Este viernes 14 de diciembre a las 2 p.m. se realizará el conversatorio: «Defensa comunitaria de nuestros ríos, nuevas amenazas en Turrialba», en el Auditorio Sede del Atlántico, Turrialba.
(FECON 7/12/2017) La Costa Rica de 24 años atrás fue testigo de uno de los mayores fracasos que como sociedad hemos tenido: el asesinato de seres que propusieron frenar la destrucción. El odio con que accionaron este oscuro crimen fue potente pero no alcanzaron a cegar la su germen. En la actualidad conservamos legados importantes de una energía vital y luminosa de un proyecto político que propuso ampliar el horizonte.
En 2018, en medio del desasosiego de gran parte de los movimientos sociales por una “Reforma Fiscal” injusta y regresiva, impulsada por el gobierno de forma autoritaria; otra herida atraviesa la historia del movimiento ecologista costarricense, que por su magnitud resulta pertinente y urgente en este momento.
El 7 de diciembre de 1994 mueren en un incendio María del Mar Cordero Fernández, Jaime Bustamante, y Oscar Fallas Baldí, integrantes de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO). Estos en conjunto con organizaciones y comunidades de la Península de Osa, habían emprendido una fuerte lucha contra la compañía Ston Forestal, que planeaba instalar en Punta Estrella en el Golfo Dulce una fábrica de astillas de madera y un puerto de embarque de éstas. El 14 de julio de 1995 muere en condiciones igualmente sospechosas David Maradiaga, también integrante de AECO. Crímenes todavía no esclarecidos.
Oscar Fallas Baldí, llamó al inicio de la época neoliberal el “caos ambiental” y cuestionaba lo que para él era “la ideología del desarrollo” como antítesis de la apuesta ecologista. Quizá el esfuerzo de Fallas por nutrir de la acción ambiental con la teoría política y viceversa, pueda ayudarnos a sacudirnos de la revancha de los sectores conversadores, fundamentalistas y empresariales que nos pesa en la actualidad.
El legado que la AECO en general y de Fallas en particular, puede ayudarnos a identificar ese “nuevo sujeto” que enriqueció en los años noventas las luchas ambientales. Idea ahora vital. Para llegar a la victoria contra la Ston Forestal fue clave la diversidad que accionaba en conjunto. A lo unisono trabajaron ecologistas, indígenas, mujeres, pobladores barriales urbanas, comunidades eclesiales de base, trabajadores, trabajadoras, entre otros.
Quizá encontrar una base común del pensamiento ambiental nos permitiría dialogar con una amplitud de actores y sujetos que en este momento el capitalismo explota de formas agudas y asfixiantes. La necesidad de encontrar y tejer un pensamiento ambiental de izquierda es urgente y necesario para habitar en una Costa Rica cada días más desigual.
En palabras del mismo Oscar Fallas: “…los ecologistas nos colocamos en la búsqueda de una identidad que no significa sólo el reencuentro con lo perdido, sino construir lo existente a partir de una responsabilidad y dignidad que parte de lo individual, pasa por lo social y se proyecta a lo nacional. Buscamos que la sociedad civil y los distintos movimientos sociales construyan críticamente su identidad, reconozcan críticamente sus raíces culturales, ejerzan su derecho a una vida más digna, democrática y soberana, fortaleciendo en ese proceso la conciencia colectiva sobre los problemas ambientales y el trabajo, también colectivo, para enfrentarlos.”
Henry Picado Cerdas
Presidente
FECON
Referencias:
Fallas Baldí, O. (1993) “Modelos de desarrollo y crisis ambiental en Costa Rica”. Asociación Ecologista Costarricense. San José, Costa Rica.
Más de 1250 denuncias se registraron en los últimos 5 años
A inicios de Noviembre el Consejo Universitario hizo de conocimiento público un nuevo pronunciamiento respecto a los impactos del monocultivo de piña en el país, esto tras atender la solicitud del Programa Kioscos Socioambientales para actualizar el pronunciamiento sobre “las consecuencias socioambientales de la agroindustria de la piña” del año 2008. Este nuevo acuerdo es producto del trabajo de una comisión especial del CU- UCR que fue conformada a final del 2017, y estuvo integrada por representantes de distintas áreas de la Universidad.
El CU – UCR considera necesario que se limite la expansión de nuevas áreas de producción piñera, esto con el objetivo de respetar las áreas de protección de ríos y nacientes, así como las fronteras agrícolas, las franjas de amortiguamiento, los territorios indígenas y la salud de las comunidades.
Este nuevo pronunciamiento recoge una serie de preocupaciones provocadas por esta agroindustria en los principales focos piñeros del país (Región Huétar Norte, Región Brunca y Región Huétar Atlántica), regiones que como destaca este pronunciamiento, siguen siendo las zonas con los cantones de más bajo desarrollo humano, al tiempo en que la actividad piñera sigue siendo la principal actividad económica de estos municipios.
Entre los considerandos que llevó al CU – UCR a manifestar su preocupación por las consecuencias negativas de la producción de piña están las más de 1250 denuncias que entre el 2013 y el 2018, se han interpuesto ante distintas instancias públicas por presuntas violaciones a derechos laborales y ambientales. Esta información fue recopilada por la Comisión especial del CU- UCR.
Además de la gran cantidad de denuncias interpuestas en los últimos 5 años, el CU – UCR consideró que existe un existe un faltante de registros e indagaciones técnicas, lo que deja sin respaldo los testimonios de personas que han sufrido enfermedades respiratorias, dérmicas y cancerígenas producidas por la aplicación de agroquímicos y la cercanía que tienen los hogares con los monocultivos de piña. Ver Cuadro N.° 1
Cantidad de denuncias sobre la actividad piñera por institución, según su naturaleza
Periodo 2013-2018
Naturaleza
Institución
Denuncias
Descripción
Ambiental
Ministerio de Ambiente y Energía
71
Tala de árboles
Contaminación de aguas
Tribunal Ambiental Administrativo
29*
Invasión de áreas de protección hídrica
Ausencia de viabilidad ambiental
Servicio Nacional de Salud Animal
1082
Mosca del establo
Sistema Nacional de Áreas de Conservación
39
Tala de árboles
Invasión de áreas de protección hídrica
Acueductos y Alcantarillados
2
Contaminación de aguas
Defensoría de los Habitantes
8
Recurso Hídrico
Mosca del establo
Sala Constitucional
2
Contaminación de aguas
Ausencia de viabilidad ambiental
Social
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social
42
Condiciones laborales inadecuadas
Salud
Ministerio de Salud
–
Información insuficiente
Caja Costarricense de Seguro Social
–
Información insuficiente
*Durante el periodo 2005-2013 se presentaron 90 denuncias ante el Tribunal
Ambiental Administrativo que aún no tienen sentencia.
Fuente: CU – UCR, (2018) Acuerdos firmes, aprobados por el Consejo Universitario en sesión N.° 6235, ordinaria el martes 6 de noviembre de 2018.
La mayoría de las denuncias ambientales son por la corta de árboles; datos que coinciden con los hallazgos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) quien determinó que entre los años 2000 y 2015, se perdieron 5.568,98 hectáreas de bosque por la expansión piñera mediante el proyecto de “Monitoreo de Cambio de Uso en Paisajes Productivos (Mocupp). Dicho monitoreo se realizó en colaboración con diversas entidades gubernamentales y agencias de la ONU (Semanario UNIVERSIDAD, 08-3-2017).
Además de exhortar a todas las instituciones públicas y a la ciudadanía en general, a tomar acciones para amortiguar los efectos negativos de la producción de piña en el país, el Consejo Universitario insta a los empresarios piñeros a cumplir con todas las leyes sociales, ambientales y laborales que podrían estar siendo violentadas por la agro-cadena de la piña. Razón por la que exhorta a los productores piñeros a permitir auditorías de terceros, esto con el objetivo de verificar y transparentar el cumplimiento de las normas y leyes establecidas.
El CU – UCR señala la necesidad de levantar registros que pudieran respaldar las denuncias interpuestas por las comunidades, ya que una serie de resoluciones de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) del año 2009, determinaron que los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) dejarían de ser obligatorios para el desarrollo de proyectos piñeros. Estas resoluciones dieron paso a los “Diagnósticos ambientales”, los cuales son de aplicación voluntaria y posterior al desarrollo del proyecto. El Consejo Universitario valoró esta situación para demandar mayor rigurosidad en beneficio de la salud comunitaria y la protección ambiental.
El órgano universitario también señaló la falta de precisión de los registros estatales respecto a la producción de piña, ya que señala la contradicción de los datos del gobierno central respecto a la producción de piña. Mientras que el MAG sostiene que para el año 2017 existían 44.500 hectáreas de monocultivo de piña, el MINAET afirma que para ese mismo año el área de piña ascendía a 58.442 hectáreas. Además, el Consejo Universitario consideró pertinente para la actualización de este pronunciamiento el desmesurado aumento de las áreas cultivadas de piña. Según el INEC, en los últimos 30 años los terrenos cultivados de piña aumentaron un 1.422%, al tiempo en que se dio una sensible disminución de los terrenos dedicados a la producción de granos necesarios para la seguridad alimentaria del país, dejando a los productos de exportación en una relación 3:1 con respecto al área de productos como arroz, frijol y maíz.
Coincidimos con el CU – UCR en que “los sistemas nacionales e internacionales de certificación disponibles no garantizan el cumplimiento de las buenas prácticas sociales, agrícolas y ambientales en la agro-cadena de la piña”.
El Programa Kioscos considera que “en la cadena de esta agroindustria, los pequeños productores terminan comercializando su producto con las grandes empresas exportadoras; por lo que cabe preguntarse de qué valen todas las certificaciones si finalmente se continúa vendiendo una piña producida con exceso de contaminación y violando los derechos de trabajadores y comunidades, a pesar de que las grandes empresas cumplan con las “buenas prácticas agrícolas”.
Informes con Lic. Karina Valverde, 8824 8292, docente del programa Kioscos y miembro de la Comisión especial del CU- UCR sobre piña.
La campaña de recolección tapas plásticas de la UCR logró recolectar más de 1 000 kilos de plástico para construir pasarelas de acceso al mar
La campaña de recolección de tapas continuará durante el 2019 en la UCR. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Miles de tapas plásticas que podrían haber terminado en los botaderos, los ríos y el mar, ahora tendrán un segundo uso gracias a la colaboración de cientos de personas que se sumaron a la campaña de recolección de tapas de la Universidad de Costa Rica (UCR) en coordinación con la Asociación Proparques, promotora de la iniciativa.
La campaña que inició la UCR en el mes de octubre y finalizó el 5 de diciembre, logró activar 107 puntos de recolección distribuidos en todas las sedes y recintos, con el objetivo de recolectar material para la construcción de pasarelas de acceso al mar para las personas con discapacidad en el Parque Nacional Cahuita.
El Recinto de Grecia, la Biblioteca Carlos Monge Alfaro y la Sede de Guanacaste fueron las tres unidades que lograron recolectar la mayor cantidad de material gracias a todas las personas que se acercaron a estos puntos a dejar sus tapitas. Como reconocimiento a los tres primeros lugares recibirán un macetero fabricado con madera plástica.
Estudiantes del Programa de Voluntariado apoyaron en la clasificación de una parte de las tapas, según su color, con la guía de Andrea Cartín de la Asociación Pro Parques. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El cierre de la campaña se realizó el jueves 6 de diciembre frente a la Biblioteca Carlos Monge donde se recibieron las tapas de todas las unidades participantes y se realizó el pesaje del material que fué entregado a la Asociación Pro Parques. Todo ello con la ayuda de los y las estudiantes que colaboraron a través del Programa de Voluntariado.
Este evento mostró una vez más la importancia del Voluntariado, una actividad que realizan miles de personas y que consolida la cohesión social y promover acciones individuales y colectivas impulsando las transformaciones que el mundo necesita para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Posteriormente, con ayuda de voluntarios de otras empresas e instituciones la Asociación se encargará de clasificar las tapas plástica y llevarlas a la recicladora donde se fabricarán las tablas de madera plástica que finalmente se instalarán en el Parque Nacional Cahuita, según explicó Andrea Cartín, representante de esta asociación sin fines de lucro.
Funcionarios de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro y muchas más unidades promovieron la recolección de tapas en sus lugares de trabajo, y también entre familiares y amigos (foto Katzy O`neal).
Esta experiencia demuestra que si nos enfocamos en objetivos comunes y sumamos el esfuerzo individual podemos lograr resultados que nos permitan transformar nuestro entorno en un espacio más acogedor, socialmente integrador y ambientalmente sostenible, señaló Marianela Abarca de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA).
La campaña que desarrolló la Unidad de Gestión Ambiental (UGA), el Programa de Voluntariado con el apoyo de la Oficina de Divulgación e Información (ODI) motivó la participación de toda la comunidad universitaria, además acogió los esfuerzos de otras instituciones educativas como el Colegio Monterrey, el Liceo Francocostarricense y la Universidad Estatal a Distancia, entre otros.
Debido al éxito de la iniciativa. las organizadoras decidieron continuar con la campaña para el año 2019,por lo que se pidió a las unidades mantener sus puntos de recolección activos. Así mismo, se instó una vez más a que las personas rechacen o reduzcan el consumo de plásticos, especialmente aquellos que se utilizan una vez y luego se desechan, pues representan un serio problema de contaminación ambiental y una amenaza a los ecosistemas marinos.
Luca Gomes y su mamá aprovecharon el evento para aprender más sobre el reciclaje de plástico. Aquí observan las pasarelas de madera plástica (foto Katzy O`neal).
La UCR impulsa una serie de medidas para eliminar el plástico de un solo uso en sodas y demás unidades. Conozca algunos ejemplos de ello.
Más de 100 personas participaron en un proceso de formación en temas ambientales
Después de una mejenga bajo el sol, las personas participantes se juntaron para tomarse una foto. Foto: Eric Gómez Leitón.
Más de cien personas, entre niños, niñas, adolescentes y adultos; comenzaron un proceso de formación en temas ambientales para la Isla Caballo. Con exposiciones, juegos y talleres, se celebró la feria ambiental “Playas más limpias para las islas”, el pasado 28 de noviembre en Playa Coronado y Playa Torres, en Isla Caballo.
La feria es una iniciativa de la Red Interinstitucional y Comunal pro-Puntarenas. Esta organización reúne a instituciones puntarenenses públicas y privadas que articulan procesos en cinco ejes distintos: ambiente, salud, educación, seguridad y sociedad.
La Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR) participa de la Red mediante el proyecto de acción social “Promoción de iniciativas socio ambientales” (ED-3037). Su trabajo se articula con el de la Fuerza Pública, la Policía Turística, la Municipalidad de Puntarenas, la Universidad Técnica Nacional (UTN), la Universidad Estatal a Distancia (UNED), el Instituto Costarricense de Pesca y Agricultura (INCOPESCA) y el Instituto Nacional de Seguros (INS). Del sector privado participan el Hotel Fiesta, COONATRAMAR, el Parque Marino del Pacífico y la Cámara de Turismo de Puntarenas.
Las niños, niños y adolescentes que participaron de las actividades pertenecen a las centros educativos de la isla. Ellos y ellas recibieron charlas sobre temáticas muy variadas, como la manera de evitar el plástico de un sólo uso, compostaje, habilidades para la vida, riesgos de los incendios forestales y cómo evitar criaderos de zika y dengue.
Los niños y niñas de escuela aprendieron a identificar a qué profundidad viven ciertas especies marinas. Foto: Eric Gómez Leitón.
“En Puntarenas hemos venido trabajando con enfoque en las comunidades más vulnerables y también con población infantil. Creemos que es a esta población a la que tenemos que ir instruyendo porque son el futuro y lo que podemos ir moldeando en estos temas, para que en un futuro muy próximo podamos tener una cultura idónea en temas ambientales”, explicó Maribel Brenes Masís, coordinadora de la Red y directora de operaciones de CONATRAMAR.
Pilar Arguedas Rodríguez, funcionaria de la Unidad de Control y Calidad Ambiental de INCOPESCA, comentó que Isla Caballo se eligió ante la perspectiva de un gran abandono institucional. En el territorio no hay agua potable, no hay electricidad, ni se cuenta con recolección de desechos, por lo que se presentan muchas quemas y la gente entierra o tira al mar la basura.
Aunque las condiciones son diferentes en cada isla puntarenense, se presentan problemas similares en el ámbito social y ambiental, por eso la Red está comenzando un proceso educativo en estos territorios. “Esto no va a ser una única vez. La fe es que se pueda replicar en las demás islas, ya que son sitios que por la dificultad de acceso tienen muy poca intervención institucional”, agregó Arguedas.
Para Olger Núñez Jiménez, funcionario del SINAC a cargo de la administración del Refugio Nacional de Vida Silvestre Isla San Lucas, lo más importante es la estabilidad de los procesos. Considera importante que haya actividades durante todo el año, más allá del Día del Árbol o el Día de los Océanos, que busquen que las personas se sensibilicen y empiecen procesos.
“No hacemos nada con venir hoy y hacer una actividad acá y que la gente no cambie la forma de pensar. Alguna de la participación que hemos hecho es evitar las quemas, el plástico de un sólo uso y a la vez que a la persona le quede esa espinita de qué es reciclar, qué es separación de residuos, cómo puedo evitar utilizar algunos productos que realmente no me hacen falta. Así empiezas a hacer un cambio en el pensamiento”, concluyó Núñez.
Angélica Castro Camacho
Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social
Asociación trabaja para proteger y rescatar la fauna silvestre
La muerte por electrocución de los monos Congo en Guanacaste es una realidad que va en crecimiento y para los pobladores de la región es un drama con el cual luchan día a día.
La Asociación SalveMonos, creada por empresarios de Tamarindo y Langosta, ha trabajado arduamente con el objetivo de mitigar y corregir esta realidad y para ello han buscado ayuda en diferentes instituciones, entre ellas la Universidad de Costa Rica.
Es así como Elena Echandi Herrera, bióloga y egresada del posgrado en Desarrollo Sostenible con énfasis en Conservación de los Recursos Biológicos de la Sede de Occidente, se involucró con esta causa para desarrollar su tesis de Maestría denominada “Electrocución de monos Congos (Alouatta palliata) en playa Tamarindo y Langosta, Guanacaste: una propuesta para la corrección y mitigación de estos accidentes”.
“La oportunidad se dio cuando andaba buscando tema para la tesis, entonces surgió este grupo en Tamarindo preocupado por alto índice de electrocuciones de monos Congo, ellos estaban buscando apoyo, alguien que les ayudara en la parte técnica a encontrar una solución”.
Durante la investigación se desarrolló la delimitación de un espacio de estudio, compilación de los reportes de electrocución, elaboración de mapas con el fin de identificar los puntos críticos, análisis de factores propiciadores de las electrocuciones y propuestas metodológicas para la implementación de medidas.
Dentro de los resultados del estudio se confirmó que Tamarindo es el segundo distrito costero de Guanacaste con mayor número de permisos de construcción, lo cual puede estar relacionado a la cantidad de accidentes de electrocución registrados. También se evidenció que el mono Congo es la especie más reportada por este tipo de accidentes: 20 muertes en 2011, 15 muertes en 2012, 21 muertes en 2013 y 16 muertes en 2014.
A la vez, el análisis de cada evento le permitió a la investigadora determinar la medida requerida para evitar nuevos accidentes, así como establecer otras recomendaciones de acompañamiento a largo plazo.
Las medidas para prevenir las electrocuciones se transmitieron a CoopeGuanacaste, que es la compañía que provee servicios eléctricos en la zona. Gracias a ello se implementó el uso de conos y paletas para evitar el escalamiento de animales a través de postes y cables desde el suelo; se sustituyó, corrigió y colocó nuevos pasos aéreos para conectar árboles; se llevó a cabo poda selectiva para evitar el contacto de árboles y cables peligrosos y se colocó material semi-aislado en cables y transformadores cuando hay reincidencia de accidentes en determinados puntos.
Aunado a eso se desarrollaron documentos como: el Plan de Reforestación de Áreas Municipales, Hoja de Registro de Accidentes, Protocolo para Atención de Emergencias, Propuesta de Rotulación Preventiva para los conductores, Mapa de Puntos Calientes de electrocución, y diversas presentaciones ante empresas públicas y privadas. También se estableció un vivero para la reproducción de especies útiles para la reforestación y venta de productos de la Asociación para dar a conocer la problemática.
La electrocución: un panorama complejo
Echandi afirma que la problemática de la electrocución es solo una, pero con varias raíces y que el plan elaborado tenía la idea de atacar cada raíz para reducir el índice de mortalidad.
No obstante, la Asociación se da a conocer cada vez más por lo que se empiezan a recibir reportes de otras zonas y el trabajo que hay por hacer apenas está empezando.
Desatacó que actualmente no se registran accidentes en los puntos corregidos, pero sí se han registrado nuevos puntos colindantes, por lo que, en muchos casos, la implementación de medidas lo que hace es trasladar el problema.
Por eso se hace necesario un seguimiento y acompañamiento constante, ya que la problemática que se presenta en zonas costeras requiere de investigación continua para poder responder a las necesidades que se van presentado todos los días.
“A pesar de que mi tesis terminó yo sigo trabajando con SalveMonos, ya se han encontrado las medidas preventivas y mitigatorias, pero es un proyecto casi permanente. En la actualidad no se puede hablar de que se ha reducido el problema, por el contrario, entre más nos damos conocer más reportes se reciben, entonces más bien puede ir aumentando” aseguró.
Explicó que la organización comunal es necesaria, ya que la Asociación es la que recibe las denuncias, se encarga de recoger monos heridos, de buscar los medios para que sean atendidos en veterinarias cercanas y centros de refugio, y de hacer los reportes a la compañía eléctrica las zonas problemáticas, “si nosotros no estamos pendientes de la poda, la colocación de puentes y el material semiaislado sería lo que ellos decidan hacer, sin la información técnica necesaria para que las medidas sean asertivas”.
Simona Daniele es una de las fundadoras de SalveMonos, ella se muestra conforme con el aporte que ha ofrecido la UCR por medio del trabajo realizado por Elena y asegura que su aporte ha sido indispensable para la sobrevivencia de la Asociación. “Ella ha jugado un rol muy importante como bióloga, como costarricense, como persona dedicada seria y comprometida. Nunca nos ha abandonado en ninguna ocasión mala o buena”.
Destacó que el trabajo realizado les ha permitido avanzar mucho el proyecto y gracias a ello se ha logrado integrar otras asociaciones con la misma metodología de SalveMonos en Playa Hermosa y Playas del Coco.
Simona asegura que el trabajo de Elena es una pequeña muestra de lo que las iniciativas comunales pueden lograr con apoyo científico. Ella hace un llamado a estudiantes y profesores de diferentes instituciones costarricenses a involucrarse en esta y otras luchas para mejorar la sostenibilidad del país.
El canal seco se extendería por más de 300 kilómetros, desde Parismina de Siquirres, hasta bahía Salinas, en La Cruz de Guanacaste
Johnny Núñez Zúñiga
Periodista-UNA
En Costa Rica existe una propuesta de Estudio de Factibilidad Proyecto Canal seco interoceánico de Costa Rica, con el que se buscaría conectar las costas Atlántica y Pacífico. A la Universidad Nacional se le solicitó un criterio y tras su análisis, una comisión especial nombrada al efecto por el Consejo Universitario concluyó que no es un estudio de factibilidad, sino un estudio de pre-factibilidad incompleto, pues ni siquiera incluye las evaluaciones técnica, económica, financiera, legal y administrativa. El estudio solo incluye una rápida y cuestionable evaluación financiera, en la que se ofrece una estimación muy preliminar y poco fundamentada de la demanda y del pago de impuestos.
Otra advertencia que se hace es la ausencia de información precisa para tomar decisiones informadas y fundamentadas; no mide—por ejemplo—el riesgo para las personas, la sociedad, el patrimonio cultural y natural, pues desde el punto de vista de la gestión ambiental carece de los componentes básicos para realizar un sólido análisis. Tampoco incluye un capítulo sobre evaluación administrativa que brinde una perspectiva sobre la capacidad interna y externa para administrar la ejecución de las obras y la posterior operación del proyecto.
Aurora Hernández, académica de la Sede Regional Chortega y coordinadora de la comisión especial, indicó que en el estudio de factibilidad (o prefactibilidad) no se hace una mención al desplazamiento y cuantificación de las familias, principalmente rurales, que podrían ser afectadas directamente por la construcción del canal o los cambios en las zonas de influencia cercanas a su construcción y posterior operación. Además, para las áreas de relocalización de las familias, no menciona las consecuencias que esto podría traer en las áreas que albergarán a estas familias relocalizadas.
Ni proyecto, ni megaproyecto
En cuanto a las recomendaciones que hace el informe, se plantea que el “Proyecto del Canal Seco”, no debería ser considerado como tal, ni tampoco como «megaproyecto», dado que en Costa Rica, si se le llama “proyecto” el único requisito ambiental por cumplir sería una evaluación de impacto ambiental (EIA). En cambio, un “programa”, tendría que realizar, de forma previa o paralela a la EIA, una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE). El término correcto para designarle sería “programa” (de desarrollo) del Canal Seco.
José Carlos Chinchilla, miembro del Consejo Universitario de la UNA, reconoce la importancia del proyecto. Sin embargo, evita una posición a favor o en contra, pues considera que “por la magnitud y las dimensiones que podría tener para el país” la posición de la UNA debe ser enriquecida, por equipos más amplios, y con los aportes desde la economía, la sociología y la gestión ambiental.
Sugirió, mientras tanto, trasladar el caso al Consejo Nacional de Rectores (Conare) para desarrollar un esfuerzo conjunto entre las universidad públicas sobre el tema, toda vez que la información preliminar sugiere abrir la discusión a instancia municipales, gubernamentales y sociedad civil interesada, como se estipula en el acuerdo del Consejo Universitario 1395-2018.
En la Comisión de la UNA participaron, además, académicos del Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre (Icomvis), de la Escuela de Economía, del Instituto de Estudios del Trabajo (Iestra), Escuela de Ciencias Ambientales, Consejo Universitario, Federación de Estudiantes (Feuna) y Sede Regional Chorotega. Dicha comisión recopiló la información necesaria para analizar los eventuales impactos que la construcción del proyecto presentado por la empresa Canal Seco Interoceánico (Cansec), podría generar. Se priorizaron aspectos como la interconexión y visión geopolítica del territorio costarricense, impactos y consecuencias sociales, económicas, ambientales, laborales y de derechos humanos, enfocados en la Región Chorotega, así como en el Área de Conservación Guanacaste.
De costa a costa
El proyecto del canal seco tendría una longitud de 315 kilómetros de vías, costaría $16,000 millones y constaría de dos líneas férreas operativas, con capacidad para movilizar contenedores a doble altura y una carretera con 10 carriles, cuatro operativos por sentido y uno por sentido, que unirían los puertos que se construirían en Parismina (Limón) y Santa Elena (Guanacaste). Abarcaría territorios de Sarapiquí y los cantones de Pococí, Guápiles y Siquirres, y permitiría atravesar el país de costa a costa en tres horas. Se estima que la construcción de la obra tardaría cinco años, incluidas zonas francas, banco propio y zonas de servicio.
La propuesta también incluiría otras obras: construcción de plantas hidroeléctricas y la creación de 28 comunidades en áreas de influencia del proyecto, que iría desde Santa Elena de La Cruz, pasando por Guatuso, Upala, San Carlos y Grecia en Alajuela. Uno de los elementos más destacables del proyecto es que el canal seco tendría la capacidad de generar unos 80 mil empleos tanto directos como indirectos.
En un informe de prensa del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), del 14 de noviembre de 2016, Silvia Jiménez, secretaria técnica del Consejo Nacional de Consesiones, en ese momento, explicó, que las potencialidades de la obra para el país serían inmensas, además de las condiciones estratégicas de ubicación de Costa Rica, en el cinturón de las Américas, la cercanía a las principales rutas marítimas mundiales, la capacidad de generación de energías limpias y la topografía privilegiada para poder realizar la interconexión entre los dos puertos en ambos litorales, al tener el área del trazado propuesto sólo un 1% de gradiente, lo cual técnicamente ofrece grandes beneficios para la construcción y operación de la infraestructura ferroviaria y vial requerida.
***Mayor información con: Dra. Aurora Hernández (8719-5131 o con la Oficina de Comunicación de la UNA (2277-3464).–
Propuestas plantean iniciativas sostenibles que generen beneficios económicos a las comunidades
Los cinco distritos que componen el cantón de Paraíso de Cartago, cuentan con diversos atractivos turísticos para ofrecer a sus visitantes. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Desde hace año y medio, 14 estudiantes del Recinto de Paraíso de la Universidad de Costa Rica (UCR) trabajan junto a las comunidades de Cartago en la creación de proyectos que intentan aprovechar el potencial turísticode la provincia de forma sostenible.
Los jóvenes cursan la carrera de Turismo Ecológico y como parte de su proceso de formación se dieron a la tarea de visitar comunidades aledañas a fin de detectar necesidades a las que es posible dar atención desde su campo de estudio.
Según la docente Marisol Mayorga, la iniciativa permite que los jóvenes pongan en práctica el conocimiento que han adquirido en las aulas y que a partir de propuestas de ecoturismo colaboren con el desarrollo de las comunidades.
La docente Marisol Mayorga guió el trabajo de los estudiantes del Recinto de Paraiso para consolidar seis propuestas que aprovechan el potencial turístico de la provincia de forma sostenible. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“Los estudiantes trabajan con las comunidades para ayudarles a detectar un futuro más sostenible desde la perspectiva económica, pero también ambiental”, señaló la docente.
Los seis proyectos turísticos diseñados por los jóvenes fueron presentados en el Recinto de Paraíso el pasado 9 de noviembre durante el espacio “Simbiosis Cultural: VIII Encuentro de Ecoproyectos de la carrera de Turismo Ecológico”.
Propuestas atienden realidades locales
Los estudiantes Mariana Marín, Jairo Cedeño y Javier Barrantes se acercaron al cantón de Paraíso, donde detectaron la ausencia de espacios para la promoción del arte local, lo cual les motivó a proponer una feria creativa cultural.
Mariana Marín detectó la ausencia de espacios para la promoción del arte local en el cantón de Paraíso, lo cual la motivó a proponer una feria creativa cultural. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La actividad se realizaría una vez al año y albergaría de forma exclusiva a los artesanos de los cinco distritos del cantón. El espacio permitiría que los asistentes aprecien el trabajo artístico de la comunidad, mientras consumen gastronomía local.
“El cantón de Paraíso fue declarado de interés turístico en 1993 y aún así no hay muchas iniciativas para atraer gente. Queremos que la gente conozca lo que hay aquí, porque tenemos mucha riqueza” señaló la joven, quien afirmó que la iniciativa ya cuenta con una valoración positiva de la Municipalidad.
Los estudiantes Yulicsa Zamora, Hilary Villalobos y Antony Solano se involucraron con el cantón de Turrialba, donde a pesar de que existen varios hoteles que reciben visitantes constantemente, la comunidad no ha dado a conocer los atractivos de la zona.
Antony Solano,Yulicsa Zamora y Hilary Villalobos trabajaron en la propuesta de una ruta turística que permita a ofrecer a los visitantes los atractivos de Santa Cruz de Turrialba. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“Queremos mostrar los atractivos que tiene San Cruz de Turrialba, pues actualmente es vista como zona de paso o de producción de lácteos, queremos mostrar que tiene un equilibrio cultural y natural”, afirmó Solano.
Los jóvenes proponen la creación de una ruta turística que permitiría a los turistas disfrutar de espacios como el tour del queso en la Finca La Florita o realizar observación de aves en la Granja Turística Miravalles, mientras que las familias de la localidad se benefician con la generación de ingresos económicos.
Iniciativas impulsan educación ambiental
Según los estudiantes Anthony Padilla y Diego Ramírez, entre las problemáticas que experimenta el cantón de Paraíso se incluye la cacería de aves, situación que amenaza la existencia de las especies y limita el acercamiento de las nuevas generaciones a la fauna de la localidad.
Anthony Padilla y Diego Ramírez recabaron el conocimiento sobre aves de los adultos mayores del Cantón de Paraíso y lo conviertieron en una guía biocultural, por medio de la cual quieren promover la conservación y la educación ambiental. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Ante este panorama, los jóvenes idearon la creación de una guía biocultural que rescata el conocimiento de los adultos mayores sobre las aves y lo convierte en un producto didáctico atractivo y de fácil consumo, incluso para los niños.
La guía incluye las 21 especies más comunes de la localidad entre las que figuran aves como el Siete Colores, el Pecho Amarillo y el Chayotero. La información se complementa con ilustraciones y cuentos cortos.
“Con esta guía queremos llevar un mensaje de conservación y que al mismo tiempo, fomente la educación ambiental. Cuando se le da a pueblo la posibilidad de identificarse con una problemática, va a salvaguardar el recurso en peligro” afirmó Ramírez.
Jaqueline Herrera y Daniela Bejarano elaboraron una guía lúdico educativa para promover la concientización de los estudiantes de primaria sobre las problemáticas ambientales que aquejan a la comunidad de Ujarrás. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Las estudiantes Jaqueline Herrera y Daniela Bejarano también reconocieron la necesidad de impulsar la educación ambiental pero en su caso, en la comunidad de Ujarrás, localidad amenazada por la cacería, la desforestación y la contaminación del agua y el suelo.
Las universitarias crearon una guía lúdico educativa que a partir de diversas actividades intentaría concientizar sobre las problemáticas de la localidad a los estudiantes de cuarto, quinto y sexto año de la Escuela Clemente Avendaño Sáenz.
“Queremos que los niños aprendan a valorar lo que tienen alrededor y creemos que así se preocuparían por cuidarlo pero además, podrían aprovecharlo por medio del turismo sostenible” afirmó Herrera.
Sharon Hernández y Carolina Quirós detectaron en la finca Tres Equis, en cantón de Turrialba, una oportunidad para crear un modelo de interpretación ambiental que pueda ser replicado por la comunidad. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Una perspectiva similar es la que quieren promover Sharon Hernández y Carolina Quirós, quienes se acercaron a la popular finca Tres Equis ubicada en el cantón de Turrialba para plantear un modelo de interpretación ambiental.
Según Hernández, tras varios años de explotación ganadera, la finca fue recuperada y ahora puede aprovecharse como atractivo turístico y espacio de educación ambiental mediante la creación de un sendero que presente la historia del lugar y promueva la conservación.
“Queremos que la comunidad vea esta propuesta como ejemplo para desarrollar otros proyectos. Hay muchas familias que tienen finquitas pequeñas pero tal vez no saben cómo empezar a aprovecharlas.” afirmó la universitaria.
Adriana Orozco y John Lewis diseñaron una ruta de turismo rural comunitario para el cantón de Alajuelita, en San José, que permitiría a los visitantes conocer lugares con valioso atractivo cultural, histórico o natural. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Impacto trasciende la provincia de Cartago
Pero el aporte de esta iniciativa del Recinto de Paraíso ha beneficiado incluso a otras comunidades, pues los estudiantes John Lewis y Adriana Orozco salieron de Cartago y trabajaron una ruta de turismo rural comunitario para el cantón de Alajuelita, en San José.
Los jóvenes diseñaron un recorrido que permitiría a los turistas que visiten la localidad conocer al menos seis lugares con atractivo cultural, histórico o natural, dentro de los que se incluyen el Parque Central, una fábrica de queso artesanal y la popular Cruz de Alajuelita.
“El cantón ha recibido un estigma que no se merece. El turismo rural comunitario visibiliza la riqueza del lugar. Queremos darle una cara diferente y que al pensar en Alajuelita la gente recuerde el sabor del chinchiví o las belleza de sus miradores” enfatizó el universitario.
La iniciativa ya fue presentada a la Municipalidad de Alajuelita y al igual que el resto de los proyectos, evidencia los valiosos resultados que es posible conseguir cuando el conocimiento académico es puesto al servicio de la sociedad.
El Dr. Pablo Villegas Bolaños presentará un estudio que identifica las variedades de maíz mesoamericanas más tolerantes a la radiación en la Asamblea General de la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo (TWAS)
El maíz es un cultivo de gran importancia en América Central y el mundo, del cual dependen más de 800 millones de personas como fuente de proteína (foto con fines ilustrativos).
En la ciudad de Trieste, Italia, del 27 al 29 de noviembre, se reúnen destacados científicos y científicas de los países en desarrollo para intercambiar los avances de investigaciones que buscan resolver los grandes desafíos que enfrenta la humanidad en la Vigésimo octava Asamblea General de la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo, TWAS por sus siglas en inglés, (The World Academy of Sciences).
Allí, el Dr. Pablo Bolaños Villegas, investigador de la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit Moreno (EEAFBM) de la Universidad de Costa Rica (UCR), es el único representante de Costa Rica y uno de los pocos de América Latina, quien presentará en este importante foro mundial una muestra de la investigación de alto nivel que se realiza en el país, con su estudio sobre maiz.
“Es un orgullo representar a Costa Rica y a la UCR y dar a conocer nuestro trabajo ante instancias internacionales. El beneficio es que a partir de éstas reuniones salen colaboraciones con científicos de otros países lo cual permite trabajar más rápido y mejor” expresó el investigador desde Italia.
Encontrar las variedades de maíz resistentes a la radiación ionizante, es el objetivo que se ha propuesto el joven investigador Pablo Bolaños para contribuir a palear los efectos del cambio climático en este cultivo.
Maíz, un cultivo vital
El maíz es un cultivo vulnerable al cambio climático, ya que la radiación provoca daños en el ADN de las plantas afectando la división y el crecimiento celular, lo que a su vez disminuye las cosechas. Se estima que con el cambio climático podría haber una reducción en las cosechas, lo cual podría traer hambrunas y desnutrición, por lo que encontrar soluciones a esta amenaza es vital para los países en desarrollo.
Por eso, el Dr. Bolaños se ha enfocado en comprender el mecanismo por el cual las plantas de maíz se protegen de la radiación y ha determinado que hay diferencias entre las variedades de maíz en su capacidad de tolerar este daño, por lo que ahora está estudiando la respuesta a nivel celular y molecular.
Caracterizar las variedades de maíz mesoamericanas más tolerantes a la radiación ionizante será un paso fundamental para que, en el futuro cercano, se puedan realizar cruces y desarrollar materiales más fuertes y más productivos capaces de resistir los efectos del cambio climático.
“Si las plantas tienen mecanismos efectivos de reparación eso les da una ventaja y en términos científicos de ciencia básica es un tema muy importante poder detectar cómo ese ADN se repara para utilizarlo con fines de mejoramiento genético de cultivos”, comentó Luis Barboza, director del CIGRAS y colaborador del proyecto.
En el estudio se están analizando 26 líneas de maíz, en su mayoría originarias del altiplano mexicano, pues se piensa que las variedades de tierras más altas tienen mayor tolerancia. También se estudian otras líneas costarricenses y estadounidenses (foto cortesía Pablo Bolaños).
Ciencia de alto nivel
En esta investigación Bolaños ha contado con el aporte de otros científicos costarricenses; Carlos Echandi de la Estación Fabio Baudrit, Luis Barboza y Andrés Hernández del Centro de Investigación en Granos y Semillas (CIGRAS), Luis Alexis Jiménez del recinto de Tacares y Miguel Rojas del Centro de Biotecnología del ITCR.
Pablo Bolaños Villegas es egresado de la carrera de Fitotecnia de la UCR y obtuvo una maestría en horticultura en la Universidad de Pingtung y el doctorado en biología molecular de la agricultura en la Universidad de Hsinchu, ambas de Taiwan. En 2016 fue nombrado miembro joven en la Academia Mundial de Ciencias, puesto que ocupará hasta el 2020. Después de ese periodo puede ascender a alumno de la Academia y luego, si otros miembros lo postulan, puede pasa a ser miembro pleno.
La Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo (TWAS), auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es una academia de ciencias basada en el mérito, que reúne 1200 científicos (as) de unos 90 países. Su principal objetivo es promover la capacidad científica y la excelencia para el desarrollo sustentable en el mundo en desarrollo.
La Asamblea de TWAS aglutina a una gran cantidad investigadores e investigadoras por lo que al ambiente es multidisciplinario, multiétnico y con paridad de género. La Asamblea que se realiza en Trieste, Italia, el costarricense Pablo Bolaños (primera fila de derecha a izquierda) posa junto a sus colegas (foto cortesía Pablo Bolaños).