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¡Que Ansias!

Sergio Ortiz Pérez

2 horas

¡Que Ansias! Ya quiero escuchar cómo van a gravar las grandes fortunas y capitales y la venta de agua embotellada. Ya quiero escuchar cómo le van a aumentar el canon anual de las frecuencias de radio y televisión de 3 mil colones o 150 mil por unos cuantos millones de dólares según el ingreso. Ya quiero escuchar cómo van a subir el precio por tonelada de Atún que hoy está en 54 dólares a 3000 dólares. Ya quiero escuchar las nuevas y contundentes penas por elusión y evasión. Ya quiero escuchar como los diputados y ministros se bajan el sueldo a la mitad. Ya quiero ver como hacen una auditoría a las contrataciones de H. SOLÍS y Meco. Ya quiero escuchar como el peaje de Global Vía pasa a manos del Estado. Ya quiero ver como se traduce la inversión de APM Terminals en desarrollo para Limón. Ya quiero escuchar cómo se reduce la deuda política en un 25% y se traslada el resto a la CCSS. Ya quiero escuchar cómo le mandamos una carta a los países ricos para que nos perdonen la deuda y al FMI y BID que adecue los intereses y plazo. Ya quiero ver como mandamos a traer a todos los embajadores y embajadoras y recortamos el gasto de la Cancillería.

Insisto ¡Que Ansias!

Enviado a SURCOS por Ma. Elena Fournier.

Por una condonación de la deuda pública externa en América Latina

Este miércoles 22 de julio a las 12:00 m.d. hora Costa Rica se hará la videoconferencia: “Por una condonación de la deuda pública externa en América Latina”. Se contará con la participación de Yamandú Acosta (Uruguay); Jorge Zúñiga M. y Orlando Delgado (México); William Hughes (Panamá) y Henry Mora (Costa Rica).

Si usted desea registrarse siga este enlace: https://forms.gle/p1CaFXnLHDv7iq1H7

 

*Imagen de portada:  www.libertadyprogresonline.org

Las paradojas que evidencia la pandemia

Juan Huaylupo Alcázar[1]

Imaginar que los mercados urbanos seguirán siendo emporios para las ventas de mercancías y servicios, así como ser fuentes de fuerza de trabajo barata, son las elucubraciones de los empresarios, el gobierno y los nefastos entes internacionales, que se imaginan maltusianamente, una sociedad y un mundo con poblaciones muy inferiores a su origen manufacturero del siglo XVIII, pero dotadas de extraordinarias capacidades productivas gracias a los trabajadores que con su esfuerzo e imaginación crean nuevas tecnologías. Es comprensible un capitalismo con elevada producción y productividad para más y mayores mercados, pero nunca para reducidos mercados y poblaciones. No existe tendencia alguna que sustente una estructura productiva y distributiva para atender las necesidades ciudadanas y menos aún con tasas decrecientes de ganancias. Ello es un error de las expectativas, una visión contradictoria o una forma para eliminar a empresarios competidores.

¿Acaso estamos viviendo un proceso de concentración económica como nunca antes ha conocido la humanidad? ¿se pretende destruir a miles de productores y trabajadores, con la mediación viral pandémica, para concentrar y centralizar, en muy pocas empresas globales y en menos países, el abastecimiento de mercancías, servicios o insumos que el mundo requiere? ¿se construye un nuevo orden económico mundial? No es de orates ni es una especulación suponer la intencionalidad de estas prácticas, pues es una regularidad efectuada en toda la historia capitalista. Las guerras, invasiones, ocupaciones, los asesinatos, espionajes, expropiaciones, confiscaciones y adquisiciones han servido, en el pasado y el presente, para apoderarse de las riquezas, recursos y mercados del mundo, como tampoco es extraño, el crecimiento y expansión de las inmensas empresas que actúan en todos los mercados y espacios nacionales del planeta y menos aún, se puede desconocer la permanente destrucción de las empresas competidoras por parte de entes que anhelan el monopolio, o el control de la producción y la distribución mercancías del mundo.

El empobrecimiento generalizado de las poblaciones por los efectos económicos de la pandemia agudizados por las estructuras sociales y laborales excluyentes que, sin redistribución de los recursos generados, restringen el consumo, la educación, la sanidad pública, lo cual tienen como consecuencia la inhabilitación de las capacidades físicas e intelectuales de los trabajadores, aunque paradójicamente son imprescindibles para la valorización del capital. El capitalismo ha ampliado los mercados e integrado a todos los trabajadores del mundo en un proceso de reproducción global del capital. Es absurdo y contradictorio para el capital, atentar contra los trabajadores, porque es una evocación propia a tanatus.

La falsa conciencia y el hedonismo empresarial se embelesa en tener el poder capaz de crear una sociedad a la medida de sus intereses, sin la resistencia por parte de reducidos, supeditados y contestatarios trabajadores y sin institucionalidad alguna, para erigirse en una absolutista versión moderna del Estado de Luis XIV. Esos sueños utópicos ocultan sus pesadillas de no ser autosuficientes, de necesitar trabajadores, mercados y de un Estado que les garantice sus condiciones de existencia y vivir de los otros.

Los negociantes al imponer la reapertura productiva y mercantil, no reactiva la economía realmente, solo garantiza nuevas infecciones y muertes. Ante las evidencias, silencian sus voces, pero sin desistir ni enmendar la culpabilidad de sus acciones contra trabajadores y clientes. La vocinglería empresarial de tener la solución a las crisis, económica y pandémica, ha mostrado su incapacidad de dinamizar la economía, a la vez de ser un nefasto difusor de la pandemia en el país.

Los mercaderes creen que ofrecer mercancías, es suficiente para reactivar la economía, como si la causa de la crisis fuera por su carencia. Esa simpleza de pensamiento deriva suponer como lo hizo hace siglos Jean-Baptiste Say (1767-1832), que toda oferta crea su demanda, ignorando a John Maynard Keynes (1883-1946) que postulaba precisamente lo contrario, como si la economía fuera una relación mecánica entre dos variables. Pero, los empresarios no quieren ver ni entender que los asalariados-compradores han sido afectados por ellos, el Estado y la pandemia, en un contexto estructural inequitativo y excluyente. Esas mayorías despreciadas y pobres, son los que sustentan y garantizan la riqueza privada.

La producción capitalista no es para el autoconsumo de propietarios, no es para los millonarios, ellos no sustituyen el consumo de las poblaciones trabajadoras, a quienes no dan ninguna alternativa de consumo ni de sobrevivencia suficiente y digna. Los pobres, desempleados y enfermos, entre otros, no consumen. Tampoco los sectores medios y pobres poseen los recursos suficientes ni duraderos para afrontar un futuro inestable, incierto y crítico, no solo por el previsto colapso del sistema de salud, o un posible desabastecimiento alimentario, agravado por un medio gubernamental sin recursos y asfixiado por sus déficits y por los legisladores. Asimismo, la destrucción de la institucionalidad pública y la educación superior, compromete dramáticamente el futuro de la sociedad costarricense. La legalidad democrática costarricense, se transfigura en una dictadura ilegal.

Los parlamentarios contrarios a los intereses de la colectividad, son aliados y cómplices de demandas empresariales, inviables e imposibles para nuestra sociedad, además de que sus intereses electoreros los empuja a boicotear los presupuestos públicos requeridos para la asistencia a los desempleados formales e informales que ha provocado la pérdida de puestos laborales durante la actual coyuntura. Son los intocables amigos, no por enfermos, sino porque enferman y matan a los otros, con su inmunidad e impunidad económica y política, son los mismos que impiden la devolución total de los salarios acumulados para supuestas pensiones obligatorias, que nutren las finanzas privadas, con argumentos falaces que ocultan los desfalcos financieros y administrativos de los mismos, a pesar de la agudización de la pobreza y del hambre que comienza a azotar a los sectores vulnerables de nuestra sociedad.

Asimismo, uno de los entes generadores de miedo, el poder judicial, se ha convertido en un espectador de las tragicomedias de las transgresiones constitucionales, del derecho público y de la institucionalidad estatal.

Costa Rica en la actual coyuntura vive momentos contradictorios, sin alternativas económicas viables ni razonables, enfrentada a una frustrada omnipotencia o impotencia empresarial y legislativa de instaurar regresivamente el absolutismo totalitario, mientras que el Gobierno, ambigua y contradictoriamente, se ocupa y relativamente se sostiene políticamente por el sistema de salud existente, mientras que, por otro lado, destruye institucionalidad pública y liquida conquistas alcanzadas históricamente por la ciudadanía y su Estado Social, especialmente en materia de derechos y reivindicaciones laborales.

Los que se aprovechan de sus influencias para hacer negocios privados y contratos de obra pública, han multiplicado muchas veces sus riquezas y adquirido un saber que no emana de la ciencia, sino de procesos políticos corruptos del quehacer estatal y judicial. La ciencia y la investigación no les interesa ni forman parte de sus decisiones y prácticas, como tampoco les importa el ejercicio de la justicia social y la moralidad pública. Sin embargo, pretenden ser dictaminadores y fiscalizadores de la sociedad costarricense, del aparato estatal y de los intereses, necesidades y anhelos ciudadanos. Así, las visiones y prácticas de esos sectores privilegiados de la sociedad, ignoran la complejidad de los procesos sociales y también de la economía. Los negociantes creen que solo la reproducción del ciclo comprar, producir y vender, es suficiente y que ellos son los actores fundamentales, pero están muy equivocados. A ese economicismo, basta señalar que los “ticos” radicados y trabajadores en otros espacios nacionales, que regresan al país, no lo hacen porque carecen de trabajo y son pobres, sino porque Costa Rica es su espacio de vida con sus familias, en su sociedad y cultura, que les garantiza sobrevivencia social, más allá, del trabajo y situación económica. Este fenómeno también ocurre con los ciudadanos de otros países que vuelven a sus países y a sus pueblos para convivir y compartir solidariamente. El economicismo es una visión ideológica que emana de la preeminencia económica capitalista que impide comprender la complejidad de las realidades y la significación cultural, social, política e histórica de las relaciones económicas.

Las visiones simplificadas de las realidades suelen ser dogmáticas y creen que el devenir de las personas y sus contextos, están determinadas absoluta e inevitablemente, como ocurre con la economía y sus pretendidas leyes universales, pero también con la pandemia, a la cual le atribuyen cualidades de transformación de economías y sociedades. No obstante, son las relaciones sociales, políticas y económicas hegemonizadas con poderes concretos y tangibles que, encubriéndose en la pandemia, imponen sus intereses, intenciones y nuevas condiciones sobre las personas y pueblos de la aldea global. Tampoco los poderes sociales que dominan y sentencian son omnipotentes, son de barro en su vulnerabilidad y miedo ante los trabajadores-compradores en la pandemia.

[1] Catedrático en Administración Pública en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica.

Imagen: https://concepto.de/mercantilismo/

Unas cuantas sugerencias

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Comparto, con espíritu constructivo, algunas ideas.

1-   EQUIPO DE MANEJO SANITARIO Y ECONÓMICO COORDINADOS. Pueda ser que dentro del Gobierno estén muy coordinados.  Pero lo cierto es que, desde afuera, no dan esa sensación. Más bien, a ratos pareciera que existen tensiones. Aclarar esa imagen cuanto antes es de gran conveniencia nacional.

2-   PRESENTAR PLAN ECONÓMICO DE MEDIANO ALIENTO. Lo más cierto hoy es que el futuro es incierto. No hay conocimiento seguro y claro sobre cómo va a evolucionar la situación, tanto en lo sanitario, como en lo económico. No obstante, en lo sanitario se ha definido una ruta, y cada uno de nosotros sabe a qué atenerse. Quédate en casa, baile y martillo, burbuja social, distanciamiento social, nos lo han explicado permanentemente.

No pasa lo mismo en el campo económico. Los anuncios son parciales. El Gobierno insiste en avanzar en la negociación con el FMI, pero no se ha explicado con claridad si ya hay compromisos y, si los hay, en qué consisten. Parece ser un secreto que no quieren compartir. Se rumora, porque ese es el nivel, que vienen impuestos, mayores recortes de gasto, venta de activos. El exministro Chaves ya hasta hizo un cálculo “personal” (así lo llamó) de lo que valdrían algunos de esos negocios públicos. No llega al 10% de la deuda.

3-   SE DEBEN FORMULAR OTRAS INICIATIVAS MÁS ALLÁ DE LA MACROECONOMÍA. La discusión macroeconómica con facilidad deriva en un pulso por recortar gasto, reducir planilla pública, bajar salarios, las exenciones o a quién poner impuestos.  Si no hay un espacio de negociación real, inclusivo y con propósito, las discusiones serán estériles, los esfuerzos se diluyen y la desesperanza crece.

Por ello, también se tiene que trabajar sobre las necesidades particulares de los sectores productivos. En especial con aquellas actividades que han sido soporte del desarrollo económico y hoy están amenazadas. ¿Cómo acercar capital de trabajo a esas empresas que han demostrado viabilidad a lo largo del tiempo, pero que hoy están sofocadas por la caída de sus ingresos? Mecanismos existen, y se han presentado. Pero no se observa una definición concreta del Gobierno en este campo. Esto se debe abordar con urgencia.

Los bancos tienen plata. Ha habido renegociaciones de las deudas bancarias. Pero no todos son sujetos de crédito. Aquí surge la necesidad de crear un mecanismo especial de garantías para empresas nacionales, que hoy sufren, y que han sido exitosas. Pero este esquema debe también considerar a los emprendimientos no formales, que son muchos y están creciendo. Sería una forma de empezar a formalizar esas iniciativas. El desempleo es mucho, la transformación hacia la informalidad es acelerada, y hay que ir previendo estos impactos para después de la pandemia.

4-   LOS FONDOS PARA EL BONO PROTEGER HAY QUE AUTORIZARLOS RÁPIDO. Es urgente aprobar cuanto antes el uso de los recursos disponibles. Y el Gobierno debe calibrar si va a necesitar más apoyo para estos programas. Es una buena idea no mezclar esta aprobación con otros temas presupuestarios.

5-   EL GOBIERNO DEBE RETOMAR SU INICIATIVA SOBRE MEJORES CONDICIONES EN EL FINANCIAMIENTO en estos días de crisis sanitaria. Y este debe ser un punto central para tratar con los organismos financieros internacionales. Rebeca Gryspan ha complementado esta idea, señalando que los alivios que se dieron a los países más pobres deben extenderse a los de “ingreso medio”, como es Costa Rica. Agrego que, de otra forma, podemos quedar en un “limbo financiero” y expuestos a la codicia del mercado financiero internacional.

CONCLUYO.  Entre más claro se tengan las propuestas, más fácil es llegar a los acuerdos, que posibiliten apoyos amplios. Esta es una condición necesaria para avanzar. La macroeconomía hay que manejarla, pero es igualmente importante tener claridad sobre los programas de apoyo a los sectores productivos y al empresariado nacional. Es la mejor forma de resguardar empleos y mitigar impactos sociales. Siendo que los intereses nos están comiendo las finanzas públicas, trabajar sobre esquemas diferentes de endeudamiento, es urgente.

Texto publicado en el blog http://notasaltema.blogspot.com/ y compartido con SURCOS por el autor.

PANDEMIA: LA PEOR – poema

Un dolor
más grande que
la luna de esta noche
orbita sin rumbo sus pasos
pisoteando mi mundo. Hay
tristeza en mi corazón y cero
resignación en mi Alma. Se
resiste mi sangre a bajar la
guardia y darle ese triunfo
fácil que desea la ignominia
que le demos. Estamos en
guerra y esta se gana
peleando cada palmo
en todas las batallas.

Se van llenando las
nubes de un cardumen
de escualos que como
jauría rabiosa está lista
para desprenderse sobre
la yugular del pueblo como
lluvia malvada. Sentados
sobre sus caudales reunidos
explotando a los pobres,
aprueban sus planes de hambre
y más miseria para todos aquellos
que le han surtido sus riquezas
soportando puñales
camuflados de beatificadas
plumas. Pandemia peor son
ellos: corazones de estiércol
enchapados con el oro que
usurparon evadiendo al fisco
y chupando el alimento que
quitaron al pobre. Pandemia
son ellos, y Pandemia también
los Gobernantes que olvidaron
la Historia y sumisos apagan
la tea gloriosa que nos dio
dignidad y Patria para todos.

Pandemia son esos que
comiendo caviar y tomando
champaña comulgan gustosos
con el diablo del Fondo
sentado en sus regazos.

Pandemia lo fueron y
Pandemia son. Pandemia
insensible de fieras rabiosas
pelando sus fauces y garras
en ristre para seguir robando.

Hoy me disculpo con la Luna
y le pido que aguarde por mí
hasta otro momento: yo le
aseguro que mi amor por ella
me palpita en la sangre como
un lucero abierto.

ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ

Honduras en desgracia

Marlin Óscar Ávila

Es fácil concluir que los daños causados a la población hondureña han sido por la desorganización, ausencia de un plan estratégico, improvisación, ineficiencia y la ignorancia sobre los conocimientos de la ciencia médica con respecto al Covid-19, además, de la manipulación de los medios en crear pánico general.

Esto, añadido al robo, sin precedentes, de los recursos (más de 3 mil millones de dólares) destinados al equipamiento de los centros hospitalarios y medios de bioprotección, medicamentos, además de un hospital decente, producen una especie de catástrofe humanitaria.

En cualquier país del mundo, es el gobierno quien debe responder por la salud, estableciendo políticas para salvaguardar la salud de la sociedad a la que se debe. Sí se trata de un gobierno como el de Honduras, los resultados que se observan son como de una película de terror, excepto que, lamentablemente, no se trata de una película de miedo. Lo que apreciamos es dolor, impotencia, indefensión, llanto, clamores al cielo, enojo, frustración y cólera, frente a esta tragedia donde el causante tiene un ejército dispuesto a hacer más trágica la vida del humilde pueblo, hambriento, enfermo y desempleado.

La otra desgracia es que los organismos multilaterales y bilaterales se escudan en la diplomacia para no actuar ante las violaciones permanente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y demás convenios suscritos por el Estado de Honduras. Un Estado disfuncional, amparado en la fuerza del poder militar para mantener su gran negocio de estupefacientes, blanqueo bancario y del crimen organizado.

La gran pena es que, por más que se clama y ora hacia el cielo, tampoco aparece una fuerza sobrenatural que ayude a 9 millones de habitantes, con 28, 090 contagios y 774 decesos, hasta este domingo.

Es un país controlado, tras bastidores, por una oligarquía indolente, casi medieval en su estilo y ambición de acumular capital a cualquier costo, utilizando los medios que le permita el contexto, sin el menor respeto a las normas del mercado y las leyes existentes. Su principal preocupación actual, es abrir lo antes posible toda la actividad comercial y, si los medicamentos, insumos y equipos para combatir el Covid-19, incluso, el invertir en funerarias, pueden generar un cien o doscientos por ciento de ganancia, en hora buena. De todas maneras, no hay institución que controle la especulación, excepto como distractivo.

La Pandemia, una reflexión obligada

German Masís Morales

El virus covid-19 o SARS 2 está entre nosotros y no sabemos qué tan cerca.

Esa enfermedad que podría no ser más que un nuevo tipo de gripe pudo haberse modificado con respecto al que surgió en el continente asiático, pero se ha diseminado por el mundo con la certeza de la letalidad y el poder de contagio.

En un momento nos pareció lejano, luego “lo hemos visto” recorrer los países como una peste que no reconoce fronteras, ni origen étnico o social, llevando muerte y desolación a lugares inimaginables, ciudades y poblaciones notables que parecían inmunes, generando imágenes dantescas propias de una película de terror.

Los medios de comunicación informan en crudo tiempo real y hemos aprendido a recibir listados de enfermos y de muertes como si un escenario de guerra hubiera regresado, no han sido suficientes los sistemas, equipos y personal de salud tampoco los cuantiosos recursos económicos de algunos países.

De pronto un virus invisible nos ha igualado y nos ha mostrado la fragilidad de la vida, la vulnerabilidad de las poblaciones humanas y la debilidad de las sociedades y de los sistemas políticos.

Un virus ha paralizado lenta y progresivamente el mundo, ha detenido sorprendentemente las actividades económicas, ha suspendido la desenfrenada dinámica comercial, ha dejado desoladas las calles, los parques, los estadios y las iglesias.

Como por arte de magia o como en una obra de teatro la tragedia, la ficción y la realidad se reunieron, lo impredecible e inimaginable sucedió, la libertad de movimiento y de desplazamiento dejo de ser útil, dejó de ser importante.

Por el contrario, el confinamiento ha sido la estrategia de sobrevivencia, el distanciamiento social la recomendación, las medidas de prevención y protección la obligación, el hogar y la familia es la trinchera.

La convivencia social se ha transformado, la salud y la vida han vuelto a ser prioritarias, los hospitales vuelven a ser lugares esenciales, el personal médico el recurso más valioso.

La solidaridad humana ha despertado escenas del pasado, vuelven a ser presente, el trabajo dejó de ser obligatoriamente presencial, la comunicación electrónica y virtual surge como la solución profundizando el abandono de la relación interpersonal.

El comercio exprés dejó ver sus bondades, el comercio minorista resultó ser el gran ganador y las empresas que elaboran las vacunas lo serán aún más.

Los gobiernos siguen buscando diversas formas de ayuda a los desempleados y desplazados, pero también a las empresas, han recordado las dimensiones de la pobreza y la indigencia y han constado que hay condiciones que favorecen el contagio.

Las ciudades y pueblos ahora se diferencian por cuál tiene más o menos contagios o muertes, pero también por cuáles tienen centros de salud adecuados.

Las familias se han convertido en burbujas, algunas reales y otras forzadas, unas satisfactorias otras complicadas, la gente podría morir del virus o de hambre, ciertos sectores sociales no podrán escoger.

El dilema entre la salud y la economía está presente, algunos países ya han definido cuál de las dos privilegian.

Una nueva normalidad vendrá … pero nada volverá a ser igual.

Sin autonomía no hay universidad

Hernán Alvarado

En la calle aprendimos, hace muchos años, que «sin autonomía no hay universidad», mientras defendíamos como estudiantes nuestro derecho al estudio. Pronto completamos esa consigna con: «sin presupuesto no hay autonomía». Lo mucho que aprendimos entonces, tomando la escena pública, no lo habríamos encontrado en libros ni en aulas, pese a la excelencia de los profesores. Para el movimiento estudiantil universitario, la autonomía no ha sido su gran maestra, pues sin libertad el pensamiento se asfixia, como quien lleva una bolsa plástica en la cabeza. De ahí que atentar contra la autonomía es atentar contra la universidad misma, la cual debiera ser la más alta expresión de democracia. Además, cada vez que se la intenta restringir se trastoca la República establecida en 1949. Por eso digo que los «neoliberales» del gobierno ni liberales son; para esos populistas nuestro marco jurídico resulta ser una camisa de fuerza.

Según la carta magna, la «independencia funcional» de las universidades públicas incluye la «plena capacidad jurídica» (…) para «darse su organización y gobierno propios». Implica además la administración del «patrimonio propio» y de sus «rentas propias». En lo que respecta al saber, su independencia es absoluta; no obstante, su plan general debe tomar en cuenta «los lineamientos que establezca el Plan Nacional de desarrollo vigente». Así que no se limita a la «libertad de cátedra», por mucho que sea su núcleo palpitante y un «principio» que debiera extenderse a toda la educación pública, no solo a la «enseñanza universitaria».[1] Así lo haría un pueblo inteligente y correspondería a una democracia realmente participativa. Aunque sea el fantasma que asusta a todo pichón de tirano.

Dicha independencia es con respecto al Ejecutivo y al Legislativo, por lo que el Poder Judicial debe protegerla.[2] El artículo 88 incluso obliga a la Asamblea Legislativa a «oír previamente» al Consejo universitario «para la discusión y aprobación de proyectos» de su competencia. Y se estampó así, como norma superior, precisamente para que ningún político o funcionario se atreviera a menoscabarla. En sentido estricto, se trata de un «estado» dentro del Estado, una auto limitación de su propio poder omnímodo, pues la voluntad expresa del Soberano fue proteger el pensamiento crítico. Como si un gigante se amarrara voluntariamente las manos para no estropear las alas de una mariposa.

¿De qué se quería proteger a la universidad pública? De las múltiples formas que adopta la recurrente pasión fascista contra «la inteligencia». También quiso protegerla de las recurrentes tentativas del pensamiento utilitario que confunde el desarrollo del país con el comportamiento del PIB. En suma, el constituyente quiso proteger la crítica y la creatividad de quienes creen que la educación es un gasto, no una inversión social, y que solo se justifica si sirve a la acumulación capitalista.

Amenazarla so pretexto de un déficit fiscal ficticio solo revela las bajas luces de quienes en la Asamblea Legislativa mal redactaron ese informe de mayoría, aprobado por 31 diputados para vergüenza de la historia patria. Los mismos que no tuvieron la valentía de llevar adelante una reforma tributaria seria, integral y progresiva, pretenden ahora recortar la educación. Tal vez ni se dan cuenta de que ahorrar en educación es invertir en ignorancia. ¿Cuál es el ejemplo que siguen, a qué futuro apuntan, tendrán algún modelo de desarrollo en la cabeza, habrán oído hablar de la sociedad del conocimiento? ¿Será posible que también ignoren la experiencia de Finlandia, por ejemplo?

Llamando las cosas por su nombre, estamos ante un gesto bárbaro y más vale que tomen nota de que el poder tiene que respetar, si quiere ser respetado. Sin embargo, en primer lugar debe ser un signo que nos interrogue como educadores. ¿Cómo se ha estado manejando la educación del país para que se haya reunido en el segundo poder de la República tanta arrogancia? ¿Y no es como decir tanta ignorancia? Solo a los pobres de espíritu un cargo público que ni merecen puede llevarles a asumir tales actitudes. ¿No se trata de una señal alarmante de decadencia educativa? ¿Se puede entender simplemente como un resultado de esas «universidades de garaje» que reparten títulos como si fueran mercancías? ¿Acaso no significa que hemos fracasado en la defensa de una educación de calidad, capaz de defender nuestra identidad y nuestra cultura; que hemos cedido demasiado a los economistas mediocres, a la tecnocracia más obtusa, en definitiva, a las pueriles demandas comerciales? ¿No indica también que hemos renunciado a la acción política para dejarla en manos de oportunistas de todos los colores?

Si de algo ha de servir la autonomía y la libertad, en estos momentos aciagos de la Patria, es para la reflexión autocrítica, para preguntarnos radicalmente sobre nuestro papel como trabajadores y como patriotas. Porque, parafraseando al ex Ministro de Hacienda -que no es santo de mi devoción- este es un momento para próceres. No es para tecnócratas, no para funcionarios del FMI, ni para partidos de pacotilla que olvidaron sus principios ideológicos, extraviados como están en los más retrógrados cantos de sirena de los organismos internacionales. No es este un momento para políticos de «vitrina», como bien los llama el Presidente, que desgobiernan y retro-legislan a favor de la fracción más codiciosa y corrupta del empresariado costarricense.

Por cierto que veo a ese Presidente cada vez más alejado del Pueblo, el que dejará en la peor miseria de la que se tenga memoria en el país. Y ni crea que la pandemia le servirá de excusa, porque ella más bien ha revelado las injusticias que hemos tolerado por más de cuarenta años, junto con la incapacidad de la clase política, pese a la abnegación de los funcionarios públicos. Mientras tanto él prepara, bajo la mesa y aprovechando el encierro, la venta de KOLBI, BICSA, BCR, RECOPE y FANAL, a precio de remate, con el afán de dejarnos tan endeudados como le sea posible, puesto que el FMI acecha de nuevo como un ave de rapiña, ratificando en la crisis que lidera a ese vampiro polimorfo que es el sector financiero, mismo que el microbio ha evidenciado en toda su fría y calculadora falta de solidaridad. En sus fauces quiere entregarnos un gobierno que no cobra lo que le deben, ni paga lo que debe, pero cobra con saña a quienes no le deben.

Ese es un Presidente que ensalza a su pueblo silencioso, como lo dijera en Guanacaste, orgulloso de haber ganado, a sus 34 años, un pulso a los trabajadores públicos; como si la clase trabajadora no fuera el pilar central del Soberano que lo mantiene donde está y que sí contribuye a pagar su salario, justamente lo que no hacen quienes él trata como ciudadanos VIP. Todo por imponer un plan fiscal regresivo que a la postre se ha quedado chingo, por ser demasiado complaciente con exonerados, evasores y elusores. Presidente orgulloso de haber promovido un recorte de las huelgas «políticas» en una democracia disque participativa. Otra barbaridad del tamaño del estadio nacional, porque ¿cómo puede sentirse orgulloso un comunicador y cientista político de restringir libertades políticas?[3] Él sigue sin enterarse de que un Presidente de verdad trabaja para la historia patria, cuyas sentencias son inapelables; no para salir por la puerta de atrás después de cuatro años de aporrear al que menos tiene. En ese sentido, de nada le servirá tampoco si logra salir montado en un tren eléctrico. Sin duda trabaja mucho, que fue lo único que prometió, pero para ser el peor de la segunda República, lo que nadie se esperaba.

Según el sociólogo Alejandro Sura, la profunda crisis actual, no solo sanitaria y económica, sino también ética y moral, se debe a que no hay un «sujeto político», es decir, no hay un liderazgo visible, creíble y lúcido que prenda las luces largas, como pueblo, como nación. Sin embargo, hay muchas voces autorizadas manifestándose; por ejemplo, recientemente y en este tema, voces de la estatura de Walter Antillón, Yamileth González, Gustavo Gutiérrez, José María Gutiérrez, José Manuel Arroyo, Virginia Sánchez, Gilberto Alfaro, entre otros, junto a rectores y sindicatos universitarios que se preparan para la lucha.[4]

Muchas voces comienzan a juntarse, a dialogar, a aglutinar el pueblo. Siempre ha sido así, algunos pocos lo convocan, otros le subestiman, muchos temen su fuerza ciclónica y los demás hunden su cabeza en la arena. Pese a todo y contra todo, poco a poco se va juntando su polifonía, mientras emergen los «metapuntos de vista» (E. Morin) que alumbran la unidad en la diversidad; siempre con la Patria en el corazón (jamás «en el bolsillo», según titula Oscar Aguilar Bulgarelli uno de sus libros), porque defender la autonomía no es cosa de defender solo a la universidad, sino que también es defender el Estado de Derecho y los derechos humanos.

Las condiciones están dadas, a pesar del confinamiento y las carencias del «animal político» (Aristóteles). Recuérdese que las últimas grandes jornadas cívicas han enseñado que, al final del día, los dirigentes caminan detrás de la resistencia hipercreadora del Pueblo. No hay que consultar una bola de cristal para prever que la pandemia también está incubando una crisis política de proporciones inusitadas. Solo falta la chispa que siempre enciende la pradera. Mientras tanto, los que mueven los hilos del poder, la siguen atizando a todo pulmón, por una especie de fatalidad políticamente suicida. Siempre que sucede igual, pasa lo mismo, al decir de Leopoldo Fernández (1904-1985), el famoso «Tres patines». Pero hay que permanecer atentos porque también es cierto que pueblo que se duerme se lo lleva la corriente… ¿Dejaremos que nuestros estudiantes nos enseñen una vez más el camino de la dignidad nacional, o esta vez iremos adelante dándoles ejemplo?

[1] Idem, artículo 87: «La libertad de cátedra es principio fundamental de la enseñanza universitaria»

[2] Constitución de la República de Costa Rica, artículo 84.

[3] Contra el artículo 9, según fuera reformado en el 2003.

[4] Para muestra un botón: José Manuel Arroyo, «Preguntas esenciales a propósito del FEES». En Surcosdigital: https://wp.me/p6rfbZ-bRM

Imagen: Trabajadores de FANAL produciendo alcohol para la emergencia sanitaria.

La pobreza es la mayor violencia contra la humanidad

Manuel Hernández

Cortemos oxígeno al discurso xenofóbico que tanto conviene al gobierno y empresarios de la muerte. El Covid19 no lo trajeron a las plantaciones piñeras y otras actividades productivas, la mano de obra nicaragüense, que tanto han explotado.

El Covid lo trajeron los empresarios que obligaron a laborar a esos trabajadores y trabajadoras en condiciones de cuasi esclavitud y que durante mucho tiempo las autoridades públicas mantuvieron silencio cómplice.

Paremos la criminalización de comunidades vulnerables, como localidades de Pavas y Alajuelita, a las que de manera también muy calculada se les ha transferido la responsabilidad del momento tan aciago por el que ahora estamos pasando.

Aquí el Covid lo trajo la pobreza, que alcanza más del 20% de la población del país.

La pobreza también le abrió al Covid las puertas, de par en par, en las cuarterías, donde viven hombres, mujeres, niños y ancianos, privados de los más elementales derechos humanos.

Paremos la criminalización de los condenados de la tierra.

La pobreza es la mayor violencia contra la humanidad.

R.·. H.·.Rafael Obregón Loría, Benemérito de la Masonería Costarricense, en el día de su natalicio

Vladimir de la Cruz M.·. M.·.

(Conferencia en el Templo Mayor de la Logia Masónica, en Tenida Blanca, el 24 de junio del 2011. Se publicó en la Revista REFLEXIONES No. 90 (2), p. 179.185, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, ISSN-1209-2011)

Nos congrega el día de hoy un triple acontecimiento. La celebración del Solsticio de Verano del 21 de junio, las Fiestas de San Juan de hoy y el acto celebrador del centenario del natalicio de nuestro gran querido Rafael Obregón Loría, V.·. M.·. y G.·.M.·. de nuestra G.·.L.·.C.·.R.·., Ciudadano Ilustre y hombre destacado en la Historia, la Cultura y la Educación nacionales, quien el próximo 9 de julio cumplirá ese centenario, en la casa cosmológica, astrológica y astronómica de Cáncer, simbólicamente el domicilio de la Luna.

El Solsticio nos coloca en una situación particular del Universo, en un momento del año en nuestro planeta, en el cual el Sol llega a sus puntos más lejanos de oscilación, en este momento en junio cuando logra su máxima declinación meridional, desde donde inicia, nuevamente su camino hacia el otro extremo que alcanza en diciembre.

El 21 de junio inició el Solsticio de Verano en el Hemisferio norte, cuando el sol entró, tocó el primer punto del Trópico de Cáncer, que terminará cuando el 21 de diciembre toque el primer punto del Trópico de Capricornio, dando origen entonces al Solsticio de Invierno.

Las civilizaciones antiguas celebraban estas fechas con fiestas, dedicadas a sus dioses. En la tradición masónica heredamos ese festejo de esa antigüedad como un pilar de la estructura y filosofía de nuestra Orden.

Con relación al Solsticio de Verano está también el nacimiento de Juan Bautista, que el cristianismo luego exaltó también con San Juan Evangelista que se impusieron en esta tradición religiosa como los elementos alternos a las fiestas del asno y las saturnales antiguas. Y, poco tiempo después, se impuso San Juan como el Santo patrón de los Collegia Fabrorum de artesanos, más tarde de los constructores, de los masones operativos desde donde evolucionó a la masonería especulativa en su propio nacimiento a principios del siglo XVIII, desde donde se establece la organización masónica moderna que nos agrupa, como una organización que busca y tiende al perfeccionamiento de sus miembros, que se reconocen como hermanos o discípulos de San Juan, por San Juan Bautista asociado al 24 de junio y San Juan Evangelista al 27 de diciembre, siendo que la primera Logia que se fundó, en 1717, fue en el día de San Juan Bautista, nuestra Organización se reconoce como Logia de San Juan, y en el nombre de San Juan se reconoce a los dos San Juan.

En términos de tiempo este simbolismo nos ubica en el presente, mirando al pasado y preparándonos para el futuro, como una figura de eternidad, sin estancarnos en el pasado, con obligación de ver el futuro para procurar ser mejores, y lograr mejoras en nuestro conjunto social, nuestras familias, la comunidad y país que habitamos, en nuestra nación como organización política y el mismo mundo.

Cuando en un día como hoy celebramos la Fiesta de San Juan evocamos la Luz, la energía creadora. Aquí donde estamos congregados, en el Templo Mayor de la G.·.L.·.C.·.R.·., están representados los cuatro puntos cardinales, siendo el sur el punto relacionado con el Solsticio de Verano, de esta fecha.

El Solsticio de Verano se inicia en la casa zodiacal de Cáncer, casa de nacimiento del V.·.H.·. Rafael Obregón Loría, que establece en su parte superior el Arco Iris como un símbolo de superioridad del orden sobre el caos y de renovación constante, y en su parte inferior el Arca de Noé como la expresión del mundo objetivo, real, como una visión del paraíso terrenal. Es, igualmente, una visión interpretativa del ciclo solar, de comienzo y de fin.

Este Templo, para los que estamos aquí reunidos, y hacemos de él un sitio de trabajo, es un lugar sagrado puesto que más que un edifico o un gran salón representa un Templo interior, con su propio espacio y unidad de tiempo. Es un sitio donde se renace a la vida interior, en búsqueda de la luz y la pureza y superando el miedo y la oscuridad.

En este sentido para la Masonería las fiestas relacionadas con los Solsticios no solo tienen este significado filosófico, sino que exaltan y nos recuerdan la vida de contrastes que vivimos, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, el eterno renacer donde nada puede ser destruido y solo transformado siguiendo hoy los preceptos demostrados por la ciencia de que la materia no se destruye, que solo se transforma y de que la vida solo puede nacer o surgir de la vida.

Los Solsticios nos recuerdan los ciclos biológicos inexorablemente en su cumplimiento. El de Verano nos permite tener días más largos en esta parte del Hemisferio y nos permite cambios, y nos afirma la necesidad de renacer, de superarnos constantemente, para tratar de logar la mayor plenitud posible.

Reunirnos para exaltar la figura en su recuerdo del Gran Ciudadano, del Patriota, del Educador, del Hombre de la Cultura, del Humanista, y del Hermano Masón, V.·.H.·. y G.·.M.·. Rafael Obregón Loría, es un momento de alegría porque nos permite ver, aunque sea muy rápidamente, por el tiempo que disponemos, la presencia luminosa de su trazo, de su camino fecundo, por la vida de nuestra Patria.

Hijo del gran educador Miguel Obregón Lizano y de Clotilde Loría Iglesias, siguió los pasos de su ilustre padre en el amor y cariño por el terruño nacional, por los estudios y conocimientos geográficos y de la historia nacional, que cultivó con esmero.

Don Rafael, o don Rafa, como cariñosamente se le recuerda y se le trata, y se le sigue tratando, por quienes lo conocimos, lo admiramos, lo quisimos y compartimos con él experiencias, de vida, de academia, de trato social o de trabajos en los diferentes Talleres de la G.·.L.·.C.·.R.·. que tuvieron ocasión de tenerlo como uno de sus miembros, tiene distintas aristas en que podemos evocar y exaltar. Me referiré a algunas de ellas.

Permítaseme a partir de ahora seguirlo tratando como cotidianamente lo hacíamos, como don Rafa o don Rafael.

R.·. H\ Rafael Obregón Loría el estudioso, el académico, el profesor y maestro

Desde muy joven acudió en responsabilidad a desarrollar su vocación de maestro y profesor, de guía de generaciones de jóvenes. Hizo su primaria en la Escuela Juan Rudín y en 1931 se graduó de Bachiller en ciencias y Letras del Liceo de Costa Rica, a los 20 años. Cuatro años después se inició como profesor en el Liceo Costa Rica y luego la docencia le llevó a impartir clases en el Colegio de Señoritas, el Sion y el Omar Dengo. Su formación la hacía desde la matriz de su propio y privilegiado hogar y por su capacidad autodidacta. En 1940 se reabrió la Universidad de Costa Rica, iniciando sus trabajos en 1941. En 1943 don Rafa viajó a Canadá donde impartió lecciones de matemáticas, una de sus pasiones. Luego en el Western University de Ontario y ese mismo año se casó con doña Luz Argentina Brenes Soto, el de marzo, con quien constituyó su familia y su hijo Eduardo Obregón Brenes.

Su paso en la docencia extranjera le llevó Canadá, Estados Unidos, Perú, Chile y Nicaragua, amén de los diversos lugares en que por razones académicas también se proyectó en visitas de trabajo o de representación universitaria.

En 1946 se integró a trabajar en la Universidad de Costa Rica hasta que se pensionó a principios de la década del 81, y desde entonces abrazó con pasión la investigación y la divulgación del conocimiento histórico, resultado de sus investigaciones, asumiendo la Cátedra de Historia Costa Rica, en 1948. Su paso por la Academia lo llevaron a ocupar los puestos más elevados del Departamento y luego Escuela de Historia y Geografía de la Universidad de Costa Rica. Fue Director del Departamento desde 1957 hasta 1966 y luego desde 1969 hasta 1975. En ocasiones cuando no ejercía este cargo tenía el de Subdirector de Escuela, durante 1979-1981.

Estos años fueron de una fecunda labor investigativa y divulgativa de sus trabajos históricos, destacándose en los períodos del siglo XIX y XX, en la llamada historia republicana, quizá como mayor énfasis en lo relacionado al siglo XIX, pero dejando trabajos sumamente importantes relacionados con la historia institucional política que llegaron al tratamiento de temas del siglo XX.

Quizá don Rafael sea el historiador más importante del siglo XX, aún sin superar por sus alumnos y discípulos en los temas por él abordados, montado sobre hombros de gigantes que le antecedieron en la investigación histórica nacional, con quienes contribuyó a dejarnos su legado en libros, investigaciones, escritos diversos, artículos.

Su paso por la investigación y publicaciones históricas ha dejado plasmada su huella en la vida académica universitaria y en la educación secundaria de quienes fueron sus alumnos, pero también de quienes fueron sus Hermanos en los Talleres de Trabajo de la G.·.L.·.C.·.R.·., donde también dejó una obra investigativa muy importante de la historia de la Masonería en Costa Rica, prácticamente desde los momentos mismos de la Independencia, pero sobre todo destacando el inmenso papel, e importante que lo fue, de quienes como miembros destacados de la Masonería también se desempeñaron en puestos públicos y desde allí marcaron su presencia en la institucionalidad costarricense, en los valores nacionales, en el espíritu democrático y de Libertad de nuestra sociedad nacional.

Su obra en resumen es de más de 30 documentos que adquieren el carácter de Libros, más de 20 documentos publicados en periódicos que dieron origen a estudios profundos luego publicados en libro, más de 20 artículos que se publicaron en Revistas y otro tanto en periódicos.

Algunos de ellos son: Nuestros gobernantes, el Dr. José María Castro Madriz, Conflictos militares y políticos de Costa Rica, Los rectores de la Universidad de Santo Tomás, Costa Rica y la Guerra de 1856: la Campaña del Tránsito 1856-1857, El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo en Costa Rica y varios tomos con temas diversos bajo la serie de Nuestra Historia Patria.

Raras veces publicó con seudónimo. Lo hizo para publicar dos artículos sobre su extraordinario padre, don Miguel, y para tratar el gobierno de Federico Tinoco Granados.

En todo este trabajo se manifestó como un conocedor como pocos del pasado histórico nacional, así como del presente que le tocó vivir, acariciar y tocar con sus propias manos de investigador.

Su paso por la vida fue de constantes marcas de sus huellas

En la vida académica universitaria también se le reconoce y valora porque fue el impulsor de los grandes cambios, que él mismo impulsó, para renovar los estudios históricos, para preparar las nuevas generaciones de profesores e investigadores, que logró no solo trayendo profesores extranjeros que refrescaran con sus enfoques sino facilitando la formación de jóvenes graduados en el exterior, impulsando también el desarrollo de las especialidades y estudios de post grado en la propia escuela, estimulando las publicaciones. Resultado de este trabajo y de su visión reformadora logró dos escuelas académicas, incluyendo la de Geografía, dos maestrías y un doctorado, un Centro de Investigaciones Históricas, y la Revista de Historia que apoyó y coeditó con la Escuela de Historia de la Universidad nacional. Su impulso renovador hizo que la historia se desarrollara más como una disciplina universitaria. En este sentido se le puede considerar el gran arquitecto de los estudios históricos y geográficos modernos y recientes de Costa Rica.

Autodidacta en su formación permanente. Amante de la geografía, las matemáticas y de la cosmografía, estas últimas dos materias que dio y de la cual los que tuvimos oportunidad de ser sus alumnos disfrutamos extraordinariamente. De la geografía sostenía que se aprendía viéndola, caminándola. En cuanto al programa de estudios se acostumbró a dar hasta el último punto del programa que se había establecido para el curso académico.

Hoy sus obras siguen siendo un punto de referencia obligado, después de don Rafa aún no se ha aprendido a hacer una historia política renovada y diferente, sigue estando vigente. Maestro y formador de maestros. Para él también la historia no solo perviviría con las obras publicadas en el pasado sino que debía hacerlo por la formación de más y mejores historiadores, en lo cual él no era nada egoísta ni mezquino. Enseñó con su ejemplo comportándose con sus alumnos y discípulos como un padre cariñoso, como un verdadero maestro.

Esto hace de don Rafael el que le sigamos reconociendo como el Primer Historiador del país.

En la Reforma Universitaria de 1956 y en el III Congreso Universitario de 1971-1972 dejó también su impronta y parte de las reformas que resultaron de estos dos eventos tienen su huella.

Su vida académica, en la cultura las letras y su paso por la educación y la cultura nacional le hizo merecedor de varios reconocimientos nacionales, los más altos, el Premio Aquileo J. Echeverría en 1971, el máximo galardón de nuestra cultura, el Premio Magón en 1979, el Premio Fernández Ferraz en 1985 que da el Instituto Costarricense de Cultura Hispánica y el Instituto de Cooperación Iberoamericano, la condición de Profesor Emérito de la UCR y el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Costa Rica en 1991, entro otras distinciones.

Fue original en sus obras y temas, supo tratarlos de forma exhaustiva con una narración cautivante. Contribuyó al desarrollo de la historiografía nacional y centroamericana.

R.·. H\ Rafael Obregón Loría, algunos rasgos de su persona

Don Rafael fue una persona que expresaba por todos sus poros generosidad. Tenía un gran espíritu de responsabilidad que trataba con su ejemplo de inculcar en quienes le rodeaban. Era amable, era original en sus cosas, ocurrente y gracioso que sabía disfrutar buenos ratos y situaciones jocosas, ya que tenía un gran humor. Sincero con quienes le trababan y leal con sus amigos y personas que formaban parte de sus afectos. Era humilde, nada extravagante, ameno en su trato y conversación. Regalaba a sus estudiantes y a quienes se lo solicitaban sus publicaciones, muchas de las cuales circularon por primera vez de esta forma.

Inculcaba no solo pasión por el conocimiento histórico, sino amor por la Historia, por el país y por los costarricenses. No fue xenofóbico ni le conocimos rasgos de esta naturaleza, siempre abierto, con visión universal, de una Humanidad sin fronteras.

Era incansable y le encantaba caminar. Muchas veces lo hacía hasta la misma Universidad desde su casa, allá por la Clínica Bíblica o por la Corte, o de estos lugares al edificio de la G.·.L.·.C.·.R.·., donde generalmente se dirigía caminando.

R.·. H\ Rafael Obregón Loría, el ciudadano y patriota

Don Rafa fue un hombre preocupado por los problemas nacionales, incluidos los políticos, que no le eran ajenos. No fue un militante político partidista pero cuanto las circunstancias impusieron su presencia y su lucha asumió la responsabilidad política con el compromiso histórico que se le imponía. Menciono algunas ocasiones en que su presencia revestía este compromiso ciudadano y de patriota.

Así fue en 1939 cuando en las circunstancias de la alianza de la Iglesia Católica con el Partido Republicano, por el pacto que realizaron para derogar las leyes liberales de 1884, en las cuales habían tenido un importante papel Hermanos Masones de la época, y con las cuales estaba totalmente identificado, a cambio del apoyo de la Iglesia a la candidatura de Rafael Ángel Calderón Guardia, se sumó en la lucha para enfrentar dicha alianza en el intento que realizaron masones, liberales, comunistas con Ricardo Jiménez Oreamuno para impulsar su candidatura, ese año de 1939, con el objetivo de impedir la derogatoria de aquellas leyes. No se pudo, pero allí estuvo don Rafa.

Diez años después, en 1948, cuando se convocó la Asamblea Nacional Constituyente, un grupo de liberales, y de Hermanos masones, preocupados por la situación intentaron llevar diputados al Congreso Constituyente, para lo cual inscribieron el Partido Liberal, que postuló a don Rafael en el segundo lugar de la lista de diputados in que saliera electo.

Con motivo del centenario de la Guerra de 1856-1857 contra los filibusteros norteamericanos en Centroamérica y Costa Rica, la Universidad de Costa Rica le encargó realizar una investigación sobre esos acontecimientos, que resultó en la obra La Campaña del Tránsito, luego publicada como la Guerra de 1856-1857, que sigue siendo el estudio más exhaustivo y profundo sobre aquellos sucesos y donde se valora extraordinariamente el papel de la sociedad y la ciudadanía costarricense en la defensa del país, de Centroamérica y de los valores amenazados por la horda filibustera.

En 1962 cuando en el gobierno de Francisco Orlich se intentó darle nombre a la autopista que comunica la capital con el aeropuerto, del presidente Woodrow Wilson de los Estados Unidos, don Rafael levantó la voz y públicamente actúo para que se impidiera dicha nominación, por la afrenta que significaba ese Presidente a la Soberanía Nacional.

En 1967 cuando se inició la proyección de la Universidad de Costa Rica con sus centros regionales allí también estuvo don Rafael Obregón, convencido de llevar en oportunidad y posibilidad los estudios superiores a distintas regiones del país para opción de aquellos jóvenes que por razones geográficas o económicas no podían venir a la capital.

En 1968, cuando un grupo de estudiantes en la Universidad de Costa Rica impulsaron una lucha de varios años por derogar el segundo párrafo del Artículo 98 de la Constitución Política, que se usaba para proscribir partidos políticos en el país, don Rafael se sumó a dicha campaña y contribuyó, con su presencia y apoyo a la misma, que otros distinguidos académicos igualmente se sumaran, párrafo que fue reformado hasta 1975, ampliándose la democracia política electoral nacional.

En la lucha de los estudiantes, junto con otras fuerzas sociales nacionales, contra la aprobación del Contrato Ley con la ALCOA en 1970, don Rafael también se sumó en contra de dicho Contrato, apoyó la lucha de los estudiantes, se preocupó y defendió a los estudiantes detenidos, entre ellos en aquel momento al entonces presidente de la Asociación de Estudiantes de Historia, Bernardo Portuguez Calderón. Don Rafael fue un amigo del movimiento estudiantil universitario, y veía con enorme simpatía sus luchas aun cuando algunas de ellas no las compartía plenamente.

En las luchas durante 1971 y 1972 que los estudiantes dieron por lograr un presupuesto justo para la Universidad, y las marchas y huelgas que en ese sentido se impulsaron bajo la consigna de 6 por ciento para la Universidad, en relación al porcentaje del Presupuesto Nacional de Educación que creíamos que le debía corresponder y equiparado con el la Corte Suprema de Justicia, allí estuvo presente y apoyando la lucha don Rafael.

Estos dos años también fueron de intenso trabajo en el III Congreso Universitario que redefinió aspectos importantes de la proyección pública de la Universidad y de su papel en la sociedad. Allí estuvo presente don Rafael.

En los años 70s durante la lucha de apoyo y solidaridad con el pueblo nicaragüense en contra la dictadura de la familia Somoza también estuvo don Rafa apoyando acciones que se hacían desde la Universidad y otros sectores en aquella gesta.

Una lucha más, entre muchas que podría seguir narrando, fue la participación activa de don Rafael en las luchas magisteriales de 1995, en defensa del sistema de pensiones del magisterio y de los educadores del país.

R.·. H\ Rafael Obregón Loría, sus valores

Sus valores nacionales, cívicos, personales fueron resultado no solo de la educación que recibiera de sus mentores sino también de aquellos que forjó en su vida, cultivando las tradiciones liberales y los de la filosofía y estudios de los trabajos en los Talleres de la G.·.L.·.C.·.R.·.

Nada huraño ni solitario. Nada egoísta. Entregado al prójimo, a servir y no servirse. Generoso. Tolerante, Liberal clásico y liberal político, exaltando siempre los grandes ideales de La Libertad, La Igualdad y La Fraternidad, y por ésta de la Solidaridad, que guían nuestra Orden. Era una persona de trato afable, de relaciones cordiales que generaba gran confianza.

Fue de una vida sencilla, austera, sin ostentación alguna, ni manifestación de riqueza, ni siquiera la de su sabiduría enciclopédica que compartía generosamente con cualquiera que se le acercar en busca del Saber y de la Luz.

Fue de carácter firme. Sabía tomar decisiones y cuando lo hacía era determinante. Era sobrio, prudente, discreto, franco y de opiniones directas. No se le conocía egoísmo, envidia ni rencor alguno. Y siempre tuvo un enorme deseo de servir. Humilde como un albañil.

Sus valores estaban dentro de lo que se podría llamar dentro de la Masonería la Sana Moral, la capacidad de analizar y juzgar las prácticas sociales, las costumbres, la vida social desde nuestra práctica interior, íntima hasta la que somos capaces de compartir.

Es la posibilidad de Modelar nuestra propia materia y conducir nuestro pensamiento de manera correcta, con capacidad de corregir los propios errores y defectos, de respetarse a sí mismo, de querer a los semejantes, deshaciéndose de prácticas egoístas.

Fueron también sus valores las preocupaciones para preparar, instruir y capacitar, con sus enseñanzas, para la vida personal, pública y ciudadana, formación de Hombres Libres, procurando el ejercicio de las buenas costumbres, los buenos modales, el recato, el respeto, la rectitud, lo razonable y lo justo, el respeto a los derechos ajenos. Combatió los fanatismos extremos.

Las columnas que apoyan el trabajo Masónico, la Verdad, la Razón y la Justicia, eran ejes de su vida cotidiana, de su conducta, tratando siempre de inculcar desde el aula o el Taller Masónica la Bondad, la Generosidad y el Altruismo, como sentimientos que deben estar grabados en el corazón de las personas. De aquí debe salir la luz que produzca la claridad del entendimiento para lograr el mejor Gobierno y la mayor Felicidad y Progreso posible como también pensaba el H.·.M.·. Bolívar.

Igualmente, en su formación educaba a sentir la satisfacción del deber cumplido, que implica conocer a los semejantes para poder entender y aplicar nuestros deberes sociales, conociendo nuestra vida en sociedad, donde debe imperar la unión, la disciplina, la fraternidad y la honradez. De aquí el respeto de los Deberes Cívicos con la Patria y la Humanidad, a quien se le debe servir y ser útiles. Por ello formaba para hacer y practicar el bien, desprendido de todo egoísmo y fortalecido con un sentido altruista, de proteger al débil y desamparado, y de luchar constantemente contra todas las formas de ignorancia.

R.·. H\ Rafael Obregón Loría, en el movimiento masónico costarricense

Una faceta poco conocida fuera de este Templo del querido R.·. H\ Rafael Obregón Loría es su paso y presencia la Masonería y en la organización y vida interna de la G.·.L.·.C.·.R.·.

Recién salido del colegio y antes de iniciarse en la docencia se inició el 3 de julio de 1933 en la Respetable Logia Hermes No. 7. Allí inició su vida masónica. Ese mismo año fue Ascendido el 2 de octubre y Exaltado el 27 de noviembre del mismo año.

El 21 de julio de 1963 se afilió a la Respetable Logia Caridad No. 16 y el 12 de octubre de 1974 lo hizo a la Respetable Logia Coris No. 17.

Su trabajo en Logia lo llevó a desempeñar prácticamente todos los trabajos. Así en la Respetable Logia Hermes No. 7 se desempeñó como Secretario, Primer y Segundo Vigilante y como Venerable Maestro en los años de 1939, 1951, 1952, 1953, 1978, 1979 y 1985.

En la Respetable Logia Coris No. 7 fue Venerable Maestro en 1986.

Y, en la Gran Logia se desempeñó como Gran Secretario en los años de 1940, 1941, 1942, 1957, 1958, 1959, 1960 y 1961. También fue Diputado Gran Maestro en los años 1947, 1954, 1955 y 1956. Ocupó el cargo de Gran maestro en 1948, 1963, 1964, 1965, 1966, 1969, 1981, 1983, 1990.

Se le declaró Miembro vitalicio por Decreto No. 6 de 3 de julio de 1956 y la Respetable Logia Maravilla No. 10, el 9 de agosto de 1980 le nombró Miembro Honorario de la misma.

En las Respetables Logias Caridad No. 16 y Coris No. 17 se le declaró Venerable Maestro Ad vitam.

En 1973, en vida del Q.·.H.·. Rafael Obregón Loría se propuso, por parte del R.·.H.·. Alvaro Núñez Baroni, en su condición de Gran Maestro, se le declarara Benemérito de la Masonería Costarricense, así dispuesto por decreto No. 3 de ese año. Este reconocimiento y honor el Q.·.H.·. Rafael Obregón Loría no aceptó que se le hiciera en vida y solicitó que el mismo entrara en vigencia una vez que hubiera pasado al Oriente Eterno, situación que se produjo el 25 de abril del año 2000 e.·.v.·.

Cuando fue nombrado en el cargo de Gran Maestro en 1948, y parte de los años siguientes, le tocó atender una situación difícil que pasó la G.·.L.·.C.·.R.·., y que gracias a dicho nombramiento, a su sabiduría y capacidad para enfrentar difíciles situaciones pudo sacarla adelante, conservarla y mantenerla con el prestigio que hoy se le reconoce en la vida social y en la Historia Patria.

En sus estudios históricos no dejó de lado los de la Masonería en Costa Rica y en Centroamérica. Obras particulares y también escritas en colaboración nos dejan una visión muy importante tanto de personajes como de situaciones en los cuales los Masones desempeñaron un papel activo en la vida nacional, pero también nos descubre personajes que participaron de los trabajos de los Talleres Masónicos, labrando desde allí y contribuyendo a construir el mejor orden social en búsqueda de la felicidad social.

Los estudios masónicos fueron, entre otros: La masonería en Costa Rica, el 75 aniversario de la fundación de la masonería en la República de Costa Rica, Presbítero Francisco Calvo: Ganganelli, organizador de la masonería en Costa Rica, Actividades Masónicas en Centroamérica antes de 1865.

La labor del Q.·.H.·. Rafael Obregón Loría, en la G.·.L.·.C.·.R.·., lo llevó a organizar con sumo cuidado uno de los museos más importantes que tiene el país, el Museo Masónico que lleva su distinguido nombre, y que permite evaluar el peso de la Reverenda Orden en la historia nacional y el importante papel de figuras públicas, políticas y de gobierno que han participado en el desarrollo nacional y han contribuido a la gestación y desarrollo de la sociedad democrática que hoy tenemos.

Esta es una visión resumida del intachable ciudadano que en su vida privada y pública, profana y masónica, que hizo lo posible por ser un ejemplo de lucha por las mejores causas y los más altos valores cívicos y ciudadanos, quien luchó por la mejor herencia patriótica, con visión siempre de futuro, que se constituyó en forjador, maestro, inspirador y mentor de generaciones de ciudadanos y Hombres Libres, que fue ese querido Humanista que es el Q.·.H.·. Rafael Obregón Loría.

Era una vida iluminada y quienes tuvimos el honor y la distinción de su conocimiento y trato, quienes tuvimos el privilegio de conocerlo, de luchar a su lado en distintas y comunes trincheras, de caminar por los senderos de la vida y el engrandecimiento del país, jamás lo olvidaremos, porque era una de esas personas que tienen la cualidad de ser un espíritu superior.