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Comunidad UNA llama a la defensa del Estado Social de Derecho y la Constitución Política

Con tres cortos videos que compartimos, la comunidad docente, administrativa y estudiantil de la UNA hace un llamado a movilizarse este miércoles 24 por la defensa del Estado Social de Derecho y la Constitución Política.

Rector expone las razones para manifestarse
Rector explica la forma como se ha tramitado el proyecto y la necesidad de expresarse

Enviado a SURCOS por Efraín Cavallini Acuña.

Revista Pasos presenta la edición 171 (marzo-abril)

Departamento Ecuménico de Investigación

SURCOS comparte la presentación del texto elaborada por Alberto Álvarez Toirac:

El actual número de Pasos reúne una serie de artículos elaborados por colegas, quienes han facilitado conversatorios y talleres en los programas de formación e investigación del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI). En esta ocasión, y siguiendo un modo de hacer propio de los diálogos socioteológicos promovidos en las actividades formativas institucionales, se opta por iniciar con un análisis de coyuntura, realizado por el Observatorio Internacional de la Crisis (OIC), cuyo coordinador, Wim Dierckxsens, ha sido

parte del equipo de investigadores del DEI a lo largo de los años. Seguidamente, se disponen tres aportes a la reflexión bíblico-teológica vinculados con la trayectoria previa y el quehacer institucional de los últimos ocho años.

Si bien no se pretende conformar un número temático, en sentido estricto, se busca con ello dar cuenta de algunas preocupaciones y abordajes socioeconómicos, sociales y teológicos compartidos con los grupos de talleristas. En este sentido, lejos de ofrecer una muestra completa de las temáticas abordadas, se espera facilitar el acceso a algunas de ellas, a fin de seguir suscitando nuevos diálogos.

En el primer artículo, Wim Dierckxsens y Walter Formento presentan un encuadre de la actual crisis pandémica como crisis sistémica del capitalismo global financiero. Lejos de las narrativas de corriente principal sobre la actual coyuntura, los autores sostienen la tesis de que la pandemia está siendo utilizada como pantalla para encubrir la crisis de los mercados financieros globales, que ya se avizoraba desde antes, de instalar un Estado de excepción en las dos terceras partes del mundo, como ensayo de las élites para controlar la situación social durante los tiempos de la Gran Depresión que se avecina.

No obstante, al ponerse en evidencia la incapacidad de conectar la economía ficticia del capital financiero globalista con la economía productiva, el manejo fallido de la crisis desemboca en el agotamiento del proyecto neoliberal actual en el mediano plazo, y en la necesidad de dar lugar a una nueva racionalidad económica. Se sigue una argumentación basada en el análisis de las macrodinámicas del sector especulativo, los grandes bancos centrales y megabancos, el papel que juegan las grandes corporaciones digitales, el conflictivo escenario político de los Estados Unidos y las pugnas geopolíticas en curso, que apuntan a una transición de poder en, como insisten en llamarla, la Nueva Formación Emergente.

Si bien algunas de las proyecciones no se han comportado como se prevé en el artículo; no obstante, el esquema de análisis propuesto por los autores ofrece un marco explicativo de la compleja realidad que enfrentamos. Aportando, así, una posición de contraste al debate sobre la crisis, que está aún lejos de ser examinada en su profundidad.

Encabezando la selección de trabajos sobre la interpretación bíblica, se propone el texto de Paulo Ueti, vinculado con el Centro Ecuménico de Estudios Bíblicos (CEBI) y facilitador de talleres en el Seminario de Lectura Popular de la Biblia entre los años 2012 y 2013. En su artículo, Ueti nos conduce a una reflexión sobre el método y la experiencia de la lectura popular de la Biblia, como una alternativa hermenéutica y pastoral tanto a las interpretaciones de los sectores cristianos conservadores y reaccionarios como a los abordajes académicos propios de la ciencia bíblica.

En este sentido, la lectura popular de la Biblia nos decantaría del fundamentalismo, al mismo tiempo que supera la distancia entre los expertos y el pueblo, provocando una democratización del acceso al conocimiento bíblico y constituyendo a la comunidad como sujeto hermenéutico de los textos. Más que una secuencia de pasos estructurados y herramientas técnicas de interpretación, el autor concibe la lectura popular de la Biblia como un diálogo entre el texto en su integridad, la vida como punto de partida y lugar de llegada del proceso comunitario de interpretación, así como la realidad de quienes se involucran en este. De tal modo se promueve la resiliencia y cohesión solidaria de las comunidades, empobrecidas y marginadas, necesarias para sus experiencias de emancipación, a la vez que se disputan los discursos religiosos hegemónicos.

En el siguiente texto, Alberto Álvarez Toirac, coordinador del programa de formación institucional, construye un abordaje al evangelio de Juan triangulando los estudios socioliterarios, la teoría estética y la teología política crítica. Como punto de partida del

artículo, el autor propone una discusión en torno al erudito bíblico Bruce Malina, conocido por utilizar los enfoques de las ciencias sociales al estudio de la Biblia. Ello permite trasladar el análisis del evangelio a la situación y perspectiva de fe de la comunidad que le da origen, y con ello reflexionar sobre el carácter de las primeras comunidades cristianas.

La deconstrucción de la lectura de Malina y el debate sobre la articulación de categorías estéticas trascendentales, como herramientas para el estudio sociológico del nuevo testamento, ofrece un camino alternativo para la reflexión bíblico-teológica y la comprensión de los cristianismos originarios. Dicha operación termina en un desmontaje ideológico de la hermenéutica cristiana occidental, caracterizada por una perspectiva individualista, conservadora y sacrificial. De este modo, se reconstruye una imagen resiliente de la comunidad, que muestra su capacidad de proyectar la esperanza desde el reverso de la historia.

Por último, se incluye un artículo de la teóloga Karoline Mora Blanco, fruto de su pasantía en el DEI. En su investigación, explora el tratamiento del género y la sexualidad en el discurso religioso contemporáneo mediante un estudio comparativo entre la retórica sobre la llamada “ideología de género”, propia del fundamentalismo evangélico, y el abordaje del género y la sexualidad en la Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana (RIBLA).

Mora se basa en el análisis del discurso de una de las asesoras del partido de Restauración Nacional, el cual llegó a segundas rondas en los comicios costarricenses del 2017. Mostrando con ello la emergencia de un nuevo actor político con una agenda moral capaz de incidir regresivamente en materia de derechos sexuales reproductivos y bloquear las demandas de los colectivos LGTBIQ+. Por otro lado, contrapone la lectura crítica y liberadora de la Biblia, recogida en los números de la revista RIBLA, como antídoto teológico a los discursos fundamentalistas.

Esperamos que esta entrega sea de utilidad para quienes se interesan en las reflexiones suscitadas en nuestro quehacer institucional, y ayuden a repensar la coyuntura sociopolítica y los procesos sociorreligiosos que se despliegan en nuestro continente.

Adjuntamos el pdf del documento para su visualización y descarga:

Canción “Abuelita porteña”

El 13 de febrero de 2021 en el canal de YouTube de Óscar Espinoza Ramos se publica una canción que está dedicada a doña Flor, una adulta mayor de la ciudad de Puntarenas. Algunas de las frases que se pueden escuchar en la pieza que exaltan las virtudes de doña Flor son: “Cuánta bondad en tu mirada, cuánta bondad en tu sonrisa, tus manos trabajadoras”, estas son un reflejo del respeto y admiración con la que fue escrita y dedicada esta canción.

SURCOS le invita a escuchar y difundir esta composición:

 

Enviado por Óscar Espinoza Ramos.

Conmemoración del asesinato del líder indígena Jerhy Rivera

SURCOS comparte la siguiente invitación:
El próximo miércoles 23 de febrero se cumple un año del asesinato de Jerhy Rivera, defensor de los derechos humanos, ambientales y territoriales del pueblo Brörán. Para conocer el contexto del crimen, la violencia sistemática y las recuperaciones territoriales se llevará a cabo un conversatorio con representantes del Consejo de Mayores Brörán y familiares de Jerhy Rivera.

El programa contará con espacios de participación abierta al público ya sea por llamada al teléfono: 2234 3233 o bien, por redes sociales. Hora de inicio: 5:00pm

Puede sintonizar el programa en Radio Universidad 96.7 o por medio del Facebook de: Programa Voces y Política.

Adjunta encuentra la invitación formal:

 

Enviado por Mauricio Álvarez Mora.

¡Digamos no al fundamentalismo religioso!

La Red Ecuménica de Lectura Popular de la Biblia de Costa Rica presenta el siguiente mensaje:

-¿Para dónde irá esa gente?

-Va para la Iglesia

-Mmmm que bueno, ¿vos sabes que ahí se aprende a ser mejor persona?

-A veces no…

-¿Por qué lo decís?

-Fijate que una vez entre y el Padre le estaba diciendo a las mujeres: “Recuerde que la biblia dice que deben ser sumisas con sus maridos y que atenderles es una expresión del amor de Dios »-Pero yo no estoy de acuerdo con eso.

-Pues yo tampoco estoy de acuerdo. Es que me parece una barbaridad utilizar la palabra de Dios y aprovecharse de la fe de la gente para justificar el machismo, como si las mujeres no estuviéramos cansadas de tanta desigualdad.

El objetivo de este mensaje es visibilizar cómo el fundamentalismo religioso pretende imponer el acatamiento literal de creencias y preceptos bíblicos sin tomar en cuenta el contexto cultural, la época y la comunidad para los que fueron escritos. El texto bíblico fuera de contexto, sirve de pretexto para perpetuar la violencia de género, el irrespeto a los derechos humanos y a la dignidad humana.

Adjuntamos el audio:

 

Compartido con SURCOS por Gustavo Cabrera.

Solidaridad con la lucha de los pueblos originarios

Isabel Ducca D.

Abordar el tema de los territorios indígenas es asumir una red de conflictos muy compleja que lleva necesariamente a toda la historia de nuestro país. Sin embargo, para conmemorar los asesinatos de Sergio Rojas y Jehry Rivera, vamos a plantear algunas respuestas básicas a lo que, probablemente, son los cuestionamientos principales que surgen desde la desinformación de que somos víctimas, aún sin saberlo en muchos casos.

¿Por qué los matan?

Jehry Rivera, al igual que Sergio Rojas, fue un líder comunitario Bröran del territorio de Térraba, recuperador de un terreno que había sido de sus antepasados y había sido usurpado por personas no indígenas. Fue asesinado el 24 de febrero de 2020, exactamente a escasas tres semanas en que se cumplía un año del asesinato de Sergio Rojas, quien había sido víctima de quince dispararos en su propia casa el 18 de marzo de 2019.

Ambos asesinatos pudieron haber sido evitados si el Estado costarricense cumpliera con sus compromisos con los pueblos indígenas. En abril de 2015, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al Estado costarricense adoptar medidas cautelares para garantizar la seguridad de pueblos indígenas como los Bribri por encontrarse «en riesgo debido a las acciones para recuperar sus tierras». No hubo tal protección, pese a que, en ambos casos, se habían interpuesto denuncias, petición de medidas cautelares o alertas tempranas.

El Estado es cómplice y “comparte derechos de autor” con los criminales. Quienes andan sueltos y siguen amenazando a la población indígena. De hecho, el asesinato de Jehry Rivera al año de la muerte de Sergio Rojas fue un triunfo y celebración de la impunidad con que se vanaglorian los usurpadores de los territorios indígenas.

¿Cuál es el antecedente inmediato a la recuperación de tierras?

La recuperación de tierras fue el laberinto al que lanzó el mismo Estado costarricense a la población indígena como única forma de hacer valer sus derechos, alzar la voz por su dignidad pisoteada una y otra vez, así como lograr una presencia para romper la invisibilización a la que es sometida constantemente.

En el año 2010, el 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, un grupo de 26 personas indígenas de distintos pueblos había tomado pacíficamente la Asamblea Legislativa para pedir que los y las diputadas votaran la Ley de Autonomía Indígena. La respuesta del “representante del pueblo” que, en ese momento, fungía como presidente de la Asamblea Legislativa, pagado por todos los costarricenses, fue sacarlos como si fueran perros del recinto legislativo en la madrugada del 10 de agosto. Ese “insigne” imitador de algún conquistador español fue Gerardo Villanueva.

Pablo Sibar Sibar, Coordinador de FRENAPI, lo recuerda:

“Sin embargo, lo que logramos fue que después de sembrarnos miedo cerrándonos los servicios, dejarnos sin luz a las dos de la mañana, fuimos expulsados y arrastrados desde el salón Beneméritos de la Patria hasta la calle donde con frio insoportable vimos con impotencia cómo actuaban. Así nos trataron solo por defender nuestros derechos. Afuera gran cantidad de ANTIMOTINES estaban listos como si fuéramos seres peligrosos.

Con mi hermano Sergio llevábamos muchos años de lucha desde FRENAPI trabajando ese proyecto y le dábamos seguimiento. Magdalena dijo: “Nada tenemos que buscar en estos peladeros, defendamos nuestras tierras en nuestros territorios, que ahí nos arrastren”.

Fue ahí cuando definimos comenzar con las recuperaciones por la vía de hecho ya que en los tres poderes de la República no existe ninguna voluntad de solucionar los derechos que nos pertenecen. Así, en el 2011 empezó Salitre con las recuperaciones por la vía de hecho y hoy esa lucha se ha extendido a Cabagra, Rey Curre, China Kicha, Térraba, Maleku y todos los pueblos que conforman el Frente Nacional de Pueblos Indígenas”.[i]

¿Son ilegales las recuperaciones de tierra por parte de los pueblos indígenas?

Toda la legislación nacional e internacional protege a la población indígena. Nicolás Boeglin lo aclaró:

«Este desalojo violento marcó la lucha, pues la dirigencia indígena presente decidió que las siguientes acciones de defensa territorial se harían desde los mismos territorios. En este punto, las y los indígenas decidieron retirarse del Valle Central y ejercer la autonomía desde sus comunidades argumentándola desde los marcos jurídicos de la Ley Indígena de Costa Rica N.º 6172, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, del 2007, en los que se ratifican los derechos territoriales y el ejercicio de la autodeterminación de los pueblos».[ii]

No hay interpretaciones posibles a esas leyes, son claras en cuanto a la autonomía y posesión de los territorios se refiere. El problema es de otra índole.

¿Estará dispuesto el Estado y el gobierno de Carlos Alvarado a romper con una herencia racista y colonial en las celebraciones del Bicentenario?

Desde Confluencia Solidaria queremos brindar nuestro apoyo a la lucha por la justicia y autonomía para los pueblos indígenas.

Recordaremos a Sergio Rojas y a Jehry Rivera este miércoles 24 de febrero a las 6 p. m.

Usted puede unirse a este homenaje en Facebook Live de Surcos digital.

[i] Puede leer el texto completo en: Sibar, P. (2020, agosto 10). Una década de que nos sacaron arrastrados de la Asamblea Legislativa. En: Surcos digital https://surcosdigital.com/una-decada-de-que-nos-sacaron-arrastrados-de-la-asamblea-legislativa/

[ii] Puede leer el texto completo en: Boeglin, N. (2020, agosto 21). A 10 años del desalojo de líderes indígenas por parte del Congreso costarricense. En: Universidad de Costa Rica https://www.ucr.ac.cr/noticias/2020/08/21/voz-experta-a-10-anos-del-desalojo-de-lideres-indigenas-por-parte-del-congreso-costarricense.html#:~:text=El%20pasado%209%20de%20agosto%2C%20se%20conmemoraron%20los%2010%20a%C3%B1os,Asamblea%20Legislativa%20la%20tarde%20anterior.

El ocaso de la segunda república bajo el lente artístico

Rosaura Chinchilla-Calderón
Abogada y profesora universitaria
Rosaura.chinchilla@gmail.com

El arte ha permitido que los pueblos expresen lo que, de otra forma, se acallaría o reprimiría. No obstante, el que se use un lenguaje estético no le quita sordidez a la realidad ni impide que el relato genere angustia o desesperanza en quien degusta la obra. El despertar emociones es parte del reto artístico, aunque se trate de sentimientos que, por ser reflejo del entorno, no son los que se quieran cultivar. Además, cuando el medio que se describe ha fermentado niveles descomunales de putrefacción y cinismo, la belleza de los recursos comunicativos que se usen para trasmitir las ideas no impide que el mensajero pueda estar en riesgo por expresar su visión de mundo.

Externar ideas, máxime cuando estas implican la crítica a un sistema político decadente y opresor, puede implicar el pago de altos precios. Leo en la prensa internacional que un rapero catalán fue detenido, tras refugiarse en un campus universitario, e ingresó a prisión para descontar nueve meses por el delito de injurias cometido contra la monarquía española a través de la letra de sus canciones. La nota es de febrero de 2021 y —dejando al margen la valoración que pueda hacerse de los diferentes géneros musicales o de la crítica de otros trabajos del ahora detenido— si esto sucede en un contexto de democracia formal en donde la globalización ha permitido el acceso a algunos mecanismos de protección para la libertad de expresión, ni qué pensar sobre los efectos que críticas similares han tenido (o pueden tener) en otros contextos o momentos históricos, en donde pensar, expresar y disentir se puede pagar con la vida misma.

No por casualidad, en América Latina —tan susceptible a los colonialismos y a sufrir las dictaduras de diferente signo de ellos derivadas— el boom de la literatura se manifestó, entre otras corrientes, a través de la novela histórica y la “novela del dictador”, subgéneros a través de los cuales se fue consolidando la descripción de un contexto específico del quehacer de nuestros pueblos que posibilita la crítica hacia el abuso del poder político y articula formas de oposición o disidencia contra regímenes despóticos.

Si la nómina es larga (en obras, autores y en narraciones) y extiende sus raíces abrazando varios siglos, es porque también el abuso del poder ha carcomido a nuestra adolorida Latinoamérica como un cáncer terminal: desde las obras precursoras de dicho movimiento —como Facundo (1845) de Domingo Faustino Sarmiento y Amalia (1850) de José Mármol con referencias a la dictadura de Juan Manuel de Rosas en Argentina— hasta textos cumbres como Tirano Banderas (1926) del español Valle Inclán que describe al tirano ficticio de una isla sudamericana Santos Banderas; El señor presidente (1933;1946) de Miguel Ángel Asturias sobre el régimen de Manuel Estrada Cabrera en Guatemala; Conversación en la catedral (1969) de Mario Vargas Llosa alusiva a la represión ejercida en Perú por Manuel Odría; Otoño del patriarca (1970) de García Márquez donde se describe a un dictador ficticio que reúne características de Franco en España, Juan Vicente Gómez de Venezuela y Gustavo Rojas Pinilla de Colombia; Yo el Supremo (1974), de Augusto Roa Bastos, sobre la vida del paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia; El recurso del método (1974) de Alejo Carpentier, nuevamente con una simbiosis ficticia de los diferentes políticos autoritarios históricos de la región; De amor y de sombra (1984) de Isabel Allende referente a las fosas comunes y los desaparecidos en el régimen de Pinochet de Chile, sin dejar de lado aportes recientes como En el tiempo de las mariposas (1994) de la escritora Julia Álvarez referente a la dictadura de Trujillo y el asesinato de las hermanas Mirabal; Margarita está linda la mar (1998) de Sergio Ramírez referente a la llegada de Darío a Nicaragua y la vida y asesinato de Somoza en Nicaragua, La fiesta del chivo (2000) y Tiempos recios (2019) ambos de Mario Vargas Llosa, el primero relativo al régimen de Rafael Leonidas Trujillo en la República Dominicana y el último alusivo al derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala.

Es de prever que si las dictaduras han variado en la forma en que acceden al poder (ahora a través de golpes de estado blandos, por ejemplo), también la clasificación del género literario deba expandirse y abrirse para adoptar la crítica a figuras que mueven los hilos de un país, aunque no sean formalmente dictadores.

Advierto que no soy experta en el campo, pero me atrevería a decir que —salvo contadas excepciones dentro de las que destaca El crimen de Alberto Lobo (Gonzalo Chacón, 1928) referida a la dictadura de Los Tinoco— en Costa Rica no existe una tradición importante en este tipo de textos (ni en obras culturales de otra naturaleza que aborden temáticas semejantes). Con ello lejos estoy de insinuar que el arte tico no se ha ocupado del fenómeno porque no hayamos tenido golpes de estado, dictadores o caudillos, ni pretendo adscribirme al mito de la “Suiza centroamericana” sino, más bien, reforzar la crítica, excepcionalmente planteada por Yolanda Oreamuno, respecto al “carácter tico”, más dado a evadir las situaciones grotescas que a enfrentarlas, de allí que se prefiera “esperar a que se despejen los nublados del día” o “serruchar el piso antes que cortar cabezas”. No en vano el “pura vida” es nuestro lema-nación y alimentamos el imaginario nacional con lo de ser “el país más feliz del mundo”. Será por eso por lo que vivimos en el eterno presente, donde los escándalos no duran más de tres días y estamos privados de una memoria histórica y de un patrimonio cultural vigoroso que nos permita hundir las raíces en los aportes de otras generaciones y curtirnos frente a los eternos retornos de las demagogias políticas. Eso podría explicar el por qué el arte con clave de denuncia respecto al abuso de poder nacional también es escaso en nuestro medio.

En los últimos años, sin embargo, el arte, a través de diversos géneros, ha empezado a hurgar en la desmemoria, en el pasado que oculta autoritarismos y desigualdades, en los conflictos políticos contemporáneos, en las tramas de poder y corrupción que nos han marcado y en la denuncia de la realidad en la que convivimos. Me refiero, por ejemplo y obviamente sin ninguna pretensión de exhaustividad, a trabajos como el recogido en el documental El Codo del Diablo (hermanos Jara Vargas, 2014) que rescata, para la memoria histórica, el abuso del poder que termina en homicidios impunes durante el conflicto de 1948 y a novelas (mezcla de tramas históricas, policiacas y con algo de novela negra y del dictador) Cruz de Olvido, El año de la ira (Carlos Cortés, 1999 y 2019), y Más allá del río (Emilia Macaya, 2020) que pasan revista por los temas de corrupción y ejercicio del poder político-autoritario.

Y esa producción no es casualidad. Se trata no solo de la lucha contra la amnesia sino la premonición de que nuevas tempestades se avecinan. Las anuncian los datos o indicadores de la Costa Rica del bicentenario que, en su última década, se ha caracterizado por:

a) presentar una tasa de homicidios por 100 mil habitantes que supera las 10 muertes violentas, lo que permite calificar la violencia social como “epidemia”, según los criterios usados por la OMS. Así dicha tasa en 2015 fue de 11.5 muertes; en 2016 de 11.8; en 2017 de 12.2; en 2018 de 11.7; en 2019 de 11.2 y 2020 de 11.1. Estas muertes violentas han involucrado un crecimiento de los femicidios (entendiendo por este término la muerte de mujeres por su condición de tales que, en Costa Rica, se maneja como “femicidio ampliado” dado el carácter restrictivo de la normativa sobre el tema circunscrita a relaciones de pareja);

b) ver crecer anualmente el índice de Gini, que marca la distribución de la riqueza. Recuérdese que el punto cero implicaría la “equidad perfecta” por lo que, a cifras mayores, la desigualdad social es superior. Así, al llegar a los años 2000 se alcanzó los puntos más altos: 51.60 en el 2001 y 90 en 2002 y si bien descendió en los siguientes años, tuvo un repunte en 2009 (50.6) y, a partir de entonces, con ligeras oscilaciones, se ha mantenido en 48 y algo, por lo menos hasta 2018 (Estado de la Nación);

c) ingresar el país al grupo de las 10 naciones más desiguales del mundo (Banco Mundial; Taking on inequality, 2016);

d) exhibir un desempleo creciente: 2010 (9.2%), 2014 (9.8%), 2018 (12%), 2019 (12.4) y 2020 (21.9 de agosto a octubre de 2020) lo que representa más de medio millón de personas, entre los cuales un buen número son jóvenes;

e) ostentar niveles crecientes tanto de encarcelamiento (en 2000 de 193 por 100.000 habitantes y en 2016 de 370 por 100.000 habitantes según International Centre for Prision Studies, 2017) incluyendo a la población juvenil (Costa Rica tiene una de las edades de encarcelamiento más bajas en América Latina: 12 años) como de hacinamiento penitenciario: 2017 (30%), 2018 (30.4%) y 2019 (30.8%) aunque en años anteriores superó, por mucho, el 40%. Téngase en cuenta que para las Naciones Unidas el límite de hacinamiento aceptable es del 20%;

f) medir cómo la lentitud del sistema penal crece por reformas fallidas, aparejando niveles de impunidad asociados a delitos de cuello blanco;

g) descender en el índice de percepción de la corrupción hasta ocupar, en 2020, un puntaje de 57 sobre 100, luego de haber caído en 2018 de 59 a 56 puntos, en donde a mayor cercanía a 100 mayor es el control sobre la corrupción y a más bajo número, menor la lucha contra tal flagelo (Transparency international);

h) ver crecer las formas de autoritarismo en lo político-social, añorando al gobernante de mano dura que, ungido con los “poderes divinos” (a lo Trump, Bolsonaro, Bukele, Maduro u Ortega), imponga orden, visión transmitida aún por medios de comunicación. En un estudio de IDESPO para medir el autoritarismo en la población costarricense usando la escala RSW de Altemeyern, se pudo verificar que para 2011 el promedio era de 72 puntos y para 2016 la media era de 68 puntos, es decir, casi sin variación considerando los márgenes de error. Si se tiene en cuenta que más de 50 puntos implican una aceptación de criterios autoritarios y que esos puntajes abarcaban respuestas afirmativas a las proposiciones de que había personas “muy diferentes” que nunca deberían ser parte de la sociedad, que el castigo para infractores debía ser muy drástico, que la obediencia a la norma (sin importar su contenido) era un valor deseable y que debía defenderse el status quo, se tiene claro que el ambiente está dado para un giro totalitario que, como suele ser común, proteja los grandes negocios.

Esa desgarradora situación, afortunadamente (para quienes creemos que el arte, además de una misión estética y lúdica cumple una función social y ética) ha empezado a mostrarse en las obras culturales nacionales y es un paso correcto en la denuncia del estado de cosas que las originó. En lo que va del año pude degustar dos trabajos, de distinta naturaleza, que convergen en esos puntos. Me refiero a la novela Los papeles de Chantall (2021) del sociólogo de profesión y poeta por vocación Paul Benavides Vílchez, quien ahora incursiona en este género literario, y la película que se exhibe en cines nacionales Pájaro de fuego dirigida por César Caro (coproducción C.R.-E.U.A y Chile) y respecto de la cual Gabriel González Vega hiciera una reseña formal profunda y muy acertada, que invito a leer.

Ambas desnudan nuestra realidad grotesca y cruda con la majestuosidad que solo el arte puede lograr, coadyuvando a expresar, de forma menos dolorosa, aquello indecible. Ambas exponen las secuelas sociales (en barrios marginales, en la juventud, en los procesos judiciales, en la trata de personas, en la vida carcelaria, en la angustia de quienes migran) de la política demagógica y corrupta que se ensaña contra el pueblo oprimido y se manifiesta en diversas formas de violencia, mientras, por otros lados, se viven obscenos niveles de ostentación. Ambas logran transmutar aquellas estadísticas, números e índices en figuras literarias, impecables fotografías, diálogos, imágenes, sonidos…para que la reflexión político-filosófica también tenga goce estético.

Dos géneros distintos que son un claro reflejo de esta Costa Rica que se resquebraja ante nuestras miradas mostrando el ocaso de la segunda república: una democracia de caricatura (o, mejor dicho, una memetocracia) y la decadencia de la mitología que hemos alimentado. En Pájaro de fuego se exhiben los efectos sociales de las tramas políticas que se abordan en Los papeles de Chantall. En este texto, el autor retrata descarnadamente a los partidos políticos como lo que son: simples maquinarias de acceso al poder, que han traicionado los ideales históricos que los vieron nacer. Los líderes políticos (incluyendo el viejo y enfermo patriarca, que maneja los hilos del poder y de los negocios y respecto del cual es imposible no hacer semejanzas) adquieren los rasgos de cínicos y perversos personajes que buscan el acceso a puestos para consolidar sus negocios privados en una maraña de corruptelas que todo lo abarca, incluyendo el otrora prestigioso Poder Judicial y su tristemente célebre Sala Tercera, protagonistas de primer orden aunque solo sean mencionados en un par de páginas. Concluí la novela justo el día en que varios medios anunciaban que la lista de precandidatos para el próximo proceso electoral superaba la decena (y casi todas las caras eran de viejos conocidos) y pocos días antes en que se mencionara la reunión de varios dirigentes políticos anunciando la necesidad de coalición o acuerdos para designar candidatos de consenso. En ese marco, es imposible dejar de hacer asociaciones con lo que, de modo magistral, “anticipó” el escritor. Sin embargo, en la realidad, a diferencia de la novela en donde la naturaleza se compadece y hace su obra, la pesadilla está lejos de concluir.

Los papeles de Chantall pone, en clave literaria, lo que su autor conoce por la profesión y el oficio que desempeña: un cuadro de descomposición tan grande que lleva a la náusea. Ojalá que, sin embargo, la fuerte denuncia que aquí se hace solo le depare a su creador consecuencias positivas. Las merece, porque el suyo no es un oficio de ciegos, sino de grandes videntes que pretenden trasmitir, a quienes leemos, aquello que quizá nosotros sí dejamos de percibir.

Hay que seguir prestando mucha atención a las diferentes manifestaciones artísticas nacionales de estos tiempos. No hay casualidades, solo causalidades y lo que nos gritan las obras contemporáneas rompe el silencio de la aldea.

La Universidad de Costa Rica demuestra un trabajo comprometido con el replanteamiento integral del esquema salarial en la Institución

Las autoridades reconocen que aún quedan salarios altos, pero son muy pocos y están en proceso de desaparecer. Solo en el 2020, el ahorro por remuneraciones fue superior a los ₡2 300 millones

A la izquierda, el Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta, rector de la Universidad de Costa Rica; a la derecha, el Dr. Oldemar Rodríguez Rojas, vicerrector de Administración, ambos durante el conversatorio que abordó el tema salarial el pasado 19 de febrero del 2021.

Sí es urgente y sí es cierto que en la Universidad de Costa Rica es necesario un replanteamiento completo de la escala salarial. Así lo reconoció el rector de la Institución, el Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta, y su vicerrector de Administración, el Dr. Oldemar Rodríguez Rojas.

“No es aceptable que en la UCR se gane más por antigüedad que por mérito. Eso genera la existencia de salarios que están fuera de los límites razonables, son muy pocos, pero existen”, señaló el vicerrector de Administración.

El rector de la UCR adelantó que, en el marco del Consejo Nacional de Rectores (Conare), se dará a conocer una propuesta para actualizar la política salarial de las universidades públicas a las condiciones económicas del país.

Salario base y componentes De acuerdo con el gráfico, entre los años 2017 y 2019 se dio un crecimiento en el pago, tanto del salario base como de los otros componentes salarios, de manera que en este período se mantuvo un crecimiento desacelerado, aún más pronunciado en el 2020, donde incluso la suma de los otros componentes (pluses) tuvo una disminución del 2,10 %.

A lo interno de la UCR, las autoridades trabajan por conformar una comisión que estudiará la transformación de las escalas salariales. Este esfuerzo completaría la labor que se ha venido realizando para contener el gasto por remuneraciones.

Dimensionar el problema

El salario base en la Universidad de Costa Rica, que es bajo, se reporta por separado al de la categoría académica. Eso hace ver erróneamente que lo que una persona gana por ser catedrática dé la apariencia de ser un plus, cuando en realidad no lo es.

La Universidad de Costa Rica emplea a un total de 10 000 personas funcionarias que tienen un salario promedio de ₡1 300 000 colones (con datos a mayo 2020). Los salarios altos de ₡4 000 000 o más, que representan cerca de un 3 % de total, corresponden en su mayoría a personas con más de 30 años de servicio. Al respecto, las autoridades afirman que se está en proceso de reformular el sistema para evitar que sea la antigüedad y no el mérito lo que defina la remuneración.

Componente salarial – General

La Universidad aclara que sí ha trabajado en racionalizar el gasto en salarios. Además de la ralentización de su crecimiento, solo en el 2020 se registró una reducción de más de ₡ 2 300 millones en lo presupuestado para ese rubro. Lo anterior como producto del congelamiento de plazas, limitación a tiempos contratados, limitación al pago de horas extra y específicamente se bajó la anualidad de 3,75 % a 1,94 % en puestos profesionales y a un 2,54 % en puestos no profesionales. También se congelo el escalafón y no se dieron aumentos por el costo de vida en el 2020, ni se contempla hacerlo en el 2021.

A lo largo del tiempo se puede contemplar una disminución de la proporción del presupuesto dedicado a remuneraciones, el cual era de un 72 % hace cinco años, mientras que en la actualidad esa proporción es del 67 %. Se trata de un esfuerzo que ha sido constante desde el 2012.

Anualidades – General

 

Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Divulgación e Información

Festival regional: “Un abrazo solidario por las comunidades Del Bajo Aguán»

SURCOS comparte la siguiente invitación:

El domingo 21 de febrero a las 7:00pm se estará llevando a cabo un festival que lleva por nombre: “Un abrazo solidario por las comunidades Del Bajo Aguán” y tiene la finalidad de 

entrelazar vínculos de solidaridad entre nuestros pueblos. La transmisión será a través de la página de Facebook del colectivo: “Solidaridad con el Pueblo hondureño” https://www.facebook.com/Solidaridad-con-el-pueblo-de-Honduras-101688735303846

El Colectivo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras-Costa Rica expresan que a partir que tienen confianza en que nada ni nadie detendrá el objetivo de lograr construir un mundo de verdadera justicia social, libre de presos y presas políticas, libre de toda represión, libre de feminicidios.

Invita: 

Colectivo de Solidaridad con el Pueblo de Honduras-Costa Rica

Ana Cecilia Jiménez Arce, Presidenta de ACODEHU

Para más información:

colectivodesolidaridadhn@gmail.com 

derechos.humanos@acodehu-ddhh.org

Adjuntamos la invitación formal al evento:

Representantes laborales municipales se manifestarán en la Asamblea Legislativa en la mañana de este lunes 22 febrero

Comunicado de ANEP:

• Fuerte oposición en la institucionalidad municipal costarricense a ser incluida en la Ley Marco de Empleo Público

Cerca de 50 representaciones obrero-laborales de igual número de municipalidades del país, se manifestarán mañana lunes 22 de febrero, en las afueras de la Asamblea Legislativa, a partir de las 9 de la mañana.

Se trata de dirigentes sindicales de base que representan a igual número de juntas directivas de las seccionales de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), en igual número de gobiernos locales.

Igualmente, otras 15 representaciones municipales de base, aunque no asistirán por diversas razones, indicaron adhesión rotunda a este movimiento y a la causa que lo inspira.

En el evento se dejará constancia explícita de la más rotunda oposición al expediente legislativo No. 21.336, Ley Marco de Empleo Público; y, en lo específico, exigirán la exclusión del régimen municipal del mismo.

Fuerte respaldo a este planteamiento se manifiesta en la práctica totalidad de la institucionalidad del sistema municipal costarricense.

Abrumadora mayoría de alcaldes, de alcaldesas, de concejos municipales, han venido expresando su crítica y oposición a lo que se considera un nuevo ataque del Gobierno Central de la República por controlar la acción político-ejecutiva y financiera de las municipalidades.

Aparte del mundo obrero municipal, entidades como la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), y la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias (ANAI), manifiestan claro oposición al indicado proyecto de ley, pues atenta, como nunca antes había ocurrido, a la autonomía constitucional del régimen municipal.

Los gobiernos locales no dependen de las finanzas del Gobierno Central-Ministerio de Hacienda para funcionar pues son autosuficientes.

Además, como reiteradamente lo ha demostrado la ANEP y ya nadie lo refuta, los salarios de las personas trabajadoras asalariadas estatales no son responsables del déficit fiscal; mucho menos, la clase trabajadora asalariada de las municipalidades.

En la actividad, se leerá un nuevo manifiesto del mundo obrero municipal sindicalizado en la ANEP; y se espera, que varias personas diputadas de la República, salgan de sus despachos, para que dialoguen con los y las visitantes.

La actividad abre paso a nuevas acciones contra la nefasta Ley Marco de Empleo Público en el plano local y en defensa de la autonomía constitucional del régimen municipal.

San José, domingo 21 de febrero de 2021.

Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP.
Wálter Quesada Fernández, Secretario General Adjunto ANEP