambio de actitud de sus adversarios limeños (e incluso algunos señorones serranos, como la presidenta del congreso María del Carmen Alva). La condición de campesino serrano y mestizo lo hacía inaceptable e indigerible para las viejas élites del Perú, las que terminaron acorralándolo, y dándole un golpe de estado con la abierta intervención de la Embajada de los Estados Unidos, a pesar de los intentos reiterados de Pedro Castillo de obtener el respaldo de la Casa Blanca.

Lo más probable es que la negativa del presidente Castillo de emplear la fuerza contra las comunidades campesinas, las que se oponen a los depredadores proyectos mineros en la región de los Andes, basados en contratos ley típicamente colonialistas, propiedad de empresas canadienses y españolas, entre otras condujo al desenlace: un fallido intento del presidente de cerrar el congreso y llamar a elecciones para una asamblea constituyente, ocurrido el día 7 de diciembre tal y como había prometido durante la campaña electoral, un hecho del que no se sabe mucho porque el presidente fue secuestrado por las propias fuerzas de seguridad, cuando intentaba llegar a la Embajada de México en Lima. Un mes después el presidente legítimo permanece en la misma condición sin que haya sido posible conocer su versión libre de los hechos.

La hasta entonces vicepresidenta, Dina Boluarte asumió el mando del ejecutivo, dándole la espalda a sus antiguos aliados, y acudiendo de inmediato a la represión más sanguinaria contra las poblaciones rurales y urbanas de los Andes que rechazan el golpe dado por los militares, la prensa y el congreso. Por otra parte ante la evidente falta de legitimidad del nuevo régimen, escudado en una débil legalidad e ignorando el abierto rechazo de más del 90 por ciento de la población, Boluarte y los militares han optado por la represión y una campaña de calumnias contra las mayorías que protestan, las que hasta el momento han sufrido la pérdida de medio centenar de vidas en los departamentos de Ayacucho, Apurímac, Cuzco, Arequipa, Puno y otros puntos de la geografía peruana, pensando erróneamente que con el mero ejercicio de la fuerza militar y policial se fortalecen, pudiendo así perpetuarse en el poder, cuando en realidad acontece todo lo contrario, conforme pasan las horas y los días.

Estos fascistas, disfrazados de demócratas, llenos de odio racista y clasista, se aferran al poder a sangre y fuego, llevando a cabo limpiezas étnicas contra los aymaras y quechuas del altiplano ¿cuántos muertos más se necesitarán para que se vayan? o ¿es que acaso pretenden perpetuarse en el poder mediante una masacre de dimensiones colosales?  De lo que no hay duda es de que la frágil institucionalidad democrática latinoamericana se encuentra en serio peligro de muerte: lo ocurrido en la vecina Bolivia en noviembre de 2019 y en Brasil el domingo 8 de enero de 2023, revelan la necesidad de enfrentar con firmeza, inteligencia y prudencia la amenaza totalitaria de una derecha que jamás ha sido democrática.

Debilidad de la democracia

José Luis Pacheco Murillo

La democracia como sistema político es el más débil de todos los existentes, y esto se debe a que el mantenimiento del mismo queda a expensas de quienes ejercen el poder político y su deseo o no de mantenerlo, ya sea directa o indirectamente.

Los costarricenses nos hemos ufanado, desde hace años, de contar con la democracia más antigua de América Latina, sin embargo, hay que entender que igualmente, desde hace muchos años dejamos atrás el concepto real de la democracia representativa para tornarnos en un país electorero, y en el que el ejercicio del voto ha recorrido caminos de interés real inicialmente, con una participación ciudadana representativa, para luego, dar paso a una indiferencia que llevó al abstencionismo a ser el protagonista real, y con ello, tener como mejor representación popular a la indiferencia.

El sistema comenzó debilitando la educación para hacer crecer la pobreza y con ella tener la carnada necesaria para pescar los votos para mantenerse en el poder. Luego vinieron los Pactos para entre dos repartirse todo el pastel e irse dando campo uno al otro para ejercer ese poder sin afectar los intereses de uno y de otro, lógicamente manteniendo al máximo la ignorancia del pueblo.

Por ello, los programas educativos sufrieron poco a poco una debacle en cuanto a su contenido y capacidad para dar no solo conocimiento, sino y especialmente, actitud crítica y concierne ante el Mundo.

Eso nos ha llevado a tratar de elegir a quienes han prometido el cambio y una nueva ruta, con tan mala puntería que se han elegido a quienes se salieron de los partidos que dominaron la escena política en los últimos 70 años y por ende es seguir en lo mismo.

Además, en todas las instituciones quienes dirigen han sido en su mayoría los que fueron formados con esos criterios bipartidistas y de filiación política a ultranza que han obedecido a principios ideológicos y no a los intereses del país.

Hoy, con la pretensión de un cambio y una nueva ruta, tenemos en el poder a una persona que fue más grande que el partido político que lo proponía y que resultó electo por lo pésimo de su adversario, pero que cuyo estilo podría estar llevando esta a débil democracia por caminos muy peligrosos. Si bien es cierto que se ocupa un cambio, no es a punta de gritos y enfrentamientos con la prensa y la asamblea legislativa. La democracia se fortalece con consensos y diálogo y eso es sumamente necesario en estos momentos en el país.

Se están involucrando muchos actores, algunos cuyos antecedentes no conocemos y que por lo que se dice, poco les importa la marcha del país, si no el mejor postor, en un ambiente poco propicio para el diálogo y la cercanía para sacar a este país adelante.

Dios quiera que la cordura, la calma y el entendimiento lleguen a todos los involucrados y que esta endeble democracia se fortalezca con un diálogo fuerte y transparente, a sabiendas de que lo que más fortalecerá el sistema es tomar conciencia de lo pasajeros que son los actores y que más temprano que tarde ya no estarán y el país debe seguir adelante.

Prensa Vendida, Prensa Canalla y Prensa Sicaria

Vladimir de la Cruz

A finales de la década de 1960, y a principios de la década de 1970, las protestas estudiantiles que realizábamos, de distintos contenidos, así como las marchas y movilizaciones que protagonizábamos, entre muchas consignas generales y particulares, destacaba una, especialmente cuando nos acercábamos a las instalaciones del periódico La Nación, de gritar a todo galillo “¡Prensa vendida!”, concepto asociado a señalar los intereses del medio periodístico tanto con los intereses comerciales que le financiaban como con los partidos políticos, que a criterio de los estudiantes de entonces, no representaban adecuadamente los intereses del pueblo ni reflejaban correctamente el contenido de las luchas políticas, estudiantiles y populares, en las que participábamos.

Por aquellos mismos años leí intensamente el libro “Los amos de la Prensa”, del destacado, reconocido y premiado periodista norteamericano George Seldes, que llegó a ser corresponsal de prensa en la II Guerra Mundial.

La primera edición de su libro de 1938, la leí, a mediados de la década de 1960, en su segunda edición de 1959. Allí Seldes analizaba el amarillismo y sensacionalismo del consorcio periodístico de Randolph Hearst, que apoyaba a los grandes monopolios norteamericanos, y atacaba todas las políticas de impuestos. Eran los días en que un Presidente norteamericano decía que si hubiera que enviar a la cárcel a los dueños y directores de periódicos, y por añadidura a los periodistas, que deliberada e intencionalmente falsean la verdad de los hechos informativos, al Gobierno le faltaría prisiones y celdas para meterlos. Acuñó Seldes el término de “plumarios” para esos periodistas a sueldo de esos intereses. Esto le faltó decir al Presidente Rodrigo Chaves Robles en su Mesa de Prensa en la que defendió apasionada y amorosamente la permanencia de la Ministra de Salud en su Gabinete, el pasado lunes. Su poca cultura le hizo vociferar contra los periodistas críticos de su Gobierno. Los humilló oral y gestualmente. Se burló hasta de sus nombres, ofendiendo e invadiendo su dignidad y personalidad de una manera denigrante con la pose autoritaria que le da al ejercicio de su Presidencia, emulando con Luis XVI casi diciendo “¡El Gobierno soy yo!”

La Prensa en Costa Rica tiene gran importancia desde los mismos días de la Independencia, desde los primeros pasos de la construcción del Estado y del Estado Nacional. La Libertad de Prensa desde los primeros periódicos se pregonó en la década de 1830 y años siguientes. El Dr. José María Castro Madriz, fundador de la República, en 1848, llegó a afirmar que era mejor tener una prensa crítica como Gobernante que una prensa dócil y sometida.

La sátira y la caricatura política despiadada se desarrolló desde el siglo XIX, afectando personajes y políticos, y denunciando situaciones políticas y negocios de Estado.

Los maestros y los estudiantes terminaron quemando el Periódico de la Dictadura tinoquista, de 1917-1919. como una de las protestas más importantes contra un régimen despótico y por la Libertad de Prensa y de Pensamiento, y contra la censura impuesta en aquella época. En la década de 1940-1948 igualmente hubo reacciones contra los diferentes medios de ese entonces debidamente identificados con los sectores políticos que se aglutinaban alrededor del calderocomunismo y del cortesismo. La prensa era política en el buen sentido, no solo identificada con partidos políticos, sino también con causas políticas, claramente a favor o en contra del Gobierno. Tenían los medios de comunicación una relación simbiótica perversa con el poder político cuando se casaron publicitariamente, cuando los medios se subordinaron a la publicidad oficial, estatal y con ello al acceso a los recursos económicos del Estado.

En 1946 surgió el periódico La Nación que desde entonces ha sido un baluarte informativo comprometido con los intereses económicos y políticos que le dieron origen.

Hasta esa década los Gobernantes tenían un papel protagónico en la vida política diaria. Era beligerantes respecto a la defensa de sus Gobiernos como la de sus intereses partidarios. La misma Prensa se encargaba de provocar y realizar grandes debates por las opiniones emitidas por ellos mismos o como resultado de entrevistas que les publicaban. La Prensa en esos años ejercía un gran control político de todo el mundo político nacional.

La prensa siempre ha sido Prensa Política, nos guste o no, lo aceptemos o no. Siempre ha estado al servicio de determinadas causas políticas, por más cristalina que se nos quiera presentar. La presencia pública más reciente de la simbiosis política y empresarial entre los medios de comunicación y el poder político quizá fue el Pacto Figueres Calderón, acordado en el Gobierno de José María Figueres Olsen, con el expresidente Rafael Ángel Calderón, donde Julio Rodríguez, Jefe Editorial del periódico La Nación jugó un papel preponderante.

José Figueres Ferrer, en su segundo Gobierno constitucional, 1970-1974, llegó a decir que debió haber quemado La Nación en 1946, recordando las luchas populares que tuvieron por objetivo la quema de periódicos.

El Presidente Rodrigo Chaves Robles ha llamado a la Prensa no complaciente con él como Prensa Canalla, despreciable por su comportamiento en el proceso electoral, que no le cubrieron adecuadamente su ruta electoral. Prensa malvada y ruin es su equivalente, porque por tradición histórica estaba esa “prensa canalla” más alineada con los partidos tradicionales y del bipartidismo, que con él, quizá, aunque no fuera tan evidente, más con Liberación Nacional y con José María Figueres, no sin razón, debido a que iban en la delantera como quedaron en la primera vuelta electoral del 2 de febrero.

Por su parte Rodrigo Chaves iba en un UBER político inscrito a última hora. Era un desconocido, ausente del país por 35 años, un verdadero desconocido, un “paracaidista”, como decíamos antes. El sentido común señalaba que era de muy difícil posibilidad de ganar, pero no imposible, como sucedió en segunda ronda electoral, pese a la debilidad partidaria del partido que lo había acogido como candidato, debilidad que se está haciendo ver en la fractura de la fracción legislativa que eligió, de la cual ocho diputados se están yendo a la fundación de un nuevo partido político “auténticamente rodriguista” o “auténticamente chavista”, según le llaman, que están tratando de inscribir, en cuyo seno también ha habido discordias de arranque entre sus principales dirigentes partidarios.

Pero, con la fundación de este partido, es evidente que Rodrigo Chaves saboreando las mieles del Poder y del Gobierno, está pensando en una posible reelección y para ello tiene necesidad de hacer su propio partido y de impulsar su propio movimiento político, “rodriguismo” o “chavismo”, todavía no sabemos.

La Prensa costarricense desde hace muchos años, varias décadas, ha asumido el papel de control político que deberían tener los partidos y al cual han renunciado, en tanto que también han desaparecido como organizaciones políticas permanentes y vigilantes de la actuación pública. Los partidos políticos actuales son en mucho meramente estructuramente decorativas, como cuadros pegados en las paredes.

Es a la prensa, y no a los partidos políticos, a la que le debemos el conocimiento de escándalos, de negocios o matráfulas gubernativas, en sus diversas formas de “malos” personajes que acompañan a gobernantes y partidos, mentiras, trampas, fraudes, embustes, negocios y contratos públicos, engaños que se impulsan desde los gobiernos y sus autoridades políticas. Por este motivo los gobernantes en general, de estas últimas décadas, no han simpatizado con los periódicos nacionales, con sus Directivas y directores ni con algunos de sus destacados periodistas.

Los presidentes y autoridades gobernantes del país más respondían, en una época, a salir postulados, como se decía, del Club Unión, que de las juntas directivas de los periódicos, aunque algunos directores y directivos pertenecieran, por sus intereses económicos o capital y por sus relaciones sociales, o fueran cercanos, a algunos políticos de los partidos del bipartidismo nacional. En la década de 1970-1980 se estudiaron vínculos empresariales de políticos y vínculos políticos de empresarios, estudios que no se han repetido.

Es más fácil que políticos destacados aparezcan en juntas directivas de clubes deportivos de primera línea, que se muestren en sus intereses económico empresariales.

La fuerte frase que pronunció el Presidente Rodrigo Chaves que con él se había acabado la época en que los grandes medios, o la “prensa canalla”, como la llama, escogieran y nombraran presidentes, estaba superada, exige mayor análisis. Dijo, aunque no con estas palabras, que él respondía a una nueva situación de medios de comunicación, los electrónicos o digitales, a la democratización de la comunicación, a la época en que esta brecha de medios viejos y nuevos provoca una crisis económica en los grandes medios, una disminución de sus ganancias y de sus lectores, y una disminución de sus páginas de información. No casualmente alardeó con que el periódico La Nación había tenido pérdidas en el año 2022 de 2300 millones de colones, contando seguramente el golpe bajo que le dio con la intervención gubernativa que hizo al Parque Viva, empresa del Grupo La Nación, y por la disminución de propaganda y publicidad gubernativa en ese medio.

Para Rodrigo Chaves la contra información de las pequeñas empresas es más importante, lo que remarcó, y es evidente en su gobierno, apoyándolas en todo el territorio nacional, especialmente en zonas rurales, acabando por falta de publicidad con pequeños programas de periodistas o comunicadores sociales, que por sus raíces tenían más afinidad a otros partidos que al suyo. La contra información que impulsa el Presidente Chaves es la de enfrentar medios de comunicación pequeños apoyados por el Gobierno contra los grandes medios tradicionalmente conocidos. Claramente el Presidente le tiene la puntería de su Gobierno, y de los troles oficiales a La Nación, a Teletica y a CRhoy.

En este escenario informativo estamos ante un juego limpio o un juego sucio comunicacional e informativo, que afecta a lectores de periódicos, a radioyentes y televidentes de programas noticiosos especialmente. Aquí siempre nos vamos a encontrar con la subjetividad y objetividad que mueve a ambos bandos, a los del gobierno y al de los medios informativos en determinar qué es lo destacable e importante, cuál es la noticia del día, o qué se obliga informar.

En este mismo escenario todos nos comportamos como observadores de la realidad, y como comunicadores, cuando con nuestros medios electrónicos, cada vez más popularizados y alcance de masas, filmamos eventos, nos comunicamos al instante en diversas plataformas informáticas, provocando “noticias”, “alarmas”, “información” y “desinformación”.

El lenguaje periodístico de los ciudadanos, como comunicadores populares y democráticos, se trastoca por el lenguaje vulgar, populachero, por el ataque soez, por la difamación, la mentira, la ofensa, la calumnia, la alteración de la verdad, por la personalidad anónima que envía un mensaje o un video, por esos llamados “trols”.

La comunidad de los Trols, que también tiene diversos escenarios de actuación y de ataque, que se ha desarrollado en todas las plataformas digitales permite que personas intencional, o malintencionadamente, provoquen, instiguen conflictos, denigren personas, generen hostilidad en temas y personas, falseen discusiones y opiniones, alteren datos o cifras, mal informen, mientan en sus mensajes, “bajen el piso” como decimos en Costa Rica. Con estos troles se empobrece cualquier nivel de conversaciones, de intercambios de opiniones, se convierten en distractores de la esencia de la discusión. En forma divertida o irónica ponen todo en entredicho falseando la realidad o haciendo dudar de ella. Usualmente, y no en pocas veces, el tono y el estilo de los troles es agresivo, amenazante criminalmente y atentatorio contra la vida misma.

Hay troles que son contratados para determinadas causas. Operan con varias baterías a la vez, procurando lograr un efecto negativo en los usuarios de las redes sociales, una asfixia y un agotamiento emocional. Por ello los hay insoportables, sádicos, peligrosos, agresivos. Desde el Gobierno también se pueden impulsar, operando electrónicamente, como se hace ahora, desde regiones fuera de Costa Rica, con troles, debidamente “pagados”, como se ha reconocido que a “algunos” se le ha pagado “caritativamente”. La inmensidad de los troles tienen una identidad falsa, o desconocida. Excepcionalmente dan la cara, cuando “algo” le ha fallado en su “relación” contractual.

Algunos trols son para exaltar, levantar pisos, también, esto es evidente a favor del Gobierno y de la figura de Rodrigo Chaves, el Presidente. Estos son los trols fanáticos del Presidente, “caritativos” del Gobierno y de sus Ministros y Ministras, y de su fracción legislativa y su principal diputada.

A los trols que atacan al Gobierno, y a su staff, el Presidente los ha llamado “Periodistas Sicarios Políticos”. Los sicarios son asesinos a sueldo. Son personas contratadas para acabar físicamente con personas. Es un lenguaje, generalmente usado, de los carteles mafiosos de las drogas y el narcotráfico. El sicario es el contratado, por una persona, para que actúe contra otra persona, en este caso un trol, a modo de periodista, contratado por alguien para que ataque, en este caso al Presidente, a sus actuaciones, a su gobierno y a sus fieles servidores ministeriales. Los sicarios son pagados.

Los “periodistas sicarios políticos”, de conformidad a lo expresado por el Presidente también son “pagados” para ejercer su oficio de sicarios. Las armas de los “periodistas sicarios” son las palabras, el lenguaje, los medios informativos, no son obviamente las pistolas, las armas y la agresión física, que sí las podría emplear el Gobierno con sus aparatos represivos, sobre todo cuando se impulsan políticas y actuaciones gubernativas autoritarias. La actuación de los sicarios es inteligente, planeada, fría emocionalmente, sin remordimientos pudiendo enfocar su ataque contra quien le paguen para atacarlo.

La denuncia que se hizo de los trols oficiales provocó que el Presidente atacara a estos denunciantes como “sicarios políticos”. El Colegio de Periodistas debería actuar de oficio ante esta denuncia, pero sobre todo para llevar a cabo una digna lucha contra los trols en los medios de comunicación, y una digna lucha por elevar el papel de la profesión y la dignidad del periodista y de los comunicadores sociales, en esta época de grandes medios digitales, especialmente para fortalecer la tradición de la Prensa costarricense desde el siglo XIX en la formación y gestación de la sociedad y el Estado democrático que tenemos y disfrutamos.

Compartido con SURCOS por el autor.

Reproduciendo el modelo de «enclave económico»

Álvaro Vega Sánchez

Alvaro Vega Sánchez, Sociólogo

A propósito de la venta de activos del Estado, de la conservación de nuestro patrimonio ecológico y de mejores alternativas para un desarrollo turístico ecológica y socialmente sostenible, vuelvo a traer a reflexión la frase “yo no sé vender, solo sé comprar” de don Juan Mercedes Matamoros, uno de los grandes hacendados sancarleños de mediados del siglo pasado. Fue la respuesta a un amigo que le criticó por haber vendido un pequeño terreno en Ciudad Quesada a un bajo precio.

A los pioneros en esa zona y otras del país les caracterizó la conservación de sus tierras, las que posteriormente heredarían a sus hijos. Se interesaban no solo por conservarlas sino por ponerlas a producir, generando trabajo y riqueza. Por supuesto, fue necesario, en estos casos de latifundio, que también el Estado interviniera para democratizar la tenencia de la tierra, como lo hizo el gobierno de don Daniel Oduber con algunas fincas de este hacendado, atendiendo a los artículos 45 y 50 de la Constitución Política que establecen como función del Estado propiciar una mejor distribución de la propiedad y reparto de la riqueza. Lamentablemente, estos artículos han sido letra muerta para los gobiernos neoliberales de las últimas décadas.

Hoy, también se requieren políticas de Estado que apoyen al pequeño y mediano emprendedor turístico, para evitar continuar reproduciendo el viejo modelo de “economía de enclave”, concentrador de la riqueza en manos de empresas extranjeras, con impactos muy limitados en reducción de pobreza y generación de empleos bien remunerados. Ejemplo de esta tendencia es el modelo de desarrollo turístico de “enclave” en Guanacaste, que al parecer ha venido sustituyendo el modelo “endógeno” de La Fortuna de San Carlos.  

Para ello, se requiere también impulsar una política educativa dirigida a formar técnicos y científicos al más alto nivel. Una apuesta decidida a convertir al país en una potencia en este campo. De esta manera, incrementar y diversificar la oferta turística ecológica y socialmente sostenible, así como innovar en la investigación y el desarrollo científico tecnológico para un adecuado manejo de nuestra rica biodiversidad.

Ya es hora de decidirse a superar esa gran contradicción de ser, por un lado, un “país ecológicamente rico” y, por otro, “socialmente pobre”.  El modelo oligárquico de concentración de la riqueza fue, en buena medida, superado por los gobiernos que en las décadas de 1940-1970 impulsaron reformas estructurales para garantizar derechos sociales y el fortaleciendo un régimen de democracia solidaria, que contribuyó a un desarrollo económico más equitativo y socialmente más inclusivo, menos desigual.

Perdimos el rumbo, cuando nos marcaron la cancha desde afuera a partir de la “década perdida” de 1980. Más recientemente, los gobiernos que ofrecían cambios significativos para conducir al país a una nueva “primavera” de crecimiento económico con equidad y justicia social, han vuelto sobre las viejas andanzas. El país, se sigue endeudando e hipotecando a los grandes intereses financiero nacionales e internacionales. Y en esas condiciones, la salida es, como ya se ha reiterado, convertirnos en una sociedad de “proletarios” y no de “propietarios”, como era la expectativa del estadista José Figueres Ferrer. Es decir, continuamos reproduciendo el viejo modelo de “enclave económico”.

Lleva razón el filósofo Enrique Dussel cuando señala que el gran desafío que tenemos los países empobrecidos en América Latina es la descolonización epistémica. Mientras continuemos padeciendo de la minusvalía cognitiva e imaginativa, es decir, considerándonos necesitados de la mano de un “Gran Hermano”, seguiremos arrastrando pobreza, desigualdad e injusticia social.  Es lo único que ofrece una reactivación económica al estilo neoliberal o neocolonial, es decir, bajo un modelo prevalente de “economía de enclave”.

René Descartes

Portada para la edición de 1692 de la «Obra filosófica» de René Descartes publicada por F. Knochius.

Hasta los genios se equivocan

Juan Jaramillo Antillón

Descartes nació en Francia en 1596 y falleció en Estocolmo, Suecia 1650. Su madre murió al tercer mes de nacido y fue criado por su padre, sus abuelos y una nodriza. A la edad de 11 años ingresó a un colegio de jesuitas, donde aprendió las bases de la filosofía y matemáticas, además, de latín y griego. Luego, a los 18 años, ingresó a la Universidad de Portiers en Francia donde estudió derecho e incluso medicina, sacando años después solamente una licenciatura en derecho.

De joven se le conocía como portador de un carácter fuerte, valiente e independiente a pesar de su corta estatura y una prominente nariz; con cejas muy pobladas y mirada inquisitiva, no era en realidad agraciado. Luego de graduado se dedicó a viajar visitando diversos países y cortes (Dinamarca, Alemania, Italia) inscribiéndose en diversos ejércitos católicos y protestantes, participando al parecer como mero observador o como soldado en algunas guerras en Europa. Debido a haber apoyado a enemigos políticos de Francia, se le echó del país, yéndose a vivir a los Países Bajos por muchos años en la ciudad de Ámsterdam. Finalmente, en el año 1649 la reina de Suecia lo invitó a irse a vivir y enseñar en Estocolmo, donde solamente residió unos pocos meses, muriendo a los 53 años de una neumonía, aunque una versión dice que fue intoxicado o envenenado con arsénico.

Es considerado uno de los fundadores de la filosofía moderna y su pensamiento e ideas están detalladas en su obra publicada en 1635 y titulada Discurso del método, la cual, representa una ruptura con la escolástica ya que, a partir de ese momento, las universidades dejaron la enseñanza de la escolástica tomando como modelo un método matemático. La razón para eso, él mismo la proporcionaba cuando decía: «Para mí, la tarea de la filosofía no es solo analizar una verdad dada, sino también descubrir la verdad». La escolástica decía que la tarea del filósofo no era encontrar la verdad pues la verdad ya está dada; la tarea es solo analizar la verdad. Eso contribuyó a que la Iglesia y el papado con sus bulas, dejarán de ser la fuente de toda verdad y las dueñas del pensamiento, apareciendo entonces quienes creyeron que el camino correcto para lograr el conocimiento radicaba en la razón.

A esa corriente se le llamó racionalismo y Descartes es uno de sus iniciadores y continuada por Spinoza y otros. En su obra ya citada, Discurso del método, él propuso un método para descubrir la verdad llamado la «duda metódica», consistente en buscar una proposición de la que sea lógicamente imposible dudar. Para ello señaló como fuente de toda verdad, a la razón misma como acto de pensar, consideró que el único conocimiento válido es el procedente de la razón, en oposición al derivado de los sentidos que imperaba en esa época y que, para él, era una fuente de errores. Para eso señaló una frase que se hizo famosa «cogito ergo sum», es decir, «pienso luego existo» pues uno es consciente de su propia existencia, aunque las impresiones que extraiga de la realidad sean erróneas. Con lo anterior uno tiene la absoluta seguridad de ser un ente, como mínimo, capaz de pensar y reflexionar.

Se dice que con él nació la epistemología, al hacer la pregunta ¿qué podemos llegar a conocer? mediante un estudio estricto de las certezas, y llevó así al centro del debate filosófico la teoría del conocimiento llamada epistemología.

Al emplear la duda como procedimiento metódico logró que ninguna proposición que esté basada en la experiencia (información trasmitida por los sentidos) pueda superar la prueba de la duda metódica. Él decía: en nuestra vida cotidiana encontramos ejemplos de equivocaciones sobre algo que aseguramos como cierto por haber sido visto u oído, y aunque, por eso, sea difícil dudar de esos ejemplos, esto no quiere decir que no podría ser falso.

El empleo de las matemáticas para conocer el universo muchas veces da lugar a un reduccionismo inadecuado, ofrecen una realidad donde todo sucede impersonalmente; aunque reconozcamos que las matemáticas son algo extraordinario creadas en cierta forma por los griegos de la antigüedad y mejoradas por Descartes; pero él, nos hace creer en forma absoluta que, lo real es racional ya que puede someterse al escrutinio matemático. Con ello, él trató de convertir la realidad en matemáticas, algo que ya antes Galileo con su premisa «la naturaleza habla el lenguaje matemático» había insinuado.

De esta manera, se nos quiso dejar matematizados pasando las personas a ser dominadas por leyes de números mecanizados, incluso la percepción y el deseo. Pero, el ser humano desea ver, sentir y vivir y el deseo forma parte de su vida, aunque reconocemos que las matemáticas han ayudado a que dominemos el mundo siendo la base para crear los inventos y la tecnología; en fin, la ciencia moderna.

El problema es que, para él, el origen del conocimiento se encuentra en la razón o más bien en las ideas innatas de la razón y no en la experiencia, pero sabemos que ambos procesos, en la mayoría de los casos, son necesarios para un buen conocimiento de un suceso o hecho.

Además, de filosofo era un genio matemático ya que inventó una rama de las matemáticas que consistía en aplicar el álgebra (la relación numérica) a la geometría (la figura) lo que se llegó a llamar geometría analítica. Sé dice que tenía el alma de geómetra ya que, esta excitaba su mente (hoy sabemos que hay varias, en ese tiempo no). Inventó además la gráfica y sus coordenadas. Dado que las matemáticas proporcionan certezas fidedignas, empezó como vimos a tratarlas de aplicar a otras áreas del conocimiento humano. En su tiempo se creía que el único conocimiento fiable y válido es aquel que procede de las matemáticas y la lógica y un hecho por recordar es que, en esa época no existía la física moderna que fue creada por Newton en 1687 con su obra Principia Mathematica.

Descarte afirmaba que, durante la búsqueda de sus premisas de validez universal pudo comprobar que no se puede estar seguro de que las cosas son como se nos aparecen a través de los sentidos y demostró que hay cosas más allá de las matemáticas y la lógica, que se pueden llegar a saber con absoluta certeza. Como ejemplo de eso afirmaba: «Yo me conozco a mí mismo como ser imperfecto, perecedero, finito y, aun así, poseo en mí el concepto de un ser infinito de carácter eterno e inmortal, perfecto en todos los sentidos. Sin embargo, lo finito no puede formar lo infinito, ya que esto es incorrecto.

Aunque en su obra nos habla sobre Dios (era un católico devoto), su filosofía natural explica los sucesos que se dan en la naturaleza en términos mecánicos y rechazando fines divinos como se enseñaba en los colegios de jesuitas en esos tiempos. Afirmaba que sobre la existencia de Dios hay pruebas y argumentos que rechazan las dudas existentes sobre la existencia divina. Para él, el hombre ha sido creado por un ser perfecto y eterno que ha inculcado en su mente la idea de Dios. Afirmaba que, el hecho de que el hombre sepa que Dios existe y es perfecto implica que se puede confiar plenamente en él.

A Descartes se le ha calificado como un dualista, por su creencia de que existen dos principios radicalmente diferentes. A eso él respondía: «Yo señalé, para eso, que el hombre está formado por dos tipos principales de sustancias: mente y materia, existiendo una dicotomía entre lo físico y sustancial por un lado y lo mental por el otro». Esta distinción se llamó dualismo cartesiano y constituyó uno de los pilares de la filosofía de su tiempo.

Para él, percibir las cosas por los sentidos y pensar o reflexionar como actos de la consciencia, son distintos según su dicotomía, pero la realidad es que el tiempo y la neurociencia demostraron que son indisociables, se piensa y reflexiona sobre lo que se ve, oye, siente, etc.

Descartes analizó el cuerpo humano como si se tratase de una máquina. El cuerpo es una estatua o máquina, hablaba erróneamente sobre la respiración y la circulación y decía que los nervios eran como tuberías de una fuente de un jardín. Afirmaba que, el alma racional reside en el cerebro, y, intentó explicar los diversos procesos fisiológicos mente-cuerpo separados, diciendo: «ya que sé que tengo mente y sé que tengo un cuerpo, pero ambos son distintos». Afirmaba, además, erróneamente que la mente y el cuerpo estaban en contacto por accidente en el cerebro, concretamente en la glándula pineal. En una parte de su obra dice que la mente o alma puede existir sin el cuerpo, pero este no puede existir sin la mente. Pero ya desde Hipócrates, se conocía que la mente o el cerebro funcionando requieren del cuerpo para sobrevivir y a su vez este no sobrevive sin el cerebro funcionando. En todo caso, sus afirmaciones que parecen metafísicas le ayudaron a la Iglesia católica a la creencia en la inmortalidad del alma.

Acordémonos de que Descartes estudió medicina; en su universidad se enseñaba la biología de Aristóteles, pero no sabemos que otros aspectos de esta ciencia conoció. A pesar de toda su grandeza y gran contribución a la filosofía y a las matemáticas, en el campo de la medicina su error al analizar el cuerpo humano, como ya vimos, atrasó esta ciencia por muchos años, dado el respeto que se le tenía a sus ideas. Descartes tuvo la tremenda falla de no conocer las obras de los médicos Alcmeón de la ciudad de Crotona y de Hipócrates en Grecia publicadas muchos siglos antes, donde ambos reconocían ya parte del funcionamiento del cerebro el cual decían regía el funcionamiento del cuerpo.

Hipócrates afirmaba que, por el cerebro, los seres humanos adquieren conocimiento de las cosas y la sabiduría, de él proceden las penas y las alegrías, gracias a él, vemos, oímos y reconocemos lo que es bueno y malo y no se equivocaron, ya que 2500 años después la medicina moderna confirmó mediante estudios tomográficos y resonancia magnética cerebral, que ambos médicos estaban en lo correcto.

Descartes, descartaba el empirismo y aceptaba el racionalismo, ya que afirmaba que la verdad es descubierta no por la experiencia sino por la razón. Pero hoy sabemos que la experiencia y la razón (ambas) nos ayudan a descubrir la verdad de las cosas.

Notas

Descartes, R. (2010). Discurso del método. Madrid. España. Alianza Editorial. Traducción y notas de Risien Frondizi.
Geymonat, L. (1985). Descartes. En: Historia de la Filosofía y de la Ciencia. Barcelona, España: Editorial Crítica. Cap. 8; 129-148.
Hartnack, J. (1987). Descartes. En: Breve historia de la filosofía. Madrid, España: Ediciones Cátedra, S. A.; 95-106.
Magee, B. Descartes: En busca de un método universal. Historia de la Filosofía. Barcelona, España: Art Blume, S. A.; 84-89.
Savater, F. (2008). René Descartes, filósofo del método. Buenos Aires, Argentina: Editorial Sudamericana, S. A. Debate. Cap. 5; 91- 106.

 

Publicado en https://www.meer.com/ compartido con SURCOS por el autor.

Miruts Yifter, el atleta etíope que triunfó en Moscú 1980

Gabe Abrahams

Miruts Yifter (1944-2016) nació en Adigrat, una población de la región de Tigray, situada al norte de Etiopía.

Durante su juventud, Yifter trabajó en una fábrica y condujo carruajes. Tras esa primera etapa obrera, se alistó en el Ejército y empezó a destacar como corredor.

En los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, Yifter consiguió su primer éxito deportivo al lograr la medalla de bronce en la prueba de los 10.000 metros, siendo superado por el finlandés Lasse Viren y el belga Emiel Puttemans. Por motivos personales, Yifter decidió no correr los 5.000 metros, lo cual le costó ser acusado de traición al regresar a su país.

En los Juegos de África de 1973, disputados en Lagos, Nigeria, Yifter logró su segundo éxito al conseguir la medalla de oro en los 10.000 metros y la de plata en los 5.000 metros. Debido a su poderoso cambio de ritmo en los metros finales, empezó a ser apodado «Yifter the Shifter».

Miruts Yifter no pudo participar en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, por el boicot de Etiopía y otros países africanos a los Juegos. La razón del boicot fue que Nueva Zelanda fue admitida en los mismos, a pesar de que su selección de rugby jugaba contra equipos de Sudáfrica, país excluido del COI por su política racista del apartheid.

Miruts Yifter reservó sus fuerzas y, en 1977, consiguió la victoria en los 5.000 y los 10.000 metros de la Copa del Mundo, disputada en Düsseldorf. En 1979, el etíope repitió doblete en la Copa del Mundo disputada en Montreal.

El momento cumbre de la carrera deportiva del talentoso y esforzado etíope, digno sucesor del maratoniano Abebe Bikila, del cual escribí un artículo recientemente, llegó en 1980 con los Juegos Olímpicos de Moscú, los cuales sufrieron el boicot de Estados Unidos por la invasión soviética de Afganistán. Estados Unidos tenía un historial racista contra los negros suficientemente grave como para no haberlo dejado participar en los Juegos durante décadas, pero tomó la iniciativa del boicot esencialmente por la rivalidad capitalista-comunista y arrastró a otros países, algunos paradójicamente con dictaduras militares como Argentina, Bolivia, Chile, Honduras, Paraguay o Uruguay.

Miruts Yifter triunfó en los 10.000 metros de los Juegos de Moscú, lanzando un brutal ataque a falta de 300 metros. Paró el crono con un tiempo de 27:42.7. Detrás suyo, llegaron el finlandés Kaarlo Maaninka (plata) y el también etíope Mohamed Kedir (bronce).

A duras penas cinco días después, poco tiempo para recuperarse de una final de 10.000 metros corrida a esas velocidades, en la final de los 5.000 metros, Miruts Yifter volvió a ganar la medalla de oro, al imponerse en esta ocasión con algo más de dificultades al tanzano Suleiman Nyambui y al finlandés Kaarlo Maaninka, quien había sido plata en los 10 000 metros. El registro del etíope fue de 13:21, nuevo récord olímpico.

En 1981, 1982 y 1983, el ya veterano etíope Miruts Yifter consiguió ganar en tres ocasiones el Campeonato del Mundo de campo a través con el equipo de Etiopía, completando una carrera deportiva excepcional repleta de grandes gestas.

Con cerca de 40 años y aspecto de hombre aún más mayor, Miruts Yifter puso fin a su larga carrera deportiva.

En los años siguientes a su retirada, Yifter se dedicó a ejercer de entrenador en varios países. Murió a la edad de 72 años en 2016, tras sufrir problemas respiratorios. Fue enterrado en Addis Abeba, en el cementerio de la Catedral de la Santísima Trinidad.

Las muestras de reconocimiento tras su muerte fueron diversas e importantes, similares a las que provocó el fallecimiento del maratoniano etíope Abebe Bikila. Yifter había triunfado sobre las adversidades, incluyendo el injusto boicot a los Juegos de Moscú 1980 promovido por Estados Unidos.

El mítico campeón olímpico y del mundo Haile Gebreselassie declaró que “Miruts lo fue todo para mí y mi carrera atlética. Cuando empecé a correr, sólo quería ser como él. Él es la razón de lo que soy ahora y lo que he logrado”.

Brasil e intento de golpe de Estado

Marcos Chinchilla Montes.

Marcos Chinchilla Montes

Si bien la mayor parte de golpes de Estado de los que tenemos recuerdo en América Latina han tenido la activa participación de políticos y empresarios de derecha, militares, y su conjunción con la maquinaria política y fáctica de la Casa Blanca de los Estados Unidos de América; lo cierto es que esa articulación política ha experimentado una metamorfosis en las últimas dos décadas en nuestra región.

Ya no se requiere del decisivo empujón de los militares, aunque una vez establecido el golpe, el respaldo de estos será fundamental para sostenerlo. Y es que un golpe orquestado por los militares finalmente resta legitimidad y queda así registrado en la historia, además del derramamiento de sangre que implica y los procesos judiciales que eventualmente le supondrá a los represores.

Por otra parte, el papel de la Casa Blanca en muchos casos pareciera ser un tanto opaco, pero es innegable la confluencia de intereses que tienen con los golpistas; y a la postre, las acciones diplomáticas que desarrollan en muy pocas semanas terminan dándole sostenibilidad y legitimidad política a los golpistas. El fracaso con Cuba o el soberano ridículo que han hecho en Venezuela son excelentes muestras de que la virulencia golpista que estimulan no siempre acaba bien, y que se puede trabajar de manera sigilosa debajo de la mesa, siempre en pro de su limitada visión de democracia pero anteponiendo sus intereses hegemónicos.

Lo que si me resulta un logro indiscutible de la derecha en el presente, es el amplio trabajo mediático y la activa movilización social favorable al golpe de Estado que han orquestado, sea de manera blanda o violenta. Y no es que en el pasado no existiera -recuérdese Chile antes del golpe del año 1973-; pero lo que se experimentó con el golpe de Estado en Bolivia (2019) o el día de ayer en Brasil contra el gobierno de Lula, en el cual se manifestó de forma sostenida y violenta la activa participación de una parte de la ciudadanía, evidencia la constitución de una suerte de organicidad golpista que se ha instalado en el ADN de los movimientos de derecha de corte fascista de nuestra región, y que incluso se materializó en el asalto al Capitolio por la hordas trumpistas en el año 2021 y que también tuvo cabida en la intentona golpista reciente en Alemania.

En esa organicidad golpista se reúnen una serie de intereses que han sabido cultivarse, amalgamarse, posicionarse y sostenerse muy bien, incluso más allá de sus diferencias y banderas: antiderechos, iglesias cristianas radicales, anti ambientalistas, neoliberales, conservadores, anti ciencia, negacionistas, pro tenencia de armas, pro dictaduras, anticomunistas, antimigración, supremacismo blanco, extrema derecha, fascistas, etc. Un movimiento que adquirió vida y autonomía a partir de la violencia política y socio cultural derivada de la imposición capitalista del neoliberalismo, y que sin lugar a dudas se convierte en una severa amenaza a todo lo que represente democracia, derechos humanos, justicia, igualdad, emancipación social y sustentabilidad ambiental.

El panorama político es realmente complejo y sus consecuencias sociales y políticas presumibles.

La derecha golpista, cristalizada ahora en amplios sectores sociales que defienden sus intereses de manera violenta, incluso rechazando principios como la democracia, la legitimidad del sistema electoral, la división de poderes, o la integración social, suponen un reto de enorme envergadura para toda América Latina.
Los recientes golpes contra Evo, contra Castillo, contra Lula, o el intento de asesinato contra Cristina Fernández, son solo la punta del iceberg de un proceso político de mayor amplitud que ya se dibuja de manera amenazante en nuestro horizonte.

Ética y estética de una sociedad decadente

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

La decadencia cultural de una nación, o incluso de un área continental entera, dentro de determinado período histórico, es un evento paulatino que se expresa en muchas dimensiones hasta alcanzar la totalidad de la vida social. A la decadencia ética, en la que el cinismo tanto como la mentira y la hipocresía no conocen límites, se une la que se pone de manifiesto en el plano estético que impide a la gran mayoría de la población apreciar, y valorar en su justa medida la belleza o singularidad del patrimonio cultural de una ciudad, por no decir de una nación entera.

La ciudad de San José, capital de la centroamericana (a pesar suyo) Costa Rica, una ciudad que en los años cincuenta del siglo pasado, apenas había superado los cien mil habitantes, fue perdiendo su patrimonio histórico cultural y la estética arquitectónica que la habían venido caracterizando, a partir de la segunda mitad del siglo XIX y durante la primera del siglo XX, un período de casi un siglo durante el que alcanzó su mayor esplendor, convirtiéndose después de manera gradual en una aglomeración urbana, cada vez más horrible, e incluso disfuncional para sus moradores originarios, que perdió esas cualidades que la hicieron destacable en estas latitudes, además de perder eso que alguna gente llama el “rostro humano” de la ciudad.

Con el derribo del Palacio Nacional, diseñado  por arquitectos y empresarios alemanes, entre 1855 y 1857, durante la gestión del presidente Juan Rafael Mora Porras, a mediados de los 1950 dio inicio esta involución que nos lleva dejar de ser el París en miniatura( María del Carmen Araya Jiménez SAN JOSÉ De “París en miniatura” al malestar en la ciudad EUNED  Costa Rica 2010) para convertirnos en un espacio urbano hostil al ser humano de carne y hueso, además de destructor del tejido social, y jamás un espacio para el “ocio creador” de otros tiempos. (Don´t forget the meaning of this ancient sentence: wasting time, wasting money).

Unido a todo este proceso de decadencia estética, encontramos que de manera paralela, y a escala planetaria existe un culto a la degradación ética que encuentra su correlato en una refinada estética. Puedo dar fe de ello, a lo largo del medio siglo transcurrido desde el golpe militar al presidente chileno Salvador Allende, ocurrido en el mes de septiembre de 1973, que me llevó a conocer la prisión e incluso la tortura en el Estado Nacional de Santiago, poco tiempo después, sin pretender por ello la condición de mártir, ni mucho menos la de héroe ni cosa que se le parezca, en cambio esa circunstancia adversa de entonces me permite ahora, hurgando en mis recuerdos, traer a cuento el inesperado y feliz encuentro que tuve con la impecable obra literaria del escritor neoyorkino, de origen italiano, Mario Puzzo, titulada EL PADRINO (GOODFATHER), una vez que me permitieron abandonar aquellas instalaciones deportivas convertidas en campo de concentración para miles de presos políticos, por parte de los militares chilenos, principales protagonistas de aquella dictadura que recién empezaba.

Estando en la Embajada de Costa Rica, en Santiago de Chile, me encontré con un ejemplar de mencionada novela de Mario Puzzo, de cuya lectura disfruté página a página, unos años antes de que Francis Coppola, el gran director cinematográfico estadounidense, lanzara al público la gran saga fílmica de Don Coleone, como una especie de gran fresco acerca de la conformación y hasta si se quiere fenomenología de esa particular institucionalidad de la dinástica familia de la maffia siciliana, a lo largo del siglo XX. Con actores como Marlon Brando y Al Pacino esa obra, llevada al cine durante los años setenta, se transformó en un clásico y en la expresión de una elaborada, además de refinada estética, vinculada a un particular universo y a unos personajes de muy dudoso comportamiento o filiación ética.

En la segunda película de la saga de Don Coleone, cuyo inicio se ubica alrededor de 1945, nos encontramos con un fascinante contraste entre las distintas formas que puede asumir la violencia organizada en las sociedades contemporáneas. El hijo del huérfano siciliano, que creó la dinastía en la ciudad de Nueva York, regresa de la recién concluida Segunda Guerra Mundial convertido en un héroe a los ojos de los suyos, e incluso de los allegados más cercanos que acuden a una fiesta familiar. Pronto el joven oficial estadounidense de apellido Coleone tendrá que dejar el elegante uniforme militar para ponerse al frente del ejercicio de la violencia, de una manera radicalmente distinta, a raíz de un atentado contra su padre proveniente de otras familias de la maffia interesadas en incursionar en el negocio de las drogas, el que el primer Don Coleone rechaza. Después de estar al frente de numerosos soldados en el campo de batalla, en el transcurso de una guerra regular, se ve sometido a la presión del clan, debiendo acatar instrucciones de gentes al parecer no tan calificadas como él, incluso acerca de qué tipo de armas emplear como ejecutor de un crimen o venganza, después del que deberá huir y refugiarse en su Sicilia natal.

Con el tiempo, más de un cuarto de siglo después, el segundo Don Coleone se verá enfrentado a la gran tragedia de su larga vida, cuando se ve obligado –una vez más- a volver a Sicilia, por razones que oscilan entre lo estético y lo familiar, un medio en que las diferencias y las venganzas o vendettas continúan, aún dentro de su propia familia. Es ya en la tercera película de Francis Coppola, cuando irrumpen en escena los compases musicales, las voces y la extraordinaria coreografía de la gran ópera de Pietro Mascagni (1863-1945) “Cavaleria Rusticana”, una tragedia típicamente siciliana expresada en una obra del género dramático que conoció el éxito, desde de su primera representación en 1890 y que ha continuado in crescendo, dándole una tonalidad estética impresionante, paradojal y conmovedora a la vez, a uno de los momentos más dramáticos de la saga familiar de los Coleone. Presente en Sicilia, para la representación de la ópera de Mascagni, donde su hijo actuará como una voz destacada, por presión de su segunda esposa estadounidense, y madre de sus dos hijos, será testigo de la violencia entre los distintos clanes en el propio Teatro (convertido en teatro de operaciones, por decirlo en la jerga militar), mientras de fondo aparecen las escenas más violentas de la propia opera y con el fondo de la música del increíble, además de lírico e incluso lánguido INTERMEZZO de la Cavaleria Rusticana. Al salir del Teatro, una bala dirigida hacia él alcanza a su hija, la que muere en sus brazos, mientras el eco de la música se va apagando, en tanto que en el epílogo que se muestra en las últimas escenas, al parecer muchos años después, el protagonista aparece en una silla de ruedas no sabemos si evocando un pasado lejano, durante el cual, y a lo largo de varias décadas décadas había procurado adecentar y legitimar el negocio que había heredado de su padre. De manera, simultánea un Papa había sido asesinado (quien poco antes de ser electo le había mostrado al mismo Coleone la imposibilidad de una Europa Cristiana, dada su impermeabilidad o rechazo implícito del mensaje esencial del Jesucristo histórico, a semejanza de lo que para él ocurre con una piedra en el agua) y un escándalo se había desatado en las finanzas del Vaticano, con cuyo banco Coleone habría tratado de hacer negocios. En fin, la estética y la ética aparecen entremezcladas en el estrecho marco de una dialéctica imparable, y reducidas ambas al principio de suma cero, dentro del despliegue de un mundo y una sociedad cada vez más complejos.

Salario escolar en sector privado

Freddy Pacheco León

Información del Banco Popular: «Los interesados en abrir este ahorro para el próximo año, puede dirigirse a las oficinas comerciales del banco, y si desea obtener más información puede acceder a su página web.

Como parte de los requisitos para iniciar esta cuenta, usted debe ser un trabajador del sector privado; ahorrar entre un 4,16% y un 8,33% del salario bruto mensual; y solicitar al patrono la retención salarial para que este remita los fondos al Banco Popular». (BP).

Ahora bien, no sabemos si algunas empresas se han negado a hacer las retenciones y las transferencias al Banco Popular, pues el servicio es ofrecido por el BP a disposición de los trabajadores del sector privado que así lo requieran.

Es el mismo procedimiento que se ejecuta con los funcionarios públicos. La diferencia es que para los últimos corresponde al Ministerio de Hacienda hacer la retención mensual.

Perú 2023: De los acontecimientos recientes, presentes y futuros

¿La formación social ante la necesidad histórica?

¿Qué pasó en Perú el 7 de diciembre de 2022, con la detención del presidente Pedro Castillo, por agentes uniformados y su posterior privación de movilidad y sujeción a comunicación parcial con el ámbito del dominio público? Presidente electo democrática y formalmente de acuerdo a lo constitucionalmente establecido (no ex presidente).

¿Qué pasará en el país?

El pretexto

En su discurso ante el congreso, la ciudadana Dina Boluarte expresó:

“…Como todos conocemos, se ha producido un intento de golpe de Estado, una impronta promovida por el señor Pedro Castillo…”.

No se refiere al ex presidente, ni mucho menos al presidente.

Ante esto, analistas y personalidades políticas proponen:

“Primero, no fue una tentativa de golpe de Estado… existe en la Constitución peruana el mecanismo de disolución del congreso por el presidente…Antes que el presidente haya sido declarado en vacancia … en la mañana declara disuelto el congreso peruano, o sea, el congreso, que ya debería estar disuelto, lo declara vacante. Entonces esto fue un clarísimo golpe de estado parlamentario hacia el presidente, con el apoyo de las fuerzas armadas, de la policía, de la fiscalía…y también, obviamente, de las empresas de comunicación.” Amauri Chamorro. “En Contexto”.

Según el párrafo anterior, primero: no hubo golpe de Estado (“el presidente aplica algo previsto en la Constitución”); segundo: el congreso que declaró en vacancia al presidente, ya no estaba vigente, por lo tanto, Pedro Castillo nunca ha dejado de ser y sigue siendo, el presidente de El Perú.

Por su parte, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador dijo:

“El caso de Perú es lamentable…se debe fundamentalmente a intereses de un grupo que domina y que no permite que el pueblo peruano, sobre todo los que viven en la sierra, participen en la vida pública y ejerzan sus derechos políticos y que haya una auténtica democracia. …Es una élite…una minoría…rapaz…para su beneficio…Los pueblos buscan liberarse de esa opresión, de esas oligarquías, participan por la vía electoral. Sin embargo esas oligarquías, apoyadas por… los medios de información, casi todos al servicio de ese régimen de saqueo, de corrupción y de injusticias, hacen muy difícil el que gobiernos surgidos de procesos democráticos, populares puedan gobernar, que es el caso del Perú. Gana el presidente Castillo, les cuesta mucho a los de la llamada clase política, aceptar los resultados, pero él ganó y desde que llegó empezaron a obstaculizarlo…la mayoría del congreso está en contra del presidente que está detenido. No hay pruebas de que haya cometido un delito…”.

Para esa élite, no es posible que un “cholo”, que un “indio sombrerudo”, que no pertenece a ella, que no es de los que manipulan y que pretende gobernar para beneficio del pueblo y en consecuencia, contra sus intereses, siga detentando el poder formal: hay que quitarlo, hay que sacarlo de ahí, a como de lugar.

Por eso, desde antes habían intentado que no culminara el proceso por el que ganó la presidencia; lo obstaculizaron durante su ejercicio y al fin decidieron: “A grandes males, grandes remedios”. ¿Cómo se le ocurre eso de querer gobernar para el pueblo? No invente: ¡Al carajo!

Del verbo “Terruquear”.

En las regiones del sur dicen “si tanto nos terruquean…”.

¿El gobierno del presidente Castillo, es cercano al terrorismo?

A quien expresa sus ideas en contra de la corrupción y en pro de la justicia social, los que detentan el poder, lo “terruquean”.

Se refiere a lo siguiente: “terruquear” viene de “terruco” y “terruco” viene de terrorista.

Es una forma de descalificar a cualquier persona que se pronuncia o expresa en contra de la corrupción, o el manejo del poder del Estado, para fines propios o de grupos y no para toda la población. Es un peyorativo.

Dicho de otro modo, “terruco” es remedo de terrorista, como “comunistoide” de comunista o “marxistoide” de marxista; y por supuesto que, terrorista es despreciable.

El asunto no está en ser terrorista o nó: es descalificarlo por esa vía.

Pero…¿Solo intereses locales? ¿Asuntos de geopolítica?

Según el ex canciller del presidente Pedro Castillo, Héctor Béjar Rivera, más de 40 proyectos mineros que están esperando empezar operaciones, están ya financiados. Se trata de proyectos que constituyen miles de millones de dólares y el presidente Castillo no les ha dado “luz verde”. Están esperando empezar y son proyectos a tajo abierto, que están en las cumbres andinas, en el origen de las cuencas hidrográficas que tiene el perú y necesitan mucha agua para su operación. Eso afectará la vida de muchas comunidades locales que hace tiempo están resistiendo a esas inversiones, así como otras muchas inversiones que están ya en ejecución y tampoco pueden continuar. Esa es una de las razones, si no la fundamental, por la que el presidente Castillo ha sido destituido, para que no siga siendo obstáculo a la ejecución de estos proyectos, que sin duda, van a causar resistencia, como se dijo, de campesinos, agricultores, pobladores.

Por otro lado, están los proyectos ley que fueron introducidos por Fujimori en el año 90, que vencen el año 2023 y que deberían ser re discutidos para que continúen y si en el 2023 “hay un gobierno militar, serán renovados por unos 40 o 50 años más”.

“Inty Noticias”, se pregunta: “¿Porqué vacaron a Castillo?”. Entre las respuestas, propone que el presidente Castillo estaba pronto a firmar un contrato con los chinos, para la construcción del tren sudamericano, desde Tumbes a Tacna, de ahí a Cusco y Puno y desde ahí a Argentina y Brasil, para desarrollar su comercio. Parte de la nueva Ruta de la Seda.

Esa red de trenes conecta directamente con el “gran puerto” que los chinos están construyendo en Chancay. “Esta es la gota que colmó el vaso para Estados Unidos… y la vacancia fue diseñada por la embajada norteamericana y eso explica porqué la embajadora norteamericana, Kenna, fue de inmediato a entrevistarse con la señora Boluarte al día siguiente de haber subido al poder…Además, las mineras exigen que les entreguen los yacimientos de litio y de uranio”.

Respuesta y consecuencias. La respuesta popular. Posibles escenarios futuros. ¿Qué viene?

Es el sentir manifestado por sectores de la población, que el congreso no tramitaba proyectos que el presidente Castillo enviaba. Además, piden la restitución del presidente, que se vaya la señora Dina Boluarte, calificada por algunos de golpista y usurpadora y se hace referencia con indignación al “fujimontesinismo”, como algo dañino y oprobioso, en alusión al período y lo relacionado a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

En la región de Puno se conformó un comité de lucha, con la participación de organizaciones de base, que entre sus exigencias plantea elecciones generales, de Asamblea Consituyente para cambiar la constitución del 93, que se retome la Constitución Política del año 1979, y que se elija un nuevo congreso.

Análisis aparte merece la “Marcha de los 4 Suyos”, la “Toma de Lima” y el llamamiento a paro, por parte de organizaciones populares.

Por ahora, se ve en cuanto a las las condiciones subjetivas: hay malestar, molestia, enojo. Parece no haber miedo y sí disposición de lucha. Es una reacción social que no está esperando líderes, sino generándolos. El interior del país, está harto del abuso de Lima para con el resto del país.

Se impone plantear preguntas de un orden como: ¿Cómo está la organización? ¿Cuál es el proyecto social y político? ¿Estamos ante una coyuntura? ¿quiénes son los nuevos actores? ¿Se trata del actuar de la clase para sí?

También preguntas de orden como: ¿Esto puede seguir pasando a estas alturas de la historia? ¿Como se moverán los actores involucrados, incluyendo los internacionales? ¿Cuál será la respuesta de la “clase política” peruana?

Por último: ¿Cuál será el costo social y humano?

Edgar Chacón

3 de enero de 2023.