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Tsunami de no-violencia en Colombia

Hernán Alvarado

 

«Todas las revoluciones son imposibles,

hasta que se tornan inevitables.»[1]

[1] Consigna pintada por estudiantes, después de la última toma del edificio de Ciencias Sociales en la Universidad de Costa Rica.

Hasta ahora la violencia parecía haber ganado en Colombia. El ejército justificó a la guerrilla y viceversa; los paramilitares[1] a otras formas populares de auto defensa; los «vándalos» a la policía, de donde ha surgido el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) para prever motines, aunque también los provoca. Por eso aparecen los encapuchados que defienden a los manifestantes. Todos comparten que el fin justifica los medios y que la violencia se combate con violencia. El narcotráfico suma guardaespaldas y sicarios a ese coctel. Así, la «maldita violencia» parecía haberse enquistado en la cultura, reforzando los comportamientos patriarcales[2]. Sus principales víctimas han sido los más vulnerables: niños, jóvenes, mujeres y ancianos[3]. ¿Un ejemplo emblemático? Dilan Cruz, él luchaba por su educación, haciendo valer su derecho constitucional, cuando un arma del ESMAD le alcanzó en la cabeza. ¿Cómo se llama un policía que asesina a quien debe proteger? El alto mando tendrá que hacer milagros para justificarlo[4]. Un joven soldado se suicidó a raíz de ese conflicto. Por décadas, Colombia ha visto morir y partir a demasiada gente inocente.

Y, a pesar de todo, la gente sigue sonriendo, amando, bailando y conquistando cimas deportivas. La alegría, las bellas canciones, la extraordinaria ironía, tanto como la crítica, son modos cotidianos de resistencia. Uno de los países más felices del mundo es también el más desigual de la OCDE y el segundo de América Latina con media fuerza laboral en la informalidad. Por eso, hoy una inmensa mayoría defiende su derecho a vivir en paz. Solo una minoría prefiere mantener el estatus quo que beneficia al 1% de la población y a sus socios extranjeros, en perfecta sintonía con el autoritarismo neoliberal, propio del «capitalismo salvaje».

El pasado 21 de noviembre, el pueblo respondió masivamente al llamado de las organizaciones sociales en todo el país. Había más de cien razones para protestar y más de mil para defender la vida. La primera es el derecho a indignarse. El senador Gustavo Bolívar contaba 247 líderes sociales asesinados, 77 en lo que va del año. En enero pasado, la ONU urgió al Gobierno sobre la matanza de líderes indígenas. Hace pocas semanas, el ejército bombardeó un campamento guerrillero y mató a 8 niños (los lugareños dicen que podrían ser más). El Ministro de Defensa tuvo que renunciar. Son goterones en un vaso que ya estaba relleno con los 2248 «falsos positivos»[5], tema por el que se indaga judicialmente a Álvaro Uribe. Así que a nadie extraña la denuncia de violaciones de derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad.

En Boyacá, donde el gobernador no permitió la entrada del ESMAD, la multitud protestó en forma pacífica[6]. La prensa independiente jugó un papel crucial en la divulgación. En todas partes la asistencia fue multitudinaria, pese a las provocaciones y amenazas del «uribismo» y los desplantes militares del nuevo Ministro de Defensa. Después, un ruido espontáneo de cacerolas, que se oyó en todas partes, dijo ¡basta! Los colombianos exigen que se cumplan los acuerdos de paz y se oponen a más proyectos confiscatorios. Los jóvenes dicen que les han quitado la salud, la educación, el empleo, el futuro; incluso les han quitado el miedo. Ahí está la clave de esta coyuntura. Por eso se está desplomando el «uribismo», incluso en Medellín.

La reacción del presidente Iván Duque ha agravado las cosas. Claudia López, alcaldesa electa de Bogotá, le dijo cómo aplacar la protesta. Entre otras cosas, que era momento de ser humildes, reconocer errores y hacer concesiones. Pero el presidente no entiende qué es «diálogo social», o se hace el desentendido[7]. Tras la gran marcha, reconoció el derecho a protestar y dijo estar escuchando, pero solo habló de «vándalos» para alabar a sus «héroes»: los policías. En plena desobediencia civil, siete días después se había reunido con los ministros, con los alcaldes, con los empresarios, pero no con el Comité del paro nacional. ¿Esperaba que la gente se cansara? Luego, propuso «conversar» sectorialmente (divide y vencerás), lo que fue rechazado.

El presidente no entiende que debe rendir cuentas a quienes pagan su salario, igual que policías y militares; no solo a su partido político. Ganar una elección no da derecho a usurpar el poder. El «uribismo» se tapa los oídos para insistir en una maniobra desestabilizadora y pirómana de sus oponentes. Al presidente nadie le había pedido la renuncia, sino que asumiera su responsabilidad, pero dijo que quieren arrebatarle «con violencia» lo que no pudieron ganarle en las urnas, como si su victoria hubiera sido brillante. Ahora, procura ignorar que muchos de sus electores se han convertido en manifestantes. Ha reprobado en lectura política, en empatía, en liderazgo, cuando ya rondaba el 70% de desaprobación.

Las protestas no cesan, el pueblo ha multiplicado su unidad y solidaridad, su fuerza pacífica crece con arte en las plazas; su participación plantea el dilema democracia o neofascismo[8]. ¿Quién manda en una democracia: la ciudadanía o el gobierno; los representantes o los representados? ¿Para qué sirve la violencia del Estado: para proteger a los ciudadanos o para aterrorizarlos? En uno de los países más violentos de América Latina, el pueblo ha izado la no-violencia en el asta más alta de la patria. Según Diana Uribe, se celebra la historia, es decir, la evolución incesante de la sociedad y la cultura. Una multitud sin miedo revive la idea de Mahatma Ghandi con yoga y música en la calle. En Colombia, como en otras partes de Latinoamérica, la «hiperpotencia» popular en estado de rebelión está reuniendo la fuerza marítima de quienes digna y creativamente exigen justicia y paz[9]. Si sigue firme obligará a evacuar, cuando menos, a los corruptos del gobierno, el ejército y la policía. Por el bien de todos y el futuro de los que vienen, hay que derrotar pacíficamente a los violentos ¡Basta ya y nunca más!

[1] Se trata de mercenarios que actúan en la ilegalidad donde la represión del Estado aún no alcanza.

[2] Ver: Betancur, JM (2000) Moscas de todos los colores, historia del barrio Guayaquil de Medellín, 1894-1934. Santa Fé de Bogotá, Ministerio de cultura.

[3] Colombia también tiene una alta tasa de femicidios con una impunidad encima del 90%.

[4] Álvaro Uribe, líder del «uribismo», ya intentó justificar el bombardeo de niños y los actos represivos del ESMAD. La senadora Paloma Valencia, también del Centro Democrático, publicó de manera expedita: Dilan era un vándalo.

[5] Así se llama a los muertos presentados por el ejército como guerrilleros para mejorar sus resultados. Esas «ejecuciones extrajudiciales» son una práctica de lesa humanidad conocida por Estados Unidos cuando menos desde 1984.

[6] Daniel Quintero, alcalde de Medellín, también pidió al ESMAD no intervenir, pues no era necesario (#LAVIDAESSAGRADA).

[7] Algo que atizó la indignación fue ver al presidente evadir a un periodista, que le preguntaba sobre los niños bombardeados, diciéndole: «¿De qué me hablas, viejo?»

[8] Neoliberalismo + represión = Neofascismo. ¿El paradigma? Augusto Pinochet.

[9] Dussel, E (2016 ) 10 tesis de política. México: Siglo XXI y CREFAL. Tesis 12, pág. 94.

 

Foto de: http://www.resumenlatinoamericano.org/

Enviado por el autor.

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Llaman a no arruinar testimonio evangélico

«Como evangélico bautista creo en la separación de la religión y el Estado, pero no por eso separo fe y sociedad, ni teología y política, ni mucho menos discipulado cristiano y compromiso con la transformación social y la opción preferencial por las personas vulnerables. Lo qué hay que replantear con urgencia es la participación de las iglesias, sus pastores y otros líderes en la política partidista, antes de que sigan arruinando el testimonio evangélico y, lo peor, improvisando con modelos teocráticos en la administración del Estado». TWITTER: @HAROLDSEGURA

 

Harold Segura es pastor Bautista colombiano, líder evangélico latinoamericano, vive en Costa Rica y trabaja para Visión Mundial Latinoamérica.

Foto: https://laicismo.org/

Compartido con SURCOS por Alberto Rojas.

Mercaderes de Ideologías

Por Marlín Oscar Ávila

Un amigo nos envió, el jueves 28 de noviembre, la grabación del discurso dado por el Cardenal hondureño Andrés Rodríguez Maradiaga, al regresar de una supuesta gira por Sudamérica. Discursa a un grupo de feligreses, evidente es su suposición sobre la brecha que le separa su intelecto con su audiencia, al expresarse contra lo que él califica de «mercaderes de ideologías» de manera muy contradictoria, por ser él un activista de una corriente de pensamiento dentro de la iglesia católica, aun cuando pregona inocencia.

Acostumbrado a no ser interrumpido con preguntas y mucho menos con intervenciones que cuestionen “su verdad absoluta”, narra su paso por Bogotá, Colombia, donde casi un millón de manifestantes en protesta contra el gobierno de Duque, recibieron unas «caricias con unos bastones» de la policía. Esto lo justifica, porque «lo que querían es destruir». «venga a máscara y la tea para incendiar, para romper…» “… ¿qué toca entonces, echar los mercaderes…? » Los mercaderes de ideologías…se nos meten en el templo de Dios» lo que debe hacerse es «la revolución… Lo que hacen es dejarnos encandilados, y después no se logra nada. Esto se está llevando a cabo ya en México, Bolivia, Chile, Ecuador, Brasil. ¿Qué es lo que está pasando?», se pregunta él mismo.

Por lo visto, ha girado su testa hacia otra dirección en la problemática colombiana, cuando se trata de más de 250 asesinatos a líderes sociales en el presente año, esto entre 591 asesinatos, amenazas, atentados y detenciones solo en 2019[1] ; a la violación del acuerdo de paz suscrito por el presidente Santos y las FARC, a quienes les han asesinado más de 135 excombatientes. Entre los incumplimientos está, el acuerdo de restitución de cultivos al campesinado que cultiva coca para sobrevivir; proporcionar tierras de cultivos a excombatientes; el desplazamiento interno obligado de millares de familias buscando salvar sus vidas; la constante persecución contra las comunidades indígenas y negras tampoco ve los altos grados de impunidad y de crímenes de lesa humanidad que vive ese país. Es la Colombia que exporta mercenarios, paramilitares, sicarios, además de técnicas como los “falsos positivos”, sin dejar de ser los mayores suplidores de la droga que pasa por Centroamérica en alianza con el gobierno militar hondureño.

Nos referimos a sacerdote Oscar Andrés Rodríguez, con el más alto título honorífico que puede conceder el Papa. Este pastor de la Iglesia Católica, obispo de Tegucigalpa, a quien, según algunos medios, le compararon con el perfil del Papa Francisco, por mostrar preocupación por los pobres[2], parece tener habilidades para confundir a la feligresía sobre su propia ideología. Los libros escritos por este Cardenal expresan una posición ortodoxa inclinada hacia una pureza exigida más en la ideología promulgada por el Opus Dei, algunos de sus escritos recientes como «Solo el evangelio es revolucionario» (2018); «El reto de la desigualdad» (2015), «Sin ética no hay desarrollo» (2014) y otros escritos más, tienen una connotación filosófica ideológica hacia lo más conservador y políticamente favoreciendo a las élites religiosas, sociales y económicas.

Ese pensamiento es muy distante, desde luego, de la Teología de la Liberación. Liberación de los pueblos pobres. Los pensamientos que gestó tanto miembros de la iglesia católica como evangélica en las décadas de los sesentas y setentas en América Latina tras la aparición de las Comunidades Eclesiales de Base, el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968). Esa corriente de liberación sobre el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres. Corriente de pensamiento que los liberales radicales y conservadores (neoliberalismo) tuvieron éxito en borrarla hasta de los espacios sociales de la misma iglesia católica, campaña en la que fueron muy activos obispos y cardenales acomodados a los vientos del poder político y económico de los ochenta hasta la actualidad. Ni qué decir de iglesias evangélicas tradicionales. Ahora, uno se encuentra con viejos curas que defendieron y promovieron la teología de la liberación y parecen avergonzarse de esa opción, volviéndose cómplices de la ignorancia y de la propaganda de una “guerra fría” caduca, pregonada solamente por quienes ni siguiera leen una novela al año.

El Cardenal Rodríguez es un hondureño de familias privilegiadas en la capital Tegucigalpa (sangre azul), integrantes del Partido Nacional. Asistió a los centros educativos que ningún catracho de clase media puede lograr fácilmente, aun teniendo un alto cociente intelectual. Es un líder dentro de la iglesia católica, con muchos créditos ganados en los sectores más conservadores, tanto religiosos como sociales.[3] Es de esta estirpe de cardenal que estamos hablando al referirnos a Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, pretendiente, al menos una vez, del papado romano.[4]

 El califica de mercaderes de ideologías, a sus detractores, haciendo referencias al pasaje bíblico cuando Jesucristo hecha del templo de oración en Jerusalén, a mercaderes locales, según San Juan 2, 13-22. Desde luego, lo hace previo a la Pascua, jugando con lo religioso y lo profano. Si de sacar ventajas tanto de los valores, principios y doctrina que dan forma a las ideologías, para guiar el comportamiento de la sociedad y definiendo los fines que cada sociedad debe seguir, el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, posee, construye y activa en pro de su ideología, como lo hacen otros grupos sociales, sectores políticos y comunidades. El mismo es entonces un “mercader de ideologías”. Para muestra un botón. Se ha publicado un libro denominado Traiciones Sagradas, escrito por la viuda del embajador de Honduras en el Vaticano, Alejandro Valladares, doña Martha Alegría Reichmann.[5] Ella devela los engaños financieros de los cuales fueron víctimas del Cardenal. Pero hace ver su enriquecimiento personal por sus cargos dentro de instituciones a las que ha sido dirigente.

Ahora, después de haber sufrido un pequeño desplazamiento dentro de la Conferencia Episcopal hondureña, parece estar más activo en medios internacionales, donde seguramente tiene mucho que ofrecer a las corrientes conservadoras ultraderechistas que ahora reprimen, asesinan, dan golpes de Estado y buscan destruir cualquier expresión de los pueblos oprimidos de América Latina.

…/

[1] https://www.semana.com/nacion/articulo/asesinatos-de-lideres-sociales-somos-defensores-presenta-informe-2019-sobre-agresiones/635297

[2] https://www.elheraldo.hn/otrassecciones/nuestrasrevistas/627437-373/rodriguez-y-bergoglio-comparten-la-misma-vision

[3] https://infovaticana.com/2013/07/10/quien-es-oscar-andres-rodriguez-maradiaga/#La_infancia_deOscar_Andres_Rodriguez_Maradiaga

[4] https://www.elimparcial.es/noticia/120041/biografia-de-oscar-andres-rodriguez-madariaga-nuevo-papa.html

[5] https://criterio.hn/libro-devela-las-traiciones-sagradas-del-cardenal-oscar-rodriguez-maradiaga/

 

Enviado por el autor.

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Programas de Acción Social abogan por participación

Por casualidad, los programas institucionales de Acción Social se enteraron la semana pasada, que una comisión del Consejo Universitario sometería a consulta un reglamento que la mayoría de los programas desconoce y que fue iniciada hace más de 13 años.

Mediante una carta firmada por más de 10 programas, pretenden hacer su descontento porque “las consultas, audiencias y otras formas de participación para tomar criterio sobre el reglamento se dieron en algún caso hace 10 o 12 años. Inclusive muchos de los entes que participaron se transformaron o fueron cerrando”. Por lo que consideran que en la parte normativa han surgido nuevos elementos que deberían ser retomados para establecer “una actualización de la temática y sobre todo garantizar la participación a los programas institucionales.”

También insistieron que, “durante la administración Jensen Pennington, la Vicerrectoría de Acción Social y los programas institucionales ligados a la misma han estado bajo la dirección de 3 personas que han fungido como vicerrectores, con posiciones muy distintas sobre temas medulares de lo que es un programa, su duración, adscripción y estructura. Es por esta razón que hemos sido sometidos a procesos y procedimientos que han sido contradictorios y que han provocado un desgaste de energía y recursos, así como un debilitamiento en los mismos Programas”.

La Comisión de Investigación y Acción social (CIAS) del Consejo Universitario está elaborando un nuevo reglamento (Resolución CIAS-6-2019) para los programas institucionales de la Universidad de Costa Rica. Con la propuesta de reglamento los programas pasan a adscribirse a rectoría y a limitar el tiempo de duración de un programa de 4 hasta 8 años como máximo. De ser aprobado, esta acción implicaría el cierre eventual de programas con una larga y exitosa trayectoria, como por ejemplo algunos casos de programas que tienen más de 20 años de existir, realizando aportes fundamentales para las poblaciones vulnerabilizadas por el modelo neoliberal.

Los Programas entregarán una carta al Consejo Universitario el martes 3 de diciembre solicitando: habilitar un proceso amplio de consulta, que incluya la participación de todos los programas de la Universidad y que se extienda hasta el mes de junio del 2020, para estudiar a fondo la propuesta y hacer las observaciones pertinentes del caso.

Además solicitarán una audiencia ante el Consejo para compartir la visión de los Programas ante el citado Reglamento. En especial, porque se requiere una visión más fresca y actualizada del quehacer de los Programas en aras de que se defina una estructura y procedimientos acordes con estos espacios institucionales.

También solicitarán a la administración, “no tomar acciones de fondo que continúen afectando los programas institucionales, hasta que se termine la consulta y la aprobación final del reglamento específico de “programas institucionales” y el reglamento general de la VAS donde también se incluye el tema de los Programas institucionales”.

Por último, se convoca a las Comisiones de Acción Social de todas las unidades académicas de la Universidad de Costa Rica, para que también nos acompañen con oficios dirigidos al Consejo Universitario visibilizando las diversas reflexiones alrededor de este nuevo reglamento.

Ver carta firmada por programas en: http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/docs/CartalineamientosprogramasCU.pdf

Ver dictamen de un nuevo reglamento (Resolución CIAS-6-2019): http://kioscosambientales.ucr.ac.cr/docs/DictamenCIAS-6-2019.pdf

Lunes 2 de diciembre del 2019

Programas Institucionales de Acción Social

Universidad de Costa Rica

Enviado a SURCOS por Mauricio Álvarez Mora y Alberto Gutiérrez Arguedas.

Diálogos sobre la acción social en comunidades: conversatorios

El Programa Kioscos Socioambientales le invita a la serie de conversatorios sobre la acción social en comunidades en el contexto de recortes y crisis fiscal.

Este martes 03 de diciembre se contará con la participación de José María Gutierrez, del Instituto Clodomiro Picado, sobre los recortes en los programas de acción social. 

Transmisión en vivo a las 5 p.m. por Facebook Live en la página: Kioscos Socio-ambientales UCR.

 

Enviado por Mauricio Álvarez.

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Falacias e inconsistencias en expediente 21035 sobre pensiones

Hervey Badilla Rojas

Sobre la aprobación en segundo debate del expediente 21035 “Ley para fijar topes equitativos a las pensiones, rediseñar y redistribuir los recursos de la contribución especial solidaria y crear la figura de la jubilación obligatoria excepcional “, me permito señalar algunas falacias e inconsistencias en quienes han impulsado y defendido este tipo de mentiras que crean en contra de la clase trabajadora del sector público.

Al respecto, los detractores de semejante atropello en contra de este grupo de trabajadores han venido desde hace muchos años poco a poco convenciendo a la ciudadanía del tema que nos trata.

Por lo difícil de entender y por la complejidad en su contexto técnico el pueblo carece de un análisis exhaustivo y objetivo relacionado con pensiones, lo cierto del caso, es que simplemente han buscado la forma de alimentar mediante el discurso camuflado y espurio vender una mentira que ha sido amasada y comprada sin importar o medir el impacto social que por medio de sus engaños y mentiras esto puede causar. No quiero generalizar, pero es más que evidente el desconocimiento que sobre estos temas existe y que muy pocos conocen a fondo el verdadero interés que se esconde tras estas acciones funestas y corruptas de esa clase política que día a día carcomen y hunden al país y con ello al sector menos pudiente y trabajador de esta nuestra Costa Rica.

Ahora bien, sobre estos temas, de jubilaciones y pensiones es muy fácil hablar y juzgar, pero de análisis y conocimientos reales hay muy poca preparación y por ende muy fácil repicar hasta la saciedad que lo logrado con esfuerzo y sobre todo bajo un principio de legalidad no es válido. Repito, se pregona lo que el pueblo quiere oír.

Por ningún lado escuchamos ni leemos sobre una verdad tan grande como es la irresponsabilidad de los gobiernos de turno desde 1958 a la fecha de no haber creado el Fondo de Pensiones del Magisterio Nacional, así establecido por medio de la ley 2248 del 5 de setiembre de 1958. El fin de ese Fondo era para dar contenido presupuestario y pagar a futuro aquellas pensiones propias del Régimen, con los recursos aportados directamente por todos los trabajadores del Magisterio Nacional; pero que sucedió? cuál es la verdad de ese mandato? NO SE HIZO LA PREVISIÓN y los recursos generados pasaron directo a caja única del estado, dejando desmantelada la protección que a futuro se empezaría a dar. ¿Será esto culpa del Magisterio Nacional? ¿Por estos desordenes y malos manejos políticos se nos debe tratar hoy día como se nos endilga?

¿Y a los responsables que les debemos decir? ¿Será que los debemos premiar por semejante acto de irresponsabilidad? Ustedes medios de comunicación y políticos actuales, han buscado la verdadera razón por la que hoy día se deben cubrir algunas pensiones con recursos del estado (Régimen Transitorio de Reparto)? Les insto a investigar y hacer un debate público para darle al pueblo resultados reales y no sesgados de un fin que nunca fue llevado a la práctica.

Finalmente y para que se tenga como verdadero con base al marco legal que nos cobija, los que hemos obtenido una jubilación bajo el régimen del Magisterio, hemos tenido que pagar altas tasas impositivas que no son divulgadas ni lo explicitan, ni los medios de comunicación, ni los diputados y diputadas. ¿Por qué será?

Aún hoy, ya pensionados, nos hacen tributar con las mismas tasas impositivas de cuando éramos funcionarios activos, veamos unos números tomados de la ley No. 7531: (art. 70, del 10% al 16%), art. 71, del 25 al 75%), impuesto de renta, Seguro Social.

Ah, pero esto no se lleva a la luz pública, pero si nos atacan con la etiqueta de “Pensiones de Lujo”.

Lujo es el festín que se dan muchos y muchas personas que saquean al pueblo miserablemente y sin ningún reparo por medio de las grandes EVASIONES Y ELUSIONES, con las enormes deudas por no pago de los IMPUESTOS DE RENTA Y VENTAS, PARAÍSOS FISCALES y un enorme ETC.

A esos no se les ataca, porque son los que sostienen o financian las grandes componendas políticas y argollas de aquellos ilustres que por medio del poder blindan a esas clases para que se engorden a costa de las clases necesitadas y que sin mediar escrúpulos los tienen cada día más y más subyugados a una tiranía propia de mafias entronizadas.

 

Enviado por el autor.

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El Desarrollo de la zona de Los Santos: Alternativas e Innovación

German Masís

La zona de Los Santos, constituida por los cantones Dota, Tarrazú y León Cortés, ha sido una de las zonas productoras de café más importantes del país, en ella se producen alrededor del 30% de la producción nacional, de un café reconocido nacional e internacionalmente como café tipo Tarrazú.

La producción de café es la actividad fundamental para el desarrollo económico de la zona, ya que en ella se cultivan más de 23.000 hectáreas compuestas por pequeñas fincas de 2.5 has en promedio en manos de más de 6.500 pequeños agricultores familiares.

En la zona de Los Santos, las pequeñas fincas de café tradicionalmente entregaban su producto a las 3 cooperativas existentes (CoopeDota, CoopeTarrazú y Coopellanobonito) o los beneficios privados, que producían tanto para la exportación, como para el mercado nacional.

No obstante, a principios de la década de los 90 debido a la crisis cafetalera generada por la reducción en los precios internacionales, se inició el establecimiento de pequeños microbeneficios familiares o asociativos, que han llegado a sumar más de 40 y que les ha permitido a los agricultores participar en el beneficiado, con la finalidad de agregar valor a la producción, tener más poder en la cadena productiva y obtener mejores resultados en el proceso de comercialización.(Masís,G,2019,p.29)

Algunos microbeneficios se han involucrado en el impulso de ferias agroindustriales y agroturísticas, como las ferias del café y las ferias de microbeneficios que se han realizado en los últimos años en Dota, Tarrazú y León Cortés, así como la participación de éstos en ferias regionales y nacionales de productos agroindustriales.

Los microbeneficios han buscado nuevas alternativas de comercialización del café, como son la venta directa enfocada en el café de calidad (numerosos microbeneficios exportan directamente a mercados como Estados Unidos, Europa, Japón, Corea y Australia, con precios más altos que los de los mercados tradicionales), el mercado justo y el inicio del proceso de asignación de la denominación de origen al café Tarrazú.

Junto a la producción y agroindustrialización del café como actividad principal, en la zona de Los Santos se desarrollan otras actividades agroindustriales en manos de micro y pequeñas empresas y emprendedores rurales. Entre ellas se encuentran, la producción y procesamiento de frutales de altura (manzana, mora, granadilla, aguacate), de miel de abeja, de productos lácteos y la producción de productos acuícolas, que se comercializan en los mercados locales.

En consecuencia, algunas fincas combinan la producción de café, la de frutales, la crianza de ganado, pequeñas especies, acuícultura con el turismo rural, constituyendo micro empresas y emprendimientos agroindustriales y agroturísticos.

Esta zona del país ha alcanzado una dinámica productiva de gran impacto en la generación de ingresos, empleo y capacidades en la economía y población local, que sin embargo presenta desiguales niveles de desarrollo y genera uno de los más notorios fenómenos migratorios hacia el exterior (fundamentalmente a estados Unidos) y al interior del país.

Si se analizan algunos indicadores sociales básicos presentados en el Censo del año 2000 para los tres cantones, se nota que existen algunas diferencias entre los mismos, Tarrazú presenta el porcentaje de analfabetismo más alto (7.3%) mientras que Dota tiene el porcentaje más bajo (5.4%). Con respecto al porcentaje de población con secundaria, las personas del cantón de Dota también obtienen el mejor desempeño con un 30.1%, mientras que León Cortés apenas un 21.2% de la población tiene educación secundaria.

Al comparar toda la zona de Los Santos (incluyendo Caraigres) con todo Costa Rica, existe un peor desempeño de algunas variables socioeconómicas presentes en la Región de Los Santos con respecto todo el país. Por ejemplo, el PIB per cápita en la zona de Los Santos en el 2000 fue de $2 000 más bajo que el del país; la tasa de analfabetismo es 3 puntos porcentuales mayor en la Zona de Los Santos; la tasa de desempleo también es 2.8 puntos porcentuales mayor la Zona de Los Santos que el promedio país y el porcentaje de la población con estudios secundarios es mucho menor en la dicha Zona.

Un dato interesante es que la pobreza extrema es menos impactante en la Zona de Los Santos y Caraigres que en el resto del país, sólo 2% contra 6%, lo anterior puede estar explicado por el alto grado de emigración que presenta dicha región, que hace que el porcentaje de pobreza extrema sea reducido ya que las personas sin oportunidades emigran al Valle Central o a otros países como Estados Unidos. Estas personas se convierten luego en aportadoras de remesas para la zona una vez que están establecidas en la región a donde emigraron. (Valenciano,2008, p.8)

Para el 2014, diversos indicadores señalan bajos niveles de desarrollo y de bienestar para los cantones de la zona de Los Santos, con un índice de 0,693(69) para el cantón de Tarrazú, 0,701(68) para Dota y 0,690(71) para León Cortés, así como índices de Bienestar material de 0,339(71), 0,324(73) y 0,328(72) respectivamente para los tres cantones y su respectiva ubicación en la última parte de la escala de los 82 cantones del país.(PNUD,Atlas Cantonal,2016)

Tanto los cantones como sus distritos cuentan en general con los servicios públicos básicos: agua, electricidad, teléfono, servicios de salud, escuelas (primaria), colegios (secundaria), así como servicios financieros y comercio en general.

A pesar de ello, siempre se encuentran particularidades en cada uno de los cantones; por ejemplo, el cantón de Dota presenta características conservadoras, por ejemplo en el ámbito comercial, presenta muy poco desarrollo en comparación con Tarrazú, aunque presenta mejores niveles de vida y una mayor estabilidad económica, mientras que Tarrazú es un cantón con mayor desarrollo comercial una red financiera más articulada, pero condiciones de vida un poco más bajas, pero más altas que León Cortés que tiene el menores niveles de vida.

En la zona de Los Santos, se puede afirmar que la subsistencia de las familias rurales está ligada a la finca, que existe una relación directa entre la agricultura y el desarrollo humano de dichas familias y que los medios de vida predominantes de dichas familias están ligados a los recursos que poseen primordialmente dentro de sus fincas.

Esta relación de subsistencia tan marcada (familia – finca) también los hace vulnerables a presiones externas o factores de riesgo que pueden alterar aspectos claves dentro del funcionamiento interno de la unidad productiva, tales como una plaga que pude bajar las cosechas, los cambios en los precios de los productos o alteraciones en el clima; frente a las cuales las estructuras productivas y familiares han desarrollado continuamente estrategias para defenderse de éstas, pueden ser técnicas o tecnológicas como la diferenciación tanto de calidad como ambiental del café y la diversificación agrícola, organizativas como las cooperativas y socioeconómicas, como el que miembros de la familia se dediquen a otro tipo de actividades complementarias.

La zona de Los Santos, aunque no ha alcanzado altos niveles de desarrollo de la población, ha logrado una dinámica territorial ligada a la agricultura, estable e innovadora, con gran democracia económica y distribución de la riqueza, en la que los actores locales se han comprometido en la búsqueda de alternativas de producción y comercio. Queda como fenómeno excepcional la migración al exterior, que pese a que se percibe como una inmigración más cultural (costumbre de las personas de irse de la zona) que por la falta extrema de oportunidades, es ambivalente porque genera recursos adicionales a la economía local, pero provoca un gran problema de desintegración familiar y de desplazamiento del capital humano local.

Foto: UCR

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La religión neoliberal y la interminable conquista

La peor droga es la que narcotiza el corazón y la conciencia. El peor tráfico es el tráfico de la fe y con la Palabra de Dios. Hay también “narcotraficantes religiosos”, que tendrán que dar respuesta al Dios de la justicia y de la vida. Juan Stam.

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

América Latina es el continente de la interminable conquista. Ayer se levantaron la espada y la cruz para someter a los pueblos originarios al imperio católico español y hoy se levanta la biblia y el fusil para someter a los pueblos latinoamericanos al imperio neoliberal globalizado.

El teólogo Pablo Barrera destaca que “la misma biblia cristiana que fue usada para evangelizar América Latina es usada hoy para justificar el golpe de estado contra el presidente Evo Morales, contra un modelo de sociedad alternativo al impuesto por el capitalismo imperialista” https://surcosdigital.com/la-biblia-en-el-golpe/.

Por su parte, el filósofo Enrique Dussel, entrevistado por Carmen Aristeguí en CNN, señala cómo irrumpe el fundamentalismo evangélico y católico, representado por el golpista Luis Fernando Camacho con la biblia en la mano, para desplazar la bandera Wiphala, símbolo también de la Pachamama, la madre tierra convertida en deidad indígena, más tarde revestida de muchas vírgenes de rostro indígena y negro como la Virgen de Guadalupe, la Virgen de los Ángeles, entre otras https://www.youtube.com/watch?v=Vq9B4VhOD-U&feature=youtu.be.

Es la nueva religión neoliberal, en su versión católico-protestante, que hoy se alía a las fuerzas políticas conservadoras de derecha, para enfrentar a los nuevos movimientos contraculturales que impugnan al globalismo neoliberal. Constituye el nuevo frente ideológico-religioso con el que se pretende evitar el resurgimiento de la diversidad simbólico-religiosa de los pueblos originarios, por lo que representa como fuerza social y política de resistencia a las nuevas tendencias neocoloniales.

Cabe destacar que el factor simbólico religioso en nuestro contexto latinoamericano, más allá de una institucionalidad ritualista y doctrinalista que muestra signos importantes de debilitamiento, sigue gravitando con fuerza, inclusive a la manera de una religiosidad civil de carácter laico. Por consiguiente, hoy como ayer la confrontación asume dimensiones simbólicas de alta intensidad.

El católico santacruceño Luis Fernando Camacho y el evangélico josefino Ronny Chaves son dos versiones del mismo rostro de una religión neoliberal, tal y como puede apreciarse en sus actos y desmanes simbólicos, incluida la “guerra espiritual” para la reconquista territorial de espacios ocupados o amenazados, según ellos por deidades paganas -la bandera Whipala y La Virgen de los Ángeles, respectivamente-.

Esta nueva forma religiosa se convierte en un factor muy importante a considerar dentro de la estrategia de revitalización geopolítica del capitalismo neoliberal globalizante.

Cuando hablamos de religión neoliberal, se trata de un fenómeno de dos vertientes. Por una parte, el neoliberalismo se convirtió en religión al instaurar el reino del mercado –“idolatría del mercado” (Hinkelammert)– que ofrece prosperidad y riqueza a cambio de sacrificios humanos y eco-ambientales. Por otra, el fundamentalismo religioso se secularizó asumiendo esa doctrina y revistiéndola con la seudoteología de la prosperidad. Ambos se convierten en los nuevos vendedores de “indulgencias” para acceder al reino de la prosperidad material en este mundo. Y se alían para emprender una nueva reconquista política y religiosa en América Latina.

Esta estrategia de reconquista religiosa fundamentalista se inscribe en el marco de una política de contención y desarticulación del progresismo latinoamericano. Y la derecha, al nuevo estilo teocrático de Donald Trumph y Jair Bolsonaro, ha encontrado, especialmente en el fundamentalismo neopentecostal, un aliado religioso clave para cohesionar y movilizar a sectores populares contra estos movimientos progresistas. Como señala Dussel, es una especie de cristianismo occidentalizado, de raíces en el evangelismo norteamericano, que “se propaga en el pueblo contra el pueblo”.

La nueva religiosidad neoliberal irrumpe en el escenario político latinoamericano como parte de la estrategia geopolítica de los poderes fácticos, para oxigenar el decadente proyecto globalizador neoliberal. Es la interminable conquista que hoy vuelve a las viejas vías golpistas, apostando por el poder blando o suave (soft power, Nye).

Ilustración tomada de https://blog.cristianismeijusticia.net/

Enviado a SURCOS por el autor.

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