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Preguntas esenciales a propósito del FEES

José Manuel Arroyo Gutiérrez

En el debate sobre el FEES y el peligro que corre la autonomía universitaria con propuestas que pretenden imponerle reglas para definir en qué y dónde invertir los dineros asignados, se han levantado voces mucho más autorizadas que la mía para demostrar la falta de seriedad en el informe legislativo de mayoría, así como las evidentes ilegalidades e inconstitucionalidades que contiene y la ausencia de buenas razones para sustentarlo.

Quiero dedicar estas líneas a un “argumento” que me parece el que revela las falacias y barbaries que se esconden detrás de las apariencias. Tristemente no hay motivos para ser optimistas. También estoy convencido de que el asunto de fondo no es de mera ignorancia, sino de posiciones ideológicas muy arraigadas. El diálogo sano y democrático sobre la financiación de la educación pública superior y la autonomía universitaria en un Estado de Derecho está hoy contaminado por fuerzas políticas que apuntan a su destrucción. En mi opinión, el problema medular consiste en defender que los centros de educación superior públicos deben producir profesionales –ojalá rápidos diplomados– que respondan con exclusividad a las exigencias de un mercado laboral atado a un muy cuestionable concepto de lo que es el desarrollo económico y social. Al contrario, en esa estrecha concepción de lo que debe ser el conocimiento y su utilidad salen sobrando las bellas artes y las ciencias sociales.

El diálogo es un ejercicio difícil de satisfacer porque, ¿cómo empezar por explicarle a alguien –digamos un diputado o diputada con poder decisorio– que en el mundo actual no solo existe la posibilidad del capitalismo salvaje y la economía de mercado sálvese quien pueda, y en cambio es legítimo apostar por construir sociedades mucho más igualitarias, solidarias e inclusivas?

¿Cómo empezar por explicarles a esos mismos que la condición humana –y por cierto la “libertad” con la que se llenan la boca– pasa por respetar la diversidad de identidades, personalidades, vocaciones y profesiones? ¿Cómo explicarles que esa es la esencia de la dignidad humana, sus derechos irrenunciables y su obligación moral de desplegar el conatus de humanidad -único y sublime en cada persona–, a lo que nos llama Baruch Spinoza? ¿Cómo puede convencerse a alguien de que tan importantes para la civilización son los ingenieros que construyen puentes como los músicos que ejecutan una partitura? ¿Cómo decirles que se necesitan filósofos que vuelvan siempre sobre las preguntas fundamentales, historiadores que nos digan de dónde venimos, sociólogos cuyo pensamiento crítico nos advierta lo que anda mal, o psicólogos que ayuden a construir sociedades sanas y felices?

¿Cómo se puede hacer para que entiendan que hay seres humanos para los que hacer dinero, acumular chunches inservibles y consumir hasta reventar no es precisamente ni su prioridad existencial ni su ideal de vida? En fin, ¿cómo se les puede explicar que hay actividades “inútiles” –desde el punto de vista de que no pueden traducirse a términos monetarios–, (ver Ordine, Nuccio) y que obedecen a las más nobles pasiones del ser humano, lo único que ha sobrevivido a las catástrofes naturales, a las pestes, a las guerras y todo aquello que ha “servido” para levantar poderosos imperios que tarde o temprano se derrumban?

¿Cómo hacerles saber, a quienes lo ignoran, que hay seres humanos con talentos especiales para las matemáticas y las herramientas; claro que sí, pero otros talentos irreprimibles para la música, la danza, el teatro, el cine o las letras? ¿Cómo recordarles a estos que lo mejor que quedó de los Mayas fue su arquitectura, escultura, pinturas y algunos códices; o que hubo príncipes y cardenales –de cuyos nombres ya nadie se acuerda– que humillaron y mal-pagaron a Mozart; o que Van Gogh murió en la miseria siendo leal a sí mismo sin haber logrado vender sus cuadros.

Estas son las cuestiones difíciles de superar en el debate abierto sobre el futuro de la educación pública superior. Es un tema de legitimidad en la interlocución. Lo obvio, lo que dábamos por sentado, aquello de que “no solo de pan vive el hombre” , que es igual que preguntarse “¿para qué tractores sin violines?”, aquello que hizo que los fundadores de la UCR abrieran la Escuela de Estudios Generales, parece que ya no está tan claro para las mayorías que nos (des)gobiernan.

Eso es lo que espanta. Personajes inmersos en semejante oscurantismo, actuando con la arrogancia propia de los que se sienten poderosos, ¿esos son los que van a decidir qué se hace con la educación superior en Costa Rica? Me niego a aceptar que la autonomía universitaria quede en manos de las fuerzas de turno, sin conciencia de lo que las instituciones significan y atreviéndose, sin recato alguno, a violentar los valores más sagrados que este pueblo ha logrado conquistar.

* Artículo de José Manuel Arroyo Gutiérrez publicado en la columna ¿Gato o Liebre? del Semanario Universidad y cuyo texto fue compartido con SURCOS por el autor.

Agroindustria, condiciones laborales y derechos humanos – OPNA

El Observatorio de la Política Nacional (OPNA), en conjunto con la Escuela de Ciencias Políticas a través del programa «Ventanas a la Política Nacional» le invita a la conferencia: «Agroindustria, condiciones laborales y derechos humanos: conflictos históricos evidenciados por la pandemia» a realizarse el jueves 9 de julio a partir de las 6:00 pm, a través del canal de YouTube de la unidad académica: https://www.youtube.com/channel/UClHECxOtdSVbSty1srIlrlg

Si quisiera enviar sus preguntas a los conferencistas, puede hacerlo al correo electrónico: OBSERVATORIO.POLITICANACIONAL@ucr.ac.cr con las mismas o bien, hacerlas durante la actividad.

Justicia en tiempos de COVID 19 – video del panel

En el panel organizado el pasado 1 de julio por el Foro de Justicia, se analizó las respuestas y desafíos para el sistema de justicia en tiempos de COVID-19 en Costa Rica.

Participaron Dinorah Álvarez, subdirectora ejecutiva del Poder Judicial; Fiorella Salazar, ministra de Justicia y Paz; Ignacio Alfaro, de la Mesa Justicia Abierta; y Marco Feoli, del Foro de Justicia. Marcia Aguiluz fue la moderadora.

Le invitamos a ver el panel en este video:

Covid-19 y “apertura” de la economía: No nos hagamos ilusiones

Luis Paulino Vargas Solís
Economista, Director CICDE-UNED
Grupo Economía Pluralista

Tras semanas de parcial confinamiento, el gobierno de Carlos Alvarado inició un proceso así llamado de “apertura” de la economía, con la esperanza de restablecer una relativa “normalidad” que permita reanimar la actividad económica y recuperar empleos. Se comprende que esto se hace bajo un juego múltiple de presiones: en primera instancia por parte de las cámaras del gran empresariado, pero también por la severidad del derrumbe económico, la pérdida de empleos, el deterioro de la situación fiscal e, inclusive, la impaciencia misma de la gente.

Se ha intentado avanzar en la “apertura”, cuando al mismo tiempo se registra un fuerte incremento de los contagios por Covid-19. Esto plantea un gran desafío, y exige un altísimo grado de disciplina. Si el contagio se sale de control –y es lo que pareciera estarse dando– ello tendría consecuencias potencialmente catastróficas. No estoy del todo seguro si el común de las personas ha logrado interiorizar plenamente lo que esto significa. Pero lo que resulta más preocupante es el tipo de mensajes que lanzan algunos de los liderazgos empresariales, en especial la UCCAEP. Sus exabruptos, ofensivos y estridentes, transmiten un desprecio por la vida, que solo es propio de una ideología fascista. Confío, sin embargo, que, en su amplia mayoría, predomina en el empresariado costarricense, un compromiso ciudadano, de protección a la salud y de respeto a la vida, absolutamente indispensable en este momento.

Si la pandemia se desborda, los servicios hospitalarios colapsan y las muertes se disparan, la “apertura” de la economía inevitablemente se frenará. Por decisión de las autoridades o a causa del pánico que ello provocaría. No entender esto es no entender nada, y es obvio que la UCCAEP, incapaz de mirar más allá de la punta de su nariz, no lo entiende.

De ahí que sea un error hablar de establecer un “balance” entre la salud y la economía, lo cual sugiere que salud y economía están en el mismo nivel, tienen la misma importancia y pueden caminar la una a la par de la otra. Incorrecto. Incluso si se opta por “abrir” la economía, ello debe hacerse priorizando siempre la vida y la salud. De otra forma, la propia “apertura” se detendría cuando apenas empiece a caminar, y, al final, la factura que deba pagarse será mucho más cara.

Por otra parte, debemos entender que la “apertura” no tiene más que muy limitadas posibilidades, si de recuperación de la economía y los empleos se trata.

Primero, hay un ambiente de enorme incertidumbre y temor, que inevitablemente frena el consumo de las personas y los hogares, y los proyectos empresariales de inversión. O sea, lo que cabe esperar es un proceso donde, al “abrirse” la economía, la gente retome a lo sumo de forma parcial algunos de sus viejos hábitos de consumo, pero manteniéndose cauta y contenida. En el caso de las empresas ese mismo efecto se daría, pero en grado incrementado, ya que se parte de un altísimo nivel de desocupación de la capacidad instalada. Difícilmente habrá alguna empresa que, bajo tales condiciones, quiera emprender nuevos proyectos de inversión.

O sea, la reapertura tan solo dará un empujón parcial e insuficiente a la economía, y, por ello mismo, tan solo se recuperará una parte de los empleos perdidos. Por lo tanto, mucha gente que se quedó sin trabajo, no podrá recuperarlo, lo que, a su vez, mantendrá en pie poderosas fuerzas contractivas, que harán aún más limitada la recuperación de la demanda de consumo, y deprimirá aún más la disposición empresarial a generar nuevas inversiones.

Los estímulos provenientes del exterior tampoco aportarán gran cosa. La profundidad de la recesión en países ricos, mantendrá deprimidas las exportaciones al menos por el resto de este año, pero seguramente el efecto se prolongará al año venidero. El turismo, por su parte, durará mucho tiempo –posiblemente años– antes de retornar a niveles comparables a los de los tiempos pre-Covid. Hay demasiado miedo circulando en la atmósfera sicológica del mundo entero, para pensar otra cosa, ni siquiera si se adoptasen estrictas medidas sanitarias, y ni siquiera si se descubriese una vacuna eficaz, teniendo presente que aún si ésta estuviese disponible, su aplicación universal llevaría tiempo.

Y aquí es importante aclarar una idea errónea, pero muy popular, inclusive entre economistas: la de que “fondear” los bancos, para que éstos tengan recursos y coloquen créditos, es una herramienta eficaz para dinamizar la economía[i]. La cuestión más bien funciona a la inversa. La economía no se reactiva porque se reactive el crédito; por el contrario, el crédito se reactiva en respuesta a la reactivación de la economía. Una vez la economía gana tracción, el crédito funcionará como lubricante que lo facilite y, eventualmente, contribuya a darle impulso. Pero el crédito no puede gatillar el proceso y ponerlo en marcha. Lo cierto es que no hay colocación de créditos, si no hay demanda de crédito. Y para que esta demanda exista, es necesario que la economía camine.

Ello asimismo demarca los límites de los estímulos monetarios que, vía tasas de interés, puedan ser aportados por el Banco Central. Existe, por un lado, el problema –entretención habitual en las conversaciones entre economistas costarricenses– acerca de la exasperante lentitud con que las tasas de interés en el sistema bancario, responden a las bajas acordadas por el Banco Central en su “tasa de política monetaria”. La razón de lo cual, según creo, hay que buscarla en el característico conservadurismo del propio Banco Central, el cual pareciera creer que basta con anunciar la baja, y por su linda cara los bancos le seguirán obedientes y sumisos. Lo cierto es que si no actúa con un mínimo de agresividad las tasas no bajarán. Y eso es lo que usualmente ocurre: las tasas no bajan. Se necesitaría mayor activismo, algo impensable en nuestro artrítico Banco Central.

Pero esa es una parte de la historia y, en las circunstancias actuales, la menos importante. Porque inclusive si las tasas de interés tuviesen una baja muy significativa, las fuerzas contractivas que mantienen frenados los planes de inversión de las empresas y los planes de consumo de las personas y las familias, seguirán en pie. Por un lado, la enorme capacidad productiva instalada de las empresas, que permanece ociosa. Por otro, la situación de amplísimo desempleo. Y súmele el congelamiento de las exportaciones y el turismo. Y, encima de tales factores objetivos, el ambiente sicológico de terrible incertidumbre y temor. Simplemente el crédito no se reactivaría, ni siquiera si las tasas de interés se aproximasen a cero.

Por su parte, el “libre mercado” carece de mecanismos que permitan desatascar esta maquinaria averiada. En el contexto de oscuridad que la incertidumbre reinante impone, esos mecanismos quedan paralizados. O, si acaso, solo podrían lograrlo después de un largo período y un cúmulo incalculable de sufrimiento humano, cuando, al fin, las empresas empiecen a hacer inversiones para sustituir capital destruido o depreciado, y/o las exportaciones de fuera de zona franca, empiecen a tener una reanimación significativa. Pero el lapso que tendría que transcurrir para ello, podría ser intolerable para la sociedad.

Estamos entrando a una fase donde se hace necesario recuperar, siquiera parcialmente y mínimo por algún tiempo, la noción cepalina de «desarrollo hacia adentro». No por razones ideológicas, sino por imperativo de la realidad. O sea: la economía costarricense tiene que reencontrarse con el mercado interno, y volver a priorizar objetivos de justicia social y mayor igualdad.

Teniendo eso claro y ante el contexto actual, el único agente económico que podría proporcionar el empujón que saque a la economía de ese sopor patológico y rompa la parálisis, es el sector público, y tendría que ser por medio de un amplio programa de inversión pública, planificado para que incorpore un componente de fácil ejecución en el corto plazo, capaz de generar muchos empleos y densos encadenamientos con actividades productivas nacionales. A mediano y largo plazo ese programa debería enfatizar las energías limpias, las tecnologías verdes, la modernización del transporte público, la fibra óptica, los acueductos y sistemas de alcantarillado y tratamientos de aguas residuales, la infraestructura educativa y sanitaria, los espacios públicos, el desarrollo de la ciencia y la tecnología y el acceso a la vivienda para toda la población.

Por ello mismo, resulta un desatino las propuestas de austeridad fiscal, que tan solo vendrían a reforzar las fuerzas contractivas que actualmente están en operación. Lo cierto es que la única forma saludable de volver manejables el déficit y la deuda pública, es a través de la dinamización de la economía.

Y siendo verdad que enfrentamos una severa restricción fiscal, por ello mismo se hace indispensable buscar formas alternativas e innovadoras de financiar ese programa de inversión, de forma que el déficit fiscal mismo no se vea incrementado. Entre las cosas rescatables en el programa de reactivación de la economía que el gobierno de Carlos Alvarado presentó el 4 de mayo pasado, había algunas ideas en este sentido. Los números ofrecidos eran interesantes, pero el planteamiento resultaba vago e impreciso, y lo sigue siendo hasta el día de hoy.

Se trata de poner a caminar la maquinaria económica, en la comprensión de que, una vez puesta en movimiento, el proceso de recuperación se alimentará a sí mismo. Será entonces cuando entre en juego el crédito, cuya demanda se verá incrementada una vez la economía agarre vuelo.

Ya para entonces los bancos volverán a funcionar como normalmente lo hacen: creando dinero prácticamente “del aire” para conceder crédito y, así, crear sus propios depósitos.

[i] Esta es una idea que, por ejemplo, desarrolla con amplitud el muy respetado colega, don William Hayden, en un artículo en el medio digital La Revista (4 de julio de 2020): “Las alternativas económicas de nuestro país en el marco del covid-19”.

 

Información tomada del blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/

Enviado a SURCOS por el autor.

Conferencia virtual: “Los indígenas frente a la conquista y colonización española: entre la resistencia y la cooperación»

La Biblioteca Nacional del Sistema Nacional de Bibliotecas, la Escuela de Estudios Generales y la Cátedra Enrique Macaya Lahmann de la Universidad de Costa Rica, realizaron este martes 6 de julio la conferencia virtual: Los indígenas frente a la conquista y colonización española: entre la resistencia y la cooperación, la cual fue impartida por el Dr. Juan Carlos Solorzano, historiador, profesor jubilado de la Universidad de Costa Rica.

Esta fue la cuarta actividad del ciclo de conferencias y conversatorios Camino a la celebración del Bicentenario de la Independencia de Centroamérica y Costa Rica” que se desarrollará durante el 2020 y 2021.

Crisis sistémica y rearticulación de las resistencias en un mundo post-pandémico

El Departamento Ecuménico de Investigaciones, DEI, convoca al Taller Socio-Teológico 2020: «Crisis sistémica y rearticulación de las resistencias en un mundo post-pandémico»

  • Seis sesiones, del 5 de agosto al 16 de septiembre

  • Inscripción del 1 al 31 de julio

El Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) convoca a personas líderes de movimientos y organizaciones sociales, organizaciones basadas en la fe liberadora, y pueblos originarios y afrodescendientes, a participar en el primer Webinario Socio-Teológico 2020, que se realizará en virtualmente entre el 5 de agosto y 16 de septiembre de este año.

El Webinario Taller Socio-Teológico 2020 busca aprovechar las herramientas de educación en línea, para promover un espacio de diálogo crítico pluralista y de reflexión colaborativa sobre la actual coyuntura pandémica. Con ello se pretende reconocer, inspirar e imaginar colectivamente la rearticulación de las resistencias ante los escenarios que se están configurando.

Sin pretender reemplazar las dimensiones del aprendizaje presencial, este webinario asume la integración de la experiencia concreta de quienes participan con la investigación crítica, el diálogo de saberes y la búsqueda común de transformaciones liberadoras para nuestros pueblos.

La propuesta se desarrollará a través de 6 sesiones virtuales de 2 horas cada una, con 5 asignaciones complementarias para el trabajo individual, o grupal en línea, de duración similar. La frecuencia de trabajo estará estructurada en dos ciclos: cada uno de 3 semanas consecutivas con una semana de pausa entre ellos. Se realizará una sesión virtual semanal con su asignación complementaria correspondiente. Después de la tercera semana se tendrá una semana de pausa, para luego retomar el segundo ciclo que concluirá con la sexta sesión.

Las fechas de las actividades programadas son las siguientes:

El Webinario Socio-Teológico 2020 no tendrá costo de inscripción, pero contará con una selección de hasta 20 participantes. Se espera el compromiso de participación durante todo el Webinario.

Las personas interesadas en participar deberán responder el formulario disponible en línea. Posteriormente se confirmará su cupo en el taller:

Se abrirá un período de inscripción desde el 1 al 31 de julio del año en curso, y se les confirmará a las personas seleccionadas según el cupo. ¡Les esperamos!

Requisitos para participar del Taller Socio-Teológico

  1. Trabajar o colaborar en un proyecto de incidencia política, social o comunitaria, ejecutado por una organización o comunidad afines a la convocatoria del DEI
  2. Responder de forma clara y completa el formulario en línea y enviarlo a más tardar el 31 de julio. Se puede acceder al formulario mediante la página web del DEI o entrando en el siguiente enlace: xxx. Se priorizarán las primeras 20 solicitudes.

Políticas de participación

  • Las personas interesadas deberán inscribirse entre el 1-31 de julio 2020.
  • Las personas participantes deberán involucrarse de manera proactiva en todas las actividades del Taller.
  • El DEI es un espacio de aprendizaje respetuoso, acuerpamiento político y construcción colectiva del conocimiento. No se considerará aceptable el trato irrespetuoso, ni las conductas y discursos discriminatorios contra algún participante o sector socialmente vulnerable.

Más información: formacion@deicr.org
Programa de Formación
DEI

Los salarios y el agro: claves contra la crisis pandémica

Juan Huaylupo Alcázar[1]

Son muchas las voces en el mundo que prevén la necesidad de modificar las prácticas que los poderes han impuesto a las sociedades, no se trata de un asunto moral ni de justicia social, se trata de la supervivencia de la humanidad.

El capitalismo desde sus inicios hizo propio “las fuerzas y capacidades de las masas”, no para la transformación de las sociedades en aras de la construcción del bienestar y el progreso individual y colectivo, sino para seguir usándolas en guerras, invasiones y ocupaciones contra pueblos y también como objetos, como “mulas de carga” para labores en beneficio de quienes aún detentan el poder de disponer de sus trabajos y vidas.

Las sociedades se han transformado precisamente con la creatividad, imaginación y trabajo colectivo en las ciencias y las técnicas, se modernizaron los modos de elevación de la productividad del trabajo. Todos sin excepción, nos hemos visto involucrados en una gigantesca maquinaria de interdependencia nacional y mundial. La globalización capitalista masificó como nunca las labores de los individuos y sociedades. El gobierno del capital se estableció como un imperio en la historia, con armas y muertes, con tiranías y leyes, como en el pasado, pero también se crearon nuevas formas en ese imperio. Así, se prolongó la esperanza de vida, en muchos casos en no todas las sociedades, se vive en mejores condiciones y se trabaja con técnicas que elevan la efectividad, eficiencia y productividad, se creó la ilusión que somos gestores de nuestros propios gobiernos, que somos iguales ante la ley, el progreso y el bienestar. Pero, no se transformó el destino del trabajo de las masas, perdura la explotación de las capacidades intelectuales, la socialidad y las fuerzas físicas de las personas para seguir trabajando y haciendo más ricos a los ricos.

Asimismo, el capitalismo hizo de las capacidades de las masas, el medio no solo para seguir enriqueciéndose con la explotación del trabajo, pero a diferencia de otros tiempos, creó también nuevas y múltiples formas para apropiarse de los recursos, riquezas y salarios de las personas y las sociedades del mundo. En el esclavismo, el amo era el dueño del trabajo y vidas de esclavos, con el capitalismo esta relación se moderniza y transforma: el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores, su salud, su desarrollo intelectual y perfeccionamiento de su creatividad, habilidad y capacidades e incluso las formas de hacer sus labores, depende de los propios trabajadores. Los dueños del trabajo en las jornadas labores están eximidos de esas obligaciones y supuestamente deben ser suplidas por los Estados, que social, política y económicamente son incapaces o impedidos de realizarla. Esto es, la vida del trabajador depende cada vez del salario, pero no solo para su vida, también para los ingresos fiscales del Estado y para los empresarios que nos venden lo que necesitamos, lo inútil, lo deficiente o lo que afecta a la salud. El esclavismo se modernizaba con el capitalismo, sin desaparecer.

El salario se ha convertido no solo el medio de vida para los trabajadores, sino también en un recurso que tienen los gobiernos para obtener nuevos y mayores apropiaciones ilegales del ingreso por el trabajo realizado. Así, en Costa Rica y muchos otros países, permanentemente se confiscan salarios, se suprimen complementos salariales y se privatizan pensiones con leyes y decretos. Los legisladores, serviles e ignorantes, se arrogan ser dictaminadores y sancionadores los montos de los salarios, como si estos fueran ilegales o autodefinidos por quienes los reciben y denigran la función pública de legislar, irrespetando derechos y leyes incluida la propia ley de leyes: la Constitución de la República.

Pero, el salario acumulado a través de los fondos de capitalización laboral y de pensiones complementarias, son usados para dinamizar e incentivar al sector financiero nacional y también para ser apropiado por las bolsas de valores que sus administradores privados determinan, con la venia estatal y sin injerencia de los trabajadores propietarios de esos dineros.

Las funciones que debe cumplir el salario que son propias, privadas e inalienables, se transformaron en recursos apropiables por los empresarios a través de precios especulativos de los negocios de bienes y servicios y de préstamos usureros, así como del Estado para paliar sus déficits y gastos corrientes, o las inversiones de las instituciones de servicio público, con la asesoría e imposiciones de los privatizadores del bienestar: las Cámaras de Empresarios y el Fondo Monetario Internacional.

Los salarios son la versión moderna de los “boletos de café”, “fichas” o “tokens”, que eran monedas privadas usadas para pagar el trabajo en las haciendas y que al cambiarse no alcanzaban a pagar los adelantos en especie recibidos, de este modo, esas monedas eran garantía para una eterna esclavitud y el empobrecimiento absoluto para aquellos trabajadores. Hoy, los salarios no garantizan poder adquirir lo necesario y pagar las deudas que compensan artificialmente la insuficiente capacidad adquisitiva de los salarios. Los empresarios pagan salarios cada más próximos a los africanizados, los agiotistas privados y bancarios se apropian de parte de los salarios, así como los trabajadores que han reducido los salarios o han sido despedidos, están siendo sentenciados a ser víctimas del hambre, la enfermedad y la muerte. Los problemas de la pandemia se agudizan a partir de una estructura social y estatal que expone a sus peligros a muchos y protege a pocos.

Los que se dicen ser empresarios y los otros que se creen periodistas, repiten oligofrénicamente que solo eliminando las restricciones por la pandemia se resolverá la crisis. Abrir negocios sin compradores, es absurdo, como infame y cruel es agudizar la difusión del virus, la enfermedad y los fallecimientos. Imponer los intereses privados como necesidades de todos, evidencia que un poder privado no solo subordina lo público, también lo hace sobre la inteligencia. Paradójicamente las decisiones privadas agudizan la crisis y amenazan con el exterminio de los negocios, la sociedad y la propia humanidad. El poder en su inconsistencia política y económica condena sociedades y personas, suicidándose.

Sin embargo, la inteligencia, esfuerzo y compromiso existentes en algunos, en todos los sectores sociales, son quienes hacen ingentes esfuerzos por paliar el hambre de los más vulnerables de la sociedad. No obstante, es insuficiente, como también lo fue, el regalar alimentos, dinero y el pago con sobreprecios a mercancías, por el Estado norteamericano, para proteger a consumidores y productores en momentos previos a la gran crisis mundial de 1929. La superación de aquella crisis se resolvió con el New Deal, como revelaron estudios, entre ellos el Myrdal Keynes en 1936, que básicamente proporcionaba trabajos, en apariencia inútiles, a los miles de desplazados, desocupados, despedidos y subocupados, fueron los salarios o, mejor dicho, los consumos de los trabajadores y los incrementos de las compras del gobierno, los que permitieron la reactivación económica. Este referente histórico exitoso muestra que no fue de modo alguno, despidiendo, confiscando y pauperizando salarios, destruyendo la institucionalidad pública ni contrayendo el gasto estatal como se solventó la crisis, en ese entonces. Sin embargo, es totalmente lo contrario a lo que proponen y hacen el gobierno, los legisladores y los empresarios de Costa Rica. La reedición contemporánea de las políticas de shock aplicadas en la década del ochenta y noventa del siglo pasado, mostraron ser contraproducentes y iatrogénicas para los espacios sociales latinoamericanos. Es un crimen social aprovecharse de la pandemia para aplicar tales medidas de dramáticas consecuencias contra todos.

El gobierno ya hace ajustes para reducir el gasto en 335,000 millones de colones para complacer las miopes visiones de los que se creen dueños del país y de los entes financieros internacionales que no abandonan sus afanes de colonialidad del poder, a pesar del fracaso económico de sus propuestas y acciones, así como de las nefastas consecuencias sociales en nuestra América. Dicha contracción del gasto afectará al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) que financia a las universidades públicas del país, en 65,000 millones de colones, así como liquidará gran parte de la institucionalidad pública. No cabe la menor duda, que la crisis pandémica está sirviendo de pretexto para continuar con la destrucción del Estado Social de Derecho, para liquidar los logros y conquistas alcanzadas en la historia nacional, así como, eliminar el pensamiento crítico y la práctica consecuente del pueblo que nutre nuestras universidades. Mientras que los ricos, los propietarios del capital, gozan de la inmunidad e impunidad para sus prácticas ilegales contra el erario público, contra el trabajo, privatizan la función pública y exigen incentivos, subsidios y exoneraciones. Las consecuencias de la crisis pandémica no solo son sanitarias, es también la consecuencia de las intolerables prácticas políticas y económicas de los poderes prevalecientes, de los que no pierden la oportunidad para atentar contra lo público, los derechos, la libertad y la democracia.

Los propietarios del capital nacional están muy alejados de la lucidez del empresario norteamericano Henry Ford, que aumentó de modo significativo los salarios, para permitir el aumento de la capacidad adquisitiva de sus trabajadores, que no quebraron a la empresa, sino que permitió su auge y la adquisición de los autos Ford. Pero remontémonos a ejemplos más cercanos en tiempo y espacio: aquí, en nuestro país podemos observar que, al incrementarse los precios internacionales del café, se mejoró la calidad de vida de los agricultores al adquirir las mercancías que necesitan, como también permitió el progreso de los comerciantes y mercaderes con quienes intercambian en sus espacios sociales.

La agricultura costarricense ha sido el ámbito donde surgió el capital en la circulación mercantil, para luego ser la fuente de la diversificación del capital productivo, así como fueron las relaciones y confrontaciones sociales en el agro, donde se gestaron y conquistaron derechos laborales y se crearon las bases sociales por la libertad e igualdad ciudadana. El agro fue importante en la modernidad de la historia nacional, como es importante en la actual pandemia, pues permite garantizar la seguridad y soberanía alimentaria nacional, ofrece mayor cabida laboral y crea esperanzas en un espacio rural igualitario, ante la desigualdad y el desprecio a los trabajadores y los prejuicios contra la vida rural existente en el espacio social urbano.

No es ninguna locura hacer del agro un emporio laboral, sostenibilidad alimentaria y fuente para reducir la desigualdad de las relaciones sociales, así como, el rescate y fortalecimiento cultural de las raíces sociales solidarias de nuestra historia. Es seguro que será imposible efectuar este reencuentro con el espacio rural con las finanzas privadas, tampoco será lograble con el liberalismo gubernamental, pero podrá ser una realidad con la labor colectiva, solidaria y transformadora de mujeres y hombres, que no han perdido ni reniegan de sus orígenes rurales y compromisos sociales, pero también podrá alcanzarse con las riquezas socialmente inútiles para el bien común, de propietarios identificados con el bienestar y el desarrollo nacional, riquezas que eventualmente podrían disminuir o desaparecer entre la pandemia y la voracidad competitiva y financiera urbana.

[1] Catedrático en Administración Pública. Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica

Los colores socialistas del diputado Dragos Dolanescu

Vladimir de la Cruz

El diputado Dragos Dolanescu Valenciano ha venido haciendo gala de su ignorancia, de su falta de conocimiento, de su estupidez, de lo tonto que es, en tanto le falta inteligencia, que lo hace parecer un idiota o imbécil, y de gran falta de entendimiento básico en educación y cultura general, y de cultura política en particular, por la forma como se expresa en su Facebook, en el salón Plenario de la Asamblea Legislativa, en sus opiniones dadas a periodistas.

Como tonto que se exhibe hace gala de su escasa inteligencia, de su poca capacidad de comprensión, de su reducida razón, de su falta de inteligencia emocional política.

Es un retrasado mental político, esto es, que no está al día, que no está actualizado, en los conceptos, en los términos, en el lenguaje correcto para calificar o referirse a determinados fenómenos sociales y políticos, que se ha quedado con estereotipos rancios, desactualizados, o lo que es peor, que trata de activarlos en escenarios y contextos que no son los actuales, y por ello suenan desfasados, provocándose un daño a sí mismo por lo que dice, que ha de ser incomprensible para él mismo. Decía Montaige que lo más grave de decir las estupideces, partiendo que cualquier persona las puede decir con libertad, es decirlas con énfasis, como hace el Diputado Dolanescu. El mismo Albert Einstein decía que para él solo había dos cosas infinitas, el universo y la estupidez, y en este caso parece que la estupidez que adorna al diputado es más que infinita. Por eso cuando el diputado Dolanescu atiende con sus respuestas, o por sus propias intervenciones, ciertos temas, pareciera no emitir palabras, pareciera que está rebuznando, lo que es propio de los burros, que emiten sonidos desagradables.

Hay quienes han establecido tres tipos de estupidez, o que se manifiesta en tres grados. El de la Ignorancia-Confianza, que es el que se considera más alto grado de estupidez, cuando quien la realiza lo hace asumiendo situaciones de riesgo, de cualquier tipo que sea, como esta crítica y las que le han llovido a propósito de sus comentarios, careciendo de habilidad, destreza o conocimiento para resolverlas, siendo consciente de las propias consecuencias de lo que producen. Está el nivel de la Falta de Control, que es un grado medio de estupidez, que se manifiesta cuando su comportamiento, en este campo, es obsesivo compulsivo sin capacidad de autocontrol, que es lo que manifiesta el diputado Dolanescu cuando oye la palabra Socialismo, me imagino que Comunismo también, y ni que decir Anarquismo, y hasta cuando ve Rojo por todo lado como símbolo de socialismo, comunismo, o de bolivarianismo, o de confundir banderas con sistemas políticos o formas de ejercer gobiernos, como confundir el color rojo de la Bandera de Venezuela con el ejercicio de Gobierno que allí se lleva. El tercer nivel de la estupidez, o grado, es la Distracción cuando no resuelven cosas prácticas porque se distraen, que es cuando, por ejemplo, ante una Ministra que viste toda de Rojo, y anda en su cuello, colgándole hasta el frente una pañoleta de diversos colores, de múltiples colores, por ser representativa de todas las banderas, de todos lo países del mundo, que forman parte de las Naciones Unidas, y como los colores básicos son pocos, son usados de diversas maneras para hacer las banderas, y por ello, casi en todas se usa el color rojo. Hay incluso una práctica internacional de confección de banderas oficiales, de modo que no se repitan de manera exacta.

Milagro fue que no hubiera acusado a la Ministra que su pañoleta de múltiples colores defendía y propiciaba el movimiento LGBTIQ.

Cuando el diputado Dolanescu ve un arcoíris, seguramente, sale en carrera a esconderse, debajo de la cama, o donde pueda, creyendo que es un Mensaje del Cielo a favor, y alentando, el movimiento LGBTIQ. ¿O pensará que en el cielo, o en la atmósfera, hay infiltrados socialistas y chavistas, que en el rojo del arcoíris envían algún mensaje cifrado?

La escala de colores reconoce colores primarios, rojo, verde y azul, colores secundarios, amarillo, cian y magenta, y colores terciarios, naranja, lima, verde cian o esmeralda claro, cerúleo o azur, violeta o fucsia.

A propósito de la pañoleta de la Ministra hay que señalar que las pañoletas y bufandas se usan desde el antiguo Egipto. Se han usado para demostrar rango, grados militares, clase, distinción, elegancia, coquetería, atracción, glamour, hasta para incitar al amor y probablemente a las feromonas. ¿Será esto lo que alborotó al diputado Dolanescu? A la Ministra se le veía muy bien, junto con su vestido totalmente Rojo. No podemos negar que atrajo la atención, y las feromonas políticas, del diputado Dolanescu, solo que tontamente.

Pareciera que el diputado Dolanescu nunca ha abierto un manual de ideas políticas, de doctrinas políticas, o como también las llaman, de ideologías políticas. Le encanta presentarse como torpe, soso y bobo. Y como tonto que le gusta actuar solo tonterías dice. La tontería es la cualidad del tonto. El tonto no dice tonteras. Tonteras es donde están los tontos, es su cualidad, es su medio. En otra dimensión podemos afirmar que el color negro se considera la ausencia de colores y el color blanco como la suma de todos los colores.

Empezando por aquí, el ROJO es un color PRIMARIO, que resulta de la visión tricromática humana. El color primario, también llamado primitivo, es el que resulta sin mezcla de ningún otro color. Así puede entenderse que el color ROJO es puro, es por ello en cierta forma símbolo de pureza.

En la simbología o propiedad de los colores se le atribuye al color Rojo lo siguiente, entre otras cualidades, la energía, la vitalidad, el poder, la fuerza, el apasionamiento, el valor, la sangre, la vida, lo prohibido, la sexualidad, la afectividad, la fuerza creativa, la lujuria, la pasión, el amor, el coraje, el sacrificio. ¿Envidia del diputado Dolanescu si le faltan algunas de estas cualidades? Hasta se le atribuye facultad para superar la depresión. Podría vestirse de rojo, el diputado Dolanescu, o por lo menos ponerse una corbata roja, que es similar a la pañoleta de la Ministra, para superar la depresión, y temores, que le causan sus fobias contra este color.

Son los ojos de los seres humanos los que tienen la capacidad, por sus células receptoras, y como respuesta fisiológica, ante las distintas frecuencias de luz y sus interferencias, el poder distinguir los colores. El ojo humano normal responde a las longitudes de onda específicas de la luz roja, verde y azul, lo que se llama receptores tricromáticos, que a la vez son los que permiten, por estimulación, proporcionar la amplia gama de colores que generalmente vemos.

Hay algunos seres, incluidos humanos, especialmente, que tienen la capacidad de ver de manera tetracromática, con cuatro colores, con ultravioleta, y muchas especies animales, mamíferos, son dicrómatas, que solo ven dos colores primarios, lo que genera el daltonismo, que es cuando se ven de manera incorrecta y no se perciben bien los matices, especialmente, del rojo y el verde. En este caso, del diputado Dolanescu, no sé si es daltónico que solo ve ROJO por todo lado, sin ver su propio Rojo, que seguramente lo ve verde o quien sabe cómo lo ve, porque la bandera de su partido político tiene el color Rojo.

Para el diputado Dolanescu la imagen fresca de la Ministra fue una exhibición orgullosa de los colores socialistas del Partido Acción Ciudadana, que incluye en su bandera política el rojo, junto al amarillo, como la tiene mi gran Club Sport Herediano, o como la tiene la Liga Deportiva Alajuelense, que en el caso de la Liga es una bandera típicamente anarquista. Según el diputado Dolanescu salir vestida así, con la pañoleta, no hizo referencia al vestido rojo completo que llevaba la Ministra, era aludir al “chavismo y al régimen comunista cubano”. Probablemente obnubilado, por el rojo de la pañoleta, no vio el rojo del vestido de la Ministra, como el cuento del Rey, por lo que terminó viendo a la Ministra, como si fuera la Marianne de la Revolución Francesa, en la pintura de Eugene Delacroix, de 1830, “La Libertad guiando al pueblo”… como la quería ver, con solo la pañoleta puesta… desnuda políticamente… sin ropa… con la pañoleta apenas cubriéndole finamente sus pechos… solo que Marianne, tenía solo descubiertos sus pechos… ¿Fue así diputado Dolanescu?

La Bandera de Cuba apenas tiene un pequeño triángulo rojo con una estrella blanca al centro, con tres franjas azules y dos blancas. La Bandera de Puerto Rico, al contrario, tiene las tres franjas rojas, dos blancas entre ellas y el triángulo, igual al de la Bandera de Cuba, pero en azul. ¿Sería que el diputado Dolanescu vio la Bandera de Puerto Rico, y en su ignorancia la confundió con la de Cuba?

Y, a propósito de la Bandera de Venezuela, hay una leyenda sobre su gestación. Dicen que el Gran Prócer de la Independencia Francisco Miranda, que luchó en la Independencia de los Estados Unidos, que luchó, y muy activamente en la Revolución Francesa, al punto que su nombre está en el Arco de Triunfo en París, y que fue uno de los grandes gestores de la Independencia de Venezuela y lo que llegó a ser la Gran Colombia, gestionando fondos para financiar la Revolución de Venezuela y de Sur América, en Europa llegó hasta la Corte del Zar de Rusia. Allí convenciendo a la Zarina sobre la importancia de la gesta independentista y de la necesidad de financiamiento, la Zarina le preguntó: “¿Y tienen Bandera en su lucha?”, y él viendo a la Zarina le respondió: “Sí, amarillo como su cabello, azul como sus ojos, y rojo como sus labios” …y la Zarina cayó… con la ayuda que se le pedía. De manera que ese rojo de la Bandera de Venezuela nada tiene que ver con el rojo que después, usaron los anarquistas, los socialistas y los comunistas, y que hoy emplean todos los que quieran usarlo, los socialcristianos de Costa Rica lo utilizan, y hasta los libertarios de Costa Rica lo usan…

Los colores amarillo, azul y rojo lo usan de igual manera, de arriba hacia abajo, las banderas de los países de Venezuela, Colombia y Ecuador, la de Venezuela con 8 estrellas en arco al centro en su franja azul, la de Colombia sin ningún elemento en ella, y la de Ecuador con el Escudo Nacional incorporado al centro. La de Colombia y Ecuador iguales en su franjas, siendo la amarilla ligeramente más ancha que la azul y la roja, mientras en la de Venezuela las tres franjas son iguales. ¿Cuáles Banderas vería el diputado Dolanescu?

La Bandera Roja, como emblema, ha sido usada por las corrientes políticas socialistas y comunistas, también por los socialdemócratas y los laboristas europeos (Inglaterra y Francia). En el movimiento obrero, y sindical internacional, también se ha usado. Está directamente asociado a la Gran Revolución Francesa de 1789, cuando se anunciaba con ella que el Ejército iba a actuar para aplacar rebeliones.

Se usó en el siglo XIX como símbolo de los movimientos revolucionarios y en la lucha de la Comuna de París, en 1871. Con el triunfo de la Revolución Rusa se impuso como Bandera de Rusia, luego de la Unión Soviética, hasta 1991, y del movimiento comunista internacional surgido con la III Internacional Comunista fundada por Lenin, en 1919.

Algunos Estados socialistas la han usado como bandera nacional, la República Popular China, Vietnam, la República Democrática de Afganistán, durante un breve período, 1978-1980, la República Popular del Congo, La República Popular de Kampuchea, la República Socialista de Albania, desde 1946 hasta 1992. Muchos partidos comunistas la han usado como símbolo. Hay países no socialistas que tienen la Bandera Roja como emblema nacional.

Cuando el Rojo se ha usado combinado con el Negro en el movimiento revolucionario y obrero internacional, ha sido como un elemento para significar el rojo por la vida y el negro por los caídos en las luchas. De esta forma era una bandera muy usada por los anarquistas. En el movimiento obrero mexicano cuando una empresa o fábrica entra en huelga cuelgan banderas rojas y negras, en sus exteriores, para significar que se está en huelga.

Movimientos políticos revolucionarios como el Movimiento 26 de Julio, en Cuba, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, en Nicaragua, han usado la Bandera Roja y Negra, como propia de esos movimientos. En Cuba esa bandera no es la oficial de Cuba ni lo es tampoco en Nicaragua. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, en El Salvador, usó la Bandera Roja, con sus iniciales al centro, y una estrella blanca en la esquina superior izquierda, y en una ocasión con una Hoz y el Martillo, sin que esta Bandera fuera la del Gobierno o del país, cuando gobernaron El Salvador recientemente.

En términos políticos el diputado Dolanescu no sabe en qué país vive, ni sabe qué tipo de gobierno existe. No conoce la historia económica del país ni cual ha sido el desenvolvimiento y desarrollo económico social de Costa Rica.

No tiene idea de qué pasó en la década de 1940, bajo los gobiernos de Rafael Ángel Calderón Guardia y de Teodoro Picado, cuando junto a la Iglesia Católica se aliaron al Partido Comunista de Costa Rica, denominado Vanguardia Popular desde 1943, para producir una gran alianza y atender la difícil época de la crisis de la Segunda Guerra Mundial y sus repercusiones en Costa Rica.

Tampoco tiene idea que el Gobierno de Rodrigo Carazo Odio, que tuvo a Rafael Ángel Calderón Fournier de Ministro de Relaciones Exteriores, inició los procesos de privatización capitalista de empresas públicas, como fue el caso de CODESA.

No tiene idea de que desde 1982, con el ascenso al Gobierno de Luis Alberto Monge Álvarez se impuso hasta ahora el modelo político estructural de los Planes de Ajuste Estructural y que, desde 1990, arrancando con el líder de su Partido, en la Presidencia de la República, Rafael Ángel Calderón Fournier, se impusieron los Tratados de Libre Comercio como marco general de las relaciones económico, comerciales y productivas del país, hasta hoy. Desconoce que estos elementos son claves del desarrollo capitalista de Costa Rica desde esos años hasta hoy, y que desde el siglo XIX ha imperado un proceso evolutivo de capitalismo como régimen social, económico y político en el país.

El diputado Dolanescu ha pasado por muchas universidades, ha logrado muchos títulos, de distinta naturaleza, y dudosa calidad por sus resultados, que obviamente lo han dejado como un analfabeta político e histórico nacional, como un ignorante extremo en cosas básicas de nuestra historia, nuestra cultura, nuestra política y desarrollo institucional.

Está claro que el diputado Dolanescu ha pasado por muchas universidades, y algunos cuantos cursos de carácter universitario, pero más claro está que esas Universidades, a las que él asistió, pareciera que no han pasado por él.

En fin, como dice el refrán, lo que la Naturaleza no da, Salamanca no presta, ni las universidades por las que él pasó, a la carrera, tampoco se lo han dado…

Un consejo para el diputado Dolanescu: vaya a ver un oftalmólogo para tratar su daltonismo y le trate de corregir su visión distorsionada del rojo, o a un sicólogo o siquiatra, según el caso, para sus fobias al rojo y para su paranoia y trastorno mental delirante, respecto al color rojo, y a estar viendo la intromisión del socialismo y el comunismo en la gestión del gobierno del Partido Acción Ciudadana, que según usted, ha venido denunciado desde hace dos años.

Le hace falta asistencia médica profesional, que no se la están dando los profesionales médicos de la Asamblea Legislativa.

Consúltele al menos al Dr. Rodolfo Hernández, su líder político inmediato en su Partido, especialista en niños, que lo puede atender como un infante llorón y gritón en política. Tal vez sea algo que trae desde la niñez.

Y, aunque el diputado Dolanescu no lo crea, es el mejor distractor que tiene el Gobierno del Partido Acción Ciudadana. Todo lo que dice y hace el diputado Dolanescu distrae, por las tonterías que dice, de la atención pública de los principales temas nacionales, sociales, económicos, políticos y pandémicos que afrontamos.

Sus intervenciones son distractores políticos que le hacen gran favor al gobierno en las políticas y acciones que impulsa. ¿Será un gallo tapado del Gobierno en este sentido?, o ¿un Caballo de Troya entre y ante las huestes populares? … sin pan pero con circo.

Un futuro optimista: nuestro compromiso profesional en la construcción y desarrollo de la sociedad costarricense*

Mario Devandas Brenes 1

Universidad Estatal a Distancia, Tutor jubilado, Costa Rica

Buenas tardes.

Agradezco a las autoridades universitarias y de manera particular a la profesora Julia Li la invitación para dirigirles unas palabras en este importante acto de graduación.

Culminar un programa de posgrado es un motivo de júbilo y de fiesta, por lo cual, en primer lugar, debo felicitarles, tanto a cada graduando como a sus familias. Es un paso que nos permite ver con optimismo el futuro y nos obliga a meditar sobre él. Permítanme entonces unas reflexiones al respecto. Suele decirse que el conocimiento comienza por la pregunta y también la rebeldía. Hagámonos pues algunas preguntas.

Se dice en el Génesis que Adán y Eva tomaron una fruta del árbol prohibido, del árbol del conocimiento, del árbol del bien y del mal. Ese pasaje se inició con la pregunta de la serpiente, esa pregunta según la tradición judío-cristiana nos tiene aquí.

En el corazón del hombre habita el bien y el mal, considera Erick Fromm2. Ni este criterio ni la relación bíblica, debemos tomarlas como una condena, menos como3 una excusa para justificar nuestros actos.

La capacidad de discernir es una condición de los seres humanos, eso llamado libre albedrío nos obliga calificar nuestras conductas y esta capacidad humana implica, para quienes hemos alcanzado niveles superiores de formación académica, una muy alta responsabilidad, indisociable de la comprensión de que el éxito alcanzado no es solo producto del esfuerzo individual y familiar, sin duda fundamental, sino, además, del esfuerzo social. En su conjunto la sociedad aporta al desarrollo de la educación y configura el contexto en que nos desarrollamos. Por eso emerge la pregunta: ¿cuál debe ser nuestro compromiso en la construcción y desarrollo de esa sociedad tan prolija con nosotros?

Ante esa pregunta vuelve a surgir el dilema del bien y del mal, desde luego todos nos inclinamos a escoger el bien, sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Escuché recientemente a un experto en derechos humanos de Naciones Unidas explicando que había entrevistado a varias personas con altos cargos en el régimen nazi y ninguno de ellos consideró haber actuado mal.

Estoy seguro de que la misma respuesta se hubiese obtenido en una entrevista a Stalin, a Pol Pot, a Pinochet, a George Bush, o a Trump.

La lección derivada de esa experiencia es la siguiente: todos actuamos conforme a nuestras ideas, ellas nos conducen a decidir lo mejor para nosotros, para nuestros hijos y para toda la sociedad.

Llegamos de esta manera al centro de nuestro esfuerzo académico. Durante los diversos programas de estudio recibimos ideas, maneras de entender e interpretar el mundo y con esas ideas y otras impresas en la cultura, forjamos nuestra cosmovisión, una visión integral acerca de nuestras relaciones personales y también de las consideraciones políticas, económicas, religiosas y artísticas.

La característica medular de los humanos es que tenemos ideas y con esas ideas construimos el mundo.

En 1936, Keynes escribió: “Las ideas de los economistas y de los filósofos de la política, tanto cuando son correctas como cuando son erróneas, son más poderosas de lo que comúnmente se entiende. De hecho, el mundo está dominado por ellas. Los hombres prácticos, que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, son usualmente esclavos de algún economista difunto”4. También podemos estar sujetos a ideas en el campo de la ciencia y sentirnos seguros con ellas. Pero recordemos, la teoría de la generación espontánea se mantuvo durante más de 20 siglos y no fue superada hasta 1860, la idea del geocentrismo estuvo vigente durante catorce siglos y con esas ideas se construyó la cosmovisión bajo la cual se vivió durante todos esos siglos.

Pero el conocimiento no se detiene y ante sus avances empieza a resquebrajarse, a tambalearse, toda la estructura de las ideas sobre las que nos sentimos seguros.

Víctor Hugo, en su obra sobre Shakespeare, afirma sobre la ciencia: “Todo en ella muda y cambia, todo se niega, todo se destruye, se crea y se reemplaza. Lo que se aceptaba ayer, se rechaza hoy. La máquina colosal de la ciencia no descansa nunca, jamás se da por satisfecha y busca siempre lo mejor, porque no conoce lo absoluto”.

Hoy a la luz de la ciencia podemos afirmar que la única ley absoluta es la ley del cambio.

Cualquier programa de estudio solo puede considerarse exitoso si desarrolla en el estudiante un pensamiento crítico. Desde luego debemos poner atención a las lecturas establecidas en los programas y a los profesores, pero no podemos ser pasivos. No existen ideas neutras, todas están sujetas a una determinada visión del mundo. El reino de la libertad nos exige ser iconoclastas.

En la actualidad vivimos una época difícil, complicada, por todas partes observamos gran efervescencia social en protesta por la creciente desigualdad, enfrentamos también la grave amenaza del calentamiento global.

¿Qué pasa?, ¿hacia dónde vamos? Son las preguntas de muchos intelectuales prominentes alrededor del mundo y entre los grupos que emergen de las protestas sociales.

Hay quienes ven la situación desde una óptica pesimista y hasta niegan la noción del progreso. Yo me sumo a una visión optimista y frente a los problemas planteados percibo la oportunidad de dar un gran salto hacia el progreso.

Observo una relación esencial entre la evolución biológica y la trayectoria histórica de la humanidad.

Darwin enunció que en la evolución sobrevivía el más fuerte, pero de manera reciente Margulis, en su hermoso libro Qué es la Vida, demostró como en el camino de la evolución las alianzas bacterianas eran fundamentales. Interpreto que esas alianzas modificaron las estructuras del poder. Una bacteria podría ser muy poderosa, pero sí las más débiles se aliaban, modificaban la correlación de fuerzas e iban construyendo organismos más complejos. ¡Somos una construcción de las bacterias!

La pregunta es: ¿qué motiva la evolución biológica? a mi juicio, la evolución es la manera como la vida se defiende, se promueve y se desarrolla. La evolución es el camino de la solución permanente de problemas. Es una hermosa manifestación de la ley del cambio. Cuando pensamos en el surgimiento y desarrollo de lo humano no podemos dejar de vincularlo con la evolución biológica. Podemos considerar que la vida nos construyó para pensar en sí misma. Si nos detenemos a considerar el pensamiento de los filósofos, de los místicos, de los científicos y la obra de los artistas, encontramos un factor común: su preocupación es tratar de explicar la vida y defenderla.

Al discutir el tema del progreso podemos afirmar que la historia de la construcción de la humanidad es una historia del progreso. Cuando converso con amigos sobre estos temas, amigos con los cuales comparto una visión crítica de las situación económica y política, me gusta mortificarles preguntándoles: ¿si pudieran viajar en el tiempo, les gustaría trasladarse a vivir a la antigüedad o a la edad media? De manera invariable la respuesta es: “no, preferimos vivir en nuestra época”.

El capitalismo ha significado una extraordinaria revolución en todos los órdenes, no hace falta detenerse en ello, sin embargo, hemos llegado a un punto de cuestionamiento.

La revolución francesa se realizó bajo la consigna “libertad, igualdad, fraternidad”. Nació la democracia moderna, los derechos civiles, sociales y políticos empezaron a abrirse campo a través de las permanentes luchas sociales. De Europa heredamos el concepto del estado social de derecho. Se trataba de destruir el poder de los reyes y de la nobleza, permisiva solo con el desarrollo individual de esa clase social, para empezar a abrir campo al desarrollo de la libertad individual de todas las personas, pero ese proceso ha estado lleno de contradicciones y desde luego está inacabado. Europa desde entonces ha sido una zona muy conflictiva, dos guerras mundiales, poder colonial. Aliada con gobiernos de los EE. UU., ha sido un factor importante, aunque no el único, en la inestable situación del medio oriente.

Debemos defender la libertad individual, pero no debemos llevar el individualismo a un dogma capaz de negar y renegar de lo social, por una sencilla razón, no podemos ser sin los otros. Tampoco podemos olvidar que la vida, toda la vida, es un complejo entramado del cual dependemos todas las especies. En la actualidad, la libertad individual ha sido deformada y convertida en individualismo patológico cuya principal manifestación es el consumismo, una de las causas principales de la contaminación.

Veamos algunos datos significativos de los problemas sociales actuales según datos de organismos especializados:

  • El hambre en el mundo afecta a 821 millones de personas.
  • Unicef denuncia que 19.000 niños mueren al día por causas evitables.
  • La desnutrición es una de las principales causas de mortalidad infantil, más de 6.400 niños fallecen por día debido a este motivo.
  • “La carencia de alimentos es causa directa o indirecta de una de cada tres muertes infantiles”, dice el informe publicado por Unicef. Esto significa que a escala global 180 millones de niños son víctimas de desnutrición crónica y la padecen con severidad otros 20 millones.
  • Después de varios años de marcadas reducciones en la pobreza, el número de personas pobres aumentó de 166 millones a 175 millones entre 2013 y 2015, aumentando de 28,1% a 29,2% de la población, nos advierte la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
  • Según esos organismos especializados más de cuarenta millones de latinoamericanos padecen de hambre crónica.
  • En nuestro país, la pobreza casi ronda a la cuarta parte de la población.

Mientras esos datos se nos agolpan inmisericordes, la riqueza se acumula de manera acelerada en pocas manos. Estudios pormenorizados de Stiglitz y de Piketty demuestran como la mayoría de la riqueza mundial es controlada por el uno por ciento de la población.

A la luz de las consideraciones anteriores cabe la pregunta: ¿serán las ideas imperantes en economía y en política las más adecuadas para construir más humanidad?

Formulemos otra pregunta medular: ¿qué entregamos en nuestro trabajo todos los días? Si nos percatamos cómo en el trabajo de todos los días entregamos la vida, vale preguntarse: ¿por qué lo hacemos? Podríamos dar respuestas superficiales pensando en la retribución recibida por esa entrega, pero la respuesta esencial es otra: entregamos la vida para hacer posible la vida, somos parte de la evolución.

Si la forma en que está organizado el trabajo en la actualidad no está promoviendo la vida, y además no está garantizando la vida con dignidad a las personas, a todas las personas, deberíamos aceptar que las cosas no se están haciendo bien y deben cambiar.

La creciente falta de legitimidad de los partidos políticos y de muchas instituciones, la lucha por la defensa del ambiente, la lucha por los derechos de las mujeres, las luchas por el respeto a las diferencias sexuales, la lucha por los derechos de las personas con discapacidad y el cuestionamiento a las ideas dominantes en el campo de la economía anuncian el nacimiento de una nueva cosmovisión. En otras palabras, la cosmovisión imperante continúa resquebrajándose.

Sin duda serán cambios difíciles, todavía no tienen un rumbo claro, la nueva utopía apenas empieza a dibujarse.

La pregunta que surge aquí es: frente a la magnitud de esos problemas ¿qué podemos hacer nosotros?

La respuesta a mi criterio es: debemos trascender. Si nos quedamos presos en nuestra vida cotidiana, seremos simples víctimas espectadores, si procuramos la trascendencia, nos convertiremos en actores.

En nuestro país podemos hacer y debemos hacerlo para reducir la inequidad y para lograrlo primero debemos conocerla. Me gustan mucho las palabras del papa Francisco cuando nos advirtió: “hablamos mucho de los pobres, pero no hablamos con los pobres”.

La última reforma de la Constitución Política es muy importante. La llamo el nuevo nueve.

El artículo nueve decía en su primer párrafo: El gobierno de la República es representativo y lo constituye el Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial, etc. Es decir, se trataba de una democracia episódica, nos presentábamos cada periodo a las urnas, elegíamos a nuestros representantes y punto. Ahora dice: el Gobierno de la República es participativo, representativo y lo constituye… etcétera.

Se trata entonces de construir una democracia permanente, no episódica. Es un reto muy importante y nos marca una ruta mediante la cual podemos contribuir a la solución de los graves problemas actuales. Para lograr esa democracia participativa, es fundamental elevar el nivel de comprensión, por parte de los sectores populares, de las causas de los problemas que les afectan, y es aquí donde se abre un importante espacio a quienes tenemos el privilegio de haber logrado estudios superiores, es el camino mediante el cual podemos trascender.

Las universidades públicas y de manera muy particular la UNED puede y debe jugar un papel central en el desarrollo de la democracia participativa, entendiendo de que en la medida que se logre, impulsaremos al tiempo un cambio cualitativo en la democracia representativa, para desarrollar esos programas sería muy provechoso impulsar un vigoroso proceso de voluntariado.

Estoy seguro de que nuestro pueblo sabrá construir esa nueva democracia y darle ejemplo al mundo y de manera especial a nuestros hermanos pueblos latinoamericanos, de cómo se puede hacer avanzar la humanidad hacia una nueva época, preservando lo mejor del pasado y construyendo soluciones a los nuevos problemas.

Ojalá y todos lo comprendamos así, asumamos nuestros compromisos y demos paso al impresionante camino de la evolución en defensa de la vida.

Muchas gracias

* Palabras pronunciadas con ocasión del Solemne Acto de Graduación del Posgrado, realizado el viernes 8 de noviembre de 2019 en la Sala Magna del Paraninfo Daniel Oduber Quirós, sede principal de la UNED.

1 Mario Devandas Brenes es representante de los trabajadores en la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social. Es economista en la Universidad de Costa Rica, con maestría en Política Económica con énfasis en empleo y recursos humanos y doctor en Educación. Se ha desempeñado como docente de la UNED y fue encargado de la Cátedra de Economía y profesor de Finanzas Internacionales en la Escuela de Ciencias de la Administración; también fue director de Extensión, y en su período se concedió a esa dirección el premio nacional por sus aportes a la calidad de vida. Se ha desempeñado como asesor político y sindical, destacándose en el logro de la concreción de una nueva política salarial para el sector privado. En la actualidad se encuentra jubilado, pero mantiene plena actividad al servicio de las luchas populares, viajando por diversas zonas del país informando sobre la situación de la Caja y la necesidad de organizarse en los barrios para defenderla.

2 Fromm, E. (1977). El Corazón del Hombre. Fondo de Cultura Económica.

3 Nietzsche, F. (2010). Más allá del Bien y del Mal. Editorial Gradifco. S.R.L.

4 Keynes, J. M. (2003) La Teoría general del empleo, el interés y el dinero. 4ª edición en español. México: Fondo de Cultura Económica.

Revista Posgrado y Sociedad
ISSN: 2215-2172
Sistema de Estudios de Posgrado
Volumen 17, Número 2, 2019, 61-65
Universidad Estatal a Distancia
RevistaSEP-PyS@uned.ac.cr
Fuente: https://revistas.uned.ac.cr/index.php/posgrado/article/view/2812/3539

El COVID-19 y su impacto en el mundo del trabajo

El Sindicato Nacional de Periodistas de Costa Rica junto con la CTRN le invita el próximo jueves 16 de julio del 2020, de 9:00 a.m. a 12:00 m.d., a la charla virtual (WEBINAR) denominada “El COVID-19 y su impacto en el mundo del trabajo«.

Se contará con la exposición de dos expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el Sr. Oscar Valverde, Especialista para los Trabajadores ACTRAV-OIT y el Sr. Gerson Martínez, especialista en temas económicos de ACTRAV-OIT.

Los cupos son limitados, por lo que se solicita sus datos para hacer la inscripción a más tardar el próximo 10 de julio del presente año.