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Apoyarse en el pueblo

Álvaro Montero Mejía

Álvaro Montero Mejía

 

En un material que escribimos junto a nuestra compañera Laura Pérez Echeverría y que aún no hemos publicado, comenzábamos diciendo lo siguiente:

«Una de las mayores carencias de nuestro movimiento social y político, y probablemente el de algunos otros países de América Latina, es la ausencia de un debate permanente sobre la realidad nacional. Es justo recordar que, hace ya muchos años, al comienzo de los años 70, un notable intelectual y pensador costarricense, hoy desaparecido y con quien mantuvimos notables diferencias, Rodolfo Cerdas Cruz, llamaba insistentemente al conocimiento y discusión sobre la realidad nacional. Aún no hemos avanzado lo suficiente en ese terreno. La tarea sigue pendiente. Si logramos impulsar la discusión, con profundidad y tolerancia, entre todos los interesados en los cambios sociales de Costa Rica y sobre todo, sobre las vías y los procedimientos para la realización de esa ímproba tarea que constituye la derrota del neoliberalismo y la continuación del proyecto social nacional, con seguridad alcanzaremos éxitos».

No cabe ninguna duda de que los pueblos, aún pequeños y con un escaso desarrollo, como es el caso de Costa Rica, acumulan reservas éticas y morales que son el resultado de su quehacer y, sobre todo, de sus luchas y sus conquistas sociales.

Siempre se repite que los pueblos tienen una memoria corta, pero no estamos de acuerdo. Hay momentos y circunstancias en que afloran a la superficie las experiencias de lucha, la conciencia acumulada en las batallas cívicas y en esos momentos, los pueblos parecen recordar hasta en sus menores detalles, el empuje y la determinación que puso en esos combates.

Cualquier ciudadano medianamente informado sabe que sóloexiste una manera de producir riqueza y crear bienestar: trabajando mucho y distribuyendo mejor. En Costa Rica, tal como lo han señalado importantes estudios realizados por especialistas o expresado con insistencia en los materiales del «Estado de la Nación», la producción crece lentamente y la riqueza producida se acumula en muy pocas manos. En esas condiciones y en el corto plazo, solo existe un modo de hacerle frente a las crecientes necesidades de la población tales como vivienda, salud y educación, que se han considerado siempre como las urgencias vitales inmediatas de las grandes mayorías sociales. Es posible, si se logra trasladar una parte de la riqueza producida y de las ganancias del capital, a la solución de esas urgencias.

Pero cada pueblo debe resolver estos problemas apoyado en sus características nacionales y sus particularidades históricas. Por eso no constituye en absoluto una apreciación chovinista hacer acopio de las experiencias del proceso de desarrollo nacional de Costa Rica y hacer énfasis en los aspectos positivos que ese desarrollo ha tenido. Cada pueblo, en su corta o larga historia, exhibe sus particularidades, hace aparecer la evolución y las condiciones en que han forjado su identidad, no como una vitrina para exhibirlos sino para aprender, repetidamente, de ellos.

Una incorrecta valoración de las particularidades propias de cada pueblo, imposibilitan a los luchadores sociales y a todos los que se proponen construir una sociedad mejor, para saber cómo y de qué manera proceder.

Porque una nueva sociedad no se decreta, por capaces y respetables que sean sus proponentes o dirigentes sociales. Y ésa es, precisamente, la característica fundamental de una Revolución Social, que pone en tensión toda la potencia constructora de un pueblo, el que en difíciles y prolongadas jornadas, transforma y aprende, aprende y transforma, hasta dotar el proceso social de la madurez y la fuerza necesarias para que esos cambios se preserven y se mejoren.

Por eso los cambios sociales y las revoluciones sociales, no pueden simplemente decretarse. Las leyes o los decretos que definen propósitos transformadores, son una parte, sin duda decisiva, de la movilización y la conciencia de los pueblos que conduce hasta ellos. Un gobierno, por amplias y nobles que sean sus intenciones, no podría decir, por ejemplo:

«decretamos que ha finalizado el período neoliberal en Costa Rica, y que de ahora en adelante, damos por recuperado el proyecto nacional…»

Es obvio que los procesos sociales no se pueden decretar. Incluso una Revolución Social, está sujeta a los plazos en que maduran y se confirman en la conciencia de los pueblos, sus grandes determinaciones. El neoliberalismo, por ejemplo, no dejará de existir porque lo diga una ley o una Constitución. Porque el neoliberalismo se ha convertido en deformación sistémica, en una suspensión y modificación radical de la evolución económica de muchos de nuestros países.

No significa, de ninguna manera, que en nuestros pueblos prevaleciera una economía al servicio directo de los intereses nacionales y colectivos ni que hubiésemos derrotado los profundos lazos de dependencia y supeditación a las economías y las políticas imperiales. Simplemente, el neoliberalismo ha intentado borrar de un plumazo, todos los rasgos propios de una economía y un Estado nacional independiente.

Desde comienzos de los años 80 hasta la fecha, el neoliberalismo echó profundas raíces en toda la estructura social, económica y política de Costa Rica. De tal suerte que desarraigarlo, requiere de un proceso que involucre, literalmente, todas las fuerzas vivas de la nacionalidad costarricense. Lo que sí es posible hacer es programar , aún con grandes riesgos, es cómo y con cuáles decisiones centrales harán posible la iniciación de ese proceso de recuperación nacional.

Aquí entra en juego un elemento decisivo. Se trata de la unidad política de todas las clases y las fuerzas sociales, interesadas en participar como actoras, en las tareas que implican esa recuperación.

Por «recuperación nacional» entendemos, en primer lugar, la devolución a manos del pueblo costarricense de su irrestricta capacidad para decidir por sí mismo, cómo y de qué manera, es posible construir una democracia avanzada donde el bienestar de las grandes mayorías y nuestra capacidad para tomar las decisiones cardinales, se fortalezcan día a día.

En la historia nacional costarricense, hay un hecho particular que está presente casi desde el momento mismo en que proclamamos nuestra independencia y nos constituimos como un Estado Nacional y Soberano. Se trata de un espíritu abierto a los cambios, sin temor a las transformaciones democráticas y favorable a la ejecución de importantes reformas políticas y sociales.

Junto a esta voluntad reformista y como un hecho singular y aparentemente contradictorio, nos manifestábamos en muchos aspectos como un pueblo conservador, reacio a aceptar con facilidad, fórmulas políticas o cambios que parecieran inspirados por otras realidades.

Pero ocurrió lo inevitable. El sistema capitalista local sufrío de manera directa las consecuencias irrefrenables de la expansión del gran capital metropolitano, principalmente estadounidense, cuyos efectos fueron más y más notorios conforme se desarrollaba la fase imperial del capitalismo desarrollado. Esas consecuencias, con distintas facetas, métodos o instrumentos, las sufrimos hasta el día de hoy.

Conforme la oligarquía fue adquiriendo más y más poder, conforme el poder político y el poder económico establecieron una alianza poderosa, a la que se sumó la fuerza ideológica de los grandes medios de comunicación, ese espíritu conservador se convirtió en un arma de las clases privilegiadas para detener, sobre todo, el espíritu de solidaridad latinoamericana y la búsqueda local por profundizar las reformas ya realizadas.

Esta característica adquirió una mayor relevancia durante el período de la Guerra Fría. El comunismo y el socialismo fueron objeto de la ofensiva ideológica más descomunal de la historia pero es necesario preguntarse ¿por qué se les combatía con tanta saña y encono? Porque en la mayor parte de los países del mundo y principalmente en América Latina, las fuerzas progresistas y de izquierda eran objeto de una persecución implacable?

Esa persecución no era simplemente una confrontación periodística o literaria, sino que en algunos países, como en Guatemala, El Salvador, Argentina o Brasil, por citar sólo cuatro casos, constituía una verdadera actividad de exterminio. Tanto los comunistas, los socialistas, los cristianos comprometidos, los dirigentes sociales, intelectuales, campesinos o dirigentes juveniles, eran objeto de una vigilancia constante y luego capturados en una acción policial que generalmente terminaba con la prisión, la desaparición y la muerte. Entonces repetimos la pregunta ¿Por qué ese encono? La respuesta es extremadamente simple. Porque la lucha de las fuerzas progresistas podría implicar la derrota política y económica de las clases oligárquicas y de los grandes monopolios principalmente norteamericanos. Estas fuerzas, bajo el amparo de las dictaduras o regímenes de apariencia democrática, habían acumulado casi desde la Independencia, cantidades incalculables de riquezas.

No se trataba tanto de una confrontación ideológica o filosófica. Es que simplemente las fuerzas progresistas atentaban contra los intereses de los grandes monopolios y sus aliados internos. Y como resultaba absolutamente lógico, exhibir los errores y las aberraciones del llamado «socialismo real», muchos de los cuales serán absolutamente reales, era sólo un pretexto de naturaleza propagandística y publicitaria. Aun así, y sin renegar de sus convicciones, Manuel Mora y sus compañeros, continuaron con la tarea de adaptar sus convicciones ideológicas y programas partidarios, a las más urgentes necesidades del país.

Los socialistas que proveníamos del Partido Socialista Costarricense, fundado como movimiento en 1970, trabajamos también intensamente, muchas veces en alianza directa con los compañeros de Vanguardia Popular, en el desarrollo de tareas sociales y políticas. También incursionamos en las luchas campesinas y fuimos responsables de una buena parte de la colonización de las reservas de Chambacú, en la zona norte. La culminación de aquellos esfuerzos unitarios, fue la fundación de la coalición electoral Pueblo Unido en 1977, que participó, con relativo éxito, en las elecciones de 1978 y 1982.

Aún en condiciones particularmente adversas, el pueblo costarricense no dejó nunca de escuchar la voz de los luchadores y los conductores sociales, que lo llamaban a defender los intereses de las grandes mayorías. En estos días, cuando el tema de la ética ha retornado con particular fuerza, en gran medida gracias al empeño de los fundadores del PAC, es justo recordar que ese fue un tema recurrente y el empeño constante de los partidos de la izquierda nacional, lo que quedó plasmado, de manera indeleble, en los periódicos partidarios.

Hemos pensado, que esta particularidad ideológica de una gran parte de la población costarricense, incluidos los trabajadores urbanos, los pequeños y medianos agricultores y las clases medias, de combinar un espíritu sumamente progresista por un lado y cierto conservadurismo ideológico por el otro, le dieron un singular aporte y potencia, como contingente electoral, intelectual y político, al Partido Liberación Nacional que representó con gran habilidad, las características ideológicas y los intereses inmediatos de estos sectores sociales cobijados bajo la denominación común de «pequeña burguesía». El Dr. Arnoldo Mora nos explicaba magistralmente, no hace mucho tiempo, que el movimiento armado emprendido por José Figueres en el año 48, no habría tenido éxito si no hubiese atraído a esas clases sociales, es decir, a los campesinos y agricultores, a los pequeños y medianos propietarios y muchos profesionales de la región central del país.

De todos modos, no deseamos ser mal interpretados. A las grandes mayorías de los trabajadores manuales e intelectuales, junto a los campesinos, a no pocos representantes de las clases medias e incluso un sector muy importante del empresariado nacional, sólo puede representarlos legítimamente, una fuerza política realmente transformadora, que con espíritu ecuménico y pluralista, sea la heredera de las grandes corrientes progresistas de la historia nacional y latinoamericana.

Ahora que se inicia un nuevo gobierno, el que ha declarado su determinación de romper definitivamente con las deformaciones y las malas prácticas políticas y éticas instauradas sobre todo en la última etapa del Partido Liberación Nacional, es legítimo preguntarse:

¿Es acaso posible comenzar a resolver con seriedad y en el corto y mediano plazo, la crisis económica y social por la que atraviesa nuestro pequeño país?

¿Es posible retomar el proceso continuo de reformas sociales que, como dijimos, fueron posibles en Costa Rica casi a partir de su Independencia, hasta que se vieron detenidas violentamente con la instauración del proceso neoliberal, iniciado bajo la égida de Ronald Reagan, a partir del gobierno de don Luis Alberto Monge con las salvedades que es necesario señalar?

¿Es posible edificar un sistema social que haga posible terminar con la pobreza, que garantice un creciente bienestar de la población, que avance hacia la conquista de la soberanía alimentaria, junto a una adecuada distribución de la riqueza?

Es posible, contestamos nosotros, aunque no es fácil. Las clases acaudaladas y las grandes corporaciones han acumulado, a expensas del pueblo de Costa Rica, sumas enormes de beneficios monetarios y políticos, merced a mecanismos locales y externos, sólidamente instaurados en los procesos productivos y mercantiles.

Estos sectores lograron imponer la infausta tesis de que entre más riqueza acaparen los ricos, mayor será su capacidad de inversión y por ende, a mayor inversión más empleo y más riqueza. En síntesis: una sociedad sólo puede ser rica si los ricos son cada vez más ricos; el resto viene por añadidura. Fue el economista inglés Keynes, durante la crisis del 29 si mal no recordamos, el que demolió esta tesis y propuso en cambio, que los ricos pagarán más impuestos y que al mismo tiempo, el Estado gastara más, creara miles de empleos y así despertara al propio capitalismo del letargo de la crisis.

Y aunque muchos no lo crean, todavía a estas alturas de la historia, en estas primeras dos décadas del siglo XXI, los grupos y las fuerzas políticas de extrema derecha en los Estados Unidos, y también en Costa Rica, mantienen en pie su empeño por evitar que les aumenten los impuestos a las grandes fortunas.

En verdad no hay mucho donde inventar. Si el gobierno desea comenzar a resolver los agudos problemas del déficit e incluso de la deuda, sólo tiene un camino de tres vías.

1-           La primera de ellas es llegar a un acuerdo consistente con las clases acaudaladas y con el sector financiero en primerísimo lugar, que le permita recuperar recursos monetarios crecientes provenientes del pequeño grupo de la población que se deja un enorme porcentaje del PIB y que de inmediato, proceda a examinar y enmendar, los gigantescos privilegios de las corporaciones transnacionales. No se trata de espantar las inversiones ni desestimular las que ya existen, sobre todo si generan empleos y representan intereses nacionales. Se trata de evitar que esa brecha de desigualdad creciente se profundice, como ocurre ahora y se comience a revertir ese proceso. Pero el resultado material no puede ser otro que incrementar significativamente la capacidad y el volumen de la recaudación fiscal.

 

2-           La segunda vía, posee una denominación reconocida pero que se ha quedado en las palabras; se llama soberanía alimentaria. Esta soberanía, que es un ingrediente esencial de la soberanía política, parte del reconocimiento de que los agricultores pequeños, medianos y muchos de los grandes, más que una clase social, son la fuerza económica y social constitutiva de la nacionalidad costarricense. Este esfuerzo por recuperar a los agricultores como una de las fuerzas motrices del desarrollo nacional, requiere la movilización integral de la institucionalidad política, financiera y de servicios, cuya meta no puede ser otra que dar un salto en la producción alimentaria, en los beneficios económicos de los agricultores y en el grado real de su participación en las grandes decisiones políticas del país.

 

3-           La tercera vía, como manifestación del poder del Estado, consiste en impulsar grandes proyectos productivos y de servicios nacionales, cuyos mejores antecedentes, pero que deben ser retomados y actualizados, son el Sistema Ferroviario, hoy prácticamente desmantelado; el Consejo Nacional de Producción, CNP, en proceso de liquidación y destrucción sistemática; el Sistema de Servicios Aeroportuarios, inicuamente entregado a intereses foráneos; el Instituto Costarricense de Electricidad, ICE; Acueductos y Alcantarillados, AyA; RECOPE y el propio Sistema Municipal, que puede ser considerado como una gran empresa nacional productiva y de servicios, en manos de las comunidades de toda la nación.

Las nuevas empresas, con énfasis en construcción, pesca y explotación marina e industrialización de productos locales, tendrían sobrada capacidad para aprovechar abundantes recursos, marítimos y terrestres. Para que no se diga que proponemos aumentar desmedidamente el tamaño del Estado, estas nuevas empresas podrían, sin dificultad alguna, involucrar en condición de socios a pequeños, medianos o grandes empresarios nacionales, junto a las organizaciones sociales y cooperativas. Al mismo tiempo, debe examinarse con lupa ese collar de acero que nos tiene puesto, como una carlanca, el llamado Libre Comercio y cuyo saldo espantoso es un insoportable déficit comercial. La tesis de la promoción de las exportaciones llevada hasta sus últimos extremos, ha sido en muchas ocasiones una maquinaria de trituración del empresariado nacional y sobre todo, del que produce para el mercado interno.

Debemos tener en cuenta que esta crisis que padecemos, producto del desmantelamiento institucional, es una herencia económica y política de los gobiernos anteriores. Pero es decenas de veces más dañina que las pillerías de algunos malvivientes que se han enriquecido con la corrupción y el manejo inescrupuloso del aparato del Estado. De modo que hablamos de ÉTICA. Y lo expresamos así, porque algunas veces se piensa que el intercambio desigual, algunos TLC y la falta de rigor en el reparto de la riqueza social, no tienen nada que ver con la ética y la moral. Existen, naturalmente, la ética y la moral personales, pero están también la ética social y política, como principios que defienden los valores nacionales, los deberes de los gobernantes y los derechos de los pueblos, frente a la irrefrenable codicia del capitalismo desbocado de nuestro tiempo.

Pero no debemos olvidar que iniciamos esta reflexión cuando decidimos hablar de la conciencia de los pueblos. Por eso debemos echar la mirada para ver lo que ocurrió a mediados del siglo pasado.

Durante los años 1940 hasta bien entrados los años 60, se produjeron en nuestro pequeño país, las conquistas sociales más importantes de su historia. Fue en este período, cuando pasamos de ser un «Estado de Derecho», tal como había sido edificado por los viejos liberales durante el siglo XIX, a un «Estado Social de Derecho» gracias al capítulo Constitucional de las Garantías Sociales y el Código de Trabajo principalmente y luego a un «Estado Social de Derecho y de Servicio Público». Fue la obra de nuestros grandes reformadores: Rafael Ángel Calderón Guardia, Monseñor Víctor Sanabria Martínez, Manuel Mora Valverde y José Figueres Ferrer.

Éstas conquistas que todos reconocemos y admiramos, conservan íntegro su valor social transformador y humanista. Aunque hubo sangre e innumerables sacrificios de por medio, aquellos constructores y dirigentes visionarios, nos ahorraron por muchísimos años, dolores y enfrentamientos aún mayores. El pueblo costarricense comprendió que todos los actores involucrados, los mencionados y otros eminentes ciudadanos como el padre Volio, Rodrigo Facio, Carlos Luis Fallas o Carmen Lira, Luisa González, Alberto Martén, Luis Barahona, Luis Demetrio Tinoco, Arnoldo Ferreto, Jaime Cerdas, Montero Vega, Isaías Marchena y muchos otros, fueron parte de una generación de auténticos revolucionarios al estilo costarricense.

Allí estuvieron presentes los portaestandartes, hombres y mujeres, del pensamiento social de la Iglesia Católica, de la Socialdemocracia, del Comunismo y el socialismo a la tica, junto a miles de productores, agricultores, trabajadores e intelectuales de distintas corrientes ¿Alguien puede suponer que seríamos el país democrático y civilista de que tanto presumimos si estas reformas no se hubieran realizado?

Hago un paréntesis necesario. Don Manuel Mora Valverde, entrañable amigo y compañero, me contaba que, en determinado momento, el gobierno del Dr. Calderón Guardia estaba a punto de caerse. Entonces él se acercó y le dijo:

«Dr. Calderón, Usted debe salvar su gobierno y llevar adelante todo lo que prometió durante su campaña. Ahora Usted se encuentra aislado y la misma oligarquía que lo apoyó para que fuera elegido Presidente, le da la espalda y quiere botarlo, porque le teme a sus propuestas de reforma social. Pero Ud puede, estimado Doctor, salvar y fortalecer su gobierno. Pero sólo hay un camino: «¡Apóyese en el pueblo Dr.; si el pueblo se convence de que Usted está dispuesto a servirle, le dará todo su apoyo y no habrá fuerza capaz de impedirle gobernar!»

Ahora debemos hablar de lo ocurrido hace apenas unos pocos años. Casi inmediatamente después de terminado el gobierno de don Rodrigo Carazo, fuerzas económicas muy poderosas, de adentro y afuera, comenzaron a buscar la manera de apoderarse de algunas de las grandes obras realizadas por el pueblo de Costa Rica. Le pusieron la puntería al ICE y se trajeron a Millicon, una gran corporación que pretendía arrebatarnos el negocio de la telefonía. Fracasaron. Luego se propusieron convertir algunas de nuestras instituciones en sociedades anónimas. También fracasaron. Luego vino el famoso combo del ICE y sufrieron una nueva derrota. Una y otra vez, el pueblo salió la calle y derrotó todos esos proyectos entreguistas. Al final, vino el asunto del TLC y el pueblo costarricense dio muestras de su coraje y determinación. No fue vencido. Al TLC lo impusieron con fraudes y malas artes, pero pocas luchas nos dejaron mayores enseñanzas.

Y ahora, finalmente podemos caer en nuestros días. Contrario a lo que le sucedió a Calderón Guardia que llegó en hombros de la oligarquía, don Luis Guillermo Solís fue electo Presidente en un gesto de abrumadora voluntad, confianza y esperanza por parte del pueblo costarricense, que no había olvidado esas conquistas y luchas de que hablamos, pero que están a punto de perderse ¿Quiénes deben salir a defenderlas? ¿Qué más conciencia y apoyo de parte de nuestro pueblo necesita el Presidente para emprender los cambios necesarios?

El pueblo sólo espera ser convocado y llamado con urgencia a recuperar esas mismas reformas sociales que son los pilares, hoy tambaleantes, sobre las que se levantó el Estado Social de Derecho y de Servicio Público. Sin ellas, Costa Rica sólo sería una caricatura de democracia y sólo tendría, una caricatura de gobierno.

San José. 1 de Setiembre de 2014

 

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Una política participativa para resolver problemas de pequeños agricultores

La política agrícola con la participación de foros regionales1

German Masís,

Académico de la Escuela de Economía

UNA

Cuando se presentó la Política de Estado para el Sector Agroalimentario y el Desarrollo Rural Costarricense 2010-2021, la entonces Ministra afirmó que “la estrategia se aplicará en los próximos cuatro años, pero también debe ser a largo plazo y que trascienda los gobiernos”,  también señaló que la prioridad “son los pequeños agricultores, muchos de ellos dedicados a la agricultura familiar, y el reto es llevarlos a producir con una perspectiva de negocio”.

“Ese sector incluye a paperos, cebolleros, arroceros, horticultores y otros cuyos rendimientos por hectárea se estancaron desde hace años, enfatizó.”  Agregó, “La estrategia del sector agrícola estatal para estos cuatro años pretende elevar el nivel de vida de los productores “vulnerables”, mediante su introducción en los circuitos comerciales”.

Pero “el objetivo no es trabajar con una parcela o una finca, sino mediante la gestión del territorio rural. Por eso, este programa se realizará con un trabajo en los 15 cantones prioritarios del país por sus niveles de pobreza… lo que implica focalizar los recursos disponibles”.

Sin embargo, “reconoció que en el MAG y el sector agrícola hay una estructura institucional muy pesada y que lleva muchos años haciendo lo mismo, pero igualmente fue clara en que el reordenamiento de las entidades no es una prioridad actual.(MAG anuncia prioridad en agricultores vulnerables LN 31-5-2010).

Esta referencia de hace 4 años,  cuando se presentó la política agropecuaria, pone en evidencia  la ambigüedad y la inconsistencia con que se ha formulado la política agrícola del país.

Como se puede observar la misma se mueve entre el corto (4 años) y el mediano plazo, entre la prioridad en grupos vulnerables y  el énfasis en la agroexportación,  entre la política productiva y la política social, entre la dirección política del MAG y el abandono de la institucionalidad del sector y entre la formulación de la política y el divorcio con los actores de la actividad agrícola y sus necesidades.

La política agrícola con la participación de foros regionales2

Por eso, en esa ocasión los representantes de las organizaciones de agricultores y de las entidades del sector, indicaron serios cuestionamientos a la política y en particular sobre las posibilidades concretas de ejecución y sobre los recursos y la capacidad institucionalidad para obtener resultados.

“Grupos agrícolas, ex ministros y el Colegio de Ingenieros Agrónomos cuestionaron que no se definiera cómo se concretarán y financiarán las políticas agropecuarias del 2010 al 2021, presentada por el Gobierno”.

El Presidente de Upanacional, opinó que al menos “veo buena voluntad por poner el tema agrícola en la agenda del Gobierno”, el presidente de la Cámara de Agricultura, “lo calificó como un intento de pensar, por lo menos, a largo plazo en la agricultura.” y el Presidente del Colegio de Agrónomos dijo que “La duda es el cómo y con qué instituciones se va concretar esta propuesta”.  (Grupos agrícolas cuestionan efectividad de nuevas políticas 1-10-2010).

Luego de concluida la Administración 2010-2014, el seguimiento a la problemática del sector permite establecer que se ejecutó muy poco de la política presentada (de la cual se desconoce si ha habido alguna evaluación), que el apoyo efectivo a los grupos vulnerables fue muy escaso, que casi no se logró mejorar su nivel de vida, que la pobreza en las zonas rurales creció y que los cambios en las instituciones del sector fueron ínfimos, en consecuencia que las acciones mencionadas no lograron modificar la situación de exclusión de la pequeña producción.

El nuevo Gobierno, se enfrenta al desafío de hacer lo mismo que las anteriores administraciones o impulsar un cambio como lo prometió en campaña. En la propuesta de política 2014-18 manifestó que “dará un fuerte apoyo a la pequeña y  mediana agricultura,  impulsará una política de seguridad alimentaria, fomentará formas novedosas de comercialización (que incluye el fortalecimiento del programa de abastecimiento institucional, de los mercados regionales y las ferias del agricultor), promoverá las agroindustrias rurales y  reactivará el Consejo Nacional de Producción como una institución estratégica para la seguridad alimentaria”.(PAC.Política Agrícola 2014-2018).

Un grupo de ex profesores de Ciencias Agrarias y Sociales de la UNA está elaborando con la participación de los foros regionales de organizaciones agrícolas, una propuesta concreta y pragmática para el Fortalecimiento de la pequeña producción agro alimentaria para el mercado interno, que incluye un conjunto de acciones sobre alternativas de comercialización, innovación tecnológica, financiamiento, gestión de servicios y desarrollo agro industrial, que se pueden comenzar a ejecutar de inmediato y evaluar cada seis meses para cambiar la situación de la pequeña producción nacional.

 

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EL AGUA: de nuevo tema de conflicto en Lorena de Santa Cruz

Lorena de Santa Cruz dice NO a proyecto

Diputado Ronal Vargas Araya

 

El 8 de setiembre, vísperas del día de la niñez, las sequías provocadas por el fenómeno de El Niño le cobraron fuertemente la factura a las dirigencias locales del PAC, algunos funcionarios de Gobierno y algunos diputados que nos hicimos presentes en el salón comunal de Lorena, el mismo pueblo que en el año 2002 se había opuesto violentamente al acueducto patrocinado por el entonces Hotel Meliá Conchal.

Bajo la pésima dirección de Gerardo Barrantes, cuestionado dirigente comunal al servicio del gran capital, la reunión inició con aires de pelea titánica, con varios carteles con mensajes fuertes por la defensa del recurso hídrico para las comunidades y no para regar campos de golf. Entre más el moderador retaba a los presentes descalificando a los manifestantes, tanto más subía el tono de los gritos y señalamientos. La tensa reunión llegó a su clímax cuando tomó la palabra la regidora y dirigente del PAC María Rosa Angulo, quien fue abucheada por muchos presentes quienes le reclamaban a gritos entre otras cosas ser una farsante, contradecirse en diferentes declaraciones, manipular la dirigencia local y colocarse ahora al servicio de los grandes inversionistas y en contra del derecho de las comunidades al agua.

Se asomaron un poco los aires de paz cuando tomó la palabra Yamileth Astorga Espeleta, presidenta ejecutiva de AyA, quien no optó por un discurso retador y descalificador como los anteriores, sino por uno conciliador: “Me encanta verlos a ustedes defendiendo el agua a gritos… Vamos a decretar un ALTO a los pozos ilegales… No es posible que haya tantos acueductos privados trabajando en esta región, tenemos que ordenar esta situación… Desde AyA no vamos a tomar ninguna decisión sobre la posibilidad de un nuevo proyecto hídrico en la zona sin la autorización de ustedes… Prioritariamente el agua tiene que ser para el consumo humano, para beneficiar en primer lugar a las comunidades locales… No hay nada escrito en piedra, estamos construyendo nuestro Plan de Desarrollo Hídrico y se va a llamar “Agua para Guanacaste”, que todavía está en discusión y no tiene nada que ver con proyectos del pasado que tenían el mismo nombre… El Hotel Meliá nos apoyará cediéndonos tuberías y otros materiales, pero sin ninguna condición: en las manifestaciones del 2002 contra este proyecto sus pretensiones eran totalmente distintas… Serán 12 acueductos de la zona los más favorecidos con este proyecto… Las ASADAS deben seguir administrando, AyA no quiere robarles el mandado… El agua primero es para el consumo de la gente, no para el riego de campos de golf… Los micro acueductos de esta zona serán todos administrados por las ASADAS… Lograremos un manejo sostenible del acuífero”.

Secundando este discurso conciliador y tomando la voz como representante de todos los diputados presentes (Otto Guevara, Juan Marín, Marta Arauz, Johnny Leiva y Ronal Vargas), el diputado Víctor Morales Zapata trató de poner los puntos fundamentales en claro: “¿Están dispuestos a manifestar sus inquietudes e intereses a través de las ASADAS? ¿Aceptan que AyA fortalezca a las ASADAS?… Se nota que hay desconfianza entre los diversos actores, pero tenemos que construir confianzas”.

Especialistas de Senara y el Departamento de Aguas del MINAE también presentes en el evento recalcaron la crisis de disponibilidad de agua en la zona y la descoordinación existente por años, situación que ya se ve mejorar con la Comisión de Alto Nivel Interinstitucional sobre el recurso hídrico, que valida los estudios de disponibilidad de agua en las regiones, compartiendo los datos de las últimas investigaciones. Numeraron la cantidad de agua que se extrae de los diferentes acuíferos en Santa Cruz y concluyeron: “Sin una estructura de manejo del acuífero Nimboyores y datos ciertos de su capacidad, con la participación ciudadana, no se dará explotación” apuntó Carlos Romero del Senara. “Sólo tenemos una oficina en Santa Cruz y otra en Liberia, con sólo dos funcionarios… Todavía no están completos los estudios del acuífero Nimboyores”, sentenció José Joaquín del Departamento de Aguas. Y yo me quedé con la boca abierta…

En fin, después de varias intervenciones, se logró consensuar que habría que renovar la nueva Comisión de Asadas y representantes comunales que analiza la viabilidad del proyecto del acueducto en Lorena, bajo los criterios de ser más abierta, representativa, con miembros elegidos democráticamente y no “a dedo”, que estén representadas las asociaciones de desarrollo, campesinas y otras. “Cada comunidad nombrará en los próximos 15 días un representante para esta Comisión y nos reuniremos de hoy en 22 días en Cartagena, no, en Lorena, mejor en Cartagena”, concluyó Yamileth Astorga.

Yo intenté en vano, en un par de ocasiones, tomar la palabra, pero el moderador del evento, Gerardo Barrantes, no me lo permitió, tal vez porque apareció de nuevo aquel fantasma de la frustración, cuando no le fue concedido algunos años atrás su solicitud pública al obispo Victorino Girardi para que me quitara la dirección de la Pastoral Social de Guanacaste, en vista de la afectación que sufrió el sector turístico por mi oposición a la explotación del acuífero Nimboyores por parte del Hotel Melliá Conchal.

De haber tomado la palabra, entre mis principales aportes hubiera acotado mi apoyo a la participación ciudadana en la justa protesta por marginarlos de la gestión del agua, aspecto oscurecido por los malos líderes locales. Además hubiera recalcado el derecho humano al agua desde la perspectiva de las ASADAS como instrumentos comunales aptos para esta gestión, bajo el oportuno apoyo de AyA y el cuidado de no dejarse manipular por grupos de presión con intereses encontrados, particularmente denunciando el aumento de “ASADAS PRIVADAS” al servicio de inversionistas extranjeros y nacionales, comercializando el líquido vital que escasea en las comunidades costeras. Finalmente hubiera concluido con dos denuncias puntuales:

  1. La coordinadora interina en la jefatura de las ASADAS de la zona está en manos de una señora de apellido Vega cuyo mayor mérito profesional es el ser maestra de kínder, cuando el manual de puestos dicta otros criterios. La pusieron en ese puesto por influencias políticas del PLN y no tiene idea de cómo dirigir la oficina ni cómo hacer un plan de atención a las ASADAS. ¿Cómo pretende por medio ella AyA fortalecer las ASADAS?
  2. El Lic. Cayetano Méndez Trejos, funcionario encargado de las oficinas rurales de ASADAS, tiene 3 años de estar incapacitado y continúa nombrado a pesar de su inacción y el malestar de las comunidades.

Estando junto a la diputada Marta Arauz (PLN) se nos acercó una vecina del lugar y nos dijo: “Miren, ese diputado que está allí nos quiere robar el agua, por eso aquí no lo queremos…muchos fines de semana lo vemos tomando guaro en el Hotel Flamingo y otros hoteles de la zona, negociando el agua de Nimboyores. No es justo que nos traten de esa forma”. Ambos nos quedamos espantados…

En fin: la lucha continua, y si se sigue invisibilizando la gestión de las ASADAS rurales y no se permite participar a representantes validados por las comunidades; si se prioriza el agua para los campos de golf sobre las necesidades de los agricultores y las familias costeras santacruceñas; si se siguen imponiendo funcionarios públicos que afectan la gestión de las ASADAS para debilitarlas y que AyA absorba sus funciones, en mi persona tendrán al mayor opositor a un proyecto que en vez de traer soluciones, amenazará la vida de las comunidades históricas, hoy desplazadas por el auge turístico, y acarreará consecuencias nefastas para el manejo integral y sostenible del recurso hídrico.

 

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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Gobernar la tierra en beneficio de las mujeres y los hombres

Gobernar la tierra en beneficio de las mujeres y los hombres

Una guía técnica para apoyar la gobernanza de la tenencia de la tierra responsable y equitativa en cuanto al género. Una producción de la FAO.

Para descargar el material siga el vínculo:

Gobernar la tierra en beneficio de las mujeres y los hombres

 

Material compartido mediante SURCOS Digital por Flor Abarca Alpízar.

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Nuevos liderazgos progresistas para el siglo XXI

Nuevos liderazgos progresistas para el siglo XXI

La FES tiene el gusto de ofrecerle la nueva publicación digital Apuntes:

En el programa Agentes de Cambio se debate sobre la identidad progresista, sus valores, principios y prácticas, sus rasgos distintivos y su aplicación al contexto de la Centroamérica que vivimos. Al mismo tiempo, se exploran las alternativas que pueden tener las personas líderes y sus organizaciones para participar en cambios sociales a partir de aquella identidad.

El uso del conflicto como recurso político, la comprensión propia del progresismo, la ubicación de nuestras luchas sociales en el devenir histórico de la izquierda democrática, los hábitos y prácticas del nuevo liderazgo progresista y la formación de alianzas como estrategia de incidencia política, son algunos contenidos tratados por las y los jóvenes líderes.

“O inventamos o erramos” nos dejó dicho Simón Rodríguez, y a eso tratamos de abocarnos las y los agentes de cambio: a reinventar conceptos para interpretar nuestras realidades, a reinventar prácticas para dar vida a nuevos liderazgos más inclusivos y transgresores del status quo.

Puede descargar la publicación completa desde nuestra biblioteca digital en el siguiente enlace:

http://library.fes.de/pdf-files/bueros/fesamcentral/10859.pdf

Nuevos liderazgos progresistas para el siglo XXI-a

 

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Retahílas por un Estado Laico

RETAHILAS DEL ESTADO LAICO

Carlos Bonilla Avendaño

 

Hablar de un Estado Laico

es hablar de Libertad,

cada quien con su Verdad

y el Gobierno sin meterse,

sin hablar ni aparecerse

en cosas de Religión.

La fe es del corazón

y el Estado no lo tiene,

el Estado se sostiene

en nuestra Constitución,

no en la Gran Revelación

ni en ningún Libro sagrado.

“Creer” no puede el Estado:

lo que puede es gobernar,

crear Leyes y juzgar

-no con la Biblia en la mano-

y si llega algún “Hermano”

a ejercer un cargo público

sería inmoral, impúdico,

que se aparte de las Leyes,

y cual si fuéramos  bueyes

nos gobierne con criterios

derivados de Misterios

dogmáticos, doctrinarios,

de Religión y Moral.

Ya en Educación Sexual

-viéndola desde el Estado-

la Religión ha fallado

pues la convierte en Doctrina

y así, todo se arruina,

esta mezcla es muy letal.

También creo que está mal

que ayatola, rabí o cura

intervengan con premura

a decidir quién se casa,

con cuál sexo, con cuál raza,

eso es tema de conciencia,

“orientación”, “ preferencia”,

escogencia personal

que decide cada cual.

Y es también Derecho Humano

y no han de meter la mano

en nuestros cuerpos y pieles

(a menos que seamos sus fieles)

ni Iglesias ni Religión,

salvo que por convicción

yo quiera ser del rebaño.

Ha causado mucho daño,

y en la Historia así se aprecia,

que el Estado con la Iglesia

se unan en contubernio.

Eso se vuelve un infierno,

es una mezcla explosiva,

perjudicial y nociva

para creyentes y ateos;

Amargos tragos, bien feos

ya tragó la Humanidad,

para que esta necedad

la sigamos repitiendo.

Hay que seguir exigiendo

la clara separación

entre el factor Religión

y el quehacer del Estado.

Ya habíamos avanzado

pero hoy siento un retroceso:

me he quedado patitieso

con el Proyecto de Ley

¿o será que soy tan buey

que no entiendo “la jugada”?

¿Alguien ya la tiene armada?

Mas sigamos adelante

pues creo bien importante

este concepto aclarar:

Estado Laico es rajar

por la mitad el ayote,

que se acabe este camote

de financiar una Iglesia

por esa idea tan necia

de “Religión Estatal”,

pero también vamos mal

si, por querer ser parejos

(de cólera estoy bermejo),

saquen plata del Erario

para misas y rosarios

para cultos protestantes.

(Que sus fieles militantes

financien la Religión,

o con la cooperación

de sus Iglesias hermanas

pero no quiero sotanas

compradas con mis impuestos.)

No pongamos más pretextos,

yo soy pastor luterano

pero hoy levanto la mano

pues la cosa clara está:

Por ser tico y ser cristiano

¡quiero Estado Laico YA!

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IGLESIA RETROGRADA

Rigoberto Salas Aguilar-b

Dr. Rigoberto Salas Aguilar

Jefe Clínica H.C.G.

Profesor U.C.R.

 

La iglesia católica ha cometido innumerables errores durante toda su existencia, algunos de ellos verdaderos crímenes de lesa humanidad, horribles, espantosos, cremando gente en un afán troglodita de mantener atada la mente del hombre a ras del suelo, impidiéndole elevarse hasta las estrellas, intentando impedir que le dé rienda suelta a su inteligencia e imaginación.

A pesar de las experiencias pasadas en cuanto a impedir la evolución del ser humano, aún, a estas alturas, la Iglesia sigue sosteniendo posiciones francamente cavernícolas. Hay avances científicos extraordinarios que la iglesia está intentando obstaculizar, bloquear y entorpecer, de manera frontal: la fecundación in vitro, la manipulación genética y de células madre. También mantiene posiciones conservadoras ante temas como las guías sexuales para el estudiante, el aborto, la masturbación, el celibato, la unión gay.

La fecundación in vitro es la única posibilidad que tienen las parejas infértiles de tener hijos independientemente de que en el curso del procedimiento puedan perderse algunos huevos fecundados. El resultado obtenido – un hijo – para una pareja imposibilitada de tenerlo, significa toda la felicidad del mundo, su realización completa como pareja, creando un lazo difícil de romper, lo que consolida la unión de la pareja.

La instrucción sexual en las escuelas, es una labor que debe realizarse urgentemente para evitar el embarazo de adolescentes, que es una patología social que destruye vidas y complota severamente con el desarrollo equilibrado de la juventud. Debe hacerse mediante guías científicamente hechas, que enseñen claramente la sexualidad sin ningún tipo de misticismo sino con abordaje claro y preciso acerca de su anatomía y fisiología. Estas guías no pueden, de manera alguna, ser elaboradas con criterio religioso y místico, tratando de disimular la realidad concreta.

El hombre, desde que dio sus primeros pasos en el planeta, ha buscado insistentemente la fuente de la juventud , en un afán de lograr la longevidad y burlar la muerte. Esta fuente de la juventud no está en fuentes, ríos o plantas: está en el hombre mismo. Existen en nuestro código genético genes del envejecimiento que, sabia y científicamente manipulados, nos podrían prolongar la vida haciéndonos prácticamente inmortales.

Igualmente podemos decir de la obtención de tejidos y órganos completos que sustituyan a los dañados, con la ventaja de que, por su origen- células del propio paciente- no producen rechazo inmunológico, los que se obtendrían al manipular células madre del cordón umbilical.

Dos palabras acerca del aborto y de la autocomplacencia que tanta roncha ha producido en la frágil epidermis eclesiástica, a raíz de un programa televisivo. Una sociedad avanzada, que respete la autodeterminación de la persona – en este caso la mujer- en cuanto a disponer de su cuerpo conforme a su libre albedrio y según su conveniencia, debe respetar su decisión de interrumpir un embarazo no deseado.

En cuanto a la autosatisfacción sexual, quien la estigmatice, la niegue o la condene, va contra natura, pues es el inicio del largo camino que ha creado la naturaleza para perpetuar las especies. En la pubertad la autoexploración es la regla y le permite al individuo conocerse y orientarse hacia la consecución de una relación con el sexo opuesto, que le conduzca al divino resultado del acto del amor: la procreación.

Quien diga que no ha sentido el llamado hormonal y no haya realizado acto sexual alguno, miente. Tal grado de “pureza”- como pretenden los curas- es irreal, anormal e imposible de alcanzar. Este intento de castración a lo que conduce es a actos sexuales aberrantes que se convierten en delitos y crímenes sexuales – sodomismo- de los que esta contagiado el clero. La abstinencia sexual induce al clérigo a este tipo de conducta, así como a tener mujer e hijos a espaldas de la Iglesia, como ha sido profusamente difundido y denunciado por la prensa en los últimos tiempos, cada vez con mayor frecuencia, a nivel mundial.

Por esto, si la alta jerarquía católica quiere terminar con las prácticas sexuales clandestinas que realiza el clero y que tanto desprestigio y dinero le está costando, debe permitir el matrimonio a los curas, suprimiendo así , de un solo tajo, la anacrónica costumbre del celibato. Al fin y al cabo, también los curas son seres humanos, con sus virtudes y sus defectos.

Debe permitirse la unión entre homosexuales, siguiendo el principio de respeto al libre albedrío, promulgando las leyes que les permitan la unión civil. Se trata de darle rango legal a una unión de hecho – como la unión libre entre heterosexuales – y no de auspiciar y promocionar el homosexualismo.

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Derechos Humanos y Soberanía

Por

Arnoldo Mora

Arnoldo Mora
Arnoldo Mora

 

Marginándome deliberadamente del tema del momento, cual es el anuncio del Presidente de dar un informe de los 100 días que ha pasado en Zapote, me referiré hoy a la desgarradora situación que vive nuestra región en torno a un tema que concierne al respeto de los derechos humanos y humanitarios y a las normas fundamentales que rigen el derecho internacional, como razón de ser del ejercicio ética y jurídicamente legítimo del poder político. Si echamos una mirada a lo que está pasando sobre estos aspectos, constatamos con estupor que hoy se sigue masacrando a la población más indefensa como hace ya más de 30 años en que se firmaron los acuerdos de Esquipulas. Con estos, se pensó que la paz había llegado a nuestra región, ensangrentada entonces con el último conflicto militar de la Guerra Fría. Por desgracia no ha sido así. Y como muestra, veamos casos concretos. Hoy Honduras y Guatemala son los países más violentos del mundo sin haber un estado de guerra declarado. Esos países son, no por casualidad,  los más pobres del Continente después de Haití. Por eso miles y miles de niños y adolescentes de uno y otro sexo son enviados, a la buena de Dios, a cruzar la frontera Sur de Los Estados Unidos. Pero solo encuentran abandono y muerte cayendo frecuentemente en manos de bandas dedicadas al tráfico de personas, armas o drogas, o simplemente se les deporta como delincuentes lejos de sus familias. El Imperio cierra sus fronteras, levanta muros, mientras el gobernador de Texas solo atina a militarizar la región. Porque la causa de esa desgarradora situación está en las políticas impuestas por gobiernos supuestamente “democráticos”.

¿Qué hacer frente a esa desoladora situación? Lo peor es no hacer nada. Por eso propongo que, por la mediación de Naciones Unidas se organice una especie de Plan Marshall en que se impulse la economía regional y se proponga una reforma agraria que pare el éxodo rural, origen de la migración forzada de trabajadores. Los tratados de libre comercio, firmados tan profusamente, deben ser repensados en función de las necesidades de nuestros empobrecidos pueblos y no solo priorizando los intereses mercantiles, o concebidos con la lógica de la geopolítica o, peor aún, poniendo a pueblos hermanos a pelear. Solo respetando la soberanía y fomentando los lazos de amistad entre nuestros pueblos y gobiernos lograremos construir una paz real.

Por su parte, nuestro gobierno debe hacer respetar su soberanía y cumplir las normas del derecho internacional cortando de plano todo intento de usar el suelo patrio para desestabilizar gobiernos con los cuales tenemos relaciones diplomáticas normales. La agencia de noticias AP dio a conocer que organismos del gobierno de Estados Unidos usaban nuestro territorio para enviar grupos de varios países, a subvertir el orden en Cuba. Esperamos que esta infamia no se repita. Todo lo contrario, nuestra política doméstica e internacional, debe guiarse tan solo por el respeto a los derechos humanos, los principios del derecho internacional y la promoción de la justicia social como fundamento de una paz duradera en la región.

 

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Las Causas y Consecuencias de la Corrupción en el Agro

ipp

14 de agosto de 2014

Por Marlin Oscar Ávila

 

Antecedentes

Las causales de fondo sobre la desaparición de la Reforma Agraria están en el sistema económico, político y social imperante desde finales de los 80s en Honduras y antes en otros países del Continente Americano.

Desde que Mrs. Margaret Thatcher en la Unión Británica y Mr. Ronald Reagan, en EUA dieron un giro a las políticas de Estado, a finales de la década de los 70s, pasando del modelo de Estado de bienestar como factor de crecimiento, al modelo del nuevo liberalismo afirmando que el factor de libre mercado es quien produce desarrollo, bajo los argumentos teóricos dados desde inicios de los 30s en el siglo XX por los europeos F. A. Hayek, Lugwin Von Mises y Karl Popper, además de Milton Friedman, en EUA, la praxis política ha transformado al mundo completo. Antes, la aplicación del liberalismo clásico se basó en las teorías de John Locke (1632-1704), en Montesquieu (1689-1755), David Hume (1711-1790), Adam Smith (1723-1790) y otros teóricos que impulsaron gobiernos liberales hasta llegada la crisis de la década de 1930.

Al hacer un esfuerzo para recuperar las economías en crisis a inicios del siglo XX, dieron un giro hacia las políticas basadas en una mayor intervención de los Estados en la economía y solución a problemas sociales con la creación de empleo e ingreso para un número mayor de población, así como ampliar la captación de recursos que permitieran mejorar los servicios públicos. Cuando el Estado invierte en servicios y empresas, estimula también la inversión privada y fortalece la capacidad de la ciudadanía para mejor productividad, se argumentaba. En ese período se da la Primera Guerra Mundial (para redistribuirse las colonias y consolidar los imperios) y la Segunda Guerra Mundial (para definir el eje mundial del poder globalizante).

Desde esas dos guerras (1918-1945) hasta 1967 (21 años) hubo un crecimiento económico sostenido. A partir de 1969 hasta el 71 se redujo el crecimiento, aumentando la inflación y poniendo en mayores dificultades a los países dependientes de Europa y EUA. Los organismos internacionales de desarrollo reaccionaron con propuestas populistas en respuesta a las movilizaciones sociales de América Latina, en las que se exigían cambios en las políticas públicas teniendo como referente la revolución cubana. La reforma agraria fue la más significativa apuesta en los países donde había un aplastante dominio de sectores tradicionales conservadores y terratenientes que no se abrían a los impulsos de la industrialización y las finanzas modernas. La resistencia a los cambios exigidos desde Europa y Estados Unidos de Norte América (EUA), quienes temían la penetración del socialismo en su “patio trasero”, mantuvo importantes momentos de inestabilidad política en América Latina. Se establecieron las dictaduras militares apoyadas por el Pentágono, promoviendo un cierto modernismo militar para crear, aunque fuese a punta de fusil, caminos que permitieran estados de industrialización. Esto incluyó, programas de Reforma Agraria que distribuyera las grandes extensiones de tierra en poder de terratenientes tradicionales y ortodoxos en su visión post colonialista.

En las postrimerías de la década de los setentas, y ante la necesidad de consolidar el poder económico político mundial en un sistema globalizante, donde las grandes corporaciones pudieran aumentar las utilidades generadas por la explotación sin límites de los recursos naturales del mundo, se dio una vuelta de 180 grados hacia el modelo de desarrollo liberacionista, monetarista y de amplias libertades a la iniciativa privada, con la menor intervención posible del Estado. Es decir, el modelo de libre mercado, de privatización y del mayor relajamiento posible de las leyes ante las organizaciones de los trabajadores sindicalizados y el trabajo mismo. Solamente hubo que adecuarse al nuevo contexto internacional según los cánones de teóricos como Milton Friedman y sus tristemente célebres Chicago’s Boys.

Con la derrota política a la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín, la guerra fría se suavizó y los programas populistas en función de bloquear la introducción del “comunismo” se relajaron hasta el punto que muchos de ellos han desaparecido.

A Honduras solamente llegan las vibraciones de lo que estuvo aconteciendo en el Norte. Mientras la Unión Británica privatizaba toda empresa estatal y desmantelaba el sindicalismo, en Honduras se avanzaba en la persecución política y represión a los líderes sociales tildados de comunistas, la guerra fría seguía vigente. Aquí se entregaban territorios al Pentágono para establecer escuelas y sus bases militares y se transferían capitales del Estado a los empresarios para consolidar sus inversiones en finanzas, medios periodísticos, inversiones en agro industria y textiles. Con el gobierno de Rafael Callejas se inicia una formal embestida para cambiar el sistema de bienestar social por el sistema de libre mercado. Así se establece el decreto No. 8, con 14 artículos en sustitución de la Ley de Reforma Agraria establecida en 1974 por decreto 170, la que antes derogó la establecida en 1962, luego la Ley de Modernización Agrícola de 1992, inmediatamente después de establecer el programa de Ajuste Estructural, con lo que se promueven y suscriben tratados de libre comercio y se consolidan las zonas maquiladores. La persecución al sindicalismo se reduce a solamente aquellos que se declaran de izquierda, se cooptan todos los movimientos posibles a través de programas institucionales para “apoyar” al sindicalismo y cooperativismo nacional. Se inicia un proceso de mercantilización del cooperativismo y de privatización acelerada de las empresas del Estado.

Así se va consolidando el sistema neo liberal, ya avanzado en otros países de América Latina y el Caribe. La Reforma Agraria que buscaba Que buscaba maximizar el uso de recursos naturales (agua, tierra y bosque) y humanos, privilegiando las empresas asociativas como medios más eficaces y democráticos se fue desvirtuando por los medios de información manipulados por grandes empresarios hasta llegar a privilegiar a individuos más que a sociedades.

El debilitamiento del Instituto Nacional Agrario (INA), creado en 1962 como gestor y soporte principal de la Reforma Agraria, es una expresión palpable de las nuevas políticas públicas en cuestión, lo que luego fue contrayéndose hasta caer en lo que es actualmente, conforme se cambiaron las políticas de Estado para establecer una política de libre mercado. El INA se convirtió en una institución de tercer nivel. Las decisiones más importantes de la política agraria se toman en el primer nivel, sin consulta a su Dirección.

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Política de Mercado

Basada en la filosofía economicista del liberalismo y por ser re-incorporada del liberalismo clásico de los siglos XVIII y XIX, se le denomina Neo-Liberalismo. Su aplicación se da en la década de los ochenta, primeramente en la Unión Británica, seguida por los EUA y luego incorporada en toda Europa Central, para extenderla condicionalmente a los países del Sur, como una panacea de las crisis económicas y políticas en cualquier país y región.

Su base filosófica está en el compromiso con la libertad de los individuos, por sobre los derechos de los grupos sociales. Libertad de lo privado sobre lo público. La libertad económica de los individuos por sobre la socialización de los capitales en beneficio de grupos a quienes se les debe restringir muchas libertades, acusadas de estar contra la empresa privada.

El mercado se rige por sí solo, dentro del marco de la oferta y demanda. Por esto no es necesaria la intervención del gobierno. Los individuos son satisfechos por medio del mercado, sin la tutoría del Estado/Gobierno. Es así que su intervención para resolver el problema de la concentración de la tierra en pocas manos no debe ser aceptada, puesto que al haber demanda de tierras por los agricultores, estos pueden lograrlo ofreciendo comprarla a quienes la tiene acaparada.

Para este plan de política de mercado, es absurda la existencia del INA para lograr la redistribución de capitales agrarios. Si algo debe hacer y el INA lo ha venido haciendo en los últimos años, es buscar cómo deshacerse de propiedades colectivas mediante su venta a individuos, quienes pueden ser más eficientes en producir para el mercado “libre”. Lo que debe hacer el INA, según estos preceptos, es comprar propiedades a quienes no las explotan bien, para ofrecerlas a individuos que la necesitan y pueden explotarlas eficientemente. Los grupos campesinos sin tierra, más son un problema que una solución que dinamiza el mercado, según los defensores del modelo, preferiblemente que los pequeños productores salgan del sector reformado para incursionar en la fuerza laboral asalariada, como peones de finca o como obreros no calificados. Así la demanda laboral sube y puede bajarse o mantener congelados los salarios tanto en las plantaciones agrícolas como en los trabajos urbanos. Luego, según su lógica, el mercado llega a satisfacer todas las exigencias de la demanda por medio del intercambio voluntario de bienes y servicios, así como en el crecimiento de la producción en la gestión privada.

El sistema neoliberal impuesto da prioridad y defiende a ultranza la propiedad privada de los bienes de producción. Especialmente la propiedad privada de individuos y no así de colectivos, excepto si se trata de asociaciones empresariales de individuos cuyo fin es la máxima ganancia económica de sus empresas y propiedades.

Es así que en veinte años se ha venido trasladando los bienes del Estado, sus empresas e instituciones de servicios a la empresa privada. Esta puede apostar, invertir, usurpar, coaccionar, negociar sin límite alguno la compra de lo que mejor le parezca. Lo mismo es para quien oferte servicios y bienes, la libertad se interpreta en ese sentido total de la no intervención del Estado, quien debería defender los derechos de quienes son menos fuertes o más vulnerables. Entre más libertad individual exista mejor, puesto que para sus defensores el libre mercado permite una competencia entre oferta y demanda logrando la competitividad y la igualdad de condiciones. Desde luego, no existe igualdad de condiciones y menos libertad de negociaciones.

 

Corrupción en el Agro

Como hemos visto arriba, las políticas de Estado han venido variando de acuerdo a las épocas y a los acontecimientos internacionales de la economía y la política enfocada en el poder de decisión sobre las riquezas de las naciones, especialmente de los recursos naturales existentes en el Sur para ser utilizados en la industria del Norte.

La elasticidad del capitalismo ha llevado a que éste se amolde a condiciones variadas llevándolo a establecer alianzas internacionales que luego se cambian por otras. Pero así mismo se cambian las relaciones de poder e influencia para establecer modelos de explotación que llegan a ser muy tolerantes. En el caso de Honduras, recientemente se estimuló ampliamente la participación ciudadana, el gobierno cibernético y gobierno abierto, como se institucionalizaron medios de información y rendición de cuentas. No obstante, en menos de un cerrar de ojos esto dejó de interesar a los poderes del Estado y han retrocedido a estados que existían veinte años atrás. Sin lugar a dudas, porque lo vivimos a diario, esta reducción del Estado, acrecienta la desigualdad socio económica existente, se coopta el ejercicio de las instituciones contraloras y se acrecienta la impunidad y la inseguridad familiar.

Instituciones como el INA han ido cambiando de acuerdo a esas priorizaciones políticas y a los preceptos del nuevo sistema neo liberal.

La corrupción en general decrece o se aumenta de acuerdo a esos cambios institucionales y de políticas públicas. Es bien sabido que la corrupción ha ido tomando espacios en toda la institucionalidad del Estado, a partir de 1990. A medida que se van aplicando las políticas neo liberales se aumenta y afinan los métodos de la corrupción, la cual se desenvuelve libremente como la hiedra en una pared de ladrillos.

De haber sido una institución que se consideró fundamental para la Reforma Agraria, con instalaciones en regiones donde se demandaba de mayor asistencia, pasó a ser una institución centralizada, sin atención en los campos rurales, promotora del minifundismo y a ser igual o menos que cualquier otra institución de asistencia desfasada de las prioridades políticas definidas en la ley de Reforma Agraria inicial. Una señal de ello han sido los presupuestos que manejan desde su fundación hasta la actualidad. Se dice que pasó a reducirse su presupuesto al grado que apenas puede pagar la reducida planilla de sus empleados, después de haber manejado proyectos multimillonarios de los bancos internacionales, como fue el proyecto de palma africana a inicios de los setenta. Ahora sus empleados no salen al campo si los campesinos pobres no le financian los costos. La mora en titulación de tierras al sector reformado es bastante alta. Esta mora y su agilización también se convierten en un motivo de lograr ingresos de manera irregular por los mismos empleados del INA.

En el período del gobierno anterior concluido en 2013, aun se contó con fondos para la compra de tierras y se tuvieron fondos para realizar gestiones mínimas y, su Director tenía rango de Ministro, este nuevo gobierno no solamente le bajó su presupuesto pero despojó al Director del rango de Ministro. Señales claras de la menor importancia que va teniendo el sector reformado y una posible reforma agraria. 1.      El presupuesto aprobado al INA en el año 2013 fue de L. 409, 404,659.000.00 y lo recibido y ejecutado según el mismo informe fue de 367.300,000 Lempiras, reflejando un  déficit de Lempiras 37, 359,000.00. Sobre el déficit  presupuestario del INA es de señalar que este faltante se viene presentando desde 2012.  Esto da lugar a que el INA incumpla compromisos con instituciones de seguridad social, el pago de beneficios sociales a los empleados, incumplimiento de desembolsos financiaros a la organizaciones campesinas, produciéndose una insolvencia para cumplir con los compromisos  de pago a diversos acreedores, lo que contribuye a una casi parálisis operativa.

Las prácticas corruptas van desde lo rudimentario hasta lo relativamente sofisticado. Compras a discreción de bienes raíces, particularmente terrenos, por un precio bajo, registrándolo por otro precio mayor. Un precio informal y otro formal, con repartición del diferencial entre comprador y vendedor, estimulado por el libre mercado. Esa discrecionalidad (libertad) permite que las transacciones se hagan con motivo de ganancia y no del usufructo del bien adquirido, pues este no interesa en su buena calidad y frecuentemente es de mala calidad para la agricultura. Pueden ser laderas llenas de peñascos, pero no debe faltar una ganancia particular, privatizada, que no llega a las finanzas del estado ni del campesino productor.

La procuraduría del INA no reporta ninguna expropiación en 2013, pero sí un elevado trabajo en emisión de diversos dictámenes relacionados con ofertas de venta de tierra , reclamos administrativos autorización para desmembramiento de unidades agrícolas para título definitivo en dominio pleno, evidenciando su nuevo rol dentro del marco de privatización y mercado de tierras.

En estos negocios irregulares pero aceptados ya por el sistema corrupto, pueden entrar negociaciones consideradas grandes. Puede examinarse los casos de resolución de conflictos agrarios en San Manuel, Cortés, El Progreso y Santa Rita de Yoro, particularmente con las empresas cañeras de esa zona del gran valle de Sula. Allí las organizaciones campesinas sufrieron persecución, golpizas y cárcel. Sus derechos fueron violados una vez tras otra sin lograr la adecuada intermediación del INA, quien eventualmente fue la gran negociadora de los bienes en conflicto. Las triunfadoras del litigio fueron las empresas azucareras y los únicos perdedores fueron los campesinos organizados. En el caso de Santa Rita se llegó a la adjudicación de tierras aledañas, que no son buenas ni para la cría de cabras, pero sí para vender material de construcción a las compañías que requieren de piedras y grava. Ninguna de las empresas azucareras entregó una sola manzana de las tierras que explotan, pese a que una considerable área la explotan sin tener los documentos de propiedad. ¿Qué ganó el INA? Probablemente cumplir con parte de sus deberes, logrando que se le financiara su movilización por las mismas organizaciones campesinas. Pero no estamos seguros si su Director y sus empleados de confianza dejaron de ganar algo, gracias al principio de libertad individual que permite el libre mercado, puesto que se hacen negociaciones con esos empresarios a espaldas del campesinado.

En el informe del INA del 2013 se informa de un desembolso por un proyecto de mecanización agrícola  por L. 9,705, 627 pero los dirigentes de las empresas beneficiarias dicen que se utilizaron L. 2,226,607.00 en el servicio de mecanización agrícola.

Las experiencias pasadas no abonan a creer en la honradez de la institución. En el Aguan le entregaron a los campesinos sacos de aserrín que supuestamente era fertilizante. En los noventas se dan casos muy sonados de corrupción, que no podrán ser olvidados por muchos más años. Esta el caso sonado del CREM en Trujillo, Colón, donde el INA pagó varias veces sus tierras. El caso histórico de Isletas, y el caso en que el INA se dedicó a promover la venta de las cooperativas agrícolas campesinas, en el período del Ex Presidente Rafael Callejas, con Juan Ramón Martínez en la Dirección, con actos de extorción y soborno a los cooperativistas para que testaferros de un terrateniente se apoderara de los cultivos de palma africana. Muy probablemente hay otros casos que se pudieran narrar en cada región del país, puesto que a partir de 1990, el INA tuvo un proceso de metamorfosis, pasando de ser una institución gestora de la reforma agraria a una promotora de importantes negocios individuales y fortalecimiento del peculio personal de algunos dirigentes sindicales.

Desde hace unos años, el INA ha logrado la redistribución de las propiedades colectivas en individuales. Busca y logra reivindicar el derecho de tierras para individuos más que a colectivos, contradiciendo la esencia de la Reforma Agraria, concebida para beneficio colectivo y no para individuos. Sin embargo, el negocio ilícito está más en lo segundo. Normalmente el INA tiene un presupuesto considerable para compra de tierras, cuya ejecución está a la discreción del Director. Así que ese fondo, a pesar de haberse reducido a doscientos millones de Lempiras para la compra de tierras, es una fuente muy importante para mejorar los ingresos de quienes lo manejan, comprando a un precio formal y otro informal. Puede ser que los dirigentes de esa institución se nieguen a corromperse, pero hay mucho ruido al respecto.

ipp

El Movimiento Campesino y el INA

En la década de los 50s se integró la primera organización de campesinos sin tierra Federación Nacional de Campesinos de Honduras (FENACH). Sus dirigentes fueron perseguidos y algunos asesinados por fuerzas gubernamentales, en contubernio con la Cia Bananera y algunos terratenientes. En ese tiempo estaba en boga el sindicalismo libre de los EUA, por lo que surge la Asociación Nacional de Campesinos de Honduras (ANACH). Al finalizar la década de los sesenta surge el movimiento cristiano promoviendo a la Unión de Campesinos de Honduras y casi simultáneamente se organiza, con apoyo del INA, la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de Honduras (FECORAH). El contexto nacional e internacional fue propicio para que estas organizaciones lograran muchas conquistas significativas, entre ellas la adjudicación de no menos de 500 mil hectáreas de tierra y asistencia financiera y técnica del gobierno y organismos internacionales.

Pero eso se fue deteniendo a partir del impulso de la política neo liberal en 1990. El campesinado fue siendo abandonado por las instituciones del gobierno, el INA se convirtió en lo que hemos explicado arriba y alguna dirigencia campesina se fue corrompiendo. No solamente aceptan los subsidios tradicionales del INA, pero se aprovecharon de toda oportunidad para dejar de ser los campesinos auténticos para convertirse en urbanos, con propiedades que les cuadruplicaron sus ingresos, al grado de quedar únicamente con el apodo de campesinos, olvidándose hasta de los genuinos intereses de sus organizaciones. Los esfuerzos por lograr auto financiar sus actividades han sido casi nulas, prefiriendo su dependencia de las ONGs y del INA.

Los subsidios a cada organización nacional campesina están también a la discreción del Director del INA, así que estos son un importante medio de cooptación de las voluntades de sus dirigentes. Uno de los logros más significativos de ese presupuesto del INA ha sido la dispersión o división interna del movimiento campesino nacional. De cuatro organizaciones existentes en la década los 80s, a esta fecha tenemos unas 36 organizaciones. Aunque el subsidio del INA apenas ajusta para los gastos administrativos de sus oficinas en Tegucigalpa, dada la cultura establecida por décadas en esas organizaciones, su dependencia es grande, hasta llegar a ser motivos de pleitos y competencias entre los dirigentes, quienes terminan dividiendo sus propias organizaciones. Así seguimos y seguiremos observando este creciente archipiélago de pequeños y diminutos reinos campesinos.

Si el INA fuese para lo que fue concebida, no cabría el adagio: “divide y vencerás”, sin embargo, ya el INA está enmarcada en la filosofía del individualismo y del libre mercado, así que es probable llegar a pensar que, irónicamente, han ganado la batalla contra la Reforma Agraria, pues su corrupción no es solamente por algunos actos ilícitos internos, pero por haberse corrompido en su esencia misma. Si esto es correcto, esa institución seguirá existiendo, siempre y cuando cumpla con los preceptos del neo liberalismo. Puede verse al INA como un buen botín político de los partidos políticos. Su director tiene tanta discreción en su manejo, que puede favorecer a grupos de correligionarios para que estos le aseguren sus elecciones, como ha sido el caso del último período de gobierno (2010-2013)

 

Emancipación Campesina

En primer lugar el movimiento campesino debe profundizar su razón de ser, volver a los orígenes y causas de su existencia, de manera que pueda sacudirse de aquellas infecciones y tumores que se le han adherido como parásitos en su cuerpo. Es posible que algunos de sus dirigentes deban confesar su apego a los principios neo liberales, es posible que algunos deban auto excluirse de seguir dirigiendo al campesinado organizado, por haber dejado de ser campesinos en su esencia; así como algunas de sus tantas organizaciones deban desaparecer fundiéndose con las más apegadas a los principios de una verdadera Reforma Agraria. No hay transformación estructural que suceda sin algunos sacrificios.

El Instituto Nacional Agrario y otras instituciones con misiones de fortalecer y servir al pequeño productor organizado y a las familiar rurales sin tierra para producir, dejar de utilizar los fondos públicos para manipular la voluntad de los dirigentes. En cambio, deben proponer la construcción de una estrategia única del sector reformado que les una.

Lo importante es lograr una revolución interna del sector para poder después revolucionar las instituciones del Estado. Sus reclamos son más que todo, con razón o no, sobre la falta de crédito, la falta de insumos, la falta de lluvia, la falta de subsidios, la falta de esto o el otro, pero no sobre la importancia que tiene su razón de existir, su lucha por la unidad campesina, incluyendo su lucha por la recuperación de las tierras y la asistencia técnica a la cual tienen derecho. Sus directivos se dedican a negociar subsidios y proyectos que no llegan a sus bases en la proporción debida.

Es posible que las exigencias por la re-distribución de la tierra acaparada por unas cuantas empresas y terratenientes debe venir después de re-estructurar el INA, o después de que el campesinado se una en uno o dos bloques homogéneos en su estructura y pensamiento. Después de lograr autofinanciarse en un buen porcentaje de sus gastos como organización y admitir sus grandes debilidades, hacer que sus líderes se liberen de tantos prejuicios personales, como inicio de esa transformación interna que parece una prioridad. Así, se puede exigir con la fuerza debida, sus derechos económicos y sociales, sin tener que pedirle permiso a la Central Obrera a la que están afiliados o, al líder del partido político con quien simpatizan. La consulta debe regresar a sus bases.

Sabemos bien que las actuales instituciones contraloras y de justicia favorecen la impunidad y la corrupción. Así que la estrategia campesina no es solamente la denuncia, pero la propuesta. El reto es grande, por lo cual su fortalecimiento en contenidos debe ser una prioridad. Solamente priorizando los principios de igualdad, equidad de género, transparencia, socialización de capitales, solidaridad y democracia participativa, podremos romper con el proceso actual de aumento del minifundio y el latifundio, como si estuviéramos retrocediendo a lo que existió al iniciar la Reforma Agraria en los sesentas y setentas.

 

MOA

 

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¿Impaciencia?

Álvaro Montero Mejía

Álvaro Montero Mejía

No solo comenzó hace apenas unos pocos días, un nuevo gobierno, sino que se ha iniciado en el mismo momento en que se producen cambios y transformaciones fundamentales en el quehacer político de América Latina. Simultáneamente, nos encontramos ante acontecimientos mundiales que transformarán radicalmente la faz del mundo.

El hecho más significativo que vivirán y padecerán nuestros hijos y nietos, será el final de la era del petróleo y los reacomodos geopolíticos en torno al tema de la energía. Porque petróleo ha sido siempre sinónimo de poder y no precisamente, poder o riqueza en manos de los pueblos que, para bien o para mal, lo han poseído y albergado en sus entrañas minerales.

Durante la dictadura de Pérez Jiménez, asistía a las reuniones que celebraban los exiliados venezolanos que vivían en Costa Rica. En una ocasión, escuché a uno de ellos, con toda la traza de un obrero, decir que el petróleo era «un manto negro que cubría el cielo de su Patria sin dejarla recibir la luz de la esperanza». Y era verdad. Porque el petróleo era para esos pueblos, digo bien, para los pueblos, casi como una maldición.

Como una paradoja de la historia, en el momento en que comienza a acabarse, comienzan también sus legítimos dueños a recuperarlo; salvo en México, donde la historia parece caminar para atrás, con un gobierno que reniega de su mayor conquista: la recuperación nacional de los hidrocarburos. Y es lo que ha ocurrido durante estos últimos 30 o 35 años del llamado período neoliberal, en que todos nuestros pueblos, con la excepción de Cuba, marcharon para atrás y entregaron a las fuerzas avasalladoras del capitalismo corporativo, la mayor parte de sus mayores logros sociales.

Y por primera vez en la historia de América Latina, las fuerzas de la recuperación patriótica, las auténticas representantes de la soberanía y la independencia, van ganando la partida. Y como el mundo bipolar ya no existe, los viejos y bastardos publicistas del anticomunismo profesional y la Guerra Fría, ya no saben a quién echarle las culpas. Además, se produce poco a poco, una sorprendente afirmación de los valores y los estilos nacionales. Con sus dificultades y contradicciones internas, Argentina, Ecuador, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay, Venezuela o El Salvador, por citar sólo algunos, echan mano de sus reservas históricas y proponen, con distinta medida y velocidad, los cambios y transformaciones radicales que demandan los pueblos.

No ha sido cosa de un día o de 100 días. Por eso en Costa Rica debemos decir «despacio que tenemos prisa». Decenas de miles depositamos la confianza en la posibilidad de un cambio profundo en la política nacional, que iniciara la recuperación de lo que se ha llamado certeramente «la vía costarricense» o bien, lo que llamamos nosotros mismos, «Un Camino Propio».

Algunos, en las propias filas del gobierno, parecen más preocupados por dividir fuerzas y cerrar puertas, que por la unión de empeños y voluntades positivas ¿habrá algo más que impaciencia o enojo?

 

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