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Costa Rica: Deuda interna y tasas de interés: La Dogmática del Mercado

(Acerca de la carta de respuesta del presidente del Banco Central y el ministro de Hacienda a Albino Vargas)

Dr. Luis Paulino Vargas Solís
Economista, Director a.i. CICDE-UNED

Escribo este artículo a solicitud del dirigente sindical don Albino Vargas Barrantes y de la ANEP. Analizo aquí la carta que, con fecha 15 de febrero de 2021 (referencias DM-0113-2021 y PRE 0013/2021), fue dirigida a don Albino, por don Elián Villegas Valverde y don Rodrigo Cubero Brealey, ministro de Hacienda y presidente del Banco Central, respectivamente. A su vez, esta nota de los señores Villegas y Cubero respondía una carta, fechada el 1° de febrero, que don Albino había dirigido a esas dos importantes autoridades económicas. A fin de evitar cualquier malentendido, aclaro que escribo este artículo muy gustosamente, y sin recibir ninguna remuneración a cambio.

1) Aspectos generales

  1. a) Política fiscal restrictiva

Según los señores Cubero y Villegas, un logro notable de la política fiscal del gobierno de Carlos Alvarado, es haber recortado el gasto público y aplicado con rigurosa meticulosidad la regla fiscal. Al parecer, lo consideran aún más meritorio, puesto que ello coincidió con la afectación de la pandemia del Covid-19.

¿Es esta una opción de políticas realmente virtuosa, tal cual se nos quiere hacer creer?

Nótese que estamos hablando de una política de restricción fiscal que se aplicó sobre el telón de fondo de una severa recesión, y, lo que es más grave aún, en un contexto de altísimo, realmente catastrófico, desempleo. Cuando en el mundo entero se opta por aplicar políticas de estímulo que, cuanto menos, alivien parcialmente las duras afectaciones de la crisis, en Costa Rica se exhibe como meritoria condecoración, aplicar políticas fiscales de carácter austeritario, que, como bien lo saben los economistas serios del mundo entero, agravan la crisis. Cierto que los severos desequilibrios fiscales que enfrentamos, limitan nuestros márgenes de maniobra. Pero también es cierto que, con un poco de imaginación y creatividad, pudieron ponerse en marcha programas que, inspirados por el principio teórico del “multiplicador del presupuesto equilibrado”, habrían posibilitado aliviar la recesión, atenuar los severos efectos sociales y humanos derivados de la crisis e impulsar la recuperación de la economía y del empleo y, de esa forma, crear condiciones más propicias desde las cuales resolver, con el menor costo social posible, el problema fiscal.

Lo cierto es que, según enfatizan los señores Villegas y Cubero, el gasto del gobierno, sin incluir intereses, disminuyó un -5,7% en 2020, lo cual pareciera ser prenda de orgullo para estos señores. Se subraya que se logró tal cosa, no obstante que se habrían destinado ₡ 294.172 millones para atención de la pandemia. Sin embargo, se omite indicar que esa reducción fue posible básicamente gracias a un recorte brutal (en el orden del -38,2%) en los gastos de capital. Ello implica menos inversión y menos formación de capital, lo cual compromete el desarrollo futuro de la economía, tanto como agrava, en lo inmediato, la recesión y el desempleo.

  1. b) ¿Se “aceleró” la economía?

Presumen las dos respetables autoridades económicas, que el crecimiento de la economía “se aceleró a partir de mayo de 2019” (p. 1), lo cual, según nos dicen, sería atribuible a la política económica del gobierno de Carlos Alvarado. Y, sin embargo, los datos demuestran que el tal “aceleramiento” tuvo un cariz extremadamente anémico, y particularmente contradictorio.

Al observar los datos del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), tendencia ciclo (elaborado por el Banco Central), observamos que, a lo más, se registraron anémicas tasas de crecimiento interanual en el orden del 2%, registradas hacia finales de 2019, las cuales tendían a debilitarse al iniciar 2020, aún antes de sentirse el efecto de la crisis sanitaria causada por el Covid-19. Por otra parte, es claro que el dato general, queda artificialmente inflado por las altísimas tasas de crecimiento del llamado “régimen especial” (básicamente zonas francas), con escaso o nulo impacto en el resto de la economía. El IMAE muestra que, para el período indicado, y hasta el inicio de la pandemia, el “régimen especial” crecía a tasas de dos dígitos (de hasta el 14% y 15% en algunos momentos), mientras el resto de la economía (el “régimen definitivo”) apenas lograba emerger de territorio negativo, pero sin alcanzar nunca a crecer ni siquiera al 1%. Y, al mismo tiempo que esto se daba, es decir, en coincidencia con la expansión espectacular del “régimen especial” y el paupérrimo desempeño del “régimen definitivo”, la tasa de desempleo, según los datos de la Encuesta Continua del Empleo (ECE) del INEC, se encumbraba incluso por encima del 12%. En concreto, para los trimestres segundo, tercero y cuarto de 2019, y el primero de 2020, que coinciden con el período en que, según Villegas y Obando, el “crecimiento se aceleró”, las tasas de desempleo registradas fueron, respectivamente, las siguientes: 11,9%, 11,4%, 12,4% y 12,5%. No olvidemos que, al mismo tiempo, alrededor de un millón de personas penosamente subsistían en situación de informalidad laboral.

Estas deprimentes cifras del empleo -anteriores a la pandemia- ensombrecen cualquier dato sobre crecimiento económico, y deberían ser motivo de gran preocupación (pero no pareciera ser el caso) para las autoridades económicas. Una pregunta se hace obligatoria: ¿cómo entender que una tan penosa situación del empleo conviva con tasas de crecimiento tan espectaculares en los “regímenes especiales”? Esto evidencia severas anomalías estructurales, las cuales ponen en cuestionamiento el proyecto o “modelo” de desarrollo vigente en Costa Rica.

  1. c) Deuda interna versus deuda externa

El señor ministro de Hacienda y el señor presidente del Banco Central, explican que se ha decidido dedicar una parte significativa del endeudamiento externo que se obtenga, a “sustituir deuda cara por deuda barata” (p. 2). Es importante que, como país, reflexionemos acerca de si ese es el mejor uso que se le podría dar a esos recursos.

Se aduce que la deuda interna se coloca a tasas de interés muy altas, y que el mecanismo por el que se ha optado, permite ahorrar “,,,de forma directa un estimado de USD 70,6 millones anuales en intereses” (p. 2. Subrayado y negrita son del original). O sea: se prefiere destinar la deuda que el país está asumiendo en moneda extranjera, para refinanciar deuda preexistente, en vez de destinarla a usos realmente productivos, que modernicen la economía, eleven la productividad, y generen la capacidad de pago futura que será necesario tener para poder cumplir, a su debido momento, con esas obligaciones asumidas en una moneda que Costa Rica no puede emitir. Y, entretanto, como luego habrá oportunidad de ratificar, estas mismas autoridades económicas se declaran absolutamente incapaces -o quizá absolutamente remisas- a tomar medidas más enérgicas que permitan reducir las tasas de interés sobre la deuda interna. ¿Es eso lo más sensato?

Para el país sería mucho más conveniente -socialmente más redituable- utilizar esos recursos externos en el financiamiento de programas de inversión pública, que sean planificados para generar muchos empleos en el corto plazo, y los cuales contribuyan, al mismo tiempo, a elevar la capacidad productiva de la economía, y a construir una sociedad más justa e inclusiva, en el medio y largo plazo. Deberían esos fondos destinarse al fortalecimiento de la infraestructura educativa, de atención sanitaria y de cuido; el fortalecimiento de la infraestructura científica y tecnológica; la modernización, ampliación y mejora del transporte público; la migración hacia energías limpias y tecnologías verdes; los acueductos y el cuido y protección del agua; el desarrollo de un amplio programa de vivienda para grupos de ingresos medios y bajos; la creación de condiciones que mitiguen los efectos del cambio climático, entre otras cuestiones igualmente importantes. Frente a los altísimos índices de desempleo que padecemos, esa alternativa cobra todavía más importancia, como también es la vía que debería privilegiarse para crear condiciones económicas sólidas que, a su vez, den sostenibilidad, sobre bases realmente firmes, a las finanzas públicas.

2) Las tasas de interés de la deuda pública y la política monetaria del Banco Central

Los señores Villegas y Cubero ofrecen sobre este tema una discusión, sembrada de numerosas contradicciones, falacias y vacíos.

Primero, procedan a aclarar que, desde su punto de vista “…no procede comparar las tasas de colocación del Ministerio de Hacienda con la TPM, ni tampoco con la Tasa Básica Pasiva (TBP)” (p. 7) (TPM: tasa de política monetaria).

Explican entonces (p. 7) que la TPM es un “indicador para conducir el costo de las operaciones a un día plazo en el Mercado Integrado de Liquidez”. O sea, y según se desprende de lo anterior, su efecto parece agotarse “a un día plazo”. A lo cual agregan, con el lenguaje ambiguo e impreciso que les es característico, que los movimientos “en la TPM y su nivel son indicadores del tono de la política monetaria”. De tal modo, pareciera entonces que la TPM es una tasa de limitadísimo alcance, una especie de gesto simbólico que el Banco Central emite. Vendría a ser algo así como el equivalente al guiño de un ojo que se les hace a los bancos y demás actores participantes en el sistema financiero.

Se comprende entonces que la TPM, que según Cubero y Villegas no sirve para establecer comparaciones con las tasas de interés de la deuda pública, en realidad sirve para muy poco, si es que para algo.

Al referirse a la Tasa Básica Pasiva (TBP), repiten lo que todo el mundo sabe acerca de la correspondiente metodología de cálculo, para terminar recalcando que el “plazo promedio de estas captaciones es menor a un año” (p. 7).

O sea, y según logra deducirse de lo indicado, Villegas y Cubero, consideran que tanto la TPM como la TBP son tasas de corto plazo, la primera es incluso de muy corto plazo, mientras que las colocaciones del Ministerio de Hacienda son “usualmente superiores a los 3 años”, con un promedio de 5,9 años a diciembre de 2020 (p. 7). De ahí que “…no procede compararlas”.

Curiosamente, Cubero y Villegas olvidan que la Tasa Básica Pasiva (TBP) es una tasa de referencia para muchos créditos, incluso créditos de muy largo plazo como los de vivienda. Una nota reciente en El Financiero (¿Quiere comprar una casa? Deberá pagar al menos ¢7.000 por cada millón que le financien) lo ilustra con amplitud. Recordemos que el crédito para vivienda representa cerca del 30% del crédito total, y que las tasas de interés que se aplican sobre ese tipo de crédito, en parte muy significativa, está reguladas por la TBP. O sea, y en contra de lo que afirman estos señores, es una tasa que tiene importantes consecuencias prácticas en el largo plazo, y una muy significativa influencia en el sistema financiero. No obstante lo cual, nos dicen estos señores, “no procede” compararla con las tasas de interés de la deuda pública. Esta última, pues, pareciera estar situada en un “universo paralelo”, ajena por completo a los avatares propios del sistema financiero costarricense.

Aparte lo anterior, y en lo que a la otra tasa de interés en consideración se refiere -la tasa de política monetaria, TPM- de un repente, estos señores le atribuyen efectos muy significativos, por completo insospechados, si nos atuviésemos tan solo al papel, del todo irrelevante, que le atribuyeron anteriormente, y con base en lo cual quisieron descartar que jugase ningún papel en relación con los intereses de los bonos de la deuda pública.

Así, en la página 8 nos hablan del “tono expansivo de la política monetaria”, lo cual se confirmaría en la baja de la TPM a mínimos históricos (0,75% anual). Y agregan que con ello se “buscó propiciar la baja de las tasas de interés en el sistema financiero nacional y, de esa forma, mejorar las condiciones para los nuevos créditos y aliviar la carga financiera de los deudores que formalizaron préstamos con tasa de interés variable y que sus contratos de crédito así lo permitieran”.

Qué interesante. Pareciera entonces que la TPM tiene efectos mucho más amplios de lo que se nos había dicho. No parece agotarse en “un día plazo”. Pero, desde luego, si se trata de la deuda pública, ya sabemos que “no procede compararlas”. Es que la deuda pública -venimos a ratificarlo- levita en un universo paralelo.

Otro ejemplo que nos proporcionan estas dos autoridades económicas, tiene que ver con el papel que le atribuyen a la mencionada TPM, en relación con el así llamado programa de “facilidad de crédito de mediano plazo en moneda nacional”, que puso a disposición de los bancos comerciales ₡700.000 millones (recientemente ampliado a ₡842.887 millones) (pp. 9-10) ¿Cuál es la tasa de interés de referencia que se utiliza en este caso? Pues precisamente la TPM, que presuntamente solo era un “indicador para conducir el costo de las operaciones a un día plazo en el Mercado Integrado de Liquidez”. Pareciera que esto último aplica exclusivamente si hablamos de las colocaciones de deuda del gobierno, a fin de aleccionarnos en el sentido de que “no procede compararlas”. En cualquier otro caso, la definición se vuelve mucho más amplia y flexible. Además, nótese que, según se indica en la carta, la mencionada “facilidad” concede plazos de entre 2 y 4 años ¿y no que la TPM aplicaba solo para “operaciones a un día plazo”?

En conclusión: lo cierto es que las dos tasas de interés en mención -la TBP y la TPM- si son tasas relevantes, contra las cuales es válido comparar las tasas de interés que se cobran sobre los bonos de la deuda pública interna. Intentar proscribir esa comparación, como lo hacen Villegas y Cubero, es una forma de eludir la discusión sobre los factores que subyacen a las tasas irrazonablemente altas que es pagan sobre la deuda pública interna. Veremos enseguida que ese intento de justificación y racionalización, es un rasgo idiosincrásico de estas dos autoridades económicas.

3) La dogmática del mercado y las altas tasas de interés sobre la deuda pública interna

La cuestión es que, según nos dicen, las elevadas tasas de interés sobre los bonos de la deuda pública, son fruto de un fenómeno muy particular: “…su comportamiento pone de manifiesto la trayectoria creciente de la razón de deuda pública a PIB, así como la incertidumbre que existe entre los agentes económicos, locales y externos, sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas” (p. 6)

En otra parte, reiteran esa misma idea. Así, nos dicen (p. 11), que si bien las tasas de interés en el sistema financiero han disminuido, las tasas de la deuda pública “no han experimentado movimientos similares”, lo cual atribuyen a la “valoración de riesgo de crédito por parte del acreedor”. De donde resulta que, en el caso de los bonos del gobierno, “los agentes económicos demandan un premio que mitigue ese riesgo” (p. 11).

Hablamos aquí de lo que usualmente llaman “los mercados”, que, a veces, se transfigura como “los inversores”. En cualquiera de los dos casos, es al modo de una fuerza abstracta, anónima e impersonal. Un ente mítico; quizá una fuerza de origen divino. O sea: un poder que escapa al control humano, y, de hecho, se le impone y subyuga a los seres humanos.

Con toda claridad, estamos frente a algo que en la literatura recibe básicamente dos designaciones: algunas veces se le llama “neoliberalismo”, otras veces se le designa como “fundamentalismo de mercado”. Hay autores muy connotados -por ejemplo, Joseph Stiglitz en su libro “El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa” (2017)- que utilizan indistintamente ambos términos. Se trata de una dogmática por la que nuestras autoridades económicas parecen guardar reverencial devoción. Y así lo designaré aquí: la “dogmática del mercado”.

Ya va quedando más claro por qué nos decían que “no procede” comparar la TBP o la TPM con las tasas sobre las colocaciones de deuda pública interna. A fin de cuentas, el mensaje que, de forma más o menos velada o explícita, estos señores repiten una y otra vez, es el siguiente: “tratándose de los intereses de la deuda pública no podemos hacer absolutamente nada”.

Aunque, en realidad, no está claro si no pueden hacer nada, o no quieren hacer nada. Así, en página 7 nos dicen: “…no es posible pretender que el BCCR reduzca de forma artificial los costos de financiamiento del Ministerio de Hacienda”.

¿Cómo interpretar el “no es posible pretender”?

– Primera posibilidad: leer la frase como: “simplemente es imposible”, en cuyo caso cabría preguntarse: ¿es objetivamente imposible (del mismo modo que es imposible evitar que el sol salga cada mañana) o es “imposible” porque la ley lo prohíbe? Si fuera lo primero, estaríamos ante otra expresión propia de esa dogmática del mercado que mencioné anteriormente, devotamente cultivada por estas autoridades económicas. Si fuera lo segundo, el Banco Central debería estar activamente promoviendo un cambio de la ley, puesto que sería inaceptable, y muy dañina, una ley que obliga al Banco Central a permanecer de brazos cruzados, mientras el país se ve obligado a pagar caprichos por las tasas de interés de la deuda pública.

– Segunda posibilidad: también esa frase podría leerse como: “consideramos incorrecto e inadmisible que alguien pretenda tal cosa”. Si ése fuese el caso, habría que preguntarse: incorrecto o inadmisible ¿para quién y por qué?

En la página 9, las cosas quedan mucho más claras, cuando nos dicen lo siguiente: “Es importante reiterar que la intervención en el mercado secundario de títulos valores emitidos por el MH no tiene como objetivo bajar las tasas de interés de estos títulos, sino inyectar recursos en situaciones de tensión sistémica de liquidez y, de esa forma, asegurar el normal funcionamiento del mercado y la estabilidad del sistema financiero, acorde con las facultades dadas por su Ley Orgánica”.

Traduzcamos lo que se nos dicen: el Banco Central se desentiende de lo que pase con las tasas de interés sobre los bonos de la deuda pública. Lo que le interesa son dos cosas: “el normal funcionamiento del mercado” y la “estabilidad del sistema financiero”, no la estabilidad financiera del sector público ni los posibles episodios de “tensión sistémica” que éste pudiera enfrentar (que, de hecho, en los últimos años se han vivido varios).

En realidad, ese comportamiento, permisivo, pasivo y desentendido, finalmente cómplice, ha sido, a lo largo de los años, la tónica característica del Banco Central. Incluso cuando, hacia finales de septiembre de 2018, escuchábamos a la entonces ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, hablando de tasas de interés “obscenas”, ni siquiera entonces el Banco Central movió ni un dedo para aliviar la situación.

A decir verdad, toda esta argumentación resulta omisa y, finalmente, inconsistente. Lo cierto es que ante la posibilidad -no muy probable pero sí posible- de que las finanzas del sector público enfrenten un episodio extremo de “tensión sistémica”, ese “sistema financiero”, por cuyo bienestar y estabilidad el Banco Central se desvela, no podrá mantenerse indemne. La crisis en el sector público inevitablemente se contagiaría al sistema financiero en su conjunto y a los mercados cambiarios ¿Qué haría el Banco Central en tal caso? ¿Se mantendría impasible en su actitud de cómplice pasividad?

La discusión anterior nos permite comprender mejor el hecho de que Villegas y Cubero descarten, sin mayor dilación, la existencia de cualquier posible comportamiento colusivo, especulativo o antisocial sobre la deuda pública: “…en su labor de seguimiento de las actividades en los mercados financieros y de valores, las superintendencias del ramo no han detectado comportamientos inusuales o colusivos de los distintos agentes económicos que actúan en el mercado” (p. 11). Todo lo cual es concordante con el anónimo e impersonal automatismo que estos señores atribuyen al comportamiento de las tasas de interés sobre la deuda pública. Son simplemente “las fuerzas del mercado”, al modo de designios del cielo, inevitables, incontrolables e incomprensibles. No nos dicen que se trate de un mercado de “competencia perfecta”, pero poquísimo les falta para hacerlo, aunque, si lo hicieran, sería preciso recordarles las graves inconsistencias que hacen insostenible esa teoría. En fin, es la dogmática del mercado, una vez más.

De ser las cosas como estos señores dicen, las tasas de interés “obscenas” de que en alguna oportunidad nos hablaba la señora Aguilar, son simplemente el fruto -tan sabio como misterioso- de la magia del mercado. Ninguna voluntad humana ha intervenido en ninguno de las reiteradas ocasiones en que esas tasas de interés han exhibido su “obscenidad”.

Ahora bien, supongamos que fuese cierto que no hay “colusión”, si por tal cosa entendemos alguna forma de acuerdo, más o menos abierto o embozado, más o menos implícito o explícito. Incluso en esa optimista hipótesis, resulta innegable que sí hay comportamientos especulativos, que se dan como resultado de la irracionalidad asociada a un rasgo característico de los mercados: el comportamiento de rebaño. Ello introduce graves deformaciones que, en el caso que nos ocupa, dañan a la sociedad en pleno. Es ello lo que, episódicamente, da lugar a tasas de interés “obscenas”. Es ello lo que, asimismo, presiona para que las tasas se mantengan en niveles socialmente inaceptables. Aducir que ello refleja las percepciones de “riesgo” por parte de los “agentes económicos”, es una racionalización ex post, para embellecer lo que, en el mejor de los casos, sería un rasgo de irracionalidad e ineficiencia, con graves consecuencias para la sociedad en su conjunto.

Resulta entonces obligatorio preguntarse: ¿a quién le conviene este cuento fantasioso y alucinado que Cubero y Villegas nos presentan? Pues a los intereses del mundo financiero que así quedan recubiertos por una humareda ideológica, trajeados de tecnicismos eufemísticos, omisos y contradictorios.

¿En serio Cubero y Villegas pretenden que admitimos como natural e inevitable, que las tasas de interés sobre los bonos de la deuda pública, leviten muy por encima de lo que sería razonable y admisible, y que aceptemos que todo ello es simplemente el designio -a la vez sabio, virtuoso e inevitable- de las inexorables e impersonales fuerzas del mercado?

Lejos de esta concepción mitificada, lo cierto es que los mercados no solo son a menudo ineficientes e irracionales, sino que, además, son espacios de ejercicio del poder. Como los movimientos de los precios no solo son, con más frecuencia de la que se suele admitir, el fruto de movimientos acumulativos irracionales e ineficientes, sino que, sobre todo, son mecanismos de redistribución del ingreso y la riqueza. Las altas tasas de interés sobre la deuda pública, reflejan ineficiencias e irracionalidades, pero también relaciones de poder, y muy posiblemente son estas relaciones de poder las que subyacen al discurso apologético y la actuación permisiva, de nuestras autoridades económicas. De hecho, asociada a la anómala situación de las tasas de interés sobre la deuda pública, se están produciendo movimientos de redistribución del ingreso y la riqueza.

Costa Rica tiene derecho a preguntarse, si el abordaje que se hace de este grave problema, se preocupa realmente por proteger los derechos de la ciudadanía y el bien común, o si tan solo es un juego ideológico propicio a ciertos estrechos intereses. También es importante cuestionarnos acerca del riesgo que todo esto pone sobre la estabilidad financiera del sector público, y, en un caso extremo, incluso sobre la prestación de los servicios públicos.

4) Acotaciones finales

  1. a) En relación con la “facilidad crediticia” aprobada (₡700.000 millones en su versión inicial, ampliada luego a ₡842.887 millones) los señores Cubero y Villegas aclaran que “…no es para apoyar al sistema financiero: su objetivo es más bien apoyar a las familias y empresas afectadas por la crisis” (subrayado es del original). Cabe sin embargo preguntarse: ¿no debería hacerlo el sistema financiero motu proprio, sin esperar que el Banco Central le dé este “empujoncito”? ¿Por qué no lo hace? Probablemente porque conlleva riesgos. Si tal fuera el caso, estaríamos entonces en presencia de un ejercicio de socialización de esos riesgos: el objetivo podría ser loable y necesario, pero lo cierto es que, en protección de los bancos, es la sociedad la que asume el riesgo.

Dicen además estos señores que, a partir de esos recursos, los bancos deben conceder créditos a empresas y hogares “afectados por la pandemia”, y que deben ofrecer “condiciones favorables” en cuanto a tasas de interés y plazos ¿Qué se está entendiendo aquí por “condiciones favorables”? ¿Se definieron rangos o parámetros que permitan confirmar que las condiciones son realmente “favorables”? En su carta, Villegas y Cubero son omisos sobre ese particular. No vaya ser que, al cabo, resulten más “favorables” para las entidades financieras que para “las empresas y hogares afectados por la pandemia”.

Y en todo caso, sigue en pie el cuestionamiento: ¿por qué en este caso el Banco Central si se anima a desmarcarse un poco de su tradicional ortodoxia, y en cambio no lo hace tratándose de la estabilidad de las finanzas públicas?

  1. b) En el apartado de “Anotaciones sobre algunos indicadores” (p. 12), aparecen señalamientos que es preciso aclarar, en relación con las tasas de crecimiento de los pagos por intereses a que se hace referencia en la carta de don Albino Vargas. Al respecto, indican los señores Villegas y Cubero: “Se desconoce de dónde proviene la tasa de 28% mencionada en su carta”. Para ilustración del público en general, es importante indicar que esas cifras efectivamente existen, y pueden ser corroboradas en esta dirección: https://view.officeapps.live.com/op/view.aspx?src=https://www.hacienda.go.cr/docs/601d79cb7e6a2_12%20Diciembre%2020%20Definitivo.xls. Sugiero dirigirse a la parte correspondiente a gastos por intereses, el ítem correspondiente específicamente a la deuda interna, en la parte de “variación porcentual” (que en este caso corresponde a la variación de diciembre a diciembre de cada año). Se observará entonces que los pagos por intereses de la deuda interna, crecieron de la siguiente forma: 19,4% en 2017; 23,6% en 2018 y 28,0% en 2019.

Es lamentable que Cubero y Villegas no tengan noción de estos datos, los cuales una vez más ratifican la necesidad de hacer algo en serio, por bajar las tasas de interés sobre la deuda pública interna, no solo mediante una enérgica acción del Banco Central en los mercados secundarios de la deuda, sino, asimismo, mediante un inteligente proceso de renegociación de la deuda interna, de forma que se acuerden mejoras significativas tanto en las tasas de interés como en los plazos. Sabemos que ello afectará no solo a los bancos públicos y privados, y no solo a gente muy rica que tiene inversiones en bonos de deuda pública, sino también a fondos de pensiones, cooperativas y otros actores de similar naturaleza. Pero también es necesario poner en la balanza la ganancia que, como país, se obtendría al abrir espacio y ganar márgenes de maniobra, para poner en marcha un programa de política económica de signo progresista, que minimice el costo social asociado a la estabilización de las finanzas públicas, a la vez que impulse un proceso de vigorosa recuperación de la economía y creación de empleos, animado por objetivos de justicia social e inclusión.

Dr. Luis Paulino Vargas Solís, CICDE-UNED, Alajuela, Costa Rica, 10 de marzo de 2021

 

Publicada en el blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/

La historia nos convoca de nuevo a galopar

Compartimos la siguiente carta enviada a SURCOS por un grupo de personas costarricenses:

La historia nos convoca de nuevo a galopar

Carta dirigida al Presidente de Argentina por un grupo de representantes de distintos sectores de la sociedad costarricense:

Señor Presidente de la hermana Nación Argentina, Alberto Ángel Fernández:

Igual que en el pasado la larga hilera de Los Andes, que para nuestra convicción nace en los desiertos de Sonora, se va llenando de voces que llaman a la lucha y la unidad.

La lección está aprendida, y no hay que dejar resquicio alguno para que se cuele el agachamiento y la sumisión.

Con gran alegría vemos con ojos atentos los pasos que se vienen dando para cerrar filas. Argentina y México tienen una responsabilidad histórica para encabezar ese proceso, que no debe parar y que inicia con un acuerdo para fortalecer las relaciones bilaterales de cooperación con miras a una alianza estratégica que incluye temas como soberanía, género, derechos humanos, certeza de acceso a vacunas y fortalecimiento económico.

Como no somos presa de la ingenuidad, sabemos que, igual que ayer, hay personas y fuerzas agazapadas. Están los viles y los aviesos. Son capaces, demostrado está, de ser crueles y traidores. Fueron realistas entonces, y ahora su baja estatura moral, les hace proclives a servir a poderes ajenos a los países que conforman. En las diferencias, hay un solo pueblo que seguirá reclamando victorias.

Lo que sucede con el resurgir del progresismo del Río Bravo al Cabo de Hornos, los lleva a descomponerse tanto que asumen formas y conductas del fascismo. Creen, en su desvarío, que con groseras iniciativas, difamando y acosando, son capaces de detener el galope que gana cadencia y velocidad y que conduce a la democracia, -que es sinónimo de justicia-, y a la soberanía, a la independencia, a la plena libertad.

Desde este rincón de esa América que no se cansa, que sabe que la vida nos va en la unidad, llegue nuestra voz de aliento, nuestro respaldo militante y comprometido al actual gobierno argentino de Alberto Fernández.

La armonía y la concordia del noble pueblo argentino conocemos que es su meta indeclinable. Con ustedes estamos, en filas cerradas como otrora, para seguir domando cordilleras sin desmayo.

De Costa Rica a Argentina en gesto de hermandad:

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Los neofascistas siguen en guerra sucia

Marlin Óscar Ávila

Seguir creyendo que, por haber estudiado filosofía marxista, dar discursos a favor de la distribución equitativa de los bienes y servicios públicos, es suficiente para que el pueblo lo o la elija en cargos de funciones del Estado, está un poco alejado de la realidad actual.

Ahora, hay corrientes conservadoras que saben hablar muy bien en favor de los intereses comunes incluso, manejan algunas categorías del marxismo, cuando están en campaña política. Sus retóricas son bastante similares a un improvisado izquierdista, al grado de, atraer la atención del pueblo trabajador.

Hay tales engaños al grado que ahora, ingenuos militantes de grupos de izquierda, presentan a personas infiltradas de las filas conservadoras, como grandes cuadros políticos con un pedigrí maravilloso, lo cual la militancia común cree a ciegas, sin comprobar la verdad de lo expuesto.

A dónde está la diferencia entre estos discursantes con admirable retórica, es en los hechos de su pasado personal.

Las experiencias de expresidentes como Lula Da Silva y Rafael Correa han sido insuficiente para que las sociedades de trabajadores aprendan a elegir a sus líderes. Seguimos creyendo en recomendaciones erradas cuyas consecuencias son de gravedad política.

Sabemos de personalidades que se cristalizaron en directivas de grupos progresistas, sin que nadie se haya atrevido a cuestionar su pasado, confirmando su verdadera identidad.

Estamos tan ansiosos de crecer numéricamente, que encontramos una mezcla sorprendente de gente adentro de las filas militantes de lo que solemos denominar de «la izquierda». Tampoco se practican procesos de formación político ideológicos, que orienten un real compromiso con las mayorías de trabajadores.

Las consecuencias de esto vienen cuando se distribuyen los cargos y responsabilidades institucionales, si se ganan cuotas de poder dentro del servicio público. Dos años después se verifica los perfiles de esos personajes, quienes poco o nada se distinguen de los corruptos, cínicos y delincuentes que estuvieron en el poder el cual se derrotó y destituyó por esos mismos defectos. Sin embargo, es tarde para corregir.

Recientemente escuché a un gran líder de un país centroamericano, ungir con «la rama de laurel», a un personaje que no se le ve ese compromiso con el pueblo trabajador, excepto gozar de fáciles y cómodas condiciones y buenos ingresos. No sorprendería que de ganar esa instancia partidaria las próximas elecciones, esos beneficios personales se triplicaran, no así sus aportes y compromisos objetivos con la masa obrera ni campesina.

El atrevimiento de algunos líderes nacionales llega a definir «a dedo» quién representa a la clase obrera, la clase campesina y, hasta a los pueblos originarios.

Nuestra cultura política ha sido predominantemente liberal. No dejamos de ser eso: liberales culturalmente. No importan lo incendiarios que sean los discursos antimperialistas. En el fondo, queremos la vida fácil, libre de trabas y controles del Estado y menos del pueblo. Al llegar a tener poder, no importa si poco o bastante, creemos merecer obtener los mayores beneficios personales, pues para eso luchamos realmente, para eso tragamos gases y nos toletearon. Además, nos adjudicamos el sacrificio de nuestros mártires, aunque cuando estuvieron luchando en vida, no fuéramos muy solidarios con esos mártires.

Esta reflexión va después de ver lo ocurrido en El Salvador, ver lo que acontece en Bolivia y Ecuador ahora mismo. Y así seguirá en todo el continente.

Pareciera que es necesario ser más exigentes, autocríticos y saber con qué criterios seleccionar nuestros líderes y lideresas.

Inmediatamente nos relajamos un poco, la ultraderecha trata de introducir sus «minas», sus intrigas y venenos adentro del sistema, que pensamos es de nuestro entero control. Los neofascistas no descansan, tienen muchos recursos técnicos y económicos. Además, no tienen ningún escrúpulo en hacer cualquier daño. Compran a cualquier precio la dignidad de personas de su interés. El que su principal líder visible, Donald Trump, haya perdido las elecciones políticas en su propio hogar, no significa que estén derrotados internamente.

Sabemos que la ultraderecha no está derrotada internacionalmente. Se reacomodan y aprovechan cualquier coyuntura para avanzar. Están en el Grupo de Lima, como en el Pentágono, en las iglesias como en cualquier partido político que se deja penetrar.

En esta guerra no hay respiro, se gana o se pierde. Si se pierde, los costos son trascendentes, si se gana, se salvan vidas.

Necesidad de la elección separada de diputados

Vladimir de la Cruz

Tuvimos en Costa Rica la primera elección de diputado cuando se escogió al Dr. Florencio del Castillo como Diputado a las Cortes de Cádiz, en 1812, cuando aún éramos colonia española. Después, los días inmediatos a la proclamación de la Independencia, de Guatemala y de Costa Rica, cuando se eligieron los miembros de la la Junta de Legados de los Pueblos, que se instaló el 12 de noviembre de 1821, que terminó sus funciones el 1 de diciembre de 1821, cuando se aprobó el “Pacto Social Fundamental Interino de Costa Rica o Pacto de Concordia”, reconocida como la Primera Constitución costarricense. La de Cádiz fue la Constitución Española, cuando todavía pertenecíamos al Reino español.

El Historiador Rafael Obregón Loría señala a la Junta de Legados como el I Congreso y la I Asamblea Constituyente del país, desde donde él hace iniciar la historia legislativa de Costa Rica.

La Junta de Legados estuvo integrada por representantes de 22 pueblos, entre propietarios y suplentes.

El II Congreso y Segunda Asamblea Constituyente, que revisó el “Pacto Fundamental Interino de Costa Rica o Pacto de Concordia”, desde el 6 hasta el 12 de enero de 1822 se integró con representantes de 8 pueblos.

El III Congreso y Tercera Asamblea Constituyente que trabajó del 3 de marzo hasta el 10 de octubre de 1823, se instaló con representantes de 11 pueblos o comunidades, cuando todavía no nos habíamos integrado a las Provincias Unidas de Centro de América.

Pero, ya integrados, el Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas de Centro de América, decretó, el 5 de mayo de 1824, que se establecieran los Congresos de cada una de las Provincias que formaban parte de esta Unión, para que a su vez establecieran la Constitución particular de cada Estado miembro de esta Unión, ordenándose nombrar Jefe de Estado, con un Vice Jefe de Estado, y a los diputados respectivos, para los que se exigía ser ciudadano en ejercicio de sus derechos y tener 25 años. También hubo un Congreso Federal Centroamericano.

El IV Congreso o la Cuarta Asamblea Constituyente, ya en el período del Estado de Costa Rica, se instaló el 6 de setiembre de 1824, con 12 diputados propietarios y 4 suplentes.

El 23 de setiembre de 1824 por Decreto se ratificó la Independencia Absoluta del Estado de Costa Rica y se dispuso la organización del Gobierno. El Vice Jefe de Estado presidía al Congreso, probablemente siguiendo la tradición de la República Federal de Centroamérica y del Congreso estadounidense. Desde el 11 de abril de 1832 se tuvo reglamento legislativo. Así se inició, en resumen nuestra vida legislativa y parlamentaria.

El Congreso hasta 1838 se hizo representar por diputados de 7 pueblos. Aun cuando ya se había establecido una división territorial de Departamentos, en 1835, la representación se hizo por pueblos, hasta que en 1844 se empezó a reconocer la región de Guanacaste, ya era Departamento, con su representante, año en que también funcionó un Senado. En procesos electorales para el nombramiento de los diputados podían cambiar los miembros de algunos pueblos por otros pueblos.

El 31 de agosto de 1848 fue declarada la República de Costa Rica, por el Dr. José María Castro Madriz, y la instalación del Congreso de 1848-1849 se hizo con representantes de San José, Cartago, Alajuela, Heredia y Guanacaste, cuando ese mismo año se estableció la división administrativa nacional por Provincias, que en ese momento eran esas cinco. Puntarenas y Limón eran Comarcas.

En la Constitución Política de 1848 se estableció que los diputados durarían en sus cargos seis años, debiendo renovarse por mitades el Congreso cada tres años.

Con la República apareció la figura del Presidente y de los Designados a la Presidencia, que sustituyeron al Vice Jefe de Estado.

En la instalación del Congreso de 1858 se eligieron representantes de Moracia, como se le había cambiado de nombre a Guanacaste. En el Congreso instalado el 16 de octubre de 1859, ya destituido Juan Rafael Mora Porras, se eligieron representantes de Puntarenas y todavía de Moracia. Después de su fusilamiento se le volvió a denominar Guanacaste.

La Constitución de 1859 volvió a restablecer el Senado. Los diputados entre propietarios y suplentes, con una población de 100.000 habitantes en términos generales, eran 21 y 12 senadores.

En la Constitución Política de 1859 se estableció que el Congreso se instalaría cada año el Primero de Mayo, como se hace actualmente. Para la elección de la Asamblea Constituyente de 1870 se dispuso la elección en dos grados. Las elecciones usualmente en esa época se hacían en varios días, y con padrón electoral de los facultados para ejercer el voto, que debía tenerse listo al menos 6 días antes de las elecciones.

Para la elección de diputados de 1882 se hizo representar a Limón, que todavía no era Provincia.

Desde finales del siglo XIX el Congreso y sus diputados iban en armonía temporal con el período presidencial, de cuatro años, renovándose la mitad de los diputados cada dos años.

Era usual también que diputados a la vez se lanzaran a candidatos a la Presidencia. Así lo hicieron Ricardo Jiménez Oreamuno, Alfredo González Flores que fue sacado de la diputación para ser declarado Presidente, siendo nombrado para ello Designado a la Presidencia, y llamado a ejercer la Presidencia. Otros diputados que llegaron a ejercer la Presidencia fueron Francisco Aguilar Barquero, Santos León Herrera, León Cortés Castro, Otilio Ulate Blanco, que fue diputado en la Asamblea Constituyente de 1917 y en el Congreso de 1930. Rafael Ángel Calderón Guardia forjó su candidatura presidencial cuando fue diputado, 1934-1939, siendo electo diputado para el Congreso de 1940, Teodoro Picado Michalski, Francisco José Orlich Bolmarcich, Virgilio Calvo Brenes, Manuel Mora Valverde, Luis Alberto Monge Álvarez, empezó su carrera parlamentaria cuando fue electo en la Asamblea Constituyente de 1949

Algunos Presidentes, antes de 1948, fueron nombrados diputados después de que ejercieron la Presidencia de la República, como Carlos Durán Cartín y Cleto González Víquez. Después de 1948 no se prohíbe esta elección pero no se acostumbra.

Ricardo Jiménez Oreamuno fue electo diputado en 1922 y en 1924 por la Provincia de San José y por la de Cartago, siendo candidato a diputado en ambas provincias a la vez, año en que fue electo Presidente. Repitió como candidato a diputado en ambas provincias al mismo tiempo en 1930, por San José y Cartago, siendo electo por Cartago. También Marcial Fallas Díaz fue candidato a diputado en la elección de medio período de 1930 en la Provincia de San José, al mismo tiempo por dos partidos, el Republicano constitucional y el Unión Provincial. En esta misma campaña electoral Otilio Ulate Blanco fue candidato a la vez de dos partidos políticos, el Alianza de Obreros y Campesinos, en San José y por otro en Alajuela, siendo electo por Alajuela. En San José, ya candidato tuvo mucha oposición a su candidatura por grupos obreros organizados.

Hasta 1948 el Congreso se renovaba cada dos años por mitades. Con la Constitución de 1949 se estableció un período de cuatro años, sin posibilidad de reelección inmediata para los diputados, como sí se permite la reelección de Alcaldes y de Regidores y Síndicos. La reelección continua con renovación por mitades permitía un mejor funcionamiento del Congreso porque la mitad de los diputados que permanecía permitía su mejor funcionamiento, mientras los nuevos diputados se iban entrenando en el trabajo legislativo y el conocimiento del reglamento parlamentario. Actualmente se estima que cada nuevo Congreso duran sus diputados hasta 10 meses para manejar bien el reglamento legislativo, y todos los diputados, a los efectos prácticos, resultan neófitos diputados, lo que se evidencia mucho en la actual Asamblea Legislativa.

Desde 1953 se eligen los diputados simultáneamente con la elección presidencial. Hasta el 2010 se elegían también en el mismo acto los Regidores y Síndicos. Ya los Alcaldes se habían separado de esa elección, y hoy tienen todos ellos su propio proceso electoral dos años después de las elecciones nacionales de Presidente y de Diputados.

Hasta el año 2002, desde 1953, nunca había habido, una segunda vuelta electoral porque en la primera convocatoria para emisión del voto, la del primer domingo de febrero, del año electoral, siempre se había obtenido un ganador con votación superior al 40% de los votos válidamente emitidos. Pero, en las elecciones del 2002, 2014 y 2018 hubo que ir a la segunda vuelta, el primer domingo de abril del mismo año electoral a repetir la elección con los dos candidatos, que en la primera votación habían obtenido el mayor porcentaje electoral o número de votos, dejando en la primera vuelta electos los diputados que acompañarían al Presidente, electo en la segunda vuelta.

En las elecciones de segunda vuelta del 2014 y 2018 resultó que el partido ganador, Acción Ciudadana, solo eligió 14 y 10 diputados respectivamente, de 57 que tiene la Asamblea Legislativa, lo que evidencia una situación anómala en el funcionamiento legislativo, institucional y gubernamental. La fuerza real de votos que tienen los últimos dos gobiernos es la que sacaron en la primera votación, cuando se eligieron sus diputados, y no los votos de la segunda vuelta, cuando todo el pueblo electoral, a la fuerza, tiene que escoger entre las dos alternativas, aún cuando ninguna les guste. Son gobiernos en este sentido débiles, más allá de si los otros partidos políticos, en la Asamblea Legislativa, les prestan sus diputados, con sus votos, para la aprobación de sus Proyectos de Ley, lo que les aparenta cierta fortaleza, como ha sucedido con el actual gobierno.

En este sentido, en el proceso electoral, debemos avanzar con decisión y con visión de futuro, y con valor, en las siguientes reformas de elección de diputados:

1.- en la reelección consecutiva de los diputados, como se hacía antes de 1948. En ese período había Escuela y Universidad legislativa en la formación de los diputados. Los que se reelegían eran los destacados, así se puede ver de la lista de diputados que integraron el Congreso, lo que se demuestra también cuando varios partidos, al menos dos, proponían un mismo candidato, por una misma provincia o por distintas provincias, o cuando un Presidente, dejando la Presidencia iba al Congreso.

2.- la reelección consecutiva, podría hacerse, incluso, con elección de mitad de diputados a medio período, ligando esta elección a la de Alcaldes, Regidores y Síndicos, lo que le daría más fortaleza y entusiasmo político a esta elección.

3.- mantener la doble candidatura de Presidente y de Diputado a la vez, en que un candidato a Presidente sea a la vez a diputado, lo que se establecido desde el 2002. Así se hacia en el período anterior a 1948. Ricardo Jiménez y Rafael Ángel Calderón Guardia lo fueron. Hoy se permite que un Diputado en ejercicio pueda ser candidato y hasta Presidente, como Abel Pacheco, o candidatos que siendo diputados lo han sido, y hay varios, como ahora los hay en la Asamblea Legislativa calentando motores en esa dirección.

4.- valorar un mecanismo para que los candidatos a la Presidencia, que no son electos diputados, pero que sacan un porcentaje de votos, o un número de votos determinado, puedan ser electos diputados, lo que llevaría al Congreso a algunos diputados de alta calidad política y dirigentes políticos que se consideran altos, grandes o importantes líderes de sus partidos y de reconocimiento nacional por los votos obtenidos.

5.- y mi propuesta, la que considero más urgente, y quizá la más importante y relevante, es que se separe la elección de Presidente y la de Diputados, como ya se separó la de Regidores y Síndicos.

La elección de Presidente debe dejarse para el primer domingo de febrero como está establecido en la Constitución Política, y si hubiera segunda ronda, se hace igual, el primer domingo de abril, como también está establecido en la Constitución Política. Y la elección de Diputados se deja para el primer domingo de abril, cuando debe celebrarse la segunda ronda electoral, fecha que ya está establecida, y se ha experimentado y practicado.

Este cambio en la elección de Presidente y Diputados permitiría escoger mejor al Presidente y a los Diputados. Al Presidente porque toda la atención se concentraría en eso, en escoger la mejor opción de la oferta presidencial. Se pondría más y mejor atención a los candidatos y sus partidos, a sus ofertas programáticas de gobierno y electorales.

Permitiría, igualmente, que por realizada la primera ronda, y definidas las fuerzas electorales por el caudal de votos de cada candidato, en la segunda ronda, solo para elegir diputados, el pueblo electoral, enfoque mejor su decisión frente a quien ha ganado electoralmente la primera votación, para darle más poder legislativo o para ejercerle más control parlamentario, por la elección de diputados que se realice, lo que estaría muy ligado al resultado de la primera votación y escogencia.

El país necesita más estabilidad política en su funcionamiento parlamentario y ejecutivo, mejor relación, más fortaleza institucional para tomar decisiones políticas y parlamentarias, y este cambio podría ser el determinante en este sentido.

Mientras no avancemos hacia un régimen parlamentario, menos presidencialista o semi parlamentario, podemos continuar en un zigzag político sumamente peligroso de no realizarse reformas como éstas, especialmente la de separar la elección de diputados.

Estableciendo esta reforma es más seguro que en la primera ronda electoral se saque el 40% por parte de alguno de los candidatos, y se elija Presidente ese primer domingo de febrero. Si no se eligiera se pasa a la segunda ronda, como está establecido, pero probablemente con mayor caudal real electoral, para influir en la elección de la segunda en la escogencia del Presidente y los diputados. Pero, a toda verdad la gente valoraría mejor si le da más diputados al candidato que ha ganado la primera ronda o al que encabeza la segunda, si así fuera del caso.

Esta elección separada de Presidente y de Diputados reducirá sin lugar a dudas el abstencionismo electoral, por el énfasis que en la realidad obtienen y tienen ambas elecciones por separado, ligando la de diputados al resultado de la elección presidencial.

Para esta elección que esta encima, la del 2022, ya es prácticamente imposible hacer este cambio, en parte porque requiere una reforma constitucional, la que habría que consultarla al Tribunal Supremo de Elecciones, que nunca ha tenido iniciativas de esta naturaleza, de impulsar por sí mismo reformas electorales de este tipo, que tiendan a mejorar el sistema y funcionamiento democrático electoral nacional, de manera real y efectiva. En parte, también, porque requiere un gran acuerdo político, al menos de los partidos, que parlamentarios o no, estén de acuerdo en este sentido, así como del apoyo de los diversos analistas y gestores de opinión pública.

Pero, si no lo hacemos para el 2022, avancemos hacia el 2026, si no se ha hundido el barco nacional antes, o si no le permiten salir de puerto porque no le desaten sus amarres del muelle de la inoperancia política, como se ha venido haciendo en el país de muy distintas maneras. Todavía tenemos tiempo, pero no mucho, si queremos sacar adelante al país por buenos caminos, con seguridad, pensando en el mayor bienestar y felicidad del pueblo costarricense.

La Crisis de las crisis

Esteban Beltrán Ulate

Las crisis implican una comprensión de sociedad en tensión constante, situación que responde a una concepción desde la cual existen puntos de presión y “escenarios en tensión”, bajo una multiplicidad de formas. Pensar la humanidad, implica necesariamente pensar la diversidad, por tal razón, decir humanidad es decir pluralidad. No obstante, debido a la globalización que se ha consolidado en nuestra época, bajo una orientación política que instaura una visión de mono-cultura, mono-lengua, y mono-economía, desencadena una hiper-crisis: la crisis de las crisis.

Dicho de otra manera, las crisis son una condición necesaria de todo grupo social donde nada está totalmente asentado, pues la disposición entre tesis y antítesis son constantes, desde diversas dimensiones. El problema que quiero exponer es que, con la modernidad (colonialista, capitalista, patriarcal) se ha constituido una suerte de Torre de Babel, se ha instalado un sentido común, donde la una subjetividad totalizante extiende un discurso a partir de las diferentes estructuras de dominación.

La crisis de las crisis es aquella que perpetra una parálisis de los sistemas de pluri-pensamiento, a partir de la instauración de un macro orden que bajo el discurso a la carta de las necesidades previamente condicionadas por estrategias de comunicación inducen a las sociedades a un modo de “sub-vida”. La crisis de las crisis es aquella donde ya ni siquiera podemos tensar-nos como parte de nuestra condición diversa como especie humana, sino que nos encontramos bajo una condición de dominación que está avanzando de manera turbulenta sobre nuestras sociedades bajo una forma de un “sentido común”, que desencadena nuevas consecuencias en una subjetividad neoliberal masiva.

Es necesario reflexionar sobre la naturaleza de las crisis y sus condiciones, esto imprime en hombres y mujeres la necesidad de re-elaborar estrategias teórico-práctica para actuar. En este escenario, las izquierdas deben re-inventarse, y sin olvidar la tradición de sus fuentes, asumir nuevos derroteros discursivos que propicien alternativas que no solo procuren dirigir la mirada al «pan con mantequilla» sino a «al trigo y la vaca». Esto implica dejar de dirigir los ataques a las sombras del esbirro y enfrentar al esbirro mismo. Lo que permitirá volver a la vida de las crisis, donde las izquierdas, bajo diferentes formas, incluso bajo la forma de socialismo democrático, pueda coexistir como modelo, que pueda ser asumido y desarrollado, en consonancia con la vida, dentro de un esquema global y plural.

Propuesta de líneas políticas en Salud Nacional

Por Marlin Óscar Ávila Henríquez

«Este trabajo ha sido elaborado con la esperanza que un nuevo poder político lo trate de utilizar en un Estado de Derecho, con un gobierno elegido en las próximas elecciones que se efectuarían en noviembre del presente año en Honduras. Si no, cuando llegue a existir.

Sin lugar a dudas, su aplicación enfrentaría obstáculos fuertes, aun en un Estado de Derecho. Irónicamente el sector que puede obstaculizarlo bastante será el mismo gremio de los galenos integrados en el Colegio Médico de Honduras (CMH). Sabemos bien que el sistema del libre mercado o neocapitalismo, ha tenido existo en conquistar a los médicos a su favor. Las significativas prebendas que reciben de las grandes farmacéuticas; las ventajas y privilegios en ingresos al ser contratados por centros privados, hospitales, y demás servicios privatizados en el sistema de salud, les ha hecho olvidar su ética médica y su juramento Hipocrático e inclinarse más por privilegiar sus ingresos económicos y mercantiles frente a lo humano y el salvar vidas. Así como ocurre ahora en Bolivia, donde el gobierno declaró en emergencia sanitaria y, muchos médicos se han opuesto porque les afecta sus bolsillos, declarando paro general, el gremio de médicos favorecido con la privatización, allí, como en otros países, sin excluir a Honduras, son capaces de incumplir con sus juramentos, de dejar morir pacientes en significativas cantidades, si se les presenta la opción de elegir entre mantener sus privilegios o servir al pueblo.

Marlin Óscar Ávila».

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Ante los 110 años de la Primera Dama de la República, Marita Camacho Quirós, de Orlich Bolmarcich

Vladimir de la Cruz

Cumplió este martes 10 de marzo del 2021, la esposa del Presidente Francisco Orlich Bolmarcich, 110 años de vida, testimonio ella, en su edad, de la calidad de vida de un sistema social, de salud pública y de seguridad social, de desarrollo político y democrático que hace posible que gran cantidad de ciudadanos y personas, como ella, puedan disfrutar de una larga y fructífera vida, en su caso rodeada de familiares y amigos.

Nació, doña Marita, el 10 de marzo de 1911 en San Ramón, Alajuela, hija de Salustio Camacho Muñoz y Zeneida Quirós Quirós. Sus padres contrajeron matrimonio el 31 de octubre de 1897, en Naranjo, siendo doña Marita la séptima hija.

Se casó a los 21 años con Francisco Orlich Bolmarcich, un 16 de abril de 1932, en Naranjo, don Chico como cariñosamente se le llamaba, aun cuando fue Presidente de la República.

Don Chico nació, nació como doña Marita un 10 de marzo, de 1907, en San Ramón, de Alajuela, hijo de José Ricardo Orlich Zamora y Georgina Bolmarcich Lemecich.

Don Chico uno de los mejores amigos, desde la infancia, de José Figueres Ferrer, a quien acompañó en todas sus aventuras políticas, fue quien anunció, con el otro gran amigo de Figueres, Alberto Martén, el famoso discurso, que le interrumpieron, por orden de la Embajada Americana, por el que le detuvieron y expulsaron del país, en el Gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia, haciéndolo surgir como el gran político que llegó a ser.

Los sucesos de 1948 llevaron a Francisco Orlich a acompañar a Figueres en su movimiento armado, como Jefe Militar distinguido, y luego a compartir con él, asiento, como Ministro, en la Junta Fundadora de la Segunda República. Don Chico tenía desde antes de los sucesos de 1948, participación en la lucha y la vida política nacional.

Entregado el Poder a Otilio Ulate, el 7 de noviembre de 1949, y restituido el orden constitucional, el 12 de octubre de 1951, está don Chico Orlich acompañando a don Pepe Figueres, en la fundación del Partido Liberación Nacional, y a partir de ese momento, en todas las lides políticas hasta su muerte el 29 de octubre de 1969. Siempre doña Marita le acompañó en sus trabajos, sus luchas y compromisos políticos, incluso en los duros días del 48. En ese nacimiento del Partido Liberación Nacional doña Marita, ese 12 de octubre, allá en el Bajo de la Paz, en San Ramón, tuvo en sus manos la preparación logística del evento fundacional del Partido, que duró tres días donde fue la gran organizadora.

Don Chico y Doña Marita fueron los padres de sus hijos Francisco y Mauricio Orlich Camacho, que les han dado cinco nietos y cuatro bisnietos.

Las luchas políticas llevaron a Don Chico y a Doña Marita a las campañas electorales de 1958 y de 1962, en las cuales Don Chico fue candidato presidencial de Liberación Nacional, la de 1958 que perdió contra una coalición política que llevó a Mario Echandi Jiménez a la Presidencia de la República. En la campaña electoral de 1962 Don Chico se impuso como el ganador ejerciendo la Presidencia en el cuatrienio 1962-1966. Allí estaba Doña Marita, ahora luciéndose como la Primera Dama de la República, y ganándose el cariño de la gente y del país.

Hoy 10 de marzo Doña Marita es la mujer que habiendo sido Primera Dama de la República, llega a los 110 años de vida, siendo en este sentido la más longeva Primera Dama que vive en el mundo, gran Honor para ella y para Costa Rica.

Cuando Don Chico asumió la Presidencia, el 8 de mayo de 1962, se convirtió también en la primera mujer en participar en la Ceremonia de Traspaso de Poderes, al lado de su esposo, el Presidente Francisco Orlich Bolmarcich, que por ello la convertía en la Primera Dama de la República. Antes de 1962 no se acostumbraba, en estos actos ceremoniales, la participación directa de la Primeras Damas.

Eran días difíciles los del Gobierno de Francisco Orlich. Acababa de triunfar la Revolución Cubana, se había acentuado el anticomunismo regional y la Guerra Fría. Fue el período de las erupciones del Volcán Irazú, que tanto impactó la economía en esos dos años de erupciones. Se tomaron medidas represivas, se cerraron medios de comunicación de los comunistas, se perseguía y detenía arbitrariamente a ciudadanos, se impuso en los pasaportes un sello anticonstitucional por el cual se impedía viajar a Cuba y a los países socialistas, se facilitó el país en su costa atlántica-caribeña para operaciones de la contrarrevolución cubana, se desarrolló el Movimiento Costa Rica Libre con virulencia, se realizó la reunión centroamericana de Presidentes con John Kennedy, que visitó, como Presidente de los Estados Unidos el país, a ese efecto, y en 1965, contribuyó su Gobierno en acuerpar, vergonzosamente, con un destacamento de 25 policías la intervención militar norteamericana en República Dominicana.

La oposición política criticaba fuertemente al Gobierno. La forma más cruel de la crítica fue sacándole chistes a Don Chico, de los que no se escapaba a veces la Primera Dama, doña Marita, que en esos chistes aparecía de acompañante del Presidente. Chistes que lo pintaba sin carácter, falto de voluntad, como una persona simple y casi tonta, inculta, cuando en realidad era una persona sumamente inteligente, culta, de gran sencillez, de aguda percepción de la situación política, y un hábil político.

Desde el Despacho de la Primera Dama, Doña Marita, hacía lo suyo, su labor silenciosa, fina, que ayudaba a contrarrestar las mordaces crítica y burlas que se hacían contra ellos, como pareja presidencial. Una labor eficiente que la distinguió en el trabajo que activamente hacía en favor de la infancia.

Promovió la fundación de un albergue infantil en Aguacaliente de Cartago, y respaldó, con entusiasmo, la Ciudad de los Niños. Con su ayuda se iniciaron las labores de los talleres de obreros y artesanos en esa institución y se les suministró equipo para lavandería y panadería. también apoyó las actividades en pro del Hospital Nacional de Niños, que fue inaugurado en su Gobierno, en 1964, ella como Primera Dama. También impulsó la realización de las llamadas Ferias de Navidad, iniciadas en 1962. Se preocupó también por el Parque Bolívar

Prestó también gran colaboración a la Escuela de Enseñanza Especial, al Hogar de Rehabilitación de Santa Ana, al Hospicio de Huérfanos, al Centro de Orientación Juvenil de Tierra Blanca, a los Hogares de Ancianos Carlos María Ulloa y Santiago Crespo, a los comedores escolares y los centros comunales y de nutrición. La importancia en el apoyo a la Escuela de Enseñanza Especial, que había fundado ese extraordinario costarricense, Fernando Centeno Güell, hizo que en 1966 en ese establecimiento escolar se pusiera una placa reconociéndole sus gestiones, junto a otras dos mujeres, Clarisa Mora y Nora Murillo, por la admirable labor realizada.

Acompañó, como Primera Dama, a su esposo en varios viajes al exterior y en el recibimiento al Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy y los demás Presidentes de Centroamérica y Panamá en 1963, así como en visita al Vaticano ante su Santidad Juan XXIII. En aquellos días no se discutía sobre los viajes de compañía de la Primera Dama junto al Presidente. Era parte normal y protocolaria en el país. En 1982 el Movimiento Femenino del Partido Liberación Nacional realizó su Congreso con el nombre de Marita Camacho de Orlich.

Doña Marita sembró con su paso valores de independencia, de justicia, de fortaleza, de gran distinción personal, “señorial” en el buen sentido, de un accionar desde su Despacho discreto pero que se hacía sentir, de mucha capacidad para reunir alrededor suyo, en su gestión de Primera Dama, a muchas mujeres, a las Damas del Cuerpo Diplomáticos en acciones sociales. Era en su trabajo una mujer de mucha voluntad, siempre con buena disposición, positiva, en lo que hacía e impulsaba.

En sus 110 años tiene una vida saludable, que comparte con sus familiares y amigas cercanas a su edad, el juego de naipes, le gusta la lectura de buenos libros, prefiere las carnes blancas y hace, bien ganada, una pequeña siesta por las tardes. El gallo pinto, con huevos picados, es una de sus comidas preferidas, con tortilla, jugo de naranja, eso sí, sin café. No le gustan las celebraciones pomposas de cumpleaños, las prefiere discretas

Deseo a la querida y apreciada Primera Dama, Doña Marita Camacho de Orlich, y a su estimable familia, mucha felicidad y alegría con ocasión de esta fecha tan especial, que honra en su 110 aniversario igualmente a Costa Rica.

Vacunas anti-covid: Los reveladores alcances del egoísmo, nacional e internacional

Luis Fernando Astorga Gatjens

La historia ha demostrado que las grandes crisis ponen a prueba la consciencia humana y la solidaridad, en todas sus dimensiones. Y la actual, que padecemos provocada por el coronavirus, ha sometido a tal escrutinio, tanto a países y sus principales líderes, como a personas con poder político o económico, en Costa Rica y otros países de la región. Sin embargo, los resultados indignantemente dominantes han develado el feo rostro de la insolidaridad y el egoísmo humano.

La vacuna para combatir la covid-19 ha estado en el epicentro de una mezquindad que no ha tenido ni límites éticos, ni escrúpulos. Esta vacuna ha sido desarrollada en tiempo récord por algunas pocas industrias farmacéuticas y países, pero como bien lo diagnosticó António Guterres, Secretario General de la ONU, representa un triunfo de la ciencia, pero es un fracaso de la solidaridad internacional.

Más de 200 millones de dosis de vacunas contra la Covid-19 fueron administradas en 107 países y territorios, mientras tanto el 45 por ciento fueron inyectadas en los países ricos del G-7, pese a que sólo albergan al 10 por ciento de la población mundial. Tal es el revelador recuento realizado por la agencia, France Press en semanas recientes. Es por eso que el Gobierno de México, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, reclamó recientemente en la ONU tal acaparamiento de los países ricos y la grave brecha existente en la distribución global.

Tan desatinado egoísmo vacunal se ha desatado entonces entre países y dentro de los países. En semanas recientes, han emergido escándalos relacionados con la inoculación de la vacuna en varias naciones latinoamericanas. Ministros de Salud han debido renunciar por haber favorecido a familiares o amigos, sin que les correspondiera vacunarse dentro del plan nacional de vacunación.

Perú, Ecuador y Argentina han estado en el foco de esos escándalos donde el poder político ha abierto la puerta a la corrupción vacunal. Personas de los círculos de poder se brincaron la fila, poniéndose por delante de personas que la requerían por el riesgo de su labor o por la condición relacionada con la edad y otros factores de vulnerabilidad. Es muy probable que esta situación se haya dado en otros países de la región, pero la opacidad informativa la haya ocultado hasta ahora.

Dentro de tal contexto, internacional y regional, es preocupante la falta de información clara y transparente de la CCSS sobre el proceso de vacunación en Costa Rica. Tal y como informó el “Diario Extra”, en su edición del lunes, 8 de marzo, la Caja se ha negado a presentar la lista de personas vacunadas hasta el presente, alegando que no puede hacerlo porque esa información forma parte del expediente clínico.

En una coyuntura política donde la credibilidad de quienes ejercen cargos públicos se ha erosionado de manera tan ostensible, es urgente que esos datos sean sometidos al conocimiento de la ciudadanía. El alegato de orden legal de la Caja (que incluso ha sido refutado por algunos juristas), debe pasar a un segundo plano ante un asunto tan delicado y de enorme repercusión humana, social, política y ética.

Hay que recordar que los ¢ 47.700 millones destinados por el Gobierno dentro del plan de vacunación anti Covid-19, son dineros públicos. La rendición de cuentas entonces no puede postergarse ni un minuto más.

Igualmente, esa información transparente es impostergable, en virtud de la grave denuncia de Unión Médica Nacional (UMN) –también contenida en la nota informativa citada—de “que decenas de funcionarios han sido vacunados contra el coronavirus a pesar de no tratarse de personal médico en primera línea de atención de la pandemia”.

Urge también que la CCSS ofrezca esta información para demostrar que es fiel a sus principios filosóficos de igualdad, equidad y solidaridad, al no inmunizar a personas sin respetar la fila correspondiente al orden definido (por edad y riesgo), por las injustas razones que marcan el poder económico o político de las personas vacunadas.

(8 de marzo, 2021)

La indignación social debe servir para construir un mejor país

Luis Fernando Astorga Gatjens

Tengo la certeza de que hay muchas causas y motivos para estar indignados. La indignación ha venido en aumento, conforme la situación económica de las personas y las familias empeora y no se encuentran respuestas certeras y concretas, ni en el Gobierno, ni en la Asamblea Legislativa.

La pandemia ha exacerbado y desnudado una crisis económica y social, cuyas causas más relevantes hay que asociar al impulso de un modelo económico, el neoliberalismo, que ha venido debilitando y erosionando el Estado Social de Derecho, desde hace más de 30 años.

Cada vez más costarricenses se convierten en víctimas de la desigualdad social, derivada de ese modelo que han aplicado sucesivamente, unos más-otros menos, gobiernos del PLN, PUSC y PAC. Empero esa desigualdad social creciente no ha crecido sola: Se ha incrementado a la par de una concentración cada vez más notoria de la riqueza en menos manos. Hace algunas décadas, cuando Costa Rica gozaba de una mejor distribución de la riqueza, se hablaba de que en El Salvador tal riqueza (y el poder político) estaba concentrado en 14 familias. Hoy, nuestro país, ha transitado un escabroso camino que se parece cada vez más al modelo salvadoreño.

Más y más costarricenses están irritados por el creciente empobrecimiento y por la incertidumbre que emerge al mirar el futuro. Dentro de este dominante escenario de indignación social, también causa molestia y hastío el festín de precandidaturas presidenciales, llenas de desmedidas ambiciones personales y vacías de propuestas de políticas inclusivas, que ofrezcan soluciones reales a la gente.

Lo malo es que muchas personas reaccionan contra la política y no, como debía de ser, contra las y los políticos que usufructúan de ella, sin compromiso social medible en hechos y cuyas promesas siempre se las lleva el viento.

En el mejor de los casos, esta indignación social de hoy puede empujar a muchas personas a la apoliticidad y al abstencionismo, y con ello a una pasividad nada alentadora y constructiva. Cuando, hoy más que nunca, se requiere enarbolar el artículo 9 de nuestra Constitución Política, en lo atinente al carácter participativo que debe tener la democracia costarricense, es contraproducente que cada vez más personas –justamente irritadas por asociar la “política” con el aprovechamiento patrimonial de que hacen gala muchos políticos–, se desmovilicen y no ejerzan plenamente sus derechos ciudadanos.

Valga recordar que la apoliticidad es una posición política que hace que la persona que la reivindica se haga a un lado para que otras personas decidan por ella, en asuntos que son de su primordial interés. La democracia sólo se fortalece con más democracia, pero para ello se requiere la más activa y consciente participación social y política de la ciudadanía. La auto marginación de las mayorías hace que las élites plutocráticas, afiancen su dominio económico y político a sus anchas en desmedro de la democracia y el Estado Social de Derecho.

Sin embargo, la indignación creciente puede convertirse en una bomba de relojería, que se manifieste a través de estallidos sociales. No hay mal que dure cien años ni cuerpo –social—que lo resista. Ya varios organismos internacionales (con números en la mano), están pronosticando para América Latina en este 2021 pandémico y de incremento de la desigualdad y exclusión social, la aparición de estallidos motivados por la ira social.

Y el país está sumando números en esa rifa, ante la falta de propuestas concretas y viables de reactivación realmente inclusiva y justa, que ofrezca respuestas inmediatas y en perspectiva para amplios sectores sumergidos en la pobreza y la marginación social. Y esa falta de respuesta es gasolina y fósforos, que aportan tanto los que dominan el escenario político actual, como los que aspiran a dominarlo en las próximas elecciones y que piensan que el pueblo está condenado al olvido y a la inconsciencia política perpetua.

Es por ello que es imprescindible que cada vez más personas y grupos, se movilicen social y políticamente, hacia el norte de las propuestas progresistas, decentes y defensores de un Estado Social y Ecológico de Derecho. Sólo transitando por ese camino de certezas y esperanzas, la Democracia no ha de enfrentar los designios de un Estado fallido, en el cumpleaños 200 del país realmente progresista y democrático, que debemos ser.

(8 de marzo, 2021)

Pan y Rosas: Feminismos plurales (Para leer después del 08 de marzo)

Para Nancy Sirker Urroz (1937-1963), vives en tu hijo que es mi hermano.

Jiddu Rojas Jiménez

1) El origen y el debate: La lucha por la igualdad olvidada

En conmemoración del llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y como reconocimiento a su lucha permanente, valdría la pena recordar a su más destacada impulsora internacionalista, a Clara Zetkin (1857-1933), y a su compañera de lucha, Rosa Luxemburgo (1871-1919).

Ésta última, intelectual y líder socialista, y su amiga y camarada socialista de luchas, quien fuese asesinada salvajemente en Alemania, al fracasar el movimiento revolucionario “Espartaquista”, -después de la carnicería inter-imperialista de la Primera Guerra Mundial (1914-1919)-, y donde murieron millones de jóvenes europeos de ambos bandos.

Ambas mujeres, Zetkin y Luxemburgo, (casi siempre olvidadas), fueron las grandes impulsoras de esta fecha internacional, desde el Congreso de Mujeres Socialistas de 1910, realizado en Copenhague, Dinamarca.

De hecho la primera conmemoración internacional oficial es de 1911 en Dinamarca. Otros ejemplos son: Rusia en Marzo de 1917 (y que pasaría ese mismo año en Noviembre a constituir la URSS), o China en 1922, o España en 1936, etc. Estados Unidos oficialmente la celebra desde 1994.

Se conmemoraba formalmente así, la dolorosa y heroica lucha por las obreras textiles quienes marcharon y fueron brutalmente reprimidas en Nueva York en 1857, y además se recuerda, el posterior, doloso incendio de la fábrica Triangle en New York del 25 de Marzo de 1911, donde murieron cruelmente decenas de obreras textiles (123), junto a varios obreros (23), dejando gravemente heridas y quemadas a otras 70 mujeres, en circunstancias atroces.

Sobre esta última atrocidad, hay que agregar que la gran mayoría de las fallecidas eran obreras muy jóvenes y muy pobres, y muy vulnerables socialmente, pues eran casi todas migrantes empobrecidas de Europa del Este y de Italia. Y por supuesto, el incendio se dio en un contexto de luchas sociales obreras y de género.

Ahora, en honor a la verdad histórica, hay que reconocer, que esta dolorosa pero educativa conmemoración se realizaba, sin embargo, ya antes del Congreso Internacional de Mujeres Socialistas de 1910 de Dinamarca, localmente en Estados Unidos.

Se conmemoraba en ambos casos, la cruel represión de 1857 en Nueva York.

Ejemplos históricos de la misma, se encuentran en Chicago 1908 y Nueva York 1909.

Conmemoraciones norteamericanas anteriores a 1910, y dirigidas por valientes Mujeres Socialistas Norteamericanas, como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt, contra la represión de obreras en 1857.

Y obviamente después, se le sumarán, los trágicos sucesos del brutal incendio de 1911, pues con más razón, pues se juntaron esos acontecimientos en la memoria histórica socialista y feminista, no sólo en EE.UU. sino en el Mundo entero.

Estados Unidos tenía un vigoroso movimiento obrero, a veces gremialista, a veces laborista, incluso socialista de diferentes tonalidades, y un vigoroso movimiento anarquista y comunista, donde las Agendas Feministas y la Educación sexual para las Mujeres, se cruzaban, junto a otras diferentes luchas.

Añadimos que la histórica dirigente “Espartaquista”, Rosa Luxemburgo curiosamente fue asesinada brutalmente en Alemania, en fecha cercana, un posterior 05 de marzo de 1919.

En los 1960s y 1970s, por la influencia de los diversos Movimientos Feministas intercalados y retroalimentados por los nuevos sujetos políticos emergentes en las llamadas sociedades industriales avanzadas (Marcuse), pues se difundió aún más, esta conmemoración internacionalmente.

En 1975 la ONU sólo oficializa la fecha, y lo convierte en «Día Internacional de la Mujer»…

2) Diferentes Feminismos y luchas obreras y socialistas

Así fue en Europa y Latinoamérica, desde luego con sus matices y particularidades socio-históricas, según las asimetrías asignadas estructuralmente, en el Centro o en la Periferia colonial. Esto que es algo tan básico, a veces parece ser olvidado o invisibilizado adrede.

Las mujeres, en estos procesos políticos no sólo participaban, sino que eran líderes.

Es el cruce de las tareas Feministas y las tareas Socialistas.

Las mujeres, en estos procesos políticos no sólo participaban, sino que eran líderes.

Tal es el caso de la Anarquista Emma Goldman (1869-1940) quien murió exiliada de su propio país, Estados Unidos.

Tal fue el caso en Costa Rica Carmen Lyra (Isabel Carvajal) quien muere en el exilio, o de Corina Rodríguez, Adela Ferreto, o posteriormente Addy Salas. Sin embargo, hay que reconocer que no todas las Feministas curiosamente fueron Feministas.

Sin duda la Revolución Industrial y las relaciones capitalistas aceleradas, incorporaron de forma brutal a las mujeres al mercado laboral de las economías centrales, proletarizándolas progresivamente. Ese alto trajo distorsiones culturales, familiares, antropológicas, psicológicas, y personales, que expandieron la deshumanización del Capitalismo Mundial.

 Sin embargo, hay que reconocer que no todas las Feministas necesariamente fueron Socialistas o afines. La gran líder sufragista inglesa Emmeline Pankhurst, aunque fue primero parte del Partido Laboralista Independiente, fue reacia a colaborar con Liberales, Socialistas y Laboristas y fue profundamente anticomunista, e incluso apoyó la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial, bajo el lema “Right to serve” (“Derecho para servir”).

Todas las hijas de Pankhurst fueron militantes radicales Sufraggettes y fundadoras de la temida y radical WSPU (Unión Social y Política de las Mujeres), pero una de sus hijas en cambio, Sylvia, al trabajar con East London con las Mujeres más pobres, fue militante Socialista, Internacionalista, Defensora de la URSS, luchadora Antifascista, Antimperialista y Anticolonialista, muriendo en Etiopía país de su residencia en 1960.

Pero hay que decirlo: ni la líder sufragista inglesa Emmeline Pankhurst (1858-1928) de la WSPU, o la primera abogada costarricense Angela Acuña Braun (1888-1983) o Ana Rosa Chacón (1989-1985) o Esther de Mézerville (1885-1971) de la Liga Feminista Costarricense, fueron necesariamente socialistas, al contrario. Y eso no las priva jamás de sus aportes históricos inconmensurables.

3) Las diferentes luchas feministas y de clase contemporáneas

No siempre han coincido las agendas sociales obreras o populares y la lucha feminista. Y agreguemos, que desde las luchas revolucionarias modernas también denotaron un control patriarcal y eurocéntrico evidente. Por eso es importante, aunque sea en términos muy generales mencionar algunos ejemplos históricos concretos.

Por ejemplo, puede sonar extravagante, pero en Estados Unidos, contrario a lo que se pueda pensar después y durante la Guerra Fría, las luchas Socialistas, Obreras y Feministas se podían cruzar… Igual en otros países.

Junto a las ya mencionadas alemanas de origen judío (no religioso), Zetkin y Luxemburgo (nacida en Polonia), encontramos en España («La Pasionaria»), Holanda (Henriette Roland-Holst), o pioneras Sufragistas Inglesas, o incluso en la Rusia Zarista (A. Kolontai) y obviamente luego en la URSS, etc.

Aún antes de las luchas propiamente obreras, tenemos a las primeras Feministas, como la revolucionaria Flora Tristán en Francia (nacida en 1803 de ascendencia peruana y fallecida en 1844), o a la inglesa Mary Wollstonecraft (1759- 1797), etc. Ambas con claros vínculos políticos progresistas, proto-socialistas, y contestarios dentro de su contexto.

Otro caso extraordinario es de la revolucionaria francesa, Olympe de Gouges (1748-1793) autora de «La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» de 1791, y quién por ser defensora de la facción Girondina, fue juzgada y guillotinada durante el período del Terror.

De modo que estas relaciones políticas entre las diferentes luchas Feministas, y las luchas obreras y revolucionarias, nunca han sido lineales. Y se han constituido de forma problematizada, asimétrica y compleja, como corresponde a la también compleja y versátil, dominación patriarcal, capitalista, colonial y neocolonial.

Todo lo cual no debe servir de pretexto para no repensar en profundo, la lógica patriarcal de lo político desde la raíz, y en particular desde la lógica política alternativa de los procesos populares latinoamericanos y globales.

4) Desde Nuestra América: apropiación de los diversos discursos Feministas desde nuestro espacio y tiempo

Hasta los años 90s, y después de un conflicto armado impuesto, una columna guerrillera se detectaba fácilmente desde el aire por lo cabellos y las colas de las mujeres combatientes. Los Ejércitos criminales latinoamericanos casi no usaban mujeres combatientes. (Posiblemente ya no sea así). Las Oligarquías aprendieron bien su oficio de la represión desde la colonia.

No es necesario citar los cientos de miles de mujeres civiles, madres, hijas, compañeras, indígenas, ladinas, afrolatinas, todas ciudadanas ejemplares, obreras, campesinas, estudiantes, profesionales, etc., que fueron sometidas a todo tipo de atrocidades en todo el Siglo XX y el Siglo XXI.

Femicidios y Feminicidios, van y vienen, aún antes de que los conceptos jurídicos y feministas los nombrasen como tales. Pero así es nuestra historia teratológica.

Así fue desde la Conquista y la Colonia. Cómo iba a ser diferente en la «Patria del Criollo» y sus Oligarquías brutales o frente al Expansionismo Norteamericano y al Imperialismo.

Recordemos a algunas figuras femeninas emblemáticas de América Latina, a sabiendas de que los procesos colectivos y estructurales son más complejos, y de que la historia no la hacen figuras excepcionales o heroicas…

Repasemos un poco de nuestra historia latinoamericana.

Junto a los procesos criollos de Independencia después de Miranda, con Bolívar, y San Martín, ya encontramos a Manuela Sáenz (Ecuador 1797- Perú 1856).

Manuela Sáenz, todo un personaje, más allá de ser la compañera leal de Bolívar, merece su propio lugar en la historia de la Primera Independencia Latinoamericana. Cómo explicar sino, el triunfo de epopeya del primer proyecto Lautarino de Independencia de España, sino es con el apoyo y la participación activa de la Mujer.

Encontraremos luego en la cintura de Nuestra América, en el Caribe, en la Cuba ocupada por España hasta 1898 y luego por Estados Unidos, a la extraordinaria afrocubana Mariana Grajales Cuello (1815-1893) -Madre del líder patriota y héroe independentista Mambí, exiliado en La Mansión de Guanacaste, Antonio Maceo, y de sus hermanos Marcos, José, Rafael, etc. todos héroes y mártires, de la tardía Independencia de Cuba y Puerto Rico-, etcétera, tenemos a destacadísimas luchadoras indígenas.

Realmente vale la pena citar brevemente, y por aparte, como ejemplo ciudadano y humanista, a algunas de ellas. Todas representantes de ese dolor social latinoamericano, colonial, y brutalmente injusto y asimétrico. Y cuyo orden colonial se encarnizaba particularmente con el cuerpo de la Mujer en resistencia.

Si lo latinoamericano, mestizo y criollo, se cruzó con la lucha y participación de la Mujer, la particularidad de los pueblos indígenas, lo hizo antes contra la asimetría colonial española.

5) Cuerpos, violencias y encarnizamiento colonial

Recordemos desde la Costa Rica de Pancha Carrasco (1816- 1890), a nuestras hermanas y madres, y compañeras de La Patria Grande. Los testimonios centroamericanos y latinoamericanos son abundantes, desde las hermanas Mirabal en República Dominicana, hasta Las Caracolas en Chiapas, desde las estudiantes chilenas auto-convocadas que cambiaron el Chile heredado por Pinochet hasta las valientes Argentinas del Pañuelo Verde. Desde Arabia Saudita, hasta las trabajadoras sexuales organizadas de la India, hasta las luchadoras del Oeste de África contra la mutilación genital ritualística.

Sin embargo, recordemos desde nuestra identidad latinoamericana en abierta construcción, la genealogía histórica de nuestras asimetrías impuestas y sus dolores ancestrales.

Recordemos a Micaela Bastidas Puyucahua (1744-1781), esposa y compañera del líder revolucionario indígena Quéchua, Túpac Amarú II, quienes transformaron para siempre la subjetividad social y política de Los Andes conquistados por Imperio Español. Ella al parecer, hija extramatrimonial y de origen pardo- africano por parte de Padre, e indígena por parte de Madre, deviene en una de las líderes y estrategas revolucionarias del Levantamiento de Tinta en el Perú colonial.

Compartirá en esa gloriosa ruta emancipatoria, las espantosas torturas y muerte, y vejaciones de su esposo e Hijos. Pues claro, fue una destacada líder de la Rebelión.

La violencia contra estas líderes mujeres, es también contra sus Hijos e Hijas… Finalmente Micaela, fue muerta, después de cortarle la lengua en público, golpeada a patadas en el estómago y pechos, y por estrangulamiento (pues el vil garrote fracasó); claro sólo después de ver cómo le cortaban la lengua a su hijo Hipólito, de 18 años, y lo ahorcaban, en el mismo tablado en la misma Plaza. Su otro hijo combatiente, Mariano murió en 1784 a los 21 años en Brasil.

Su hijo menor capturado y de sólo 10 años, después de malos tratos de rigor, fue obligado a presenciar toda la tortura y martirio de sus Padres y hermano mayor. Además, fue desterrado a los 11 años a África a posesiones españolas, y luego de los malos tratos esclavistas, se le confinó a una mazmorra en Cádiz, muriendo a los 31 años, según señala el escritor peruano José Luis Ayala Olazábal.

Si creen, que la figura de la líder revolucionaria Micaela Bastidas es una excepción, hablemos de Tomasa Tito Condemayta (1740-1781), otra noble quechua rebelde, y otra de las líderes y estregas de la Rebelión, junto con Túpac Amarú II y Micaela Bastida. Igualmente fue torturada, mutilada y ejecutada en 1781 junto a otras y otros combatientes indígenas.

Si aún todavía tiene dudas, podemos investigar la figura de Bartolina Sisa (1750 ó 1753-1782), cónyuge del gran líder indígena Aymará, Tupac Katari (nombre adoptado por Julián Apaza en honor de los héroes Tupac Amarú II y Tomás Katari). Pero además, Bartolina Sisa, es una heroína Aymará por mérito propio, pues fue una importante estratega militar y política, fue una feroz combatiente, y una líder revolucionaria indígena por méritos propios. Bartolina, fue capturada, torturada y asesinada cruelmente por las autoridades españolas (arrastrada por caballos hasta morir y luego descuartizada), junto a otra líder revolucionaria indígena, Gregoria Apaza (1751-1782) hermana menor de Tupac Katari en La Paz, Bolivia. Su hijo mayor cruelmente asesinado, le sobrevivieron al parecer, en la clandestinidad dos hijos más y una hija.

La lista es más que eterna, sempiterna, y seguirá hasta nuestro presente, y sino Berta Cáceres desde Honduras o María del Mar Cordero desde el ecologismo costarricense movilizado contra la Stone Forestal, nos recordarán su cercanía en tiempo, espacio y sentido.

6) Conclusiones provisionales

Hay muchos Feminismos, y eso aunque evidente y repetitivo, siempre se nos olvida. Imagino que desde la revisión de la masculinidad, deberemos encontrar aportes en las diferentes expresiones de esos Feminismos.

Como puede haber diferencias y diferentes énfasis y aportes teóricos en Nancy Fraser o Judith Butler, hay diferencias en el acercamiento y la apropiación y resemantización de los diferentes esfuerzos femeninos y feministas, contra la dolorosa vivencia patriarcal.

Lo que tampoco podemos evitar, es reconocer, que inevitablemente los diferentes Feminismos, sean desde el Centro o desde la Periferia del Sistema -Mundo, necesariamente se cruzaran de forma compleja con otras variantes de las asimetrías sociales, sean éstas de clases, etnias, nacionalidad, identidad, diversidad sexual, culturales, etc.

La diversidad de esta composición humana, solo puede enriquecer a las diferentes luchas feministas.

No olvidar. Gracias.

¡Un saludo respetuoso, autocrítico y fraternal a todas las Mujeres Luchadoras!