Es una realidad, los trabajadores en general continuamos sumergidos en la pandemia, desde hace décadas.
Nuestra clase trabajadora, no cuenta con interés de los capitalistas o clase poderosa y dominante en tiempos de emergencia, la que es desde hace muchos años, lustros o décadas la pandemia de los capitalistas contra los trabajadores.
La Directriz Presidencial, resulta un “paliativo” que en realidad da discreción a los Banqueros a definir como se le aplica una mora a nuestra clase trabajadora y al final nada se concreta, en virtud de que los requisitos o políticas son excluyentes, y omiten una excelente estrategia para atacar desde el consumo una eventual recesión económica, que, en gran medida, afectará a la clase trabajadora.
No es posible, que, ante la pandemia virulenta, predomine la pandemia de los sectores poderosos e intereses mezquinos de los ricos, y no le brinden un respiro en tiempos de crisis de salud al trabajador de clase media, porque el trabajador siempre ha estado en crisis.
En tiempos de crisis de salud, optar por una ley o instrumento legal, para medio paliar necesidades básicas, en alimento, medicina, para el trabajador no es primordial, obsérvese las normas creadas reducción de jornada, moratoria en PYMES y moratoria fiscal. El capitalismo organizado protegiendo sus intereses.
En este país está demostrado, que cuando se desea crear una ley, basta se pongan de acuerdo unos pocos, esta semana la Asamblea Legislativa está sesionando doble, no debe entenderse como trabajando doble, es sesionando en doble convocatoria en el día, para según ellos brindarle al Pueblo de Costa Rica, certeza jurídica, para contrarrestar la emergencia. Pero; lamentamos que las normas creadas en nada vengan a proteger o blindar al trabajador, mismo consumidor final, esos; que movemos la economía misma y estamos trabajando para pagar a los acreedores.
HOY no se está legislando en favor de la clase trabajadora, se están creando leyes que favorecen a los patronos y a la clase adinerada, lo que ha señalado el Poder Ejecutivo en mucho queda demostrada su “incapacidad, falta de empatía o solidaridad y porque no decirlo hasta vacilada al pueblo” y el resultado favorece a terceros en detrimento de la clase trabajadores.
La Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), por medio del Observatorio de Económico y Social nos comparte el siguiente comunicado:
UNIVERSIDAD NACIONAL
Escuela de Economía
Observatorio Económico y Social (OES-UNA)
Elaborado por:
M.Sc. Roxana Morales Ramos M.Sc.
Fernando Rodríguez Garro M.Sc.
Greivin Salazar Álvarez
Publicado el 16 de marzo de 2020
La situación que se está viviendo a nivel mundial y local, a raíz del COVID-19, es inédita. La paralización de países y ciudades completas impactará negativamente a las economías. Por lo anterior, es urgente la implementación de políticas económicas que sean capaces de minimizar los efectos sobre Costa Rica. En este sentido, el Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, considera que cualquier medida debe contemplar los siguientes aspectos:
El espacio fiscal con que cuenta el país para actuar es muy reducido. La reforma fiscal aprobada en diciembre de 2018 aún no se ha consolidado y el lento ritmo de crecimiento de la actividad económica ha limitado la recaudación de impuestos.
En los últimos años ha aumentado el desempleo y la informalidad. El deterioro en la calidad del empleo ha provocado una reducción en el ingreso real promedio de los hogares costarricenses, afectando su capacidad de consumo.
Asimismo, el creciente endeudamiento de las familias ha provocado que cada vez los hogares dediquen una mayor parte de sus ingresos al pago de obligaciones financieras (intereses, amortizaciones, cuotas, multas, pagos de tarjetas de crédito, etc.), reduciendo así su capacidad de consumo y, por tanto, su calidad de vida.
Ante una eventual pérdida de empleos, muchos hogares podrían dejar de pagar sus deudas y perder así sus bienes patrimoniales. Por ello, es necesario considerar medidas que atiendan a esta población y se evite una crisis en el sistema financiero.
Es importante otorgar a las instituciones responsables el poder necesario para controlar la especulación con productos de primera necesidad, médicos, higiénicos y de interés sanitario. Lo anterior no solo por el impacto que pueda tener sobre la salud de las personas, sino también por el efecto negativo en la economía familiar. Las medidas de estímulo no deberán generar efectos negativos permanentes en áreas como la fiscal y la financiera. Las medidas que impacten negativamente las finanzas del Gobierno Central, las de la C.C.S.S., o la de los bancos, deben ser temporales. Se debe tener especial cuidado de no desfinanciar a la C.C.S.S. y no restar capacidad al sistema público de salud.
El Gobierno de la República hizo un planteamiento inicial de medidas, por lo que las agrupaciones políticas deben analizarlas y plantear sus aportes cuanto antes. Hacemos un llamado respetuoso al Poder Legislativo para que apruebe rápidamente las propuestas y demuestre que el país puede, políticamente, estar a la altura de la situación.
La posibilidad de generar algún efecto positivo con las medidas aprobadas, pasa también porque estas se puedan aplicar en el plazo más corto posible.
Es fundamental que las propuestas presentadas al plenario legislativo sean acompañadas de una estimación del impacto económico que éstas tendrían sobre las finanzas públicas.
Por tanto, el Observatorio Económico y Social propone:
Aprobar una exención del IVA para alquileres comerciales por un periodo de tres meses, de manera que se libere el flujo de caja de los comercios que se verán forzados a cerrar sus negocios por varios días o semanas, producto de las disposiciones del Ministerio de Salud, y por el efecto de la caída en sus ventas. Para ello el Ministerio de Hacienda deberá estimar el impacto que esta medida tendrá en las finanzas públicas y buscar la manera de compensar ese faltante posterior a que esta situación concluya.
Aprobar el proyecto de ley que regula las comisiones para el uso de datáfonos. Lo anterior con el fin de reducir costos para los negocios, fomentar el uso de pago con tarjetas y reducir las posibilidades de transmisión del COVID-19 a través del pago en efectivo.
Las medidas aplicadas en el diferimiento del IVA y de los aranceles provocarán un faltante de recursos en los próximos meses, por lo que el Ministerio de Hacienda podría colocar deuda de corto plazo (que se emite y vence dentro del propio ejercicio económico) y pagar esa deuda con los recursos que se recaudarán de forma paulatina hacia el final del año.
Aprovechar la reducción de las tasas de interés en el mercado internacional para colocar deuda externa y evitar el estrujamiento en el mercado local. Asimismo, se deberían aprobar los créditos de apoyo presupuestario que el país ha venido negociando con organismos internacionales. Lo anterior es necesario para evitar que se vean afectadas las actividades del Estado en los próximos meses, debido a problemas de financiamiento (liquidez).
Establecer una moratoria para el pago de los créditos hipotecarios y de actividades productivas (sobre el pago completo o al menos sus intereses), sobre todo estos últimos dirigidos al financiamiento de PYMES. Si la situación económica se complica los bancos podrían verse en la obligación de aplicar la ejecución masiva de garantías sobre sus créditos y esto tendría un efecto muy negativo en la liquidez futura del sistema financiero.
A fin de evitar problemas de liquidez en el presente, es importante que el Banco Central garantice la posibilidad de acceso a recursos de emergencia para entidades financieras, al menor costo y en el menor plazo posible.
El Banco Central debe procurar mantener la mayor estabilidad posible en el tipo de cambio. En las próximas semanas podrían darse vaivenes importantes en el precio del dólar, a medida que la situación evoluciona en uno u otro sentido. La reducción del precio de los combustibles y de las importaciones podría empujar el tipo de cambio a la baja, mientras que la menor entrada de turistas y la reducción de exportaciones podría empujar el tipo de cambio al alza, sin considerar la imprevisible reacción de capitales especulativos.
Seguro de desempleo. Se propone tomar una parte del Fondo de Capitalización Laboral (FCL) de las personas que cotizan a este Fondo y crear un seguro de desempleo por medio del Instituto Nacional de Seguros (INS), que cubra la posibilidad de perder su trabajo en el próximo año y que se otorgue por una determinada cantidad de meses, según el salario declarado mensualmente.
Desaplicar la regla fiscal durante los años 2020 y 2021. Atender los impactos de esta situación de crisis podría requerir que se dirijan más recursos públicos a determinadas áreas, además de que será casi seguro que se supere el 60% del PIB en deuda del Gobierno Central este año, lo que implicaría medidas más estrictas de control de gasto. La atención de la situación de crisis económica que surgiría del tema del COVID-19 sería incompatible con la aplicación de la regla fiscal.
Hacer una valoración de la necesidad de plantear un segundo paquete de ajustes fiscales, que complemente el aprobado en diciembre del 2018. El impacto fiscal de esta situación será importante y podría complicar que el país se inserte en una senda de sostenibilidad de su deuda pública en el mediano y largo plazos.
SURCOS recibió la siguiente carta dirigida al Presidente de la República:
Señor
Carlos Alvarado Quesada
Presidente de la República de Costa Rica
COVID-19: Comité de Mujeres de las afiliadas a la
Internacional de Servicios Públicos en Costa Rica llama al gobierno a decretar Cuarentena
Nacional
Ante la altísima propagación en nuestro país del COVID-19
(117 contagiados) a pesar de las medidas tomadas por el Gobierno para contener la
pandemia, El Comité de Mujeres de los sindicatos afiliados a la Internacional
de Servicios Públicos (ISP) en Costa Rica –ANEP, ANEJUD, ANPE, SINDHAC, SITUN –
llaman a las autoridades costarricenses a resguardar la salud y la vida de las
y los trabajadores de nuestras organizaciones y del país en general, decretando
a la brevedad, Cuarentena Nacional Obligatoria, como lo han hecho ya otros
países latinoamericanos con cantidades menores de contagiados, dada la
facilidad con que el virus se propaga en la población, lo cual ha sido evidente
en nuestro país.
No existe duda alguna, en cuanto a que deben extremarse las
medidas higiénicas recomendadas, pero particularmente el aislamiento
obligatorio al que deben someterse los costarricenses para lograr contener la
expansión del COVID-19 ya que de no ser así, la propagación sería inevitable
con los lamentables resultados en cuanto al deterioro y quebranto en la salud
de la población que incluso puede desencadenar en el fallecimiento de los afectados,
registrando a la fecha dos lamentables pérdidas humanas.
Como lo ha señalado reiteradamente nuestro Ministro de
Salud, ya no hay un rango estrecho de personas vulnerables, ya está incluida
casi la totalidad de la población al registrarse ya contagiados que se ubican
entre los 2 y los 87 años, quedando exento un pequeño grupo de habitantes, que
en cualquier momento podrían formar parte de las estadísticas. Nuestro Ministro
de Salud y los expertos en el tema han sido enfáticos en advertir la posible
propagación de la enfermedad así como la responsabilidad compartida entre el
gobierno y la ciudadanía en cuanto a limitar el crecimiento expansivo de la
pandemia en nuestro país, ya que de no extremarse las medidas “ordenadas”
pronto tendremos saturada la capacidad diagnóstica de los hospitales públicos,
y el evidente fracaso de la estrategia del gobierno para contener el contagio
rápido de nuestra población.
Por otro lado, la falta de insumos y elementos de prevención
para el personal de salud -a nivel centralizado y de atención primaria- aumenta
el riesgo de contagio de aquellas trabajadoras y trabajadores, que están por
estos días en la primera línea de nuestro sistema público de salud, y que ante
esta crisis sanitaria, ha dejado en evidencia no sólo la falta de gestión del gobierno
que ha tomado decisiones priorizando la economía y la libre competencia, por
sobre la vida de las personas como la cuarentena total – para aplanar la curva
y evitar el colapso del sistema-, sino que han dado la razón, en cuanto a la
insuficiencia de recursos que a diario experimenta este sector. La experiencia
internacional nos ha demostrado que, cuando no se proporciona equipo de
protección personal (EPP) completo y adecuado a todas las trabajadoras y
trabajadores que puedan entrar en contacto con personas infectadas; cuando no
se les proporciona una licencia por enfermedad adecuada; cuando no se les paga
adecuadamente si se ponen voluntariamente en cuarentena, y cuando los gobiernos
y los empleadores se niegan a aplicar el principio de precaución, no
proporcionan información transparente y detallada sobre el estado del virus y
los riesgos; y no involucran a los sindicatos en las políticas de seguridad y
salud públicas, los riesgos aumentan considerablemente.
Las y los trabajadores públicos y privados de nuestro país
no pueden seguir esperando, se requiere que el gobierno responsablemente adopte
las medidas para el cuidado de la ciudadanía y de las y los trabajadores de todos
los sectores. Hoy, la única función crítica es la que se relaciona con salvar
vidas y contener el contagio, y para ello, una medida efectiva es el aislamiento
total. Otras medidas, significan seguir priorizando la actividad económica, por
sobre la seguridad, el resguardo y la vida de las y los costarricenses.
Es momento de ponderar lo realmente importante y enfatizar
que esto no es una medida exagerada sino todo lo contrario, creemos que el
Gobierno no puede dejar a la voluntad de los ciudadanos la posibilidad o no de
quedarse en sus hogares. Sino cumplir con su mandato y velar por el bienestar
de todas y todos los costarricenses.
Como trabajadores y trabajadoras del sector público y de las
mujeres de nuestras organizaciones, y como afiliadas a la ISP, nos ponemos a
disposición de nuestro país para tomar todas y cada una de las medidas
necesarias que contribuyan en la contención y control de esta pandemia. Tenemos
un compromiso irrestricto con el bienestar de la población, y llevaremos a cabo
todas las tareas posibles para hacer frente a esta emergencia.
Yadira Fonseca Jiménez, Asociación Nacional de Empleados Judiciales (ANEJUD), Rebeca Céspedes Alvarado, Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), María Esther Hernández Solís, Asociación Nacional de Profesionales en Enfermería (ANPE), Denise Ballesteros Ortega, Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras del Ministerio de Hacienda (SINDHAC), Belhkys Ugalde Arroyo, Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Universidad Nacional (SITUN)
Enviado a SURCOS por la Internacional de Servicios Públicos, sede San José.
Desde el Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense. BUSSCO, manifestamos nuestro compromiso con las acciones tendientes a enfrentar la grave emergencia sanitaria que vive nuestro país, patente en los esfuerzos que hacen los y las trabajadoras en los sectores de salud, CEN/CINAI, educación, telecomunicaciones, electricidad, seguridad pública, municipalidades, entre otros, para garantizarle al pueblo costarricense el acceso a servicios públicos esenciales en esta situación de emergencia nacional.
Entendemos que la situación que se vive en el mundo tendrá mayores consecuencias económicas para la sociedad costarricense, pero lo que es inadmisible, es que se pretenda cargar sobre los hombros de la clase trabajadora los costos de esta situación de emergencia.
La UCCAEP quiere aprovechar la crisis sanitaria para diferir el pago y reducir el IVA de 13% a 6%, eliminar impuestos municipales, reducir tarifas eléctricas, precarizar las jornadas laborales, suspensión de contratos y salarios a los trabajadores y como si fuera poco debilitar a la Caja Costarricense de Seguro Social suspendiendo las contribuciones a la Seguridad Social y que se le perdonen las deudas contraídas antes de la presente crisis.
Inmediatamente el Gobierno y los partidos políticos corren a proteger al sector empresarial y cumplir las despiadadas demandas con proyectos de ley y presiones a la misma CCSS para desmantelar a la CCSS y debilitar los servicios de salud públicos para favorecer a los -patrones».
En su lugar, desde BUSSCO, exigimos en este período de crisis nacional:
– Protección del derecho al trabajo de miles de costarricenses para impedir las acciones de empresarios inescrupulosos.
– Crear un bono de emergencia para trabajadores de los sectores más impactados.
– No aplicar regla fiscal a fin de ampliar la inversión social, en sector salud y en protección social de sectores sociales más vulnerables
– Suspender las restricciones a la contratación de trabajadores en el sector público de los servicios públicos más sensibles (salud, electricidad, telecomunicaciones)
– Dotar al AyA de recursos extraordinarios para solucionar los problemas de abastecimiento de agua en distintas comunidades del país.
– Brindarle al sector municipal las facilidades que garanticen a la población especialmente el servicio de recolección de basura.
El gobierno debe reforzar la acción estatal para proteger a la ciudadanía, porque sólo con un Estado fuerte se pueden garantizar los servicios públicos esenciales para contener los efectos de esta pandemia global.
Imagino que en este momento un gran grupo de seres humanos
quisieran ser Batman, para así poder sobrevivir al problema de los murciélagos,
debido a que so pretexto de la preocupación de las personas vulnerables por el
Covid-19 han bombardeado toda una ola de mal información que ha conducido al
pánico de la gente pobre de ser, logrando sacar lo peor de ellas, como el
acaparamiento desesperado de los alimentos, de los productos de higiene, las
mascarillas y otras cosillas más que han permitido el alza de los precios,
haciéndome recordar lo estúpida que aún es la humanidad y lo incapacitada que
está para razonar, a pesar de que se creen seres pensantes, algo que desde hace
algunos años vengo analizando, cuando una niña de quince años me contaba de su
amor tenaz hacia los animales irracionales, antes que a los racionales, y más
profundamente cuando un niño de aproximadamente de nuevo o diez años me decía
que “la humanidad apesta”, con un sarcasmo tan despreocupado y asqueado,
mientras terminaba diciendo que “la gente es cojuda”, cosas que en su debido
momento discutía, porque pensaba que la humanidad era realmente bella y que la
gente solo necesita ser reformada de la deformación humana en la que han
crecido con tanto absurdo vacío existencial, y que por eso los hombres no han
aprendido vivir como personas, logrando quedarse en simples animales domésticos
o “racionales”, cosa que también empiezo a cambiar de parecer, porque al menos
los animales domésticos se adecúan a las circunstancias, por ejemplo, donde vivo
hay una perra que es querida por casi todos los del edificio, aunque tiene un
defecto: ladra como loca para que le hagan cariño, acto que me recuerda a
muchas personas, cosa que algunos lograron identificar en un principio y hasta
ahora la engríen cada vez que ladra y así se calma, en cambio, otros la
golpearon y hasta ahora sigue ladrándoles como queriendo morderlos o
espantarlos, tan igual como hace una persona que sabe que la violencia no
llevan a ningún camino y que debe librarse de ella, acto que me pone a ver que
la defensora de los animales tenía razón cuando me decía que los animales
piensan, y definitivamente lo hacen, pero su pensamiento se reduce al
conocimiento de las cosas por experiencias vividas, es decir, al recuerdo de
imágenes de sucesos anteriores, hasta podría decir que se reduce casi siempre
al primer encuentro, a la aceptación o al rechazo, nada diferente a la gente, a
la masa que no solo es la pobre, sino también la rica, porque ahí también hay
gente incapacitada para razonar y por eso las sociedades giran en el círculo
vicio e histórico del opresor y oprimido que solo cambia de circunstancias y no
de fondo.
En cambio, una persona, cuando deja de ser un animal
doméstico no piensa como los demás animales, por contrario, somete la información
a la duda para descubrir la verdad de las cosas en sí mismas, y por ende,
ninguna persona podría darme la razón en algo que digo solo porque yo digo que
esto es así, porque finalmente este es mi análisis personal de las cosas, así
que no crean que esto sea cierto, descúbranlo por sí mismos si es así o no, es
decir, si es que estoy hablando algo que sirve para mejorar nuestro ser o
simplemente puras pendejadas.
Por eso, ante esto, la pregunta que me surge es: ¿cuál es el
mayor problema que afronta la sociedad ante el Covid-19? Y podría resumirlo en
la “incapacidad de estar consigo mismo”, y por eso es que vemos personas que no
pueden quedarse en casa y que quieren darse de vivos o pendejos y burlan las
normas del toque de queda o del estado de emergencia que afronta el país, así
como también observamos la fanfarronería de la gente de aplaudir ciegamente la
ayuda humanitaria que anda ofreciendo el gobierno a las personas vulnerables,
sectorizando a los beneficiados por discriminación social o simple asistencialismo
barato, cosa que me hace recordar a los mítines políticos de los tapers y otros
utensilios.
Esto es algo que realmente me preocupa, porque la realidad
de las personas afectadas por no poder trabajar durante esta temporada de
aislamiento social va más allá de la simple sectorización de las zonas de
pobres o pobres extremos, porque en un país donde más del 70% de trabajadores
son informales y viven el día a día -en mayoría- esa sectorización de pobre y
pobre extremo no es más que una muestra de la incapacidad de razonar que tiene
el gobierno, porque es incapaz de ver más allá de su propia realidad y de la
que le pintan los medios de comunicación; y por eso, ruego que la gente, la
masa, comprenda que este es un momento donde deben darse la mano unos con otros
para vivir todos, no para supervivir ni sobrevivir como lo harán los vivos y
tontos, según el pensamiento del choro del momento, ese oportunista inhumano
que no dejará pasar la oportunidad de poder llenar su vacío existencial llamado
bolsillo, y lo digo así porque no puedo tapar mis ojos ante las realidades
inminentes de la corrupción nacional, y sé que habrán muchos oportunistas que
engordarán sus bolsillos, como buenos supervivientes que son, dejando a la
sobrevivencia a los demás, a la gente, a esa masa que saldrá a las calles
hambrientas a buscar qué comer, violentando ante otro solo para salvar su vida,
intentando revelarse ante su opresor o su enemigo (el próximo).
Por eso, contemplando esta posible realidad, me gustaría
invitar a la gente a que en vez de andar publicando estupideces como “extraño
mi pollito a la brasa” y otras comidas chatarras, debemos incentivar a que la
gente tome conciencia de lo que nos ha demostrado el Coronavirus: esa
incapacidad de estar con nosotros mismos, y por eso es que si nos sacan de
nuestra costumbre de animal doméstico entramos en pánico, sin poder comprender
que todas nuestras cosas son solo eso: cosas que no nos sirven cuando la salud
se ve amenazada por una enfermedad que no conoce raza ni clase social, ni poder
político o económico, porque esta enfermedad nos sitúa ante la constante
realidad de la vida: “conócete a ti mismo”, porque “todos vamos a morir de una
u otra forma, así que no hay necesidad de aferrarnos a ella”.
Y este es el motivo que me lleva a invitar a la gente a que
deje su vida de doble moral, porque no podemos andar hablando o pidiendo que la
gente se quede en su casa cuando lo que hacemos es compartir extraño mi comida
chatarra o mi trago, porque todo animal cuando ve comida o bebida quiere ir
tras ella, y por eso pienso que debemos dejarnos de estupideces y empezar a
reflexionar sobre el daño que hemos causado a la naturaleza y a la sociedad con
nuestro sistema de vida, porque con ese sistema de vida no reflexionado podemos
seguir causando más daño a la naturaleza y a la sociedad si es que no nos damos
cuenta de quiénes ni qué somos realmente, y por ende, una de las preguntas que
no puede faltar es ¿cómo podemos dar la mano a aquellas personas que sabemos o
conocemos que podrían estar pasándola mal en estos días, porque su canasta
familiar es el día a día? Y no me vengan con su ego superior y absurdo -que no
hace otra cosa de demostrarse su discurso de doble moral ante su amor a la vida
o a su propia vida al decir- de que él está así porque quiere ser pobre, porque
no trabaja, porque es un borracho, drogadicto, mujeriego, o porque ella tiene
varios hijos con uno y otro y cosas absurdas y estúpidas que no vienen al caso
ahora mismo -por la situación en la que nos encontramos- y que he ido leyendo
estos días en algunas conversaciones, porque si bien es cierto que esos son
problemas que no debemos fomentar, también es cierto que en momentos de crisis
como la que hoy afrontamos debemos decir -como Sabines- “para que la vida -no
tú ni yo-, la vida, sea para siempre”, o sea, para que el hombre no se trague
al hombre.
Y como se trata de que la vida perdure para siempre, es
importantísimo coger conciencia de que no podemos ser hipócritas con la doble
moral del ser, es decir, no podemos andar gritando: “cuidemos a las personas
vulnerables ante el <Covid-19” y olvidarnos de las personas que diariamente
mueren en nuestro país por el dengue, la contaminación ambiental, minera y
otras, y por las irresponsabilidades humanas, porque la contribución con la
adicción a cierto sistema de vida hace que la explotación del hombre por el
hombre siga promoviéndose hasta hoy, algo que vendrán con más fuerza luego de
esta crisis financiera en la que nos pone esta situación, y por tanto, este es
el tiempo para comenzar la revolución intelectual que podría cambiar la
historia de las sociedades, porque es tiempo de que la persona empiece a actuar
desde la razón y no desde la costumbre, el instinto, ese que nos incentiva a
hacer caso a los medios de comunicación estúpidamente, porque ya hemos visto
que celebran con gran alegría los balconazos, sin siquiera caer en cuenta de
que nos están mostrando su incapacidad de razonar a pesar de tener un título
universitario, porque si el virus se propaga por la saliva, el que está en un
décimo piso grita mientras aplaude y la saliva cae hasta el primero, si es que
el virus vive más de tres minutos, por lo tanto, quien está debajo del
contaminado tiene grandes probabilidades de ser contagiado y así de nada
serviría que la gente de escasos recursos económico ande recordando cómo es su
miserable vida si es que no trabaja en lo que sea para comer, y todo porque hay
tantos pendejos que no pueden estar consigo mismo y tienen necesidad de la
calle y de estar con los otros para sentirse vivos, porque simplemente
necesitan la bulla del mundo para no oír sus miserables conciencias, para no
chocarse con la realidad de su paupérrima vida superficial.
Finalmente, que este tiempo sirva para que las marchas y los
gritos en redes sociales dejen de andar contribuyendo a la corrupción,
manipulación o deformación humana, por ende, invito a los escritores, editores
y promotores culturales a que se dejen de pendejadas, porque si vamos a hablar
de que la cultura cambia a una sociedad no podemos andar dando comisiones a los
promotores, directores y profesores para que sus libros sean leídos en el plan
lector, porque es tiempo de dejarse de los discursos de doble moral, porque la
cultura lo que hace es dotarte de conciencia humana, y por eso tener conciencia
implica saber actuar entre el bien y lo mejor, dentro del bien común, porque
ahí no te beneficias perjudicando a otros, por mero beneficio personal, y esa
es la razón del éxito que han tenido algunas culturas ancestrales, esas que han
sido capaces de sobrevivir a tantas desgracias, como la del hombre moderno que
lo destruye todo para borrar su pasado, aspirando a una vida tan fuera de lo
natural, simplemente para creerse Dios, sin siquiera aceptar la muerte, esa que
vendrá por los que están en su lista en estos tiempos de Coronavirus, y como
puede que sea yo uno de ellos, quiero irme pateando las neuronas de los que
pueda invitándoles a despertar de tanta hipocresía humana, para cambiar la
historia ahora, ahora que la historia nos grita: cambia de una puta vez.
SINAE AFINES, fiel a su misión de defender los derechos de los trabajadores de la salud y en momentos en que se vive la Pandemia del Covid-19, hace un justo y merecido reconocimiento a los héroes que son el escudo de la Seguridad Social.
Este sábado 21 de marzo a partir de las 19:00 horas de Costa Rica el guitarrista Óscar Jiménez tocará para todos ustedes, “para que nos quedemos en casa, en familia, cuidando a nuestros mayores y elevando nuestras energías para traer salud y bienestar a este hermoso planeta que habitamos”, según la información compartida con SURCOS.
Óscar tocará música original y alguna que otra prestada de Max Goldemberg Guevara, Carlos José Castro Mora, Agustín Barrios Mangoré, Walter Ferguson, Carlos y otros…
La transmisión en vivo será desde su página profesional de Facebook:
Los robles de sabana están en flor, en toda su belleza, los
mangos también están en flor y los árboles de mayo, igual que otros en el norte
y en el sur. Para nosotras ver los árboles en flor con sus distintos tonos de
rosa, amarillo, naranja, es un regalo de la naturaleza y es hermoso. Podríamos
disfrutarlos más si no estuviéramos en una situación tan difícil, tan peligrosa
y sobre todo tan incierta. Este documento surge de diversas comunicaciones que hemos
tenido entre las compañeras de la Red de mujeres Rurales desde sus regiones y
la Asociación Tinamaste.
Hemos estado comentando varios materiales sobre la epidemia,
el comportamiento del virus, y por supuesto son solo algunos, porque hay
muchísimos sobre el tema y no podemos ni siquiera tratar de leer lo que sale y
al ritmo que se están produciendo, sobre todo porque tenemos que seguir
trabajando. No cabe duda que la información que tenemos es muy escasa.
Vemos muchas manifestaciones de solidaridad ante el desastre
social y sobre todo de salud, y eso es maravilloso, y mucho se ha planteado que
la pandemia nos debe hacer pensar que tenemos que salvarnos juntos o no nos
salvaremos de esta crisis; ni de las que vienen.
Porque esta descomposición global, es resultado de un
planeta enfermo y una sociedad enferma, todo deteriorado, maltratado. Y porque
vendrán muchas más si no cambiamos.
Queremos plantear una vez más que esta situación no es
resultado solo del virus como tal, ni que se resolverá una vez controlado el
virus. Por eso queremos plantear y denunciar varios asuntos.
La crítica situación sanitaria nos pone enfrente de
manifestaciones diversas, y podemos decir que todas agravan la discriminación
que ya vivimos. Ya las relaciones sociales en esta sociedad nos afectan, pero
se está profundizando el aislamiento y nos saca de la calle, de esa calle que
nos ha costado tanto conquistar con muchos años de lucha y de ruptura del encierro
de las mujeres. Esta situación además pone a las personas en una dependencia aún
mayor de la comunicación electrónica, con el agravante de que no toda la
población tiene acceso, y nosotras en particular no tenemos acceso a las mismas
posibilidades de comunicación.
Algunas de las mujeres en el campo solo recibirán de
información lo que vea en la televisión, en los noticieros que siempre nos han
desinformado, sin acceso a internet, sin señal o sin el equipo necesario para
poder comunicarnos, mientras que otros sectores de la población podrán buscar
diversas fuentes de información, con las más variadas opciones tecnológicas. No
es cierto que tengamos las mismas posibilidades.
Eso también nos pone en mayor desventaja ante la situación
actual. Pero se nos presentan también otras muchas manifestaciones que
evidencian que no todas y todos lo estamos viviendo de la misma manera. Suena
fácil decir que no salgamos de casa. ¿será que no pueden pensar en cómo vivimos
la mayoría de la población que vivimos con lo que nos ganamos al día.
Muchas de las mujeres de campo (y de barrios urbanos
populares también) complementan sus ingresos con el trabajo doméstico en otras
casas de otras familias. Aquí se presentan pocas opciones para aislarse y no
entrar en contacto con otras personas, como pueden hacerlo familias de capas
medias profesionales y por supuesto sectores dominantes. Las mujeres trabajadoras
domésticas si no vamos a trabajar no tenemos ingresos para la alimentación de
las familias y si vamos, debemos tomar autobuses, entrar en contacto con otras
personas en diversos espacios, en fin, las posibilidades de contagio son mucho mayores.
Y ni qué decir de las que trabajamos en reciclajes, donde nos llegan las
basuras de otros lados. Hemos tenido que ser firmes en decir que no nos envíen
desechos de hospitales.
Muchas mujeres en las comunidades rurales nos movemos a los
centros de población a vender productos de los patios o parcelas, o productos
procesados. El sistema capitalista neoliberal nos ha querido desaparecer como
mujeres campesinas e indígenas, como familias y pueblos indígenas y campesinos,
pero aún no lo lograba totalmente. La economía local se ha resistido a
desaparecer y mucho de esto está en manos de las mujeres. Hoy denunciamos que
bajo la excusa de la protección sanitaria, la policía persigue a las mujeres que
requieren vender sus productos para poder llevar comida a sus familias. todas
nosotras estamos paradas, vendemos cúrcuma, huevos, cacao, hacemos cajetas de
leche y confites de cacao, vinagre casero y otras cosas, o le ayudamos a vender
a otras mujeres y eso ya no lo podemos hacer. Pero no está prohibida la venta
de alimentos en los supermercados, por supuesto. ¿Serán motivos sanitarios o
será otra manifestación de discriminación de clase? Mientras en los espacios de
las grandes discusiones se reconoce cada vez con más frecuencia que la
producción local es la que nos puede salvar. Europa amanece con el gran dilema,
cierra las fronteras y deja los miles de productos que alimentan a la población
sin entrar o se verán obligados a dejar entrar los miles de vehículos
terrestres, marítimos o aéreos con los alimentos. Pero el estado costarricense
todavía no se entera que debe fortalecerse la producción y el mercado de
productos nacionales y dejar de perseguir a las mujeres que con sus productos
somos parte de la cadena de los mercados locales. Las grandes empresas que han
venido acaparando la tierra, la producción y mercado, con el apoyo estatal,
están aprovechando la crisis para intensificar la persecución contra nuestras ya
reducidas economías para terminar de matarnos.
¿Será que con estos alimentos se provocará el contagio?
¿Será que se puede escoger entre no hacer las ventas o morirse de hambre? La
solidaridad se debe practicar con el consumo de productos locales, no con la
persecución.
Y también en las zonas rurales nos meten miedo sobre el
consumo de nuestros alimentos.
Tenemos gallinas, y con la alerta sanitaria nos dicen que
nos puede dar alguna enfermedad mortal, pero las cadenas comerciales si están
haciendo billetes. Meterle miedo a la gente da buenos resultados a los grandes
negocios y se trae abajo nuestra economía campesina y nuestras formas de
sobrevivir. Están utilizando el coronavirus para legitimar la persecución social.
Y mientras el miedo por el coronavirus crece en el grueso de
la población, las familias en zonas transfronterizas ven profundizarse las
discriminaciones por su condición de pueblos transfronterizos. Estas fronteras
establecidas sobre los pueblos que desde mucho antes se ubicaron en esas zonas.
Por ejemplo, muchas familias ngäbes obtienen su sustento del trabajo que
realizan a este lado de la frontera, pero duermen al otro lado de la frontera,
o a la inversa, muchas mujeres tienen su casa a este lado y cuidan familiares
al otro lado de la frontera. Hoy amanecieron con que no pueden pasar la
frontera, y no pueden asistir a sus trabajos, y con ello no tendrán el jornal y
con qué alimentar a sus familias. ¿Será el coronavirus es la amenaza mayor? ¿O
la imposibilidad de comer? Por otra parte, las mujeres de los territorios
indígenas, donde el Estado no ha procedido a dar ni un solo paso real para la
defensa de los territorios y la protección de las poblaciones violentadas por
los finqueros usurpadores, viven una amenaza inmediata a sus vidas, no por el
virus, sino por los finqueros y matones pagados por los finqueros. A un año del
asesinato de Sergio Rojas y a menos de un mes del asesinato de Yehry Rivera,
ambos dirigentes indígenas en defensa de los territorios, la impunidad campea,
los intereses de los finqueros racistas, usurpadores, ocupantes ilegales, se
han impuesto con la protección del Estado costarricense. ¿Y la seguridad de las
comunidades indígenas? ¿Y la aplicación de la ley y de las medidas cautelares
de protección a las comunidades indígenas dónde queda? En estos momentos los
finqueros se sienten seguros, confiados y están en total impunidad.
Eso les permite seguir quemando casas, cosechas, entrar en
espacios privados y robar objetos, amenazar de muerte y violación a las
mujeres. Se prevé que el encierro en las casas va a provocar más violencia en
las familias y como mujeres debemos acompañarnos para que eso no suceda, pero
¿quién nos va a proteger de la violencia de los finqueros en los territorios
indígenas? Todas estas manifestaciones
de la crisis de salud son resultado del mismo sistema en que vivimos. Por
décadas el Estado neoliberal nos ha impuesto el monocultivo y la producción industrial
como única forma de producción, diciendo que era progreso, que nos traía empleo
y mejores condiciones de vida y con ello destruyeron la biodiversidad, nos
llenaron de contaminación, con envenenaron el agua, nos quitaron la tierra, nos
dieron trabajos mal pagados y en malas condiciones y nos enfermaron. Pero nos
dijeron que eso era más limpio.
Hoy sabemos que el desequilibrio ambiental, la cría
industrial de animales confinados y la destrucción de la Naturaleza, permiten
la transmisión global de las enfermedades; la pérdida de la biodiversidad ha
anulado barreras planetarias para responder ante virus y bacterias.
Además, sabemos que la producción industrial de alimentos
nos ha quitado los alimentos saludables y diversos y todo ello se sostiene con
la concentración de la tierra y otros bienes como agua y semillas. Nos plantean
el aislamiento y las medidas de limpieza como las únicas vías para salir de la
crisis del coronavirus, pero no dicen que solo es posible si tengo agua limpia,
si tengo acceso a los productos de limpieza y sobre todo si podemos mantener
altas las defensas del cuerpo y eso solo es posible si tenemos una dieta
adecuada, diversa y suficiente.
Desde la Red hemos manifestado muchas veces la necesidad de
cambiar estas relaciones de concentración económica, de concentración de la
tierra. La diversidad de alimentos saludables y su producción solo puede estar
en manos de la producción campesina. Se siguen gastando grandes cantidades de
recursos públicos en prevención, contención y tratamiento, pero no se menciona
ni una sola medida para cambiar las causas de tanto desastre.
Las mujeres del campo en el mundo hemos demostrado que desde otra lógica podemos producir los alimentos para nuestras familias y comunidades y comercializar en el espacio local para alimentar al mundo, que podemos producir manteniendo equilibrio con la naturaleza, siendo parte de ella y no explotándola. Ante la crisis de salud, de alimentación y de ambiente, solo hay una salida, distribución de la tierra, no acaparamiento de semillas, producción sin agrotóxicos, diversidad en la producción. Solo promoviendo la producción campesina, facilitando los mercados y las cadenas de distribución para poder comercializar nuestros productos, con la participación de las mujeres en la toma de decisiones y control de los bienes en las comunidades podremos construir otras formas de producir, otra forma de ser y otra forma de estar en el planeta.
RED DE MUJERES RURALES DE COSTA RICA ASOCIACION TINAMASTE 20 de marzo de 2020